{"id":13405,"date":"2016-02-05T08:58:52","date_gmt":"2016-02-05T13:58:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revoluciones-sociales\/"},"modified":"2016-02-05T08:58:52","modified_gmt":"2016-02-05T13:58:52","slug":"revoluciones-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revoluciones-sociales\/","title":{"rendered":"REVOLUCIONES SOCIALES"},"content":{"rendered":"<p>[964][868]<br \/>\n Son muchas las convulsiones ideol\u00f3gicas que se han producido desde el racionalismo del siglo XVIII, el socialismo del siglo XIX y el liberalismo del siglo XX.<\/p>\n<p>     Los tres siglos han supuesto un cambio vertiginoso en la sociedad occidental. Y sus revoluciones pol\u00ed\u00adticas, industriales, tecnol\u00f3gicas e incluso morales, han llegado a transformar el mundo. La colonizaci\u00f3n de nuevo cu\u00f1o que se desarrolla despu\u00e9s de la independencia de las naciones americanas en el siglo XIX y de las africanas en el siglo XX, junto con el despertar industrial y comercial de Asia, han hecho vivir al mundo entero en un estado permanente de revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan J. Comblin, asistimos a la tercera gran revoluci\u00f3n industrial y econ\u00f3mica. La primera tuvo lugar entre 1770 y 1880, bajo el signo del carb\u00f3n, las grandes y pesadas m\u00e1quinas, la escasa tecnolog\u00ed\u00ada, la abundante mano de obra y los bajos salarios. Se enfrentaron los minoritarios patronos y la masa proletaria. Cobraron fuerza los sindicatos y los movimientos obreros revolucionarios.<\/p>\n<p>Una segunda revoluci\u00f3n, marcada por la electricidad y el petr\u00f3leo, desde 1880 hasta 1970, bajo el signo de la \u00abproductividad\u00bb. Se propician procesos de automatizaci\u00f3n y el trabajo tiende a ser de mantenimiento y control de las m\u00e1quinas. Se reduce el horario de trabajo. Comienza a tomar cuerpo el llamado \u00abestado del Bienestar\u00bb. Los sindicatos no son revolucionarios e incluso defienden los intereses de las industrias para salvar el empleo. Los obreros se diversifican en categor\u00ed\u00adas, defendiendo cada cual sus intereses. Se afianza la clase media. El capital pertenece a las multinacionales. La producci\u00f3n se centra en bienes relativamente simples, a gran escala industrial. Las empresas tratan de conquistar el mercado del consumo.<\/p>\n<p>La tercera revoluci\u00f3n se basa en la alta tecnolog\u00ed\u00ada y la inform\u00e1tica. La producci\u00f3n se centra en productos diversificados, poco numerosos, y con un valor muy alto. Ah\u00ed\u00ad radica su beneficio: no viene de la gran cantidad de productos sino de la venta de pocos objetos, pero muy caros. Se buscan nuevos materiales, nuevos ingredientes. La actual tecnolog\u00ed\u00ada se alimenta de muchos componentes o piezas, producidas en lugares diferentes. Es el triunfo de la descentralizaci\u00f3n y de las multinacionales. En la era de la cibern\u00e9tica se posibilita la comunicaci\u00f3n inmediata y simult\u00e1nea y el desplazamiento inmediato de los grandes capitales de las multinacionales. Para los nuevos productos hay que crear necesidad y mercado. El marketing es esencial. Los trabajadores, se implican en el proceso de producci\u00f3n. Al primar la calidad del producto, es necesaria su inteligencia, cualificaci\u00f3n y competitividad. La m\u00e1quina tiene un promedio de vida de tres a\u00f1os, antes de quedar anticuada<br \/>\nLos postulados de esta tercera revoluci\u00f3n ya hab\u00ed\u00adan sido anunciados por A. Toffler cuando hablaba, a principios de los a\u00f1os 80, de la famosa \u00abtercera ola\u00bb que comportar\u00ed\u00ada una visi\u00f3n universalista y holon\u00ed\u00admica de la realidad, el desarrollo interplanetario, el predominio de los mass media que har\u00e1n del mundo la gran aldea global. Ciertamente seguir\u00e1n amenazando peligros como la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, el terrorismo nuclear o el fascismo electr\u00f3nico, pero se impone la \u00abpractop\u00ed\u00ada\u00bb: \u00abeste mundo no ser\u00e1 ni el mejor ni el peor de todos los mundos posibles sino un mundo que es pr\u00e1ctico y preferible al que ten\u00ed\u00adamos\u00bb. A diferencia de las utop\u00ed\u00adas, la practop\u00ed\u00ada no es est\u00e1tica ni se halla petrificada en una irreal imperfecci\u00f3n. Pero tampoco es revisionista, modelada sobre alg\u00fan ideal imaginado del pasado. La civilizaci\u00f3n de la tercera ola es un futuro pract\u00f3pico, que da acogida a las diferencias individuales y abraza (m\u00e1s que suprime) la variedad racial, regional, religiosa y subcultural. Una civilizaci\u00f3n moldeada en torno al hogar, la pasi\u00f3n por el arte, la bio\u00e9tica, ecol\u00f3gica y profundamente democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>En esta tercera revoluci\u00f3n, se asiste a la muerte y transformaci\u00f3n del denominado trabajo asalariado desde una paradoja: para crecer econ\u00f3micamente se necesita menos trabajo.<\/p>\n<p>De ser el trabajo, una dimensi\u00f3n fundamental de la persona, y un medio privilegiado de realizaci\u00f3n personal y comunitario, ha pasado a contemplarse como un lujo y un bien escaso. En todo esto, el neoliberalismo tiene mucho que decirnos.<\/p>\n<p>Como remedios al desempleo, desde \u00e1mbitos de reflexi\u00f3n creyente, se solicita: una reforma fiscal para potenciar el sector privado; mayor protecci\u00f3n de empleo, al mismo tiempo, en el sector p\u00fablico; un salario m\u00ed\u00adnimo nacional o ciudadano; reforma del sistema de prestaciones; mejores condiciones de trabajo y buena negociaci\u00f3n m\u00e1s justa del salario; reciclaje y formaci\u00f3n permanente del trabajador y la posibilidad de foros nacionales sobre el empleo.<\/p>\n<p>BIBL: &#8211; J. COMBUN, Cristianos rumbo al siglo XXI, San Pablo, Madrid 1997; A. TOFFLER, La tercera ola, Plaza y Jan\u00e9s, Barcelona 1984; D. SHEPPARD-R. D\u00ed\u008dEZ SALAZAR, El desempleo y el futuro del trabajo. Una investigaci\u00f3n para las Iglesias, Sal Terrae, Santander 1999.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[964][868] Son muchas las convulsiones ideol\u00f3gicas que se han producido desde el racionalismo del siglo XVIII, el socialismo del siglo XIX y el liberalismo del siglo XX. Los tres siglos han supuesto un cambio vertiginoso en la sociedad occidental. Y sus revoluciones pol\u00ed\u00adticas, industriales, tecnol\u00f3gicas e incluso morales, han llegado a transformar el mundo. 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