{"id":13377,"date":"2016-02-05T08:58:01","date_gmt":"2016-02-05T13:58:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reliquias\/"},"modified":"2016-02-05T08:58:01","modified_gmt":"2016-02-05T13:58:01","slug":"reliquias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reliquias\/","title":{"rendered":"RELIQUIAS"},"content":{"rendered":"<p>[471]<br \/>\n Restos que se veneran con cierto car\u00e1cter sacral y que pertenecieron al cuerpo o fueron posesiones relacionadas con una persona o lugar venerado: fragmentos corporales y objetos de un santo, tierra de un lugar venerado, etc.<\/p>\n<p>    Las reliquias son recuerdos que estiman la piedad. Pero pueden convertirse, como de hecho se convirtieron en la Edad Media, en fetiches o est\u00ed\u00admulos supersticiosos<br \/>\n    El lugar donde se guardan las reliquias se suele denominar \u00abrelicario\u00bb, que es un cofre, figura o estuche con sentido sagrado y objeto de veneraci\u00f3n tradicionalmente en la Iglesia. Los templos siempre tuvieron a gala tener algunos especialmente expuestos a la veneraci\u00f3n de los fieles y como motivos de piedad. Los artistas se encargaron a lo largo de los siglos de convertir estos objetos en motivos de creatividad y de exhibici\u00f3n de sus habilidades est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>    En los primeros tiempos cristianos se guardaron con especial veneraci\u00f3n las reliquias de los m\u00e1rtires en cofres, altares y sarc\u00f3fagos.<\/p>\n<p>    (Ver Dul\u00ed\u00ada 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. culto, religiosidad popular)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. El acceso al fen\u00f3meno discutido de la veneraci\u00f3n de las r. debe enfocarse absolutamente desde el punto de vista de la estructura corp\u00f3rea de la libertad y de su ejercicio. La tensi\u00f3n implicada en esta estructura incluye por un lado el peligro innegable de fetichismo m\u00e1gico, como tambi\u00e9n el de una exigencia de \u00absentimientos puros\u00bb, hostil al cuerpo, a la palabra y a la forma, pero reclama por otra parte como su forma plena la unidad de acto corporeizado o de signo animado (-\u00bb s\u00ed\u00admbolo). S\u00f3lo como caso especial de esta modalidad de libertad interpersonal en general, que halla ineludiblemente su realidad en el \u00abotro\u00bb &#8211; a saber, en lo objetivo y \u00abcosificado\u00bb -, se han de fijar el derecho y los l\u00ed\u00admites de la veneraci\u00f3n de las r., en lo cual hay que tener todav\u00ed\u00ada presente (precisamente por el hecho de tratarse de asuntos de libertad) que su forma concreta, es decir, la modalidad concreta del derecho y de los l\u00ed\u00admites, del uso y del abuso, no se puede determinar ahist\u00f3ricamente, de una vez para siempre, sino atendiendo en cada caso a la \u00e9poca, dentro del marco de la respectiva concepci\u00f3n de la libertad.<\/p>\n<p>2. Reliquias en sentido estricto son los restos de los cuerpos de santos y beatos; en sentido lato e impropio son objetos que fueron utilizados por ellos durante su vida (p. ej., vestidos), o cosas que han tocado sus cuerpos despu\u00e9s de su muerte (can. 1281 S 2).<\/p>\n<p>3. Sobre la historia de la veneraci\u00f3n de las r. La veneraci\u00f3n de las r. y el puesto que \u00e9sta ocupa en la liturgia y en la devoci\u00f3n privada est\u00e1n estrechamente relacionados con el culto a los -> santos, con su origen y su transformaci\u00f3n en la historia de la devoci\u00f3n cristiana. La \u00abnube de testigos\u00bb (Heb 12, 1) de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo se materializa dentro del cristianismo primitivo en la figura del m\u00e1rtir, cuya muerte violenta da remate a este testimonio, y que por su parte invita a la comunidad a venerarlo, a imitarlo y a recurrir a su intercesi\u00f3n. Este culto primigenio a los santos se reviste de la modalidad del respectivo medio ambiente: la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y el sentir de la antig\u00fcedad proponen el sepulcro del m\u00e1rtir como lugar para la veneraci\u00f3n cultual y la invocaci\u00f3n de su intercesi\u00f3n. As\u00ed\u00ad se unen el sepulcro del m\u00e1rtir y el lugar de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Mientras que en los primeros siglos se acud\u00ed\u00ada al sepulcro para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada el d\u00ed\u00ada del aniversario, ya a comienzos del s. vi se trasladaban los restos del m\u00e1rtir al altar de la iglesia de la comunidad cristiana. El altar era sepulcro del m\u00e1rtir y &#8211; al ampliarse el c\u00ed\u00adrculo de los testigos con los \u00abconfesores\u00bb &#8211; pas\u00f3 a ser sepulcro de santos en general (cf. la designaci\u00f3n del altar, vigente todav\u00ed\u00ada, como sepulcrum continens reliquias sanctorum: CIC can. 1198 S 4).<\/p>\n<p>La uni\u00f3n entre la celebraci\u00f3n del culto de la comunidad y la veneraci\u00f3n de los santos motiv\u00f3 que, comunidades cristianas cuya historia no registraba ning\u00fan m\u00e1rtir, rogaran que les fueran cedidos cuerpos de santos, lo cual dio origen a su traslaci\u00f3n (y divisi\u00f3n) y a que as\u00ed\u00ad surgieran las r. La primera traslaci\u00f3n de un cuerpo de m\u00e1rtir est\u00e1 atestiguada en Antioqu\u00ed\u00ada el a\u00f1o 354. La invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros y la misi\u00f3n entre los germanos impulsaron esta evoluci\u00f3n: los pueblos convertidos deseaban la comuni\u00f3n y uni\u00f3n con la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo la veneraci\u00f3n de las r. pas\u00f3 del \u00e1mbito del culto p\u00fablico al de la devoci\u00f3n privada. Para asegurarse de la intercesi\u00f3n y protecci\u00f3n de los santos se buscaba su proximidad: se llevaban r. a casa o con uno mismo, e incluso se deseaba llevarlas a la tumba como prenda de la propia resurrecci\u00f3n. Esto dio lugar por una parte a la divisi\u00f3n de las r. hasta en los m\u00e1s menudos fragmentos, y por otra a la veneraci\u00f3n de objetos con que hab\u00ed\u00adan estado en relaci\u00f3n los santos, e incluso a tocar los cuerpos de los santos con cualesquiera objetos (p. ej., en las peregrinaciones), que luego se consideraban como r. lo cual dio pie a una multiplicaci\u00f3n sin l\u00ed\u00admites. Desapareci\u00f3 la distinci\u00f3n entre r. y \u00abrecuerdo\u00bb, lo que posteriormente origin\u00f3 una \u00abinflaci\u00f3n\u00bb de r. Los primeros testimonios de posesi\u00f3n privada de un cuerpo de m\u00e1rtir datan del s. iv; por el mismo tiempo hablan los te\u00f3logos de una \u00abvirtud\u00bb inmanente a las reliquias.<\/p>\n<p>En la medida en que se resalt\u00f3 en el culto a los santos su importancia como abogados o protectores en m\u00faltiples necesidades y tribulaciones de la vida cotidiana, en relaci\u00f3n con su testimonio y su funci\u00f3n de modelos, tambi\u00e9n la veneraci\u00f3n de las r. subray\u00f3 esta virtud inmanente e hizo que en ella pasase a segundo t\u00e9rmino el recuerdo de la communio sanctorum. Este cambio de significado es caracter\u00ed\u00adstico de la piedad medieval. Se intensific\u00f3 la tendencia al culto privado; la repartici\u00f3n y acumulaci\u00f3n de r. (p. ej., las grandes colecciones de r. en los lugares de peregrinaci\u00f3n) deb\u00ed\u00adan asegurar la protecci\u00f3n del mayor n\u00famero posible de santos, que estaban especializados en todos los casos posibles de necesidad; las cruzadas hicieron accesibles las r. del oriente cristiano; se mezclaban las aut\u00e9nticas y las falsas; se lleg\u00f3 al hurto y al tr\u00e1fico de r.; hasta se hicieron guerras para la obtenci\u00f3n de r.; no siempre aparec\u00ed\u00ada claro el l\u00ed\u00admite, frente a la interpretaci\u00f3n y al uso m\u00e1gicos de las reliquias.<\/p>\n<p>4. La reflexi\u00f3n cat\u00f3lica se enfrent\u00f3 con este problema. En la distinci\u00f3n conceptual entre veneraci\u00f3n (dul\u00ed\u00ada), que corresponde a los santos, y adoraci\u00f3n (latr\u00ed\u00ada), que es exclusiva de Dios y de Cristo (concilio ii de Nicea: Dz 302), se insert\u00f3 la distinci\u00f3n entre cultus absolutus y cultus relativus. El culto absoluto se refiere a las personas por raz\u00f3n de sus cualidades; en sentido propio s\u00f3lo a Dios, en sentido anal\u00f3gico tambi\u00e9n a \u00e1ngeles y hombres (por raz\u00f3n de su santidad, la cual, sin embargo, remite en \u00faltimo t\u00e9rmino a Dios, como a su origen). El culto relativo se refiere a cosas, por cuanto \u00e9stas se hallan en alguna relaci\u00f3n con las personas veneradas. Por m\u00e1s que la teolog\u00ed\u00ada destacara c\u00f3mo las r. est\u00e1n referidas a algo diferente y son tan s\u00f3lo ocasi\u00f3n, est\u00ed\u00admulo y ayuda psicol\u00f3gica para la piedad, no pudieron, sin embargo, impedirse los abusos y excesos del culto medieval a las r. Estos consistieron en atribuir autonom\u00ed\u00ada a las r., haci\u00e9ndolas aparecer con frecuencia como dotadas de eficacia aut\u00f3gena y situ\u00e1ndolas en cuanto a su significaci\u00f3n auxiliadora al lado de la mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Los excesos de la veneraci\u00f3n de las r. en la devoci\u00f3n popular se basaban tambi\u00e9n en la experiencia de hallarse el hombre entregado a una naturaleza y a una historia semejante poderosas, as\u00ed\u00ad como en concepciones platonizantes, por las que la relaci\u00f3n de los cuerpos de los santos con el cuerpo glorioso de Cristo resucitado se interpretaba como una especie de presencia real de la virtud divina.<\/p>\n<p>5. As\u00ed\u00ad, pues, la protesta de los reformadores surge sobre el trasfondo de una doctrina recta, la cual, sin embargo, no pudo imponerse suficientemente en la pr\u00e1ctica de la piedad. Lutero y Zuinglio, apoy\u00e1ndose en la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes por el AT, y Calvino, con una l\u00f3gica extrema, suprimieron las im\u00e1genes de las iglesias, temiendo que su veneraci\u00f3n apartara del centro de la fe.<\/p>\n<p>6. El magisterio eclesi\u00e1stico confirma en Trento la pr\u00e1ctica de la veneraci\u00f3n de las r. Sin embargo, al mismo tiempo exhorta a los obispos a dar la debida orientaci\u00f3n a esta veneraci\u00f3n, tanto en la pol\u00e9mica con los reformadores como en lo referente a los excesos de la devoci\u00f3n popular (cf. tambi\u00e9n Dz 302ss 342 440 679). El texto (Dz 985) restringe la declaraci\u00f3n del concilio a \u00ablos sagrados cuerpos de los santos y m\u00e1rtires y de los otros que han vivido con Cristo\u00bb. La justificaci\u00f3n de su veneraci\u00f3n la cifra el Tridentino en la circunstancia de que \u00e9stos han sido \u00abmiembros vivos de Cristo y templos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que por \u00e9l han de ser resucitados y glorificados para la vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>La falsa interpretaci\u00f3n m\u00e1gica y la tendencia a convertir las r. en objeto aut\u00f3nomo de culto, que distraiga del centro mismo de la fe, se descartan con la siguiente declaraci\u00f3n relativa a las im\u00e1genes, que con pleno sentido puede aplicarse tambi\u00e9n a las r.: \u00abSe les ha de tributar el debido honor y veneraci\u00f3n, no porque se crea que hay en ellas algo divino o una virtud por la que deba d\u00e1rseles culto, o porque haya de ped\u00ed\u00adrseles algo a ellas, o porque tenga que ponerse la confianza en las im\u00e1genes, como antiguamente hac\u00ed\u00adan los gentiles, que colocaban su esperanza en los \u00ed\u00addolos; sino porque el honor que se les tributa se refiere a los prototipos que ellas representan\u00bb (Dz 986). Las declaraciones disciplinarias del Tridentino forman la base de las disposiciones actualmente vigentes (CIC can. 1276-1289), en las que se determina sobre todo el deber de vigilancia de los ordinarios locales, y se dan criterios para el establecimiento de la autenticidad de las r. y normas para su conservaci\u00f3n, traslaci\u00f3n etc.<\/p>\n<p>7. La solicitud por la debida referencia de la veneraci\u00f3n de las r. al \u00ab\u00fanico mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, Dios y hombre\u00bb (1 Tim 2, 5), se deja sentir tambi\u00e9n en las siguientes palabras de la Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia del Vaticano II: \u00abDe acuerdo con la tradici\u00f3n, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus im\u00e1genes y sus r. aut\u00e9nticas. Las fiestas de los santos proclaman las maravillas de Cristo en sus servidores y proponen ejemplos a la imitaci\u00f3n de los fieles&#8230; Las fiestas de los santos no prevalezcan sobre los misterios de la salvaci\u00f3n\u00bb (n.\u00c2\u00b0 111).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Tom\u00e1s de Aquino, S. th. III q. 25 a. 3 y 4.; R. Belarmino, Controversiae christianae fidei II (Na 1857) 463-513; S. Beissel, Die Verehrung der Heiligen und ihrer Reliquien in Deutschland bis zum Beginn des 13. Jh. (Fr 1890); idem, Die Verehrung der Heiligen und ihrer Reliquien w\u00e4hrend der 2. H\u00e4lfte des MA (Fr 1892); G. Anrieh, Die Anf\u00e4nge des Heiligenkultes in der christlichen Kirche (T 1904); H. Siebert, Beitr\u00e4ge zur vorreformatorischen Heiligen und Reliquien Verehrung (Fr 1907); E. Pfister, Der Reliquien-Kult im Altertum, 2 vols. (Gie 1909-12); P. Saintyves, Les reliques et les images l\u00e9gendaires (P 1912); F. Wieland, Altar und Altargrab (L 1912); A. Walz, F\u00fcrbitte der Heiligen (Fr 1927); DThC XIII 2312-2376; P. Lefevre, Courte histoire des reliques (P 1932); Delehaye OC; H. Jedin, Entstehung und Tragweite des Trienter Dekretes \u00fcber die Bilderverehrung: ThQ 116 (1935) 143-188 404-429; A. Grabar, Martyrium, 3 vols. (P 1946); H. Schauerte, Die volkst\u00fcmliche Heiligenverehrung (Mr 1948); DACL XIV 2294-2359; B. K\u00f6tting, Peregrinatio religiosa (Mr 1950); idem, Reliquien-Verehrung, ihre Entstehung und ihre Formen: TThZ 67 (1958) 321-334; Delehaye S; FI. v. Glasenapp, Glaube und Ritus der Hochreligionen (F 1960); Th. Klauser, Christlicher M\u00e4rtyrerkult, heidnischer Heroenkult und sp\u00e4tj\u00fcdische Heiligenverehrung (K\u00f6 1960); N. Brox, Zeuge und M\u00e4rtyrer (Mn 1961); F. Heiler: RGG3 V 1044-1047; idem, Erscheinungsformen und Wesen der Religion (St 1961); B. K\u00f6tting, Der fr\u00fchchristliche R: Kult und die Bestattung im Kirchengeb\u00e4ude (K\u00f6-Opiaden 1965); K. Schreiner, Discrimen veri ac falsi. Ans\u00e4tze und Formen der Kritik in der Heiligen- und Reliquienverehung des MA: AKG 48 (1966) 1-53; idem, Zum Wahrheitsverst\u00e4ndnis im Heiligen- und Reliquienwesen des MA: Saeculum 17 (1966) 131-169; E. Bartsch, Die Sachbeschw\u00f6rungen der r\u00f6mischen Liturgie (Mr 1967).<\/p>\n<p>Ernst Niermann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[471] Restos que se veneran con cierto car\u00e1cter sacral y que pertenecieron al cuerpo o fueron posesiones relacionadas con una persona o lugar venerado: fragmentos corporales y objetos de un santo, tierra de un lugar venerado, etc. Las reliquias son recuerdos que estiman la piedad. Pero pueden convertirse, como de hecho se convirtieron en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reliquias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRELIQUIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13377","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13377\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}