{"id":12983,"date":"2016-02-05T08:45:56","date_gmt":"2016-02-05T13:45:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pneuma\/"},"modified":"2016-02-05T08:45:56","modified_gmt":"2016-02-05T13:45:56","slug":"pneuma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pneuma\/","title":{"rendered":"PNEUMA"},"content":{"rendered":"<p>[230]<br \/>\n   Literalmente significa esp\u00ed\u00adritu, aire, soplo, aliento. Pero ya en el Antiguo Testamento se emple\u00f3 para definir el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, con la forma equivalente hebrea \u00abruhah\u00bb, que los LXX tradujeron por \u00abpneuma\u00bb.<\/p>\n<p>    El concepto de \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb, que se le atribuye, parece tambi\u00e9n tener un origen griego, en cuanto la pitonisa de Delos, mensajera de Apolo, recib\u00ed\u00ada la inspiraci\u00f3n por la emanaci\u00f3n o esp\u00ed\u00adritu que sal\u00ed\u00ada de una grieta terrestre que la hac\u00ed\u00ada entrar en trance y emitir sonidos que se interpretaban como or\u00e1culos de la divinidad, y que los int\u00e9rpretes o los sacerdotes convert\u00ed\u00adan en h\u00e1biles mensajes para su propio beneficio.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento es asombrosa la abundancia de veces que se usa este t\u00e9rmino. Son casi 500 los textos en que aparece en los libros que forman la Biblia.<\/p>\n<p>   &#8211; La mayor parte de las veces se alude con este t\u00e9rmino al concepto helen\u00ed\u00adstico de esp\u00ed\u00adritu, de alma, de impulso, de misteriosa influencia de lo divino en lo humano y en lo terreno.<\/p>\n<p>   &#8211; En 90 textos se hace referencia a Esp\u00ed\u00adritu Santo (Pneuma agion). Pero son otras 110 veces las que se emplea el termino solo (Pneuma), en alusi\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu divino en forma personal y activa, clara y expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>   &#8211; Y tambi\u00e9n hay multitud de otras referencias con el mismo t\u00e9rmino, detr\u00e1s de cuya interpretaci\u00f3n est\u00e1n ideas de vida, fuerza, energ\u00ed\u00ada, inspiraci\u00f3n, idea, inteligencia, estilo, habilidad. En este sentido se traduce la idea de esp\u00ed\u00adritu como forma interior que provoca la acci\u00f3n exterior.<\/p>\n<p>    Es f\u00e1cil entender pues, que es t\u00e9rmino polivalente y prol\u00ed\u00adfico en referencias espirituales, no solamente divina, sino tambi\u00e9n humana. Ello demuestra el valor que el misterio suprasesonrial circula en las p\u00e1ginas de la Escritura, m\u00e1s all\u00e1 del concepto griego de \u00abpsije\u00bb, que hace referencia m\u00e1s concreta a mente, inteligencia, raz\u00f3n o pensamiento.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> esp\u00ed\u00adritu, ruah, carismas). Palabra griega que significa lo mismo que esp\u00ed\u00adritu* y ruah. La introducimos para evocar la relaci\u00f3n entre el esp\u00ed\u00adritu griego y el b\u00ed\u00adblico. El pneuma forma el elemento m\u00e1s alto de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, condensada en 1 Tes 5,23, donde el hombre aparece como tr\u00ed\u00adada de cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu (soma, psych\u00e9, pneuma), en lugar de mostrarse como dualidad de alma y cuerpo (que es m\u00e1s propia de la filosof\u00ed\u00ada griega). Significativamente, los griegos no han desarrollado su visi\u00f3n del ser humano a partir del pneuma, sino a partir de la nous o pensamiento, de manera que para ellos el hombre es alma (= pensamiento) y cuerpo (materia). A su juicio, lo m\u00e1s al  to del hombre no es la respiraci\u00f3n o aliento, que le vincula con Dios, sino el razonamiento. La Biblia, en cambio, concibe al hombre como ser de pneuma (ruah). Por el pneuma, el hombre se vincula con la vida m\u00e1s profunda del mundo que \u00abrespira\u00bb, pues el aliento divino lo llena todo y nos llena tambi\u00e9n a los hombres: divino es el aire que inspiramos y espiramos, el aire en que existimos. Desde ah\u00ed\u00ad podemos afirmar que el pneuma es el aliento de Dios, aliento que Dios ha insuflado en nuestra vida al crearnos como humanos desde el barro de la tierra (cf. Gn 2,7). Pero ese Esp\u00ed\u00adritu de Dios en nuestra vida no es puro aliento irracional o suprarracional, sino que se vuelve palabra, como sabe Gn 1, cuando dice que el Aliento de Dios se cern\u00ed\u00ada sobre las aguas, para a\u00f1adir despu\u00e9s que Dios dijo, fue diciendo, convirtiendo as\u00ed\u00ad su mismo aliento en palabra (cf. Gn 1,23). Esta imagen del aliento hecho palabra est\u00e1 en el fondo de toda la Biblia y nos permite distinguir su mensaje de la filosof\u00ed\u00ada griega, que es la otra gran creaci\u00f3n del pensamiento de Occidente.<\/p>\n<p>(1) Nolis divina. Ciertamente, los griegos han conocido y, en alg\u00fan sentido, han destacado la fuerza del alientopneuma, pero en su visi\u00f3n filos\u00f3fica m\u00e1s honda han partido de otros presupuestos, b\u00e1sicamente de la luz (no del barro de la tierra), de la raz\u00f3n (no de la respiraci\u00f3n) y de la mente (no de la emoci\u00f3n). De esa forma han puesto de relieve el valor de las ideas eternas, inmateriales, siempre id\u00e9nticas a s\u00ed\u00ad mismas. El hombre griego y despu\u00e9s el occidental es un contemplativo y un creador. Es contemplativo porque sabe mirar la realidad. Es creador porque a trav\u00e9s de la raz\u00f3n penetra en el sentido de las cosas para de esa forma utilizarlas. L\u00f3gicamente, seg\u00fan Plat\u00f3n, la nota suprema del ser humano es el pensamiento puro o nolis, que le permite subir al plano superior de las ideas, integr\u00e1ndose en la misma realidad divina. Sin duda, hay elementos suprarracionales en la vida humana, hay rasgos de pasi\u00f3n y misterio que no pueden resolverse por la mente. Pero en principio, su centro y clave es la raz\u00f3n. El mismo Arist\u00f3teles piensa que la nolis original del hombre (lo que se llamar\u00e1 el entendimiento agente) es independiente del cuerpo, como una esencia inmaterial, divina, que llena al ser hu mano desde arriba, algo que no nace ni muere, no cambia ni decrece. En esa l\u00ed\u00adnea, algunos aristot\u00e9licos posteriores han podido interpretar la nolis como principio divino que unifica a todos los humanos, entendimiento universal que planea por encima de la humanidad concreta y de la historia. Por su misma naturaleza, el hombre queda as\u00ed\u00ad integrado en lo eterno; por su misma nous, forma parte del ser divino y supera as\u00ed\u00ad la muerte.<\/p>\n<p>(2) El pneuma ext\u00e1tico. Como hemos dicho, el hombre se introduce por su nous en el mundo superior de las ideas divinas, que siempre permanecen. Sin embargo, los griegos no han podido silenciar del todo al pneuma y as\u00ed\u00ad lo han interpretado como soplo inspirador: un aliento m\u00e1s alto, una fuerza que anima a los elegidos, poetas, sacerdotes y adivinos. El pneuma est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la emoci\u00f3n y del sobrecogimiento; es como respiraci\u00f3n divina que llena al humano desde arriba, desde el fondo divino de s\u00ed\u00ad mismo, poni\u00e9ndole en contacto con algo sobrehumano; es la energ\u00ed\u00ada divina que llena a los elegidos: es inspiraci\u00f3n entusiasta que arrebata al poeta m\u00e1s all\u00e1 de su simple contingencia, es poder que transforma al adivino y le hace descubrir los misterios ocultos. Por eso, saca al hombre de s\u00ed\u00ad mismo, le llena internamente y le conduce al \u00e9xtasis donde puede escuchar palabras que no entiende, pero que tienen un sentido sagrado. En el plano racional (de nous) la mente sigue siendo due\u00f1a de s\u00ed\u00ad misma; se eleva de alg\u00fan modo a lo divino, pero lo hace por caminos y formas que ella puede controlar. Por el contrario, en el nivel del \u00e9xtasis pneum\u00e1tico, la mente queda en manos del esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa a trav\u00e9s de ella. As\u00ed\u00ad lo vio el mismo Plat\u00f3n, buen racionalista, cuando se siente obligado a confesar que, en ciertos casos de entusiasmo sagrado, el hombre queda transformado por lo divino: pierde su conciencia y ya no act\u00faa como independiente; es el Esp\u00ed\u00adritu quien habla y act\u00faa por su medio. Siguiendo en esta l\u00ed\u00adnea, los griegos han vinculado al pneuma con lo anormal, con lo que forma parte de los fen\u00f3menos que no pueden racionalizarse: existen pero han de ser tomados como marginales. El conjunto de los hombres, en plano de conciencia y conocimiento de la esencia, han de seguir el camino de la nous normativa que implica claridad, discernimiento inte  lectual y visi\u00f3n del alma como pensamiento. Por eso, el mismo Plat\u00f3n que expuls\u00f3 a los poetas de la Rep\u00fablica, ha debido separar al pneuma del campo de la verdad donde se extiende la filosof\u00ed\u00ada: a su juicio, el verdadero pensamiento culmina y se expresa en el plano del conocimiento intelectual.<\/p>\n<p>(3) Experiencia b\u00ed\u00adblica. El hombre b\u00ed\u00adblico no ha separado de esa forma el Pneuma y la Mente, ni ha desligado el alma del cuerpo, sino que ha concebido al hombre como un ser que vive en varias dimensiones: dimensi\u00f3n de cuerpo, dimensi\u00f3n de mente, dimensi\u00f3n de Esp\u00ed\u00adritu. Ciertamente, Pablo ha sabido descubrir el riesgo de un esp\u00ed\u00adritu separado de la mente y, sobre todo, del amor (de la vida de la comunidad), y as\u00ed\u00ad lo ha mostrado en su di\u00e1logo con la comunidad de Corinto, influenciada por el entusiasmo griego (cf. 1 Cor 12-14). Por eso ha rechazado, o ha puesto en un segundo plano, un tipo de pneuma entendido como potencia irracional o suprarracional, vinculada a los fen\u00f3menos extraordinarios, vinculando el verdadero pneuma de Dios con el amor (1 Cor 13) y con la experiencia de Jes\u00fas resucitado (cf. 2 Cor 3,17-18).<\/p>\n<p>Cf. J. D. G. DUNN, Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Sec. Trinitario, Salamanca 1975; J. FERN\u00ed\u0081NDEZ LAGO, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en el mundo y en la Biblia, Inst. Teo. Compostelano, Santiago 1998; Y. M. CONGAR, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1983; D. LYS, R\u00ed\u00adiacli: le Souffle dans l&#8217;Ancien Testament, PUF, Par\u00ed\u00ads 1962.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[230] Literalmente significa esp\u00ed\u00adritu, aire, soplo, aliento. 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