{"id":13403,"date":"2016-02-05T08:58:48","date_gmt":"2016-02-05T13:58:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revision-de-vida\/"},"modified":"2016-02-05T08:58:48","modified_gmt":"2016-02-05T13:58:48","slug":"revision-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revision-de-vida\/","title":{"rendered":"REVISION DE VIDA"},"content":{"rendered":"<p>[432]<br \/>\n Se suele denominar con esta expresi\u00f3n al proceso o tiempo que una persona o una comunidad dedican a reflexionar sobre sus formas de pensamiento o de comportamiento, con el fin de mejorar ambas dimensiones y purificar sus intenciones menos concordes con los ideales que se hayan propuesto.<\/p>\n<p>    Es una pr\u00e1ctica que con frecuencia se sigue en las comunidades cristianas de cierta selecci\u00f3n o calidad evang\u00e9lica. Se revisan las personas, se revisan las comunidades, las comunidades revisan a las personas y las personas revisan a las comunidades.<\/p>\n<p>    Asc\u00e9ticamente se puede decir que no puede haber vida cristiana selecta si peri\u00f3dicamente no se hace un alto en el camino, se revisa la vida y se mejoran las actitudes y los procedimientos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La din\u00e1mica de un grupo apost\u00f3lico se basa, de hecho, en un an\u00e1lisis de la realidad (de un \u00abhecho de vida\u00bb), a la luz del evangelio, para asumir unos compromisos. Esa din\u00e1mica puede ser m\u00e1s en plan de oraci\u00f3n, de estudio o de programaci\u00f3n pastoral. Se llama revisi\u00f3n de vida a este proceso que parte del ver, para pasar al juzgar o valorar y llegar al actuar concreto y comprometido en el campo personal y social. El proceso se realiza en grupo, seg\u00fan diversas metodolog\u00ed\u00adas, siempre con una actitud interrelacional comprometida seg\u00fan la fe cristiana.<\/p>\n<p>\tEst\u00e1 din\u00e1mica estuvo muy en boga en la JOC y otros movimientos de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, ya desde antes del concilio Vaticano II. Se aplic\u00f3 especialmente a la espiritualidad apost\u00f3lica del laicado, en relaci\u00f3n con la realidad sociol\u00f3gica afrontada por parte del grupo. Por esto se hablaba de la espiritualidad de los acontecimientos. Algunos te\u00f3logos (como Congar) le dieron una importancia de renovaci\u00f3n, parecida a la que tuvo la \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb en el siglo XIV. Hoy la din\u00e1mica de revisi\u00f3n de vida se ha generalizado, en relaci\u00f3n con los \u00absignos de los tiempos\u00bb y el discernimiento comunitario, a modo de examen y de autocr\u00ed\u00adtica de la propia instituci\u00f3n para renovarla.<\/p>\n<p>\tEl an\u00e1lisis cristiano de la realidad no prescinde de ning\u00fan aspecto de los hechos, pero, para su evaluaci\u00f3n, busca la luz en los criterios evang\u00e9licos. Se trata de llegar a la \u00abinteligencia\u00bb o sabidur\u00ed\u00ada cristiana, que descubre mucho m\u00e1s all\u00e1 de la punta de un iceberg. As\u00ed\u00ad mismo, en el momento de asumir unos compromisos responsables, se sigue la l\u00ed\u00adnea de la caridad, es decir, de las bienaventuranzas y del mandato del amor.<\/p>\n<p>\tLos riesgos de la revisi\u00f3n de vida son an\u00e1lisis de la realidad sin la luz de la fe, lectura del evangelio sin esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, tender a la cr\u00ed\u00adtica destructiva de culpar a otros sin comprometerse uno mismo. Esos riesgos quedan f\u00e1cilmente superados cuando se busca la luz en la palabra revelada (contenida en la Escritura), predicada por la Iglesia, celebrada en la liturgia y vivida por los santos. La referencia al comportamiento de Jes\u00fas, en situaciones semejantes, es el punto obligado de referencia.<\/p>\n<p>\tEn la revisi\u00f3n de vida se da importancia al acontecimiento hist\u00f3rico (personal o social), para buscar los \u00absignos de los tiempos\u00bb o signos de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (cfr. GS 4,, 11, 44). La revisi\u00f3n de vida es un discernimiento comunitario, donde todos aportan algo en el ver, juzgar y actuar, especialmente por compartir el evangelio en esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLos grupos apost\u00f3lico de revisi\u00f3n de vida se distinguen por tender a la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica y a la disponibilidad misionera, en la perspectiva de las bienaventuranzas. En esos grupos se hace una \u00abrelectura\u00bb del evangelio para iluminar los acontecimientos, en ambiente de oraci\u00f3n, en actitud de pobreza b\u00ed\u00adblica y en disponibilidad misionera.<\/p>\n<p>Referencias Arciprestazgo, di\u00e1logo, discernimiento, historia, historia de salvaci\u00f3n, laicado, Palabra de Dios, pastoral de conjunto, signos de los tiempos, vida comunitaria.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 4, 11, 44 (signos de los tiempos); 90.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. BONDOUELLE, Situaci\u00f3n actual de la revisi\u00f3n de vida (Barcelona, Nova Terra, 1966); J.M. CONTRERAS, Introducci\u00f3n a la din\u00e1mica de grupos (Madrid, San Pablo, 1997); J. DELICADO, La fraternidad apost\u00f3lica (Madrid, PPC, 1987); A. GODIN, La vida de grupo en la Iglesia (Madrid, Studium, 1975); G. LUCE, Dinamica di gruppo (Roma, ELMS, 1967); A. MARECHAL, Toda nuestra vida en el evangelio a trav\u00e9s de la revisi\u00f3n de vida (Barcelona, Nova Terra, 1966); F. MARTINEZ, Principios fundamentales sobre la revisi\u00f3n de vida (Zaragoza, Berit, 1968); F. MARTINEZ GARCIA, La revisi\u00f3n de vida (Barcelona, Herder, 1975); C. ROGERS, Encounter groups (New York, Harper and Row, 1970); E. ROYO, Acci\u00f3n militante y revisi\u00f3n de vida (Madrid, JOC, 1964); J.A. VELA, Din\u00e1mica psicol\u00f3gica y eclesial de los grupos apost\u00f3licos (Buenos Aires, Guadalupe, 1968).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. En qu\u00e9 consiste la revisi\u00f3n de vida. &#8211; 2. Condiciones para hacer la revisi\u00f3n de vida. &#8211; 3. Momentos en la revisi\u00f3n de vida. &#8211; 4. Orientaciones pastorales.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida nace en un con-texto hist\u00f3rico y eclesial concreto: el alejamiento del mundo obrero de la Iglesia y la necesidad de evangelizar a los compa\u00f1eros de trabajo en la realidad social que se vive y padece. El m\u00e9todo de la revisi\u00f3n de vida es una intuici\u00f3n de la Juventud Obrera Cat\u00f3lica (JOC) fundada por Joseph Cardijn en 1925. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial se generaliz\u00f3 la revisi\u00f3n de vida en todos los movimientos especializados que integran la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La configuraci\u00f3n social en las zonas industriales y la problem\u00e1tica del mundo obrero estaban pidiendo una forma nueva de ejercer el apostolado; \u00e9ste tendr\u00e1 dos caracter\u00ed\u00adsticas: los laicos deben participar en el apostolado de la jerarqu\u00ed\u00ada y la educaci\u00f3n de la fe debe hacerse a partir de los \u00e1mbitos donde transcurre la vida: el trabajo, el barrio, la familia, las diversiones, etc. Estos dos elementos piden una metodolog\u00ed\u00ada que eduque en y por la acci\u00f3n. El Concilio Vaticano II lo recoge con estas palabras: \u00abPuesto que la formaci\u00f3n para el apostolado no puede consistir s\u00f3lo en la instrucci\u00f3n te\u00f3rica, desde el principio de su formaci\u00f3n el laico debe aprender, gradual y paulatinamente a mirar, juzgar y actuar a la luz de la fe; a formarse y a perfeccionarse as\u00ed\u00ad mismo, junto con los otros, mediante la acci\u00f3n, y a avanzar as\u00ed\u00ad en el servicio activo de la Iglesia\u00bb (AA 29).<\/p>\n<p>1. En qu\u00e9 consiste la revision de vida<br \/>\nEs el di\u00e1logo que un peque\u00f1o grupo, constituido para este cometido, realiza sobre un hecho de vida para que este llegue a ser transformado seg\u00fan el proyecto de Dios. Supone un paso intermedio de an\u00e1lisis, toma de conciencia de lo que sucede e iluminaci\u00f3n desde la fe. El final del proceso es la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n transformadora. En el modo de proceder del grupo de revisi\u00f3n de vida hay un supuesto de fe: Dios se manifiesta y revela su proyecto de salvaci\u00f3n en los acontecimientos cuando estos son acogidos y le\u00ed\u00addos desde la persona de Jes\u00fas de Nazaret. En consecuencia, la revisi\u00f3n de vida lleva al encuentro con Dios y a una mayor disponibilidad para hacer su voluntad en las circunstancias concretas en las que transcurre la vida cotidiana. Se pretende llegar a una actuacion que se pueda llamar cristiana; para ello, en docilidad al Esp\u00ed\u00adritu Santo, hay que llegar a tener \u00ablos mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp. 2,5).<\/p>\n<p>Se trata de un ejercicio que si no hace bien va sintonizando nuestra mente sensibilidades y actitudes con la de Cristo Jes\u00fas, para que viendo y sintiendo como El actuemos evang\u00e9licamente. La exigencia b\u00e1sica para la revisi\u00f3n de vida consiste en querer hacer la voluntad de Dios expresada en los acontecimientos; para ello hay que estar atento y disponible a la que el Esp\u00ed\u00adritu Santo nos pueda sugerir. En el fondo se trata de una actitud contemplativa por la importancia que se da a la escucha, la acogida y la disponibilidad.<\/p>\n<p>Es necesario clarificar, aunque sea brevemente, la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la revisi\u00f3n de vida. La revelaci\u00f3n del Dios cristiano es una revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, y de manera especial y plena en la persona de Jesucristo (DV 2). Por la Encarnaci\u00f3n, el Misterio Pascual y Pentecost\u00e9s, todo lo humano est\u00e1 llamado a abrirse a la salvaci\u00f3n. La Palabra de Dios nos ayuda a desvelar el sentido profundo de la vida; en esto consiste la maduraci\u00f3n de la fe: en encontrar a Dios en el vivir cotidiano. Adem\u00e1s el lugar propio del laico est\u00e1 en la construcci\u00f3n del Reino en medio de las realidades temporales; por eso importa sobremanera encontrarse a Dios en los acontecimientos del cotidiano vivir. A esto se encamina la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>2. Condiciones para hacer la revisi\u00f3n de vida<br \/>\nEs propia de personas que quieren ser militantes, es decir, evangelizadora y transformadoras de la realidad. Para ello est\u00e1n dispuestos a compartir sus experiencias , las situaciones reales, y lo que hacen (c\u00f3mo, por qu\u00e9, para qu\u00e9, etc.). Hay que estar dispuesto a someter todo lo que se comparte al parecer de los dem\u00e1s y la Palabra de Dios, y a convertir el coraz\u00f3n y actuar de la manera que se haya descubierto como m\u00e1s evang\u00e9lica. Todo ello es motivo de oraci\u00f3n y de una mayor formaci\u00f3n. Antes de ir a la reuni\u00f3n del peque\u00f1o grupo es preciso vivir lo cotidiano con atenci\u00f3n, saber mirar y observar lo que sucede para que no se nos pasen desapercibidos aspectos importantes. Y, despu\u00e9s, poner por escrito lo que ha sucedido, c\u00f3mo me he situado y qu\u00e9 puedo hacer para mejorar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En las reuniones no se habla de temas te\u00f3ricos o de contenido, sino de la misma vida. No todas las personas est\u00e1n dispuestas a manifestar sus sentimientos, an\u00e1lisis y reacciones. Condici\u00f3n b\u00e1sica para la revisi\u00f3n de vida es la capacidad de hablar de lo que ha pasado por dentro cuando dejamos que los hechos y los acontecimientos nos afectan. La referencia de lo que se comparte son los espacios en los que transcurre la vida: la familia, los estudios, el trabajo, el tiempo libre, el uso del dinero, la vivencia de lo religioso, el paro, los inmigrantes, la solidaridad, la marginaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Nos queda una \u00faltima cuesti\u00f3n: en qu\u00e9 se basa el grupo que hace revisi\u00f3n de vida. Se basa en la experiencia de fe y busca una experiencia de fe, es decir, el paso de Dios por la vida que nos llama a liberar el coraz\u00f3n y a los dem\u00e1s para que el Reino de Dios sea una realidad mayor entre nosotros.<\/p>\n<p>3. Momentos en la revisi\u00f3n de vida<br \/>\nSe trata de tres momentos dial\u00e9cticamente relacionados entre s\u00ed\u00ad: ver, juzgar, y actuar.<\/p>\n<p>Ver. En el peque\u00f1o grupo se presentan hechos concretos que se hayan vivido; son hechos cotidianos y sencillos, pero significativos. De todos los hechos compartidos el grupo elige uno seg\u00fan las siguientes motivaciones: las posibilidades del hecho en s\u00ed\u00ad mismo, el momento por el que pasa el grupo y el sentirnos m\u00e1s proximos o afectados por uno u otro hecho. Para centrar el hecho hay que fijarse en los aspectos que m\u00e1s nos cuestionan o que expresan en mayor medida las contradicciones de lo humano; la relaci\u00f3n del hecho elegido con otros hechos vividos o conocidos por el grupo aporta luces. En este momento se har\u00ed\u00ada el an\u00e1lisis del hecho viendo las causas de lo que sucede y sus consecuencias, las situaciones en las que se produce el hecho y los valores y contravalores que refleja. Existe un ver cristiano, es decir, una lectura creyente del hecho; se da cuando nos preguntamos qu\u00e9 nos est\u00e1 diciendo Dios en esta situaci\u00f3n concreta. Para que surja esta pregunta se necesitan dos condiciones: en primer lugar hay que pasar por el coraz\u00f3n el hecho para que nos afecte, nos interrogue y nos pida una respuesta, y en segundo lugar hay que ver qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene nuestra experiencia de Dios con lo que estamos analizando.<\/p>\n<p>Juzgar. Al descubrir los valores o contravalores que est\u00e1n impl\u00ed\u00adcitos en la situaci\u00f3n o en el hecho vemos en qu\u00e9 medida tambi\u00e9n nosotros participamos de los mismos; una pista f\u00e1cil consiste en comprobar las actitudes de las personas que protagonizan el hecho. Evidentemente, no se trata de un juicio moral, sino de un encuentro con Dios vivo y presente en los acontecimientos de la vida. Sabemos que Jes\u00fas de Nazaret es el camino del encuentro con Dios y del encuentro con nosotros mismos. Al llegar a este momento nos preguntamos cu\u00e1l ser\u00ed\u00ada el an\u00e1lisis y la postura de Jes\u00fas ante el hecho analizado y sobre nuestro posicionamiento ante el mismo hecho. Podemos servirnos de palabras, gestos y comportamientos de Jes\u00fas en el Evangelio que iluminen el juicio sobre el hecho. En definitiva, el \u00abjuzgar\u00bb de Jes\u00fas cuestiona nuestras posiciones y justificaciones y nos invita a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cualquier hecho, -incluso los que llamamos pecado-, pueden ser salvadores si se miran desde Dios, es decir, desde su proyecto salvador. El fondo de la cuesti\u00f3n no es la valoraci\u00f3n de un hecho externo a nosotros mismos, sino el contraste entre los sentimientos que aparecen en nosotros al concientizar la vida y la forma que Jes\u00fas tiene de mirar lo humano, de posicionarse, de juzgar y de responder. Para que el Esp\u00ed\u00adritu nos conceda unas miradas y unas actitudes evang\u00e9licas, tenemos que dejar que Jes\u00fas nos mire, nos juzgue y nos ame. Los Evangelios nos ofrecen abundantes hechos en los que la forma de proceder de Jes\u00fas es muy distinta de la de los dem\u00e1s, e incluso de lo que los disc\u00ed\u00adpulos esperaban de El. El juzgar de la revisi\u00f3n de vida supone el intento de entrar en esta novedad de Jes\u00fas. Cuando nos posicionamos de esta manera m\u00e1s que juzgar nosotros los acontecimientos, somos juzgados por la vida y por Dios; la \u00f3ptica privilegiada para este segundo momento est\u00e1 en dejar que los pobres nos cuestionen y nos llamen a la salvaci\u00f3n; ellos nos ayudan a conocer el sentido de la vida y nos interpelan para dar una respuesta nueva y m\u00e1s evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Al finalizar este segundo momento de la revisi\u00f3n de vida aparecen f\u00e1cilmente sentimientos de oraci\u00f3n de petici\u00f3n, de perd\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, de disponibilidad, etc. Este momento es importante, requiere tiempo, y de \u00e9l va a depender la fuerza y la radicalidad al plantear el compromiso transformador en el momento siguiente.<\/p>\n<p>Actuar. Es la consecuencia l\u00f3gica del ver y del juzgar. La acci\u00f3n de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n ha manifestado amor, perd\u00f3n, misericordia y futuro nuevo. Con la referencia en Dios ahora tenemos que concretar nuestra actuacion empezando por el hacer interior, es decir, por la conversi\u00f3n personal, y continuando por el compromiso en las relaciones y en las estructuras. Los \u00e1mbitos donde transcurre diariamente la vida son los lugares del actuar del creyente; cada miembro del grupo pone en com\u00fan lo que va a realizar, y el peque\u00f1o grupo piensa en posibles acciones colectivas. Las propuestas se someten a la valoraci\u00f3n de todos, para que todos se sientan implicados. No es f\u00e1cil concretar las acciones que ser\u00ed\u00adan m\u00e1s evang\u00e9licas y evangelizadoras; hacer real y efectiva la opci\u00f3n por los m\u00e1s necesitados es lo que mejor puede ayudar a perfilar las acciones concretas y sencillas, pero siempre significativas, encaminadas a transformar la realidad. El actuar constituye una respuesta desde la fe, guiada por la esperanza y expresada en obras de amor. La revisi\u00f3n de vida podr\u00ed\u00ada concluir con la celebracion que anticipa, en el misterio de Cristo, la transformaci\u00f3n de la realidad, y alimenta la vida teologal, como el dinamismo del compromiso. Celebramos la liberaci\u00f3n integral que Jes\u00fas ha hecho con nosotros y quiere explicitar en la realidad en la que vamos a actuar.<\/p>\n<p>4. Orientaciones pastorales<br \/>\nLa revisi\u00f3n de vida es necesaria para los bautizados que quieren ser militantes, es decir, que quieran vivir su vocaci\u00f3n cristiana con talante misionero y evangelizador. Es un m\u00e9todo educativo que facilita grandemente la maduraci\u00f3n humana y cristiana, pues incluye observaci\u00f3n, reflexi\u00f3n, concientizacion, acci\u00f3n y celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La iniciaci\u00f3n a la revisi\u00f3n de vida implica un conocimiento te\u00f3rico-pr\u00e1ctico del discernimiento cristiano; \u00e9ste nos ayuda a comprender la \u00abgram\u00e1tica\u00bb con la que Dios habla en los acontecimientos de la vida que llamamos signos de los tiempos por su potencialidad salv\u00ed\u00adfica. El Vaticano II nos ense\u00f1\u00f3 a estar atento a los anhelos y sufrimientos de nuestros contempor\u00e1neos, pues en ellos Dios sale a nuestro encuentro y nos imita a crear fraternidad.<\/p>\n<p>Si algo necesitamos en la cultura postmoderna es recuperar la unicidad del yo, pues vivimos una cultura claramente fragmentada. La revisi\u00f3n de vida por la fundamentaci\u00f3n, la metodolog\u00ed\u00ada y la meta que tiene puede ayudar a globalizar y centrar la vida. Es un ejercicio de fe que afecta a toda la persona y propicia la s\u00ed\u00adntesis fe-vida, pues ayuda a recorrer el camino en doble sentido: de lo cotidiano a la Palabra de Dios, y de la Palabra a la vida.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida educa dos aspectos de la vida de fe \u00ed\u00adntimamente relacionados: el talante misionero y el sentimiento comunitario de la fe. Ambos deben estar unidos, pues la Iglesia existe para evangelizar, y la vida se ilumina plenamente desde la experiencia de fe de la Iglesia. La fe se vive como fermento en medio de la masa: este modo de presencia y actuaci\u00f3n requiere un talante comunitario en todos los pasos que llevan al compromiso evangelizador, pues la Iglesia es para la construcci\u00f3n del Reino. El objetivo final se transforma en m\u00e9todo, y el m\u00e9todo es contenido. La revisi\u00f3n de vida no es alternativa de otras mediaciones educativas; s\u00ed\u00ad puede ser un complemento necesario por su car\u00e1cter evang\u00e9lico y por el tipo de cultura en la que estamos.<\/p>\n<p>BIBL. -CRESPO, L. F., Revisi\u00f3n de vida y seguimiento de Jes\u00fas, HOAC 19922; MATESANZ, A, Revisi\u00f3n de vida, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo 1999,1968-1978; Royo, E, Acci\u00f3n militante y revisi\u00f3n de vida, Popular 1967; Revisi\u00f3n de vida, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad, San Pablo 1991, 1671-1682.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Historia. II. Elementos indispensables. III. \u00bfQu\u00e9 es la revisi\u00f3n de vida? IV. \u00bfC\u00f3mo se hace?: 1. Ver; 2. Juzgar; 3. Actuar. V. Fundamento teol\u00f3gico. VI. \u00bfPara qu\u00e9 sirve? VII. L\u00ed\u00admites en su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>I. Historia<br \/>\nEn los a\u00f1os que siguieron a la I Guerra mundial, la Iglesia europea tom\u00f3 conciencia de estar viviendo una situaci\u00f3n nueva. La industrializaci\u00f3n, la emigraci\u00f3n, la concentraci\u00f3n en los suburbios de las grandes ciudades, hicieron que se desdibujaran mucho los perfiles cristianos de las clases populares urbanas. Las masas obreras estaban descristianizadas.<\/p>\n<p>La Iglesia reaccion\u00f3. La renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, lit\u00fargica y patr\u00ed\u00adstica, iniciada el siglo anterior, vino a fundamentar una conciencia m\u00e1s viva de que la Iglesia es una comunidad y de que todos en ella -por tanto tambi\u00e9n los laicos- deb\u00ed\u00adan participar ineludiblemente en el apostolado, en la cristianizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>El gran impulsor del apostolado seglar fue el papa P\u00ed\u00ado XI (1922-1939). En 1928, con la fundaci\u00f3n de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, que \u00e9l mismo defin\u00ed\u00ada como \u00abparticipaci\u00f3n de los seglares en el apostolado jer\u00e1rquico\u00bb, dio un respaldo decisivo a los nuevos movimientos apost\u00f3licos especializados, que hab\u00ed\u00adan ido naciendo sobre todo en B\u00e9lgica y Francia1. El que m\u00e1s se desarroll\u00f3 posteriormente fue la JOC (Juventud obrera cristiana), fundada en 1925 por Joseph Cardijn para la evangelizaci\u00f3n de los j\u00f3venes del mundo obrero.<\/p>\n<p>Intuici\u00f3n fundamental en la JOC era que los j\u00f3venes obreros deb\u00ed\u00adan formarse como evangelizadores de sus compa\u00f1eros en contacto con la realidad social, en la acci\u00f3n y por la acci\u00f3n. No basta con la escuela ni con el contacto con la naturaleza. En su acci\u00f3n evangelizadora, los j\u00f3venes militantes han de desenvolverse en la vida social en su conjunto. Necesitan, por tanto, una educaci\u00f3n total, que tome en serio todos los campos de su vida: la familia, la escuela, el taller, el tiempo libre. Necesitan desarrollar una personalidad cristiana rica, potente, capaz de integrar la fe y la vida en un proyecto personal unitario, iluminado y dinamizado por el evangelio. Para esta educaci\u00f3n total, la JOC ten\u00ed\u00ada un m\u00e9todo, la encuesta realista o revisi\u00f3n de vida, con sus tres momentos dial\u00e9cticamente ensamblados: ver, juzgar y actuar.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os cincuenta, los movimientos adultos de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica especializada necesitaron dar respuestas m\u00e1s hondamente evang\u00e9licas a los nuevos problemas que se les planteaban. En la revisi\u00f3n de vida encontraron el m\u00e9todo que hab\u00ed\u00ada de ayudar a los militantes a tomar conciencia m\u00e1s viva de la realidad humana y social de sus distintos ambientes, y a hacer crecer en ellos la Iglesia. La generalizaci\u00f3n, en la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, de este m\u00e9todo de educaci\u00f3n por la acci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la reflexi\u00f3n sobre \u00e9l, contribuy\u00f3 mucho en aquellos a\u00f1os a una formulaci\u00f3n m\u00e1s elaborada y profunda.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida ha ido marcando la espiritualidad de los movimientos y de amplios sectores de la Iglesia. Fue adoptada por numerosas comunidades religiosas, que encontraban en ella una valiosa ayuda para confrontarse m\u00e1s profundamente con la vida real y con el evangelio, o para lograr una mayor unidad entre los intereses personales y la acci\u00f3n apost\u00f3lica. Tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de la catequesis se benefici\u00f3 de las intuiciones y de la espiritualidad del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>II. Elementos indispensables<br \/>\na) El primer elemento indispensable es el grupo. Una persona sola no puede hacer revisi\u00f3n de vida; un grupo excesivamente numeroso tampoco. El n\u00famero de componentes del grupo debe ser tal que permita la participaci\u00f3n de todos. Los miembros del grupo est\u00e1n unidos por una finalidad que les es com\u00fan: todos comparten el inter\u00e9s por hacer presente el evangelio en medio del mundo. Porque sus componentes a\u00fanan sus esfuerzos a favor de la evangelizaci\u00f3n, al grupo que hace revisi\u00f3n de vida, se le ha llamado muchas veces equipo2.<br \/>\nb) El segundo elemento es la intenci\u00f3n que tienen los miembros del grupo al reunirse: quieren hacer revisi\u00f3n de vida. No se re\u00fanen para estudiar un tema, aunque incluyen el an\u00e1lisis y la reflexi\u00f3n; ni para celebrar una fiesta, aunque haya lugar para la alabanza emocionada y la acci\u00f3n de gracias. Ni se re\u00fanen para pasar un buen rato sin m\u00e1s, conversando entre amigos, por m\u00e1s que la reuni\u00f3n pueda resultar muy gratificante. Se re\u00fanen para hablar sobre un hecho, disponi\u00e9ndose a acoger la revelaci\u00f3n que en ese hecho Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo y de su designio, para crecer en la comuni\u00f3n y en la colaboraci\u00f3n con \u00e9l. Esta intenci\u00f3n, compartida por los miembros del grupo, hace que toda la revisi\u00f3n de vida sea en cierto modo una oraci\u00f3n, y, en todo caso, garantiza algunos momentos de oraci\u00f3n m\u00e1s intensa y expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>III. \u00bfQu\u00e9 es la revisi\u00f3n de vida?<br \/>\nLa revisi\u00f3n de vida consiste en una conversaci\u00f3n acerca de un hecho, con el fin de llegar a una comprensi\u00f3n cristiana del mismo, que pueda expresarse en un relato, en una oraci\u00f3n y, sobre todo, en una acci\u00f3n respecto de ese hecho.<\/p>\n<p>Ya ha quedado claro de qu\u00e9 clase de conversaci\u00f3n se trata. El hecho del que se habla tiene un sujeto personal: alguien hace algo, a alguien le sucede algo; no es un caso ficticio que se invente para transmitir una idea, inculcar una norma o sostener una reflexi\u00f3n. Centrar la conversaci\u00f3n en un hecho garantiza que se habla de algo que pertenece a la vida cotidiana, de algo real que afecta a la propia existencia y a la de las personas que viven y act\u00faan en el mismo ambiente. Comprensi\u00f3n quiere decir hacerse cargo del hecho, situ\u00e1ndolo en su contexto, con sus causas, sus implicaciones, su significado; no s\u00f3lo de los aspectos externos del hecho, sino de lo que hay detr\u00e1s, de lo que hay dentro, de lo que hay en el fondo. La comprensi\u00f3n es cristiana en el sentido de que lo que se busca descubrir en el hecho es la realizaci\u00f3n del plan de Dios sobre el mundo, anunciado y realizado por Jes\u00fas. El modo de actuar al que se pretende llegar es cristiano, en cuanto actualizaci\u00f3n del actuar de Jes\u00fas obrada en sus disc\u00ed\u00adpulos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Por tanto, puede decirse que el objetivo \u00faltimo de la revisi\u00f3n de vida es el de conocer mejor a Jesucristo, que se nos revela en la realizaci\u00f3n del designio de Dios en los acontecimientos actuales de nuestra vida; identificarse con \u00e9l; entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l y con su trabajo. Ahora bien, el conocimiento de Jesucristo es obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en nosotros. No es principalmente un conocimiento que, a trav\u00e9s del an\u00e1lisis, nos conduzca a la posesi\u00f3n y al control de la realidad conocida. No terminaremos controlando a Jesucristo. Ese movimiento de nuestra raz\u00f3n, ese discurso, ha de estar motivado en la revisi\u00f3n de vida no por nuestro deseo de controlar, sino por la b\u00fasqueda de Alguien que nos llama y nos ha dado cita en los hechos y situaciones, no necesariamente notables, en los que se va desarrollando nuestra vida. Es conocimiento de Alguien que nos atrae hacia s\u00ed\u00ad, a quien nos entregamos, por quien nos dejamos poseer y controlar. No es resultado de nuestro esfuerzo, sino don que se nos hace. Jesucristo se nos da a conocer.<\/p>\n<p>Por eso ser\u00ed\u00ada un error empezar la revisi\u00f3n de vida sin invocar al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es quien nos conduce a la verdad completa, o buscar en la palabra de Dios argumentos con los que dar autoridad a nuestro propio enjuiciamiento de las personas y de los hechos, sin dejarnos iluminar y juzgar nosotros mismos por esa misma Palabra. Ser\u00ed\u00ada un error establecer una estrategia de actuaci\u00f3n transformadora de la realidad sin haber acogido las luces y las llamadas que nos llegan de Dios.<\/p>\n<p>IV. \u00bfC\u00f3mo se hace?<br \/>\nEl proceso de la revisi\u00f3n de vida se desarrolla, generalmente, en tres momentos consecutivos.<\/p>\n<p>1. VER. Despu\u00e9s de invocar al Esp\u00ed\u00adritu Santo, cada uno de los que van a hacer la revisi\u00f3n de vida presenta muy brevemente el hecho o los hechos de su vida que, por las razones que sea, m\u00e1s le han marcado \u00faltimamente o le parecen m\u00e1s significativos. Si quienes est\u00e1n reunidos viven tratando de responder a su vocaci\u00f3n de evangelizadores, los hechos que aportan normalmente han ocurrido en los ambientes en los que tratan de hacer presente la fuerza del evangelio. De entre todos los hechos recordados, se elige el que se va a revisar a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A veces ocurre, sobre todo cuando a\u00fan no se tiene mucha costumbre, que alguno de los miembros del equipo no encuentra ning\u00fan hecho significativo que proponer. Quiz\u00e1 porque piensa que el hecho debe tener algo de extraordinario y no ve nada extraordinario en su vida. O porque no se fija en lo que pasa. Para poder revisar la vida hay que prestarle atenci\u00f3n. Por otra parte, los hechos que se proponen pueden resultar, con frecuencia, una verificaci\u00f3n de la clase de vida que se lleva: centrada en uno mismo, en los propios sentimientos, en conflictos dom\u00e9sticos, o solidaria con los vecinos, atenta a los intereses de los colectivos en los que se participa. La revisi\u00f3n de vida, m\u00e1s que formar para la acci\u00f3n, forma por la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los hechos, lo que pasa, son valorados en el grupo que hace revisi\u00f3n de vida como signos del proyecto amoroso de Dios. Pero no son meras flechas indicativas de una realidad todav\u00ed\u00ada distante. En lo que pasa podemos contemplar c\u00f3mo es estorbada la realizaci\u00f3n del designio de Dios o tambi\u00e9n c\u00f3mo Dios va realizando ya su plan.<\/p>\n<p>Es t\u00f3pico recurrir a la imagen de la zarza ardiendo sin consumirse ante Mois\u00e9s en el Horeb, para mostrar el valor religioso de los hechos de la vida. Tambi\u00e9n de estos puede repetirse lo que dec\u00ed\u00ada la voz desde la zarza: son tierra sagrada que, llenos de respeto, debemos pisar descalzos.<\/p>\n<p>No nos puede pasar desapercibida la atenci\u00f3n que presta Mois\u00e9s a lo que estaba pasando: \u00abMir\u00f3 y vio que la zarza ard\u00ed\u00ada sin consumirse. Mois\u00e9s se dijo: \u00abVoy a acercarme a ver esta gran visi\u00f3n; por qu\u00e9 la zarza no se consume\u00bb\u00bb (Ex 3,2-3).<\/p>\n<p>La primera se\u00f1al del respeto que se profesa por un hecho de vida es tomarlo en serio. Intentamos acogerlo en su objetividad, situ\u00e1ndolo en su contexto, analizando las causas que lo originan, las consecuencias que se siguen o se pueden seguir de \u00e9l, qu\u00e9 personas est\u00e1n implicadas, cu\u00e1les son sus actitudes y su modo de valorar el hecho.<\/p>\n<p>No se puede decir que sea superficial analizar as\u00ed\u00ad un hecho. Y sin embargo, no es suficiente en la revisi\u00f3n de vida. Es necesario a\u00fan ver qu\u00e9 es lo que en ese hecho nos asombra, nos conmueve y nos remueve, nos pone en crisis, nos obliga a buscar una posici\u00f3n nueva. Hemos de darnos cuenta de c\u00f3mo el hecho que estamos revisando nos pone en una encrucijada. S\u00f3lo cuando llegamos a contemplar estos aspectos m\u00e1s hondos del hecho podemos decir que nos lo hemos tomado en serio y estamos dispuestos a dejarnos ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, conviene detenerse para que cada uno de los participantes pueda ver en qu\u00e9 hechos de su propia vida -de ordinario el hecho que se revisa s\u00f3lo le ha ocurrido a uno de los miembros del grupo- se ve tambi\u00e9n en una encrucijada semejante. As\u00ed\u00ad se facilita que el encuentro con el Se\u00f1or ocurra en la propia vida y no s\u00f3lo en la vida de otra persona, respecto de la cual puede sentir mucha solidaridad y cuya vida puede sentir como propia, pero que no es verdaderamente la suya.<\/p>\n<p>Es claro que el conocimiento de la realidad que puede lograrse a trav\u00e9s de la revisi\u00f3n de vida es distinto del que puede ofrecer la sociolog\u00ed\u00ada con la ayuda de instrumentos de an\u00e1lisis propiamente cient\u00ed\u00adficos; no se contraponen, sino que son de distinto orden. La sociolog\u00ed\u00ada muestra correlaciones, funciones o estructuras; la revisi\u00f3n de vida pretende la formaci\u00f3n cristiana de las personas y del grupo con vistas a su intervenci\u00f3n evangelizadora en sus ambientes.<\/p>\n<p>2. JUZGAR. En la revisi\u00f3n de vida no se trata de hacer un juicio moral sobre la realidad, determinando su bondad o malicia, como si hubiera que premiar a los buenos y castigar a los malos. Eso nos pondr\u00ed\u00ada sobre la realidad, como jueces. La revisi\u00f3n de vida nos pone ante la realidad como aprendices: aprendices de Dios, tal como se nos manifiesta, vivo y actuando en las personas, en los acontecimientos. Tambi\u00e9n en los que nos parecen negativos.<\/p>\n<p>Los hechos de la vida nos muestran su significado salvador cuando los juzgamos desde la perspectiva del designio de Dios, tal como se nos ha manifestado en la persona, las obras y la doctrina de su Hijo Jesucristo. Juzgar quiere decir aqu\u00ed\u00ad, por tanto, ver como Dios ve, con su mirada. Vistas desde la \u00abmentalidad de Dios\u00bb, las personas, los acontecimientos, las situaciones, se nos transfiguran.<\/p>\n<p>Es indispensable aqu\u00ed\u00ad, por lo tanto, la referencia al evangelio. Nuestra manera de percibir los hechos debe ser confrontada con la manera que tienen Jes\u00fas y su comunidad de disc\u00ed\u00adpulos de vivir hechos an\u00e1logos, tal como ha quedado plasmada en la Sagrada Escritura. Pero, dicho esto, conviene disipar posibles malentendidos.<\/p>\n<p>No se trata de la confrontaci\u00f3n de hechos de nuestra vida con hechos narrados en la Biblia que, en su materialidad o en determinados aspectos externos, pudieran parecer an\u00e1logos. Por ejemplo: un conflicto familiar nuestro con un conflicto familiar vivido por Jes\u00fas, como podr\u00ed\u00ada ser el reproche de la Virgen Mar\u00ed\u00ada a su hijo al encontrarlo en el templo discutiendo con los doctores, o las intenciones de los parientes de Jes\u00fas de llev\u00e1rselo porque les parec\u00ed\u00ada que no estaba en sus cabales.<\/p>\n<p>Se trata de confrontar los sentimientos que suscita en nosotros la contemplaci\u00f3n de la vida (el asombro, la perplejidad, el desconcierto, la b\u00fasqueda&#8230;), con la manera que, seg\u00fan los evangelios, tiene Jes\u00fas de contemplar la vida, de asombrarse, vacilar, buscar&#8230; y de dar respuesta, situarse, decidirse, comprometerse, y con la manera de vivir que, por haberlo conocido, tienen sus disc\u00ed\u00adpulos, desde el asombro y la perplejidad hasta cambiar su proyecto de vida de manera tan radical, que lo experimentan como un nuevo nacimiento a una vida nueva que se les concede.<\/p>\n<p>La luz que nos llega desde el testimonio de Jes\u00fas y de su comunidad de disc\u00ed\u00adpulos nos ayuda a ver con su mirada, a valorarlo todo y a juzgarlo con sus criterios, a tener sus mismos sentimientos. La realidad nos aparece como marcada por su futuro, marcada por el proyecto de Dios. Es una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la realidad: lo que Dios est\u00e1 haciendo en las personas, en las situaciones; el tir\u00f3n que est\u00e1 dando de ellas el Esp\u00ed\u00adritu Santo; la tensi\u00f3n entre lo que ahora son y lo que est\u00e1n llamadas a ser. Entonces o\u00ed\u00admos los gemidos como de parto a los que se refiere san Pablo (cf Rom 8,18-25), y que constituyen la aut\u00e9ntica realidad de todas las cosas3.<\/p>\n<p>A los que acompa\u00f1an a Jes\u00fas al entrar en Cafarna\u00fan se les escapa la aut\u00e9ntica realidad del centuri\u00f3n que suplica a Jes\u00fas la curaci\u00f3n de un criado. Jes\u00fas, sin embargo, la ve y la revela: \u00abOs aseguro que en Israel no he encontrado una fe como esta\u00bb (Mt 8,10). Lo mismo pasa con la mujer cananea a la que dijo Jes\u00fas: \u00ab\u00c2\u00a1Mujer, qu\u00e9 grande es tu fe!\u00bb (Mt 15,28). En el gent\u00ed\u00ado que escuchaba la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, los disc\u00ed\u00adpulos no ve\u00ed\u00adan sino el cansancio y el hambre. Jes\u00fas, en cambio, sent\u00ed\u00ada compasi\u00f3n de la gente, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a ense\u00f1arles muchas cosas (cf Mc 6,34). En una visi\u00f3n, el Se\u00f1or le hizo ver a Pablo lo que no hab\u00ed\u00ada visto con los ojos de la cara: \u00abNo tengas miedo, habla y no calles, porque yo estoy contigo, y nadie intentar\u00e1 hacerte mal, pues tengo en esta ciudad un pueblo numeroso\u00bb (He 18,9-10).<\/p>\n<p>Cuando vemos la realidad con los ojos de Jes\u00fas y reconocemos en ella el designio de Dios, eso es siempre evangelio, buena noticia que nos atrae, nos invita, nos interpela, nos juzga y nos salva.<\/p>\n<p>Dios no se nos revela propiamente en un libro, sino en la historia de este Viviente que es su Hijo Jes\u00fas, contada en un libro, eso s\u00ed\u00ad, por quienes recibieron su Esp\u00ed\u00adritu y participaron de su vida: de su mirada, de su misericordia, de su proyecto. Por haber conocido a Jes\u00fas, tambi\u00e9n a nosotros su Esp\u00ed\u00adritu nos aclara la vista y nos agudiza el o\u00ed\u00addo para poder reconocer la obra y la palabra de Dios en las personas y grupos, en los acontecimientos y situaciones de nuestra historia.<\/p>\n<p>Puede decirse que, al mirar as\u00ed\u00ad la vida, no somos nosotros los que juzgamos la vida, sino que somos juzgados por ella. Entend\u00e1monos: somos juzgados por Dios, que se nos revela en la vida realizando sus planes (que, por ahora, est\u00e1n estorbados en su cumplimiento total), am\u00e1ndonos, sirvi\u00e9ndonos, corrigi\u00e9ndonos.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada conviene decir algo m\u00e1s a prop\u00f3sito del segundo momento de la revisi\u00f3n de vida. Dios ha hecho suya la causa de los pobres. Ha tomado partido a favor suyo y se ha identificado con ellos: con Jos\u00e9, vendido por sus hermanos y puesto a prueba en la corte del Fara\u00f3n; con todo el pueblo de Israel, esclavizado en Egipto; con su Hijo Jes\u00fas, entregado a la muerte y resucitado de entre los muertos. Aunque la actuaci\u00f3n de los pobres no ha sido siempre moralmente irreprochable, Dios no se ha echado atr\u00e1s y ha intervenido a favor suyo.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed\u00ad, parece que el Dios que tanto nos atrae y al que tanto queremos conocer, nos est\u00e1 haciendo se\u00f1as desde la vida de los pobres. All\u00ed\u00ad es donde le podemos contemplar en todo su esplendor, desplegando todo su poder, conduciendo y salvando a su pueblo pobre y humilde. En la vida de los pobres se nos revela el designio de Dios revelado y cumplido en Jesucristo, el Siervo.<\/p>\n<p>Ante el Dios que se nos revela as\u00ed\u00ad en los hechos de la vida de la gente, de los pobres, los sentimientos que surgen en nosotros son la alabanza, la acci\u00f3n de gracias, la adoraci\u00f3n, la conversi\u00f3n, la entrega, el deseo de que tambi\u00e9n pase por fin con nosotros lo que vemos que Dios est\u00e1 haciendo y quiere culminar en la vida de los pobres, el deseo de colaborar para que la obra de Dios llegue a su colmo. Cuando se hace revisi\u00f3n de vida, conviene mucho detenerse para que estos sentimientos tomen cuerpo y se expresen en el grupo que est\u00e1 haciendo la revisi\u00f3n. Tambi\u00e9n esto es tomar en serio la vida.<\/p>\n<p>3. ACTUAR. Jes\u00fas, despu\u00e9s de curar en s\u00e1bado a un paral\u00ed\u00adtico junto a la piscina de Betesda, justific\u00f3 su modo de actuar diciendo: \u00abMi Padre no deja de trabajar, y yo tambi\u00e9n trabajo\u00bb (Jn 5,17).<\/p>\n<p>A lo largo de la revisi\u00f3n de vida no se ha contemplado nada m\u00e1s que el trabajo de Dios. Y habi\u00e9ndolo contemplado, \u00bfc\u00f3mo no concretar los deseos de cambio, de conversi\u00f3n, de colaboraci\u00f3n con ese trabajo de Dios, que se han ido suscitando en nosotros? Si los hechos en los que Dios nos muestra su cari\u00f1o y su servicio pertenecen realmente a nuestra vida cotidiana, desde nuestra vida cotidiana, y a trav\u00e9s de ella, tendremos que ofrecerle nuestra correspondencia. Si sabemos qui\u00e9nes son los preferidos de Dios, porque le hemos visto actuar a favor suyo, no ser\u00e1 dif\u00ed\u00adcil precisar cu\u00e1l es la obra en que hemos de colaborar.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n a que se compromete cada miembro del grupo que hace revisi\u00f3n de vida est\u00e1 muy relacionada con el proceso que se ha vivido en la reuni\u00f3n hasta ese momento. El compromiso ser\u00e1 tan concreto como concreto haya sido el hecho revisado, como concreta sea la implicaci\u00f3n personal en ese hecho, como concreto sea el proyecto de vida en el que, con la ayuda de Dios y el apoyo de los hermanos, estamos embarcados. Si en el momento de \u00abver\u00bb no se vieron m\u00e1s que los aspectos externos del hecho, o si en el momento de \u00abjuzgar\u00bb no se super\u00f3 la perspectiva moralizante o puramente doctrinal, el compromiso al que se llegue al final dif\u00ed\u00adcilmente ser\u00e1 expresi\u00f3n de conversi\u00f3n personal, se\u00f1al del crecimiento en el conocimiento de Jesucristo, acci\u00f3n verdaderamente evangelizadora.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n en que desemboca la revisi\u00f3n de vida est\u00e1 cargada de sentido evangelizador. Puede ser sencilla y referirse a cosas peque\u00f1as, pero nunca ser\u00e1 insignificante. Es respuesta de fe a la llamada que Dios dirige desde la vida. Es ofrecimiento de s\u00ed\u00ad que hace una persona interpelada, iluminada, dinamizada, transformada por la palabra de Dios. Es testimonio del amor de Dios y de la esperanza que suscita.<\/p>\n<p>V. Fundamento teol\u00f3gico<br \/>\nEl desarrollo de la revisi\u00f3n de vida como m\u00e9todo de formaci\u00f3n cristiana no hubiera sido posible sin algunas convicciones ampliamente compartidas en la Iglesia. En primer lugar, la convicci\u00f3n de que Dios se nos revela en y a trav\u00e9s de los acontecimientos. Y tambi\u00e9n la convicci\u00f3n de que la vida profana tiene un valor religioso.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida no ser\u00ed\u00ada posible para quien comprendiera la revelaci\u00f3n de Dios de un modo unilateral, prevalentemente intelectual, como comunicaci\u00f3n de verdades y doctrinas sobre Dios y sobre c\u00f3mo debemos relacionarnos con \u00e9l. La pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida fue encontrando fundamento m\u00e1s claro a medida que la revelaci\u00f3n fue siendo comprendida, tal como qued\u00f3 dicho en el Vaticano II, como actuaci\u00f3n de Dios que, en acontecimientos hist\u00f3ricos intr\u00ed\u00adnsecamente ligados con las palabras que desvelan su sentido, se dirige a nosotros para invitarnos a su amistad y hacernos familia suya; Jesucristo, su Hijo, es mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n (cf DV 2). No se trata, pues, en la revisi\u00f3n de vida de prestar atenci\u00f3n sin m\u00e1s a los acontecimientos, sino de leerlos a la luz de la palabra de Dios, siempre viva en la Iglesia. La revisi\u00f3n de vida viene a ser as\u00ed\u00ad, en cierto sentido, una forma del ministerio de la Palabra, que coincide en alg\u00fan aspecto con la catequesis. \u00abPor ser la Revelaci\u00f3n fuente de luz para la persona humana, la catequesis no s\u00f3lo recuerda las maravillas de Dios hechas en el pasado, sino que, a la luz de la misma Revelaci\u00f3n, interpreta los signos de los tiempos y la vida de los hombres y mujeres, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb (DGC 39).<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida no hubiera podido desarrollarse fuera de la convicci\u00f3n del valor cristiano de las realidades seculares y, sobre todo, si no hubiera crecido la valoraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n cristiana de los laicos. En distintos pasajes del Vaticano II qued\u00f3 expresada la conciencia de la Iglesia en este punto, tal como se ven\u00ed\u00ada manifestando en los decenios anteriores. \u00abLos laicos tienen como vocaci\u00f3n propia el buscar el reino de Dios ocup\u00e1ndose de las realidades temporales y orden\u00e1ndolas seg\u00fan Dios&#8230; Es ah\u00ed\u00ad donde Dios los llama a realizar su funci\u00f3n propia, dej\u00e1ndose guiar por el evangelio, para que, desde dentro, como el fermento, contribuyan a la santificaci\u00f3n del mundo, y de esta manera, irradiando fe, esperanza y amor, sobre todo con el testimonio de su vida, muestren a Cristo a los dem\u00e1s\u00bb (LG 31). Los laicos necesitaban un instrumento espec\u00ed\u00adfico que les ayudara a responder a su vocaci\u00f3n particular. La revisi\u00f3n de vida se ha manifestado como uno de los instrumentos m\u00e1s aptos al servicio de la santidad secular.<\/p>\n<p>El mismo Concilio no tiene reparos, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, en recomendar expresamente este m\u00e9todo de educaci\u00f3n de la fe: \u00abPuesto que la formaci\u00f3n para el apostolado no puede consistir s\u00f3lo en la instrucci\u00f3n te\u00f3rica, desde el principio de su formaci\u00f3n el laico debe aprender, gradual y paulatinamente, a mirar, juzgar y actuar a la luz de la fe; a formarse y a perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismo, junto con los otros, mediante la acci\u00f3n, y a avanzar as\u00ed\u00ad en el servicio activo de Iglesia\u00bb (AA 29).<\/p>\n<p>VI. \u00bfPara qu\u00e9 sirve?<br \/>\nLa revisi\u00f3n de vida sirve para la formaci\u00f3n cristiana -inicial y permanente- de los laicos y, en general, de cuantos se sienten llamados a hacer presente en el entramado de la sociedad la vida y la fuerza transformadora del evangelio.<\/p>\n<p>Contribuye a educar una actitud de apertura a lo real, como lugar esencial del encuentro del hombre con Dios. Se concreta esta actitud en la valoraci\u00f3n de la persona. En primer lugar, porque la revisi\u00f3n de vida \u00abhace personas\u00bb, educa la reflexi\u00f3n, favoreciendo la toma de conciencia de las situaciones que se viven y la participaci\u00f3n en la soluci\u00f3n de los propios problemas. Pero tambi\u00e9n porque la revisi\u00f3n de vida hace crecer la atenci\u00f3n a la dignidad de las personas, al juzgar los hechos y las situaciones desde la perspectiva b\u00ed\u00adblica, en la que la persona es imagen y semejanza de Dios y como sacramento de Cristo. La apertura a lo real se concreta igualmente en la valoraci\u00f3n de los acontecimientos. La revisi\u00f3n de vida dispone para el discernimiento de los signos de los tiempos, acontecimientos cualificados que expresan las aspiraciones y las necesidades de la humanidad, y desde los que Dios se revela invitando a la comuni\u00f3n y colaboraci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>Contribuye a la formaci\u00f3n de una actitud misionera; cultivando el conocimiento de Jesucristo resucitado, cuya fuerza est\u00e1 actuando en nuestra historia, capacita para la \u00abmisi\u00f3n por dentro\u00bb como la entend\u00ed\u00ada P\u00ed\u00ado XI, el papa de las misiones y de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica: los obreros evangelizadores de los obreros, los j\u00f3venes de los j\u00f3venes&#8230; La revisi\u00f3n de vida forma a los militantes que, como el fermento, han de transformar la masa. Fernando Urbina recuerda a este prop\u00f3sito tres caracter\u00ed\u00adsticas del fermento: \u00abes peque\u00f1o, tiene una alta energ\u00ed\u00ada y est\u00e1 dentro de la masa, en contacto vivo con ella\u00bb4.<\/p>\n<p>Contribuye a la formaci\u00f3n de una actitud comunitaria, y no s\u00f3lo porque el equipo de revisi\u00f3n de vida ayude a salir del anonimato, personalice las relaciones frente a la masa y facilite mayor eficacia en la acci\u00f3n, sino por-que el equipo hace m\u00e1s cercana y palpable la experiencia de Iglesia orando juntos, meditando juntos la palabra de Dios, acogiendo juntos la llamada a la conversi\u00f3n, buscando juntos la acci\u00f3n apost\u00f3lica m\u00e1s conveniente&#8230; (cf IC 34-36).<\/p>\n<p>Fortalece en quien la practica la unidad de vida, porque ayuda a descubrir lo esencial: la obra de la gracia en las personas y en los acontecimientos5. La revisi\u00f3n de vida fortalece la convicci\u00f3n de que la presencia de Dios s\u00f3lo se revela si se ilumina la vida con la luz de la experiencia de fe de la Iglesia, y as\u00ed\u00ad propicia la confrontaci\u00f3n de la vida y la Palabra. Desde otro punto de vista, tambi\u00e9n ayuda a incorporar la acci\u00f3n concreta en la respuesta a la llamada de Dios, de modo que la fe no sea confesada s\u00f3lo unilateralmente a trav\u00e9s de las f\u00f3rmulas razonablemente articuladas, o de las celebraciones lit\u00fargicas, sino que la raz\u00f3n, la emoci\u00f3n y la acci\u00f3n, la persona toda, que-da implicada en la confesi\u00f3n de la fe. Vivir la fe es decirla, celebrarla y practicarla; la revisi\u00f3n de vida propicia que la fe se act\u00fae por medio del amor (cf G\u00e1l 5,6).<\/p>\n<p>VII. L\u00ed\u00admites en su pr\u00e1ctica<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo revisi\u00f3n de vida se ha utilizado, m\u00e1s por comodidad que por deseo de precisi\u00f3n, para designar distintas pr\u00e1cticas de educaci\u00f3n de la fe que no son revisi\u00f3n de vida. Para que la revisi\u00f3n de vida d\u00e9 su fruto es importante no confundirla con lo que no es, y no convertirla en el \u00fanico medio de crecer en el conocimiento de Jesucristo y en el servicio a los hermanos.<\/p>\n<p>A veces se adjudican a la revisi\u00f3n de vida algunas limitaciones que no son propias del m\u00e9todo ni de su esp\u00ed\u00adritu, sino de una pr\u00e1ctica incorrecta o indebida. Ser\u00ed\u00ada incorrecto, por ejemplo, extenderse tanto en el primer momento del \u00abver exterior\u00bb que, sin pasar por el \u00abver interior\u00bb, se busque en la Sagrada Escritura un pasaje que legitime una posici\u00f3n ya tomada de antemano respecto del hecho que se revisa. Ser\u00ed\u00ada indebido, con el pretexto de que la revisi\u00f3n de vida es un modo de oraci\u00f3n, no orar sino haciendo revisi\u00f3n de vida. Ser\u00ed\u00ada igualmente indebido, con el pretexto de que ya se hace revisi\u00f3n de vida, dejar de hacer el examen de conciencia, al que la revisi\u00f3n de vida introduce y, por as\u00ed\u00ad decir, ofrece material.<\/p>\n<p>Como m\u00e9todo de formaci\u00f3n cristiana, que ense\u00f1a a dirigirse desde los hechos de vida a la Sagrada Escritura para buscar en ella una clave para la interpretaci\u00f3n y el discernimiento, cabe decir que es tanto m\u00e1s eficaz cuanto m\u00e1s se complemente con el recorrido inverso, es decir, desde la Sagrada Escritura a la vida, para iluminarla, interpretar-la y corregirla. Sobre todo cuando se trata de la formaci\u00f3n cristiana b\u00e1sica, no emplear otro m\u00e9todo m\u00e1s que la revisi\u00f3n de vida encierra el peligro de no tener en cuenta la Sagrada Escritura en su integridad y dejar de lado determinados aspectos de la experiencia eclesial de la fe.<\/p>\n<p>En todo caso, si se complementa con otras acciones educativas de la fe, que aseguren la atenci\u00f3n debida a la globalidad de la vida cristiana, la revisi\u00f3n de vida puede considerarse una aportaci\u00f3n notable a la tradici\u00f3n educativa de la Iglesia, al servicio de la formaci\u00f3n misionera de laicos militantes, llamados a intervenir decididamente en la transformaci\u00f3n de este mundo para que venga a nosotros el reino de Dios.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. \u00abLa Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y este tipo de asociaciones y movimientos tienen hoy la mi-si\u00f3n de ayudar eficazmente a concretar una experiencia eclesial y un espacio comunitario propicio para el crecimiento de la fe, presentando&#8230; un estilo de vida cristiana en la Iglesia y el ejemplo de un testimonio p\u00fablico del creyente en la sociedad\u00bb (IC 35). &#8211; 2 Los obispos espa\u00f1oles definen estos grupos como \u00abpeque\u00f1as comunidades que transmiten la fe, la oraci\u00f3n y la liturgia de la Iglesia, con un estilo de vida y de compromiso apost\u00f3lico&#8230; que facilitan la constante interacci\u00f3n entre fe y vida\u00bb (IC 35). &#8211; 3. As\u00ed\u00ad ayuda a comprenderlo J. 1. GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS en las \u00faltimas p\u00e1ginas de su ensayo de cristolog\u00ed\u00ada La humanidad nueva, Sal Terrae, Santander 1984, 583-593. &#8211; 4. F. URBINA, Pastoral y espiritualidad para el mundo moderno II, Popular, Madrid 1993, 145. &#8211; 5. A. MARECHAL, La revisi\u00f3n de vida, Nova Terra, Barcelona 1960, 293.<\/p>\n<p>BIBL.: BONDUELLE J., Situaci\u00f3n actual de la revisi\u00f3n de vida, Nova Terra, Barcelona 1965; CASTA\u00ed\u2018O COLOMER J., La JOC en Espa\u00f1a (1946-1970), S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978; CHENU M. D., El evangelio en el tiempo, Estela, Barcelona 1966; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Edice, Madrid 1999; CONGAR Y. M., Jalones para una teolog\u00ed\u00ada del laicado, Estela, Barcelona 1965; CRESPO L. F., Revisi\u00f3n de vida y seguimiento de Jes\u00fas, HOAC, Madrid 19922; JOSSUA J. P., Chr\u00e9tiens au monde. O\u00fa en est la th\u00e9ologie de la \u00abr\u00e9vision de viev et de \u00abl&#8217;\u00e9v\u00e9nementy?, VSpS 71 (1964) 455-479; MARECHAL A., La revisi\u00f3n de vida, Nova Terra, Barcelona 1960; RoYo E., Acci\u00f3n militante y revisi\u00f3n de vida, Popular, Madrid 1967; SPINSANTI S., Revisi\u00f3n de vida, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 1671-1682.<\/p>\n<p>\u00ed\u0081ngel Matesanz Rodrigo<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La revisi\u00f3n de vida en el marco de la espiritualidad contempor\u00e1nea &#8211; II. La pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida: 1. Elementos estructurales de la revisi\u00f3n de vida; 2. Indicaciones metodol\u00f3gicas &#8211; III. La revisi\u00f3n de vida como hecho teol\u00f3gico &#8211; IV. Aplicaciones particulares de la revisi\u00f3n de vida: 1. La revisi\u00f3n de vida en los institutos religiosos; 2. Revisi\u00f3n de vida y grupos juveniles; 3..Revisi\u00f3n de vida y examen de conciencia.<\/p>\n<p>I. La revisi\u00f3n de vida en el marco de la espiritualidad contempor\u00e1nea<br \/>\nEn la constelaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas espirituales brotadas del tronco de la experiencia cristiana, le ha correspondido un \u00e9xito de los m\u00e1s singulares a la pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida. Surgida originalmente de la rama juvenil de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica francesa (la JOC), se difundi\u00f3 r\u00e1pidamente por los dem\u00e1s sectores de la misma Acci\u00f3n Cat\u00f3lica; luego, la adoptaron grupos que trabajaban en situaci\u00f3n misionera, religiosos y religiosas, sacerdotes, institutos seculares y grupos juveniles de orientaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Su expansi\u00f3n va coreada por voces de aprecio que adoptan tonos entusiastas. Congar lleg\u00f3 a decir que la revisi\u00f3n de vida aparec\u00ed\u00ada como la forma de espiritualidad t\u00ed\u00adpica del postconcilio. Algunos grupos llegan a atribuir a la revisi\u00f3n de vida la funci\u00f3n de vinculum perfectionis, del elemento que mantiene unidos a aquellos que tienden a un seguimiento radical de Cristo (\u00abla revisi\u00f3n de vida es el fundamento de la fraternidad\u00bb). Cuando se inculca \u00abvivir en estado de revisi\u00f3n de vida\u00bb, \u00e9sta llega a ocupar claramente el puesto que en otros tiempos se atribu\u00ed\u00ada a la presencia de Dios. No queremos dejarnos llevar por el f\u00e1cil juego de las frases altisonantes. Es m\u00e1s importante analizar el significado profundo que esta pr\u00e1ctica asume en el contexto de la espiritualidad actual. Se ha querido ver en nuestra \u00e9poca espiritual una revoluci\u00f3n an\u00e1loga a la que tuvo lugar en el s. xiv con la devotio moderna. La revisi\u00f3n de vida podr\u00ed\u00ada tener entonces para nuestra \u00e9poca una importancia equivalente a la que tuvo la oraci\u00f3n \u00abde reflexi\u00f3n\u00bb en la espiritualidad moderna.<\/p>\n<p>Dec\u00ed\u00adamos que la cuna de la revisi\u00f3n de vida fue la JOC. Su campo de cultivo fue la espiritualidad del laicado comprometido. Su libro prof\u00e9tico es Oraciones, de M. Quoist. Las razones del \u00e9xito y de la r\u00e1pida difusi\u00f3n de la revisi\u00f3n de vida hay que buscarlas en las necesidades a las que ha dado una respuesta eficaz. Una lenta pero incontenible transformaci\u00f3n socio-psicol\u00f3gica impulsaba hacia una participaci\u00f3n de todos en los problemas de todos. Los obreros de las f\u00e1bricas y los j\u00f3venes de la escuela aprend\u00ed\u00adan a tomar la palabra, a intervenir y a reclamar el derecho a ser protagonistas de su propio destino. El mayo franc\u00e9s del 68 estuvo precedido de una larga gestaci\u00f3n, durante la cual los militantes efectuaron su aprendizaje de democracia directa. Al mismo tiempo, se llegaba al descubrimiento del valor primitivo del \u00abgrupo\u00bb. La psicolog\u00ed\u00ada estudiaba su funci\u00f3n y su din\u00e1mica; la experiencia demostraba su absoluta necesidad para contrastar el anonimato de la cultura de masas, para personalizar las relaciones y para dar mayor incisividad al \u00abcomprometerse\u00bb. Limitando nuestra consideraci\u00f3n al campo de la militancia espec\u00ed\u00adficamente cristiana, la necesidad m\u00e1s profundamente sentida era la de integrar el mundo mismo de la fe con la acci\u00f3n directa en la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales alienantes. No se quer\u00ed\u00ada reducir la funci\u00f3n de la fe al incremento de la piedad privada y al cumplimiento de las pr\u00e1cticas del culto. En el lenguaje teol\u00f3gico preconciliar adquiri\u00f3 muchas veces esta relaci\u00f3n el nombre de tensi\u00f3n entre. \u00abhorizontalismo\u00bb y \u00abverticalismo\u00bb. A continuaci\u00f3n se centr\u00f3 la atenci\u00f3n en los inconvenientes derivados de la dicotom\u00ed\u00ada entre acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Los grupos cristianos comprometidos encontraron en la revisi\u00f3n de vida la posibilidad de reaccionar frente a la disociaci\u00f3n entre fe e intervenci\u00f3n en el campo social, con el prop\u00f3sito de reconstruir la unidad y la homogeneidad de la existencia cristiana. Es cierto que en un primer momento se llev\u00f3 a cabo esta sutura preferentemente a nivel moral, es decir, con referencia al comportamiento social y a la conducta personal de un determinado ambiente. Sin embargo, de la lectura de la primera bibliograf\u00ed\u00ada dedicada a la revisi\u00f3n de vida surge el intento constante de superar el nivel moral para dar a la revisi\u00f3n de vida una profundidad teol\u00f3gica espec\u00ed\u00adfica. Y se puede decir que la operaci\u00f3n consigui\u00f3 un \u00e9xito completo, seg\u00fan veremos en detalle en el contexto de la justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida, al llevar a la interiorizaci\u00f3n y a la personalizaci\u00f3n de los acontecimientos, prepara una intervenci\u00f3n m\u00e1s dura, m\u00e1s motivada y m\u00e1s responsable. Constituye una gu\u00ed\u00ada para la acci\u00f3n apost\u00f3lica del individuo y del grupo entero, una vez que se ha agudizado la mirada y se ha transformado la mentalidad por un encuentro directo con el plan de Dios revelado claramente en Jesucristo.<\/p>\n<p>Antes de descender a detalles, es oportuno poner de relieve la consonancia global de esta actitud con la que el concilio Val. II propone a toda la Iglesia. Este la ve en el mundo, y no fuera de \u00e9l ni separada del mismo. Exhorta a los cristianos a no retirarse aristocr\u00e1ticamente de la lid, sino a discernir los signos de los tiempos, a colaborar con todos en orden a la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano y a mirar al mundo con los ojos de Dios, caminando hacia Dios como hombres del mundo. Hay quien ha querido ver en el concilio una enorme revisi\u00f3n de vida llevada a cabo por toda la Iglesia. Independientemente de la met\u00e1fora, parece controvertible que la revisi\u00f3n de vida en sentido t\u00e9cnico est\u00e1 en sinton\u00ed\u00ada con lo que el concilio espera de toda la comunidad de los creyentes.<\/p>\n<p>II. La pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida<br \/>\n1. ELEMENTOS ESTRUCTURALES DE LA REVISI\u00ed\u201cN DE VIDA &#8211; A medida que los grupos cristianos practicaban la revisi\u00f3n de vida, iba destacando la exigencia de definir las caracter\u00ed\u00adsticas constitutivas de la misma para distinguirla de otras pr\u00e1cticas espirituales. En el libro de J. Bonduelle sobre el tema de la revisi\u00f3n de vida, encontramos un conjunto de testimonios directos de este trabajo de progresiva calibraci\u00f3n; son testimonios tomados de boletines de diversos movimientos apost\u00f3licos que practicaban la revisi\u00f3n de vida &#8216;. A trav\u00e9s de esta documentaci\u00f3n es posible revivir el proceso de progresiva puesta a punto a lo largo de los a\u00f1os cincuenta y comienzo de los sesenta.<\/p>\n<p>En vez de dar una \u00e1rida definici\u00f3n, preferimos sugerir los aspectos fundamentales de la revisi\u00f3n de vida describiendo c\u00f3mo \u00abfunciona\u00bb. Evoquemos visualmente la situaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica de un grupo de personas que se sienta en torno a una mesa. La revisi\u00f3n de vida no se hace a solas, de t\u00fa a t\u00fa; ni tampoco se hace en masa. El n\u00famero de personas que admite es precisamente el que haga posible un intercambio en el que todos participen. La dimensi\u00f3n num\u00e9rica de la revisi\u00f3n de vida tiene un car\u00e1cter funcional con respecto al intercambio personal. Adem\u00e1s, el grupo se estructura formalmente. La referencia a un cometido com\u00fan crea la unidad del grupo. Los franceses llaman a este tipo de grupo equipe, t\u00e9rmino ampliamente internacionalizado. Los fil\u00f3logos han puesto de relieve que esta palabra designaba originalmente un convoy de lanchas a la salida del estuario; a continuaci\u00f3n pas\u00f3 a significar un grupo de seres humanos vinculados a un trabajo com\u00fan o unidos entre s\u00ed\u00ad por un cometido com\u00fan. Lo cierto es que la relaci\u00f3n de compromiso com\u00fan es condici\u00f3n indispensable para que el grupo reunido pueda hacer revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>El segundo elemento que pone al grupo en situaci\u00f3n de revisi\u00f3n de vida es el que especifica la finalidad del encuentro. Este pu\u00f1ado de personas no se re\u00fane para discutir un tema de estudio ni para preparar o celebrar la liturgia, como tampoco por el simple placer de estar reunidas unas cuantas personas de car\u00e1cter af\u00ed\u00adn. Los componentes del grupo que hacen revisi\u00f3n de vida se re\u00fanen espec\u00ed\u00adficamente para \u00abconversar\u00bb. Hacen referencia a la vida, a los acontecimientos cotidianos y a todo aquello que estructura la existencia propia y de las dem\u00e1s personas en el ambiente de trabajo y en la familia. El \u00abhecho de vida\u00bb se transforma de esta manera en el punto de convergencia de la inteligencia cristiana de los miembros del grupo. \u00abInteligencia-cristiana\u00bb: ambos elementos son esenciales. La inteligencia es reclamada en este campo dentro de su funci\u00f3n etimol\u00f3gica de \u00abintus-legere\u00bb, es decir, de ver m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, de captar las motivaciones de las personas, la madeja de causas que inciden en un acontecimiento; en una palabra, la inteligencia est\u00e1 llamada a hacer que salgan a flote las otras nueve d\u00e9cimas partes de un hecho de vida que, como un iceberg, se encuentran bajo la superficie del agua de las apariencias. El retrato exacto de una situaci\u00f3n nace del descubrimiento de las dimensiones invisibles de todo hecho. La inteligencia de estas personas es, adem\u00e1s, una inteligencia cristiana, es decir, motivada por la fe, al referirsea Jesucristo y a su evangelio. El hecho de vida se contempla al trasluz de la buena nueva de un plan de Dios sobre el mundo, anunciado y realizado por Jes\u00fas; un plan que sigue implic\u00e1ndonos a todos los hombres; un plan que confiere a las vicisitudes del mundo una profundidad misteriosa d insospechada.<\/p>\n<p>No nos alargaremos m\u00e1s en este aspecto de la revisi\u00f3n de vida, porque habremos de tomarlo en consideraci\u00f3n m\u00e1s detalladamente cuando aportemos indicaciones sobre la metodolog\u00ed\u00ada de la revisi\u00f3n de vida. Baste por ahora haber recordado este elemento constitutivo: el conversar fraterno sobre los hechos de la vida intentando verlos con la mirada misma de Dios, esa mirada que nosotros conocemos por haberla le\u00ed\u00addo en los ojos de Jes\u00fas, por haberla escuchado de su boca y por haberla visto en sus acciones. Es evidente entonces que el grupo que hace revisi\u00f3n de vida -y \u00e9ste es el \u00faltimo elemento constitutivo- vive un m\u00e9todo de oraci\u00f3n, ya sea que \u00e9sta surja expl\u00ed\u00adcitamente durante el desarrollo de la reuni\u00f3n, ya sea que se encuentre latente en todo el encuentro sin aflorar de forma expl\u00ed\u00adcita a la conciencia (se puede pensar en la experiencia de los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas, que hacen con un peregrino an\u00f3nimo la \u00abrevisi\u00f3n de vida\u00bb sobre un \u00abhecho de vida\u00bb recientemente sucedido en Jerusal\u00e9n&#8230; y rezan adorando los planes de Dios y entrando en una actitud interior de metanoia, pero que s\u00f3lo m\u00e1s tarde reconocer\u00e1n la gracia de aquel momento de oraci\u00f3n: \u00ab\u00bfNo ard\u00ed\u00ada nuestro coraz\u00f3n&#8230;?\u00bb).<\/p>\n<p>Estas referencias a las intenciones fundamentales y al clima que envuelve la revisi\u00f3n de vida nos permiten trazar expresamente los l\u00ed\u00admites que la separan de otras actividades espirituales an\u00e1logas. Ante todo, por ser una pr\u00e1ctica espiritual que afecta a un grupo de personas en cuanto tal grupo, se distingue de los r ejercicios espirituales y de todas aquellas actividades que se proponen llevar al creyente al desierto para que en su individualidad se sit\u00fae frente al amor trascendente de Dios y a las responsabilidades que de ello se derivan. An\u00e1logamente, podemos decir que la revisi\u00f3n de vida se diferencia de la correcci\u00f3n fraterna y del examen de conciencia hecho en grupo. Tambi\u00e9n es algo distinto de la pausa de revisi\u00f3n de la actividad, que todo grupo activo debe imponerse para no perderse en un activismo est\u00e9ril. Alguno de estos elementos puede estar presente de forma ocasional. Sin embargo, lo que distingue espec\u00ed\u00adficamente a la revisi\u00f3n de vida en cuanto m\u00e9todo que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la espiritualidad del compromiso apost\u00f3lico, es la reflexi\u00f3n cristiana realizada en com\u00fan con el fin de adquirir una visi\u00f3n de la vida cotidiana en sinton\u00ed\u00ada con la mirada con que el Padre contempla el mundo en orden a la realizaci\u00f3n de su proyecto de salvaci\u00f3n. Se trata de una \u00absegunda mirada\u00bb a la realidad; una mirada de fe viva, que pone de relieve el valor que la vida profana tiene a los ojos de Dios y que revela la llamada divina inserta en los acontecimientos cotidianos. Esta segunda mirada permite al creyente establecer una uni\u00f3n org\u00e1nica entre la fe y la vida para transformarse as\u00ed\u00ad en la base operativa de la actividad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>2. INDICACIONES METODOL\u00ed\u201cGICAS &#8211; Al difundirse entre los diversos movimientos apost\u00f3licos, la revisi\u00f3n de vida experiment\u00f3 modificaciones de m\u00e9todos. En cuanto expresi\u00f3n de la espiritualidad de la acci\u00f3n, es obvio que sea sensible a los diversos enfoques operativos de la realidad. La referencia al Evangelio -el llamado momento del \u00abjuzgar\u00bb-es vinculante para cualquier tipo de m\u00e9todo. Las diversificaciones se producen en el modo en que, al comienzo de la revisi\u00f3n de vida, la atenci\u00f3n se centra en los hechos; es decir, en el momento del \u00abver\u00bb. Algunos prefieren concentrarse en las actividades del grupo mismo, con lo cual la revisi\u00f3n de vida es equivalente a un interrogatorio cr\u00ed\u00adtico sobre la acci\u00f3n llevada a cabo. La pausa que el grupo dedica a someter a reflexi\u00f3n religiosa su propio compromiso activo, deber\u00ed\u00ada llamarse m\u00e1s exactamente \u00abrevisi\u00f3n de actividad\u00bb. Es necesario ampliar el concepto espec\u00ed\u00adfico de revisi\u00f3n de vida, si queremos incluir en \u00e9l este tipo particular de observaci\u00f3n de lo realizado por el grupo. Sin embargo, no se puede decir que esta ampliaci\u00f3n implique una falsificaci\u00f3n del sentido de la revisi\u00f3n de vida. Pero es cierto sobre todo cuando la revisi\u00f3n de actividad se utiliza en grupos juveniles; en estos casos la revisi\u00f3n de actividad se convierte en momento de crecimiento, que se hace necesario pedag\u00f3gicamente por la exigencia de fijar la atenci\u00f3n en la dimensi\u00f3n sobrenatural de las iniciativas apost\u00f3licas.<\/p>\n<p>Otros m\u00e9todos de revisi\u00f3n de vida dirigen, en cambio, la atenci\u00f3n hacia los t\u00ed\u00adpicos \u00abhechos de vida\u00bb. Y \u00e9stos se eligen ocasionalmente, seg\u00fan las experiencias y el inter\u00e9s de los miembros del grupo. A veces los hechos de vida se eligen dentro del cuadro fijado por la \u00abencuesta\u00bb anual. La encuesta no es una inquisici\u00f3n, es decir, no es una mirada indiscreta al interior de la vida de los dem\u00e1s, sino un esfuerzo de atenci\u00f3n permanente en un sector determinado, con el fin de evitar la dispersi\u00f3n y la superficialidad.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea el campo concreto de la vida que se quiera someter a observaci\u00f3n, la revisi\u00f3n de vida procede seg\u00fan tres momentos fundamentales y sucesivos, que han recibido nombres diversos en las distintas organizaciones: ver-juzgar-actuar: encuentro-verificaci\u00f3n-compromiso; realidad experimentada-realidad transfigurada en la fe-realidad transformada en la caridad; ver-comprender-colaborar. La denominaci\u00f3n m\u00e1s difundida es la primera, ya que se ha acreditado por el amplio uso que se ha hecho de ella en la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica francesa. En todas partes se constata la misma dial\u00e9ctica: de lo visible y concreto, formado por hechos de vida o por actividades llevadas a cabo, se pasa a lo invisible concreto, lo de Dios, que obra en la realidad de acuerdo con un proyecto de creaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n, para terminar desembocando en la vivencia concreta del compromiso apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>La experiencia ha ratificado un m\u00e9todo cada vez m\u00e1s preciso. En \u00e9l se prev\u00e9 que, una vez delimitado el hecho de vida que constituye el punto de partida, la revisi\u00f3n de vida proceda mediante estos tres momentos, siguiendo la l\u00ed\u00adnea de algunas preguntas-gu\u00ed\u00ada concretas (los franceses las llaman grilles). Estas no pretenden ser una camisa de fuerza para la revisi\u00f3n de vida, sino un carril que la ayude a no desviarse. El m\u00e9todo, si ha sido experimentado amplia y fielmente, sirve para interiorizar el procedimiento de la revisi\u00f3n de vida, es decir, para conseguir que se convierta en el modo habitual con que el creyente se acerque a la realidad y a los acontecimientos de la vida, incluso cuando no haga formalmente la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Examinemos ahora m\u00e1s de cerca c\u00f3mo procede una revisi\u00f3n de vida. Aunque resumida, esta descripci\u00f3n podr\u00e1 servir a cualquiera como iniciaci\u00f3n al m\u00e9todo de la revisi\u00f3n. Durante el primer momento se centra toda la atenci\u00f3n en el hecho de vida propuesto por cualquier miembro del grupo. Con larevisi\u00f3n de vida se gira en torno a este hecho para \u00abverlo\u00bb en todas sus componentes: las actitudes de las personas implicadas, las motivaciones, las influencias de los modelos sociales, la inserci\u00f3n del hecho en el tejido de la sociedad y de la humanidad. Para este primer momento pueden ser \u00fatiles las siguientes preguntas-gu\u00ed\u00ada&#8217;:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 est\u00ed\u00admulos o motivos interiores han llevado a X a este tipo de comportamiento?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfNo hemos experimentado tambi\u00e9n nosotros alguna vez el mismo impulso o sentimiento?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfConocemos otros hechos en los que act\u00faa el mismo impulso o sentimiento?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfQui\u00e9n puede haber influido en el protagonista, siendo, por tanto, corresponsable con \u00e9l?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfY qu\u00e9 responsabilidad tenemos nosotros?<br \/>\nComo se ve, las preguntas-gu\u00ed\u00ada encauzan la b\u00fasqueda hacia una implicaci\u00f3n de los participantes en el hecho examinado. De otra forma, la revisi\u00f3n de vida degenerar\u00ed\u00ada en simple chismorreo o en moralismo de tipo farisaico.<\/p>\n<p>Esta primera visi\u00f3n del hecho es completada por consideraciones que se mueven en un \u00e1mbito al que podr\u00ed\u00adamos llamar de \u00abteolog\u00ed\u00ada natural\u00bb. Se trata de hacerse sensibles a los valores creativos subyacentes a toda situaci\u00f3n, sobre todo al valor de la persona, que jam\u00e1s puede cancelar por completo ninguna deformaci\u00f3n pecaminosa. A este respecto podemos ayudarnos con las siguientes preguntas:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 hay de creado por Dios en el hecho llevado a cabo por X?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfDe qu\u00e9 forma ha sido deformado destruido por el mal este bien de X?<br \/>\nSin embargo, en nuestra calidad de cristianos, nuestra visi\u00f3n de la realidad no est\u00e1 completa hasta que no la hayamos transportado al plano de Dios revelado en Jesucristo. Mediante \u00e9l se ha puesto de manifiesto el designio de amor del Padre, es decir, el modo en que todas las cosas est\u00e1n llamadas a \u00abcontribuir al bien\u00bb (Rom 8,28). Tenemos acceso al secreto de Dios (el \u00abmisterio\u00bb, en el lenguaje de san Pablo); a trav\u00e9s de las palabras y los gestos humanos de Jes\u00fas somos iniciados, por as\u00ed\u00ad decirlo, en la \u00abmentalidad de Dios\u00bb. As\u00ed\u00ad, las cosas, los acontecimientos, las personas que tenemos ante los ojos se transfiguran. \u00abJuzgamos\u00bb la realidad con la misma mirada del Padre revelada por Jes\u00fas. La referencia al Evangelio es aqu\u00ed\u00ad indispensable. La revisi\u00f3n de vida presta atenci\u00f3n privilegiada a aquellos pasajes en los que es Jes\u00fas mismo, con sus opciones y sus actitudes concretas, quien nos da la \u00abbuena nueva\u00bb del reino. La Escritura no aparece entonces ya como libro que contiene una sabidur\u00ed\u00ada arcana, sino como testimonio viviente a favor del testigo viviente del Dios viviente. La experiencia del Cristo viviente en la palabra de Dios es uno de los frutos m\u00e1s preciosos de la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Para un desarrollo concreto de la revisi\u00f3n de vida, en este segundo momento nos podr\u00e1n ayudar las siguientes preguntas-gu\u00ed\u00ada:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00bfC\u00f3mo se comporta Jes\u00fas en situaciones semejantes en el Evangelio?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo actualmente para llevar a cumplimiento su plan de salvaci\u00f3n?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 parte del plan de Dios nos corresponde estudiar a fondo?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 colaboraci\u00f3n nos pide Dios en esta situaci\u00f3n?<br \/>\nEsta \u00faltima pregunta nos introduce en la tercera fase, que es la del \u00abobrar\u00bb. La acci\u00f3n no se agota en hacer esto o aquello. La acci\u00f3n primera y fundamental es el cambio de mentalidad, la conversi\u00f3n en el sentido de metanoia. Conocida la \u00abmentalidad\u00bb del Se\u00f1or y despu\u00e9s de adorar e interiorizar su plan, se intenta poner manos a la obra y comprometerse en una acci\u00f3n concreta. A este respecto resultan adecuadas las siguientes preguntas-gu\u00ed\u00ada:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00bfC\u00f3mo vemos ahora la situaci\u00f3n de X, as\u00ed\u00ad como la nuestra, en virtud de las constataciones que hemos hecho?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfC\u00f3mo podemos convertirnos a este nuevo modo de entender la vida?<br \/>\n\u2020\u00a2 \u00bfQu\u00e9 podemos hacer de momento por X?<br \/>\nIII. La revisi\u00f3n de vida como hecho teol\u00f3gico<br \/>\nLa pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida tiene indudablemente una trascendencia antropol\u00f3gica relevante. Centrada en los valores de la persona, de las relaciones humanas cercanas y del compromiso social, constituye un elemento de desarrollo tanto para el individuo como para el grupo. Pero \u00bfcu\u00e1l es su valor teol\u00f3gico? Las primeras tentativas de valoraci\u00f3n han visto en ella una expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de la espiritualidad del compromiso (P. Suavet) y un fruto maduro del despertar del laicado. En este sentido, P. Congar consideraba la revisi\u00f3n de vida como una creaci\u00f3n original debida a los laicos, quiz\u00e1 la primera de la historia en el campo de la espiritualidad: \u00abfruto y signo al mismo tiempo de la reconstrucci\u00f3n de un hombre cristiano\u00bb. La revisi\u00f3n de vida hace surgir un nuevo tipo de laico cristiano, plenamente inmerso en el mundo con su compromiso temporal, que expresa su fe cristiana en la trama m\u00e1s terrestre de la humanidad.<\/p>\n<p>Otros han intentado comprender teol\u00f3gicamente la revisi\u00f3n de vida a partir de la espiritualidad del \u00abacontecimiento\u00bb. Esta \u00f3ptica aparece ya expl\u00ed\u00adcitamente indicada en el pr\u00f3logo del libro de M. Quoist, al que hemos hecho referencia: \u00abEscuchad a Dios que habla muy realmente en la vida propia y en la vida del mundo. Dios se dirige a nosotros a trav\u00e9s de todos los acontecimientos\u00bb`. Esta indicaci\u00f3n ha sido seguida con gran seriedad e inter\u00e9s por el padre J. P. Jossua. Este autor toma como punto de partida la constataci\u00f3n de que el t\u00e9rmino \u00abacontecimiento\u00bb aparece constantemente en la bibliograf\u00ed\u00ada de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, especialmente despu\u00e9s del a\u00f1o 1959. Su uso no queda, en realidad, restringido a la revisi\u00f3n de vida, sino que aparece en gran parte de la producci\u00f3n teol\u00f3gica que se ocupa del compromiso de los laicos en el mundo. A pesar de que a veces el t\u00e9rmino va cargado de un peso desproporcionado, nos remite fundamentalmente a una concepci\u00f3n teol\u00f3gica seg\u00fan la cual Dios act\u00faa a trav\u00e9s de los acontecimientos hist\u00f3ricos; mediante \u00e9stos, si sabemos interpretarlos con fe a la luz del Evangelio, Dios nos llama a tomar posici\u00f3n y a actuar en pro de la evangelizaci\u00f3n del mundo y su transformaci\u00f3n en la estructura profana misma gracias a los dinamismos y a los valores evang\u00e9licos, sin que por ello pierda el mundo su autonom\u00ed\u00ada. La espiritualidad del acontecimiento se sit\u00faa pr\u00e1cticamente en la l\u00ed\u00adnea de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de las relaciones entre Iglesia y mundo, dependiente del pensamiento de Maritain;. Mounier, Chenu, de Congar y de Rahner. La revisi\u00f3n de vida, en su preocua pasi\u00f3n por llegar del acontecimiento a su significado misterioso para convertirse despu\u00e9s en acci\u00f3n evang\u00e9lica directa. se sit\u00faa en la misma l\u00ed\u00adnea que la preocupaci\u00f3n social propuesta por los, papas como conditio sine qua non de la autenticidad del Evangelio en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Pasando luego de las definiciones a los ejemplos pr\u00e1cticos, podemos encontrar en los dosieres de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica Obrera y de Masses Ouvri\u00e9res cantidad de indicaciones precisas sobre c\u00f3mo se traduce en hechos la espiritualidad del acontecimiento. Encontramos an\u00e1lisis meticulosos para comprender el \u00absentido divino\u00bb de una huelga, de una muerte en un caser\u00f3n popular, de un caso de racismo, de un acto de vandalismo juvenil. Estos hechos contingentes, mirados con una atenci\u00f3n evang\u00e9lica y transformados en objeto de un juicio cristiano, aparecen cargados de significados en el plan de Dios; precisamente esto es lo que permite comprometerse en una acci\u00f3n pastoral y militante. No est\u00e1 dicho, pues, que haya que aceptar el acontecimiento como \u00abvoluntad de Dios\u00bb, tal como se nos inculcaba en la espiritualidad de la \u00e9poca moderna (recu\u00e9rdese, por ejemplo, a san Francisco de Sales y su distinci\u00f3n entre la voluntad de Dios \u00absignificada\u00bb y la del \u00abbon plaisir\u00bb, que conocemos a trav\u00e9s de los acontecimientos). Tanto los acontecimientos locales menores como los acontecimientos pol\u00ed\u00adticos de gran trascendencia se contemplan como provocaci\u00f3n para actuar de una manera evang\u00e9lica. La espiritualidad del acontecimiento se mide, por lo tanto, por la estatura personal del cristiano, que encuentra su puesto no ya entre las fuerzas conservadoras, sino entre las vanguardias que adoptan una actitud cr\u00ed\u00adtica de cara a una sociedad que hay que transformar.<\/p>\n<p>Sin embargo, una cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica depurada percibe carencias en la teolog\u00ed\u00ada de la \u00abrealidad terrena\u00bb subyacente a la pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida. Especialmente en el per\u00ed\u00adodo preconciliar, ocurre a veces que el significado religioso est\u00e1 ligado de forma excesivamente precaria a la densidad humana del acontecimiento. El proceso de la revisi\u00f3n de vida se reduce entonces a una piadosa interpretaci\u00f3n de los acontecimientos&#8217;. Para salir al paso del peligro de esta simplificaci\u00f3n moralista, es necesario insistir en la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Iglesia. Esta va al mundo, pero en cuanto se considera signo del reino futuro de Dios; relee la historia humana de Jes\u00fas en el momento hist\u00f3rico actual no para edificarse, sino para proclamar, como los profetas b\u00ed\u00adblicos, la verdad de Dios en nuestra historia. No es ret\u00f3rico comprender la revisi\u00f3n de vida a partir del cometido prof\u00e9tico de la Iglesia: \u00abLa revisi\u00f3n de vida es el lugar de la profec\u00ed\u00ada de Cristo hoy. La misi\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada es iluminar la historia actual, esclarecer las opciones cruciales y convocar al hombre a la administraci\u00f3n responsable de su mundo en espera de la segunda venida de Cristo. Misi\u00f3n de la revisi\u00f3n de vida -misi\u00f3n tambi\u00e9n de la teolog\u00ed\u00ada bajo el aspecto cultural e ideol\u00f3gico- es guiar, criticar y profundizar la profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Tras el activo fermento de los a\u00f1os cincuenta era necesario que en la enorme cantera de experiencias pr\u00e1cticas y de ideas teol\u00f3gicas formada por el intercambio entre Iglesia y mundo se alzara una palabra autorizada y orientadora. Esta palabra la dijo el Vat. II, especialmente en la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo. Ya Juan XXIII hab\u00ed\u00ada inaugurado la actitud de la benevolencia y del di\u00e1logo. La Gaudium et Spes da un paso m\u00e1s. Afirma que la Iglesia, para desempe\u00f1ar su cometido, que es el de \u00abcontinuar la obra misma de Cristo\u00bb, debe abrir los ojos, la mente y el coraz\u00f3n ante los acontecimientos del mundo. \u00abPara cumplir esta misi\u00f3n es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la \u00e9poca e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomod\u00e1ndose a cada generaci\u00f3n, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relaci\u00f3n de ambas. Es necesario, por ello, conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dram\u00e1tico que con frecuencia le caracteriza\u00bb (GS 4). As\u00ed\u00ad pues, no es suficiente que el cristiano abandone el firmamento dogm\u00e1tico y vuelva a tomar contacto con los acontecimientos; es preciso, adem\u00e1s, que se refiera a acontecimientos cualificados: los \u00absignos de los tiempos\u00bb. Seg\u00fanuno de los te\u00f3logos que en mayor proporci\u00f3n ha inspirado esta perspectiva, se entiende por \u00absignos de los tiempos aquellos fen\u00f3menos generales que comprenden toda una esfera de actividad y expresan las aspiraciones y las necesidades de la humanidad actual. Pero estos fen\u00f3menos generales son `signos&#8217; tan s\u00f3lo en el \u00e1mbito de una toma de conciencia, en el movimiento de la historia. Al discernir de tal forma los signos de una realidad que los supera, los `acontecimientos&#8217; no quedan vaciados de su contenido inmediato. A pesar de que impliquen una historia santa, la historia no queda disminuida en su valor de historia. Para que los signos de los tiempos sean efectivamente signos, es necesario que el car\u00e1cter significativo de los acontecimientos y de los fen\u00f3menos no aparezca como una superestructura, sino que est\u00e9 integrado y encarnado en la misma realidad terrestre e hist\u00f3rica\u00bb. Los \u00absignos de los tiempos\u00bb constituyen un progreso teol\u00f3gico en relaci\u00f3n con la \u00abespiritualidad del acontecimiento\u00bb, en cuanto que impiden una lectura del sentido divino o evang\u00e9lico de los acontecimientos en sentido espiritualizante, haciendo abstracci\u00f3n de su realidad terrestre. Es preciso escucharlos y comprenderlos siguiendo las leyes que les son propias, sin intentar sobrenaturalizarlos prematuramente, lo que vendr\u00ed\u00ada a ser una instrumentalizaci\u00f3n apolog\u00e9tica. El recurso a los \u00absignos de los tiempos\u00bb no nos ahorra el esfuerzo especulativo, sino que nos obliga taxativamente a realizarlos, so pena de no prestar a Dios nada m\u00e1s que nuestra propia voz en el acontecimiento&#8217;.<\/p>\n<p>El subsuelo doctrinal de la teolog\u00ed\u00ada de los signos de los tiempos puede proporcionar a la revisi\u00f3n de vida un apoyo m\u00e1s s\u00f3lido que los conseguidos hasta el presente. Esta lo necesita para pasar de la fase de adolescencia explosiva a la de una madurez m\u00e1s reflexiva. \u00bfNo es quiz\u00e1 \u00e9ste el camino que ha seguido toda la Iglesia empe\u00f1ada en el acontecimiento conciliar?<br \/>\nIV. Aplicaciones particulares de la revisi\u00f3n de vida<br \/>\nCompletemos ahora el panorama de la pr\u00e1ctica y de la reflexi\u00f3n sobre la revisi\u00f3n de vida haciendo alguna referencia a su aplicaci\u00f3n en dos sectores particulares de la vida eclesial y compar\u00e1ndola con el examen de conciencia.<\/p>\n<p>1. LA REVISI\u00ed\u201cN DE VIDA EN LOS INSTITUTOS RELIGIOSOS &#8211; El desbordante \u00e9xito obtenido en los grupos apost\u00f3licamente comprometidos y la atenci\u00f3n creciente que se ha ganado de los te\u00f3logos y de las jerarqu\u00ed\u00adas eclesi\u00e1sticas, son para la revisi\u00f3n de vida una credencial m\u00e1s que suficiente ante cualquier tipo de ambiente cristiano. Nada tiene, pues, de extra\u00f1o que tambi\u00e9n las comunidades religiosas se hayan interesado por esta pr\u00e1ctica y, en algunos casos, la hayan adoptado. Y ello no por estar al d\u00ed\u00ada o adaptarse mec\u00e1nicamente a los gustos del laicado, sino por una actitud de disponibilidad interior frente a un m\u00e9todo espiritual que parece el m\u00e1s en consonancia con las exigencias actuales. Sin embargo, la inserci\u00f3n de la revisi\u00f3n de vida en las comunidades religiosas no es f\u00e1cil; entre otras cosas, porque es una f\u00f3rmula adaptada a un grupo (\u00e9quipe) y no a una comunidad. La indicaci\u00f3n se toma tanto en sentido num\u00e9rico como en sentido cualitativo. Antes, hemos asociado de manera visual la revisi\u00f3n de vida con un grupo peque\u00f1o que se sienta para discutir en torno a una mesa; ahora bien, \u00e9ste no suele ser el caso m\u00e1s corriente entre las comunidades religiosas tradicionales, que tienden a ser concentraciones desmesuradas. La contraindicaci\u00f3n se agrava si consideramos la funci\u00f3n del grupo. La revisi\u00f3n de vida re\u00fane a personas que, adem\u00e1s de haberse agregado por pura espontaneidad, se mantienen unidas por un compromiso com\u00fan. Las comunidades religiosas, por el contrario, suelen ser el resultado del acercamiento de personas muy distintas y en las que la vocaci\u00f3n com\u00fan no forma una base suficiente para proceder a un encuentro basado en la inmediatez y la espontaneidad. El grado de homogeneidad de una comunidad religiosa no es precisamente el que exige la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de vida est\u00e1 contraindicada especialmente all\u00ed\u00ad donde est\u00e1n implicadas las familias religiosas de cu\u00f1o antiguo. M\u00e1s que implicadas, estas comunidades podr\u00ed\u00adan verse complicadas. Si la familia religiosa ha nacido en otro clima y otra \u00e9poca; si ha asumido una fisonom\u00ed\u00ada determinada como consecuencia de la sedimentaci\u00f3n de formas tradicionales; si se mueve con reluctancia fuera del cauce de las constituciones, el querer introducir la revisi\u00f3n de vida corre el riesgo de provocar escisiones en la comunidad. Este puede ser el caso t\u00ed\u00adpico del vino nuevo que hace reventar los odres viejos. Esta posibilidad no puede considerarse a la ligera por parte de quien ha aprendido del Evangelio a ser respetuoso con la mecha humeante.<\/p>\n<p>Muy distinto es el caso de las familias religiosas de reciente constituci\u00f3n. Estas han crecido generalmente en el mismo clima social y eclesial en que se ha producido la toma de conciencia del laicado; la vida espiritual de los religiosos y de las religiosas se funda en una visi\u00f3n teol\u00f3gica de tipo hist\u00f3rico-b\u00ed\u00adblico m\u00e1s que sistem\u00e1tico-racionalista; la actitud frente al mundo es de simpat\u00ed\u00ada y de apertura, m\u00e1s que de defensa y apolog\u00e9tica; la intervenci\u00f3n apost\u00f3lica, llevada a cabo muchas veces en colaboraci\u00f3n con los laicos, ha sustituido al aislamiento tras los muros protectores del convento. All\u00ed\u00ad donde se verifican estas condiciones, puede introducirse sin violencia alguna la pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>Las dos situaciones extremas que aqu\u00ed\u00ad se han rese\u00f1ado y que desaconsejan o recomiendan respectivamente la adopci\u00f3n de la revisi\u00f3n de vida, est\u00e1n muy lejos de agotar todos los casos posibles. Como sucede habitualmente, la vida nos presenta m\u00e1s bien unas situaciones intermedias; en tales casos no se puede decidir con un s\u00ed\u00ad o un no dr\u00e1stico. La valoraci\u00f3n de la oportunidad de adoptar la revisi\u00f3n de vida en las situaciones fluctuantes es obra de &#8211;e-discernimiento de esp\u00ed\u00adritus. Sin embargo, no se desvaloriza la utilidad de la revisi\u00f3n de vida como instrumento de reestructuraci\u00f3n de las grandes comunidades en peque\u00f1os grupos centrados en compromisos concretos de testimonio y de apostolado.<\/p>\n<p>2. REVISI\u00ed\u201cN DE VIDA Y GRUPOS JUVENILES &#8211; Un campo de elecci\u00f3n para la pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida es el de los grupos juveniles. A muchos educadores les parece la revisi\u00f3n de vida un instrumento ideal para hacer del grupo un elemento estable de formaci\u00f3n cristiana que trasciende el momento espont\u00e1neo del asociacionismo juvenil. Su t\u00e9cnica responde excelentemente a la necesidad de encontrar un equilibrio entre la intervenci\u00f3n en la realidad circundante (compromiso, acci\u00f3n, realizaci\u00f3n de proyectos) y la \u00abcelebraci\u00f3n\u00bb de la acci\u00f3n misma (reflexi\u00f3n, contemplaci\u00f3n gozosa, b\u00fasqueda de un significado profundo). La revisi\u00f3n de vida ayuda, adem\u00e1s, a encarnar la fe cristiana, a inscribir la propia acci\u00f3n en el contexto de un plan de salvaci\u00f3n universal, ampliando as\u00ed\u00ad los centros de inter\u00e9s del grupo. Otro aspecto positivo de la revisi\u00f3n de vida podr\u00ed\u00ada ser el h\u00e1bito que en el joven crea mirar los hechos de vida como a c\u00e1mara lenta, examinando el haz de causas y de motivaciones subyacentes. Un &#8216;ver\u00bb bien llevado contrasta con la tendencia al dogmatismo, cuya r\u00e9plica en el plano moral es el dualismo, que divide al mundo en blanco y negro. Cuando se ha descendido al fondo del acontecimiento y se ha encontrado all\u00ed\u00ad un reflejo del propio rostro (si no, incluso, una cierta complicidad), no puede seguir uno emitiendo los mismos juicios que antes. Finalmente, la revisi\u00f3n de vida crea una familiaridad con el Evangelio y con los planes de Dios. En suma, este m\u00e9todo se acredita como medio muy adecuado para una pedagog\u00ed\u00ada de la fe. No parece por ello exagerada la opini\u00f3n de quien considera que la revisi\u00f3n de vida es una cuesti\u00f3n de vida o muerte para los grupos juveniles.<\/p>\n<p>Pero si hay que reconocer los m\u00e9ritos de la revisi\u00f3n de vida, es necesario tambi\u00e9n denunciar los peligros que lleva consigo. Cuando se quiere leer en un fen\u00f3meno hist\u00f3rico, sujeto de por s\u00ed\u00ad a una pluralidad de interpretaciones, un signo de Dios, se corre el riesgo de atribuir a la divinidad lo que depende de la iniciativa libre y ambigua del hombre. Por este camino se pueden introducir subrepticiamente el subjetivismo y el moralismo; es decir, se reconocer\u00e1 la acci\u00f3n de Dios en la historia tan s\u00f3lo en lo que corresponde a los deseos propios y corrobora las ideas propias. Ello nos desviar\u00e1 hacia una mentalidad de cu\u00f1o dogm\u00e1tico e integrista. En el l\u00ed\u00admite extremo de la degeneraci\u00f3n, lo que deber\u00ed\u00ada ser una escuela de la mirada de la fe puede convertirse en una escuela de ate\u00ed\u00adsmo. As\u00ed\u00ad se describen las posibles consecuencias de una interpretaci\u00f3n pietista de los acontecimientos: \u00abA fuerza de identificar a Dios con unas aproximaciones o unas interpretaciones discutibles o que no resisten el an\u00e1lisis m\u00e1s elemental, se corre el riesgo de hacer que Dios pase por ser una ilusi\u00f3n; la pedagog\u00ed\u00ada espiritual que lleva a los adolescentes a buscar a Dios en su propia vida, mientras no supere la etapa de buenas intenciones y no despierte el sentido de Dios por Dios mismo, corre el riesgo de desbocarse en el ate\u00ed\u00adsmom\u00e1s declarado; al descubrir que se ha designado con el nombre de &#8216;signo de Dios&#8217; lo que encuentra ahora que depende de la psicolog\u00ed\u00ada o de la relaci\u00f3n social m\u00e1s evidente, el adolescente podr\u00e1 pasar f\u00e1cilmente del car\u00e1cter ilusorio de la interpretaci\u00f3n adquirida al car\u00e1cter ilusorio del Dios as\u00ed\u00ad designado\u00bb.<\/p>\n<p>Es saludable evocar el espectro de una frustraci\u00f3n radical de los \u00e9xitos de la revisi\u00f3n de vida. As\u00ed\u00ad se nos pone en guardia contra el peligro de una lectura de la realidad que se reduzca a una piadosa interpretaci\u00f3n de los acontecimientos, saltando a pies juntillas el momento de la b\u00fasqueda de categor\u00ed\u00adas racionales de interpretaci\u00f3n y de transformaci\u00f3n de la realidad. Ser\u00ed\u00ada fatal que el joven se ilusionara con poseer, gracias a la revisi\u00f3n de vida, un atajo que le permite ver lo que sucede en el mundo, o bien una receta para intervenir. La revisi\u00f3n de vida ser\u00e1, por el contrario, un precioso instrumento de formaci\u00f3n si ayuda al adolescente a luchar contra la tendencia al integrismo y le ense\u00f1a a concentrar su mirada en Cristo muerto y resucitado, que es el \u00fanico signo dado por Dios a los hombres, y a obrar seg\u00fan la \u00e9tica de la libertad y de la responsabilidad, que surge de un encuentro aut\u00e9ntico con los planes revelados por Dios.<\/p>\n<p>3. REVISI\u00ed\u201cN DE VIDA Y EXAMEN DE CONCIENCIA &#8211; Las consideraciones sobre la funci\u00f3n pedag\u00f3gica de la revisi\u00f3n de vida nos autorizan a intentar un desarrollo ulterior, estableciendo una comparaci\u00f3n entre la pr\u00e1ctica de la revisi\u00f3n de vida y la del examen de conciencia. Este \u00faltimo ha gozado durante muchos siglos de gran consideraci\u00f3n en la vida espiritual, sobre todo en los ambientes mon\u00e1sticos. Muchos autores espirituales han recomendado este ejercicio como instrumento privilegiado para alcanzar un mejor conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo, lo que constituye un presupuesto psicol\u00f3gico para cualquier progreso en la vida asc\u00e9tica. Tambi\u00e9n hay quien ha pretendido fundar la pr\u00e1ctica del examen de conciencia sobre la exhortaci\u00f3n de san Pablo respecto a la participaci\u00f3n en la mesa eucar\u00ed\u00adstica: \u00abExam\u00ed\u00adnese, pues, el hombre y entonces coma del pan y beba del c\u00e1liz\u00bb (1 Cor 11,8). Hist\u00f3ricamente, la influencia mayor se debi\u00f3 a las pr\u00e1cticas an\u00e1logas que recomendaron los fil\u00f3sofos estoicos (S\u00e9neca y Plutarco) desde la perspectiva de una \u00e9tica naturalista, centrada en el hombre, que les era propia, orientada a reforzar psicol\u00f3gicamente al individuo y a hacerlo capaz de autodeterminarse. Del ejercicio asc\u00e9tico con vistas a un progreso moral o espiritual, conocido como examen general de conciencia, se fue diferenciando el examen particular. Recomendado ya en la Imitaci\u00f3n de Cristo (\u00abSi todos los a\u00f1os extirp\u00e1ramos un vicio, pronto ser\u00ed\u00adamos perfectos\u00bb), encontr\u00f3 su forma cl\u00e1sica en los >Ejercicios espirituales de san Ignacio. El examen particular permite concentrarse durante un cierto per\u00ed\u00adodo en un solo defecto (la \u00abpasi\u00f3n dominante\u00bb) para combatirlo o en una sola virtud para conquistarla.<\/p>\n<p>Como pr\u00e1ctica distinta del examen asc\u00e9tico de conciencia, el examen de conciencia previo a la confesi\u00f3n sacramental ha sido una pr\u00e1ctica tambi\u00e9n familiar entre los cristianos piadosos. Los catecismos han propuesto diversos modelos para este examen; algunos se basan en la serie de los mandamientos de la ley de Dios o de los preceptos de la Iglesia, mientras que otros se gu\u00ed\u00adan por la lista de deberes (para con Dios, para consigo mismo y para con el pr\u00f3jimo), y otros aun por el esquema de los vicios y las virtudes.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de los dos ex\u00e1menes de conciencia, el asc\u00e9tico y el sacramental, se ha vuelto cada vez m\u00e1s rara entre los cristianos de hoy. Los motivos son diversos. Adem\u00e1s de la cr\u00ed\u00adtica formulada en virtud de un conocimiento menos ingenuo de los mecanismos psicol\u00f3gicos, tambi\u00e9n ha desempe\u00f1ado un papel decisivo la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral. Esta ha evidenciado los l\u00ed\u00admites de un examen llevado a cabo de forma preferentemente casu\u00ed\u00adstica y siguiendo un proceso de autorreflexi\u00f3n extra\u00f1o al di\u00e1logo de fe-amor, que constituye la tonalidad fundamental de la vida espiritual cristiana. Al examen de conciencia tradicional le faltaba ante todo la confrontaci\u00f3n con el plan de Dios, que inspira una presencia apost\u00f3lica activa y creadora en el mundo, caracter\u00ed\u00adstica de la espiritualidad subyacente a la revisi\u00f3n de vida. Alguna que otra tentativa de renovar el examen de conciencia en sentido din\u00e1mico y apost\u00f3lico se ha llevado a cabo en los a\u00f1os de mayor difusi\u00f3n de esta espiritualidad\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy parece que los tiempos est\u00e1n en saz\u00f3n para que del encuentro de las ciencias psicol\u00f3gicas con la espiritualidad de la acci\u00f3n surjan est\u00ed\u00admulos decisivos de renovaci\u00f3n tambi\u00e9n para este ejercicio espiritual tradicional. El examen de conciencia no puede ser sustituido simplemente por la revisi\u00f3n de vida. El sentido espiritual y la funci\u00f3n pr\u00e1ctica de estos dos ejercicios son distintos. El examen de conciencia sigue siendo el contrapeso que impide al cristiano proyectado en la acci\u00f3n volcarse hacia el exterior perdiendo contacto con el polo de la personalidad, donde maduran las decisiones que orientan la vida eterna.<\/p>\n<p>S. Spinsanti<br \/>\nBIBL.-Bonduelle, J, Situaci\u00f3n actual de la revisi\u00f3n de vida, Nova Terra, Barcelona 1966.-Casta\u00f1o Colomer. J. La JOC en Espa\u00f1a (1946-1970), S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1978.-Congar, Y. M.-J. Jalones para una teolog\u00ed\u00ada del laicado, Estela, Barcelona 1965.-Chenu, M: D, El evangelio en el tiempo, Estela, Barcelona 1966.-Chenu, M.-D, Los signos de los tiempos. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, en Congar, Y. M.-J. Peuchmaurd. M. La Iglesia en el mundo de hoy, Taurus, Madrid 1970, II, 253-278.-Chico Gonz\u00e1lez. P, El misterio de la vida religiosa: revisiones comunitarias, Centro Vocacional La Salle, Bujedo (Burgos) 1976.-Godin, A, La vida de los grupos en la Iglesia, Studium, Madrid 1973.-Izquierdo Moreno, C, Convivencias juveniles, Studium, Madrid 1976.-Lebret, J.-Suavet, Th, Examen de conciencia para nuestro tiempo, Estela, Barcelona 1960.-Marechal, A, Toda nuestra vida en el Evangelio a trav\u00e9s de la revisi\u00f3n de vida, Nova Terra. Barcelona 1966.-Mart\u00ed\u00adnez, F. Principios fundamentales sobre la revisi\u00f3n de vida, Berit, Zaragoza 1968.-Martinez Garc\u00ed\u00ada, F. La revisi\u00f3n de vida, Herder. Barcelona 1973.-Movimiento Familiar Cristiano, La revisi\u00f3n de vida, MFC. Bilbao 1970.-Royo. E. Acci\u00f3n militante y revisi\u00f3n de vida, JOC, Madrid 1964.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[432] Se suele denominar con esta expresi\u00f3n al proceso o tiempo que una persona o una comunidad dedican a reflexionar sobre sus formas de pensamiento o de comportamiento, con el fin de mejorar ambas dimensiones y purificar sus intenciones menos concordes con los ideales que se hayan propuesto. 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