{"id":13353,"date":"2016-02-05T08:57:16","date_gmt":"2016-02-05T13:57:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma\/"},"modified":"2016-02-05T08:57:16","modified_gmt":"2016-02-05T13:57:16","slug":"reforma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma\/","title":{"rendered":"REFORMA"},"content":{"rendered":"<p>[770]<\/p>\n<p>      Proceso de cambio en las formas de pensar y de actuar, con miras a un mejor comportamiento ante Dios y ante los hombres.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad se entiende la reforma de vida en los ambientes y conceptos asc\u00e9ticos del cristianismo, del mismo modo que se entiende por deformaci\u00f3n el deterioro que se sigue al abandono de las formas correctas de comportamiento.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Rechazo de la teolog\u00ed\u00ada natural por los reformadores del s. XVI.-II. Discurso antimetaf\u00ed\u00adsico sobre Dios y funcionalismo soteriol\u00f3gico.-III. Problemas de la doctrina reformadora sobre Dios: 1. \u00bfDualismo operativo intradivino?; 2. La tentaci\u00f3n del monofisismo; 3. La &#8216;theolog\u00ed\u00ada&#8217;, discurso sobre Dios, desde Dios.<\/p>\n<p>1. Rechazo de la teolog\u00ed\u00ada natural por los reformadores del s. XVI<br \/>\nEl Vaticano Isancion\u00f3 la posibilidad del conocimiento natural de Dios (DS 3004), resultado de la capacidad cognitiva del hombre y de la revelaci\u00f3n natural. San Agust\u00ed\u00adn formul\u00f3 la idea de un acceso interior a Dios e influy\u00f3 ampliamente en Occidente. La alta Escol\u00e1stica se ocup\u00f3 del acceso a Dios aplicando la l\u00f3gica del pensamiento a la idea de Dios (argumento ontol\u00f3gico de san Anselmo), y el principio de causalidad al origen divino del mundo creado (v\u00ed\u00adas de santo Tom\u00e1s). La teolog\u00ed\u00ada natural, antes que objeto de la cr\u00ed\u00adtica de Kant, lo fue de la cr\u00ed\u00adtica de la R. Santo Tom\u00e1s necesita probar la existencia de Dios para poder hacer teolog\u00ed\u00ada, ya que la proposici\u00f3n \u00abDios existe\u00bb no es evidente para el conocimiento finito (SumTh I, q.l, a.l), pero tal cuesti\u00f3n no es del inter\u00e9s de Lutero, que no pregunta por ella, sino por un Dios misericordioso, vinculando de esta forma la experiencia de Dios al problema de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la inquisici\u00f3n de un deus salutaris la raz\u00f3n \u00abnatural\u00bb est\u00e1 llamada al fracaso. Lutero y Calvino no niegan un conocimiento natural de Dios, ni otros reformadores tampoco. Lutero habla del conocimiento de Dios elaborado por la raz\u00f3n, la conciencia moral y la ley. Calvino funda en \u00e9l la existenciauniversal de la religi\u00f3n (Inst. I, 3, 1), de la cual da testimonio la misma idolatr\u00ed\u00ada (Inst., I, 4, 1). Lo que niegan ambos es el valor de este conocimiento de Dios para la salvaci\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de la raz\u00f3n a la fundamentaci\u00f3n de fe, principio de la justificaci\u00f3n; separando radicalmente la cogitatio de la intelligentia fidei: la meditaci\u00f3n y penetraci\u00f3n racional de la fe, porque el hombre no puede concebir el misterio divino, no es capax divinitatis (WA 39 I 217,9). Sin embargo, esto no es posible a la hora de establecer el juicio sintetizador del conocimiento finito que nos conduce a la creencia, en el cual convergen libertad y gracia, sin dejar de ser la gracia la que hace la fe (gratia, quae facit fidem). Por eso, al lado del conocimiento no salut\u00ed\u00adfero de Dios, los reformadores colocaron la revelaci\u00f3n como v\u00ed\u00ada \u00fanica a la salvaci\u00f3n. La raz\u00f3n sabe ciertamente de un deus absolutus, in sua maiestate nudus, speculatus et vagus (WA 40 II 329.386), pero nada puede saber de su designio salv\u00ed\u00adfico&#8217;. Radica aqu\u00ed\u00ad una importante contradicci\u00f3n, ya que es imposible preguntar en modo alguno por la salvaci\u00f3n sin idea alguna de ella. De forma que es imposible sustraerse de hecho al conocimiento que la historia de la salvaci\u00f3n ha supuesto para el hombre que sabe de Dios. La experiencia de Dios es para Lutero experiencia de la voluntad impositiva divina, de su ley (cognitio dei generalis seu legalis), que el hombre no puede cumplir sin saber si Dios -que es suficientemente poderoso y bondadoso para ayudarle- querr\u00e1 hacerlo, cosa que s\u00f3lo saben los cristianos por la revelaci\u00f3n divina (cognitio dei propia seu evangelica) (WA 40 I, 607, 28). Lutero tropieza con la dificultad de sostener ambas modalidades del conocimiento de Dios, excluyendo la predicaci\u00f3n de atributos sobre la esencia divina que elabor\u00f3 la ontoteolog\u00ed\u00ada cristiana, de los Padres a la alta Escol\u00e1stica; predicaci\u00f3n en la que convergen raz\u00f3n y revelaci\u00f3n, y en la que es de primera importancia la aplicaci\u00f3n al discurso sobre Dios del principio de la analog\u00ed\u00ada del ser. La experiencia terror\u00ed\u00adfica de la ley como amenaza del Dios enojado contra el pecador no se debe s\u00f3lo a la funci\u00f3n de la raz\u00f3n que predica de Dios como instancia transcendente de la conducta humana, sino a la experiencia teol\u00f3gica de la ley, que sin embargo no es ajena a la misma indagaci\u00f3n de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>No se har\u00e1 justicia a la doctrina de la R. sobre Dios, si no se tiene en cuenta que plantea el acceso a Dios en relaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n; y por tanto consciente del status antropol\u00f3gico del hombre ca\u00ed\u00addo ante Dios, a cuyas facultades afecta radicalmente el pecado, y por eso tambi\u00e9n a su capacidad cognoscitiva. Es \u00e9ste un dato que la doctrina cat\u00f3lica no soslaya y tambi\u00e9n el Vaticano I reconoce, no sustituyendo la posibilidad dada a la raz\u00f3n de acceder a Dios por la necesidad de tal conocimiento y advirtiendo que la raz\u00f3n de esta afecci\u00f3n que padece el entendimiento llev\u00f3 a Dios en su infinita sabidur\u00ed\u00ada y bondad a manifestarse mediante la revelaci\u00f3n sobrenatural en Cristo (DS 3004; cf. Vaticano II: DV nn. 3 y 6). Para Lutero, que dif\u00ed\u00adcilmente salva un cierto dualismo intradivino, esta destrucci\u00f3n culpable de la raz\u00f3n la inutiliza teol\u00f3gicamente, por lo cual debe ser sustituida por la fe, principio unificador de la doble imagen de Dios: la queobtiene de \u00e9l la experiencia del pecador (deus irae) y la que obtiene el que f\u00ed\u00ada en la cruz de Cristo (deus misericordiae, deus pro nobis). La fe es instancia \u00fanica de acceso al objeto de la teolog\u00ed\u00ada: Dios en Cristo, en su Palabra (in verbo suo, in homine Christo).<\/p>\n<p>Conocer, empero, a Cristo exige penetrar las larvas y m\u00e1scaras de su humanidad, donde se oculta su divinidad, de las cuales m\u00e1xima expresi\u00f3n es la cruz. El reformador opone una theologia crucis a la theologia gloriae de los papistas, porque no es practible una teolog\u00ed\u00ada que pretenda aprehender las cosas invisibles de Dios por lo creado, porque los verdaderos exteriora dei: la pasi\u00f3n y la cruz, s\u00f3lo son permeables a la sola fe (Dis.Heid. [1918]: WA 1, 361-364). S\u00f3lo la fe pasa de esta suerte del deus absconditus al deus revelatus. Calvino objetiva quiz\u00e1 con mayor fuerza que Lutero la presencia de Dios en su palabra registrada en la Escritura, haciendo del axioma sola Scriptura instancia metodol\u00f3gica total de su sistema teol\u00f3gico. El objeto de la teolog\u00ed\u00ada es Dios en su palabra contra las im\u00e1genes idol\u00e1tricas de Dios que se hace el hombre llevando la religi\u00f3n a la corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Discurso antimetaf\u00ed\u00adsico sobre Dios y funcionalismo soteriol\u00f3gico<br \/>\nDe acuerdo con Lutero, Melanchton formula el principio de mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica de todo conocimiento de Dios: hoc Christum cognoscere beneficia eius cognoscere 2, no por la posibilidad de llegar a conocer la esencia divina sino por la de conocer cuanto Dios hace por nosotros. Melanchton sacrifica la Trinidad inmanente en aras de la Trinidad econ\u00f3mica, volviendo de esta forma a la unidad entre el sermo de Deo theolgicus y el sermo de beneficiis Christi, que Abelardo hab\u00ed\u00ada separado al aplicar la raz\u00f3n a la inteligencia de la fe. Se habla as\u00ed\u00ad del funcionalismo soteriol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada de la R. Sin embargo, si no es posible separar el ser del obrar, tampoco la Trinidad inmanente de la econ\u00f3mica. M\u00e1s que superarla, la theologia integra en s\u00ed\u00ad la oikonom\u00ed\u00ada (transcendi\u00e9ndola en el sentido de la Aufhebung del hegelianismo), ya que la teolog\u00ed\u00ada cristiana comienza con la asimilaci\u00f3n del sermo de Christo al sermo de Deo, sin duda con los Padres alejandrinos y las primeras especulaciones sobre el Logos. Jesucristo, efectivamente, es \u00abla m\u00e1s alta y definitiva afirmaci\u00f3n que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo, en todo cuanto Dios es, hace y dice\u00bb3, pero la reducci\u00f3n del discurso sobre Dios al discurso sobre Cristo diluye en la cristolog\u00ed\u00ada la doctrina trinitaria, y su funcionalizaci\u00f3n al servicio de la soteriolog\u00ed\u00ada termina por hacer de la teolog\u00ed\u00ada mera antropolog\u00ed\u00ada. En este sentido, la teolog\u00ed\u00ada transcendental de la subjetividad humana (Bultmann, pero tambi\u00e9n Rahner), que implica hacer teolog\u00ed\u00ada s\u00f3lo como antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, es sin duda deudora de la R.; y, aunque se adentre en la metaf\u00ed\u00adsica, s\u00f3lo con dificultad evita cierta funcionalizaci\u00f3n del discurso teol\u00f3gico, que aparece como discurso sobre el hombre y su destino eterno.<\/p>\n<p>Calvino acent\u00faa la doctrina sobre la predestinaci\u00f3n para salvaguadar la soberan\u00ed\u00ada divina, y hace de la revelaci\u00f3n el principio de toda comprensi\u00f3n del misterio y acci\u00f3n divinos, lo que s\u00f3lo es posible por la fe en la obra redentora de Cristo. Entre los calvinistas ramistas (influidos por Pedro Ramos) de la R. suiza, Bullinger se opuso con el mayor vigor a un discurso metaf\u00ed\u00adsico sobre Dios y sostuvo la inescrutabilidad de Dios, inaccesible incluso en la humanidad de Cristo, s\u00f3lo conocido por la fe. Spiritus invisibilis y essentia inmensa, Dios no es accesible m\u00e1s que en su palabra, puerta de entrada a Cristo seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, no seg\u00fan la carne, raz\u00f3n para prohibir toda imagen de Dios incluida la que representa a Cristo. Bullinger va m\u00e1s all\u00e1 de Zuinglio, al que ve demasiado hipotecado en una concepci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de Dios y de la doctrina de las dos naturalezas de Cristo, para subrayar por su parte el valor soteriol\u00f3gico de la obra del Salvador y Mediador \u00fanico. Los atributos que la l\u00f3gica, no la metaf\u00ed\u00adsica, aplica a Dios son aquellos que dimanan de sus operaciones ad extra: todopoderoso creador, redentor, justo juez y consumador, bajo cuya providente soberan\u00ed\u00ada est\u00e1 la vida del hombre y el orden del mundo, que es regido por su designio eterno.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la R. corre pareja no s\u00f3lo de la soteriolog\u00ed\u00ada, esto es, de la explanaci\u00f3n del propter Christum, sino muy principalmente de la doctrina sobre la gracia, de ah\u00ed\u00ad que la pneumatolog\u00ed\u00ada que desarrolla sea asimismo pareja de la distinci\u00f3n que, en general, los reformadores hacen entre justificaci\u00f3n y santificaci\u00f3n. La primera acaece por la fe, verdadera insitio in Christo para Calvino; y es condici\u00f3n de la segunda, y ambas \u00aboperaci\u00f3n secreta del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Inst. III). Lutero por su parte hablar\u00e1 del \u00abtrueque feliz\u00bb y del admirabile commercium entre Cristo v el alma(WA 7, 25-26), principio regenerador de la justicia imputativa de la justificaci\u00f3n, que abre a la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu. A. Osiander (+1524), abandonando el car\u00e1cter forense de la justificaci\u00f3n que sostuvieron Lutero y Melanchton -aunque la investigaci\u00f3n tienda a revisar en parte esta visi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada luterana-, se aparta de ellos y de Calvino, para acentuar la obra regeneradora del Esp\u00ed\u00adritu. La teolog\u00ed\u00ada de la gracia es el lugar propio del desarrollo de la m\u00ed\u00adstica de la inhabitaci\u00f3n divina en el justo, que condujo a la doctrina de J. B\u00f3hme (+ 1624) como \u00abrenacimiento de Cristo\u00bb en el alma del justificado y obra del Esp\u00ed\u00adritu, desarrollada despu\u00e9s por las corrientes espiritualistas del s. XVII y por el pietismo de la Universidad de Halle. De este \u00faltimo se separa el \u00abpietismo integrado\u00bb de Zinzendorf, Bengel y Oetinger en el s. XVIII, atento tambi\u00e9n a la acci\u00f3n de Dios en la \u00abexterioridad de la historia\u00bb, marco de la divina oeconomia, y del acceso a Dios desde la creaci\u00f3n y el desenvolvimiento de la historia hacia al juicio final.<\/p>\n<p>Con todo, tanto dentro del luteranismo como del calvinismo surgieron ya desde el s. XVI corrientes que se inscriben en el movimiento m\u00e1s amplio de la llamada Ortodoxia protestante, de los ss. XVI y XVII. Incorporaron el instrumental filos\u00f3fico de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico escol\u00e1stica a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, al menos en orden a la sistematizaci\u00f3n mediante el procedimiento discursivo de la raz\u00f3n l\u00f3gica, como fue el caso del aristotelismo calvinista de Jer\u00f3nimo Zanchi y Teodoro Beza, entre otros. Entre los nombres m\u00e1s destacados de la Ortodoxia luterana hay quemencionar el de Juan Musdeus (+ 1681), que recuper\u00f3 y extendi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada natural, y aunque impidi\u00f3 en d\u00e9cadas la pr\u00e1ctica del cartesianismo en la teolog\u00ed\u00ada luterana, traz\u00f3 el puente hacia el racionalismo que desemboc\u00f3 en el movimiento de la Noolog\u00ed\u00ada del s. XVIII. Tambi\u00e9n Jorge Calixto (+ 1656), que entendi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada (por diferencia con la fe) como penetraci\u00f3n racional del dato revelado, matizando la tesis de la Ortodoxia protestante antigua (Altorthodoxie), la cual ve en la Escritura el principio \u00fanico y fundante de la teolog\u00ed\u00ada, ligado a la teor\u00ed\u00ada de la inspiraci\u00f3n como dictado verbal U. Gerhard, M. Chemnitz, J. Quenstedt).<\/p>\n<p>III. Problemas de la doctrina reformadora sobre Dios<br \/>\n1. \u00bfDUALISMO OPERATIVO INTRA-DIVINO? El dualismo luterano de la experiencia de Dios no deja de amenazar la concepci\u00f3n de la unidad divina (L. Pinomaa, W. von L\u00f3wenich), m\u00e1s lograda por el acto de fe que por la realidad de Dios en su objetiva verdad. El deus absconditus se revela en Cristo y \u00e9ste s\u00f3lo es acceso a Dios para la fe, \u00fanica capaz de penetrar en la humanidad del Verbo oculto en ella. No s\u00f3lo la soteriolog\u00ed\u00ada luterana prima la divinidad, por cuya virtud acontece la redenci\u00f3n del hombre, sino que la oculta verdad de Cristo se hace objeto de la fe para, de esta forma, alcanzar en ella cognitivamente al deus salutaris. Toda la \u00abmundanidad\u00bb de Dios es instrumentalmente concebida al servicio de la salvaci\u00f3n. Este dualismo dificulta la explanaci\u00f3n especulativa de la Trinidad que Lutero confiesa sin vacilar porque la Escritura la atestigua. Los reformadores en general siguen a san Agust\u00ed\u00adn al defender la unidad de operaciones en Dios (opera ad extra sunt indivisa), que Lutero explica porque las personas quedan integradas, m\u00e1s all\u00e1 de su distinci\u00f3n, en su consustancial divinidad&#8217;. Las personas son consideradas en la reciprocidad de relaciones que entre ellas se dan.<\/p>\n<p>2. LA TENTACI\u00ed\u201cN DEL MONOFISISMO. 1. Los reformadores: Congar considera que es un riesgo de la teolog\u00ed\u00ada luterana el monofisimo por el cual Lutero atribuye la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica a la divinidad de Cristo, sin acentuar de forma justa la funci\u00f3n mediadora de su humanidad en la obra redentora, de forma que la soteriolog\u00ed\u00ada protestante estar\u00ed\u00ada condicionada, igual que la teolog\u00ed\u00ada de la gracia, por esta \u00abquerencia monofisita\u00bb que encuentra expresi\u00f3n en los sola de la R. Por su parte, Calvino pone gran \u00e9nfasis en la doctrina trinitaria y cristolog\u00ed\u00ada tradicionales, y acent\u00faa la funci\u00f3n mediadora de Cristo y la convergencia de divinidad y humanidad plenas en \u00e9l. En su teolog\u00ed\u00ada, empero, se compadece mal este \u00e9nfasis en la soteriolog\u00ed\u00ada con el que pone en la doctrina de la predestinaci\u00f3n. Por eso hay que preguntar si la tendencia al monofisismo no es m\u00e1s&#8217; que un problema fundamentalmente luterano, un problema de la doctrina antropol\u00f3gica de la R., que condiciona la doctrina sobre Dios.<\/p>\n<p>2. El neoprotestantismo y la teolog\u00ed\u00ada liberal: En la medida en la que la modernidad puso en crisis el concepto de revelaci\u00f3n sobrenatural y la concepci\u00f3ntrinitaria de Dios, la teolog\u00ed\u00ada reformadora -que hab\u00ed\u00ada superado las desviaciones del unitarismo y antitrinitarismo de la \u00e9poca de la R. (cf ecumenismo) se vi\u00f3 amenazada por el programa des-dogmatizador iniciado por el neoprotestantismo de Schleiermacher y por la teolog\u00ed\u00ada liberal. Se pretend\u00ed\u00ada la superaci\u00f3n de la dogm\u00e1tica trinitaria mediante la reducci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica a la protot\u00ed\u00adpica. A. von Harnack, en La esencia del cristianismo, ve en Jes\u00fas esta objetivaci\u00f3n protot\u00ed\u00adpica de lo humano, haciendo de \u00e9l modelo de actitud ante Dios, punto de partida de la dogm\u00e1tica de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas como el Hijo eterno. Harnack hace del dogma cristiano el resultado de la helenizaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas por la Iglesia antigua. Se suma a ello la propuesta de E. Troeltsch, que ve en Jes\u00fas la concreci\u00f3n hist\u00f3rica de la conciencia de Dios en su m\u00e1s alto grado, abierta a su misma superaci\u00f3n en la historia, tesis definitoria de su postura relativizadora del dogma trinitario.<\/p>\n<p>3. LA &#8216;THEOLOGIA&#8217; S\u00ed\u201cLO ES POSIBLE COMO DISCURSO SOBRE DIOS DESDE DIOS EN SU PALABRA. De lo dicho se desprende que la resistencia de la R. del s. XVI, y del protestantismo en general despu\u00e9s, a la teolog\u00ed\u00ada natural dificulta el di\u00e1logo de la fe con la racionalidad ilustrada. K. Barth, partidario de la autofttndamentaci\u00f3n de la fe, radicaliza el principio reformador solus Deus, sola gratia, sola Scriptura, para evitar toda imagen de Dios proyectada por el hombre y polemiza con E. Brunner\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada barthiana ha sido vista con raz\u00f3n como teolog\u00ed\u00ada transcendental de la subjetividad de Dios&#8217;, a la que se atribuye la explanaci\u00f3n conforme a la Escritura de la concepci\u00f3n de Dios derivada de la revelaci\u00f3n de Cristo, cuya divinidad, en contra de Schleiermacher, halla explicaci\u00f3n en la Trinidad, \u00abprincipio dogm\u00e1tico estructural\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada. La imagen de Dios se desprende de su lib\u00e9rrima acci\u00f3n soberana como sujeto salv\u00ed\u00adfico de la historia. La teolog\u00ed\u00ada no puede ser para Barth otra cosa que discurso sobre Dios en su palabra, porque s\u00f3lo la palabra divina es lugar \u00fanico de acceso a Dios. La teolog\u00ed\u00ada que por m\u00e9todo ha de ser siempre scientia fidei, no llega a ser para la R., por raz\u00f3n del objeto, verdadera scientia de Deo, como pens\u00f3 santo Tom\u00e1s y piensa hoy W. Pannenberg, sino saber sobre la palabra divina. Este \u00faltimo ve en la historia el lugar de la presencia de Dios, que hace posible su conocimiento por parte del hombre.<\/p>\n<p>E. J\u00fcngel, por el contrario, quiere hacer del silencio de Dios en el mundo la posibilidad dada al hombre para o\u00ed\u00adr su revelaci\u00f3n; y hace de la analog\u00ed\u00ada de la fe el principio de la explanaci\u00f3n teol\u00f3gica del misterio divino mediante el lenguaje de la cruz. Se queda m\u00e1s del lado de Barth que del de P. Tillich, quien partiendo de la relaci\u00f3n ontol\u00f3gica entre conocimiento y ser postula la identificaci\u00f3n de Dios con el \u00abpoder del ser\u00bb o \u00abser en s\u00ed\u00ad\u00bb, transcendente al ser en su finita realidad. Este no puede predicarse de Dios porque eso significar\u00ed\u00ada caer en un monote\u00ed\u00adsmo mon\u00e1rquico, en el que Dios quedar\u00ed\u00ada subsumido bajo la noci\u00f3n del ser; considera, empero, necesaria una predicaci\u00f3n simb\u00f3lica sobre Dios, basada justamente en la analogia entis. Mientras, Moltmann ha modificado el modo de entender la palabra revelada por su relaci\u00f3n con la movilidad de la historia. Ve en ella \u00abpalabra de promesa\u00bb, garantizada por la resurrecci\u00f3n de Cristo, lugar donde el misterio divino se desvela. La historia trinitaria de Dios no se hace (como en el hegelianismo), sino que acontece como expresi\u00f3n ad extra de la vida intradivina; e incluye la cruz de Jes\u00fas como mediaci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n al hombre de su divino misterio, torn\u00e1ndolo capaz de movilizar la historia hacia su desenlace escatol\u00f3gico. La teolog\u00ed\u00ada se hace para el te\u00f3logo reformado scientia spei.<\/p>\n<p>[ -> Agust\u00ed\u00adn, san; Analog\u00ed\u00ada; Anselmo, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Atanasio, san y Alejandrinos; Atributos; Barth, K; Biblia; Concilios; Conocimiento; Cruz; Dualismo; Ecumenismo; Escol\u00e1stica; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosofia; Gracia; Hegelianismo; Hijo; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Kant; L\u00f3gica trinitaria; Logos; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Monote\u00ed\u00adsmo; Padres (griegos y latinos); Personas divinas; Predestinaci\u00f3n; Rahner, K; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada natural; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino, sto.; Transcendencia; Trinidad; Unidad; Unitarianismo; Vaticano II; V\u00ed\u00adas.]<br \/>\nAdolfo Gonz\u00e1lez Montes<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Esta palabra se usa a veces en sentido muy restrictivo para hablar s\u00f3lo de la Reforma protestante, pero el concepto de reforma incluye adem\u00e1s las otras muchas reformas que han aparecido durante la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Puede decirse con toda justicia que la reforma pertenece a la esencia misma y a la naturaleza de la Iglesia, en cuanto que la Iglesia comienza con la misi\u00f3n de Jesucristo, cuya primera proclamaci\u00f3n fue una invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n y al cambio de vida a la luz de la venida del Reino de Dios (Mc 1,14-15 y par.). La predicaci\u00f3n y las acciones propias de Cristo se refer\u00ed\u00adan a menudo al perd\u00f3n del pecado y a la transformaci\u00f3n de la vida humana (Mc 2, 1 &#8211; 12; Lc 15). El confi\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos la misi\u00f3n de continuar su ministerio transformador y reformador (Lc 10,1-20). El serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) propone un cambio profundo y penetrante que llega a alcanzar los pensamientos y las motivaciones de todos los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Este tema encuentra tambi\u00e9n su expresi\u00f3n en los escritos de Pablo: \u00abNo os conform\u00e9is con la mentalidad de este siglo, sino transformaos renovando vuestra mente, para poder discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable a \u00e9l y perfecto\u00bb (Rom 12.2; cf. Ef4,20-24; Col 3,10).<\/p>\n<p>La historia de la Iglesia es una historia de muchos y diversos movimientos de reforma. El libro de san Cipriano, De lapsis, escrito poco despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n de Decio del 250-251, propone un arduo per\u00ed\u00adodo de reforma y penitencia a los que hab\u00ed\u00adan acatado el edicto de sacrificar a los dioses del Imperio. El largo desarrollo del sacramento de la penitencia, desde el per\u00ed\u00adodo primitivo de la confesi\u00f3n p\u00fablica y entrada en el orden de los penitentes, hasta el posterior desarrollo de la confesi\u00f3n privada y la exigencia del concilio 1V de Letr\u00e1n (1215) de que todos los cat\u00f3licos confesaran sus pecados al menos una vez al a\u00f1o, es solamente una ilustraci\u00f3n del modo en que se encarn\u00f3 la reforma dentro de la vida de la Iglesia. Se puede hablar tambi\u00e9n justamente de reformas teol\u00f3gicas. lit\u00fargicas y mon\u00e1sticas que tuvieron 1ugar en los diversos siglos y que aportaron cambios positivos a la vida de la comunidad. Muchos movimientos que con el tiempo fueron designados como herej\u00ed\u00adas, como el donatismo o el novacionismo en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, o los c\u00e1taros y los seguidores de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore y los franciscanos espirituales de la Edad Media, empezaron como movimientos de reforma que sucesivamente fueron insistiendo en ciertas doctrinas o pr\u00e1cticas en las que se ve\u00ed\u00adan comprometidas a veces otras verdades y valores cristianos perfectamente leg\u00ed\u00adtimos. La historia de los concilios de la Iglesia, locales y generales, es una historia de reforma.<\/p>\n<p>La Reforma protestante presenta una nueva dimensi\u00f3n de la reforma cuando, adem\u00e1s de los temas del retorno a la pureza de la primitiva Iglesia y de la renovaci\u00f3n moral, surgieron muchas posiciones doctrinales, relativas a Cristo y a la Iglesia, que se unieron para formar lo que el te\u00f3logo protestante P. Tillich (1886-1965) ha llamado \u00abel principio protestante\u00bb. El principio protestante afirma el se\u00f1or\u00ed\u00ado \u00fanico de Cristo: nada de lo que sea puramente humano puede recibir aquella fidelidad absoluta que pertenece solamente a Dios y solamente a Cristo. Absolutizar lo que es meramente relativo es una forma de idolatr\u00ed\u00ada. Aplicando estos principios a la Iglesia, el protestantismo afirma que \u00e9sta tiene siempre necesidad de reforma (Ecclesia semper reformanda), siempre est\u00e1 abierta a la correcci\u00f3n por invitaci\u00f3n de la palabra prof\u00e9tica de Dios.<\/p>\n<p>La soberan\u00ed\u00ada de Dios y de Cristo, por una parte, y la fragilidad de todo lo que es humano, incluida la Iglesia, por otra, son los fundamentos doctrinales de este principio protestante de la reforma continua.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00ed\u00ada ingenuo considerar simplemente a todas las comunidades protestantes como \u00abreformadas\u00bb y a la Iglesia cat\u00f3lica (o a la ortodoxa, en este mismo marco) como \u00abno reformada\u00bb. La reforma protestante no se debi\u00f3 siempre a una reforma genuina; uno de sus resultados fue de hecho la escandalosa multiplicaci\u00f3n de las divisiones. Por otra parte, se puede hablar de una \u00abreforma cat\u00f3lica\u00bb), de una renovaci\u00f3n clerical, lit\u00fargica, religiosa y espiritual, como consecuencia del concilio de Trento (1545-1563) y de la aparici\u00f3n de un gran n\u00famero d\u00e9 santos, de comunidades religiosas y de misioneros dentro del catolicismo en los a\u00f1os siguientes a la Reforma protestante.<\/p>\n<p>Dentro del protestantismo se pueden se\u00f1alar las renovaciones asociadas al pietismo y al metodismo como intentos de renovar el fervor de los cristianos dentro de las comunidades que surgieron en la \u00e9poca de la Reforma.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II marca una nueva \u00e9poca en la autocomprensi\u00f3n cat\u00f3lica a prop\u00f3sito del tema de la reforma. El mismo concilio era fruto de la reforma lit\u00fargica y de la renovaci\u00f3n de los estudios patr\u00ed\u00adsticos y b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el concilio adopt\u00f3 una nueva posici\u00f3n frente al mundo: no hab\u00ed\u00ada que condenar simplemente al mundo, sino verlo m\u00e1s bien como un interlocutor de la Iglesia, del que la Iglesia ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n algo que aprender. Aggiornamento fue la palabra que se us\u00f3 para describir este nuevo tipo de reforma. Esto significa que la Iglesia ten\u00ed\u00ada que cambiar a la luz de los signos de los tiempos. El concilio Vaticano II dio comienzo a una serie de reformas, como las relativas a la liturgia, al episcopado, a la Iglesia local, a los estudios de teolog\u00ed\u00ada, a las diversas estructuras eclesiales y al derecho can\u00f3nico, que tuvieron una amplia influencia en la renovaci\u00f3n de la vida eclesial. El concilio habla directamente de reforma de la Iglesia en numerosos lugares, prefiriendo normalmente usar la palabra \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb m\u00e1s bien que la de \u00abreforma\u00bb. En primer lugar, encuadra la reforma en el contexto de la vocaci\u00f3n universal a la santidad en la Iglesia (LG 39-42). Refiri\u00e9ndose al famoso pasaje de san Agust\u00ed\u00adn, los obispos escriben: \u00aby puesto que todos cometemos fallos en muchas cosas (cf. Sant 3,2), tenemos continuamente necesidad de la misericordia de Dios y debemos rezar todos los d\u00ed\u00adas: \u00abPerdona nuestras ofensas\u00bb (Mt 6,12&#8243;) (LG 8, 9, 15, 48).<\/p>\n<p>El Decreto sobre el ecumenismo se ocupa de manera particular de la cuesti\u00f3n de la reforma. Reconoce ante todo que tambi\u00e9n los cat\u00f3licos son parcialmente responsables de las divisiones entre los cristianos y prosigue subrayando la importancia de la renovaci\u00f3n y de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n como aspectos necesarios para restablecer la unidad (UR 4,6-7). El concilio afronta tambi\u00e9n directamente el principio protestante de la reforma: \u00abCristo llama a la Iglesia peregrinante a una perenne reforma que necesita siempre por lo que tiene de instituci\u00f3n humana y terrena, para que a su tiempo se restaure recta y debidamente todo aquello que, por diversas circunstancias, se hubiese guardado menos cuidadosamente, en las costumbres, en la disciplina eclesi\u00e1stica o en el modo de presentar la doctrina, que se debe distinguir cuidadosamente del dep\u00f3sito mismo de la fe\u00bb (UR 6).<\/p>\n<p>De esta manera la Iglesia cat\u00f3lica acepta en l\u00ed\u00adneas generales los elementos fundamentales del principio protestante, es decir, que ninguna realidad puramente humana puede recibir el lugar que corresponde a Dios y que la Iglesia est\u00e1 necesitada de una continua reforma. Aparece una diferencia significativa en la insistencia cat\u00f3lica sobre la santidad de la Iglesia, tal como la profesa el concilio de Nicea, y sobre la fe en que algunos elementos de la vida eclesial han sido establecidos por Dios mismo (iure divino) y no est\u00e1n sujetos por tanto a alteraci\u00f3n alguna en sus aspectos esenciales, Yves Congar ha afirmado que una verdadera reforma de la Iglesia debe tender con paciencia y con amor hacia aquella renovaci\u00f3n positiva que respete siempre aquello que ha sido establecido por Dios por encima de todo.<\/p>\n<p>W Henn<\/p>\n<p>Bibl.: Y Congar. Verdaderas y falsas reformas en la Iglesia, Institutos d\u00e9 estudios pol\u00ed\u00adticos, Madrid 1973; A. Laurentin, La apuesta del concilio, Madrid 1963; j A, Estrada, La Iglesia: identidad y cambio, Cristiandad, Madrid 1985; P Oamboriena, Fe cat\u00f3lica e iglesias y sectas de la Reforma, Raz\u00f3n y Fe, Madrid 1961.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. diorthoma (diovrqwma, 1356), significa reforma, correcci\u00f3n, enmienda, lit. rectificaci\u00f3n (dia, a trav\u00e9s; orthoo, hacer recto). En Act 24:2, lit. \u00abreformas son efectuadas (o tienen lugar, lit. \u00abvienen a ser\u00bb)\u00bb, la VM traduce \u00abreformas son efectuadas\u00bb; Besson: \u00abreformas haci\u00e9ndose\u00bb; LBA: \u00abse est\u00e1n llevando a cabo reformas\u00bb. RV y RVR traducen \u00abmuchas cosas son bien gobernadas\u00bb, lo que se corrige en RVR77 a \u00abmuchas reformas son realizadas\u00bb. En algunos textos aparece el sin\u00f3nimo katorthoma.\u00c2\u00b6 Cf. diorthosis, v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 2. 2. diorthosis (diovrqwsi\u00bb, 1357), en sentido propio, rectificaci\u00f3n (dia, a trav\u00e9s; orthos, recto; cf. diorthoma en Act 24:2; v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 1), denota una \u00abreforma\u00bb o acto de reformaci\u00f3n (Heb 9:10); este t\u00e9rmino tiene el significado bien: (a) de una correcta disposici\u00f3n, ordenaci\u00f3n correcta, o bien, m\u00e1s generalmente, (b) de restauraci\u00f3n, enmienda, volver a hacer bien. Lo que aqu\u00ed\u00ad se indica es un tiempo en el que lo imperfecto, lo inadecuado, quedar\u00e1 suplantado por un mejor orden de cosas, y de ah\u00ed\u00ad el significado (a) parece el correcto; as\u00ed\u00ad, se tiene que distinguir del de Act 24:2 (v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 1 ya mencionado).\u00c2\u00b6 Este t\u00e9rmino se utiliza en los papiros en el otro sentido de la rectificaci\u00f3n de cosas, ya bien mediante pagos, bien por una forma de vivir. B. Verbo metamorfoo (metamorfovw, 3339), se traduce \u00abreformaos\u00bb en Rom 12:2 (RV; RVR: \u00abtransformaos\u00bb). V\u00e9ase TRANSFIGURAR.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En su connotaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, Reforma indica la remoci\u00f3n de los abusos y la reordenaci\u00f3n de los asuntos en la iglesia en conformidad con la Palabra de Dios. En cuanto a ejemplos b\u00edblicos, cf. las reformas bajo Ezequ\u00edas (2 R. 18:1\u20138) y Jos\u00edas (2 R. 23:4\u201320). Hist\u00f3ricamente, la palabra Reforma se refiere a la renovaci\u00f3n de la iglesia ocurrida en el siglo diecis\u00e9is por la revitalizaci\u00f3n proveniente de su fuente en la Palabra. Schaff, en forma correcta, consideraba la Reforma como el \u00abacontecimiento m\u00e1s grande de la historia despu\u00e9s de la introducci\u00f3n del cristianismo. Marca el fin de la Edad Media y el comienzo de los tiempos modernos. Partiendo desde la religi\u00f3n, dio\u2014directa o indirectamente\u2014un poderoso impulso a todo movimiento que signific\u00f3 progreso, y convirti\u00f3 al protestantismo en la principal fuerza impulsora en la historia de la civilizaci\u00f3n moderna\u00bb (<em>History of the Christian Church<\/em>, Scribners, Nueva York, 2<sup>a<\/sup> edici\u00f3n, 1916, Vol. VI., p. 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque hubo defensores de la Reforma antes del siglo diecis\u00e9is y protagonistas notables durante la lucha misma, la Reforma se debi\u00f3 al testimonio de un solo hombre. Se ha dicho que Lutero, sin la Reforma, dejar\u00eda de ser Lutero. Lo inverso tambi\u00e9n es v\u00e1lido. La experiencia espiritual de Lutero era un microcosmos. Su b\u00fasqueda interior de la salvaci\u00f3n equival\u00eda a los dolores de parto de una nueva era cristiana. El descubrimiento que hizo, en la Biblia abierta, de un Dios misericordioso que no es estorbado por la mediaci\u00f3n del sacerdote ni por presuposiciones filos\u00f3ficas, representa la esencia de la Reforma Protestante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue una reforma, no una revoluci\u00f3n. Se preserv\u00f3 la continuidad de modo que los reformadores pod\u00edan con toda justicia decir que lo que parec\u00eda ser la nueva iglesia era ciertamente la antigua iglesia purificada de todas sus transgresiones y reconstituida en conformidad con la norma b\u00edblica. Aunque se vieron involucrados factores sociales, pol\u00edticos e intelectuales, fue b\u00e1sicamente teol\u00f3gica y religiosa en origen y prop\u00f3sito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede trazar una distinci\u00f3n conveniente entre Reforma magisterial (luterana, calvinista y anglicana) y reforma radical (anabaptista, espiritualista).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T.M. Lindsay, <em>History of the Reformation<\/em>; R.H. Bainton, <em>The Reformation of the Sixteenth Century<\/em>; W. Pauck, <em>The Heritage of the Reformation<\/em>; H.M. Gwatkin en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HERE<\/a><\/em>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Skevington Wood<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (514). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[770] Proceso de cambio en las formas de pensar y de actuar, con miras a un mejor comportamiento ante Dios y ante los hombres. As\u00ed\u00ad se entiende la reforma de vida en los ambientes y conceptos asc\u00e9ticos del cristianismo, del mismo modo que se entiende por deformaci\u00f3n el deterioro que se sigue al abandono de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREFORMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}