{"id":13468,"date":"2016-02-05T09:00:52","date_gmt":"2016-02-05T14:00:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanticismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:00:52","modified_gmt":"2016-02-05T14:00:52","slug":"romanticismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanticismo\/","title":{"rendered":"ROMANTICISMO"},"content":{"rendered":"<p>[960]<br \/>\n  Movimiento intelectual nacido en Alemania a finales del siglo XVIII y que dur\u00f3 a lo largo del XIX. Fue m\u00e1s bien movimiento espiritual y literario, pero afect\u00f3 a la m\u00fasica y a las artes en general. Fue reacci\u00f3n contra los gustos neocl\u00e1sicos y racionalistas. Por eso prim\u00f3 en todas sus forma los sentimientos y los impulsos de la liberad creadora.<\/p>\n<p>    M\u00fasicos como Chopin y Schubert, poetas como B\u00e9cquer o Espronceda en Espa\u00f1a y W. Blacke en Inglaterra, dramaturgos como Byron o Zorrilla o V\u00ed\u00adctor Hugo, pintores como Delacroix o Esquivel, novelistas como W. Scott, tienen el com\u00fan denominador de valorar m\u00e1s el sentimiento que la l\u00f3gica, la fantas\u00ed\u00ada m\u00e1s que la erudici\u00f3n y la libertad m\u00e1s que la norma. Tambi\u00e9n en lo religioso el romanticismo se caracteriz\u00f3 por la ruptura con el dogma tradicional y con la \u00e9tica de los mandamientos, actitud aprendida de los fil\u00f3sofos rom\u00e1nticos como Scheleiermacher, Schelling y Schleger, con sus preferencias por la vida ante las demandas de la ciencia o sus afanes impulsivos de originalidad por encima del valor objetivo de la verdad.<\/p>\n<p>    Por eso abund\u00f3 entre sus promotores el amor libre y el suicido, el subjetivismo dogm\u00e1ticos y el anarquismo moral, el alejamiento de las Iglesias y el ensalzamiento de la moral salvaje del pirata o del superhombre de Nietzsche que se pone m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El movimiento rom\u00e1ntico en sus articulaciones interesa tambi\u00e9n a la experiencia y a la teolog\u00ed\u00ada cristiana, pero donde la reflexi\u00f3n rom\u00e1ntica est\u00e1 m\u00e1s cerca de la teolog\u00ed\u00ada y de sus preocupaciones es en el concepto peculiar que formula de las realidades terrenas, de la historia&#8230; Esta no es va una erudici\u00f3n abstracta o un c\u00famulo de sentimentalismos, sino que exige un contenido de pensamiento, un calor de pasi\u00f3n y de vida con este impulso se intenta controlar los \u00abrecursos\u00bb de Vico, a trav\u00e9s de las audaces afirmaciones de:<br \/>\na) Herder, atento m\u00e1s bien a las masas que a las personas, a los grandes n\u00fameros que a los individuos, con una concepci\u00f3n instrumental del hombre, dado que \u00abel camino de la Providencia obtiene su objetivo incluso por encima de millones de muertos\u00bb (Herder, Werke, Suphan, Y, 558ss) b) Fichte, m\u00e1s atento al individuo y a su grito de libertad, por lo que atribuye al cristianismo el m\u00e9rito de haber creado la civilizaci\u00f3n de la igualdad, no la de tono y de color que buscaba Roma, sino en sentido universal, cuando el mundo mismo se convierta en ciudad de Dios; c) Schelling, preferido por los rom\u00e1nticos, que en su concepci\u00f3n encuentran aquella \u00abrevelaci\u00f3n de la divinidad\u00bb que Fichte hab\u00ed\u00ada omitido voluntariamente y que Herder hab\u00ed\u00ada confundido con el destino; d) Hegel, finalmente, para quien la historia es el camino progresivo de la conciencia de la libertad : conciencia que del individuo pasa al grupo singular, a la sociedad, al Estado, culminando en aquel esp\u00ed\u00adritu del mundo donde se centran las vicisitudes cambiantes de cada uno de los Estados. Hegel, aunque reconoce al cristianismo una anterioridad connatural capaz de conjugar al hombre y a la divinidad, denuncia en el cristianismo las atrevidas sutilezas de la Escol\u00e1stica, que los rom\u00e1nticos hab\u00ed\u00adan apreciado sin embargo profundamente.<\/p>\n<p>M\u00e1s coherente con la concreci\u00f3n hist\u00f3rica, el fil\u00f3sofo dan\u00e9s Kierkegaard afirma que, para salvarse en la eternidad, hay que hacer la propia opci\u00f3n en la historia, en el tiempo en el que la banalidad de lo cotidiano es regida por la Providencia, que lleva continuamente a cabo su designio. La providencia y la historia no se identifican ni se confunden, pero Dios marca la historia: la visi\u00f3n de Kierkegaard est\u00e1 muy cerca de la de Manzoni, aunque en el fil\u00f3sofo dan\u00e9s predominan los tonos amargos y angustiosos.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: N. Bosco, Romanticismo, en DTI, 1V 221 -226; E. Colomer, El pensamiento alem\u00e1n de Kant a Heidegger, III. Herder, Barcelona 1989, E. Vilanova, Historia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, III. Herder Cristiandad, Barcelona 1992, 34755; J M, Infiesta Monterde, Los rom\u00e1nticos alemanes , Monsalvat, Madrid 1975; J Cepeda, El romanticismo, Madrid 1978.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>En el marco de esta obra el r. ha de estudiarse mirando a la relaci\u00f3n que en \u00e9l se da entre fe cristiana y cultura moderna, y a lo que all\u00ed\u00ad aparece por encima del fen\u00f3meno temporal y regionalmente limitado.<\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nPuesto que el r. parti\u00f3 de Alemania y all\u00ed\u00ad arraig\u00f3 de modo especial, centraremos nuestra exposici\u00f3n en el r. alem\u00e1n. El t\u00e9rmino es un tanto impreciso, pero en un sentido relativamente delimitado con la palabra se designa a un grupo de literatos nacidos en los a\u00f1os setenta del s. XVIII (F. Schlegel, nacido en 1772; Novalis en 1772; W.H. Wackenroder en 1773; L. Tieck en 1773; J. G\u00f6rres en 1776; Clemens Brentano en 1778; Adam M\u00fcller en 1779; A. v. Arnim en 1781) y, con una diferencia no solamente cronol\u00f3gica, en los a\u00f1os ochenta del mismo siglo (Jacob Grimm, nacido en 1785; Wilhelm Grimm en 1786; J. v. Eichendorff en 1788). Esos literatos proced\u00ed\u00adan en parte de la burgues\u00ed\u00ada formada y en parte de la nobleza con aficiones intelectuales; socialmente estuvieron unidos en \u00abc\u00ed\u00adrculos\u00bb (Dresden, Jena, Berl\u00ed\u00adn, m\u00e1s tarde Heidelberg, Viena, Munich, etc.), a los que pertenec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n escritoras. Esos c\u00ed\u00adrculos pusieron en marcha un \u00abmovimiento\u00bb, tanto literario como ideol\u00f3gico, que domin\u00f3 en parte la vida espiritual desde finales de siglo hasta los a\u00f1os cuarenta del s. xix, y que se entendi\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como movimiento de oposici\u00f3n al -> racionalismo de la -> ilustraci\u00f3n. El r. quer\u00ed\u00ada superar el racionalismo mediante una \u00abprogresiva poes\u00ed\u00ada universal\u00bb (F. Schlegel), mediante una concepci\u00f3n total de la naturaleza y del esp\u00ed\u00adritu, de lo finito y lo infinito, que deb\u00ed\u00ada lograrse por la poetizaci\u00f3n de todos los \u00e1mbitos de la vida.<\/p>\n<p>El r. es asunto de literatos, aunque est\u00e9 en relaci\u00f3n con la filosof\u00ed\u00ada del -> idealismo (rs, 3) alem\u00e1n, recibi\u00e9ndolo en forma literaria o siendo interpretado en \u00e9l, y aunque repercuta tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada, en la filolog\u00ed\u00ada, en la ciencia hist\u00f3rica, en la jurisprudencia e incluso en la econom\u00ed\u00ada nacional y en las ciencias de la naturaleza. Prescindiendo de que en Ios centros culturales hab\u00ed\u00ada rom\u00e1nticos al lado de ilustrados o de conservadores, y de que ciertas ciudades no estuvieron en absoluto afectadas por el r.; \u00e9ste no representa, ni siquiera en el \u00e1mbito alem\u00e1n, un estilo de \u00e9poca tan unitario como, p. ej., el -> barroco.<\/p>\n<p>Las artes pl\u00e1sticas de este tiempo siguen leyes clasicistas, y tambi\u00e9n las sigue la arquitectura, que en el neog\u00f3tico &#8211; a semejanza de la pintura de los nazarenos y de la representaci\u00f3n de historias &#8211; intenta practicar un programa literario rom\u00e1ntico. Sin embargo, la pintura llega a un estilo rom\u00e1ntico original, y no mediado literalmente, en la representaci\u00f3n del paisaje (C.D. Friedrich y otros). Es la m\u00fasica la que m\u00e1s inmediatamente ha expresado desde Franz Schubert y C.M. v. Weber, en un cambio de estilo revolucionario a pesar de la conservaci\u00f3n de formas cl\u00e1sicas, la concepci\u00f3n de la vida que ten\u00ed\u00ada el r. Tambi\u00e9n era ella la que m\u00e1s se acercaba al ideal est\u00e9tico del r., a la obra total de arte. Pero precisamente la periodizaci\u00f3n en la historia de la m\u00fasica muestra lo problem\u00e1tico del concepto de r. como estilo de un per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>El r. quer\u00ed\u00ada enlazar con los tiempos anteriores a la revoluci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad ten\u00ed\u00ada afinidad con la -> restauraci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, sobre todo en el desarrollo de la teor\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica rom\u00e1ntica por Adam M\u00fcller; pero, con la idea del \u00abesp\u00ed\u00adritu de pueblo\u00bb tomada de J.G. Herder, se introdujo la fundamentaci\u00f3n ideol\u00f3gica del Estado nacional alem\u00e1n, y, por ello, para Metternich era un fen\u00f3meno revolucionario. Aunque el r. estuviera vinculado en cierto modo con el -> liberalismo, sin embargo se diferenciaba de \u00e9l en su teor\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, especialmente en la negaci\u00f3n de la tesis \u00abde que lo \u00fanico realmente v\u00e1lido sea el cuerpo de la constituci\u00f3n escrita\u00bb (F. v. Baader), y era antiliberal ante todo en el repudio de los derechos revolucionarios del hombre.<\/p>\n<p>II. Rasgos fundamentales<br \/>\nInduce a error el entender el r. solamente seg\u00fan su rasgo de oposici\u00f3n a la -> ilustraci\u00f3n. Su conciencia de crear una \u00e9poca nueva est\u00e1 totalmente en correspondencia con lo que F. Schlegel llama promesa del s. xix. La idea del progreso ya no se interpreta eudemon\u00ed\u00adsticamente, pero queda radicalizada en su proyecci\u00f3n rom\u00e1ntico-c\u00f3smica: \u00abHemos de elevarnos por encima de nuestro propio amor, y hemos de poder aniquilar en el pensamiento lo que adoramos; de otro modo nos falta aquello que poseemos para las otras capacidades: el sentido del universo\u00bb (F. Schlegel). Se posterga la raz\u00f3n como mera \u00absutileza\u00bb, y el sentimiento se convierte en el medio universal de la concepci\u00f3n del mundo; pero a partir del sentimiento, lo mismo que en Rousseau, las instituciones hist\u00f3ricas no se critican menos que en una racionalidad absoluta (esto se hace biogr\u00e1ficamente concreto en la relaci\u00f3n de los rom\u00e1nticos con el matrimonio). La subjetividad filos\u00f3fica del -> idealismo (II, 3) alem\u00e1n, prosiguiendo el movimiento literario del Sturm und Drang, se convierte en un culto rom\u00e1ntico al genio, en la celebraci\u00f3n teatral del yo, que considera \u00abtodas las casualidades de nuestra vida\u00bb como \u00abmateriales\u00bb, \u00abde los cuales podemos hacer lo que queremos\u00bb (Novalis), pasa a ser aquel \u00abestadio de supremo individualismo\u00bb en el que F. Schnabel quiso ver el puesto del r. alem\u00e1n en la historia universal. La comunicaci\u00f3n con el universo en la \u00abaspiraci\u00f3n a lo infinito\u00bb (F. Schlegel) el sentimiento como intuici\u00f3n universal, la interioridad como posibilidad ilimitada (Novalis: \u00abEn nosotros, o en ninguna parte, est\u00e1 la eternidad con sus mundos, el pasado y el futuro\u00bb)&#8230;; todo esto no puede entenderse como irracionalismo, porque ese movimiento espiritual se desarrolla, con suma conciencia, en la artificiosidad del pensamiento que reflexiona sobre s\u00ed\u00ad mismo, en un plano m\u00e1s posracional que prerracional. C\u00f3mo no todo termina en el juego ilimitado tanto con las formas art\u00ed\u00adstico-literarias como con las cosas, se ve en la forma rom\u00e1ntica de la critica: la iron\u00ed\u00ada, que, sin embargo, corre paralela con la evocaci\u00f3n del sue\u00f1o y de la noche, del dolor universal y del anhelo de morir.<\/p>\n<p>El haber descubierto la historia real mediante la cr\u00ed\u00adtica a las construcciones hist\u00f3ricas de la -> ilustraci\u00f3n es una nota peculiar del r. De hecho el r. ha llevado a su pleno desarrollo la moderna ciencia hist\u00f3rica, tal como se inici\u00f3 con el primer humanismo, y ha introducido la historizaci\u00f3n de todas las ciencias sociales y de las del esp\u00ed\u00adritu en general en el s. xix. El inter\u00e9s filol\u00f3gico del r. (en los hermanos Schlegel y Grimm, en L. Tieck y otros) conduce a una plenitud de saber hist\u00f3rico que es ampliamente superior al de la ilustraci\u00f3n. Pero llamar \u00abahist\u00f3rica\u00bb a la ilustraci\u00f3n, aceptando el prejuicio rom\u00e1ntico, significa conceder un valor absoluto a la relaci\u00f3n especial del r. con la historia, a saber, la concepci\u00f3n de la historia que s\u00f3lo se puede alcanzar por el m\u00e9todo individualizante. La traslaci\u00f3n de la individualidad del hombre particular a la individualidad de los pueblos (iniciada por J.G. Herder), ciertamente ten\u00ed\u00ada un momento integrado en el concepto de \u00abesp\u00ed\u00adritu del pueblo\u00bb, pero a la vez, a pesar de toda la relaci\u00f3n de los pueblos con la humanidad, disolvi\u00f3 aquella concepci\u00f3n universal de la historia que, en la interpretaci\u00f3n secular de la historia cristiana de la salvaci\u00f3n, hab\u00ed\u00ada dominado todav\u00ed\u00ada el pensamiento de la ilustraci\u00f3n. Es m\u00e9rito del r. el haber refutado los prejuicios de la ilustraci\u00f3n contra la edad media. Pero como el r., que no es imaginable sin la -> revoluci\u00f3n francesa, quer\u00ed\u00ada emanciparse de \u00e9sta y se sirvi\u00f3 para ello de la -> edad media como modelo hist\u00f3rico ejemplar, se lleg\u00f3 a aquel cuadro ideologizado del supuesto medievo unitario, que luego determin\u00f3 durante largo tiempo las posiciones del catolicismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>III. El romanticismo y la fe cristiana<br \/>\nNo s\u00f3lo por su inclinaci\u00f3n hacia la edad media, sino tambi\u00e9n por su afinidad con el misterio religioso, el r. tuvo una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s positiva con la tradici\u00f3n cristiana que la ilustraci\u00f3n europea. Pero, lo que signific\u00f3 para la fe cristiana, p. ej., la cr\u00ed\u00adtica emp\u00ed\u00adrico-psicol\u00f3gica de la religi\u00f3n hecha por David Hume, pudo significarlo tambi\u00e9n, de otra manera, la poetizaci\u00f3n de la religi\u00f3n, la cual, como todos los otros \u00e1mbitos, en el r. pod\u00ed\u00ada ser incluida en el juego infinito de intercambio entre las parcelas del cosmos, de manera que la vivencia religiosa pod\u00ed\u00ada estar en el puesto de lo er\u00f3tico y, a la inversa, lo er\u00f3tico estar en el puesto de lo religioso (es imposible aislar del cuadro total la novela Lucinde de F. Schlegel, como si fuera un pecado de juventud. La nueva edici\u00f3n de la l\u00ed\u00adrica de Clemens Brentano tiene que eliminar retoques tendenciosos). Lo \u00abinfinito\u00bb en el r., tanto si se entiende inmanente como transcendentemente, no es lo sobrenatural en el sentido de la religi\u00f3n cristiana revelada. Si la filosof\u00ed\u00ada de la historia que desarroll\u00f3 la ilustraci\u00f3n hab\u00ed\u00ada entendido la historia cristiana de salvaci\u00f3n como \u00abeducaci\u00f3n de la raza humana\u00bb, ciertamente en ella se pas\u00f3 por alto la libertad soberana de la revelaci\u00f3n divina, pero se conserv\u00f3 una relaci\u00f3n con la historicidad universal de la fe cristiana. En cambio, para el r. el medio de revelaci\u00f3n del misterio divino fue preferentemente la naturaleza, aun cuando tambi\u00e9n en la historia se vieran operantes las ideas religiosas (ya J.G. Herder). Pero como la historia era la historia de los pueblos, el camino condujo hacia una concepci\u00f3n religiosa del \u00abesp\u00ed\u00adritu del pueblo\u00bb y, especialmente en los rom\u00e1nticos protestantes, a una consagraci\u00f3n religiosa de la idea nacional.<\/p>\n<p>El universalismo y el esteticismo del r. fueron un clima espiritual que favoreci\u00f3 las conversiones a la Iglesia cat\u00f3lica (F. Schlegel, Adam M\u00fcller, entre otros) o la reactivaci\u00f3n de la confesi\u00f3n originariamente cat\u00f3lica (C. Brentano, J. Gines, etc.), lo cual no dice nada contra la seriedad de estasdecisiones. Pero, por un lado, la confesi\u00f3n pudo ser una estaci\u00f3n en la metamorfosis rom\u00e1ntica, como lo fue en F. Schlegel, que en su \u00faltimo a\u00f1os se entreg\u00f3 a especulaciones m\u00e1gicas en Dresde; y, por otro lado, las conversiones, sin que significaran necesariamente una \u00abruptura\u00bb biogr\u00e1fica, pod\u00ed\u00adan llevar consigo una despedida del r. Si el viejo J. v. Eichendorff dice sobre el \u00absuceso de Colonia\u00bb del a\u00f1o 1837, el cual inici\u00f3 el \u00abmovimiento cat\u00f3lico\u00bb en Alemania, que en \u00e9l hab\u00ed\u00ada surgido \u00abaquello con que los rom\u00e1nticos so\u00f1aban, pero que ellos no ten\u00ed\u00adan, un sentimiento cat\u00f3lico de la vida\u00bb; eso no es s\u00f3lo un documento del alejamiento del anciano poeta respecto de la l\u00ed\u00adrica determinada por una religiosidad centrada en la naturaleza: \u00abUna canci\u00f3n duerme en todas las cosas, que ah\u00ed\u00ad sue\u00f1an&#8230;\u00bb, sino tambi\u00e9n un juicio respetable sobre la mentalidad religiosa del r., emitido por un hombre que ha tenido su parte en la contradicci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>La -> restauraci\u00f3n cat\u00f3lica del s. xix (de Maistre, Bonald, el \u00abc\u00ed\u00adrculo de Maguncia\u00bb, etc.) ejerci\u00f3 fuerza de atracci\u00f3n sobre los rom\u00e1nticos (J. G\u00f6rres y otros); y el c\u00ed\u00adrculo de Munich y el de Viena, con J.M. Sailer y C.M. Hofbauer como inspiradores espirituales, ostentaban un sello decididamente cat\u00f3lico. Pero aqu\u00ed\u00ad se trata de un entrecruzamiento parcial de r. y renovaci\u00f3n cat\u00f3lica, como se da tambi\u00e9n entre el r. y el movimiento protestante de vida religiosa llamado Erweckungsbewegung.<\/p>\n<p>El efecto quiz\u00e1s m\u00e1s duradero del r. sobre el catolicismo alem\u00e1n del s. xix, e incluso sobre el del xx, parti\u00f3 de la teor\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica de la sociedad y del Estado, cuya doctrina antirrevolucionaria y antiliberal del organismo ciertamente no se identifica con la \u00abdoctrina social cristiana\u00bb (-> sociedad, C), pero determina ampliamente, junto con ella, el camino pol\u00ed\u00adtico del catolicismo alem\u00e1n. El momento m\u00e1s fruct\u00ed\u00adfero lo trajo el J. G\u00f6rres del Athanasius, con su resistencia contra el incipiente nacionalismo absoluto, de cu\u00f1o alem\u00e1n, y contra el Estado nacional integral. F. v. Baader, que ya antes de Carlos Marx hab\u00ed\u00ada conocido la \u00absituaci\u00f3n del proletariado\u00bb como problema esencial de la sociedad posrevolucionaria, atac\u00f3 prof\u00e9ticamente a los \u00abpopulacheros\u00bb que \u00abno dudan en ensalzar como primera virtud nacional aquel mismo odio contra los hombres que en el ciudadano particular es el crimen fundamental, con tal aparezca elevado a odio nacional\u00bb. Baader fund\u00f3 tambi\u00e9n una teologia social, en la cual la negaci\u00f3n de la Trinidad est\u00e1 puesta en relaci\u00f3n con el desarrollo social. Pero, por otro lado, con Adam M\u00fcller, que pudo llamar al Estado la \u00abnecesidad de todas las necesidades del coraz\u00f3n, del esp\u00ed\u00adritu y del cuerpo\u00bb, se puso en juego una tendencia antiliberal, la cual deb\u00ed\u00ada ser m\u00e1s duradera que la utop\u00ed\u00ada de creer que, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, se pod\u00ed\u00ada restaurar la sociedad de estamentos con sus \u00abcorporaciones eternas\u00bb (F. Schlegel).<\/p>\n<p>En un sentido preciso no hay una teolog\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica, pero quiz\u00e1s s\u00ed\u00ad una teolog\u00ed\u00ada que, como todas las otras ciencias, en los primeros decenios del s. xix estuvo influenciada por el r.; pero aqu\u00ed\u00ad debe tenerse en cuenta que es la filosof\u00ed\u00ada del idealismo alem\u00e1n la que determina inmediatamente tanto la literatura del r. como su teolog\u00ed\u00ada. En la escuela cat\u00f3lica de -> Tubinga, ante todo est\u00e1 en relaci\u00f3n con la concepci\u00f3n rom\u00e1ntica de la historia la doctrina de que la Iglesia no es un edificio doctrinal atemporal, sino que ella es la tradici\u00f3n de la fe cristiana; mientras que la escuela protestante de Tubinga apenas si tiene rasgos rom\u00e1nticos, y est\u00e1 determinada por Kant y por el idealismo alem\u00e1n. Quiz\u00e1s se pueda decir que la interpretaci\u00f3n rom\u00e1ntica del mito como modo de verdad es un presupuesto parcial para la Vida de Jes\u00fas (1835) de D.F. Strauss.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima con el r. la tuvo, en el s. xix alem\u00e1n, el extraordinario te\u00f3logo protestante &#8211; de gran importancia tambi\u00e9n para la escuela cat\u00f3lica de Tubinga &#8211; F. Schleiermacher (1768-1834), que proced\u00ed\u00ada del -> pietismo; estuvo en estrechas relaciones personales con el c\u00ed\u00adrculo rom\u00e1ntico de Berl\u00ed\u00adn y recibi\u00f3 un fuerte influjo del joven Schlegel. Lo m\u00e1s pr\u00f3ximo al movimiento rom\u00e1ntico son seguramente sus Reden \u00fcber die Religion an die Gebildeten unter ihren Ver\u00e4chtern (B 1799). El sentimiento de dependencia absoluta es para Schleiermacher el n\u00facleo de cualquier religi\u00f3n, el \u00fanico \u00f3rgano del hombre para lo absoluto. En el estudio comparado de las religiones, este sentimiento se destaca como algo espec\u00ed\u00adficamente cristiano, por su orientaci\u00f3n &#8211; debida a la experiencia de la necesidad de redenci\u00f3n &#8211; a Jes\u00fas de Nazaret y a la redenci\u00f3n operada por \u00e9l. \u00abTodas las aut\u00e9nticas verdades de fe deben tomarse en nuestra exposici\u00f3n de la conciencia piadosa que el cristiano tiene de s\u00ed\u00ad mismo o de la experiencia interna del cristiano.\u00bb Sin embargo, en Schleiermacher, que rechaza la distinci\u00f3n entre Iglesia visible e Iglesia invisible, esta interioridad religiosa queda referida por completo a la comunidad, de manera que la obra principal de Schleiermacher lleva el significativo t\u00ed\u00adtulo: \u00abLa fe cristiana expuesta ordenadamente seg\u00fan los principios de la Iglesia protestante\u00bb (Der christliche Glaube nach den Grunds\u00e4tzen der evangelischen Kirche im Zusammenhange dargestellt [B 1821-1822, edici\u00f3n modificada en 1830-1831]). En esta obra cada parte de la doctrina de fe empieza con una cita de los escritos confesionales. Sin embargo, el punto de apoyo de la exposici\u00f3n misma no es la dogm\u00e1tica, sino la conciencia piadosa, que est\u00e1 tan lejos del racionalismo como del suprarracionalismo.<\/p>\n<p>El r., entendido durante largo tiempo, especialmente en el catolicismo alem\u00e1n, como un nuevo encuentro ejemplar entre cristianismo y cultura, como principio de una restauraci\u00f3n de la unidad medieval (unidad que en s\u00ed\u00ad misma es una ficci\u00f3n \u00abrom\u00e1ntica\u00bb), est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la superacci\u00f3n del abismo creado por la ilustraci\u00f3n y la revoluci\u00f3n francesa, es un \u00abmovimiento\u00bb totalmente moderno (de car\u00e1cter alem\u00e1n), y como tal representa un ejemplo para las condiciones de la relaci\u00f3n entre cultura y fe cristiana en la \u00e9poca posrevolucionaria.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. GENERAL: R. Haym, Die romantische Schule (B 1870, 71960); R. Huch, Die R., 2 vols. (L 1899-1902); O. Walzel, Deutsche Romantik, 2 vols. (L 51923-26); I. Baxa, Gesellschaft und Staat im Spiegel der deutschen Romantik Die staats- und gesellschaftswissenschaftlichen Schriften deutscher Romantiker, ausgew\u00e4hlt, mit erkl\u00e4render Einleitung und Anmerkungen versehen und hrgs. (Je 1924); P. Kluckhohn, Die deutsche Romantik (Bielefeld 1924); C. Schmitt, Politische Romantik (Mn 1925); Schnabel G; F. Gundolf, Romantiker (B 1930); R. B. Mowat, The Romantic Age (Lo 1937); E. Ruprecht, Der Aufbruch der romantischen Bewegung (Mn 1948); H. A. Korf, f, Geist der Goethezeit III (L 31957), IV (1953); R. Benz, Die deutsche Romantik (L 51956); B. Markwardt, Geschichte der deutschen Poetik, III: Klassik und Romantik (B 1958); R. Ayraut, La genese du romantisme Allemand (P 1961); M. Brion, L&#8217;Allemagne romantique (P 1962); H. Schanze (dir.),Die andere Romantik (F 1967); H. Steffen (dir.), Die deutsche Romantik (G0 1967). &#8211; 2. vols. III: G. Salomon, Das MA als Ideal in der Romantik (Mn 1922); W. L\u00fctgert, Die Religionen des Deutschen Idealismus und ihr Ende, 3 vols. (Gil 1923-1925); K. Friedmann, Die Religionen der Romantik: PhJ 38 (1925) 118-140 249-276 345-373; Ph. Funk, Von der Aufkl\u00e4rung zur Romantik (Mn 1925); A. v. Martin (romantische Konversionen): Logos 17 (T 1928); H. F. Hedderich, Die Gedanken der Romantik \u00fcber Kirche und Staat (G\u00fc 1941); K. A. Horst, Ich und Gnade. Eine Studie \u00fcber Friedrich Schlegels Bekehrung (Fr 1951); H. Schiel, C. Brentano und Luise Hensel (Aschaffenburg 1956); Y. Spiegel, Theologie der b\u00fcrgerlichen Gesellschaft, Sozialphilosophie und Glaubenslehre bei F. Schleiermacher: FGLP Reihe X Bd. XXXVII (1968). &#8211; 3. El romanticismo en los pa\u00ed\u00adses no alemanes: H. Richter, Geschichte der englischen Romantik, 2 vols. (1-11 1911-16); A. Farinelli, Il romanticismo nel mondo lat., 3 vols. (Tn 1927); M. Souriau, Histoire du romantisme en France, 3 vols. (P 1927); A. Beguin, L&#8217;Ame romantique et le r\u00e9ve. Essai sur le romantisme allemand et la po\u00e9sie frangaise (P 1937-39); U. Bosco, Aspetti del romanticismo italiano (R 1941); P. Caba, El hombre rom\u00e1ntico (N E Unidas Ma); A. Gode von Aesch, El romanticismo alem\u00e1n y las ciencias naturales (Espasa-Calpe Ma); M. Magnino, Romanticismo y cristianismo (Lit Esp Ba). [Para el romanticismo literario en Espa\u00f1a, v\u00e9ase especialmente E. Allison Peers, Historia del movimiento rom\u00e1ntico espa\u00f1ol, 2 vols. (Gredos, Ma 1973); G. D\u00ed\u00adaz Plaja, Introducci\u00f3n al estudio del romanticismo espa\u00f1ol (Espasa &#8211; Calpe, Ma); las referencias bibliogr\u00e1ficas en ambas obras pueden completarse en J. Sim\u00f3n D\u00ed\u00adaz, Manual de Bibliograf\u00ed\u00ada de la Literatura Espa\u00f1ola (G Gili, Ba 1966-1972) con 2 suplementos.]<br \/>\nOskar K\u00f6hler<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[960] Movimiento intelectual nacido en Alemania a finales del siglo XVIII y que dur\u00f3 a lo largo del XIX. Fue m\u00e1s bien movimiento espiritual y literario, pero afect\u00f3 a la m\u00fasica y a las artes en general. Fue reacci\u00f3n contra los gustos neocl\u00e1sicos y racionalistas. Por eso prim\u00f3 en todas sus forma los sentimientos y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/romanticismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abROMANTICISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-13468","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13468"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13468\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}