{"id":12908,"date":"2016-02-05T08:43:36","date_gmt":"2016-02-05T13:43:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persona\/"},"modified":"2016-02-05T08:43:36","modified_gmt":"2016-02-05T13:43:36","slug":"persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persona\/","title":{"rendered":"PERSONA"},"content":{"rendered":"<p>v. Acepci\u00f3n, Alma, Hombre<br \/>\nDeu 16:19 no hagas acepci\u00f3n de p, ni .. soborno<br \/>\nPro 24:23 hacer acepci\u00f3n de p en el juicio no es<br \/>\nLuk 20:21 y que no haces acepci\u00f3n de p, sino que<br \/>\nAct 10:34; Rom 2:11; Gal 2:6; Eph 6:9; Col 3:25 Dios no hace acepci\u00f3n de p<br \/>\nJam 2:1 que vuestra fe en .. sea sin acepci\u00f3n de p<br \/>\n1Pe 1:17 aquel que sin acepci\u00f3n de p juzga seg\u00fan<\/p>\n<hr>\n<p>[276]<br \/>\n   En Filosof\u00ed\u00ada se define persona como el \u00abindividuo inteligente\u00bb que se diferencia de otros y se presenta ante los dem\u00e1s con rasgos originales. La definici\u00f3n cl\u00e1sica viene de Boecio: \u00abSubstancia individual de naturaleza racional\u00bb (Libro de \u00abLa persona y de las dos naturalezas\u00bb. cap. 3) y es la que fue aceptada por lo fil\u00f3sofos y te\u00f3logos medievales.<\/p>\n<p>    En griego, persona, (de prosopon) era la m\u00e1scara o careta con la que se caracterizaba el artista que simulaba un personaje en la obra dram\u00e1tica. El t\u00e9rmino pas\u00f3 a los romanos.<\/p>\n<p>    En Derecho es el individuo con identidad propia, que asume exigencias y deberes ante la ley, que tiene derechos. Y por extensi\u00f3n se entiende del grupo o entidad que puede reclamar derechos en atenci\u00f3n a los individuos que lo configuran solidariamente. Con todo, no se debe confundir persona e individuo. El concepto individuo resalta la idea de singularidad; persona alude a idea de conciencia.<\/p>\n<p>    En la Filosof\u00ed\u00ada moderna se resalta sobre todo la dimensi\u00f3n activa y evolutiva de la idea de persona: la capacidad de autoidentificarse y de presentarse ante los dem\u00e1s para ser reconocido por ellos. Por eso persona se sustituye con frecuencia por personalidad.<\/p>\n<p>    En Teolog\u00ed\u00ada se recoge la idea de persona propugnada en la Filosof\u00ed\u00ada de Boecio y, aunque sea de forma limitada y an\u00e1loga, se denomina persona al ser individual con racionalidad, es decir con inteligencia. As\u00ed\u00ad se explica en Santo Tom\u00e1s la idea de la unidad de persona en Cristo y la trinidad de personas en Dios. (S. Th. I-I. q.29.1).<\/p>\n<p>    Dios es tripersonal en unidad (triunidad), Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas es un ser personal, una persona, con doble naturaleza. La persona es la divina, el Verbo, la Segunda de la Trinidad. Ella unifica misteriosamente las dos naturalezas: la humana y terrena y la divina y eterna.<\/p>\n<p>      (Ver Trinidad 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El concepto persona (elaborado por los concilios de la Iglesia primitiva) no aparece en cuanto tal en la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, pero est\u00e1 en el fondo de ella y la define, sobre todo en los \u00faltimos estratos del Antiguo Testamento y en el cristianismo. El ser humano (hombre o mujer) es persona (individuo responsable) en la medida en que puede situarse ante Dios, escuchando su palabra* y respondiendo a su llamada, para vincularse as\u00ed\u00ad de un modo responsable con los otros hombres. Cada ser humano es persona por su vinculaci\u00f3n con Dios, no por sus posibilidades econ\u00f3micas, sociales o geneal\u00f3gicas, de manera que cada uno, hombre o mujer, anciano o ni\u00f1o, tiene valor infinito ante Dios y ante los otros. M\u00e1s a\u00fan, la Biblia en su conjunto ha destacado el valor y la importancia personal de los pobres y excluidos de la sociedad, a quienes Jes\u00fas prometi\u00f3 el Reino* (cf. Lc 6,20-26), identific\u00e1ndose con ellos (Mt 25,31-45). La misma presencia del Mes\u00ed\u00adas en cada uno de los pobres de la tierra les hace ser personas, haciendo que tambi\u00e9n sean personas aquellos que les acompa\u00f1an y ayudan.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>En griego prosopon, en lat\u00ed\u00adn persona: careta que se ponian los actores en el teatro para representar diversos papeles. Es un t\u00e9rmino an\u00e1logo. Desde el punto de vista metaf\u00ed\u00adsico indica la dignidad de la naturaleza espiritual subsistente e incomunicable. Desde el punto de vista existencial y din\u00e1mico indica el ,&#8217;yo&#8217;, como sujete) capaz de autodeterminaci\u00f3n y que se realiza aut\u00e9nticamente en la comunidad del existir y del obrar con los dem\u00e1s y para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En el mundo griego, el hombre no se considera persona, en cuanto que est\u00e1 sometido al destino y no puede romper el c\u00ed\u00adrculo de la necesidad. En la Biblia no aparece el t\u00e9rmino \u00abpersonan, pero toda la revelaci\u00f3n judeocristiana pone en evidencia fuertemente la dignidad del hombre frente a Dios, que toma conciencia de s\u00ed\u00ad mismo y de su propia existencia irrepetible en virtud del di\u00e1logo que Dios creador establece con \u00e9l. Tambi\u00e9n Dios se revela desde el principio de la creaci\u00f3n como persona, creador libre, lleno de sabidur\u00ed\u00ada y de amor (Gn 1-2). En los primeros siglos de la Iglesia se utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino persona para aclarar el misterio de la Trinidad. Tertuliano fue el primero en introducir este t\u00e9rmino para explicar la fe cristiana en Dios (Adversus Praxeam 6, 1 : 7, 8). Los Padres griegos, en sus controversias trinitarias, en vez del t\u00e9rmino persona (prosOpon) -interpretado por Sabelio como simple apariencia- utilizan la expresi\u00f3n hyp\u00f3stasis, traducida por suppositum o subsistentia, en cuanto que indica una realidad objetiva, y afirman que en Dios hay realmente tres modos diversos de poseer la misma naturaleza divina. A continuaci\u00f3n, en las controversias cristol\u00f3gicas se distingue entre persona y naturaleza, para expresar que las d\u00f3s naturalezas plenas y perfectas, divina y humana, subsisten en la \u00fanica persona del Verbo (unio hypostatica).<\/p>\n<p>En el siglo VI, \u00e9n un tratado de Severino Boecio sobre las dos naturalezas de Cristo, se encuentra la primera definici\u00f3n de persona en la que se inspira toda la Edad Media: \u00abPersona est naturae rationalis individua susbstantia\u00bb (De duabus naturis, 3). En el per\u00ed\u00adodo escol\u00e1stico, Ricardo de San V\u00ed\u00adctor propone modificar la definici\u00f3n de Boecio en cuanto que el concepto de individuo no conviene propiamente a Dios; por eso define a la persona como: \u00abintellectualis naturae incommunicabilis existentia\u00bb (De Trinitate, 1. 1V, c. XXII).<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s, san Buenaventura y  Duns Escoto son los principales representantes del personalismo medieval.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s destaca la dignidad propia del subsistir en una naturaleza espiritual, que se realiza de modo eminente en Dios. Por eso, \u00abpersona significat id quod est perfectissimum in tota natura\u00bb (S. Th. 1, q. 29, a. 3). Aclara adem\u00e1s que la substancia individual de la definici\u00f3n de Boecio, aplicada a Dios, no significa la individuaci\u00f3n de la materia, sino la incomunicabilidad del ser divino. Desarrolla tambi\u00e9n el car\u00e1cter de relaci\u00f3n de las personas divinas, dado que su distinci\u00f3n proviene de su diversa relaci\u00f3n de origen. Este car\u00e1cter relacional no es algo accidental, sino que pertenece a la misma substancia divina; por eso, Tom\u00e1s afirma que \u00bb la persona divina significa la relaci\u00f3n en cuanto subsistente\u00bb (S. Th. 1, q. 29, a. 4). En el \u00e1mbito antropol\u00f3gico, fundamenta la unicidad de la persona humana en cuanto que la misma alma espiritual es la forma substancial del cuerpo y el principio de toda perfecci\u00f3n; el alma y el cuerpo son constitutivos de la persona humana. El Magisterio de la Iglesia ha tomado de forma definitiva el t\u00e9rmino \u00abpersona\u00bb para formular los dogmas de la Trinidad y de la encarnaci\u00f3n del Verbo.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada moderna y contempor\u00e1nea ha reflexionado a menudo sobre el concepto de persona en relaci\u00f3n con el hombre. Contra la disoluci\u00f3n idealista (Hegel) en donde la \u00fanica persona es el Estado, reacciona S. Kierkegaard se\u00f1alando la realidad del individuo en su relaci\u00f3n constitutiva de ser espiritual frente a Dios en la seriedad de la decisi\u00f3n. La fenomenolog\u00ed\u00ada y la filosof\u00ed\u00ada de la existencia (M. Scheler, D. von Hildebrand, M. Buber, G. Marcel) han puesto de relieve la dimensi\u00f3n no-objetivable propia de la persona y su car\u00e1cter dial\u00f3gico como relaci\u00f3n \u00abyo-t\u00fa\u00bb. Algunos autores neoescol\u00e1sticos han introducido la distinci\u00f3n individuo y persona respecto al hombre (Maritain, Delbos). Individuo es cada uno de los hombres en sus dimensiones materiales, biol\u00f3gicas y sensibles, mientras que persona es el hombre en su vida espiritual en relaci\u00f3n con Dios y con la sociedad. Esta divisi\u00f3n no responde al pensamiento de santo Tom\u00e1s, en cuanto que el principio espiritual que constituye al hombre como persona es fuente de todos sus actos, incluso biol\u00f3gicos. Toda la vida humana como individuo y como sociedad es personal. El concilio Vaticano II concede amplio espacio a la dignidad de la persona humana. El hombre ha sido hecho a imagen de Dios y es la \u00fanica criatura querida por Dios por s\u00ed\u00ad misma (GS 24).<\/p>\n<p>La uni\u00f3n del hombre y la mujer es la  primera forma de comuni\u00f3n entre las personas y la realizaci\u00f3n de la persona humana a semejanza de la uni\u00f3n entre las personas divinas requiere el don sincero de s\u00ed\u00ad mismo. Todas las dimensiones de la vida social deben tener en cuenta los derechos de la persona, incluso en lo que ata6e a la libertad religiosa (DH).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea insiste  en la dimensi\u00f3n relacional de la persona, tanto respecto a la Trinidad como respecto a Cristo. Algunos autores presentan la dificultad de usar en la doctrina trinitaria el concepto de persona tal como hoy se entiende, por el riesgo de que lleguen a concebirse en Dios tres subjetividades distintas (Rahner), y utilizan por el contrario la expresi\u00f3n \u00abpersona humana\u00bb al hablar de Jesucristo.<\/p>\n<p>El Magisterio eclesi\u00e1stico ha insistido en la necesidad de mantener la distinci\u00f3n entre naturaleza y persona en la formulaci\u00f3n del dogma. En cuanto a la persona humana, frente a las diversas realidades que amenazan su existencia, como las manipulaciones gen\u00e9ticas (Instrucci\u00f3n Donum vitae), o los sistemas de poder (Enc\u00ed\u00adclica Centesimus annus), afirma cada vez m\u00e1s su trascendencia y sus derechos inalienables seg\u00fan el designio de Dios.<\/p>\n<p> E. C. Rava<\/p>\n<p> Bibl.: J. M. Rovira Belloso, Personas divinas. Historia del t\u00e9rmino \u00abpersona'\u00bb: su aplicaci\u00f3n a la Sda. Trinidad, en DTDC, 10941109; U. Galeazzi, Persona, en DTI, III, 787-792; M. Muller &#8211; A. Halder, Persona, en SM Y 444-456; J. M. Coll, Filosof\u00ed\u00ada de la relaci\u00f3n interpersonal, 2 vols., Barcelona 1990;  F. X. Durrwell, Nuestro Padre Dios en su  misterio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; E. Mounier, Obras completas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988-1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Origen del t\u00e9rmino e historia del concepto<br \/>\nLa palabra latina persona deriva, aunque no con toda certeza, de personare (resonar) o, falsamente, de per se una (as\u00ed\u00ad con variantes en la filosof\u00ed\u00ada medieval); seg\u00fan la m\u00e1s reciente investigaci\u00f3n procede del etrusco fersu (r\u00f3tulo de una representaci\u00f3n de dos enmascarados). Significa primeramente, como traducci\u00f3n del griego pr\u00f3sopon (cara) la m\u00e1scara del actor, que se\u00f1ala su papel.<\/p>\n<p>El concepto filos\u00f3fico y teol\u00f3gico de p., desconocido a\u00fan al pensamiento pagano antiguo, aparece como t\u00e9rmino especial o t\u00e9cnico en la primitiva teolog\u00ed\u00ada cristiana de la -> Trinidad y -> encarnaci\u00f3n (por primera vez en TERTULIANO, Adversus Praxean 12 \u00f3 27). Sirve, pues, aqu\u00ed\u00ad para asegurar conceptual y dogm\u00e1ticamente la experiencia creyente de la revelaci\u00f3n del misterio incomprensible de Dios. Seg\u00fan la fe cristiana, en el interior de la vida suprahist\u00f3rica de Dios la \u00fanica \u00abnaturaleza\u00bb infinita divina como verdaderamente id\u00e9ntica se realiza en tres relaciones personales, distintas entre s\u00ed\u00ad. El \u00fanico -> Dios eterno existe en tres personas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. En Jes\u00fas de Nazaret Dios mismo se ha hecho hombre. Toda la naturaleza infinita de Dios y toda la naturaleza hist\u00f3rica y finita del hombre viven sin mezcla ni separaci\u00f3n en la unidad de una p. (uni\u00f3n hispost\u00e1tica; sobre el uso teol\u00f3gico del concepto, cf. -> Trinidad, -> encarnaci\u00f3n, -> Jesucristo [C], -> Esp\u00ed\u00adritu Santo, -> Dios, -> hombre).<\/p>\n<p>La primera definici\u00f3n formal ontol\u00f3gica de la p. procede de Boecio (De duabus naturis, 3): persona est naturae rationalis individua substantia. En esta forma y con las precisiones de Tom\u00e1s de Aquino (incommunicabilis, ST 1 q. 30 a. 4 ob. 2; subsistencia, S. c. 6 Iv 49) y particularmente de Ricardo de San Victor (intellectualis naturae incommunicabilis existentia, De Trinitate Iv, 22, 24; de modo semejante Duns Escoto, Sent. I 23, 1) goza de validez no s\u00f3lo en la edad media cristiana y en su tradici\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica, sino que sigue tambi\u00e9n determinando el pensamiento moderno, se\u00f1aladamente en lo que ata\u00f1e a la filosof\u00ed\u00ada en general y a la filosof\u00ed\u00ada social (->, sociedad). P. no significa aqu\u00ed\u00ad la \u00abesencia\u00bb, la \u00abnaturaleza\u00bb, sino el acto siempre singular, total e indiviso, inmediato e insustituible, la realidad, la existencia de una naturaleza espiritual. Esta realidad es el hecho de poseerse a s\u00ed\u00ad mismo y, por tanto, de tener en s\u00ed\u00ad su propio fin, es la forma de realidad que presenta la -> libertad de un ser espiritual, en la que se funda su intangible dignidad. Es evidente que este concepto preferentemente formal de p. adquiere su contenido por la \u00abnaturaleza\u00bb del ser espiritual en cuesti\u00f3n, y por el grado de realidad que adquiere su libertad en lo referente a la posibilidad de tomar posesi\u00f3n de la propia naturaleza.<\/p>\n<p>II. El origen hist\u00f3rico de la experiencia latente en el concepto de persona y la nueva problem\u00e1tica<br \/>\nEn la antigua metaf\u00ed\u00adsica el hombre es el ser a la vez infinito y finito en el que el -> esp\u00ed\u00adritu, lo universal y supraindividual, queda limitado y hecho particular por la materia de su cuerpo. En esa concepci\u00f3n el hombre es (usando una f\u00f3rmula breve) individuo, ejemplar de una especie, en que, de hecho, lo universal como tal est\u00e1 amenazado por la caducidad; es un caso particular del que, por la muerte, el esp\u00ed\u00adritu se libera de nuevo para volver a su fundamental universalidad, a su totalidad, absoluta y divinidad sin limites.<\/p>\n<p>El horizonte de experiencia de la teolog\u00ed\u00ada y la -> antropolog\u00ed\u00ada (III) cristianas es otro. La libre palabra de Dios ofreciendo y mandando, llama al hombre y a su libertad responsable a participar en su realidad viva. El Dios absoluto e infinito y el hombre finito e hist\u00f3rico son \u00absocios\u00bb; este consorcio de la libertad infinita y de la finita constituye al hombre como tal y, con ello, lo constituye a la vez en la comunidad de destino con los otros. Pero la experiencia de este consorcio con el Dios infinito no suprime la propia finitud y amenaza, sino que las hace aparecer en toda su agudeza; la libertad que ineludiblemente tiene que responder decide por s\u00ed\u00ad misma sobre su realidad definitiva. Y as\u00ed\u00ad el hombre finito, incluso como individuo, recibe significaci\u00f3n y dignidad absoluta, hasta el punto de que, por su salvaci\u00f3n, es decir, por la realidad de su libertad, Dios mismo se hizo hombre. As\u00ed\u00ad, esta experiencia religiosa de la fe es la experiencia de una doble paradoja que rompe el antiguo horizonte intelectivo: la encarnaci\u00f3n sin reservas de Dios (que sigue siendo Dios) y la significaci\u00f3n absoluta e infinita del hombre individual finito (que permanece finito) en la comuni\u00f3n de destino de los hombres en general. Y s\u00f3lo esta experiencia ofrece la base para (e impone la necesidad de) formar el concepto de p. como la realidad del ser espiritual que dispone libremente de s\u00ed\u00ad mismo y tiene importancia absoluta; y en ella est\u00e1 tambi\u00e9n legitimada la designaci\u00f3n de Dios como p. aunque \u00e9l, del principio al fin, sea siempre el misterio incomprensible; como est\u00e1 legitimado igualmente el que entendamos su relaci\u00f3n con el hombre como relaci\u00f3n personal y su propia vida como realizaci\u00f3n de su \u00fanico ser no en una, sino en varias personas.<\/p>\n<p>Cuando esta experiencia de la p. &#8211; que comienza en la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, se expresa inicialmente en la \u00abmetaf\u00ed\u00adsica del \u00e9xodo\u00bb y se consuma en la fe cristiana &#8211; trata de articularse te\u00f3ricamente (cosa que por de pronto s\u00f3lo puede hacer con ayuda de la terminolog\u00ed\u00ada griega); al romperse el horizonte intelectivo griego se produce tambi\u00e9n un cambio y un esclarecimiento de los conceptos de physis, o\u00fas\u00ed\u00ada, hyp\u00f3stasis, etc. (y de sus correlativos latinos: natura, substantia, etc.), de sus distinciones y relaciones. En todo caso era de esperar de antemano que, al encontrarse la metaf\u00ed\u00adsica judeo-cristiana del \u00e9xodo con una orientaci\u00f3n hist\u00f3rica, y la metaf\u00ed\u00adsica griega del ente con una orientaci\u00f3n cosmol\u00f3gica, el nuevo concepto de p. que entre otras cosas resultara del encuentro, no podr\u00ed\u00ada entenderse como un ente inmanente (aunque fuera el supremo) entre o sobre los otros entes, sino que deber\u00ed\u00ada entenderse por lo menos como una realidad cuyo ser, por el contrario, tiene una importancia fundamental para determinar qu\u00e9 y c\u00f3mo son y aparecen el mundo y los entes en \u00e9l contenidos.<\/p>\n<p>Era de esperar, pues, que el hombre fuera entendido como una realidad que en su ser personal antecede a los entes intramundanos, o se sale del marco estructural de \u00e9stos, porque \u00e9l, como p., es fuente emisora de esencia y ser, y no est\u00e1 determinado solamente por la esencia y el ser. De hecho esto se expresa ya en las cl\u00e1sicas defininiciones metaf\u00ed\u00adsicas de la p.: La p. es la unidad f\u00e1ctica (que bajo el aspecto de la l\u00f3gica formal resulta contradictoria) entre la m\u00e1s radical individualizaci\u00f3n (de una libertad que ella misma y nadie m\u00e1s debe asumir) y la m\u00e1s extensa universalidad (espiritualidad), entre inmanencia y trascendencia, entre \u00abinsistencia\u00bb y (usando un t\u00e9rmino moderno) \u00abexsistencia\u00bb. En su unidad, ni la universalidad del esp\u00ed\u00adritu como ser y esencia se sumerge bajo la individualidad, ni \u00e9sta se pierde disolvi\u00e9ndose en la totalidad de un todo superior. La p. es una aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n de la permanente diferencia ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Dondequiera el hombre sea entendido como esa unidad excepcional, no como mero individuo ni como mero ingrediente de una totalidad envolvente (de car\u00e1cter ontol\u00f3gico-espiritual o colectivo-\u00f3ntico), y sea experimentado como un sujeto que se halla bajo una exigencia absoluta, la cual no admite una fundamentaci\u00f3n puramente intramundana; ese pensamiento puede considerarse como personal en la medida en que se d\u00e9 cuenta de la contradicci\u00f3n latente en la unidad de la p., con sus exigencias, y la soporte, aunque no hable expresamente de p. y personalidad.<\/p>\n<p>Es, sin embargo, problem\u00e1tico si las cl\u00e1sicas definiciones de p. se adecuan \u00fanica y perfectamente a la -> experiencia religiosa que tienen por base y a su estructura (que pudiera tambi\u00e9n deducirse por reflexi\u00f3n natural filos\u00f3fica de la experiencia de la conciencia); si en ellas, adem\u00e1s de la subsistencia e incomunicabilidad, se expresan suficientemente los otros factores esenciales de la experiencia de la persona y libertad: el obrar actual e hist\u00f3rico y el consorcio entre p. y p., en los que la p. (aun la divina) como tal se abre y manifiesta primer\u00ed\u00adsimamente a las otras. La distinci\u00f3n entre un personalismo substancial y otro actual (o existencial) apunta hacia aquella corriente de la tradici\u00f3n que, pasando por Agust\u00ed\u00adn, Eckhart, Nicol\u00e1s de Cusa, Pascal, Kierkegaard y otros, llega hasta la actualidad, y cuyo pensamiento, marcadamente personal, est\u00e1 menos orientado hacia las definiciones cl\u00e1sicas y sus conceptos (cf. la exposici\u00f3n y clasificaci\u00f3n sint\u00e9tica de G. GLOEGE, Person, Personalismus, en EKL III, col. 128ss).<\/p>\n<p>Indudablemente, la teolog\u00ed\u00ada protestante yen tiempos recientes de la filosof\u00ed\u00ada de la existencia dialog\u00ed\u00adstica (entre otros, F. Ebner, M. Buber), el -> existencialismo, la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica y tambi\u00e9n la nueva reflexi\u00f3n en el campo cat\u00f3lico sobre las bases b\u00ed\u00adblicas de la fe cristiana, han dado fecundos impulsos al pensamiento sobre la persona. Este pensamiento est\u00e1 empe\u00f1ado hoy sobre todo en la repulsa y superaci\u00f3n de la inteligencia individualista y colectivista del hombre, de la sociedad y de la historia humana, desenmascarando a los dos, al individualismo y al colectivismo, como interpretaciones unilaterales que parten de un origen experimental com\u00fan.<\/p>\n<p>III. Significaci\u00f3n del concepto de persona humana<br \/>\n1. Persona y naturaleza<br \/>\nSi el hombre ha de entenderse como p., es decir, como una realizaci\u00f3n libre de su -> naturaleza, hemos de ver c\u00f3mo \u00e9sta no es una naturaleza (infinita o finita) puramente espiritual y simple. El hombre, aun siendo espiritual, por su cuerpo est\u00e1 localizado a la vez en el tiempo y el espacio. Su naturaleza es pluridimensional y est\u00e1 limitada por las fronteras esenciales y efectivas de su \u00abcapacidad an\u00ed\u00admica espiritual\u00bb, por la vitalidad de su organismo y la materialidad de su cuerpo. La naturaleza humana, como naturaleza compleja, es finita, y &#8211; con todas sus dimensiones y las leyes estructurales propias de \u00e9stas, insuprimibles en principio, con todas las condiciones materiales y vitales que la constituyen &#8211; es dada previamente e impuesta a la p. humana, es decir, a la libre actualizaci\u00f3n de su propia realidad. Si el hombre ha de entenderse como p., y esto quiere decir sobre todo como libre realizaci\u00f3n de su naturaleza (realizaci\u00f3n que, precisamente como forma de la libertad, no es \u00abnatural\u00bb, sino hist\u00f3rica), ha de verse adem\u00e1s que, en el campo de la experiencia de nosotros mismos y de los dem\u00e1s, dicha realizaci\u00f3n nunca alcanza el grado de una libertad perfecta, de una libre y actual disposici\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, de una integraci\u00f3n consumada de esta naturaleza finita en la unidad del ser personal.<\/p>\n<p>Est\u00e1 de por medio la resistencia de lo material, el fallo de las funciones vitales, el olvido y los contenidos de vivencias ps\u00ed\u00adquico-espirituales que se sustraen a la conciencia.<\/p>\n<p>Pero se da tambi\u00e9n contra esta resistencia y con ella la elevaci\u00f3n de la realidad y del alcance de la libre actuaci\u00f3n personal en los grados de la formaci\u00f3n de la personalidad por medio del hacer u omitir, por la libre aceptaci\u00f3n o repulsa de lo que, desde este punto de vista, \u00abviene de fuera\u00bb y puede admitirse dentro de la interioridad de la personal experiencia del destino o ser rechazado, por decisiones que crean una realidad permanente de personalidad completa o fallida. Adem\u00e1s, hay grados de intensidad en la realizaci\u00f3n personal: no todo proceso ps\u00ed\u00adquico-corporal, no toda acci\u00f3n y omisi\u00f3n tienen la misma importancia para la realidad personal. Pero nunca realiza el hombre temporal su naturaleza en un acto \u00fanico; la realiza siempre en la sucesi\u00f3n y el despliegue de los actos hist\u00f3ricos a trav\u00e9s de sus acciones y omisiones, de su hacer y sufrir. El hombre como p. no puede \u00abalcanzarse\u00bb enteramente a s\u00ed\u00ad mismo dentro de su historia, o tomar definitivamente posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, ni en el conocimiento, ni en el obrar y querer. En la diferencia entre naturaleza y p., por la que \u00e9l sufre y que trata de superar, y no en la finitud de su naturaleza como tal, se funda la -> historia e historicidad del hombre.<\/p>\n<p>A pesar de esta diferencia, la naturaleza humana no debe pensarse primero como una individualidad intramundana, y s\u00f3lo accesoria y posiblemente como realidad que ha de asumir una p. Pues, a pesar de la ley propia de la naturaleza humana en sus distintas dimensiones y capacidades, cuya separaci\u00f3n y objetivaci\u00f3n met\u00f3dica e hipot\u00e9tica en las ciencias antropol\u00f3gicas &#8211; necesariamente distintas y m\u00faltiples &#8211; est\u00e1n en principio de todo punto legitimadas, la naturaleza humana se halla de antemano dentro de la exigencia personal, que la envuelve y la constituye originariamente como tal naturaleza humana. Dentro de la divisi\u00f3n met\u00f3dica en \u00ab\u00f3rdenes\u00bb o campos particulares de las ciencias, y dentro tambi\u00e9n de la m\u00e1s detallada comprensi\u00f3n de las disposiciones particulares, capacidades y \u00abdeficiencias\u00bb de un individuo determinado en la pr\u00e1ctica de la educaci\u00f3n, formaci\u00f3n y prestaci\u00f3n de trabajo, etc., no debe perderse de vista la conjunci\u00f3n natural indisoluble de los distintos \u00f3rdenes especiales, ni sobre todo la calificaci\u00f3n personal de la naturaleza humana y sus \u00abdisposiciones\u00bb, etc., en su conjunto; calificaci\u00f3n que se funda ea que la naturaleza humana, siempre que se da, existe ya en la esencial y efectiva unidad de la persona.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, tampoco se llega al -> derecho natural partiendo de una naturaleza del hombre considerada en abstracto; m\u00e1s bien, aquel, como derecho fundamental, s\u00f3lo puede deducirse de que la naturaleza humana como tal est\u00e1 ya dentro de su exigencia personal, tiene como tarea su propia realizaci\u00f3n, independientemente de la medida en que se halle a la altura de su inalienable tarea. De esta exigencia absoluta brota por lo menos el derecho a la existencia, a un verdadero poder existir (aun respecto de enfermos mentales o viejos incapaces de trabajar). Por la misma raz\u00f3n, los dem\u00e1s derechos fundamentales e incluso el derecho positivo no deben basarse en la naturaleza abstracta del hombre, pues en tal plano \u00e9ste aparece como individuo aislado en lucha con otros o como mero n\u00famero de una vida colectiva, como animal sociale, que, desde ese punto de vista, no se distingue en principio de los miembros de una colonia de termes. Los restantes derechos fundamentales y el derecho positivo, cuando es -> derecho, se fundan m\u00e1s bien en la realizaci\u00f3n personal, en la realidad \u00f3ntica, nunca igualmente cumplida, sino siempre graduada, de las p. y de los grupos de personas en la -> sociedad humana. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la relaci\u00f3n del hombre con los dem\u00e1s, con la -> comunidad, ha de entenderse partiendo de su personalidad.<\/p>\n<p>2. Persona y mundo<br \/>\nAs\u00ed\u00ad como los \u00ab\u00f3rdenes\u00bb de la vida corporal, ps\u00ed\u00adquica y espiritual son dimensiones de la \u00fanica naturaleza humana que se compenetran mutuamente, de igual manera esa naturaleza humana est\u00e1 en relaci\u00f3n con la \u00abnaturaleza\u00bb en sentido lato, que envuelve a aqu\u00e9lla con el ente en su totalidad. Esa relaci\u00f3n tiene una triple dimensi\u00f3n o conexi\u00f3n material-causal: la vinculaci\u00f3n con cada otro individuo; la correlaci\u00f3n vital con el propio \u00abmundo circundante\u00bb; la comunicaci\u00f3n espiritual con el \u00ab-> mundo uno\u00bb, que trasciende e implica todo lo individual y el propio entorno. Sin embargo, como ser corp\u00f3reo, localizado en determinado punto de la historia y del cosmos, por la -> trascendencia del esp\u00ed\u00adritu (que supera todo pasado, la lejan\u00ed\u00ada c\u00f3smica y el futuro) el hombre es llevado a la presencia hist\u00f3rica del mundo uno, que es tambi\u00e9n el propio lugar del hombre. Y del mismo modo que la naturaleza humana es, desde luego, dada e impuesta previamente a su propia realizaci\u00f3n personal, libre y finita, pero como humana s\u00f3lo se da dentro de esta realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma, as( tambi\u00e9n y en conexi\u00f3n inseparable con ello, el mundo de la p. se da previamente y se impone como el medio de toda su existencia personal, el cual no ha de construirse posteriormente, sino que pertenece a priori y constitutivamente a la esencia (espiritual y corp\u00f3rea) del hombre.<\/p>\n<p>Por eso, la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica del ser humano se lleva a cabo tanto por el desarrollo de sus \u00abdisposiciones naturales\u00bb, como simult\u00e1neamente por la configuraci\u00f3n del mundo. Siempre que la configuraci\u00f3n del mundo es vista en su unidad esencial con la realizaci\u00f3n de la humanidad, tiene como base una relaci\u00f3n del hombre con el mundo, que, como relaci\u00f3n humana, reconoce precisamente las leyes y la significaci\u00f3n objetivas y propias en cada caso de las dimensiones del ente en general: con la conciencia de que el ente objetivo no se limita a ser mero medio para el fin de conservar la vida del hombre, sino que posee su propia posici\u00f3n y significaci\u00f3n esencial en el todo y para el todo, por ineludible que sea el uso y consumo de las cosas para la conservaci\u00f3n de la vida humana.<\/p>\n<p>Pero la conservaci\u00f3n y la elevaci\u00f3n de la vida no se identifican simplemente con la realizaci\u00f3n del ser humano, como tampoco la configuraci\u00f3n del mundo se agota con la producci\u00f3n de los medios de uso y consumo. La configuraci\u00f3n del mundo culmina m\u00e1s bien en que el hombre, siguiendo la trascendencia del esp\u00ed\u00adritu, huyendo de s\u00ed\u00ad mismo y entrando en el gran todo, haga una representaci\u00f3n inteligible, intuitiva y simb\u00f3lica del mundo en un solo ente particular: en las grandes obras de lo perceptible y comunicable (-> lenguaje), de la -> verdad (-> ciencia), de la belleza (-> arte), de la celebraci\u00f3n, reverencia y adoraci\u00f3n (-> culto), de dominio sobre la naturaleza (-> t\u00e9cnica), de dominio sobre los hombres para la realizaci\u00f3n com\u00fan de un sentido (-> Estado), s\u00f3lo por el \u00abservicio\u00bb funcional a las obras (-> cultura en sentido objetivo) se realiza y atestigua el ser humano.<\/p>\n<p>Pero las obras, abandonadas a s\u00ed\u00ad mismas en su exterioridad y aisladas de su origen vivo, se hunden en la nada e insignificancia. S\u00f3lo son reales y permanentes por el constante retorno a la interioridad del hombre. As\u00ed\u00ad como el desarrollo de la naturaleza humana s\u00f3lo es y permanece real por la integraci\u00f3n del propio ser personal; de igual manera la forma del mundo en las obras que lo representan s\u00f3lo se hace y permanece real por el retorno constante de estas obras y del todo que ellas representan a su origen personal. Ese retorno y asimilaci\u00f3n del todo configurado es lo que llamamos -> formaci\u00f3n (cultura en el sentido objetivo). La trascendencia del esp\u00ed\u00adritu a lo universal y com\u00fan del mundo uno exige el retorno a la inmanencia de la libertad singular e insustituible que se forma, y a la inversa. Configuraci\u00f3n del mundo y realizaci\u00f3n propia son aspectos (salida y retorno: funci\u00f3n e integraci\u00f3n) o factores temporalmente desarrollados de un solo y mismo acontecer: la realizaci\u00f3n efectiva de la p. humana en la historia.<\/p>\n<p>Y a su vez cabe decir que, as\u00ed\u00ad como la p. humana nunca puede \u00abalcanzar\u00bb adecuadamente y sin reservas la propia naturaleza, que le es dada e impuesta previamente (aunque \u00e9sta est\u00e9 siempre superada por aqu\u00e9lla); as\u00ed\u00ad tampoco hay p. humana en la historia que pueda \u00abalcanzar\u00bb el mundo adecuadamente y sin reservas, de una vez para siempre y, por ende, en forma definitiva: configurarlo en la historia y asimil\u00e1rselo definitivamente y hacerlo obligatorio para todos los tiempos. En esta diferencia permanente en la historia entre p. y mundo radica la historicidad de la inteligencia y asimilaci\u00f3n del mundo por parte del hombre: el hecho de la -> tradici\u00f3n inagotable, del presente que se esfuma, del futuro que de ning\u00fan modo puede anticiparse, del proceso inacabable de la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Persona y comunidad<br \/>\nAs\u00ed\u00ad como ning\u00fan individuo, solo y de por s\u00ed\u00ad, puede llevar a cabo las obras (el mundo y, por ende, la forma de realizar su libertad), sino s\u00f3lo dentro y con ayuda de la -> sociedad; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la formaci\u00f3n, por mucho que a la postre signifique la liberaci\u00f3n que ha de realizar por s\u00ed\u00ad y para s\u00ed\u00ad cada p. particular, tiene que ser a la vez posibilitada y sostenida por la tradici\u00f3n hist\u00f3rica y social y por la constituci\u00f3n actual, como, a la inversa, esta realizaci\u00f3n personal y singular de la libertad que se forma es un factor interno y permanente que determina la forma actual y futura de la sociedad.<\/p>\n<p>Pues la realidad de la vida social humana no es ni la suma o el producto mec\u00e1nico de \u00abindividuos naturales\u00bb, ni un organismo independiente que se ramifica en los individuos. La realidad de la vida social com\u00fan, de una vida humana y digna del hombre, s\u00f3lo se logra y conserva por el logro y conservaci\u00f3n de la vida espiritual personal del individuo. Puesto que la vida social es la realidad com\u00fan espiritual de la p. particular, s\u00ed\u00adguese que cuanto haga u omita el individuo, aun en su esfera m\u00e1s privada, ser\u00e1 tambi\u00e9n en medida menor o mayor de importancia real para la sociedad; y a la inversa: todo obrar social \u00aboficial\u00bb tiene tambi\u00e9n en grados y niveles diversos importancia real para el comportamiento privado.<\/p>\n<p>Por la misma raz\u00f3n, hay ciertamente distinci\u00f3n real entre el -> bien com\u00fan y el bien particular (distinci\u00f3n que aparece clara en el diverso fin inmediato del obrar); pero, en principio, no puede haber oposici\u00f3n entre ambos, como si, en ciertos casos, s\u00f3lo se pudiera realizar el bien com\u00fan \u00aba costa\u00bb del bien particular, o a la inversa. Rechazando la estrechez utilitarista de los conceptos de bien com\u00fan y de bien particular, y viendo a la vez el fundamento personal de ambos, hemos de decir m\u00e1s bien que la renuncia y el sacrificio (p. ej., en la limitaci\u00f3n del espacio de -> poder y libertad) no s\u00f3lo son medios externos (molestos) para conseguir el mayor provecho posible, sino tambi\u00e9n factores internos e integrantes de la realizaci\u00f3n personal del bien del individuo y de la sociedad, y que s\u00f3lo siendo as\u00ed\u00ad (es decir, cuando cabe realizarlos internamente y no s\u00f3lo por medidas exteriores de coacci\u00f3n) pueden pedirse realmente y, por ende, son \u00abjustos\u00bb de verdad. Sin embargo, siempre es dificil, ya que la cuesti\u00f3n no puede decidirse a priori y te\u00f3ricamente, determinar exactamente en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta el contenido del bien com\u00fan y el del bien particular para obtener as\u00ed\u00ad el criterio con que legitimar las medidas y acciones.<\/p>\n<p>Que el hombre sea un ser social, el cual s\u00f3lo puede vivir como individuo en una realidad com\u00fan, tiene su fundamento no en la conexi\u00f3n material-causal, ni en la necesidad biol\u00f3gica y en la referencia mutua, sino en su espiritualidad, en su apertura hist\u00f3rica al pasado, presente y futuro del mundo. Al ser incorporado por la divisi\u00f3n del trabajo a la producci\u00f3n social de la obra com\u00fan, el individuo se halla necesariamente dentro de una funci\u00f3n que lo reclama: como servidor de la obra, como funcionario en la sociedad. Pero es igualmente necesario que, en el proceso de formaci\u00f3n de la p., el individuo incorpore lo universal y total, abierto y realizado ya, a la libertad independiente y, a la vez, distanciada siempre frente a la realidad social com\u00fan.<\/p>\n<p>La sociedad totalitaria, al acentuar y fomentar la formaci\u00f3n completa, fuerza a la incorporaci\u00f3n sin reservas y funcional al proceso de la realizaci\u00f3n social, que luego, indudablemente, es capaz de producir las obras espirituales m\u00e1s imponentes. Pero la sociedad totalitaria trata tambi\u00e9n de impedir la formaci\u00f3n individual, el retorno del individuo a s\u00ed\u00ad mismo, lo cual establece una distancia y lleva consigo la posibilidad de una cr\u00ed\u00adtica; limita la libertad personal y procura aniquilarla.<\/p>\n<p>Para la reflexi\u00f3n y decisi\u00f3n responsable respecto de nuestro futuro es importante ver que la \u00abamenaza a la p.\u00bb en nuestro presente inmediato, en la totalidad de la vida social que se dilata, no viene de la poca espiritualidad o antiespiritualidad, sino que son el esp\u00ed\u00adritu mismo y su universalidad los que amenazan a la p. y su libertad particular; pues hoy se actualizan posibilidades supremas y remot\u00ed\u00adsimas del esp\u00ed\u00adritu, y por ello nunca ha sido tan grande como en nuestra actualidad el peligro (obst\u00e1culo) para el retorno a la libertad personal. Por posibilidades supremas del esp\u00ed\u00adritu entendemos, brevemente, la reducci\u00f3n de todo lo inexplicable a causas explicables; la organizaci\u00f3n de toda variedad dentro de la unidad &#8211; sola espiritualmente comprensible &#8211; del orden universal en la historia y en la naturaleza, el cual, como comprensible, ahora se hace tambi\u00e9n dominable.<\/p>\n<p>Pero este -> orden se hace dominable precisamente en cuanto, incorpor\u00e1ndonos a \u00e9l, le servimos sin reservas. Todas las tareas parciales han venido a ser tarea \u00fanica. Toda posibilidad de organizaci\u00f3n est\u00e1 en conexi\u00f3n con lo organizado en el mundo uno. Parece que tendemos a que no haya m\u00e1s \u00abislas\u00bb, ni en el sentido cualitativo ni el cuantitativo, a que todo sea uno. Se confunden las fronteras en los \u00e1mbitos del pensamiento y de la vida, lo mismo que las de la intimidad, familiaridad y publicidad. Desaparece la posibilidad de obrar por s\u00ed\u00ad solo en un recinto relativamente estrecho. El teamwork (trabajo en equipo) universal ha comenzado ya. Con este teamwork universal parece haber llegado el fin de la personalidad (en el sentido de la \u00e9poca de Goethe y Humboldt). Lo que queda es la tarea de mantener la p., que sin duda en el futuro ha de adquirir otra forma nueva de realidad, cuyos contornos apenas comienzan a dibujarse en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: V. Stern, Person und Sache. System des kritischen Personalismus, 3 vols. (L 1906-24); M. Scheler, Vom Ewigen im Menschen (L 1921, Berna 41954); H. Rheln\/elder, Das Wort \u00abPersona\u00bb (Halle 1928); E. Gilson, L&#8217;Esprit de la philosophie m\u00e9di\u00e9vale (P 1932, 21944); M. Scheler, El puesto del hombre en el cosmos (Losada B Aires 21960); G. Marcel, Etre et avoir (P 1935); E. Rothacker, Die Schichten der Pers\u00f6nlichkeit (L 1938, Bo 51952); Ph. Lersch, la estructura de la personalidad (Scientia Ba 21962); K. Rahner, Geist in Welt (1 1939, Mn 21957); R. Guardini, Mundo y persona. Ensayos para una teor\u00ed\u00ada cristiana del hombre (Guad Ma); M. M\u00fcller, Sein und Geist (T 1940); A. Brunner, La Per-sonne incarn\u00e9e (P 1947); E. Mounier, El personalismo (Eudeba B Aires); A. Sch\u00fcler, Verantwortung. Vom Sein und Ethos der Person (Krailling 1948); M. Buber, Das Problem des Menschen (Hei 1948, 21954); 1. Lacroix, Marxisme, existentialisme, personalisme (P 1949); M. Thiel, Versuch einer Ontologie der Pers\u00f6nlichkeit (B 1950); R. Guardini, El fin de los tiempos modernos (Sur B Aires) E. Michel, Rettung und Erneuerung des pers\u00f6nlichen Lebens (F 1951); H. M\u00fchlen, Person und Personalit\u00e4t nach Johannes Duns Scotus (tesis fil. Fr 1951); O. v. Nell-Breuning &#8211; H. Sacher (dir.), Gesellschaftliche Ordnungssysteme: W\u00f6rterbuch der Politik fasc. 5 (Fr 1951, 21957) 347ss; Schmaus D I 180 245 ss; M. Buber, Die Schriften \u00fcber das dialogische Prinzip (Hei 1954); A. F. Utz, Der Personalismus: NO 8 (1954) 270 ss; Rahner I 390-402, II 245-274; P. Tillich, Biblical Religion and the Search for Ultimate Reality (Ch 1955); A. Gehlee, Das Ende der Pers\u00f6nlichkeit?: Merkur 10 (1956) 1149 ss; J. Macmurray, The Seif as Agent (Lo 1957); idem, Persons in Relation (Lo 1961); W. Pannenberg: RGG V 230-235; M. M\u00fcller, Person und Funktion: PhJ 69 (1962) 151-157; idem, Existenzphilosophie im geistigen Leben der Gegenwart (Hei 31964); H. M\u00fchlen, Das Vorverst\u00e4ndnis von Person und die ev.-kath. Differenz: Catholica 18 (1964) 108-142; L. Binswanger, Grundformen und Erkenntnis menschlichen Daseins (Mn-Bas 41964); M. Theunissen, Der Andere. Studien zur Sozialontologie der Gegen-wart (B 1965); H. Rombach (dir.), Die Frage nach dem Menschen (homenaje a M. M\u00fcller) (Fr &#8211; Mn 1966); B. Welse, Zum Begriff der Person: ibid. 11-22; M. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>1. prosopon (provswpon, 4383), para cuyo significado v\u00e9ase APARIENCIA, N\u00c2\u00ba 4, se traduce \u00abpersona\u00bb o \u00abpersonas\u00bb en Luk 20:21; 2Co 1:11; Gl 2.6. En el primer pasaje y en el \u00faltimo se halla en el contexto de hacer acepci\u00f3n de personas. Cf. bajo siguiente ep\u00ed\u00adgrafe. V\u00e9ase tambi\u00e9n ROSTRO. 2. anthropos (a[nqropo\u00bb, 444), nombre gen\u00e9rico para el hombre, var\u00f3n o hembra. Se traduce \u00abpersonas\u00bb en Gl 2.6: \u00abno hace acepci\u00f3n de personas\u00bb, lit., \u00abno acepta el rostro de hombre\u00bb; v\u00e9ase HOMBRE, A, N\u00c2\u00ba 1. Notas: (1) Para potapos, traducido \u00abqu\u00e9 manera de personas\u00bb en 2Pe 3:11 (VM, v\u00e9anse CLASE, N\u00c2\u00ba 4, MANERA, B, N\u00c2\u00ba 2; (2) para psuque, traducido \u00abpersona\u00bb o \u00abpersonas\u00bb en Act 2:41, 43; 7.14; 27.10, 37; Rom 13:1; 1Pe 3:20, v\u00e9ase ALMA, y tambi\u00e9n SER, VIDA; (3) para toioutos, \u00abtales personas\u00bb en Rom 16:18; \u00abpersonas\u00bb en 1Co 16:16; \u00abtales personas\u00bb (v. 18); \u00abtal persona\u00bb (2Co 2:6; 10.11); \u00abtales personas\u00bb (3 Joh_8), v\u00e9ase TAL, etc.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra latina persona fu\u00e9 originalmente usada para designar la m\u00e1scara usada por un actor. De \u00e9sta, se aplic\u00f3 al rol que \u00e9ste asum\u00eda y, finalmente, a cualquier car\u00e1cter en el escenario de la vida, a cualquier individuo. Este art\u00edculo discute:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la definici\u00f3n de \u00abpersona\u00bb, especialmente en referencia a la doctrina de la Encarnaci\u00f3n;<br \/>\nal uso de la palabra \u00abpersona\u00bb, y su equivalente griego en conexi\u00f3n con las disputas Trinitarias. Para el tratamiento psicol\u00f3gico del tema ver Personalidad.<br \/>\n1. Definici\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n cl\u00e1sica es la dada por Boecio en \u00abDe persona et duabus naturis\u00bb, c. ii: Natur\u00e6 rationalis individua substantia (substancia individual de naturaleza racional).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sustancia &#8211; es usado para excluir los accidentes: \u00abVemos que los accidentes no pueden constituir a la persona\u00bb (Boecio, op. Cit) La substancia es usada en dos sentidos: de la sustancia concreta como existiendo en el individuo, llamada substancia primera, lo que en Arist\u00f3teles corresponde a la ousia prote; y de las abstracciones, substancia como existiendo en g\u00e9nero y especies, llamada substancia segunda y en Arist\u00f3teles, llamada ousia deutera. Se discute cu\u00e1l de la dos acepciones tomadas en s\u00ed mismas significan en este art\u00edculo. Es muy probable que en s\u00ed mismas, ella prescinda de la substancia primera y substancia segunda, y sea restringida a la significancia primera solo por la palabra individua. Individua &#8211; Individua, i.e., indivisum in se, es aquel tal que, distinto a los brazos m\u00e1s altos del \u00e1rbol de Profirio, g\u00e9nero y especies, no pueden ser ulteriormente subdivididos. Al dar Boecio su definici\u00f3n pareciera que no le adjunta ninguna otra definici\u00f3n a la palabra. Es, meramente sin\u00f3nimo de singularidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturaleza Racional &#8211; Persona se predica s\u00f3lo de seres intelectuales. La palabra gen\u00e9rica que incluye a todas las substancias individuales existentes, es una suppositum. Por lo tanto, la persona es una subdivisi\u00f3n de suppositum, el cual es aplicado igualmente a lo racional e irracional, individuos vivos e inertes. Una persona es, por lo tanto, algunas veces definida como una suppositum naturae rationalis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n de Boecio tal como est\u00e1, puede dificilmente ser considerada satisfactoria. Las palabras tomadas literalmente pueden ser aplicadas al alma racional del hombre y tambi\u00e9n a la naturaleza humana de Cristo. Que Santo Tom\u00e1s la aceptara, presumiblemente se debi\u00f3 al hecho que la encontr\u00f3 en posesi\u00f3n y reconocida como una definici\u00f3n tradicional. El la explica en t\u00e9rminos que pr\u00e1cticamente constituyen una nueva definici\u00f3n: La Individua substantia dice, significa, substancia, completa, por s\u00ed subsistente, separata ab aliia, es decir, una sustancia completa, subsistente por s\u00ed, existiendo aparte de otras (III,Qxvi, a. 12, ad 2um).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si a esto le sumamos rationalis naturae, tenemos una definici\u00f3n que comprende las cinco notas que constituyen una persona:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">substantia &#8211; lo que excluye el accidente;<br \/>\ncompleta &#8211; debe formar una naturaleza completa; el que sea una parte, ya sea actual o \u00abaptitudinalmente\u00bb, no satisface la definici\u00f3n;<br \/>\nper se subsistens &#8211; la persona existe en s\u00ed misma y para s\u00ed misma;ella es en justicia (sui juris), la esencial poseedora de su naturaleza y todos sus actos, el sujeto fundamental de predicaci\u00f3n de todos sus atributos; aquel que existe en otro no es persona;<br \/>\nseparata ab aliis- Esto excluye la universal substancia segunda, la cual no tiene existencia fuera del individuo;<br \/>\nrationalis naturae &#8211; excluye toda supposita no intelectual.<br \/>\nPertenece, por lo tanto, a la persona una triple incomunicabilidad, expresada en las notas (b), (c) y (d). El alma humana pertenece a la naturaleza como parte de ella y, por lo tanto no es una persona, a\u00fan cuando existe separadamente. La naturaleza humana de Cristo no existe per se seorsum, pero in alio en la Divina Personalidad de la Palabra. Es por lo tanto comunicada por asunci\u00f3n y, por lo tanto, no es una persona. Finalmente, la Divina Esencia, aunque subsistente per se, est\u00e1 tan comunicada con las Tres Personas que no existe aparte de ellos; es, por lo tanto, no una persona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos concuerdan que en la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica la raz\u00f3n inmediata porqu\u00e9 la Sagrada Humanidad, aunque completa e individual, no es persona es que no es una subsistencia, no per se seorsum subsistens. Sin embargo, han discutido por siglos lo concerniente a la determinaci\u00f3n fundamental de la naturaleza la cual si estuviera presente podr\u00eda hacerla subsistente y por lo tanto una persona, lo que en otras palabras es el fundamento esencial de la personalidad. De acuerdo a Scoto, tal como es usualmente entendido, el fundamento esencial es una mera negaci\u00f3n. Que la naturaleza individual intelectual es una persona, la cual no est\u00e1 en su naturaleza destinada a ser comunicada-como lo es el alma humana-tampoco est\u00e1 actualmente comunicada-como lo est\u00e1 la Sagrada Humanidad. Si cesa la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica el \u00faltimo podr\u00eda ipso facto, sin ninguna determinaci\u00f3n posterior, pasar a ser persona. Por esto se objeta que la persona posee la naturaleza y todos sus atributos. Es dif\u00edcil creer que este poseedor como distinto a los objetos pose\u00eddos, est\u00e9 constitu\u00eddo solo por una negaci\u00f3n. Consecuentemente, el Tomismo tradicional, que sigui\u00f3 a Cayetano, sosten\u00eda que hay una determinaci\u00f3n positiva que llamaron \u00abmodo\u00bb de subsistencia. Es la funci\u00f3n de este modo que hace a la naturaleza incomunicable, terminada en s\u00ed misma y capaz de recibir su propio ser o existencia, Sin este modo, la naturaleza humana de Cristo existe s\u00f3lo por el creciente ser de la Palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su\u00e1rez tambi\u00e9n considera el modo como el esencial fundamento de la persona. En esta perspectiva, sin embargo, como el sostiene que no hay distinci\u00f3n real entre naturaleza y el esse, no prepara la naturaleza para recibir su propia existencia, sino algo sumado a la naturaleza concebida como ya existente. Muchos te\u00f3logos sostienen que el mismo concepto del modo, a saber, la determinaci\u00f3n de una sustancia realmente distinta a ella pero que no agrega realidad, involucra una contradicci\u00f3n. Teor\u00edas mas recientes como la de Tifano (\u00abDe hypostasi et persona\u00bb, 1634), han encontrado muchos adherentes. El sostiene que la substancia es una suppositum, una sustancia inteligente, una persona por el mero hecho de ser un todo, totum in se. Esta totalidad, sostienen, es una nota positiva, aunque no agrega realidad, as\u00ed como el todo no agrega nada a las partes que la componen. En la Uni\u00f3n Hipost\u00e1tica la naturaleza humana es perfeccionada al ser asumida, y as\u00ed cesa de ser un todo, siendo unida en una totalidad superior. Por otro lado, La Palabra no es perfeccionada, y as\u00ed tambi\u00e9n se mantiene la persona. Te\u00f3logos opositores, sin embargo, sostienen que esta noci\u00f3n de totalidad se reduce en el an\u00e1lisis a la negativa Scotista. Ultimamente, los neo tomistas, Terrien, Billot, etc, consideran la personalidad fundamentalmente constitu\u00edda por el esse (ser), la existencia actual de una substancia inteligente. Tal que subsiste con su propio esse y por el mismo hecho, incomunicable. La naturaleza humana de Cristo est\u00e1 pose\u00edda por la Palabra y existe por Su infinito esse. No tiene un esse separado por s\u00ed mismo y por esta raz\u00f3n, no es una persona. La suppositum es una suppositum como siendo ens (ente) en el estricto sentido del t\u00e9rmino. De todas las teor\u00edas latinas, \u00e9sta es la m\u00e1s cercana a los padres griegos. Aunque, en los \u00abDi\u00e1logos de la Trinidad\u00bb dados por Migne entre los trabajos de San Anastasio, el autor, hablando de la persona y naturaleza en Dios dice: He gar hypostasis to einai semainei he de theotes to ti einai (Persona, denota esse, la Divina naturaleza denota la quididad; M28, 114) Un tratamiento elaborado es dado por San Juan Damascene, Dial, xlii.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El uso de la palabra persona y sus equivalentes griegos en relaci\u00f3n a las disputas trinitarias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la constituci\u00f3n de una persona se requiere que una realidad sea subsistente y absolutamente distinta, es decir, incomunicable. Las tres realidades Divinas son relaciones, cada una se identifica con la Esencia Divina. Una relaci\u00f3n finita tiene realidad solo y en cuanto es un accidente; tiene realidad de inherencia. Sin embargo, las relaciones Divinas son por naturaleza no por inherencia sino por identidad. La realidad que tienen, por lo tanto, no es aquella de un accidente, sino aquella de una subsistencia. Son una con ipsum esse subsistens. Nuevamente, cada relaci\u00f3n, por su propia naturaleza, implica oposici\u00f3n y por lo tanto, distinci\u00f3n. En la relaci\u00f3n finita, esta distinci\u00f3n es entre el sujeto y el t\u00e9rmino. In las relaciones infinitas no hay sujeto distinto de la relaci\u00f3n misma; la Paternidad es el Padre-y ning\u00fan t\u00e9rmino se distingue de la relaci\u00f3n opuesta; La Filiaci\u00f3n es el Hijo. Las realidades Divinas son por lo tanto distintas y mutuamente incomunicables a trav\u00e9s de esta relativa oposici\u00f3n; con subsistentes como siendo identificados con la subsistencia del la Mente De Dios, es decir, son personas. El uso de la palabra persona para denotarlos, sin embargo, provoc\u00f3 controversia entre el Este y el Oeste. El equivalente griego preciso fu\u00e9 prosopon, asimismo usado originalmente como la m\u00e1scara usada por el actor y luego, del car\u00e1cter que representaba, pero el significado de la palabra no prosper\u00f3 como aquel de persona, con la significaci\u00f3n general de individuo. Consecuentemente tres personae, tria prosopa, ten\u00eda sabor a Sabelianismo para los griegos. Por otro lado, su palabra hyp\u00f3stasis, de hypo-histeme, fu\u00e9 tomada por su correspondiente en lat\u00edn substancia, de sub-stare. Tres hyp\u00f3stasis, por lo tanto, aparec\u00edan en conflicto con la doctrina Nic\u00f3maca de la unidad de substancia en la Trinidad. Esta diferencia fu\u00e9 una causa principal del Antioquenismo del siglo cuarto (ver MELETIUS DE ANTIOQUIA). Eventualmente en el Oeste, se reconoci\u00f3 que el verdadero equivalente de la hyp\u00f3stasis no era la substancia sino la subsistencia y en el Este que para entender prosopon en el sentido latino de persona se excluy\u00f3 la posibilidad de una interpretaci\u00f3n Sabeliana. Sin embargo, en el Primer Concilio de Constantinopla se reconoci\u00f3 que las palabras hyp\u00f3stasis, prosopon y persona eran igualmente aplicables a las tres realidades Divinas (ver Encarnaci\u00f3n; Naturaleza; Substancia; Trinidad).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOECIO, De Persona et Duabus Naturis, ii, iii, in P.L., LXIV, 1342 sqq.; RICKABY, Metaf\u00edsica General, 92-102, 279-97 (London, 1890); DE REGNON, Etudes sur la Triniti, I. studies i, iv; ST. TOMAS DE AQUINO, III, Q. xvi, a. 12; De Potentia, ix, 1-4; TERRIEN, S. Thomae Doctrina de Unione Hypostatica, bk. I, c. vii; bk. III, cc. vi-vii (Paris, 1894); FRANZELIN, De Verbo Incarnato, sect. III, cc. iii-iv (Rome, 1874); HARPER, Metaphysics of the School, vol. I, bk. III, c. ii, art. 2 (London, 1879).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L.W. GEDDES<br \/>\nTranscrito por Rosalie Nesbit<br \/>\nTraducido por Carolina Eyzaguirre A. Dic&#8217;2001.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Acepci\u00f3n, Alma, Hombre Deu 16:19 no hagas acepci\u00f3n de p, ni .. soborno Pro 24:23 hacer acepci\u00f3n de p en el juicio no es Luk 20:21 y que no haces acepci\u00f3n de p, sino que Act 10:34; Rom 2:11; Gal 2:6; Eph 6:9; Col 3:25 Dios no hace acepci\u00f3n de p Jam 2:1 que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPERSONA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-12908","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12908\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}