{"id":13664,"date":"2016-02-05T09:06:58","date_gmt":"2016-02-05T14:06:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentimientos\/"},"modified":"2016-02-05T09:06:58","modified_gmt":"2016-02-05T14:06:58","slug":"sentimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentimientos\/","title":{"rendered":"SENTIMIENTOS"},"content":{"rendered":"<p>[675]<\/p>\n<p>     En los tiempos actuales se multiplican los estudios psicol\u00f3gicos sobre la afectividad y la sensibilidad interior del hombre. Se dan cuenta los antrop\u00f3logos, los soci\u00f3logos y tambi\u00e9n los psic\u00f3logos de que no basta explicar la inteligencia y la voluntad para entender al hombre.<\/p>\n<p>    Resulta necesario conocer todo el entramado afectivo que late en su intimidad. Para valorar adecuadamente las tendencias y la actitudes, los intereses y los atractivos, los gustos y los desagrados. Es preciso acudir a su conducta y a su realidad entera. 1. Naturaleza de la afectividad<br \/>\n    La afectividad es la energ\u00ed\u00ada que genera el conjunto de sentimientos inferiores y superiores, positivos y negativos, fugaces y permanentes, que sit\u00faan a la totalidad de la persona ante el mundo exterior.<\/p>\n<p>    Es una facultad humana sumamente compleja y variable, pues en ella se albergan multiplicidad de reacciones y de cualidades que pueden quedar reflejadas y expresadas en algunas como \u00e9stas:<\/p>\n<p>   &#8211; Sensibilidad, que es la posibilidad de recibir impresiones exteriores, sobre todo por v\u00ed\u00ada sensorial. Tambi\u00e9n hay sentimentalidad, que es la riqueza, fluidez y facilidad expresiva de los sentimientos.<\/p>\n<p>   &#8211; Emotividad es la capacidad para generar emociones. Existe en cuanto se cuenta con aptitudes receptivas que configuran la impresionabilidad y con facilidades reactivas que suscitan las respuestas nerviosas.<\/p>\n<p>   &#8211; Otros t\u00e9rminos y conceptos aluden a ella seg\u00fan los objetos y formas de expresarse al exterior: amabilidad, dulzura, ternura, seguridad, agresividad, susceptibilidad, etc.<\/p>\n<p>   Lo importante no son los t\u00e9rminos, abundantes en la expresividad castellana, sino el abanico de afectos que abarcan la vida humana en este terreno.<\/p>\n<p>    1.1. Teor\u00ed\u00adas sobre la afectividad<br \/>\n    La afectividad ha sido diversamente interpretada por los psic\u00f3logos. Las teor\u00ed\u00adas tradicionales y primeras han pretendido convertirla en algo de naturaleza preferentemente animal.<\/p>\n<p>   &#8211; K. Darwin (1809-1882) la reduc\u00ed\u00ada a las meras reacciones de ajuste al medio ambiente, las cuales son tanto m\u00e1s organizadas y sutiles cuanto el ser vivo se halla m\u00e1s evolucionado en la escala de los seres sensibles.<\/p>\n<p>   &#8211; W. James (1842-1910), C. I. Lange (1834-1900), W.M. Cannon (1875-1954), la identificaban con una simple fuerza nerviosa, especialmente vinculada con las zonas tal\u00e1micas y vegetativas del cerebro. Mediante ella el organismo se acomoda a las condiciones ambientales.<\/p>\n<p>   &#8211; J. P. Watson (1878-1959) y los behavioristas la hacen prioritariamente una propensi\u00f3n heredada que, en definitiva, no supera la naturaleza refleja del sistema nervioso.<\/p>\n<p>     1.2. Teor\u00ed\u00ada personalista<\/p>\n<p>     Sin embargo, en los tiempos m\u00e1s recientes se ha impuesto en la Psicolog\u00ed\u00ada una revalorizaci\u00f3n de la afectividad como facultad espec\u00ed\u00adfica y superior del hombre.<\/p>\n<p>     Los modernos psic\u00f3logos de la personalidad, como G. Allport (1897-1963) o K. Rogers (1902-1980), hacen de la afectividad la energ\u00ed\u00ada m\u00e1s representativa del hombre interior, en el mismo orden de importancia de los valores y de las ideas, de las motivaciones y de las opciones.<\/p>\n<p>     La afectividad es, junto con la inteligencia y con la voluntad, una facultad superior, constitutiva de la personalidad y ordenadora de la conducta. Sus frutos son los sentimientos, que constituyen reacciones globales ante las situaciones, disposiciones y realizaciones, que son captadas por el sujeto a trav\u00e9s de las otras facultades.<\/p>\n<p>     Y sus rasgos se convierten en un entramado de fuerzas internas en torno a los intereses y a las actitudes que se manifiestan en las emociones y en las pasiones.<\/p>\n<p>    2. Emociones y pasiones.<\/p>\n<p>     Los sentimientos humanos son de dos tipos fundamentales. Unos nos son comunes con cualquier animal que posea sistemas nervioso y endocrino. Y otros son m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente humanos y los llamamos sentimientos superiores.<\/p>\n<p>     Los sentimientos inferiores son m\u00e1s pasajeros y fugaces, recibiendo el nombre de emociones o conmociones. Y otros pueden ser m\u00e1s estables y fijos y reciben el tradicional apelativo de pasiones.<\/p>\n<p>    2.1. Las Emociones.<\/p>\n<p>    Son sentimientos impulsivos que afectan sobre todo al sistema org\u00e1nico. R\u00e1pidas en su aparici\u00f3n y comportamiento, merecen mejor el nombre de conmociones o reacciones autom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>    El proceso de las emociones es de alguna manera uniforme en todas ellas y sigue estos pasos:  &#8211; 1. Captaci\u00f3n del objeto o est\u00ed\u00admulo; y proyecci\u00f3n en el propio yo como beneficio o como peligro.<\/p>\n<p>  &#8211; 2. Reacci\u00f3n corporal o estimulaci\u00f3n org\u00e1nica que produce el objeto, sintiendo la correspondiente alteraci\u00f3n nerviosa o endocrina.<\/p>\n<p>  &#8211; 3. Conciencia de la propia situaci\u00f3n, agradable o desagradable, y de la reacci\u00f3n que se produce.<\/p>\n<p>  &#8211; 4. Admisi\u00f3n o rechazo del objeto de la emoci\u00f3n, con la aportaci\u00f3n de las otras facultades como son la inteligencia o la voluntad.<\/p>\n<p>  &#8211; 5. Disminuci\u00f3n o resoluci\u00f3n de la emoci\u00f3n, con el consiguiente distanciamiento del objeto, que se diluye en el terreno de la conciencia.<\/p>\n<p>     Las emociones configuran un sector importante de nuestra relaci\u00f3n con el mundo exterior. Son muchas las que recibimos en nuestra vida normal: miedo, sorpresa, verg\u00fcenza, sobresalto, ansia, gozo, anhelo, retraimiento, reacci\u00f3n defensiva, movimiento apropiador, compasi\u00f3n, ternura y muchas m\u00e1s.<\/p>\n<p>     Cuanto m\u00e1s habituada est\u00e1 la voluntad al control de las emociones, m\u00e1s pueden \u00e9stas quedar relegadas al interior de la persona.<\/p>\n<p>     Y, si el autogobierno est\u00e1 menos desarrollado, mayores son las repercusiones corporales y m\u00e1s expresivas las manifestaciones, hasta llegar incluso a dominar en la voluntad.<\/p>\n<p>    2.2. Las pasiones.<\/p>\n<p>    Son sentimientos semejantes a las emociones y de energ\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica y fisiol\u00f3gica similar; pero su permanencia en el sujeto es mayor por la misma naturaleza del objeto que las provoca. Es tradicional clasificarlas en concupiscibles o tranquilas y violentas o irascibles.<\/p>\n<p>     2.2.1. Las concupiscibles<br \/>\n    Producen reacci\u00f3n m\u00e1s diluida y continua creando m\u00e1s bien estados permanentes del individuo que se acostumbra a obrar en conformidad con su permanencia e influencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Cuando est\u00e1n promovidas por un objeto considerado bueno por el sujeto suscitan: amor, en cuanto producen placer en la consideraci\u00f3n del objeto; deseo, en cuanto inclinan hacia su posesi\u00f3n por ser posible; alegr\u00ed\u00ada, si producen satisfacci\u00f3n al conseguirlo.<\/p>\n<p>   &#8211; Cuando el objeto que las suscita es considerado como malo y nocivo por el sujeto, provocan actitudes contrarias: odio, en cuanto se considera el objeto en si mismo; aversi\u00f3n, si el objeto se presenta evitable; tristeza, si el objeto se posee ya inevitablemente.<\/p>\n<p>    2.2.2. Las irascibles<br \/>\n    Producen movimientos m\u00e1s concretos y con perfiles m\u00e1s definidos. Son reacciones de mayor desasosiego y perturbaci\u00f3n afectiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Si el objeto se considera como bueno, surgen reacciones varias: esperanza es la confianza intranquila de poder conseguirlo; desesperaci\u00f3n es la angustia de haberlo perdido por completo.<\/p>\n<p>   &#8211; Si el objeto es presentado como malo o rechazable, las reacciones son de otro tipo diferente: valor es la capacidad de luchar para alejarlo; miedo es la posibilidad de que llegue, sin poder evitarlo; ira es la rabia que se tiene cuando ya ha Llegado.<\/p>\n<p>      Las pasiones o emociones son muy frecuentes en la vida y sin ellas el hombre vivir\u00ed\u00ada de forma neutra. Pero es importante que no sean los sentimientos los que rigen la conducta, sino ellos deben ser gobernados pro la inteligencia y la voluntad. Quien ante emociones y pasiones como: miedo, envidia, tristeza, angustia, verg\u00fcenza, ira&#8230; se deja dominar, dif\u00ed\u00adcilmente puede vivir en sociedad<br \/>\n 3. Sentimientos superiores<br \/>\n    Las emociones y las pasiones son riquezas basadas en las estructuras org\u00e1nicas del ser vivo, sobre todo del sistema nervioso y del sistema endocrino. Pero el hombre, animal racional con grandes cualidades y facultades superiores al no racional, cuenta tambi\u00e9n con otros sentimientos.<\/p>\n<p>      Los sentimientos superiores son las capacidades afectivas que, a la luz de la inteligencia y con la fuerza de la voluntad, producen situaciones de agrado y de desagrado, de satisfacci\u00f3n o insatisfacci\u00f3n, ante objetos suprasensoriales.<\/p>\n<p>      La afectividad humana puede producir situaciones de atractivo o de repulsi\u00f3n cuando valores, motivos, situaciones, personas y objetos se presentan ante la inteligencia y ante la voluntad.<\/p>\n<p>      S\u00f3lo el ser racional puede experimentar estos sentimientos elevados, porque s\u00f3lo \u00e9l puede poseer capacidades para configurarlos y asimilarlos. El animal inferior no es capaz de tener honor, piedad, admiraci\u00f3n, orden, fidelidad, hero\u00ed\u00adsmo, resignaci\u00f3n, emulaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>      3.1. Tipos superiores<\/p>\n<p>      Es tradicional clasificar los sentimientos superiores en tres \u00e1reas o niveles de presencia y de influencia.<\/p>\n<p>      Son la \u00e9tica, la est\u00e9tica y la trascendente o espiritual.<\/p>\n<p>    3.1.1. Sentimientos \u00e9ticos.<\/p>\n<p>    Son aquellos que inclinan a cumplir con agrado los propios deberes, no s\u00f3lo legales, sino tambi\u00e9n morales. Ellos se organizan, no en relaci\u00f3n a la ley (jur\u00ed\u00addicos), sino ante la conciencia (metajur\u00ed\u00addicos).  El agradecimiento, por ejemplo es un sentimiento \u00e9tico que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la norma positiva. Sin embargo, la satisfacci\u00f3n de cumplir con la ley es un sentimiento jur\u00ed\u00addico.<\/p>\n<p>    3.1.2. Sentimientos est\u00e9ticos<\/p>\n<p>     Son los que nos producen atractivo, agrado o sorpresa, ante lo que consideramos bello, incluso maravilloso o sublime. El animal no puede descubrir la belleza de un paisaje de una escultura o de un jard\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>      Por el contrario, el hombre es capaz de diferenciar la belleza o la fealdad de un pintura, la armon\u00ed\u00ada o la desproporci\u00f3n de un edificio, la elegancia o la inoportunidad de un adorno.<\/p>\n<p>    3.1.3. Sentimientos trascendentes<br \/>\n    Son espirituales las impresiones que nos unen profundamente con lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos. Entre los trascendentes unos son m\u00e1s intelectuales, como la reacci\u00f3n ante los descubrimientos de la ciencia.<\/p>\n<p>    Otros son m\u00e1s morales, como los v\u00ed\u00adnculos profundos con los padres. Y algunos, entre los que est\u00e1n los religiosos, son m\u00e1s espirituales, pues nos unen con el Ser Supremo, objeto de nuestras creencias.<\/p>\n<p>     La grandeza espiritual y moral del hombre est\u00e1 vinculada estrechamente con los sentimientos superiores que poseemos y que s\u00f3lo los seres racionales podemos cultivar y organizar.<\/p>\n<p>    3. 2. Influencia de los sentimientos<br \/>\n    En la medida en que nuestra conciencia es depositaria de esos sentimientos superiores, podemos construir nuestra espiritualidad.<\/p>\n<p>    Cuando todo en nosotros se reduce a sensaciones o intereses visibles e inmediatos, nos alejamos de la grandeza radical del hombre.<\/p>\n<p>    La naturaleza humana est\u00e1 dotada de gran capacidad afectiva. El aceptar los sentimientos y saber integrarlos en el conjunto de todas las riquezas humanas es un don natural al que todo hombre debe aspirar. Las riquezas que vienen del exterior se hacen personales por su asimilaci\u00f3n interior. Es la condici\u00f3n del progreso humano.<\/p>\n<p>    4. Actitudes e intereses<\/p>\n<p>    Los sentimientos son fuerzas din\u00e1micas y proyectivas. Su resonancia en la personalidad es grande. Y se van transformando en acciones y reacciones de adaptaci\u00f3n al medio en el que se vive.  Se transforman en actitudes y en intereses.<\/p>\n<p>    4.1. Las actitudes.<\/p>\n<p>    Son disposiciones que adopta el sujeto ante la variedad de objetos exteriores.  Los intereses son reclamos de los objetos en el sujeto que se siente interpelado por ellos. Actitudes son respuestas del sujeto ante los objetos que interesan. Unas y otros son las formas externas e internas en que se traduce la afectividad. Son el espejo en que podemos entender y explorar los sentimientos.<\/p>\n<p>    Las actitudes son reacciones globales. Toda la personalidad se orienta positiva o negativamente hacia lo que se presenta ante sus ojos interiores y reclama una postura de acogida o rechazo, de adhesi\u00f3n o de repulsi\u00f3n. La afectividad entera tiende a transparentarse a trav\u00e9s de las actitudes pues ellas van configurando el ajuste o desajuste de cada sujeto en relaci\u00f3n a los objetos.<\/p>\n<p>    Las actitudes se singularizan seg\u00fan esos objetos contemplados: ante los grupos raciales, ante las ideolog\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adticas o religiosas, ante los lugares o ante los acontecimientos.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n las actitudes se interrelacionan y se influyen mutuamente. Sus mapas complejos y diferenciados hacen posible que la personalidad s\u00e9 oriente positiva o negativamente ante la vida o ante el entorno. Las actitudes var\u00ed\u00adan seg\u00fan la situaci\u00f3n personal. Se intensifican o se debilitan con el paso del tiempo. Se clarifican o se oscurecen seg\u00fan la eficacia de los est\u00ed\u00admulos.  Se entierran en el fondo de la conciencia o se explicitan en los comportamientos seg\u00fan el modo de ser.<\/p>\n<p> 3.2. Los intereses<br \/>\n    Son reclamos de objetos que nos llegan desde el exterior. En nosotros se convierten en llamadas al fondo de la conciencia y a veces de la subconsciencia. Los intereses representan movimientos unilineales que nos llevan hacia el objeto que se presenta como atractivo. No hay intereses negativos, aunque s\u00ed\u00ad los hay dirigidos hacia objetos nocivos Seg\u00fan la naturaleza del objeto y su grado de reclamo a la afectividad, pueden ser m\u00e1s intensos o m\u00e1s d\u00e9biles, m\u00e1s n\u00ed\u00adtidos o m\u00e1s confusos, m\u00e1s duraderos o m\u00e1s fugaces.<\/p>\n<p>    Pero siempre son llamadas que el sujeto acoge o menosprecia. Los intereses son tantos como objetos emiten reclamos. Los hay objetivos y subjetivos, aloc\u00e9ntricos o egoc\u00e9ntricos, sensoriales o trascendentes, naturales o artificiales.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan el origen de los intereses, pueden resultar espont\u00e1neos o pueden ser provocados h\u00e1bilmente desde el exterior.<\/p>\n<p>    Nadie puede carecer de intereses, pues ellos son la forma como el ser humano se relaciona con los seres y las acciones del mundo. Conocer a un individuo equivale a descubrir sus actitudes. Gobernar a un sujeto supone influir en el terreno profundo de sus preferencias y de sus rechazos<br \/>\n    5. Deficiencias afectivas<br \/>\n    A trav\u00e9s de las actitudes y de los intereses es como se manifiestan los desajustes efectivos de la personalidad y del comportamiento.<\/p>\n<p>    Siendo la vida afectiva del individuo rica por los m\u00faltiples objetos que la pueden reclamar y variada por la diversidad de respuestas que se pueden dar, los desequilibrios afectivos pueden ser muchos en modalidad, intensidad, vinculaci\u00f3n a las facultades y manifestaciones din\u00e1micas en el comportamiento.  Las formas de desequilibrio afectivo son variables.<\/p>\n<p>    5.1. Carencias afectivas<br \/>\n    Unas veces son formas carenciales o deficiencias afectivas. Pueden mostrarse, o bien por pobreza de afectos, o bien por dificultades en el control y gobierno de los mismos.<\/p>\n<p>   &#8211;  La inmadurez afectiva supone un retraso en los procesos de desarrollo. Lo que es natural y expansivo en el ni\u00f1o: l\u00e1grimas, miedos, caprichos, etc., se convierte en inmadurez cuando acaece en etapas posteriores en que los dem\u00e1s rasgos han supuesto avance natural.<\/p>\n<p>    Si la carencia se debe a la constituci\u00f3n caracterial del sujeto, se suele denominar con el hombre de apat\u00ed\u00ada o pobreza de afectos. Esta llega a ser destructora cuando es de tal intensidad o modalidad que impide la vida personal y relacional equilibrada.<\/p>\n<p>    Incluso se puede llegar a la anestesia, cuando la pobreza afectiva es tan constitutiva que impide, incluso con connotaciones fisiol\u00f3gicas, el sentir las naturales reacciones ante los objetos que se presentan.<\/p>\n<p>    Importante es recordar a los educadores que con frecuencia las carencias afectivas en estadios evolutivos son meras apariencias de dureza o fortaleza.<\/p>\n<p>     5.2. Desajustes afectivos<br \/>\n    En otras ocasiones lo que se trasluce es el exceso de sentimientos, o bien por existencia de demasiados atractivos que conducen al desgaste y a la dispersi\u00f3n afectiva, o bien por exceso de la intensidad en el sentimiento. Este \u00faltimo perjuicio, que se suele denominar hiperestesia o sensibilidad exagerada, puede revestir diversas modalidades:<\/p>\n<p>    Solemos llamar susceptibilidad a la exagerada capacidad de sentirse interpelado por los objetos, sobre todo cuando perjudica la relaci\u00f3n convivencial normal.<\/p>\n<p>   &#8211; Se produce celotipia cuando esa hipersensibilidad se refiere a objetos personales cercanos.  Los celos maternos, las amistades celosas, los celos conyugales, los celos pol\u00ed\u00adticos, est\u00e9ticos o religiosos, etc., siempre implican un desgaste excesivo, que s\u00f3lo puede conducir a la incomunicaci\u00f3n y al posterior repliegue doloroso de las dem\u00e1s facultades, sobre todo de la fantas\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211; Las polarizaciones afectivas, o compromisos excluyentes de la afectividad en un objeto concreto, perjudican tambi\u00e9n el equilibrio afectivo que, por su naturaleza, reclama apertura generosa a la vida.<br \/>\n  6. Educaci\u00f3n afectiva<br \/>\n    Basta contemplar la enorme diversidad de desarreglos afectivos que pueden acontecer, incluso aludiendo a la propia experiencia, para caer en la cuenta de que la facultad que llamamos afectividad reclama atenci\u00f3n vigilante, gobierno sabio, formaci\u00f3n conveniente y seguimiento constante.<\/p>\n<p>    Por eso requiere una educaci\u00f3n adecuada, antes de que los desajustes lleguen, y una reeducaci\u00f3n conveniente, si se han producido.<\/p>\n<p>    Consignas de educaci\u00f3n afectiva son las siguientes: &#8211; La primera labor es siempre profil\u00e1ctica o preventiva, que consiste en evitar lo nocivo antes de que llegue. Quien se sit\u00faa en posiciones peligrosas para el propio equilibrio sentimental, no debe extra\u00f1ar la aparici\u00f3n de tensiones, trastornos y conflictos que incluso resulten excesivos para ser dominados por las propias fuerzas.<\/p>\n<p> &#8211; La segunda labor es pedag\u00f3gica o gubernativa, lo cual significa que los afectos necesitan adecuadas disposiciones de promoci\u00f3n y cultivo + Asegurar una promoci\u00f3n de los sentimientos, preferentemente positivos.<\/p>\n<p>      + Promover oportunas situaciones de desahogo afectivo y gratificante.<\/p>\n<p>      + Abrirse a diversidad de intereses y a pluralidad de actitudes generosas.<\/p>\n<p>      + Cultivar los sentimientos superiores, los \u00e9ticos, los est\u00e9ticos, los espirituales.<\/p>\n<p>    7. Setimientos religiosos<br \/>\n    Especial consideraci\u00f3n merecen para el educador de la fe la formaci\u00f3n de los sentimientos religiosos, de modo que constituyan adecuado soporte humano de la fe, de la religiosidad, de la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>   &#8211; Ni es bueno el exceso de sentimientos que no est\u00e9n amparados por ideas sanas y opciones serias, ni es formativo cultivar la anestesia religiosa que prepare el camino para la frialdad o para la indiferencia.<\/p>\n<p>   &#8211; En este terreno es frecuente infravalorar los sentimientos espirituales como signo de debilidad o como patrimonio de la feminidad y de la infancia. Los sentimientos religiosos, como los \u00e9ticos y los est\u00e9ticos, son una cualidad excelente de las personas sanas. Poseerlos es signo de riqueza y manifestarlos es gesto de fortaleza. Educar al hombre en este sentido responde m\u00e1s a la naturaleza que tratar de amortiguar tales manifestaciones por respetos humanos o por prejuicios laicistas o secularistas.<\/p>\n<p>   &#8211; Los sentimientos religiosos sembrados en la infancia, son riquezas que se conservan para toda la vida. Aunque haya etapas juveniles posteriores que parece que todo se disuelve y se ha perdido el tiempo, conviene sospechar con son riquezas latentes que aflorar\u00e1n de nuevo en el momento menos pensado. Es importante que los educadores sean conscientes de ellos para que no pierdan la fe en su labor y la paciencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Al igual que en otros rasgos, en la afectividad religiosa no se puede esperar lo mismo de todos los educandos. Hay que saber diferenciar y respetar la idiosincrasia espiritual de cada persona.<\/p>\n<p>      Con todo es prudente sospechar que existen umbrales afectivos inferiores y superiores que provocan alarmas pedag\u00f3gicas cuando se traspasan.<\/p>\n<p>   &#8211; Y tambi\u00e9n es bueno tener en cuenta que los sentimientos se vinculan siempre con objetos concretos: personas, misterios religiosos, preceptos, recuerdos, acciones. Cultivar la sensibilidad espiritual en abstracto y sin referencias no es pr\u00e1ctico. Por eso los sentimientos religiosos se cultivan a trav\u00e9s de las devociones: la cristoc\u00e9ntrica, la mariana, la eclesial, la apost\u00f3lica, etc. Por eso es bueno desvincular la devoci\u00f3n del sexo, de la edad o de la raza. Todo hombre sano en la mente y en el coraz\u00f3n tiene su esquema trascendente fundamental: debe desarrollarlo, debe protegerlo, debe profundizarlo y debe respetarlo<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[675] En los tiempos actuales se multiplican los estudios psicol\u00f3gicos sobre la afectividad y la sensibilidad interior del hombre. Se dan cuenta los antrop\u00f3logos, los soci\u00f3logos y tambi\u00e9n los psic\u00f3logos de que no basta explicar la inteligencia y la voluntad para entender al hombre. 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