{"id":13515,"date":"2016-02-05T09:02:19","date_gmt":"2016-02-05T14:02:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramentales\/"},"modified":"2016-02-05T09:02:19","modified_gmt":"2016-02-05T14:02:19","slug":"sacramentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramentales\/","title":{"rendered":"SACRAMENTALES"},"content":{"rendered":"<p>[480]<\/p>\n<p>      La Iglesia llama sacramentales en su legislaci\u00f3n can\u00f3nica a los \u00absignos sagrados por los que, a imitaci\u00f3n en cierto modo de los sacramentos, se significan y obtienen, por mediaci\u00f3n de la Iglesia, efectos principalmente espirituales\u00bb (C.D.C. c. 1166).<\/p>\n<p>    Y el concilio Vaticano II precis\u00f3 que esos signos o gestos sacramentales \u00abestablecidos por la Iglesia, deben servir para que los hombres se dispongan a recibir los efectos de los sacramentos y santifiquen las diversas circunstancias de la vida\u00bb. (Sacr. conc. 62)<\/p>\n<p>    El nombre se debe a Pedro Lombardo, que fue el primero en adoptar la denominaci\u00f3n. (Sent. IV 6. 7)<\/p>\n<p>    1. Valor de los sacramentales<\/p>\n<p>     La sacramentalidad es una cualidad de la religi\u00f3n cristiana querida por el mismo Jes\u00fas. Por ella se establecen ciertos v\u00ed\u00adnculos misteriosos entre elementos sensibles, como son los gestos, las acciones, las posturas, los objetos y otras realidades sensibles, con los dones espirituales como es la gracia divina o el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>    Desde los primeros tiempos cristianos, la comunidad de Jes\u00fas asumi\u00f3 esa realidad cristiana. Hechos tan humanos y universales como la plegaria o la limosna, las bendiciones o las conmemoraciones, las im\u00e1genes y los templos, los exorcismos o las homil\u00ed\u00adas, fueron mirados como instrumentos para acercarse a Dios. Se usaron con frecuencia y se respetaron.<\/p>\n<p>    Se imitaron con ellos los frecuentes gestos de los israelitas en el Antiguo Testamento y se valoraron, aunque con discernimiento cristiano. Es decir, no se repitieron simplemente (circuncisi\u00f3n, ayunos, alimentos impuros&#8230;), sino que se cristianizaron unos (la pascua, las bendiciones y los c\u00e1nticos) y se inventaron nuevos modos de expresi\u00f3n religiosa (domingo, templos, nuevas fiestas) con los cuales se descubrieron los nuevos valores cristianos.<\/p>\n<p>    Como queridos por Dios a trav\u00e9s de la Iglesia, pusieron su centro de atenci\u00f3n en la gracia de Cristo. Se diferenciaron plenamente de los ritos y de los gestos paganos que abundaban en los entornos en donde surgi\u00f3 la Iglesia cristiana (misterios \u00f3rficos, culto a Baco o a Mitra, fiestas de Venus, etc.). Con ellos, los cristianos perfilaron sus propias se\u00f1as de identidad religiosa.<\/p>\n<p>    Siempre recordaron las condenas de Jes\u00fas a las pr\u00e1cticas farisaicas (Mt. 23) y el reclamo cristiano de la adoraci\u00f3n a Dios en todo lugar en esp\u00ed\u00adritu y en verdad, y no s\u00f3lo en el templo de Jerusal\u00e9n (Jn. 4. 21-26).<\/p>\n<p>    Con el paso del tiempo, se diferenciaron aquellos m\u00e1s importantes que fueron expl\u00ed\u00adcitamente queridos y realizados por Jes\u00fas, a los que se llamo misterios o sacramentos (Bautismo, Eucarist\u00ed\u00ada, imposici\u00f3n de manos a los enviados, unci\u00f3n de enfermos, celebraciones matrimoniales) Y la misma comunidad, con su vida solidaria y fraterna, fue estableciendo otros en forma de usos, gestos, objetos, signos, recuerdos, expresiones que, menos importantes, sirvieron para cohesionar a los creyentes y ayudarles a avanzar por el camino de la buena noticia que el cristianismo anunciaba. A estos m\u00e1s tarde, en la Edad Media, se les llamar\u00ed\u00ada \u00absacramentos menores\u00bb, o sacramentales.<\/p>\n<p>    2. Los signos jud\u00ed\u00ados<br \/>\n    La Iglesia, que naci\u00f3 del juda\u00ed\u00adsmo y siempre am\u00f3 y respet\u00f3 la Escritura Sagrada transmisora del Antiguo Testamento, y mir\u00f3 con respeto los signos sacramentales antiguos, pero no se someti\u00f3 a ellos. Un recuerdo de su existencia y de algunos de ellos sirve para entender mejor el sentido cristiano de los \u00absacramentales\u00bb.<\/p>\n<p>    Ha sido creencia normal entre los te\u00f3logos que ya en el Antiguo Testamento existieron signos sensibles que sirvieron para que el pueblo elegido se acercara al misterio del perd\u00f3n del pecado en virtud de la fe que se cultiv\u00f3 en el Mes\u00ed\u00adas redentor que habr\u00ed\u00ada de venir.<\/p>\n<p>    En relaci\u00f3n a este \u00abpresentimiento\u00bb hubo gestos y signos presacramentales que ayudaron al Pueblo elegido a vivir en conformidad con la voluntad divina.<\/p>\n<p>    Entre estos signos, algunos tuvieron especial significaci\u00f3n, como fue la circuncisi\u00f3n, establecida como signo de pertenencia al pueblo (Gn. 17. 10) y los diversos sacrificios cruentos de v\u00ed\u00adctimas animales o incruentos de ofrendas especiales, que tambi\u00e9n fueron visibles desde Abraham, sobre todo en el preanuncio del sacrificio de Cristo con la ofrenda de sus hijo Isaac (Gn 22.1-19)<\/p>\n<p>    Entre estos signos y gestos sensibles podemos recordar algunos, que preanunciaban los sacramentos e incluso los sacramentales o acciones piadosas que luego habr\u00ed\u00ada de establecer la Iglesia:<br \/>\n   &#8211; La celebraci\u00f3n de la pascua con el cordero. (Ex. 12. 43-50).<\/p>\n<p>   &#8211; Los ritos de la purificaci\u00f3n del pecado. (Gn 15. 10-16).<\/p>\n<p>   &#8211; Las ofrendas de v\u00ed\u00adctimas en ocasiones se\u00f1aladas. (Gn 8. 20.21).<\/p>\n<p>   &#8211; Las comidas hospitalarias con los peregrinos y forasteros. (Gn. 18. 7-9).<\/p>\n<p>   &#8211; Los juramentos y se\u00f1ales de alianza con Dios (Gn. 26. 30).<\/p>\n<p>   &#8211; Los cantos y bendiciones, los salmos y alabanzas a Dios. (Ex. 15. 1-21)<br \/>\n   &#8211; Los dones de reparaci\u00f3n o compensaci\u00f3n al pr\u00f3jimo. (Ex. 25. 1)<br \/>\n   &#8211; Los objetos sagrados como el Arca de la Alianza. (Ex. 25. 10-21).<\/p>\n<p>   &#8211; El respeto al s\u00e1bado y al descanso sagrado. (Ex. 31. 12-18).<\/p>\n<p>   &#8211; Las ofrendas a los sacerdotes y al culto. (Ex. 35. 4-19).<\/p>\n<p>   &#8211; Las expiaciones sacrificiales en los d\u00ed\u00adas se\u00f1alados. (Lev. 4. 4-12).<\/p>\n<p>   &#8211; La pureza en los alimentos y en las comidas. (Lev. 7. 22-25 y 11. 1-44)<br \/>\n   &#8211; La purificaci\u00f3n de las enfermedades, sobre todo malditas. (Lev. 14. 1-  57)<br \/>\n   &#8211; La pureza en el ejercicio sexual. (Lev. 15. 1-18 y 18. 1-30)<br \/>\n   &#8211; La celebraci\u00f3n de las fiestas religiosas. (Lev. 23. 1-44)<br \/>\n   &#8211; Los a\u00f1os y tiempos santos y a\u00f1os sab\u00e1ticos (Lev. 25. 1-55)<br \/>\n   &#8211; La ofrenda y rescate de los primog\u00e9nitos. (Num. 3. 40-51)<br \/>\n   &#8211; Las ordal\u00ed\u00adas y juicios divinos sobre sospechas y celos.  (Num. 5. 11-31)<br \/>\n   &#8211; Los votos y promesas. (Num. 6.1-26)<br \/>\n   &#8211; Las plegarias y las peticiones a Dios (Num. 14. 13-19)<\/p>\n<p>     Los israelitas tuvieron multitud de signos y gestos de este tipo, antes del establecimiento del Templo en Jerusal\u00e9n y despu\u00e9s de ese gran acontecimiento, incluso cuando hubieron de resistir los riesgos de destrucci\u00f3n en tiempos de la Cautividad.<\/p>\n<p>    3. Sacramentales cristianos<br \/>\n    Consciente de su herencia jud\u00ed\u00ada y de la necesidad de incardinarse en un mundo pluriforme como era el grecorromano, la Iglesia sinti\u00f3 tambi\u00e9n la necesidad de orientar, asumir y purificar las diversas pr\u00e1cticas religiosas que en su seno fueron naciendo.<\/p>\n<p>    Por eso, despu\u00e9s de la partida de Jes\u00fas, respondi\u00f3 tambi\u00e9n a la necesidad del pueblo fiel de mostrar con gestos sus sentimientos y sus creencias, de forma personal o en ocasiones de manera solidaria y comunitaria.<\/p>\n<p>    Personas, lugares, plegarias, acciones, conmemoraciones, fiestas, votos y promesas, limosnas, todo ello adquiri\u00f3 el significado religioso que se fue imprimiendo de manera muy diversa. Unos los hered\u00f3 del juda\u00ed\u00adsmo y de las culturas de Oriente. Otros nacieron al contacto con Grecia, Roma, Egipto o Asia.<\/p>\n<p>   Por formular una clasificaci\u00f3n general, aunque incompleta, de los principales gestos y objetos sacramentales que en la Iglesia se usan o se han usado, podemos recoger la lista siguiente:   3. 1. Personas   Presb\u00ed\u00adteros y ancianos dirigentes.<\/p>\n<p>   Sacerdotes y di\u00e1conos o diaconisas.<\/p>\n<p>   Eremitas, ermita\u00f1as\/os, santones.<\/p>\n<p>   Viudas y v\u00ed\u00adrgenes consagradas.<\/p>\n<p>   Ni\u00f1os hu\u00e9rfanos y personas d\u00e9biles.<\/p>\n<p>   Pobres, enfermos, abandonados.<\/p>\n<p>   3. 2. Plegarias y exhortaciones<br \/>\n   Himnos y acciones de gracias.<\/p>\n<p>   Invocaciones y oraciones diversas.<\/p>\n<p>   Bendiciones y consagraciones.<\/p>\n<p>   Exorcismos contra los esp\u00ed\u00adritus.<\/p>\n<p>   Exequias, sufragios.<\/p>\n<p>   Vigilas y preparaciones piadosas.<\/p>\n<p>   3. 3. Palabras   Catequesis y predicaciones.<\/p>\n<p>   Homil\u00ed\u00adas y sermones lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>   Escritos y publicaciones.<\/p>\n<p>   Debates y conversaciones religiosas.<\/p>\n<p>   Saludos, despedidas y env\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>    3.4. Acciones<br \/>\n    Peregrinaciones y procesiones.<\/p>\n<p>    Penitencias y mortificaciones<br \/>\n    Ayunos y sacrificios.<\/p>\n<p>    Limosnas y servicios de caridad.<\/p>\n<p>    Danzas y celebraciones.<\/p>\n<p>    Purificaciones y expiaciones.<\/p>\n<p>    Posturas y disposiciones.<\/p>\n<p>    3.5. Conmemoraciones<br \/>\n    Fiestas y celebraciones.<\/p>\n<p>    Tiempos santos, Domingo, Pascua.<\/p>\n<p>    Aniversarios y obituarios.<\/p>\n<p>    Reuniones y encuentros piadosos<br \/>\n    3.6. Objetos<br \/>\n    Reliquias y restos consagrados.<\/p>\n<p>    S\u00ed\u00admbolos, figuras y arte sacro.<\/p>\n<p>    Medallas, escapularios, insignias.<\/p>\n<p>    H\u00e1bitos y vestiduras santas.<\/p>\n<p>    Agua bendita, pan, velas, inciensos.<\/p>\n<p>    Im\u00e1genes y figuras religiosas.<\/p>\n<p>    Adornos, cruces, medallas<br \/>\n    Documentos, escritos, actas.<\/p>\n<p>    3.7. Lugares<br \/>\n    Santuarios, templos, oratorios.<\/p>\n<p>    Cementerios, sepulcros de m\u00e1rtires<br \/>\n    Monasterios, ermitas, capillas.<\/p>\n<p>    lugares santos, tierra santa. 4. Razones teol\u00f3gicas<\/p>\n<p>    Podemos recordar diversos aspectos teol\u00f3gicos que sirvan para orientar la educaci\u00f3n cristiana en lo que a sacramentales se refiere.<\/p>\n<p>    4.1. Valor del sacramental<br \/>\n    En la Iglesia lo importante son los sacramentos, que han sido querido por Cristo, Los sacramentales, por excelentes que nos parezcan, son secundarios.<\/p>\n<p>    Por medio de los sacramentos Dios nos da la gracia b\u00e1sica de la vida cristiana. Ellos son imprescindibles. Y por medio de los sacramentales, la Iglesia acerca la gracia de los sacramentos a las personas y acomoda la salvaci\u00f3n a las circunstancias espirituales de cada persona, ambiente, cultura o situaci\u00f3n<br \/>\n    Por eso, los sacramentales rondan los sacramentos: son las ceremonias empleadas en su administraci\u00f3n, se manifiestan en las plegarias, bendiciones, reclamos o sugerencias que se hacen al creyente para que se sienta interpelado por la misericordia divina, se abre la misma vida personal de gracia a los dem\u00e1s con acciones, dones, beneficios, limosnas, servicios, etc, que ayudan a vivir mejor el mensaje cristiano<br \/>\n    De hecho, eso son los sacramentales o gestos de misericordia divina, a trav\u00e9s de los cuales nos da sus gracias actuales: buenos sentimientos, piadosos recuerdos, oportunidades de practicar el amor al pr\u00f3jimo, etc.<\/p>\n<p>    Los sacramentales no obran por s\u00ed\u00ad mismos, sino en virtud de la disposici\u00f3n personal de quien los realiza o los recibe. Por eso conviene tener conciencia clara y recta en su acogida y selecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los efectos particulares de los distintos sacramentales dependen del fin peculiar de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>    5. Los sacramentos son la base<br \/>\n    Hugo de S. V\u00ed\u00adctor llamaba a los sacramentales los \u00absacramentos menores\u00bb para distinguirlos de los sacramentos mayores o principales (De sacr. II. 9) y afirmaba que los sacramentales son una muestra de la abundancia de recursos que Dios puso en nuestro camino para llevarnos hacia la salvaci\u00f3n. Unos directamente los inici\u00f3 \u00e9l o se apoyaron en su ejemplo: vigilias y plegarias, salmos y predicaciones, ayunos y sacrificios, peregrinaciones a Jerusal\u00e9n. Otros fueron brotando en la Iglesia con el tiempo: celebraciones, recuerdos, bendiciones.<\/p>\n<p>    No es correcto confundir los sacramentales con los sacramentos, aunque ambos tenga por objeto el comunicar la gracia a los hombres.<\/p>\n<p>    Los sacramentales no han sido por s\u00ed\u00ad mismos instituidos por Cristo, sino por la Iglesia: por la comunidad cristiana o por la jerarqu\u00ed\u00ada. La potestad de la Iglesia para instituir sacramentales se funda en el ejemplo de Cristo y de los Ap\u00f3stoles (1 Cor. 11. 34) y con ellos desarrolla su debe de administrar para los hombres los dones de Dios. (1. Cor. 4. 1)<br \/>\n  6. Catequesis de sacramentales<br \/>\n    Ante la abundancia de signos susceptibles de ser santificadores, conviene tener criterios claros en catequesis. Pero esos criterios tienen que ser claros, evang\u00e9licos y objetivos. Si se apoyan en gustos pasajeros, se corre el riesgo de la subjetividad.<\/p>\n<p>    Se pueden indicar tres criterios desde los cuales se debe educar al cristiano en el aprecio de los sacramentales: la objetividad, la oportunidad, el discernimiento:<br \/>\n   &#8211; Es preciso prevenir contra el mito, el rito, la superstici\u00f3n o la creencia ingenua de beneficios m\u00e1gicos. En la medida en que haya instrucci\u00f3n religiosa, se entiende y discierne lo que es valioso o lo que es superficial en todo gesto, objeto o signo religioso. Si predomina la ignorancia, determinados sacramentales pueden rondar el \u00e1mbito supersticioso del fetichismo y de la magia, con la consiguiente perturbaci\u00f3n de las conciencias y enga\u00f1o de las mentes.<\/p>\n<p>   &#8211; Es conveniente graduar con discreci\u00f3n y discernimiento la importancia de las pr\u00e1cticas sacramentales. No siempre es f\u00e1cil el conseguirlo, dada la carga fantasiosa y afectiva que con frecuencia se deposita en las acciones piadosas.<\/p>\n<p>    Depende de las personas y de su situaci\u00f3n, de las culturas y de los entornos sociales, de la misma sensibilidad religiosa de los destinatarios o de los art\u00ed\u00adfices de los gestos sacramentales. En todo caso, hay que ayudar al creyente, sobre todo si no posee excesiva cultura o sensibilidad selecta, a discernir lo que es importante y lo que resulta secundario. Siempre ser\u00e1 criterio firme que lo valioso es la gracia o amistad divina, que los sacramentos son los cauces primarios de la gracia y, s\u00f3lo en tercer lugar, que hay sacramentales que deben ser respetados y oportunamente empleados. Es aconsejable siempre, sobre todo para esp\u00ed\u00adritus formados, la prudente moderaci\u00f3n, y cierta austeridad en aras de la libertad, en el uso de los sacramentales. La abundancia de pr\u00e1cticas y de creencias, la exageraci\u00f3n de ritos y de objetos, puede ser tan perjudicial o m\u00e1s que la actitud despectiva ante todo lo que refleje sacralidad o religiosidad, por secularizada que resulte una cultura, una persona o un ambiente social<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La naturaleza de la Iglesia, como comunidad de Cristo resucitado presente, es un conjunto de signos de la presencia activa y salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or. Los signos principales son los sacramentos, como signos eficaces instituidos por Cristo, que comunican lo que contienen. Pero todo momento de la vida de la Iglesia queda orientado bajo la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or fiestas, bendiciones, consagraciones, celebraciones, expresiones de culto, exequias, oraciones, exorcismos, etc.<\/p>\n<p>\tEn la Iglesia todo es \u00absacramental\u00bb en el sentido de expresar la gracia del Se\u00f1or y de ayudar a prepararse para recibirla. Esta realidad se expresa por alg\u00fan signo, que va acompa\u00f1ado de la oraci\u00f3n intercesora de la Iglesia \u00abla imposici\u00f3n de la mano, la se\u00f1al de la cruz, la aspersi\u00f3n con agua bendita\u00bb, la imposici\u00f3n de las cenizas, el anillo de bodas, la bendici\u00f3n de las velas, etc&#8230; (cfr. CEC 1668)<\/p>\n<p>\tSe llaman \u00absacramentales\u00bb a los signos instituidos por la Iglesia para santificar las diversas circunstancias de la vida, siempre en relaci\u00f3n con los signos-sacramentos instituidos por el Se\u00f1or, y de modo especial en relaci\u00f3n con el bautismo. \u00abLa santa madre Iglesia instituy\u00f3, los sacramen-tales. Estos son signos sagrados creados seg\u00fan el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de car\u00e1cter espiritual, obtenidos por la intercesi\u00f3n de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas cir\u00c2\u00accuns\u00c2\u00actancias de la vida\u00bb (SC 60).<\/p>\n<p>\tLos signos llamados \u00absacramentales\u00bb tienen la virtualidad de insertarse en la cultura de cada pueblo, en sus costumbres y circunstancias sociol\u00f3gicas. Son como una consecuencia del misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y de su presencia \u00absacramental\u00bb en medio de la comunidad eclesial. Muchos elementos culturales de otros pueblos y religiones pueden ser asumidos como preparaci\u00f3n evang\u00e9lica y como medio de expresi\u00f3n de la gracia de Cristo \u00fanico Salvador. Cabe instituir nuevos \u00absacramentales\u00bb que podr\u00ed\u00adan ser administrados por los fieles laicos, por el hecho de ser bautizados (cfr. SC 79).<\/p>\n<p>\tLas realidades temporales tienen su autonom\u00ed\u00ada porque siguen sus propias leyes, pero todo est\u00e1 dentro de la perspectiva providencial de Dios creador y redentor. Todo viene de \u00e9l y vuelve a \u00e9l. Los \u00absacramentales\u00bb colocan al creyente en esta din\u00e1mica teologal y escatol\u00f3gica que orienta la historia de toda la humanidad hacia Cristo.<\/p>\n<p>Referencias Comuni\u00f3n de los santos, exequias, exorcismos, Iglesia sacramento universal de salvaci\u00f3n, sacramentos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 60-61, 79; CEC 1667-1673; CIC 1166-1172.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. DONGHI, Sacramentales, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 1777-1797; J. ESPEJA, Para comprender los sacramentos (Estellla, Verbo Divino, 1994); M. LOHRER, sacramentales, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1976) 157-164; A.G. MARTIMORT, Los signos de la nueva Alianza (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1967); M. RIGHETTI, Los sacramentales, en Historia de la liturgia ( BAC, Madrid, 1956) 1019-1095.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica- II. S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica &#8211; III. Doctrina generalmente admitida &#8211; IV. Concilio Vaticano II &#8211; V. Presupuestos para una reformulaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentales: 1. Relaci\u00f3n hombre-mundo; 2. Centralidad de Cristo; 3. Ministerio de la iglesia: a) Dimensi\u00f3n epicl\u00e9tica, b) Dimensi\u00f3n ritual &#8211; VI. Nuevas perspectivas: 1. Contexto lit\u00fargico; 2. Celebraci\u00f3n de una existencia esencialmente pascual &#8211; VII. N\u00famero de los sacramentales &#8211; VIII. Divisi\u00f3n de los sacramentales: 1. Consagraciones; 2. Bendiciones; 3. Exorcismos &#8211; IX. Sacramentos y sacramentales &#8211; X. Consecuencias lit\u00fargico-pastorales &#8211; XI. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica<br \/>\nLa concepci\u00f3n de la realidad teol\u00f3gica de los sacramentales es una de las que dif\u00ed\u00adcilmente es enfocada con claridad y precisi\u00f3n en la actual teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos. Hoy, a la luz de los \u00faltimos estudios, se pueden esbozar algunos elementos que permiten dar un rostro a los sacramentales y buscar, si no propiamente una definici\u00f3n, al menos una descripci\u00f3n.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica que acompa\u00f1a a la actual reflexi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada sacramental ha llegado tambi\u00e9n a los sacramentales, como es obvio&#8217;. Normalmente, los autores dan de ellos una definici\u00f3n a la luz de los sacramentos, ya que, si nos colocamos en una perspectiva jur\u00ed\u00addica o simplemente moral, como podemos observar en los manuales cl\u00e1sicos, los sacramentales parecen ser completamente ajenos al hombre de hoy. Para enfocar mejor la experiencia sacramental, la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos-sacramentales es considerada en el \u00e1mbito de la sacramentalidad de la iglesia. El presupuesto para un verdadero tratado de los sacramentos-sacramentales es un profundo tratado eclesiol\u00f3gico. El descubrimiento de las verdaderas caracter\u00ed\u00adsticas de la iglesia-sacramento puede permitir iluminar de un modo m\u00e1s preciso tanto los sacramentos como los sacramentales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, mientras que el campo de los sacramentos propiamente dichos est\u00e1 limitado a los siete, el radio de evoluci\u00f3n de los sacramentales es mucho m\u00e1s amplio y dif\u00ed\u00adcilmente definible. Este es uno de los motivos por los que resulta especialmente dif\u00ed\u00adcil dar una definici\u00f3n precisa de los sacramentales.<\/p>\n<p>A estos problemas de orden te\u00f3rico se a\u00f1aden las dificultades causadas por las diversas concreciones hist\u00f3ricas que afloran en la vida sacramental de la iglesia. El hombre contempor\u00e1neo es tendencialmente propenso, por causa del fen\u00f3meno de la ->  secularizaci\u00f3n, a rechazar toda la ritualidad que expresa el dato sacramental. Teme, en efecto, caer en la magia cuando se prepara para celebrar los sacramentales. En realidad, no se puede negar que una cierta forma de superstici\u00f3n pueda relacionarse o se haya relacionado con muchos sacramentales. La pregunta que se hace el hombre contempor\u00e1neo es la siguiente: \u00bfqu\u00e9 sentido puede tener el bendecir a una persona, una cosa o un alimento que se va a tomar? La tendencia, en este caso, puede llevar a un espiritualismo inconsciente, en el que el sacramental ya no tendr\u00ed\u00ada ning\u00fan derecho de ciudadan\u00ed\u00ada, ya que el gesto-rito resultar\u00ed\u00ada, de hecho, marginado de la edificaci\u00f3n de la vida cristiana. Por otra parte, el desarrollo de las ciencias humanas conduce a relativizar ciertas pr\u00e1cticas sacramentales. Surge la convicci\u00f3n de que la dignidad del hombre queda disminuida, si no incluso manipulada, por una magia de estilo medieval.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n sagrado-profano es uno de los aspectos m\u00e1s sentidos en el contexto de la cultura contempor\u00e1nea. Este hecho ha empujado al creyente a cuestionarse sobre el porqu\u00e9 de las celebraciones sacramentales y a buscarles el significado en su justo marco teol\u00f3gico-lit\u00fargico. Solamente la recuperaci\u00f3n de la aut\u00e9ntica relaci\u00f3n entre fe y religi\u00f3n puede ayudar a determinar la identidad sacramental, especialmente en su traducci\u00f3n pastoral. En efecto, la problem\u00e1tica acerca de los sacramentales engloba todo el complejo tratado sobre la relaci\u00f3n Dios-mundo, fe-iglesia-mundo, amor a Dios-compromiso temporal.<\/p>\n<p>Los sacramentales son expresiones rituales de la relaci\u00f3n iglesia-fe-mundo. El esfuerzo por recuperar la verdadera identidad de los sacra-mentales tiene un gran inter\u00e9s, ya que constituyen un amplio cap\u00ed\u00adtulo de la ritualidad de la iglesia. Frente a esta problem\u00e1tica, que implica directamente toda la vida lit\u00fargica de la comunidad eclesial, es indispensable redescubrir el sentido m\u00e1s aut\u00e9ntico de los sacramentales.<\/p>\n<p>II. S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica<br \/>\nLa presencia de los sacramentales en la iglesia se inserta en un amplio cuadro hist\u00f3rico, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la antig\u00fcedad. En el curso de su vida, con cierta frecuencia, Jes\u00fas utiliz\u00f3 gestos con un significado claramente religioso (bendiciones, exorcismos&#8230;). Formaban parte de la herencia que \u00e9l, su comunidad y todo el NT hab\u00ed\u00adan recibido del pasado. En este sentido, algunos querr\u00ed\u00adan formular la hip\u00f3tesis de una prehistoria de los sacramentos que se remontar\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 del NT y del AT, para llegar hasta las religiones primitivas. En el \u00e1mbito veterotestamentario, algunos gestos y ritos se introduc\u00ed\u00adan en la vida de la comunidad como elementos sustentadores. En el Talmud encontramos toda una colecci\u00f3n de bendiciones que nosotros llamar\u00ed\u00adamos sacramentales. En el \u00e1mbito cristiano hallamos, por citar un ejemplo, el testimonio de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito. En ella se recomienda la bendici\u00f3n del aceite, el queso, las aceitunas, el pan y la miel, etc. En la tradici\u00f3n lit\u00fargica medieval, los libros lit\u00fargicos (tanto los Sacramentarios como los Pontificales) nos muestran el gran uso de los sacramentales por parte de la comunidad cristiana hasta llegar a la \u00e9poca moderna, en que el Rituale Romanum (1614), con su rico repertorio, atestigua la frecuencia de su celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante esta constante, que encontramos en la historia de la revelaci\u00f3n y de la iglesia, los intentos de dar una definici\u00f3n precisa del concepto de sacramental han sido muy abundantes a lo largo de las diversas \u00e9pocas culturales.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino sacramental, como sustantivo, no se encuentra en uso en la teolog\u00ed\u00ada anterior al s. x11. Anteriormente la palabra usada de ordinario era sacramentum. Este t\u00e9rmino se aplicaba tambi\u00e9n a ritos religiosos naturales, que no se identificaban con los sacramentos tal como hoy los entendemos; es m\u00e1s, la ritualidad en general era un sacramentum. Podemos encontrar la raz\u00f3n de este uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico en el hecho de que todo lo que estaba en relaci\u00f3n con los sacramentos propiamente dichos estaba consagrado al servicio divino por medio de una bendici\u00f3n particular. En Agust\u00ed\u00adn la palabra sacramentum expresaba realidades diversas: desde el padrenuestro a la celebraci\u00f3n del bautismo o de la eucarist\u00ed\u00ada. En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica y en la alta edad media encontramos tambi\u00e9n una gran fluctuaci\u00f3n en los modos de interpretar la praxis sacramental de la iglesia. El concepto de sacramental, que antiguamente estaba unido a los ritos relacionados con los sacramentos, se aplica posteriormente a todo tipo de ceremonia religiosa.<\/p>\n<p>Este dato ha obligado a la teolog\u00ed\u00ada a dar una definici\u00f3n, lo m\u00e1s clara y comprensible posible, de los sacramentales. La profundizaci\u00f3n en la noci\u00f3n de sacramento en la primera mitad del s. xv ha tenido un papel decisivo para la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de los sacramentales y ha sido determinante para toda la posterior reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y la exposici\u00f3n de los manuales. Mientras que el bautismo y la eucarist\u00ed\u00ada se consideraban en estrecha relaci\u00f3n con el misterio de Cristo, otras categor\u00ed\u00adas de sacramentos parec\u00ed\u00adan m\u00e1s bien derivar de los primeros y no diferenciarse mucho de los diversos ministerios y de la liturgia concreta de la iglesia. Un vocabulario especial para distinguir bautismo y eucarist\u00ed\u00ada de los otros sacramentos a ellos subordinados es usado por Hugo de San V\u00ed\u00adctor con la especificaci\u00f3n de \u00abtria genera sacramentorum \u00ab. \u00abMientras al primer g\u00e9nero de sacramentos pertenecen los sacramenta maiora, del segundo g\u00e9nero es considerado el complejo de los sacramenta minora, y el tercer g\u00e9nero no tiene una denominaci\u00f3n particular, aunque se catalogue antes de los otros dos g\u00e9neros directamente en relaci\u00f3n con el tema de la iglesia, de sus miembros y de sus oficios\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>En el s. xiii, bajo el influjo de Pedro Lombardo, encontramos una terminolog\u00ed\u00ada bastante clara, y surge la distinci\u00f3n entre los sacramentos y los sacramentales: los sacramenta principalia o maiora y \u00abalia sacramenta quae significantius possunt sacramentalia dici, quasi sacramentas adnexa et de eis dependentia\u00bb.<\/p>\n<p>Siguiendo la especulaci\u00f3n medieval, en el per\u00ed\u00adodo postridentino se va hacia un tratamiento m\u00e1s sistem\u00e1tico (R. Bellarmino, F. Su\u00e1rez), que en los ss. xtx y xx se ampl\u00ed\u00adan hasta convertirse en propios y verdaderos tratados (\u00abDe sacramentalibus in genere&#8217;), en los cuales son discutidas de modo anal\u00ed\u00adtico todas las cuestiones referentes a su instituci\u00f3n y clasificaci\u00f3n, el problema de la eficacia y de los efectos que de ella derivan.<\/p>\n<p>A la luz del desarrollo de nuestro tema en la teolog\u00ed\u00ada de los manuales, se llega a esta definici\u00f3n lit\u00fargica de los sacramentales: \u00abLos sacramentales son signos visibles religiosos, instituidos por la iglesia para servir al culto, para tutela contra los influjos del demonio y para el incremento del bien espiritual y material de los fieles\u00bb 5.<\/p>\n<p>En nuestro siglo el movimiento lit\u00fargico ha dado su precioso aporte para una mayor profundizaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentales y para una mejor comprensi\u00f3n de sus caracter\u00ed\u00adsticas particulares en el contexto global de una teolog\u00ed\u00ada de la liturgia.<\/p>\n<p>III. Doctrina generalmente admitida<br \/>\nLa evoluci\u00f3n hist\u00f3rica ha permitido comprender cada vez mejor el significado global de los sacramentales. En este campo algunos elementos doctrinales son hoy com\u00fanmente admitidos; en torno a ellos hay un sustancial acuerdo entre los autores.<\/p>\n<p>a) En la categor\u00ed\u00ada de los sacramentales encontramos una gran variedad de ritos, muy diferentes entre s\u00ed\u00ad, instituidos por la iglesia. De por s\u00ed\u00ad no se incluyen en los siete sacramentos, pero tienen una estructura parecida a la de ellos. De hecho, en algunos aspectos, especialmente en lo que se refiere al lenguaje del signo, son muy similares a los sacramentos. Por este motivo el CDC de 1917, can. 1144, los defin\u00ed\u00ada como \u00abcosas o acciones de las que suele servirse la iglesia, lo mismo, en cierto modo, que de los sacramentos, para conseguir por su impetraci\u00f3n efectos principalmente espirituales\u00bb. (M\u00e1s precisamente el CDC de 1983, can. 1166 [que retoma SC 60]: \u00abson signos sagrados, por los que, a imitaci\u00f3n en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesi\u00f3n de la iglesia unos efectos principalmente espirituales\u00bb.) Los autores modernos los distinguen, a grandes l\u00ed\u00adneas, en dos categor\u00ed\u00adas: los sacramentales-cosas y los sacramentales-acciones. Aparece as\u00ed\u00ad la distinci\u00f3n entre las cosas benditas, consagradas, exorcizadas, y las acciones, que son las bendiciones, las consagraciones y los exorcismos. En el primer tipo de sacramentales podemos clasificar el agua bendita, las velas benditas, los ramos de olivo bendito, la ceniza bendecida al comienzo de la -> cuaresma&#8230; En el segundo tipo se catalogan las consagraciones (-> profesi\u00f3n religiosa, bendici\u00f3n del abad; -> consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes, -> dedicaci\u00f3n de una iglesia&#8230;), las -> bendiciones (del agua, de los ni\u00f1os, de los enfermos, de los campos, de los utensilios&#8230;), los -> exorcismos Esta multiplicidad de cosas y acciones, que entran en la categor\u00ed\u00ada de los sacramentales, ha hecho muy dif\u00ed\u00adcil su clara definici\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Si queremos tomar los elementos comunes y determinantes para hacer una definici\u00f3n-descripci\u00f3n de los sacramentales, podr\u00ed\u00adamos decir as\u00ed\u00ad: \u00abLos sacramentales consisten inmediatamente y en primer lugar en una oraci\u00f3n impetratoria que la iglesia dirige a Dios, y s\u00f3lo en segundo lugar y mediatamente, esto es, mediante esta oraci\u00f3n intercesora de la iglesia, en una santificaci\u00f3n, en cuanto que la iglesia, por medio de estos ritos, impetra precisamente de Dios la santificaci\u00f3n de las personas o de las cosas\u00bb. Aparece, por lo tanto, bastante evidente que los sacramentales son bendiciones y consagraciones que revelan la fe y el amor de la iglesia para que en la historia de los hombres y en el cosmos se manifieste la gloria de Cristo por encima de todos los obst\u00e1culos que impiden su expansi\u00f3n. Los sacramentales son signos de la fe de la iglesia. En esta fe reside toda su fuerza. Cualquiera que sea el objeto de los sacramentales, el elemento que los caracteriza y que les permite no contagiarse del peligro de la magia es la fe orante de la comunidad eclesial. \u00abPor los sacramentales se libra y preserva la fe en Cristo de las extravagancias espiritualistas y de la anemia que amenaza la vida. Las cosas se hacen encuentros con Cristo. En y por ellas se realiza la entrega a \u00e9l. Est\u00e1 en nosotros, en nuestro quehacer cotidiano, d\u00e1ndole sentido, consistencia y amparo. Los sacramentales son una expresi\u00f3n del valor divino de lo cotidiano y de las cosas, de los trabajos, que llenan la vida de nuestros d\u00ed\u00adas. Nos muestran que Dios toma en sus manos, santific\u00e1ndola, la cotidianidad\u00bb. En este elemento com\u00fan (la fe orante e intercesora de la iglesia) hay una diversidad de objetos que constituyen el \u00e1mbito de los sacramentales. A trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de personas y cosas, en el contexto de la mediaci\u00f3n de la iglesia frente a una situaci\u00f3n hist\u00f3rica, el sacramental adquiere una dimensi\u00f3n funcional con respecto al crecimiento de la comunidad.<\/p>\n<p>c) La semejanza con los sacramentos es una de las caracter\u00ed\u00adsticas de los sacramentales. En efecto, los sacramentales est\u00e1n intr\u00ed\u00adnsecamente relacionados con la celebraci\u00f3n de los sacramentos, y especialmente con la eucarist\u00ed\u00ada. Son vistos, en un sentido, como una preparaci\u00f3n; y, en otro, como una especie de prolongaci\u00f3n de los sacramentos, en la perspectiva de poner al servicio de Dios todo el mundo terreno y de ofrecer al hombre una ayuda y una gu\u00ed\u00ada en su esfuerzo por forjar el mundo y hacer madurar progresivamente en la propia persona la vocaci\u00f3n a ser im\u00e1genes de Dios en Cristo en medio del mundo. En la comuni\u00f3n que se celebra, que constituye el amplio campo de la liturgia, los sacramentos y los sacramentales ponen a la comunidad en camino hacia la experiencia escatol\u00f3gica que vive de la gran liturgia del cielo.<\/p>\n<p>d) Entre el sacramento y los sacramentales, aunque se da una semejanza, proveniente de la realidad del signo en un contexto de fe orante, existen sin embargo profundas diferencias. Mientras que los sacramentos fueron instituidos por Jesucristo, los sacramentales son propuestos por la iglesia. Son, en efecto, acci\u00f3n de la iglesia, expresi\u00f3n de su voluntad de santificar a la humanidad en camino a trav\u00e9s de su acci\u00f3n de intercesi\u00f3n. Otro aspecto que diferencia a los sacramentos de los sacramentales es el de su eficacia. La diferencia, desde este punto de vista, se expresa tradicionalmente en el lenguaje teol\u00f3gico con las f\u00f3rmulas ex opere operato (sacramentos) y ex opere operantes (sacramentales). Los ritos sacramentales propiamente dichos producen, con su estilo propio, su efecto con tal de que el signo sea hecho v\u00e1lidamente, y no por la condici\u00f3n moral de los que celebran el sacramento. En el sacramento hallamos la \u00abrepresentaci\u00f3n objetiva inmediata\u00bb (O. Casel) del misterio pascual de Cristo. En el \u00e1mbito de los sacramentales, por el contrario, los efectos del misterio pascual son concedidos por Dios mediante la intercesi\u00f3n de la iglesia significada en los gestos lit\u00fargicos La eficacia de los sacramentales est\u00e1 en relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de la iglesia, que tiene efectos en el plano espiritual e, indirectamente, en el material. Obviamente es en la experiencia eclesial donde tiene lugar la celebraci\u00f3n de los sacramentales. Los sacramentales son celebrados por el pueblo de Dios en camino: en cada uno de ellos se expresa y obra la iglesia. En esta condici\u00f3n eclesial de oraci\u00f3n el efecto espiritual que se consigue por el gesto lit\u00fargico es actualizado por el Padre en virtud de la dignidad moral de aquel que realiza el rito y aquel que lo acoge.<\/p>\n<p>e) Acerca de los efectos producidos por la celebraci\u00f3n de los sacramentales se puede decir que, como todo hecho salv\u00ed\u00adfico, tienden a incrementar y reforzar el reino de Dios. La intercesi\u00f3n de la iglesia, en  el lenguaje propio de la liturgia, interviene para que en aquellos que realizan el acto sacramental o viven de \u00e9l Cristo sea verdaderamente el Se\u00f1or. Indirectamente, el creyente recibe del amor pascual de Dios protecci\u00f3n contra las tentaciones del demonio, gracias y ayudas actuales seg\u00fan la especificidad de cada sacramental, capacidad operativa y gracias actuales para realizar la voluntad del Padre seg\u00fan el propio carisma y la llamada de Dios, y tambi\u00e9n favores temporales, en caso de que sirvan para la salvaci\u00f3n en el \u00e1mbito del plano de la providencia.<\/p>\n<p>f) De acuerdo con la doctrina tridentina, los sacramentos son siete (DS 1601); los sacramentales, por el contrario, no tienen l\u00ed\u00admite en cuanto a n\u00famero. Son f\u00f3rmulas que expresan la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de la iglesia sobre personas y objetos particulares para fines de utilizaci\u00f3n cultual o bien profana. Puesto que el terreno en el que florecen los sacramentales es la vitalidad de la iglesia caminante en la historia, se diversifican y se multiplican seg\u00fan las diversas situaciones de la existencia humana, a la que ofrecen de forma corp\u00f3reo-concreta, bajo el lenguaje del signo impregnado de oraci\u00f3n y de invocaci\u00f3n, el misterio de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Resucitado que abarca a todos los hombres. Los sacramentales testimonian c\u00f3mo la salvaci\u00f3n comprende todo lo que es el hombre, en todos sus componentes existenciales, personales y ambientales. Al diversificarse las situaciones en las que el hombre se encuentra, la iglesia aumenta los lenguajes de su oraci\u00f3n y, potencialmente, tambi\u00e9n el n\u00famero de los sacramentales. La presencia del sacramental es un medio para profundizar y asimilar el misterio pascual en una parte de la historia de los hombres, y para comunicar la salvaci\u00f3n  a todas las situaciones en las que la humanidad se encuentra.<\/p>\n<p>g) En el origen de la celebraci\u00f3n de los sacramentales est\u00e1 el misterio de Cristo. El significado del mundo, en cuyo \u00e1mbito obra el sacramental, es Cristo. La iglesia, que es el actor principal de las celebraciones sacramentales, act\u00faa y ora en Cristo. La finalidad del acto de la celebraci\u00f3n es cristificar al hombre, a la comunidad, al mundo. En esta concentraci\u00f3n cr\u00ed\u00adstica del sacramental aparece clara la dimensi\u00f3n trinitaria que lo envuelve; la celebraci\u00f3n lit\u00fargica la visibiliza muy bien: en los rituales se usa frecuentemente la f\u00f3rmula \u00aben el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, a menudo acompa\u00f1ada del gesto de la se\u00f1al de la cruz. La f\u00f3rmula y el gesto, en la celebraci\u00f3n de los sacramentales, hacen aparecer claramente c\u00f3mo todo el misterio de la vida divina, que se nos comunica en el acto celebrativo, nos es ofrecido por el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo por medio de la cruz de Cristo. Comprendido as\u00ed\u00ad, el sacramental ya no es algo m\u00e1gico, sino una celebraci\u00f3n de la propia fe en Cristo resucitado, realizada a trav\u00e9s del gesto ritual. El hombre, consciente de la propia situaci\u00f3n hist\u00f3rica, por medio del signo sacramental rico de fe y del ministerio de la iglesia expresa su invocaci\u00f3n al Dios uno y trino, para que el propio caminar en la historia tenga siempre el significado querido por el creador.<\/p>\n<p>IV. Concilio Vaticano II<br \/>\nEl Vat. II, en su obra general de l reforma lit\u00fargica, puso algunas premisas para una renovaci\u00f3n teol\u00f3gica y celebrativa de los sacramentales. En SC se habla de modo difuso del tema de los sacramentales, pero particularmente en LG y GS se descubren aspectos que permiten reformular de modo din\u00e1mico la teolog\u00ed\u00ada de los mismos.<\/p>\n<p>En SC es importante relacionar los nn. 60-62 con el contexto general del documento. Los sacramentales deben interpretarse desde el trasfondo de la atm\u00f3sfera estrictamente lit\u00fargica descrita por SC 5-8. Viven del dinamismo propio de la experiencia lit\u00fargica: su estudio, de hecho, se desarrolla dentro del cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la celebraci\u00f3n de los sacramentos. Este hecho permite superar una comprensi\u00f3n de tipo puramente material de los sacramentales mismos e, indirectamente, establece una constante referencia de los mismos a la estructura salv\u00ed\u00adficosacramental. \u00abLa santa madre iglesia instituy\u00f3, adem\u00e1s, los sacramentales. Estos son signos sagrados creados seg\u00fan el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de car\u00e1cter espiritual, obtenidos por la intercesi\u00f3n de la iglesia. Por ellos los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y santifican las diversas circunstancias de la vida\u00bb (SC 60) &#8216;\u00c2\u00b0. Esta semejanza con los sacramentos lleva a considerar los sacramentales en relaci\u00f3n con el misterio pascual (cf SC 61). En la perspectiva de una aut\u00e9ntica recuperaci\u00f3n de los sacramentales, el Vat. II pide una revisi\u00f3n de sus ritos (cf SC 79). En sus prop\u00f3sitos pastorales el concilio desea, por una parte, que se iluminen sus verdaderos valores y, por otra, que se acomoden \u00aba las necesidades presentes\u00bb (SC 62) \u00ab.<\/p>\n<p>Es interesante observar c\u00f3mo para SC 60-61 las diversas circunstancias de la vida son santificadas, por medio de los sacramentales. Estos, en efecto, contribuyen a establecer el v\u00ed\u00adnculo entre lo sagrado y lo cotidiano, y as\u00ed\u00ad ayudan al realismo de la vida cristiana, cuyo centro es el momento lit\u00fargico. Esto significa que (los sacramentos y) los sacramentales se encuentran con las grandes experiencias de la vida humana y, \u00abpor medio de la gracia divina, que brota del misterio pascual\u00bb, las santifican en el mismo momento en que la celebraci\u00f3n de la liturgia incorpora a s\u00ed\u00ad, con su lenguaje, el lenguaje de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de SC podr\u00ed\u00ada, con todo, parecer restrictiva si las realidades terrenas y los acontecimientos de la vida tuvieran que hacerse culto para ser santificados. Una visi\u00f3n simplemente cultual de los sacramentales, como podr\u00ed\u00ada deducirse de la SC, limitar\u00ed\u00ada mucho su comprensi\u00f3n. Suple esta posible carencia, aportando una contribuci\u00f3n original, LG 10, 31, 34, donde el acto cultual se pone claramente en relaci\u00f3n con el compromiso en lo temporal. En GS 34 la actividad ordinaria del hombre es esencialmente comprendida como una prolongaci\u00f3n de la obra del creador y como un servicio hecho a los hermanos: es la aportaci\u00f3n personal que el hombre hace a la realizaci\u00f3n del plano providencial de Dios en la marcha de la historia. \u00abCristo&#8230; obra ya por la virtud de su Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n del hombre, no s\u00f3lo despertando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robusteciendo tambi\u00e9n con ese deseo aquellos generosos prop\u00f3sitos con los que la familia humana intenta hacer m\u00e1s llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin\u00bb (GS 38). En este marco la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se convierte en una fuente de esperanza para el hombre, que contempor\u00e1neamente est\u00e1 comprometido en lo temporal y en camino hacia la escatolog\u00ed\u00ada. En el culto se consagra a la esperanza del reino que est\u00e1 por venir y a su anticipaci\u00f3n a trav\u00e9s de sus esfuerzos actuales y de los valores ya encarnados aqu\u00ed\u00ad abajo. A trav\u00e9s de estos valores, \u00abcomo la dignidad humana, la uni\u00f3n fraterna y la libertad; en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo\u00bb, el reino est\u00e1 ya misteriosamente presente en esta tierra, aunque s\u00f3lo alcanzar\u00e1 la perfecci\u00f3n con la venida del Se\u00f1or (cf GS 39).<\/p>\n<p>La profundizaci\u00f3n que LG y GS dan a SC permite entrever algunas pistas; de seguirlas, la doctrina sobre los sacramentales puede ser mejor comprendida por el hombre de hoy, comprometido en lo temporal y a la b\u00fasqueda de su aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>V. Presupuestos para una reformulaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentales<br \/>\nA la luz de la ense\u00f1anza global que el Vat. II ha ofrecido y en la escucha de las voces que provienen del mundo contempor\u00e1neo, intentamos ahora iluminar algunos puntos que pueden contribuir a presentar una fisonom\u00ed\u00ada m\u00e1s aut\u00e9ntica de los sacramentales, al servicio de los que est\u00e1n llamados a celebrarlos.<\/p>\n<p>1. RELACI\u00ed\u201cN HOMBRE-MUNDO. Uno de los aspectos que la teolog\u00ed\u00ada hace evidente a prop\u00f3sito de los sacramentales es el de la consagraci\u00f3n del mundo al plan creativo de Dios. Tambi\u00e9n hacen esto los sacramentos, pero el mundo de los sacramentales puede extenderse pr\u00e1cticamente a casi todos los objetos con los que el hombre entra en contacto en su vida diaria y llegar a casi todas las situaciones en las que se puede encontrar.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de los sacramentales presupone una experiencia concreta de lo temporal. En efecto, el culto debe ser la manifestaci\u00f3n de una nueva creaci\u00f3n que nace del compromiso del hombre (cristiano) en su historia. El hombre est\u00e1 en continua relaci\u00f3n con el mundo de los hombres y de las cosas, y con \u00e9l y por medio de \u00e9l realiza su propio sacerdocio c\u00f3smico. \u00abEl hombre no puede llegar a ser \u00e9l mismo sin sacar del cosmos no solamente su alimento y su bebida, sino tambi\u00e9n su saber, su poder, su arte, su religi\u00f3n, su lenguaje; en una palabra, toda su verdad. Ser hombre significa integrar en s\u00ed\u00ad el significado del mundo y situarse c\u00f3smicamente\u00bb. La relaci\u00f3n con el mundo es necesaria y debe ser deseada por el hombre, si quiere ser verdaderamente hombre. El cristiano est\u00e1 llamado a tomar conciencia de su puesto en el mundo. \u00abInmerso en el mundo, profundamente implicado en sus problemas, \u00ed\u00adntimamente unido a sus m\u00e1s nobles aspiraciones, trabajando activamente por su progreso, educado en el mundo y para el mundo, el cristiano, como Cristo, debe ser levadura en el mundo. Nadie puede colaborar de modo efectivo al desarrollo de la comunidad cristiana si no participa activamente en la edificaci\u00f3n de la comunidad humana\u00bb \u00ab. Por medio del dominio consciente sobre la naturaleza, el fiel es incitado a construir el mundo de acuerdo con su fe: hacer del mundo la gloria de Dios. En su activa colaboraci\u00f3n a la continua creaci\u00f3n del mundo por parte de Dios, el hombre realiza en s\u00ed\u00ad la imagen de Dios en Cristo Jes\u00fas. Siguiendo este dinamismo, la evoluci\u00f3n del mundo por medio del hombre y en el hombre, en un clima de amor fraterno, actualiza aquel reino de Dios que tendr\u00e1 su cumplimiento en la escatolog\u00ed\u00ada con los cielos nuevos y la tierra nueva (cf Isa 65:17; 2Pe 3:13; Apo 21:1).<\/p>\n<p>La iglesia entra activamente en comuni\u00f3n con el mundo hasta la plenitud de la parus\u00ed\u00ada, para desarrollar continuamente el principio de la encarnaci\u00f3n. El cristiano est\u00e1 llamado, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a realizar por todas partes, a trav\u00e9s de su existencia comprometida en lo temporal, su ser lit\u00fargico. Cumple esta misi\u00f3n creando entre los hombres y entre los hombres y las cosas nuevas relaciones. Aqu\u00ed\u00ad se introduce el tema acerca de los sacramentales.<\/p>\n<p>El sentido del acto cultual realizado por el hombre, creado a imagen de Dios, se une precisamente con su postura lit\u00fargica frente al mundo y en el mundo. La historia de la humanidad no es otra cosa que el desarrollo activo de las relaciones entre el hombre y el mundo en el marco del plan misterioso de Dios. En este trasfondo, la celebraci\u00f3n de los sacramentales se convierte en el lugar para alimentar la esperanza en relaci\u00f3n con el cumplimiento del plan de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n hombre-mundo est\u00e1 resquebrajada por la realidad del pecado (Rom 8:19ss). En el acto de la celebraci\u00f3n, por medio de la invocaci\u00f3n de la iglesia, la presencia pascual del Resucitado se convierte en el centro de un camino que tendr\u00e1 su acabamiento m\u00e1s all\u00e1 de la historia; en \u00e9l la iglesia revive la liberaci\u00f3n pascual del cosmos, que ser\u00e1 plena cuando todo entre en la gloria de Dios. En el momento de la bendici\u00f3n ritual (en el caso del sacramental-cosa, por ejemplo), aunque el objeto conserve su funci\u00f3n natural, sin embargo es puesto en relaci\u00f3n con la divinidad, para que el hombre pueda progresar en la actuaci\u00f3n del plan de la creaci\u00f3n de Dios y obtener fuerza para la construcci\u00f3n del mundo. En el contexto de la celebraci\u00f3n del misterio pascual, que es como el alma de todos los sacramentales, el misterio de la creaci\u00f3n y de la encarnaci\u00f3n se desarrolla en la l\u00ed\u00adnea de la cristificaci\u00f3n del hombre y del cosmos: el universo es invadido por el misterio de la gracia, sin ser separado de su destino natural. En este acontecimiento pascual, significado por las celebraciones sacramentales, toda realidad creada, hombre o cosmos, es aferrada y llevada a realizar la finalidad propia de la creaci\u00f3n: recapitular todo en Cristo. En el hoy del plan divino, el hombre recibe la misi\u00f3n \u00abde preparar, significar, anunciar y llevar adelante la recapitulaci\u00f3n pascual hasta su definitiva conclusi\u00f3n: la glorificaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n en la gloria personal del Se\u00f1or Jes\u00fas resucitado, triunfo del amor del Padre mediante la indisoluble unidad de su gesto creador y de su gesto redentor\u00bb<br \/>\n2. CENTRALIDAD DE CRISTO. Seg\u00fan la mentalidad contempor\u00e1nea, el centro del mundo es el hombre, que no s\u00f3lo tiene la capacidad de someterlo, sino tambi\u00e9n de ponerlo al servicio de la importante misi\u00f3n de realizarse a s\u00ed\u00ad mismo. Esta vocaci\u00f3n creativa impele al hombre a escudri\u00f1ar las profundidades de su propia personalidad. En este proceso se abre ante el hombre el misterio del amor de Dios, que ha alcanzado la c\u00faspide de su revelaci\u00f3n en la encarnaci\u00f3n del Verbo: en Cristo Jes\u00fas el misterio del amor creativo del Padre ha encontrado su expresi\u00f3n m\u00e1s plena. Resulta, por lo tanto, evidente, que la historia de la humanidad y del cosmos tiene su centro en el misterio de la encarnaci\u00f3n de Cristo. Este acontecimiento, fundamento de todo el destino de la humanidad, se desarrolla y encuentra su cumplimiento en una continua incorporaci\u00f3n, por parte de toda la humanidad&#8217;, de los valores significativos de la persona del Resucitado. En \u00e9l toda realidad encuentra su significado. El misterio del Verbo encarnado, muerto, resucitado y ascendido al cielo, es el verdadero sentido de la historia. El Cristo pascual es el sentido m\u00e1ximo de la creaci\u00f3n, puesto que en \u00e9l se descubre el sentido de la existencia. En Cristo, Dios creador obra en el mundo y con el mundo: en \u00e9l, en efecto, se realiza el eterno prop\u00f3sito de Dios de recapitular en Cristo todas las cosas (cf Efe 1:10). Todo lo creado debe su existencia al Cristo preexistente (cf Jua 1:3; Heb 1:3) y en \u00e9l encuentra la propia consistencia (cf Col 1:17): s\u00f3lo en \u00e9l se da la aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n (cf Heb 4:12). En el misterioso plan de la creaci\u00f3n del Padre, el Verbo encarnado est\u00e1 ordenado a ser el significado del cosmos, de toda la creaci\u00f3n. El Verbo hecho carne ha sido llamado desde la eternidad a ser el se\u00f1or del mundo, ya que todo ha sido creado por medio de \u00e9l (cf Jua 1:3; Apo 4:11).<\/p>\n<p>Puesto que a causa del pecado la unidad y la armon\u00ed\u00ada del cosmos y de la comunidad humana han sufrido una situaci\u00f3n de ruptura, Cristo en su misterio pascual ha llevado a cabo la reconciliaci\u00f3n con el fin de restablecer el orden c\u00f3smico (cf Col 1:20). Dios mismo, por medio de Cristo, ha realizado la reconciliaci\u00f3n (cf 2Co 5:18ss), y el universo ha sido pacificado. Esta novedad mesi\u00e1nica, fruto de la condescendencia del amor del Padre en Cristo Jes\u00fas, recompone la unidad del universo y mantiene firme la creaci\u00f3n ya renovada. Desde ahora, a trav\u00e9s de la presencia sacramental de Cristo la paz c\u00f3smica ha entrado en el mundo y se ha realizado la redenci\u00f3n universal. En el momento de la celebraci\u00f3n Cristo se hace presente, renovando el misterio de la reconciliaci\u00f3n c\u00f3smica.<\/p>\n<p>El acontecimiento Cristo, que es el significado de la historia, se actualiza siempre en ella a trav\u00e9s del ministerio de la iglesia. En la iglesia, que es la expresi\u00f3n hist\u00f3rica de Cristo, \u00e9ste ejercita en un eterno presente su dominio sobre el cosmos y se hace cada vez m\u00e1s se\u00f1or del universo (cf Col 2:10.19). Si el hombre, y en \u00e9l el mundo, debe descubrir en Cristo el sentido de la propia existencia y llegar en \u00e9l al estado de hombre perfecto en plenitud (cf Efe 4:13), la iglesia es el instrumento mediante el cual este proceso es siempre actual y actualizado. En la iglesia, el elemento institucional est\u00e1 al servicio de la realizaci\u00f3n de ese plano misterioso y fundamental que el Padre ha realizado en Cristo Jes\u00fas. En efecto, el ministerio de la iglesia se convierte en continuaci\u00f3n y continuidad de la acci\u00f3n de Cristo, que a su vez es el significado de la vida humana sobre la tierra.<\/p>\n<p>El hombre comprometido en lo temporal precisa descubrir las motivaciones m\u00e1s profundas de su ser y de su obrar. El anuncio del evangelio, que fundamenta y hace madurar continuamente la fe del cristiano, ilumina la dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la realidad a trav\u00e9s de la llamada a permanecer enraizados en Cristo. El cristiano, con su acci\u00f3n de fe, que se concreta en la confesi\u00f3n p\u00fablica de Cristo Jes\u00fas y en el consiguiente testimonio por medio de una vida de resucitado en \u00e9l, renueva continuamente el mundo y lo hace crecer en la caridad hasta su plena realizaci\u00f3n en Cristo. En el acto de la celebraci\u00f3n del sacramental la iglesia quiere impregnar al mundo de un significado cristol\u00f3gico a trav\u00e9s de personas y cosas, para que la potencia del Resucitado, mediante estas realidades, haga nuevo al mundo. El culto sacramental, con el dinamismo propio del misterio pascual, ayuda a los hombres, llam\u00e1ndoles a morir a s\u00ed\u00ad mismos y a nacer de nuevo en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. MINISTERIO DE LA IGLESIA. El tercer elemento que es preciso encontrar y descubrir para aprehender el dinamismo de los sacramentales es el significado del ministerio de la iglesia, sacramento de la obra del Resucitado y de su Esp\u00ed\u00adritu presente y operante en la humanidad. La iglesia anuncia continuamente a Cristo y celebra su pascua para cristificar el mundo. Desde esta perspectiva aflora el sentido de su acci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de los sacramentales. Esta intervenci\u00f3n de la iglesia puede ser comprendida tanto en su dimensi\u00f3n epicl\u00e9tica como en su dimensi\u00f3n ritual.<\/p>\n<p>a) En primer lugar, la dimensi\u00f3n epicl\u00e9tica. El culto es al mismo tiempo el venir de Dios al hombre y el ir del hombre a Dios en toda la amplitud de su ser hombre, en la perspectiva de someter todo a Cristo y de transformar todo en \u00e9l (cf 1Co 3:22). Si el compromiso del hombre en la historia tiene como objeto que aflore el misterio de la gloria de Dios, la liturgia es su cumplimiento m\u00e1ximo al nivel de la sacramentalidad. Al realizar este objetivo (o sea, que la creaci\u00f3n y el hombre lleguen a la gloria de la libertad de los hijos de Dios: cf Rom 8:21), la iglesia est\u00e1 en situaci\u00f3n de continuo caminar. Sin embargo, la meta est\u00e1 muy lejana de la actual condici\u00f3n del hombre. A pesar de todo su esfuerzo, tanto su sentir como su obrar son esencialmente incompletos, ya que no se han dejado todav\u00ed\u00ada penetrar plenamente por la potencia del Esp\u00ed\u00adritu. Por esto, de la iglesia en marcha brota la invocaci\u00f3n (ep\u00ed\u00adclesis). Del coraz\u00f3n de aquel que, inmerso en el Esp\u00ed\u00adritu, act\u00faa en la historia mana una continua ep\u00ed\u00adclesis. El gemir del Esp\u00ed\u00adritu en el hombre es la expresi\u00f3n de la ansiosa espera, por parte de la creaci\u00f3n, de ser revestida de la luz divina. Ahora bien, este dato existencial se traduce en invocaci\u00f3n cultual: la iglesia, que tiene el deber de recapitular todas las cosas en Cristo, se convierte en continua ep\u00ed\u00adclesis para que el plan de renovaci\u00f3n del mundo pueda realizarse. La actitud de invocaci\u00f3n no es otra cosa que el emerger del Esp\u00ed\u00adritu presente en la comunidad creyente en marcha, que se siente pobre. Toda situaci\u00f3n, todo sufrimiento, toda circunstancia vivida en la pobreza del hombre se traduce en una gran liturgia de invocaci\u00f3n. La situaci\u00f3n existencial del hombre est\u00e1 en poder del sufrimiento del momento presente y de la liberaci\u00f3n escatol\u00f3gica; incluso la creaci\u00f3n anhela esta liberaci\u00f3n (cf Rom 8:18-19): el Esp\u00ed\u00adritu de Dios nos la hace transparente y, a trav\u00e9s de los signos sensibles de las cosas creadas, nos ayuda a entrar en contacto con las realidades externas por ellas significadas. En el bautizado, en cuyo coraz\u00f3n act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu (cf Rom 5:5), la pobreza hist\u00f3rica se convierte en el lugar en el que se manifiesta esa fuerza de salvaci\u00f3n que es el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. En la celebraci\u00f3n del sacramental la iglesia revela el sentido de su propio inacabamiento y pobreza a trav\u00e9s de la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa en ella. Este renovar\u00e1 al hombre y el cosmos para que puedan alcanzar la aut\u00e9ntica meta de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu es el enviado, que est\u00e1 en y con nosotros y que intercede por nosotros. En esta perspectiva, el sacramental no es ya ocasi\u00f3n para la magia, sino el momento en que emerge una fe eclesial movida por el Esp\u00ed\u00adritu que la anima.<\/p>\n<p>b) En segundo lugar, la dimensi\u00f3n ritual. La invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo debe traducirse en lenguaje, gestos y ritos para que pueda ser verdaderamente humana. El hombre como tal no puede vivir sin ->  ritos: aunque est\u00e1 inmerso en el ambiente secularizante y no acepta inspirarse en las formas tradicionales de culto, el hombre no puede dejar de expresar su propia interioridad a trav\u00e9s del gesto (en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino) y encontrar as\u00ed\u00ad el equilibrio de su propia personalidad. En el \u00e1mbito del culto cristiano, el gesto es exigido, causado y realizado por el hombre para introducirse en un proceso de cristificaci\u00f3n y pneumatizaci\u00f3n. Los ->  signos sacramentales son veh\u00ed\u00adculos del Esp\u00ed\u00adritu y revelan su presencia y su actividad, dirigidas a conformar al hombre con Cristo, el Se\u00f1or. Por medio del gesto sacramental, la iglesia no solamente expresa su propia interioridad, sino que la personaliza en la comunidad orante. En el gesto del sacramental se revela la expresi\u00f3n de la fe. Por una parte, aflora la decisi\u00f3n de acoger la salvaci\u00f3n pascual; por otra, la firme convicci\u00f3n de que la fidelidad de Dios realizar\u00e1 todav\u00ed\u00ada prodigios en la historia. El acto cultual que caracteriza al sacramental no es m\u00e1s que el acto simb\u00f3lico plenamente humano que surge de esta fe. De este modo la iglesia, que es esencialmente epicl\u00e9tica en su marcha hacia la plenitud escatol\u00f3gica de los cielos nuevos y la tierra nueva, en el gesto ritual del sacramental expresa su propia esperanza en la fidelidad de Dios, que quiere dar cumplimiento en Cristo resucitado al plan de salvaci\u00f3n. \u00abAs\u00ed\u00ad el contacto con los signos sacramentales deja de ser algo an\u00f3nimo y abstracto, fr\u00ed\u00ado e impersonal, para convertirse en un contacto personal con el Dios vivo, que en el Esp\u00ed\u00adritu Santo encontramos en cada palabra, signo, actitud y, sobre todo, en las personas\u00bb.<\/p>\n<p>VI. Nuevas perspectivas<br \/>\nEstos tres elementos (relaci\u00f3n hombre-mundo, centralidad de Cristo y ministerio de la iglesia) nos ayudan a entrar en una visi\u00f3n din\u00e1mica de los sacramentales, yendo m\u00e1s all\u00e1 de la simplemente jur\u00ed\u00addico-can\u00f3nica. Si a estos elementos a\u00f1adimos las afirmaciones encontradas en el Vat. II [->  supra, IV], podemos intentar reformular el concepto de sacramental en categor\u00ed\u00adas m\u00e1s accesibles para el hombre de hoy.<\/p>\n<p>1. CONTEXTO LIT\u00daRGICO. Desde la perspectiva del Vat. II, el sacramental es considerado en el marco de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La liturgia es el culto que la iglesia, unida a Cristo, el gran liturgo de la comunidad eclesial en marcha, y en \u00e9l a cada uno de sus miembros, rinde al Padre. A trav\u00e9s del ejercicio sacramental del sacerdocio de Cristo, significado por la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la iglesia conduce al hombre en su camino de vuelta en Cristo al Padre y lo hace avanzar hacia esa meta. El creyente, en este clima de fe y de invocaci\u00f3n, se deja conducir. La iglesia, sacramento de Cristo, representa para el hombre peregrino sobre la tierra el signo, el est\u00ed\u00admulo y el lugar de la propia santificaci\u00f3n: la acci\u00f3n de la iglesia ha de verse en la perspectiva de gu\u00ed\u00ada de los hombres para cumplimiento de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de los sacramentales tiene sus premisas existenciales no s\u00f3lo en la vocaci\u00f3n del hombre a construir el mundo en la obediencia, sino tambi\u00e9n en la pobreza de la historia de los hombres. El hombre tiene ante s\u00ed\u00ad una gran meta, pero no est\u00e1 en situaci\u00f3n de alcanzarla a causa de las consecuencias del pecado. Para que el hombre pueda desarrollar su misi\u00f3n, interviene la acci\u00f3n misma de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad, que se convierte en una continua estimulaci\u00f3n para \u00e9l, a fin de que est\u00e9 a la altura de la vocaci\u00f3n que se le ha confiado. As\u00ed\u00ad pues, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que anima y da vida a la iglesia, hace brotar la plegaria-gesto e inspira a la comunidad eclesial para realizar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Desde el momento en que el Esp\u00ed\u00adritu es el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, la invocaci\u00f3n que caracteriza al sacramental brota de la presencia de Cristo, que ora continuamente en su iglesia por los hombres. A trav\u00e9s del gesto lit\u00fargico el hombre se introduce en este retorno cultual al Padre en la alabanza-acci\u00f3n de gracias-s\u00faplica del Resucitado. En el momento en que quiere dar significado a la propia existencia, percibe que ha sido creado en una situaci\u00f3n relacional de hijo frente al Padre, y que todo el universo en el que est\u00e1 inmerso se encuentra proyectado hacia su Se\u00f1or. Se hace evidente as\u00ed\u00ad su vocaci\u00f3n: dar gloria al Padre a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n activa de las bellezas creadas. La misma vocaci\u00f3n de todo lo creado, de ser una alabanza para Dios, se actualiza en el compromiso hist\u00f3rico del hombre; \u00e9ste, tomando conciencia de su ser de criatura, mediante su compromiso con lo temporal, da voz al homenaje que todas las criaturas deben prestar a Dios y, obrando as\u00ed\u00ad, da un significado no s\u00f3lo al universo que Dios ha creado, sino tambi\u00e9n a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>El gesto cultual, que es el lenguaje del sacramental, se inserta en este orden de realidad. El hombre se da cuenta de que est\u00e1 en camino hacia el Padre, no \u00e9l solo, sino con los hermanos y con todas las criaturas, para darse a s\u00ed\u00ad mismo, y (a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismo) a la humanidad y al mundo entero el sentido cristol\u00f3gico que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica actualiza continuamente. Por consiguiente, el sacramental surge de esta alabanza que acompa\u00f1a a la iglesia en su caminar hacia la gran liturgia del cielo. La liturgia de la vida se sedimenta en la liturgia sacramental. La esencia m\u00e1s verdadera de los sacramentales se sit\u00faa en la animaci\u00f3n de estas dos liturgias. El contexto cultual aleja el peligro de dar al sacramental una explicaci\u00f3n puramente dogm\u00e1tica. Surge de la sacramentalidad lit\u00fargica. En efecto, su interpretaci\u00f3n doctrinal est\u00e1 animada por el momento doxol\u00f3gico.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a la luz de la I celebraci\u00f3n, el sacramental adquiere toda su vitalidad, ya que es en ella donde se descubre una importante dimensi\u00f3n de la fe viva, que precisamente encontramos en la oraci\u00f3n de la iglesia \u00ab. Por tanto, resulta imposible reencontrar el significado aut\u00e9ntico del sacramental si se le a\u00ed\u00adsla del contexto global de su celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. CELEBRACI\u00ed\u201cN DE UNA EXISTENCIA ESENCIALMENTE PASCUAL. La celebraci\u00f3n del sacramental se sit\u00faa en clara relaci\u00f3n con la existencia pascual, que determina la vida del cristiano. Este, a causa de su propia experiencia bautismal, hace una continua anamnesis de las obras maravillosas de Dios y sabe que debe hacer revertir esas riquezas en su servicio a los hermanos y en su compromiso con lo temporal. En la conciencia de sus propios l\u00ed\u00admites, medita continuamente, a trav\u00e9s de la escucha de la palabra, en las obras maravillosas que el Padre ha realizado, y no cesa de plasmarlas en la historia de la humanidad. La energ\u00ed\u00ada divina, de la que est\u00e1 en posesi\u00f3n, a causa de la iniciaci\u00f3n sacramental en el misterio de Cristo Jes\u00fas le da la capacidad de bendecir a Dios. A la luz de este continuo hoy de la condescendencia de Dios y en el reconocimiento de la vocaci\u00f3n recibida por el hecho de estar en el mundo, \u00e9l bendice a Dios, porque mediante lo bendecido o la acci\u00f3n de bendecir Dios llena de su benevolencia la historia de la humanidad. En efecto, s\u00f3lo bendiciendo a Dios el hombre puede realizar verdaderamente la propia vocaci\u00f3n de volver al mundo gloria de Dios: \u00e9l ha sido llamado a ser sacerdote del universo mediante su actividad cotidiana, y vive su vocaci\u00f3n en la condescendencia ben\u00e9vola del Padre.<\/p>\n<p>En la iglesia que celebra y alaba, el cristiano, a trav\u00e9s del sacramental, recibe el est\u00ed\u00admulo para hacer de su propia vida un aut\u00e9ntico culto espiritual agradable a Dios (cf Rom 12:1) y hacer presente en el desarrollo del mundo la voluntad creadora del Padre. El significado y la funci\u00f3n de los sacramentales se entienden en la perspectiva de hacer de la historia una historia de salvaci\u00f3n: el centro de esta historia es Cristo, que ha entrado en la vida concreta de la humanidad para elevar al mundo entero a la luz del Padre. La iglesia, con los sacramentales, est\u00e1 al servicio de este Cristo c\u00f3smico, como la levadura con respecto a la masa.<\/p>\n<p>Al celebrar los sacramentales se tiene una conciencia cada vez m\u00e1s clara del significado que se debe dar al propio compromiso con lo temporal. Para conseguirlo, es indispensable estar en armon\u00ed\u00ada con las profundidades del misterio de Cristo. La celebraci\u00f3n de los sacramentales es el signo de la voluntad de vivir, a la luz del amor pascual de Cristo, el testimonio de una vida decidida a marchar con una orientaci\u00f3n religiosa y con un compromiso de fe, lo cual es posible cuando se reconoce la absoluta gratuidad de los dones de Dios. La realidad sacramental-cultual de la iglesia, comprometida en la construcci\u00f3n del reino de Dios en la historia, se convierte en la celebraci\u00f3n de la marcha hacia la plena liberaci\u00f3n del hombre, de la historia, de la naturaleza, en la perspectiva de su total donaci\u00f3n a Dios y de una transparencia maravillosa de su gloria.<\/p>\n<p>Pero, como es necesario recordar que este camino se desenvuelve en un contexto de pecado, la celebraci\u00f3n de los sacramentales se convierte tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n del proceso de reconciliaci\u00f3n entre la historia y el Padre en el misterio pascual de Cristo. En el sacramental, este misterio pascual es reconocido como la vida del hombre y de toda la humanidad. Al celebrar la fe en Cristo, que recapitula en s\u00ed\u00ad el cosmos y la historia, se asiste a un proceso continuo de reconciliaci\u00f3n hist\u00f3rica y c\u00f3smica, para que se pueda realizar la confirmaci\u00f3n de la presencia de lo humano en la historia misma. En virtud de esto, que a\u00f1ade una novedad posterior en el hombre, con la celebraci\u00f3n de los sacramentales la iglesia invoca al Padre a fin de obtener las gracias actuales necesarias para las personas por las que intercede. El efecto ser\u00e1 una renovaci\u00f3n de la vida teologal y una profundizaci\u00f3n concerniente al proceso de reconciliaci\u00f3n, para que la comunidad cristiana pueda configurarse en el mundo como un aut\u00e9ntico signo del amor pascual.<\/p>\n<p>VII. N\u00famero de los sacramentales<br \/>\nLa experiencia cultual y sacramental se sit\u00faa en estrecha relaci\u00f3n con la estructura antropol\u00f3gica de cada cristiano, que obviamente cambia seg\u00fan el tiempo y el lugar. El hombre vive en una historia siempre nueva, a causa de la evoluci\u00f3n del cosmos y de las relaciones entre los hombres. En el misterioso fluir de las situaciones existenciales, ante las diversas realidades que se ofrecen, el hombre siente la necesidad de celebrar el misterio pascual con gestos sacramentales, para poder vivir el momento presente centrado plenamente en Cristo. El campo de los sacramentales no es f\u00e1cilmente delimitable, en cuanto que tiene la misma extensi\u00f3n que el desarrollo de las relaciones mundo-hombre creyente.<\/p>\n<p>Se deben, por tanto, esperar nuevas posibilidades de desarrollo y formaci\u00f3n de los sacramentales, en relaci\u00f3n estrecha con el mundo de la liturgia y de la vida cristiana en general. \u00abPartiendo de una s\u00ed\u00adntesis, es decir, de la vida analizada y de sus posibilidades, se debe llegar luego a afirmaciones v\u00e1lidas sobre las formas de manifestar, testimoniar y expresar la vida cristiana\u00bb \u00ab, que eso son precisamente los diversos sacramentales. Esta apertura a una multiplicidad de sacramentales permite al cristiano vivir como hombre nuevo en Cristo las diversas situaciones en que la Providencia le coloca. Por esto, se asiste de hecho, o se deber\u00ed\u00ada asistir, a un continuo proceso de nacimiento de nuevos sacramentales, y contempor\u00e1neamente a una decadencia-desaparici\u00f3n de los sacramentales que est\u00e1n en vigor. Ellos, en efecto, est\u00e1n al servicio de la vitalidad del creyente en Cristo, que est\u00e1 llamado hoy a cristificar el mundo en las nuevas modalidades que se presentan en la vida. La iglesia, fiel al mandato recibido de Cristo, deber\u00e1 celebrar de modo nuevo y en contextos nuevos la vocaci\u00f3n del hombre de cristificar el mundo con nuevos sacramentales. En \u00faltimo an\u00e1lisis, mientras el n\u00famero de los sacramentos est\u00e1 limitado a los siete, el de los sacramentales se transforma constantemente.<\/p>\n<p>VIII. Divisi\u00f3n de los sacramentales<br \/>\nEl \u00e1mbito de la operatividad de los sacramentales es muy amplio, como es amplia la relaci\u00f3n mundo-hombre en el desarrollo del proyecto creador de Dios en Cristo Jes\u00fas. Esto explica la dificultad de definir de modo claro la naturaleza de los sacramentales. A lo largo de la historia han sido clasificados de diversos modos. Hoy son agrupados en tres categor\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>1. CONSAGRACIONES. En el acto de la consagraci\u00f3n, por una libre opci\u00f3n, las personas o las cosas son substra\u00ed\u00addas a la libre disponibilidad del hombre. Mediante su oraci\u00f3n, la iglesia las conf\u00ed\u00ada a Dios por medio de Cristo, que es el gran liturgo de la iglesia. En virtud de este acto, las personas o las cosas contin\u00faan estando al servicio de la obra del hombre, que, sin embargo, quiere actuar a favor del cumplimiento del plan de Dios sobre la humanidad. En esta categor\u00ed\u00ada podemos incluir la consagraci\u00f3n o l dedicaci\u00f3n de una iglesia, de un altar o de un c\u00e1liz, la bendici\u00f3n de un abad, la ->  consagraci\u00f3n de una virgen, la l profesi\u00f3n religiosa o mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>2. BENDICIONES. Son oraciones de invocaci\u00f3n sobre personas o cosas para ponerlas bajo la protecci\u00f3n o los beneficios divinos. Por medio de su oraci\u00f3n la iglesia introduce eficazmente las realidades y las personas, que en su calidad de criaturas est\u00e1n ya bajo la protecci\u00f3n de Dios, en el misterio vivo de Cristo, en el que tiene lugar toda nuestra historia de salvaci\u00f3n. La bendici\u00f3n de las cosas, que tiene como tel\u00f3n de fondo el obrar de Dios en la historia, adquiere sentido dentro de la perspectiva de la cooperaci\u00f3n para el aut\u00e9ntico bien de la persona, en conformidad con las disposiciones del mismo Dios &#8216;\u00bb.<br \/>\n3. EXORCISMOS. Este tercer tipo de sacramental es el que crea mayores dificultades al hombre contempor\u00e1neo, por causa de la problem\u00e1tica sobre la presencia del demonio en la vida de la humanidad. En los exorcismos la iglesia, a ejemplo de Jes\u00fas, pide la protecci\u00f3n del Padre en la lucha contra Satan\u00e1s, que interpone obst\u00e1culos en el desarrollo de la persona humana y del plan universal de salvaci\u00f3n. [-> Exorcismos y liturgia].<\/p>\n<p>IX. Sacramentos y sacramentales<br \/>\nEl sacramental, dado que surge del gran mundo de la liturgia y en \u00e9l encuentra su linfa y su vitalidad, se sit\u00faa necesariamente en relaci\u00f3n con los sacramentos, en especial con la eucarist\u00ed\u00ada. Los siete sacramentos han de verse como los puntos de concentraci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios realizada en su hijo Jes\u00fas. Sin embargo, la vitalidad de la iglesia no se agota en el acto de la celebraci\u00f3n de los siete sacramentos, sino que abarca tambi\u00e9n una gran variedad de otras modalidades rituales. Los sacramentos son celebraciones vitales de la iglesia, esenciales e insustituibles; pero no pueden ser calificados como sus \u00fanicas formas expresivas, en el sentido de que no se podr\u00ed\u00adan encontrar otras. Aunque el misterio de la iglesia se actualiza de modo especial en los sacramentos, este \u00e1mbito donde tiene lugar la salvaci\u00f3n no es \u00fanico ni exclusivo en el plan salv\u00ed\u00adfico del Padre en Cristo Jes\u00fas. En conexi\u00f3n con ellos, por tanto, existen otras formas expresivas de car\u00e1cter eclesial y personal, que, en determinadas circunstancias, ayudan a los creyentes en su camino hacia Cristo. La vida \u00fanica de la iglesia se revela y se manifiesta en m\u00faltiples realizaciones.<\/p>\n<p>El cristiano se hace nueva creatura y celebra tal acontecimiento en los sacramentos de la -> iniciaci\u00f3n cristiana. Estos dan la capacidad de actuar inmersos en lo temporal, con el fin de mantener y desarrollar la vida recibida de Cristo en el momento de la iniciaci\u00f3n. Pero la potencialidad de vida recibida en la celebraci\u00f3n bautismal, que confirma la conversi\u00f3n a Cristo y a la iglesia, debe consolidarse y crecer. Corresponde a los sacramentales preparar, por un lado, la riqueza celebrativa de los sacramentos y, por otro, prolongar sus efectos, para que el mundo se haga verdaderamente gloria de Dios. En efecto, mientras que los sacramentos privilegian algunos momentos determinados de la vida, los sacramentales est\u00e1n presentes en todas las situaciones de la vida y les imprimen un dinamismo pascual.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si los sacramentos por su naturaleza propia est\u00e1n orientados a la eucarist\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n lo est\u00e1n los sacramentales. Toda la ritualidad que caracteriza el amplio campo de la liturgia no tiene otro objeto que actualizar, con las modalidades propias de cada rito, el ->  misterio pascual. El lugar privilegiado en donde se encuentra la presencia de la pascua del Se\u00f1or es la eucarist\u00ed\u00ada. Como consecuencia del bautismo, el cristiano vive del Resucitado (cf Rom 6:3ss; Rom 14:6ss) y debe llevar una vida de resucitado para poder celebrar el banquete del Se\u00f1or (cf  1Co 11:17ss). En su esfuerzo por renovar la vitalidad de la resurrecci\u00f3n en Cristo y para poder, indirectamente, celebrar con autenticidad la eucarist\u00ed\u00ada, el cristiano, a trav\u00e9s de la intercesi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de las celebraciones de los sacramentales, se pone en actitud de s\u00faplica, para que su existencia en lo temporal sea verdaderamente animada por el Esp\u00ed\u00adritu de la resurrecci\u00f3n. En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica recabar\u00e1 los frutos de su propio compromiso en el mundo, para volver despu\u00e9s a lo profano con una vitalidad m\u00e1s inmersa en el misterio pascual. Comulgando el cuerpo de Cristo, el cristiano acoge el dinamismo creador de la historia que lo sit\u00faa en la vida de los hombres, es introducido en la fuerza creadora del Verbo para llevar a la perfecci\u00f3n la historia hacia la gloria del Padre. La eucarist\u00ed\u00ada, en efecto, es el sacramento de toda la vida y de toda la historia de la humanidad, desde la creaci\u00f3n a la parus\u00ed\u00ada. El hecho de que tantas celebraciones sacramentales (bendici\u00f3n de un abad, ->  consagraci\u00f3n de una virgen, -> profesi\u00f3n religiosa o mon\u00e1stica, -> exequias, bendici\u00f3n de los \u00f3leos [-> Elementos naturales]&#8230;) tengan lugar en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, es signo evidente de que la eucarist\u00ed\u00ada es la cumbre de los sacramentales y su m\u00e1s profundo significado.<\/p>\n<p>Sin embargo, es necesario subrayar tambi\u00e9n que la eucarist\u00ed\u00ada, celebrada en determinadas ocasiones en uni\u00f3n con los sacramentales, muestra c\u00f3mo el misterio eucar\u00ed\u00adstico favorece una participaci\u00f3n m\u00e1s inmediata tanto en el misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo a trav\u00e9s del compromiso activo en lo temporal como en el misterio del sufrimiento-muerte-resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or en los grandes momentos de af\u00e1n de la humanidad. Las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas son signo de la continua encarnaci\u00f3n del Verbo en la historia y de la constante redenci\u00f3n del hombre; son signo de la cotidianidad de la encarnaci\u00f3n y de la compasi\u00f3n del Se\u00f1or con el sufrimiento del hombre; aspectos todos que est\u00e1n presentes en la intercesi\u00f3n de la iglesia durante la celebraci\u00f3n de los sacramentales.<\/p>\n<p>El sacramental, por tanto, hace entrar de un modo m\u00e1s claro en el camino hacia la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica. En el momento de la parus\u00ed\u00ada del mundo se convertir\u00e1 en la irradiaci\u00f3n c\u00f3smica del misterio del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo. El sacramental existe desde y en vista de la perspectiva de la gran liturgia final, cuando todas las cosas quedar\u00e1n sometidas a la luz divina y ser\u00e1n un himno perenne y completo a la sabidur\u00ed\u00ada creadora del Padre.<\/p>\n<p>X. Consecuencias lit\u00fargico-pastorales<br \/>\nLa vida lit\u00fargica de la comunidad cristiana abraza toda la historia del mundo, para que todos los acontecimientos y situaciones que se encuentran en la escena del mundo puedan convertirse en lugares por medio de los cuales el hombre viva de Cristo y de su historia. Este es el fondo que da vida al sacramental. El hombre, desde el nacimiento hasta la muerte, es llamado a identificarse cada vez m\u00e1s con Cristo. En ciertos momentos del transcurso del tiempo, la iglesia, que es signo de la presencia de Cristo en el mundo, hace pasar a la vida humana la vitalidad salv\u00ed\u00adfica del mismo Cristo a trav\u00e9s de los sacramentales. El encuentro, en la celebraci\u00f3n de los sacramentales, entre la iglesia y las personas que piden el gesto de la bendici\u00f3n, es el lugar de una palabra y de un rito simb\u00f3lico llenos de significado para el hombre. A trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n de determinados acontecimientos de la existencia se conf\u00ed\u00ada en un gesto, que en esas particulares circunstancias asume un especial significado, la funci\u00f3n de manifestar y casi objetivar tanto el valor del acontecimiento Cristo como el puesto que \u00e9ste ocupa en la vida de la comunidad. De este modo, a causa de la presencia de Cristo en la historia humana y del Esp\u00ed\u00adritu que reside en cada hombre, estos gestos se convierten en celebraciones de la salvaci\u00f3n. El sacramental es la vida mediante la cual la iglesia de todos los tiempos y naciones intenta llevar a los hombres al camino de Cristo.<\/p>\n<p>El gesto, por s\u00ed\u00ad mismo, puede tener una gran variedad de significados. Una celebraci\u00f3n de un sacramental exige una profunda visi\u00f3n de fe para que sea aut\u00e9ntica. El cristiano vive la sucesi\u00f3n de los acontecimientos de la historia con la convicci\u00f3n de formar parte de un plan de salvaci\u00f3n. Tiene la firme seguridad de estar insertado en la gratuidad del amor de Dios. La fe en el hecho de que la historia es un don de Dios, lleva al creyente a celebrar los ritos de la iglesia en los que lo temporal, por la gratuidad del amor pascual, adquiere en Cristo su verdadero significado. La escucha de la palabra de Dios, presupuesto existencial y ritual del gesto simb\u00f3lico, ayuda a descubrir hasta el fondo la densidad salv\u00ed\u00adfica de la vida cristiana y de la densidad sacramental. En las situaciones en que se pide la celebraci\u00f3n de los sacramentales, la palabra de Dios desvela al creyente y a la comunidad el profundo significado de ese acontecimiento y pone las condiciones para su apertura a todo el plan de salvaci\u00f3n. La celebraci\u00f3n, mientras es celebraci\u00f3n de un determinado hecho o necesidad, abre la situaci\u00f3n hist\u00f3rica a una visi\u00f3n de la vida que trasciende lo contingente y lo coloca en la trayectoria del misterio pascual. La fe, que ilumina el acontecimiento, se hace presente en el rito de bendici\u00f3n y fecunda de eternidad la marcha de la historia. Por eso, \u00e9ste es el primer acto que debe caracterizar la celebraci\u00f3n del sacramental: ante los acontecimientos de la vida, el cristiano siente la necesidad de buscar o de renovar en la lectura de la Sagrada Escritura el sentido cristiano de la historia y de las cosas. En el marco de esta fe surge despu\u00e9s la bendici\u00f3n: \u00e9sta no es m\u00e1s que el prorrumpir de la alabanza y de la invocaci\u00f3n de la comunidad, animada por la convicci\u00f3n de la supereminente fidelidad de Dios en su relaci\u00f3n con la historia de los hombres. El mismo formulario de bendici\u00f3n que caracteriza al sacramental nos sit\u00faa ante invocaciones concretas solamente despu\u00e9s de haber escuchado el relato de las obras maravillosas de Dios. Partiendo de \u00e9stas, con una profunda vitalidad teologal, la comunidad invoca su actuaci\u00f3n para la situaci\u00f3n concreta en que \u00e9sta o el creyente particular se encuentran. La bendici\u00f3n sacramental viene de Dios e invade con su fuerza todas las bendiciones pronunciadas por el hombre. En el acto de la celebraci\u00f3n de los sacramentales la bendici\u00f3n comprende la invocaci\u00f3n a Dios para obtener de su misericordia la ayuda y las gracias oportunas para las personas que a \u00e9l se consagran o para los objetos, a fin de que su acci\u00f3n o presencia sea signo fruct\u00ed\u00adfero de salvaci\u00f3n para cuantos entran en contacto con el misterio. Toda la vida cristiana ser\u00e1 transformada por la comuni\u00f3n con el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El acto de la celebraci\u00f3n de los sacramentales por parte del hombre no es otra cosa que el emerger de una precedente bendici\u00f3n del Dios trinidad. Todo hombre que ha sido bendecido por Dios puede invocar la bendici\u00f3n de Dios sobre otros seres vivientes; y, si es cristiano, los puede bendecir en el nombre de Dios Padre por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La capacidad de acoger la bendici\u00f3n de Dios da la energ\u00ed\u00ada necesaria para bendecir posteriormente a los otros. En la multiplicidad de las bendiciones sacramentales, no todos ni por un mismo t\u00ed\u00adtulo pueden celebrar los sacramentales. Todo sacramental, siendo esencialmente una bendici\u00f3n de Dios, comporta anteriormente la acci\u00f3n renovadora de Dios en aquel que ha sido llamado a celebrar el mismo sacramental: el padre o la madre de familia bendecir\u00e1n la mesa porque poseen la bendici\u00f3n familiar de Dios, fruto del sacramento del matrimonio. El obispo, a su vez, celebrar\u00e1 aquellos sacramentales que est\u00e1n m\u00e1s relacionados con la construcci\u00f3n de la comunidad eclesial, ya que ha sido constituido como su pastor. Desde este punto de vista, el sacramental no nos coloca fuera del mundo, en un contexto m\u00e1gico, sino que se convierte verdaderamente en la celebraci\u00f3n de la esperanza y del deseo de vivir en el mundo que se pertenece, en la fuerza para ver cada vez mejor las maravillas de Dios, para readquirir la confianza en la sabidur\u00ed\u00ada y en el poder amoroso de Dios Padre, para vencer las fuerzas del mal que act\u00faan en el mundo por causa del pecado, para reanimar la esperanza en la victoria final y definitiva de la pascua de Cristo. El sacramental abre decididamente a la iglesia a su destino escatol\u00f3gico: la forma de existencia del mundo es transitoria e insuficiente; los sacramentales son signos de la existencia celeste en la que todo el cosmos ser\u00e1 luminosamente transfigurado.<\/p>\n<p>De este fondo escatol\u00f3gico surge la visi\u00f3n lit\u00fargica propia de los sacramentales. Mientras celebra en el signo el hoy del Cristo pascual (SC 7), la iglesia pregusta la realizaci\u00f3n luminosa de la liturgia celeste (SC 8). Por eso los sacramentales son el lugar de la celebraci\u00f3n del significado er\u00ed\u00adstico de la historia y de la vida humana, en espera de la renovaci\u00f3n definitiva c\u00f3smica en la gran liturgia celeste.<\/p>\n<p>XI. Conclusiones<br \/>\nEl mundo de los sacramentales plantea m\u00faltiples problemas. Para poder comprender su significado m\u00e1s verdadero y m\u00e1s profundo el creyente intenta buscar el sentido del mundo y de su propia relaci\u00f3n con \u00e9l. Est\u00e1 llamado a ser un liturgo-c\u00f3smico. S\u00f3lo si est\u00e1 animado de una fe profunda, que tenga su centro en Cristo, el cristiano podr\u00e1 introducir en la historia el dinamismo pascual que permita a la humanidad avanzar hacia su plena realizaci\u00f3n. Vive una caridad hacia el mundo que est\u00e1 siempre abierta a nuevas manifestaciones. Contempor\u00e1neamente, debe construir el mundo liber\u00e1ndolo de la esclavitud del pecado y de sus consecuencias. Con la misma fe pascual con que construye el mundo debe actuar en el mundo mediante un esfuerzo de continua liberaci\u00f3n. A trav\u00e9s de esta acci\u00f3n facilita y, a la vez, da testimonio de la propia liberaci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Puesto que la historia no es un hecho abstracto, sino que est\u00e1 situada y es la suma de muchos acontecimientos, personas y cosas, el cristiano, a la luz de la palabra de Dios que regenera su fe, realiza el gesto de la iglesia, o sea el sacramental, en actitud de bendici\u00f3n-invocaci\u00f3n, para que Dios fecunde con su presencia pascual la marcha de la humanidad. Esta renovada presencia de Dios, ofrecida por la celebraci\u00f3n del sacramental, revitalizada al m\u00e1ximo en el misterio eucar\u00ed\u00adstico, da al hombre la esperanza que le permite comprometerse en lo temporal, transfigurar el mundo e imprimirle ese dinamismo pascual que tendr\u00e1 su plena realizaci\u00f3n en la escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>[-> Bendici\u00f3n; -> Libros lit\u00fargicos VII, 5; ->  Sacramentos].<\/p>\n<p>A. Donghi<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Beraudy R., Los escrutinios y los exorcismos, en \u00abConcilium\u00bb 22 (1967) 239-244; Cort\u00e9s J.-Gatti J.B., Proceso a las posesiones y exorcismos, Paulinas, Madrid 1978; Farn\u00e9s P., Nota sobre los exorcismos bautismales, en \u00abPhase\u00bb 33 (1966) 253-256; Los sacramentos v los sacramentales, ib, 82 (1974) 324-336; Haag H., El diablo, Herder, Barcelona 1978, 323-361; L\u00f3hrer M., Sacramentales, en SM 6, Herder, Barcelona 1976, 157-164; Martimort A.G., La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 669-727; Navone J., Diablo\/exorcismo, en NDE, Paulinas, Madrid 1979, 348-361; Righetti M., Los sacramentales, en Historia de la liturgia 2, BAC 144, Madrid 1956, 1019-1097; Ruiz R., Exorcismo, en DE 2, Herder, Barcelona 1983, 82-83. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Bendici\u00f3n, Consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes, Dedicaci\u00f3n de iglesias, Exequias, Procesi\u00f3n y Profesi\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>Los s. tienen su lugar en la -> Iglesia por cuanto \u00e9sta no s\u00f3lo se actualiza en forma suprema como signo de salvaci\u00f3n en se\u00f1aladas situaciones concretas (-> sacramentos), sino que, adem\u00e1s, o bien desarrolla los sacramentos en sentido estricto bajo la multiplicidad de los aspectos en \u00e9l contenidos de cara a una plena e \u00ed\u00adntegra realizaci\u00f3n personal de los mismos (s. que acompa\u00f1an a los sacramentos), o bien, comprometi\u00e9ndose en diversos grados de firmeza, indica la presencia de la gracia de Cristo en las m\u00e1s variadas situaciones de la existencia humana (s. independientes). El presupuesto para la existencia de s. es la estructura del hombre, compuesto de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, con la capacidad simb\u00f3lica que ello implica, y en la que se apoya la instituci\u00f3n de s. por parte de la Iglesia.<\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n y disposiciones en la legislaci\u00f3n can\u00f3nica<br \/>\nMientras que el magisterio escasamente se ha pronunciado sobre los s. (cf., sin embargo, Dz 655 856 943 954 965, donde en general se defienden las ceremonias de la Iglesia, y tambi\u00e9n la constituci\u00f3n Sacrosanctum Concilium del Vaticano II sobre la liturgia [n\u00c2\u00b0 60ss] ), en cambio, en el CIC se reflejan la pr\u00e1ctica y la teolog\u00ed\u00ada de los s. que han estado en uso hasta hoy. Pero ahora \u00e9stas deben someterse a revisi\u00f3n a la luz de la Constituci\u00f3n sobre la liturgia y bajo la perspectiva de la teolog\u00ed\u00ada y pastoral de nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>1. Concepto<br \/>\nSeg\u00fan el n\u00c2\u00b0 60 de la Constituci\u00f3n sobre la liturgia, los s. son \u00absignos sagrados creados seg\u00fan el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se significan efectos, sobre todo de car\u00e1cter espiritual, que se obtienen por la intercesi\u00f3n de la Iglesia\u00bb. Esta definici\u00f3n adopta en gran parte la definici\u00f3n del CIC can. 1144, aunque la modifica con la introducci\u00f3n de la palabra \u00absigno\u00bb (CIC can. 1144: \u00abcosas o acciones\u00bb), con lo cual desde un principio se descarta la interpretaci\u00f3n de los s. a manera de \u00abcosas\u00bb y \u00e9stos son incluidos en el orden sacramental de la salvaci\u00f3n. El derecho vigente cuenta entre los s. consagraciones y bendiciones (can. 1147-1150), y tambi\u00e9n exorcismos (can. 1151ss). Se presupone la divisi\u00f3n tripartita en consecrationes, benedictiones constitutivae y benedictiones invocativae (can. 1140 \u00c2\u00a7 2). La consecratio o benedictio constitutiva adscribe permanentemente a una persona o una cosa al \u00e1mbito sacral (p. ej., consagraci\u00f3n de un abad o de un altar); la consecratio, como forma m\u00e1s solemne, a diferencia de la benedictio constitutiva, va acompa\u00f1ada de una unci\u00f3n; y las benedictiones en general invocan el favor divino sobre personas y cosas. Tambi\u00e9n en este \u00faltimo caso la referencia al hombre debe considerarse como primaria. Objetos bendecidos (p. ej., el agua bendita) son llamados tambi\u00e9n s. por el CIC [can. 1144], aunque, sin duda con vistas a su utilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las distinciones establecidas por el CIC no quedan suprimidas por la Constituci\u00f3n sobre la liturgia (cf. n.0 79: benedictiones reservatae; n.\u00c2\u00b0 80: ritus consecrationes virginum); sin embargo, la reserva mostrada por el concilio parece tender a la eliminaci\u00f3n de la hipertrofia de distinciones teol\u00f3gica en lo tocante a diferentes s. Seg\u00fan los n.\u00c2\u00b0s 60s de la mencionada constituci\u00f3n, los s. deben considerarse en conexi\u00f3n con los sacramentos y por tanto en relaci\u00f3n con el misterio pascual. Con esto no se niega la existencia de s. independientes; pero se ponen de relieve los s. que tienen relaci\u00f3n directa con los diferentes sacramentos, lo cual permite agrupar diversos sacramentales.<\/p>\n<p>2. Instituci\u00f3n<br \/>\nLos s. son instituci\u00f3n de la Iglesia (const. cit. n.\u00c2\u00b0 60). La potestad de instituirlos, suprimirlos o modificarlos reside seg\u00fan el CIC (can. 1145) en la Sede apost\u00f3lica. La Constituci\u00f3n sobre l\u00e1 liturgi\u00e1 considera el problema en el concreto contexto hist\u00f3rico, llamando la atenci\u00f3n sobre el peligro de obscurecimiento en la pr\u00e1ctica actual, y tambi\u00e9n sobre la necesidad de una cierta adaptaci\u00f3n a las condiciones actuales (n\u00c2\u00b0 62).<\/p>\n<p>Se toma igualmente en consideraci\u00f3n la creaci\u00f3n de nuevos s. (n\u00c2\u00b0 79). Ahora bien, esto no es posible sin una cierta libertad de las Iglesias locales, que pueden introducir s. particulares; en ese caso su aprobaci\u00f3n queda reservada a la Sede apost\u00f3lica (n\u00c2\u00b0 63b).<\/p>\n<p>3. Administraci\u00f3n<br \/>\nEl CIC can. 1148 $ 1 prescribe que en la administraci\u00f3n de los s. se observe el rito aprobado y exige ad validitatem que se emplee la respectiva f\u00f3rmula (can. 1148 $ 2). Los objetos bendecidos deben utilizarse para su fin adecuado y con el debido respeto (can. 1150). La Constituci\u00f3n sobre la liturgia renuncia a indicar aqu\u00ed\u00ad especiales normas jur\u00ed\u00addicas, pero por su parte insiste en la utilidad de emplear la lengua vern\u00e1cula en la administraci\u00f3n de los s. (n.\u00c2\u00b0 63), as\u00ed\u00ad como en la participaci\u00f3n activa de los fieles (n.\u00c2\u00b0 79), que tambi\u00e9n los rituales deben tener en cuenta en sus instrucciones (n\u00c2\u00b0 63b).<\/p>\n<p>4. Ministro y sujeto<br \/>\nSeg\u00fan el CIC can. 1146, el ministro de los s. es en principio el cl\u00e9rigo que est\u00e9 autorizado para ello por la Iglesia y no se halle impedido en el ejercicio de sus poderes. Las consagraciones est\u00e1n reservadas a los obispos, si no se prev\u00e9 otra cosa por el derecho o por indulto (can. 1147 &#038; 1). Las bendiciones no reservadas pueden ser impartidas por cualquier sacerdote (can. 1147 S 2). El Vaticano ii va tambi\u00e9n en este punto m\u00e1s all\u00e1 de las disposiciones del CIC: por una parte prev\u00e9 como ministros de (ciertos) s. no s\u00f3lo a di\u00e1conos (Constituci\u00f3n sobre la Iglesia, n\u00c2\u00b0 29), sino tambi\u00e9n a seglares (Constituci\u00f3n sobre la liturgia, n\u00c2\u00b0 79), y por otra parte exige una severa restricci\u00f3n de las bendiciones reservadas, para las que en adelante s\u00f3lo han de estar facultades los obispos y los ordinarios (CIC can. 1147 \u00c2\u00a7 2, etc.). Como sujetos de los s. menciona el CIC el can. 1149 a los cat\u00f3licos, catec\u00famenos y, con una cierta restricci\u00f3n, a los acat\u00f3licos. La formulaci\u00f3n de este canon ha quedado superada por la situaci\u00f3n ecum\u00e9nica. En la nueva redacci\u00f3n del C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico habr\u00e1 que revisar hasta qu\u00e9 punto tienen todav\u00ed\u00ada sentido las restricciones sancionadas penalmente en lo referente al ministro (can. 2261 2275 n.\u00c2\u00b0 2) y al sujeto (can. 2275 n.\u00c2\u00b0 2 2291 n.\u00c2\u00b0 6 2375).<\/p>\n<p>II. Historia de la teolog\u00ed\u00ada<br \/>\n1. Para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los s. tiene importancia capital el esclarecimiento del concepto de sacramento en el s. xii. La agrupaci\u00f3n de los sacramenta maiora sugiere la reuni\u00f3n y clasificaci\u00f3n de los restantes signos afines a los sacramentos. Es importante la divisi\u00f3n tripartita de Hugo de San V\u00ed\u00adctor en sacramenta que son necesarios ad salutem, ad exercitationem y ad praeparationem (PL 176, 327 AB; cf. tambi\u00e9n 439 A y 471 D), clasificaci\u00f3n que a su vez influy\u00f3 en la quadriformis species sacramentorum, a saber, sacramenta salutaria, ministratoria, veneratoria, praeparatoria, de canonistas como Rufino, Esteban de Tournai, Juan de Faenza y otros (GHELrINCI M 537-&#8217;47). Los tres \u00faltimos grupos est\u00e1n concebidos muy ampliamente y abarcan tambi\u00e9n las fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico, as\u00ed\u00ad como el oficio divino. El concepto de s. en sentido teol\u00f3gico es empleado ya por Pedro Lombardo (PL 192, 855) y no tarda en imponerse. Cf. TOM\u00ed\u0081S, ST IIi q. 65 a. 1 ad 3; i-u q. 108 a. 2 ad 2 (sacra en lugar de sancta).<\/p>\n<p>2. La historia de s. particulares es m\u00e1s antigua que la de su clara y distinta comprensi\u00f3n teol\u00f3gica. Habr\u00ed\u00ada que investigar no s\u00f3lo los s\u00ed\u00admbolos lit\u00fargicos de los padres en conexi\u00f3n con su idea de mysterium y sacramentum, sino tambi\u00e9n los inicios b\u00ed\u00adblicos, en parte muy expl\u00ed\u00adcitos (cf. p. ej., las bendiciones), teniendo en cuenta elementos de historia general de las religiones, y sin olvidar la posterior entrada en contacto del cristianismo con el mundo religioso de los germanos.<\/p>\n<p>3. La evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la teolog\u00ed\u00ada desde la edad media est\u00e1 determinada por exposiciones m\u00e1s sistem\u00e1ticas (cf. especialmente SUAREz, De sacr. p. 1 q. 65 disp. 15), que en los s. xix y xx se desarrollaron en forma de aut\u00e9nticos tratados De sacramentalibus in genere (F. Probst, F. Schmid, G. Arendt, etc.), en los que, paralelamente a la doctrina de los sacramentos en general, se discut\u00ed\u00adan las cuestiones de la instituci\u00f3n (\u00bfen parte por Cristo?), de la eficacia (ex opere operato, ex opere operantis, etc.), de los efectos (gracias actuales, remisi\u00f3n de pecados veniales y de penas por los pecados, defensa contra influjos diab\u00f3licos, bienes temporales), etc. El movimiento lit\u00fargico condujo no s\u00f3lo a una interpretaci\u00f3n m\u00e1s profunda de los s. en general (J. Pinsk, R. Guardini) y de aspiraciones lit\u00fargicas del pueblo (L. Bopp y otros), sino tambi\u00e9n a una mejor comprensi\u00f3n de s. particulares en el contexto total de una teolog\u00ed\u00ada de la liturgia, que ha quedado reflejada en la Constituci\u00f3n sobre la liturgia del Vaticano II. Pero hoy d\u00ed\u00ada se plantea adem\u00e1s la cuesti\u00f3n de hasta qu\u00e9 punto el problema de la secularizaci\u00f3n influir\u00e1 en la pr\u00e1ctica y en la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentales.<\/p>\n<p>III. Exposici\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\n1. Problem\u00e1tic\u00e1<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada de los s. no puede contentarse con examinar las cuestiones cl\u00e1sicas del tratado sobre los s.; debe m\u00e1s bien llevar a cabo el encuadramiento de los s. en la econom\u00ed\u00ada sacramental de la salvaci\u00f3n, y al mismo tiempo enfrentarse con la cuesti\u00f3n actual de la desacralizaci\u00f3n y con las consecuencias que \u00e9sta implica para los s. Las declaraciones acerca de los s. formuladas en la Constituci\u00f3n sobre la liturgia se\u00f1alan el camino que conduce a la superaci\u00f3n de la inteligencia de los s. a modo de cosas (cf. n.\u00c2\u00b0 5ss: acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter de signo) y exigen una reforma de la pr\u00e1ctica existente; sin embargo, no dan respuesta a la cuesti\u00f3n de si no son parte de un mundo religioso especial, que parece superado tanto por la relativaci\u00f3n neotestamentaria de lo sacral, como por la experiencia existencial del hombre de hoy en el mundo. Aunque esta cuesti\u00f3n afecta a toda la liturgia, tiene sin embargo consecuencias de gran alcance para la pr\u00e1ctica de los s. y, consiguientemente, para su teolog\u00ed\u00ada, que en principio, ha de versar sobre actos dotados de sentido.<\/p>\n<p>2. Momentos de una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\na) A la problem\u00e1tica antes insinuada s\u00f3lo se puede responder en sentido positivo si: 1.\u00c2\u00b0 la fe y la religi\u00f3n no se conciben sin m\u00e1s antit\u00e9ticamente, sino que se enfocan en una relaci\u00f3n en que la fe implica tambi\u00e9n el momento de la religi\u00f3n; 2.\u00c2\u00b0 la religi\u00f3n no se entiende en sentido puramente trascendental o s\u00f3lo como dimensi\u00f3n de la profundidad, sino tambi\u00e9n en sentido categorial, en el sentido de una esfera de manifestaciones religiosas; 3.\u00c2\u00b0 no obstante la tendencia del NT a la desacralizaci\u00f3n, se mantiene una esfera (relativa) de lo sacral, por cuanto la diferencia de -> naturaleza y gracia, como tambi\u00e9n de -> e\u00f3n venidero y presente, justifica un orden de signos sagrados que d\u00e9 expresi\u00f3n a tal diferencia. Eso no excluye un momento de variabilidad en la relaci\u00f3n entre fe y religi\u00f3n, entre el momento trascendental y el categorial de \u00e9sta (con consecuencias tambi\u00e9n para la pr\u00e1ctica de los s.), ni significa que se pase por alto la transformaci\u00f3n f\u00e1ctica o deseable de signos religiosos: los -> s\u00ed\u00admbolos pueden morir, pero tambi\u00e9n surgir, lo cual a su vez tiene consecuencia en lo referente a la abolici\u00f3n, reforma, nueva interpretaci\u00f3n y nueva creaci\u00f3n de los s. Pero, sin perjuicios de esas y otras diferenciaciones, la cuesti\u00f3n sobre el sentido y la justificaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de los s. en la Iglesia, depende en realidad de la respuesta que se d\u00e9 a esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>b) Fundamentalmente, los s. deben considerarse como parte de la -> liturgia, aunque en este sentido no se trata aqu\u00ed\u00ad de aquellos actos fundamentales de la Iglesia sobre el individuo, que se dan en los sacramentos, sino de formas de expresi\u00f3n de la -> oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de la Iglesia en favor de personas, o de esa misma clase de oraci\u00f3n pronunciada sobre objetos particulares destinados al uso cultual o profano por parte de personas. Algunos s. est\u00e1n ordenados m\u00e1s o menos directamente a determinados sacramentos; los dem\u00e1s se diferencian seg\u00fan las m\u00faltiples situaciones de la existencia humana, en la que dan testimonio simb\u00f3licamente, en forma corp\u00f3rea concreta, de gracia multiforme de Cristo, que tiene por meta el hombre entero. Por cuanto los s. caen dentro de la econom\u00ed\u00ada sacramental de la salvaci\u00f3n, participan tambi\u00e9n de sus propias estructuras. Como la liturgia en su totalidad, incluyen el momento del culto y de la santificaci\u00f3n. Seg\u00fan la respectiva importancia e intenci\u00f3n, remiten al hecho de Cristo, con su centro en el misterio pascual, y a la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. Documentan la totalidad indivisible del hombre en su salvaci\u00f3n, la dimensi\u00f3n c\u00f3smica de la gracia, la realidad de la communio sanctorum, la virtud del reino de Dios para repeler a los poderes diab\u00f3licos. Aqu\u00ed\u00ad hay que tener en cuenta c\u00f3mo el concepto general de s. incluye complejos muy heterog\u00e9neos (aun excluyendo el oficio divino) que tienen muy variada significaci\u00f3n teol\u00f3gica. Por esta raz\u00f3n hay que evitar tanto un enfoque igualitario de los s., como una acentuaci\u00f3n exagerada de uno u otro en particular.<\/p>\n<p>c) En los tratados sobre los s. hay que tener en cuenta la posici\u00f3n de \u00e9stos en el conjunto de la liturgia, particularmente en lo tocante a la cuesti\u00f3n de su eficacia. Como mejor puede expresarse \u00e9sta es mediante el concepto de ex opere operantis Ecclesiae, por cuanto con ello se significa (negativamente) la delimitaci\u00f3n frente al opus operatum de los sacramentos, que en su calidad de signos tienen en s\u00ed\u00ad una validez escatol\u00f3gica irrevocable, y a la vez se indica (positivamente) el momento de la intervenci\u00f3n de la Iglesia con su intercesi\u00f3n, en la cual puede confiar el que recibe el sacramental. Supuesta la debida administraci\u00f3n, se da infaliblemente el momento de la intercesi\u00f3n de la Iglesia, aunque, desde luego, seg\u00fan la gradaci\u00f3n esencial en que ella empe\u00f1a su compromiso; lo mismo debe decirse de las consecrationes y benedictiones constitutivae, que trasladan al \u00e1mbito de lo sacral mediante una especie de disposici\u00f3n jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>En la bendici\u00f3n del sacramental s\u00f3lo participa el que se abre a ella existencialmente. Por esta raz\u00f3n no se puede concebir una remisi\u00f3n de -> pecados veniales por el sacramental si falta el correspondiente -> arrepentimiento. Por lo dem\u00e1s, los efectos de los s. son, conforme a la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de la Iglesia en general, primariamente de orden espiritual y secundariamente de orden temporal. En raz\u00f3n del encuadramiento de los s. en la liturgia, hay que evitar una inteligencia demasiado individualista de los mismos. Los s., al igual que los sacramentos, han de celebrarse en la comunidad del pueblo de Dios y no deben quedar en el \u00e1mbito de la piedad privada.<\/p>\n<p>d) En el aspecto de la teolog\u00ed\u00ada pastoral, hay que tener en cuenta la problem\u00e1tica antes esbozada. De aqu\u00ed\u00ad resulta que puede variar notablemente el uso concreto de los s., bien sea por parte de los individuos, bien sea por parte de una Iglesia local determinada. Una reforma de la pr\u00e1ctica de los s. deber\u00ed\u00ada apuntar igualmente a la eliminaci\u00f3n de signos incomprensibles, a la supresi\u00f3n de abusos y a la simplificaci\u00f3n, como, en ciertas circunstancias, tambi\u00e9n a una nueva configuraci\u00f3n creadora (sobre todo en pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n) y a la actualizaci\u00f3n de aut\u00e9nticos s\u00ed\u00admbolos (sobre todo en una comunidad). Una soluci\u00f3n concreta de estas cuestiones s\u00f3lo puede hallarse en el marco de las Iglesias locales o territoriales.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. Probst, Kirchliche Benediktionen (T 1857); P. v. Schanz, Die Wirksamkeit der Sakramentalien: ThQ 68 (1886) 548-600; F. Schmid, Die Sakramentalien der katholischen Kir-che (Brixen 1896); G. Arendt, De sacramentalibus disquis. schol.-dogmatica (R 21900); A. Fr\u00e1nz, Die kirchlichen Benediktionen im Mittelalter, 2 vols. (Fr 1909); G. v. Holtum: TThZ 32 (1919) 27-33, 33 (1921) 303-308, 34 (1922) 281-284; 1. Pinsk, Die sakramentale Welt (D 1966); DThC XIV 465-482; Ghellinck M 537-547; Schmaus D IV\/1 (51957) 113-119; C. V\u00e1gaggini, El sentido teol\u00f3gico de la liturgia, BAC, Ma 1965; A. Kirchg\u00e4ssner, Simbolismo sagrado de la liturgia, Fax, Ma 1963; B. Darragon, Las bendiciones: Martimort 702-717; L. Bouyer, Mensch und Ritus (Mz 1964); DDC VII 785-788; New Catholic Encyclopedia II (NY 1967) 613ss., XII (1967) 790ss. (bibl.); M. Righetti, Historia de la liturgia: La Eucarist\u00ed\u00ada, Los sacramentos, Los sacramentales (E Cat Ma 1963); R. Lesage, Ornamentos y objetos lit\u00fargicos (C i Vall And); J. A. Garci\u00e1 Gimeno, Las oraciones sobre las ofrendas en el sacramentario leoniano. Texto y doctrina (CSIC Ma 1965); J. Pascher, Evoluci\u00f3n de las formas sacramentales (Taurus Ma 1966).<\/p>\n<p>Magnus L\u00f6hrer<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[480] La Iglesia llama sacramentales en su legislaci\u00f3n can\u00f3nica a los \u00absignos sagrados por los que, a imitaci\u00f3n en cierto modo de los sacramentos, se significan y obtienen, por mediaci\u00f3n de la Iglesia, efectos principalmente espirituales\u00bb (C.D.C. c. 1166). 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