{"id":12811,"date":"2016-02-05T08:40:36","date_gmt":"2016-02-05T13:40:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patria\/"},"modified":"2016-02-05T08:40:36","modified_gmt":"2016-02-05T13:40:36","slug":"patria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patria\/","title":{"rendered":"PATRIA"},"content":{"rendered":"<p>[344]<br \/>\n Tierra, naci\u00f3n, ciudad que hace referencia a la radicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, cultural y moral de la propia familia y con la que cada persona establece relaciones de adhesi\u00f3n y experiencias de convivencia.<\/p>\n<p>    El concepto de patria es eminentemente afectivo y moral, a diferencia de la idea de pa\u00ed\u00ads, que es estrictamente geogr\u00e1fico o de Estado que es concepto jur\u00ed\u00addico y social.<\/p>\n<p>    La idea de patria puede variar, como var\u00ed\u00ada la Historia de las sociedades, como puede varias la idea cultural de naci\u00f3n o la jur\u00ed\u00addica de estado. Pero no debe absorber como si por encima de ella no hubiera otros elementos, aspectos o relaciones con m\u00e1s vigor \u00e9tico y espiritual. Si la negaci\u00f3n de la propia patria es un desacierto moral, el apatridismo, la obsesi\u00f3n por lo patri\u00f3tico, el patrioterismo, puede ser una destrucci\u00f3n de la propia libertad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. sociedad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>patris (patriv\u00bb, 3968), significa primariamente el pa\u00ed\u00ads nativo de uno, y se traduce \u00abpatria\u00bb en Heb 11:14 (RV, RVR). V\u00e9ase TIERRA. Nota: Para patroos, traducido \u00abde la patria\u00bb en Act 28:17 (RV; RVR: \u00abde nuestros padres\u00bb), v\u00e9ase PADRE, B, N\u00c2\u00ba 1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La patria, \u00abtierra de los padres\u00bb, es uno de los aspectos esenciales de la experiencia de un pueblo. Para el *pueblo del AT la patria ocup\u00f3 un lugar importante en la fe y en la esperanza. Pero eso era s\u00f3lo una etapa preparatoria de la revelaci\u00f3n, pues al fin dio Dios a conocer la existencia de otra patria, a la que est\u00e1n destinados todos los hombres.<\/p>\n<p>AT. 1. La experiencia de una patria. La historia del pueblo de Dios comienza con un desarraigo: Abraham debe abandonar su patria para ir a otro pa\u00ed\u00ads del que todav\u00ed\u00ada no sabe nada (G\u00e9n 12,1s). Ahora bien, el nuevo enraizamiento de su raza tarda en realizarse. Durante su permanencia en Cana\u00e1n son los patriarcas *extranjeros y hu\u00e9spedes (G\u00e9n 23,4; Heb 11,13); la herencia del pa\u00ed\u00ads se les ha prometido (G\u00e9n 12,7), pero todav\u00ed\u00ada no se les ha dado. De la misma manera *Egipto, donde habitan cierto tiempo, es para ellos tierra extranjera (cf. 15,13). S\u00f3lo despu\u00e9s del *\u00e9xodo y de la *alianza del Sina\u00ed\u00ad es cuando se cumple la promesa de Dios: Cana\u00e1n se convierte en su propia *tierra, una tierra llena de significaci\u00f3n religiosa. En efecto, no s\u00f3lo es recibida de Dios como un don, sino que el hecho de que Dios posea en ella su lugar de residencia -el santuario del *arca,luego el *templo de Jerusal\u00e9n &#8211; le confiere un valor sagrado. Por todas estas razones aparece ligada con la fe.<\/p>\n<p>2. La experiencia del desarraigo. Pero Israel pasa tambi\u00e9n por la experiencia contraria. Un doble desastre nacional devasta finalmente esta patria amada. Al mismo tiempo el pueblo es deportado lejos de ella y pasa por la experiencia del desarraigo. El *exilio no hace sino avivar el apego de los jud\u00ed\u00ados a su patria (Sal 137, 1-6), cuyas desgracias lloran (cf. Lam). Entonces comprenden que esta cat\u00e1strofe tiene por causa el pecado nacional, que Dios ha sancionado en forma ejemplar (Lam 1,8.18s; Is 64,4&#8230;; Neh 9,29ss). Durante todo el tiempo que se prolonga la prueba, la patria humillada o lejana ocupa un puesto central en su oraci\u00f3n (Neh 9, 36s), en sus preocupaciones (2,3), en sus esperanzas de porvenir (Tob 13, 9-17; Bar 4,30-5,9). Adictos a las instituciones del pasado, se esfuerzan constantemente por restablecerlas y hasta cierto punto lo logran. Pero al mismo tiempo descubren en los or\u00e1culos de los profetas una imagen transfigurada de la patria futura: es la nueva *tierra santa y la nueva *Jerusal\u00e9n, centro de una tierra reunificada, las cuales adquieren la fisonom\u00ed\u00ada de un *para\u00ed\u00adso recuperado. De este modo la patria es a la vez para los jud\u00ed\u00ados una realidad concreta, an\u00e1loga a todas las dem\u00e1s patrias humanas, y una concepci\u00f3n ideal, que descuella por su pureza y su grandeza sobre todas las dem\u00e1s ideolog\u00ed\u00adas nacionalistas en que se cristalizan los sue\u00f1os humanos. Sin ser multinacional, como lo es en la misma \u00e9poca la concepci\u00f3n del imperio romano, tiende, no obstante, a la universalidad por raz\u00f3n de la vocaci\u00f3n de *Israel: en Abraham deben ser benditas todas las familias de la tierra (G\u00e9n 12,3), y Si\u00f3n debe venir a ser la *madre de todas las patrias (Sal 87).<\/p>\n<p>NT. 1. Jes\u00fas y su patria. Siendo Jes\u00fas plenamente hombre, hizo tambi\u00e9n la experiencia de la patria. La suya no fue un pa\u00ed\u00ads cualquiera sino la tierra que Dios hab\u00ed\u00ada dado en herencia a su pueblo. Am\u00f3 a esta patria con todas las fibras de su coraz\u00f3n, tanto m\u00e1s que su propia misi\u00f3n era para ella ocasi\u00f3n de un nuevo drama. En efecto, como en otro tiempo hab\u00ed\u00ada desconocido la voz de los profetas, tambi\u00e9n ahora la patria jud\u00ed\u00ada desde\u00f1a al que le revela su verdadera vocaci\u00f3n. En Nazaret Jes\u00fas es desechado: ning\u00fan profeta es reconocido en su patria (Mt 13,54-57 p; Jn 4, 44). A Jerusal\u00e9n, la capital nacional, sabe Jes\u00fas que no va sino para morir (Lc 13,33). Por eso llora sobre la ciudad culpable que no ha reconocido el tiempo en que Dios la *visitaba (Lc 19,41; cf. 13,34s p). As\u00ed\u00ad pues, la patria terrenal de los jud\u00ed\u00ados va irremisiblemente hacia su ruina, pues no ha cumplido lo que Dios aguardaba de ella. Una nueva cat\u00e1strofe significar\u00e1 a los ojos de todos que Dios le retira la misi\u00f3n que se le hab\u00ed\u00ada encargado en el designio de salvaci\u00f3n (Mc 13,14-19; Lc 19,43s; 21,20-23).<\/p>\n<p>2. La nueva patria. El pueblo nuevo que es la Iglesia no suprime el enraizamiento de los hombres eh una patria terrestre, como tratan de hacerlo ciertas ideolog\u00ed\u00adas actuales. El amor de la patria ser\u00e1 siempre para ellos un deber, como prolongaci\u00f3n del amor de la familia. Por eso los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado conservan, como Jes\u00fas mismo, su afecto a la patria de Israel; en otro plano reivindica san Pablo el derecho de ciudadan\u00ed\u00ada romana que posee por nacimiento (Act 22,27s). Pero la patria de Israel ha perdido ya su significaci\u00f3n sagrada, transferida ahora ya a una realidad m\u00e1s alta. La *Iglesia es la *Jerusal\u00e9n de lo alto, de la que somos hijos (G\u00e1l 4,26), como los israelitas eran hijos de la Jerusal\u00e9n de la tierra. All\u00e1 en lo alto es donde tenemos nuestro derecho de ciudadan\u00ed\u00ada (Flp 3,20). De esta manera todos los hombres pueden tener parte en la experiencia de la nueva patria. En otro tiempo los paganos eran *extranjeros para Israel (Ef 2, 12); pero ahora comparten con los jud\u00ed\u00ados el honor de ser conciudadanos de los santos (2,19). As\u00ed\u00ad el *cielo es la verdadera patria, de la que Israel, escogida entre las patrias terrenales, no era m\u00e1s que la *figura, llena de sentido, pero provisional. Ac\u00e1 abajo no tenemos domicilio permanente, y buscamos el del porvenir (Heb 13,14). Esta patria preparaba Dios ya antiguamente a los patriarcas; y ellos, m\u00e1s all\u00e1 de la tierra de Cana\u00e1n, suspiraban ya con toda su fe por esta patria mejor (Heb 11,14ss). Todo hombre debe hacer como ellos: por encima del rinc\u00f3n de tierra en que est\u00e1 enraizado con los suyos debe discernir la nueva patria, donde vivir\u00e1 con ellos para siempre.<\/p>\n<p>-> Cielo &#8211; Exilio &#8211; Padres &#8211; Pueblo &#8211; Tierra.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[344] Tierra, naci\u00f3n, ciudad que hace referencia a la radicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, cultural y moral de la propia familia y con la que cada persona establece relaciones de adhesi\u00f3n y experiencias de convivencia. 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