{"id":13193,"date":"2016-02-05T08:52:23","date_gmt":"2016-02-05T13:52:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia\/"},"modified":"2016-02-05T08:52:23","modified_gmt":"2016-02-05T13:52:23","slug":"psicologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia\/","title":{"rendered":"PSICOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>[600]<\/p>\n<p>    En terminolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, rama de la Filosof\u00ed\u00ada que estudia al hombre en cuanto ser vivo original: racional, libre, consciente, seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de Christian Wolf, seguidor de Kant. Desde el siglo XIX se la define, con criterios m\u00e1s extrafilos\u00f3ficos, como ciencia positiva que estudia al hombre en cuanto es capaz de producir hechos ps\u00ed\u00adquicos. Teodoro Rorschach la define como \u00abciencia que estudia lo procesos y estados conscientes, sus causas y efectos\u00bb. Las definiciones son innumerables.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n los campos o ramas son incontables: psicolog\u00ed\u00ada humana y animal, general y especial, evolutiva y global,  social e individual, pol\u00ed\u00adtica, religiosa, cultural, cl\u00ed\u00adnica, racial, etc.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. afectividad, conciencia, formaci\u00f3n humana, libertad, persona-personalidad, verdad, voluntad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Lectura psicol\u00f3gica<\/p>\n<p>(->  cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica, lecturas). En su conjunto, los textos b\u00ed\u00adblicos pueden tomarse como signo de psicog\u00e9nesis (de surgimiento y maduraci\u00f3n humana), apareciendo, al mismo tiempo, como psicodrama. M\u00e1s que leerlos hay que recrearlos, de manera que sus lectores lleguen a ser recreados por ellos. En esta l\u00ed\u00adnea se est\u00e1n abriendo amplios campos de investigaci\u00f3n y estudio b\u00ed\u00adblico, de manera que la psicolog\u00ed\u00ada permite entender mejor no s\u00f3lo el despliegue y sentido de algunos personajes, sino el mismo despliegue de la conciencia b\u00ed\u00adblica. No se trata de que los exegetas tomen desde fuera una teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica (de Freud o Jung) para aplicarla despu\u00e9s a la Biblia, sino de estudiar la misma Biblia como texto fundacional de Occidente (y de gran parte de la humanidad), que nos ayuda a describir y elaborar el sentido de lo humano. En esa l\u00ed\u00adnea, la lectura psicol\u00f3gica de la Biblia, vinculada a otros tipos de lectura convergente (social y feminista, antropol\u00f3gica y religiosa), constituye uno de los retos de la ex\u00e9gesis del futuro.<\/p>\n<p>Cf. A. Arencibia, Psicoan\u00e1lisis y Biblia: el psicoan\u00e1lisis aplicado a la investigaci\u00f3n de textos b\u00ed\u00adblicos. Universidad Pontificia, Salamanca 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I Introducci\u00f3n.-II. Paternidad y filiaci\u00f3n a partir de Freud: 1. De lo cl\u00ed\u00adnico a lo sociocultural; 2. Posible lectura del modelo freudiano, hoy.-III. Jung y el tema trinitario: 1. Arquetipos y Trinidad: a. Trinidad frente a cuaternidad, b. Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo como arquetipos, c. El arquetipo de la Madre; 2. Posible lectura del modelo jungiano, hoy.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\n\u00bfQue hace la palabra \u00abpsicolog\u00ed\u00ada\u00bb en un Diccionario del Dios cristiano? No se trata de someter el misterio de Dios, uno y trino, a las t\u00e9cnicas metodol\u00f3gicas de la ciencia psicol\u00f3gica, cayendo en un burdo reduccionismo epistemol\u00f3gico o psicologismo. Otra cosa es que una psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n no tenga nada que decir sobre c\u00f3mo se vivencia y representa este misterio, por parte de los creyentes, y las posibles conductas determinadas por estas creencias, tanto a nivel individual como sociocultural. Como expuse en otros lugares&#8217;, tambi\u00e9n la fe cristiana se inscribe necesariamente en la din\u00e1mica de cada sujeto personal y de cada grupo y se expresa siempre en significantes humanos. Es ah\u00ed\u00ad, y s\u00f3lo a ese nivel antropol\u00f3gico, donde nos vamos a situar, optando adem\u00e1s por un enfoque din\u00e1mico y profundo, partiendo de dos modelos b\u00e1sicos y, en cierto modo contrapuestos y complementarios a la vez: el psicoan\u00e1lisis de Freud y la psicolog\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica de Jung.<\/p>\n<p>II. Paternidad y filiaci\u00f3n a partir de Freud<br \/>\nHay que reconocerle a Sigmund Freud la genialidad de haber sabido intuir, en la propia textura de sus finos an\u00e1lisis de casos cl\u00ed\u00adnicos concretos, la universal importancia de la figura del padre como factor b\u00e1sico configurador de la personalidad del hijo, a nivel profundo de la constituci\u00f3n misma del sujeto, en cuanto tal.<\/p>\n<p>1. DE LO CL\u00ed\u008dNICO A LO SOCIOCULTURAL. Utilizando los datos recogidos, tanto en su propio autoan\u00e1lisis como en la escucha psicoanal\u00ed\u00adtica y relaci\u00f3n transferencial de sus pacientes, Freud elabora retrospectivamente un modelo te\u00f3rico o constructo mental, de la dram\u00e1tica experiencia infantil, ocurrida entre los tres y los seis a\u00f1os, que llam\u00f3 complejo de Edipo. Ser\u00ed\u00ada en este fantasmal escenario de la infancia de cada criatura humana, donde una tr\u00ed\u00adada de personajes van a representar vivamente el tr\u00e1gico juego conflictual de las pulsiones de vida y de muerte, de cuya resultante din\u00e1mica va a depender, en gran parte, el destino del sujeto. Este, en efecto, como el m\u00ed\u00adtico Edipo, no puede acceder a su propia identidad y al universo humano, sin haber antes renunciado dolorosamente al deseo de posesi\u00f3n fusional y plena con la madre y de la agresiva eliminaci\u00f3n del padre, aceptando su ley y su palabra y tom\u00e1ndolo como modelo y promesa de un futuro de progresiva realizaci\u00f3n y maduraci\u00f3n humana a conseguir. Todo ello se expresar\u00ed\u00ada en la instancia superyoica, \u00abheredera del Edipo\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, a la hora de intentar una interpretaci\u00f3n psicoanal\u00ed\u00adtica de la cultura y su componente m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico e incluso fascinante para Freud, la Religi\u00f3n en su realizaci\u00f3n m\u00e1s representativa, la fe monote\u00ed\u00adsta en un Dios transcendente al que se le llama Padre,se ve en la necesidad de elaborar lo que denomina mito cient\u00ed\u00adfico, que, en el fondo, no es otra cosa que un Gran Complejo de Edipo a nivel sociocultural. Freud lo expone en dos importantes obras dedicadas a la psicog\u00e9nesis de la \u00abReligi\u00f3n del Padre\u00bb: Totem y Tab\u00fa (1913) y Mois\u00e9s y la religi\u00f3n monote\u00ed\u00adsta (1939). Lo esencial es el Parricidio primordial cometido por los hijos de la horda de hom\u00ed\u00adnidos bajo un padre bestial y omnipotente, cuyos impulsos instintivos del sexo y de la agresividad se ejerc\u00ed\u00adan sin limitaci\u00f3n alguna, sobre ellos. Tal vez el h\u00e9roe ejecutor del crimen en nombre de sus hermanos -que aparecer\u00e1 despu\u00e9s en el mito- fue el \u00abhijo menor protegido por la madre\u00bb. Todos participan orgi\u00e1sticamente en su muerte y en el banquete en que lo devoran, en un \u00abm\u00e1gico\u00bb intento por apoderarse de sus poderes, fantaseados por ellos seg\u00fan la omnipotencia de sus propios deseos.<\/p>\n<p>Una vez cometido el crimen, se oper\u00f3, sin embargo, una inesperada transformaci\u00f3n en los hijos que, en realidad, pasaron a ser \u00abhumanos\u00bb: aparece por primera vez en el mundo el sentimiento de culpabilidad junto a una toma de conciencia de la significaci\u00f3n intencional de dicho parricidio, que les resulta angustiosamente insoportable, conduci\u00e9ndolos defensivamente a una especie de olvido represor y a un pacto fraterno por el que se obligan a la observancia voluntaria de las prohibiciones impuestas por el padre muerto, convertidas ahora en c\u00f3digo \u00e9tico-social como expresi\u00f3n de la internalizaci\u00f3n superyoica, inconscientemente operada. El acontecimiento traum\u00e1tico -to simple fantas\u00ed\u00ada desiderativa?- fundante ya se habr\u00ed\u00ada llevado a cabo. El resto es cuesti\u00f3n de un tiempo de \u00ablatencia\u00bb , en el proceso filogen\u00e9tico e hist\u00f3rico de la humanidad, para que se produzca el \u00abretorno de lo reprimido\u00bb, con sus \u00abdeformaciones\u00bb por el compromiso entre deseo y defensa, pero encerrando ese \u00abalgo grandioso\u00bb presente siempre en el origen de la religi\u00f3n y que constituye su \u00abverdad hist\u00f3rica\u00bb: retorna transfigurado por la idealizaci\u00f3n, m\u00e1s o menos sublimadora, el Protopadre de la horda, pero tambi\u00e9n el padre fantasmal e imaginario del complejo de Edipo infantil, omnipotente, celoso, exclusivo y \u00fanico, que impone su Ley sin apelaci\u00f3n alguna y que se llama ahora Padre-Dios.<\/p>\n<p>Este mismo esquema y modelo te\u00f3rico lo aplica Freud, a la hora de analizar los or\u00ed\u00adgenes de una concreta y paradigm\u00e1tica Religi\u00f3n del Padre, el judeocristianismo: repetici\u00f3n hist\u00f3rica de la muerte del padre, llevada a cabo en la persona del \u00abMois\u00e9s egipcio\u00bb, con la represi\u00f3n u \u00abolvido social\u00bb consecuente y reavivaci\u00f3n del retorno de lo reprimido. Parte de esta historia aparecer\u00ed\u00ada en el relato b\u00ed\u00adblico, para el ex\u00e9geta que, como Freud, sepa releer el texto bajo sus tachaduras, sustituciones y lagunas. Y culminar\u00ed\u00ada en el Evangelio o buena noticia proclamada por el Cristianismo, a trav\u00e9s de la persona de Pablo, en cuya mente \u00abpor vez primera -dice Freud- surgi\u00f3 el reconocimiento: &#8216;Nosotros somos tan desgraciados porque hemos matado a Dios Padre Mas esta \u00abparte de verdad\u00bb se transmit\u00ed\u00ada bajo el disfraz delirante del alborozado mensaje:\u00bbEstamos redimidos de toda culpa, desde que uno de los nuestros rindi\u00f3 su vida para expiar nuestros pecados\u00bb.. Y comenta nuestro autor: \u00abla conexi\u00f3n entre el delirio y la verdad hist\u00f3rica quedaba establecida por la aseveraci\u00f3n de que la v\u00ed\u00adctima propiciatoria no hab\u00ed\u00ada sido otra sino el propio Hijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El discurso de Freud sufre ahora una inesperada inflexi\u00f3n para negarle a la nueva religi\u00f3n cristiana lo que parec\u00ed\u00ada haberle concedido, esto es, un saludable efecto terap\u00e9utico para dicha comunidad de creyentes por una buena soluci\u00f3n ed\u00ed\u00adpica. Por el contrario, en lugar de ello, se habr\u00ed\u00ada llevado a cabo una especie de defensiva \u00abregresi\u00f3n\u00bb al comienzo mismo de la situaci\u00f3n ed\u00ed\u00adpica cuando el hijo desea sustituir al padre, llevado por la megaloman\u00ed\u00ada cuasi delirante de la absoluta omnipotencia de su ilimitado narcisismo. No se content\u00f3, pues, el retorno de lo reprimido con las consabidas \u00abdeformaciones\u00bb de sustituir la \u00abgozosa sensaci\u00f3n de ser el pueblo elegido de Dios\u00bb de los jud\u00ed\u00ados, por la \u00abliberadora redenci\u00f3n\u00bb cristiana, y \u00abel innominable crimen, por la nebulosa concepci\u00f3n de un pecado original\u00bb; sino que adem\u00e1s, a causa de la vieja ambivalencia amor-agresividad en la relaci\u00f3n paterno-filial, \u00absi bien es cierto que su contenido esencial era la reconciliaci\u00f3n con Dios Padre (&#8230;) no es menos cierto que&#8230; el Hijo, que hab\u00ed\u00ada asumido la expiaci\u00f3n, convirti\u00f3se a su vez en Dios junto al Padre y, en realidad, en lugar del Padre. Surgido de una religi\u00f3n del Padre, el cristianismo se convirti\u00f3 en una religi\u00f3n del Hijo. No pudo eludir, pues, el aciago destino de tener que eliminar al Padre&#8217;.<\/p>\n<p>2. POSIBLE LECTURA DEL MODELO FREUDIANO, HOY. Tomando a la libido como energ\u00ed\u00ada de las pulsiones del sexo y del eros, el drama ed\u00ed\u00adpico del hijo est\u00e1 descrito por Freud con expresiones, que evocan m\u00e1s bien el universo imaginario infantil, tal como es reconstruido ahora, al ser verbalizado en el an\u00e1lisis por el adulto ordinariamente neur\u00f3tico, y con t\u00e9rminos, a veces demasiado impregnadas de connotaciones sexuales y biol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>No hay que dejarse, sin embargo, enredar por la literalidad de estas frases, y pasar a las significaciones del proceso estructural aqu\u00ed\u00ad descrito: el personaje paterno es un irremplazable factor en la constituci\u00f3n humana del sujeto, comparable a como lo fue el personaje materno en la de su organismo fisiol\u00f3gico y primera \u00abcatectizadora\u00bb suya, ya en la inmediatez de una inefable comunicaci\u00f3n preverbal de cuerpo-a-cuerpo, en el c\u00e1lido abrazo envolvente y en el delicado toque de la caricia amorosa; pero tambi\u00e9n, en la transmisi\u00f3n del lenguaje \u00abm\u00ed\u00adtico-fundante\u00bb y de los tradicionales \u00abc\u00f3digos higi\u00e9nicos\u00bb, que posibilitan el dominio b\u00e1sico de la corporalidad, la cual, profundamente marcada por el troquelado materno de la urdimbre afectiva primaria (Rof Carballo), se convierte en un verdadero archivo de la prehistoria y protohistoria biogr\u00e1fica y en matriz de s\u00ed\u00admbolos de resonancias oce\u00e1nicas, que afloran incluso en las experiencias m\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Lo mismo dir\u00ed\u00adamos del \u00e9nfasis que Freud parece poner en la defensa de su mito del parricidio primordial como \u00abacontecimiento hist\u00f3rico\u00bb, cuyo \u00abrecuerdo inconsciente\u00bb, por un curioso lamarckismo que nunca quiso abandonar, habr\u00ed\u00ada pasado a transmitirse hereditariamente, hasta tal punto que elpropio complejo de Edipo infantil no se entiende si no es remitiendo al mito<br \/>\nHoy podemos, sin embargo, hacer una lectura de los textos freudianos, desde una perspectiva que sea compatible, al menos, con los datos de la antropolog\u00ed\u00ada, etnolog\u00ed\u00ada e historia de las religiones actuales, as\u00ed\u00ad como con ciertas adquisiciones de la psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n. El propio discurso psicoanal\u00ed\u00adtico no puede seguir simplemente repitiendo literalmente la palabra de Freud, sobre todo despu\u00e9s del impacto lacaniano. En cuanto al tema que nos ocupa, as\u00ed\u00ad lo han entendido un grupo de autores cristianos, entre los que destacamos los m\u00e1s significativos en la bibliograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En primer lugar, deber\u00ed\u00adamos tal vez reformular las experiencias y procesos estructurantes de la situaci\u00f3n ed\u00ed\u00adpica, transcribi\u00e9ndolos en otro modelo expresivo, y ver en el parricidio primitivo una especie de par\u00e1bola para hacer comprensibles los elementos estructurales b\u00e1sicos, que han debido estar presentes en el paso te\u00f3rico de la aparici\u00f3n del hombre a partir del animal: la sustituci\u00f3n de un comportamiento determinado por el c\u00f3digo gen\u00e9tico, por una conducta regida por un c\u00f3digo cultural.<\/p>\n<p>En segundo lugar, todos admiten, de una forma o de otra, que sus prejuicios te\u00f3ricos y defensas inconscientes impidieron a Freud hacer una aplicaci\u00f3n m\u00e1s positiva en la valoraci\u00f3n de la idea cristiana de un Dios que se revela como Padre y como Hijo, entrando a trav\u00e9s de \u00e9ste en la propia historia humana, reconciliando al hombre con Dios y consigo mismo, al ser reconocido por el Padre como hijo y por el Hijo como hermano y amigo.<\/p>\n<p>Si alguna religi\u00f3n, en efecto, presenta en sus textos fundamentales, expresiones que indican la buena soluci\u00f3n de un complejo de Edipo, tal como lo entiende Freud, es el cristianismo. Y \u00bfc\u00f3mo defender seriamente que el Hijo sustituye y elimina al Padre, cuando aqu\u00e9l aparece siempre como un Mediador, en la conocida f\u00f3rmula ritual de las oraciones dirigidas al Padre, \u00abpor Cristo, Nuestro Se\u00f1or\u00bb? Atribuye al convertido Saulo de Tarso la verdadera fundaci\u00f3n del cristianismo al convertir en Dios a Jes\u00fas, para que el Hijo ocupase el lugar del Padre; pero ah\u00ed\u00ad est\u00e1n las cartas de Pablo como a G\u00e1latas, 4, 4-5 o a Romanos 8, 5-16, para desmentirlo, probando, por el contrario, que el psicoan\u00e1lisis puede iluminar y enriquecer una cuidadosa ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la sustituci\u00f3n de la circuncisi\u00f3n -fisiol\u00f3gicamente mirada, un significante m\u00e1s cercano a la \u00abcastraci\u00f3n\u00bb psicoanal\u00ed\u00adtica- por el rito bautismal, no restar\u00ed\u00ada nada al reconocimiento de la deficiencia asumida, en una muerte y resurrecci\u00f3n simb\u00f3licas, con la aceptaci\u00f3n de la Ley del Padre y la imposici\u00f3n del nombre propio, por el que el bautizado es oficialmente reconocido como hijo en la comunidad eclesial de los hermanos, presentado por la Madre-Iglesia.<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n psicol\u00f3gica que nos puede ofrecer las aportaciones freudianas sobre las relaciones paterno-filiales, a nivel simb\u00f3lico, \u00abnos ayudan, adem\u00e1s, a elucidar la relaci\u00f3n cristiana a la ley \u00e9tica, tal como Jes\u00fas la ha manifestado al subvertir la Ley por amor de la Ley. En primer lugar el v\u00ed\u00adnculo de filiaci\u00f3n da a la ley \u00e9tica su significaci\u00f3n de un don paternal\u00bb, pues que se convierte en voluntad del Padre, como lo vivi\u00f3 Jes\u00fas&#8217;.<\/p>\n<p>Por otra parte, el grupo de psic\u00f3logos de la religi\u00f3n de la Universidad de Lovaina ha demostrado que s\u00f3lo muy parcialmente es cierta la afirmaci\u00f3n freudiana de que la imagen de Dios no es otra cosa que la imagen sublimada o idealizada de los padres, puesto que contiene rasgos que no est\u00e1n presentes en ninguna de las im\u00e1genes parentales<br \/>\nFreud silenci\u00f3 casi por completo, la funci\u00f3n del personaje y s\u00ed\u00admbolo de la madre en la interpretaci\u00f3n religiosa. Ahora bien, esta ausencia va de la mano con el de la tercera persona del dogma cristiano, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual psicol\u00f3gica y simb\u00f3licamente representa un poco el rostro materno de Dios y su cercan\u00ed\u00ada de inmanencia amorosa en el hombre, en contraposici\u00f3n a la transcendencia y alteridad absoluta del Padre, as\u00ed\u00ad como a la historicidad del Hijo, que viene a plantar su tienda entre nosotros, como Maestro y fundador de una comunidad de hermanos. Quiz\u00e1 ser\u00ed\u00ada demasiado pedir a un jud\u00ed\u00ado como Freud, aunque se llame \u00abinfiel\u00bb, que reconociese y valorase, al menos en sus aspectos antropol\u00f3gicos y cl\u00ed\u00adnicos, la riqueza de una imagen de Dios, como unidad relacional de personas, en plenitud de vida amorosa e inteligente, que se desborda hacia su criatura humana, haci\u00e9ndola participante de este \u00ed\u00adntimo proceso vital, trino y uno, y equilibrando as\u00ed\u00ad la vida de cada cristiano y de la comunidad eclesial \u00aben correspondencia con la triple referencia a Dios: transcedente, hist\u00f3rico e inmanente al destino humano&#8217;.<\/p>\n<p>III. Jung y el tema trinitario<br \/>\nA diferencia de Freud, aunque movi\u00e9ndose en el espacio de la llamada psicolog\u00ed\u00ada profunda, pero con un modelo antropol\u00f3gico muy diverso, adem\u00e1s de analizar el fen\u00f3meno religioso en Psicolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n (1940) y antes y despu\u00e9s en la mayor parte de sus obras, aborda directamente el estudio anal\u00ed\u00adtico de los s\u00ed\u00admbolos presentes en la formulaci\u00f3n misma del dogma trinitario, sobre todo en Ensayo para una interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica del dogma de la Trinidac, objeto primero de una conferencia, en 1940, para convertirse m\u00e1s tarde en la cuarta parte de su libro Simbolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, ocho a\u00f1os despu\u00e9s, por cuyo s\u00f3lo t\u00ed\u00adtulo podemos deducir la importancia que cobra en \u00e9l, a la inversa de Freud, la tercera persona de la Trinidad. El tema se complementa con Respuesta a Job (1952).<\/p>\n<p>1. ARQUETIPOS Y TRINIDAD. Donde Freud termin\u00f3 por admitir unos \u00abrestos y herencia arcaica\u00bb, que nunca supo tematizar adecuadamente, Jung comenz\u00f3 por valorar e indagar lo que en el inconsciente aparece como transpersonal, esto es, no reductible al an\u00e1lisis biogr\u00e1fico del individuo. Partiendo de los extra\u00f1os mitologemas que aparec\u00ed\u00adan en los delirios de sus pacientes esquizofr\u00e9nicos y en sus propias fantas\u00ed\u00adas al confrontarse con su inconsciente, y compar\u00e1ndolos con los relatos mitol\u00f3gicos de los pueblos, con las fantas\u00ed\u00adas de los artistas, la simbolog\u00ed\u00ada de los gn\u00f3sticos y alquimistas, pero tambi\u00e9n de los m\u00ed\u00adsticos, as\u00ed\u00ad como del folklore y de las religiones, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que, adem\u00e1s del inconsciente personal, efecto de la represi\u00f3n, exist\u00ed\u00ada un inconsciente colectivo, fruto de la filog\u00e9nesis a nivel an\u00ed\u00admico y constituido por estructuras formales, que llam\u00f3 \u00abarquetipos\u00bb, en cuanto que representan el modo de vivenciar y actuar, t\u00ed\u00adpico del horno sapiens.<\/p>\n<p>Pues bien, para Jung, a la formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica del dogma cristiano de la Trinidad, que tiene por de pronto significaci\u00f3n simb\u00f3lica, corresponde la consiguiente estructura arquet\u00ed\u00adpica, sin la cual no existir\u00ed\u00adan los aut\u00e9nticos s\u00ed\u00admbolos, ni podr\u00ed\u00ada llamarse al Credo el \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb de la fe.<\/p>\n<p>a. Trinidad frente a cuaternidad. Para Jung, en efecto, el hombre es un ser psicol\u00f3gicamente religioso, por ser portador de un arquetipo divino o \u00abDios interior\u00bb, que es tambi\u00e9n el que constituye el Centro mismo de su personalidad total, el Selbst o S\u00ed\u00ad-mismo. Se queja y defiende de que algunos te\u00f3logos le tachen de psicologista: \u00abcuando demuestro -dice- que el alma, por su naturaleza, posee una funci\u00f3n religiosa, y cuando postulo que la misi\u00f3n m\u00e1s elevada de toda educaci\u00f3n del adulto consiste en llevar a la conciencia ese arquetipo de la imagen de Dios o m\u00e1s bien de sus irradiaciones y efectos\u00bb. Y a\u00f1ade:\u00bbse me ha reprochado que yo &#8216;deificaba el alma&#8217;. \u00c2\u00a1No fui yo.. sino Dios mismo quien la deific\u00f3! No fui yo quien invent\u00f3 una funci\u00f3n religiosa del alma, sino que sencillamente present\u00e9 los hechos que demuestran que el alma es naturaliter religiosa\u00bb. Y termina: \u00abDe manera que si como psic\u00f3logo digo que Dios es un arquetipo, me refiero al tipo impreso en el alma, vocablo que, como es notorio deriva de typos = golpe, impresi\u00f3n, grabaci\u00f3n. Ya la palabra arquetipo supone un agente que imprima&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada a partir de este arquetipo central y totalizador, que incluye de alg\u00fanmodo a los dem\u00e1s, de donde provendr\u00ed\u00adan las ra\u00ed\u00adces profundas de todos los s\u00ed\u00admbolos religiosos, siempre que encontrasen la adecuada disposici\u00f3n yoica para su emergencia creadora. Es aqu\u00ed\u00ad donde Jung encuentra una cierta dificultad: tanto el Yo-mismo como las im\u00e1genes de Dios se manifiestan, en los conocidos s\u00ed\u00admbolos mand\u00e1licos como C\u00ed\u00adrculo sagrado y como Cuaternidad, mientras que el Dios cristiano se revela como Trinidad. La soluci\u00f3n jungiana es que, mientras \u00abla t\u00e9trada es un esquema de ordenamiento natural &#8211; nat\u00fcrlich-, en la tr\u00ed\u00adada est\u00e1 presente lo k\u00fcnstlich\u00bb o conscientemente elaborado desde el yo, en contraposici\u00f3n a los procesos del inconsciente arquet\u00ed\u00adpico o subjetual-objetivo. La Iglesia, sobre todo a trav\u00e9s de sus concilios, habr\u00ed\u00ada separado de la Divinidad todo el problema de Mal o de la \u00abSombra\u00bb que necesariamente acompa\u00f1a al bien, convirtiendo a Dios en el Summum Bonum; pero impl\u00ed\u00adcitamente, en el misterio de la Encarnaci\u00f3n y de la Cruz en oculta connivencia con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el propio proceso diferenciador de evoluci\u00f3n dogm\u00e1tica llevar\u00ed\u00ada inexorablemente a la explicitaci\u00f3n de una Cuaternidad, ya claramente apuntada en la \u00faltima declaraci\u00f3n dogm\u00e1tica de la Asunci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b. Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo como s\u00ed\u00admbolos arquet\u00ed\u00adpicos. Jung intenta mostrar que existe un indudable paralelismo entre el proceso hist\u00f3rico de elaboraci\u00f3n formuladora del dogma trinitaria, por el que se llev\u00f3 a cabo la traducci\u00f3n simbolizadora de los materiales imaginarios surgidos del arquetipo al orden simb\u00f3lico de las formulaciones dogm\u00e1ticas, y el proceso de individuaci\u00f3n, por el que el sujeto humano se realiza, llegando a encontrarse consigo mismo, al integrar como paradoja viviente lo m\u00e1s universal y t\u00ed\u00adpicamente humano en su singularidad individuada. La posibilidad de dicho paralelismo estar\u00ed\u00ada asegurada por la base com\u00fan de ambos procesos: el inconsciente colectivo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad los tres personajes y escenas a la vez del drama trinitario, en correspondencia con el camino de individuaci\u00f3n que es necesario ir haciendo e ir haci\u00e9ndose al ritmo del propio caminar:<br \/>\n1\u00c2\u00b0. El Padre psicol\u00f3gicamente representa \u00abel estado de conciencia temprano&#8230; dado, irreflexivo, un simple saber de algo dado sin juicio moral ni intelectual\u00bb, sea a nivel personal o colectivo de una sociedad o grupo. Estos caracteres estar\u00ed\u00adan presentes en la figura de Yahv\u00e9, como un Auctor rerum inconscientemente infantil.Es decir, responde a una imagen arcaica que el hombre se hace de la Divinidad, m\u00e1s cercana a un producto del inconsciente indiferenciado, que es decir imaginario-fantasmal y poco elaborado simb\u00f3licamente.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0. El Hijo representa una transitoria diferenciaci\u00f3n del habitus original paterno, sustituido ahora por una forma de vida \u00abconscientemente seleccionada y adquirida\u00bb, que supone cierta comprensi\u00f3n del sentido y decisi\u00f3n moral, pero se trata de una toma de conciencia demasiado racional y conflictiva. Por eso, el cristianismo, caracterizado por el Hijo, \u00abimpulsa al individuo a la decisi\u00f3n y a la reflexi\u00f3n\u00bb, frente al legalismo jud\u00ed\u00ado de car\u00e1cter \u00abpaterno\u00bb.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0. El Esp\u00ed\u00adritu, finalmente, representa una etapa o modo de ser final, como cerrando el c\u00ed\u00adrculo de la filiaci\u00f3n del presente hist\u00f3rico en dependencia o rebeli\u00f3n de un pasado originario de paternidad: \u00abse extiende hacia el futuro, m\u00e1s all\u00e1 del Hijo&#8230;hacia una vitalidad propia del Padre y del Hijo\u00bb, como realizaci\u00f3n progresiva del Esp\u00ed\u00adritu, \u00faltima transformaci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica del encuentro Ich-Selbst o Yo &#8211; M\u00ed\u00ad-mismo, meta del proceso individuador. En este recorrido en espiral, \u00aben cierto modo, se restablece el estado inicial paternal&#8217;, como retorno diferenciado, por un reconocimiento por parte del Yo-Hijo del Inconsciente-Padre y una voluntaria subordinaci\u00f3n a \u00e9l, como origen y centro: del estado de inconsciencia indiferenciada e infantil, se pasa en el estado de Esp\u00ed\u00adritu a una especie de infancia espiritual y sencilla Sabidur\u00ed\u00ada, representada por la impotencia de un Anciano, de un Ni\u00f1o o de una fr\u00e1gil Avecilla. Lo cual es expresi\u00f3n de que se ha renunciado a todo deseo \u00abinflacionista\u00bb del Yo, impulsado a imponer sus unilaterales pretensiones de saber o de poder absolutos\u00bb.<\/p>\n<p>c. El arquetipo de la Madre. Si en el modelo freudiano, como hemos visto, la madre es la gran ausente a la hora de elaborar una interpretaci\u00f3n de la imagen del Dios cristiano -en cierto paralelismo con su menor importancia en comparaci\u00f3n con el padre en el acceso del sujeto a su mundo simb\u00f3lico o universo humano-, en el modelo jungiano, hay una verdadera inflaci\u00f3n materna, sobre todo en el var\u00f3n en el cual su propia alma tiene car\u00e1cter femenino de anima.<\/p>\n<p>En realidad, todo el inconsciente arquet\u00ed\u00adpico, como matriz de s\u00ed\u00admbolos y fuente de creatividad simb\u00f3lica, tiene, para Jung, un car\u00e1cter eminentementefemenino y materno respecto al Yo como centro de la conciencia y delegado del S\u00ed\u00ad-mismo. Cada fase del proceso de individuaci\u00f3n puede ser, en este sentido, considerado como un nuevo y simb\u00f3lico retorno a la madre como fuente de vida humana y de creatividad cultural, entendida por Jung como espiritual y distingui\u00e9ndola, en contraposici\u00f3n a Freud, de la simple \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb de car\u00e1cter m\u00e1s bien t\u00e9cnico y material.<\/p>\n<p>Dentro de este encuadre paradigm\u00e1tico, el s\u00ed\u00admbolo materno , que ya a nivel familiar, proviene del arquetipo Madre que toma como soporte a la madre f\u00ed\u00adsica, estar\u00ed\u00ada como enmascarado en la persona trinitaria del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en cuanto Esp\u00ed\u00adritu-en-el-hombre-pecador m\u00e1s que en el Cristo-sin-pecado, como se oper\u00f3 la encarnaci\u00f3n del Hijo inmaculado, en una madre inmaculada. Y es que, en este \u00faltimo caso, se consigui\u00f3 la perfecci\u00f3n &#8211; Vollkommenheit- sin \u00abSombra\u00bb alguna, es decir, \u00abmasculina\u00bb, mientras que en la venida del Esp\u00ed\u00adritu sobre el hombre normal, se integra dicha sombra, dando como resultado la plenitud &#8211; Vollstdndigkeit-\u00abfemenina\u00bb; y \u00abde la misma manera que la totalidad es siempre imperfecta, la perfecci\u00f3n es siempre incompleta y por ello representa un estado final est\u00e9ril\u00bb, en cambio, \u00ablo imperfectum lleva dentro de s\u00ed\u00ad los g\u00e9rmenes del perfeccionamiento futuro\u00bb, progresivo y diferenciador.<\/p>\n<p>Y si Mar\u00ed\u00ada, en \u00ed\u00adntima uni\u00f3n siempre con el Esp\u00ed\u00adritu, como Esposa de Dios y Reina del Cielo \u00abencarna la Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb y \u00abrealiza los pensamientos de Dios, d\u00e1ndoles forma material, que es prerrogativa absoluta del ser femenino\u00bb, tambi\u00e9n la Ruaj Elohim, Esp\u00ed\u00adritu de Dios, es tambi\u00e9n femenina.<\/p>\n<p>A pesar de todo esto, Jung se pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nunca en el mundo se ha dicho Padre-Madre-Hijo? Esto ser\u00ed\u00ada m\u00e1s &#8216;razonable&#8217; y &#8216;natural&#8217; que Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu santo\u00bb, si la imagen del Dios trinitario fuese una transposici\u00f3n, como defiende Freud, de las figuras familiares. Y contesta: \u00abno se trata s\u00f3lo de una condici\u00f3n natural, sino de una reflexi\u00f3n humana, que se asocia a la sucesi\u00f3n natural de Padre-Hijo. Esta sucesi\u00f3n es la Vida sustra\u00ed\u00adda a lo natural, y su Alma especial, que se reconoce como existencia aparte. Padre e Hijo est\u00e1n unidos en la misma Alma o en la misma fuerza creadora -Kamufet- seg\u00fan la versi\u00f3n egipcia antigua. Esta \u00faltima forma es desde luego la misma hip\u00f3stasis de un atributo como respirar -spirare- o alentar de la Divinidad\u00bb. De este modo, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, como soplo amoroso de vida es algo \u00abagregado a la figura natural de Padre-Hijo\u00bb. Y, como contraposici\u00f3n, tendr\u00ed\u00adamos el hecho ilustrativo de que \u00abel gnosticismo cristiano inicial tratara de eludir esta dificultad entendiendo el Esp\u00ed\u00adritu Santo como Madre. Pero, con ello, habr\u00ed\u00ada permanecido en la imagen natural arcaica, en el trite\u00ed\u00adsmo, y, por lo tanto, en el polite\u00ed\u00adsmo del mundo patriarcal\u00bb&#8216; .<\/p>\n<p>2. POSIBLE LECTURA DEL MODELO JUNGIANO, HOY. Una posible lectura de las aportaciones de Jung al tema de las representaciones simb\u00f3licas del Dios cristiano, al que se le confiesa como trino en personas y uno en esencia, podr\u00ed\u00ada ser comenzando por abrir su excesivo inmanentismo natural-materno, a la transcendencia paterno-cultural, a fin de equilibrar el juego dial\u00e9ctico entre lo m\u00ed\u00adtico-transpersonal con lo hist\u00f3rico-biogr\u00e1fico, que nos permita un progreso del pensamiento, instaurando nuevas significaciones, en la b\u00fasqueda comprensiva de la verdad. El mismo ha ca\u00ed\u00addo en la cuenta de que la formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica del dogma cristiano trinitario ha operado una ruptura en el c\u00ed\u00adrculo herm\u00e9tico de un natural proceso simplemente evolutivo-diferenciador, proveniente del arquetipo, a diferencia de la posici\u00f3n gn\u00f3stica. Gracias a la historicidad de Cristo, reconocido como Palabra del Padre y a su propio mensaje de verdad testimonial, para quien libremente le crea como Hijo-Testigo, que ofrece adem\u00e1s como garant\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu, puede romperse el embrujo de inmanentismo arquet\u00ed\u00adpico omnipresente.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed\u00ad, y teniendo en cuenta el proceso de simbolizaci\u00f3n jungiano, seg\u00fan el cual se requiere la participaci\u00f3n conjunta del arquetipo y del yo consciente abierto al mundo, se deducir\u00ed\u00ada que la Trinidad es un aut\u00e9ntico s\u00ed\u00admbolo arquet\u00ed\u00adpico, en cuanto que hunde sus ra\u00ed\u00adces en los manantiales m\u00e1s profundos del psiquismo t\u00ed\u00adpicamente humano y, por otra parte, un s\u00ed\u00admbolo cultural, fruto de la elaboraci\u00f3n de la comunidad cristiana, durante siglos, en su af\u00e1n por \u00abtraducir\u00bb fielmente en una formulaci\u00f3n de fe, el contenido de la tradici\u00f3n recibida de Jes\u00fas como acontecimiento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Inscrito en este nuevo cuadro referencial, su paralelismo entre el proceso de individuaci\u00f3n y los s\u00ed\u00admbolos trinitarios, permitir\u00ed\u00ada psicol\u00f3gicamente un acercamiento integrador del dogma a la vida cristiana personal y eclesialcomunitaria, al destacar los v\u00ed\u00adnculos de semejanza presentes en el psiquismo t\u00ed\u00adpicamente humano, que posibilitar\u00ed\u00adan una vida de comuni\u00f3n con los dem\u00e1s y a la vez profundamente individuada sin ser individualista. \u00bfNo se realizar\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad simb\u00f3licamente, tal como es posible a nivel humano, la formulaci\u00f3n del misterio: singularidad de personas en unidad de comuni\u00f3n vital a nivel del Esp\u00ed\u00adritu? En este sentido y gracias a la eficacia simb\u00f3lica, Jung ha sabido ver la incidencia del misterio trinitario, ritual y simb\u00f3licamente dramatizado en el sacramento del bautismo, con todo su poder transformador como rito inici\u00e1tico: lo que el dogma enuncia lo realiza el rito sacramental; Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu tienen su trina y una acci\u00f3n conjunta en el nacimiento del nuevo cristiano de la Madre-Iglesia, agua viva de esa fuente bautismal, que es \u00fatero y sepulcro a la vez&#8217;.<\/p>\n<p>Y en cuanto a esa progresiva toma de conciencia, por parte del creyente y del propio cristiano de una imagen de Dios m\u00e1s humana y a la vez m\u00e1s \u00abparad\u00f3jica\u00bb, donde puedan integrarse las aparentes contradicciones en forma de \u00abcontrastes\u00bb, incluyendo los aspectos sombr\u00ed\u00ados del problema del mal, que Jung ve con esperanza optimista en el s\u00ed\u00admbolo del Esp\u00ed\u00adritu Santo aceptando al hombre tal como es, con sus luces y sombras, de acuerdo con el arquetipo del Esp\u00ed\u00adritu o del sentido espiritual, el \u00fanico que puede dar consistencia integradora a la vida, \u00bfno le dar\u00ed\u00ada un tanto de raz\u00f3n el actual movimiento carism\u00e1tico, con un indudable fondo \u00abmaterno\u00bb, capaz de provocar profundas experiencias cristianas, siempre que noeluda la Palabra y la Ley del Padre y su identificaci\u00f3n fraterna con el Hijo as\u00ed\u00ad como su compromiso con la realidad humana?<br \/>\n[ -> Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Bautismo; Comunidad; Comuni\u00f3n; Cruz; Encarnaci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Gnosis y gnosticismo; Hijo; Historia; Iglesia; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Mar\u00ed\u00ada; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Monote\u00ed\u00adsmo; Padre; Polite\u00ed\u00adsmo; Relaciones; Religi\u00f3n; Trinidad.]<br \/>\nAntonio V\u00e1zquez Fern\u00e1ndez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Liturgia y experiencia humana &#8211; II. Caracterizaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la liturgia cristiana &#8211; III. S\u00ed\u00admbolo y liturgia &#8211; IV. Condiciones de la actividad simb\u00f3lica: a) En lo referente al individuo, b) Al grupo, c) En relaci\u00f3n con las leyes de la percepci\u00f3n &#8211; V. Experiencia lit\u00fargica y madurez psicol\u00f3gica &#8211; VI. Liturgia y dimensi\u00f3n social &#8211; VII. Conclusiones.<\/p>\n<p>I. Liturgia y experiencia humana<br \/>\nExpresar con toda la plenitud de significados y gestos, individualmente y en grupo, las propias reacciones ante las experiencias vitales m\u00e1s profundas y arcanas -o bien inmediatas- es algo connatural a la vida, en la que, desde las primitivas modalidades expresivas del reino vegetal hasta las m\u00e1s complejas del reino animal, observamos este irrefrenable impulso a celebrar el nacimiento, la vida, la enfermedad, el amor, la separaci\u00f3n, la muerte, la alegr\u00ed\u00ada, la victoria con verdaderos y propios rituales&#8217;. Sin embargo, pese a su inconmesurable fuerza vital, estos rituales est\u00e1n como limitados en un repetirse estereotipado, de modo que su sentido se agota al ser celebrados, y por tanto se prestan a lecturas ajenas. En la especie humana, la alegr\u00ed\u00ada y el pathos de las experiencias primordiales y de los acontecimientos vitales se unen con una peculiaridad espec\u00ed\u00adfica que es al mismo tiempo la fuente de la riqueza creativa y del dramatismo de la celebraci\u00f3n humana de las diversas situaciones existenciales: la b\u00fasqueda de su significado.<\/p>\n<p>El individuo humano celebra ritualmente sus experiencias no s\u00f3lo para repetirlas, revivirlas o comunicarlas a otros seres, sino tambi\u00e9n porque a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n ritual quiere realizar una cierta transformaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y de la realidad que le permita alcanzar niveles m\u00e1s profundos y globales de comprensi\u00f3n y de participaci\u00f3n en el misterio de la vida. Lo que permite al ser humano evitar que caiga en la repetici\u00f3n de estereotipos en sus rituales, y por tanto celebrar los ritos es su personalidad, es decir, ese conjunto de procesos ps\u00ed\u00adquicos cognoscitivos, emotivo-afectivos y sociales, estrechamente ligados a un aparato espec\u00ed\u00adfico: el sistema nervioso central, dotado de caracter\u00ed\u00adsticas t\u00ed\u00adpicas solamente de la especie humana, por las que la persona participa de modo transformador, y por tanto creativo, en su vida misma&#8217;. As\u00ed\u00ad se fundamenta y explica la importancia de las relaciones entre psicolog\u00ed\u00ada y liturgia.<\/p>\n<p>II. Caracterizaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la liturgia cristiana<br \/>\nHist\u00f3ricamente, la din\u00e1mica del rito religioso se ha caracterizado por el intento de representar la b\u00fasqueda de una uni\u00f3n con la trascendencia, el Absoluto, partiendo de la experiencia inmediata de la autoconciencia considerada como l\u00ed\u00admite. Cuando las experiencias fundamentales y m\u00e1s incisivas de un individuo o de un grupo han sido participadas \u00ed\u00adntimamente por una comunidad y celebradas con esta proyecci\u00f3n de uni\u00f3n con el Absoluto, y por tanto se han convertido en religiosas (de la etimolog\u00ed\u00ada de religio, que implica una uni\u00f3n con una realidad), entonces las estructuras rituales que las han expresado y con las que han sido transmitidas de una generaci\u00f3n a la otra han constituido y realizado lo que desde un punto de vista psicol\u00f3gico significa el t\u00e9rmino liturgia.<\/p>\n<p>La experiencia cristiana, especialmente en la multiforme tradici\u00f3n cat\u00f3lica, ha llevado a cabo un profundo cambio de las actitudes, y por tanto de las vivencias ps\u00ed\u00adquicas, en relaci\u00f3n con el rito y la liturgia, puesto que el significado de los acontecimientos y de las experiencias celebradas lit\u00fargicamente no se ha dirigido ya a la b\u00fasqueda de una uni\u00f3n con la trascendencia, desconocida y fraccionada en im\u00e1genes antropom\u00f3rficas, sino al conocimiento y a la imitaci\u00f3n vital del Absoluto, que se ha dado a conocer como palabra, sangre, amistad, muerte y resurrecci\u00f3n, hasta hacerse llamar y caracterizar como el Hijo del hombre: Jesucristo. Y s\u00f3lo mediante \u00e9l se establece la relaci\u00f3n vital con lo que est\u00e1 m\u00e1s alejado de nuestras posibilidades de imaginaci\u00f3n y de experiencia, el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>III. S\u00ed\u00admbolo y liturgia<br \/>\nPara poder participar, manifestar y comunicar vitalmente una experiencia que implica una tensi\u00f3n global de la propia realidad psicof\u00ed\u00adsica, el ser humano est\u00e1 provisto de una especial capacidad mental: la actividad simb\u00f3lica. En efecto, a trav\u00e9s del producto de \u00e9sta, o sea, a trav\u00e9s del s\u00ed\u00admbolo, el individuo humano consigue representar y expresar con todos los estratos de su estructura humana una relaci\u00f3n con algo desconocido, no directa y plenamente cognoscible por v\u00ed\u00ada sensorial, que, en cualquier caso, no es reducible tan s\u00f3lo a la racionalidad, sino que implica siempre un esfuerzo de s\u00ed\u00adntesis (s\u00ed\u00admbolo en su significado etimol\u00f3gico, syn-b\u00e1llein, implica el unir) entre aspectos opuestos o diferentes.<\/p>\n<p>La importancia de la actividad simb\u00f3lica es tal que ha sido recientemente se\u00f1alada como especial, espec\u00ed\u00adfica y casi fundante de la radical diferencia entre el individuo humano y los primates, llegando a afirmar que la noci\u00f3n de homo symbolicus es la m\u00e1s coherente y adecuada que actualmente somos capaces de dar del ser humano.<\/p>\n<p>Partiendo de la observaci\u00f3n de que la energ\u00ed\u00ada ps\u00ed\u00adquica no se agota en la satisfacci\u00f3n de las necesidades primarias de tipo biol\u00f3gico-instintivo y tampoco en las debidas a motivaciones de tipo social, se ha resaltado c\u00f3mo es utilizada tambi\u00e9n con fines creativos (por ejemplo, el arte) y \u00e9tico-valorativos. Esto implica la actividad simb\u00f3lica, as\u00ed\u00ad como la funci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo de transformar la energ\u00ed\u00ada ps\u00ed\u00adquica canaliz\u00e1ndola en determinadas direcciones unidas a la amplitud de conocimiento del individuo y a sus m\u00e1s verdaderas y profundas motivaciones.<\/p>\n<p>Consecuentemente, se ha intentado una clasificaci\u00f3n de los diversos tipos de s\u00ed\u00admbolos. As\u00ed\u00ad, algunos s\u00ed\u00admbolos han sido clasificados como individuales. Se consideran tales porque situaciones estrechamente unidas a la vida del individuo, y por tanto a su actitud frente a una determinada experiencia, son vividas con un particular tono emotivo, llamado nouminosum, por lo que se convierten en simb\u00f3licas para quien las vive, pero solamente para \u00e9l. Otros s\u00ed\u00admbolos son culturales, en cuanto que derivan estrictamente de las experiencias y de las actitudes de la sociedad en que vive el individuo y le son transmitidos a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n. Hay, en fin, s\u00ed\u00admbolos que hacen referencia intr\u00ed\u00adnseca a la condici\u00f3n humana, y tienen origen en experiencias primordiales o excepcionales de la humanidad, y que, aun model\u00e1ndose de diverso modo en las diferentes culturas o diferenci\u00e1ndose en algunas expresiones formales, conservan inalterada su capacidad, transcultural y transhist\u00f3rica, de transformar la conciencia del grupo en el que son conocidos, participados vitalmente y transmitidos a lo largo de las generaciones. Estos, en efecto, tienen sus ra\u00ed\u00adces en el misterio mismo de la vida y permiten al individuo humano realizar su capacidad de proyectar la utop\u00ed\u00ada 19 y situarse en el cosmos, dimensiones \u00e9stas que tanta importancia han tenido y tienen en la construcci\u00f3n del camino de la humanidad. As\u00ed\u00ad son, por ejemplo, el s\u00ed\u00admbolo del agua que regenera y hace renacer&#8217;, o el de comer a la divinidad.<\/p>\n<p>IV. Condiciones de la actividad simb\u00f3lica<br \/>\nPara poder desarrollar las complejas operaciones y los procesos ps\u00ed\u00adquicos m\u00e1s arriba expuestos, y sobre todo para poder actualizar su potencial creativo y transformador, el s\u00ed\u00admbolo debe convertirse de alg\u00fan modo en una informaci\u00f3n, o sea, en una experiencia -de una naturaleza, como hemos visto, m\u00e1s bien compleja- que, comprendida, elaborada a diversos niveles de integraci\u00f3n y memorizada, d\u00e9 lugar a sistemas de respuesta a los est\u00ed\u00admulos externos que tengan la posibilidad de modificar la conducta humana. Para que esto suceda son necesarias algunas condiciones. Ante todo debemos tener presente que existe un proceso mental espec\u00ed\u00adfico para el aprendizaje de las realidades simb\u00f3licas. Su finalidad es la de permitir al ser humano la representaci\u00f3n mental de objetos, personas o acontecimientos no presentes o no perceptibles mediante la experiencia puramente sensorial, como acontece precisamente en la liturgia. La funci\u00f3n simb\u00f3lica, con un origen gen\u00e9rico muy limitado, se desarrolla a trav\u00e9s de un proceso largo, continuo y gradual de integraci\u00f3n entre experiencias diversas y diferentes estructuras cognoscitivas.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n simb\u00f3lica aparece en el ni\u00f1o hacia la segunda mitad del segundo a\u00f1o de vida, y s\u00f3lo gracias a una gradual evoluci\u00f3n, a trav\u00e9s de los procesos de imitaci\u00f3n e identificaci\u00f3n, de construcci\u00f3n mental de la realidad objetiva, de la adquisici\u00f3n de la noci\u00f3n del tiempo, del espacio y de la causalidad, alcanza su plenitud funcional. Por tanto, ser\u00e1 oportuno tener presente que la maduraci\u00f3n de la funci\u00f3n simb\u00f3lica s\u00f3lo puede suponerse despu\u00e9s de la pubertad. Al mismo tiempo debe quedar claro que es una funci\u00f3n de integraci\u00f3n; por tanto, no es un proceso en s\u00ed\u00ad mismo, sino precisamente el conjunto de los procesos ps\u00ed\u00adquicos y de comportamiento de los que se ha hablado m\u00e1s arriba, que, al ser integrados en un espec\u00ed\u00adfico sistema funcional, constituyen la as\u00ed\u00ad llamada funci\u00f3n simb\u00f3lica. Para que despu\u00e9s pueda funcionar de modo coherente con el estilo de aprendizaje y elaboraci\u00f3n del sistema nervioso central y ser por lo tanto integrada arm\u00f3nicamente a nivel de toda la personalidad, adem\u00e1s, como es obvio, de un estado de funcionamiento suficiente del sistema nervioso central, son necesarias tambi\u00e9n algunas condiciones, en especial referentes al individuo que vive la experiencia simb\u00f3lica, al grupo con quien la comparte y a la situaci\u00f3n ritual misma.<\/p>\n<p>a) En lo que concierne al individuo, es necesario que a la actividad simb\u00f3lica se asocie un estado emotivo, sostenido por una motivaci\u00f3n adecuada, con los contenidos del s\u00ed\u00admbolo de la estructura ritual que se celebra. Es, por tanto, obvio que se precisa una concentraci\u00f3n y un espacio interior disponibles para vivir, m\u00e1s a\u00fan, para ser como llenados por la experiencia simb\u00f3lica. Por otra parte, en el caso de la liturgia cristiana, es necesario tambi\u00e9n una particular actitud y estado de \u00e1nimo coherentes con un saberse abandonar a la experiencia misma en base a la confianza dada a Cristo en la iglesia. O sea, es necesaria una actitud de fe, y por tanto una previa catequesis, que d\u00e9 a la persona los medios para poder alcanzar conscientemente el estado de \u00e1nimo adecuado para percibir la forma especial de simbolismo transformador que pertenece intr\u00ed\u00adnsecamente a la liturgia cristiana, y particularmente a la sacramental.<br \/>\nb) Adem\u00e1s debe haber tambi\u00e9n un grupo que no sea una simple caja de resonancia o de observaci\u00f3n de la experiencia individual o de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, sino que tenga un nivel de cohesi\u00f3n fundado en la b\u00fasqueda de una com\u00fan experiencia e identificaci\u00f3n con el rito que vive y celebra, l\u00facidamente consciente de que est\u00e1 buscando el significado profundo y \u00faltimo de la propia existencia o de algunos de sus aspectos en Cristo. Sin querer exigir condiciones \u00f3ptimas, adem\u00e1s de irreales, amplias investigaciones confirman que, de no lograrse un cierto nivel de esta situaci\u00f3n\/condici\u00f3n de grupo, dif\u00ed\u00adcilmente tiene lugar una transmisi\u00f3n vital de los s\u00ed\u00admbolos, y por lo tanto de la adecuada informaci\u00f3n  para ser despu\u00e9s elaborada simb\u00f3licamente.<\/p>\n<p>c) Finalmente, es necesario que el rito mismo se estructure seg\u00fan las leyes que regulan los dinamismos perceptivos humanos. Aqu\u00e9l, aun compuesto de elementos o partes, debe constituir un todo, una Gestalt, que pueda ser percibida como una estructura unitaria. Lo que debe dar unidad estructural y, por consiguiente, conformar, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, al rito, es la claridad, y por lo tanto el g\u00e9nesis, de la experiencia o del acontecimiento que se celebra, la coherencia de las diversas partes del rito, la capacidad de estimular asociaciones y relaciones vitales que den a los gestos que se realizan, a los objetos que se usan (por ejemplo, vestiduras sagradas) y a los roles que son confiados a cada uno, su capacidad de ser intencionales y, en consecuencia, de hacer del conjunto del rito una traducci\u00f3n de experiencias vitales &#8216;6. En este sentido es particularmente importante y delicada la funci\u00f3n del lenguaje -tanto verbal como musical-, que es parte fundamental e insustituible del rito lit\u00fargico<\/p>\n<p>V. Experiencia lit\u00fargica y madurez psicol\u00f3gica<br \/>\nLas investigaciones psicol\u00f3gicas han puesto en claro dos direcciones fundamentales en el proceso evolutivo del ser humano: la de la individuaci\u00f3n, tendente principalmente a la propia autorrealizaci\u00f3n, y la de la comunicaci\u00f3n, que se refiere al tema de las relaciones interpersonales constituyentes del necesario ambiente de confrontaci\u00f3n y verificaci\u00f3n del proceso mismo de crecimiento psicol\u00f3gico. As\u00ed\u00ad considerada, la madurez psicol\u00f3gica puede ser descrita como la capacidad de un individuo de encontrar un equilibrio constante entre estos dos elementos, adapt\u00e1ndolos pl\u00e1stica y funcionalmente a las diversas situaciones. Desde el punto de vista de la individuaci\u00f3n, se ha observado que todo crecimiento humano, desde la experiencia primitiva, y a pesar de todo fundamental, de la propia realidad, o sea, del propio yo como distinto, y por ende separado de la madre, hasta la realizaci\u00f3n de niveles cada vez m\u00e1s articulados de relaciones, y consecuentemente (por un lado) de nuevas construcciones de la realidad; pero tambi\u00e9n (por otro) de nuevos modos de separaci\u00f3n con respecto a los estadios precedentes, deja una especie de nostalgia radical en el inconsciente humano, la del primitivo estado de fusi\u00f3n total y de simbiosis con la madre. Gran parte de los cambios evolutivos del individuo pueden ser observados justamente bajo este aspecto: el esfuerzo por entrar en relaciones con los otros seres y con las cosas, que sean conscientemente relaciones parciales, en el sentido de que la nostalgia arcaica del estado simbi\u00f3tico, que empuja al adulto a buscar una cierta uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con las otras personas y a veces incluso con las cosas (trabajo, bienes de consumo), es una etapa infantil que continuamente se debe superar incluso en sus residuos en la memoria, sobre todo porque se trata de un deseo irrealizable. Aunque en el orden l\u00f3gico esta realidad sea de f\u00e1cil comprensi\u00f3n, todos tenemos la experiencia personal y colectiva de c\u00f3mo la tendencia a confundir realidades parciales con la realidad total es frecuente, y es uno de los or\u00ed\u00adgenes psicodin\u00e1micos de muchos comportamientos e incluso de modelos culturales contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Y es justamente al nivel de estas antiguas ra\u00ed\u00adces, a pesar de todo tan importantes para la maduraci\u00f3n humana, donde se introduce la realidad que es la fuente y, a la vez, la cumbre de la experiencia lit\u00fargica: la eucarist\u00ed\u00ada. En efecto, en sus s\u00ed\u00admbolos y en su significado, tanto psicodin\u00e1mico como religioso, reenv\u00ed\u00ada constantemente al misterio de la comuni\u00f3n con Jesucristo, y mediante \u00e9l con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu, llamando as\u00ed\u00ad a la conciencia del creyente a la \u00fanica dimensi\u00f3n en la que ser\u00e1 posible realizar, a un nivel diferente y con otro significado, ese deseo de uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica y de armon\u00ed\u00ada c\u00f3smica que advertimos, aunque confusamente, en las ra\u00ed\u00adces de nuestro ser. En esta \u00f3ptica y con esta conciencia es posible dar un valor plenamente humano a los m\u00faltiples modos de relacionarse, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n a las relaciones con toda la realidad, por ponernos en relaci\u00f3n con otro nivel, el de la resurrecci\u00f3n, que permite una liberaci\u00f3n de las fantas\u00ed\u00adas infantiles de posesi\u00f3n y omnipotencia, estimulando a vivir cada realidad parcial en toda su potencialidad, m\u00e1s conocida y participada justo porque no es absolutizada, pero tambi\u00e9n profundamente comprendida y respetada como etapa evolutiva y don anticipado de la experiencia de la uni\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, la liturgia se presenta como un itinerario simb\u00f3lico que propone diversos estilos y modos de vivir los ritmos de la vida. Mediante el ritmo de lo ordinario nos ofrece la posibilidad de vivir el fatigoso crecimiento de lo cotidiano, sin banalizar ning\u00fan aspecto de la vida, por mon\u00f3tono e insignificante que parezca. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el ritmo de la liturgia de las Horas asume un biorritmo humano fundamental, el diurno-nocturno, y lo proyecta en la eternidad de Cristo, invit\u00e1ndonos a expresar cada ma\u00f1ana el asombro agradecido de haber resucitado una vez m\u00e1s con \u00e9l, como en la misma inconsciencia del sue\u00f1o nocturno hemos esperado (c\u00e1ntico del Benedictus); para estallar despu\u00e9s en la alegre maravilla de proclamar, en las v\u00ed\u00adsperas, la gloria de Dios porque, aparte de nuestro rol social o de otras caracter\u00ed\u00adsticas valiosas, nos ha llamado a testimoniar el amor; para terminar, por fin, m\u00e1s sumisamente en la oraci\u00f3n de completas, con una meditada reflexi\u00f3n sobre nuestros l\u00ed\u00admites, que no nos impide abandonarnos con serena confianza en las manos del Se\u00f1or al sumergirnos en el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Lo propio de la liturgia llama a una conciencia m\u00e1s fuerte, no s\u00f3lo personal, sino tambi\u00e9n colectiva, de aquellos momentos de la vida de Jes\u00fas que, vividos normalmente con un ritmo semanal, vienen a irrumpir en el ritmo del d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada para remover y dirigir la toma de conciencia de nuestra identificaci\u00f3n con \u00e9l. Por esto la navidad o la ascensi\u00f3n, como cualquier otra celebraci\u00f3n del misterio de Cristo, no deben ser nunca psicol\u00f3gicamente conmemoraciones de un acontecimiento, sino una toma de conciencia de una dimensi\u00f3n de la vida del Salvador y de nuestro grado de participaci\u00f3n en ella. Y esto en el contexto de una comunidad de fe que, partiendo de la comunidad familiar, llega hasta la comunidad de los santos, que justamente por su ejemplaridad en la vivencia del misterio de Cristo podemos llamar con raz\u00f3n comuni\u00f3n de los santos. Con ellos, en efecto, anticipamos esa realidad de relaciones arm\u00f3nicamente globales que ata\u00f1en a todos los niveles de la personalidad, pero que no son realizables plenamente con nuestros hermanos de fe de la tierra. Y para que estas experiencias y estos conocimientos del misterio de Cristo \u00f1o permanezcan unidos s\u00f3lo al desarrollo individual ni sean solamente momentos de claridad intelectual, sino energ\u00ed\u00adas que transformen nuestra vida, los momentos decisivos de la vida y las elecciones fundamentales que la caracterizan son celebrados eclesialmente con los ritos sacramentales.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el ser humano puede sentir c\u00f3mo su devenir no est\u00e1 confiado y condicionado por el continuo cambio de los condicionamientos socio-culturales y pol\u00ed\u00adticos, sino enraizado en la realidad perenne de Cristo, del cual, incluso los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos, como la enfermedad grave, la muerte o las opciones que por su irrevocabilidad nos vuelven m\u00e1s inseguros al hacerlas, v.gr., la elecci\u00f3n del matrimonio o la profesi\u00f3n religiosa, reciben en el s\u00ed\u00admbolo sacramental y en el rito lit\u00fargico su sentido y su energ\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>VI. Liturgia y dimensi\u00f3n social<br \/>\nPero, adem\u00e1s de la dimensi\u00f3n de la individuaci\u00f3n, tambi\u00e9n la de la comunicaci\u00f3n toma parte en la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica y debe encontrar su espacio concreto en la liturgia. La dimensi\u00f3n comunicativa nace y se desarrolla en una atm\u00f3sfera de intensa emotividad y de profunda intimidad como es la del n\u00facleo familiar, y se desarrolla progresivamente de modo aut\u00e9ntico s\u00f3lo en aquellas situaciones donde haya un grupo que tenga una elevada cohesi\u00f3n y una cultura propia a diversos niveles. Sin estas \u00faltimas dimensiones no s\u00f3lo es imposible toda comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica, sino que se corre el peligro de que la misma comunicaci\u00f3n semi\u00f3tica y sem\u00e1ntica se reduzca a un puro formalismo, que en el plano lit\u00fargico quiere decir esterilidad y rituales estereotipados. No hay que olvidar, en efecto, que la eucarist\u00ed\u00ada, expresi\u00f3n central del misterio cristiano, tiene como referencia originaria una cena familiar.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una iniciaci\u00f3n gradual en los diversos ritos lit\u00fargicos, vivida en peque\u00f1os grupos homog\u00e9neos, el individuo puede adquirir una base de comunicaci\u00f3n que le consentir\u00e1 despu\u00e9s el paso a la capacidad de comunicarse simb\u00f3licamente incluso con grupos heterog\u00e9neos y de mayor amplitud. S\u00f3lo una reuni\u00f3n lit\u00fargica formada por grupos con fuerte cohesi\u00f3n entre ellos, y que consigue encontrar en la celebraci\u00f3n una dimensi\u00f3n en la que todos se reconozcan, puede hacer de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica una fuente aut\u00e9ntica de experiencia y de comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica incluso en un macro-grupo. De aqu\u00ed\u00ad nace la conciencia de una identidad com\u00fan, sentida realmente como tal, que consiente despu\u00e9s una din\u00e1mica de grupo, que a su vez modela y estructura tanto la conciencia de los participantes como su capacidad de comunicar a nivel eclesial.<\/p>\n<p>Para obtener este resultado, adem\u00e1s de una adecuada formaci\u00f3n, son necesarios otros elementos. Ante todo, la cohesi\u00f3n de un grupo no se presupone, sino que se verifica; y, en nuestro caso, no s\u00f3lo por sus necesidades psicosociales de cohesi\u00f3n o de identidad, sino por su relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con el misterio de Cristo y con la iglesia como espacio real en el que vivir este misterio. Tambi\u00e9n es necesario que el rito lit\u00fargico manifieste sin ambig\u00fcedades un papel definido y activo para todos los participantes, hasta el punto de que sentirse espectadores deber\u00ed\u00ada dar lugar a la intolerancia. Finalmente, las relaciones entre las estructuras eclesiales organizativas e institucionales y las dimensiones lit\u00fargicas deber\u00ed\u00adan ser analizadas a menudo comunitanamente, para evitar que se tenga la sensaci\u00f3n de sentirse reba\u00f1o por parte de la mayor\u00ed\u00ada de la asamblea lit\u00fargica.<\/p>\n<p>VII. Conclusiones<br \/>\nAunque la liturgia se exprese con s\u00ed\u00admbolos transhist\u00f3ricos y transculturales, sin embargo, el individuo y el grupo forman necesariamente parte de una determinada cultura y de una determinada situaci\u00f3n espacio-temporal. Esto implica una constante atenci\u00f3n al emerger de nuevas modalidades de vivir los diversos s\u00ed\u00admbolos lit\u00fargicos, as\u00ed\u00ad como al declinar de las estructuras rituales que han perdido su carga comunicativa y transformadora. Si no se presta una vigilante atenci\u00f3n a esto, la liturgia, como cualquier otro s\u00ed\u00admbolo inadecuado, produce un sentimiento de pasividad e incluso de destructividad en quien la celebra. La verdad de lo que se celebra y del c\u00f3digo verbal y gesticular que se emplea, la capacidad y el coraje de no ignorar los problemas provenientes de participar grandes multitudes en el rito lit\u00fargico sin que esas multitudes sean el resultado de grupos menores formados sobre la base de una cohesi\u00f3n y de una identidad anteriores a su encuentro en el macro-grupo (con el peligro de la p\u00e9rdida de identidad de los participantes en un rito vital), son condiciones necesarias para que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica conserve y renueve su capacidad de incidir en la vida y en los modelos culturales de las diversas sociedades.<\/p>\n<p>Los recientes estudios dedicados a la -> religiosidad popular han manifestado la importancia de aquellos sistemas rituales, que por haber nacido precisamente de una simbiosis entre la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano y la realidad cotidiana, han formado una conciencia religiosa popular que ha mantenido viva la fe, pese a sus limitaciones, incluso en condiciones ambientales de descristianizaci\u00f3n. La atenta observancia y asimilaci\u00f3n de los valores y de las exigencias m\u00e1s profundas, y justo por esto emergentes de las diversas situaciones particulares, as\u00ed\u00ad como el uso pleno y responsable de la vasta gama de posibilidades que ofrece la liturgia renovada del Vat. II, permiten adaptar a la edad, a las caracter\u00ed\u00adsticas socioculturales y a las exigencias particulares las diversas expresiones de la liturgia cristiana.<\/p>\n<p>Hay que tener presente que el s\u00ed\u00admbolo no se repite de modo autom\u00e1tico, ni la estructura ritual se hace evidente a la participaci\u00f3n y a la percepci\u00f3n de un grupo por el mero hecho de ser celebrada. La dimensi\u00f3n simb\u00f3lica y su manifestaci\u00f3n ritual requieren que el rito sea celebrado cada vez de modo creativo. La estructura ritual, pues, deber\u00e1 ser realizada creativamente incluso en su celebraci\u00f3n cotidiana, a trav\u00e9s de una l animaci\u00f3n consciente y preparada, que tenga siempre presentes las caracter\u00ed\u00adsticas y las variables del grupo al que se dirige y de sus componentes. S\u00f3lo cuando la liturgia se convierte, tanto en sus animadores designados por su ministerio (obispo y ministros ordenados) como en los dem\u00e1s componentes, en compromiso constructivo y creativo, aunque repetido y hasta cotidiano; s\u00f3lo cuando llega a ser sentida verdaderamente como \u00abopus Dei\u00bb, ser\u00e1 verdaderamente capaz de transformar e integrar en la dimensi\u00f3n del misterio toda forma de experiencia personal y social.<\/p>\n<p>[-> Signo\/S\u00ed\u00admbolo; -> Comunicaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada].<\/p>\n<p>L. M. Pinkus<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Dolto F.-Pohier J., El poder de la bendici\u00f3n sobre la identidad ps\u00ed\u00adquica, en \u00abConcilium\u00bb 198 (1985) 243-257; Florist\u00e1n C., La mentalidad religiosa simb\u00f3lica, en \u00abPhase\u00bb 34 (1966) 308-315; Greeley A., Simbolismo religioso, liturgia y comunidad, en \u00abConcilium\u00bb 62 (1971) 218-231; Eliade M., Mitos, sue\u00f1os y misterios. Revelaciones sobre un mundo religioso y transcendente. Fabril, Buenos Aires 1961; Im\u00e1genes y s\u00ed\u00admbolos, Taurus, Madrid 19742; Jung C.G., Simbolog\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1962; El hombre y sus s\u00ed\u00admbolos, Aguilar, Madrid 1967; Kennedy E.C., Valor del rito religioso para el equilibrio psicol\u00f3gico, en \u00abConcilium\u00bb 62 (1971) 212-218; P\u00f3ll W., Psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, Herder, Barcelona 1969; Scharfenberg J., Madurez humana y s\u00ed\u00admbolos cristianos, en \u00abConcilium\u00bb 132 (1978) 182-195; Vergote A., Psicolog\u00ed\u00ada religiosa, Taurus, Madrid 19753; Zunini G.-Pupi A., Psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, en DTl 3, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 961-982. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Antropolog\u00ed\u00ada cultural, Sagrado y Signo\/S\u00ed\u00admbolo.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:.I. La psique humana: 1. La interioridad del hombre; 2. La religi\u00f3n del coraz\u00f3n; 3. Conciencia y responsabilidad de la persona. II. Inter\u00e9s psicol\u00f3gico de los narradores de Israel. III. La profundidad psicol\u00f3gica de la experiencia prof\u00e9tica. IV. El yo de los orantes en el salterio. V. La psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. VI. El mundo interior de Pablo.<\/p>\n<p>Por lo regular, esta \u00abvoz\u00bb no aparece en los diccionarios b\u00ed\u00adblicos. La voluminosa Teolog\u00ed\u00ada del AT de G. von Rad ofrece en el \u00ed\u00adndice s\u00f3lo alguna referencia espor\u00e1dica, mientras que se puede advertir su ausencia total en el \u00ed\u00adndice de la Teolog\u00ed\u00ada del NT de R. Bultmann. Y, sin embargo, no se puede decir ciertamente que los libros de la Sagrada Escritura desatiendan la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica. Ante todo consignan concepciones antropol\u00f3gicas precisas, concediendo particular atenci\u00f3n a la psique humana. Por otra parte, el inter\u00e9s predominante por la historia del pueblo israelita y de las comunidades cristianas de los or\u00ed\u00adgenes no quita espacio a la subjetividad y a la interioridad humana, que, antes al contrario, destacan con claridad en algunas expresiones literarias, como, por ejemplo, en el Salterio y las cartas de Pablo, donde el yo del orante israelita y del ap\u00f3stol de los gentiles ocupa el primer puesto en la escena.<\/p>\n<p>De modo particular, el inter\u00e9s de la Biblia versa sobre las reacciones interiores y profundas del hombre ante la iniciativa de gracia de Yhwh y del Padre de Jesucristo. Podr\u00ed\u00adamos hablar al respecto de psicolog\u00ed\u00ada religiosa del hombre b\u00ed\u00adblico, el cual, para usar una expresi\u00f3n de Pablo, si confiesa el \u00abcredo\u00bb con los labios, es con el coraz\u00f3n como cree; a la manifestaci\u00f3n exterior y social corresponde la interioridad de la adhesi\u00f3n de fe (Rom 10:9-10). En resumen, la relaci\u00f3n del hombre con Dios es campo privilegiado de un estudio teol\u00f3gico b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>I. LA PSIQUE HUMANA. Como lo dice la misma etimolog\u00ed\u00ada, la psicolog\u00ed\u00ada estudia la psique humana vista en sus m\u00faltiples sentimientos y en sus manifestaciones propiamente espirituales. Pero errar\u00ed\u00adamos si en nuestro examen b\u00ed\u00adblico nos limit\u00e1semos a analizar los textos caracterizados por la presencia del vocablo \u00abalma\u00bb (psyj\u00e9, nefes). Nuestra atenci\u00f3n debe dirigirse, por el contrario, sobre todo al t\u00e9rmino \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (kard\u00ed\u00ada, leb o lebab), preferido por los escritores b\u00ed\u00adblicos para indicar el mundo interior del hombre, sus emociones, sus sentimientos, sus pensamientos, sus decisiones y tendencias, justamente lo que llamamos nosotros mundo ps\u00ed\u00adquico. En cambio, el significado fundamental de alma es el de vida o soplo vital, presente tambi\u00e9n en los animales y que en el hombre se presenta tambi\u00e9n como fuente de actividad ps\u00ed\u00adquica, sobre todo de car\u00e1cter emotivo. As\u00ed\u00ad se explica que H.W. Wolff -en realidad, de manera unilateral y maximalista- llegue a afirmar: \u00abnunca es nefes el sujeto espec\u00ed\u00adfico de actividades espirituales\u00bb (Anthropologie de l&#8217;Ancien Testament, Labor et Fides, Ginebra 1973, 29).<\/p>\n<p>Igualmente desde el punto de vista terminol\u00f3gico, debemos observar que el segundo vocablo b\u00ed\u00adblico espec\u00ed\u00adficamente expresivo de la interioridad humana es \u00abri\u00f1ones\u00bb, usado frecuentemente en paralelismo o en coordinaci\u00f3n con \u00abcoraz\u00f3n\u00bb. En cambio, el t\u00e9rmino \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (pne\u00fama, ru\u00e1h) expresa propiamente la chispa divina presente en el hombre, el cual se relaciona as\u00ed\u00ad con su creador (para los temas b\u00ed\u00adblicos del \u00abalma\u00bb y de \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb v\u00e9ase \/ Hombre).<\/p>\n<p>1. LA INTERIORIDAD DEL HOMBRE. Con el vocablo \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, o tambi\u00e9n \u00abri\u00f1ones\u00bb, la Biblia subraya ante todo que el hombre es un ser bifronte o bidemensional: a su cara externa e inmediatamente perceptible se suma su rostro interior, profundo y escondido; su yo interior, dir\u00ed\u00adamos nosotros, que no escapa a la mirada penetrante de Dios, ni tampoco al ojo penetrante del mismo interesado. Esta distinci\u00f3n, sin duda obvia, va acompa\u00f1ada a menudo significativamente de una valoraci\u00f3n precisa: la verdad y autenticidad del hombre est\u00e1 en su mundo interior, y lo que aparece externamente tiene valor s\u00f3lo si est\u00e1 en correspondencia con lo interior; en otro caso, resulta falso e inaut\u00e9ntico. As\u00ed\u00ad, el profeta Isa\u00ed\u00adas, en nombre de Dios, reprende al pueblo que honra a Yhwh s\u00f3lo de palabra y con los labios, mientras que su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos (29,13). Reproche tomado por Jes\u00fas para estigmatizar la actitud hip\u00f3crita de los fariseos y escribas, que critican la conducta de los disc\u00ed\u00adpulos del rabbi de Galilea por descuidar las prescripciones acerca de lo puro y lo impuro (Mar 7:6 y par). De modo similar, Jerem\u00ed\u00adas observa que Yhwh est\u00e1 cerca de la boca de los imp\u00ed\u00ados, pero lejos de sus ri\u00f1ones (Mar 12:7). Igualmente podemos citar las c\u00e9lebres ant\u00ed\u00adtesis b\u00ed\u00adblicas: circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n y circuncisi\u00f3n de la carne (Rom 2:28-29; Jer 9:24-25); conversi\u00f3n de ritos penitenciales y conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (Joe 2:12-13); lo que se ve y lo que hay en el coraz\u00f3n (2Co 5:12); separaci\u00f3n de los ojos (prosopoi) y separaci\u00f3n del coraz\u00f3n (kard\u00ed\u00adai: lTes 2,17); escritura en la piedra y escritura en el coraz\u00f3n (2Co 3:2-3; Jer 31:33).<\/p>\n<p>El interior es un mundo que el hombre puede que consiga ocultar a los dem\u00e1s, pero no a Dios, el cual ve en el coraz\u00f3n (lSam 16,7), lo conoce (Heb 1:24), lo escruta (Jer 11:20; Sir 42:18; Heb 4:12-13), escruta el coraz\u00f3n y examina los ri\u00f1ones (Jer 17:10), ve los ri\u00f1ones y el coraz\u00f3n (Jer 20:12). La Biblia llega incluso a calificar a Dios como \u00abel que conoce el coraz\u00f3n humano\u00bb (kardiognostes: Heb 1:24; Heb 15:8), el que sondea los corazones y los ri\u00f1ones (Sal 7:10; Jer 11:20).<\/p>\n<p>Pues bien, lo \u00ed\u00adntimo del hombre (=el coraz\u00f3n) es la sede de sus sentimientos, pensamientos y proyectos. As\u00ed\u00ad Eze 22:14 habla de resistencia del coraz\u00f3n para significar el coraje; Deu 28:47, de alegr\u00ed\u00ada y satisfacci\u00f3n del coraz\u00f3n en el servicio de Dios, y Heb 14:17, del creador que llena de alegr\u00ed\u00ada los corazones de los hombres. El anuncio de la partida de Jes\u00fas llena de tristeza el coraz\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos (Jua 16:6), mientras que Pablo declara que siente un profundo dolor en su coraz\u00f3n por la incredulidad de sus \u00abhermanos\u00bb israelitas (Rom 9:2). Oseas anuncia as\u00ed\u00ad antropom\u00f3rficamente la compasi\u00f3n de Dios por su pueblo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo voy a abandonarte, Efra\u00ed\u00adn; c\u00f3mo voy a traicionarte, Israel&#8230;? Mi coraz\u00f3n se revuelve dentro de m\u00ed\u00ad y todas mis entra\u00f1as se estremecen\u00bb (Rom 11:8). La altivez encuentra expresi\u00f3n pl\u00e1stica en la f\u00f3rmula de exaltaci\u00f3n del coraz\u00f3n (G\u00e9n 49:16; Deu 8:14). El deseo y el anhelo ardiente son atribuidos lo mismo al coraz\u00f3n que al alma: en Rom 10,1 Pablo habla del deseo de su coraz\u00f3n, y el libro de los Proverbios afirma que el deseo del alma del imp\u00ed\u00ado est\u00e1 vuelto al mal (Rom 21:10). Pero tambi\u00e9n la alegr\u00ed\u00ada (Sal 86:4), la tristeza (Mat 26:38), el dolor (Lev 2:37) y la angustia (Rom 2:9) brotan del alma. Hay, pues, una identidad parcial de significado entre \u00abcoraz\u00f3n\u00bb y \u00abalma\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el coraz\u00f3n del hombre es la fuente de su actividad intelectiva. Si los ojos han sido dados para ver y los o\u00ed\u00addos para o\u00ed\u00adr, Dios le ha dado al hombre el coraz\u00f3n para conocer (Deu 29:3). A Salom\u00f3n, que en el sue\u00f1o de Gaba\u00f3n pidi\u00f3 no riqueza, sino la sabidur\u00ed\u00ada necesaria para gobernar bien al pueblo, Yhwh le dio \u00abun coraz\u00f3n sabio y prudente\u00bb (l Apo 3:12). Pro 18:15 habla de un \u00abcoraz\u00f3n inteligente que adquiere conocimiento\u00bb. En su coraz\u00f3n medita Mar\u00ed\u00ada el significado de todo lo ocurrido en Bel\u00e9n (Luc 2:19). En Rom 1:21 Pablo imputa a los \u00ed\u00addolos el oscurecimiento del coraz\u00f3n. En todos estos pasajes la mejor traducci\u00f3n de leb\/lebab y de kard\u00ed\u00ada es \u00abmente\u00bb o \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, la Biblia atribuye al coraz\u00f3n del hombre las decisiones y los proyectos operativos. Seg\u00fan Jer 23:20, Yhwh est\u00e1 empe\u00f1ado en realizar \u00abel designio de su coraz\u00f3n\u00bb; y Pablo, a prop\u00f3sito de la colecta, recomienda a los corintios: \u00abCada uno d\u00e9 seg\u00fan lo que ha decidido en su coraz\u00f3n\u00bb (2Co 9:7).<\/p>\n<p>2. LA RELIGI\u00ed\u201cN DEL CORAZ\u00ed\u201cN. Las formas institucionales de la religiosidad israelita se presentan en los testimonios b\u00ed\u00adblicos masivas e imponentes: templo, culto, sacerdocio, ley mosaica, tierra, rey. Sin embargo, lo central ah\u00ed\u00ad es el valor de la adhesi\u00f3n interior, total y exclusiva a Yhwh, a su acci\u00f3n salvadora en la historia y a su voluntad exigente. Esto es cierto sobre todo gracias a la tradici\u00f3n deuteronomista, a Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, voces cr\u00ed\u00adticas que combatieron la disociaci\u00f3n entre esfera interior y exterior. Del Salterio hablaremos aparte despu\u00e9s [\/ IV].<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n deuteronomista [\/ Deuteronomio] se coloca hist\u00f3ricamente en tiempo del destierro, cuando Israel hab\u00ed\u00ada perdido los signos institucionales de su fe: templo, tierra, rey. \u00bfC\u00f3mo explicar tanta p\u00e9rdida, y sobre todo, qu\u00e9 respuesta dar al interrogante angustioso sobre el futuro del pueblo? El deuteronomista tiene pronta la respuesta a las dos preguntas. Ante todo, Israel paga as\u00ed\u00ad su infidelidad a Yhwh, infidelidad que por encima de las formas externas ha atacado el mundo interior de las personas: el coraz\u00f3n de Israel se ha alejado de Yhwh (Deu 29:17), ha sido seducido por los \u00ed\u00addolos (Deu 11:16), se ha desviado (Deu 30:17). Hay, sin embargo, un futuro positivo para el pueblo: la vuelta a la tierra, que significa, en \u00faltimo an\u00e1lisis, retorno a vivir (Deu 30:6). Pero con una condici\u00f3n precisa: convertirse a Yhwh \u00abcon todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u00bb (Deu 30:7; cf I Apo 8:47), amarlo \u00abcon todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u00bb, es decir, con total entrega (Deu 6:5; Deu 30:6), servirlo \u00abcon todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u00bb (Deu 10:12; Deu 11:13), buscarlo \u00abcon todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u00bb (Deu 4:29), poner en pr\u00e1ctica su ley \u00abcon todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u00bb (Deu 26:16), grabar su palabra en el coraz\u00f3n (Deu 6:6), circuncidar el propio coraz\u00f3n (Deu 10:16). Como se ve, se trata de una vuelta a Yhwh que implica a toda la persona y compromete el yo profundo. Pero a esta invitaci\u00f3n apremiante junta el deuteronomista la promesa de que Yhwh intervendr\u00e1 en persona para circuncidar el coraz\u00f3n de los miembros de su pueblo (Deu 30:6) y para darle un coraz\u00f3n capaz de conocer y reconocer a su Dios (Deu 29:3).<\/p>\n<p>Jerem\u00ed\u00adas, que intuy\u00f3 que la situaci\u00f3n del reino de Jud\u00e1 se precipitaba hacia la cat\u00e1strofe, no tiene ya confianza en las reformas religiosas realizadas tiempo atr\u00e1s por Ezequ\u00ed\u00adas y recientemente por Jos\u00ed\u00adas, ni recurre a las llamadas al pueblo, convencido de que el pecado original de sus contempor\u00e1neos, a saber: la idolatr\u00ed\u00ada, ha echado ra\u00ed\u00adces tan profundas en el interior de las personas que hace imposible un cambio de decisi\u00f3n y de comportamiento. El coraz\u00f3n del pueblo se ha desviado y es rebelde (Deu 5:23); los jerosolimitanos obran de acuerdo con la obstinaci\u00f3n y la dureza de su coraz\u00f3n (Deu 7:24; Deu 9:13; Deu 16:12; Deu 18:12; Deu 23:17); su coraz\u00f3n est\u00e1 incircunciso, y por tanto de nada sirve la circuncisi\u00f3n de la carne (Deu 9:25-26). Puede que hayan realizado signos ritualistas de penitencia, pero no se han convertido a Yhwh con todo el coraz\u00f3n (Deu 3:10). As\u00ed\u00ad como el et\u00ed\u00adope no puede cambiar su piel y la pantera su pelo, as\u00ed\u00ad los israelitas son impotentes para hacer el bien, por haberse convertido en ellos el mal en una segunda naturaleza (Deu 13:23). En resumen, el yo profundo de la persona ha perdido su cometido de gu\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, no le falta al profeta de Anatot la esperanza: Dios mismo intervendr\u00e1 para cambiar el coraz\u00f3n humano haci\u00e9ndolo d\u00f3cil y obediente: \u00abLes dar\u00e9 un coraz\u00f3n para que me conozcan, porque yo soy el Se\u00f1or\u00bb (Deu 24:7); \u00abY les dar\u00e9 otro coraz\u00f3n y otro camino para que me respeten siempre, en bien suyo y de sus hijos despu\u00e9s de ellos&#8230; Pondr\u00e9 tambi\u00e9n mi temor en su coraz\u00f3n, a fin de que no se alejen de m\u00ed\u00ad\u00bb (Deu 32:39-40). Las exigencias divinas de la alianza ser\u00e1n esculpidas en el coraz\u00f3n de los israelitas, y no ya en tablas de piedra, como en el Sina\u00ed\u00ad (Deu 31:33). As\u00ed\u00ad pues, el centro de las decisiones del hombre ser\u00e1 transformado de modo que haga concretamente posible la obediencia a Dios. Se iniciar\u00e1 as\u00ed\u00ad una nueva alianza, en la cual ser\u00e1 la gracia divina la que asegure la fidelidad del socio humano (Deu 24:7 y 31,31-34).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Ezequiel dirige su atenci\u00f3n a las ra\u00ed\u00adces de la pr\u00e1ctica idol\u00e1trica, en la cual se consuma la infidelidad del pueblo. Los \u00ed\u00addolos ocupan el coraz\u00f3n de los israelitas, afirma el profeta (20,16 y 11,21). Si Oseas sobre todo hab\u00ed\u00ada denunciado la prostituci\u00f3n exterior de Israel, es decir, sus comportamientos idol\u00e1tricos, Ezequiel llega a hablar de coraz\u00f3n \u00abprostituido\u00bb o \u00abad\u00faltero\u00bb (6,9). El centro de las decisiones de la persona se ha endurecido, se ha vuelto impermeable a toda llamada a la conversi\u00f3n (2,4; 3,7, 16,30). Con una expresi\u00f3n pl\u00e1stica, lo define Ezequiel \u00abun coraz\u00f3n de piedra\u00bb (36,26 y 11,19).<\/p>\n<p>Al radicalismo de la denuncia del pecado corresponde en Ezequiel una fuerte esperanza para el futuro, cuando el mismo Yhwh renueve el yo interior de las personas, haci\u00e9ndolo capaz de opciones de obediencia al querer divino: \u00abLes dar\u00e9 otro coraz\u00f3n e infundir\u00e9 en ellos un esp\u00ed\u00adritu nuevo; quitar\u00e9 de su pecho el coraz\u00f3n de carne para que caminen conforme a mis leyes, guarden mis preceptos y los pongan en pr\u00e1ctica. Ellos ser\u00e1n mi pueblo y yo ser\u00e9 su Dios\u00bb (11,19-20); \u00abOs dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo y os infundir\u00e9 un esp\u00ed\u00adritu nuevo; quitar\u00e9 de vuestro cuerpo el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Infundir\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu en vosotros y har\u00e9 que viv\u00e1is seg\u00fan mis preceptos, observando y guardando mis leyes. Habitar\u00e9is entonces en la tierra que di a vuestros padres, ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (36,26-28). En otros t\u00e9rminos, el centro de decisi\u00f3n (coraz\u00f3n) estar\u00e1 movido por un dinamismo sobrenatural (esp\u00ed\u00adritu) de obediencia y de entrega concreta a Yhwh.<\/p>\n<p>En el NT nos basta aludir en primer lugar a la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas de Mar 7:15.21, donde, oponi\u00e9ndose a las prescripciones del AT y jud\u00ed\u00adas sobre lo puro y lo impuro, impugna la ideolog\u00ed\u00ada subyacente a ello: la fuente del mal y la esfera de las fuerzas de la muerte no es de car\u00e1cter cosista (determinados alimentos, flujo menstrual, contacto con los cad\u00e1veres, etc.), sino el yo interior de la persona (el coraz\u00f3n), de donde brotan las decisiones y los comportamientos consiguientes que echan al hombre en brazos de la muerte. No podemos, adem\u00e1s, pasar en silencio el testimonio de Pablo, que relativiza la circuncisi\u00f3n carnal para acentuar la importancia de la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n: \u00abDa igual estar o no circuncidado; lo que importa es ser un hombre nuevo\u00bb (G\u00e1l 6:15); \u00abPorque no es jud\u00ed\u00ado el que lo es exteriormente, ni es circuncisi\u00f3n la que aparece exteriormente en la carne; sino que es jud\u00ed\u00ado el que lo es en lo interior, y la verdadera circuncisi\u00f3n es la del coraz\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, no seg\u00fan la letra\u00bb (Rom 2:28-29). Por no hablar de la insistencia paulina seg\u00fan la cual el Esp\u00ed\u00adritu y la agape se han derramado en el coraz\u00f3n de los creyentes (G\u00e1l 4:6 y Rom 5:5), capacit\u00e1ndolos as\u00ed\u00ad para llevar una existencia nueva, propia de los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>3. CONCIENCIA Y RESPONSABILIDAD DE LA PERSONA. Escribe excelentemente C. Maurer: \u00abEs altamente sorprendente que el AT no forjara ning\u00fan t\u00e9rmino para indicar la conciencia. Ello depende de la particular antropolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria. Lo que determina fundamentalmente al hombre es su ser frente a Yhwh, el Dios de la revelaci\u00f3n\u00bb (GLNT XIII, 296). En realidad, los hombres de la Biblia obtienen el conocimiento del bien y del mal de la palabra divina. La escucha, no la introspecci\u00f3n, es la luz que ilumina el camino que han de recorrer. Por otra parte, el AT evidencia con fuerza el yo de la persona, que toma conciencia de s\u00ed\u00ad (= conciencia ontol\u00f3gica) justamente en la confrontaci\u00f3n con la autorrevelaci\u00f3n divina. De particular importancia son a este respecto los cantos individuales del Salterio, el fen\u00f3meno caracter\u00ed\u00adstico de los profetas y las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas; y en el NT ocupa el primer plano el yo de Jes\u00fas y de Pablo. A continuaci\u00f3n hablaremos de ello (en III-VI).<\/p>\n<p>En el NT le debemos a Pablo probablemente la introducci\u00f3n del vocablo syne\u00ed\u00addesis, presente en sus cartas con significado propio. N\u00f3tese ante todo la observaci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica de C. Maurer: \u00abNo menos de ocho de los 14 pasajes paulinos se concentran en la discusi\u00f3n acerca de los idolotitos (lCor 8,7-13; 10,25-30)\u00bb (GLNT XIII, 312). En la Iglesia de Corinto algunos creyentes, poco iluminados pero muy piadosos, ten\u00ed\u00adan escr\u00fapulos de comer la carne de animales inmolados a divinidades paganas, carne vendida en las carnicer\u00ed\u00adas p\u00fablicas (= idolotitos), temerosos de pecar de idolatr\u00ed\u00ada. Otros, en cambio, de la profesi\u00f3n monote\u00ed\u00adsta de su fe obten\u00ed\u00adan la persuasi\u00f3n interna de la nulidad de los dioses paganos, y consiguientemente de la insignificancia religiosa de los idolotitos; por eso los com\u00ed\u00adan con tranquilidad de conciencia, pero terminando as\u00ed\u00ad por dar esc\u00e1ndalo a sus hermanos d\u00e9biles o de conciencia \u00abd\u00e9bil\u00bb. Al tomar posici\u00f3n, Pablo confiesa que comparte la libertad de conciencia de los llamados fuertes, pero les reprocha su ostentaci\u00f3n individualista y el no preocuparse de los \u00abd\u00e9biles\u00bb. Libertad interior de conciencia y consiguiente libertad moral de acci\u00f3n, desde luego; pero todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, en la vida asociada debe valer el principio supremo de la agape, de la atenci\u00f3n sol\u00ed\u00adcita hacia el hermano y a su conciencia, te\u00f3ricamente equivocada, pero para \u00e9l gu\u00ed\u00ada obligada de su obrar. Sobre todo hay que notar en Pablo la conexi\u00f3n estrech\u00ed\u00adsima entre conocimiento (gn\u00f3sis), conciencia o juicio interior y libertad de acci\u00f3n (exous\u00ed\u00ada o eleuzer\u00ed\u00ada). El conocimiento por fe del \u00fanico Dios es el origen de la persuasi\u00f3n interior de que es posible comer los idolotitos sin incurrir en idolatr\u00ed\u00ada. Pero en personas expuestas a resistencias muy fuertes, esa conciencia no consigue producir el juicio interior liberador del obrar humano frente a los idolotitos.<\/p>\n<p>De todos modos, se puede concluir que para Pablo la conciencia interior, iluminada o no, es criterio moral de acci\u00f3n y que es preciso seguir cuanto ella dicta (cf tambi\u00e9n Rom 2:15).<\/p>\n<p>No es diverso el significado de syne\u00ed\u00addesis en Rom 13:5, donde el ap\u00f3stol insta a los creyentes de Roma a cumplir fielmente los deberes c\u00ed\u00advicos, en particular el de pagar los tributos; han de estar animados no s\u00f3lo por la fuerza intimidatoria de la pena, sino que han de obrar por motivo de conciencia, es decir, impulsados por la persuasi\u00f3n de que el Estado es querido por Dios, y que por tanto el deber c\u00ed\u00advico se funda \u00faltimamente en el querer divino.<\/p>\n<p>Pero Pablo afirma claramente en lCor 4,4 el l\u00ed\u00admite de la voz de la propia conciencia, vista aqu\u00ed\u00ad como juez que valora nuestra conducta pasada. En concreto, mirando dentro de s\u00ed\u00ad, no descubre \u00e9l ning\u00fan motivo de reproche (el\u00e9njesthai, \u00e9lenjos); sin embargo, no por eso se considera plenamente en orden frente a Dios; s\u00f3lo el veredicto de la palabra del juez divino es infalible: \u00ab&#8230; No me siento culpable [synoida, verbo correspondiente al sustantivo syne\u00ed\u00addesis], de nada; pero no por esto quedo justificado [dedika\u00ed\u00adomai]. Quien me juzga es el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Los escritos pospaulinos regularmente califican la \u00abconciencia\u00bb con los adjetivos \u00abbuena\u00bb (agath\u00e9: Heb 23:1; 1Ti 1:5.19; 1Pe 3:16.21), \u00abpura\u00bb (kathar\u00e1: 1Ti 3:9; 2Ti 1:3), \u00abhermosa\u00bb (kal\u00e9: Heb 13:18), \u00abirreprensible\u00bb (apr\u00f3skopos: Heb 24:16), pero tambi\u00e9n \u00abmalvada\u00bb (poner\u00e1: Heb 10:22). El significado tiende a descualificarse. Por algo syne\u00ed\u00addesis y p\u00ed\u00adstis (fe) aparecen con frecuencia en paralelismo o en coordinaci\u00f3n. Est\u00e1 para indicar el ser cristiano en general, creado por la gracia de Dios.<\/p>\n<p>II. INTERES PSICOL\u00ed\u201cGICO DE LOS NARRADORES DE ISRAEL. En realidad, se deber\u00ed\u00ada hablar de desinter\u00e9s de los historiadores israelitas, atentos en sus obras a evidenciar la acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Yhwh y la reacci\u00f3n concreta de fidelidad o no del pueblo a la iniciativa divina. V\u00e9ase, por ejemplo, la narraci\u00f3n del sacrificio de Isaac, en G\u00e9n 22, donde no se dice absolutamente nada de los sentimientos de \/ Abrah\u00e1n, llamado por Dios a sacrificar a su hijo \u00fanico; el relato sigue el carril de la menci\u00f3n del mandato divino y de la ejecuci\u00f3n humana. Mas no faltan excepciones significativas, y sobre ellas queremos llamar la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante todo, la tradici\u00f3n yahvista se detiene en el proceso psicol\u00f3gico que llev\u00f3 a Eva a la transgresi\u00f3n del mandato divino (G\u00e9n 3). La insinuante \u00abserpiente\u00bb subraya lo odioso de la prescripci\u00f3n de Yhwh: \u00ab\u00bfEs cierto que os ha dicho Dios: No com\u00e1is de ning\u00fan \u00e1rbol del jard\u00ed\u00adn?\u00bb (v. 1); pero la mujer rectifica, aunque exagerando la prohibici\u00f3n del Creador, que ella, indebidamente, extiende a tocar el fruto del \u00e1rbol puesto en medio del jard\u00ed\u00adn, cuando Dios hab\u00ed\u00ada prohibido s\u00f3lo comer de \u00e9l. Luego el tentador intenta abrir brecha incoando un proceso contra las intenciones de Yhwh: a la trasgresi\u00f3n no seguir\u00ed\u00ada ninguna muerte; es m\u00e1s, al comer, los progenitores se har\u00ed\u00adan iguales a Dios. Se contempla as\u00ed\u00ad un verdadero y aut\u00e9ntico sue\u00f1o de autodeificaci\u00f3n del hombre. Al desencadenamiento del deseo sigue la cesi\u00f3n externa y de hecho de la mujer: \u00abLa mujer vio que el \u00e1rbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (v. 6). El pecado \u00aboriginal\u00bb del hombre tiene sus ra\u00ed\u00adces en el santuario de su yo, que llega a la autoafirmaci\u00f3n orgullosa y tit\u00e1nica.<\/p>\n<p>Sobre el fondo de la historia de Jos\u00e9 destaca un asunto familiar henchido de preferencias, sue\u00f1os de gloria, celos, envidias, odios, sentimientos de culpa y fuertes emociones. En particular son dignos de notarse los encuentros de Jos\u00e9 con sus hermanos (G\u00e9n 42ss). Al principio Jos\u00e9, recordando los sue\u00f1os que hab\u00ed\u00ada tenido tiempo atr\u00e1s en la casa paterna, se muestra severo (G\u00e9n 42:7-9). Los hermanos, por su parte, se sienten culpables de haber vendido al hermano, y por ello pagan ahora el precio en justo castigo divino (G\u00e9n 42:21). Jos\u00e9, emocionado al o\u00ed\u00adr las palabras que expresan estos sentimientos profundos de culpa, es incapaz de contener las l\u00e1grimas, aunque no en su presencia (G\u00e9n 42:24). Luego, cuando Benjam\u00ed\u00adn baja a Egipto, su emoci\u00f3n al ver al hermano m\u00e1s peque\u00f1o es profunda: \u00abJos\u00e9 sali\u00f3 apresuradamente porque estaba muy emocionado a la vista de su hermano y se le saltaban las l\u00e1grimas\u00bb (G\u00e9n 43:30). Por su parte, el prop\u00f3sito de retener a Benjam\u00ed\u00adn empuja a Jud\u00e1 a conjurar al hermano a\u00fan desconocido: \u00ab&#8230; Nosotros respondimos a mi se\u00f1or: `Tenemos un padre ya anciano y un hermano que le naci\u00f3 en la vejez; un hermano suyo ha muerto, por lo que le qued\u00f3 \u00e9l solo de aquella mujer, y su padre le quiere mucho&#8217;&#8230; Si ahora vuelvo a tu siervo, mi padre, y no va con nosotros el muchacho&#8230;, morir\u00e1\u00bb (G\u00e9n 44:20.30.31). La emoci\u00f3n llega a su \u00e1pice en la escena del reconocimiento (G\u00e9n 45:1-3.14-15.15). Al conocer la noticia de que Jos\u00e9 est\u00e1 vivo, el esp\u00ed\u00adritu de Jacob se reanim\u00f3, observa el autor (G\u00e9n 45:27). Y el anciano patriarca exclama: \u00abS\u00ed\u00ad, Jos\u00e9, mi hijo est\u00e1 vivo todav\u00ed\u00ada. Ir\u00e9 y lo ver\u00e9 antes de morir\u00bb (G\u00e9n 45:28). Conmovedora es tambi\u00e9n la escena del encuentro del anciano padre con el hijo reencontrado ( G\u00e9n 46:29-30).<\/p>\n<p>Finalmente, se impone la narraci\u00f3n viva y dram\u00e1tica de la historia de Sa\u00fal, animado por sentimientos oscilantes hacia \/ David, amado y odiado, admirado y temido. Atormentado por angustias y terrores, Sa\u00fal es tranquilizado por la m\u00fasica de David, al cual el receloso rey \u00abtom\u00f3 mucho cari\u00f1o\u00bb (1Sa 16:14-23). Pero luego los triunfos de David, guerrero vencedor, suscitan en Sa\u00fal ira, disgusto y celos (1Sa 18:6-9). Los excesos paranoicos del primer rey israelita le impulsan incluso a prop\u00f3sitos y tentativas de matar a David, que consigue huir, suscitando as\u00ed\u00ad en el supersticioso rey Sa\u00fal temor sagrado ante la evidente protecci\u00f3n divina del rival (l Sam 18,10-29; cf c. 19). Altamente emocionante, finalmente, es el encuentro a distancia de ambos, Sa\u00fal perseguidor y David perseguido, despu\u00e9s de haber \u00e9ste perdonado la vida de aqu\u00e9l: Sa\u00fal reconoce la superioridad moral de David, confiesa su culpa para con \u00e9l, sabe que el rival ser\u00e1 su sucesor e implora su benevolencia para sus hijos (lSam 24,17-23). La escena se repite poco despu\u00e9s, y Sa\u00fal exclama: \u00abHe pecado. Vuelve, hijo m\u00ed\u00ado, David, pues no volver\u00e9 a hacerte mal, porque mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. He obrado como un insensato y me he enga\u00f1ado lamentablemente\u00bb (lSam 26,21).<\/p>\n<p>Una historia, pues, narrada con mirada penetrante en la psicolog\u00ed\u00ada de Sa\u00fal. Del mismo modo, el autor de la historia de la subida de David al trono evidencia con pocas pero eficaces pinceladas el profundo sentimiento de Jonat\u00e1n hacia David: \u00abCuando David termin\u00f3 de hablar con Sa\u00fal, Jonat\u00e1n qued\u00f3 prendado de David, y Jonat\u00e1n comenz\u00f3 a amarlo como a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (lSam 18,1; cf 19,1 y 20,17). \u00c2\u00a1Y se trataba nada menos que de su competidor al trono de Israel!<br \/>\nIII. LA PROFUNDIDAD PSICOL\u00ed\u201cGICA DE LA EXPERIENCIA PROFETICA. Todos los profetas de Israel demuestran la viva conciencia de ser portadores de una palabra de Dios al pueblo. As\u00ed\u00ad se explican las f\u00f3rmulas reiteradas con que comienzan y concluyen sus or\u00e1culos: \u00abPalabra del Se\u00f1or\u00bb, \u00abOr\u00e1culo del Se\u00f1or\u00bb, \u00abAs\u00ed\u00ad habla el Se\u00f1or\u00bb, \u00abEl Se\u00f1or me dijo\/me habl\u00f3\u00bb, \u00abMe lleg\u00f3 la palabra del Se\u00f1or\u00bb, \u00abVisi\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb, \u00abAs\u00ed\u00ad me hizo ver el Se\u00f1or\u00bb. Palabra divina que ellos son perfectamente conscientes de haber recibido del mismo Dios, como se ve con toda evidencia en los relatos de vocaci\u00f3n en primera persona. [\/ Profec\u00ed\u00ada.]<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, \/ Am\u00f3s afirma que Dios no hace nada sin haber revelado su plan de acci\u00f3n a los profetas, sus servidores, movidos por \u00e9l irresistiblemente a proclamar su palabra al pueblo (3,7-8). En virtud de esta inquebrantable certeza interior, ninguna amenaza consigue hacerles callar. Por ejemplo, si Amas\u00ed\u00adas, el sumo sacerdote del templo de Betel, le ordena que se vaya de Samaria, Am\u00f3s responder\u00e1 con valent\u00ed\u00ada que no es un profeta de oficio, sino un profeta elegido por Yhwh, el cual le ha confiado este encargo preciso: \u00abVe, profetiza a mi pueblo Israel\u00bb (7,14-15).<\/p>\n<p>\/ Isa\u00ed\u00adas confiesa que es el mensajero de Yhwh, del Santo de Israel, enviado por \u00e9l al pueblo: \u00abY o\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: `\u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros?&#8217; Y respond\u00ed\u00ad: `Aqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad&#8217;. El me dijo: `Vete y dile a este pueblo&#8230;&#8217; \u00bb (6,8-9).<\/p>\n<p>M\u00e1s articulado es el relato de vocaci\u00f3n de \/ Jerem\u00ed\u00adas (c. 1). Ante todo, el profeta de Anatot declara su convicci\u00f3n de haber sido elegido por Yhwh ya antes del nacimiento y de la concepci\u00f3n: una verdadera y aut\u00e9ntica predestinaci\u00f3n de gracia a la funci\u00f3n prof\u00e9tica. Si intenta sustraerse aduciendo el motivo de su corta edad que le imped\u00ed\u00ada gozar de autoridad para hablar en p\u00fablico, Dios no atender\u00e1 a razones: \u00abNo digas: soy joven, porque adonde yo te env\u00ed\u00ade ir\u00e1s, y todo lo que te ordene dir\u00e1s\u00bb (v. 7). No faltan expresiones pl\u00e1sticas para indicar la inefable experiencia de recepci\u00f3n del mensaje divino: \u00abEl Se\u00f1or extendi\u00f3 su mano, toc\u00f3 mi boca y me dijo: `Yo pongo mis palabras en tu boca'\u00bb (v. 9). M\u00e1s en concreto, la palabra de Dios puede llegarle al profeta a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n ocasional de objetos externos que, a la luz de la revelaci\u00f3n divina, asumen significados simb\u00f3licos. As\u00ed\u00ad, mirando un ramo de almendro, Jerem\u00ed\u00adas advierte dentro de s\u00ed\u00ad la inspiraci\u00f3n divina.iluminadora: \u00abYo velo por mi palabra para q\u00fce&#8217; s\u00e9 cumpla\u00bb (v. 12). De hecho, \u00abalmendro\u00bb en hebreo se indica con un vocablo que significa \u00abvigilante\u00bb. Igualmente una olla hirviendo est\u00e1 ante los ojos del profeta, que oye decir: \u00abDesde el norte se derramar\u00e1 la desgracia sobre todos los habitantes de la tierra\u00bb (v. 14).<\/p>\n<p>Por su parte, \/ Ezequiel habla de la mano del Se\u00f1or que est\u00e1 sobre \u00e9l (1,3; 3,22; etc.), del esp\u00ed\u00adritu de Dios que lo dirige (11,1.24; 3,14; etc.), de la vocaci\u00f3n divina expresada primero en forma tradicional: \u00abHijo de hombre, yo te env\u00ed\u00ado a los israelitas&#8230; Les comunicar\u00e1s mis palabras\u00bb (2,3.7), y luego de modo original con la orden de tragar el volumen de las palabras de Yhwh (2,8-3,3). No menos original es su persuasi\u00f3n de haber sido constituido centinela del pueblo, atento y pronto a dar la voz de alarma al acercarse el enemigo (3,17ss).<\/p>\n<p>Se trata, evidentemente, de experiencias m\u00ed\u00adsticas, extraordinarias, indecibles. Sus beneficiarios intentan hablar de ellas recurriendo a un lenguaje aproximativo: han escuchado la palabra de Dios, han tenido visiones de origen divino, han comido el volumen con las palabras de Yhwh escritas por un lado y por otro. En cualquier caso, es evidente su convicci\u00f3n interior de proclamar un mensaje divino, no propio. La autoconciencia de ser portador de la palabra de Dios define propiamente la identidad del profeta israelita.<\/p>\n<p>Tenemos, luego, una identificaci\u00f3n precisa del profeta en el mensaje proclamado. Portador de una palabra ajena, no por eso se presenta como transmisor mec\u00e1nico, indiferente y neutral. En realidad, se implica en ello profundamente, tambi\u00e9n desde el punto de vista emotivo. As\u00ed\u00ad, el no de Yhwh al reino de Samaria, destinado a la ruina por ser infiel, encuentra en Am\u00f3s un int\u00e9rprete duro y despiadado. El fracaso de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Isa\u00ed\u00adas entre los habitantes de Jerusal\u00e9n de su tiempo no conmueve la seguridad interior del profeta, que de todos modos advierte la eficacia de la palabra divina por \u00e9l proclamada; una eficacia parad\u00f3jica, porque a causa del rechazo del pueblo se trasforma en factor de juicio: \u00abEmbota el coraz\u00f3n de este pueblo, endurece su o\u00ed\u00addo, ciega sus ojos, de suerte que no vea con sus ojos, ni oiga con sus o\u00ed\u00addos, ni entienda con su coraz\u00f3n, ni se convierta, ni se cure\u00bb (6,10). En resumen, Isa\u00ed\u00adas ejerce a maravilla la funci\u00f3n del acusador p\u00fablico.<\/p>\n<p>En cambio Jerem\u00ed\u00adas manifiesta una evidente solidaridad con el pueblo destinado a la cat\u00e1strofe; el mensaje de denuncia y de juicio llena su \u00e1nimo de sufrimiento indecible: \u00abMe invade la tristeza, desfallece mi coraz\u00f3n, se escucha el grito de angustia de la hija de mi pueblo&#8230; Por la herida de la hija de mi pueblo estoy herido, angustiado; el espanto me invade&#8230; \u00c2\u00a1Qui\u00e9n convirtiera en fuente mi cabeza y mis ojos en manantial de l\u00e1grimas, para llorar d\u00ed\u00ada y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!\u00bb (8,18b-19a.21.23). Desear\u00ed\u00ada incluso huir al desierto y abandonar al pueblo a su destino (9,1); pero, de hecho, no deja su puesto de responsabilidad.<\/p>\n<p>Ezequiel siente con claridad su deber de responsabilidad ante Dios, que lo ha elegido como profeta centinela, y para con el pueblo rebelde, al cual dirige una \u00faltima llamada para que se arrepienta (3,17ss; c. 18).<\/p>\n<p>El anuncio del castigo sin compasi\u00f3n de la imp\u00ed\u00ada N\u00ed\u00adnive encuentra en el nacionalista \/ Nah\u00fan un lenguaje violento que manifiesta la profunda participaci\u00f3n del profeta en la ruina del odiado enemigo.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Jerem\u00ed\u00adas constituye el \u00fanico ejemplo, y por ello muy precioso e insustituible, en el que aparece la historia interior de un profeta empe\u00f1ado en el cumplimiento de su misi\u00f3n. Las dificultades externas, m\u00e1s o menos grandes, que constelaron la existencia de los profetas son un lugar com\u00fan en los testimonios del AT. S\u00f3lo de Jerem\u00ed\u00adas, sin embargo, se atestiguan sus dificultades interiores: las dudas, el sentido de frustraci\u00f3n y de traici\u00f3n, los momentos de desaliento y de desesperaci\u00f3n, las noches oscuras del esp\u00ed\u00adritu. Y todo esto expresado en mon\u00f3logos angustiosos yen di\u00e1logos dram\u00e1ticos con Dios. En resumen, el libro de Jerem\u00ed\u00adas no deja duda alguna sobre la grav\u00ed\u00adsima crisis que sacudi\u00f3 al profeta de Anatot. Nos referimos a cinco pasajes: 11,18-12,6; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18, definidos acertadamente como las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas. Se trata de una crisis ocasionada por el exterior: el profeta es v\u00ed\u00adctima de enga\u00f1osas maquinaciones de sus conciudadanos: \u00abYo era como un manso cordero que es llevado al matadero, ignorante de las tramas que estaban urdiendo contra m\u00ed\u00ad\u00bb (11,19; cf 18,18; 20,10). Con amenazas de muerte quieren cerrarle la boca (11,21; 18,20). Advierte que es un signo de contradicci\u00f3n, maldecido por todos (15,10) y objeto de burla (20,7-8). Por otra parte, Dios le parece del todo ausente; sin embargo, \u00e9l cumple fielmente la misi\u00f3n recibida. Por eso le reprocha a Yhwh la lentitud en el obrar de su c\u00f3lera (15,15) y le hace preguntas que son otros tantos reproches dur\u00ed\u00adsimos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mi dolor no tiene fin? \u00bfPor qu\u00e9 mi herida es incurable, ind\u00f3cil al remedio? \u00bfVas a ser para m\u00ed\u00ad como un arroyo enga\u00f1ador, de aguas caprichosas?\u00bb (15,18). Se siente de alg\u00fan modo violentado y burlado por su Se\u00f1or, que ha prevalecido sobre su resistencia: \u00abT\u00fa me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir; has sido m\u00e1s fuerte que yo, me has podido. Me he convertido en irrisi\u00f3n continua, todos se burlan de m\u00ed\u00ad. Pues cada vez que hablo tengo que gritar y proclamar: `\u00c2\u00a1Violencia y ruina!&#8217; La palabra del Se\u00f1or es para m\u00ed\u00ad oprobio y burla todo el d\u00ed\u00ada\u00bb (20,7-8). Por un momento, pens\u00f3 incluso en abandonar: \u00abNo hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u00bb (20,9). En el \u00e1pice de su noche oscura, atenazado por la desesperaci\u00f3n, maldice el d\u00ed\u00ada de su nacimiento, y pregunta, no sin arrogancia, a Yhwh, por qu\u00e9 no transform\u00f3 el seno de su madre en una tumba (20,14-18).<\/p>\n<p>Por toda respuesta, Dios le reprende severamente, invit\u00e1ndole a volver sobre s\u00ed\u00ad mismo y a fiarse ciegamente de \u00e9l (15,19-21). Por otra parte, el mismo Jerem\u00ed\u00adas, si por un lado no quiere ya hacer de profeta, por otro advierte un impulso interior que le empuja eficazmente a proseguir en la misi\u00f3n prof\u00e9tica (20,9). Seguir\u00e1 caminando en la oscuridad de la fe, fortalecido s\u00f3lo con la promesa de que Yhwh ser\u00e1 su escudo. Mientras, sus adversarios prosperan y se burlan de \u00e9l. Sus imprecaciones contra ellos, presentes en casi todos los pasajes de sus confesiones, ser\u00e1n palabras al aire; la invocaci\u00f3n del juez divino no surtir\u00e1 ning\u00fan efecto. Est\u00e1 llamado a vivir en las tinieblas del viernes santo sin perspectiva alguna de la aurora de la ma\u00f1ana de pascua.<\/p>\n<p>IV. EL YO DE LOS ORANTES EN EL SALTERIO. Si en el pasado no han faltado impugnaciones, al presente es cierto que el yo de decenas de salmos debe entenderse en clave individual: es la voz de israelitas particulares, que en la oraci\u00f3n abrieron su esp\u00ed\u00adritu a Dios. Tenemos as\u00ed\u00ad la posibilidad de conocer la t\u00ed\u00adpica religiosidad interior que anim\u00f3 a generaciones enteras del pueblo de Israel. En efecto, una vez entrados en la colecci\u00f3n oficial del Salterio, estos cantos, brotados del coraz\u00f3n de esta o de aquella persona, fueron continuamente repetidos y rele\u00ed\u00addos en la liturgia, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en patrimonio com\u00fan. En nuestro estudio se impone la tarea de evidenciar la gama entera de sentimientos, emociones, estados de \u00e1nimo, prop\u00f3sitos, protestas interiores, dudas de fe y esperanzas expresados en estos cantos, que nos ofrecen un espectro completo de las tonalidades de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa de los devotos israelitas de la Biblia [\/ Salmos].<\/p>\n<p>Si son pocos los salmos centrados en la confianza o en la esperanza (cf, por ejemplo,  Sal 3:4, Sal 3:11, Sal 3:16), en muchos cantos individuales encontramos esta actitud profunda. El orante del Sal 3 confiesa que Yhwh es su escudo (v. 4); por eso no ser\u00e1 presa del miedo, ni aunque un ej\u00e9rcito de adversarios vaya contra \u00e9l (v. 7). M\u00e1s expresivo es el lenguaje del confiado protagonista del Sal 18: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa eres mi fuerza, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca donde yo me refugio, mi escudo protector, mi salvaci\u00f3n, mi asilo\u00bb (v. 3). El canto del Sal 11 no sigue el consejo de amigos de acogerse a una zona monta\u00f1osa, abandonando un ambiente social corrompido y corruptor; elige refugiarse junto al Se\u00f1or (v. 1). La imagen del pastor sirve al autor del Sal 23 para expresar su convicci\u00f3n \u00ed\u00adntima de hombre protegido por Dios: \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso&#8230;; aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque t\u00fa est\u00e1s conmigo; tu voz y tu cayado me sostienen\u00bb (vv. 1-2.4). Ni siquiera la amenaza de ser arrojado por la muerte en el se&#8217;ol conmueve la seguridad del poeta del Sal 16. Finalmente, una animosa fides caracteriza al Sal 27: \u00abEl Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n, \u00bfa qui\u00e9n podr\u00e9 temer? El Se\u00f1or es la fortaleza de mi vida, \u00bfante qui\u00e9n puedo temblar?&#8230; Aunque un ej\u00e9rcito acampe contra m\u00ed\u00ad, mi coraz\u00f3n no teme; aunque una guerra estalle contra m\u00ed\u00ad, estoy tranquilo\u00bb (vv. 1.3).<\/p>\n<p>De todas formas, es preponderante en los cantos individuales del Salterio el g\u00e9nero literario del lamento. Resuena en \u00e9l la voz de personas diversamente probadas: enfermedad, peligro de muerte, acusaci\u00f3n judicial injusta, destierro, persecuci\u00f3n, escarnio, vejaci\u00f3n, abandono, traici\u00f3n de amigos y allegados, vida culpable, desgracia. Se trata de situaciones objetivas vividas en \u00ed\u00adntimo di\u00e1logo con Dios. El cantor del Sal 22 est\u00e1 angustiado sobre todo por el silencio de su Se\u00f1or, que le parece ausente e inoperante: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado? A pesar de mis gritos, no acudes a salvarme; Dios m\u00ed\u00ado, de d\u00ed\u00ada te llamo y t\u00fa no respondes; de noche, y t\u00fa no me haces caso\u00bb (vv. 2-3). El protagonista del Sal 69 se siente como el que tiene el agua al cuello y se hunde en un abismo tenebroso (vv. 2-3). En el Sal 55 se expresa el sufrimiento desgarrador por la traici\u00f3n del amigo del alma: \u00abSi un enemigo me ultrajara, yo lo soportar\u00ed\u00ada; si un adversario se alzara contra m\u00ed\u00ad, de \u00e9l me esconder\u00ed\u00ada; pero eres t\u00fa, un hombre de los m\u00ed\u00ados; mi familiar, mi amigo \u00ed\u00adntimo\u00bb (vv. 13-14). Un sentimiento de abandono y de soledad caracteriza la oraci\u00f3n del Sal 102: \u00abSoy como el b\u00faho en el desierto, como la lechuza entre ruinas; no duermo nada, soy como p\u00e1jaro solitario en el tejado\u00bb (vv. 7-8). Es un hombre acabado el que hace o\u00ed\u00adr su palabra en el Sal 88: \u00abMi vida est\u00e1 llena de desgracias y estoy al borde del abismo; ya me cuentan entre los moribundos, soy un hombre acabado; me han recluido entre los muertos, como los que cayeron y yacen en la tumba\u00bb (vv. 4-6). El Sal 71 es la pat\u00e9tica oraci\u00f3n de un anciano, que al cabo de una vida devota invoca la ayuda de Dios: \u00abNo me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando me faltan ya las fuerzas&#8230;; ahora que estoy viejo y encanecido, oh Dios, no me abandones\u00bb (vv. 9 y 18). Un vivo y sincero arrepentimiento caracteriza al Sal 51: el protagonista, con el coraz\u00f3n contrito, confiesa a Dios su pecado e invoca la intervenci\u00f3n divina de la gracia para crear dentro de \u00e9l un coraz\u00f3n puro y un esp\u00ed\u00adritu firme. Pero tambi\u00e9n hay quien manifiesta su inocencia (cf Sal 26).<\/p>\n<p>Verdaderas y aut\u00e9nticas dudas de fe recorren al cantor del Sal 77, el cual, ante la tragedia de Israel, quiz\u00e1 el destierro, se pregunta si Yhwh no ha rechazado para siempre a su pueblo y no ha desfallecido su fidelidad al socio de su alianza (vv. 4-7). Por eso pregunta a la historia, sacando una lecci\u00f3n tranquilizadora. En el Sal 73 el cantor confiesa que sinti\u00f3 la tentaci\u00f3n de traicionar su fidelidad a Dios y por poco no se ha hundido su confianza en Yhwh; \u00bfpor qu\u00e9 prosperan los imp\u00ed\u00ados, mientras que los justos pasan d\u00ed\u00adas de pasi\u00f3n? Pero meditando en el templo se ha hecho luz en su mente: la prosperidad de los malvados es ef\u00ed\u00admera, mientras que los piadosos gozan para siempre de la comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Son inumerables las invocaciones acongojadas al Se\u00f1or: de \u00e9l espera el devoto ayuda y protecci\u00f3n. Hay que destacar aqu\u00ed\u00ad la f\u00f3rmula tan repetida \u00abDios m\u00ed\u00ado\u00bb, que ya por s\u00ed\u00ad sola evidencia una relaci\u00f3n religiosa individualizada y personalizada \u00abyo-t\u00fa\u00bb de excepcional densidad espiritual. No menos significativa es la libertad con que el orante interpela a su Dios con interrogantes apremiantes e impacientes: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, seguir\u00e1s olvid\u00e1ndome? \u00bfHasta cu\u00e1ndo me esconder\u00e1s tu rostro? \u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 desaz\u00f3n en mi alma, y en mi coraz\u00f3n tristeza d\u00ed\u00ada y noche? \u00bfHasta cu\u00e1ndo va a triunfar mi enemigo sobre m\u00ed\u00ad?\u00bb (13,2-3). En realidad, ah\u00ed\u00ad se pone de manifiesto la \u00ed\u00adntima convicci\u00f3n de que toda la vida depende de esta relaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>De indudable importancia psicol\u00f3gica son tambi\u00e9n las conmovedoras expresiones de deseo y de ardiente anhelo que distinguen \u00e1 algunos salmos individuales. As\u00ed\u00ad el Sal 42 nos pone ante el lamento nost\u00e1lgico de un levita en tierra extra\u00f1a, deseoso de visitar el templo y de encontrar en \u00e9l a su Se\u00f1or: \u00abComo la cierva busca corrientes de agua, as\u00ed\u00ad mi alma te busca a ti, Dios m\u00ed\u00ado; mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; \u00bfcu\u00e1ndo podr\u00e9 ir a ver el rostro del Se\u00f1or?\u00bb (vv. 2-3). V\u00e9ase tambi\u00e9n el Sal 63:2 : \u00abOh Dios, t\u00fa eres mi Dios; desde el amanecer ya te estoy buscando, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi ser entero desfallece, cual tierra de secano \u00e1rida y falta de agua\u00bb. La alegr\u00ed\u00ada por el cumplimiento de un fuerte deseo brota del \u00e1nimo del devoto peregrino que va al templo de Jerusal\u00e9n (Sal 84).<\/p>\n<p>Un perfil del alma religiosa de los salmistas se destaca tambi\u00e9n de las frecuentes e impresionantes imprecaciones contra los adversarios: calumniadores, acusadores, opresores, escarnecedores. La sed de justicia se une a sentimientos agresivos y llenos de animosidad. Baste esta referencia; lo mismo que, por razones de espacio, nos limitamos a se\u00f1alar el elemento laudatorio y eucar\u00ed\u00adstico de la religiosidad de los salmos, expresada en los cantos de alabanza y de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>V. LA PSICOLOG\u00ed\u008dA DE JES\u00daS. Es de sobra sabido el car\u00e1cter problem\u00e1tico de la aproximaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al \/Jes\u00fas hist\u00f3rico, sobre todo a su personalidad. Por otra parte, parece injustificado un escepticismo radical, porque la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica realizada con los evangelios puede captar algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de su imagen. Los evangelistas no se preocuparon ciertamente de darnos a conocer su psique, atentos a testimoniar los dichos y los hechos, cuanto obr\u00f3 y ense\u00f1\u00f3, como lo atestigua Heb 1:1. No obstante, queda abierta la puerta para penetrar, aunque sea parcialmente, en su psicolog\u00ed\u00ada. Naturalmente, nos atendremos a los datos evang\u00e9licos, cuya tradici\u00f3n se remonta a antes del evangelista y la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>Ante todo, Jes\u00fas demuestra una conciencia extraordinaria de s\u00ed\u00ad. Est\u00e1 convencido de poseer el poder divino (exous\u00ed\u00ada) de perdonar los pecados y se comporta en consecuencia (Mar 2:1-12 y par). La comparaci\u00f3n con Salom\u00f3n y con el santuario de Jerusal\u00e9n exalta su superioridad: \u00abLa reina del sur se levantar\u00e1 en el d\u00ed\u00ada del juicio con esta generaci\u00f3n y la condenar\u00e1, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n; y aqu\u00ed\u00ad hay algo m\u00e1s que Salom\u00f3n\u00bb (Mat 12:42; cf Luc 11:31); \u00ab\u00bfO no hab\u00e9is le\u00ed\u00addo en la ley que en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado los sacerdotes en el templo quebrantan el s\u00e1bado y no son culpables? Pues yo os digo que aqu\u00ed\u00ad hay algo m\u00e1s que el templo\u00bb (Mat 12:5-6). Las tomas de posici\u00f3n hist\u00f3ricas de los hombres frente a \u00e9l tienen un peso determinante para su destino \u00faltimo: \u00abAl que me confiese delante de los hombres, el Hijo del hombre lo confesar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios; pero al que me niegue delante de los hombres, \u00e9l lo negar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios\u00bb (Luc 12:8-9; cf Mat 10:32-33). S\u00f3lo exteriormente parece uno de tantos rabbi, rodeado de un grupo de disc\u00ed\u00adpulos; en realidad, no es la ley mosaica, sino \u00e9l mismo el que constituye el centro aglutinador de los disc\u00ed\u00adpulos. \u00abVen, y s\u00ed\u00adgueme\u00bb, ordena a los candidatos al discipulado (Mar 2:14 y Mat 9:9; Mat 4:22 y Luc 9:59; Mar 10:21 y par) [\/ Ap\u00f3stol\/ Disc\u00ed\u00adpulo]. Luego, seguirle a \u00e9l es antes que los deberes elementales de la piedad familiar: \u00abS\u00ed\u00adgueme; deja que los muertos entierren a sus muertos\u00bb (Mat 8:22; cf Luc 9:60), y postula una adhesi\u00f3n total y exclusiva a su persona: \u00abSi uno viene a m\u00ed\u00ad y no deja a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos y hermanas, y aun su propia vida, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado\u00bb (Luc 14:26; cf Mat 10:37). Los escribas del templo se remit\u00ed\u00adan en sus ense\u00f1anzas a la tradici\u00f3n; la palabra de Jes\u00fas, en cambio, reivindica validez por decirla \u00e9l. Mar 1:22 atestigua que los oyentes estaban asombrados porque \u00ables ense\u00f1aba como quien tiene autoridad [exous\u00ed\u00ada], y no como los maestros de la ley\u00bb; en las ant\u00ed\u00adtesis de Mt 5 resuena igualmente con fuerza su yo autorizado: \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u00bb Con libertad y familiaridad se dirige a Dios llam\u00e1ndole Abba, vocativo arameo usual en la boca de los ni\u00f1os para llamar a sus pap\u00e1s, y poco o nada usado en las oraciones jud\u00ed\u00adas del tiempo (cf Mar 14:36).<\/p>\n<p>En resumen, Jes\u00fas estuvo movido por una imagen de s\u00ed\u00ad que lo proyect\u00f3 por encima de los profetas, coloc\u00e1ndolo como presencia determinante en los caminos de la humanidad y de la historia y como centro del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios.<\/p>\n<p>Por su parte, el relato tradicional de las tentaciones nos dice que hubo de combatir para preservar su identidad, salvando su imagen interior de los factores contaminantes del ambiente. En particular, hubo de defenderse de expectativas mesi\u00e1nicas triunfalistas y tuvo que tener fe en el proyecto divino sobre \u00e9l, caracterizado por un mesianismo pobre y d\u00e9bil. Los sin\u00f3pticos, pero tambi\u00e9n tradiciones anteriores, pusieron en escena a Satan\u00e1s (Mar 1:3 y Mat 4:1-11; cf con Luc 4:1-13). Pero seg\u00fan los mismos testimonios, sabemos que Pedro personific\u00f3 a Satan\u00e1s para Jes\u00fas cuando intent\u00f3 apartarlo del camino de Jerusal\u00e9n (Mar 8:33 y Mat 16:23). Similarmente, a Jes\u00fas debi\u00f3 parecerle una tentaci\u00f3n sat\u00e1nica la intenci\u00f3n de la multitud, saciada con los panes multiplicados, de proclamarlo rey (Jua 6:14-15).<\/p>\n<p>Pero la fuerza de la tentaci\u00f3n no era s\u00f3lo externa; dentro del mismo Jes\u00fas se libr\u00f3 una lucha dram\u00e1tica: por una parte, el deseo de escapar a la muerte violenta; por otra, el impulso a hacer la voluntad del Padre; en concreto, a afrontar la via crucis. Una lucha interior de la cual surgi\u00f3 la dif\u00ed\u00adcil decisi\u00f3n de fidelidad al proyecto divino: \u00abAbba, \u00c2\u00a1Padre!, todo te es posible; aparta de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb (Mar 14:36 y par: cf Jua 12:27).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, ac\u00e1 y all\u00e1 los sin\u00f3pticos no dejan de documentar su participaci\u00f3n emotiva en el cumplimiento de la misi\u00f3n. Las bienaventuranzas (Luc 6:20-21; cf Mat 5:3ss), gozosas proclamaciones mesi\u00e1nicas en favor de los pobres, de los hambrientos y de los que lloran, testimonian su solidaridad afectiva con estos beneficiarios, pues \u00e9l se congratula con ellos por la pr\u00f3xima intervenci\u00f3n liberadora de Dios rey. Una observaci\u00f3n an\u00e1loga se impone a prop\u00f3sito de su canto de bendici\u00f3n o de alabanza de Dios, que por gracia ha revelado el misterio del reino a los \u00abpeque\u00f1os\u00bb (Mat 11:25-26); Luc 10:21 presenta, por su parte, esta explicitaci\u00f3n: \u00abEn aquel momento, lleno de gozo bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, dijo&#8230;\u00bb). Con admiraci\u00f3n y estupor observa la confianza de la cananea: \u00ab\u00c2\u00a1Oh mujer, grande es tu fe!\u00bb (Mat 15:28), y pone de manifiesto la fe del centuri\u00f3n: \u00abAl o\u00ed\u00adrlo, qued\u00f3 admirado y dijo a los que lo segu\u00ed\u00adan: `Os aseguro que ni en Israel he encontrado una fe como \u00e9sta\u00bb&#8216; (Luc 7:9). Tiene compasi\u00f3n de la multitud porque est\u00e1 privada de gu\u00ed\u00adas seguros (Mar 6:34 y Mat 9:36), y cuando, sin preocuparse de la comida, le sigue con constancia (Mar 8:2; Mat 15:32). Tiene compasi\u00f3n de los dos ciegos de Jeric\u00f3 (Mat 20:34), de un leproso (Mar 1:41), de la viuda de Na\u00ed\u00adn (Luc 7:13). De signo opuesto es, en cambio, su reacci\u00f3n frente a las impenitentes ciudades del lago (Mat 11:20-24; Luc 10:12-15); a los fariseos, que le piden un signo llamativo (Mat 12:39; Mat 16:4; Mar 8:12; Lev 11:29) y hacen ostentaci\u00f3n de su observancia (Mat 23:13ss; Lev 11:39ss). Entonces en su boca resuenan invectivas dur\u00ed\u00adsimas y sin compasi\u00f3n: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros!\u00bb En cambio, apostrofa a Jerusal\u00e9n apenado (Luc 19:41;  Mat 23:37-38).<\/p>\n<p>Por otra parte, Le nos atestigua el ardiente anhelo de Jes\u00fas de que se realice el objeto de su misi\u00f3n: \u00abHe venido a traer fuego a la tierra, y \u00c2\u00a1cu\u00e1nto deseo ya que arda!\u00bb (Mat 12:49), y su deseo de consumar la pascua con sus disc\u00ed\u00adpulos la v\u00ed\u00adspera de su muerte (Mat 22:15). Finalmente, nos parece preciosa la observaci\u00f3n siguiente de Mc: la afirmaci\u00f3n del rico de haber observado los mandamientos desde la juventud suscita en Jes\u00fas un movimiento de afecto: \u00abJes\u00fas lo mir\u00f3 con amor\u00bb (Mat 10:21).<\/p>\n<p>VI. EL MUNDO INTERIOR DE \/ PABLO. Gracias a sus cartas ciertamente aut\u00e9nticas -lTes, 1-2Cor, G\u00e1l, Rom, Flp, Flm-, estamos en condiciones de trazar, al me-nos a grandes rasgos y no sin lagunas, no s\u00f3lo su biograf\u00ed\u00ada externa, sino tambi\u00e9n la historia de su alma. Apresur\u00e9monos a decir que su existencia experiment\u00f3 una excisi\u00f3n tan fuerte, que presenta dos caras opuestas: la del fariseo celoso y la del \u00abesclavo de Jesucristo\u00bb; en medio, como un vado, la experiencia de Damasco, que hizo de \u00e9l un hombre nuevo. Sin embargo, no se puede dejar de percibir una continuidad psicol\u00f3gica: el orgullo de su pertenencia a la \u00absecta\u00bb farisea y la adhesi\u00f3n sin reservas al juda\u00ed\u00adsmo son las mismas caracter\u00ed\u00adsticas psicol\u00f3gicas de su nueva pertenencia a Cristo y de su compromiso por la causa del evangelio.<\/p>\n<p>De su pasado de observante intachable de la ley habla en G\u00e1l 1:13-14 y en Flp 3:5-6. Luego, repetidas veces, atestigua su cambio radical ocurrido en el camino de Damasco (1Co 15:8-10; G\u00e1l 1:15-16; Flp 3:7-11); pero, regularmente, huye aqu\u00ed\u00ad de descripciones psicol\u00f3gicas, atento \u00fanicamente a poner de manifiesto la acci\u00f3n de la gracia divina: como a los ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n, tambi\u00e9n a \u00e9l Cristo \u00abse le ha aparecido\u00bb en el fulgor de su gloria divina de resucitado (lCor 15; cf ICor 9,1); Dios lo ha elegido como ap\u00f3stol de los paganos desde el seno de su madre y le ha revelado (apokalyptein) el misterio de su Hijo Jes\u00fas (G\u00e1l 1). En realidad, estamos aqu\u00ed\u00ad ante interpretaciones teol\u00f3gicas que subrayan la iniciativa divina en \u00e9l (cf tambi\u00e9n ICor 7,25; 2Co 4:1). S\u00f3lo en F1p 3 habla de su conversi\u00f3n en t\u00e9rminos de cambio interior y personal, convertido al c\u00f3digo de la gratuidad, despu\u00e9s de haber hecho del c\u00f3digo del deber la columna de su existencia: \u00abPero todo lo que tuve entonces por ventaja, lo juzgo ahora da\u00f1o por Cristo; m\u00e1s a\u00fan, todo lo tengo por p\u00e9rdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por quien he sacrificado todas las cosas, y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo y encontrarme en \u00e9l; no en posesi\u00f3n de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la \/ justicia de Dios, que se funda en la \/ fe\u00bb (vv. 7-9).<\/p>\n<p>Como se ve, no se trata de una conversi\u00f3n entendida en sentido moralista. Pablo no fue ni ateo ni pecador. Si se quiere hablar de conversi\u00f3n, hay que precisar: Pablo se convirti\u00f3 a Cristo, su Se\u00f1or y camino \u00fanico de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Al mismo tiempo, en el camino de Damasco naci\u00f3 en \u00e9l la clara conciencia de haber recibido directamente, como los profetas en el AT, una misi\u00f3n divina: proclamar el evangelio abiertamente (G\u00e1l 1:15-16). Luego, el fuego de las oposiciones le templar\u00e1n como \u00abap\u00f3stol de los gentiles\u00bb por investidura divina, no humana (G\u00e1l 1:1; Rom 1:1-6; 2Cor 10-13). Nada de incertidumbres, y menos a\u00fan de dudas: si Pedro es el ap\u00f3stol por excelencia para los circuncidados, igualmente \u00e9l es el ap\u00f3stol por excelencia para los incircuncisos (G\u00e1l 2:7-8). Ciertamente, reconoce que es el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles, y que no merece el nombre de ap\u00f3stol por haber perseguido a la Iglesia de Dios; pero no oculta la eficacia de la gracia de Dios en su vida de misionero comprometido m\u00e1s que ning\u00fan otro (ICor 15,9-10).<\/p>\n<p>Se puede decir incluso que se identific\u00f3 totalmente con el evangelio y el carisma apost\u00f3lico: el mensaje evang\u00e9lico es su evangelio (Rom 2:16; Rom 16:25), el \u00fanico v\u00e1lido, porque es el \u00fanico que merece la definici\u00f3n de evangelio-buena nueva (G\u00e1l 1:6-8). Con una buena dosis de intolerancia, e incluso de fanatismo, trata de \u00abherejes\u00bb a los adversarios judeo-cristianos, que hac\u00ed\u00adan una propaganda distinta en campo pagano (cf 2Cor; G\u00e1l y Flp 3). Como disculpa suya en parte, valga la circunstancia de haber sido v\u00ed\u00adctima de ataques virulentos y continuos.<\/p>\n<p>En las relaciones con sus comunidades emerge una personalidad riqu\u00ed\u00adsima de sentimientos humanos. Nada de burocracia: la relaci\u00f3n ap\u00f3stol-Iglesias se encarn\u00f3 en c\u00e1lidas relaciones presididas por el v\u00ed\u00adnculo \u00abyo-vosotros\u00bb. As\u00ed\u00ad, evocando la pasada evangelizaci\u00f3n de Tesal\u00f3nica, puede atestiguar: \u00abAunque, como ap\u00f3stoles de Cristo, hemos podido hacer uso de nuestra autoridad, hemos sido todo bondad en medio de vosotros. M\u00e1s a\u00fan, como una madre cuida cari\u00f1osamente a sus hijos, as\u00ed\u00ad, en nuestra ternura hacia vosotros, hubi\u00e9ramos querido entregaros, al mismo tiempo que el evangelio de Dios, nuestra propia vida. \u00c2\u00a1Tanto os quer\u00ed\u00adamos!\u00bb (ITes 2,7-8). Lejos en persona, pero no de coraz\u00f3n, ha hecho todo lo posible para volver a ver a sus amados tesalonicenses (2,15); y cuando Timoteo, de vuelta de Tesal\u00f3nica, le lleva buenas noticias, exclama: \u00abAhora nos parece vivir de nuevo, porque os manten\u00e9is firmes en el Se\u00f1or\u00bb (3,8). Los tesalonicenses no han de dudar de que se acuerda constantemente de ellos; pero confiesa tambi\u00e9n que se ha alegrado al saber que ellos conservaban de \u00e9l un buen recuerdo (3,6).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo ama a los creyentes de sus comunidades, sino que tambi\u00e9n quiere ser correspondido. Escribe as\u00ed\u00ad a los corintios: \u00abCorintios, me he desahogado con vosotros y se me ha ensanchado el coraz\u00f3n. Yo no tengo reservas con vosotros; sois vosotros los que las ten\u00e9is conmigo. Pagadme con la misma moneda. Os digo como a hijos: ensanchad tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n\u00bb (2Co 6:11-13). Con emoci\u00f3n recuerda la acogida que tuvo en Galacia: \u00abY aunque mi enfermedad fue para vosotros una prueba, no me despreciasteis ni me rechazasteis, sino que me acogisteis como a un \u00e1ngel de Dios, como a Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 4:14). Es realmente incre\u00ed\u00adble, pero el presente le vuelve la cara: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n ahora aquellos entusiasmos vuestros por m\u00ed\u00ad? Doy fe de que, si hubiera sido posible, hasta os hubierais arrancado los ojos para d\u00e1rmelos. \u00bfY ahora he pasado a ser enemigo vuestro por baberos dicho la verdad?\u00bb (G\u00e1l 4:15-16).<\/p>\n<p>En cambio, la relaci\u00f3n con los filipenses no experiment\u00f3 crisis alguna. Prisionero, confiesa que los lleva en el coraz\u00f3n (F1p 1,7). Luego, ante la perspectiva de una condena capital, se declara interiormente dividido entre el deseo de una comuni\u00f3n indefectible con Cristo y el deseo de continuar viviendo para servir de ayuda a\u00fan a los filipenses, aunque termina inclin\u00e1ndose hacia esta segunda eventualidad, naturalmente en cuanto depende de \u00e9l (1,23-35). De todos modos, les invita a compartir su alegr\u00ed\u00ada de testigo del evangelio (2,17). Luego, en la preciosa ayuda recibida en la c\u00e1rcel, valora sobre todo el signo del nuevo florecer de su afecto a \u00e9l (4,10).<\/p>\n<p>A Filem\u00f3n le escribe de On\u00e9simo, esclavo fugitivo: \u00abTe lo env\u00ed\u00ado como si te enviara mi propio coraz\u00f3n\u00bb (v. 12).<\/p>\n<p>Es extraordinaria tambi\u00e9n su adhesi\u00f3n de coraz\u00f3n a los correligionarios jud\u00ed\u00ados, que hab\u00ed\u00adan rechazado en masa el mensaje evang\u00e9lico: \u00abComo cristiano que soy, digo la verdad, no miento. Mi conciencia, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, me asegura que digo la verdad. Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor. Quisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza\u00bb (Rom 9:1-3). Pero para los que constantemente le acechaban con hostilidad, recurre a invectivas de tipo prof\u00e9tico (1Ts 2:15-16). Igualmente vehemente en su reacci\u00f3n al frente combativo de sus adversarios judeo-cristianos, que en Corinto, en Galacia y en Macedonia le hac\u00ed\u00adan una guerra despiadada. Los llama ora \u00abfalsos profetas, obreros enga\u00f1osos, que se disfrazan de ap\u00f3stoles de Cristo\u00bb (2Co 11:13), ora perros, malos obreros, falsos circuncidados\u00bb (Flp 3:2). A los agitadores de Galacia les da el apelativo despectivo de mutilados (G\u00e1l 5:12). A. Vanhoye ha dicho con raz\u00f3n, a prop\u00f3sito de la crisis g\u00e1lata, que Pablo vivi\u00f3 dentro de s\u00ed\u00ad el drama de los celos, envuelto en un tri\u00e1ngulo: \u00e9l, los amados creyentes de las Iglesias de Galacia y los adversarios como rivales. Por lo dem\u00e1s, \u00e9l mismo recurre a este motivo para explicar la pasi\u00f3n con que interviene ante los corintios: \u00abTengo celos divinos de vosotros, porque os he desposado con un solo marido, os he presentado a Cristo como una virgen pura. Pero temo que, como la serpiente enga\u00f1\u00f3 con su astucia a Eva, pervierta tambi\u00e9n vuestros pensamientos\u00bb (2Co 11:2-3).<\/p>\n<p>BIBL.: BAUMGARTEL F., BEHM J., Kard\u00ed\u00ada&#8230;, en GLNT V, 193-214; BULTMANN R., Kard\u00ed\u00ada, en Teolog\u00ed\u00ada del NT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981, 274ss; JEREMIAS J., Teolog\u00ed\u00ada del NT. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19804; KRAUS H.J.; Teolog\u00ed\u00ada de los Salmos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; Kuss O., Pablo. La funci\u00f3n del ap\u00f3stol en el desarrollo teol\u00f3gico de la iglesia primitiva, Herder, Barcelona 1975; LINDBLOM J., Prophecy in ancient Israel, Basil Blackwelt, Oxford 1967; MAURER C., Synoida, syne\u00ed\u00addesis, en GLNTXIII, 269-326; RENGESTORF K.H. (a cargo de), Das Paulusbild in der neueren deutschen Forschung, Wissenschaftliche Buchergesellschaft, Darmstadt 1969; SoRG Th., kard\u00ed\u00ada, DTNT 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980, I; VoN RAD G., Teolog\u00ed\u00ada del AT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19784; WOLFF H.W. Antropolog\u00ed\u00adas del AT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974.<\/p>\n<p>C. Barbaglio<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario.l. La psique humana: 1. La interioridad del hombre; 2. La religi\u00f3n del coraz\u00f3n; 3. Conciencia y responsabilidad de la persona. II. Inter\u00e9s psicol\u00f3gico de los narradores de Israel. III. La profundidad psicol\u00f3gica de la experiencia prof\u00e9tica. IV. El yo de los orantes en el salterio. V. La psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. VI. El mundo interior de Pablo.<br \/>\nPor lo regular, esta \u2020\u0153voz\u2020\u009d no aparece en los diccionarios b\u00ed\u00adblicos. La voluminosa Teolog\u00ed\u00ada delATde G. von Rad ofrece en el \u00ed\u00adndice s\u00f3lo alguna referencia espor\u00e1dica, mientras que se puede advertir su ausencia total en el \u00ed\u00adndice de la Teolog\u00ed\u00ada del NT de. R. Bultmann. Y, sin embargo, no se puede decir ciertamente que los libros de la Sagrada Escritura desatiendan la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica. Ante todo consignan concepciones antropol\u00f3gicas precisas, concediendo particular atenci\u00f3n a la psique humana. Por otra parte, el inter\u00e9s predominante por la historia del pueblo ismaelita y de las comunidades cristianas de los or\u00ed\u00adgenes no quita espacio a la subjetividad y a la interioridad humana, que, antes al contrario, destacan con claridad en algunas expresiones literarias, como, por ejemplo, en el Salterio y las cartas de Pablo, donde el yo del orante israelita y del ap\u00f3stol de los gentiles ocupa el primer puesto en la escena.<br \/>\nDe modo particular, el inter\u00e9s de la Biblia versa sobre las reacciones interiores y profundas del hombre ante la iniciativa de gracia de Yhwh y del Padre de Jesucristo. Podr\u00ed\u00adamos hablar al respecto de psicolog\u00ed\u00ada religiosa del hombre b\u00ed\u00adblico, el cual, para usar una expresi\u00f3n de Pablo, si confiesa el \u2020\u0153credo\u2020\u009d con los labios, es con el coraz\u00f3n como cree; a la manifestaci\u00f3n exterior y social corresponde la interioridad de la adhesi\u00f3n de fe (Rm 10,9-10). En resumen, la relaci\u00f3n del hombre con Dios es campo privilegiado de un estudio teol\u00f3gico b\u00ed\u00adblico.<br \/>\n2655<br \/>\n1. LA PSIQUE HUMANA.<br \/>\nComo lo dice la misma etimolog\u00ed\u00ada, la psicolog\u00ed\u00ada estudia la psique humana vista en sus m\u00faltiples sentimientos y en sus manifestaciones propiamente espirituales. Pero errar\u00ed\u00adamos si en nuestro examen b\u00ed\u00adblico nos limit\u00e1semos a analizar los textos caracterizados por la presencia del vocablo \u2020\u0153alma\u2020\u009d (psyj\u00e9, nefes). Nuestra atenci\u00f3n debe dirigirse, por el contrario, sobre todo al t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d (kard\u00ed\u00ada, leb o lebab), preferido por los escritores b\u00ed\u00adblicos para indicar el mundo interior del hombre, sus emociones, sus sentimientos, sus pensamientos, sus decisiones y tendencias, justamente lo que llamamos nosotros mundo ps\u00ed\u00adquico. En cambio, el significado fundamental de alma es el de vida o soplo vital, presente tambi\u00e9n en los animales y que en el hombre se presenta tambi\u00e9n como fuente de actividad ps\u00ed\u00adquica, sobre todo de car\u00e1cter emotivo. As\u00ed\u00ad se explica que H.W. Wolff-en realidad, de manera unilateral y maximalista- llegue a afirmar: \u2020\u0153nunca es nefes el sujeto espec\u00ed\u00adfico de actividades espirituales\u2020\u009d (Anthropologie de l\u2020\u2122Ancien Testa-ment, Labor et Fides, Ginebra 1973, 29).<br \/>\nIgualmente desde el punto de vista terminol\u00f3gico, debemos observar que el segundo vocablo b\u00ed\u00adblico espec\u00ed\u00adficamente expresivo de la interioridad humana es \u2020\u0153r\u00ed\u00ad\u00f1ones\u2020\u009d, usado frecuentemente en paralelismo o en coordinaci\u00f3n con \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d. En cambio, el t\u00e9rmino \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (pne\u00fc-ma, ru\u00f1h) Aexpresa propiamente la chispa divina presente en el hombre, el cual se relaciona as\u00ed\u00ad con su creador (para los temas b\u00ed\u00adblicos del \u2020\u0153alma\u2020\u009d y de \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d v\u00e9ase \/ Hombre).<br \/>\n2656<br \/>\n1. La interioridad del hombre.<br \/>\nCon el vocablo \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d, o tambi\u00e9n \u2020\u0153r\u00ed\u00ad\u00f1ones\u2020\u009d, la Biblia subraya ante todo que el hombre es un ser bifronte o bidemensional: a su cara externa e inmediatamente perceptible se suma su rostro interior, profundo y escondido; su yo interior, dir\u00ed\u00adamos nosotros, que no escapa a la mirada penetrante de Dios, ni tampoco al ojo penetrante del mismo interesado. Esta distinci\u00f3n, sin duda obvia, va acompa\u00f1ada a menudo significativamente de una valoraci\u00f3n precisa: la verdad y autenticidad del hombre est\u00e1 en su mundo interior, y lo que aparece externamente tiene valor s\u00f3lo si est\u00e1 en correspondencia con lo interior; en otro caso, resulta falso e inaut\u00e9ntico. As\u00ed\u00ad, el profeta Isa\u00ed\u00adas, en nombre de Dios, reprende al pueblo que honra a Yhwh s\u00f3lo de palabra y con los labios, mientras que su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos (29,13). Reproche tomado por Jes\u00fas para estigmatizar la actitud hip\u00f3crita de los fariseos y escribas, que critican la conducta de los disc\u00ed\u00adpulos del rabbide Galilea por descuidar las prescripciones acerca de lo puro y lo impuro (Mc 7,6 y par). De modo similar, Jerem\u00ed\u00adas observa que Yhwh est\u00e1 cerca de la boca de los imp\u00ed\u00ados, pero lejos de sus r\u00ed\u00ad\u00f1ones (12,7). Igualmente podemos citar las c\u00e9lebres ant\u00ed\u00adtesis b\u00ed\u00adblicas: circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n y circuncisi\u00f3n de la carne (Rm 2,28-29; Jr 9,24-25); conversi\u00f3n de ritos penitenciales y conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (JI 2,12-13); lo que se ve y lo que hay en el coraz\u00f3n (2Co 5,12); separaci\u00f3n de los ojos (prosopoi) y separaci\u00f3n del coraz\u00f3n (kard\u00ed\u00adai: lTs 2,17); escritura en la piedra y escritura en el coraz\u00f3n (2Co 3,2-3; Jr 31,33).<br \/>\nEl interior es un mundo que el hombre puede que consiga ocultar a los dem\u00e1s, pero no a Dios, el cual ve en el coraz\u00f3n (IS 16,7), lo conoce (Hch 1,24), lo escruta (Jr 11,20; Si 42,18; Hb 4,12-13), escruta el coraz\u00f3n y examina los r\u00ed\u00ad\u00f1ones (Jr 17,10), ve los r\u00ed\u00ad\u00f1ones y el coraz\u00f3n (Jr 20,12). La Biblia llega incluso a calificar a Dios como \u2020\u0153el que conoce el coraz\u00f3n humano\u2020\u009d (kardiognostes: Hch 1,24; Hch 15,8), el que sondea los corazones y los r\u00ed\u00ad\u00f1ones (SaI 7,10; Jr 11,20).<br \/>\nPues bien, lo \u00ed\u00adntimo del hombre (= el coraz\u00f3n) es la sede de sus sentimientos, pensamientos y proyectos. As\u00ed\u00ad Ez 22,14 habla de resistencia del coraz\u00f3n para significar el coraje; Dt 28,47, de alegr\u00ed\u00ada y satisfacci\u00f3n del coraz\u00f3n en el servicio de Dios, yAc 14,17, del creador que llena de alegr\u00ed\u00ada los corazones de los hombres. El anuncio de la partida de Jes\u00fas llena de tristeza el coraz\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 16,6), mientras que Pablo declara que siente un profundo dolor en su coraz\u00f3n por la incredulidad de sus \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d israelitas (Rm 9,2). Oseas anuncia as\u00ed\u00ad antropom\u00f3rfica-mente la compasi\u00f3n de Dios por su pueblo: \u2020\u0153,C\u00f3mo voy a abandonarte, Efra\u00ed\u00adn; c\u00f3mo voy a traicionarte, Israel&#8230;? Mi coraz\u00f3n se revuelve dentro de m\u00ed\u00ad y todas mis entra\u00f1as se estremecen\u2020\u009d (11,8). La altivez encuentra expresi\u00f3n pl\u00e1stica en la f\u00f3rmula de exaltaci\u00f3n del coraz\u00f3n (Gn 49,16; Dt 8,14). El deseo y el anhelo ardiente son atribuidos lo mismo al coraz\u00f3n que al alma: en Rom 10,1 Pablo habla del deseo de su coraz\u00f3n, y el libro de los Proverbios afirma que el deseo del alma del imp\u00ed\u00ado est\u00e1 vuelto al mal (21,10). Pero tambi\u00e9n la alegr\u00ed\u00ada( SaI 86,4), la tristeza (Mt 26,38), el dolor (Lc 2,37) y la angustia (Rm 2,9) brotan del alma. Hay, pues, una identidad parcial de significado entre \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u2122 y \u2020\u0153alma\u2020\u2122.<br \/>\n2657<br \/>\nAdem\u00e1s, el coraz\u00f3n del hombre es la fuente de su actividad intelectiva. Si los ojos han sido dados para ver y los o\u00ed\u00addos para o\u00ed\u00adr, Dios le ha dado al hombre el coraz\u00f3n para conocer (Dt 29,3). A Salom\u00f3n, que en el sue\u00f1o de Gaba\u00f3n pidi\u00f3 no riqueza, sino la sabidur\u00ed\u00ada necesaria para gobernar bien al pueblo, Yhwh le dio \u2020\u0153un coraz\u00f3n sabio y prudente\u2020\u009d (IR 3,12). Pr 18,15 habla de un \u2020\u0153coraz\u00f3n inteligente que adquiere conocimiento\u2020\u009d. En su coraz\u00f3n medita Mar\u00ed\u00ada el significado de todo lo ocurrido en Bel\u00e9n (Lc 2,19). En Rom 1,21 Pablo imputa a los \u00ed\u00addolos el oscurecimiento del coraz\u00f3n. En todos estos pasajes la mejor traducci\u00f3n de Ieb\/Iebab y de kard\u00ed\u00ada es \u2020\u0153mente\u2020\u009d o \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d.<br \/>\nFinalmente, la Biblia atribuye al coraz\u00f3n del hombre las decisiones y los proyectos operativos. Seg\u00fan Jer 23,20, Yhwh est\u00e1 empe\u00f1ado en realizar \u2020\u0153el designio de su coraz\u00f3n\u2020\u009d; y Pablo, a prop\u00f3sito de la colecta, recomienda a los corintios: \u2020\u0153Cada uno d\u00e9 seg\u00fan lo que ha decidido en su coraz\u00f3n\u2020\u009d (2Co 9,7).<br \/>\n2658<br \/>\n2. La religi\u00f3n del coraz\u00f3n.<br \/>\nLas formas institucionales de la religiosidad israelita se presentan en los testimonios b\u00ed\u00adblicos masivas e imponentes: templo, culto, sacerdocio, ley mosaica, tierra, rey. Sin embargo, lo central ah\u00ed\u00ad es el valor de la adhesi\u00f3ji interior, total y exclusiva a Yhwh, a su acci\u00f3n salvadora en la historia y a su voluntad exigente. Esto es cierto sobre todo gracias a la tradici\u00f3n deu-teronomista, a Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, voces cr\u00ed\u00adticas que combatieron la disociaci\u00f3n entre esfera interior y exterior. Del Salterio hablaremos aparte despu\u00e9s [1 IV].<br \/>\nLa redacci\u00f3n deuteronomista [1 Deuteronomio] se coloca hist\u00f3ricamente en tiempo del destierro, cuando Israel hab\u00ed\u00ada perdido los signos institucionales de su fe: templo, tierra, rey. \u00bfC\u00f3mo explicar tanta p\u00e9rdida, y sobre todo, qu\u00e9 respuesta dar al interrogante angustioso sobre el futuro del pueblo? El deuteronomista tiene pronta la respuesta a las dos preguntas. Ante todo, Israel paga as\u00ed\u00ad su infidelidad a Yhwh, infidelidad que por encima de las formas externas ha atacado el mundo interior de las personas: el coraz\u00f3n de Israel se ha alejado de Yhwh (Dt 29,17), ha sido seducido por los \u00ed\u00addolos (Dt 11,16), se ha desviado (Dt 30,17). Hay, sin embargo, un futuro positivo para el pueblo: la vuelta a la tierra, que significa, en \u00faltimo an\u00e1lisis, retorno a vivir (Dt 30,6). Pero con una condici\u00f3n precisa: convertirse a Yhwh \u2020\u0153con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u2020\u009d (Dt 30,7; IR 8,47), amarlo \u2020\u0153con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u2020\u009d, es decir, con total entrega (Dt 6,5; Dt 30,6), servirlo \u2020\u0153con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u2020\u009d (L>t 10,12; 11,13), buscarlo \u2020\u0153con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u2020\u009d (Dt4,29), poner en pr\u00e1ctica su ley \u2020\u0153con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma\u2020\u009d (Dt 26,16), grabar su palabra en el coraz\u00f3n (Dt 6,6), circuncidar el propi\u00f3 coraz\u00f3n (Dt 10,16 ). Como se ve, se trata de una vuelta a Yhwh que implica a toda la persona y compromete el yo profundo. Pero a esta invitaci\u00f3n apremiante junta el deute-ronomista la promesa de que Yhwh intervendr\u00e1 en persona para circuncidar el coraz\u00f3n de los miembros de su pueblo (Dt 30,6) y para darle un .; coraz\u00f3n capaz de conocer y reconocer a su Dios (Dt 29,3).<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas, que intuy\u00f3 que la situaci\u00f3n del reino de Jud\u00e1 se precipitaba hacia la cat\u00e1strofe, no tiene ya confianza en las reformas religiosas realizadas tiempo atr\u00e1s por Ezequ\u00ed\u00adas y recientemente por Jos\u00ed\u00adas, ni recurre a las llamadas al pueblo, convencido de que el pecado origina\/de sus contempor\u00e1neos, a saber: la idolatr\u00ed\u00ada, ha echado ra\u00ed\u00adces tan profundas en el interior de las personas que hace imposible un cambio de decisi\u00f3n y de comportamiento. El coraz\u00f3n del pueblo se ha desviado y es rebelde (5,23); los jerosolimitanos obran de acuerdo con la obstinaci\u00f3n y la dureza de su coraz\u00f3n (7,24; 9,13; 16,12; 18,12; 23,17); su coraz\u00f3n est\u00e1 incircunciso, y por tanto de nada sirve la circuncisi\u00f3n de la carne (9,25-26). Puede que hayan realizado signos ritualistas de penitencia, pero no se han convertido a Yhwh con todo el coraz\u00f3n (3,10). As\u00ed\u00ad como el et\u00ed\u00adope no puede cambiar su piel y la pantera su pelo, as\u00ed\u00ad los israelitas son impotentes para hacer el bien, por haberse convertido en ellos el mal en una segunda naturaleza (13,23). En resumen, el yo profundo de la persona ha perdido su cometido de gu\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n.<br \/>\n2659<br \/>\nSin embargo, no le falta al profeta de Anatot la esperanza: Dios mismo intervendr\u00e1 para cambiar el coraz\u00f3n humano haci\u00e9ndolo d\u00f3cil y obediente: \u2020\u0153Les dar\u00e9 un coraz\u00f3n para que me conozcan, porque yo soy el Se\u00f1or\u2020\u009d (24,7); \u2020\u0153Y les dar\u00e9 otro coraz\u00f3n y otro camino para que me respeten siempre, en bien suya y de sus hijos despu\u00e9s de ellos&#8230; Pondr\u00e9 tambi\u00e9n mi temor en su coraz\u00f3n, a fin de que no se alejen de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (32,39-40). Las exigencias divinas de la alianza ser\u00e1n esculpidas en el coraz\u00f3n de los israelitas, y no ya en tablas de piedra, como en el Sina\u00ed\u00ad (31 33). As\u00ed\u00ad pues, el centro de las decisiones del hombre ser\u00e1 transformado de modo que haga concretamente posible la obediencia a Dios. Se iniciar\u00e1 as\u00ed\u00ad una nueva alianza, en la cual ser\u00e1 la gracia divina la que asegure la fidelidad del socio humano (24,7 y 31,31-34).<br \/>\nTambi\u00e9n Ezequiel dirige su atenci\u00f3n a las ra\u00ed\u00adces de la pr\u00e1ctica idol\u00e1trica, en la cual se consuma la infidelidad del pueblo. Los \u00ed\u00addolos ocupan el coraz\u00f3n de los israelitas, afirma el profeta (20,16 y 11,21). Si Oseas sobre todo hab\u00ed\u00ada denunciado laprosti-tuci\u00f3n exterior de Israel, es decir, sus comportamientos idol\u00e1tricos, Ezequiel llega a hablar de coraz\u00f3n \u2020\u0153prostituido\u2020\u009d o \u2020\u0153ad\u00faltero\u2020\u009d (6,9). El centro de las decisiones de la persona se ha endurecido, se ha vuelto impermeable a toda llamada a la conversi\u00f3n (2,4; 3,7, 16,30). Con una expresi\u00f3n pl\u00e1stica, lo define Ezequiel \u2020\u0153un coraz\u00f3n de piedra\u2020\u009d (36,26 y 11,19).<br \/>\nAl radicalismo de la denuncia del pecado corresponde en Ezequiel una fuerte esperanza para el futuro, cuando el mismo Yhwh renueve el yo interior de las personas, haci\u00e9ndolo capaz de opciones de obediencia al querer divino: \u2020\u0153Les dar\u00e9 otro coraz\u00f3n e infundir\u00e9 en ellos un esp\u00ed\u00adritu nuevo; quitar\u00e9 de su pecho el coraz\u00f3n de carne para que caminen conforme a mis leyes, guarden mis preceptos y los pongan en pr\u00e1ctica. Ellos ser\u00e1n mi pueblo y yo ser\u00e9 su Dios\u2020\u009d (11,19-20); \u2020\u0153Os dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo y os infundir\u00e9 un esp\u00ed\u00adritu nuevo; quitar\u00e9 de vuestro cuerpo el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Infundir\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu en vosotros y har\u00e9 que viv\u00e1is seg\u00fan mis preceptos, observando y guardando mis leyes. Habitar\u00e9is entonces en la tierra que di a vuestros padres, ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d (36,26- 28). En otros t\u00e9rminos, el centro de decisi\u00f3n (coraz\u00f3n) estar\u00e1 movido por un dinamismo sobrenatural (esp\u00ed\u00adritu) de obediencia y de entrega concreta a Yhwh.<br \/>\n2660<br \/>\nEn el NT nos basta aludir en primer lugar a la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas de Mc 7,15.21, donde, oponi\u00e9ndose a las prescripciones del AT y jud\u00ed\u00adas sobre lo puro y lo impuro, impugna la ideolog\u00ed\u00ada subyacente a ello: la fuente del mal y la esfera de las fuerzas de la muerte no es de car\u00e1cter cosista (determinados alimentos, flujo menstrual, contacto con los cad\u00e1veres, etc.), sino el yo interior de la persona (el coraz\u00f3n), de donde brotan las decisiones y los comportamientos consiguientes que echan al hombre en brazos de la muerte. No podemos, adem\u00e1s, pasaren silencio el testimonio de Pablo, que relativiza la circuncisi\u00f3n carnal para acentuar la importancia de la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n: \u2020\u0153Da igual estar o no circuncidado; lo que importa es ser un hombre nuevo\u2020\u009d (Ga 6,15); \u2020\u0153Porque no es jud\u00ed\u00ado el que lo es exteriormente, ni es circuncisi\u00f3n la que aparece exterior-mente en la carne; sino que es jud\u00ed\u00ado el que lo es en lo interior, y la verdadera circuncisi\u00f3n es la del coraz\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, no seg\u00fan la letra\u2020\u009d (Rm 2,28-29). Por no hablar de la insistencia paulina seg\u00fan la cual el Esp\u00ed\u00adritu y la \u00e1gape se han derramado en el coraz\u00f3n de los creyentes (Ga 4,6 y Rm 5,5), capacit\u00e1ndolos as\u00ed\u00ad para llevar una existencia nueva, propia de los \u00faltimos tiempos.<br \/>\n2661<br \/>\n3. Conciencia y responsabilidad de la persona.<br \/>\nEscribe excelentemente C. Maurer: \u2020\u0153Es altamente sorprendente que el AT no forjara ning\u00fan t\u00e9rmino para indicar la conciencia. Ello depende de la particular antropolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria.<br \/>\nLo que determina fundamentalmente al hombre es su ser frente a Yhwh, el Dios de la revelaci\u00f3n\u2020\u009d (GLNT XIII, 296). En realidad, los hombres de la Biblia obtienen el conocimiento del bien y del mal de la palabra divina. La escucha, no la introspecci\u00f3n, es la luz que ilumina el camino que han de recorrer. Por otra parte, el AT evidencia con fuerza el yo de la persona, que toma conciencia de s\u00ed\u00ad (= conciencia ontol\u00f3gica) justamente en la confrontaci\u00f3n con la autorreve-laci\u00f3n divina. De particular importancia son a este respecto los cantos individuales del Salterio, el fen\u00f3meno caracter\u00ed\u00adstico de los profetas y las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas; y en el NT ocupa el primer plano el yo de Jes\u00fas y de Pablo. A continuaci\u00f3n hablaremos de ello (en 111-VI).<br \/>\nEn el NT le debemos a Pablo probablemente la introducci\u00f3n del vocablo syne\u00ed\u00addesis, presente en sus cartas con significado propio. N\u00f3tese ante todo la observaci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica de C. Maurer: \u2020\u0153No menos de ocho de los 14 pasajes paulinos se concentran en la discusi\u00f3n acerca de los idoloti-tos (1Co 8,7-13; ico 10,25-30)\u2020\u009d (GLNTXIII, 312). En la Iglesia de Corinto algunos creyentes, poco iluminados pero muy piadosos, ten\u00ed\u00adan escr\u00fapulos de comer la carne de animales inmolados a divinidades paganas, carne vendida en las carnicer\u00ed\u00adas p\u00fablicas (= idolotitos), temerosos de pecar de idolatr\u00ed\u00ada. Otros, en cambio, de la profesi\u00f3n monote\u00ed\u00adsta de su fe obten\u00ed\u00adan la persuasi\u00f3n interna de la nulidad de los dioses paganos, y consiguientemente de la insignificancia religiosa de los idolotitos; por eso los com\u00ed\u00adan con tranquilidad de conciencia, pero terminando as\u00ed\u00ad por dar esc\u00e1ndalo a sus hermanos d\u00e9biles o de conciencia \u2020\u0153d\u00e9bil\u2020\u009d. Al tomar posici\u00f3n, Pablo confiesa que comparte la libertad de conciencia de los llamados fuertes, pero les reprocha su ostentaci\u00f3n individualista y el no preocuparse de los \u2020\u0153d\u00e9biles\u2020\u2122. Libertad interior de conciencia y consiguiente libertad moral de acci\u00f3n, desde luego; pero todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, en la vida asociada debe valer el principio supremo de la \u00e1gape, de la atenci\u00f3n sol\u00ed\u00adcita hacia el hermano y a su conciencia, te\u00f3ricamente equivocada, pero para \u00e9l gu\u00ed\u00ada obligada de su obrar. Sobre todo hay que notar en Pablo la conexi\u00f3n estrech\u00ed\u00adsima entre conocimiento (gn\u00f3sis), conciencia o juicio interior y libertad de acci\u00f3n (exous\u00ed\u00ada o eleuzer\u00ed\u00ada). El conocimiento por fe del \u00fanico Dios es el origen de la persuasi\u00f3n interior de que es posible comer los idolotitos sin incurrir en idolatr\u00ed\u00ada. Pero en personas expuestas a resistencias muy fuertes, esa conciencia no consigue producir el juicio interior liberador del obrar humano frente a los idolotitos.<br \/>\nDe todos modos, se puede concluir que para Pablo la conciencia interior, iluminada o no, es criterio moral de acci\u00f3n y que es preciso seguir cuanto ella dicta (cf tambi\u00e9n Rm 2,15).<br \/>\nNo es diverso el significado de syne\u00ed\u00addesis en Rom 13,5, donde el ap\u00f3stol insta a los creyentes de Roma a cumplir fielmente los deberes c\u00ed\u00advicos, en particular el de pagar los tributos; han de estar animados no s\u00f3lo por la fuerza intimidatoria de la pena, sino que han de obrar por motivo de conciencia, es decir, impulsados por la persuasi\u00f3n de queel Estado es querido por Dios, y que por tanto el deber c\u00ed\u00advico se funda \u00faltimamente en el querer divino.<br \/>\nPero Pablo afirma claramente en 1 Co 4,4 el l\u00ed\u00admite de la voz de la propia conciencia, vista aqu\u00ed\u00ad como juez que valora nuestra conducta pasada. En concreto, mirando dentro de s\u00ed\u00ad, no descubre \u00e9l ning\u00fan motivo de reproche (el\u00e9njesthai, \u00e9lenjos); sin embargo, no por eso se considera plenamente en orden frente a Dios; s\u00f3lo el veredicto de la palabra del juez divino es infalible: \u2020\u0153&#8230; No me siento culpable (synoida, verbo correspondiente al sustantivo syne\u00ed\u00addesis], de nada; pero no por esto quedo justificado (dedika\u00ed\u00adoma\u00ed\u00adJ. Quien me juzga es el Se\u00f1or\u2020\u009d.<br \/>\nLos escritos pospaulinos regularmente califican la \u2020\u0153conciencia\u2020\u009d con los adjetivos \u2020\u0153buena\u2020\u009d (agath\u00e9:<br \/>\nHch 23,1; lTm 1,5; lTm 1,19; IP 3,16; IP 3,21), \u2020\u0153pura\u2020\u009d(kathar\u00e1: lTm 3,9; 2Tm 1,3), \u2020\u0153hermosa\u2020\u009d (kal\u00e9:<br \/>\nHb 13,18), \u2020\u0153irreprensible\u2020\u009d (apr\u00f3skopos: Hch 24,16), pero tambi\u00e9n \u2020\u0153malvada\u2020\u009d (poner\u00e1: Hb 10,22). El significado tiende a descualificarse. Por algo syne\u00ed\u00addesis y p\u00ed\u00adstis (fe) aparecen con frecuencia en paralelismo o en coordinaci\u00f3n. Est\u00e1 para indicar el ser cristiano en general, creado por la gracia de Dios.<br \/>\n2662<br \/>\nII. INTERES PSicoLOGico DE LOS NARRADORES DE ISRAEL.<br \/>\nEn realidad, se deber\u00ed\u00ada hablar de desinter\u00e9s de los historiadores israelitas, atentos en sus obras a evidenciar la acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00ad\u00f1ca de Yhwh y la reacci\u00f3n concreta de fidelidad o no del pueblo a la iniciativa divina. V\u00e9ase, por ejemplo, la narraci\u00f3n del sacrificio de Isaac, en Gen 22, donde no se dice absolutamente nada de los sentimientos de \/ Abrah\u00e1n, llamado por Dios a sacrificar a su hijo \u00fanico; el relato sigue el carril de la menci\u00f3n del mandato divino y de la ejecuci\u00f3n humana. Mas no faltan excepciones significativas, y sobre ellas queremos llamar la atenci\u00f3n.<br \/>\nAnte todo, la tradici\u00f3n yahvista se detiene en el proceso psicol\u00f3gico que llev\u00f3 a Eva a la transgresi\u00f3n del mandato divino (Gn 3). La insinuante \u2020\u0153serpiente\u2020\u009d subraya lo odioso de la prescripci\u00f3n de Yhwh: \u2020\u0153,Es cierto que os ha dicho Dios: No com\u00e1is de ning\u00fan \u00e1rbol del jard\u00ed\u00adn?\u2020\u009d (y. 1); pero la mujer rectifica, aunque exagerando la prohibici\u00f3n del Creador, que ella, indebidamente, extiende a tocar el fruto del \u00e1rbol puesto en medio del jard\u00ed\u00adn, cuando Dios hab\u00ed\u00ada prohibido s\u00f3lo comer de \u00e9l. Luego el tentador intenta abrir brecha incoando un proceso contra las intenciones de Yhwh: a la trasgresi\u00f3n no seguir\u00ed\u00ada ninguna muerte; es m\u00e1s, al comer, los progenitores se har\u00ed\u00adan iguales a Dios. Se contempla as\u00ed\u00ad un verdadero y aut\u00e9ntico sue\u00f1o de autodeif\u00ed\u00adcaci\u00f3n del hombre. Al desencadenamiento del deseo sigue la cesi\u00f3n externa y de hecho de la mujer: \u2020\u0153La mujer vio que el \u00e1rbol era apetitoso para comer, agradable,a la vista y deseable para adquirir sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d (y. 6). El pecado \u2020\u0153original\u2020\u2122 del hombre tiene sus ra\u00ed\u00adces en el santuario de su yo, que llega a la autoafirmaci\u00f3n orgullosa y tit\u00e1nica.<br \/>\nSobre el fondo de la historia de Jos\u00e9 destaca un asunto familiar henchido de preferencias, sue\u00f1os de gloria, celos, envidias, odios, sentimientos de culpa y fuertes emociones. En particular son dignos de notarse los encuentros de Jos\u00e9 con sus hermanos (Gen 42ss). Al principio Jos\u00e9, recordando los sue\u00f1os que hab\u00ed\u00ada tenido tiempo atr\u00e1s en la casa paterna, se muestra severo (42,7-9). Los hermanos, por su parte, se sienten culpables de haber vendido al hermano, y por ello pagan ahora el precio en justo castigo divino (42,21). Jos\u00e9, emocionado al o\u00ed\u00adr las palabras que expresan estos sentimientos profundos de culpa, es incapaz de contener las l\u00e1grimas, aunque no en su presencia (42,24). Luego, cuando Benjam\u00ed\u00adn baja a Egipto, su emoci\u00f3n al ver al hermano m\u00e1s peque\u00f1o es profunda: \u2020\u0153Jos\u00e9 sali\u00f3 apresuradamente porque estaba muy emocionado a la vista de su hermano y se le saltaban las l\u00e1grimas\u2020\u009d (43,30). Por su parte, el prop\u00f3sito de retener a Benjam\u00ed\u00adn empuja a Jud\u00e1 a conjurar al hermano a\u00fan desconocido: \u2020\u0153&#8230; Nosotros respondimos a mi se\u00f1or: \u2020\u02dcTenemos un padre ya anciano y un hermano que le naci\u00f3 en la vejez; un hermano suyo ha muerto, por lo que le qued\u00f3 \u00e9l solo de aquella mujer, y su padre le quiere mucho&#8230; Si ahora vuelvo a tu siervo, mi padre, y no va con nosotros el muchacho&#8230;, morir\u00e1\u2020\u009d (44,20.30.31). La emoci\u00f3n llega a su \u00e1pice en la escena del reconocimiento (45,1-3.14-15.15). Al conocer la noticia de que Jos\u00e9 est\u00e1 vivo, el esp\u00ed\u00adritu de Jacob se reanim\u00f3, observa el autor (45,27). Y el anciano patriarca exclama: \u2020\u0153S\u00ed\u00ad, Jos\u00e9, mi hijo est\u00e1 vivo todav\u00ed\u00ada. Ir\u00e9 y lo ver\u00e9 antes de morir\u2020\u009d (45,28). Conmovedora es tambi\u00e9n la escena del encuentro del anciano padre con el hijo reencontrado (46, 29-30).<br \/>\nFinalmente, se impone la narraci\u00f3n viva y dram\u00e1tica de la historia de Sa\u00fal, animado por sentimientos oscilantes hacia \/ David, amado y odiado, admirado y temido. Atormentado por angustias y terrores, Sa\u00fal es tranquilizado por la m\u00fasica de David, al cual el receloso rey \u2020\u0153tom\u00f3 mucho cari\u00f1o\u2020\u009d (IS 16,14-23). Pero luego los triunfos de David, guerrero vencedor, suscitan en Sa\u00fal ira, disgusto y celos (IS 18,6-9). Los excesos paranoicos del primer rey israelita le impulsan incluso a prop\u00f3sitos y tentativas de matar a David, que consigue huir, suscitando as\u00ed\u00ad en el supersticioso rey Sa\u00fal temor sagrado ante la evidente protecci\u00f3n divina del rival (IS 18,10-29 efe. IS 19). Altamente emocionante, finalmente, es el encuentro a distancia de ambos, Sa\u00fal perseguidor y David perseguido, despu\u00e9s de haber \u00e9ste perdonado la vida de aqu\u00e9l: Sa\u00fal reconoce la superioridad moral de David, confiesa su culpa para con \u00e9l, sabe que el rival ser\u00e1 su sucesor e implora su benevolencia para sus hijos (IS 24,17-23). La escena se repite poco despu\u00e9s, y Sa\u00fal exclama:<br \/>\n\u2020\u0153Ac pecado. Vuelve, hijo m\u00ed\u00ado, David, pues no volver\u00e9 a hacerte mal, porque mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. Ac obrado como un insensato y me he enga\u00f1ado lamentablemente\u2020\u009d (IS 26,21).<br \/>\nUna historia, pues, narrada con mirada penetrante en la psicolog\u00ed\u00ada de Sa\u00fal. Del mismo modo, el autor de la historia de la subida de David al trono evidencia con pocas pero eficaces pinceladas el profundo sentimiento de Jonat\u00e1n hacia David: \u2020\u0153Cuando David termin\u00f3 de hablar con Sa\u00fal, Jonat\u00e1n qued\u00f3 prendado de David, y Jonat\u00e1n comenz\u00f3 a amarlo como a s\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d (IS 18,1 cf IS 19,1 y IS 20,17). Y se trataba nada menos que de su competidor al trono de Israel!<br \/>\n2663<br \/>\nIII. LA PROFUNDIDAD PSicoLOGICA DE LA EXPERIENCIA PROFETICA.<br \/>\nTodos los profetas de Israel demuestran la viva conciencia de ser portadores de una palabra de Dios al pueblo. As\u00ed\u00ad se explican las f\u00f3rmulas reiteradas con que comienzan y concluyen sus or\u00e1culos: \u2020\u0153Palabra del Se\u00f1or, \u2020\u0153Or\u00e1culo del Se\u00f1or, \u2020\u0153As\u00ed\u00ad habla el Se\u00f1or, \u2020\u0153El Se\u00f1or me dijo\/me habl\u00f3\u2020\u2122, \u2020\u0153Me lleg\u00f3 la palabra del Se\u00f1or, \u2020\u0153Visi\u00f3n del Se\u00f1or, \u2020\u02dcAs\u00ed\u00ad me hizo ver el Se\u00f1or. Palabra divina que ellos son perfectamente conscientes de haber recibido del mismo Dios, como se ve con toda evidencia en los relatos de vocaci\u00f3n en primera persona. [1 Profec\u00ed\u00ada.]<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, \/ Amos afirma que Dios no hace nada sin haber revelado su plan de acci\u00f3n a los profetas, sus servidores, movidos por \u00e9l irresistiblemente a proclamar su palabra al pueblo (3,7-8). En virtud de esta inquebrantable certeza interior, ninguna amenaza consigue hacerles callar. Por ejemplo, si Amasias, el sumo sacerdote del templo de Betel, le ordena que se vaya de Samar\u00ed\u00ada, Amos responder\u00e1 con valent\u00ed\u00ada que no es un profeta de oficio, sino un profeta elegido por Yhwh, el cual le ha confiado este encargo preciso:<br \/>\n\u2020\u0153Ve, profetiza a mi pueblo Israel\u2020\u009d (7,14-1 5).<br \/>\n\u00c2\u00a1Isa\u00ed\u00adas confiesa que es el mensajero de Yhwh, del Santo de Israel, enviado por \u00e9l al pueblo: \u2020\u0153Y o\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: cA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros?\u2020\u2122 Y respond\u00ed\u00ad: \u2020\u02dcAqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad\u2020\u2122. El me dijo: \u2020\u02dcVete y dile a este pueblo&#8230;\u2020\u009d (6,8-9).<br \/>\nM\u00e1s articulado es el relato de vocaci\u00f3n de \u00c2\u00a1Jerem\u00ed\u00adas (c. 1). Ante todo, el profeta de Anatot declara su convicci\u00f3n de haber sido elegido por Yhwh ya antes del nacimiento y de la concepci\u00f3n: una verdadera y aut\u00e9ntica predestinaci\u00f3n de gracia a la funci\u00f3n prof\u00e9tica. Si intenta sustraerse aduciendo el motivo de su corta edad que le imped\u00ed\u00ada gozar de autoridad para hablar en p\u00fablico, Dios no atender\u00e1 a razones: \u2020\u0153No digas: soy joven, porque adonde yo te env\u00ed\u00ade ir\u00e1s, y todo lo que te ordene dir\u00e1s\u2020\u009d (y. 7). No faltan expresiones pl\u00e1sticas para indicar la inefable experiencia de recepci\u00f3n del mensaje divino: \u2020\u0153El Se\u00f1or extendi\u00f3 su mano, toc\u00f3 mi boca y me dijo: \u2020\u02dcYo pongo mis palabras en tu boca\u2020\u009d (y. 9). M\u00e1s en concreto, la palabra de Dios puede llegarle al profeta a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n ocasional de objetos externos que, a la luz de la revelaci\u00f3n divina, asumen significados simb\u00f3licos. As\u00ed\u00ad, mirando un ramo de almendro, Jerem\u00ed\u00adas . advierte dentro de s\u00ed\u00ad la inspiraci\u00f3n divina.iluminadora: \u2020\u0153Yo velo por mi palabra para que\u2020\u009d se; cumpla\u2020\u009d (y. 12). De hecho, \u2020\u0153almendro\u2020\u009d en hebreo se indica con un vocablo que significa \u2020\u0153vigilante\u2020\u009d. Igualmente una olla hirviendo est\u00e1 ante los ojos del profeta, que oye decir: \u2020\u0153Desde el norte se derramar\u00e1 la desgracia sobre todos los habitantes de la tierra\u2020\u009d (y. 14).<br \/>\nPor su parte, \/ Ezequiel habla de la mano del Se\u00f1or que est\u00e1 sobre \u00e9l (1,3; 3,22; etc.), del esp\u00ed\u00adritu de Dios que lo dirige (11,1.24; 3,14; etc.), de la vocaci\u00f3n divina expresada primero en forma tradicional: \u2020\u0153Hijo de hombre, yo te env\u00ed\u00ado a los israelitas&#8230; Les comunicar\u00e1s mis palabras\u2020\u009d (2,3-7), y luego de modo original con la orden de tragar el volumen de las palabras de Yhwh (2,8-3,3). No menos original es su persuasi\u00f3n de haber sido constituido centinela del pueblo, atento y pronto a dar la voz de alarma al acercarse el enemigo (3,l7ss).<br \/>\nSe trata, evidentemente, de experiencias m\u00ed\u00adsticas, extraordinarias, indecibles. Sus beneficiarios intentan hablar de ellas recurriendo a un lenguaje aproximativo: han escuchado la palabra de Dios, han tenido visiones de origen divino, han comido el volumen con las palabras de Yhwh escritas por un lado y por otro. En cualquier caso, es evidente su convicci\u00f3n interior de proclamar un mensaje divino, no propio. La autoconcien-cia de ser portador de la palabra de Dios define propiamente la identidad del profeta israelita.<br \/>\nTenemos, luego, una identificaci\u00f3n precisa del profeta en el mensaje proclamado. Portador de una palabra ajena, no por eso se presenta como transmisor mec\u00e1nico, indiferente y neutral. En realidad, se implica en ello profundamente, tambi\u00e9n desde el punto de vista emotivo. As\u00ed\u00ad, el no de Yhwh al reino de Samar\u00ed\u00ada, destinado a la ruina por ser infiel, encuentra en Amos un int\u00e9rprete duro y despiadado. El fracaso de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Isa\u00ed\u00adas entre los habitantes de Jerusal\u00e9n de su tiempo no conmueve la seguridad interior del profeta, que de todos modos advierte la eficacia de la palabra divina por \u00e9l proclamada; una eficacia parad\u00f3jica, porque a causa del rechazo del pueblo se trasforma en factor de juicio: \u2020\u0153Embota el coraz\u00f3n de este pueblo, endurece su o\u00ed\u00addo, ciega sus ojos, de suerte que no vea con sus ojos, ni oiga con sus o\u00ed\u00addos, ni entienda con su coraz\u00f3n, ni se convierta, ni se cure\u2020\u009d (6,10). En resumen, Isa\u00ed\u00adas ejerce a maravilla la funci\u00f3n del acusador p\u00fablico.<br \/>\nEn cambio Jerem\u00ed\u00adas manifiesta una evidente solidaridad con el pueblo destinado a la cat\u00e1strofe; el mensaje de denuncia y de juicio llena su \u00e1nimo de sufrimiento indecible: \u2020\u0153Me invade la tristeza, desfallece mi coraz\u00f3n, se-escucha-(c)! .grita de angustia de la hija de mi pueblo&#8230; Por la herida de la hija de mi pueblo estoy herido, angustiado; el espanto me invade&#8230; Qui\u00e9n convirtiera en fuente mi cabeza y mis ojos en manantial de l\u00e1grimas, para llorar d\u00ed\u00ada y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!\u2020\u009d (8,18b- 19a.21.23). Desear\u00ed\u00ada incluso huir al desierto y abandonar al pueblo a su destino (9,1); pero, de hecho, no deja su puesto de responsabilidad.<br \/>\nEzequiel siente con claridad su deber de responsabilidad ante Dios, que lo ha elegido como profeta centinela, y para con el pueblo rebelde, al cual dirige una \u00faltima llamada para que se arrepienta (3,l7ss; c.<br \/>\n18).<br \/>\nEl anuncio del castigo sin compasi\u00f3n de la imp\u00ed\u00ada N\u00ed\u00adnive encuentra en el nacionalista \/ Nah\u00fan un lenguaje violento que manifiesta la profunda participaci\u00f3n del profeta en la ruina del odiado enemigo.<br \/>\nEn tercer lugar, Jerem\u00ed\u00adas constituye el \u00fanico ejemplo, y por ello muy precioso e insustituible, en el que aparece la historia interior de un profeta empe\u00f1ado en el cumplimiento de su misi\u00f3n. Las dificultades externas, m\u00e1s o menos grandes, que constelaron la existencia de los profetas. son un lugar com\u00fan en los testimonios del AT. S\u00f3lo de Jerem\u00ed\u00adas, sin embargo, se atestiguan sus dificultades interiores: las dudas, el sentido de frustraci\u00f3n y de traici\u00f3n, los momentos de desaliento y de desesperaci\u00f3n, las noches oscuras del esp\u00ed\u00adritu. Y todo esto expresado en mon\u00f3logos angustiosos y en di\u00e1logos dram\u00e1ticos con Dios; En resumen, el libro de<br \/>\n2664<br \/>\nJerem\u00ed\u00adas no deja duda alguna sobre la grav\u00ed\u00adsima crisis que sacudi\u00f3 al profeta de Anatot. Nos referimos a cinco pasajes: 11,18-12,6; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18, definidos acertadamente como las confesiones de Jerem\u00ed\u00adas. Se trata de una crisis ocasionada por el exterior: el profeta es v\u00ed\u00adctima de enga\u00f1osas maquinaciones de sus conciudadanos: \u2020\u0153Yo era como un manso cordero que es llevado al matadero, ignorante de las tramas que estaban urdiendo contra m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (11,19; cf 18,18; 20,10). Con amenazas de muerte quieren cerrarle la boca (11,21; 18,20). Advierte que es un signo de contradicci\u00f3n, maldecido por todos (15,10) y objeto de burla (20,7-8). Por otra parte, Dios le parece del todo ausente; sin embargo, \u00e9l cumple fielmente la misi\u00f3n recibida. Por eso le reprocha a Yhwh la lentitud en el obrar de su c\u00f3lera (15,15) y le hace preguntas que son otros tantos reproches dur\u00ed\u00adsimos: cPor qu\u00e9 mi dolor no tiene fin? \u00bfPor qu\u00e9 mi herida es incurable, ind\u00f3cil al remedio? \u00bfVas a ser para m\u00ed\u00ad como un arroyo enga\u00f1ador, de aguas caprichosas?\u2020\u2122 (15,18). Se siente de alg\u00fan modo violentado y burlado por su Se\u00f1or, que ha prevalecido sobre su resistencia: \u2020\u0153T\u00fa me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir; has sido m\u00e1s fuerte que yo, me has podido. Me he convertido en irrisi\u00f3n continua, todos se burlan de m\u00ed\u00ad. Pues cada vez que hablo tengo que gritar y proclamar: Violencia y ruina! La palabra del Se\u00f1or es para m\u00ed\u00ad oprobio y burla todo el d\u00ed\u00ada (20,7-8). Por un momento, pens\u00f3 incluso en abandonar: \u2020\u0153No hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u2020\u2122 (20,9). En el \u00e1pice de su noche oscura, atenazado por la desesperaci\u00f3n, maldice el d\u00ed\u00ada de su nacimiento, y pregunta, no sin arrogancia, a Yhwh, por qu\u00e9 no transform\u00f3 el seno de su madre en una tumba (20,14-<br \/>\n18).<br \/>\nPor toda respuesta, Dios le reprende severamente, invit\u00e1ndole a volver sobre s\u00ed\u00ad mismo y a fiarse ciegamente de \u00e9l (15,19-21). Por otra parte, el mismo Jerem\u00ed\u00adas, si por un lado no quiere ya hacerde profeta, por otro advierte un impulso interior que le empuja eficazmente a proseguir en la misi\u00f3n prof\u00e9tica (20,9). Seguir\u00e1 caminando en la oscuridad de la fe, fortalecido s\u00f3lo con la promesa de que Yhwh ser\u00e1 su escudo. Mientras, sus adversarios prosperan y se burlan de \u00e9l. Sus imprecaciones contra ellos, presentes en casi todos los pasajes de sus confesiones, ser\u00e1n palabras al aire; la invocaci\u00f3n del juez divino no surtir\u00e1 ning\u00fan efecto. Est\u00e1 llamado a vivir en las tinieblas del viernes santo sin perspectiva alguna de la aurora de la ma\u00f1ana de pascua.<br \/>\n2665<br \/>\nIV. EL YO DE LOS ORANTES EN EL SALTERIO.<br \/>\nSi en el pasado no han faltado impugnaciones, al presente es cierto que el yo de decenas de salmos debe entenderse en clave individual: es la voz de israelitas particulares, que en la oraci\u00f3n abrieron su esp\u00ed\u00adritu a Dios. Tenemos as\u00ed\u00ad la posibilidad de conocer la t\u00ed\u00adpica religiosidad interior que anim\u00f3 a generaciones enteras del pueblo de Israel. En efecto, una vez entrados en la colecci\u00f3n oficial del Salterio, estos cantos, brotados del coraz\u00f3n de esta o de aquella persona, fueron continuamente repetidos y rele\u00ed\u00addos en la liturgia, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en patrimonio com\u00fan. En nuestro estudio se impone la tarea de evidenciar la gama entera de sentimientos, emociones, estados de \u00e1nimo, prop\u00f3sitos, protestas interiores, dudas de fe y esperanzas expresados en estos cantos, que nos ofrecen un espectro completo de las tonalidades de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa de los devotos israelitas de la Biblia [1 Salmos].<br \/>\nSi son pocos los salmos centrados en la confianza o en la esperanza (cf, por ejemplo, SaI 3, 4, 11, 16), en muchos cantos individuales encontramos esta actitud profunda. El orante del Ps 3 confiesa que Yhwh es su escudo (y. 4); por eso no ser\u00e1 presa del miedo, ni aunque un ej\u00e9rcito de adversarios vaya contra \u00e9l (y. 7). M\u00e1s expresivo es el lenguaje del confiado protagonista del Ps 18: \u2020\u0153Se\u00f1or, t\u00fa eres mi fuerza, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca donde yo me refugio, mi escudo protector, mi salvaci\u00f3n, mi asilo (y. 3). El canto del Ps 11 no sigue el consejo de amigos de acogerse a una zona monta\u00f1osa, abandonando un ambiente social corrompido y corruptor; elige refugiarse junto al Se\u00f1or (y. 1). La imagen del pastor sirve al autor del Ps 23 para expresar su convicci\u00f3n \u00ed\u00adntima de hombre protegido por Dios: \u2020\u0153El Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso&#8230;; aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque t\u00fa est\u00e1s conmigo; tu voz y tu cayado me sostienen\u2020\u009d (vv. 1-2.4). Ni siquiera la amenaza de ser arrojado por la muerte en el se\u2020\u2122oI conmueve la seguridad del poeta del Ps 16. Finalmente, una animosa fi-des caracteriza al Ps 27: \u2020\u0153El Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n, \u00bfa qui\u00e9n podr\u00e9 temer? El Se\u00f1or es la fortaleza de mi vida, \u00bfante qui\u00e9n puedo temblar?&#8230; Aunque un ej\u00e9rcito acampe contra m\u00ed\u00ad, mi coraz\u00f3n no teme; aunque una guerra estalle contra m\u00ed\u00ad, estoy tranquilo\u2020\u009d (vv. 1.3).<br \/>\nDe todas formas, es preponderante en los cantos individuales del Salterio el g\u00e9nero literario del lamento. Resuena en \u00e9l la voz de personas diversamente probadas: enfermedad, peligro de muerte, acusaci\u00f3n judicial injusta, destierro, persecuci\u00f3n, escarnio, vejaci\u00f3n, abandono, traici\u00f3n de amigos y allegados, vida culpable, desgracia. Se trata de situaciones objetivas vividas en \u00ed\u00adntimo di\u00e1logo con Dios. El cantor del Ps 22 est\u00e1 angustiado sobre todo por el silencio de su<br \/>\nSe\u00f1or, que le parece ausente e inoperante: \u2020\u0153Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado? A pesar de mis gritos, no acudes a salvarme; Dios m\u00ed\u00ado, de d\u00ed\u00ada te llamo y t\u00fa no respondes; de noche, y t\u00fa no me haces caso\u2020\u009d (vv. 2-3). El protagonista del Ps 69 se siente como el que tiene el agua al cuello y se hunde en un abismo tenebroso (vv. 2-3). En el Ps 55 se expresa el sufrimiento desgarrador por la traici\u00f3n del amigo del alma: \u2020\u0153Si un enemigo me ultrajara, yo lo soportar\u00ed\u00ada; si un adversario se alzara contra m\u00ed\u00ad, de \u00e9l me esconder\u00ed\u00ada; pero eres t\u00fa, un hombre de los m\u00ed\u00ados; mi familiar, mi amigo \u00ed\u00adntimo\u2020\u009d(vv. 13-14). Un sentimiento de abandono y de soledad caracteriza la oraci\u00f3n del Ps 102: \u2020\u0153Soy como el buho en el desierto, como la lechuza entre ruinas; no duermo nada, soy como p\u00e1jaro solitario en el tejado\u2020\u009d (Vv. 7-8). Es un hombre acabado el que hace o\u00ed\u00adr su palabra en el Ps 88: \u2020\u0153Mi vida est\u00e1 llena de desgracias y estoy al borde del abismo; ya me cuentan entre los moribundos, soy un hombre acabado; me han recluido entre los muertos, como los que cayeron y yacen en la tumba\u2020\u009d (vv. 4-6). El Ps 71 es la pat\u00e9tica oraci\u00f3n de un anciano, que al cabo de una vida devota invoca la ayuda de Dios: \u2020\u0153No me rechaces ahora que soy viejo, no me abandones cuando me faltan ya las fuerzas&#8230;; ahora que estoy viejo y encanecido, oh Dios, no me abandones\u2020\u009d (vv. 9 y 18). Un vivo y sincero arrepentimiento caracteriza al Ps 51: el protagonista, con el coraz\u00f3n contrito, confiesa a Dios su pecado e invoca la intervenci\u00f3n divina de la gracia para crear dentro de \u00e9l un coraz\u00f3n puro y un esp\u00ed\u00adritu firme. Pero tambi\u00e9n hay quien manifiesta su inocencia (SaI 26).<br \/>\n2666<br \/>\nVerdaderas y aut\u00e9nticas dudas de fe recorren al cantor del Ps 77, el cual, ante la tragedia de Israel, quiz\u00e1 el destierro, se pregunta si Yhwh no ha rechazado para siempre a su pueblo y no ha desfallecido su fidelidad al socio de su alianza (vv. 4-7). Por eso pregunta a la historia, sacando una lecci\u00f3n tranquilizadora. En el Ps 73 el cantor confiesa que sinti\u00f3 la tentaci\u00f3n de traicionar su fidelidad a Dios y por poco no se ha hundido su confianza en Yhwh; \u00bfpor qu\u00e9 prosperan los imp\u00ed\u00ados, mientras que los justos pasan d\u00ed\u00adas de pasi\u00f3n? Pero meditando en el templo se ha hecho luz en su mente: la prosperidad de los malvados es ef\u00ed\u00admera, mientras que los piadosos gozan para siempre de la comuni\u00f3n con Dios.<br \/>\nSon inumerables las invocaciones acongojadas al Se\u00f1or: de \u00e9l espera el devoto ayuda y protecci\u00f3n. Hay que destacar aqu\u00ed\u00ad la f\u00f3rmula tan repetida \u2020\u0153Dios m\u00ed\u00ado\u2020\u009d, que ya por s\u00ed\u00ad sola evidencia una relaci\u00f3n religiosa individualizada y personalizada \u2020\u0153yo-t\u00fa\u2020\u009d de excepcional densidad espiritual. No menos significativa es la libertad con que el orante interpela a su Dios con interrogantes apremiantes e impacientes: \u2020\u0153,Hasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, seguir\u00e1s olvid\u00e1ndome? \u00bfHasta cu\u00e1ndo me esconder\u00e1s tu rostro? \u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 desaz\u00f3n en mi alma, y en mi coraz\u00f3n tristeza d\u00ed\u00ada y noche? \u00bfHasta cu\u00e1ndo va a triunfar mi enemigo sobre m\u00ed\u00ad?\u2020\u009d (13,2-3). En realidad, ah\u00ed\u00ad se pone de manifiesto la \u00ed\u00adntima convicci\u00f3n de que toda la vida depende de esta relaci\u00f3n religiosa.<br \/>\nDe indudable importancia psicol\u00f3gica son tambi\u00e9n las conmovedoras expresiones de deseo y de ardiente anhelo que distinguen a algunos salmos individuales. As\u00ed\u00ad el Ps 42 nos pone ante el lamento nost\u00e1lgico de un levita en tierra extra\u00f1a, deseoso de visitar el templo y de encontrar en \u00e9l a su Se\u00f1or: \u2020\u0153Como la cierva busca corrientes de agua, as\u00ed\u00ad mi alma te busca a ti, Dios m\u00ed\u00ado; mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; \u00bfcu\u00e1ndo podr\u00e9 ir a ver el rostro del Se\u00f1or?\u2020\u009d (vv. 2-3). V\u00e9ase tambi\u00e9n el Ps 63,2: \u2020\u0153Oh Dios, t\u00fa eres mi Dios; desde el amanecer ya te estoy buscando, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi ser entero desfallece, cual tierra de secano \u00e1rida y falta de agua\u2020\u009d. La alegr\u00ed\u00ada por el cumplimiento de un fuerte deseo brota del \u00e1nimo del devoto peregrino que va al templo de Jerusal\u00e9n (SaI 84).<br \/>\nUn perfil del alma religiosa de los salmistas se destaca tambi\u00e9n de las frecuentes e impresionantes imprecaciones contra los adversarios: calumniadores, acusadores, opresores, escarnecedores. La sed de justicia se une a sentimientos agresivos y llenos de animosidad. Baste esta referencia; lo mismo que, por razones de espacio, nos limitamos a se\u00f1alar el elemento laudatorio y eucar\u00ed\u00adstico de la religiosidad de los salmos, expresada en los cantos de alabanza y de acci\u00f3n de gracias.<br \/>\n2667<br \/>\nV. LA PSicoLOGIA DE JESUS.<br \/>\nEs de sobra sabido el car\u00e1cter problem\u00e1tico de la aproximaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al \/ Jes\u00fas hist\u00f3rico, sobre todo a su personalidad. Por otra parte, parece injustificado un escepticismo radical, porque la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica realizada con los evangelios puede captar algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de su imagen. Los evangelistas no se preocuparon ciertamente de darnos a conocer su psique, atentos a testimoniar los dichos y los hechos, cuanto obr\u00f3 y ense\u00f1\u00f3, como lo atestigua Ac 1,1. No obstante, queda abierta la puerta para penetrar, aunque sea parcialmente, en su psicolog\u00ed\u00ada. Naturalmente, nos atendremos a los datos evang\u00e9licos, cuya tradici\u00f3n se remonta a antes del evangelista y la Iglesia primitiva.<br \/>\nAnte todo, Jes\u00fas demuestra una conciencia extraordinaria de s\u00ed\u00ad. Est\u00e1 convencido de poseer el poder divino (exous\u00ed\u00ada) de perdonar los pecados y se comporta en consecuencia (Mc 2,1-12 y par). La comparaci\u00f3n con Salom\u00f3n y con el santuario de Jerusalen exalta su superioridad: \u2020\u0153La reina del sur se levantar\u00e1 en el d\u00ed\u00ada del juicio con esta generaci\u00f3n y la condenar\u00e1, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n; y aqu\u00ed\u00ad hay algo m\u00e1s que Salom\u00f3n\u2020\u009d (Mt 12,42; Lc 11,31); \u2020\u0153,O no hab\u00e9is le\u00ed\u00addo en la ley que en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado los sacerdotes en el templo quebrantan el s\u00e1bado y no son culpables? Pues yo os digo que aqu\u00ed\u00ad hay algo m\u00e1s que el templo\u2020\u009d (Mt 12,5-6). Las tomas de posici\u00f3n hist\u00f3ricas de los hombres frente a \u00e9l tienen un peso determinante para su destino \u00faltimo: \u2020\u0153Al que me confiese delante de los hombres, el Hijo del hombre lo confesar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios; pero al que me niegue delante de los hombres, \u00e9l lo negar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios\u2020\u009d (Lc 12,8-9; Mt 10,32-33). S\u00f3lo ex-teriormente parece uno de tantos rabbi, rodeado de un grupo de disc\u00ed\u00adpulos; en realidad, no es la ley mosaica, sino \u00e9l mismo el que constituye el centro aglutinador de los disc\u00ed\u00adpulos. \u2020\u0153Ven, y sig\u00faeme\u2020\u009d, ordena a los candidatos al discipulado (Mc 2,14 y Mt 9,9; Mt 4,22 y Lc 9,59; Mc 10,21 y par) [\/Ap\u00f3stol\/Disc\u00ed\u00adpulo]. Luego, seguirle a \u00e9l es antes que los deberes elementales de la piedad familiar:<br \/>\n\u2020\u0153Sig\u00faeme; deja que los muertos en-tierren a sus muertos\u2020\u009d (Mt 8,22; Lc 9,60), y postula una adhesi\u00f3n total y exclusiva a su persona: \u2020\u0153Si uno viene a m\u00ed\u00ad y no deja a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, hermanos y hermanas, y aun su propia vida, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado\u2020\u009d (Lc 14,26; Mt 10,37). Los escribas del templo se remit\u00ed\u00adan en sus ense\u00f1anzas a la tradici\u00f3n; la palabra de Jes\u00fas, en cambio, reivindica validez por decirla \u00e9l. Mc 1,22 atestigua que los oyentes estaban asombrados porque \u2020\u0153les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad (exous\u00ed\u00ada], y no como los maestros de la ley\u2020\u2122; en las ant\u00ed\u00adtesis de Mt 5 resuena igualmente con fuerza su yo autorizado: \u2020\u0153Hab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u2020\u2122 Con libertad y familiaridad se dirige a Dios llam\u00e1ndole Abba, vocativo arameo usual en la boca de los ni\u00f1os para llamar a sus papas, y poco o nada usado en las oraciones jud\u00ed\u00adas del tiempo (Mc 14,36).<br \/>\nEn resumen, Jes\u00fas estuvo movido por una imagen de s\u00ed\u00ad que lo proyect\u00f3 por encima de los profetas, coloc\u00e1ndolo como presencia determinante en los caminos de la humanidad y de la historia y como centro del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios.<br \/>\n2668<br \/>\nPor su parte, el relato tradicional de las tentaciones nos dice que hubo de combatir para preservar su identidad, salvando su imagen interior de los factores contaminantes del ambiente. En particular, hubo de defenderse de expectativas mesi\u00e1nicas triunfalistas y tuvo que tener fe en el proyecto divino sobre \u00e9l, caracterizado por un mesianismo pobre y d\u00e9bil. Los sin\u00f3pticos, pero tambi\u00e9n tradiciones anteriores, pusieron en escena a Satan\u00e1s (Mc 1,3 y Mt 4,1-11 cf con Lc 4,1-13). Pero seg\u00fan los mismos testimonios, sabemos que Pedro personific\u00f3 a Satan\u00e1s para Jes\u00fas cuando intent\u00f3 apartarlo del camino de Je-rusal\u00e9n Mc 8,33 y Mt 16,23). Simi-larmente, a Jes\u00fas debi\u00f3 parecerle una tentaci\u00f3n sat\u00e1nica la intenci\u00f3n de la multitud, saciada con los panes multiplicados, de proclamarlo rey (Jn 6,14-15).<br \/>\nPero la fuerza de la tentaci\u00f3n no era s\u00f3lo externa; dentro del mismo Jes\u00fas se libr\u00f3 una lucha dram\u00e1tica:<br \/>\npor una parte, el deseo de escapar a la muerte violenta; por otra, el impulso a hacer la voluntad del Padre; en concreto, a afrontar la via crucis. Una lucha interior de la cual surgi\u00f3 la dif\u00ed\u00adcil decisi\u00f3n de fidelidad al proyecto divino: \u2020\u0153Abba, \u00c2\u00a1Padre!, todo te es posible; aparta de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u2020\u009d (Mc 14,36 y par: Jn 12,27).<br \/>\nAdem\u00e1s, ac\u00e1 y all\u00e1 los sin\u00f3pticos no dejan de documentar su participaci\u00f3n emotiva en el cumplimiento de la misi\u00f3n. Las bienaventuranzas (Lc 6,20-2 1 cf Mt 5,3ss), gozosas proclamaciones mesi\u00e1nicas en favor de los pobres, de los hambrientos y de los que lloran, testimonian su solidaridad afectiva con estos beneficiarios, pues \u00e9l se congratula con ellos por la pr\u00f3xima intervenci\u00f3n liberadora de Dios rey. Una observaci\u00f3n an\u00e1loga se impone a prop\u00f3sito de su canto de bendici\u00f3n o de alabanza de Dios, que por gracia ha revelado el misterio del reino a los \u2020\u0153peque\u00f1os\u2020\u2122 (Mt 11,25-26); Lc 10,21 presenta, por su parte, esta explicitaci\u00f3n: \u2020\u0153En aquel momento, lleno de gozo bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, dijo&#8230;). Con admiraci\u00f3n y estupor observa la confianza de la cananea: \u2020\u0153Oh mujer, grande es tu fe!\u2020\u009d (Mt 15,28), y pone de manifiesto la fe del centuri\u00f3n: \u2020\u0153Al o\u00ed\u00adrlo, qued\u00f3 admirado y dijo a los que lo segu\u00ed\u00adan: Os aseguro que ni en Israel he encontrado una fe como \u00e9sta\u2020\u2122\u2020\u009d (Lc 7,9). Tiene compasi\u00f3n de la multitud porque est\u00e1 privada de gu\u00ed\u00adas seguros (Mc 6,34 y Mt 9,36), y cuando, sin preocuparse de la comida, le sigue con constancia Mc 8,2; Mt 15,32). Tiene compasi\u00f3n de los dos ciegos de Jeric\u00f3 (Mt 20,34), de un leproso (Mc 1,41), de la viuda de Na\u00ed\u00adn (Lc 7,13). De signo opuesto es, en cambio, su reacci\u00f3n frente a las impenitentes ciudades del lago (Mt 11,20-24; Lc 10,12-15); a los fariseos, que le piden un signo llamativo (Mt 12,39; Mt 16,4; Mc 8,12; Lc 11,29)y hacen ostentaci\u00f3n de su observancia (Mt 23,l3ss; Lc ll,39ss). Entonces en su boca resuenan invectivas dur\u00ed\u00adsimas y sin compasi\u00f3n: \u2020\u0153jAy de vosotros!\u2020\u009d En cambio, apostrofa a Je-rusal\u00e9n apenado (Lc 19,41; Mt 23,37-38).<br \/>\nPor otra parte, Lc nos atestigua el ardiente anhelo de Jes\u00fas de que se realice el objeto de su misi\u00f3n: \u2020\u0153Ac venido a traer fuego a la tierra, y \u00c2\u00a1cu\u00e1nto deseo ya que arda!\u2020\u009d (12,49), y su deseo de consumar la pascua con sus disc\u00ed\u00adpulos la v\u00ed\u00adspera de su muerte (22,15). Finalmente, nos parece preciosa la observaci\u00f3n siguiente de Mc: la afirmaci\u00f3n del rico de haber observado los mandamientos desde la juventud suscita en Jes\u00fas un movimiento de afecto: \u2020\u0153Jes\u00fas lo mir\u00f3 con amor\u2020\u009d (10,21).<br \/>\n2669<br \/>\nVI. EL MUNDO INTERIOR DE PABLO.<\/p>\n<p>Gracias a sus cartas ciertamente aut\u00e9nticas -lTh, l-2Co, Gal, Rom, Ph, Phm-, estamos en condiciones de trazar, al menos a grandes rasgos y no sin lagunas, no s\u00f3lo su biograf\u00ed\u00ada externa, sino tambi\u00e9n la historia de su alma. Apresur\u00e9monos a decir que su existencia experiment\u00f3 una excisi\u00f3n tan fuerte, que presenta dos caras opuestas: la del fariseo celoso y la del \u2020\u0153esclavo de Jesucristo\u2020\u009d; en medio, como un vado, la experiencia de Damasco, que hizo de \u00e9l un hombre nuevo. Sin embargo, no se puede dejar de percibir una continuidad psicol\u00f3gica: el orgullo de su pertenencia a la \u2020\u0153secta\u2020\u009d farisea y la adhesi\u00f3n sin reservas al judaismo son las mismas caracter\u00ed\u00adsticas psicol\u00f3gicas de su nueva pertenencia a Cristo y de su compromiso por la causa del evangelio.<br \/>\nDe su pasado de observante intachable de la ley habla en Gal 1,13-14 y en Ph 3,5-6. Luego, repetidas veces, atestigua su cambio radical ocurrido en el camino de Damasco (1Co 15,8-10; Ga 1, 15-16; Flp 3,7-11); pero, regularmente, huye aqu\u00ed\u00ad de descripciones psicol\u00f3gicas, atento \u00fanicamente a poner de manifiesto la acci\u00f3n de la gracia divina: como a los ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n, tambi\u00e9n a \u00e9l Cristo \u2020\u0153se le ha aparecido\u2020\u009d en el fulgor de su gloria divina de resucitado (1Co 15; ico 9,1); Dios lo ha elegido como ap\u00f3stol de los paganos desde el seno de su madre y le ha revelado (apokalypteir\u00ed\u00ad) el misterio de su Hijo Jes\u00fas (Ga 1). En realidad, estamos aqu\u00ed\u00ad ante interpretaciones teol\u00f3gicas que subrayan la iniciativa divina en \u00e9l (cf tambi\u00e9n ico 7,25; 2Co 4,1). S\u00f3lo en Ph 3 habla de su conversi\u00f3n en t\u00e9rminos de cambio interior y personal, convertido al c\u00f3digo de la gratuidad, despu\u00e9s de haber hecho del c\u00f3digo del deber la columna de su existencia: \u2020\u0153Pero todo lo que tuve entonces por ventaja, lo juzgo ahora da\u00f1o por Cristo; m\u00e1s a\u00fan, todo lo tengo por p\u00e9rdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por quien he sacrificado todas las cosas, y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo y encontrarme en \u00e9l; no en posesi\u00f3n de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la \u00c2\u00a1justicia de Dios, que se funda en la \u00c2\u00a1 fe\u2020\u009d (vv. 7-9).<br \/>\nComo se ve, no se trata de una conversi\u00f3n entendida en sentido moralista. Pablo no fue ni ateo ni pecador. Si se quiere hablar de conversi\u00f3n, hay que precisar: Pablo se convirti\u00f3 a Cristo, su Se\u00f1or y camino \u00fanico de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Al mismo tiempo, en el camino de Damasco naci\u00f3 en \u00e9l la clara conciencia de haber recibido directamente, como los profetas en el AT, una misi\u00f3n divina:<br \/>\nproclamar el evangelio abiertamente (Ga 1, 15-16). Luego, el fuego de las oposiciones le templar\u00e1n como \u2020\u0153ap\u00f3stol de los gentiles\u2020\u009d por investidura divina, no humana (Ga 1,1; Rm 1,1-6; 2Co 10-13). Nada de incertidum-bres, y menos a\u00fan de dudas: si Pedro es el ap\u00f3stol por excelencia para los circuncidados, igualmente \u00e9l es el ap\u00f3stol por excelencia para los incircuncisos (Ga 2,7-8). Ciertamente, reconoce que es el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles, y que no merece el nombre de ap\u00f3stol por haber perseguido a la Iglesia de Dios; pero no oculta la eficacia de la gracia de Dios en su vida de misionero comprometido m\u00e1s que ning\u00fan otro (1Co 15,9-10).<br \/>\n2670<br \/>\nSe puede decir incluso que se identific\u00f3 totalmente con el evangelio y el carisma apost\u00f3lico: el mensaje evang\u00e9lico es su evangelio (Rm 2,16; Rm 16,25), el \u00fanico v\u00e1lido, porque es el \u00fanico que merece la definici\u00f3n de evangelio-buena nueva (Ga 1,6-8). Con una buena dosis de intolerancia, e incluso de fanatismo, trata de \u2020\u0153herejes\u2020\u009d a los adversarios judeo-cristia-nos, que hac\u00ed\u00adan una propaganda distinta en campo pagano (cf 2Co; Gal y Flp 3). Como disculpa suya en parte, valga la circunstancia de haber sido v\u00ed\u00adctima de ataques virulentos y continuos.<br \/>\nEn las relaciones con sus comunidades emerge una personalidad riqu\u00ed\u00adsima de sentimientos humanos. Nada de burocracia: la relaci\u00f3n ap\u00f3stol-Iglesias se encarn\u00f3 en c\u00e1lidas relaciones presididas por el v\u00ed\u00adnculo \u2020\u0153yo-vosotros\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, evocando la pasada evangelizaci\u00f3n de Tesal\u00f3nica, puede atestiguar: \u2020\u0153Aunque, como ap\u00f3stoles de Cristo, hemos podido hacer uso de nuestra autoridad, hemos sido todo bondad en medio de vosotros. M\u00e1s a\u00fan, como una madre cuida cari\u00f1osamente a sus hijos, as\u00ed\u00ad, en nuestra ternura hacia vosotros, hubi\u00e9ramos querido entregaros, al mismo tiempo que el evangelio de Dios, nuestra propia vida. Tanto os quer\u00ed\u00adamos!\u2020\u009d (lTs 2,7-8). Lejos en persona, pero no de coraz\u00f3n, ha hecho todo lo posible para volver a ver a sus amados tesalonicenses (2,15); y cuando Timoteo, de vuelta de Tesal\u00f3nica, le lleva buenas noticias, exclama: \u2020\u0153Ahora nos parece vivir de nuevo, porque os manten\u00e9is firmes en el Se\u00f1or\u2020\u009d (3,8). Los tesalonicenses no han de dudar de que se acuerda constantemente de ellos; pero confiesa tambi\u00e9n que se ha alegrado al saber que ellos conservaban de \u00e9l un buen recuerdo (3,6).<br \/>\nNo s\u00f3lo ama a los creyentes de sus comunidades, sino que tambi\u00e9n quiere ser correspondido. Escribe as\u00ed\u00ad a los corintios: \u2020\u0153Corintios, me he desahogado con vosotros y se me ha ensanchado el coraz\u00f3n. Yo no tengo reservas con.vosotros; sois vosotros los que las ten\u00e9is conmigo. Pagadme con la misma moneda. Os digo como a hijos: ensanchad tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n\u2020\u009d (2Co 6,11-13). Con emoci\u00f3n recuerda la acogida que tuvo en Galacia: \u2020\u0153Y aunque mi enfermedad fue para vosotros una prueba, no me despreciasteis ni me rechazasteis, sino que me acogisteis como a un \u00e1ngel de Dios, como a Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d Ga 4,14). Es realmente incre\u00ed\u00adble, pero el presente le vuelve la cara: \u2020\u0153,D\u00f3nde est\u00e1n ahora aquellos entusiasmos vuestros por m\u00ed\u00ad? Doy fe de que, si hubiera sido posible, hasta os hubierais arrancado los ojos para d\u00e1rmelos. \u00bfY ahora he pasado a ser enemigo vuestro por haberos dicho la verdad?\u2020\u009d (4,15-16).<br \/>\nEn cambio, la relaci\u00f3n con los fi-lipenses no experiment\u00f3 crisis alguna. Prisionero, confiesa que los lleva en el coraz\u00f3n (Flp 1,7). Luego, ante la perspectiva de una condena capital, se declara interiormente dividido entre el deseo de una comuni\u00f3n indefectible con Cristo y el deseo de continuar viviendo para servir de ayuda a\u00fan a los filipenses, aunque termina inclin\u00e1ndose hacia esta segunda eventualidad, naturalmente en cuanto depende de \u00e9l (1,23-35). De todos modos, les invita a compartir su alegr\u00ed\u00ada de testigo del evangelio (2,17). Luego, en la preciosa ayuda recibida en la c\u00e1rcel, valora sobre todo el signo del nuevo florecer de su afecto a \u00e9l (4,10).<br \/>\nA Filem\u00f3n le escribe de On\u00e9simo, esclavo fugitivo: \u2020\u0153Te lo env\u00ed\u00ado como si te enviara mi propio coraz\u00f3n\u2020\u2122 (y.<br \/>\n12).<br \/>\nEs extraordinaria tambi\u00e9n su adhesi\u00f3n de coraz\u00f3n a los correligionarios jud\u00ed\u00ados, que hab\u00ed\u00adan rechazado en masa el mensaje evang\u00e9lico: \u2020\u0153Como cristiano que soy, digo la verdad, no miento. Mi conciencia, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, me asegura que digo la verdad. Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor. Quisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza\u2020\u009d (Rm 9,1-3). Pero para los que constantemente le acechaban con hostilidad, recurre a invectivas de tipo prof\u00e9tico (lTes2,15-16). Igualmente vehemente en su reacci\u00f3n al frente combativo de sus adversarios judeo-cristianos, que en Corinto, en Galacia y en Macedonia le hac\u00ed\u00adan una guerra despiadada. Los llama ora \u2020\u0153falsos profetas, obreros enga\u00f1osos, que se disfrazan de ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d 2Co 11,13), ora perros, malos obreros, falsos circuncidados\u2020\u009d (Flp 3,2). A los agitadores de Galacia les da el apelativo despectivo de mutilados (Ga 5,12). A. Vanhoye ha dicho con raz\u00f3n, a prop\u00f3sito de la crisis g\u00e1lata, que Pablo vivi\u00f3 dentro de s\u00ed\u00ad el drama de los celos, envuelto en un tri\u00e1ngulo: \u00e9l, los amados creyentes de las Iglesias de Galacia y los adversarios como rivales. Por lo dem\u00e1s, \u00e9l mismo recurre a este motivo para explicar la pasi\u00f3n con que interviene ante los corintios: \u2020\u0153Tengo celos divinos de vosotros, porque os he desposado con un solo marido, os he presentado a Cristo como una virgen pura. Pero temo que, como la serpiente enga\u00f1\u00f3 con su astucia a Eva, pervierta tambi\u00e9n vuestros pensamientos\u2020\u009d<br \/>\n2Co 11,2-3).<br \/>\n2671<br \/>\nBIBL.: Baumgartel F., Behm J., Kardia&#8230;, en GLNTV, 193-214; Bultmann R., Kardia, en Teolog\u00ed\u00ada del NT,<br \/>\nSig\u00faeme, Salamanca 1981, 274ss; Jerem\u00ed\u00adas J., Teolog\u00ed\u00ada del NT. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, Sig\u00faeme,<br \/>\nSalamanca 1980\u2020\u2122; Kraus H.J.; Teolog\u00ed\u00ada de los Salmos, Sig\u00faeme, Salamanca 1985; Kuss O., Pablo.<br \/>\nLafunci\u00f3n del ap\u00f3stol en el desarrollo teol\u00f3gico de la iglesia primitiva, Herder, Barcelona 1975; Lindblom J.,<br \/>\nProphecy in ancien\u00ed\u00ad Israel, Basil Blackwelt, Oxford 1967; Maurer C, Sy\u2020\u2122noida, syne\u00ed\u00addesis, en GLNTXIII, 269-<br \/>\n326; Rengestorf K.H. (acargo de), Das Paulusbildin derneueren deutschen Forschung, Wissenschaftliche<br \/>\nBuchergesells-chaft, Darmstadt 1969; Sorg Th.,kard\u00ed\u00ada, DTNT 1, Sig\u00faeme, Salamanca 1980, 1; Von Rad G.,<br \/>\nTeolog\u00ed\u00ada delAT, Sig\u00faeme, Salamanca 1978\u2020\u2122; Wolff H.W. Antropolog\u00ed\u00adas delA T, Sig\u00faeme, Salamanca<br \/>\n1974.<br \/>\nC. Barba glio<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto, objeto, m\u00e9todos de la psicolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica<br \/>\nLa p., como toda ciencia particular, se define en primer lugar por los criterios que fundan la ciencia como ciencia y la distinguen de todas las otras formas del saber. La idea y la definici\u00f3n de la ->3 ciencia como tal est\u00e1n sometidas a los cambios hist\u00f3ricos. As\u00ed\u00ad la historia de la ciencia en general y la de la p. en particular &#8211; aunque nos limitemos a un estrecho campo en tiempos nov\u00ed\u00adsimos &#8211; no ostenta continuidad alguna, sino rupturas, ciclos y contradicciones en sus doctrinas, m\u00e9todos y sistemas de categor\u00ed\u00adas. El concepto de ciencia implica la clase de los m\u00e9todos aceptables, y \u00e9stos implican la clase o los aspectos de los objetos con rango cient\u00ed\u00adfico. Mientras que antes se pretend\u00ed\u00ada orientar los m\u00e9todos por el objeto, hoy d\u00ed\u00ada da el tono la concepci\u00f3n del car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico, cuyos postulados establecen de antemano los procedimientos y determinan su desarrollo en medida excesiva. En tal caso, ya s\u00f3lo son cient\u00ed\u00adficamente discutibles los objetos o los aspectos de los mismos que se prestan a la aplicaci\u00f3n de estos m\u00e9todos. La vinculaci\u00f3n al objeto, no obstante exigida, en forma de una verificaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica, s\u00f3lo se da entonces dentro de esta secci\u00f3n prejuzgada de la realidad y as\u00ed\u00ad queda restringida por los l\u00ed\u00admites, se\u00f1alados previamente, de las decisiones aprior\u00ed\u00adsticas sobre el procedimiento. De esta manera, el m\u00e9todo define el objeto, lo cual entra\u00f1a el peligro de que se tenga por ser objetivo lo que s\u00f3lo es m\u00e9todo (o artefacto met\u00f3dico).<\/p>\n<p>A ese rigorismo met\u00f3dico va inherente un reduccionismo objetivo y l\u00f3gico que caracteriza, hoy m\u00e1s que nunca, la p., sobre todo la de procedencia angloamericana. Siguiendo el modelo de las ciencias naturales exactas, la p. cient\u00ed\u00adfica experimental, hoy d\u00ed\u00ada predominante (en cuanto no considera ya de buenas a primeras, como lo hace el behaviorismo radical, el \u00aborganismo\u00bb como vac\u00ed\u00ado, es decir, como dirigido s\u00f3lo desde fuera atrav\u00e9s de los est\u00ed\u00admulos y de las reacciones provocadas por ellos, sino que juzga tambi\u00e9n necesarias para su explicaci\u00f3n ciertas dimensiones determinantes internas), sigue teniendo por tema un an\u00e1lisis aislante (elemental) de lo ps\u00ed\u00adquico hasta llegar a un n\u00facleo m\u00ed\u00adnimo de factores, ficticiamente generalizados, irreductibles, cualitativamente invariables y dependientes entre s\u00ed\u00ad (basic psychological elements; primary traits o mental abilities, etc.), y ponerlos en una unidad de correlaci\u00f3n (en oposici\u00f3n a las unidades de significaci\u00f3n: Merleau-Ponty), traduci\u00e9ndolos a modelos factoriales y sistemas vectoriales de interdependencia (como psycological (orces: Lewin), con el fin de unir, como en la f\u00ed\u00adsica, esta concepci\u00f3n cu\u00e1ntica de lo ps\u00ed\u00adquico con la concepci\u00f3n te\u00f3rica del continuo (Lewin, K\u00f6hler, Koffka) &#8211; concepciones por de pronto inconciliables &#8211; en una cuantificaci\u00f3n del campo. El ideal de una \u00abp. objetiva\u00bb se realiza de manera \u00f3ptima por la objetivizaci\u00f3n de indicadores ps\u00ed\u00adquicos (trait-indicators) mediante instrumentos de medici\u00f3n; s\u00f3lo sus leyes y los principios y f\u00f3rmulas de medici\u00f3n que a ellas se ordenan confieren a todo lo ps\u00ed\u00adquico cualidades objetivamente definibles y formulables. De este prop\u00f3sito resulta el empleo obligado del procedimiento de tests objetivo-nomot\u00e9ticos para la exploraci\u00f3n psicom\u00e9trica de las facultades, del comportamiento y de la personalidad. Para una concepci\u00f3n de la ciencia que se presenta con tales principios, postulados y m\u00e9todos, s\u00f3lo existen dos formas de certeza indubitable: la l\u00f3gica-matem\u00e1tica y la \u00abevidencia corporal\u00bb (Linschoten) de la experiencia sensitiva, que eleva a criterio exclusivo de la realidad lo tangible e investigable (finger and thumb philosophy of metaphysics: Woodger).<\/p>\n<p>Consecuentemente, tal concepci\u00f3n busca una fijaci\u00f3n objetiva del mundo sensitivo y un tratamiento matem\u00e1tico del comportamiento ps\u00ed\u00adquico. Movi\u00e9ndose, pues, totalmente dentro del estilo del -> positivismo l\u00f3gico, aspira a un c\u00e1lculo con datos sensoriales (Hobbes) como \u00fanico m\u00e9todo leg\u00ed\u00adtimo, es decir, al c\u00e1lculo de meros hechos para formar sistemas y estructuras con un funcionamiento l\u00f3gico-matem\u00e1tico (psicologicismo, que racionaliza lo ps\u00ed\u00adquico reduci\u00e9ndolo a un mero modus cogitationis). Esta actitud fundamental de una racionalizaci\u00f3n lo m\u00e1s exacta posible de hechos, despojados en lo posible de sentido y de valor (a matter-of-fact sort of way), hace de todo lo ps\u00ed\u00adquico una realidad cuasi fisiol\u00f3gica o cuasi f\u00ed\u00adsica, p. ej., en la concepci\u00f3n del pensamiento como hablar subvocal (como un lenguaje restringido), con inclusi\u00f3n de los movimientos musculares y de los procesos glandulares como reacci\u00f3n a los est\u00ed\u00admulos exteriores, de forma que el aprender a pensar no se funda en otra cosa que en el condicionamiento de los h\u00e1bitos o de los reflejos motrices requeridos para el hablar (Pavlov, Watson; teor\u00ed\u00ada motriz del pensamiento: Washburn). En esta tendencia, el operacionalismo (Bridgman) forma el contrapunto l\u00f3gico del behaviorismo por su exagerado realce del hacer y por la de suyo \u00ababsurda\u00bb (G. Bergmann) reducci\u00f3n relativante de todos los actos cognoscitivos a actos pr\u00e1cticos (percepci\u00f3n, pensamiento = obrar, hablar: Skinner). Seg\u00fan eso, todo concepto contiene una determinada clase de operaciones (concepto \u00aboperacional\u00bb); y toda definici\u00f3n es la descripci\u00f3n, no de un objeto, sino de los procedimientos y manejos que deben actuarse para su fijaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n antes mencionada de la teor\u00ed\u00ada cl\u00e1sica de los reflejos y del behaviorismo que procede en conformidad con ella, no se ha modificado en el fondo hasta hoy. Se sigue defendiendo el isomorfismo (psicof\u00ed\u00adsico) proclamado por los te\u00f3ricos berlineses de la forma (Gestalt) y por los positivistas vieneses, p. ej., a manera de una identidad neurops\u00ed\u00adquica (K\u00f6hler, Hebb, Osgood); consiguientemente, una serie de pensamientos resulta ser una secuencia nerviosa de fases de unidades celulares enlazadas en serie.<\/p>\n<p>Aparte de este reduccionismo neurol\u00f3gico, se desarrolla m\u00e1s y m\u00e1s otro neuroel\u00e9ctrico y, con creciente abstracci\u00f3n, uno puramente cibern\u00e9tico (como isomorfismo l\u00f3gico-matem\u00e1tico), que se legitima por la construcci\u00f3n de aut\u00f3matas que elaboran datos, aprenden, se organizan, se reproducen y crecen (Wiener, Walter, Shannon, Pierce, Ashby, Uttley, Rosenblatt, Svoboda, Zemanek, etc.). La tarea y prestaci\u00f3n primordial sigue siendo, a la postre, el c\u00e1lculo de sistemas formales l\u00f3gico-matem\u00e1ticos para la estructura y la programaci\u00f3n (p. ej., en lenguaje de f\u00f3rmulas algor\u00ed\u00adtmicas) de tales aut\u00f3matas. Una formalizaci\u00f3n de tan alto grado parece aplicable a todos los \u00f3rdenes de la realidady ser as\u00ed\u00ad una ciencia unificante o una super-ciencia. Da a sus conocimientos una validez universal, interdisciplinar (cf. Mathesis universalis de Leibniz), pero restringe con su alto grado de abstracci\u00f3n nuestro saber sobre la constituci\u00f3n concreta de las cosas. Nos orienta desde luego en la vac\u00ed\u00ada universalidad formal sobre el c\u00f3mo funcional (\u00abpsicof\u00ed\u00adsicamente neutral\u00bb), pero no sobre el qu\u00e9 de un objeto. Vale, como toda l\u00f3gica y matem\u00e1tica, indistintamente para lo \u00abobjetivo en general\u00bb (Husserl), sin que por s\u00ed\u00ad pueda indicar de qu\u00e9 clase o especie sea lo objetivo. As\u00ed\u00ad, p. ej., el concepto de informaci\u00f3n no afecta al qu\u00e9, sino s\u00f3lo al c\u00f3mo de las se\u00f1ales t\u00e9cnicas (arrangement) de una noticia (como pura determinaci\u00f3n de cantidad y frecuencia de signos o combinaciones de signos; cf. el hombre como canal de informaci\u00f3n y casos semejantes).<\/p>\n<p>La l\u00f3gica o la matem\u00e1tica describe y funda s\u00f3lo c\u00f3mo y en qu\u00e9 medida un mundo es posible l\u00f3gica y matem\u00e1ticamente, pero no su existencia y modalidad (cf. Husserl, Wittgenstein, Carnap, Kraft y otros). De ah\u00ed\u00ad resulta para toda ciencia particular y se\u00f1aladamente para la p. (p. ej., para la p. factorial de la inteligencia y de la personalidad) como consecuencia ineludible: Todo incremento de la exactitud l\u00f3gico-formal, de la idealizaci\u00f3n matem\u00e1tica de conceptos, de la formulaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, de modelos, de teor\u00ed\u00adas y de experimentos se compra al precio de un creciente alejamiento de la realidad (Heisenberg, Barnett, etc.) y artificialidad, con una merma de su validez representativa (es decir, de su reproducci\u00f3n v\u00e1lida de la realidad all\u00ed\u00ad representada) y estabilidad (Heisenberg), con su sorprendente brevedad de vida y \u00abnotable carencia de significaci\u00f3n\u00bb (M.B. Smith, H.A. Murray, J. Bazun, etc.; cf. A.N. Whitehead: fallacy of misplaced concreteness, es decir, el error de la aparente concreci\u00f3n de las abstracciones matem\u00e1ticas, que se hacen pasar por hechos concretos definitivos).<\/p>\n<p>La facticidad, la contingencia y la especificidad emp\u00ed\u00adricas, m\u00e1s all\u00e1 de toda definici\u00f3n l\u00f3gico-matem\u00e1tica, siguen siendo para \u00e9sta una irracionalidad \u00abinexpresable\u00bb (Wittgenstein). Mas como el \u00e1mbito de lo f\u00e1ctico contiene lo que constituye a la postre la experiencia y la realidad, todo racionalismo fracasa en la definici\u00f3n y fundamentaci\u00f3n de la certeza experimental y, por ende, en la fundamentaci\u00f3n y justificaci\u00f3n de su propia existencia, como sistema de representaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n (en forma de su encarnaci\u00f3n sensible en el lenguaje, la escritura, los modelos visibles, las f\u00f3rmulas, etc.), sistema que es la forma como el racionalismo cient\u00ed\u00adfico debe ser visto u o\u00ed\u00addo y, por tanto, percibido por los sentidos, lo mismo que las cosas cotidianas.<\/p>\n<p>La p. deducida de la concepci\u00f3n l\u00f3gica y positivista de la ciencia insiste, una vez repudiada la introspecci\u00f3n (y con ello la p. vivencial), estrictamente en el aspecto externo de hechos en gran parte exentos de sentido y significaci\u00f3n, en el fondo, por tanto, no ps\u00ed\u00adquicos, y en esta forma aptos para someterse al c\u00e1lculo. Si, apart\u00e1ndose de este radical punto de vista (de una pura teor\u00ed\u00ada de reacci\u00f3n al est\u00ed\u00admulo [teor\u00ed\u00ada S-B]: p. ej., Guthrie), se ve la necesidad de admitir determinantes \u00abinternas\u00bb, como las llamadas variables intervenientes (Hull, Tolman), estos anillos intermedios funcionan s\u00f3lo como construcciones hipot\u00e9ticas, como sustituciones te\u00f3ricas o ideales de lo ps\u00ed\u00adquico, o como medios auxiliares metaf\u00f3ricos (Skinner) para la construcci\u00f3n regresiva de modelos de explicaci\u00f3n (a ejemplo del sistema peri\u00f3dico de los elementos) o como puras hip\u00f3tesis de c\u00e1lculo (par\u00e1metro), que deben introducirse para que resulte la descripci\u00f3n matem\u00e1tica de los procesos de comportamiento, y resulte adem\u00e1s de la manera m\u00e1s sencilla (el problema epistemol\u00f3gico que de ah\u00ed\u00ad &#8216;se sigue &#8211; el de la validez de la construcci\u00f3n &#8211; queda las m\u00e1s de las veces sin considerar).<\/p>\n<p>En este modo de ver, lo ps\u00ed\u00adquico figura como la \u00abcaja negra\u00bb (black box) de la f\u00ed\u00adsica experimental: la constituci\u00f3n de su interior no observable (por tanto, las resistencias, los condensadores, los transistores, etc.; all\u00ed\u00ad actitudes, rasgos esenciales [traits], h\u00e1bitos, expectaciones, etc.), se deduce aqu\u00ed\u00ad por un an\u00e1lisis del condicionamiento, partiendo de los potenciales el\u00e9ctricos registrables en las conexiones, y por las entradas y salidas exteriormente observables, es decir, por los est\u00ed\u00admulos (stimuli) y reacciones (responses). Como los hechos mismos de comportamiento, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n sus interrelaciones se definen, prescindiendo de todo sentido, como asociaciones autom\u00e1ticas de contacto seg\u00fan el principio de contig\u00fcidad. Todos los procesos ps\u00ed\u00adquicos restringidos ameros cursos de comportamiento se actualizan, bajo forma de continuos espacio-temporales, de manera matem\u00e1ticamente ideal en los simuladores como modelos reproductores de procesos ps\u00ed\u00adquico-espirituales a la manera de m\u00e1quinas cibern\u00e9ticas y ordenadoras de datos (simulaci\u00f3n del hombre m\u00e1quina: Wiener, Walter, Steinbuch). De ah\u00ed\u00ad que, lo mismo en la p. de la investigaci\u00f3n y de la diagnosis que en la aplicada, se trata del hallazgo o de la producci\u00f3n de ordenaciones del comportamiento en forma de secuencia (como regularidades no inteligibles: M. Weber) y, consiguientemente, se trata de los llamados procesos probabil\u00ed\u00adsticos, en que las reacciones posteriores siguen a las anteriores seg\u00fan las leyes de probabilidad (cuantificaci\u00f3n de la conducta en modo de frecuencia, de la observaci\u00f3n de la conducta en estad\u00ed\u00adsticas de facticidad, del ensefiar y aprender en trasunto de medidas para la elevaci\u00f3n de la probabilidad con que se producir\u00e1 un determinado comportamiento [adecuado a un fin]). La producci\u00f3n de tales series de acciones en la marcha de una direcci\u00f3n planeada del comportamiento (p. ej., por la instrucci\u00f3n, educaci\u00f3n, terapia, etc.), se logra por medio de pr\u00e1cticas de condicionamiento t\u00e9cnico (p. ej., instrumental u operant conditioning: Thorndike, Hull, Skinner), por las cuales se supone (Skinner, Spence) que puede conseguirse pr\u00e1cticamente cualquier comportamiento (p. ej., por los llamados refuerzos, reinforcements), o eliminarse (por extinci\u00f3n).<\/p>\n<p>Las objeciones contra la p. con marcado car\u00e1cter de ciencia natural se dirigen contra la \u00ed\u00adndole general cient\u00ed\u00adfica del -3 positivismo (inductivo y l\u00f3gico) como tal. Se dirigen primariamente contra la reducci\u00f3n del conocimiento cient\u00ed\u00adfico a dos fuentes, tenidas por aut\u00f3nomas y completamente suficientes, a saber, la evidencia sensible y la l\u00f3gica. La absolutizaci\u00f3n de la experiencia externa, sensible, dicta el repudio o por lo menos la desvirtuaci\u00f3n de la introspecci\u00f3n y, con ello, de la vivencia, reduci\u00e9ndolas a un procedimiento de conocimiento exclusivamente heur\u00ed\u00adstico, ficticio y, en ning\u00fan caso, cient\u00ed\u00adficamente constitutivo. Tal punto de vista se conduce as\u00ed\u00ad mismo ad absurdum, como quiera que se lo defienda, y tanto si se entiende de manera radical como de forma moderada. As\u00ed\u00ad, lo mismo al comienzo que al fin de todo an\u00e1lisis de factores (variables, etc.), o sea tanto para su definici\u00f3n al introducirlos como para su interpretaci\u00f3n al aplicarlos, es menester el saber vivencial de estas formas primarias de actividad, de cualidades, de motivos, etc. Ya la simple selecci\u00f3n de hecho ps\u00ed\u00adquicamente relevantes de entre el universo de cosas con que se tropieza, s\u00f3lo puede lograrse por un previo saber inicial de lo an\u00ed\u00admico, en virtud del cual es posible hacer las distinciones. El aspecto vivencial es simplemente inseparable de todo comportamiento, acci\u00f3n y obra, pues sin \u00e9l nada se sabr\u00ed\u00ada (no solo psicol\u00f3gicamente, sino en absoluto), y, por tanto, tampoco se sabr\u00ed\u00adan las manipulaciones operacionales (Dilthey, Ebbinghaus, Husserl).<\/p>\n<p>El origen experimental del concepto de comportamiento es \u00fanicamente la conducta vivida. Lo mismo que para el cultivo general de la ciencia el mundo precient\u00ed\u00adfico de la vida (Husserl, Merleau-Ponty, Litt, Dingler, etc.), como \u00fanico mundo universal de la experiencia (cf. Allon, E. Straus), ofrece el presupuesto absoluto, la base de partido y el fondo de sost\u00e9n, al que permanecen referidos de manera indisoluble todos los procedimientos, conclusiones y datos cient\u00ed\u00adficamente v\u00e1lidos; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la p. se funda en el trato, prepsicol\u00f3gico y vivencial, del hombre consigo mismo y con los otros y, por ende, en la vida ps\u00ed\u00adquica cotidiana, con su evidencia inmanente, como realidad vivencial previamente dada con sus datos intuitivos y sus certidumbres primigenias (cosas v\u00e1lidas de antemano: Husserl), que todo psic\u00f3logo supone y tiene que suponer incesantemente, y de las que \u00e9l se sirve y tiene que servirse en todos sus experimentos, c\u00e1lculos y teor\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>El fundamento de posibilidad y legitimidad requerido para todo conocimiento no relativo y universal est\u00e1 en modos de experiencia y acci\u00f3n precient\u00ed\u00adficos y extracient\u00ed\u00adficos, que realiza el sujeto corrientemente ignorado por la metodolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica. La objetividad que la ciencia cree producir por primera vez, se funda ya en objetividades que el sujeto ineludible (el cient\u00ed\u00adfico mismo o la persona de experimento) tiene siempre que haber producido de antemano. La ciencia se apoya siempre en un verdadero universo de presupuestos, que contienen las condiciones de posibilidad de la experiencia y t\u00e9cnica cient\u00ed\u00adficas y que la ciencia es incapaz de controlar o producir. La ciencia, con los principios y m\u00e9todos que ella considera como exclusivamente leg\u00ed\u00adtimos, sin duda puede declarar determinados objetos o aspectos de los mismos como sistema v\u00e1lido de conocimiento y acci\u00f3n, pero no declararse como tal a s\u00ed\u00ad misma, ni menos fundamentarse y verificarse. Esto debe decirse se\u00f1aladamente de la identidad &#8211; reclamada en todo conocimiento objetivo, y por eso simplemente presupuesta &#8211; en el saber acerca de lo v\u00e1lido; de modo que, p. ej., a la postre todos tenemos que ver lo igual de modo igual, para poder llegar a enunciados contrastables y universalmente v\u00e1lidos. Estos datos e intuiciones trascendentales son por lo menos de rigor igual al de los principios y verdades objetivas cient\u00ed\u00adficamente asentados.<\/p>\n<p>El que temporalmente, y as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n hoy d\u00ed\u00ada, ello no haya sido visto por la mayor\u00ed\u00ada y hasta se haya ignorado de prop\u00f3sito, no es cuesti\u00f3n real o epistemol\u00f3gica, sino puramente psicol\u00f3gica, que coincida con el hecho hist\u00f3rico de que, tras el trabajo l\u00f3gico-cient\u00ed\u00adfico, hay \u00abfuerzas ps\u00ed\u00adquicas\u00bb propulsoras y directrices y \u00abpoderes hist\u00f3ricos, las m\u00e1s de las veces ni siquiera de naturaleza l\u00f3gica, pero m\u00e1s fuertes que toda l\u00f3gica\u00bb (R. Faickenberg). De esta situaci\u00f3n resulta la urgencia de una p. de la ciencia como complemennto de la sociolog\u00ed\u00ada de la ciencia, y, con ella, de una \u00abp. de la p.\u00bb (en correspondencia con la \u00absociolog\u00ed\u00ada de la sociolog\u00ed\u00ada\u00bb y la \u00abfilosof\u00ed\u00ada de la filosof\u00ed\u00ada\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>En el mentado fondo a priori de presupuestos y no en un monismo de m\u00e9todos consiste fundamentalmente la tan tra\u00ed\u00adda y llevada unidad e igualdad y, con ellas, la jerarqu\u00ed\u00ada igual de las ciencias respecto de los fundamentos de su origen y, por tanto, tambi\u00e9n la unidad e igualdad de la llamada p. racional y de la p. experimental.<\/p>\n<p>De manera general, frente a todo -> racionalismo que, como el positivismo logicista o matematicista, menosprecia la certeza de la experiencia como evidencia accesoria, y desvirt\u00faa todos los lenguajes no formalizados consider\u00e1ndolos medios in\u00fatiles de comunicaci\u00f3n, hay que oponer las siguientes condiciones:<br \/>\n1. El enlace indispensable de los s\u00ed\u00admbolos matem\u00e1ticos con los hechos (resultados de medici\u00f3n), que, como todo el aparato (arrangement) experimental y todo el sistema de exposici\u00f3n y comunicaci\u00f3n, deben ser percibidos en la experiencia general objetiva y ps\u00ed\u00adquica de la vida diaria, la cual no puede soslayarse ni sustituirse cient\u00ed\u00adficamente.<\/p>\n<p>2. El igualmente ineludible enlace de los s\u00ed\u00admbolos matem\u00e1ticos con los conceptos del lenguaje usual (que pueden precisarse todav\u00ed\u00ada, como, p. ej., en la f\u00ed\u00adsica newtoniana), pues solo \u00e9l mantiene el necesario contacto con la realidad y la reproduce en su dato primigenio, de forma que existe una \u00abuni\u00f3n clara entre los s\u00ed\u00admbolos matem\u00e1ticos, las mediciones y los conceptos del lenguaje ordinario\u00bb (Heisenberg). De ah\u00ed\u00ad se sigue la necesaria definici\u00f3n e interpretaci\u00f3n de las magnitudes, con que ha de contarse o calcular en en l\u00f3gica formal, por medio de las evidencias y los conceptos de la experiencia y del lenguaje adquiridos por la vida en el mundo o por la vivencia ps\u00ed\u00adquica.<\/p>\n<p>3. De manera general, tanto con relaci\u00f3n al origen como a la legitimidad, media una dependencia y una referencia entre los lenguajes formalizados y las lenguas vivas usuales, pues s\u00f3lo por medio de estas \u00faltimas pueden aqu\u00e9llos ser introducidos, fundados en elementos esenciales de su determinaci\u00f3n (p. ej., respecto de las reglas vigentes en ellos) y formuladas en sus resultados te\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Contra el positivismo emp\u00ed\u00adrico en las ciencias naturales y en la p., que, por su \u00abdeificaci\u00f3n de los hechos\u00bb (K. R. Popper), s\u00f3lo ve en la ciencia una combinatoria pragm\u00e1tica (p. ej., de econom\u00ed\u00ada de pensamiento) de hechos tomados de las cosas sensibles, hay que objetar lo que sigue:<br \/>\n1. El m\u00e9todo experimental de las ciencias exactas lleva de la teor\u00ed\u00ada supuesta en cada caso a los hechos y datos experimentalmente averiguados, y no a la inversa, aunque toda teor\u00ed\u00ada debe revisarse y comprobarse indirectamente mediante tales hechos y datos como consecuencias deducidas de ella.<\/p>\n<p>2. Todo modelo y su formulaci\u00f3n arrancan de una teor\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita y est\u00e1n en pie y caen con ella. Sin teor\u00ed\u00ada, todos los c\u00e1lculos permanecen problem\u00e1ticos.<\/p>\n<p>3. Las teor\u00ed\u00adas no pueden desarrollarse sin m\u00e9todos especulativos. De solos modelos, f\u00f3rmulas, c\u00e1lculos y de mera colecci\u00f3n de hechos no puede nacer ninguna teor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. Por tanto, los conceptos te\u00f3ricos en definiciones esenciales no han de extraerse de los hechos ni de los resultados emp\u00ed\u00adricos; no son mera descripci\u00f3n de los mismos.<\/p>\n<p>5. De donde se sigue que el objeto o el contenido del conocimiento cient\u00ed\u00adfico no proceden en su totalidad inmediatamente de las observaciones y mediciones.<\/p>\n<p>6. En resumen, toda teor\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica implica m\u00e1s presupuestos filos\u00f3ficos y, en nuestro caso, m\u00e1s vivencias psicol\u00f3gicas que los contenidos en los hechos admitidos por el m\u00e9todo cr\u00ed\u00adtico (F.S.C. Northrop).<\/p>\n<p>La legitimidad del estilo del saber cient\u00ed\u00adfico-natural en la p. es indiscutible y hasta una exigencia universalmente vinculante, siempre que dicho estilo de saber: 1.\u00c2\u00b0 para impugnar el -> irracionalismo sin l\u00ed\u00admites y el agnosticismo especulativo (que dominan, p. ej., en tendencias de la p. profunda), no propugne un racionalismo igualmente ilimitado, sino la moral cient\u00ed\u00adfica de la objetividad, que pide control y fundamentaci\u00f3n s\u00f3lida; 2.\u00c2\u00b0 por razones heur\u00ed\u00adsticas, provoque la elaboraci\u00f3n e inteligencia de nuevos puntos de partida y aspectos de la investigaci\u00f3n, o indague y ensaye, como hip\u00f3tesis de trabajo, el alcance y utilidad de determinados m\u00e9todos; 3\u00c2\u00b0 no reduzca lo ps\u00ed\u00adquico (o al hombre entero) a una secci\u00f3n de la realidad buscada a priori mediante el m\u00e9todo seguido, ni eleve su punto de vista a dogma y, cayendo en la -> ideolog\u00ed\u00ada, a una nueva concepci\u00f3n del mundo y del hombre (\u00abMito de la ciencia moderna\u00bb: F. v. Weizs\u00e4cker); 4.\u00c2\u00b0 permanezca, adem\u00e1s, consciente de sus presupuestos, que no pueden indagarse ni producirse con el m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico-natural o l\u00f3gico-positivista, o sea, \u00abcient\u00ed\u00adficamente\u00bb en el sentido que \u00e9l da a este vocablo; 5.\u00c2\u00b0 y, en consecuencia, por ser \u00e9l mismo transcient\u00ed\u00adfico en su fundamento y origen, tolere otras formas cient\u00ed\u00adficas y las acepte como de igual categor\u00ed\u00ada por lo menos respecto de los fundamentos originales.<\/p>\n<p>II. Divisi\u00f3n de la psicolog\u00ed\u00ada<br \/>\nUna divisi\u00f3n de la p. es posible por diversos modos. As\u00ed\u00ad cabe distinguir por la concepci\u00f3n de la ciencia y por el m\u00e9todo, la p. fenomenol\u00f3gica, introspectiva, comprensiva, descriptiva, comparada, anal\u00ed\u00adtica, explicativa, meramente inductivo-experimental, operacional, nomot\u00e9tica, idiogr\u00e1fica, especulativa, te\u00f3rica o, de modo general, la p. cient\u00ed\u00adfica natural (experimental) y la racional. Por los aspectos, la p. de la vivencia, del comportamiento, de la eficiencia laboral, o la p. de la conciencia y del inconsciente. Por los hechos o las potencias fundamentales de la vida ps\u00ed\u00adquica, la p. de los sentidos y de la percepci\u00f3n, de la memoria, del pensamiento, del aprender, de la voluntad, del sentimiento, del instinto, de las necesidades, de la motivaci\u00f3n, etc. Por los principios y las llamadas leyes fundamentales, la p. de la asociaci\u00f3n, de los reflejos (del est\u00ed\u00admulo-reacci\u00f3n), de los elementos, de los factores, de los vectores, de la totalidad, de la estructura, de la forma, del campo, etc. Por el concepto y significaci\u00f3n del hombre, la p. antropol\u00f3gica, individual, personal, impersonal, colectiva, naturalista, determinista, existencial, etc. Por las f unciones o tareas, la p. diagn\u00f3stica, aptitudinal, educativa, terap\u00e9utica, profil\u00e1ctica, psicot\u00e9cnica, comercial, etc. Por los diversos \u00f3rdenes de la realidad, la p. humana, animal, vegetal, social, cultural, econ\u00f3mica, industrial, etc. La divisi\u00f3n de la p. seg\u00fan puntos de partida y criterios extrapsicol\u00f3gicos, posible a\u00fan a pesar de las pretensiones de emancipaci\u00f3n, pone de manifiesto la dependencia &#8211; seg\u00fan parece inevitable &#8211; de la p. (lo mismo que todas las ciencias humanas) respecto de principios, hip\u00f3tesis, experiencias y teor\u00ed\u00adas metapsicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>La diversidad de tendencias psicol\u00f3gicas particulares que as\u00ed\u00ad se origina es tan grande, que no puede ya hablarse de la p. como de un sistema de saber id\u00e9ntico y homog\u00e9neo en s\u00ed\u00ad mismo (seg\u00fan axiomas, principios, ideas fundamentales, m\u00e9todos, etc.). De esta situaci\u00f3n resulta para la construcci\u00f3n de esta ciencia la \u00abdificultad\u00bb que no puede vencerse desde dentro &#8211; \u00abde dar el primer paso\u00bb (J. Cohen), y, para una introducci\u00f3n a la misma, la pregunta: \u00abintroducci\u00f3n \u00bfa qu\u00e9 psicolog\u00ed\u00ada?\u00bb<br \/>\nRespecto del origen de la p. como un todo en conceptos centrales de tendencias filos\u00f3ficas existen actualmente expressis verbis, entre otras, psicolog\u00ed\u00adas que siguen la l\u00ed\u00adnea de Arist\u00f3teles, o de Galileo, o de Locke y Hume, o de Leibniz, o de Descartes, as\u00ed\u00ad como una p. fenomenol\u00f3gica, existencial, vitalista, y tambi\u00e9n una p. (defendida uno sono en los Estados del bloque oriental) marxista-leninista del materialismo hist\u00f3rico o dial\u00e9ctico. Juntamente hay diversas psicolog\u00ed\u00adas concebidas en conformidad con las distintas ciencias naturales; asf hay p. ffsica, qu\u00ed\u00admica, fisiol\u00f3gica, biol\u00f3gica, con sus respectivos principios espec\u00ed\u00adficos, construcciones de modelos, etc. Adem\u00e1s, existe una p. more geometrico (p. ej., topol\u00f3gica, vectorial), una p. matem\u00e1tica y hasta una p. embriol\u00f3gica y epidemiol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad como, desde tiempos recientes, una p. basada en la teor\u00ed\u00ada de la informaci\u00f3n y de la cibern\u00e9tica. Existen, adem\u00e1s, dependencias de tipo religioso-social (cf. sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n de los sistemas psicol\u00f3gicos: P. Hofst\u00e4tter) en el sentido de cuius religio, eins psychologia; as\u00ed\u00ad, p. ej., una p. calvinista, pudiendo entenderse preferentemente como tal la p. angloamericana, y una p. luterano-cat\u00f3lica, que ser\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica del continente con su tendencia a comprender y dar sentido cient\u00ed\u00adficamente. De igual modo cabr\u00ed\u00ada establecer una diferencia seg\u00fan la pertenencia a territorios nacionales y pol\u00ed\u00adticos (cuius regio, eius psychologia).<\/p>\n<p>Una divisi\u00f3n secundaria resulta del puesto y situaci\u00f3n de la p. dentro del sistema de las ciencias. Como quiera que la mutua dependencia y convergencia de las ciencias particulares est\u00e1 condicionada y definida por la universal referencia rec\u00ed\u00adproca de todo ente; en la estructura del edificio cient\u00ed\u00adfico, tal como aparece institucionalmente en la universidad, se reflejan la riqueza y la conexi\u00f3n hasta ahora descubiertas de la realidad humana y extrahumana. En el car\u00e1cter de la existencia humana como unitas multiplex (W. Stern), es decir, como coincidencia de modos de ser diversos y antit\u00e9ticos, se funda que las ciencias antropol\u00f3gicas, las cuales llevan al hombre a un saber de s\u00ed\u00ad mismo y a un trato consigo mismo, est\u00e1n en m\u00e1s amplia referencia mutua respecto de otros dominios especiales, que las restantes disciplinas (-> antropolog\u00ed\u00ada, -> hombre). En el sentido de esta central posici\u00f3n l\u00f3gico-cient\u00ed\u00adfica, con una referencia omnilateral, son ciencias universales.<\/p>\n<p>De acuerdo con la realidad del hombre en su cuadro de dimensi\u00f3n como ser natural, personal, hist\u00f3rico, creador de cultura o determinado por \u00e9sta, las distintas disciplinas parciales de la p. pueden dividirse en coordinaci\u00f3n con las asignaturas de las otras facultades o de los otros grupos de ciencias. De esa manera a las ciencias naturales estar\u00ed\u00ada ordenado la p. de la naturaleza; y as\u00ed\u00ad en particular se ordenar\u00ed\u00adan: a la f\u00ed\u00adsica, la psicof\u00ed\u00adsica; a la qu\u00ed\u00admica, la psicoqu\u00ed\u00admica; a la geolog\u00ed\u00ada, geograf\u00ed\u00ada y metereolog\u00ed\u00ada, la geopsicolog\u00ed\u00ada, la meteoropsicolog\u00ed\u00ada y la psicoclim\u00e1tica; a la biolog\u00ed\u00ada, la biopsicolog\u00ed\u00ada; a la bot\u00e1nica, la p. vegetal; a la zoolog\u00ed\u00ada, la p. animal; a la medicina en general, la p. m\u00e9dica; a la fisiolog\u00ed\u00ada, la psicofisiolog\u00ed\u00ada; a la farmacolog\u00ed\u00ada, la psicofarmacolog\u00ed\u00ada; a la psiquiatr\u00ed\u00ada, la psicopatolog\u00ed\u00ada, etc. A las ciencias de la persona (W. Stern: personolog\u00ed\u00ada), con car\u00e1cter teol\u00f3gico, filos\u00f3fico y, en general, de ciencias del esp\u00ed\u00adritu, corresponde la p. de la persona o de la personalidad; a las ciencias hist\u00f3ricas se ordena la psicohistoria como p. hist\u00f3rica individual y universal (incluida la paleopsicolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>A las ciencias de la cultura aparece ordenada la p. cultural, investigada seg\u00fan la distinci\u00f3n corriente en cultura espiritual, social y material. Respecto de las disciplinas de la cultura espiritual se da la siguiente correspondencia: teolog\u00ed\u00ada &#8211; p. de la -> religi\u00f3n; filosof\u00ed\u00ada &#8211; p. filos\u00f3fica; teor\u00ed\u00ada del conocimiento y metodolog\u00ed\u00ada &#8211; teor\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica del conocimiento y del m\u00e9todo; \u00e9tica del conocimiento y del m\u00e9todo; \u00e9tica -> moral; antropolog\u00ed\u00ada &#8211; p. antropol\u00f3gica; &#8211; p. de la est\u00e9tica; arte &#8211; p. del arte; filolog\u00ed\u00ada &#8211; p. del lenguaje; pedagog\u00ed\u00ada &#8211; p. pedag\u00f3gica, etc. En las disciplinas de la cultura social se corresponden: sociolog\u00ed\u00ada &#8211; p. social; etnolog\u00ed\u00ada &#8211; p. de los pueblos; politolog\u00ed\u00ada &#8211; p. pol\u00ed\u00adtica; ciencias jur\u00ed\u00addicas &#8211; p. forense y criminol\u00f3gica. Y en las disciplinas de la cultura material se da la siguiente correspondencia: ciencias econ\u00f3micas &#8211; p. econ\u00f3mica; ciencia de la industria &#8211; p. industrial; ciencia del trabajo &#8211; p. del trabajo; ciencia del tr\u00e1fico &#8211; p. del tr\u00e1fico, etc.<\/p>\n<p>III. Psicolog\u00ed\u00ada de la naturaleza<br \/>\nEl concepto de naturaleza, en un sentido limitado al aspecto de las ciencias naturales, se refiere aqu\u00ed\u00ad a la totalidad de los factores quimico-f\u00ed\u00adsicos y bio-fisiol\u00f3gicos, ps\u00ed\u00adquicamente relevantes, y ata\u00f1e as\u00ed\u00ad al condicionamiento de \u00f3rdenes, formas y procesos an\u00ed\u00admicos por aqu\u00e9llos, ora dentro de la constituci\u00f3n corporal, ora a trav\u00e9s de agentes que act\u00faan en ella desde fuera. La naturaleza ps\u00ed\u00adquicamente importante as\u00ed\u00ad entendida es objeto de la doctrina psicol\u00f3gica natural, de orientaci\u00f3n preferentemente cientifico-natural; p. ej., en relaci\u00f3n con las disposiciones an\u00ed\u00admicas, la p. de la herencia, que, adem\u00e1s del an\u00e1lisis exacto del proceso hereditario, indaga entre otras cosas las notas y estructuras innatas, sobre todo las que resisten al medio; y, respecto de la naturaleza f\u00ed\u00adsica que influye sobre el alma, la p. metereol\u00f3gica, la geopsicolog\u00ed\u00ada y la psicoclim\u00e1tica, que se ocupan de la cuesti\u00f3n referente a la manera y extensi\u00f3n en que los factores geogr\u00e1ficos, clim\u00e1ticos y atmosf\u00e9ricos del medio repercuten sobre lo ps\u00ed\u00adquico. En la p. natural entran tambi\u00e9n, adem\u00e1s de la p. m\u00e9dica general, de la p. animal y de la problem\u00e1tica p. vegetal, la psico-fisiolog\u00ed\u00ada, hoy muy actual (cf. la fisiolog\u00ed\u00ada del comportamiento), la psicof\u00ed\u00adsica y la psicoqu\u00ed\u00admica, que investiga la producci\u00f3n, direcci\u00f3n y modificaci\u00f3n de procesos y estados ps\u00ed\u00adquicos por medio de sustancias f\u00ed\u00adsico-qu\u00ed\u00admicas.<\/p>\n<p>IV. Psicolog\u00ed\u00ada de la persona y de la personalidad<br \/>\nTrata en general (y en cuanto es psicol\u00f3gicamente posible) de definir al hombre como \u00abser especial\u00bb (Lersch), de marcar su particularidad espec\u00ed\u00adfica e individual, destac\u00e1ndolo forzosamente de todas las cosas y estructuras de otra especie. La elaboraci\u00f3n de tales caracter\u00ed\u00adsticas especificas e individuales es objeto hasta de tendencias cient\u00ed\u00adficas extremas que, no obstante su posici\u00f3n impersonal por principio, todav\u00ed\u00ada se designan a s\u00ed\u00ad mismas como p. humana y p. de la personalidad. Seg\u00fan eso, pueden distinguirse dos grupos antit\u00e9ticos de p. de la personalidad.<\/p>\n<p>1. La p. de la personalidad orientada cient\u00ed\u00adficamente a la vivencia y a la comprensi\u00f3n, al valor y al sentido, que parte primariamente de la manera c\u00f3mo el hombre se experimenta a s\u00ed\u00ad mismo y el mundo en que vive (en la misma direcci\u00f3n marcha el Perceptual o Personal Approach de McLeod, Combs, Snygg, al que se aproximan las Purposive Psychologies [psicolog\u00ed\u00adas de la intenci\u00f3n]). Toma su punto de partida de la persona, porque no hay hechos ps\u00ed\u00adquicos fundamentales, como sensaci\u00f3n, percepci\u00f3n, sentimiento, voluntad, imaginaci\u00f3n, memoria, pensar, aprender, etc., como tales, sino personas, individuos, que ejecutan estas actividades o tienen tales vivencias (es decir, personalizaci\u00f3n en contraste con fen\u00f3menos de despersonalizaci\u00f3n patol\u00f3gica). Ello quiere decir que la persona no funciona como un trasfondo neutral o un punto formal de referencias, sino, de acuerdo con la experiencia, como autor, centro, sujeto y regulador de los procesos y propiedades ps\u00ed\u00adquicos (p. de la existencia, Jaspers, Gebsattel, Binswanger, Frankl, Daim, Caruso, Meinertz, Zutt y otros), que por eso aparecen siempre en \u00abforma personal\u00bb (James), si bien se reconoce que no todos los problemas ps\u00ed\u00adquicos son problemas de personalidad.<\/p>\n<p>Los m\u00e1s decisivos actos an\u00ed\u00admicos no s\u00f3lo son vividos como referidos al yo (ego involved), sino que el saber esta referencia al yo constituye lo m\u00e1s cierto que nos es dado (cf. la eminente importancia en la historia de la ciencia del m\u00e1s fundamental principio cartesiano: \u00abcogito, sentio, volo; ergo sum\u00bb, como prima et certissima cognitio, en pro de la primac\u00ed\u00ada de la experiencia interna, de la fenomenolog\u00ed\u00ada introspectiva y de la p. vivencial; en este punto se ha expresado insuperablemente: AGUST\u00ed\u008dN, De Trin. x 16, xv 22).<\/p>\n<p>Como quiera que, por an\u00e1lisis, abstracci\u00f3n, reducci\u00f3n y generalizaci\u00f3n, procesos originariamente personales pierden su realidad y se hacen impersonales, no puede declararse doctrina de la realidad lo que es solamente artificio del m\u00e9todo (Allport). La p. de la personalidad se ocupa preeminentemente, entre otras cosas, del \u00e1mbito central personal, del llamado proprium (Allport) y de sus formas de manifestarse por la propia identidad (es decir, tendencia al realce del yo, a su extensi\u00f3n, a la imagen de s\u00ed\u00ad mismo, a la propia aspiraci\u00f3n, instancia del saber y de la responsabilidad, etc.).<\/p>\n<p>De manera general, se ocupa de la definici\u00f3n de lo real y universalmente humano, tal como se da en el adulto normal, y, por tanto, de la distinci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de todos los hechos, procesos y contenidos ps\u00ed\u00adquicos que afectan a la personalidad y la construyen, de los hechos conscientes y de los inconscientes que se descubren a trav\u00e9s de aqu\u00e9llos, de sus peculiaridades relacionales, estructurales y legales o regulares. Adem\u00e1s de la referencia personal, esencialmente inherente no s\u00f3lo a todos los actos \u00absuperiores\u00bb ps\u00ed\u00adquicos, la referencia al mundo, igualmente constitutiva y esencial para ellos, es tambi\u00e9n objeto de las investigaciones de la p. de personalidad, que le exige la \u00abcosa\u00bb misma para la inteligencia de la realidad ps\u00ed\u00adquica. Esta p. parte, pues, igualmente del hecho elemental de que la totalidad de los actos an\u00ed\u00admicos, ora se trate de procesos internos, como deseos, sentimientos, intenciones, actitudes u orientaciones, etc., ora de acciones y realizaciones, no puede producirse ni comprenderse, si tales actos an\u00ed\u00admicos no est\u00e1n dirigidos a algo fuera de s\u00ed\u00ad mismos. Este car\u00e1cter de trascendencia respecto de s\u00ed\u00ad mismo o de intencionalidad (Brentano y otros) es de fundamental\u00ed\u00adsima importancia. Es expresi\u00f3n de la interdependencia ontol\u00f3gica (es decir, \u00f3ntica y cognoscitiva) entre el alma (o el hombre) y el mundo (sobre todo el cultural: Dilthey y otros).<\/p>\n<p>De acuerdo con el principio: actus distinguuntur secundum obiecta, los actos ps\u00ed\u00adquicos s\u00f3lo pueden distinguirse, en toda su variedad, partiendo de los objetos a que se dirigen. Y no s\u00f3lo surgen, sino que se estructuran tambi\u00e9n seg\u00fan los \u00f3rdenes reales o ideales (axionormativos) fuera de la propia realidad an\u00ed\u00admica. Este hecho tiene consecuencias decisivas para el car\u00e1cter y el procedimiento de la p. En cuanto lo ps\u00ed\u00adquico s\u00f3lo puede realizarse, ordenarse y comprenderse por lo no ps\u00ed\u00adquico, tal hecho fuerza a abandonar el criterio de la inmanencia y, por ende, de toda especie de psicologismo (que es siempre un pampsicologismo) o, como en la p. de los complejos de C.G. Jung, un monopsiquismo: tendencias de la p. profunda, con el positivismo psic\u00f3nomo en la ciencia, la religi\u00f3n, la moral, etc., defendido por esas tendencias.<\/p>\n<p>Aquel hecho pone adem\u00e1s de manifiesto que toda descripci\u00f3n puramente formal de la funci\u00f3n y de la personalidad no ofrece conocimiento utilizable y suficiente y debe, por ende, completarse por otra descripci\u00f3n material y metaps\u00ed\u00adquica (personalidad como \u00abestructura de intencionalidad\u00bb: Gilbert). El mero car\u00e1cter formal sin inserci\u00f3n del horizonte universal a que se dirige, s\u00f3lo toca la mitad de la totalidad de la existencia ps\u00ed\u00adquica. No basta una mera enumeraci\u00f3n de propiedades, deseos y sentimientos, etc., es decir, no basta saber que uno es capaz de entusiasmo, sino que es necesario saber de qu\u00e9 se entusiasma. \u00abLo que amas, eso vives\u00bb (Fichte): palabras lapidarias sobre la importancia de la intencionalidad (trascendencia, referencia al mundo) en la teor\u00ed\u00ada del conocimiento y del procedimiento. De donde se sigue que lo ps\u00ed\u00adquico individual no puede extenderse por s\u00ed\u00ad mismo. Est\u00e1 siempre adem\u00e1s penetrado y determinado por contextos superiores de ser y sentido, por estructuras y poderes de vida espirituales y supraindividuales, de los que el mundo ps\u00ed\u00adquico del individuo s\u00f3lo sabe y puede saber en medida limitada. De ah\u00ed\u00ad que la inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo y de lo extra\u00f1o requiera una comprensi\u00f3n de todos los contextos transubjetivos de sentido y acci\u00f3n (esp\u00ed\u00adritu objetivo) con importancia para el sujeto.<\/p>\n<p>Bajo este aspecto, la p. se convierte necesariamente en p. de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu (Dilthey, p. estructural, Spranger, Lersch, etc.). Como en la p. de la personalidad no se trata s\u00f3lo de un an\u00e1lisis de todos los hechos ps\u00ed\u00adquicos fundamentales, sino igualmente de ordenarlos y organizarlos seg\u00fan la forma espec\u00ed\u00adfica de la persona humana, es de importancia decisiva saber que todos los anteriores ensayos de estructuraci\u00f3n (comenzando por Plat\u00f3n) se llevaron a cabo seg\u00fan \u00f3rdenes ideales de valores (presupuestos o fundados) y no pod\u00ed\u00adan lograrse de otro modo. La p. que as\u00ed\u00ad se establece como ciencia de la vida, del esp\u00ed\u00adritu y de la persona, se dilata hasta una p. verdaderamente global de la existencia humana (incluso de la estructura metafenom\u00e9nica de su ser ps\u00ed\u00adquico individual), que abarca tambi\u00e9n su \u00abespacio vital\u00bb pluridimensional (life space: Lewin) y la historia de su vida (m\u00e9todo biogr\u00e1fico). Presupuesto y base suprema de la llamada comprensi\u00f3n, en que estriba toda la p. de la personalidad &#8211; como, a la postre, toda p., por muy reducida que est\u00e9 regresivamente -, es la comunidad no solo \u00f3ntica, sino tambi\u00e9n experimentable entre el esp\u00ed\u00adritu y el alma, y, en consecuencia, el hecho elemental de que impulsos propios o individuales son experimentados con el mismo car\u00e1cter primigenio como universalmente humanos (cf. AGUST\u00ed\u008dN, De Trin. ix 1: et quid est cor meum nisi cor humanum).<\/p>\n<p>Hay un conocimiento a priori de las leyes de nuestro com\u00fan acto de vivir, de la posible compatibilidad de actos ps\u00ed\u00adquico-espirituales y de su ordenaci\u00f3n a valores de sentido. La certeza de que, en conocimientos decisivos, todos experimentamos a la postre lo mismo y de la misma manera, y de que hemos de experimentarlo para lograr un saber un\u00ed\u00advoco, forma el fundamento ineludible no s\u00f3lo de la comprensi\u00f3n, sino tambi\u00e9n de toda experiencia interna y externa. En relaci\u00f3n con esa certeza, una ciencia experimental de un positivismo extremo no es m\u00e1s segura ni, por tanto, m\u00e1s cient\u00ed\u00adfica que la ciencia del esp\u00ed\u00adritu y, con ella, la p. de la personalidad (entre sus iniciadores y representantes est\u00e1n, en Alemania: Dilthey, Spranger, Stern, Scheler, Pf\u00e4nder, Krueger, Kafka, Wellek, Thomae, Lersch; en Francia: Renouvier, Janet, Nuttin, Mercier; en Italia: Gemelli; en EE.UU.: los autores que pertenecen a la American Association for Humanistic Psychology, fundada en 1962, o est\u00e1n pr\u00f3ximos a ella: Allport, Angyal, Asch, B\u00fchler, Bugenthal, Fromm, Goldstein, Horney, Maslow, May, Moustakas, Rogers, Sutich).<\/p>\n<p>2. La tendencia cient\u00ed\u00adfico-natural, de procedencia angloamericana principalmente, aunque se califica a s\u00ed\u00ad misma como p. de la personalidad, no concede en absoluto una significaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de los conceptos de persona, yo, mismidad, sujeto, que son desvirtuados por ella como Science f ictions, como \u00abf\u00f3rmulas vac\u00ed\u00adas esencialistas\u00bb (Topisch), como bomunculi (Guilford). La individualidad no aparece ni en sentido fenom\u00e9nico, ni esencial, ni causal, ni menos sustancial. Seg\u00fan el neobehaviorismo, la personalidad no es otra cosa que un sistema de reacciones uniformemente organizado (Skinner), una combinaci\u00f3n de \u00abjerarqu\u00ed\u00adas de h\u00e1bitos\u00bb, es decir, de clases de referencia est\u00ed\u00admulo-reacci\u00f3n (jerarqu\u00ed\u00ada de habit &#8211; family: Hull, Maltzmann), un agregado de enlaces medibles est\u00ed\u00admulo-reacci\u00f3n y de fuerzas constitucionales, que est\u00e1n en acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca seg\u00fan leyes complejas (Cattell), una consistencia de comportamiento, relativamente constantes, de corte longitudinal, psicom\u00e9tricamente averiguada, o el complejo de condicionamientos que permite las predicciones de conducta (Cattell: Personality is that which permits a prediction o f what a person will do in a given situation). Las leyes del aprendizaje (establecidas las m\u00e1s de las veces sobre ensayos de animales), as\u00ed\u00ad como ciertos automatismos din\u00e1micos son considerados como principios suficientes para explicar la personalidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la concepci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada de la forma y del campo (K\u00f6hler, Lewin), el hombre es tenido por un mecanismo homeost\u00e1tico (as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en el psicoan\u00e1lisis de Freud, aunque renunciando a la cuantificaci\u00f3n, a los experimentos y a una formulaci\u00f3n convincente). La constancia del \u00abequilibrio din\u00e1mico\u00bb, que se cumple en la qu\u00ed\u00admica para todos los sistemas \u00abcerrados\u00bb y \u00ababiertos\u00bb y puede formularse en ecuaciones de reacci\u00f3n, es levantada a principios de los procesos no solo biol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n de los ps\u00ed\u00adquicos y espirituales, incluso del pensamiento l\u00f3gico y de la conducta axio-normativa.<\/p>\n<p>En las concepciones factoriales de la personalidad, con base te\u00f3rica elemental o cu\u00e1ntica, aparece la reducci\u00f3n regresiva del hombre, caracter\u00ed\u00adstica de toda p. cient\u00ed\u00adfico-natural, en triple manera: a) como un ideal de personalidad ideol\u00f3gicamente preconcebido (pol\u00ed\u00adtica, sociol\u00f3gica, culturalmente, etc.; imagen ideal, valor de direcci\u00f3n; en EE.UU., p. ej., personalidad = valor social de est\u00ed\u00admulo: social-stimulus value, etc.). b) Bajo estas cualidades (dimensiones, etc.) previamente seleccionadas, se practica una segunda reducci\u00f3n a aquellas que son aprehensibles por los m\u00e9todos admitidos seg\u00fan decisiones previas de la teor\u00ed\u00ada de la ciencia (c\u00e1lculo con datos sensibles; lo mismo vale tambi\u00e9n para la definici\u00f3n de la inteligencia: \u00abEsta es lo que se mide por un test de inteligencia\u00bb [Borings]; es decir, todo test de inteligencia, hecho seg\u00fan un concepto preconcebido de la misma [p. ej., pragm\u00e1tico] y seg\u00fan m\u00e9todos de \u00abproducci\u00f3n a priori\u00bb (Dingler), construye, registra y s\u00f3lo permite las realizaciones de la inteligencia que su construcci\u00f3n precisamente admite. c) Finalmente se practica una reducci\u00f3n a un n\u00famero m\u00ed\u00adnimo de propiedades, determinadas por un an\u00e1lisis hecho seg\u00fan el principio de econom\u00ed\u00ada. Entre una multiplicidad ilimitada de propiedades, procediendo ideol\u00f3gicamente y por c\u00e1lculo, se determinan, pues, ciertos factores irreductibles con los que queda tejida la personalidad (p. ej., seg\u00fan Cattell, 12-16; seg\u00fan Guilford y Zimmermann, 10-13). Tales factores no guardan entre si ninguna relaci\u00f3n interna, experimentable e inteligible, o de cualquier modo razonable, sino que est\u00e1n referidos mutuamente por una ordenaci\u00f3n externa e incomprensible seg\u00fan medida de correspondencia estad\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Lo que as\u00ed\u00ad resta del hombre es un c\u00famulo sin sentido (cluster) de factores (vectores, dimensiones) generalizados hipot\u00e9ticamente, seg\u00fan se confiesa (Guilford), como rasgos esenciales comunes (common traits), de los que, adem\u00e1s, no pocos (a consecuencia de la requerida \u00abpureza vectorial\u00bb) no son ya en absoluto psicol\u00f3gicamente interpretables y se quedan, por tanto, en unidades abstractas por completo de condicionamiento. La individualidad de la persona se reduce a una combinaci\u00f3n casualmente singular de tales factores, o consiste, seg\u00fan la p. diferencial (psicografla), que procede psicom\u00e9tricamente y de la cual&#8217; han salido con plena l\u00f3gica la p. de la correlaci\u00f3n y el an\u00e1lisis factorial, en la suma de las desviaciones (cifras de valor) de sus funciones, aisladas por procedimiento t\u00e9cnico, respecto del t\u00e9rmino medio averiguado estad\u00ed\u00adsticamente (personalidad media, como norma de grupos por oposici\u00f3n a la norma intraindividual); es decir, la individualidad es entendida no como algo particular, \u00abcualitativamente \u00fanico e integral\u00bb (Thomae; idioversum: Rosenzweig), sino s\u00f3lo como la variaci\u00f3n num\u00e9ricamente uniforme de un elemento (matem\u00e1ticamente) general.<\/p>\n<p>V. Psicolog\u00ed\u00ada social<br \/>\nAdem\u00e1s de la individualidad, la sociabilidad es una nota primigenia del hombre. El hombre es, por naturaleza, animal sociale, un \u00abhombre con el hombre\u00bb (M. Buber), un horno duplex, ambas cosas a la vez: \u00abun yo y un nosotros\u00bb (E. Durkheim). El convivir, el estar remitido a sus semejantes y a la sociedad posee para \u00e9l la importancia de un \u00ab-e, existencial\u00bb, es decir, de un modo de ser que necesita necesariamente; pues sin \u00e9l no puede realizar su existencia. De ah\u00ed\u00ad que toda sociedad nace, a la postre, de una \u00absolidaridad en la necesidad\u00bb.<\/p>\n<p>Este rasgo antropol\u00f3gico fundamental de una \u00abpolaridad social e individual\u00bb (W. Beck), se convierte tambi\u00e9n en un tema de estudio psicol\u00f3gico en la p. social. Su objeto inmediato es el \u00abcampo interpersonal\u00bb (Ph. Lersch), y m\u00e1s exactamente: las \u00abinteracciones\u00bb que all\u00ed\u00ad se dan, vistas en su condicionamiento, efectos e inteligibilidad ps\u00ed\u00adquicos. Las relaciones interpersonales y los contactos sociales se manifiestan como procesos de expresi\u00f3n, comportamiento, comunicaci\u00f3n e inteligencia. De ah\u00ed\u00ad resulta la convergencia tem\u00e1tica de la p. de la expresi\u00f3n, conducta, comunicaci\u00f3n e informaci\u00f3n. La influencia social de los individuos en su mutuo comportamiento se realiza a trav\u00e9s del \u00e1mbito inmediato de vida de grupos naturales, espont\u00e1neos (los llamados grupos primarios, no formales), en una m\u00faltiple implicaci\u00f3n de cada uno con grupos m\u00e1s o menos organizados para un fin (Ios llamados grupos secundarios, formales), como asociaciones, instituciones, etc. El estudio de las relaciones dentro y fuera de los grupos con sus principios y \u00ableyes\u00bb (p. ej., de interdependencia, de direcci\u00f3n reciproca, de gravitaci\u00f3n social, es decir, de la proporci\u00f3n de fuerzas de atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n), es objeto de la llamada din\u00e1mica de grupos.<\/p>\n<p>La importancia de la parte sociol\u00f3gica-psicol\u00f3gica en la p. de la personalidad radica sobre todo en el hecho de que las convicciones, estimaciones, normas, actitudes, formas de conducta, etc., sociales y colectivas, se integran con m\u00e1s o menos intensidad en la personalidad (cf. introyecci\u00f3n), con lo cual se acu\u00f1a el car\u00e1cter social y el \u00abyo social\u00bb (James). El individuo se experimenta a s\u00ed\u00ad mismo y aparece como lo que se espera de \u00e9l y como aquello por lo que es tenido (cf. conformidad personal, personalidad modal). Sin los grupos y asociaciones fundados y organizados por obra de los hombres, no podr\u00ed\u00ada desplegar, conservar y perfeccionar su vida como individuo (necesidad de la divisi\u00f3n del trabajo, etc.). El conjunto de tales estructuras y procesos sociales se llama cultura social, y puede tambi\u00e9n clasificarse, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, en el campo general de la p. de la cultura. Del hecho de que en los individuos, estructuras y procesos sociales se trata siempre de la apetencia y realizaci\u00f3n de bienes, valores, ideas, normas, ordenaciones, etc., y de que sin esta referencia esos individuos, estructuras y procesos no podr\u00ed\u00adan concretarse, comprenderse ni determinarse suficientemente, resulta la necesaria uni\u00f3n entre la ciencia de la sociedad y la de la cultura, entre la p. social y la cultural.<\/p>\n<p>VI. Psicolog\u00ed\u00ada de la cultura<br \/>\nSi por naturaleza se entiende en gran parte todo aquello con que el hombre se encuentra en s\u00ed\u00ad mismo y fuera de s\u00ed\u00ad mismo sin acci\u00f3n propia, la cultura en cambio se refiere a lo que \u00e9l produce de nuevo y a\u00f1ade a su naturaleza y a la naturaleza exterior (cultura subjetiva y objetiva), cambi\u00e1ndola, complet\u00e1ndola, perfeccion\u00e1ndola o desnaturaliz\u00e1ndola. Entre el hombre y la cultura (objetiva) reina una triple interdependencia: \u00f3ntica (no se da lo uno sin lo otro); l\u00f3gica (lo uno no puede comprenderse sin la referencia a lo otro); y metodol\u00f3gica (las ciencias de la cultura necesitan de las antropol\u00f3gicas y a la inversa). Esta rec\u00ed\u00adproca dependencia ontol\u00f3gica y epistemol\u00f3gica eleva la p. de la cultura a una disciplina de valor igual al de la p. de la persona. Sin ella, no podr\u00ed\u00adan siquiera comprenderse formas enteras de experiencia, de conducta y de acci\u00f3n, porque \u00e9stas, a consecuencia de su esencial intencionalidad y de su trascendencia metaps\u00ed\u00adquica, s\u00f3lo se determinan y realizan por los objetos, valores y contenidos de significaci\u00f3n a los que tienden.<\/p>\n<p>La p. de la -> cultura puede dividirse (seg\u00fan la divisi\u00f3n de la cultura que generalmente se hace en la etnolog\u00ed\u00ada y la antropolog\u00ed\u00ada cultural) en tres regiones. As\u00ed\u00ad, a la cultura material, p. ej., corresponde la p. de la econom\u00ed\u00ada, del comercio, del tr\u00e1fico, del trabajo, de la propaganda, del consumo, del vestido, de la moda, etc.; a la cultura social se ordena la p. social (de grupos y masas), la p. de los pueblos, la p. politica, la p. forense, etc.; a la cultura espiritual corresponde la p. de la religi\u00f3n, de la moral, del arte, del lenguaje, de la educaci\u00f3n, etc. De manera general, en la p. de la cultura se trata: a) de la relaci\u00f3n entre el hombre y la cultura, de la psicog\u00e9nesis de la cultura (como sistema de valor, estimaci\u00f3n, realizaci\u00f3n y bienes); b) del condicionamiento cultural del alma.<\/p>\n<p>1. La psicog\u00e9nesis de la cultura ostenta distintos aspectos: a) el aspecto general o de p. de la personalidad (p. ej., an\u00e1lisis de dotes y actos creadores en general y creadores de valores en particular; caracteriolog\u00ed\u00ada y tipolog\u00ed\u00ada del creador de cultura; p. de la personalidad genial, por una parte, y an\u00e1lisis psicol\u00f3gico de la obra, como expresi\u00f3n de la personalidad, por otra); b) el aspecto de p. social (la peculiaridad ps\u00ed\u00adquica de grupos creadores de cultura; la cultura como expresi\u00f3n del car\u00e1cter o \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb de la comunidad o del grupo; p. ej., \u00abhistoria del arte como historia del esp\u00ed\u00adritu\u00bb: Dvorak); c) el aspecto de la psicobistoria (las formas culturales como expresi\u00f3n de los tipos de cada \u00e9poca: p. ej., del hombre del renacimiento, del barroco, etc.); d) el aspecto evolutivo-psicol\u00f3gico (indagaci\u00f3n de las fases y edad productivas de determinadas obras culturales, etc.).<\/p>\n<p>2. El condicionamiento cultural del alma se manifiesta en las acciones y repercusiones de la eventual cultura (material, social y espiritual) sobre el hombre en forma de modificaciones y \u00abacu\u00f1aciones\u00bb de la personalidad: p. ej., sociog\u00e9nesis de tipos de personalidad (tipos de profesi\u00f3n, estamento, cultura), de formas de evoluci\u00f3n y madurez (p. ej., la pubertad, que no es un proceso exclusivamente natural, condicionado por la disposici\u00f3n y como tal ideost\u00e1tico, dirigido por entelequia, sino tambi\u00e9n y esencialmente un fen\u00f3meno social y cultural; la \u00abedad del pavo\u00bb [formaci\u00f3n de bandas] como fen\u00f3meno de la civilizaci\u00f3n; car\u00e1cter y curso distinto del desenvolvimiento y madurez seg\u00fan la cultura y la \u00e9poca); sociog\u00e9nesis de la sexualidad, de la criminalidad y del abandono de la juventud; determinantes sociales y culturales de la vida corporal, an\u00ed\u00admica y espiritual (p. ej., del ense\u00f1ar, del aprender y educar; aceleraci\u00f3n de la madurez corporal y retardo de la an\u00ed\u00admica); manipulaci\u00f3n del hombre seg\u00fan creaciones ideales por obra de las distintas potencias culturales (econom\u00ed\u00ada, industria de la recreaci\u00f3n, Estado, partidos, medios de -3 comunicaci\u00f3n social, prensa, radio, televisi\u00f3n, cine, asociaciones de intereses), es decir, trasformaci\u00f3n del hombre en tipos ideales de rentabilidad (como productor y consumidor, en relaci\u00f3n a la adaptaci\u00f3n, transformaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n sin reservas de disposiciones, etc.).<\/p>\n<p>A las repercusiones culturales pertenecen tambi\u00e9n algunas de car\u00e1cter patog\u00e9nico: p. ej., la sociog\u00e9nesis de la etiolog\u00ed\u00ada de las psicosis y neurosis (p. ej., desarrollos anormales de origen familiar en forma de neurosis infantiles), patopl\u00e1stica tem\u00e1tica como pato-pl\u00e1stica colectiva (p. ej., en relaci\u00f3n con la determinaci\u00f3n material de la man\u00ed\u00ada de los esquizofr\u00e9nicos). La aparici\u00f3n en parte de amplias neurosis culturales y sociales plantea el problema de una patolog\u00ed\u00ada cultural o de una patolog\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu del tiempo: por una parte, la dependencia del concepto de enfermedad, de norma y de sanidad ps\u00ed\u00adquicas respecto de las eventuales normas de vida y los sistemas sociales y culturales de valoraci\u00f3n; y, por otra, la necesidad ineludible de una ordenaci\u00f3n axiol\u00f3gica supra-temporal y supracultural para determinar con validez universal los criterios de decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la p. cultural entran tambi\u00e9n las cuestiones sobre las causas y los signos an\u00ed\u00admicos y espirituales de crisis y decadencia de la cultura, lo mismo que las cuestiones sobre las condiciones an\u00ed\u00admico-espirituales de una restauraci\u00f3n y renovaci\u00f3n de la cultura. Toda cultura, como sistema regional y temporalmente limitado de valores, bienes y realizaciones, representa un conjunto caracter\u00ed\u00adstico de ordenaci\u00f3n perfectamente determinado de potencias vitales (Iglesia, Estado, econom\u00ed\u00ada, t\u00e9cnica, ciencia, instituciones de formaci\u00f3n, etc.). Por raz\u00f3n de su interdependencia \u00f3ntica, el hombre est\u00e1 comprometido (p. ej., por su posici\u00f3n y los roles que se le asignan) por estas potencias culturales en la medida de su poder\u00ed\u00ado, expansi\u00f3n y validez p\u00fablica y, consecuentemente, por las prestaciones, posiciones, actitudes y formas de conducta que se le exigen (en parte bajo sanciones; as\u00ed\u00ad en la formaci\u00f3n, el trabajo y la llamada configuraci\u00f3n del tiempo libre); todo lo cual le imprime \u00abforma\u00bb y \u00absello\u00bb (cf. el proceso de socializaci\u00f3n y aculturaci\u00f3n).<\/p>\n<p>A la efectiva ordenaci\u00f3n de las realizaciones de valores (objetivos, vitales, jur\u00ed\u00addicos y de formaci\u00f3n, etc.) en forma de potencias culturales, corresponde luego, en armon\u00ed\u00ada m\u00e1s o menos grande, la organizaci\u00f3n efectiva de todas las potencias que intentan y realizan estos valores de los hombres que viven dentro de una cultura, los cuales, as\u00ed\u00ad formados, reaccionan a su vez sobre ella, produci\u00e9ndola, conserv\u00e1ndola y desarroll\u00e1ndola. As\u00ed\u00ad se da un ciclo de acci\u00f3n seg\u00fan el principio de Hegel: \u00abEn cuanto el hombre cambia la naturaleza, cambia su propia naturaleza.\u00bb Esta correspondencia f\u00e1ctica en forma de amplia igualdad estructural entre el hombre y la cultura ha sido desde el principio objeto de las ciencias hist\u00f3ricas y de las del esp\u00ed\u00adritu, que han tratado de dividir la corriente de la historia en fases estructuralmente distinguibles&#8217; y ordenar a ellas los correspondientes tipos de la \u00e9poca (como figuras culturales e \u00abhijos de su tiempo\u00bb). La cuesti\u00f3n de si la cultura y el hombre que se encuentra en ella est\u00e1n o no \u00aben orden\u00bb seg\u00fan la mejor ciencia y conciencia, cuesti\u00f3n que el hombre est\u00e1 llamado sin remedio a plantear y responder por la cr\u00ed\u00adtica de la cultura y del tiempo, pone en evidencia que una ordenaci\u00f3n f\u00e1ctica s\u00f3lo puede a la postre ser medida, enjuiciada y fundada partiendo de un orden ideal de valores. Es \u00e9sa una consecuencia sobre la que enga\u00f1a con harta frecuencia la llamada \u00abfuerza normativa de lo f\u00e1ctico\u00bb (Jellinek).<\/p>\n<p>VII. Psicolog\u00ed\u00ada de la historia<br \/>\nEl an\u00e1lisis del curso caracter\u00ed\u00adstico de los actos, estados y constituciones corporales, ps\u00ed\u00adquicos y espirituales del hombre constituye el objeto de la p. de la historia (-> historia e historicidad). Si el hombre es un \u00abser en el tiempo\u00bb, s\u00ed\u00adguese que su ser y esencia s\u00f3lo puede realizarse, vivirse y juzgarse (p. ej., psicol\u00f3gicamente) en la totalidad de su extensi\u00f3n entera en el tiempo (desde el nacimiento a la -> muerte). En forma de potencias naturales que le son dadas previamente, m\u00e1s o menos independientes y aut\u00f3nomas, el hombre es ya una totalidad de -> tiempo y movimiento y, por otra parte, tiene que conquistar para s\u00ed\u00ad mismo la totalidad temporal (la identidad y constancia de la persona como tarea) con conciencia de s\u00ed\u00ad mismo y dentro del espacio de juego que le queda para su propia realizaci\u00f3n (la prueba m\u00e1s impresionante de la continuidad real del ser ps\u00ed\u00adquico en el tiempo la ofreci\u00f3 para la dimensi\u00f3n del pasado el -> psicoan\u00e1lisis de Freud [repercusiones pat\u00f3genas de traumas ps\u00ed\u00adquicos]; y, respecto de la presencia omnipotente del futuro, la -> psicolog\u00ed\u00ada individual de Adler). La forma y manera de la serie de permanentes movimientos corporales, an\u00ed\u00admicos y espirituales se llama forma del tiempo y del movimiento Tal forma la posee el hombre como individuo y como ser especifico en la serie y sucesi\u00f3n de todas las generaciones que han vivido hasta ahora en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>1. La historia individual o el camino vital del individuo s\u00f3lo en parte es un \u00abdesenvolvimiento\u00bb, del que se ocupa la p. del desarrollo, o la p. de la ni\u00f1ez, de la juventud y de la madurez. Aun en los estadios tempranos, es continuamente adquisici\u00f3n de nuevas posibilidades de existencia y p\u00e9rdida irreparable de otras, o sea, de formas de personalidad y de los \u00abmundos individuales\u00bb (Scheler) que les corresponden. Abarca seg\u00fan eso tambi\u00e9n todos los ulteriores per\u00ed\u00adodos de la vida (p. de las edades: p. ej., climaterio, senectud). La libertad, los encuentros, las crisis, los azares que determinan esencialmente la historicidad del hombre, hacen que se presente problem\u00e1tica una fijaci\u00f3n regular o nomot\u00e9tica del curso de la vida humana (en estadios, grados y series de fases). Las proyecciones temporales an\u00ed\u00admicas (hacia el pasado, el presente y el futuro) son de inmensa variedad (cf. los tipos de tiempo, direcci\u00f3n y transcurso), de acuerdo con la variedad de posibles experiencias, sentimientos y actitudes (angustia, miedo, desesperaci\u00f3n, expectaci\u00f3n, esperanza, desenga\u00f1o, renuncia, depresi\u00f3n, optimismo, tenacidad, impulso de realizaci\u00f3n y acci\u00f3n, etc.).<\/p>\n<p>El hombre es una figura temporal m\u00faltiple, en cuanto en \u00e9l se superponen y penetran o perjudican mutuamente las m\u00e1s varias direcciones del tiempo, ora constantantes ora de vida ef\u00ed\u00admera, seg\u00fan la constituci\u00f3n y condici\u00f3n, la edad, el destino personal, la profesi\u00f3n y las circunstancias culturales, sociales y situacionales, las tareas y los fines. La distinta temporalidad (en parte impuesta) de las posiciones fundamentales ps\u00ed\u00adquico-espirituales y de los planos de existencia conduce a la confusi\u00f3n y desintegraci\u00f3n de la unidad personal y obliga a la b\u00fasqueda de la recta forma y del tiempo oportuno, que acaba finalmente en una decisi\u00f3n axiol\u00f3gica y en un -> sentido (p. ej., religioso) de la vida, seg\u00fan el cual se ordena y dirige la existencia.<\/p>\n<p>Lo mismo que el hombre, tambi\u00e9n la cultura por \u00e9l producida y que repercute sobre \u00e9l, es una realidad y forma temporal que se produce a s\u00ed\u00ad misma. La diversidad temporal, en parte considerable, de las potencias vivas que operan en la cultura, hace igualmente de ella una compleja estructura temporal pluridimensional. El curso de su acci\u00f3n, su intensidad y celeridad obligan al hombre a una conducta sincr\u00f3nica con ella. La inaudita aceleraci\u00f3n de la cultura material (seg\u00fan el principio exponencial: Ogburn) y de la cultura social (seg\u00fan progresi\u00f3n geom\u00e9trica: L. v. Wiese) opera un retroceso de la cultura espiritual (cultural lag: v. Lyer, Vierkandt, Ogburn). Consecuentemente, se acelera en el mismo el desenvolvimiento de las facultades y orientaciones ps\u00ed\u00adquicas y espirituales exigidas por estos \u00f3rdenes de cultura, lo que tiene por consecuencia un desplazamiento desproporcionado del equilibrio personal y una reestructuraci\u00f3n del hombre moderno (tipo peculiar de la \u00e9poca del industrialismo; cf. &#8211; t\u00e9cnica). La diferenciaci\u00f3n socio-cultural que crece constantemente, la variabilidad, la movilidad geogr\u00e1fica, social e ideacional conducen al problema del sincronismo y del heterocronismo entre el hombre y la cultura, y plantean de nuevo la cuesti\u00f3n sobre el curso de la vida que corresponde a la naturaleza y esencia del hombre (corporal, an\u00ed\u00admica y espiritual).<\/p>\n<p>2. El cambio hist\u00f3rico del alma humana es objeto de la p. de la historia universal (para el tiempo prehist\u00f3rico, de la paleo-psicolog\u00ed\u00ada). Tambi\u00e9n como especie el hombre es un ser en el tiempo, de forma que s\u00f3lo en el trecho total de su existencia hist\u00f3rica puede vivir la plenitud entera de su ser. La historia aparece como una sucesi\u00f3n ininterrumpida de figuras temporales (tipos epocales) de distinta naturaleza y de distinta brevedad de vida, en que se abren continuamente nuevas posibilidades de existencia y de mundo. Qu\u00e9 sea el hombre y qu\u00e9 pueda ser seg\u00fan su determinaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, ps\u00ed\u00adquica y espiritual, s\u00f3lo puede conocerse por la historia (Dilthey). Por eso, propiamente. s\u00f3lo al fin de los tiempos sabr\u00e1 el hombre qu\u00e9 riqueza ha sido capaz de desplegar en las figuras de su existencia (Hegel).<\/p>\n<p>Lo mismo que la historia individual, la historia de la especie no es s\u00f3lo historia del desenvolvimiento (teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n; \u00ab-\u00bb humanismo evolucionario\u00bb: Huxley), sino tambi\u00e9n ganancia de nuevas posibilidades de existencia y figuras de humanidad, y p\u00e9rdida irreparable de otras positivas, y a veces infinitamente m\u00e1s valiosas. En todas las determinaciones ps\u00ed\u00adquico-espirituales el hombre se revela a s\u00ed\u00ad mismo como una \u00abcantidad\u00bb variable: variaci\u00f3n, p. ej., de la sensibilidad vital (p. ej., historia del sentimiento del hombre occidental o asi\u00e1tico), distinto curso de la ni\u00f1ez y de la juventud en \u00e9pocas hist\u00f3ricas particulares, modificaci\u00f3n de las enfermedades ps\u00ed\u00adquicas y de sus s\u00ed\u00adntomas, variaci\u00f3n del estilo total de vida y del perfil de la personalidad. Naturalmente, una p. hist\u00f3rica, como cualquier historia que no quiera reducirse a meros anales y cr\u00f3nicas y aspire a ser ciencia \u00abcomprensiva\u00bb, s\u00f3lo es epistemol\u00f3gicamente posible bajo el supuesto de una p. a priori y con validez universal del entender, la cual, por su parte, a pesar de todos los cambios, tiene como condici\u00f3n un n\u00facleo permanente en realizaciones y vivencias fundamentales, en el que se atestigua la unidad e igualdad de la naturaleza humana. En este sentido, hay psicohistoria e historia por la sola raz\u00f3n de que \u00abel que investiga la historia, es el mismo que la hace\u00bb (Dilthey; cf. tambi\u00e9n filosof\u00ed\u00ada de la -> historia, teolog\u00ed\u00ada de la -> historia).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA<br \/>\n1. OBRAS DE ESTUDIO: G. Ansch\u00fctz, Psychologie (H 1953); H. Rohracher, Einf\u00fchrung in die Psychologie (W 31953); W. Metzger, Psychologie (Darmstad 31954); A. A. Roback (dir), Presentday Psychology (NY 1955); C. T. Morgen, Introduction to Psychology (NY 1956); E. R. Hilgard, Introduction to Psychology,(NY 21956). &#8211;<br \/>\n2. MANUALES: P. L. Harriman (dir.), The Encyclopedia of psychology (NY 1946); D. Katz Manual de psicolog\u00ed\u00ada (C M6d Ba 21960); Ph. Lersch &#8211; F. Sander &#8211; H. Thome (dir.), Handbuch der Psychologie, 12 vols. (G\u00f6 1959 ss).<\/p>\n<p>3. DICCIONARIOS: K. v. Sury, W\u00f6rterbuch der Psychologie und ihrer Grenzgebiete (Bas 1951); P. Hofstliter, Psychologie (Fischer Lexikon) (F 1957); J. A. Drever, A Dictionary of Psychology (Lo 71961); F. Dorsch, Diccionario de psicolog\u00ed\u00ada Herder Ba 1975); G. Bastir, Diccionario de psicolog\u00ed\u00ada sexual (Herder Ba 1972); H. C. Warren, Diccionario de psicologia (F de Econ M\u00e9x); W. Wolff, Introducci\u00f3n a la psicolog\u00ed\u00ada (F de C Econ M\u00e9x); W. Traxel, La psicolog\u00ed\u00ada y sus m\u00e9todos (Herder Ba 1970).<\/p>\n<p>4. HISTORIA DE LA PSICOLOG\u00ed\u008dA: G. Murphy, Historical Introduction to Modern Psychology (NY 21949); R. M\u00fcller-Freienfels, Die Psychologie der Gegenwart in problemgeschichtlicher Darstellung (Mn &#8211; B 1949); J. C. Flugel, Probleme und Ergebnisse der Psychologie (St 1950); W. Hehlmann, Geschichte der Psychologie (St 1963); L. Pongratz, Problemgeschichte der Psych. (Berna &#8211; Mn 1967); R. Thomson, Breve hist. de la psic. (Guad. Ma 1970); R. E. Brennan, Hist. de la psicol. (Mor. Ma 21969).<\/p>\n<p>5. REVISTAS: Psychological Review (Lancaster 1894 ss) ; Psychological Bulletin (Princeton 1904 ss); Psychological Abstracts (Wa 1927 as); Acta Psychologica (A 1935 ss); Schweizerische Zeitschrift f\u00fcr Psychologie und ihre Anwendung(Berna 1942 ss); Psychologische Forschung (Hei 1949 ss); PsR (G\u00f6 1949 ss); Annual Review of Psychology (Stanford 1950 ss); Jahrbuch f\u00fcr Psychologie, Psychotherapie und Medizinische Anthropologie (W\u00fc 1952 as); Psychologische Beitr\u00e4ge (Meisenheim 1953 ss); Zeitschrift f\u00fcr experimentelle und angewandte Psychologie (G\u00f6 1953 ss).<\/p>\n<p>&#8211; AL I (Psicolog\u00ed\u00ada de las ciencias naturales): Representantes: C. Carnap, Die physikalische Sprache als Universalsprache der Wissenschaft (Erkenntnis 2) (L 1930 u); idem, Psychologie in physikalischer Sprache (Erkenntnis 3) (ibid.); J. B. Watson, Behaviorism (1925, 21930); K. Lewin, Principles of Topological Psychology (NY 1936 ss); W. K\u00f6hler, Dynamics in Psychology (NY 1940); C. L. Hall, Principles of Behavior (NY 1943); W. K\u00f6hler, Gestalt &#8211; Psycholo-Sy (NY 1947); D. O. Hebb, The Organisation of Behavior (NY 1949); K. S. Lashley, Cerebral Mechanism in Behavior (NY &#8211; Lo 1951); C. L. Hall, Essentials of Behavior (NH 1951); E. E. Guthrie, The Psychology of Learning (NY 21952); K. Lewin, Field-Theory in Social Science (Lo 1952); C. L. Hall, A Behavior System (NH 1952); B. F. Skinner, Verbal Behavior (Lo 1957); idem, Ciencia y conducta humana (Fontanella Ba 1970) E. R. Hilgard, Theory of Learning (Lo 21958); D. O. Hebb, A Textbook of Psychology (Lo 1958); \u00ed\u00addem, Intelligence, Brain Function and the Theory of Mind (Lo 1959) 82; K. W. Spence, Behavior Theory and Learning (NY 1960); C. E. Osgood, Method and Theory in Experimental Psychology (NY 1964); E. Hilgard, Introduction to Psychology (NY 41967);<br \/>\n&#8211; AL II (Cr\u00ed\u00adtica de la psicolog\u00ed\u00ada de las ciencias naturales): H. Dingler y otros Der Zusammenbruch der Wissenschaft (Mn 1931); M. Merleau-Ponty, Ph\u00e9nom\u00e9nologie de la Perception (P 1945); H. Gruhle, Verstehende Psychologie (St 1948); Th. Litt, Mensch und Welt (Mn 1948); idem, Denken und Sein (St &#8211; 1948); K. Jaspers, Psychologie der Weltanschauungen (B &#8211; G\u00f6 &#8211; Hei 41954); E. W. Straus, Vom Sinn der Sinne (B 21956); J. Cohen, Humanistic Psychology (Lo 1957); F. J. J. Buytendijk, Das Menschliche (St 1958); H. Feigl, The \u00abmental and the \u00abphysical\u00bb: Minnesota studies in the philosophy of science, Vol. 11 (Minneapolis 1958); G. Bergmann, The Metaphysics of Logical Positivism (Madison 1958); W. Heisenberg, Physik und Philosophie (B 1959); E. W. Straus, Psychologie der menschlichen Welt (B &#8211; G\u00f6 &#8211; Hei 1960); J. Linschoten, Auf dem Wege zu einer ph\u00e4nomenologischen Psychologie (B 1961); E. Husserl, Die Krisis der europ\u00e4ischen Wissenschaften und die transzendentale Ph\u00e4nomenologie (La Haya 21962); idem, Ph\u00e4nomenologischen Psychologie (La Haya 1962); W. J. Revers, Ideologische Horizonte der Psychologie (Mn 1962); E. Schr\u00f6dinger, Meine Weltansicht (F &#8211; H 1963); Psychiatrie und Philosophie: Psychiatrie der Gegenwart I\/2 (B &#8211; G\u00f6 &#8211; Hei 1963); B. L. Whorf, Language, Thought and Reality (C [Mass.] 1963); K. Holzkamp, Theorie und Experiment in der Psychologie (B 1964); St. Strasser, Ph\u00e4nomenologie und Erfahrungswissenschaft vom Menschen (B 1964); F. J. J. Buytendijk, Prolegomena zu einer physiologischen Anthropologie (Berna 1966); K. Holzkamp, Wissenschaft als Handlung (B 1967.<\/p>\n<p>&#8211; AL III 1 (Psicolog\u00ed\u00ada de la persona): W. Stern, Person und Sache (L 1923); A. Pf\u00e4nder, Die Seele des Menschen (Hl 1933); A. Angyal, Foundations for a Science of Personality (NY 1941); F. Krueger, Die Lehre von dem Ganzen (Berna 1948); M. Scheler y otros, Wesen und Formen der Sympathie (F 51948); R. Hei\u00df, Die Lehre vom Charakter (B 21940); G. W. Allport, La personalidad: su configuraci\u00f3n y desarrollo (Herder Ba 31970); L. Corman, Examen psicol\u00f3gico del ni\u00f1o (Herder Ba 1971); H. Zulliger, Introducci\u00f3n a la psicolog\u00ed\u00ada del ni\u00f1o (Herder Ba 1971); idem, Evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o (Herder Ba 1971); W. J. Schraml, Psicolog\u00ed\u00ada profunda para educadores; E. Cerdd, Psicolog\u00ed\u00ada aplicada (Herder Ba 1971); idem, Una psicolog\u00ed\u00ada de hoy (Herder Ba 51972); W. Corre!l, Introducci\u00f3n a la psicolog\u00ed\u00ada pedag\u00f3gica (Herder Ba 1970); J. Sarano, La soledad humana (S\u00ed\u00adg Sal 1970); W. Stern, Allgemeine Psychologie auf personalistischer Grundlage (La Haya 21950); W. Oelrich, Geisteswissenschaftliche Psychologie und Bildung des Menschen (St 1950); A. Wellek, Die Polarit\u00e4t im Aufbau des Charakter (Berna 1950); D. C. McClelland, Personality (NY 1951); F. Krueger, Zur Philosophie und Psychologie der Ganzheit (B 1953); L. Binswanger, Grundformen und Erkenntnis menschlichen Daseins (Z 31953); A. H. Maslow, Motivation and Personality (NY 1954); G. W. Allport, Bocoming (NH 1955); H. Thomae, Pers\u00f6nlichkeit (Bo 21955); Ph. Lersch, La estructura en la personalidad (Scientia Ba 21962); E. Spranger, Formas de vida (Ma \u00c2\u00b01972); J. Nuttin, La Structure de la Personalit\u00e9 (P 1965);<br \/>\n&#8211; AL IV 2: W. Corre!!, El aprender (Ba Herder 11969); K. Lewin, A Dynamic Theory of Personality (MY 1935); E. R. Guthrle, Personality in Terms of Associative Learning: Personality and the Behavior disorders, bajo la dir. de J. McV. Hunt (NY 1944); O. H. Mowrer, Learning Theory and Personality (NY 1950); R. B. Cattell, Personality (NY 1950); H. J. Eysenck, The Science Structure of Human Personality (Lo 1953); J. P. Guilford, Personality (NY 1959).<\/p>\n<p>&#8211; AL V (Psicolog\u00ed\u00ada social): A. Kardiner, Psychological Frontiers of Society (Columbia Univ. Press 1945); D. Krech &#8211; R. S. Crutchfield, Theory and Problems of social Psychology (NY 1948); G. C. Homans, The Human Group (NY 1950); Th. M. Newcomb, Social Psychology (NY 1950); F. J. Roethlisberger, Management and Morale (C [Mass.] 1950); (K\u00f6 &#8211; Opladen 1954); Talcott Parsons, Toward a General Theory of Action (Glencoe 1951); D. C. Miller &#8211; W. H. Form, Industrial Sociology (NY 1951); K. Lewin, Field Theory in Social Science (Lo 1952); E. L. Hartley &#8211; R. E. Hartley, Die Grundlagen der Sozialpsychologie (B 1955); R. K. Merton, Social Theory and Social Structure (Glencoe 21957); Ph. Lersch, Der Mensch als soziales Wesen. Eine Einf\u00fchrung in die Sozialpsychologie (Mn 1964); A. Oldendorff, Grundz\u00fcge der Sozialpsychologie (K\u00f6 1965).<\/p>\n<p>&#8211; AL VI (Psicolog\u00ed\u00ada de la cultura): Generales: R. F. Benedikt, Patterns of Culture (Boston 1934); C. Kluckhohn &#8211; H. A. Murray &#8211; D. Schneider, Personality in Nature, Society and Culture (NY 31953); W. Hellpach, Kultur-P. (St 1953); idem, Einf\u00fchrung in die V\u00f6lker-Psychologie (St 31954); O. Kraus, Kultur-Psychologie der Menschheit (Z 1954); R. Linton, The Cultural Background of Personality (NY 1954); W. P\u00f6ll, Psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (Herder Ba 1969); J. M. Pohier, Psicolog\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1969); L. Ancona y otros, Cuestiones de psicolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 21971); P. Chauchard, El dominio de si mismo (Guad Ma 21970); O. S. English, Problemas de la conducta humana (Caralt Ba 1969); E. Lowell, La valuaci\u00f3n de las cualidades humanas (Marfil Alcoy 1969).<\/p>\n<p>&#8211; AL VII (Psicolog\u00ed\u00ada de la historia); K. Zucker, Vom Wandel des Erlebens (Hei 1950); H. Werner, Einf\u00fchrung in die Entwicklungs-Psychologie (Mn 31953); F. M\u00e4rker, Wandlungen der abendl\u00e4ndischen Seele (Hei 1953); H. Gruhle, Geschichtsschreibung und Psychologie (Bo 1953); H. Thomae (dir.), Entwicklungspsychologie: Handbuch der Psychologie III (G\u00f6 21960); 1. J. Gordon, Human Development (NY 1962).<\/p>\n<p>Eduard Zellinger<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La psicolog\u00eda es el estudio cient\u00edfico de la conducta y experiencia de los organismos vivos. \u00abConducta\u00bb se refiere a las respuestas de un organismo a su medio, lo que puede ser observado por una persona desde afuera; \u00abexperiencia\u00bb se refiere a sucesos interiores que solamente pueden ser observados en forma completa por la persona que tiene la experiencia, tales como la memoria o la percepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El campo tiene dos subdivisiones de primera magnitud: experimental y aplicada. La psicolog\u00eda experimental se preocupa de la investigaci\u00f3n b\u00e1sica. Por medio de t\u00e9cnicas emp\u00edricas, busca datos verificables que puedan posibilitar la predicci\u00f3n y el control de la conducta humana. La psicolog\u00eda aplicada incluye una diversidad de campos que tienen en com\u00fan el prop\u00f3sito de aplicar los principios psicol\u00f3gicos a la actividad humana. Por ejemplo, la psicolog\u00eda anormal tiene que ver con la comprensi\u00f3n del origen y desarrollo de la conducta patol\u00f3gica, mientras la psicolog\u00eda cl\u00ednica busca medios para diagnosticar y tratar las perturbaciones emocionales. Los acercamientos de car\u00e1cter experimental y aplicado se pueden encontrar en todos los campos de la psicolog\u00eda, dado que estos representan actitudes o metas; de aqu\u00ed que no siempre sean separables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su encuentro con la teolog\u00eda y la obra del ministro, est\u00e1n presentes ambos aspectos de la psicolog\u00eda. El \u00e9nfasis experimental o te\u00f3rico usualmente se clasifica como psicolog\u00eda de la religi\u00f3n; el \u00e9nfasis aplicado, como orientaci\u00f3n o consejo pastoral. Recientemente se ha hecho com\u00fan la pr\u00e1ctica de reunir ambos bajo la expresi\u00f3n \u00abpsicolog\u00eda pastoral\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo sistem\u00e1tico en la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n comenz\u00f3 durante el \u00faltimo cuarto del siglo diecinueve, y fue sacado a primer plano por los estudios de Starbuck sobre la conversi\u00f3n y el an\u00e1lisis monumental de la experiencia religiosa hecho por William James.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los comienzos del movimiento psicoanal\u00edtico, lo que se ha denominado \u00abpsicolog\u00eda profunda\u00bb ha ejercido una influencia may\u00fascula sobre la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n. La psicolog\u00eda profunda se preocupa de las ansiedades y luchas interiores de los hombres, especialmente de las que son inconscientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La psicolog\u00eda profunda recibi\u00f3 su \u00edmpetu de la obra de Sigmund Freud y sus asociados. Freud adopt\u00f3 el punto de vista materialista del hombre, y apoya su autoridad cl\u00ednica en la \u00abteor\u00eda de la proyecci\u00f3n\u00bb de la religi\u00f3n de Feuerbach, esto es, la teor\u00eda que afirma que las creencias religiosas nacen de los esfuerzos del hombre por objetivar algunos deseos, por ejemplo, la providencia es el deseo de creer que somos importantes en el universo; la idea de Dios como persona es el esfuerzo por establecer la personalidad humana como la forma m\u00e1s alta del ser. Ya que la vida\u2014dice Freud\u2014est\u00e1 llena de dificultades y desenga\u00f1os, de los cuales no es el menor el \u00abenigma doloroso de la muerte\u00bb, el hombre se siente compelido a \u00abhumanizar la naturaleza\u00bb (Freud, <em>Future of an Illusion<\/em>, pp. 28, 32) lo cual incrementa la posibilidad de cambiar el curso de la naturaleza por medio del apaciguamiento o el soborno (magia). Para Freud, la creencia religiosa es ilusi\u00f3n, la que \u00e9l define como creencia basada en el deseo. Por tanto, las creencias religiosas no se pueden probar ni desmentir, ya que no se las puede sujetar al m\u00e9todo cient\u00edfico. Cre\u00eda que la religi\u00f3n era inherentemente improbable, el medio de perpetuar las tendencias infantiles y escapistas en la naturaleza humana, y el enemigo m\u00e1s serio de la raz\u00f3n y de la actitud cient\u00edfica, en la que yac\u00eda la verdadera esperanza para el progreso humano, seg\u00fan sus ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la influencia de estas ideas ha sido amplia, y muchos han sentido que la investigaci\u00f3n de Freud y sus observaciones cl\u00ednicas minaron la fe religiosa contempor\u00e1nea, de ning\u00fan modo ha ocurrido as\u00ed. Sus conclusiones proceden de la aplicaci\u00f3n ingenua del racionalismo del siglo diecinueve. Es claro que nunca comprendi\u00f3 la creencia religiosa madura, porque sus principales ejemplos de religi\u00f3n los obtuvo de tres fuentes: la primitiva, la infantil y la patol\u00f3gica. Su error m\u00e1s grande est\u00e1 en la suposici\u00f3n de que la experiencia religiosa se caracterizaba por creencias que estaban en conformidad con deseos convenientes. La experiencia religiosa madura frecuentemente encuentra que la convicci\u00f3n difiere de los deseos; las pretensiones se van deshaciendo a medida que la persona se ve forzada a un escrutinio m\u00e1s profundo de s\u00ed misma y a la negaci\u00f3n de los placeres infantiles en beneficio de la verdad y del bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la obra de Freud ha sido de gran beneficio para la teolog\u00eda y el cuidado pastoral. Su exploraci\u00f3n sistem\u00e1tica del efecto de los motivos inconscientes sobre la percepci\u00f3n y la conducta, han subrayado la complejidad de la conducta, y han servido como un correctivo contra el punto de vista pelagiano de la voluntad, que insidiosamente se introdujo en la corriente de la teolog\u00eda ortodoxa. Esto ha hecho necesario el reestudio de la naturaleza de la libertad, la responsabilidad y la culpa. Su pesimismo en cuanto a la naturaleza humana hicieron vacilar a quienes se hab\u00edan adherido a la teor\u00eda de la bondad inherente del hombre. Y su \u00e9nfasis sobre las etapas de desarrollo ense\u00f1\u00f3 a los hombres a considerar la conducta en el contexto del nivel de desarrollo del hombre antes de juzgarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, muchas cosas que \u00e9l dijo acerca de la creencia religiosa son verdaderas. La gente pone sus creencias al servicio de usos psicol\u00f3gicos que cobijan el infantilismo y el neurotismo. Los hombres se crean un dios a su imagen y semejanza. Y es imperativo que el comportamiento resultante sea visto por lo que es. Adem\u00e1s, el sistema de terapia que \u00e9l desarroll\u00f3 ha a\u00f1adido a nuestra comprensi\u00f3n de la funci\u00f3n de la confesi\u00f3n y el perd\u00f3n en el crecimiento espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas modificaciones de este sistema han sido desarrollados como una herramienta adicional para el cuidado pastoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia se ha aclamado a Jung como liberador de aquellos que hab\u00edan sido confundidos por los comentarios de Freud sobre la religi\u00f3n. \u00c9l habla positivamente acerca de la religi\u00f3n, enunciando que la vida humana esencialmente tiene prop\u00f3sito y la necesidad de encontrar respuestas religiosas a la vida para lograr la madurez personal. Sin embargo, ante un examen m\u00e1s cuidadoso, ofrece poco consuelo al cristianismo. Lo que atrae al hombre hacia adelante y le da su prop\u00f3sito final es el Yo, lo cual parece significar perfecta humanidad. Debe lograr el Yo mediante la individuaci\u00f3n, esto es, debe llevar a cabo su potencial \u00fanico. En el mundo occidental se concibe la individuaci\u00f3n como redenci\u00f3n y Cristo es su s\u00edmbolo b\u00e1sico, personificado. El s\u00edmbolo Cristo recibe validez del hecho de expresar el Yo en forma simb\u00f3lica y es v\u00e1lido en la medida que lo logra. Jung sigue adelante diciendo que en las religiones orientales hay otros s\u00edmbolos distintos de Cristo que representan el Yo y no son menos reales. Para \u00e9l, Dios es \u00abun hecho ps\u00edquico y no f\u00edsico obvio, esto es, un hecho que puede ser establecido ps\u00edquicamente, pero no f\u00edsicamente\u00bb (Jung, <em>Answer to Job<\/em>, p. 169). Para Jung un hecho f\u00edsico es real pero no es objetivamente verificable. Tampoco muestra gran preocupaci\u00f3n sobre la realidad objetiva de Dios. Est\u00e1 demasiado preocupado demostrando el punto de que la verdad \u00abps\u00edquica\u00bb (subjetiva) es verdad genuina. En este sentido, Dios es real y necesario; pero insistir en su realidad en sentido objetivo es una cuesti\u00f3n que queda fuera del campo de la psicolog\u00eda, o delata un materialismo que considera irreal el dato ps\u00edquico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque esta teor\u00eda de \u00abdos esferas\u00bb de verdad es dif\u00edcil de tragar, Jung ha hecho importantes contribuciones a la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n. Donde Freud enfatizaba el pasado y los instintos, Jung vio la importancia de las aspiraciones y el futuro. Los hombres necesitan encontrar el prop\u00f3sito de sus vidas y dejar que se cumpla. Tambi\u00e9n sent\u00eda que tras el irracional andar a tientas del hombre hab\u00eda algo que no era irracional; que su b\u00fasqueda de Dios no es necesariamente un sustituto para alguna frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia de Alfred Adler ha sido indirecta. La importancia de su contribuci\u00f3n se reconoce en forma creciente. Como Jung, enfatizaba la totalidad del hombre. Este es un saludable ant\u00eddoto al dualismo griego y a su influencia en la teolog\u00eda cristiana, porque sirve para recordarnos que no se puede tratar al hombre solamente como cuerpo o como esp\u00edritu, sino como una composici\u00f3n inextricable de ambas en que lo que afecta a un componente afecta tambi\u00e9n al otro. Adler tambi\u00e9n enfatiz\u00f3 la adquisici\u00f3n de \u00absentido social\u00bb, esto es, un sentido de comunidad, como una condici\u00f3n necesaria para alcanzar la madurez personal. Sin embargo, \u00e9l deriv\u00f3 esto de lo que consideraba una unidad inherente de la psique individual con la sociedad. Freud, por otra parte, insist\u00eda en un conflicto fundamental entre los deseos individuales y las demandas de la sociedad. El cristiano encuentra que la opini\u00f3n de Freud est\u00e1 m\u00e1s de acuerdo con su observaci\u00f3n de la vida humana, y considera que el evangelio cristiano contiene la din\u00e1mica para crear un sentido de comunidad, y tambi\u00e9n la base para definirla adecuadamente como \u00abcomunidad\u00bb (1 Co. 12:12\u201327).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donde el punto de vista materialista de Freud, es acusado a veces de haber quitado el alma al hombre; el concepto de voluntad de Otto Rank, podr\u00eda decirse, se la devuelve. Rank concibe la \u00abvoluntad\u00bb como la expresi\u00f3n de las potencialidades inconscientes de la persona: la creatividad latente, las ansiedades irracionales (instintos o prop\u00f3sitos), el principio organizador de la personalidad en que reside la fuente de individualidad\u2014enumeraci\u00f3n que hace recordar el punto de vista cristiano de la persona como manifestaci\u00f3n \u00fanica de la <em>imago Dei<\/em>, por la cual tambi\u00e9n recibe su energ\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contribuciones recientes, representadas por la obra de Erich Fromm y Carl Rogers, han reiterado la posici\u00f3n de que la tarea b\u00e1sica del hombre es actualizar su yo potencial. La sociedad debe facilitar al ser humano la oportunidad de alcanzar este objetivo a su manera, ya que solamente \u00e9l conoce lo que es mejor para s\u00ed mismo. Ambos enfatizan el efecto perjudicial de la autoridad externa sobre la personalidad humana, y ambos hallan esperanza para la curaci\u00f3n y el crecimiento en la relaci\u00f3n humana \u00abaceptadora\u00bb, relaci\u00f3n equivalente al concepto b\u00edblico de la relaci\u00f3n redentora, esto es, caracterizada por el \u00e1gape, viendo al otro como sujeto (la relaci\u00f3n Yo-T\u00fa de Buber), y no como objeto (el Yo-ello de Buber).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, est\u00e1 desapareciendo gran parte de la hostilidad entre la psicolog\u00eda y la religi\u00f3n, provocada mayormente por las violentas cr\u00edticas de Freud. La esfera de la psicoterapia est\u00e1 sirviendo como base de acercamiento. Los te\u00f3logos y psiquiatras est\u00e1n leyendo concienzudamente los escritos de la otra parte con m\u00e1s apertura de lo que ha sido la realidad durante varias d\u00e9cadas. Es posible que nuestro tiempo vea un resurgimiento y dentro de la psicolog\u00eda se reconozca que \u00ab \u2026 el s\u00f3lo hecho de la personalidad humana tiene insinuaciones metaf\u00edsicas. La naturaleza psicol\u00f3gica del hombre sugiere algo trascendente de lo cual la psique es s\u00f3lo un reflejo parcial\u00bb (Ira Progoff, <em>The Death and Rebirth of Psychology<\/em>, Julian Press, Nueva York, 1956, p. 256). Cuando esto ocurra, se podr\u00e1 decir que la psicolog\u00eda se est\u00e1 preocupando de la totalidad de la conducta y experiencia del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erich Fromm, <em>Psychoanalysis and Religion<\/em>; Sigmund Freud, <em>The Future of an Illusion<\/em>; <em>Civilization and Its Discontents<\/em>; <em>Moses and Monotheism<\/em>; C.C. Jung, <em>Psychology and Religion; Answer to Job<\/em>; Ira Progoff, <em>The Death and Rebirth of Psychology<\/em>; Otto Rank, <em>Psychology and the Soul; Beyond Psychology<\/em>; Carl R. Rogers, <em>Client-Centered Therapy<\/em>; Lionel Trilling, <em>Freud and the Crisis of Our Culture<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lars I. Granberg<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (498). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[600] En terminolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, rama de la Filosof\u00ed\u00ada que estudia al hombre en cuanto ser vivo original: racional, libre, consciente, seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de Christian Wolf, seguidor de Kant. Desde el siglo XIX se la define, con criterios m\u00e1s extrafilos\u00f3ficos, como ciencia positiva que estudia al hombre en cuanto es capaz de producir hechos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPSICOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13193","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13193\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}