{"id":13126,"date":"2016-02-05T08:50:18","date_gmt":"2016-02-05T13:50:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetismo\/"},"modified":"2016-02-05T08:50:18","modified_gmt":"2016-02-05T13:50:18","slug":"profetismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetismo\/","title":{"rendered":"PROFETISMO"},"content":{"rendered":"<p>[013]<\/p>\n<p>    El profetismo en Israel fue una forma de expresar el contacto de Dios con lo hombres y de los hombres con Dios. Hubo profetas desde los primeros tiempos, seg\u00fan las referencias b\u00ed\u00adblicas, como era frecuente en todos los pueblos orientales antiguos.  Pero profec\u00ed\u00ada no implicaba primordialmente \u00abanuncio del porvenir\u00bb. Hab\u00ed\u00ada augurios conminatorios y hab\u00ed\u00ada visiones, reclamos y anuncios. Pero sobre todo la misi\u00f3n del profeta era reconducir al pueblo en sus descarr\u00ed\u00ados. La amenaza era un recurso. Pero tambi\u00e9n lo era la recomendaci\u00f3n, la plegaria y el aviso de la recompensa y del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los profetas primitivos, antes de Salom\u00f3n, era mirados m\u00e1s como videntes de cosas divinas, como pastores pueblo. El profetismo es una predicaci\u00f3n de parte de Dios, que sol\u00ed\u00ada hacerse ocasionalmente: Jacob, Jos\u00e9, Mois\u00e9s, Josu\u00e9, Samuel. As\u00ed\u00ad semantuvo el profetismo hasta Nat\u00e1n.<\/p>\n<p>    Luego se profesionaliz\u00f3 la \u00abprofesi\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb. Hubo comunidades de profetas. Los hijos de los profetas era una clase social que viv\u00ed\u00ada en un santuario y com\u00ed\u00ada de los sacrificios ofrecidos. En el Templo se organizaron los grupos sacerdotales. Las comunidades prof\u00e9ticas estaban lejos y caminaban por libre, sobre todo en el Reino del Norte, que se manten\u00ed\u00ada lejos del Templo y ajenas a Jerusal\u00e9n. As\u00ed\u00ad hay que entender a El\u00ed\u00adas y a Eliseo y sus correr\u00ed\u00adas hasta Damasco.<\/p>\n<p>    Desde el siglo VII el profetismo se present\u00f3 como un carisma de Yaweh para anunciar a su pueblo la conversi\u00f3n y la salvaci\u00f3n y ocasionalmente el castigo. Entonces los profetas escribieron, como Isa\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas. O sus profec\u00ed\u00adas terminaron conserv\u00e1ndose escritas, como aconteci\u00f3 a los dem\u00e1s. Desde el siglo VII a de C. la serie de los profetas b\u00ed\u00adblicos se consider\u00f3 condensada en los doce menores y cuatro mayores, cuyos libros forman la Biblia. Pero con seguridad hubo bastantes m\u00e1s. (Ver Profetas)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Int\u00e9rpretes de la Palabra que ilumina los acontecimientos<\/p>\n<p>\tEn la Sagrada Escritura, \u00ablos profetas\u00bb son los transmisores e int\u00e9rpretes de la Palabra de Dios, aplicada a situaciones concretas de la historia de salvaci\u00f3n o tambi\u00e9n sosteniendo las esperanzas mesi\u00e1nicas, garantizadas a veces con signos y predicciones. El profeta es el \u00abvidente\u00bb (\u00abnab\u00ed\u00ad\u00bb) y el que habla en nombre de Dios Salvador para transmitir un mensaje a su pueblo. Se ha sentido \u00abseducido\u00bb por Dios (Jer 20,7) y es siempre un \u00abservidor\u00bb de Dios y de su Pueblo (cfr. Am 3,7), \u00abenviado\u00bb con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Is 61,1).<\/p>\n<p>\tEste profetismo del Antiguo Testamento se inspira en las promesas hechas por Dios a Abrah\u00e1n, recordando que la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica es para \u00abtodas las naciones de la tierra\u00bb (Gen 12,3). Por esto, el pueblo de Israel es invitado a ser fiel a la esperanza mesi\u00e1nica, para presentarse como \u00abuna bandera izada\u00bb que sostiene la esperanza mesi\u00e1nica de la humanidad (Is 11,12).<\/p>\n<p>\tEl profeta ayuda a leer los acontecimientos. Ellos hablan especialmente en momentos de desgracias, guerras y exilio. El tiempo presente se lee a la luz de un futuro mesi\u00e1nico. Dios puede transformar el \u00abexilio\u00bb en \u00abredenci\u00f3n\u00bb. Por esto, invitan a recorrer nuevamente el camino del \u00abdesierto\u00bb, por un proceso de conversi\u00f3n, que ayude a escuchar la voz de Dios que habla al coraz\u00f3n de su pueblo (Os 2,16-21).<\/p>\n<p>\tEl profetismo es una actitud de denuncia, se\u00f1alando los defectos y recordando que siempre hay motivo de esperanza. Los profetas de desventuras, que se cierran a la esperanza salv\u00ed\u00adfica y mesi\u00e1nica, no son aut\u00e9nticos. La urgencia prof\u00e9tica se basa en el amor y la fidelidad del Dios \u00abEsposo\u00bb de la Alianza, que recuerda a su esposa un pacto de \u00abamor eterno\u00bb (Jer 31.2). La esperanza mesi\u00e1nica, seg\u00fan los profetas, se recupera siempre por una actitud de reconocer los propios pecados pidiendo perd\u00f3n al Se\u00f1or. En el Nuevo Testamento, todo bautizado es llamado se profeta (cfr. Hech 2,17; Joel 3,1-5), aunque puede hablarse tambi\u00e9n de un carisma prof\u00e9tico especial que es don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cfr. 1Cor 14,3; Ef 4,11).<\/p>\n<p>\tProfetismo cristiano<\/p>\n<p>\tActualmente se habla de profetismo en sentido anal\u00f3gico, como actualizaci\u00f3n del profetismo de la historia de salvaci\u00f3n. Profeta es quien sabe decir la verdad, urgir a sus exigencias, denunciar sus tergiversaciones y las injusticias, ofreciendo siempre el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n&#8230; Pero esto tiene lugar especialmente con el anuncio del Evangelio, con la disponibilidad de dar la vida por el martirio. \u00abEl predicador del Evangelio ser\u00e1 aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmi\u00c2\u00actir a los dem\u00e1s\u00bb (EN 78).<\/p>\n<p>\tEl profetismo cristiano se basa en las \u00abbienaventuranzas\u00bb, donde aparece el autorretrato de Jes\u00fas, profeta de Nazaret. Se invita a entrar en la nueva ley del amor, a partir del desprendimiento de todo lo que sea obst\u00e1culo para hacer de la vida una donaci\u00f3n entre hermanos. Estos valores evang\u00e9licos son anunciados principalmente por quienes se deciden a seguir radicalmente a Cristo.<\/p>\n<p>\tEl profeta cristiano sigue la din\u00e1mica de la Palabra de Dios, personificada en Jes\u00fas, el Verbo encarnado apertura a la Palabra tal como es, contempl\u00e1ndola en el coraz\u00f3n y en la vida, para anunciarla a toda la humanidad y en toda circunstancia, en un camino escatol\u00f3gico y esperanzador hacia la visi\u00f3n y encuentro del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Referencias Antiguo Testamento, anuncio, bienaventuranzas, Escritura, magisterio, martirio, Palabra, predicaci\u00f3n, seguimiento evang\u00e9lico, testimonio, verdad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 904-907; EN 78; VC 84.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada L. ALONSO SCHOKEL, J.L. SICRE, Los profetas (Madrid, Cristiandad, 1980); J. ESQUERDA BIFET, Profetismo cristiano, servidores de la palabra (Barcelona, Balmes, 1986); Idem, Meditar en el coraz\u00f3n (Barcelona, Balmes, 1987); L. MONLOUBOU, Proph\u00e8te, qui es-tu? (Par\u00ed\u00ads 1968); Idem, Los profetas del Antiguo Testamento (Estella, Verbo Divino, 1993);  A. NEHER, La esencia del profetismo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1975); G. SAVOCA, Profec\u00ed\u00ada, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1520-1538; J.L. SICRE, Profetismo en Israel (Estella, Verbo Divino, 1992); W. WOGELS, Comment discerner le proph\u00e8te  authentique? Nouvelle Revue Th\u00e9ologique 99 (1977) 681-701.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En todo tiempo y en todos los pueblos ha habido adivinos, astr\u00f3logos , magos que ten\u00ed\u00adan la pretensi\u00f3n de predecir el futuro a trav\u00e9s de algunos medios mec\u00e1nicos y por la interpretaci\u00f3n de sue\u00f1os y se\u00f1ales.<\/p>\n<p>El Antiguo Testamento habla de los profetas de Baal (1 Re lS,19-25.40), de los profetas de Edom, de Moab, de Amm\u00f3n y de Fenicia (Gn 27,9), de adivinos y de magos (Gn 41,S-24; 1s 9,31 1), en Babilonia (1s 1,20; 2,2) y en Cana\u00e1n (Dt lS,9-1 1).<\/p>\n<p>Los profetas b\u00ed\u00adblicos no llegaron al monote\u00ed\u00adsmo a trav\u00e9s de consideraciones filos\u00f3ficas, sino que establecieron la existencia del \u00fanico Dios santo a partir de su experiencia directa.<\/p>\n<p>Aunque consideran que Dios es trascendente, hablan de \u00e9l de un modo antropom\u00f3rfico. Gn 20,7 declara a Abrah\u00e1n profeta. Mois\u00e9s, el mayor de todos  Nm 12,6ss, los heraldos de Yahveh, en es ensalzado por encima de todos los profetas, ya que s\u00f3lo \u00e9l pudo ver a Dios. M\u00e1s tarde ser\u00e1 llamado el &#8216;zabi (Dt l8,l8; 34,10).<\/p>\n<p>Aar\u00f3n es el profeta de Mois\u00e9s, ya que transmiti\u00f3 sus palabras al fara\u00f3n (Ex 7 1 ss). Mar\u00ed\u00ada aparece como profetisa cuando dirigi\u00f3 el canto de alabanza de las mujeres en honor de Y ahveh (Ex 15,20).<\/p>\n<p>En tiempo de los Jueces s\u00f3lo se habla de la profetisa D\u00e9bora, que juzg\u00f3 a Israel (Jdt 4,4). En tiempos de Samuel surgen las corporaciones de los profetas (1 Sam 10,5-10); estos \u00abhijos de los profetas \u00bb constituyen un cuerpo de profetas profesionales. Despu\u00e9s de Am\u00f3s (por el 750 a.C.), va no se habla de ellos en el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>Am\u00f3s, Jon\u00e1s (2 Re 14,25), Oseas, Isa\u00ed\u00adas y Miqueas son del siglo VIII; Jerem\u00ed\u00adas, Sofon\u00ed\u00adas, Nah\u00fan y Habacuc viven entre finales del sig\u00ed\u008do VII y el 586; Ezequiel se coloca m\u00e1s all\u00e1 del 586, Durante el destierro vive Daniel; a comienzos del siglo y, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Abd\u00ed\u00adas; por el 450, Malaqu\u00ed\u00adas; m\u00e1s tarde, Joel.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del siglo y ya no se menciona a ning\u00fan profeta. en aquella \u00e9poca los sabios ocuparon el puesto de los profetas como gu\u00ed\u00adas espirituales de 1srael. Juan Bautista, que predic\u00f3 su mensaje de penitencia, es relacionado con los antiguos profetas (Mt 3,7-12) y saludado como profeta (Mt 11,9; 14,5; Mc 11,32; Lc 7 29). Jes\u00fas de Nazaret (Mt 4,17. 10,7. Lc 10,9). gracias a su doctrina&#8217; (Mt 7, 29; Mc 1,22; 6,2), es considerado tambi\u00e9n como profeta (Mt 21,1 1. Lc 7 1. 24,19).<\/p>\n<p>El profeta es elegido y mandado.- El profeta habla en nombre de Dios y anuncia que Dios es el Dios salvador y liberador de su pueblo. El profeta est\u00e1 comprometido con el Se\u00f1or de la historia y con el pueblo que camina con \u00e9l. Vive en el presente, pero se muestra tenso hacia el futuro.<\/p>\n<p>La experiencia prof\u00e9tica tiene a veces mucho de chocante. El conocimiento de Dios por el profeta es una lucha: \u00bb Me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir. T\u00fa me violentas y me has vencido\u00bb (Jr 20,7).<\/p>\n<p>El profeta llega a encontrarse en la condici\u00f3n de un disc\u00ed\u00adpulo o de un escolar. depende \u00fanicamente de la voluntad de Dios. La llamada divina es inexorable. Lo vemos en todos los profetas; de manera especial en el profeta Jon\u00e1s, que no desea permanecer ante el rostro del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Una experiencia semejante es la que le toc\u00f3 vivir tambi\u00e9n a Pablo: \u00abSi anuncio el evangelio, no es una gloria para m\u00ed\u00ad, sino una obligaci\u00f3n que se me ha impuesto; jay de m\u00ed\u00ad si no anunciase el evangelio!\u00bb (1 Cor 9,16).<\/p>\n<p>El profeta sabe que es un \u00abcentinela\u00bb (Os g,S), un \u00abservidor de Dios y del pueblo\u00bb (Am 3,7; Jr 25,4; 26,5), un mensajero (Ag 1,13), un examinador (Jr 6,27). El profeta habla siempre en t\u00e9rminos concretos y comunica el amor apasionado que Siente por Dios.<\/p>\n<p>El profetismo en la Iglesia primitiva.- En la primitiva Iglesia hubo tambi\u00e9n profetas, que junto con otros carism\u00e1ticos ten\u00ed\u00adan la misi\u00f3n de \u00abedificar\u00bb la Iglesia, cuerpo de Cristo (Ef 4,1 1). El profeta habla con un lenguaje siempre comprensible, edificando, estimulando, sosteniendo, consolando (1 Cor 14,3ss).<\/p>\n<p>El profeta bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu habla con tal fuerza y convicci\u00f3n que permite a los fieles advertir el soplo del Se\u00f1or y dejarse conquistar para la salvaci\u00f3n (cf. Hch 15,32).<\/p>\n<p>El Vaticano II insiste en el hecho de que todos los cristianos est\u00e1n llamados a participar del papel y de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo.<\/p>\n<p>A, A, Tozzi<\/p>\n<p>Bibl.: J L. Sicre. Profetismo en lsrael, Verbo Divino, Estella 1992: AA, VV , Los profetas, en Rese\u00f1a Biblica, n,t&#8217; 1, Verbo Divino, Estella 1994: A, Neher La esencia del profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975: L, Alonso Schokel &#8211; J L. Sicre D\u00ed\u00adaz, Los profetas 2vols., Crist\u00ed\u00adandad, Madrid 1980: L, Monloubou, l.os profetas del A, T, Verbo Divino. Estella 1993; G. von Rad, Teologia del Antiguo Testamento, 11. Teolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca &#8216;1976.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto<br \/>\nDentro de la historia de la religi\u00f3n, fenomenol\u00f3gica y sociol\u00f3gicamente, el profeta es una figura que ocurre en todas las religiones \u00absuperiores\u00bb (es decir, constituidas en relaci\u00f3n con un alto potencial cultural), aunque en formas muy variadas. A pesar de las transiciones fluidas y de la posibilidad de que, de hecho, vayan unidos \u00absacerdote y profeta\u00bb, \u00e9ste se distingue del sacerdote, es decir, del sujeto del -> culto, que est\u00e1 fijado, prueba su legitimidad por la tradici\u00f3n y transmite institucionalmente sus poderes a otros sujetos. El profeta, por el contrario, se presenta con un nuevo mensaje, tiene que legitimarse a s\u00ed\u00ad mismo, y su misi\u00f3n no puede propiamente institucionalizarse (los \u00abdisc\u00ed\u00adpulos de los profetas\u00bb son seguidores y asistentes de un profeta, no propiamente profetas que se est\u00e9n formando). De ah\u00ed\u00ad se sigue que es propio del profeta una experiencia singular de vocaci\u00f3n; \u00e9l es el enviado de Dios &#8211; casi siempre el revolucionario religioso &#8211; que, por ello (dentro de la unidad de lo religioso y lo social) critica tambi\u00e9n en nombre de Dios a la sociedad y predica un mensaje exigente y no s\u00f3lo una doctrina evidente en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>De donde se sigue que no puede hablarse de p. cuando s\u00f3lo se expone una doctrina sapiencial, o cuando se ofrece una iniciaci\u00f3n en la experiencia m\u00ed\u00adstica o aparecen facultades m\u00e1nticas que permiten cierta \u00abt\u00e9cnica\u00bb (or\u00e1culos, etc.). El profeta es, por tanto, \u00absujeto de revelaci\u00f3n\u00bb, quiere ser legatus divinus, como se dice en la teolog\u00ed\u00ada fundamental cat\u00f3lica; de ah\u00ed\u00ad que tenga una relaci\u00f3n originaria con la palabra, est\u00e9 persuadido de anunciar la -> palabra de Dios mismo y de ser \u00f3rgano, no de un poder misterioso, sino de un Dios personal \u00abvivo\u00bb, que se revela libremente a s\u00ed\u00ad mismo. El mensaje que trae no est\u00e1 propiamente dirigido (s\u00f3lo) a s\u00ed\u00ad mismo, sino primariamente a los otros a quienes es enviado. As\u00ed\u00ad, la naturaleza concreta de un profeta determinado ha de verse naturalmente en correlaci\u00f3n y dependencia con lo que predica, con su \u00abidea de Dios\u00bb. Por ah\u00ed\u00ad se modifica una vez m\u00e1s su relaci\u00f3n con el sacerdocio y la religi\u00f3n institucional, dentro de los cuales se presenta. La \u00abpalabra\u00bb es constitutiva para el profeta y su misi\u00f3n, de suerte que no se pronuncia como mero enunciado, sino que critica situaciones religiosas y sociales e interpreta acontecimientos hist\u00f3ricos, y los interpreta de forma que esta \u00abinterpretaci\u00f3n\u00bb es un momento interno de tales acontecimientos, por cuanto hace brotar su profundidad y verdad y su propia fuerza.<\/p>\n<p>De lo dicho se sigue tambi\u00e9n que, por una parte, el profeta no predica cosas por venir en el sentido de un or\u00e1culo o de un acto de clarividencia (lo cual ser\u00ed\u00ada una restricci\u00f3n muy secundaria del concepto); mas, por otra parte, al crear por su critica social una nueva situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, que lleva una tendencia prospectiva, tiene esencialmente que ver con promesas y futuro. Como, adem\u00e1s, su mensaje no ha de quedarse en doctrina te\u00f3rica, sino que debe hacerse realidad, el profeta viene a ser, por lo menos con frecuencia, cabeza y organizador de los cambios religiosos y sociales, e \u00abinstitucionaliza\u00bb \u00e9l mismo su mensaje (en paradoja extra\u00f1a, peligrosa, pero necesaria, con su verdadera esencia).<\/p>\n<p>Por eso, puede hablarse de p. dondequiera en una sociedad religiosa se reconoce la posibilidad te\u00f3rica de un profeta, se cuenta con la venida de un profeta, no se rechaza a limine como irreligiosa la cr\u00ed\u00adtica prof\u00e9tica de lo religioso, tradicional e institucionalizado, ni la cr\u00ed\u00adtica de una \u00abIglesia\u00bb; dondequiera se entiende la religi\u00f3n tanto por su futuro como por su pasado; dondequiera, en fin, se reconoce la cr\u00ed\u00adtica como un ingrediente interno de la religi\u00f3n misma.<\/p>\n<p>2. Principios dogm\u00e1ticos sobre profetas y profetismo<br \/>\na) El profeta es constitutivo para una religi\u00f3n que se sabe fundada en la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra y, por ende, para la historia sagrada del AT y NT.<\/p>\n<p>b) Ello no excluye que haya habido tambi\u00e9n verdaderos profetas fuera del AT y NT. Pues, efectivamente, si hay una verdadera historia universal de la revelaci\u00f3n, obra de la gracia (cf. historia de la -> salvaci\u00f3n), que coexiste con la historia de la humanidad en general, porque esta historia de la revelaci\u00f3n va inherente a la libre comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo por la gracia, que se da siempre y dondequiera por la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios; y si tal revelaci\u00f3n \u00abtrascendental\u00bb no puede pensarse siquiera sin cierta objetivaci\u00f3n refleja en la palabra, que es la historia y mediaci\u00f3n necesaria de esta revelaci\u00f3n \u00abtrascendental\u00bb; s\u00ed\u00adguese que el fen\u00f3meno de los profetas tiene que darse consiguientemente una y otra vez en esa historia universal de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto no excluye sin m\u00e1s la existencia de \u00abfalsos profetas\u00bb, que s\u00f3lo vienen en nombre propio. Con ello no se dice tampoco que la interpretaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en palabras por parte de los profetas extrab\u00ed\u00adblicos no pueda ser parcialmente desafortunada o tener s\u00f3lo una importancia regional o temporalmente limitada. Sin embargo, tales profetas, total o parcialmente aut\u00e9nticos, que aparecen fuera del AT y NT por aut\u00e9ntica providencia salvadora de Dios, se distinguen esencialmente de los profetas como legati divini en el AT (profetas) y en el NT (-> Jesucristo, -> ap\u00f3stoles), en cuanto \u00e9stos tienen una conexi\u00f3n hist\u00f3ricamente palpable y reconocida como leg\u00ed\u00adtima con Jesucristo, son sus \u00abprecursores\u00bb reconocidos.<\/p>\n<p>Ahora bien, Jesucristo es el portador de la pura revelaci\u00f3n de Dios, escatol\u00f3gicamente insuperable (en \u00e9l como acontecimiento, y en su palabra que lo constituye). De ah\u00ed\u00ad que, en los profetas fuera del AT y NT, no ser\u00e1 siquiera posible establecer una distinci\u00f3n clara y segura entre verdaderos y falsos profetas, entre lo aut\u00e9ntico y lo puramente humano y err\u00f3neo en un profeta que a veces, en conjunto, puede ser reconocido como \u00abaut\u00e9ntico\u00bb (cf. -> revelaci\u00f3n privada). Pero esto no tiene por qu\u00e9 impedirnos reconocer verdadero p. fuera del cristianismo y su prehistoria inmediata (-> Antiguo Testamento, como magnitud de la historia de la salvaci\u00f3n). Si eso vale por de pronto respecto del tiempo precristiano, hay que tener en cuenta que este periodo \u00abprecristiano\u00bb no tiene por qu\u00e9 haber acabado al mismo tiempo para todos los \u00e1mbitos y situaciones de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La relaci\u00f3n del hombre que oye el mensaje prof\u00e9tico con el mensaje mismo y con el profeta que reclama obediencia de fe est\u00e1 tratada con relativa exactitud en la -> teolog\u00ed\u00ada fundamental: cf. -> fe (A, B y C), milagro, -> palabra de Dios.<\/p>\n<p>d) En comparaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada medieval, los temas de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, del hecho de la revelaci\u00f3n al profeta mismo y la formaci\u00f3n de su certeza de decir y tener que decir la verdad revelada por Dios, as\u00ed\u00ad como los distintos modos de palabra prof\u00e9tica (imagen, discurso apocal\u00ed\u00adptico, promesa, amenaza de castigo, etc.), est\u00e1n tratados con relativa pobreza en la actual teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad debiera pensarse la -> gracia (comunicaci\u00f3n de Dios mismo) como ya de por s\u00ed\u00ad revelarte. Debiera hacerse tema expl\u00ed\u00adcito la unidad y diferencia entre tal revelaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n de la palabra. Ser\u00ed\u00ada menester recordar el c\u00ed\u00adrculo, que se da ya en el profeta, de la rec\u00ed\u00adproca legitimaci\u00f3n entre la misi\u00f3n y el contenido del mensaje. Si la m\u00ed\u00adstica (en su sentido pleno) no es experiencia de la propia intimidad \u00abnuminosa\u00bb, sino experiencia de la gracia, y si \u00e9sta tiene car\u00e1cter de revelaci\u00f3n; en tal caso no existe oposici\u00f3n absoluta entre experiencia m\u00ed\u00adstica y prof\u00e9tica. Pero, siendo as\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n mucho de lo que se dice en la teolog\u00ed\u00ada de la -a m\u00ed\u00adstica sobre tal experiencia y sobre los criterios de autenticidad de esta experiencia para el m\u00ed\u00adstico mismo y para los otros (-> revelaci\u00f3n privada), podr\u00ed\u00ada aprovecharse para la teolog\u00ed\u00ada de la primigenia experiencia prof\u00e9tica en el profeta mismo.<\/p>\n<p>De acuerdo con lo dicho en b), no habr\u00ed\u00ada por qu\u00e9 descartar de antemano, para el esclarecimiento de esta cuesti\u00f3n, los aspectos paralelos entre la experiencia prof\u00e9tica en el AT y NT y en el \u00e1mbito extracristiano.<\/p>\n<p>e) Jesucristo es el profeta simplemente, el salvador absoluto. Con ello no cesa sin m\u00e1s el p. (cf. luego en 3), pero ya s\u00f3lo puede haber profetas que defiendan la pureza del mensaje cristiano, lo atestig\u00fcen, y lo actualicen para su tiempo. Al es el profeta por antonomasia, de suerte que si ese concepto es entendido como objetivamente id\u00e9ntico con el de salvador escatol\u00f3gico absoluto, el contenido de este doble concepto puede reconocerse como id\u00e9ntico con la declaraci\u00f3n dogm\u00e1tica de la Iglesia sobre la persona (-> encarnaci\u00f3n) y obra de Jesucristo (-> soteriolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Pero \u00e9l es el profeta escatol\u00f3gico, el \u00faltimo, no superable en una historia ulterior de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n, y, en este sentido, el profeta simplemente; no porque Dios haya decidido por un decreto arbitrario no enviar ya ning\u00fan profeta que lo supere, aunque pudiera; sino porque su misi\u00f3n y su persona coinciden (por m\u00e1s que \u00e9l se interpreta a s\u00ed\u00ad mismo a la luz del reino de Dios que se hace presente, y no tanto a la inversa), porque \u00e9l trae y anuncia la proximidad y comunicaci\u00f3n absoluta de Dios mismo (y ya no un mensaje y promesa particular, de tipo categorial, temporal, nacional, etc.), y porque por su -> muerte (como superaci\u00f3n de todo fin inmanente) hacia el interior de la inmediatez de Dios (-> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas) realiza y hace patente que, \u00abdespu\u00e9s de \u00e9l\u00bb, s\u00f3lo puede venir ya la consumaci\u00f3n de la historia por su superaci\u00f3n en la abierta inmediatez de Dios. Su destino de profeta &#8211; la muerte, a la que Dios respondi\u00f3 con la resurrecci\u00f3n &#8211; lo convierte en profeta definitivo, en el \u00abprofeta\u00bb, y hace patente lo que \u00e9l es. Toda otra palabra de profeta apunta, o bien a la cuesti\u00f3n (no contestada) de la muerte, o bien a un profeta venidero, y se queda as\u00ed\u00ad en \u00abprovisional\u00bb.<\/p>\n<p>3. La Iglesia y el profetismo<br \/>\na) La Iglesia tiene que ver con el p., ante todo porque ella es la presencia permanente de la palabra del profeta simplemente, que es Jesucristo. Ella es la Iglesia de la palabra exhibitiva, que es la palabra del profeta. Pues sus sacramentos son el grado sumo de actualizaci\u00f3n de la palabra exhibitiva, desde el punto de vista de la Iglesia que los administra y de la situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del que los recibe. La \u00abconclusi\u00f3n\u00bb de su -> kerygma apost\u00f3lico y la permanencia de su instituci\u00f3n fundamental no resultan de una negativa al p., sino de la fe y esperanza de que Jesucristo es el profeta simplemente, y de que la Iglesia es definitiva (en este tiempo) porque mantiene y en cuanto mantiene el car\u00e1cter definitivo de Jesucristo, de quien procede ese mantener mismo.<\/p>\n<p>b) Dentro de este p. fundamental, se da tambi\u00e9n en la Iglesia lo prof\u00e9tico; porque, a pesar de todo lo institucional (-> oficios eclesi\u00e1sticos) y tambi\u00e9n dentro de ello, el &#8211; carisma pertenece a su esencia. El carisma libre como encargo en la Iglesia y para la Iglesia es, por su noci\u00f3n misma, prof\u00e9tico. Ese carisma no se suprime por el hecho de que deba atenerse al \u00aborden\u00bb de la Iglesia (frecuentemente en situaciones de alta tensi\u00f3n), pues precisamente este orden no es otra cosa que la participaci\u00f3n en el p. absoluto de Cristo. El carisma prof\u00e9tico est\u00e1 en la Iglesia al servicio de la actualizaci\u00f3n, siempre nueva, del mensaje de Jes\u00fas en las situaciones del tiempo, perpetuamente variables. Que tales sujetos del carisma prof\u00e9tico en la Iglesia (autores de la renovaci\u00f3n religiosa, cr\u00ed\u00adticos de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo, anunciadores de nuevas tareas de la Iglesia y de sus miembros, etc.) se llamen profetas o de otra manera (a menudo son simplemente subsumidos bajo el concepto de \u00absantos\u00bb: cf. historia de los -> santos), es punto que carece de importancia. Cuando tales hombres no anuncian simplemente en la Iglesia principios generales y los aplican a \u00abcasos\u00bb particulares, sino que su mensaje se presenta con el car\u00e1cter irreductible y con la eficacia creadora de las decisiones hist\u00f3ricas, y as\u00ed\u00ad se hace legitimo y eficaz en la Iglesia; se da con ello en la Iglesia algo as\u00ed\u00ad como un profeta (de mayor o menor rango).<\/p>\n<p>c) La -> revelaci\u00f3n privada, como realidad eclesi\u00e1stica y teol\u00f3gica, debe estimarse dentro de este marco.<\/p>\n<p>d) Sin menoscabo de la \u00faltima promesa hecha a la Iglesia, puede haber tambi\u00e9n (y hasta de modo permanente dentro de \u00e9sta) opresi\u00f3n de aut\u00e9ntico p. por los oficios eclesi\u00e1sticos o por la indiferencia de los hombres de la Iglesia, y tambi\u00e9n falso p. e igualmente mezclas de p. falso y verdadero, dif\u00ed\u00adciles y hasta imposibles de deslindar. La \u00ab-> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus\u00bb en defensa del p. verdadero contra un conservadurismo institucionalizado, o para desenmascarar el falso p. en la Iglesia, puede significar a su vez una misi\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>e) Partiendo de lo prof\u00e9tico en la Iglesia, habr\u00ed\u00ada que pensar de nuevo a fondo el sacerdocio ministerial. Si el sacerdote es esencialmente predicador de la palabra, que no puede convenirse nunca en mero funcionario de la administraci\u00f3n de una sociedad, y si su funci\u00f3n cultual no es la oblaci\u00f3n de un nuevo sacrificio independiente, sino la representaci\u00f3n del sacrificio \u00fanico de Cristo en la palabra exhibitiva de la eucarist\u00ed\u00ada; s\u00ed\u00adguese que su esencia debe comprenderse partiendo m\u00e1s de lo prof\u00e9tico que de lo cultual; lo cual puede tener tambi\u00e9n consecuencias pr\u00e1cticas. Ello no es de antemano imposible, porque en la Iglesia el \u00aboficio\u00bb y el carisma prof\u00e9tico son magnitudes que ya no pueden distinguirse adecuadamente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. J. Lindblom, Die literarische Gattung der prophetischen Literatur (Up 1924); E. Fascher, IIPO&#8217;DHTHE (Bie 1927); Prophet und Seher in Israel (Tr\u00e9veris 1927); C. H. Dodd, Jesus as Teacher and Prophet: Mysterium Christi, ed. G. Bell-G. A. Dei\u00dfmann (B 1930) 69-86; J. Coppens, Les proph\u00e9tes d&#8217;Israil, I: Le proph\u00e9tisme en Israel (Malinas 1932); H. W. Wojff, Die Begr\u00fcndung der prophetischen Heils- und Unheilsspr\u00fcche: ZAW 52 (1934) 1 ss; A. Michel, Proph\u00e9tie: DThC XIII 707-737; A. Guillaume, Prophecy and Divination among the Hebrews and other Semites (Lo 1938); J. Hessen, Platonismus und Prophetismus (1939, Bas 21955); B. Decker, Die Entwicklung der Lehre von der prophetischen Offenbarung von Wilhelm von Auxerre bis Thomas von Aquin (Br 1940); H. 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Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[013] El profetismo en Israel fue una forma de expresar el contacto de Dios con lo hombres y de los hombres con Dios. Hubo profetas desde los primeros tiempos, seg\u00fan las referencias b\u00ed\u00adblicas, como era frecuente en todos los pueblos orientales antiguos. Pero profec\u00ed\u00ada no implicaba primordialmente \u00abanuncio del porvenir\u00bb. Hab\u00ed\u00ada augurios conminatorios y hab\u00ed\u00ada &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROFETISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13126"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13126\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}