{"id":13516,"date":"2016-02-05T09:02:21","date_gmt":"2016-02-05T14:02:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-maria\/"},"modified":"2016-02-05T09:02:21","modified_gmt":"2016-02-05T14:02:21","slug":"santisima-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-maria\/","title":{"rendered":"SANTISIMA. MARIA"},"content":{"rendered":"<p>[251]<\/p>\n<p>     Desde los tiempos de la primitiva Iglesia, Mar\u00ed\u00ada fue el modelo de la perfecci\u00f3n cristiana: moral, espiritual, sobrenatural. Lo fue, por lo tanto, de la santidad.<\/p>\n<p>    Los primeros escritores cristianos hablaban de su santidad cuando pensaban en su fidelidad a la voluntad de Dios, cuando reconoc\u00ed\u00adan que en ella no pod\u00ed\u00ada haber ni la menor sombra de pecado, cuando sospechaban que su Hijo divino la hab\u00ed\u00ada colmado de gracias singulares.<\/p>\n<p>    El \u00e1ngel la salud\u00f3 con las palabras b\u00ed\u00adblicas de la plenitud: \u00abAve, la llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo.\u00bb (Lc. 2.28)<\/p>\n<p>    Isabel complement\u00f3 el saludo con una nueva bendici\u00f3n: \u00abBendita eres t\u00fa entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre\u00bb (Lc. 2.42)<\/p>\n<p>     Esos testimonios recogidos por Lucas, en sus t\u00e9rminos radicales son equivalentes a la definici\u00f3n de la santidad. Con las palabras ang\u00e9licas se reconoce la plenitud de la gracia, la presencia del Se\u00f1or, la bendici\u00f3n divina. Con las palabras de Isabel se declara la causa de la bendici\u00f3n en la maternidad.<\/p>\n<p>    1. Sentido de la santidad<br \/>\n    En el mundo moderno, con sus grandes deficiencias morales y sus pecados estructurales, a pesar de sus deslumbrantes progresos y sus impresionantes conquistas, Mar\u00ed\u00ada se presenta como sol luminoso de santidad que da sentido al caminar de los hombres.<\/p>\n<p>    1.1. Es Sant\u00ed\u00adsima<br \/>\n    En el pueblo cristiano, la figura de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima emerge entre todos los signos nobles que se han cultivado como ideales de perfecci\u00f3n. Se la mira como alguien que ha abierto camino y que, por s\u00ed\u00ad misma, resulta insuperable. Perfecta, sublime, maravillosa.<\/p>\n<p>    El amor y el conocimiento de Dios, gracias a la iluminaci\u00f3n que le regal\u00f3 su divino Hijo, fue la fuente de la santidad de Mar\u00ed\u00ada. Declaraba Dionisio Cartujano en su libro \u00abLa alabanza y dignidad de Mar\u00ed\u00ada\u00bb, que hasta lleg\u00f3 a tener, por singular regalo divino, un conocimiento elevado de la Stma. Trinidad.<\/p>\n<p>    Una mujer tan excelsa en dones divinos, no solamente ense\u00f1a a huir del mal, sino tambi\u00e9n a vivir en la perfeci\u00f3n. Invita al continuo cumplimiento de la voluntad divina, a ejemplo de lo que ella hizo toda su vida. Impulsa a conocer cada vez m\u00e1s a su Hijo, para poder amarle m\u00e1s. Eso es la santidad.<\/p>\n<p>    En el mundo, en el que dominan las pasiones con frecuencia, la envidia y la ambici\u00f3n, la sensualidad y el orgullo, la pereza y la lujuria, la santidad misteriosa y deslumbrante de Mar\u00ed\u00ada es reclamo de virtud, de gracia y de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    1.2. Es perfect\u00ed\u00adsima<br \/>\n    Cada vez que la llamamos Sant\u00ed\u00adsima y pur\u00ed\u00adsima, nos acordamos de las palabras de Jes\u00fas: \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial tambi\u00e9n es perfecto.\u00bb (Mt. 5. 48)<\/p>\n<p>    La sociedad humana siempre ha necesitado signos y s\u00ed\u00admbolos que marquen el camino. Ha buscado ideales de vida que se\u00f1alen el mejor modo de ser y de actuar. As\u00ed\u00ad han surgido los mitos y los h\u00e9roes, las leyendas y las tradiciones, las figuras t\u00ed\u00adpicas de los pueblos y de las culturas.<\/p>\n<p>    Por lo que tiene de humano y peregrino, tambi\u00e9n el pueblo cristiano ha necesitado admirar la grandeza espiritual de sus h\u00e9roes, la fortaleza de sus m\u00e1rtires, la limpieza de sus v\u00ed\u00adrgenes, la sabidur\u00ed\u00ada de sus doctores, la serenidad de sus contemplativos. Mar\u00ed\u00ada, con su santidad suprema, ha flotado por encima de todos estos mitos y h\u00e9roes cristianos.<\/p>\n<p>    Ella ha sido sol de santidad que dio calor y luz a los que volvieron hacia ella sus ojos. Fue manantial de vida cristiana a quien se acerc\u00f3 a beber en sus aguas limpias la energ\u00ed\u00ada de su existencia.<\/p>\n<p>    2. Elementos de su santidad<br \/>\n    Los elementos y aspectos que constituyen la perfecci\u00f3n y la santidad de la que fue la madre de Dios permanecen en el misterio divino de su elecci\u00f3n y de sus santificaci\u00f3n. No es posible configurar un mapa de rasgos suficientemente descriptivo. Pero podemos tener la certeza fundada de que no ha existido una criatura tan sobrenaturalmente dotada como la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    2.1. Gracia santificante<br \/>\n    La palabra \u00abkejaritomene\u00bb, que emplea el texto griego, ha sido objeto de algunas discusiones entre los te\u00f3logos de diversas tendencias. Ha sido interpretada a la luz de los presupuestos teol\u00f3gicos de cada escuela o tendencia.<\/p>\n<p>    Pero es la que refleja la dignidad sobrenatural de lo que Mar\u00ed\u00ada debi\u00f3 ser y sigue siendo, pues es la m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita del texto evang\u00e9lico, al poner en labios del \u00e1ngel que anuncia el misterio de la encarnaci\u00f3n una expresi\u00f3n que alude a plenitud y a gracia, referida a la madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Evidentemente no es un simple saludo de cortes\u00ed\u00ada, sino una descripci\u00f3n en t\u00e9rminos humanos de la plenitud divina del misterio de Mar\u00ed\u00ada, en el momento del anuncio de su maternidad.<\/p>\n<p>    Erasmo tradujo \u00abkejaritomene\u00bb por \u00abla agraciada\u00bb o \u00abque est\u00e1 en gracia\u00bb (gratiosa) y no la \u00abgratiae plena\u00bb (la llena de gracia), que fue la recogida en la Vulgata. Intencionadamente intentaba situar en nivel m\u00e1s bajo la idea de la \u00abgratificaci\u00f3n\u00bb divina de Mar\u00ed\u00ada. Por fortuna en \u00e9sta, como en otras actitudes cr\u00ed\u00adticas de este mordaz humanista, se equivocaba. Se alejaba de la interpretaci\u00f3n tradicional y no ser\u00ed\u00ada seguido en el mundo cat\u00f3lico, aunque s\u00ed\u00ad en el protestante, por sus admiradores.<\/p>\n<p>    Los Padres antiguos insistieron en el concepto de plenitud que implicaba un t\u00e9rmino que proced\u00ed\u00ada del \u00e1ngel, es decir de Dios.<\/p>\n<p>   2.2. Gracias actuales   Las gracias \u00abactuales\u00bb son regalos que Dios otorga a las criaturas para vivir conforme a sus planes creacionales y sobrenaturales. Dios las concede en la medida en que cada hombre las necesita y las solicita.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada recibi\u00f3 esas gracias, primero como criatura humana elegida para una misi\u00f3n divina; pero sobre todo, las recibi\u00f3 como Madre predilecta.<\/p>\n<p>   &#8211; Como madre normal, tuvo que engendrar y alumbrar a un hijo humano, en el cual resid\u00ed\u00ada la plenitud de la divinidad y la limitaci\u00f3n de la humanidad. Necesit\u00f3 la gracia de la maternidad plena: amor, libertad, sacrificio, entrega, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; En los momentos de la persecuci\u00f3n de Herodes necesit\u00f3, con su esposo Jos\u00e9, la gracia de la habilidad para huir, de la fortaleza para resistir, de la serenidad para acertar en la empresa, del hero\u00ed\u00adsmo para defender la vida del que era perseguido a muerte.<\/p>\n<p>   &#8211; En la infancia de Jes\u00fas, la gracia de Dios estuvo con ella para criar, proteger, educar a tan singular hijo. Jes\u00fas apareci\u00f3 como hombre normal y lo fue. Tuvo que aprender, como los dem\u00e1s ni\u00f1os, con la experiencia y la reflexi\u00f3n, sin necesidad de comportamientos \u00abno normales\u00bb. Las gracias recibidas por su Madre para hacer que creciera en \u00absabidur\u00ed\u00ada, edad y gracia delante de Dios y de los hombres\u00bb (Lc. 2.52), fueron grandes. Ella le ense\u00f1\u00f3 a andar y hablar, a obedecer y trabajar, a ver el mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Como esposa virgen, tambi\u00e9n necesit\u00f3 gracia divina singular, con la cual envolvi\u00f3 la vida del hogar de Nazareth, el amor a Jos\u00e9 como esposo, y el amor del mismo Jos\u00e9, quien tambi\u00e9n fue objeto de singular Providencia.<\/p>\n<p>   &#8211; En los tiempos en que Jes\u00fas se dedic\u00f3 a su misi\u00f3n prof\u00e9tica, Mar\u00ed\u00ada recibi\u00f3 el don de la paz y de la serenidad, de la fortaleza y de alegr\u00ed\u00ada, para ser apoyo y no estorbo para su Hijo.<\/p>\n<p>   &#8211; Y cuando lleg\u00f3 la hora dura de la muerte en el calvario, all\u00ed\u00ad estuvo la Madre con la gracia sacrificial m\u00e1s sublime y transparente que se puede albergar en una criatura.<\/p>\n<p>    Todas estas gracias actuales hicieron de Mar\u00ed\u00ada la mejor de las madres, la m\u00e1s pura de las v\u00ed\u00adrgenes, la m\u00e1s casta de las esposas, la m\u00e1s maravillosa de las mujeres del mundo.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s Mar\u00ed\u00ada acompa\u00f1\u00f3 a la primera comunidad cristiana en sus pasos por la tierra. Aunque su acci\u00f3n concreta se ha perdido en el silencio misterioso de los primeros tiempos cristianos, los destellos breves que de ella tenemos en los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos dicen que sigui\u00f3 presente e influyente entres los seguidores de Jes\u00fas. Su misi\u00f3n all\u00ed\u00ad reclam\u00f3 una singular gracia divina para iluminar y compartir, para fortalecer y para aconsejar, para orar e impulsar la misi\u00f3n recibida del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   2.3. Dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\n    La tradici\u00f3n eclesial ha reclamado siempre una atenci\u00f3n singular a los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, frecuentemente sintetizados en los siete recogidos en Isa\u00ed\u00adas 11. 2, seg\u00fan la traducci\u00f3n de la Vulgata: \u00abSabidur\u00ed\u00ada, entendimiento, consejo, ciencia, fortaleza, piedad, temor de Dios\u00bb (reducidos a seis en las modernas versiones de los LXX, al suprimir el de piedad).<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada tuvo la cumbre de los dones, seg\u00fan los comentaristas de todos los tiempos. Era singular en cuanto a protecci\u00f3n y dotaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    Y lo mismo podr\u00ed\u00adamos decir en relaci\u00f3n a los llamados Frutos del Esp\u00ed\u00adritu, tambi\u00e9n objeto de comentarios m\u00faltiples, a partir del texto de S. Pablo en Gal. 5. 22-23, y comentados por tantos piadosos escritores cristianos.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada, la amada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, tuvo su santidad vinculados en esos regalos divinos. Santo Tom\u00e1s escribi\u00f3:   \u00abRecibi\u00f3 la bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada tal abundancia de gracias, que estuvo lo m\u00e1s pr\u00f3xima que fue posible al autor de la gracia, de suerte que concibi\u00f3 al que est\u00e1 lleno de toda gracia y, por haberle dado a luz, deriv\u00f3 la gracia sobre todos los dem\u00e1s\u00bb.  (Suma Th. III. 27. 5)<\/p>\n<p>    Cuando el \u00e1ngel Gabriel la anunci\u00f3 la acci\u00f3n divina, no tuvo palabras m\u00e1s hermosas que decirla: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo descender\u00e1 sobre ti y te cubrir\u00e1 con su sombra.\u00bb (Lc. 1. 35)<\/p>\n<p>    2.4. M\u00e9rito<br \/>\n    No cabe duda de que la santidad de Mar\u00ed\u00ada no fue s\u00f3lo un don recibido de forma pasiva, sino que mereci\u00f3 de forma activa que Dios se fijara en ella y la eligiera para la misi\u00f3n sublime de ser Madre suya.<\/p>\n<p>    Queda en el silencio del misterio de Mar\u00ed\u00ada el m\u00e9rito singular que, como Madre, a ella correspondi\u00f3 en la gestaci\u00f3n de sus Hijo. En Mar\u00ed\u00ada todo fue don de Dios; pero tambi\u00e9n hay que aludir a la plenitud de sus actitudes generosas y fecundas, las cuales le hicieron merecedora de todas las riquezas divinas. Por eso comentaron los autores de todos los tiempos que \u00abfue m\u00e1s bienaventurada por escuchar la palabra de Dios y cumplirla que por ser madre de Jes\u00fas sin m\u00e1s\u00bb (Lc. 11. 28)<\/p>\n<p>    Los merecimientos de Mar\u00ed\u00ada por su intensa vida de piedad y por su oraci\u00f3n prof\u00e9tica, por su fe ardiente, por su adhesi\u00f3n a Dios, no quedaron, igual que los merecimientos de Cristo, disminuidos lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo porque ella careci\u00f3 de inclinaciones desordenadas.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada adquiri\u00f3 abundant\u00ed\u00adsimos merecimientos no por su lucha contra apetencias hacia el mal, que ella seguramente no tuvo jam\u00e1s, sino por su amor a Dios y por el cultivo de virtudes eminentes: fe, humildad, esperanza, obediencia, etc.<\/p>\n<p>     3. Efectos de su santidad La santidad de Mar\u00ed\u00ada se desenvolvi\u00f3 en un amplio abanico de efectos y de reflejos admirables. Unos efectos fueron visibles: se manifestaron en su vida virtuosa y en sus riquezas maravillosa. Pero, sin duda, muchos m\u00e1s quedaron escondidos en la riqueza de su vida interior, la que llev\u00f3 en el secreto de su intimidad, con su uni\u00f3n fecunda con Dios y en la que de alguna forma particip\u00f3 su casto esposo Jos\u00e9. Ella acrecent\u00f3 esa santidad de forma inigualable cuando le lleg\u00f3 la hora de la soledad   La santidad de Mar\u00ed\u00ada se desenvolvi\u00f3 en un amplio abanico de efectos y de reflejos admirables. Unos efectos fueron visibles: se manifestaron en su vida virtuosa y en sus riquezas maravillosa. Pero, sin duda, muchos m\u00e1s quedaron escondidos en la riqueza de su vida interior, la que llev\u00f3 en el secreto de su intimidad, con su uni\u00f3n fecunda con Dios y en la que de alguna forma particip\u00f3 su casto esposo Jos\u00e9. Ella acrecent\u00f3 esa santidad de forma inigualable cuando le lleg\u00f3 la hora de la soledad<br \/>\n   3. 1. Sin concupiscencia<br \/>\n    Que Mar\u00ed\u00ada estuvo libre de todos los movimientos de la concupiscencia, es decir de las inclinaciones al mal que fueron efecto del pecado original, es sentencia generalmente admitida en la teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>    La inmunidad del pecado original no tiene como consecuencia necesaria la ausencia de todas aquellas deficiencias que entraron en el mundo como secuelas del pecado. Mar\u00ed\u00ada estaba sometida, igual que Cristo, a todas las limitaciones colectivas y naturales del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>    Pero los efectos humanos que no encierran en s\u00ed\u00ad imperfecci\u00f3n moral: dolor, enfermedad, cansancio, sue\u00f1o, hambre, tristeza, muerte, no cabe duda de que entraron en la vida de Mar\u00ed\u00ada, como tambi\u00e9n estuvieron presentes en la de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    La concupiscencia es un concepto antropol\u00f3gico que implica \u00abgusto o atractivo por el placer, incluso desordenado\u00bb. Es un regalo de la naturaleza el que exista atractivo por lo agradable y temor, rechazo o repulsi\u00f3n por lo desagradable. La concupiscencia implica el desorden en ese regalo. El regalo vino de Dios. El desorden proviene de la rebeli\u00f3n contra el plan creacional de Dios.<\/p>\n<p>    Cuando hablamos teol\u00f3gicamente de concupiscencia aludimos a la misteriosa herida o tendencia que nos puede quedar hacia el mal. Corremos peligro de dejarnos llevar por movimientos desordenados: envidia, ambici\u00f3n, erotismo, vanidad, soberbia, etc.<\/p>\n<p>    El sentido com\u00fan y la piedad nos llevan a pensar que Mar\u00ed\u00ada estuvo libre de esa tendencia al mal, al desorden, a la perturbaci\u00f3n moral, siendo como era la Madre de la Santidad Infinita, hecha santidad terrena en la figura de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Es seguro que Mar\u00ed\u00ada se vio libre de esta consecuencia del pecado original, pues ella no tuvo tal herida. Es muy dif\u00ed\u00adcil compaginar con la pureza e inocencia sin mancha de Mar\u00ed\u00ada, que eran perfect\u00ed\u00adsimas, el que ella se viera sometida a esas inclinaciones del apetito sensitivo que se dirigen al mal.<\/p>\n<p>    3.2. Sin tentaciones<br \/>\n    Es tambi\u00e9n creencia com\u00fan en la piedad cristiana que Mar\u00ed\u00ada estuvo muy lejos de la \u00f3rbita del tentador, entendiendo por tal la acci\u00f3n que insin\u00faa el consentimiento en el mal, provenga del ser que llamamos Demonio, o de sus aliados que denominamos Mundo o Carne.<\/p>\n<p>    Nada impide teol\u00f3gicamente, en relaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada, el pensar que tambi\u00e9n ella, al igual que su Hijo divino, pudo ser tentada en diversas circunstancias: de impaciencia, de temor, de ira o de desaliento&#8230;<\/p>\n<p>    Pero parece m\u00e1s conforme con su perfecci\u00f3n el sospechar que, de hecho, Dios la libr\u00f3 de esa servidumbre. La mayor parte de los Padre antiguos hicieron expl\u00ed\u00adcita su creencia de que jam\u00e1s la Virgen Mar\u00ed\u00ada tuvo algo que ver con el \u00abtentador\u00bb, aunque su Hijo s\u00ed\u00ad se enfrentara con sus artima\u00f1as y lo venci\u00f3 con sus respuestas prof\u00e9ticas y mod\u00e9licas para sus seguidores: (Mt.4. 1-11 y Mc. 1. 12-13). La tentaci\u00f3n no es un desorden ni moral ni espiritual. Pero es invitaci\u00f3n desagradable hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>    De ser cierta esta \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, Mar\u00ed\u00ada la recibi\u00f3 por singular privilegio divino, siendo ella la radical y esencial oposici\u00f3n al Demonio, al pecado y al mal. Dios quiso que su Madre no tuviera ni la posibilidad de ser manchada por la cercan\u00ed\u00ada del mal.  Con todo hay que reconocer que es una mera especulaci\u00f3n teol\u00f3gica; y ning\u00fan dato ni a favor ni en contra se puede aportar con suficiente argumentaci\u00f3n para ser tenido en cuenta.<\/p>\n<p>    4. Impecabilidad<br \/>\n    Es indudable la incompatibilidad de Mar\u00ed\u00ada con todo lo que signifique pecado, es decir alejamiento de Dios. Era su Madre y eso basta para asumir todo lo que los escritores antiguos y modernos han dicho al respecto.<\/p>\n<p>    4.1. Impecancia<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada no cometi\u00f3 jam\u00e1s el m\u00e1s leve pecado ante Dios. Por un privilegio especial de la gracia, Mar\u00ed\u00ada estuvo libre de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Es una sentencia indiscutible en teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>    Algunos Padres griegos, como Or\u00ed\u00adgenes, San Basilio, San Juan Cris\u00f3stomo y San Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada, admitieron en la Virgen la existencia de algunas peque\u00f1as debilidades personales: vanidad y deseo de estimaci\u00f3n, duda ante las palabras del \u00e1ngel, debilidad en la fe al pie de la cruz.<\/p>\n<p>    Sin embargo, los Padres latinos sostuvieron un\u00e1nimemente la impecancia de Mar\u00ed\u00ada. San Agust\u00ed\u00adn ense\u00f1aba la universalidad del pecado, incluso en los santos. Sin embargo a\u00f1ad\u00ed\u00ada en sus explicaciones: \u00abExcepto de la santa Virgen Mar\u00ed\u00ada, de la que, con respecto al pecado, por honor del Se\u00f1or, yo no quiero hablar en absoluto. Sobre ella sabemos que, para que venciese al pecado de aquella manera, le fue dada m\u00e1s gracia. Porque ella mereci\u00f3 concebir y dar a luz al que con absoluta seguridad no tuvo pecado\u00bb. (De nat. et gratia 36. 42)<\/p>\n<p>    El concilio de Trento declar\u00f3 en su doctrina sobre la gracia y la lucha del hombre que \u00abning\u00fan justo puede evitar durante su vida todos los pecados, aun los veniales, a no ser por privilegio especial de Dios, como el que sostiene la Iglesia con respecto a la Madre de Dios\u00bb (Denz. 833)   Por eso muchos escritores sostuvieron siempre esta doctrina en sus comentarios, al estilo del Papa P\u00ed\u00ado XII, quien en su enc\u00ed\u00adclica \u00abMystici Corporis\u00bb dice: \u00abLa Virgen Madre de Dios estuvo libre de toda culpa propia o hereditaria\u00bb.<\/p>\n<p>    Cualquier pecado hubiera sido incompatible con la plenitud mariana de gracia desde su primer instante. Santo Tom\u00e1s ense\u00f1aba la plenitud de gracia que Mar\u00ed\u00ada desde su concepci\u00f3n pasiva, una vez que hubo sido limpiada del pecado original (S. Th. III 27, 5 ad 2). Pero, una vez que se hizo general la doctrina de la Inmaculada Concepci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica afirm\u00f3 con unanimidad que la exenci\u00f3n de todo pecado fue prerrogativa de tan singular criatura.<\/p>\n<p>    4. 2. Santidad concedida<br \/>\n    Adem\u00e1s de la santidad negativa (ni un destello de pecado o de desorden), lo que se resalt\u00f3 siempre de la Madre de Dios fue su santidad positiva.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada, en el plan de Dios, fue una criatura enriquecida, no s\u00f3lo adornada, con dones sobrenaturales excepcionales. Apenas si podemos sospechar \u00ablas maravillas que el Se\u00f1or hizo en ella, incluso para que todas las generaciones la llamaran dichosa\u00bb (Lc. 1. 48-49)<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada ha estado presente desde toda la eternidad en los planes de Dios en el orden de la santidad. Al haber sido elegida para ser el puente por el cual llegar\u00ed\u00ada el Verbo divino al mundo, se present\u00f3 siempre en las ense\u00f1anzas de la Iglesia como el modelo de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ella es un regalo de Dios a los creyentes y a todos los hombres, para que la contemplemos como emblema de belleza sobrenatural, como signo de humanidad limpia y, sobre todo, como eco de la llamada que Dios hace al mundo para que sea santo, noble y justo. \u00abElla, la llena de gracia desde el primer instante de su concepci\u00f3n, fue totalmente preservada del pecado original y permaneci\u00f3 pura de todo pecado personal a lo largo de su vida\u00bb. (Cat. Iglesia Cat. 508)<\/p>\n<p>    4.3. Santidad confirmada<br \/>\n    El descubrimiento de la santidad de Mar\u00ed\u00ada se consigue prioritariamente con la exploraci\u00f3n de las Santas Escrituras.<\/p>\n<p>    Mar\u00ed\u00ada se halla preanunciada en las figuras y gestos del Antiguo Testamento, en donde se la presenta como esperanza y aurora de la salvaci\u00f3n. Y se halla en los testimonios de los evangelistas, que recogen con sobriedad y suficiencia la misi\u00f3n terrena de Madre de Dios que ten\u00ed\u00ada asignada por la Providencia.<\/p>\n<p>    Su presencia en la Historia de la salvaci\u00f3n tiene el sentido de colaboraci\u00f3n y asociaci\u00f3n a la acci\u00f3n santificadora de su Hijo Santo. Ella es la Madre que aporta su dimensi\u00f3n terrena a la labor divina del Redentor. No es, pues, una santidad ornamental, sino una perfecci\u00f3n solidariamente efectiva.<\/p>\n<p>    En el Antiguo Testamento la encontramos en signos bien definidos. As\u00ed\u00ad lo reconoc\u00ed\u00ada el Concilio Vaticano II:   \u00abLos libros del Antiguo Testamento y la Tradici\u00f3n venerable presentan de un modo cada vez m\u00e1s claro la funci\u00f3n de la Madre del Salvador en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y vienen a ponerla ante los ojos de todos. En los libros del Antiguo Testamento se narra la Historia de la Salvaci\u00f3n en la que paso a paso se prepara la venida de Cristo al mundo.<\/p>\n<p>    Estos documentos, tal como se leen en la Iglesia y como se interpretan a la luz de la revelaci\u00f3n ulterior y plena, evidencian, poco a poco y de una forma cada vez m\u00e1s clara, la figura de la mujer Madre del Redentor. Bajo esta luz aparece ya prof\u00e9ticamente bosquejada en la promesa de la victoria sobre la serpiente, hecha a nuestros primeros padres (Gn. 3.15). Ella es la virgen que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz a un hijo, que llamar\u00e1 Emannuel, Dios con nosotros. (Is. 7.14)<\/p>\n<p>    Con ella se cumple la promesa en la plenitud de los tiempos y se instala la nueva econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, al tomar en ella naturaleza humana el Hijo de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>     (Lumen Gentium 55)<\/p>\n<p>     5. Santidad y virtud<\/p>\n<p>     La santidad de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente asociada al cultivo y perfecci\u00f3n de las virtudes que la singular Madre de Dios desarroll\u00f3 a lo largo de su vida terrena y que sirven de modelo y est\u00ed\u00admulo para los cristiano. Ella fue un \u00abcoraz\u00f3n que guardaba todas las cosas relativas a Jes\u00fas\u00bb (Lc. 2. 33 y 2. 55) La dimensi\u00f3n virtuosa de la Madre del Se\u00f1or fue siempre objeto de hermosos y profundos comentarios en los diversos escritores marianos. Ellos recogieron algunas virtudes singulares en Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     Y esas virtudes, entre las que la fe, la humildad, la obediencia a los designios divinos, la esperanza y sobre todo la caridad m\u00e1s sublime y perfecta fueron las sobresalientes, sirvieron de programa de vida para todos los cristianos.<\/p>\n<p>     La pr\u00e1ctica de las virtudes cristianas fue el eje de corrientes mariolog\u00ed\u00adas, al estilo de las promovidas por Grignon de Monfort o S. Alfonso Mar\u00ed\u00ada Ligorio.<\/p>\n<p>     Pero, en lo esencial, fue el eje de la dimensi\u00f3n eclesial y moral que reviste la verdadera devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada, la cual no es otra cosa que la imitaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     San Ambrosio resaltaba el valor de sus virtudes y el car\u00e1cter mod\u00e9lico de su vida: \u00abElla fue virgen no s\u00f3lo de cuerpo, sino de esp\u00ed\u00adritu, pues su puro sentir no fue nunca jam\u00e1s corrompido por enga\u00f1o alguno. Vivi\u00f3 haciendo el bien y amando a Dios.\u00bb (De virginibus. 2.7)<\/p>\n<p>     S. Jer\u00f3nimo hac\u00ed\u00ada en el siglo IV una descripci\u00f3n idealizada de la vida de Mar\u00ed\u00ada: \u00abFue una virgen pura de dulce car\u00e1cter. Amaba las buenas obras, no quer\u00ed\u00ada ser vista de los hombres, pero rogaba a Dios que la probara. Permanec\u00ed\u00ada constantemente en casa. Viv\u00ed\u00ada retirada e imitaba a la abeja.  Lo que le sobraba del trabajo de sus manos se lo daba a los pobres. Oraba a Dios, s\u00f3lo al Unico, y s\u00f3lo se preocupaba de dos cosas: no dejar que en su coraz\u00f3n arraigara ning\u00fan mal pensamiento y no ser soberbia y dura de coraz\u00f3n&#8230;  No tem\u00ed\u00ada a la muerte, sino que suspiraba cada d\u00ed\u00ada por no haber traspasado a\u00fan el umbral del cielo.\u00bb  (Carta a las V\u00ed\u00adrgenes 89)<\/p>\n<p>    5.2. Fuente de virtud<br \/>\n    Mar\u00ed\u00ada no es s\u00f3lo modelo de virtud, sino fuente de fortaleza y de valor. En la piedad cristiana no s\u00f3lo se presente como espejo, sino como manantial al que se acude para fortalecerse en la lucha contra el mal.<\/p>\n<p>    Ella es la mayor amante de Jes\u00fas y del Padre de los cielos. En consecuencia, es la mayor enemiga de las fuerzas del mal y del Demonio. Es la adversaria del pecado. Y por ser Mar\u00ed\u00ada todo lo contrario al mal y al pecado, se la ha llamado con frecuencia en la piedad popular \u00abMadre de la divina gracia\u00bb.<\/p>\n<p>    Ella ense\u00f1a con su ejemplo a vencer el pecado y el vicio. Impulsa con sus inspiraciones el camino del bien y hace posible la victoria final.<\/p>\n<p>    Por otra parte, la vida virtuosa de Mar\u00ed\u00ada fue la fuente de sus riquezas espirituales, seg\u00fan el texto del Se\u00f1or de que son \u00abm\u00e1s bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica.\u00bb (Lc. 11. 28)<\/p>\n<p>    Lo resume adecuadamente el hermoso consejo de S. Bernardo en sus palabras: \u00abRespice stellam voca Mariam\u00bb, que tantas veces se citaron por los comentaristas de todos los tiempos:   \u00abNo apartes tus ojos del resplandor de esta estrella, si no quieres ser oprimido por las borrascas. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de la tribulaci\u00f3n, mira a la estrella, llama a Mar\u00ed\u00ada&#8230; Y para conseguir la ayuda de su intercesi\u00f3n, no dejes de seguir el ejemplo de su vida. Si ella te tiende su mano, no caer\u00e1s. Si ella te protege, no tienes que temer.\u00bb<\/p>\n<p>     (Homil\u00ed\u00ada 4)<\/p>\n<p>    Es su santa vida la que servir\u00e1 de modelo en la vida de los cristiano. Y el centro de la vida de Mar\u00ed\u00ada no pudo ser otro que la figura, la palabra, el misterio de su Hijo Jes\u00fas. Precisamente por eso ella es fuente de santidad.<\/p>\n<p> 5.3. Prenda de salvaci\u00f3n<br \/>\n    Por todo lo dicho, Mar\u00ed\u00ada se presenta ante quienes consideran su figura y su significado, como prenda segura de salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>    No es s\u00f3lo un torrente de valent\u00ed\u00ada en la vida de cada cristiano. La piedad de los fieles siempre la vio como la gran intercesora en el momento de la partida de este mundo, pues ella estuvo presente en la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Ella ayuda a sus devotos de manera especial a prepararse al encuentro con la trascendencia en el instante supremo de la entrega a Dios. La llamamos Madre de la buena muerte, precisamente por esa dimensi\u00f3n de socorro y ayuda en los \u00faltimos instantes de la vida del peregrino cristiano. La figura de Mar\u00ed\u00ada es el recuerdo de la eternidad en la mente de quienes la miran. Su gracia insuperable se transforma para todos los cristianos en fuente de esperanza, de paz, de amor a Dios.<\/p>\n<p>    Con la Iglesia, decimos los cristianos: \u00abElla, la Madre de Jes\u00fas, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que habr\u00e1 de tener su cumplimiento en la vida futura, tambi\u00e9n precede en la tierra con su luz peregrinante al Pueblo de Dios y le ofrece sus signos de esperanza cierta y de consuelo, hasta que llegue el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. (Vaticano II. Lumen Gentium. 68)<\/p>\n<p>    Por eso, los cristianos ha recitado con tanta devoci\u00f3n la plegaria que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, se uni\u00f3 en Efeso a las palabras del \u00e1ngel: \u00abSanta Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[251] Desde los tiempos de la primitiva Iglesia, Mar\u00ed\u00ada fue el modelo de la perfecci\u00f3n cristiana: moral, espiritual, sobrenatural. Lo fue, por lo tanto, de la santidad. Los primeros escritores cristianos hablaban de su santidad cuando pensaban en su fidelidad a la voluntad de Dios, cuando reconoc\u00ed\u00adan que en ella no pod\u00ed\u00ada haber ni la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santisima-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSANTISIMA. 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