{"id":13107,"date":"2016-02-05T08:49:43","date_gmt":"2016-02-05T13:49:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procesion\/"},"modified":"2016-02-05T08:49:43","modified_gmt":"2016-02-05T13:49:43","slug":"procesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procesion\/","title":{"rendered":"PROCESION"},"content":{"rendered":"<p>[228]<\/p>\n<p>      Se aplica este t\u00e9rmino en Teolog\u00ed\u00ada para expresar el modo como el Hijo, segunda Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, proviene, nace, \u00abprocede\u00bb del Padre, lo cual acontece eternamente por v\u00ed\u00ada de generaci\u00f3n, siendo el Hijo la Idea, el Verbo, el Logos de Dios. Y se habla de la procedencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo con respecto al Padre y al Hijo por v\u00ed\u00ada de espiraci\u00f3n activa y pasiva de Amor. Es evidente que esta manera de hablar no describe el misterio indescriptible de la Trinidad, sino que acomoda al lenguaje humano las \u00abrelaciones\u00bb que hay entre las divinas Personas trinitarias, eternas, sustanciales, misteriosas e infinitas.  (Ver Trinidad 3.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Enfoque antropol\u00f3gico &#8211; II. Las procesiones en la biblia: 1. En el AT; 2. En el NT &#8211; III. Desde la historia de la liturgia: 1. Procesiones que conmemoran los misterios de Cristo; 2. Procesiones extraordinarias y ocasionales; 3. Procesiones rituales o ceremoniales; 4. Procesiones devocionales y votivas &#8211; IV. Reflexiones teol\u00f3gico-pastorales.<\/p>\n<p>I. Enfoque antropol\u00f3gico<br \/>\nLa procesi\u00f3n es un rito religioso de significado universal. Su simbolismo, el gesto de caminar juntos, responde a una necesidad primaria de esa agregaci\u00f3n con la que el grupo adquiere consistencia. Es un signo v\u00e1lido para significar la historia de la comunidad humana. La procesi\u00f3n a\u00f1ade a la celebraci\u00f3n un elemento de notable incidencia psicol\u00f3gica: el orar subrayado por el movimiento. La oraci\u00f3n resulta ayudada por una expresi\u00f3n m\u00e1s ferviente, la comunidad es potenciada en su unidad. Su imagen es una larga fila que, con paso uniforme, procede lentamente, orando y cantando; o la de un cortejo con aparato ceremonial, a menudo con vestidos uniformes, en homenaje a un personaje o a un signo sagrado.<\/p>\n<p>Se camina no s\u00f3lo para llegar, sino tambi\u00e9n para vivir el camino: la procesi\u00f3n a\u00f1ade a la ritualizaci\u00f3n de los sentimientos de penitencia, de s\u00faplica y de acci\u00f3n de gracias un simbolismo que hace ver a los hombres insertos en la vida que se desarrolla fuera del ambiente sagrado, en los lugares donde viven y trabajan. Mezclados en el camino y unidos en el canto, los creyentes se descubren hermanados, m\u00e1s implicados en los mismos problemas.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n no es s\u00f3lo un caminar juntos de cualquier modo: antes de partir se re\u00fane la asamblea estructurada; parte de un lugar determinado, camina con un reglamento preciso y se dirige a una meta bien definida. Estos elementos enriquecen la celebraci\u00f3n con valores psicol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos de fuerte eficacia emocional (que frecuentemente se a\u00f1aden a los del car\u00e1cter excepcional).<\/p>\n<p>A pesar de la vida sedentaria; es m\u00e1s, precisamente cuando es tal, la procesi\u00f3n tiene el fin de recordar a los hombres que son peregrinos, el fin de despertar en ellos la parte n\u00f3mada de su alma, para que recuerden que su estancia aqu\u00ed\u00ad abajo no es estable, sino transitoria (cf Heb 13:14; 1Co 5:6).<\/p>\n<p>Procesi\u00f3n y peregrinaci\u00f3n son dos signos contiguos, hasta el punto de interferirse entre s\u00ed\u00ad, con an\u00e1logo simbolismo. Peregrinaci\u00f3n es un concepto m\u00e1s amplio, mientras que procesi\u00f3n es m\u00e1s circunscrito y determinado. La procesi\u00f3n puede ser la parte ritualizada de la peregrinaci\u00f3n: los momentos m\u00e1s importantes de la peregrinaci\u00f3n, como el principio y el fin, pueden convertirse en procesi\u00f3n. La peregrinaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n individual; la procesi\u00f3n lo es siempre de una comunidad.<\/p>\n<p>Por ser un s\u00ed\u00admbolo abierto, al que se le concede gran libertad de adaptaci\u00f3n y creatividad, la procesi\u00f3n es uno de los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s expuestos a los riesgos de la manipulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Las procesiones en la biblia<br \/>\nLas procesiones en la biblia aportan los elementos teol\u00f3gicos y normativos de la procesi\u00f3n lit\u00fargica: son celebraciones que se inscriben en la historia de la salvaci\u00f3n, dan una imagen de la iglesia peregrina y son un signo de su realidad pasada, presente y futura.<\/p>\n<p>1. EN EL AT. La legislaci\u00f3n ritual no hace menci\u00f3n de las procesiones que formaban parte de la liturgia del templo; sin embargo, una decena de salmos (67; 83; 104; 113, etc\u00e9tera), adem\u00e1s de los graduales (119-134), las evocan por el contenido o por alguna referencia.<\/p>\n<p>La marcha del \u00e9xodo, m\u00e1s all\u00e1 de la tem\u00e1tica de la peregrinaci\u00f3n, por influjo sacerdotal, es presentada como una gran procesi\u00f3n. Peregrinaci\u00f3n y procesi\u00f3n en los momentos m\u00e1s relevantes llegan a identificarse (por ejemplo, la nube sobre el tabern\u00e1culo se pone en movimiento o se detiene para indicar las etapas del pueblo; cf N\u00fam 9:17s; tambi\u00e9n Exo 40:36-38; Sal 67:1; Isa 33:3). Los primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro de los N\u00fameros nos muestran c\u00f3mo Dios mismo regula, hasta los m\u00e1s m\u00ed\u00adnimos detalles, el modo de proceder, el orden de las tribus, el puesto de los estandartes, casi como si fuese un desfile.<\/p>\n<p>An\u00e1logamente, el d\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas y el libro de Esdras presentar\u00e1n el retorno del exilio -el segundo \u00e9xodo- como una inmensa peregrinaci\u00f3n-procesi\u00f3n, en la que Yav\u00e9 camina a la cabeza de su pueblo (Isa 40:3; Isa 52:12; Esd 1:8-11; Esd 3:3-6.10s; Sal 117; 125; cf Eze 10:4.18.23; Eze 43:1-7). El toque de la redacci\u00f3n sacerdotal le confiere un car\u00e1cter lit\u00fargico de alto lirismo, alegre y triunfal: lo que fuera una caravana se ha convertido en un cortejo ordenado, que camina cantando; no se prev\u00e9n altos, sino que se procede directamente al lugar del templo para reconstruir en seguida el altar (conforme al edicto de Ciro: Esd 1:2-4) y ofrecer los holocaustos de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>El AT describe a prop\u00f3sito cuatro procesiones extraordinarias: la toma de Jeric\u00f3, el transporte del arca a Jerusal\u00e9n, la procesi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas y la de Judit.<\/p>\n<p>La toma de Jeric\u00f3 (Jos 6:1-16) es una procesi\u00f3n de Yav\u00e9: el arca, llevada por los sacerdotes al son de las trompetas, precede al pueblo. La procesi\u00f3n, que dura siete d\u00ed\u00adas, tiene primero car\u00e1cter de s\u00faplica; al final se convierte en celebraci\u00f3n de la victoria de Yav\u00e9. La narraci\u00f3n m\u00e1s t\u00ed\u00adpica de la guerra santa de conquista (en la que Dios act\u00faa pr\u00e1cticamente solo) ha sido transformada por la redacci\u00f3n definitiva en una liturgia. Se subraya el papel de los sacerdotes, como anteriormente para el paso procesional del Jord\u00e1n (,18). Esta procesi\u00f3n no va de un lugar a otro, pero se inscribe en el camino hacia la tierra prometida,. Se nota tambi\u00e9n la ausencia de cantos: el silencio se interrumpir\u00e1 en el \u00faltimo momento por el grito de guerra, que se convierte en aclamaci\u00f3n al Se\u00f1or. El holocausto consiste en entregar todo al anatema.<\/p>\n<p>El traslado del arca a Jerusal\u00e9n (2Sa 6:12-19; ,3) est\u00e1 ligado, pese a su distancia en el tiempo, al camino del \u00e9xodo, del que constituye la conclusi\u00f3n. Un hecho pol\u00ed\u00adtico-militar -la conquista del \u00faltimo baluarte jebuseo, destinado a convertirse en capital del reino unificado-, presentado en un marco lit\u00fargico, viene a adquirir valor soteriol\u00f3gico: como coronaci\u00f3n de las guerras de conquista, Dios pone el sello, entra vencedor en la ciudad santa y establece all\u00ed\u00ad su morada. David, que lo festeja ante Yav\u00e9 -danzando con todas sus fuerzas-entre el alborozo y el sonido de las trompetas (de modo an\u00e1logo a Mar\u00ed\u00ada a la salida del mar Rojo: Exo 15:20s), expresa la tonalidad festiva y popular de la procesi\u00f3n. Esta es la m\u00e1s importante de todas las procesiones del AT; varios salmos hacen referencia a ella (23; 67; 131; etc.). Este acontecimiento divide en dos per\u00ed\u00adodos la historia de Israel: al nomadismo sucede el asentamiento. Por eso se presenta como la \u00faltima procesi\u00f3n de Yav\u00e9. En ella tenemos todos los elementos de las procesiones, incluido el holocausto y la distribuci\u00f3n de los dones.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas (Neh 12:27-43) tiene lugar por la dedicaci\u00f3n de las murallas reedificadas. Ya no es la procesi\u00f3n de Yav\u00e9, sino la de su pueblo (despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo no se volver\u00e1 a hablar del arca). Existe una continuidad entre el retorno del exilio y este acontecimiento. Sobre los baluartes se abren al mismo tiempo dos coros que, avanzando en sentido opuesto, recorren el per\u00ed\u00admetro de la ciudad, reuni\u00e9ndose despu\u00e9s en el templo. La vuelta alrededor de las murallas es un rito de propiciaci\u00f3n y de consagraci\u00f3n, que une en un desposorio (renovaci\u00f3n de la alianza) templo y ciudad, Dios y su pueblo. Los cortejos ensalzan -tocando, alabando y dando gracias- a Yav\u00e9. El rito se completa con sacrificios y manifestaciones de fiesta popular.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n de Judit (Jdt 15:12-16, 18) se describe con categor\u00ed\u00adas inspiradas en la cultura popular helen\u00ed\u00adstica (tirsos, laureles, coronas), a pesar de la intenci\u00f3n nacionalista: es un testimonio indirecto de las procesiones del tiempo. Se coloca en una topograf\u00ed\u00ada arbitraria y extravagante y se desenvuelve, por m\u00e1s de un centenar de kil\u00f3metros en l\u00ed\u00adnea recta, a trav\u00e9s de un pa\u00ed\u00ads monta\u00f1oso: parece el intento de colocarla fuera del tiempo y del espacio para acentuar el car\u00e1cter escatol\u00f3gico. Danzas, m\u00fasica, himnos y el c\u00e1ntico de agradecimiento expresan la acci\u00f3n de gracias al Dios liberador y vencedor de las potencias del mal. Como las otras procesiones, tiene por meta Jerusal\u00e9n, donde se concluye con el ofrecimiento de los dones y los holocaustos.<\/p>\n<p>2. EN EL NT. El testimonio de Lucas nos presenta el ministerio de Jes\u00fas \u00c2\u00b0 -en analog\u00ed\u00ada con la peregrinaci\u00f3n del \u00e9xodo- como una subida a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>La \u00fanica procesi\u00f3n recordada por el NT es la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (al templo: Luc 19:45) como conclusi\u00f3n ritual de esta peregrinaci\u00f3n o preludio del sacrificio de la cruz. El Mes\u00ed\u00adas se presenta excepcionalmente con el aparato de los conquistadores, pero el caballo es un mulo (como en el cortejo que consagrar\u00e1 a Salom\u00f3n: 1Re 1:33), porque es un rey manso y el siervo de Yav\u00e9.<\/p>\n<p>En el mundo helen\u00ed\u00adstico, un cortejo tal formaba parte del ritual de la parus\u00ed\u00ada: la ceremonia del triunfo de los imperatores pod\u00ed\u00ada dar a los cristianos la imagen de la venida escatol\u00f3gica del Se\u00f1or. Las aclamaciones de la multitud son del Sal 117 (vv. 25s), el \u00faltimo del hallel, utilizado en las mayores solemnidades y en la fase conclusiva-ritual de las peregrinaciones; la palma, que en la mentalidad helen\u00ed\u00adstica tiene significado de victoria (1Ma 13:51; Jua 12:13; Apo 7:9), rememora las celebraciones de la fiesta de los tabern\u00e1culos, en cuyos d\u00ed\u00adas Israel escenificaba la marcha por el desierto.<\/p>\n<p>Con este signo se cierran las procesiones b\u00ed\u00adblicas. Durante esta procesi\u00f3n Jes\u00fas llora sobre Jerusal\u00e9n, y dos d\u00ed\u00adas despu\u00e9s pronunciar\u00e1 el discurso escatol\u00f3gico. Desde el momento en que se rasga el velo del templo, algo ha cambiado: Cristo ha muerto fuera de la ciudad; las narraciones evang\u00e9licas se cierran sobre el monte de los Olivos, bajo la b\u00f3veda del cielo. El libro de los Hechos nos muestra a la iglesia alej\u00e1ndose progresivamente de Jerusal\u00e9n: \u00bfdebe tal vez interpretarse este signo en el sentido de que la iglesia se dilata seg\u00fan las dimensiones del mundo? En el Apocalipsis, escrito cuando la ciudad y su templo ya han sido reducidos a la ruina, se presenta la ciudad celeste sin el templo. En ella ya no hay procesiones porque el camino est\u00e1 ya realizado. El \u00fanico movimiento ser\u00e1 reunirse al Resucitado, cuyo cuerpo es el nuevo templo; la escena central del Apocalipsis es la asamblea de los elegidos en torno al altar del Cordero y al trono de Dios. Pero la realidad plena, ya realizada en Cristo, debe difundirse todav\u00ed\u00ada en la iglesia y entre los hombres; por eso el signo de la procesi\u00f3n es todav\u00ed\u00ada posible; es m\u00e1s, necesario.<\/p>\n<p>Las narraciones b\u00ed\u00adblicas est\u00e1n de acuerdo sobre los elementos comunes que nos ayudan a definir la procesi\u00f3n cristiana: Dios camina a la cabeza de su pueblo entre invocaciones de s\u00faplica y aclamaciones de alabanza; la procesi\u00f3n es la ritualizaci\u00f3n del peregrinar de los hombres sobre la tierra; el camino se proyecta en la escatolog\u00ed\u00ada y es motivo de esperanza en el advenimiento del mundo futuro, al que se orienta la esperanza; el pueblo se ordena por categor\u00ed\u00adas, cada uno seg\u00fan su papel; el tono festivo y l\u00fadico est\u00e1 muy marcado; la procesi\u00f3n se dirige hacia el templo, donde se concluye normalmente con los sacrificios. Son los elementos que deberemos encontrar en la procesi\u00f3n lit\u00fargica, que sigue conservando su significado en la iglesia.<\/p>\n<p>III. Desde la historia de la liturgia<br \/>\nPara valorar la fenomenolog\u00ed\u00ada de las procesiones es necesario confrontar la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica con la historia de la liturgia; el orden hist\u00f3rico, mejor que el jur\u00ed\u00addico de los libros lit\u00fargicos, constituye para ello, en cierto modo, la ex\u00e9gesis, y ayudar\u00e1 a comprender su significado e importancia.<\/p>\n<p>Mientras la iglesia no tuvo libertad religiosa, no se pens\u00f3 evidentemente en las procesiones; \u00e9stas aparecen despu\u00e9s de la paz constantiniana, primero de forma sobria y excepcional, luego cada vez m\u00e1s numerosas y en perjuicio de la calidad.<\/p>\n<p>1. PROCESIONES QUE CONMEMORAN LOS MISTERIOS DE CRISTO. Son celebraciones que se refieren directamente a la historia de la salvaci\u00f3n; evidentemente son las m\u00e1s significativas. La lectura b\u00ed\u00adblica prolonga su eficacia en la animaci\u00f3n simb\u00f3lica, haciendo revivir sus frutos.<\/p>\n<p>a) La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo es el t\u00e9rmino de una peregrinaci\u00f3n que tiene el significado de la entrada y la toma de posesi\u00f3n del templo por parte del Se\u00f1or; por eso su anamnesis ha asumido la forma de procesi\u00f3n. Nacida en Oriente (Egeria habla de ella en su Peregrinatio: cf tr. A. Arce, BAC 416, Madrid 1980, 271), fue introducida en Roma -desde donde se difundi\u00f3 en Occidente- por un papa griego, Sergio I (687-701). Los cantos, adaptaciones de troparios bizantinos, subrayan el tema de la luz (en analog\u00ed\u00ada con la fiesta de la epifan\u00ed\u00ada, de la que es la conclusi\u00f3n), a la que los griegos son muy sensibles. Occidente, durante el medievo, hizo de ella una procesi\u00f3n en honor de Mar\u00ed\u00ada (la candelaria), introduciendo la bendici\u00f3n de las candelas y sin salir de la iglesia.<br \/>\nb) Tambi\u00e9n de la procesi\u00f3n de las palmas nos da la primera noticia Egeria (o.c., 283.285). Naci\u00f3 en una iglesia la de Jerusal\u00e9n- que celebra el misterio de Cristo historiz\u00e1ndolo; por este motivo recorta alguno de sus aspectos para evidenciar los misterios particulares del mismo. El \u00e9xito y la popularidad de esta evocaci\u00f3n conmemorativa se afirmaron desde el principio; la comunidad revive, dramatiz\u00e1ndola, la escena evang\u00e9lica que se lee al principio, rehaciendo despu\u00e9s el recorrido hecho por Cristo. La celebraci\u00f3n no tardar\u00e1 en imponerse en Occidente, que har\u00e1 de ella una procesi\u00f3n en honor de Cristo rey, recorriendo un itinerario de una iglesia extraurbana hasta la catedral (en el medievo era la procesi\u00f3n tipo, que movilizaba a la ciudad entera). A lo largo de los siglos habr\u00e1 evoluciones, como la de la bendici\u00f3n de los ramos, que tanto estima la gente todav\u00ed\u00ada hoy. En los textos (formularios y r\u00fabricas) se nota un\u00e1 notable analog\u00ed\u00ada, con reclamos, con la procesi\u00f3n del 2 de febrero (presentaci\u00f3n del Se\u00f1or).<\/p>\n<p>c) La procesi\u00f3n del \u00abepitafio Los bizantinos, en la celebraci\u00f3n nocturna del viernes santo, llevan en la procesi\u00f3n un pa\u00f1o que representa la sepultura de Cristo (an\u00e1logo al antimension, el equivalente del corporal): se deriva de la procesi\u00f3n de la s\u00e1bana santa, durante alg\u00fan tiempo custodiada en la capilla imperial de Constantinopla. Al entrar en la iglesia, la procesi\u00f3n desfila bajo el epitafio, simbolizando c\u00f3mo nosotros, mediante el bautismo, somos consepultados en la muerte de Cristo. Es una procesi\u00f3n popular asumida por la liturgia hasta hacer de ella una celebraci\u00f3n conmemorativa de un misterio de Cristo.<br \/>\nd) En la liturgia latina tiene un profundo significado la procesi\u00f3n con el cirio al comienzo de la vigilia pascual: este cirio est\u00e1 cargado del simbolismo de la luz en la noche del \u00e9xodo y de la presencia del Resucitado. A medida que la procesi\u00f3n avanza, a las aclamaciones del lumen Christi, la luz del cirio se propaga a las velas de los participantes, haci\u00e9ndoles pasar simb\u00f3licamente de las tinieblas a la luz. Es el rito que hace de pr\u00f3logo a la m\u00e1xima celebraci\u00f3n de toda la liturgia. El cirio se encender\u00e1 tambi\u00e9n durante las celebraciones que, de alg\u00fan modo, quieren significar el paso pascual: bautismos y funerales principalmente.<\/p>\n<p>2. PROCESIONES EXTRAORDINARIAS Y OCASIONALES. a) La traslaci\u00f3n de las reliquias. Apenas gozaron de paz, los cristianos se las ingeniaron para dar una sepultura de honor a los m\u00e1rtires, los hermanos en la fe que m\u00e1s se hab\u00ed\u00adan conformado con el misterio pascual de Cristo. Aqu\u00e9llas llegaban a constituirse en lugares de culto, bien en el lugar mismo del martirio o bien dentro de los muros, trasladando las reliquias a una iglesia que se les dedicaba. Estas traslaciones se hac\u00ed\u00adan con gran solemnidad, por tratarse de un signo que celebra la iglesia del cielo. El nuevo rito para la dedicaci\u00f3n de la iglesia y del altar (RDI) prev\u00e9 la posibilidad, con ocasi\u00f3n de la 1 dedicaci\u00f3n de la iglesia, de la procesi\u00f3n con las reliquias que ser\u00e1n colocadas bajo el altar (inspir\u00e1ndose en Apo 6:9; cf RDI 35; 39; 58, etc.).<\/p>\n<p>b) An\u00e1logos a las precedentes, por la \u00ed\u00adndole pascual que los aproxima a las procesiones memoriales, son los cortejos f\u00fanebres o exequiales: se trata de procesiones con tres estaciones -en la casa del difunto, en la iglesia y en el cementerio-, all\u00ed\u00ad donde es todav\u00ed\u00ada posible hacerlas. Como en el caso de los m\u00e1rtires, se da honor al cuerpo que ha sido santificado, mediante los sacramentos, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo; la fe en la resurrecci\u00f3n le confiere una \u00ed\u00adndole escatol\u00f3gica (cf RE passim).<br \/>\nc) Ya en la antig\u00fcedad tenemos procesiones por causa p\u00fablica, sea para dar gracias, sea en caso de calamidades (con car\u00e1cter de s\u00faplica) o penitenciales; el medievo fue muy sensible a este modo de orar y lo vivi\u00f3 intensamente (con los pies desnudos, vestidos de saco, la cabeza cubierta de ceniza y el rostro oculto).<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente se han venido desarrollando las procesiones purificativas, derivadas del paganismo: consist\u00ed\u00adan en dar la vuelta a los lugares que hab\u00ed\u00adan de ser exorcizados o bendecidos. En el campo adquirieron importancia las rogativas (tambi\u00e9n llamadas letan\u00ed\u00adas mayores y menores, porque se cantaban en ellas las letan\u00ed\u00adas de los santos).<\/p>\n<p>En las ciudades eran significativas las procesiones estacionales durante la cuaresma y en la semana pascual: la comunidad se reun\u00ed\u00ada en la iglesia ad collectam, desde donde se part\u00ed\u00ada procesionalmente hacia la \u00abestacional\u00bb.<\/p>\n<p>En todos los casos se conclu\u00ed\u00ada con la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>3. PROCESIONES RITUALES O CEREMONIALES. Cuando en el desenvolvimiento de la acci\u00f3n lit\u00fargica se precisa un desplazamiento de personas -dentro de la asamblea y en el lugar mismo donde se celebra-, se suele hablar de procesi\u00f3n (en realidad el t\u00e9rmino se usa impropia o an\u00e1logamente, porque una procesi\u00f3n supone el traslado de la asamblea de un lugar a otro). Las procesiones dentro de un rito, del que se habla frecuentemente en los nuevos libros lit\u00fargicos, son de este g\u00e9nero; por tanto se procurar\u00e1 no falsear el concepto. Nos limitamos a un inventario de las m\u00e1s importantes, remitiendo, para completarlo, a los respectivos libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>a) En la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada tenemos: la procesi\u00f3n inicial (entrada de los ministros); a las del evangelio y de las ofrendas en los ritos orientales corresponden, respectivamente, la peque\u00f1a y gran entrada; la de la comuni\u00f3n; el domingo es posible la procesi\u00f3n lustral, que recuerda el bautismo y subraya el car\u00e1cter pascual del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or.<br \/>\nb) La procesi\u00f3n con los \u00f3leos sagrados, en jueves santo: despu\u00e9s de la misa crismal, en la catedral, y, en la misa vespertina, para presentarlos a la comunidad parroquial (ver RO 210-211).<\/p>\n<p>c) La procesi\u00f3n de los \u00abpresanticados\u00bb (se trata de una costumbre oriental que pas\u00f3 a la iglesia latina): despu\u00e9s de la misa vespertina in coena Domini se traslada procesionalmente el pan consagrado al lugar preparado para la adoraci\u00f3n; desde aqu\u00ed\u00ad se le volver\u00e1 a llevar al altar durante la acci\u00f3n lit\u00fargica del viernes santo para la comuni\u00f3n de la asamblea.<\/p>\n<p>d) En la \u00faltima parte del rito del bautismo se hace la procesi\u00f3n del baptisterio al altar, con la vela encendida. Est\u00e1n previstas otras procesiones en los ritos progresivos de la iniciaci\u00f3n cristiana de los adultos: la m\u00e1s importante es la de los ne\u00f3fitos, del baptisterio al altar (el RICA no habla de ello porque la arquitectura de las iglesias de hoy no prev\u00e9 normalmente un baptisterio aut\u00f3nomo).<\/p>\n<p>4. PROCESIONES DEVOCIONALES Y VOTIVAS. Su popularidad est\u00e1 en raz\u00f3n inversa de su importancia lit\u00fargica; tal como nacieron hist\u00f3ricamente y seg\u00fan se las celebra con frecuencia, no es f\u00e1cil ver su conexi\u00f3n con el misterio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Procesiones eucar\u00ed\u00adsticas. La del Corpus Domini es, en orden cronol\u00f3gico, la \u00faltima de la serie; pero con el paso de los a\u00f1os se ha convertido en la m\u00e1s importante de todas. Nacida, como prolongaci\u00f3n de la misa, del \u00abdeseo de ver la hostia\u00bb, ha evolucionado convirti\u00e9ndose en fiesta de la realeza de Cristo, y ha adquirido car\u00e1cter de purificaci\u00f3n (la presencia del Se\u00f1or bendice a la ciudad y a los hombres) y de adoraci\u00f3n (para suscitar la fe en la presencia real). A diferencia de la procesi\u00f3n del vi\u00e1tico y de la de los \u00abpresantificados\u00bb, no desemboca en la comuni\u00f3n. La desproporci\u00f3n entre la importancia de la misa y la que se da a la procesi\u00f3n no debe descompensar el significado de la eucarist\u00ed\u00ada; el culto eucar\u00ed\u00adstico debe manifestar dependencia, conexi\u00f3n y referencia a la celebraci\u00f3n, que tiene importancia primaria (cf RCCE 101-105 y 112d, Procesiones eucar\u00ed\u00adsticas).<\/p>\n<p>b) Procesiones en honor de la Virgen y de los santos. Lo mismo que en Oriente, las de la natividad de Mar\u00ed\u00ada, anunciaci\u00f3n y dormitio, junto con la del 2 de febrero, son las m\u00e1s antiguas que se celebran en honor de la Virgen: se llevaban en procesi\u00f3n los iconos correspondientes y, si se hac\u00ed\u00adan por la noche, se iluminaban con antorchas. Desde el medievo, con el surgir de las fiestas patronales, nacieron y se multiplicaron las procesiones con reliquias, efigies o estatuas de la Virgen o de los santos; tal hecho asumi\u00f3 proporciones espectaculares, sobre todo en cuanto a la pompa, a partir del per\u00ed\u00adodo barroco. Las particularidades del fen\u00f3meno son muy variadas, con notables diferencias entre campo y ciudad, entre cultura y subcultura.<\/p>\n<p>Concluyendo, podemos resumir los elementos de la procesi\u00f3n cristiana en los siguientes puntos,: 1) reuni\u00f3n en un determinado lugar de la comunidad eclesial local; 2) procedimiento seg\u00fan cierto orden; 3) un lugar de culto fijado como meta; 4) la oraci\u00f3n intensa -sobre todo el canto-, que hace de la procesi\u00f3n un tiempo excepcionalmente fuerte de la vida lit\u00fargica; 5) celebraci\u00f3n de un misterio cristiano. A \u00e9stos deber\u00ed\u00ada a\u00f1adirse la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como conclusi\u00f3n; pero s\u00f3lo la encontramos en las procesiones de origen m\u00e1s antiguo; las m\u00e1s recientes, o se hacen despu\u00e9s de la misa (procesiones eucar\u00ed\u00adsticas) o est\u00e1n totalmente separadas de ella. En s\u00ed\u00adntesis, las procesiones est\u00e1n ligadas a modelos b\u00ed\u00adblicos, pero tambi\u00e9n en conexi\u00f3n con la cultura: son los dos componentes, que deben encontrar un constante equilibrio, so pena de que el signo decaiga; el signo, adem\u00e1s, ha de ser salv\u00ed\u00adfico, es decir, fundado en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Reflexiones teol\u00f3gicas<br \/>\nSeg\u00fan los datos de la antropolog\u00ed\u00ada (-> supra, I) y de la biblia (-> supra, II), la procesi\u00f3n aparece como un hecho s\u00f3lido y fundado, y un signo apto para celebrar el misterio de Cristo (y no s\u00f3lo un fen\u00f3meno religioso susceptible de ser cristianizado). Una actitud iconoclasta al respecto ser\u00ed\u00ada equivocada e injusta. La procesi\u00f3n es un valor por s\u00ed\u00ad misma; requiere ser reestudiada e inculturada con claridad. Sin embargo, de hacer caso a la historia (-> supra, III), resulta que, al decaer la liturgia, la procesi\u00f3n se ha cargado poco a poco de elementos negativos: se ha pasado de las procesiones memoriales a las devocionales; pero \u00e9stas han descendido de un plano cristiano a un plano simplemente religioso (con todas las posibles contaminaciones a las que puede someterse lo sagrado).<\/p>\n<p>Los estudiosos y los documentos pastorales ponen de relieve en ellas graves desviaciones: la inautenticidad cristiana y la decadencia de los contenidos; la vuelta del paganismo, la exterioridad, la mundanizaci\u00f3n; las expresiones oscuras de la religiosidad, como la superstici\u00f3n y el fanatismo; la religiosidad aberrante, el exhibicionismo, el derroche, que es una provocaci\u00f3n para los pobres. En algunos casos las procesiones se reducen a un desfile de asociaciones, de religiosos y de clero entre dos filas de pueblo pasivo; o a una parada folkl\u00f3rica de dignatarios, eclesi\u00e1sticos y laicos (\u00e9stos, tal vez, no creyentes), que exhiben antiguos y extra\u00f1os objetos hist\u00f3ricos; o en una anacr\u00f3nica parada triunfal de una minor\u00ed\u00ada, por sincera y ferviente que pueda ser, en medio de un pueblo .que asiste sin la fe necesaria para captar el significado de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico pasamos al psicol\u00f3gico, las deformaciones resultan todav\u00ed\u00ada m\u00e1s graves: una b\u00fasqueda de protecci\u00f3n y de seguridad por parte de gente que no tiene alternativas en el plano econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y social; la pasividad y la dependencia de un mundo sacral y de una religi\u00f3n del miedo; la marcada manifestaci\u00f3n exterior, que denuncia una ausencia de vitalidad interior, la religiosidad reducida a episodio, sin que se traduzca en la vida.<\/p>\n<p>En perspectiva cristiana se notan a\u00fan otros desfases: la falta de referencia a la palabra de Dios; despreocupaci\u00f3n por insertarse en el a\u00f1o lit\u00fargico; el acento en formas marginales (b\u00fasqueda de milagros, en vez de compromiso; cristianismo reducido a religi\u00f3n de los santos; devociones que marginan a los sacramentos; procesi\u00f3n como momento principal de la fiesta; formas devocionales exageradas y aberrantes; etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Estas manifestaciones no son la verdadera procesi\u00f3n y, en consecuencia, no deben generalizarse de modo absoluto; son las desviaciones, no la sustancia. Existe despu\u00e9s una panor\u00e1mica muy variada que debe estudiarse interdisciplinarmente, porque la procesi\u00f3n es un hecho complejo \u00ab. Esta tipolog\u00ed\u00ada ayuda a entender por qu\u00e9, en un mundo secularizado y pluralista que despierta el sentido cr\u00ed\u00adtico, existe, sobre todo entre los j\u00f3venes y en el mundo de la cultura y del trabajo, alergia hacia las procesiones o, mejor, hacia una cierta imagen de ellas, creada a lo largo de los siglos. Su ocaso no significa su muerte, sino que es \u00ed\u00adndice de la crisis de un cierto modo de realizarlas, ligado al pasado y ya no asimilable hoy.<\/p>\n<p>La pastoral deber\u00e1 orientarse hacia soluciones adecuadas que privilegien no las formas que tienen mayor \u00e9xito&#8217;, sino las m\u00e1s v\u00e1lidas, hacia las que se orienta la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n. Una procesi\u00f3n que se contenta con apoyarse en sentimientos religiosos populares es de por s\u00ed\u00ad insuficiente; las que apuntan a lo devocional deben tener en cuenta el SC 13, que quiere que est\u00e9n en armon\u00ed\u00ada con la liturgia, deriven de ella y hacia ella se orienten. Las procesiones por ello deben ser aut\u00e9nticos actos de culto y testimonios convincentes de fe.<\/p>\n<p>No es \u00e9ste el lugar para sugerir indicaciones pastorales t\u00e9cnicas. A lo largo de la exposici\u00f3n, especialmente en la reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica e hist\u00f3rica (-> supra, II-III) han emergido, directamente o por contraste, constantes significativas, que parece deben orientar la lectura del fen\u00f3meno y la elecci\u00f3n de criterios en los que ha de inspirarse la praxis. Los elementos que encontramos en los or\u00ed\u00adgenes cristianos deben ser considerados como paradigm\u00e1ticos, aunque ha de tenerse en cuenta la situaci\u00f3n de hecho y la cultura cambiante. Donde el problema se ha repensado seriamente y se ha iniciado una pastoral iluminada y valiente -integrando positivamente los aspectos en los que hab\u00ed\u00ada lagunas y resolviendo los cr\u00ed\u00adticos- se han obtenido resultados notables y tambi\u00e9n las procesiones se renuevan.<\/p>\n<p>[-> Devociones; -> Gestos; -> Religiosidad popular].<\/p>\n<p>S. Rosso<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., Caminar, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 7-8 (1984) 223-230; Carret\u00f3n E., Las rogativas, en \u00abLiturgia\u00bb 6 (1951) 65-71; Martimort A.-G., Procesiones, peregrinaciones, jubileos, en La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967&#8242;, 691-700; Moll X., Peregrinaciones, en DE 3, Herder, Barcelona 1984, 146-148; Righetti M., Las procesiones eucar\u00ed\u00adsticas, en Historia de la liturgia 2, BAC 144, Madrid 1956, 546-549; Sciadini P., Procesiones, en DE 3, Herder, Barcelona 1984, 191-192. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Devociones y Religiosidad popular.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[228] Se aplica este t\u00e9rmino en Teolog\u00ed\u00ada para expresar el modo como el Hijo, segunda Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, proviene, nace, \u00abprocede\u00bb del Padre, lo cual acontece eternamente por v\u00ed\u00ada de generaci\u00f3n, siendo el Hijo la Idea, el Verbo, el Logos de Dios. 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