{"id":13121,"date":"2016-02-05T08:50:10","date_gmt":"2016-02-05T13:50:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profesion-de-fe\/"},"modified":"2016-02-05T08:50:10","modified_gmt":"2016-02-05T13:50:10","slug":"profesion-de-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profesion-de-fe\/","title":{"rendered":"PROFESION DE FE"},"content":{"rendered":"<p>[210]<br \/>\n  Adem\u00e1s del sentido de trabajo preferente, ocupaci\u00f3n concreta o empleo, oficio o labor social y p\u00fablica, la idea de profesi\u00f3n alude a la declaraci\u00f3n o manifestaci\u00f3n social de lo que se es, se piensa o se tiene. Profesi\u00f3n de fe es declaraci\u00f3n de las propias creencias o de los misterios cristianos a los cuales se adhiere la inteligencia y la persona entera. Tal se hace en el Bautismo de forma solemne, en la Eucarist\u00ed\u00ada cuando se recita el credo, en ocasiones solemnes como en la liturgia pascual.<\/p>\n<p>    La Iglesia, en su legislaci\u00f3n (C.D.C) exige la profesi\u00f3n de fe, que suele llamarse tambi\u00e9n juramento, a los que acceden a determinados cargos o dignidades (cc. 833): obispos y cardenales, p\u00e1rrocos y vicarios, rectores y catedr\u00e1ticos de materias relacionadas con la fe y las costumbres.<\/p>\n<p>   (Ver Vocaci\u00f3n 3.1. ver Ministerios 2.4)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. credo, fe)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>F\u00f3rmula que adopta una comunidad religiosa para que sea normativa de los contenidos de lo que cree. Se dan diferentes terminolog\u00ed\u00adas para expresar la misma realidad: en Oriente se utilizaron primero las palabras s\u00ed\u00admbolo y homologia; en Occidente se habl\u00f3 de credo, s\u00ed\u00admbolo y profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una larga hist\u00f3ria acompa\u00f1a a la profesi\u00f3n de fe cristiana; hunde sus ra\u00ed\u00adces en el Nuevo Testamento, en el que se reconocen tres diversas estructuras de profesi\u00f3n de fe que se clasifican como: simples, estereotipadas y complejas. \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb (MC 8,29), \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 12,3) son las f\u00f3rmulas primitivas simples, que se van ampliando sucesivamente y se hacen cada vez m\u00e1s complejas: \u00abConfesar\u00e1s con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or y creer\u00e1s con tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos \u00bb (Rom 10,9). Lo que es importante advertir para las profesiones de fe es que ponen siempre en el centro el acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (cf. Hch 2,23-~4); a partir de aqu\u00ed\u00ad, se elaboraron las f\u00f3rmulas trinitarias, como demuestra la conclusi\u00f3n del evangelio de Mateo: \u00bb bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19).<\/p>\n<p>A partir del siglo 11, hasta llegar a las profesiones de fe de los concilios de Nicea y Constantinopla, se advierte un desarrollo progresivo de las profesiones neotestamentarias que se expresan tanto en las f\u00f3rmulas bautismales como en la elaboraci\u00f3n de las f\u00f3rmulas complejas. Hay algunos textos importantes en los que podemos valorar la praxis de la Iglesia primitiva: Hch 8,37 es una glosa posterior en la profesi\u00f3n de fe del eunuco antes de recibir el bautismo, donde el texto revela una praxis ya existente; en la Apologia de Justino se encuentra una formulaci\u00f3n digna de atenci\u00f3n por su estructura ternaria: \u00abDios, Padre de todas las cosas; Cristo, salvador y crucificado bajo Poncio Pilato; el Esp\u00ed\u00adritu Santo que por boca de los profetas anunci\u00f3 de antemano lo que se refiere a Jes\u00fas (Ap. 1, 61); Tertuliano es el primero que nos da a conocer la existencia de una responsio que el catec\u00fameno tiene que dar antes de recibir el bautismo, donde por primera vez se encuentra la menci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>El primer texto \u00abcompleto\u00bb y m\u00e1s antiguo de profesi\u00f3n de fe es el que se encuentra en la Traditio apostolica, escrita por Hip\u00f3lito en tomo al a\u00f1o 215, donde se describe la praxis bautismal de la Iglesia de Roma. La estructura es interrogativa y el catec\u00fameno ten\u00ed\u00ada que confesar por tres veces que conoc\u00ed\u00ada y aceptaba la fe, afirmando: \u00abyo creo\u00bb. La praxis de la Iglesia de los primeros siglos supon\u00ed\u00ada para los catec\u00famenos un doble momento de la profesi\u00f3n de fe: la traditio y la redditio symboli. Con la traditio s\u00e9 les entrega el texto del credo, como signo de su ya pr\u00f3xima recepci\u00f3n del bautismo, para que lo aprendiesen de memoria; con la redditio lo profesaban en p\u00fablico ante la comunidad reunida para celebrar su bautismo. Agust\u00ed\u00adn, en el libro VIII de las Confesiones, nos ofrece una sugestiva descripci\u00f3n de este momento.<\/p>\n<p>Todas estas profesiones ten\u00ed\u00adan su contexto significativo en la liturgia bautismal; sin embargo, las f\u00f3rmulas del s\u00ed\u00admbolo no se limitaban a esto, sino que se extend\u00ed\u00adan tambi\u00e9n al testimonio de los contenidos de la fe, sobre todo cuanto acechaba alg\u00fan error. En este horizonte es donde hay que reconocer los s\u00ed\u00admbolos de fe mas evolucionados, que muestran ya una verdadera elaboraci\u00f3n dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>El primer texto que hay  que mencionar es el S\u00ed\u00admbolo romano o S\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico, va que una tradici\u00f3n legendaria hac\u00ed\u00ada remontar su composici\u00f3n a los Doce antes de que se dispersaran para ir a evangelizar el mundo. Lo encontramos en el texto de Rufino, Expositio in symbolum apostolicum, y se subdivide en 12 art\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>Entre los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s importantes est\u00e1 el de Nicea (325), construido sobre el texto que hab\u00ed\u00ada propuesto el obispo de Cesarea contra los errores de Arrio, afirmando que en aquella profesi\u00f3n de fe lo hab\u00ed\u00adan instituido como catec\u00fameno y que segu\u00ed\u00ada estando obligado a mantenerla como presb\u00ed\u00adtero y obispo. A partir de la profesi\u00f3n de fe de Nicea, el s\u00ed\u00admbolo adquiere un valor declarativo; la Iglesia empieza a considerarlo como signo expresivo de la fe de toda la Iglesia y como forma de la comuni\u00f3n intereclesial, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en la regula fidei de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>En el siglo 1V, la Iglesia conoce al menos dos s\u00ed\u00admbolos oficiales: el romano y el niceno-constantinopolitano; mientras que el primero sigue estando anclado en la liturgia bautismal, el segundo va ocupando progresivamente un puesto en la eucarist\u00ed\u00ada: en el siglo y lo encontramos presente en los textos lit\u00fargicos de Antioqu\u00ed\u00ada, en el siglo VI en todo el rito bizantino, en el VIII en Francia y en la Iglesia de Mil\u00e1n; en 1014, finalmente, se le pide tambi\u00e9n a la Iglesia de Roma que se acomode a la praxis de toda la Iglesia, A lo largo de los siglos se multiplicaron las profesiones de fe; se encargaron de escribirlas las Iglesias particulares, algunos s\u00ed\u00adnodos (Orange y Toledo), el concilio 1V de Letr\u00e1n y varios papas, a medida que lo exig\u00ed\u00adan las circunstancias: p\u00ed\u00ado 1V al concluir el concilio de Trento, p\u00ed\u00ado X contra el modernismo, Pablo VI al concluir el A\u00f1o de la fe.<\/p>\n<p>En la actualidad, la profesi\u00f3n de fe se utiliza para expresar diversas funciones de la vida eclesial: la liturgia, la ortodoxia y la fidelidad de algunas personas llamadas a desempe\u00f1ar un ministerio particular en la comunidad; sin embargo, no hemos de olvidar que manifiesta sobre todo la fe personal y eclesial en el Se\u00f1or muerto y resucitado, centro de la fe y sentido de la existencia.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: J. Wicks, S\u00ed\u00admbolo de la fe, en DTF, 1380-1384; J, N, D. Kelly Primitivos credos cristianos Secretariado Trinitario, Salamanca 1980; H. de Lubac, La fe cristiana. Secretariado Trinitario, Salamanca 1980; S. Sabugal, Credo, La fe de la iglesia, Zamora 1986; O. Cullmann, La fe y el culto en la iglesia primitiva, Studium, Madrid 1971, 63-122.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica &#8211; II. S\u00ed\u00admbolo &#8211; III. Liturgia y profesi\u00f3n de fe &#8211; IV. Circunstancias en las que aparecieron las profesiones de fe: 1. Vida lit\u00fargica; 2. Kerigma; 3. Catequesis; 4. Experiencia eclesial; 5. Controversias &#8211; V. F\u00f3rmulas hist\u00f3ricas de la profesi\u00f3n de fe: 1. Antiguo Testamento; 2. Nuevo Testamento; 3. Iglesia antigua &#8211; VI. Perspectivas actuales.<\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica<br \/>\nLa fe cristiana desde sus inicios se ha expresado en las profesiones de fe, que han asumido lenguajes y matices diversos en dependencia de las variadas situaciones ambientales y de las necesidades pastorales. La confesi\u00f3n p\u00fablica de Jesucristo es la determinaci\u00f3n decisiva, que lleva posteriormente a formular s\u00ed\u00adntesis autorizadas de los contenidos de la propuesta cristiana de salvaci\u00f3n. A lo largo de la historia, la iglesia ha proclamado siempre, si bien con modalidades literarias, expresiones cultuales y acentuaciones existenciales diferentes, su total adhesi\u00f3n al misterio de la condescendencia del amor del Padre en Cristo Jes\u00fas. En nuestro mundo contempor\u00e1neo, en el intento de reformular el lenguaje del credo para hacerlo m\u00e1s comprensible en su anuncio y en su celebraci\u00f3n, ha vuelto a aflorar la urgencia de captar el alma m\u00e1s verdadera de la proclamaci\u00f3n comunitaria de la fe. Frente a esta exigencia, en la comunidad eclesial emergen al mismo tiempo la necesidad de vivir en profunda uni\u00f3n con toda la tradici\u00f3n de la iglesia y de dar un rostro nuevo al contenido doctrinal. En torno al misterio de Cristo, cada vez m\u00e1s luminoso y estimulante, se revitaliza de modo continuo la existencia de los fieles concretos y de sus comunidades, que celebran en el culto y confiesan en la historia.<\/p>\n<p>La profesi\u00f3n de fe posee una gran eficacia, porque evidencia el proceso de continuidad del misterio hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de la redenci\u00f3n e invita a los fieles a una coherencia renovada; todas las generaciones que se han venido sucediendo en la historia de la iglesia proclaman el mismo mensaje, celebran la \u00fanica salvaci\u00f3n, testimonian la misma vitalidad.<\/p>\n<p>Las f\u00f3rmulas son la manifestaci\u00f3n de la fe, acogida y proclamada, de la comunidad eclesial. El lenguaje mediante el que se comunica el anuncio, necesariamente debe asumir categor\u00ed\u00adas culturales propias del momento hist\u00f3rico en el que la proclamaci\u00f3n del evangelio tiene lugar; las significaciones de esta acogida de la fe deben a su vez retraducirse en expresiones que evidencien c\u00f3mo ha sido percibido el mensaje, c\u00f3mo ha determinado la vida personal y comunitaria y la fuerza de la celebraci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. La profesi\u00f3n de fe se hace as\u00ed\u00ad visibilizaci\u00f3n de la vitalidad de la tradici\u00f3n de la iglesia, que camina, en un dinamismo ascensional, proyectada hacia la parus\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el campo estrictamente lit\u00fargico, la profesi\u00f3n de fe anima las celebraciones sacramentales y se hace particularmente expl\u00ed\u00adcita en el bautismo y en la eucarist\u00ed\u00ada; la proclamaci\u00f3n de la fe, tanto en las promesas bautismales como en el canto del credo en la asamblea lit\u00fargica dominical, representa la m\u00e1s luminosa manifestaci\u00f3n de la vitalidad de la fe de la comunidad de los creyentes. En estas espec\u00ed\u00adficas celebraciones los fieles revelan la alegr\u00ed\u00ada de estar insertados en una situaci\u00f3n de salvaci\u00f3n que debe traducirse en gesto en la acci\u00f3n de gracias sobre los dones, como justamente afirma la OGMR: \u00abEl s\u00ed\u00admbolo o profesi\u00f3n de fe, dentro de la misa, tiende a que el pueblo d\u00e9 su asentimiento y su respuesta a la palabra de Dios o\u00ed\u00adda en las lecturas y en la homil\u00ed\u00ada, y traiga a su memoria, antes de empezar la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la norma de su fe\u00bb (n. 43).<\/p>\n<p>Si se conduce a la comunidad cristiana a comprender el valor de la profesi\u00f3n de fe y a personalizar sus contenidos, la ritualidad celebrativa ser\u00e1 verdaderamente signo de una vitalidad eclesial.<\/p>\n<p>II. S\u00ed\u00admbolo<br \/>\nEn su modo cotidiano de vida los cristianos se han habituado a entender, con la palabra credo, una f\u00f3rmula fija, que sintetiza los aspectos principales de su elecci\u00f3n de fe. Esta visi\u00f3n, sin embargo, puede inducir f\u00e1cilmente al error de considerar la profesi\u00f3n de fe sobre todo como una simple enumeraci\u00f3n de proposiciones que los fieles han de aceptar. Para evitar este peligro, la tradici\u00f3n de la iglesia, sobre todo la patr\u00ed\u00adstica, ha utilizado otro t\u00e9rmino, seguramente m\u00e1s vivo: s\u00ed\u00admbolo. Este vocablo no indicaba entonces ante todo la adhesi\u00f3n a algunos elementos doctrinales, sino m\u00e1s bien la acogida viva y activa del Otro que viene en la historia. El lenguaje del s\u00ed\u00admbolo, por su propia naturaleza, pone en estrecho contacto con la totalidad del misterio. Quien se apropia su contenido profesa aceptar todo el proceso revelativo, que tuvo su culminaci\u00f3n en el misterio pascual. El acto de proclamar el credo en la asamblea lit\u00fargica por parte de la comunidad celebrante evidencia la voluntad de realizar un gesto que indica que la propia existencia est\u00e1 en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la fuente de la historia de la salvaci\u00f3n, es decir, con el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La recitaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo descubre una vida ya inmersa en una relaci\u00f3n estable con la Trinidad, que con su activa presencia cualifica el ser de los creyentes. \u00abEl symbolum es la cara visible del mysterium de Dios, una expresi\u00f3n\u00bb&#8216;<br \/>\nEn este cuadro vivo, el s\u00ed\u00admbolo resulta l\u00f3gicamente la regla de la fe a la que hay que acudir constantemente para llevar una existencia aut\u00e9ntica y testimonial. La comunidad eclesial, de hecho, se vio precisada en su historia a elaborar f\u00f3rmulas que resumieran su fe- y sedimentaran en las diversas culturas el n\u00facleo esencial del kerigma. Los fieles, si quieren desarrollar su propia vitalidad en torno a Cristo, deben situarse en actitud de verificaci\u00f3n con el s\u00ed\u00admbolo, para que su crecimiento sea un real florecer de la vocaci\u00f3n a ser cada vez m\u00e1s lugar del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo en la alabanza del Padre mediante la comuni\u00f3n creada por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En las catequesis mistag\u00f3gicas de la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica estaba muy presente la imagen de la elecci\u00f3n cristiana como celebraci\u00f3n de la alianza en la iglesia entre Dios y su pueblo en el misterio pascual de Cristo. Con el t\u00e9rmino s\u00ed\u00admbolo se expresaba la consciencia de querer vivir en comuni\u00f3n con toda la tradici\u00f3n, en una activa continuidad con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. La alianza, que Jes\u00fas celebr\u00f3 en su misterio pascual que fue objeto de la predicaci\u00f3n de la iglesia nacida de pentecost\u00e9s, se les volv\u00ed\u00ada a proponer continuamente a los simpatizantes del anuncio. Estos, en el acto de acoger el mensaje de la salvaci\u00f3n, proclamaban su fe y as\u00ed\u00ad se ritualizaba para ellos la alianza pascual. La profesi\u00f3n de fe se hac\u00ed\u00ada por ello signo de su comuni\u00f3n existencial con el resucitado en el \u00e1mbito de la comunidad cristiana. Para este admirable camino de uni\u00f3n asum\u00ed\u00ada una relevante importancia el lengua-je objetivo del s\u00ed\u00admbolo, que quer\u00ed\u00ada remarcar y expresar la relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n existencial de los creyentes, que manifestaban en el acto de fe su propia elecci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas. La triple profesi\u00f3n de fe, que caracterizaba la celebraci\u00f3n pascual [1 Bautismo], evidenciaba toda su plenitud de valores. Las preguntas y las respuestas eran un signo rico y expresivo del actuar de Dios uno y trino, en cuyo nombre se celebraba el bautismo y con el cual el catec\u00fameno estaba a punto de unirse definitivamente. Cuando los bautizados recib\u00ed\u00adan el s\u00ed\u00admbolo, era presentado de modo lapidario un estilo de vida que deb\u00ed\u00ada poseer la existencia de fe. En el momento de la celebraci\u00f3n los catec\u00famenos deb\u00ed\u00adan recitarlo adem\u00e1s con el coraz\u00f3n, porque en \u00e9l es-taba escrita la alianza y de \u00e9l surg\u00ed\u00ada una vitalidad nueva para la comunidad. Mediante este gesto ritual, el s\u00ed\u00admbolo se hace signo de reconocimiento, f\u00f3rmula de iniciaci\u00f3n; de hecho es \u00abla f\u00f3rmula por la que los cristianos se inician en el misterio de la fe y el signo por el que puede reconocerse que profesan la verdadera fe\u00bb<br \/>\nLa profesi\u00f3n de fe revela por s\u00ed\u00ad misma una vitalidad eclesial. El bautismo no es un acontecimiento puramente individual, sino que se cumple en y a trav\u00e9s de la comunidad de la iglesia, pueblo de Dios. El s\u00ed\u00admbolo es expresi\u00f3n de una comunidad que cree en la revelaci\u00f3n trinitaria y tiende a identificarse progresivamente con el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu. La identidad cristoc\u00e9ntrica y trinitaria de la iglesia se manifiesta en la formulaci\u00f3n de los contenidos de la revelaci\u00f3n, que pertenece a su misma estructura. La fe, en efecto, no es un secreto que los creyentes deben custodiar celosamente en su propia interioridad, sino el v\u00ed\u00adnculo de comuni\u00f3n fraterna, el signo de pertenencia a la iglesia, en la que se ha recibido la fe cristiana y es continuamente vivida. \u00abLa profesi\u00f3n de la fe cristiana, junto con el ejercicio de la caridad a Dios y al pr\u00f3jimo, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y de los sacramentos, constituye la vida misma de la iglesia, su identidad, su continuidad y la fuente de su renovaci\u00f3n y de su juventud a lo largo del tiempo\u00bb&#8216;. Con la entrega del s\u00ed\u00admbolo no se quiere indicar simplemente la comunicaci\u00f3n de una f\u00f3rmula para recitar; en el lenguaje ritual de la traditio symboli [-> Iniciaci\u00f3n cristiana] aflora la vitalidad de la fe de la iglesia local a la que el elegido es agregado. En el s\u00ed\u00admbolo se afirma la fe com\u00fan de la comunidad particular. En efecto, la expresi\u00f3n de la fe hace emerger el rostro teologal de la iglesia local y se entreteje en la trama socio-cultural en que vive la comunidad. Sin embargo, en el s\u00ed\u00admbolo, m\u00e1s all\u00e1 de estos condicionamientos, se evidencia la prenda de ese tesoro que es la fe, acogida en la comunidad de los creyentes, vivida y celebrada por ellos, en la espera de la perfecta comuni\u00f3n en la comunidad escatol\u00f3gica. Quien profesa la propia fe y es regenerado por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu expresa, s\u00ed\u00ad, la propia fe en el misterio pascual de Cristo, pero al mismo tiempo participa en la expresi\u00f3n de la fe de la iglesia local, signo de la universal. Inmerso en la asamblea lit\u00fargica con los hermanos en la fe, el bautizado, en la escucha, contempla la presencia de Dios en la historia y celebra sus maravillas. Entonces la misma asamblea lit\u00fargica, en la que \u00e9l vive y de la que surge el canto de alabanza, se hace confesi\u00f3n de fe. El himno celebrativo de la fe de la iglesia local, que se significa por la proclamaci\u00f3n comunitaria del s\u00ed\u00admbolo, es por ello el signo de la comuni\u00f3n en la glorificaci\u00f3n con todos los hermanos esparcidos por el mundo, a imagen de la maravillosa comuni\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>III. Liturgia y profesi\u00f3n de fe<br \/>\nLa profesi\u00f3n de fe es un acto de culto y est\u00e1 animada por un profundo esp\u00ed\u00adritu de adoraci\u00f3n. Es natural, por tanto, que la liturgia sea el lugar por excelencia, aunque no exclusivo, en el que los cristianos son llamados a proclamar la propia fe y a custodiar la propia elecci\u00f3n existencial: Cristo Jes\u00fas. \u00abEn la liturgia, gradual pero constantemente, la profesi\u00f3n de fe (solicitada por la palabra, vivamente proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica), que es espont\u00e1nea, personal, dictada por la circunstancia de la celebraci\u00f3n, es orientada, a la luz de la regla de fe, hacia una objetividad y una s\u00ed\u00adntesis en sinton\u00ed\u00ada con el dep\u00f3sito com\u00fan de la fe\u00bb \u00c2\u00b0. La liturgia, en efecto, asume en la historia un papel bastante relevante en la determinaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas de la profesi\u00f3n de fe. A trav\u00e9s del lenguaje ritual, la verdad de fe celebrada se sedimenta en las f\u00f3rmulas. Esto sucede continuamente en la historia de la iglesia, porque el ambiente vital del culto est\u00e1 caracterizado sobre todo por la toma de conciencia de la realidad de Dios y de la presencia de las obras divinas. Las expresiones de fe han tomado forma en el proceso de continua glorificaci\u00f3n que permite ver e intuir el misterio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo de fe, que es esencialmente un acto de alabanza, vive de una atm\u00f3sfera de oraci\u00f3n. Incluso cuando expresa una serie de afirmaciones sobre Dios es esencialmente una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias. La matriz de fondo de la confesi\u00f3n de fe es la contemplaci\u00f3n de las maravillas de Dios y la resonancia que se crea en el \u00e1nimo de los creyentes y de la comunidad frente a lo que el Padre obra cada d\u00ed\u00ada. Del coraz\u00f3n lleno de admiraci\u00f3n por las maravillas de Dios nace la alabanza y la celebraci\u00f3n de su poder. La historia de la salvaci\u00f3n, que tiene su n\u00facleo fundamental en el misterio pascual de Cristo, es el lugar del que surge la alabanza. La condici\u00f3n para poder percibir estas riquezas es que el hombre tenga siempre el ojo abierto ante las grandezas de Dios. Si no se pone en actitud de escucha con todo su ser, no puede emerger la confesi\u00f3n de fe como himno de alabanza al Padre. De hecho, el punto de partida de todo este proceso no es el hombre, sino la venida de Dios en la creaci\u00f3n, en la historia, en la redenci\u00f3n. El creyente alaba a Dios cada vez que descubre las maravillas realizadas por \u00e9l. La glorificaci\u00f3n, a su vez, se sedimenta en la profesi\u00f3n de fe, que llega a ser la declaraci\u00f3n de adhesi\u00f3n de los creyentes al misterio de la salvaci\u00f3n y el signo de su fidelidad al continuo ofrecimiento de amor por parte del Padre para hacer siempre viva y vital la alianza en la pascua del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n de fe se califica como la respuesta a la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo Jes\u00fas y como la proclamaci\u00f3n de su se\u00f1or\u00ed\u00ado. Este procedimiento se realiza de modo particular en la liturgia cristiana, que desde sus or\u00ed\u00adgenes ha sido claramente considerada como la expresi\u00f3n m\u00e1xima y la custodia por excelencia de la fe de los ap\u00f3stoles [-> Fe y liturgia]. Ella conserva y hace vivo en todas las \u00e9pocas el t memorial de la salvaci\u00f3n; es asimismo conservadora de la tradici\u00f3n pascual.<\/p>\n<p>Sobre este fondo, la confesi\u00f3n de fe llega a ser la celebraci\u00f3n de la propia fe; representa por parte de la comunidad la significaci\u00f3n de la voluntad de vivir en el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo, de expresar el dinamismo m\u00e1s profundo de la elecci\u00f3n cristiana. En el momento de la proclamaci\u00f3n de la fe el creyente es ayudado a discernir el camino por el que es conducido, para afirmar cada vez m\u00e1s que Dios les hace vivir en Cristo Jes\u00fas. En este clima la profesi\u00f3n de la fe de los ap\u00f3stoles quiere poner de relieve la intenci\u00f3n del fiel de volver a ponerse continuamente en la condici\u00f3n de seguir al Se\u00f1or para renovar el propio coraz\u00f3n y toda la comunidad. La confesi\u00f3n de fe expresa la actitud del hombre en relaci\u00f3n con el actuar de Cristo y su sumisi\u00f3n a \u00e9l. Cuando se celebra en el culto, el s\u00ed\u00admbolo es el signo vivo de la propia consciencia de querer dar cumplimiento, si bien en modo progresivo, a la propia identificaci\u00f3n con el Redentor. En tal modo, la confesi\u00f3n de la fe en Cristo, hecha por la comunidad, deber\u00e1 orientarse hacia el Se\u00f1or que celebr\u00f3 en su propia vida la fidelidad del Padre para asumir los sentimientos cultuales y existenciales. En la confesi\u00f3n de Cristo en favor de los hombres, los creyentes encuentran la fuerza y la comuni\u00f3n de su fe en acci\u00f3n. En \u00e9l, \u00abtestimonio fiel del Padre\u00bb (Apo 1:5; Apo 3:14), el cristiano, en la proclamaci\u00f3n personal y comunitaria de la fe, siente su compromiso de llegar a ser signo de la vitalidad de Cristo. El disc\u00ed\u00adpulo que alaba en la confesi\u00f3n de fe es la continuaci\u00f3n sacramental de Cristo en la historia. En la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, que obra en el creyente y en el contexto cultural, Cristo es confesado por aquellos que en \u00e9l son activamente nuevas criaturas, celebrando las maravillas del Padre. \u00abLa confesi\u00f3n de los creyentes en favor de Cristo es sustentada por la confesi\u00f3n de Jesucristo en favor de ellos, y representa s\u00f3lo una peque\u00f1a respuesta humana. La confesi\u00f3n de Jesucristo en favor de esos creyentes es asumida por el testimonio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que instaura la nueva creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Circunstancias en las que aparecieron las profesiones de fe<br \/>\nLa presencia en la comunidad cristiana, desde los primeros tiempos, de la profesi\u00f3n de fe es una invitaci\u00f3n a ver cu\u00e1les han sido las circunstancias que la han hecho emerger y qu\u00e9 funciones realizaba. Las motivaciones que hay en el origen de su aparici\u00f3n son m\u00faltiples y se insertan en el conjunto de la vida de la primitiva comunidad cristiana. El florecimiento de una gran variedad de situaciones ha operado de forma que aparecieran diversas formulaciones del n\u00facleo del mensaje cristiano. La variedad de los fines a los que la confesi\u00f3n de fe deb\u00ed\u00ada responder se refleja en los diveros rostros que asume. Las situaciones concretas eran el lugar en el que se formaban y crec\u00ed\u00adan las f\u00f3rmulas de fe, que no s\u00f3lo viv\u00ed\u00adan del lenguaje lit\u00fargico, sino que estaban llamadas tambi\u00e9n a dar una respuesta a todas las problem\u00e1ticas que afloraban en la vida de la iglesia.<\/p>\n<p>1. VIDA LIT\u00daRGICA. La situaci\u00f3n m\u00e1s obvia que requiri\u00f3 una profesi\u00f3n de fe es la liturgia, pues ella es el clima ideal para hacer viva y manifestar la propia adhesi\u00f3n a Cristo. Los gestos sacramentales, en efecto, deb\u00ed\u00adan vivir de la fe para significarla. El misterio de la celebraci\u00f3n del I bautismo tuvo una importancia relevante en el proceso de la formulaci\u00f3n de los contenidos de la fe. Si la palabra da el contenido al gesto ritual, era indispensable que apareciera una f\u00f3rmula que informase de s\u00ed\u00ad el lenguaje gestual (cf la relaci\u00f3n entre 1Co 15:3-4 y Rom 6:3-11). La confesi\u00f3n p\u00fablica de fe se sedimentaba en la celebraci\u00f3n. Desde los or\u00ed\u00adgenes, los cristianos comprendieron la naturaleza de aquello en que cre\u00ed\u00adan y buscaron t\u00e9rminos que expresaran su comprensi\u00f3n del misterio de la salvaci\u00f3n. El lenguaje bautismal, a su vez, alcanza la culminaci\u00f3n expresiva en la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, donde la comunidad, reunida para celebrar la cena del Se\u00f1or, toma conciencia del proceso hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y se pone en actitud anamn\u00e9tico-epicl\u00e9tica, proclamando las maravillas hechas por el Padre en Cristo Jes\u00fas. La plegaria eucar\u00ed\u00adstica, en efecto, ha sido durante mucho tiempo, especialmente en la liturgia romana, la \u00fanica profesi\u00f3n de fe durante la celebraci\u00f3n de la misa. En este contexto doxol\u00f3gico, la proclamaci\u00f3n de la fe adquiere toda su vitalidad, la f\u00f3rmula de fe vive de la alabanza y, a trav\u00e9s de la actitud de glorificaci\u00f3n, la voluntad de creer por parte de la comunidad celebrante capta su verdadero contenido: Cristo Jes\u00fas. Las confesiones de fe bautismal y eucar\u00ed\u00adstica son un himno de alabanza al Padre por la bondad que se ha manifestado en favor de la humanidad entera en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. KERIGMA. El momento celebrativo presupone el anuncio de la salvaci\u00f3n. La iglesia ha sido llamada por Cristo a proclamar el mensaje cristiano a todos los hombres teniendo en cuenta sus necesidades. En virtud de su naturaleza misionera, a la iglesia se le impon\u00ed\u00ada la necesidad de redactar un s\u00ed\u00admbolo que fuese una condensaci\u00f3n de la fe, como ayuda concreta a la predicaci\u00f3n. Se crearon esquemas para los predicadores del evangelio. Las f\u00f3rmulas de fe que derivaron de ello llegaron a ser interpretaciones privilegiadas del mensaje cristiano, que hab\u00ed\u00ada calado en circunstancias hist\u00f3ricas y culturales bien definidas. Todo ello fue la l\u00f3gica consecuencia del encuentro entre el evangelio y la comunidad cristiana que viv\u00ed\u00ada en una \u00e9poca y en un lugar hist\u00f3rico bien determinados.<\/p>\n<p>3. CATEQUESIS. El s\u00ed\u00admbolo es el fundamento de la catequesis que preced\u00ed\u00ada al bautismo. Entre el anuncio y la celebraci\u00f3n se insertaba el discurso catequ\u00e9tico, que ayudaba a profundizar y a personalizar lo que se hab\u00ed\u00ada anunciado (cf Heb 28:31). La catequesis era la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica y elemental del misterio cristiano a aquellos que se preparaban para la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y quer\u00ed\u00adan posteriormente conocer a fondo el anuncio con el fin de hacer verdadera y aut\u00e9ntica la vitalidad de la asamblea lit\u00fargica. Ella permit\u00ed\u00ada guiar a los creyentes a vivir en la historia el momento central representado por el misterio pascual, para poder llegar a celebrar el culto en la plenitud de la propia personalidad, ya en fase activa de cristificaci\u00f3n [-> Catequesis y liturgia].<br \/>\n4. EXPERIENCIA ECLESIAL. Las f\u00f3rmulas de fe tienen una funci\u00f3n de integraci\u00f3n\/ agregaci\u00f3n en la-> a la iglesia. El deseo de proclamar la propia fe se manifestaba en cada reuni\u00f3n de la comunidad. Puesto que la fe cristiana se celebraba en el lugar donde se reun\u00ed\u00adan los fieles, era necesario que asumiera tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n comunitaria. A trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n cultual y existencial del mensaje salv\u00ed\u00adfico, el creyente se sent\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s insertado en la iglesia local y adquir\u00ed\u00ada ulterior capacidad y fuerza para testimoniar con los hermanos el anuncio pascual. En efecto, en torno a la fe misma la comunidad se reconoc\u00ed\u00ada tal, sus miembros se integraban entre s\u00ed\u00ad mediante una profunda relaci\u00f3n de comuni\u00f3n, y la asamblea lit\u00fargica, que se expand\u00ed\u00ada en la temporalidad, se hac\u00ed\u00ada signo comunitario de la presencia en la historia del misterio de salvaci\u00f3n. De ese modo las f\u00f3rmulas de fe serv\u00ed\u00adan como signo de reconocimiento, y permit\u00ed\u00adan a Cada creyente y a la comunidad identificarse rec\u00ed\u00adprocamente como creyentes en la misma fe. La proclamaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo significaba la voluntad de hacer emerger la vitalidad de la propia fe eclesial. En esta perspectiva podemos comprender por qu\u00e9 numerosos m\u00e1rtires recitaban el s\u00ed\u00admbolo de la propia iglesia antes de morir.<\/p>\n<p>5. CONTROVERSIAS. Para permitir el crecimiento comunitario en torno a la misma fe y salvaguardar la unidad de los cristianos, la autoridad dictaba f\u00f3rmulas claras. A causa de las dificultades que los contenidos de la fe encontraban en la vida de la iglesia local surg\u00ed\u00adan f\u00f3rmulas de fe. Por ello \u00e9stas fueron m\u00e1s doctrinales que doxol\u00f3gicas, como sucedi\u00f3, por ejemplo, con las f\u00f3rmulas de fe conciliares [-> infra, V, 3]. Este paso aparece m\u00e1s claro en la literatura apolog\u00e9tica y en las tomas de posici\u00f3n contra las herej\u00ed\u00adas. En su presentaci\u00f3n al mundo, la iglesia no s\u00f3lo deb\u00ed\u00ada explicar su propia identidad, sino tambi\u00e9n responder a las problem\u00e1ticas que emerg\u00ed\u00adan en su \u00e1mbito, tanto desde el exterior como desde el interior de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>\u00abLas f\u00f3rmulas de fe tienen una funci\u00f3n apolog\u00e9tica o defensiva: establecen l\u00ed\u00adneas de demarcaci\u00f3n entre su propio mensaje y lo que no es cristiano. Incluso en el NT ciertas expresiones de fe b\u00e1sicamente positivas adquieren a menudo un matiz defensivo o pol\u00e9mico. Las dificultades que surg\u00ed\u00adan en el camino de la vida cristiana ayudaban a profundizar en los contenidos de la fe y a hacer aparecer toda la luminosidad del mensaje revelado.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n del hecho de que son m\u00faltiples las circunstancias que han permitido la aparici\u00f3n de las profesiones de fe debe inducir a pensar que exist\u00ed\u00ada en la antig\u00fcedad un dato de fe \u00fanico y fundamental al que cada iglesia o creyente deb\u00ed\u00ada referirse necesariamente. Las diferentes formas aparecieron para responder a las diversas exigencias de las comunidades cristianas. Teniendo presente la visi\u00f3n global del anuncio, se trataba de centrar la atenci\u00f3n de los oyentes sobre un aspecto particular de la tradici\u00f3n cristiana. La vida de toda la iglesia primitiva no s\u00f3lo hizo brillar el contenido del anuncio pascual, sino que favoreci\u00f3 tambi\u00e9n la construcci\u00f3n formal de confesiones primitivas de la fe. Las necesidades de la vida de la iglesia estimularon desde el principio este proceso de una multiplicidad de confesiones.<\/p>\n<p>V. F\u00f3rmulas hist\u00f3ricas de la profesi\u00f3n de fe<br \/>\nLas diversas situaciones con las que se enfrent\u00f3 el mensaje cristiano han hecho emerger profesiones de fe diferenciadas. En este proceso nos encontramos en continuidad con la estructura del AT, donde se sinti\u00f3 la necesidad de dar vida a proposiciones sint\u00e9ticas que resumieran las convicciones de fondo del pueblo de la antigua alianza.<\/p>\n<p>1. ANTIGUO TESTAMENTO. Ya en el AT hab\u00ed\u00adan aparecido profesiones de fe para ayudar a Israel a tomar conciencia de la propia historia, celebrar las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios para con ellos, introducir a la comunidad israelita de todos los tiempos en la alianza y revigorizar la esperanza en el advenimiento de los tiempos mesi\u00e1nicos. La comunidad del AT trat\u00f3, desde los primeros tiempos, de recoger en frases concisas aquello que Dios hab\u00ed\u00ada realizado en su favor. Los acontecimientos hist\u00f3ricos formaban el fundamento de toda la confesi\u00f3n de fe (cf Deu 26:5-11; Jos 24; los Salmos hist\u00f3ricos). Partiendo de la constataci\u00f3n de tales acontecimientos, siempre renovada a trav\u00e9s de las celebraciones cultuales en los santuarios, afloraba la p\u00fablica proclamaci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, seg\u00fan el estilo propio de la poes\u00ed\u00ada lit\u00fargica (cf Sal 16:2; Sal 97:9; 104; 146). Adem\u00e1s, la recitaci\u00f3n cotidiana de la Schemah resultaba para el hebreo piadoso una continua celebraci\u00f3n de la propia fe en el Dios que continuamente gu\u00ed\u00ada con fidelidad a su pueblo. \u00abEl credo israelita, en el AT, no abarca todo el contenido de la fe del pueblo escogido. Est\u00e1 abierto para recibir nuevas acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios. Tomado de la celebraci\u00f3n de la alianza, sirve al israelita para confesar su fe en Dios que salva a trav\u00e9s de sus obras, y despu\u00e9s tambi\u00e9n su fe en el Dios creador y quiz\u00e1 juez. Se conservaba vivo en el culto y repercut\u00ed\u00ada en la oraci\u00f3n y en la par\u00e9nesis. Pero al pueblo de Dios de la nueva alianza pod\u00ed\u00ada proporcionar contenidos e impulsos para su nueva confesi\u00f3n.<br \/>\n2. NUEVO TESTAMENTO. En el NT se encuentran varias f\u00f3rmulas de confesi\u00f3n de fe. La iglesia primitiva sent\u00ed\u00ada la necesidad de expresar la fuerte experiencia de que hab\u00ed\u00ada sido objeto y de la que era depositaria. El mensaje deb\u00ed\u00ada encarnarse inevitablemente en f\u00f3rmulas que explicasen el bagaje de fe propio de los testigos oculares de la \u00e9poca apost\u00f3lica. La literatura del NT est\u00e1 llena de ellas. La profesi\u00f3n de fe ayudaba a comprender y a comunicar el misterio indicando sus caracter\u00ed\u00adsticas y evidenciando sus elementos existenciales, en su intento de colocar a la comunidad en una situaci\u00f3n decididamente mesi\u00e1nica. El presente era cualificado escatol\u00f3gicamente a trav\u00e9s de la acogida del evangelio, presentado como el significado existencial de lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho y anunciado. La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica representaba la continuaci\u00f3n de la plenitud de los tiempos aportada por Cristo.<\/p>\n<p>La m\u00e1s simple y tal vez la m\u00e1s aut\u00e9ntica podr\u00ed\u00ada ser la profesi\u00f3n de fe en Jesucristo, hijo de Dios y Se\u00f1or (cf Heb 8:37; Rom 1:3; Rom 10:9; 1Co 12:3; Heb 4:14; 1Jn 4:15). Desarrollando este elemento central se esboz\u00f3, especialmente en los Hechos y en Pablo, el cuadro de los contenidos kerigm\u00e1ticos proclamados en la iglesia en los primeros veinte-treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. Los aspectos del proceso salv\u00ed\u00adfico manifestados en Cristo Jes\u00fas que se remarcaban en este per\u00ed\u00adodo, consist\u00ed\u00adan en afirmar que Jes\u00fas de Nazaret era de la descendencia de David, hab\u00ed\u00ada entrado en la historia como hijo de Dios-Mes\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada sido crucificado, muerto y sepultado, resucitando al tercer d\u00ed\u00ada; exaltado a la derecha de Dios y vencedor de los principados y potestades, finalmente vendr\u00ed\u00ada de nuevo a juzgar a los vivos y a los muertos (cf Heb 2:22ss; Heb 3:13ss; Heb 5:30ss; Heb 10:36ss; Heb 13:23ss; Efe 1:20ss; Flp 2:6ss; Col 1:15ss; 1Ti 3:16; 2Ti 2:11 ss). Es interesante notar con Cullmann c\u00f3mo el camino hist\u00f3rico de Jes\u00fas en su plenitud era el lugar para comprender su dignidad. Cullmann, en efecto, afirma que \u00abno es la filiaci\u00f3n divina la que sirve para explicar la elevaci\u00f3n del Cristo resucitado, sino que el cristiano del s. I habla de su origen divino y de su retorno a partir de la dignidad de Se\u00f1or resucitado del Cristo\u00bb.<br \/>\nLa confesi\u00f3n de fe m\u00e1s difundida en los albores tiel cristianismo era, en todo caso, la f\u00f3rmula puramente cristol\u00f3gica. La historia de Jesucristo era la salvaci\u00f3n porque su presencia en la comunidad eclesial era su l\u00f3gica consecuencia. Por esta raz\u00f3n, en los primeros tiempos los cristianos consideraban como elemento esencial de su propia fe el misterio de Cristo; la fe en Dios estaba presupuesta e impl\u00ed\u00adcita. Un anuncio en esta l\u00ed\u00adnea creaba por ello un s\u00ed\u00admbolo de fe esencialmente cristoc\u00e9ntrico y un bautismo en el nombre de Jes\u00fas. La proclamaci\u00f3n de su se\u00f1or\u00ed\u00ado se retraduc\u00ed\u00ada en una fe cristol\u00f3gica y en una celebraci\u00f3n sacramental informada por su acci\u00f3n (cf Heb 8:32ss).<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n a los paganos hizo aparecer la confesi\u00f3n de fe, que comportaba dos art\u00ed\u00adculos: el Padre y Jesucristo (cf 1Co 8:6; 2Ti 4:1), con la insistencia en la unicidad de Dios.<\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n de la confesi\u00f3n de fe para el bautismo hizo necesaria la f\u00f3rmula con tres art\u00ed\u00adculos, en la cual el Esp\u00ed\u00adritu era la fuerza de la eficacia del bautismo (cf Mat 28:19; 1Co 13:13; Efe 4:4). El n\u00facleo principal, fundamentalmente cristol\u00f3gico, se desarroll\u00f3 en una perspectiva claramente trinitaria.<\/p>\n<p>3. IGLESIA ANTIGUA. En Justino, Ireneo y Tertuliano se encuentran f\u00f3rmulas m\u00e1s diferenciadas, que exponen el contenido de la verdadera fe en el cuadro de una f\u00f3rmula trinitaria. La estructura ternaria, Padre, Hijo, Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha dominado las confesiones de fe sucesivas, que simplemente han desarrollado los conceptos impl\u00ed\u00adcitos en las f\u00f3rmulas del NT a la luz de una continua relectura del dato revelado. \u00abAs\u00ed\u00ad, el credo del s. rI es eco de las confesiones de fe primitivas, que se remontan al kerigma apost\u00f3lico y a la revelaci\u00f3n de Jesucristo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>En la primera \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, el s\u00ed\u00admbolo era sobre todo una confesi\u00f3n de fe que el catec\u00fameno proclamaba en el momento del bautismo. En el s. In, en Roma, exist\u00ed\u00ada una f\u00f3rmula del s\u00ed\u00admbolo similar a lo que com\u00fanmente se llama s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico o romano. La actual f\u00f3rmula surgi\u00f3 probablemente en las Galias (parece que por obra de Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s) y fue ampliada respecto al primitivo n\u00facleo romano con a\u00f1adidos provenientes del Oriente (Marcelo de Ancira).<\/p>\n<p>En Oriente exist\u00ed\u00ada un mayor pluralismo y una vasta diferenciaci\u00f3n de la formulaci\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe. Los diversos credos representaban las f\u00f3rmulas con las cuales se ense\u00f1aban y profesaban los puntos fundamentales de la fe. El uso kerigm\u00e1tico y catequ\u00e9tico comportaba inevitablemente una evoluci\u00f3n, que depend\u00ed\u00ada de la aparici\u00f3n de problem\u00e1ticas y de la profundizaci\u00f3n del dato revelado. Las m\u00faltiples formas de s\u00ed\u00admbolos eran variaciones armoniosas de un \u00fanico tema: la celebraci\u00f3n de las acciones realizadas por el Padre en Jes\u00fas. Cuando la iglesia, en Nicea (a\u00f1o 325), quiso definir su fe contra la herej\u00ed\u00ada arriana, se sirvi\u00f3 para tal fin del marco de las profesiones de fe bautismal (o de la f\u00f3rmula usada en Cesarea, o de la de Jerusal\u00e9n), a las que a\u00f1adi\u00f3 algunos t\u00e9rminos t\u00e9cnicos (por ejemplo \u00abconsubstancial\u00bb). De igual modo podr\u00ed\u00ada haber sucedido con todas las f\u00f3rmulas elaboradas en el curso de las discusiones trinitarias habidas en el s. iv.<\/p>\n<p>El desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada conciliar del tiempo de Nicea dio gran impulso hacia la unificaci\u00f3n del credo. Es interesante notar, sin embargo, c\u00f3mo las definiciones conciliares ten\u00ed\u00adan reflejos tambi\u00e9n en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, la profesi\u00f3n de fe por excelencia en el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico cl\u00e1sico [I supra, IV, 1]. Las an\u00e1foras orientales de tipo sirio-antioqueno [-> Plegaria eucar\u00ed\u00adstica, I, 2] y ciertas a\u00f1adiduras prefaciales de origen leoniano (Le\u00f3n Magno, 440-461) son una clara documentaci\u00f3n de esto mismo. Por lo que se refiere al s\u00ed\u00admbolo de Constantinopla (a\u00f1o 381), el origen parece incierto; en todo caso, no se trata de una elaboraci\u00f3n de la f\u00f3rmula de Nicea (aunque se denomina com\u00fanmente s\u00ed\u00admbolo niceno-constantinopolitano). \u00abEl texto fue le\u00ed\u00addo en el concilio de Calcedonia (a\u00f1o 451) como s\u00ed\u00admbolo del concilio de Constantinopla, y esta atribuci\u00f3n se hizo tradicional. (&#8230;) Este acuerdo suplant\u00f3 a los dem\u00e1s s\u00ed\u00admbolos bautismales de Oriente y, por alg\u00fan tiempo, tambi\u00e9n al de Roma. El s\u00ed\u00admbolo fue introducido en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica; con la misma funci\u00f3n se difundi\u00f3 luego en Occidente, primero en Hispania, m\u00e1s adelante en la corte imperial y finalmente en Roma, desde 1014, a petici\u00f3n de Enrique II.<\/p>\n<p>En la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, el s\u00ed\u00admbolo, que al principio ten\u00ed\u00ada multiplicidad de usos seg\u00fan las situaciones concretas de la comunidad cristiana, lleg\u00f3 a ser la forma de fe a la que hab\u00ed\u00ada que referirse para juzgar la ortodoxia de un te\u00f3logo y para expresar la recta fe frente a un hereje. En esta l\u00ed\u00adnea surgieron nuevos s\u00ed\u00admbolos con car\u00e1cter m\u00e1s o menos oficial que concordaban con el s\u00ed\u00admbolo de Nicea.<\/p>\n<p>VI. Perspectivas actuales<br \/>\nEl s\u00ed\u00admbolo de fe se funda en el recuerdo del Jes\u00fas hist\u00f3rico visto a la luz de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el misterio pascual del Se\u00f1or muerto y resucitado y todav\u00ed\u00ada vivo en su iglesia. El s\u00ed\u00admbolo es necesario para la construcci\u00f3n de la comunidad cristiana, que se mira, se verifica y encuentra esperanza en \u00e9l. Es f\u00e1cil advertir c\u00f3mo en la historia de los \u00faltimos cuatro siglos ha desaparecido la creatividad de las f\u00f3rmulas. En la perspectiva contempor\u00e1nea, en cambio, nace la exigencia de nuevos s\u00ed\u00admbolos de fe que emerjan de una vivaz vitalidad cristiana y de las formas renovadas de vida comunitaria. Las nuevas confesiones, que se sit\u00faan junto a las antiguas como reinterpretaciones modernas del mismo dato, aparecen bajo el est\u00ed\u00admulo de nuevas formas creadoras y de los signos de los tiempos, y expresan la continua reflexi\u00f3n de la iglesia sobre el gran acontecimiento de Jesucristo. Cualquier comunidad eclesial como tal es heredera de una com\u00fan tradici\u00f3n propia a todas las generaciones que han cre\u00ed\u00addo y creer\u00e1n en Cristo Se\u00f1or. En \u00e9l radica todo verdadero testimonio evang\u00e9lico. Los s\u00ed\u00admbolos de fe son signos que hacen presente toda la tradici\u00f3n de la fe en un devenir que revitaliza y reactualiza el anuncio evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>La m\u00e1s autorizada confesi\u00f3n de fe moderna es la de Pablo VI (30 de junio de 1968), pronunciada en la clausura del a\u00f1o santo de la fe. El dinamismo carism\u00e1tico ha hecho emerger con gran empuje esta exigencia de nuevas f\u00f3rmulas de fe, y en estos a\u00f1os han aparecido bastantes, si bien con formulaciones m\u00e1s bien breves&#8217;. Las necesidades catequ\u00e9ticas, las preocupaciones para hacer accesible el anuncio cristiano y la insistencia en la importancia de la iglesia local han llevado a expresar de un modo nuevo la fe en Jes\u00fas con vistas a hacerla verdadera en sus lenguajes kerigm\u00e1ticos, catequ\u00e9ticos y lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>En la mentalidad contempor\u00e1nea se evidencia tambi\u00e9n otro aspecto en relaci\u00f3n a los siglos precedentes. En vez de una visi\u00f3n teol\u00f3gica, hoy se trata de dar una entonaci\u00f3n m\u00e1s b\u00ed\u00adblica y mesi\u00e1nica a las nuevas confesiones de fe. Se advierte mucho, en efecto, el sentido de la historia de la salvaci\u00f3n, en la cual la comunidad creyente se siente inmersa. Desde este punto de vista es importante superar la tendencia a la separaci\u00f3n entre profesi\u00f3n de fe y liturgia. En la iglesia antigua las f\u00f3rmulas de fe serv\u00ed\u00adan para un uso tanto misionero como lit\u00fargico; la celebraci\u00f3n era la admirable s\u00ed\u00adntesis de ello. En la \u00e9poca pospatr\u00ed\u00adstica, moderna y contempor\u00e1nea, estas dos finalidades, a pesar de haberse conservado, se han ido separando cada vez m\u00e1s la una de la otra. El acento exagerado sobre la funci\u00f3n doctrinal y dogm\u00e1tica del credo ha eclipsado su funci\u00f3n lit\u00fargica y doxol\u00f3gica. El resultado final de tal ruptura consiste en el vaciamiento del credo de toda vitalidad lit\u00fargica, porque se pone s\u00f3lo al servicio de una investigaci\u00f3n especulativa. De este modo la confesi\u00f3n de fe pierde la estricta conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica propia de la Sagrada Escritura y del camino de la liturgia.<\/p>\n<p>Hoy la profesi\u00f3n de fe y la liturgia deben ser vividas de modo unitario, para que lleguen a ser una experiencia real y ben\u00e9fica para todos los creyentes \u00ab. Lo que se cree es tal s\u00f3lo cuando se celebra y se hace fuente de testimonio en la alabanza al Padre. La formulaci\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe debe ser colocada en relaci\u00f3n con la liturgia y con la catequesis, y de ellas debe recibir su profunda vitalidad. En la admirable s\u00ed\u00adntesis de anuncio de la salvaci\u00f3n, de catequesis y de celebraci\u00f3n deber\u00ed\u00adan nacer las diversas formulaciones de la fe. El pueblo de los creyentes en Cristo Jes\u00fas, como todas las comunidades humanas, tiene una expresi\u00f3n, una experiencia y un lenguaje totalmente propios para reencontrar la comuni\u00f3n viviente con sus peculiares or\u00ed\u00adgenes. Este proceso utiliza, en el mundo contempor\u00e1neo, sobre todo lenguajes m\u00e1s b\u00ed\u00adblicos y m\u00e1s lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>La vitalidad de la fe se manifiesta de modo pleno en el canto del credo durante la liturgia dominical. En la alegr\u00ed\u00ada de esta proclamaci\u00f3n se evidencia aquello que hace de la asamblea celebrante una aut\u00e9ntica comunidad eclesial, que revive el \u00fanico y gran misterio salv\u00ed\u00adfico y se siente salvada. En el contexto lit\u00fargico de la palabra escuchada y acogida, la profesi\u00f3n de fe resulta un gran himno y ayuda a la asamblea lit\u00fargica a vivir el anuncio en actitud de alabanza al Padre. De la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica de la propia fe a trav\u00e9s del canto del credo y de un lenguaje m\u00e1s ajustado a la vitalidad de la comunidad celebrante (por ejemplo, la posibilidad actual de celebrar misas con -> ni\u00f1os) nace un verdadero compromiso tambi\u00e9n en la historia. La confesi\u00f3n de fe debe ser al mismo tiempo recuerdo del misterio pascual, alegre celebraci\u00f3n de la presencia del Resucitado entre los suyos y real y verdadera inserci\u00f3n en la historia con vistas a construir un mundo del que brote la glorificaci\u00f3n del Dios uno y trino.<\/p>\n<p>[-> Fe y liturgia].<\/p>\n<p>A. Donghi<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFIA Brekelmans A., Confesiones de fe en la Iglesia antigua, en \u00abConcilium\u00bb 51 (1970) 32-41; Camelos P.-T., S\u00ed\u00admbolos de la fe, en SM 6, Herder, Barcelona 1976, 359-366; Cullmann O., La fe y el culto en la Iglesia primitiva, Studium, Madrid 1971, 63-122; Documentaci\u00f3n Concilium, Agitaci\u00f3n en torno a la confesi\u00f3n de fe, en \u00abConcilium\u00bb 51 (1970) 129-146; Hamman A., Las primeras formulaciones trinitarias en los Padres Apost\u00f3licos, en VV.AA., La Trinidad en la Tradici\u00f3n prenicena, Secretariado Trinitario, Salamanca 1973, 93-108; Kelly J.N.D., Primitivos credos cristianos, Secretariado Trinitario, Salamanca 1980; I.escrauwaet J., Aspectos confesionales en la teolog\u00ed\u00ada de hoy. 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Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[210] Adem\u00e1s del sentido de trabajo preferente, ocupaci\u00f3n concreta o empleo, oficio o labor social y p\u00fablica, la idea de profesi\u00f3n alude a la declaraci\u00f3n o manifestaci\u00f3n social de lo que se es, se piensa o se tiene. 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