{"id":13644,"date":"2016-02-05T09:06:21","date_gmt":"2016-02-05T14:06:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/semana-santa\/"},"modified":"2016-02-05T09:06:21","modified_gmt":"2016-02-05T14:06:21","slug":"semana-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/semana-santa\/","title":{"rendered":"SEMANA SANTA"},"content":{"rendered":"<p>[484]<\/p>\n<p>     Especial semana de recuerdos y celebraciones entre los cristianos. Su antig\u00fcedad celebrativa se remonta a los tiempos apost\u00f3licos, como puede deducirse del texto de los Evangelio, en donde se recuerda lo que aconteci\u00f3 cada uno de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas. La cena en Betania debe haber tenido lugar el s\u00e1bado, \u00abseis d\u00ed\u00adas antes de la Pascua\u00bb (Jn. 12. 1-2) y la entrada triunfal a Jerusal\u00e9n aconteci\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente. Los acontecimientos se precipitaron y el texto evang\u00e9lico registra con precisi\u00f3n las palabras y acciones de Cristo: la preparaci\u00f3n del cen\u00e1culo, la negociaci\u00f3n de Judas, la Ultima Cena, el prendimiento, el juicio, la crucifixi\u00f3n, el silencio del s\u00e1bado, la ma\u00f1ana de la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En el siglo IV testimonios como el de la peregrina Eteria, ya acreditaban una perfecta organizaci\u00f3n lit\u00fargica. Los siglos posteriores fueron enriqueciendo los ritos y las plegarias, los gestos y las penitencias, de modo que hasta nuestros d\u00ed\u00adas la Semana Santa es la oferta de una profunda reflexi\u00f3n sobre los hechos de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Por eso mismo debe convertirse en un permanente desaf\u00ed\u00ado catequ\u00ed\u00adstico para actualizar en la conciencia y la piedad de los fieles de todas las edades y condiciones el misterio salvador de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cuaresma, Eucarist\u00ed\u00ada, Misterio pascual, Pascua, pasi\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">La Semana Santa es aquella que precede a la gran festividad de la Resurrecci\u00f3n, el Domingo de Pascua. En ella se conmemora la Pasi\u00f3n de Cristo y el evento que condujo a ella directamente. En lat\u00edn se le llama hebdomada major, o menos com\u00fanmente, hebdomada sancta, titul\u00e1ndola tambi\u00e9n he hagia kai megale ebdomas (la semana santa y grande, N.T.). De modo parecido, en la mayor parte de los lenguajes modernos (excepci\u00f3n hecha de la palabra alemana Charwoche, que parece significar \u00abla semana de las lamentaciones\u00bb) el intervalo de tiempo entre el Domingo de Ramos y la Pascua se conoce como Semana Santa.\n<\/p>\n<h2>Antig\u00fcedad de la Celebraci\u00f3n de la Semana Santa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Del estudio atento de los Evangelios, particularmente San Juan, se puede deducir f\u00e1cilmente que ya en tiempos apost\u00f3licos se daba cierto \u00e9nfasis al recuerdo de la \u00faltima semana de la vida mortal de Jesucristo. La cena en Betania debe haber tenido lugar el s\u00e1bado, \u00abseis d\u00edas antes de la Pascua\u00bb (Jn. 12, 1-2), y la entrada triunfal a Jerusal\u00e9n parti\u00f3 de ese lugar la ma\u00f1ana siguiente. Tenemos un registro bastante detallado de las palabras y acciones de Cristo desde ese evento hasta la Crucifixi\u00f3n. Mas no sabemos con certeza si esa percepci\u00f3n de la santidad de esos d\u00edas es algo que viene desde el inicio o no, aunque ya exist\u00eda con seguridad a fines del siglo IV en Jerusal\u00e9n, pues la Peregrinaci\u00f3n de \u00c6theria contiene una descripci\u00f3n muy detallada de toda la semana, comenzando con el ritual en el \u00abLazarium\u00bb de Betania el s\u00e1bado, durante el cual se le\u00eda la narraci\u00f3n de la unci\u00f3n de los pies de Cristo. Al d\u00eda siguiente, que &#8211; en palabras de \u00c6theria- \u00abmarcaba el inicio de la semana de Pascua, a la que aqu\u00ed llaman \u00abla Gran Semana\u00bb, el archidi\u00e1cono dirig\u00eda al pueblo un recordatorio especial: \u00abDurante toda la semana, a partir de ma\u00f1ana, reun\u00e1monos en el Martyrium, o sea, en la iglesia grande, a la hora nona\u00bb. La conmemoraci\u00f3n de la entrada triunfal de Cristo a la ciudad ten\u00eda lugar esa misma tarde. Grandes multitudes, que inclu\u00edan a ni\u00f1os muy peque\u00f1os para caminar, se congregaban en el Monte de los Olivos, donde cantaban himnos y ant\u00edfonas y escuchaban lecturas, para volver luego en procesi\u00f3n a Jerusal\u00e9n, acompa\u00f1ando al obispo y llevando palmas y ramas de olivo delante de \u00e9l. Se mencionan ritos especiales, adem\u00e1s del oficio diario, para cada uno de esos d\u00edas. El jueves ya entrada la tarde se celebraba la liturgia; todos comulgaban. Enseguida la gente se dirig\u00eda al Monte de los Olivos a conmemorar con lecturas e himnos apropiados la agon\u00eda y el prendimiento de Cristo en el huerto. Volv\u00edan a la ciudad al clarear la ma\u00f1ana del viernes. Este d\u00eda tambi\u00e9n hab\u00eda ritos, entre los que destaca, antes del mediod\u00eda, la veneraci\u00f3n de las reliquias de la verdadera Cruz y del letrero que hab\u00eda sido clavado en ella. Pasada esa hora, se realizaba otra ceremonia, que duraba tres horas, en la que se conmemoraba la Pasi\u00f3n de Cristo y en la que, seg\u00fan narra \u00c6theria, los llantos y lamentos de la gente superaban cualquier descripci\u00f3n. Si bien deben haber estado cansados, los m\u00e1s j\u00f3venes de entre los fieles y el clero guardaban vigilia esa noche. El s\u00e1bado, adem\u00e1s de los ritos ordinarios celebrados durante el d\u00eda, se celebraba en la noche la gran vigilia pascual, en la que se ten\u00eda el bautismo de ni\u00f1os y catec\u00famenos. Pero esto, como sugiere \u00c6theria, ya era algo conocido en Occidente. La descripci\u00f3n que acabamos de resumir pertenece probablemente al a\u00f1o 388 y tiene un alt\u00edsimo valor en cuanto procede de una peregrina, testigo que hab\u00eda indudablemente participado en los ritos y los hab\u00eda observado atentamente. Empero, la observancia de la Semana Santa como una conmemoraci\u00f3n sagrada especial debe ser considerablemente m\u00e1s antigua. En la primera de sus Cartas Festales, escrita en el a\u00f1o 329, San Atanasio de Alejandr\u00eda habla del estricto ayuno que se guardaba durante \u00abesos seis santos y grandiosos d\u00edas [antes del Domingo de Pascua] que simbolizan la creaci\u00f3n del mundo\u00bb. \u00c9l se refiere, aparentemente, a alg\u00fan antiguo simbolismo que extra\u00f1amente reaparece en el Martirologio Anglosaj\u00f3n en tiempos del Rey Alfredo. Poco despu\u00e9s escribe: \u00abEl d\u00e9cimo d\u00eda de Pharmuti comenzamos la semana santa de la gran Pascua, en la que debemos observar oraciones m\u00e1s prolongadas, ayunos y vigilancia, para que podamos ungir nuestros umbrales con la preciosa sangre y escapar del destructor\u00bb. De esta y otras parecidas referencias, e.gr., en San Cris\u00f3stomo, las Constituciones Apost\u00f3licas y otras fuentes, incluyendo un edicto de Constantino, de dudosa autenticidad, que proclama que los asuntos p\u00fablicos deber\u00edan ser suspendidos durante la Semana Santa, parece probable que ya para el fin del siglo IV d.C. se hubiese adoptado a lo ancho del mundo cristiano alg\u00fan tipo de observancia de esos seis d\u00edas, a trav\u00e9s de ayunos y oraciones. Es incluso muy probable que un ayuno de mayor severidad haya sido anterior a eso, puesto que Dionisio de Alejandr\u00eda (alrededor del 260 d.C.) habla de algunas personas que pasaban los seis d\u00edas sin probar alimento (v\u00e9ase CUARESMA). Esa semana tambi\u00e9n se conoc\u00eda con el nombre de la semana del ayuno seco (xerophagia), y algunas de sus costumbres quiz\u00e1s hayan sido influenciadas por una err\u00f3nea etimolog\u00eda de la palabra Pasch, de uso com\u00fan entre los griegos. La palabra Pasch procede realmente de una palabra hebrea (pesach) que significa \u00abpaso\u00bb (del \u00e1ngel destructor), pero los griegos pensaron que era igual a paschein, padecer.\n<\/p>\n<h2>Observancias Especiales de la Semana Santa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">(Es indispensable, para ubicar el resto del presente art\u00edculo en la ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica actual de la Iglesia, referirse por lo menos a la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica \u00abSacrosantum Concilium\u00bb del Concilio Vaticano II y a las directivas dadas por la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el documento \u00abDe la preparaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de las fiestas pascuales\u00bb, especialmente del n\u00famero 22 al 99, N.T.)<br \/>\nPodemos ahora hablar de algunas de las caracter\u00edsticas lit\u00fargicas distintivas de la Semana Santa en nuestro tiempo. En primer lugar viene el Domingo de Ramos, y si bien en nuestro Misal Romano no queda ning\u00fan recuerdo de la cena en Betania, ni de la visita al \u00abLazarium\u00bb, en ciertos antiguos libros g\u00e1licos nos encontramos que el d\u00eda anterior, s\u00e1bado, era conocido como \u00abS\u00e1bado de L\u00e1zaro\u00bb, y que el mismo Domingo de Ramos era a veces llamado por los griegos kyriake tou Lazarou (domingo de L\u00e1zaro). El evento central de la ceremonia de este d\u00eda, como lo era en tiempos de \u00c6theria, era la procesi\u00f3n de las palmas. Quiz\u00e1s la menci\u00f3n m\u00e1s antigua de esta procesi\u00f3n en Occidente es la que se encuentra en el \u00abLiber Ordinum\u00bb espa\u00f1ol (v\u00e9ase F\u00e9rotin, \u00abMonumenta Liturgica\u00bb, V, 179), pero tambi\u00e9n hay huellas de parecidas celebraciones en Aldhelm y Beda, as\u00ed como en el Misal de Bobbio y el Sacramental Gregoriano. Todos los rituales anteriores parecen suponer que las palmas se bendec\u00edan en un lugar aparte (e.gr., alg\u00fan promontorio o alg\u00fan otro templo de la misma poblaci\u00f3n) y que eran llevadas en procesi\u00f3n al templo principal, al que se entraba con cierta ceremonia y posteriormente se celebraba la misa solemne. Es muy probable, como bien se\u00f1ala el Can\u00f3nigo Callewaert (Collationes Brugenses, 1907, 200-212), que este ritual encarnara un recuerdo vivo de la pr\u00e1ctica descrita por \u00c6theria en Jerusal\u00e9n. Gradualmente, sin embargo, en la Edad Media se comenz\u00f3 la costumbre de construir una estaci\u00f3n, a una distancia corta, quiz\u00e1s junto a la cruz atrial, que era adornada con relieves de ramas de siempreviva (crux buxata, del lat\u00edn buxus, un arbusto de siempreviva), y de ah\u00ed prosegu\u00eda la procesi\u00f3n a la iglesia. Las costumbres de cada localidad modificaban los detalles del ceremonial de esa procesi\u00f3n. Lo que s\u00ed parec\u00eda ser una caracter\u00edstica constante era el canto del \u00abGloria laus\u00bb, un himno probablemente compuesto para una ocasi\u00f3n semejante por Teodulfo de Orleans (cercano al 810 d.C.). Menos prevalente era la costumbre de portar al Sant\u00edsimo Sacramento en un tabern\u00e1culo port\u00e1til. La m\u00e1s antigua menci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica se encuentra entre las costumbres recopiladas por el arzobispo Lafranc para los monjes de Christ Church, Canterbury. En Alemania y otras regiones del continente europeo, el modo de recordar la entrada de Cristo consist\u00eda ocasionalmente en arrastrar un asno de madera sobre ruedas (Palmesel) o, en otros sitios, en que el celebrante mismo montaba un asno. En Inglaterra y algunas partes de Francia la veneraci\u00f3n de la cruz atrial o la del santuario, manifestada con genuflexiones y postraciones, se convirti\u00f3 en el elemento principal del rito. Otra costumbre, la de esparcir flores o ramos de sauce y tejo delante de la procesi\u00f3n mientras \u00e9sta avanzaba en el atrio, termin\u00f3 siendo malinterpretada en el curso de los a\u00f1os como un simple acto de respeto a los muertos. Es por ello que la pr\u00e1ctica de \u00abflorear las tumbas\u00bb el Domingo de Ramos a\u00fan se conserva en muchas regiones de Inglaterra y Gales. En cuanto a la forma de bendecir las palmas, en el Misal Romano actual, y en la mayor\u00eda de los libros anteriores, algo que se asemeja a un propio de la Misa completo: introito, colecta, gradual, prefacio y otras oraciones. Quiz\u00e1s no sea del todo descabellado conjeturar que ello puede representar el esqueleto de una misa de consagraci\u00f3n que antiguamente se dec\u00eda en la estaci\u00f3n de la que part\u00eda la procesi\u00f3n. Mas esta postura no cuenta con mucha evidencia positiva que la apoye y ha sido debatida (v\u00e9ase Callewaert, loc. cit.). Es probable que originalmente las palmas \u00fanicamente se bendec\u00edan con vistas a la procesi\u00f3n, pero la \u00faltima forma de bendici\u00f3n parece sugerir claramente que las palmas deb\u00edan guardarse como sacramentales y portadas por los fieles. La \u00fanica otra caracter\u00edstica notable del actual Domingo de Ramos es la lectura del Evangelio de la Pasi\u00f3n. Al igual que el Viernes Santo, y el martes y mi\u00e9rcoles de la Semana Santa, siempre que se celebra misa solemne, la Pasi\u00f3n es cantada por tres di\u00e1conos que representa, respectivamente, al evangelista (cronista), a Jesucristo y a los dem\u00e1s interlocutores (sinagoga). Esta divisi\u00f3n de la Pasi\u00f3n entre tres personajes es algo muy antiguo, y frecuentemente se indica con letras rojas en los manuscritos del Evangelio. Uno de esos manuscritos, en Durham, que contempla s\u00f3lo dos lectores, no puede ser de \u00e9poca posterior al siglo VIII. En tiempos m\u00e1s remotos otras actividades rodeaban el Domingo de Ramos, entre las que destacan los escrutinios de los catec\u00famenos (v\u00e9ase CATEC\u00daMENO, III, 431) y cierta relajaci\u00f3n de la penitencia, por lo que a veces se le llama Dominica indulgentiae.\n<\/p>\n<h2>Tinieblas (Tenebrae)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El Oficio Divino y las misas celebradas durante la Semana Santa no difieren notablemente del Oficio y misas de otras temporadas penitenciales ni de las de la Semana de Pasi\u00f3n. Pero ha sido tradicional en todos los templos rezar los maitines y laudes a cierta hora de la tarde o noche del d\u00eda anterior, de modo que pueda asistir el mayor n\u00famero posible de fieles. El Oficio en si mismo es de un tipo muy primitivo en el que no se incluyen himnos y ciertas f\u00f3rmulas suplementarias, pero el detalle exterior m\u00e1s notable del ritual, aparte del hermoso canto por el que las Lamentaciones de Jerem\u00edas son proclamadas como lecturas, es el de apagar gradualmente, mientras avanza el rito, las quince velas en el T\u00famulo de Tinieblas, o candelero triangular. Al fin del Benedictus de los laudes s\u00f3lo queda encendida la vela superior, tipificando a Jesucristo, para ser retirada posteriormente y escondida tras el altar mientras se canta el Miserere y se dice la colecta. Al concluir, luego de producirse un ruido muy fuerte, que representa la convulsi\u00f3n de la naturaleza ante la muerte de Cristo, la vela es colocada de nuevo en su sitio y la comunidad se retira. A causa del obscurecimiento paulatino, esta ceremonia se ha conocido, desde el siglo IX, o quiz\u00e1s antes, como \u00abTenebrae\u00bb (tinieblas). Las Tinieblas se entonan en la noche del mi\u00e9rcoles, jueves y viernes, con ant\u00edfonas y lecturas propias que var\u00edan cada d\u00eda. El Jueves Santo, cuyo nombre en ingl\u00e9s es Maundy Thursday, derivado de la primera palabra- mandatum- del Oficio del lavatorio de los pies, se conoce en las liturgias occidentales como \u00abIn coena Domini\u00bb (en la cena del Se\u00f1or). Esta ceremonia constituye la parte central del d\u00eda y es la m\u00e1s antigua de cuantas tenemos registradas expl\u00edcitamente. San Agust\u00edn nos informa que ese d\u00eda la misa y la comuni\u00f3n segu\u00edan a la cena, y que en esa ocasi\u00f3n no se ayunaba para recibir la comuni\u00f3n. La concepci\u00f3n original de la fiesta sobrevive hasta el d\u00eda de hoy, al menos en el aspecto de que el clero no celebra misa individualmente sino que se le pide que comulguen junto con la comunidad cristiana, como comensales ante la mesa. La liturgia, vista como conmemoraci\u00f3n de la instituci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento, se celebra con ornamentos blancos, en medio de cierta alegre solemnidad. Se canta el \u00abGloria in excelsis\u00bb, durante lo cual se tocan todas las campanas, que luego permanecer\u00e1n calladas hasta que se escuche el \u00abGloria\u00bb de la Vigilia Pascual el S\u00e1bado Santo en la noche. Es probable que el silencio de las campanas y la remoci\u00f3n de las velas, de las que se habl\u00f3 en el rito de tinieblas, deben remontarse a la misma fuente: un deseo de expresar exteriormente la sensaci\u00f3n de duelo de la Iglesia durante las horas de la Pasi\u00f3n y sepultura de Cristo. La costumbre de guardar silencio durante esos tres d\u00edas data por lo menos del siglo VIII, y en el mundo anglosaj\u00f3n se les conoc\u00eda como \u00abd\u00edas quietos\u00bb. Pero la vinculaci\u00f3n del comienzo de este silencio y el toque de las campanas durante el Gloria s\u00f3lo se hace visible en la Edad Media. En tiempos m\u00e1s recientes, la atenci\u00f3n se centr\u00f3 en la reserva de una segunda hostia, consagrada en esa misa, para que sea consumida en la ceremonia de los \u00abpresantificados\u00bb el siguiente d\u00eda. Dicha hostia es llevada en procesi\u00f3n solemne a un \u00abaltar de reposo\u00bb adornado con flores y alumbrado con multitud de velas, mientras se canta el himno \u00abPange lingua gloriosi corporis mysterium\u00bb. En lo tocante a la consagraci\u00f3n de hostias adicionales con objeto de guardarlas para la \u00abmisa de los presantificados\u00bb, se debe decir que esta costumbre es muy antigua, mientras que los rituales que hoy d\u00eda se celebran minuciosamente ante el altar son de m\u00e1s reciente creaci\u00f3n. Un honor parecido se tributaba, durante el final de la Edad Media, al \u00abSepulcro oriental\u00bb, pero ah\u00ed el Sant\u00edsimo Sacramento se guardaba, m\u00e1s com\u00fanmente, desde el Viernes al Domingo, o por lo menos hasta el S\u00e1bado en la noche, imitando el reposo del cuerpo de Cristo en la tumba. Para ello el jueves se consagraba una tercera hostia. En el as\u00ed llamado \u00abSacramental Gelasiano\u00bb, que probablemente represente las costumbres del siglo VII, se se\u00f1alan tres misas distintas para el Jueves Santo. Una de ellas estaba relacionada con el orden (ritual) de la reconciliaci\u00f3n de los penitentes (V\u00e9ase MI\u00c9RCOLES DE CENIZA), que por muchas generaciones permaneci\u00f3 como un detalle notable de las ceremonias de ese d\u00eda y a\u00fan se conserva en el Pontificale Romanum. La segunda misa era la de la bendici\u00f3n de los Santos \u00d3leos, una funci\u00f3n importante que a\u00fan se conserva en las catedrales hasta nuestros d\u00edas. Finalmente, el Jueves Santo siempre se ha distinguido por el ceremonial del mandato, el lavado de los pies, en memoria de la preparaci\u00f3n de Cristo para la \u00daltima Cena, lo mismo que la remoci\u00f3n de los manteles del altar y su limpieza (V\u00e9ase JUEVES SANTO).<br \/>\nEl Viernes Santo presenta hoy d\u00eda una variedad de elementos distintos reunidos en una sola celebraci\u00f3n. Antes que nada tenemos la lectura de tres grupos de lecturas seguidas de \u00aboraciones de petici\u00f3n\u00bb. Con toda probabilidad esto representa cierto tipo de ritual no lit\u00fargico, muy antiguo, cuyas m\u00e1s extensas expresiones est\u00e1n en las liturgias ambrosianas y g\u00e1licas. El hecho de que la lectura del Evangelio corresponda a toda la pasi\u00f3n seg\u00fan San Juan es simplemente el detalle accidental de este d\u00eda. En segundo lugar est\u00e1 la \u00abadoraci\u00f3n\u00bb de la Cruz, un ritual de parecida antig\u00fcedad, cuyas m\u00e1s remotas huellas se han encontrado en la narraci\u00f3n de \u00c6theria sobre la Semana Santa de Jerusal\u00e9n. Con esa veneraci\u00f3n a la Cruz se asocian hoy d\u00eda los \u00abImproperia\u00bb (improperios, reproches) y el himno \u00abPange lingua gloriosi lauream certaminis\u00bb. Los Improperios, a pesar de su curiosa mezcla de lat\u00edn y griego- agios o theos; sanctus Deus, etc.- posiblemente no sean tan antiguos como sugieren Probst y otros. Si bien su antecesor m\u00e1s antiguo se encuentre en el Misal de Bobbio, no fue hasta el Pontifical de Prudencio, quien fue obispo de Troyes de 846 a 861, que ese ritual qued\u00f3 claramente certificado (Edm. Bishop en \u00abDownside Review\u00bb, Dic. 1899). En la Edad Media el \u00abarrastrarse a la Cruz\u00bb el Viernes Santo constitu\u00eda una costumbre que inspiraba devoci\u00f3n especial y monarcas santos como San Luis Rey de Francia dejaron ejemplo notable de humildad al llevarla a cabo. El ritual del Viernes Santo termina con la as\u00ed llamada \u00abmisa de los presantificados\u00bb, que en realidad no es un verdadero sacrificio, sino, en sentido estricto, un simple rito de comuni\u00f3n. Los ministros sagrados, vestidos de ornamentos negros (morados, hoy d\u00eda), van el altar del reposo para traer las hostias consagradas y, mientras retornan al altar, el coro entona el hermoso himno \u00abVexilla regis prodeunt\u00bb, compuesto por Venancio Fortunato. Enseguida se pone vino en el c\u00e1liz y se realiza una especie de esqueleto de la misa, incluyendo la elevaci\u00f3n de la hostia despu\u00e9s del Padre Nuestro. Pero se omiten enteramente la gran oraci\u00f3n consacratoria del canon, con las palabras de la instituci\u00f3n. En la temprana Edad Media el Viernes Santo frecuentemente constitu\u00eda un d\u00eda de comuni\u00f3n general, pero actualmente s\u00f3lo quienes est\u00e9n en peligro de muerte pueden recibirla ese d\u00eda. El Oficio de Tinieblas substituye los maitines y laudes del S\u00e1bado Santo, por lo que se cantan en la tarde del Viernes Santo, mientras el templo permanece desierto y ocultos sus adornos; s\u00f3lo el crucifijo queda sin cubrir. Devociones tales como las \u00abtres horas\u00bb del mediod\u00eda, o la \u00abMaria desolata\u00bb ya entrada la noche, no tienen, por supuesto, car\u00e1cter lit\u00fargico (V\u00e9ase VIERNES SANTO). A causa de la irresistible tendencia que se ha venido manifestando a lo largo de los siglos de adelantar la hora de su celebraci\u00f3n, la ceremonia del S\u00e1bado Santo ha perdido mucho del significado e importancia de la que gozaba en los siglos de la cristiandad antigua. Originalmente se trataba de la gran Vigilia Pascual, o ceremonia de la espera vigilante, que se celebraba en las \u00faltimas horas del S\u00e1bado y que terminaban casi a media noche. La brevedad de la Misa de Pascua actual, as\u00ed como de sus maitines, s\u00f3lo guarda un recuerdo de la fatiga de esa vigilia nocturna con la que se daba fin a las austeridades de la Cuaresma. La consagraci\u00f3n del fuego nuevo para alumbrar las linternas, la bendici\u00f3n del cirio pascual, con sus sugerencias de la noche que se convierte en d\u00eda, y el recuerdo de las glorias de esa vigilia de la que sabemos que ya se celebraba en tiempos de Constantino, para no tener que hacer referencias m\u00e1s expl\u00edcitas a \u00abesta sant\u00edsima noche\u00bb de la que hace menci\u00f3n la oraci\u00f3n y el prefacio de la misa, todo nos hace concluir que es una incongruencia que la celebraci\u00f3n se realice en el d\u00eda, doce horas antes de poder decir, estrictamente hablando, que comienza la vigilia. El ritual de encender y bendecir el fuego nuevo es probablemente de origen c\u00e9ltico o pagano, que fue incorporado al ritual de la iglesia g\u00e1lica en el siglo VIII. El magn\u00edfico \u00abPraeconium paschale\u00bb (preg\u00f3n pascual), titulado por su primera palabra, \u00abExultet\u00bb, fue sin duda en sus or\u00edgenes, una improvisaci\u00f3n del di\u00e1cono que puede ser rastreado hasta tiempos de San Jer\u00f3nimo o a\u00fan antes. Las profec\u00edas, la bendici\u00f3n de la fuente bautismal y la letan\u00eda de los santos deben ubicarse en lo que originalmente constitu\u00eda el centro de la Vigilia Pascual, a saber, el bautismo de los catec\u00famenos, cuya preparaci\u00f3n hab\u00eda sido llevada a cabo durante la Cuaresma, reforzada con intervalos frecuentes a base de los \u00abescrutinios\u00bb de los que casi no queda huella en nuestra liturgia cuaresmal. Finalmente, la misa, con su gozoso Gloria, durante el cual se ta\u00f1en todas las campanas, se quitan los velos a las estatuas y cuadros; los aleluyas triunfales, que marcan cada paso de la liturgia, todo proclama que la resurrecci\u00f3n es un hecho. Las v\u00edsperas, incorporadas al cuerpo mismo de la misa, nos recuerdan una vez m\u00e1s que la noche estaba originalmente tan llena que no quedaba hora libre alguna para llevar a cabo el tributo diario de salmodia. En sentido estricto, tanto el S\u00e1bado como el Viernes santos son \u00abalit\u00fargicos\u00bb; corresponden a los d\u00edas en que el novio nos fue arrebatado.  De ello quedan recuerdos que se manifiestan en el hecho de que, aparte de la muy esperada misa, el clero no puede en esos d\u00edas recibir la comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  PUNKER en Kirchenlexikon, s. v. Charwoche; CABROL, Le Livre de la Priere Antique (Par\u00eds, 1900), 252-57; THURSTON, Lent and Holy Week (Londres, 1904); MARTENE, De Antiquis Ecclesiae Ritibus, III; KUTSCHKER, Die heiligen Gebrauche (1842); DUCHESNE, Christian Worship (tr., Londres, 1906); CANCELLIERI, Settimana Santa (Roma, 1808); KELLNER, Heortology (Tr., Londres, 1908); VENABLES sobre la Semana Santa y otros art\u00edculos en Dictionary of Christian Antiquities. Los art\u00edculos sobre varios detalles, tales como, e.gr., el del Can\u00f3nigo CALLEWAERT sobre el Domingo de Ramos en las Collationes Brugenses (1906) o el de EDMUND BISHOP en Proceedings of the Society of St. Osmund, son demasiado numerosos para especificarlos aqu\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abHoly Week.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. 19 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07435a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[484] Especial semana de recuerdos y celebraciones entre los cristianos. Su antig\u00fcedad celebrativa se remonta a los tiempos apost\u00f3licos, como puede deducirse del texto de los Evangelio, en donde se recuerda lo que aconteci\u00f3 cada uno de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas. 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