{"id":13341,"date":"2016-02-05T08:56:55","date_gmt":"2016-02-05T13:56:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/redemptor-hominis\/"},"modified":"2016-02-05T08:56:55","modified_gmt":"2016-02-05T13:56:55","slug":"redemptor-hominis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/redemptor-hominis\/","title":{"rendered":"REDEMPTOR HOMINIS"},"content":{"rendered":"<p>[072]<br \/>\n  Enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II, del 4 de Marzo de 1979, sobre la figura de Cristo Redentor. Recoge con sentido pastoral y generoso el sentido redentor de la vida de Cristo y saca consecuencias adaptadas a diversos aspectos de la Iglesia moderna: la verdad del hombre, la situaci\u00f3n del mundo, la misi\u00f3n de la Iglesia y la presencia de Cristo en la Historia.<\/p>\n<p>    El hombre no puede vivir sin amor. Cristo le da un ejemplo supremo muriendo por \u00e9l y le salva de sus pecados.<\/p>\n<p>    Hermosa Enc\u00ed\u00adclica para hablar del misterio de la Redenci\u00f3n, con una dimensi\u00f3n personalizante, y de la conversi\u00f3n con amplio sentido de gracia divina.<\/p>\n<p>    Texto sugestivo y profundo, sistem\u00e1tico, con cierto sabor juridicista en lo que a doctrina sacramental se refiere, pero con armon\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y eclesial, al estar centrado en la idea del amor al hombre por parte de Dios encarnado y del hombre a Dios como respuesta de fe.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El 4 de marzo de 1979 el Papa Juan Pablo II publicaba su primera enc\u00ed\u00adclica, calificada como program\u00e1tica.<\/p>\n<p>Est\u00e1 dividida en cuatro partes. En la primera, titulada \u00abHerencia\u00bb, el Papa se sit\u00faa y sit\u00faa a la Iglesia a finales del segundo milenio y, en la l\u00ed\u00adnea del pontificado del Papa Pablo VI, muestra una gran confianza en el Esp\u00ed\u00adritu de Verdad y de Amor.<\/p>\n<p>En una segunda parte, titulada \u00abel misterio de la redenci\u00f3n\u00bb, hace una relectura actualizada de lo que significa la redenci\u00f3n desde el doble punto de vista humano y divino. Y subraya que la Iglesia tiene como misi\u00f3n redimir y liberar al hombre.<\/p>\n<p>La tercera parte analiza la situaci\u00f3n del hombre contempor\u00e1neo. Es muy conocida la frase de que \u00abel camino de la Iglesia, hoy, pasa por el hombre concreto\u00bb. El Papa analiza los miedos del hombre contempor\u00e1neo y se pregunta hacia d\u00f3nde camina el progreso: \u00bfhacia la construcci\u00f3n o hacia la destrucci\u00f3n?<br \/>\nFinalmente, en una cuarta parte, titulada \u00abLa misi\u00f3n de la Iglesia y la suerte del hombre\u00bb har\u00e1 hincapi\u00e9 en el servicio que debe prestar la Iglesia a la verdad y a la transformaci\u00f3n de la realidad social.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; JUAN PABLO II, Enc\u00ed\u00adclicas, Edibesa, Madrid 1995.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Primera carta enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II, publicada el 4 de marzo de 1979. La RH traza un programa de todo el ministerio petrino de Juan Pablo II; en esta enc\u00ed\u00adclica se encuentran los temas que se desarrollar\u00e1n posteriormente en otros muchos documentos de su magisterio.<\/p>\n<p>En continuidad ideal con la enc\u00ed\u00adclica Ecclesiam suam de Pablo VI, la RH abre la mirada hacia el tercer milenio para provocar a todos los creyentes al compromiso de la evangelizaci\u00f3n. El texto se centra en el misterio de la encarnaci\u00f3n: Jesucristo, \u00absalvador del hombre, es centro del cosmos y de la historia\u00bb (RH 1), pero una encarnaci\u00f3n le\u00ed\u00adda en la perspectiva salv\u00ed\u00adfica: Jesucristo es \u00abel redentor del mundo\u00bb (n. 8).<\/p>\n<p>Pueden ser una s\u00ed\u00adntesis de esta enc\u00ed\u00adclica estos dos t\u00e9rminos: la dimensi\u00f3n cristica como explicaci\u00f3n plena de la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica. Cristo y el hombre son los dos polos sobre los que se construye el pensamiento de Juan Pablo II; \u00e9l primero \u00abse uni\u00f3 a cada uno de los hombres\u00bb; por esto, la misi\u00f3n de la Iglesia es la de hacer presente a Cristo y su verdad en cada uno de los momentos de su actividad. \u00abJesucristo es el camino principal de la Iglesia\u00bb (n. 13); nada ni nadie tiene que obstaculizar o impedir este camino. El segundo, el hombre, \u00abes el camino primero y fundamental de la Iglesia\u00bb (n. 14), trazado por el mismo Cristo: por eso, la Iglesia no puede abandonar al hombre en cada una de las manifestaciones de su existencia, y a que entonces fallar\u00ed\u00ada en la misi\u00f3n que le confi\u00f3 su fundador.<\/p>\n<p>Ante los miedos y las contradicciones del hombre contempor\u00e1neo, Juan Pablo II invita a ver a la Iglesia como centinela permanente en la tarea de velar por los derechos inalienables del hombre y como guardiana de la verdad (nn, 18-\u00ed\u00ad9). El progreso econ\u00f3mico y t\u00e9cnico no sirven de nada si no se respetan los derechos del hombre y la dignidad de la persona humana: \u00e9sta es la conclusi\u00f3n m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita de la enc\u00ed\u00adclica. A la luz de los acontecimientos de 1989, este escrito de Juan Pablo II revela toda su fuerza prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: Texto en MPC, 1, 865-900; R, Latourelle, Redemptor hominis, en DTF, 1109III0.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Lo mismo que Ecclesiam suam hab\u00ed\u00ada sido la enc\u00ed\u00adclica program\u00e1tica de Pablo VI la Redemptor hominis (RH) es el texto program\u00e1tico d\u00e9 Juan Pablo II. Pero mientras que la Ecclesiam suam, aparecida en pleno concilio, estaba centrada en la Iglesia, la RH, publicada en 1979, est\u00e1 centrada en Cristo, y no sin motivo, ya que, despu\u00e9s de quince a\u00f1os, el contexto hist\u00f3rico hab\u00ed\u00ada sido profundamente modificado. Los problemas m\u00e1s agudos que la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan que arrostrar eran los de la cristolog\u00ed\u00ada. Bajo el impulso de la RH y poco despu\u00e9s de ella, la Comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional consagr\u00f3 las tres sesiones de 1981, 1983 y 1985 a los problemas de la cristolog\u00ed\u00ada. En efecto, los hombres de hoy se plantean la cuesti\u00f3n de las cuestiones: \u00bfCristo es verdaderamente Dios entre nosotros en la carne y en el lenguaje de Jes\u00fas? \u00bfEs \u00e9l el \u00fanico que puede dar sentido a nuestra vida y una respuesta a nuestros problemas (soledad, alteridad, sufrimiento, mal, muerte)? \u00bfPuede iluminar las profundidades en que estamos y descifrar ese enigma que somos cada uno de nosotros para nosotros mismos? \u00bfEs Jesucristo realmente, en el sentido riguroso de la palabra, \u00absalvador del hombre\u00bb,&#8217;la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb en persona? La enc\u00ed\u00adclica RH sale al paso de estas cuestiones del hombre.<\/p>\n<p>Desde sus primeras palabras la enc\u00ed\u00adclica propone a _ Cristo como \u00abel centro del cosmos y de la historia\u00bb (n. 1), coma el redentor del hombre y del mundo (n. 7). Esta enc\u00ed\u00adclica es como la carta de la dignidad del hombre nuevo creado por la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Por la encarnaci\u00f3n, Dios ha entrado en la historia de la humanidad: \u00abcomo hombre, se ha hecho sujeto suyo, uno entre millones, a pesar de ser el \u00fanico. Por la encarnaci\u00f3n, Dios le dio a la vida humana la dimensi\u00f3n que quer\u00ed\u00ada dar al hombre desde su primer instante, y se la dio de manera definitiva\u00bb (n. 1). Por la redenci\u00f3n qued\u00f3 reanudado en el Hombre-Cristo el lazo de amistad con Dios que hab\u00ed\u00ada roto el hombre Ad\u00e1n (n. 8). M\u00e1s que ning\u00fan otro, el hombre del progreso necesita ser salvado. \u00abEl mundo de la nueva \u00e9poca, el mundo de los vuelos c\u00f3smicos, el mundo de las conquistas cient\u00ed\u00adficas y t\u00e9cnicas jam\u00e1s alcanzadas hasta ahora\u00bb es al mismo tiempo un mundo que gime y espera, tambi\u00e9n \u00e9l, la liberaci\u00f3n (n. 8). El redentor del mundo es aquel que penetr\u00f3 de forma \u00fanica y singular \u00aben el misterio del hombre, entrando en su coraz\u00f3n\u00bb (n. 8). Juan Pablo II cita entonces la Gaudium et spes: \u00abEn realidad, el misterio del hombre no se ilumina de veras m\u00e1s que en el misterio del Verbo encarnado\u00bb (n. 22). S\u00f3lo Cristo, concretamente por su muerte en la cruz, revela al hombre el amor infinito que tiene el Padre por \u00e9l (n. 9). \u00abEl hombre, que desea comprenderse a s\u00ed\u00ad mismo hasta el fondo&#8230;, debe acercarse a Cristo con sus inquietudes, sus incertidumbres y hasta con su debilidad y su pecado. Debe, por as\u00ed\u00ad decirlo, entrar en Cristo con todo su ser, tiene que apropiarse y asimilar toda la realidad de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n para encontrarse a si mismo\u00bb (n. 10). Esta conciencia de la dignidad y del valor del hombre est\u00e1 \u00abligada al cristianismo\u00bb (n. 10). Y la Iglesia, que no deja de meditar el misterio de Cristo, \u00absabe, con toda la certeza de la fe que la redenci\u00f3n realizada por medio de la cruz ha devuelto definitivamente al hombre su dignidad y el sentido de su existencia en el mundo\u00bb (n. 10). Familiarizarse con el misterio de la redenci\u00f3n es el modo de alcanzar la zona m\u00e1s profunda del hombre, que es la de su coraz\u00f3n, la de su conciencia, la de su vida.<\/p>\n<p>La tercera parte de la enc\u00ed\u00adclica concierne no solamente al hombre y a la condici\u00f3n humana en general, sino m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente al hombre contempor\u00e1neo. En efecto, para Juan Pablo II no cabe duda de que Cristo es el camino de la humanidad a finales del segundo milenio, ya que \u00absolamente en \u00e9l se encuentra la salvaci\u00f3n\u00bb (n. 7).<\/p>\n<p>El \u00fanico objetivo de la Iglesia de hoy es que \u00abtodo hombre pueda encontrar a Cristo, para que Cristo pueda recorrer el camino de la existencia en compa\u00f1\u00ed\u00ada de cada uno, con el poder de la verdad sobre el hombre y sobre el mundo contenida en el misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n, y con el poder del amor que irradia de all\u00ed\u00ad\u00bb (n. 13). La solicitud de la Iglesia se dirige a conducir al hombre hacia Cristo. Por eso la enc\u00ed\u00adclica, por una parte, puede afirmar que Cristo \u00abes el camino principal de la Iglesia, que es a su vez el camino para todo hombre\u00bb (n. 13), y, por otra parte, que el hombre es \u00abel primer camino y el camino fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, camino que de forma inmutable pasa por el misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n\u00bb (n. 14). En efecto, el Hijo del Padre, por su-encarnaci\u00f3n y su redenci\u00f3n, es el \u00fanico camino del. hombre y de la Iglesia hacia el Padre, as\u00ed\u00ad como el hombre es el camino por donde pasa necesariamente la misi\u00f3n de la Iglesia de reunir y de salvar a todos los hombres\u00bb (n. 14).<\/p>\n<p>El hombre contempor\u00e1neo necesita de Cristo y de su evangelio, ya que, a pesar de sus progresos t\u00e9cnicos, no es evidente que se haya hecho m\u00e1s hombre. Vive con miedo: tiene miedo de que los frutos de su t\u00e9cnica se conviertan en instrumentos de su destrucci\u00f3n. El progreso, dice la enc\u00ed\u00adclica, \u00bfha hecho al hombre m\u00e1s \u00abhumano\u00bb, m\u00e1s maduro espiritualmente, m\u00e1s responsable? \u00bfLas conquistas del hombre van a la par con su progreso espiritual y moral? \u00bfProgresa la humanidad en el ego\u00ed\u00adsmo o en el amor? La noci\u00f3n de progreso es muy ambigua. Para ser fiel al evangelio, la Iglesia se plantea esta cuesti\u00f3n, ya que su misi\u00f3n consiste en encargarse del hombre (nn. 15-16).<\/p>\n<p>Seg\u00fan todas las apariencias, el mundo del progreso t\u00e9cnico parece estar todav\u00ed\u00ada muy lejos de las exigencias del orden moral, de la justicia, del amor, de la \u00abprioridad de la \u00e9tica sobre la t\u00e9cnica, en la primac\u00ed\u00ada de la persona sobre las cosas, en la superioridad del esp\u00ed\u00adritu sobre la materia\u00bb. Porque lo esencial no es \u00abtener m\u00e1s\u00bb, sino \u00abser m\u00e1s\u00bb. El mundo contempor\u00e1neo se parece cada vez m\u00e1s a una gigantesca ilustraci\u00f3n de la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro y del rico epul\u00f3n: contraste escandaloso de las sociedades opulentas frente a las sociedades que pasan hambre. La categor\u00ed\u00ada del \u00abprogreso econ\u00f3mico\u00bb no debe convertirse en el \u00fanico criterio del \u00abprogreso humano\u00bb. Se impone enderezar la situaci\u00f3n; pero esto no es posible m\u00e1s que sobre la base de la responsabilidad moral del hombre, del respeto \u00aba la libertad y dignidad\u00bb de cada uno (n. 16). La Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre no debe quedarse en \u00abletra muerta\u00bb, sino acceder a su realizaci\u00f3n en \u00abel esp\u00ed\u00adritu\u00bb (n. 17).<\/p>\n<p>R. Latourelle<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[072] Enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II, del 4 de Marzo de 1979, sobre la figura de Cristo Redentor. Recoge con sentido pastoral y generoso el sentido redentor de la vida de Cristo y saca consecuencias adaptadas a diversos aspectos de la Iglesia moderna: la verdad del hombre, la situaci\u00f3n del mundo, la misi\u00f3n de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/redemptor-hominis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREDEMPTOR HOMINIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13341"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13341\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}