{"id":13382,"date":"2016-02-05T08:58:10","date_gmt":"2016-02-05T13:58:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/renacimiento\/"},"modified":"2016-02-05T08:58:10","modified_gmt":"2016-02-05T13:58:10","slug":"renacimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/renacimiento\/","title":{"rendered":"RENACIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>[951]<br \/>\n  Tiempo o per\u00ed\u00adodo entre el siglo XIV y el XVI en el que se pone de moda en arte, en literatura, en filosof\u00ed\u00ada y en cultura cierta vuelta a los tiempos antiguos. El desarrollo de los nacionalismos y la ruptura de la idea de cristiandad, que se hab\u00ed\u00ada mantenido coherente ante el empuje musulm\u00e1n, foment\u00f3 la individualidad, la subjetividad. As\u00ed\u00ad se desencaden\u00f3 el af\u00e1n de aventura con los viajes y descubrimientos geogr\u00e1ficos. Y se increment\u00f3 la cultura con el uso de la imprenta y con la moda de saber muchas cosas.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad surgi\u00f3 una mayor sensibilidad art\u00ed\u00adstica y el af\u00e1n de ostentaci\u00f3n, de modo que el arte dej\u00f3 de ser preferentemente religioso y se volvi\u00f3 profano. La literatura incremento los temas antropoc\u00e9ntrico y abandon\u00f3 los religiosos.<\/p>\n<p>    En \u00e1mbitos filos\u00f3ficos se prefiere hablar en este per\u00ed\u00adodo de \u00abhumanismo\u00bb y se reserva el t\u00e9rmino e renacimiento para las expresiones art\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. El concepto de renacimiento<br \/>\nComo rinascita &#8211; la forma italiana originaria del franc\u00e9s renaissance -, como \u00abrenacimiento\u00bb de la antigua tradici\u00f3n art\u00ed\u00adstica, caracteriz\u00f3 por primera vez G. Vasari en el s. xvi la orientaci\u00f3n nueva de la vida art\u00ed\u00adstica italiana desde el s. xiv, la cual antes se hab\u00ed\u00ada ya entendido a s\u00ed\u00ad misma como regeneratio, restauratio o restitutio de normas cl\u00e1sicas. Luego, el t\u00e9rmino renaissance fue ampliado en la historiograf\u00ed\u00ada moderna, ya desde Voltaire y J.J. Brucker, para designar el establecimiento human\u00ed\u00adstico de la formaci\u00f3n literaria y de la erudici\u00f3n filos\u00f3fica como ideales normativos; y despu\u00e9s, en el s. xix, principalmente por obra de los historiadores Michelet y Burckhardt se convirti\u00f3 definitivamente en concepto con que es caracterizada una \u00e9poca, no s\u00f3lo por lo que se refiere a la historia del arte, sino tambi\u00e9n con relaci\u00f3n a la historia pol\u00ed\u00adtica y espiritual de Italia desde el s. xiv al xvi (con l\u00ed\u00admites muy discutidos, p. ej., la aventurera proclamaci\u00f3n de la rep\u00fablica romana en 1347 por Cola di Rienzo y el Sacco di Roma de 1527 o el concilio reformador de Trento). Tal \u00e9poca fue entendida en su conjunto como renovaci\u00f3n de la sociedad en todas sus dimensiones a partir de la cultura y de la actitud espiritual de la antig\u00fcedad. Desde sus comienzos el concepto expresado con la palabra r., o con las equivalentes latinas usadas al principio, lleva inherente un giro tendencioso contra la \u00e9poca anterior, contra el medium aevum, considerado como \u00e9poca deficiente entre la antig\u00fcedad y su renacimiento, que es la culminaci\u00f3n de una historia verdaderamente humana.<\/p>\n<p>A consecuencia del descubrimiento de que ya en la \u00abedad media\u00bb misma, p. ej., en el r. carolingio o en el ot\u00f3nico, se hab\u00ed\u00ada intentado restaurar el originario caudal de la cultura antigua para hacerlo fruct\u00ed\u00adfero en el momento presente, el concepto de r. adquiri\u00f3 ya en J. Amp\u00e9re, a principios del s. xix, junto a su funci\u00f3n de caracterizar una \u00e9poca, tambi\u00e9n un sentido tipol\u00f3gico, a saber, la significaci\u00f3n de un retomo hist\u00f3rico a la antig\u00fcedad europea, entendida como prototipo. Con el descubrimiento de movimientos absolutamente an\u00e1logos, por los que una sociedad recuerda y actualiza sus propios or\u00ed\u00adgenes hist\u00f3ricos, que se hizo tambi\u00e9n en otros \u00e1mbitos culturales y en condiciones totalmente distintas, el nombre de r., que al principio ten\u00ed\u00ada una acepci\u00f3n hist\u00f3rica limitada, pas\u00f3 a ser un concepto formal para designar una ley estructural muy extendida en la historia, la cual afecta a toda una multitud de fen\u00f3menos.<\/p>\n<p>2. Renacimiento como concepto tipol\u00f3gico<br \/>\nEntendido como tipo de estructura hist\u00f3rica, todo r. se basa en la espec\u00ed\u00adfica reflexividad hist\u00f3rica de la sociedad respectiva. Esta, en su esencial propiedad constitutiva como totalidad de integraci\u00f3n personal, est\u00e1 objetivamente condicionada de hecho por su origen en una realidad previa, a la que siempre se recurre como instancia de mediaci\u00f3n y que as\u00ed\u00ad queda sometida a una interpretaci\u00f3n. Lo cual no sucede en un terreno s\u00f3lo o primariamente f\u00e1ctico, sino, sobre todo, por cuanto la sociedad reflexiona expl\u00ed\u00adcitamente sobre s\u00ed\u00ad misma y de ese modo se conoce como mediada y vuelve a su origen como tal, que reactualiza en este retorno como medio personal, es decir, como veh\u00ed\u00adculo de integraci\u00f3n personal, y as\u00ed\u00ad lo asume en el proceso de una mediaci\u00f3n con sentido y se apropia su condicionamiento objetivo y f\u00e1ctico, es decir lo experimenta como ineludible exigencia personal previamente dada y, en correspondencia y respuesta a ella, llega a su propia identidad hist\u00f3rica. Por consiguiente, la sociedad se realiza siempre como di\u00e1logo continuado con su origen f\u00e1ctico, sin identificarse mon\u00ed\u00adsticamente con \u00e9l, y sin dejarlo por principio siempre fuera de ella como algo extra\u00f1o, con lo que caer\u00ed\u00ada en un dualismo. Se constituye a s\u00ed\u00ad misma distingui\u00e9ndose de todo lo previamente dado y, al mismo tiempo, asumi\u00e9ndolo y reconoci\u00e9ndolo como constitutivo propio que integra en la realizaci\u00f3n consciente de la propia mismidad.<\/p>\n<p>En tal proceso de la sociedad y la historia, r. designa espec\u00ed\u00adficamente aquella forma de di\u00e1logo constitutivo de la historia en el cual una \u00e9poca no acepta que sus predecesores inmediatos le se\u00f1alen su \u00abinterlocutor en la conversaci\u00f3n\u00bb, con el que ella ha de encontrar su propia identidad, sino que lo busca m\u00e1s all\u00e1 de la figura adquirida por su pasado inmediato, remont\u00e1ndose a los or\u00ed\u00adgenes de este di\u00e1logo, a la exigencia primera, fresca, todav\u00ed\u00ada nueva o inmediata de la historia antigua, respecto de la cual quiere alcanzar una renovada inmediatez.<\/p>\n<p>El conservadurismo, frente a tal orientaci\u00f3n nueva del punto de referencia hist\u00f3rico de una autorrealizaci\u00f3n social, acent\u00faa la continuidad del di\u00e1logo (hasta llegar a la err\u00f3nea concepci\u00f3n de que la identidad de ciertas formas objetivas de la mediaci\u00f3n social garantiza ya la continuidad del proceso mismo de la sociedad). La revoluci\u00f3n, viendo la incapacidad de los medios sociales dados previamente para posibilitar o incluso provocar una real interacci\u00f3n personal, reduce esencialmente el di\u00e1logo con su pasado a un \u00abno\u00bb respecto del mismo (con el riesgo de creer err\u00f3neamente que la mera no identidad de ciertos medios de comunicaci\u00f3n social garantiza ya su renovaci\u00f3n en el sentido de una interpersonalidad aut\u00e9ntica).<\/p>\n<p>Frente a esas dos posturas, un r. vuelve la mirada a una \u00e9poca pasada, echando en cara a la anterior conciencia social que no la apreci\u00f3 como se merec\u00ed\u00ada, o que s\u00f3lo se la apropi\u00f3 desfigurando su identidad, falsific\u00e1ndola en el sentido de sus propias concepciones; y con renovada originalidad toma esa \u00e9poca como su interlocutor y como de su propia autorrealizaci\u00f3n, con lo cual se emancipa de las ofertas, consideradas insuficientes, de la vida social del momento. Normalmente todo r. implica un impulso cercano al \u00ab\u00e9lan\u00bb revolucionario, por el que quiere realizar adecuadamente un nuevo sentimiento vital y una nueva modalidad personalmente relevante de interacci\u00f3n. En esto el r. se encuentra por su parte ante el peligro de la restauraci\u00f3n, es decir, de buscar el medio para salvar la deficiente capacidad de la realidad social actual, no en forma dialog\u00ed\u00adstica, estableciendo una mediaci\u00f3n entre el prototipo hist\u00f3rico y la \u00e9poca presente, con su situaci\u00f3n cambiada, sino a base de una identificaci\u00f3n inmediata, plagiando el ideal que ha de apropiarse. As\u00ed\u00ad existe el peligro de perder de nuevo la propia identidad hist\u00f3rica y de que se caiga en una autoalienaci\u00f3n bajo la exigencia de una historia ajena.<\/p>\n<p>3. El renacimiento italiano<br \/>\nEl portador, el sujeto social del r. por antonomasia, el r. de la antig\u00fcedad en Italia desde el s. xiv al xvi, fue la aristocracia de comerciantes, progresivamente fortalecida, de las ciudades italianas. Estos grupos ya no estaban familiarizados con la idea de una jerarqu\u00ed\u00ada legitimada e investida de poder por Dios, la cual ten\u00ed\u00ada determinados derechos y deberes, hab\u00ed\u00adan conquistado su propia importancia social por su habilidad mercantil, dirigida racionalmente a un fin. Tales grupos se alejaron plenamente de la estructura clerical y feudal del orden reinante en el medievo, en el cual la sociedad se ordenaba jer\u00e1rquicamente, es decir, por delegaciones de funciones y poder desde una cumbre absoluta hasta los estamentos sociales, que existen por naturaleza y se aceptan invariablemente. El principio medieval de mediaci\u00f3n social por delegaci\u00f3n jer\u00e1rquica, se hizo totalmente inaceptable para una sociedad que se constitu\u00ed\u00ada por la libre cooperaci\u00f3n de empresarios comerciantes independientes y como totalidad de tal cooperaci\u00f3n aut\u00f3noma, es decir, orientada a la utilidad seg\u00fan el sentido inmanente de la cosa.<\/p>\n<p>El modelo para la institucionalizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de estas nuevas maneras de interacci\u00f3n, en parte lo encontr\u00f3 acu\u00f1ado la joven burgues\u00ed\u00ada en las rep\u00fablicas antiguas, cuya constituci\u00f3n adopt\u00f3 y continu\u00f3 bajo la forma aristocr\u00e1tica de ciudad-rep\u00fablica. Esta necesidad de un medio pol\u00ed\u00adtico nuevo de la sociedad hall\u00f3 su formulaci\u00f3n te\u00f3rica en Maquiavelo, cuya obra Il Principe (15113, 1.a edici\u00f3n 1532) no pretende ofrecer preferentemente un espejo de virtud como modelo de conducta en un marco social prepuesto, sino que quiere investigar la sociedad como proceso mediador en sus condiciones y exigencias, un enfoque en el que luego encontraron su punto de partida la filosof\u00ed\u00ada de la historia y la historiograf\u00ed\u00ada modernas.<\/p>\n<p>Con la constituci\u00f3n de este tipo nuevo de sociedad el ordo medieval no s\u00f3lo qued\u00f3 roto pol\u00ed\u00adticamente, sino tambi\u00e9n superado como principio de mediaci\u00f3n. La mediaci\u00f3n epocal creada en la edad media entre las distintas pretensiones de verdad y orden, procedentes de la antigua ideolog\u00ed\u00ada griega y romana, del cristianismo y de la concepci\u00f3n germ\u00e1nica de la vida, hab\u00ed\u00ada perdido aqu\u00ed\u00ad, con su sujeto social, su referencia a la realidad, y se convirti\u00f3 en f\u00f3rmula vac\u00ed\u00ada, aunque teor\u00e9ticamente se conservara todav\u00ed\u00ada. En su necesidad as\u00ed\u00ad creada de medios adecuados, concretamente para la vida cultural, y con una apertura sin prejuicios, para la que la forma tradicional de vida, junto con la revelaci\u00f3n cristiana como su fundamento absoluto, ya no pod\u00ed\u00ada significar una instancia autoritativa y una norma leg\u00ed\u00adtima; la burgues\u00ed\u00ada del r. encontr\u00f3 su \u00abinterlocutor\u00bb m\u00e1s generoso y estimulante en la cultura de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica no cristiana. Este momento de la s\u00ed\u00adntesis medieval, anacr\u00f3nica ya, era especialmente af\u00ed\u00adn con la burgues\u00ed\u00ada por la mentalidad &#8211; sedienta de hermosura espiritual &#8211; y la posici\u00f3n social de los que cultivaron la cultura cl\u00e1sica. Ciertas circunstancias externas impulsaban en la direcci\u00f3n, especialmente el contacto con sabios griegos en el concilio de Ferrara-Florencia y la ca\u00ed\u00adda de Bizancio, acontecimientos que pusieron en contacto a la burgues\u00ed\u00ada renacentista con fragmentos muy importantes, en parte todav\u00ed\u00ada desconocidos, de la literatura de la antig\u00fcedad, sobre todo con fragmentos filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>En la confrontaci\u00f3n con este interlocutor hist\u00f3rico nuevo (o visto con nuevos ojos), la burgues\u00ed\u00ada del r. consigui\u00f3 su propio desarrollo cultural primeramente y sobre todo en las artes pl\u00e1sticas, que, p. ej., mediante el desarrollo de la pintura de retratos, se emancip\u00f3 del canon relativo al contenido y, particularmente por la introducci\u00f3n de la perspectiva se liber\u00f3, del canon formal. Algo semejante aconteci\u00f3 en la poes\u00ed\u00ada (despu\u00e9s de Petrarca, sobre todo Bocaccio), que tom\u00f3 por tema al hombre en su referencia a s\u00ed\u00ad mismo y no como elemento para la edificaci\u00f3n de un sistema jer\u00e1rquico. La burgues\u00ed\u00ada del r. consigui\u00f3 tambi\u00e9n su propio desarrollo por la sustituci\u00f3n de la finalidad feudal-caballeresca o escol\u00e1stico-clerical de la educaci\u00f3n por el ideal de formaci\u00f3n de la personalidad mediante las \u00abartes liberales\u00bb, especialmente mediante la cultura e instrucci\u00f3n literarias (-> humanismo). En filosof\u00ed\u00ada, la libertad frente a las exigencias de la sociedad establecida, principalmente de la Iglesia, juntamente con un cambio fundamental de los puntos de orientaci\u00f3n hist\u00f3rica, condujo a una revivificaci\u00f3n &#8211; con frecuencia s\u00f3lo breve &#8211; de casi todas las escuelas antiguas de filosof\u00ed\u00ada, siendo el movimiento m\u00e1s importante la academia plat\u00f3nica de Florencia. Sin embargo, el hecho de que la nueva gran burgues\u00ed\u00ada se emancipara de los medios sociales del medievo y se volviera a las posibilidades de mediaci\u00f3n de la antig\u00fcedad tuvo consecuencias m\u00e1s importantes a\u00fan en la filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza.<\/p>\n<p>Por un lado se derrumb\u00f3 aqu\u00ed\u00ad, especialmente en la cosmolog\u00ed\u00ada, junto con la jerarqu\u00ed\u00ada social, tambi\u00e9n su proyecci\u00f3n en el universo, y con ello se hicieron posibles la ausencia de escr\u00fapulos y la inmediatez en la experiencia de la naturaleza. Esta experiencia, en dependencia rec\u00ed\u00adproca con los viajes de exploraci\u00f3n geogr\u00e1fica que entonces se iniciaban, posibilit\u00f3 nuevos sistemas astron\u00f3micos, y se vio fortalecida por las confirmaciones emp\u00ed\u00adricas. As\u00ed\u00ad se ampli\u00f3 el horizonte del conocimiento del mundo hasta lo ilimitado, y se lleg\u00f3 al pensamiento de la infinitud del espacio y del tiempo.<\/p>\n<p>Por otro lado, este contacto con la naturaleza, desligado de la norma y los prejuicios escol\u00e1sticos, encontr\u00f3 en la tradici\u00f3n antigua una posibilidad nueva de integraci\u00f3n de lo experimentado, la cual a su vez al principio de la mediaci\u00f3n social por la cooperaci\u00f3n libre; esa posibilidad era el atomismo o sea, la idea de que el mundo es explicable mediante el automovimiento mec\u00e1nico de cuerpos elementales, que subsisten en s\u00ed\u00ad y se coordinan para una finalidad racional. Despu\u00e9s de los ensayos de Teofrasto de Hohenheim (Paracelso: 1493-1541), demasiado deslumbrado todav\u00ed\u00ada por lo nuevo y extraordinario de los conocimientos que se abr\u00ed\u00adan, por primera vez Filippo (Giordano) Bruno (1548-1600) condens\u00f3 en una filosof\u00ed\u00ada coherente de la naturaleza todos los momentos de la nueva imagen del mundo lograda en ese encuentro con la naturaleza y con el pensamiento de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>Eran elementos decisivos de esta imagen el sistema planetario helioc\u00e9ntrico, la infinitud del universo, y la disoluci\u00f3n de la realidad, en medio de la movilidad de substancias en principio est\u00e1ticas, en un sistema relaciona) de equilibrio que se conserva por su propia acci\u00f3n a trav\u00e9s de leyes determinadas, que pueden expresarse en f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Todas estas traducciones del cambio social fundamental a nuevas modalidades de mediaci\u00f3n cultural y cient\u00ed\u00adfica consigo mismo y con el mundo, en la medida en que llegaron a imponerse, volvieron a repercutir a su vez decisivamente en la autocomprensi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica de la sociedad, por cuanto ellas, en su nueva conciencia impl\u00ed\u00adcita de la realidad, hicieron definitivamente anacr\u00f3nica e irrealizable la constituci\u00f3n de la sociedad por estamentos, y en correspondencia con ello exigieron una regulaci\u00f3n aut\u00f3noma de ella. Precisamente aqu\u00ed\u00ad, y no tanto en el apoyo en la antig\u00fcedad, &#8211; hoy apenas realizable -, est\u00e1 la novedad del r. como \u00e9poca, a saber, en la emancipaci\u00f3n consciente de la sociedad frente a normas extra\u00f1as a ella misma y a las leyes de su propia realizaci\u00f3n. Y, en este sentido, el r. puede verse tambi\u00e9n como fundamento de nuestro presente, pues, p. ej., los diversos movimientos de ilustraci\u00f3n lo han entendido as\u00ed\u00ad y han llevado adelante sus prop\u00f3sitos. Con lo cual el r. es el inicio de una universal y consciente emancipaci\u00f3n de la sociedad, en cuanto \u00e9sta se conoce aqu\u00ed\u00ad por primera vez como aut\u00f3noma y creadora, y as\u00ed\u00ad constituye el principio de la ascensi\u00f3n del hombre desde su condici\u00f3n de mero objeto de una poderosa acci\u00f3n externa y de mero servidor de una ordenaci\u00f3n dada previamente a la condici\u00f3n de sujeto consciente responsable de la historia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFfA: J. Burckhardt, La cultura del renacimiento en Italia (Zeus Ba 1968); K. Bordach, Vom Mittelalter zur Reformation (H1 1893); A. Riechet, Die Philosophie der R. (Mn 1925); J. Huizinga, El oto\u00f1o de la edad media (Rev de Oc 51963); R. H\u00f6nigswald, Denker der italienischen R. (Bas 1938); E. Garin, Der italienische Humanismus (Berna 1947); W. K. Ferguson, The Renaissance in Historical Thought (Boston 1948); A. v. Martin, Sociolog\u00ed\u00ada del R. (F de C Econ M\u00e9x 1968); G. 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