{"id":13375,"date":"2016-02-05T08:57:57","date_gmt":"2016-02-05T13:57:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiones-no-cristianas\/"},"modified":"2016-02-05T08:57:57","modified_gmt":"2016-02-05T13:57:57","slug":"religiones-no-cristianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiones-no-cristianas\/","title":{"rendered":"RELIGIONES NO CRISTIANAS"},"content":{"rendered":"<p>[200]<\/p>\n<p>     Las religiones han sido innumerables en la Historia. Es casi desconcertante el que haya habido tantas. Unas se presentan como naturales: fetichismos, naturalismos de\u00ed\u00adsmo; y otras aparecen como reveladas por una divinidad y apoyadas en textos escritos inspirados por la divinidad (religiones del Libro).<\/p>\n<p>     Unas son muy antiguas y otras nacen en tiempos recientes. La hay basada en principios y actitudes de sentido com\u00fan y no faltan alguna de \u00abmal gusto\u00bb y que no concuerdan con las exigencias naturales.<\/p>\n<p>    Los primeros atisbos religiosos tal hayan surgido en las cuevas prehist\u00f3ricas de la \u00e9poca Neardenthal, hace 100.000 a\u00f1os. Desde luego hace 40.000, en la \u00e9poca de Cromagnon, se pintaban ya animales protectores.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s surgieron las creencias chamanistas, impulsadas por hechiceros y orientadas a venerar astros o animales, fetiches o esp\u00ed\u00adritus invisibles. En casi todos los lugares surgen sortilegios, ritos, danzas, sacrificios y plegarias. Los grupos noreuropeos, los ritos arcaicos asi\u00e1ticos, las tribus m\u00e1s primitivas de Am\u00e9rica, practican ritos seg\u00fan creencias simplistas y din\u00e1micas que van desde la simple astrolatr\u00ed\u00ada hasta los cruentos sacrificios de ni\u00f1os, doncellas o enemigos apresados.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s surgieron sistemas cada vez m\u00e1s complicados, con teor\u00ed\u00adas y creencias, normas y ritos cultuales, con templos y prescripciones morales. Las mitolog\u00ed\u00adas babil\u00f3nicas, asirias, sobre todo egipcias, son modos de creatividad y de fantas\u00ed\u00adas cautivadoras. Ellas se fueron estructurando en unos 3.000 a\u00f1os antes de Cristo en doctrinas m\u00e1s o menos sistem\u00e1ticas, que fueron dando los sistemas religiosos que se prolongar\u00ed\u00adan hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Las religiones arcaicas de Mesopotamia inspiraron las grandes religiones de la humanidad: la palestina israelita, la zoroatrista mazdeista, la cristiana m\u00e1s tarde y la mahometana posterior.<\/p>\n<p>    Paralela a ellas surgen los n\u00facleos progresados del valle del Indo y de regiones asi\u00e1ticas del Norte. Las tres religiones personalizaron la divinidad y organizaron el sistema de dogmas y de normas cultos.<\/p>\n<p>    En Oriente, los sistemas teol\u00f3gicos del Hinduismo y del Budismo, con sus formas derivadas menos extendidas, el Jainismo en la India, las creencias chinas del Yiking y del Chuking, las tao\u00ed\u00adstas de Laot-tse, las m\u00e1s formales de Confucio y las m\u00e1s tard\u00ed\u00adas del Shinto\u00ed\u00adsmo japon\u00e9s, ofrecen un panorama variado de dogmas y de sistemas de culto y de plegaria.<\/p>\n<p>    Otras formas religiosas fueron progresando en Oriente y en Occidente en tiempos m\u00e1s recientes. Algunas muy originales, como los Shijs del Norte de la India; otras est\u00e1n derivadas de las anteriores, como el lama\u00ed\u00adsmo b\u00fadico o los mismos modelos de ruptura con estilos cristianos como los Testigos de Jehova, los mormones, los cu\u00e1queros. Incluso se eleva a religi\u00f3n el espiritismo, el diabolismo y el satanismo.<\/p>\n<p>    Ante tanta diversidad de creencias, sistemas, grupos, sectas, etc el fen\u00f3meno religioso se vuelve desconcertante.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El hecho de que el concilio Vaticano II, tras violentas discusiones, aprobara el 28-10-1965 una declaraci\u00f3n sobre la habitudo (actitud o conducta) de la Iglesia respecto de las r. no c. representa un acontecimiento de primer orden en la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la historia (que aqu\u00ed\u00ad no se tratar\u00e1) de la conducta de la Iglesia con las r. no c., en la que, por razones dogm\u00e1ticas, psicol\u00f3gicas, socioculturales y otras, dominaron abiertamente las condenaciones, las descalificaciones, el desconocimiento y la mala inteligencia de las religiones; la declaraci\u00f3n Nostra aetate significa por su tono y contenido un paso decisivo hacia adelante, que puede incluso calificarse de \u00ab\u00fanico en su especie\u00bb. Las implicaciones de este documento justifican la esperanza de que, en la teor\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica, la Iglesia est\u00e1 dispuesta a aportar su contribuci\u00f3n a un mundo unido en la fraternidad y en la paz, y tiene capacidad para ello. Puesto que la declaraci\u00f3n usa intencionadamente la expresi\u00f3n habitudo de la Iglesia (es decir, prescinde en gran parte de las cuestiones de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica) conviene resaltar aqu\u00ed\u00ad, en consonancia con dicha declaraci\u00f3n, los puntos de vista pr\u00e1cticos de los problemas. (Sobre la problem\u00e1tica teol\u00f3gica, cf. teolog\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n; sobre cuestiones de ciencia de la religi\u00f3n (incluida la exposici\u00f3n de las diversas r. no. c. en su historia y peculiaridad) cf. historia de las -> religiones, estudio comparado de las -> religiones).<\/p>\n<p>El tenor de la declaraci\u00f3n Nostra aetate fue preparado por intensos estudios durante varias d\u00e9cadas sobre filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y de la cultura, as\u00ed\u00ad como por estudios dogm\u00e1ticos, en los que ocupaban el primer plano cuestiones como el relativismo y el car\u00e1cter absoluto del cristianismo (D), la diferencia entre religi\u00f3n natural y religi\u00f3n positiva, entre -> religi\u00f3n natural y religi\u00f3n sobrenatural revelada, la -> tole-rancia y la libertad religiosa, la salvaci\u00f3n de los llamados \u00abgentiles\u00bb (los no bautizados), especialmente de los ni\u00f1os muertos sin bautismo (-> limbo), la estimaci\u00f3n general de los no cristianos y de la -> naturaleza, la -> naturaleza, la -> conversi\u00f3n (1), las -> misiones y, finalmente, la relaci\u00f3n entre historia de salvaci\u00f3n e historia universal. S\u00f3lo lentamente se logr\u00f3 una actitud fundamentalmente positiva de la Iglesia, en el orden te\u00f3rico y en el pr\u00e1ctico, respecto de las r. no c. Entre tanto, la disposici\u00f3n a reflexionar de nuevo sobre la pr\u00e1ctica eclesi\u00e1stica, sobre la \u00abconducta\u00bb frente a las r. no c., y a dar pasos concretos en este sentido, ha conducido a la creaci\u00f3n de un \u00abSecretariado para las r. no c.\u00bb (1964).<\/p>\n<p>La importancia de la declaraci\u00f3n Nostra aetate radica primeramente en que haya sido publicada como tal. Las exposiciones mismas que ofrece el documento, el cual s\u00f3lo comprende cinco n\u00fameros, son de peso muy diverso. En la medida en que se alude a doctrinas teol\u00f3gicas, se trata de aquella posici\u00f3n que fue defendida en la teolog\u00ed\u00ada preconciliar (no raras veces apelando a las especulaciones sobre el logos spermatikos de los padres griegos, especialmente de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada; as\u00ed\u00ad lo hicieron autores como Cap\u00e9ran, Harent, Karrer, de Lubac, Ohm y otros; cf. sobre ello en particular la s\u00ed\u00adntesis de H. Nys). Desde el punto de vista de una teolog\u00ed\u00ada de la historia de la -> salvaci\u00f3n y del concepto correspondiente de una -> revelaci\u00f3n especial, es de lamentar que el concilio haya expuesto su posici\u00f3n respecto de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada y especialmente respecto del antisemitismo en el marco de esta declaraci\u00f3n, bajo este titulo. Pero si se prescinde del n\u00c2\u00ba. 4 de la declaraci\u00f3n, dedicado al juda\u00ed\u00adsmo (-> juda\u00ed\u00adsmo [F] y cristianismo), el texto pierde considerablemente no s\u00f3lo en extensi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en contenido y peso.<\/p>\n<p>a) Los puntos generales que toca la declaraci\u00f3n se refieren a la unidad de la historia, a la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, a la evoluci\u00f3n hacia el one world, a las r. no c. como respuestas a las cuestiones metaf\u00ed\u00adsicas y existenciales del hombre (n\u00c2\u00b0 1). El documento resalta que hay dondequiera en la humanidad una percepci\u00f3n y reconocimiento (perceptio et agnitio) de lo divino; que las religiones pueden ser tenidas por formas de realizaci\u00f3n social de las experiencias religiosas y en ellas cabe encontrar algo de verdadero, de bueno y de \u00absanto\u00bb (n.\u00c2\u00b0 2). Con esta base la declaraci\u00f3n est\u00e1 muy lejos de los juicios negativos de la \u00abteolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica (B)\u00bb (cf. las cuestiones que formul\u00f3 Karl Barth sobre este texto conciliar en: K. BARTH, Ad Limina Apostolorum [Z 1967] 38ss). Nostra aetate condena en particular toda discriminatio aut vexatio de los hombres, sea por raz\u00f3n de su raza, color, \u00abestado\u00bb, o por su religi\u00f3n (n\u00c2\u00b0 5).<\/p>\n<p>b) Tales principios y exhortaciones generales (que la Iglesia ha propuesto tambi\u00e9n en otros documentos conciliares, sobretodo en Lumen gentium, Gaudium et spes, y tambi\u00e9n en enc\u00ed\u00adclicas como Ecclesiam suam, Pacem in terris) no se quedan aqu\u00ed\u00ad en f\u00f3rmulas vac\u00ed\u00adas, sino que encuentran una primera concreci\u00f3n en las breves menciones de las r. particulares no c.; estas referencias directas &#8211; mencionan el hinduismo, el budismo y el islam &#8211; merecen especial atenci\u00f3n, porque tal muestra de ben\u00e9volo respeto (aestimatio) no ha sido por mucho tiempo corriente en documentos oficiales de la Iglesia.<\/p>\n<p>Sobre el hinduismo y el budismo, la declaraci\u00f3n s\u00f3lo contiene sendos p\u00e1rrafos, pero en las apretadas formulaciones se oculta un fundado conocimiento objetivo en la ciencia de las religiones. Se alude a la variedad de tendencias en el hinduismo, especialmente a la diferencia entre el hinduismo popular y mitol\u00f3gico y el hinduismo liberal, ilustrado y filos\u00f3fico. Como modos de buscar la liberaci\u00f3n en el hinduismo, el texto menciona con raz\u00f3n la ascesis, la meditaci\u00f3n y el \u00abamor a Dios\u00bb. No se menciona la problem\u00e1tica, planteada principalmente por los Upanifad y la especulaci\u00f3n derivada de ellos, de la identidad de \u00e4tman y brahman, es decir, el problema del pante\u00ed\u00adsmo o monismo, de manera que la visi\u00f3n del hinduismo est\u00e1 sin duda demasiado dirigida por el te\u00ed\u00adsmo cristiano. Sobre el budismo se dice que, en sus distintas formas, a saber, primariamente Tberav\u00e4da y Mah\u00e4y\u00e4na, arranca de la radicalis insufficientia mundi huius mutabilis, y que en \u00e9l se ense\u00f1a un camino (via docetur) para alcanzar el estado de perfecta liberaci\u00f3n (perfecta liberatio) o la suprema iluminaci\u00f3n (summa illuminatio). Cabe preguntar si no hubieran sido aqu\u00ed\u00ad oportunos nuevos p\u00e1rrafos en que se mencionaran conceptos centrales budistas, como el dolor (dukkha), la sed (anha), el nirv\u00e4na y sobre todo el nombre de Buddha. Adem\u00e1s los conceptos de \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb y \u00abliberaci\u00f3n\u00bb no son esclarecedores en su forma terminol\u00f3gica, sino que desv\u00ed\u00adan m\u00e1s bien hacia paralelismos dudosos.<\/p>\n<p>En el n.\u00c2\u00b0 3 se trata, con relativa extensi\u00f3n, del -> islam, que, por motivos hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos, ha ocupado siempre un puesto aparte en el juicio tradicional cat\u00f3lico, como puede verse todav\u00ed\u00ada en la distinci\u00f3n de \u00abpaganos, jud\u00ed\u00ados y mahometanos\u00bb (as\u00ed\u00ad todav\u00ed\u00ada en TH. OHM, Machet zu J\u00fcngern alle V\u00f6lker, Theorie der Mission [Fr 1962] 146-157). Se ponen de relieve el monote\u00ed\u00adsmo, la fe en el juicio, los deberes religiosos y tambi\u00e9n el puesto especial que ocupan Abraham, Jes\u00fas y Maria en el islam. En contraste con la historia de la relaci\u00f3n de la Iglesia con el islam, tantas veces conflictiva, se exhorta a todos a la colaboraci\u00f3n y concordia social y pol\u00ed\u00adtica. Una vez m\u00e1s es de lamentar que no se mencione aqu\u00ed\u00ad el nombre del profeta de Al\u00e1.<\/p>\n<p>Aun cuando la declaraci\u00f3n Nostra aetate muestra deficiencias y desigualdades y se queda considerablemente atr\u00e1s aun respecto de lo que te\u00f3logos cat\u00f3licos y cient\u00ed\u00adficos de la religi\u00f3n han dicho desde hace mucho tiempo sobre el encuentro y di\u00e1logo con las r. no c., no hay que vacilar en estimar altamente el valor de este documento ir\u00e9nico que invita a contactos sinceros. La voluntad de una nueva habitudo ecclesiae ha sido proclamada solemne y fidedignamente. Naturalmente, aqu\u00ed\u00ad (n.\u00c2\u00b0 2, \u00c2\u00a7 2), como en otros documentos (Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 16 y 17; Ad gentes), el concilio mantiene el mandato de evangelizaci\u00f3n, constitutivo de la Iglesia misma. Ello quiere decir que la nueva conducta intentada frente a las r. no c., s\u00f3lo puede realizarse de manera convincente en todos los planos de la existencia humana social, si a ella corresponde una nueva interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de esas mismas religiones y de las -> misiones, y, en el fondo, tambi\u00e9n una inteligencia renovada de la -> Iglesia acerca de s\u00ed\u00ad misma. No se deber\u00ed\u00ada aspirar \u00fanicamente a formar un frente com\u00fan de todas las religiones contra el -> ate\u00ed\u00adsmo (lo cual dar\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente ocasi\u00f3n a tergiversaciones teol\u00f3gicas y tambi\u00e9n pol\u00ed\u00adticas), sino que la com\u00fan provocaci\u00f3n de las religiones por la -> secularizaci\u00f3n requiere tambi\u00e9n &#8211; y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada &#8211; una reflexi\u00f3n que ponga en claro c\u00f3mo en la inteligencia moderna del mundo hay una estructura cristiana. El intercambio apetecido con las r. no c. debe verse en buena parte en relaci\u00f3n con la declaraci\u00f3n conciliar sobre la -> libertad religiosa: la igualdad de los interlocutores en el di\u00e1logo debe quedar garantizada, prescindiendo naturalmente de las interpretaciones que las respectivas religiones, con su persuasi\u00f3n de poseer la verdad, puedan defender acerca de s\u00ed\u00ad mismas y de las restantes religiones.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. teolog\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n, historia de la -> religi\u00f3n &#8211; Se citan solamente algunos: J.-A. Cuttat, El encuentro de las religiones (Fax Ma 1964) A. Holl, Das Religionsgespr\u00e4ch der Gegenwart &#8211; Voraussetzungen und Prinzipien (Graz-W &#8211; K\u00f6 1965); H. R. Schlene, Cristianos y no cristianos. Di\u00e1logo de salvaci\u00f3n (Herder Ba 1969); idem, Die Kirche und die Religionen: Umkehr und Erneuerung, bajo la dir. de Th. Filthaut (Mz 1966) 292-311; H. Nys, Le salut sans I&#8217;Evangile (P 1966); H. J. T\u00fcrk, Was sagt das Konzil \u00fcber nichtchristliche Religionen, Mission, Toleranz? (Mz 1967); L&#8217;Eglise et les religions: StMis XV (1966); E. Hillman, The Wider Ecumenism. Anonymous Christianity and the Church (Lo 1968). &#8211; como exposici\u00f3n de \u00abNostra aetate\u00bb cf.: A.-M. Henry (dir.), Vatican II &#8211; Les relations de l&#8217;\u00e9glise avec les religions non chr\u00f3tiennes (P 1966), as\u00ed\u00ad como los comentarios de J. M. Oesterreicher (especial. sobre la historia del texto) &#8211; C. B. Papali &#8211; H. Dumoulin &#8211; G. C. Anawati: LThK Vat II 405-487; J. Abd-el Jalil, Cristianismo e islam (Rialp Ma); M. Mourre, Religiones y filosof\u00ed\u00ada de Asia (Zeus Ba); A. Santos, Los ni\u00f1os del mundo pagano (Sal Terrae Saat); A. Schweitzer, EI cristianismo y las religiones universales (Aurora B Aires); C. Mart\u00ed\u00ad y otros, Fe, libertad y religiones no cristianas (Nova Terra Ba 1966); R. C. Zaehner, EI cristianismo y las grandes religiones de Asia (Herder Ba 1969); E. Cornelis, Valores de las religiones no cristianas (Nova Terra Ba 1970).<\/p>\n<p>Heinz Robert Schlette<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[200] Las religiones han sido innumerables en la Historia. Es casi desconcertante el que haya habido tantas. Unas se presentan como naturales: fetichismos, naturalismos de\u00ed\u00adsmo; y otras aparecen como reveladas por una divinidad y apoyadas en textos escritos inspirados por la divinidad (religiones del Libro). 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