{"id":13122,"date":"2016-02-05T08:50:11","date_gmt":"2016-02-05T13:50:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profesion-religiosa\/"},"modified":"2016-02-05T08:50:11","modified_gmt":"2016-02-05T13:50:11","slug":"profesion-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profesion-religiosa\/","title":{"rendered":"PROFESION RELIGIOSA"},"content":{"rendered":"<p>[266]<br \/>\n  Tambi\u00e9n se aplica el t\u00e9rmino de profesi\u00f3n cuando se abraza un determinado g\u00e9nero de vida reconocido por la Iglesia como estado religioso publico. Se habla de \u00abProfesi\u00f3n religiosa\u00bb a la publicaci\u00f3n del compromiso adquirido con el Instituto, y por medio con la Iglesia, mediante la formulaci\u00f3n p\u00fablica de votos religiosos o promesas, tanto si son temporales como si son perpetuos, si son solemnes como si son simples.<\/p>\n<p>    La publicaci\u00f3n de los votos es la profesi\u00f3n. Y suponen un compromiso para con Dios en cuanto votos, pero tambi\u00e9n una gesto de servicio y entrega, con deber de fidelidad y permanencia ante los hombres testigos de la profesi\u00f3n<br \/>\n    La profesi\u00f3n religiosa se practica entre los cristianos desde los primeros tiempos en los que ya hab\u00ed\u00ada p\u00fablica dedicaci\u00f3n a la vida erem\u00ed\u00adtica, a la virginidad, al servicio diaconal. Desde el siglo III se conocen f\u00f3rmulas o palabra de consagraci\u00f3n o de profesi\u00f3n. Pero luego se extendi\u00f3 la costumbre por todas partes y desde entonces la \u00abvida religiosa\u00bb o la \u00abprofesi\u00f3n religiosa\u00bb, se extendi\u00f3 a miles de grupos diferentes.<\/p>\n<p>     La ley de la Iglesia tiene muy delimitadas las normas y exigencias para que esa profesi\u00f3n sea un acto p\u00fablico de Iglesia (cc. 649 a 658), libre para las personas, provechoso para los fieles, eficaz para la piedad y fuente de energ\u00ed\u00adas misioneras.<\/p>\n<p>     En el esmero con que se atiende en la Iglesia a los que hacen esa profesi\u00f3n, hombres y mujeres, misioneros, educadores, catequistas, sanitarios, miembros de institutos contemplativos o activos, la Iglesia expresa la importancia que da a los religiosos. En todos ellos existe el elemento com\u00fan de una profesi\u00f3n de los llamados tres consejos evang\u00e9licos cl\u00e1sicos: pobreza, castidad, obediencia, a\u00f1adiendo adem\u00e1s algunos Institutos otros votos o promesas que definen su carisma espec\u00ed\u00adfico (ense\u00f1anza, enfermos, misiones, etc).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. consejos evang\u00e9licos, vida consagrada, votos)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La vida religiosa en la iglesia &#8211; II. El rito de la profesi\u00f3n religiosa en la tradici\u00f3n lit\u00fargica: 1. Las primeras trazas de un rito de profesi\u00f3n mon\u00e1stica; 2. La profesi\u00f3n mon\u00e1stica en la tradici\u00f3n benedictina; 3. La profesi\u00f3n en las \u00f3rdenes canonicales; 4. La profesi\u00f3n en las \u00f3rdenes mendicantes; 5. La profesi\u00f3n en la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas; 6. El rito de la profesi\u00f3n desde el s. xvi hasta nuestros d\u00ed\u00adas &#8211; III. El rito de la profesi\u00f3n religiosa renovado por disposici\u00f3n del Vat. II: 1. El nuevo \u00abOrdo Professionis Religiosae\u00bb; 2. Estructura del rito de profesi\u00f3n; 3. Contenido doctrinal del rito de profesi\u00f3n &#8211; IV. Problemas de adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La vida religiosa en la iglesia<br \/>\nLa institucionalizaci\u00f3n de los -> ministerios y del monacato condujo muy pronto a una doble distinci\u00f3n de las vocaciones en la iglesia: por lo que se refiere a los ministerios, entre cl\u00e9rigos y laicos; por lo que se refiere a los g\u00e9neros de vida, entre religiosos y seglares. Por una parte, la estructura jer\u00e1rquica de la iglesia; por otra parte, la variedad de formas de vida cristiana.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu vivifica siempre a la iglesia suscitando, incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, nuevas formas de ministerio y de vida religiosa. Las varias vocaciones o dones particulares est\u00e1n ordenados a la com\u00fan edificaci\u00f3n de la iglesia (cf 1Co 14:12). El elemento eclesiol\u00f3gico es, pues, fundamental para comprender la vida cristiana, y esta variedad se explica solamente relacion\u00e1ndola con la comunidad eclesial&#8217;. Consiguientemente, el Vat. II afirma que \u00ablos consejos evang\u00e9licos, mediante la caridad hacia la que impulsan, unen especialmente con la iglesia y con su misterio a quienes los practican\u00bb (LG 44). Muy pronto la iglesia y los religiosos sintieron la necesidad de sacramentalizar esta elecci\u00f3n de vida cristiana en un gesto simb\u00f3lico y festivo, cumplido en el seno de la comunidad eclesial. Nacieron as\u00ed\u00ad los ritos de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica y de la l consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes.<\/p>\n<p>[-> Virginidad consagrada en la iglesia].<\/p>\n<p>II. El rito de la profesi\u00f3n religiosa en la tradici\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\n1. LAS PRIMERAS TRAZAS DE UN RITO DE PROFESI\u00ed\u201cN MON\u00ed\u0081STICA. El primer rito completo de profesi\u00f3n mon\u00e1stica llegado hasta nosotros se remonta al Pseudo-Dionisio Areopagita, que vivi\u00f3 probablemente entre los ss. v y vi. En el c. 6 de la Jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica el Pseudo-Dionisio describe y comenta brevemente el \u00abmisterio de la consagraci\u00f3n mon\u00e1stica\u00bb. Seg\u00fan la concepci\u00f3n del autor, a los tres \u00f3rdenes consagrantes de la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica: di\u00e1conos, sacerdotes y obispos, con sus respectivos oficios de purificar, iluminar y perfeccionar, corresponden los tres estados de consagrandos, es decir, de los que han de ser purificados (catec\u00famenos), iluminados (fieles) y perfeccionados (monjes). El rito de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica es presidido por el sacerdote, y se celebra ante el altar: despu\u00e9s de una invocaci\u00f3n consagratoria o ep\u00ed\u00adclesis por el monje, el sacerdote interroga al candidato sobre su voluntad de renunciar al pecado y lo exhorta a vivir una vida perfecta. Cuando el candidato ha ratificado sus empe\u00f1os, el sacerdote lo signa con el signo de la cruz y le corta el cabello invocando a la Trinidad; lo despoja de su vestido y le impone uno nuevo; y, despu\u00e9s de haberlo abrazado, lo hace part\u00ed\u00adcipe de los divinos misterios. Los elementos principales de este rito son: la ep\u00ed\u00adclesis consagratoria, la promesa oral, la tonsura y la imposici\u00f3n del h\u00e1bito. Aunque se trata de un rito que pertenece a la tradici\u00f3n oriental, es de gran inter\u00e9s para comprender los primeros rituales mon\u00e1sticos de profesi\u00f3n. En efecto, el Pseudo-Dionisio ha ejercido un influjo notable tanto en Oriente como en Occidente, incluso en el campo de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>El Areopagita nos ofrece un rito ya muy evolucionado y casi perfecto. Pero en los primeros tiempos, el ingreso en la vida mon\u00e1stica se realizaba con gran simplicidad y sin ritos particulares. En sus or\u00ed\u00adgenes, la vida mon\u00e1stica ignoraba lo que nosotros llamamos promesa, voto, f\u00f3rmula de profesi\u00f3n, empe\u00f1o, etc. Los primeros monjes manifestaban la voluntad de perseverar hasta la muerte en su g\u00e9nero de vida con la simple vestici\u00f3n del h\u00e1bito, como, por su parte, los cl\u00e9rigos con la recepci\u00f3n de la tonsura, y las v\u00ed\u00adrgenes con la imposici\u00f3n del velo se consagraban definitivamente al servicio de Dios. Las expresiones professio religiosa, propositum sacrum, votum religionis y semejantes no indicaban a\u00fan el acto de la promesa concretado en una f\u00f3rmula precisa, sino el compromiso p\u00fablico en uno de los tres estados consagrados o su aceptaci\u00f3n, o tambi\u00e9n estos estados en cuanto difer\u00ed\u00adan de la vida cristiana ordinaria (professio christiana). Afirma por ejemplo san Ambrosio: \u00abProphetavit ataque Symeon, prophetaverat copulata coniugio, prophetaverat virgo, debuit etiam vidua, ne qua aut professio deesset aut sexus\u00bb&#8216;. A pesar de que despu\u00e9s del s. vnl el t\u00e9rmino professio tomar\u00e1 el significado de una declaraci\u00f3n solemne de compromiso en la vida mon\u00e1stica, conservar\u00e1 a\u00fan algo de su antiguo significado.<\/p>\n<p>Una antiqu\u00ed\u00adsima f\u00f3rmula de compromiso en la vida mon\u00e1stica se encuentra en la llamada homologh\u00ed\u00ada pros The\u00f3n (\u00abpacto con Dios\u00bb). El objeto de este pacto est\u00e1 tomado de los lugares del evangelio en que Cristo exige a sus disc\u00ed\u00adpulos la renuncia a todo (cf Mat 10:37s; Mat 16:24; Mat 19:12; Mar 10:21; Lev 9:23.25), y es conocido con la palabra ap\u00f3taxis o apotagh\u00e9 (abrenuntio, conversio). Las fuentes mon\u00e1sticas hablan de renuncia al mundo, a la familia, a la propiedad, a s\u00ed\u00ad mismos&#8230; Despu\u00e9s, en sentido positivo, se habla de la imitaci\u00f3n de Cristo y de las obligaciones inherentes a ella. Subrayando uno u otro aspecto de este proyecto de vida y explicit\u00e1ndolos en forma de promesas particulares, nacieron las diversas f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del s. Iv el compromiso de las v\u00ed\u00adrgenes, hasta entonces probablemente privado, se convierte en un acto p\u00fablico unido a una celebraci\u00f3n lit\u00fargica. M\u00e1s tarde, el ambiente mon\u00e1stico sufrir\u00e1 un proceso semejante de institucionalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA PROFESI\u00ed\u201cN MON\u00ed\u0081STICA EN LA TRADICI\u00ed\u201cN BENEDICTINA. La profesi\u00f3n como rito aut\u00e9ntico tard\u00f3 bastante en difundirse. La Regula Magistri, poco anterior a san Benito (480-547), no conoce a\u00fan este rito espec\u00ed\u00adfico, sino s\u00f3lo una agregaci\u00f3n de hecho a la comunidad: el candidato, que ya conduce una vida ejemplar, se incorpora a la comunidad mon\u00e1stica con la tonsura y la vestici\u00f3n. S\u00f3lo el primero de estos gestos, que es realizado por el abad en el oratorio, es descrito sumariamente.<\/p>\n<p>En Occidente, del que nos ocupamos principalmente aqu\u00ed\u00ad, encontramos un rito de profesi\u00f3n mon\u00e1stica perfectamente constituido s\u00f3lo en el s. v] con san Benito. La descripci\u00f3n del rito est\u00e1 en el c. 58 de la Regla: si el novicio da pruebas de estar firmemente dispuesto a vivir en el monasterio, despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de doce meses, durante los cuales se le hace conocer la Regla, es admitido en el monasterio con el siguiente rito: en el oratorio, delante de todos, el novicio promete estabilidad, vida religiosa (conversio morum) y obediencia. Esta promesa es escrita en forma de petici\u00f3n por el mismo novicio, que la firma y la deposita sobre el altar. Sigue inmediatamente el canto del vers\u00ed\u00adculo 116 del salmo 118: \u00abSuscipe me, Domine, secundum eloquium tuum et vivam, et ne confundas me ab exspectatione mea\u00bb. La comunidad entera repite tres veces este vers\u00ed\u00adculo, termin\u00e1ndolo con el Gloria. Seguidamente el neoprofeso se postra a los pies de cada uno de los monjes pidi\u00e9ndoles que rueguen por \u00e9l. Por fin, es despojado de sus vestidos y revestido con prendas propias del monasterio. La Regla benedictina no habla de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; pero si consideramos cuanto se dice en el c. 59 sobre la oblaci\u00f3n de los ni\u00f1os, es l\u00f3gico pensar que tambi\u00e9n la profesi\u00f3n mon\u00e1stica se hac\u00ed\u00ada durante el ofertorio de la misa. La tradici\u00f3n benedictina es firme y un\u00e1nime en este punto.<\/p>\n<p>Por su cercan\u00ed\u00ada al altar y a la eucarist\u00ed\u00ada, la profesi\u00f3n benedictina es llamada professio super altare. Ella expresa el car\u00e1cter de la vida mon\u00e1stica como consagraci\u00f3n, como oblaci\u00f3n santificada por el altar y enraizada en alg\u00fan modo en \u00e9l; y al mismo tiempo expresa la relaci\u00f3n de la vida mon\u00e1stica con la eucarist\u00ed\u00ada: el monje se entrega a Cristo, el cual lo incorpora a su propia oblaci\u00f3n. La profesi\u00f3n super alzare tiene puntos de contacto con la tradici\u00f3n oriental, que, como hemos visto en el Pseudo-Dionisio, subraya el momento de la ep\u00ed\u00adclesis consagratoria. En efecto, en las antiguas fuentes mon\u00e1sticas latinas la profesi\u00f3n es llamada ordinatio, benedictio o consecratio. Probablemente con esta terminolog\u00ed\u00ada se quiere expresar una concepci\u00f3n m\u00e1s bien mist\u00e9rica que voluntarista de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>El rito de profesi\u00f3n benedictina consta de los siguientes elementos principales: promesa de perseverar en el monasterio bajo la obediencia del abad y entrega de la petici\u00f3n que ratifica esta promesa; oraci\u00f3n; vestici\u00f3n. Los rituales sucesivos seguir\u00e1n fieles a la sobriedad de la celebraci\u00f3n prevista por san Benito, aunque desarrollar\u00e1n los diversos elementos.<\/p>\n<p>En muchos rituales, la profesi\u00f3n del monje viene precedida de una serie de preguntas que tienen por objeto cerciorarse de la libertad con la cual el candidato hace su elecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el Ordo ad faciendum monachum del Pontifical Romano-Germ\u00e1nico del s. x exige que el novicio sea interrogado sobre la libertad con la cual renuncia al mundo&#8217;. A este prop\u00f3sito reviste particular inter\u00e9s un ritual de Montecasino de fines del s. xi. Se trata de un Ordo ad faciendum monachum en el que se subraya en modo particular la relaci\u00f3n existente entre profesi\u00f3n mon\u00e1stica y bautismo. Las preguntas dirigidas al novicio toman la forma de un cuestionario bautismal<br \/>\nLa promesa puede ser equiparada a una f\u00f3rmula de profesi\u00f3n, con la cual el novicio se compromete a observar la stabilitas, la conversatio morum (m\u00e1s tarde conversio morum) y la obedientia. La tradici\u00f3n benedictina permanecer\u00e1 fiel a esta tr\u00ed\u00adada. Pero en las f\u00f3rmulas concretas de profesi\u00f3n se introducen muchas variantes: se a\u00f1ade, por ejemplo, secundum Regulam s. Benedicti; algunas vez se habla s\u00f3lo de estabilidad y de obediencia; otras veces, de estabilidad y de conversio morum; encontramos tambi\u00e9n s\u00f3lo la conversio morum o s\u00f3lo la obediencia. Una f\u00f3rmula t\u00ed\u00adpica de profesi\u00f3n benedictina es la de Cluny: \u00abEgo frater promitto stabilitatem monachi, et conversionem morum meorum, et obedientiam secundum regulam s. Benedicti, coram Deo et sanctis ejus in hoc monasterio quod est constructum in honore bb. apost. Petri et Pauli; in praesentia domini N. abbatis\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>La promesa es formulada oralmente por el novicio, el cual inmediatamente despu\u00e9s deposita un ejemplar de la misma sobre el altar. En una \u00e9poca m\u00e1s reciente, la promesa escrita en forma de petici\u00f3n ser\u00e1 utilizada para pedir a la comunidad, con una cierta antelaci\u00f3n, la admisi\u00f3n a la misma profesi\u00f3n. El acto de colocar la f\u00f3rmula escrita sobre el altar es un gesto de ofrenda que subraya la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que existe entre la oblaci\u00f3n del monje y la de Cristo, renovada sacramentalmente sobre el altar. El vers\u00ed\u00adculo del salmo 118 \u00absuscipe me, Domine&#8230;\u00bb que sigue inmediatamente, avalora este simbolismo.<\/p>\n<p>La Regla benedictina prev\u00e9 en este momento que el neoprofeso se postre a los pies de cada uno de los hermanos pidi\u00e9ndoles que rueguen por \u00e9l. En el s. vii aparecen diversas oraciones destinadas a ser recitadas sobre el profeso; algunas de ellas nos han sido transmitidas por los antiguos sacramentarios romanos. La Oratio pro renuntiantibus saeculo del Gelasiano antiguo&#8217; es evidentemente una oraci\u00f3n utilizada en esta ocasi\u00f3n. El texto de la oraci\u00f3n destaca las relaciones existentes entre vida mon\u00e1stica y bautismo; en efecto, algunas de sus expresiones est\u00e1n tomadas de los formularios gelasianos del bautismo y, en particular, del ritual de admisi\u00f3n al catecumenado<br \/>\nEl rito concluye con la vestici\u00f3n del h\u00e1bito mon\u00e1stico. Con todo, la expresi\u00f3n h\u00e1bito mon\u00e1stico no se encuentra en toda la Regla benedictina; se trata m\u00e1s bien de despojarse de los vestidos propios para vestir prendas pertenecientes al monasterio. Es un signo expresivo y una consecuencia de la total desapropiaci\u00f3n. San Benito no prescribe f\u00f3rmula alguna para esta ceremonia. Pero con el correr del tiempo aparecer\u00e1n f\u00f3rmulas que dar\u00e1n al gesto de la vestici\u00f3n un simbolismo pascual y bautismal. El ritual de Montecasino, de fines del s. xi, prescribe la bendici\u00f3n del h\u00e1bito mon\u00e1stico y, adem\u00e1s, la siguiente f\u00f3rmula: \u00abExuat te, Dominus Jesus Christus veterem hominem cum actibus suis&#8230; Et induat te novum, qui renovatur in agnitionem secundum imaginem eius qui creavit eum\u00bb.<\/p>\n<p>En general, los autores creen que originariamente la profesi\u00f3n benedictina se hizo en forma de preguntas y respuestas. Por ello algunos historiadores opinan que el ritual primitivo de la profesi\u00f3n benedictina se inspiraba de alg\u00fan modo en la stipulatio del derecho romano. La stipulatio era un contrato oral y ten\u00ed\u00ada varias aplicaciones: en el derecho p\u00fablico era usada para concluir paces y alianzas; en el derecho familiar, para prometer la hija en matrimonio&#8230; Cuando la stipulatio era compleja, redactada por escrito con todas sus cl\u00e1usulas, era le\u00ed\u00adda por el futuro estipulante al futuro prometedor, y se conclu\u00ed\u00ada con la pregunta: \u00abEa quae supra scripta sunt, promittis?\u00bb, a la cual el prometedor respond\u00ed\u00ada: \u00abPromitto\u00bb.<\/p>\n<p>3. LA PROFESI\u00ed\u201cN EN LAS \u00ed\u201cRDENES CANONICALES. Con el movimiento canonical de los ss. xi-xu aparecen los elementos de la professio in manibus. Uno de los testimonios m\u00e1s antiguos de la misma se refiere a una donaci\u00f3n del obispo Hugo a los can\u00f3nigos regulares de la iglesia de San Jorge, de Grenoble, alrededor del a\u00f1o 1084: \u00abFratribus&#8230; qui in manu nostra saeculo abrenuntiaverunt et sub canonica professione decreverunt servire\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>En los ss. x-xII, \u00e9poca cl\u00e1sica del feudalismo, la immixtio manuum era el gesto simb\u00f3lico m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico del contrato feudal: cuando el junior o vasallo se entregaba al servicio del senior, coloc\u00e1ndose bajo su protecci\u00f3n (commendatio), arrodillado, pon\u00ed\u00ada sus manos juntas en las manos de \u00e9ste (immixtio manuum) y le promet\u00ed\u00ada fidelidad. El senior, en se\u00f1al de aceptaci\u00f3n, daba al vasallo el beso de paz (osculum). De este modo el junior se convert\u00ed\u00ada en el vasallo (homo ligius) del se\u00f1or del territorio, el cual estaba obligado a ejercitar con \u00e9l la defensa o tuitio.<\/p>\n<p>Los elementos de la commendatio feudal fueron introducidos, en un primer momento, en el rito de incorporaci\u00f3n o admisi\u00f3n al noviciado de algunos institutos canonicales. V\u00e9ase, por ejemplo, el esquema del rito de incorporaci\u00f3n tal y como lo describe el ritual de la abad\u00ed\u00ada de San V\u00ed\u00adctor, de Par\u00ed\u00ads, en el s. xn: 1. Adductio in capitulum. 2. Prostratio cum petitione. 3. Erectio ad iussum abbatis. 4. lnterrogatio cum promissione. 5. Immixtio manuum. 6. Promissio obedientiae. 7. Oratio pro perseverantia. 8. Concessio societatis. 9. Osculum. 10. (Vestitio)<br \/>\nEs claro el paralelismo con la commendatio del derecho feudal. El lugar de la ceremonia no es la iglesia, sino la sala capitular; m\u00e1s que una ceremonia sagrada, es considerada un acto simb\u00f3lico de car\u00e1cter social. Al principio de la ceremonia, el candidato manifiesta su deseo de ser recibido en la comunidad por medio de la postraci\u00f3n y de la petitio oral, generalmente en forma de oraci\u00f3n. Sigue el interrogatorio, en el que el candidato promete cumplir las obligaciones de la vida mon\u00e1stica. Hemos visto [l supra, 2, nota 6] que un uso an\u00e1logo se encontraba en algunos rituales de profesi\u00f3n de la tradici\u00f3n benedictina posteriores al s. x. La immixtio manuum es el gesto central del rito de incorporaci\u00f3n; el postulante lo cumple al mismo tiempo que pronuncia la promesa de obediencia. Como signo de acogida fraterna en la comunidad, el rito se cierra con el beso de paz del abad y de todos los hermanos. Acabada la ceremonia, el encargado del vestuario da al nuevo novicio todo lo necesario para vestirse y calzarse.<\/p>\n<p>Hay que notar que los institutos canonicales, aunque introducen los elementos del contrato feudal en la ceremonia de admisi\u00f3n al noviciado, conservan el rito de profesi\u00f3n con las caracter\u00ed\u00adsticas de la tradici\u00f3n benedictina. Por lo mismo, su profesi\u00f3n era siempre una professio super alzare \u00ab. Con el pasar del tiempo, la professio in manibus se uni\u00f3 con la professio super alzare, bien como rito previo que ten\u00ed\u00ada lugar en la sala capitular, bien como rito celebrado durante la misa.<\/p>\n<p>4. LA PROFESI\u00ed\u201cN EN LAS \u00ed\u201cRDENES MENDICANTES. La professio in manibus fue adoptada por las nuevas \u00f3rdenes desde el s. xii al xvl, y fue peculiar sobre todo de las \u00f3rdenes mendicantes. Un tipo de professio in manibus es la de los frailes predicadores. Parece ser que los dominicos en un principio tuvieron una estructura canonical, y por lo tanto usaron tambi\u00e9n la professio super altare. Pero adquirida plena conciencia de su misi\u00f3n apost\u00f3lica universal, abandonaron muy pronto la estructura canonical, adoptando hacia el 1220 la professio in manibus. En efecto, la donaci\u00f3n a una iglesia, elemento caracter\u00ed\u00adstico de la profesi\u00f3n canonical (correspondiente a la stabilitas mon\u00e1stica) no era conforme al g\u00e9nero de vida de los dominicos, obligados a emprender frecuentes viajes apost\u00f3licos. Para evitar esta contradicci\u00f3n evidente entre rito y vida, fue necesario eliminar la oblatio super aliare, que simbolizaba la donaci\u00f3n a la abad\u00ed\u00ada o a la iglesia, y dar al rito de la profesi\u00f3n el significado de una promesa de obediencia, de un compromiso personal con el cap\u00ed\u00adtulo, con el maestro general o con su representante. Precisamente es \u00e9ste el tenor de la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n que encontramos ya en las constituciones primitivas: \u00abEgo N. facio professionem et promitto obedientiam Deo et beatae Mariae et tibi N., magistro ordinis Praedicatorum, et successoribus tuis, secundum regulam beati Augustini et institutiones fratrum ordinis Praedicatorum, quod ero obediens tibi tuisque successoribus usque ad mortem\u00bb<br \/>\nEl ritual ten\u00ed\u00ada que acomodarse a la nueva f\u00f3rmula de profesi\u00f3n. As\u00ed\u00ad la immixtio manuum, que en la tradici\u00f3n canonical era el gesto caracter\u00ed\u00adstico de la promissio de la ceremonia de ingreso al noviciado, se convertir\u00e1 en el gesto caracter\u00ed\u00adstico de la profesi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>La professio in manibus es propia tambi\u00e9n del rito de profesi\u00f3n de los franciscanos. Damos a continuaci\u00f3n el texto de la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n tal y como la encontramos en las constituciones narbonenses de 1260: \u00abEgo, frater N., voveo et promitto Deo et beatae Mariae Virgini et beato Francisco et omnibus sanctis et tibi, Pater, toto tempore vitae meae, servare regulam fratrum minorum per dominum Honorium papam confirmatam, vivendo in obedientia, sine proprio, et in castitate\u00bb.<\/p>\n<p>En esta f\u00f3rmula de profesi\u00f3n se habla por primera vez de voto (voveo et promitto Deo). Nos encontramos sin duda ante el concepto de voto religioso p\u00fablico de pleno sabor escol\u00e1stico. Hay otra novedad todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante: la f\u00f3rmula franciscana hace menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de los tres consejos evang\u00e9licos. No es claro cu\u00e1ndo y en d\u00f3nde aparece por primera vez la tr\u00ed\u00adada obediencia, pobreza y castidad. Parece ser que la encontramos por primera vez en una f\u00f3rmula de profesi\u00f3n del a\u00f1o 1148, en la abad\u00ed\u00ada de los can\u00f3nigos de Santa Genoveva, de Par\u00ed\u00ads. Su abad Od\u00f3n escribe as\u00ed\u00ad: \u00abIn professione igitur nostra quam fecimus, tria, sicut bene nonti, promisimus, castitatem, communionem, obedientiam. La communio ser\u00ed\u00ada la vida com\u00fan fundada en la pobreza. Esta tr\u00ed\u00adada es una versi\u00f3n canonical de la tr\u00ed\u00adada benedictina: estabilidad, vida religiosa, obediencia. En todo caso, parece cierto que la mayor parte de las \u00f3rdenes religiosas, incluso las antiguas \u00f3rdenes mon\u00e1sticas, aceptaron, a lo largo del s. xIII, la inclusi\u00f3n de los tres consejos evang\u00e9licos en sus f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n. En este proceso es evidente el influjo personal ejercido por el papa Inocencio III (1198-1216).<\/p>\n<p>En el rito de la professio in manibus se expresa con claridad el car\u00e1cter de la profesi\u00f3n como contrato entre el religioso y la comunidad que lo recibe. En cambio, la professio super alzare contiene s\u00f3lo una promesa del candidato a la comunidad. En la tradici\u00f3n benedictina, la comunidad mon\u00e1stica no corresponde a la stipulatio del novicio con una restipulatio; le ofrece solamente, y a petici\u00f3n (petitio) suya, una casa en la que \u00e9l pueda satisfacer su deseo de seguir a Cristo m\u00e1s de cerca. En cambio, la professio in manibus expresa tambi\u00e9n el compromiso de la comunidad. El caracter\u00ed\u00adstico gesto de la immixtio manuum sirve para ilustrar en modo adecuado los dos aspectos de la profesi\u00f3n: ofrecimiento de la mano y aceptaci\u00f3n de la misma, es decir, promesa y societas.<\/p>\n<p>5. LA PROFESI\u00ed\u201cN DE LA COMPA\u00ed\u2018IA DE JES\u00daS. San Ignacio de Loyola (1491-1556) introdujo en la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas un nuevo tipo de profesi\u00f3n: la llamada professio super hostiam, que tiene lugar antes de la recepci\u00f3n de la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, y precisamente en el momento en el que el sacerdote presenta la hostia consagrada. Aunque el texto de las constituciones ignacianas dice: \u00abUbiendo celebrado en la yglesia p\u00fablicamente\u00bb, estas palabras han sido interpretadas, desde el principio, en el sentido antes indicado, es decir: \u00abdespu\u00e9s de la comuni\u00f3n\u00bb (del sacerdote celebrante) \u00ab.<\/p>\n<p>El origen de la professio super hostiam hay que buscarlo probablemente en usos muy antiguos. Ya en el s. III el cism\u00e1tico Novaciano, antes de dar la comuni\u00f3n a sus secuaces, les exig\u00ed\u00ada el juramento de fidelidad<br \/>\nEn el alto medievo se exig\u00ed\u00adan manifestaciones semejantes a los que comulgaban en la misa que preced\u00ed\u00ada a las pruebas ord\u00e1licas. Dos siglos antes de san Ignacio encontramos una disposici\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo general de los franciscanos celebrado en Perpi\u00f1\u00e1n en 1331 seg\u00fan la cual la emisi\u00f3n de los votos ten\u00ed\u00ada que preceder inmediatamente a la recepci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima eucarist\u00ed\u00ada. Pero este uso fue revocado en el cap\u00ed\u00adtulo general sucesivo, celebrado en As\u00ed\u00ads el a\u00f1o 1336 \u00ab. La inspiraci\u00f3n inmediata le vino a san Ignacio probablemente del juramento practicado en alguna orden militar y muy enraizado en la tradici\u00f3n espa\u00f1ola. Los votos pronunciados por Ignacio y los otros seis compa\u00f1eros el 15 de agosto de 1534 en la peque\u00f1a iglesia de san Dionisio de Montmartre fueron votos privados de pobreza, castidad y de peregrinar a Jerusal\u00e9n. Ya en esta ocasi\u00f3n tales votos fueron pronunciados antes de la comuni\u00f3n de la misa, celebrada por Fabro, el \u00fanico sacerdote del grupo.<\/p>\n<p>El ritual de la profesi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada era muy simple. Afirma J. Nadal que en la primera congregaci\u00f3n general se tom\u00f3 en consideraci\u00f3n la eventualidad de introducir otras ceremonias en el rito de profesi\u00f3n; pero se decidi\u00f3 \u00abconstitutiones esse servandas, nec ceremonias addendas\u00bb. Sabemos, con todo, que el candidato a jesuita, despu\u00e9s de haber le\u00ed\u00addo la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n, entregaba el escrito al superior, el cual colocaba la f\u00f3rmula sobre el altar; \u00abquae consuetudo -a\u00f1ade Nadal- videtur necessario introducta, ut repraesentetur vota in manus recipi\u00bb. Por lo mismo, encontramos en alg\u00fan modo presentes en el rito de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada los elementos caracter\u00ed\u00adsticos de las tradiciones precedentes.<\/p>\n<p>Las constituciones de los jesuitas prev\u00e9n dos f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n: la primera, adem\u00e1s de los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, contiene un cuarto voto de obediencia al sumo pont\u00ed\u00adfice \u00abcirca missiones\u00bb; en cambio, para los admitidos solamente a pronunciar los tres votos tradicionales, se propone una segunda f\u00f3rmula id\u00e9ntica en el contenido, pero sin la menci\u00f3n del voto especial de obediencia al pont\u00ed\u00adfice.<\/p>\n<p>La professio super hostiam de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada ha sido adoptada despu\u00e9s por la mayor parte de las congregaciones modernas, sobre todo femeninas. En el s. xix, la Sagrada Congregaci\u00f3n de los ritos prohibi\u00f3 varias veces que se pronunciaran los votos ante la hostia antes de comulgar; esta postura se basaba en una respuesta anterior de la misma congregaci\u00f3n (del 16-1-1677), en la cual se prohib\u00ed\u00ada interrumpir la santa misa para recitar oraciones con motivo de calamidades p\u00fablicas. Pero bajo el influjo de un consultor jesuita, un decreto de la misma congregaci\u00f3n romana, emanado en fecha 14-8-1894 y aprobado por el papa Le\u00f3n XIII, declaraba de nuevo la licitud de tal uso.<\/p>\n<p>Es evidente que cada uno de los tres tipos de profesi\u00f3n que hemos analizado representa un ambiente cultural y espiritual claramente caracterizado. Pero hay en la historia del rito de profesi\u00f3n un proceso hacia una concepci\u00f3n cada vez mayormente voluntarista y jur\u00ed\u00addica de la misma profesi\u00f3n, que contrasta con la concepci\u00f3n prevalecientemente mist\u00e9rica de la tradici\u00f3n oriental. En este proceso, la professio super hostiam, expresi\u00f3n de una piedad fuertemente individualista, representa un punto de llegada.<\/p>\n<p>6. EL RITO DE LA PROFESI\u00ed\u201cN DESDE EL S. XVI HASTA NUESTROS D\u00ed\u008dAS.<\/p>\n<p>Hemos trazado las grandes l\u00ed\u00adneas de los tres principales ritos de profesi\u00f3n: la professio super alzare, t\u00ed\u00adpica de la tradici\u00f3n benedictina; la professio in manibus, consolidada en las \u00f3rdenes canonicales y acogida despu\u00e9s por otros muchos institutos (frailes predicadores, frailes menores, conventuales, capuchinos, carmelitas, pasionistas, salesianos, etc.), de tal modo que se convierte en la forma m\u00e1s difundida; la professio super hostiam, promovida por la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas y adoptada por otros institutos, principalmente femeninos. Todos estos ritos, con sus variantes, est\u00e1n en alg\u00fan modo presentes en los rituales particulares de numerosos institutos religiosos.<\/p>\n<p>El Pontificale Romanum no ha sufrido cambios sustanciales desde su primera edici\u00f3n en 1485 hasta la reforma del concilio Vat. II. Este Pontifical no contiene un rito verdadero y propio de profesi\u00f3n mon\u00e1stica o religiosa. Pero encontramos en \u00e9l, junto al rito de bendici\u00f3n del abad, las ceremonias que se tendr\u00ed\u00adan que realizar en el caso del todo anacr\u00f3nico en el que el abad, inmediatamente antes de su bendici\u00f3n, tuviera que emitir sus votos mon\u00e1sticos. El rito de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica formaba parte, en cambio, de la antigua ordenaci\u00f3n del Pontifical, como testimonia la tradici\u00f3n manuscrita que nos ha llegado, la cual abraza sobre todo el per\u00ed\u00adodo que va desde el s. xu al s. xv.<\/p>\n<p>La falta de una ordenaci\u00f3n lit\u00fargica a nivel eclesial favoreci\u00f3 una progresiva decadencia del ritual de profesi\u00f3n. Se perdi\u00f3 poco a poco la simplicidad y la objetividad de los tiempos antiguos, y se fueron introduciendo el subjetivismo asc\u00e9tico y el esp\u00ed\u00adritu legalista. Los ritos de profesi\u00f3n se hicieron m\u00e1s prolijos, incluyendo ceremonias que a\u00f1ad\u00ed\u00adan un cierto patetismo a su significado fundamental, pero sin enriquecerlo en sus elementos sustanciales. Sucesivamente, la proliferaci\u00f3n de los institutos religiosos comport\u00f3 la multiplicaci\u00f3n de los rituales de profesi\u00f3n, que se alejaban cada vez m\u00e1s de la simplicidad y del equilibrio de los antiguos ritos mon\u00e1sticos. En general abundan los s\u00ed\u00admbolos que acent\u00faan unilateralmente el aspecto negativo de la renuncia al mundo del pecado. Los hay tambi\u00e9n m\u00e1s o menos melodram\u00e1ticos, y tal vez incluso desagradables para los familiares del novicio, sobre todo de la novicia: ata\u00fad con velas y pa\u00f1o mortuorio, campanas que ta\u00f1en a muerto, corona de espinas, cruz, etc. Algunos rituales, generalmente en el s. xix, \u00e9poca de teolog\u00ed\u00ada particularmente decadente, prescriben que la novicia, durante el canto de una larga letan\u00ed\u00ada, se extienda sobre el pavimento cubierta con un pa\u00f1o f\u00fanebre, mientras a sus lados arden algunas velas, como si se tratara de un catafalco, y las campanas ta\u00f1en a muerto&#8230;<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada demasiado arduo catalogar aqu\u00ed\u00ad los numerosos ritos de profesi\u00f3n, nacidos sobre todo en el siglo pasado. En general, se puede aplicar a todos ellos el juicio negativo que acabamos de expresar.<\/p>\n<p>III. El rito de la profesi\u00f3n religiosa renovado por disposici\u00f3n del Vat. II<br \/>\nEl estado de decadencia que hemos descrito en cierto modo ha persistido hasta nuestros d\u00ed\u00adas. De ah\u00ed\u00ad que el concilio Vat. II decidiera promulgar algunas normas relativas al rito de profesi\u00f3n. El concilio (SC 80) dispone que se redacte un rito-tipo de profesi\u00f3n religiosa y de renovaci\u00f3n de votos que contribuya a obtener en este campo mayor sobriedad y dignidad y a restablecer una unidad fundamental que deje, con todo, la puerta abierta a las leg\u00ed\u00adtimas diferencias. Este futuro rito-tipo es presentado como obligatorio para \u00abaquellos que realizan la profesi\u00f3n o renovaci\u00f3n de votos dentro de la misa, salvo derecho particular\u00bb.<\/p>\n<p>1. EL NUEVO \u00abORDO PROFESSIONIS RELIGIOSAE\u00bb (= OPR). Fue promulgado por la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino el 2-2-1970. Se inspira abundantemente en las fuentes de la tradici\u00f3n occidental, y hace frecuente recurso a los libros de la Escritura, a la doctrina patr\u00ed\u00adstica y a los documentos del Vat. II.<\/p>\n<p>El nuevo OPR consta de las partes siguientes. Comienza con una introducci\u00f3n, en la que se trata de la naturaleza y del valor de la profesi\u00f3n religiosa, de la misa que se debe celebrar en el rito de la profesi\u00f3n y de las adaptaciones que cada instituto puede introducir. Siguen a continuaci\u00f3n los ritos de profesi\u00f3n, primero de los religiosos y luego de las religiosas. Tanto los unos como los otros comprenden: el rito de iniciaci\u00f3n en la vida religiosa, el rito de la profesi\u00f3n temporal dentro de la misa, el rito de la profesi\u00f3n perpetua dentro de la misa, el rito de la renovaci\u00f3n de los votos dentro de la misa y adem\u00e1s una serie de textos b\u00ed\u00adblicos y eucol\u00f3gicos que se pueden utilizar, a discreci\u00f3n, en los ritos de la profesi\u00f3n religiosa. En tercer lugar se encuentran tres esquemas del rito de la promesa, seg\u00fan que \u00e9ste tenga lugar en una celebraci\u00f3n de la palabra de Dios, en la celebraci\u00f3n del oficio divino o dentro de la misa. Al final se encuentra un ap\u00e9ndice que recoge un ejemplo de f\u00f3rmula de profesi\u00f3n religiosa, tres formularios de misas (para los d\u00ed\u00adas de la primera profesi\u00f3n, de la profesi\u00f3n perpetua y de la renovaci\u00f3n de votos) y la memoria de los neoprofesos, que se introduce eventualmente en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica de la misa.<\/p>\n<p>La Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino, con fecha 5-7-1970, envi\u00f3 dos cartas: la primera, dirigida a los obispos presidentes de las comisiones lit\u00fargicas nacionales, da normas para la traducci\u00f3n del OPR a las diversas lenguas; la segunda, dirigida a todos los superiores y superioras generales, acompa\u00f1a algunas normas dadas por la misma Congregaci\u00f3n romana en orden a orientar y facilitar a los diversos institutos la adaptaci\u00f3n del OPR a la propia espiritualidad e \u00ed\u00adndole. El nuevo OPR contiene el rito-tipo, que ha de ser respetado (cf OPR 12-13). Las peculiaridades de las diversas familias religiosas han de introducirse de tal modo que quede a salvo la estructura general del rito. En este modo se garantiza, por una parte, la libertad de expresar en el rito la espiritualidad espec\u00ed\u00adfica de cada instituto y, por otra, la sustancial unidad (SC 80) de los diversos ritos de profesi\u00f3n (OPR 14).<\/p>\n<p>La versi\u00f3n castellana del OPR ha sido publicada conjuntamente con la del Ordo Consecrationis Virginum, promulgado por la Sagrada Congregaci\u00f3n para el culto divino el 30-5-1970. Esta versi\u00f3n tiene como t\u00ed\u00adtulo Ritual de la profesi\u00f3n religiosa y consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes y fue publicada en 1972 (= RPR).<\/p>\n<p>2. ESTRUCTURA DEL RITO DE PROFESI\u00ed\u201cN. Tomamos como prototipo el rito de profesi\u00f3n perpetua (RPR, c. III), por ser el m\u00e1s caracterizado teol\u00f3gicamente y el m\u00e1s completo ritualmente.<\/p>\n<p>El rito se desarrolla dentro de la misa, despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n del evangelio, como ya se hab\u00ed\u00ada establecido para el rito de ordenaci\u00f3n de obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos [-> Orden\/Ordenaci\u00f3n], el rito de la confirmaci\u00f3n [-> Confirmaci\u00f3n], etc. En este modo no se altera el orden de la celebraci\u00f3n de la misa, cuyas dos partes quedan claramente respetadas y separadas. Adem\u00e1s, la homil\u00ed\u00ada se presta a ser un \u00f3ptimo lazo de uni\u00f3n entre la liturgia de la palabra y el rito de profesi\u00f3n, del cual ella forma parte en cuanto exhortaci\u00f3n o alocuci\u00f3n a los profesandos. Las familias religiosas que en virtud del derecho particular celebran el rito de profesi\u00f3n en otro momento de la misa pueden conservar esta costumbre. Con todo, est\u00e1 desaconsejado hacer la profesi\u00f3n \u00abdelante del sant\u00ed\u00adsimo sacramento\u00bb antes de la comuni\u00f3n, porque es menos conforme con el verdadero sentido lit\u00fargico; este uso est\u00e1 formalmente prohibido en adelante a las nuevas familias religiosas (RPR, Praenotanda 15).<\/p>\n<p>Por lo que se refiere propiamente al rito de profesi\u00f3n, encontramos los siguientes elementos estructurales:<br \/>\na) Llamada o petici\u00f3n de los candidatos, que puede omitirse si se juzga conveniente.<\/p>\n<p>b) Homil\u00ed\u00ada o alocuci\u00f3n que, partiendo de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, instruye al pueblo y a los que van a profesar sobre la naturaleza y excelencia de la vida religiosa.<\/p>\n<p>c) El interrogatorio, por el cual el celebrante o superior se asegura de que los que van a profesar est\u00e1n dispuestos a entregarse a Dios y avanzar por la senda de la caridad perfecta, seg\u00fan la regla de la familia religiosa. Las preguntas hechas tocan los temas siguientes: las \u00ed\u00adntimas relaciones existentes entre la profesi\u00f3n religiosa y el bautismo; el seguimiento de Cristo en una vida de perfecta castidad, obediencia y pobreza, caracter\u00ed\u00adstica de la vida religiosa; la caridad perfecta para con Dios y el pr\u00f3jimo como meta fundamental de la vida religiosa y, finalmente, el significado apost\u00f3lico de la misma.<\/p>\n<p>d) Sigue la oraci\u00f3n lit\u00e1nica, por la que se ruega a Dios Padre y se pide la intercesi\u00f3n de la Virgen y de todos los santos. Esta oraci\u00f3n lit\u00e1nica suple la oraci\u00f3n de los fieles en la misa.<\/p>\n<p>e) Profesi\u00f3n. Es el momento central del rito. Cada familia religiosa es libre de usar la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n que juzgue m\u00e1s adecuada (el RPR ofrece una en el ap\u00e9ndice). Esta f\u00f3rmula, que el candidato ha escrito previamente de su pu\u00f1o y letra, es le\u00ed\u00adda por \u00e9l mismo p\u00fablicamente ante el superior leg\u00ed\u00adtimo del instituto y ante los hermanos ya profesos que asisten de pie, actuando como testigos, seg\u00fan la costumbre de la familia religiosa. Luego el neoprofeso se acerca al altar y coloca sobre \u00e9l la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n. Sigue el canto de la ant\u00ed\u00adfona \u00abRec\u00ed\u00adbeme seg\u00fan tu promesa&#8230;\u00bb (\u00abSuscipe me, Domine&#8230;\u00bb: salmo 118,116), que ya hemos encontrado en la Regla de san Benito y en la tradici\u00f3n occidental posterior [-> supra, II, 2].<\/p>\n<p>f) Bendici\u00f3n solemne o consagraci\u00f3n del profeso. Es una f\u00f3rmula larga, hermosa y de rico contenido (hay dos, a discreci\u00f3n), con la cl\u00e1sica estructura de las oraciones solemnes de bendici\u00f3n. Por ella la iglesia confirma la profesi\u00f3n religiosa con la consagraci\u00f3n lit\u00fargica, rogando al Padre celestial que derrame con abundancia los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los nuevos profesos. La introducci\u00f3n de esta oraci\u00f3n epicl\u00e9tica es una novedad importante en la tradici\u00f3n occidental, la cual hab\u00ed\u00ada olvidado frecuentemente la dimensi\u00f3n mist\u00e9rica de la profesi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>g) Si es costumbre de la familia religiosa, se entregan las insignias de la profesi\u00f3n, por las que se significa externamente la dedicaci\u00f3n perpetua de Dios. Para los religiosos no se propone ninguna concreta insignia. Para las religiosas se indica el anillo como expresi\u00f3n del v\u00ed\u00adnculo perpetuo de la esposa de Cristo.<\/p>\n<p>h) El rito concluye con unas palabras apropiadas del celebrante (o del superior), o tambi\u00e9n mediante el abrazo de paz entre los neoprofesos y los dem\u00e1s hermanos de la comunidad. Mientras tanto, el coro con el pueblo canta la ant\u00ed\u00adfona \u00abVed: qu\u00e9 dulzura, qu\u00e9 delicia&#8230;\u00bb (\u00abEcce quam bonum et quam iucundum habitare fratres in unum\u00bb), con el salmo 132 u otro canto apropiado. (Pala las religiosas: ant\u00ed\u00adfona \u00abQu\u00e9 deseables son tus moradas&#8230;\u00bb, \u00abQuam dilecta tabernacula tua, Domine virtutum! Concupiscit et deficit anima mea in atria Domini\u00bb, y salmo 83.) Sigue inmediatamente la misa con la preparaci\u00f3n de los dones: algunos de los neoprofesos llevan al altar el pan, el vino y el agua para el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico. En la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se hace conmemoraci\u00f3n de la oblaci\u00f3n de los profesos con las f\u00f3rmulas correspondientes. Al final de la misa se pueden emplear las f\u00f3rmulas especiales de bendici\u00f3n propuestas para esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es f\u00e1cil constatar, la estructura del rito es simple y lineal. Los elementos m\u00e1s t\u00ed\u00adpicos y tradicionales se han conservado o restaurado. No encontramos ya nada de melodram\u00e1tico o de mal gusto.<\/p>\n<p>No hemos hablado de la vestici\u00f3n, uno de los elementos tradicionales del antiguo rito de profesi\u00f3n mon\u00e1stica. Desde los comienzos del medievo, la vestici\u00f3n del h\u00e1bito fue gradualmente anticipada al comienzo del noviciado, costumbre que se extendi\u00f3 de tal modo que el rito de ingreso al noviciado y a la vida religiosa tom\u00f3 ordinariamente el nombre de vestici\u00f3n del h\u00e1bito. El nuevo<br \/>\nRPR restaura el uso antiguo, seg\u00fan el cual el h\u00e1bito se entrega en el rito de la primera profesi\u00f3n (RPR, Praenotanda 5). En tal modo aparece como signo de vida consagrada.<\/p>\n<p>3. CONTENIDO DOCTRINAL DEL RITO DE PROFESI\u00ed\u201cN. Este contenido hay que buscarlo ante todo en los textos b\u00ed\u00adblicos y eucol\u00f3gicos que enriquecen el rito. Estos textos hay que interpretarlos como los dem\u00e1s textos lit\u00fargicos, los cuales, por su misma naturaleza, tienden a expresar de modo sint\u00e9tico, universal y vital, pero no sistem\u00e1tico ni necesariamente completo, una realidad cristiana, en nuestro caso la profesi\u00f3n religiosa y la vida religiosa en general. Sin embargo, el valor de estas f\u00f3rmulas es siempre grande, porque constituyen la expresi\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica del pensamiento de la iglesia. Hemos recordado [-> supra, 1] que el RPR es un rito-tipo, a partir del cual las diversas familias religiosas pueden elaborar sus propios ritos de profesi\u00f3n. Ello significa que los textos del rito contienen y expresan la perspectiva y los elementos comunes que definen y constituyen la vida consagrada en general. V\u00e9amoslos.<\/p>\n<p>a) La vida religiosa est\u00e1 ante todo enmarcada en el cuadro general del designio salv\u00ed\u00adfico en favor del hombre, actuado por Dios a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n. Los textos eucol\u00f3gicos que expresan mejor esta inserci\u00f3n de la vida consagrada en la historia de la salvaci\u00f3n son las solemnes f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n o consagraci\u00f3n del profeso, de aut\u00e9ntica profundidad doctrinal, con las que la iglesia confirma la plena disponibilidad del religioso a donarse al Se\u00f1or. Estos textos, que est\u00e1n redactados seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de las oraciones de bendici\u00f3n, recorren de modo r\u00e1pido las etapas de la historia salv\u00ed\u00adfica, contemplada unitariamente desde su centro, que es Cristo, y presentan el carisma del seguimiento de Cristo seg\u00fan la forma espec\u00ed\u00adfica de la vida religiosa desde la perspectiva de esta unidad hist\u00f3rica y teol\u00f3gica. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la primera de estas oraciones de bendici\u00f3n (para los religiosos: RPR 67) comienza proclamando a Dios fuente y origen de toda santidad que, a pesar del pecado de Ad\u00e1n, resplandece y se irradia ya desde los tiempos del AT en la inocencia de Abel y en los santos personajes suscitados por Dios en el seno del pueblo elegido. Entre estos personajes descuella la figura de la Virgen sant\u00ed\u00adsima, de la cual nace Cristo, modelo supremo de santidad. A su vez, Cristo, por su misterio pascual, redime al mundo y santifica a su iglesia, enriqueci\u00e9ndola continuamente con los dones del Esp\u00ed\u00adritu. Bajo la inspiraci\u00f3n del Par\u00e1clito, innumerables fieles son atra\u00ed\u00addos hacia el seguimiento de Cristo: dejan todas las cosas y se unen a \u00e9l con el v\u00ed\u00adnculo de caridad y se ponen al servicio de Dios y de los hermanos.<\/p>\n<p>b) La vida religiosa, a pesar de ser una novedad estrictamente cristiana, ha sido preparada y prefigurada, juntamente con todo el misterio de Cristo, en la historia sagrada del AT. Recorriendo los textos eucol\u00f3gicos y las lecturas b\u00ed\u00adblicas del RPR, encontramos en la etapa veterotestamentaria de la historia salv\u00ed\u00adfica una serie de tipos o figuras de la vida consagrada. Se trata de algunos personajes de la antigua alianza, en los que vemos realizados anticipadamente algunos aspectos de la vida religiosa: Abel, ejemplo de vida inocente (RPR 67); Abrah\u00e1n, Samuel, El\u00ed\u00adas, Eliseo (RPR, las cuatro primeras lecturas del AT, pp. 193-196), de los cuales la Escritura subraya la prontitud y fidelidad en seguir y llevar a t\u00e9rmino la llamada divina; pero sobre todo Mar\u00ed\u00ada, totalmente disponible a los planes de Dios, perfecta imitadora de Cristo casto, obediente y pobre, y eminente en santidad de vida. Por ello, entre las lecturas evang\u00e9licas para el rito de la profesi\u00f3n de las religiosas es propuesta la per\u00ed\u00adcopa de la anunciaci\u00f3n: Lev 1:26-38 (cf RPR, Leccionario, Evangelios VII, 229-230).<\/p>\n<p>c) Contemplando la vida religiosa encuadrada en la historia de la salvaci\u00f3n, es normal que se vea en ella la acci\u00f3n de Dios trino, autor y animador de toda la obra salv\u00ed\u00adfica. As\u00ed\u00ad, el Padre es presentado como el origen primero de la vida religiosa. El llama, suscita e inspira este particular seguimiento de Cristo, el cual a su vez es el supremo ejemplar del religioso, sobre todo en su vida de pobreza, obediencia y castidad. Finalmente, es cometido del Esp\u00ed\u00adritu Santo hacer crecer y desarrollar el prop\u00f3sito de perfecci\u00f3n del religioso [-> supra, a].<br \/>\nd) Si la vida religiosa est\u00e1 injertada en la historia de la salvaci\u00f3n, forma parte consiguientemente de la vida de la iglesia, realidad que caracteriza la etapa actual de la historia salv\u00ed\u00adfica. La presencia y la intervenci\u00f3n de la iglesia en la profesi\u00f3n del religioso es indicada continuamente en los textos del rito. Nos detenemos brevemente s\u00f3lo en el fundamento ontol\u00f3gico de esta eclesialidad de la vida consagrada, que percibimos a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n que \u00e9sta tiene con los sacramentos constitutivos de la misma iglesia: bautismo (confirmaci\u00f3n) y eucarist\u00ed\u00ada.<br \/>\nPor lo que se refiere a la relaci\u00f3n con el bautismo, la vida religiosa pretende abrazar las exigencias bautismales con todas sus consecuencias. El RPR (nn. 57; 62) los expresa claramente en la primera pregunta del interrogatorio: \u00abQueridos hijos (hermanos), ya que por el bautismo hab\u00e9is muerto al pecado y est\u00e1is consagrados al Se\u00f1or, \u00bfquer\u00e9is ahora consagraros m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente a Dios con la profesi\u00f3n perpetua?\u00bb Las dos oraciones colectas (a discreci\u00f3n) de la misa para el d\u00ed\u00ada de la profesi\u00f3n perpetua contienen la misma idea. Encontramos adem\u00e1s, entre las lecturas b\u00ed\u00adblicas del rito, uno de los pasajes bautismales m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos del NT: Rom 6:3-11.<\/p>\n<p>En el nuevo rito es muy evidente la relaci\u00f3n existente entre eucarist\u00ed\u00ada y vida religiosa, sobre todo por el hecho de que la profesi\u00f3n religiosa est\u00e1 insertada en la celebraci\u00f3n de la misa; pero tambi\u00e9n por la presencia de otros ritos menores, como la colocaci\u00f3n de la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n sobre el altar -elemento t\u00ed\u00adpico de la professio super altare [1 supra, II, 2] y la introducci\u00f3n de una f\u00f3rmula especial de intercesi\u00f3n por los neoprofesos en la misma plegaria eucar\u00ed\u00adstica. Pero el fundamento de estas relaciones est\u00e1 en la oblaci\u00f3n santa del Salvador, presente sacramentalmente en la eucarist\u00ed\u00ada, de la cual la oblaci\u00f3n del religioso recibe todo su valor. Esta doctrina est\u00e1 indicada, m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcitamente, en algunas lecturas del evangelio de Juan propuestas por el RPR: Jua 12:24-26; Jua 15:1-8; Jua 15:9-17.<\/p>\n<p>e) Finalmente, la vida religiosa es presentada como compromiso moral, que impone al que la abraza un continuo progreso en el fervor de la caridad y en la perfecci\u00f3n del culto divino (cf LG 44). En el momento de la entrega del libro de la regla o de las constituciones, durante el rito de la primera profesi\u00f3n, el RPR (n. 32) propone la f\u00f3rmula siguiente: \u00abRecibe la regla de nuestra congregaci\u00f3n, para que, observ\u00e1ndola fielmente, vivas siempre en caridad\u00bb. En el rito de la profesi\u00f3n perpetua el celebrante dirige a los candidatos esta significativa pregunta: \u00ab\u00bfQuer\u00e9is esforzaros con firmeza y constancia por alcanzar la caridad perfecta para con Dios y el pr\u00f3jimo, siguiendo fielmente el evangelio y observando vuestra regla?\u00bb (RPR 57). De tenor semejante son las solemnes bendiciones de los profesos, en donde encontramos un aut\u00e9ntico programa de vida de perfecci\u00f3n, que debe conducir a los religiosos hacia la meta de la santidad.<\/p>\n<p>IV. Problemas de adaptaci\u00f3n<br \/>\nEl nuevo RPR se inspira en los antiguos rituales mon\u00e1sticos y, en cierto modo, codifica en su contenido y estructura la m\u00e1s aut\u00e9ntica tradici\u00f3n de las diversas familias religiosas. Pero, al mismo tiempo, el RPR se presenta como un rito-tipo, que las familias religiosas pueden y deben adaptar de forma que exprese mejor la naturaleza y el esp\u00ed\u00adritu de cada instituto (RPR 14).<\/p>\n<p>El RPR representa, pues, un punto de referencia seguro para los diversos rituales de profesi\u00f3n religiosa. Encontramos en \u00e9l los elementos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de los tres tipos de profesi\u00f3n tradicionales en Occidente [t supra, II, 2-5]. La inserci\u00f3n del rito entre la liturgia de la palabra y la liturgia eucar\u00ed\u00adstica de la misa y la colocaci\u00f3n de la f\u00f3rmula de profesi\u00f3n sobre el altar son t\u00ed\u00adpicas de la professio super alzare. La f\u00f3rmula de profesi\u00f3n propuesta por el RPR se acerca mucho a la tradici\u00f3n de la professio in manibus: se trata, en realidad, de una profesi\u00f3n \u00abante los hermanos aqu\u00ed\u00ad presentes, y en manos de&#8230; [del superior]\u00bb. El RPR desaconseja la profesi\u00f3n \u00abdelante del sant\u00ed\u00adsimo sacramento\u00bb antes de la comuni\u00f3n, porque es menos conforme con el verdadero sentido lit\u00fargico. Pero la relaci\u00f3n existente entre la eucarist\u00ed\u00ada y la consagraci\u00f3n religiosa est\u00e1 ampliamente ilustrada por los textos del rito, como hemos visto anteriormente.<\/p>\n<p>El eclecticismo del RPR no se opone a una adaptaci\u00f3n inteligente del mismo a la naturaleza y al esp\u00ed\u00adritu de los diversos institutos, es perfectamente posible hacer una selecci\u00f3n de elementos, pues como dice el mismo RPR (Praenotanda 14), en la adaptaci\u00f3n del rito operada por las diversas familias religiosas, no hay inconveniente en omitir algunas partes del mismo.<\/p>\n<p>M. Aug\u00e9<br \/>\nBIBLIOGRAFIA:<br \/>\n1. Sobre el rito de la profesi\u00f3n mon\u00e1stica en la tradici\u00f3n occidental<br \/>\nV\u00e9anse los breves estudios de los siguientes manuales: Righetti M., Historia de la liturgia II (BAC 144), Madrid 1956, 1023-1027; Nocent A., La professione monastica, en La chiesa in preghiera, Descl\u00e9e, Roma 1963, 707-713.<\/p>\n<p>2. Otros estudios de car\u00e1cter hist\u00f3rico<br \/>\nRothenh\u00e1usler M., Die Anfiinge der kl\u00f3sterlichen Profess, en BM 4 (1922) 21-28; Molitor R., Von der M\u00f3nschsweihe in der lateinischen Kirche, en TG 16 (1924) 584-612; De Puniet P., Le Pontifical Romain: histoire et commentaire II, Lovaina-Par\u00ed\u00ads 1931, 63-95; Hertling L., Die Professio der Kleriker und die Entstehung der drei Gel\u00fcbde, en ZKT 56 (1932) 148-174; De Santa Escol\u00e1stica J., O ritual de profess\u00f3o mon\u00e1stica, en Ora el labora (1955) 28-35; 77-82; 196-201; Leclercq J., La v\u00e9ture \u00abad succurrendum\u00bbd \u00e1pr\u00e9s le moine Raoul, en Studia Anselmiana 37 (1955) 158-168; Urquiri T., La vestici\u00f3n del h\u00e1bito, al rito de la profesi\u00f3n religiosa; una sugerencia, en Confer 12 (1968) 45-52; Duval A., Quelques donn\u00e9es e r\u00e9fexions historiques sur 1&#8217;engagement religieux, en Engagement et fdelit\u00e9, Par\u00ed\u00ads 1970, 69-115; Colomb\u00e1s G.M., El monacato primitivo II (BAC 376), La Editorial Cat\u00f3lica, Madrid 1975, 133-141.<\/p>\n<p>3. Algunos trabajos de car\u00e1cter doctrinal<br \/>\nS\u00e9journ\u00e9 P., Voeux de religion, en DTC 15 (1947) 3234-3281; Vandenbroucke F., La profession, second bapt\u00e9me, en VS 76 (1947) 250-263; Oppenheim Ph., M\u00f3nchsweihe und Taufritus: ein Kommentar zur Auslegung bei Dionysius dem Aeropagiten, en Miscellanea liturgica in honorem L. Cuniberti Mohlberg 1, Roma 1948, 259-282; Leclercq J., Profession monastique, bapt\u00e9me et p\u00e9nitence d \u00e1pr\u00e9s Odon de Cantorb\u00e9ry, en Studia Anselmiana 31 (1953) 124-140; Nicolau M., Sacramentalidad de la profesi\u00f3n religiosa, en Hechos y Dichos 33 (1957) 607-620; Von Rieden O., Die heilige Profess: eine zweite Taufe, en St.-Fidelis 48 (1961) 105-138; Neunheuser B., M\u00f3nchgel\u00fcbde als zweite Taufe und enser theologisches Gewissen, en Leben aus der Taufe, Maria Laach 1963\/64, 63-69; Fuertes J.B., Professio religiosa complementum baptismi, en Commentarium pro religiosis et missionariis 45 (1964) 292-319; Ranquet J.G., Cons\u00e9cration baptismale et cons\u00e9cration religieuse, Par\u00ed\u00ads 1965; Martelli M., La professione dei voti religiosi nei formulara liturgici (separata de La spiritualit\u00e1 della religiosa), Padua 1966; Leclercq G., Professione religiosa, secondo battesimo, en Vita Religiosa 3 (1967) 3-8; De Ruiter T., La professione religiosa nella luce dell&#8217;anno liturgico, Roma 1968; Santangelo M.C., La profesi\u00f3n religiosa y la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes, en Cuadernos mon\u00e1sticos 4 (1969) 1, 181-203; Nicolau M., Eucarist\u00ed\u00ada y profesi\u00f3n religiosa, en Confer 14 (1975) 195-213.<\/p>\n<p>4. Estudios monogr\u00e1ficos sobre algunos rituales particulares de profesi\u00f3n<br \/>\nHerwegen 1., Geschichte der benediktinischen Professformel, M\u00fcnster 1912; Casel O., Die M\u00f3nchsweihe, en JLW 5 (1925) 1-47; Lefevre F. PI., Les c\u00e9r\u00e9monies de la v\u00e9ture et de la profession dans l&#8217;ordre de pr\u00e9montr\u00e9, en Analecta Praemonstratensia 8 (1932) 289-307; Zeiger 1., Professio super alzare (Analecta Gregoriana 8), Roma 1935, 161-185; Protessio in manus, en Acta Congressus luridici Internationalis III, Roma 1935, 161-185; Pofessio in manus, en professione solemni in ordine Praemonstratensi; ritos disquisitio historica et canonica, Roma 1938; Hofmeister Ph., Zum Ritus der zeitlichen Profess bei den Benediktinern und Cisterciensern, en Cistercienser-Chronik 51 (1939) 33-50; Zeiger 1., Professio super hostiam: Ursprung und Sinngehalt der Professform in der Gesellschaft Jesu, en Archivum Historicum Societatis lesu 9 (1940) 172-188; Frank H., Untersuchung zur Geschichte der benediktinisch\u00e9n Professliturgie in fr\u00fchen Mittelalter, en Studien und Mitteilungen zur Geschichte der benediktiner Ordens und seiner Zweige 63 (1951) 93-139; Leclercq H., Voeux monastiques, en DACL 15,2 (1953) 3146-3149; Ernetti P.M., La professione monastica secondo s. Pacomio, s. Basilio, G. Cassiano, s. Benedetto, en Vira Monastica I I (1957) 152-161; 12 (1958) 3-12; Hofmeister Ph., Benediktinische Professriten, en Studien und Mitteilungen zur Geschichte der benediktiner Ordens und seiner Zweige 74 (1963) 241-285; Ravasi L., La professione \u00absuper hostiam&#8217;; en Vita Religiosa 4 (1968) 615-619; De Aspurz L., II rito della professione nell&#8217;ordine francescano, en Studi Francescani 66 (1969) 245-268; Thomas A.H., La profession religieuse des dominicains: formule, c\u00e9r\u00e9monie, histoire, en Archivum fratrum Praedicatorum 39 (1969) 5-52; Gr\u00e1f H.J., Ad monachum .jaciendum: die M\u00f3nchsprofess nach einem Fest-Sakramentar von Venedig aus dem 11. Jh., en EL 88 (1974) 353-369.<\/p>\n<p>5. Por lo que se refiere a los ritos orientales v\u00e9ase<br \/>\nRaffin P., Les rituels orientaux de la profession monastique, Le Saulchoir 1966.<\/p>\n<p>6. Algunos comentarios y estudios sobre el nuevo \u00abOrdo professionis religiosae\u00bb de la liturgia romana<br \/>\nCalabuig I.M., La professione dei consigli evangelici, en Nelle vostre assemblee (por J. Gelineau), Queriniana, Brescia 1970, 689-714; Note sulla teologia e spiritualit\u00e1 della vira religiosa alfa luce dell&#8217;sOrdo professionis\u00bb, en Per una presenza viva dei religiosi nella chiesa e nel mondo (por A. Favale), LDC, Tur\u00ed\u00adn 1970, 933-975; Ordo professionis religiosae: commentarium, en Not (1970) 118-126; Farn\u00e9s P., La nueva liturgia de la profesi\u00f3n religiosa, en Ph (1970) 580-587; Raffin P., Liturgie de l&#8217;engagement religieux; le nouveau rituel de la profession religieuse, en MD (1970) 104, 151-166; Urquiri T., Los nuevos ritos de la profesi\u00f3n religiosa; notas de pastoral lit\u00fargica, Madrid 1970; Dreissen J., Kritische Bemerkungen zum \u00abOrdo professionis religiosae\u00bb; en Ordenskorrespondenz 13 (1972) 159-169; Aug\u00e9 M., 1 riti della professione religiosa e della consacrazione delle vergini: struttura e contenuto teologico, en RL 60 (1973) 326-340; VV.AA., La vita religiosa. Commento esegetico e pastorale del lezionario liturgico per la &#8216;professione religiosa&#8217;; Queriniana, Brescia 1974; Ravasi G., Voi siete miei amici. Commento esegetico-spirituale al lezionario biblico delta professione religiosa, OR, Mil\u00e1n 1976; Marsili S., Un esempio di adattamento nel \u00abRito della professione religiosa&#8217;; en RL 63 (1976) 98-109; Neunheuser B., La liturgia della professione religiosa, en \/nformationes SCRIS 4 (1978) 328-344; Ferraro G., Catechesi liturgica sulla vira religiosa, Ancora, Mil\u00e1n 1980.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[266] Tambi\u00e9n se aplica el t\u00e9rmino de profesi\u00f3n cuando se abraza un determinado g\u00e9nero de vida reconocido por la Iglesia como estado religioso publico. Se habla de \u00abProfesi\u00f3n religiosa\u00bb a la publicaci\u00f3n del compromiso adquirido con el Instituto, y por medio con la Iglesia, mediante la formulaci\u00f3n p\u00fablica de votos religiosos o promesas, tanto si &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profesion-religiosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROFESION RELIGIOSA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13122","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}