{"id":13376,"date":"2016-02-05T08:57:59","date_gmt":"2016-02-05T13:57:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiosidad\/"},"modified":"2016-02-05T08:57:59","modified_gmt":"2016-02-05T13:57:59","slug":"religiosidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiosidad\/","title":{"rendered":"RELIGIOSIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[601]<\/p>\n<p>    El concepto \u00abreligiosidad\u00bb es psicol\u00f3gico y no debe ser confundido con otros relacionados con \u00e9l: fe, credulidad, creencia, credo, cr\u00e9dito, espiritualidad, trascendencia, moralidad, etc.<\/p>\n<p>    Como don de Dios, la fe no es fruto del esfuerzo humano ni resultado final del sentimiento personal, de la reflexi\u00f3n, o de la influencia ajena, que pueden asociarse al acto de creer.<\/p>\n<p>    La religiosidad es la dimensi\u00f3n humana de la fe. La fe es misteriosa en su origen y en sus formas, pues es gracia de Dios. La religiosidad no es misterio, sino producto humano, que viene del pensar, del sentir, del querer, del vivir, del compartir con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Los hombres no podemos influir directamente en la evoluci\u00f3n de la fe. Pero si podemos indirectamente crear y promover los soportes humanos en los que la fe se apoya. Entre esos soportes, la religiosidad es el m\u00e1s personal y el m\u00e1s importante y condicionante.<\/p>\n<p>    Es en este terreno, en esta capacidad, donde debe centrarse la educaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu del catequizando. Al formar e informar la religiosidad, estamos acerc\u00e1ndonos a la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    1. Concepto y definici\u00f3n<br \/>\n    Interesa dejar claro el concepto de religiosidad. Son muchos los estudios, los escritos y las definiciones que tratan de expresar la idea de religiosidad.<\/p>\n<p>    Entre las buenas definiciones M. Mankeulinas, en \u00abPsicolog\u00ed\u00ada de la religiosidad\u00bb (Madrid. Religi\u00f3n y Cultura. 1961. pg. 26) la define como \u00abel conjunto de ideas, sentimientos y actitudes que unen al hombre con lo trascendente\u00bb.<\/p>\n<p>    Interesa este concepto, entre otros posibles, pues responde de alguna manera a una Psicolog\u00ed\u00ada personalista, la cual puede ayudar mucho en la tarea educativa y comprensi\u00f3n de la labor catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>    Es la visi\u00f3n din\u00e1mica, entre otras, de G. Allport en\u00bb La Personalidad\u00bb (Barcelona. Herder. 1975. pg. 24). \u00abPersonalidad es la organizaci\u00f3n din\u00e1mica en el interior del individuo de los sistemas psicof\u00ed\u00adsicos que determinan su conducta y pensamientos caracter\u00ed\u00adsticos\u00bb.<\/p>\n<p>    En esta perspectiva personalista y psicodin\u00e1mica, el concepto de personalidad presupone la armon\u00ed\u00ada y configuraci\u00f3n de diversos rasgos, cuya confluencia constituye la referencia de la personalidad, como conciencia de la persona y expresi\u00f3n del yo.<\/p>\n<p>    De la armon\u00ed\u00ada y proporci\u00f3n de esos rasgos y de su desarrollo coherente depende en gran medida el equilibrio de toda la personalidad. Se desenvuelven sobre todo en tres \u00e1reas o infraestructuras b\u00e1sicas: la mental, la volitiva, la afectiva. Equivale esto a decir que la personalidad se organiza con aspectos o perfiles entre s\u00ed\u00ad complementarios y que el conjunto de sus valores hace posible abrirse a la vida con serenidad y con consistencia interior.<\/p>\n<p>    Precisamente la educaci\u00f3n va a reclamar constantes atenciones en los tres sectores del perfil de la personalidad. Y de su armon\u00ed\u00ada, coherencia y proporcionalidad depende el equilibrio interior y el correcto modo de actuar en el exterior.<\/p>\n<p>   &#8211; Por una parte cuentan los rasgos mentales, como pueden ser ideas, juicios, criterios, valores, ideales, sistemas de pensamiento, informaciones, etc., con los cuales aprendemos a juzgar, a valorar, a interpretar la vida.<\/p>\n<p>   &#8211; No menos importancia poseen los rasgos morales o volitivos: h\u00e1bitos, opciones, deliberaciones, decisiones, motivos, m\u00f3viles, que nos llevan a querer, a elegir, a decidir entre diversas opciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Y decisivo valor e influencia implican los rasgos o dinamismos afectivos: gustos, sentimientos, actitudes, intereses, preferencias, afectos, preferencias&#8230;<\/p>\n<p>    Tenemos que conocer c\u00f3mo evolucionan las ideas, los sentimientos, las actitudes de cada persona, si queremos acercarnos a ella y actuar educativamente en su vida. As\u00ed\u00ad la podremos orientar y alentar en sus dimensiones religiosas y, a trav\u00e9s de ellas, contribuiremos a la formaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    Religiosidad es un concepto psicol\u00f3gico que refleja la resonancia del fen\u00f3meno espiritual en la particular contextura \u00ed\u00adntima de la persona. Como la sociabilidad, la afectividad, la sexualidad, la expresividad, etc., es una \u00abfacultad\u00bb humana, un poder, una capacidad, una aptitud, tambi\u00e9n una disposici\u00f3n. La fuente de la religiosidad, y la trama en la que se tejen todos sus valores y sus manifestaciones, es la totalidad de la personalidad humana. Y la religiosidad se define por la confluencia de ideas, de sentimientos y de actitudes de \u00ed\u00adndole espiritual, religiosa y trascendente. En consecuencia, educar la religiosidad es formar los modos de pensar, los modos de querer y los modos de sentir.<\/p>\n<p>    2. Elementos de la religiosidad<br \/>\n    La Psicolog\u00ed\u00ada, en cuanto ciencia relativa al hombre, estudia la religiosidad, como lo hace con los otros rasgos interiores de la persona.<\/p>\n<p>    No s\u00f3lo la mira como realidad personal, susceptible de exploraciones generales. Tambi\u00e9n la explora como proceso evolutivo, el cual reviste peculiares diferencias en cada etapa del desarrollo humano. La religiosidad es por tanto entendida en la Psicolog\u00ed\u00ada como el conjunto de ideas, sentimientos y actitudes que definen al hombre, a cada hombre, ante lo sobrenatural, ante lo que se refiere a Dios y a las realidades del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>    2.1. Ideas y criterios<\/p>\n<p>     Decir ideas hace alusi\u00f3n a la capacidad de pensar, a la dimensi\u00f3n intelectual del hombre. La inteligencia con todo no fabrica s\u00f3lo ideas: tambi\u00e9n elabora juicios y construye raciocinios. A trav\u00e9s de todo ello, la mente fabrica, por s\u00ed\u00ad misma o por imitaci\u00f3n, escalas de valores personales, con los cuales interpreta la vida propia y la ajena. Con estos valores se interpreta la vida, la historia y la naturaleza.<br \/>\n  2.2. Sentimientos y afectos<br \/>\n    Los sentimientos son aquellas disposiciones afectivas que aproximan o alejan de las realidades presentadas por el ambiente o por la inteligencia. Provocan adhesiones, si son positivos, o rechazos, si son negativos. Producen agrado o desagrado. Configuran una amplio abanico de sentimientos: simpat\u00ed\u00ada, aversi\u00f3n, confianza, temor, cordialidad, inter\u00e9s, alegr\u00ed\u00ada y mil otros m\u00e1s, tanto positivos como negativos.<\/p>\n<p>    2.3. Actitudes y opciones.<\/p>\n<p>    Las actitudes son posturas o disposiciones de toda la personalidad ante los objetos intelectuales o morales que se descubren por v\u00ed\u00ada de pensamiento o de sentimiento. La actitud conduce al compromiso, aunque no necesariamente llega hasta \u00e9l.<\/p>\n<p>    Para comprometerse tiene que entrar en juego la voluntad. La actitud tan s\u00f3lo prepara el camino. Es oscilante en sus comienzos, pero tiende a afirmarse a medida que se hace profunda o se hace permanente. El hombre toma actitud espont\u00e1neamente ante las cosas, los hechos, las ideas, las personas, cuanto se le pone delante. Tambi\u00e9n adopta actitudes religiosas.<\/p>\n<p>    3. Fe es otra cosa<br \/>\n    La religiosidad es un rasgo humano de la personalidad, el cual se construye sobre las facultades intelectuales, morales y afectivas.<\/p>\n<p>   La fe es otra cosa. La fe es un don sobrenatural; es regalo divino que implica la adhesi\u00f3n de todo el hombre al misterio que se revela por parte de Dios. Interesa explorar la religiosidad como rasgo natural. Pero conviene distinguir lo que de verdad es y en qu\u00e9 se diferencia de la fe que, como don sobrenatural, no depende de la propia voluntad o de la inteligencia.<\/p>\n<p>    La religiosidad humana nace, crece, cambia, se desenvuelve, se acelera o se atrofia. La fe se va desarrollando seg\u00fan misteriosas leyes del esp\u00ed\u00adritu. Sin embargo, la religiosidad se promociona en la medida en que madura la libertad, la voluntad, la sensibilidad, la inteligencia, la personalidad entera. S\u00f3lo impropiamente podemos hablar de \u00abmaduraci\u00f3n de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>    Pero lo hacemos para aludir al hecho de que, promocionando y desarrollando la religiosidad, creamos las condiciones humanas para que se desenvuelva el don divino de la fe en el hombre concreto. En este terreno humano es donde se sit\u00faa la ayuda del catequista: instruye, ayuda a reflexionar, sugiere valores, fomenta sentimientos, encauza relaciones, etc. Se va promocionando lo humano, para apoyar en ello lo divino.<\/p>\n<p>    La dimensi\u00f3n religiosa, o religiosidad, se desenvuelve a trav\u00e9s de los tres rasgos aludidos de la personalidad. Hay que tener cuidado para no confundir la evoluci\u00f3n de la religiosidad con los cambios de otros rasgos humanos. Y hay que hacer lo posible por ayudar, y no manipular, esa misma evoluci\u00f3n, teniendo en cuenta que el hombre es libre y que lo religioso reclama opciones libres.<\/p>\n<p>    4. Conceptos an\u00e1logos<br \/>\n    Conviene diferenciar la verdadera religiosidad, en consecuencia la plataforma humana de la fe, de otros conceptos que pueden confundirse con lo fiducial. Diferenciando estos rasgos o elementos, el catequista mejora su tarea formadora. Algunos de esos aspectos, o t\u00e9rminos, pueden ser confundidos con la religiosidad o con la fe. Es bueno que el catequista los distinga con claridad.<\/p>\n<p>   &#8211; La creencia puede ser entendida y valorada como una disposici\u00f3n mental hacia lo espiritual. Por ella descubrimos y aceptamos reflexiva y conscientemente un mensaje religioso. La creencia es producto de la inteligencia y de la personalidad entera.<\/p>\n<p> &#8211; La credulidad es diferente. Implica una disposici\u00f3n ingenua de la persona sencilla que acepta acr\u00ed\u00adticamente los datos que parecen religiosos, m\u00e1gicos, espirituales o divinos.<\/p>\n<p>    Es una postura c\u00f3moda de la mente. Ordinariamente se halla reforzada por predisposiciones afectivas y por una fantas\u00ed\u00ada desproporcionada. Puede parecer creyente el que s\u00f3lo es cr\u00e9dulo.<\/p>\n<p>   &#8211; El concepto de superstici\u00f3n se refiere a la creencia irreflexiva y afectiva de datos que presenta la fantas\u00ed\u00ada. Originan una relaci\u00f3n incorrecta, y no s\u00f3lo ingenua, con un objeto, hecho, persona, lugar, pr\u00e1ctica o situaci\u00f3n. Puede parecer religioso el que simplemente es supersticioso.<\/p>\n<p>   &#8211; La moralidad es la disposici\u00f3n a comportarse de acuerdo con la propia conciencia. Es una valoraci\u00f3n \u00e9tica de las acciones o de las intenciones seg\u00fan criterios determinados. Permite al hombre disponerse a distinguir el bien del mal, lo virtuoso de lo vicioso, lo l\u00ed\u00adcito de lo il\u00ed\u00adcito, seg\u00fan sistemas concretos de pensamiento.<\/p>\n<p>   &#8211; No ha de ser confundida la religiosidad con otras ideas pr\u00f3ximas a ella: con la espiritualidad, la sensibilidad trascendente, sobrenaturalidad. Son capacidades del hombre para captar las riquezas superiores; con la sobrenaturalidad, que es el eco del don misterioso que Dios ha otorgado al hombre para que pueda acceder al orden de la gracia divina; con la trascendencia, que es la capacidad de superar todo lo sensible.<\/p>\n<p>      A trav\u00e9s de la formaci\u00f3n de la religiosidad, el catequista educa la fe gradualmente, con adaptaci\u00f3n a cada edad y a cada persona. Act\u00faa por encima de la credulidad y m\u00e1s aun de la superstici\u00f3n. Estimula la adhesi\u00f3n del ni\u00f1o y del joven a la Palabra reveladora de Dios, la cual se desenvuelve en el Misterio anunciado y llegado a la plenitud con la \u00abPalabra hecha carne en Jesucristo\u00bb. El catequista trabaja en definitiva por la fe. Pero su trabajo es preparar el camino de la fe desenvolviendo y haciendo madurar la religiosidad.<\/p>\n<p>    5. La Religiosidad del ni\u00f1o<\/p>\n<p>     El catequista, al margen de su inter\u00e9s humano y cient\u00ed\u00adfico por la evoluci\u00f3n religiosa del ni\u00f1o, del preadolescente y del joven, tiene que ponerse en disposici\u00f3n de acompa\u00f1arle con afecto y con comprensi\u00f3n en su camino.<\/p>\n<p>     Por ello precisa conocer su riqueza interior: los sentimientos preferentes, los criterios, los ideales, los valores, motivos que le dominan&#8230;<\/p>\n<p>     Esta necesidad le plantea diversos desaf\u00ed\u00ados que no siempre encontrar\u00e1 c\u00f3modos o f\u00e1ciles de clarificar o de convertir en comportamientos precisos. Pero debe ayudarse con la compa\u00f1\u00ed\u00ada, las opiniones y experiencias otros.<\/p>\n<p>    5.1. Desaf\u00ed\u00ados religiosos<br \/>\n    Entre estos desaf\u00ed\u00ados, podemos aludir a algunos que con frecuencia llaman la atenci\u00f3n de quienes trabajan en la formaci\u00f3n de los hombres: &#8211; La originalidad de cada persona, que tantas veces rompe las expectativas previsibles o los  planteamientos meramente te\u00f3ricos sobre causas y motivos profundos del obrar humano.<\/p>\n<p>   &#8211; La variedad de m\u00e9todos y recursos que muchas veces predisponen las diferentes respuestas que se obtienen cuando se aplican, al margen de las intenciones y por encima de los c\u00e1lculos de probabilidades. Los instrumentos y los lenguajes tienen mucha importancia en la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; Las diferencias que existen entre los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, sobre todo al llegar a las \u00e9pocas cercanas a l la preadolescencia y a la juventud.<\/p>\n<p> &#8211; Lo impredecible que resultan los comportamientos en cada momento, sobre todo en los ambientes variados en que se desenvuelven los grupos parroquiales o escolares de catequizandos.<\/p>\n<p> &#8211; Las diferencias de ritmo y el modo en que se dan en cada ni\u00f1o, ya que nunca seguir\u00e1n dos sujetos los mismos estadios en su maduraci\u00f3n espiritual, aunque parezca que el camino es igual.<\/p>\n<p> &#8211; Las distintas reacciones ante los mismos est\u00ed\u00admulos y los modos originales como cada sujeto recibe los mensajes de los catequistas, de los padres, de todos los que se interesan por su maduraci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>    No se trata, desde luego, de que cada catequista sea un experto en psicolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica evolutiva. Su misi\u00f3n no est\u00e1 en hacer progresar la ciencia, sino en ayudar a madurar a las personas en la fe. Pero dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 tener una visi\u00f3n suficiente y actuar de forma oportuna, si no objetiva con rigor sus datos y sus impresiones.<\/p>\n<p>    5.2. Ayudas de la Psicolog\u00ed\u00ada<br \/>\n    En este empe\u00f1o y para este objetivo le pueden ser \u00fatil los ofrecimientos que le hace la psicolog\u00ed\u00ada evolutiva y tambi\u00e9n la general.<\/p>\n<p>    Con sus instrumentos y sus ense\u00f1anzas se pondr\u00e1 en situaci\u00f3n de mejorar los resultados globales de su tarea espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>    De esa manera, el catequista aprende, por ejemplo:<\/p>\n<p>   &#8211; a conocer y tratar a cada sujeto, para ayudarle lo mejor posible;<\/p>\n<p>   &#8211; a respetar conscientemente cada modo de ser, sin coaccionar ni imponer;<\/p>\n<p>   &#8211; a buscar la coordinaci\u00f3n de diversos factores, sobre todo de la familia;<\/p>\n<p>   &#8211; a prevenir con cierta habilidad lo que se va a producir en las personas;<\/p>\n<p>   &#8211; a distinguir entre lo que es decisivo y lo que es superficial;<\/p>\n<p>   &#8211; a prever riesgos o perjuicios tomando las debidas precauciones.<\/p>\n<p>    Y todo ello hay que hacerlo con naturalidad, con sencillez, sembrando sentimientos de afecto y confianza, evitando precipitaci\u00f3n, desconcierto, inseguridad o zozobra en la catequesis.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo si se act\u00faa con serenidad y tranquilidad, con dominio y con seguridad, se puede orientar la catequesis como es conveniente. Esto supone que el catequista tiene que prepararse en el terreno de la teor\u00ed\u00ada, pero sobre todo tiene que aprovechar la experiencia. Con buena voluntad y buenos medios a su alcance, lo conseguir\u00e1 en poco tiempo.<\/p>\n<p>    En este terreno importa valorar la religiosidad como algo eminentemente personal. Ello no significa que la religiosidad sea algo realmente aut\u00f3nomo, ya que pocos rasgos psicol\u00f3gicos son explicables sin el contexto de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Le servir\u00e1 de pauta la diversidad de perspectivas que pueden darse en una buena exploraci\u00f3n de lo que es la religiosidad. En el an\u00e1lisis de su nacimiento y desarrollo ser\u00e1 bueno que diferencie diversos aspectos o dimensiones.<\/p>\n<p> 6. Rasgos diferenciales<br \/>\n    Cada persona, y cada catequizando, configura su actitud religiosa a lo largo de toda la vida. Esto exige al catequista especial sensibilidad para descubrir y entender lo que han vivido aquellos a los que trata de educar.<\/p>\n<p>    Una valoraci\u00f3n individual y, en consecuencia, un trato diferencial, resulta imprescindible para acertar en la delicada tarea que lleva entre manos.<\/p>\n<p>    Y es evidente que la religiosidad reclama, mucho m\u00e1s que otros rasgos del hombre, esta comprensi\u00f3n y trato diferencial. Por otra parte, el catequista debe actuar como acompa\u00f1ante, no como protagonista, del itinerario espiritual de cada catequizando. Su misi\u00f3n es conocer, animar, estimular, ilustrar, facilitar, no imponer. La Psicolog\u00ed\u00ada religiosa le ense\u00f1a a adoptar esta actitud.<\/p>\n<p>    El ser humano requiere la vida de grupo para su plenitud personal y para el seguimiento de su proceso interior. Esto es v\u00e1lido para todos los aspectos humanos, incluidos los religiosos.<\/p>\n<p>    Ella est\u00e1 constituida tambi\u00e9n por las influencias que vienen del exterior y no se pueden ni entender ni acompa\u00f1ar adecuadamente sin tener en cuenta las influencias del entorno.<\/p>\n<p>      Por eso la religiosidad supone valoraci\u00f3n del hecho comunitario, el cual, en una perspectiva cristiana, cobra una importancia singular, determinante y vigorosa. En la comunidad hay referencias de especial importancia: la familia, la parroquia, la instituci\u00f3n escolar, el grupo en el que se vive, se reza, se crece o se participa, etc.<\/p>\n<p>    Resulta tambi\u00e9n de importancia la claridad con que se presenta el mensaje cristiano, en cuanto doctrina y en cuanto moral. La tarea de la catequesis supone tambi\u00e9n un servicio a la verdad, la cual ofrece con la mayor claridad posible a la inteligencia del catequizando.<\/p>\n<p>    Aunque hablamos insistentemente de religiosidad y exploramos la evoluci\u00f3n de los sentimientos, ideas y actitudes, debemos recordar que la catequesis es tambi\u00e9n un servicio al mensaje salvador de Dios. Lo importante es la acci\u00f3n misteriosa de Dios por su Revelaci\u00f3n y de la respuesta del hombre.<\/p>\n<p>    Y el catequista sirve a los catequizandos en la medida en que los conduce con desinter\u00e9s a descubrir y a dar vida al misterio divino que ha sido entregado a todos los hombres.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[601] El concepto \u00abreligiosidad\u00bb es psicol\u00f3gico y no debe ser confundido con otros relacionados con \u00e9l: fe, credulidad, creencia, credo, cr\u00e9dito, espiritualidad, trascendencia, moralidad, etc. Como don de Dios, la fe no es fruto del esfuerzo humano ni resultado final del sentimiento personal, de la reflexi\u00f3n, o de la influencia ajena, que pueden asociarse al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religiosidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRELIGIOSIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13376","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13376","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13376"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13376\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13376"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}