{"id":13406,"date":"2016-02-05T08:58:54","date_gmt":"2016-02-05T13:58:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revolucion\/"},"modified":"2016-02-05T08:58:54","modified_gmt":"2016-02-05T13:58:54","slug":"revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revolucion\/","title":{"rendered":"REVOLUCION"},"content":{"rendered":"<p>[808]<br \/>\n  Es la conmoci\u00f3n social, t\u00e9cnica, pol\u00ed\u00adtica o militar que provoca un cambio en las estructuras y obliga a la sociedad a renovar sus leyes y usos, frecuentemente de forma violenta. La revoluci\u00f3n se presenta como una convulsi\u00f3n y una ruptura de la evoluci\u00f3n. Por eso conlleva distorsi\u00f3n y cambios de direcci\u00f3n en las formas de gobierno y de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En los tiempos recientes, ante los cambios acelerados que se producen en determinados aspectos o sectores de la vida social se habla con frecuencia con t\u00e9rminos asociados a la idea de revoluci\u00f3n: industrial, tecnol\u00f3gica, audiovisual, inform\u00e1tica, sexual, cient\u00ed\u00adfica, biol\u00f3gica. El com\u00fan denominador de todas ellas es la ruptura, real o aparente, con los ritmos anteriores de la vida, la alteraci\u00f3n del orden habitual, cierta distorsi\u00f3n de posturas y actitudes<br \/>\n    No siempre las revoluciones son perjudiciales para la paz y el progreso. A veces son saltos adelante que conmueven las sociedades y obligan a los cambios de estructuras. Tampoco las revoluciones son siempre beneficiosas: con cierta frecuencia rompen valores que costaron muchos siglos construirlos y dejan tras de s\u00ed\u00ad la ruina y el vac\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Revoluci\u00f3n como concepto teor\u00e9tico de la sociolog\u00ed\u00ada y de la historia<br \/>\nBajo el aspecto del derecho civil r. significa la supresi\u00f3n de un orden jur\u00ed\u00addico y de gobierno con medios no previstos como leg\u00ed\u00adtimos por este orden, y el establecimiento de un nuevo orden; es, por tanto, una ruptura del derecho, y en caso de \u00e9xito, el establecimiento de un derecho nuevo jur\u00ed\u00addicamente vinculante. Con ello r. significa una magnitud que trasciende el derecho positivo y es primariamente un concepto teor\u00e9tico de la sociolog\u00ed\u00ada y de la historia.<\/p>\n<p>Como fundamental acontecimiento social e hist\u00f3rico (y con ello esencialmente distinto de fen\u00f3menos externamente afines, como golpe de Estado, rebeli\u00f3n, revuelta, asunci\u00f3n del poder, etc.) la r. es un momento determinado en el proceso de la \u00ab-> sociedad\u00bb y por ello s\u00f3lo se puede entender adecuadamente a partir de la estructura dial\u00e9ctica y dialog\u00ed\u00adstica de la misma. Sociedad, entendida en este sentido como proceso dial\u00e9ctico o como sujeto de la historia, no significa sola o primariamente la coordinaci\u00f3n f\u00e1ctica de individuos particulares, su inclusi\u00f3n efectiva en una estructura de orden, sino que representa el acontecer continuo de un enjuiciamiento e interpretaci\u00f3n mutuos entre personas, realizados en cada acci\u00f3n (como acci\u00f3n de un sujeto consciente de s\u00ed\u00ad mismo). Tal interpretaci\u00f3n tiene su realidad en la mutua ordenaci\u00f3n social y por ello queda determinada, no s\u00f3lo a partir de las intenciones interpersonales de los hombres particulares, sino, sobre todo, a partir del ofrecimiento previo de sentido que est\u00e1 contenido en aquellos medios sociales dentro de los cuales los hombres particulares encuentran su lugar social, su definici\u00f3n social y con ello la realidad de su interpretaci\u00f3n interpersonal. Tales medios son, las maneras de interacci\u00f3n que proceden a toda acci\u00f3n individual y est\u00e1n en ella como trasfondo, desde el trabajo artesano e industrial, etc., a trav\u00e9s de la fuerza espec\u00ed\u00adfica de integraci\u00f3n de las instituciones econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas, que a su vez son la fijaci\u00f3n de autointerpretaciones entrelazadas de la interacci\u00f3n social en su totalidad, y que forman en cierto modo los conceptos fijos de la sociedad sobre s\u00ed\u00ad misma, hasta el lenguaje, finalmente, que, en el sentido de la totalidad de lo hablado, constituye el medio \u00faltimo y envolvente por el que la sociedad se entiende a s\u00ed\u00ad misma: su medio universal de sentido. Este acontecer de la mutua interpretaci\u00f3n entre personas en el cual se hace en cada caso una mediaci\u00f3n reciproca de intenci\u00f3n personal y de ofrecimiento social de sentido, no es en absoluto algo secundario que se a\u00f1ada a la existencia personal ya constituida del individuo, sino que significa esencialmente la apertura de una posibilidad determinada y positiva de existencia personal, y representa con ello la aut\u00e9ntica \u00absubstancia\u00bb de la personalidad y de la sociedad.<\/p>\n<p>Pero con esta determinaci\u00f3n dial\u00e9ctico-procesual del sentido de la \u00absociedad\u00bb, se da la posibilidad hist\u00f3rica de que los individuos que se median y son mediados en ella se dividan fundamentalmente en los grupos de aquellos que disponen de los medios de interpretaci\u00f3n y determinaci\u00f3n del sentido y lugar sociales &#8211; medios de producci\u00f3n, instituciones, medios de comunicaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica &#8211; y que se convierten por ello en los \u00abadministradores\u00bb de las categor\u00ed\u00adas del proceso social, en los que interpretan primariamente, en los \u00abdominadores\u00bb, por una parte y los grupos de aquellos que de antemano no pueden disponer sobre las posibilidades categoriales de su autorrealizaci\u00f3n social e interpersonal, y que, en esta limitaci\u00f3n previa de sus oportunidades de autorrealizaci\u00f3n, est\u00e1n privados de la capacidad de disponer sobre s\u00ed\u00ad mismos, es decir, de su libertad, y as\u00ed\u00ad pasan a ser primariamente los \u00abinterpretados\u00bb de la sociedad, los \u00abdominados\u00bb, por otra parte. En cuanto tal distribuci\u00f3n de la sociedad no es una necesidad funcional t\u00e9cnica, sino un poder parcial de disposici\u00f3n de algunos hombres sobre otros, y, en este sentido, fundamenta el \u00abdominio\u00bb y la \u00abesclavitud\u00bb; se da con ello el peligro de la negaci\u00f3n de las posibilidades personales de vida para los dominados, y desde aqu\u00ed\u00ad, con efectos retroactivos, el riesgo de una autonegaci\u00f3n de la sociedad en su esencia como apertura ilimitada de realidad interpersonal en una mediaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca y equilibrada. La fuerza social explosiva de semejante contradicci\u00f3n permanece latente mientras ella, por m\u00e1s que de hecho se realice institucionalmente, pueda interpretarse en el terreno ling\u00fc\u00ed\u00adstico de forma armonizante, mientras pueda enmascararse en una -> ideolog\u00ed\u00ada aparentemente conciliadora. Pero, en una sociedad as\u00ed\u00ad constituida, la contradicci\u00f3n de tal diferenciaci\u00f3n se alzar\u00e1 como crisis solamente cuando &#8211; y en la medida en que &#8211; se haga consciente como tal, es decir, cuando los dominados exigen refleja y expresamente la sociedad m\u00e1s autodeterminaci\u00f3n, m\u00e1s autonom\u00ed\u00ada y una medida m\u00e1s alta de personalidad que la otorgada hasta ahora.<\/p>\n<p>Las situaciones sociales de crisis que as\u00ed\u00ad surgen son \u00abrelativas\u00bb en cuanto en su potencia cr\u00ed\u00adtica dependen de la radicalidad con que una sociedad adquiere conciencia de su propia contradicci\u00f3n por la negaci\u00f3n &#8211; parcial &#8211; de la posibilidad de existencia personal, y saca de esa conciencia una voluntad de cambio. Sin embargo, dentro de esta relatividad, es totalmente posible una crisis \u00ababsoluta\u00bb, en el sentido de que la exigencia de autonom\u00ed\u00ada por parte del grupo hasta entonces \u00abdominado\u00bb, y su oposici\u00f3n a la determinaci\u00f3n del \u00absentido\u00bb por los medios sociales previamente dados, superan la flexibilidad de \u00e9stos, as\u00ed\u00ad como su capacidad de reforma, y los rechazan en su conjunto. Esta agudizaci\u00f3n del proceso social de interpretaci\u00f3n, hasta el punto de convertirse en una contradicci\u00f3n irreconciliable entre las posibilidades de sentido abiertas en y por la sociedad y la exigencia consciente y expresa de un cumplimiento real del -> sentido personal hasta llegar a una oposici\u00f3n simplemente contradictoria entre lo recibido y lo deseado, define la situaci\u00f3n revolucionaria; la revoluci\u00f3n misma es entonces la disoluci\u00f3n de tal situaci\u00f3n por el derrumbamiento correspondiente o, hablando m\u00e1s estrictamente, su disoluci\u00f3n por la fuerza.<\/p>\n<p>A partir de esta fundamental definici\u00f3n formal se determina an\u00e1logamente el sentido en que puede hablarse de r. en \u00e1mbitos particulares de interacci\u00f3n social, en el arte, p. ej., a saber: en cuanto un nuevo y fuerte prop\u00f3sito de sentido (y, en este caso, de configuraci\u00f3n) no quiere o no puede transformar las posibilidades de representaci\u00f3n previamente dadas, pues se siente totalmente ajeno a ellas, y s\u00f3lo es capaz de realizarse mediante una renuncia completa a las mismas.<\/p>\n<p>A la luz de una consideraci\u00f3n te\u00f3rica de la historia, una situaci\u00f3n revolucionaria se caracteriza por el hecho de que la permanente mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica y dialog\u00ed\u00adstica entre donaci\u00f3n propia de sentido social, como presente fijado socialmente del sentido transmitido hasta ahora, y actualizaci\u00f3n de ese origen previo como creaci\u00f3n de un sentido actual, se escinde en una mera negaci\u00f3n mutua. La r. en un sentido m\u00e1s concreto se define por la abstracci\u00f3n y totalidad con que ella rechaza su origen en forma plena y absolutamente negativa, y afirma su novedad absoluta; practica con ello la contradicci\u00f3n de tener su propia mediaci\u00f3n hist\u00f3rica fuera de s\u00ed\u00ad misma, y as\u00ed\u00ad, en esta abstracci\u00f3n, est\u00e1 continuamente amenazada por la contrarrevoluci\u00f3n como actualidad de su origen, o bien por el peligro de caer en forma inconsciente, y por eso m\u00e1s decididamente, en ese su pasado mismo bajo un mero cambio de signos. Sin embargo, en un sentido m\u00e1s amplio, tambi\u00e9n puede llamarse revolucionario un movimiento de derrocamiento que, como negaci\u00f3n de su origen inmediato, se realiza y entiende al mismo tiempo como posici\u00f3n de un pasado anterior y como reconocimiento de sus ofrecimientos de sentido todav\u00ed\u00ada no agotados, o sea, como un -> renacimiento e incluso como una -> restauraci\u00f3n (que en general est\u00e1 bajo el signo de una contrarrevoluci\u00f3n).<\/p>\n<p>II. Revoluci\u00f3n pragm\u00e1tica, escatol\u00f3gica y permanente<br \/>\nEsta determinaci\u00f3n formal (como teor\u00ed\u00ada de la sociedad y de la historia) del lugar de la r., admite tres modalidades totalmente distintas:<br \/>\n1. Primero, la constituci\u00f3n institucional y ling\u00fc\u00ed\u00adstica que la sociedad adquiere constantemente por el procedimiento dial\u00e9ctico-hist\u00f3rico, en principio puede ser considerada pragm\u00e1ticamente como un equilibrio, que de antemano s\u00f3lo es posible en parte entre grupos de una sociedad necesariamente distintos en sus funciones y, por ello, desiguales en su peso pol\u00ed\u00adtico. Bajo esta perspectiva una r. s\u00f3lo puede entenderse pragm\u00e1ticamente, es decir, su sentido como negaci\u00f3n concreta de medios sociales previamente dados se mide siempre por el concreto estado reprobable que ella cambia efectivamente. Tal r. se distingue de la reforma s\u00f3lo gradualmente, a saber, o por el hecho de que no permanece &#8211; como la reforma &#8211; inmanente al sistema, sino que cambia los principios de la sociedad misma, o por el hecho de que, en vez de seguir los caminos previstos en el sistema total de mediaci\u00f3n social para eliminar endurecimientos en el proceso de mediaci\u00f3n y elementos innecesarios, toma el camino de una nueva organizaci\u00f3n directa y violenta de la sociedad (cf. en este sentido la teor\u00ed\u00ada de las mutazioni en Maquiavelo, de los changementsen Bodin e incluso de la metabol\u00e9 en Arist\u00f3teles).<\/p>\n<p>2. En el contexto de una teor\u00ed\u00ada de la historia, que no ve en el hecho de la mediaci\u00f3n social una dial\u00e9ctica infinita y sin meta, sino que lo entiende como proceso de constante profundizaci\u00f3n y radicalizaci\u00f3n de la conciencia de s\u00ed\u00ad misma por parte de la sociedad, con la perspectiva de una apropiaci\u00f3n definitiva, absolutamente lograda, de la propia mismidad en su existencia social y personal, la r. se convierte bajo determinadas circunstancias en una magnitud escatol\u00f3gica en cierto sentido. La contradicci\u00f3n fundamental de las sociedades hist\u00f3ricas al distinguir entre \u00abse\u00f1ores\u00bb y \u00absiervos\u00bb, aunque sea en forma sublimada, no es tomada aqu\u00ed\u00ad pragm\u00e1ticamente, como problema social y pol\u00ed\u00adtico de organizaci\u00f3n, sino que es entendida, impl\u00ed\u00adcita o expl\u00ed\u00adcitamente, en un sentido ontol\u00f3gico, como diastasis absoluta de la realidad hist\u00f3rica y de la verdad y autenticidad del ser en la societas perfecta. \u00abLa\u00bb r. &#8211; aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo pensable singularmente, como transici\u00f3n hacia \u00abla\u00bb sociedad perfecta &#8211; adquiere con ello el sentido de ser final de la \u00abprehistoria\u00bb at\u00e1vica en su mala dial\u00e9ctica, de ser emancipaci\u00f3n definitiva de la sociedad frente a su estado de ca\u00ed\u00adda en la contradicci\u00f3n, de ser g\u00e9nesis de un grado nuevo, todav\u00ed\u00ada no existente, de mediaci\u00f3n de existencia social y personal, de traer un \u00abmundo nuevo\u00bb. Revoluciones escatol\u00f3gicas en este sentido &#8211; que, apoy\u00e1ndonos en la distinci\u00f3n establecida anteriormente, tienden a la negaci\u00f3n total del pasado y por eso permanecen siempre abstractas y amenazadas por su origen &#8211; lo fueron, mirando a su realizaci\u00f3n y a su concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismas, sobre todo las revoluciones filos\u00f3ficamente conscientes de la edad moderna, ante todo la -> revoluci\u00f3n francesa de 1789 y las revoluciones marxistas: la de Rusia en 1917, la de China en 1949, la de Cuba en 1959. En esa interpretaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismas como momentos de la \u00abr. universal\u00bb, estas revoluciones apuntan a la -> apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, la cual, en un simbolismo claramente an\u00e1logo, esperaba una cat\u00e1strofe universal como transici\u00f3n a un mundo sano (salvado), y apuntan igualmente a su mediaci\u00f3n por las corrientes quiliastas del medievo, que bajo la perspectiva de una teolog\u00ed\u00ada de la historia formul\u00f3 espec\u00ed\u00adficamente el abad Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore. Tales corrientes adquirieron importancia pol\u00ed\u00adtica, p. ej., en la aparici\u00f3n de los -> c\u00e1taros.<\/p>\n<p>Este concepto escatol\u00f3gico de r., tal como, por lo menos como tendencia com\u00fan, atraviesa la discusi\u00f3n te\u00f3rica sobre la sociedad y la historia bajo impulso del -> marxismo, plantea en forma muy aguda el problema hermen\u00e9utico-social de la relaci\u00f3n entre -> teor\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica. Por un lado, la r. s\u00f3lo puede prosperar por la conciencia de las estructuras sociales de dominio, y no simplemente por la contradicci\u00f3n implicada de hecho en ellas; presupone, pues, en cierto modo, un autoan\u00e1lisis de la sociedad y, con ello, una teor\u00ed\u00ada de la misma. Por otro lado, la posibilidad de una teor\u00ed\u00ada revolucionaria adecuada realmente a las circunstancias depende, bajo un doble punto de vista, de la pr\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n. En primer lugar, el grupo de los \u00abdominados\u00bb s\u00f3lo llega al fondo de su dependencia de ofrecimientos sociales de sentido, dados previamente y sustra\u00ed\u00addos a su disposici\u00f3n (en forma de estados econ\u00f3micos, de instituciones pol\u00ed\u00adticas y de una regulaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica\u00bb en la acepci\u00f3n m\u00e1s amplia), en la medida en que practica la supresi\u00f3n de esta dependencia. Y, en segundo lugar, toda teor\u00ed\u00ada de la r. no es m\u00e1s que un mero juego intelectual si no se hace pr\u00e1ctica, al menos en el sentido de una modificaci\u00f3n real de la conciencia; y entonces el an\u00e1lisis teor\u00e9tico m\u00e1s cr\u00ed\u00adtico de la realidad social es s\u00f3lo un modo nuevo &#8211; c\u00ed\u00adnico en todo caso &#8211; de resignarse ante esta realidad y de \u00abreconciliarse\u00bb indignamente con ella. As\u00ed\u00ad pues, la r. en el sentido de una liberaci\u00f3n \u00abescatol\u00f3gica\u00bb de la sociedad hacia s\u00ed\u00ad misma, exige como su teor\u00ed\u00ada adecuada una hermen\u00e9utica (consciente de su rango ontol\u00f3gico) de la libertad social conjunta, en forma de un programa pol\u00ed\u00adtico de acci\u00f3n para la emancipaci\u00f3n de los dominados sobre una base filos\u00f3fica de la interpersonalidad; tanto es la r. un momento en la realizaci\u00f3n de su hermen\u00e9utica, como \u00e9sta es un momento necesario en la realizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos dos tipos de r., el \u00abpragm\u00e1tico\u00bb y el \u00abescatol\u00f3gico\u00bb, no s\u00f3lo se distinguen en el \u00e1mbito te\u00f3rico, sino que precisamente en la pr\u00e1ctica, en el campo de la acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica concreta, entran f\u00e1cilmente en la m\u00e1s dura competencia, pues mientras que la primera r., la pragm\u00e1tica, tiene su finalidad definitiva en la reforma f\u00e1ctica de algunas relaciones sociales, la segunda r., la escatol\u00f3gica, s\u00f3lo puede querer tales reformas y practicarlas en vistas al cambio absoluto, o sea, como momentos de una hermen\u00e9utica escatol\u00f3gica de la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb social, y por ello debe rechazar las transformaciones limitadas que tengan su fin en s\u00ed\u00ad mismas, supuesto que \u00e9stas aunque de hecho signifiquen una mejora, adormezcan precisamente la conciencia de la alternativa absoluta y as\u00ed\u00ad obstaculicen la realizaci\u00f3n de la hermen\u00e9utica de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. A un tercer tipo de r. conduce la visi\u00f3n pr\u00e1ctica de que el derrocamiento revolucionario en general, como fruto de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rico-social en su forma m\u00e1s aguda, no puede tener el sentido espec\u00ed\u00adfico en su resultado, el cual, como realidad social determinada, es a su vez un o frecimiento de sentido que s\u00f3lo est\u00e1 dado previamente y que ha de apropiarse todav\u00ed\u00ada; sino que s\u00f3lo puede tener el sentido espec\u00ed\u00adfico en su actual realizaci\u00f3n como acontecer del sentido, de una \u00e9poca, en su acontecer, pues, en cuanto \u00fanica manera como el -> sentido puede ser socialmente real. Por consiguiente, r. aqu\u00ed\u00ad no significa ya la irrupci\u00f3n en una situaci\u00f3n nueva, que, como tal l\u00ed\u00admite, ser\u00ed\u00ada un mero momento en trance de desaparici\u00f3n; es, m\u00e1s bien, el acto en que una sociedad se comprende, se media y se realiza radicalmente a s\u00ed\u00ad misma, la realidad de una autorreflexi\u00f3n de la sociedad que no deja absolutamente nada fuera de s\u00ed\u00ad misma, la manera espec\u00ed\u00adfica de ser de aquella mediaci\u00f3n social de sentido que solamente puede subsistir como movimiento (y no en su resultado f\u00e1ctico). En esta concepci\u00f3n de la r. como acto de reflexi\u00f3n propiamente constitutivo de la sociedad, late la idea de una revoluci\u00f3n permanente como \u00fanica constituci\u00f3n social v\u00e1lida.<\/p>\n<p>Esa idea acu\u00f1\u00f3 en tiempos la concepci\u00f3n de la democracia como reflexi\u00f3n permanente &#8211; institucionalizada por la constituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica &#8211; de la sociedad sobre s\u00ed\u00ad misma; y, en forma totalmente distinta, ha sido practicada en la \u00abrevoluci\u00f3n cultural\u00bb china de los a\u00f1os sesenta. Mas precisamente mirando a \u00e9sta se muestra el peligro de que una r. \u00ababsoluta\u00bb de ese tipo, como supresi\u00f3n realizada continuamente de toda fijaci\u00f3n institucional del proceso de la sociedad, fije, por su parte, el acto de la reflexi\u00f3n social, s\u00f3lo leg\u00ed\u00adtimo corno momento, y caiga en la euforia vac\u00ed\u00ada de la negaci\u00f3n abstracta, vinculando la libertad, a la que quiere servir, a la tradici\u00f3n vaciada de sentido del derrocamiento, y aniquil\u00e1ndola de esa manera.<\/p>\n<p>III. Revoluci\u00f3n como problema teol\u00f3gico<br \/>\nHasta ahora, en la teolog\u00ed\u00ada cristiana la r. mayormente ha sido estudiada s\u00f3lo como problema de \u00e9tica pol\u00ed\u00adtica, desde el punto de vista de su solicitud moral y, con ello, en el contexto del derecho de -> resistencia, por una parte, y en el de la pregunta sobre la licitud de la violencia b\u00e9lica, por otra; de todos modos, como caso muy especial de una \u00e9tica pol\u00ed\u00adtica, apoyada en Rom 13, 1-7 y generalmente conservadora. Esta manera de consideraci\u00f3n bast\u00f3 para la comprensi\u00f3n medieval de la r. como seditio u obsessio, en el sentido, por consiguiente, de una revuelta estatal o de una rebeli\u00f3n contra el orden estatalmente sancionado; pero es de todo punto insuficiente para la moderna conciencia revolucionaria como liberaci\u00f3n de la sociedad hacia s\u00ed\u00ad misma, bien sea en forma de un estado escatol\u00f3gico, o bien en forma de un proceso social que alcanza su verdad en la r. permanente.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moderna articula inicialmente su respuesta adecuada a este planteamiento del problema y a sus pretensiones teor\u00e9ticas, sobre la historia, volviendo sus ojos a su propio origen escatol\u00f3gico. A partir del mensaje cristiano como promesa y de su caracterizaci\u00f3n del futuro como dimensi\u00f3n propia de Dios; la r. en el sentido de respuesta humana a la exigencia divina, que renueva radical y absolutamente, se descubre aqu\u00ed\u00ad como categor\u00ed\u00ada fundamental de la teolog\u00ed\u00ada. En parte partiendo de esta reflexi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, que con frecuencia pretenda apoyarse en la ex\u00e9gesis, y sobre todo como consecuencia de la actual situaci\u00f3n social de cat\u00e1strofe en Iberoam\u00e9rica, a la que, dada su universalidad, las Iglesias ya no pueden sustraerse de ninguna manera; se dibuja una nueva tarea de la teolog\u00ed\u00ada. Esta, se afirma, como hermen\u00e9utica revolucionaria de la salvaci\u00f3n, mediante una ilustraci\u00f3n y, en caso necesario, una actividad pol\u00ed\u00adtica debe contribuir a posibilitar nuevamente un proceso de la sociedad digno del hombre, es decir, ha de contribuir concretamente a la eliminaci\u00f3n de contradicciones sociales bajo todas las formas de relaciones unilineales de dominio. En consecuencia, abriendo nuevas formas aceptables para la instauraci\u00f3n de un sentido social, debe preparar tambi\u00e9n la posibilidad de \u00abIglesia\u00bb y de \u00abfe\u00bb, no como alienaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la sociedad en su m\u00e1s alto nivel, sino como su absoluta automediaci\u00f3n hist\u00f3rica de sentido; y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada formular su contenido positivo como la propia y responsable conciencia absoluta de una sociedad nueva y mejor.<\/p>\n<p>En este sentido la nueva \u00abteolog\u00ed\u00ada de la r.\u00bb &#8211; que en el campo protestante quiz\u00e1s aparece por primera vez en la \u00abConferencia de estudios mundiales para la Iglesia y la sociedad\u00bb, celebrada en Ginebra el a\u00f1o 1966, y en el campo cat\u00f3lico, principalmente en los pa\u00ed\u00adses \u00ablatinos\u00bb de Europa y de Am\u00e9rica, aunque estimulada por las enc\u00ed\u00adclicas sociales de los papas Juan XXIII (Mater et Magistra) y Pablo VI (Populorum progressio) se mantiene ciertamente viva, pero mayormente s\u00f3lo en el subsuelo -, podr\u00ed\u00ada entenderse como hermen\u00e9utica social pol\u00ed\u00adtica e ideol\u00f3gica (o cr\u00ed\u00adtico-ling\u00fc\u00ed\u00adstica) de la salvaci\u00f3n social real, sobre la base de aquella exigencia absoluta de sentido que le plantea el mensaje cristiano. Paralelamente a la concepci\u00f3n de una r. permanente, una parte de esta teolog\u00ed\u00ada nueva no s\u00f3lo considera como su cometido actual una determinada transformaci\u00f3n social, sino que halla tambi\u00e9n su espec\u00ed\u00adfico tema teol\u00f3gico en la permanente reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la sociedad y, con ello, en la m\u00e1xima agudizaci\u00f3n del sentido cr\u00ed\u00adtico de un proceso social entendido en su esencia como revolucionario (cf. teolog\u00ed\u00ada -> politica).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. sobre -> teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, -> Sociedad &#8211; J. G. Fichte, Zur\u00fcckforderung der Denkfreiheit von den F\u00fcrsten Europens, die sie bisher unterdr\u00fcckten (s. 1. [Danzig] 1793) (an\u00f3n.); idem, Beitrag zur Berichtigung der Urtheile des Publikums \u00fcber die Franz\u00f6sische Revolution (s. L [Danzig] 1793); G. W. F. Hegel, Die absolute Freiheit und der Schrecken: Ph\u00e4nomenologie des Geistes (Bamberg &#8211; Wil 1807) 533 ss.; Das Wesen der Revolution. Verhandlungen des 3. deutschen Soziologentages (T 1923); P. Sorokin, The Sociology of Revolution (Philadelphia &#8211; Lo 1925); A. Gurwitsch, Das Revolution problem in der deutschen staatswissenschaftlichen Literatur (L &#8211; B 1935); H. Marcuse, Reason and Revolution (NY 1941); G. Sorel, R\u00e9flexions sur la Violence (P 101946; C. Brinnmann, Soziologische Theorie der Revolution (G\u00f6 1948); K. Grievank, Der neuzeitliche Revolution Begriff (Wr 1955); W. I. Lenin, Werke in 40 vols. (B 1955 ss), cf. el vol. de fnd. I (B 1964) 520-556; K. Marx-F. Engels, Werke in 36 vols. con un vol. de ap\u00e9nd. (B 1960 ss.); K. Marx, Ausgew\u00e4hlte Werke (Mn 1962) 1304 (Stichwort R.); J. Habermas, Theorie und Praxis (Neuwied &#8211; B 1936); H. Arendt, On Revolution (NY 1963); Mao Tse-tung, Ausgew\u00e4hlte Schriften (F 1964); K. F. Bertram, Widerstand und Revolution. Ein Beitrag zur Unterscheidung der Tatbest\u00e4nde und ihrer Rechtsfolgen (B 1964); H. Marcuse, Kultur und Gesellschaft, espec. vol. II (F. 1965); M. Buhr, R. und Philosophie (B 1965); Th. W. Adorno, Negative Dialektik (F 1966); H. Marcuse, El hombre unidimensional (J. Mortiz M\u00e9x 1968); D. Bonhoeffer, Resistencia y sumisi\u00f3n (Ariel Ba 1968); C Brinton. Anatom\u00ed\u00ada de la revoluci\u00f3n (Aguilar Ma 1958); G. F. de la Mora, La quiebra de la raz\u00f3n de estado (Rialp Ma 21960); T. Halperin, Tradici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica espa\u00f1ola e ideolog\u00ed\u00ada revolucionaria de mayo (Eudeba B Aires); L. von Stein, Movimientos sociales y monarqu\u00ed\u00ada (Ins Es Pol Ma 1957); T. Ah\u00ed\u00ad, Los nuevos revolucionarios (Grijalbo M\u00e9x 1971); Mao Tse-Tung, La guerra revolucionaria (Grijalbo M\u00e9x 1971); R. Dahrendorf, Pfade aus Utopia (Mn 1967); H. M. Enzensberger (dir.), Kursbuch 13. Die Studenten und die Macht (F 1968); J. Habermas (dir.), Antworten auf H. Marcuse (F 1968); M. Horkheimer, Kritische Theorie, 2 vols. (F 1968); 1. Agnoli &#8211; P. Br\u00fcckner, Die Transformation der Demokratie (F 1968); H.I. Benedict &#8211; H.E. Bahr, Kirchen als Tr\u00e4ger der Revolution. Ein politisches Handlungsmodell am Beispiel der USA (H 1968); T. Rendtorff &#8211; H. E. T\u00f6dt, Theologie der Revolution. Analysen und Materialien (F 21968) (bibl.); E. Feil &#8211; R. Weth (dir.), Diskussion zur \u00abTheologie der R.\u00bb (Mz &#8211; Mn 1969).<\/p>\n<p>Konrad Hecker<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[808] Es la conmoci\u00f3n social, t\u00e9cnica, pol\u00ed\u00adtica o militar que provoca un cambio en las estructuras y obliga a la sociedad a renovar sus leyes y usos, frecuentemente de forma violenta. La revoluci\u00f3n se presenta como una convulsi\u00f3n y una ruptura de la evoluci\u00f3n. Por eso conlleva distorsi\u00f3n y cambios de direcci\u00f3n en las formas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revolucion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREVOLUCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}