{"id":13691,"date":"2016-02-05T09:07:46","date_gmt":"2016-02-05T14:07:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sexta\/"},"modified":"2016-02-05T09:07:46","modified_gmt":"2016-02-05T14:07:46","slug":"sexta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sexta\/","title":{"rendered":"SEXTA"},"content":{"rendered":"<p>[484]<br \/>\n  Se suele conocer con este nombre a  la Hora o rezo del Oficio divino que coincide con el medio d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><h2>Significado, simbolismo y origen<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La hora sexta de los romanos corresponde estrechamente con nuestro mediod\u00eda.  Entre los jud\u00edos ya se consideraba, junto con la tercia y la nona, como una hora muy favorable para la oraci\u00f3n.  En los Hechos de los Ap\u00f3stoles leemos que San Pedro fue a la parte alta de la casa para orar (10,9).  Era mediod\u00eda, tambi\u00e9n la hora usual del descanso, y en consecuencia para los hombres devotos, una ocasi\u00f3n para orar a Dios, como lo eran las horas de la ma\u00f1ana y la tarde.  Los Padres de la Iglesia  enfatizaban constantemente el simbolismo de esta hora; aqu\u00ed s\u00f3lo resumimos su ense\u00f1anza; se trata m\u00e1s detalladamente en la obra del cardenal Bona sobre la salmodia (cap. VIII).  El mediod\u00eda es la hora cuando el sol est\u00e1 en su plenitud; es la imagen del esplendor divino, la plenitud de Dios, el tiempo de gracia.   A la hora sexta Abraham recibi\u00f3 a los tres \u00e1ngeles, la imagen de la Trinidad; a la hora sexta Ad\u00e1n y Eva comieron la fruta fatal.  Debemos orar al mediod\u00eda, dice San Ambrosio, ya que es el momento en que la luz divina est\u00e1 en su plenitud (in Ps. CXVIII, vers. 62).  Or\u00edgenes, San Agust\u00edn y muchos otros consideraban esta hora favorable para la oraci\u00f3n.  Por \u00faltimo y sobre todo, fue la hora en que Cristo fue clavado en la Cruz; esta memoria, que sobrepasa a todas las dem\u00e1s, dej\u00f3 una huella muy visible en la mayor parte de la liturgia de esta hora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos estos motivos m\u00edsticos y tradiciones, que indican la hora sexta como un punto culminante en el d\u00eda, una especie de pausa en la vida de las cosas, la hora de la comida, no pod\u00eda dejar de ejercer una influencia sobre los cristianos, induci\u00e9ndoles a elegirla como una hora para la oraci\u00f3n.  Ya en el siglo III la hora de la sexta se consideraba tan importante como la tercia y nona como una hora de oraci\u00f3n.  Clemente de Alejandr\u00eda habla de estas tres horas de oraci\u00f3n (\u00abStrom.\u00bb, VIII, VII, PG, IX, 455), al igual que Tertuliano (\u00abDe orat.\u00bb XXXIII-XV, P.L., I, 1191-93).   Mucho antes el Didaj\u00e9 hab\u00eda hablado de la sexta hora de la misma manera (Funk, \u00abDoctrina XII Apostolorum\u00bb, V, XIV, XV).  Or\u00edgenes, los \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb, y San Cipriano expresan la misma tradici\u00f3n (cf. Baumer, \u00abHist. Du Br\u00e9viaire\u00bb, I, 68, 69, 73, 75, 186, etc.)  Por tanto, es evidente que la costumbre de la oraci\u00f3n a la hora sexta estaba bien establecida en el siglo III e incluso en el siglo II o al final del I.  Pero probablemente la mayor\u00eda de estos textos se refieren a la oraci\u00f3n privada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el siglo IV la hora sexta se estableci\u00f3 ampliamente como una hora can\u00f3nica.  Los siguientes son ejemplos muy expl\u00edcitos.  San Basilio en su Regla hizo de la hora sexta una hora de oraci\u00f3n para los monjes (\u00abRegulae fusius tractatae\u00bb, PG, XXXI, 1013 ss., 1180).  Casiano la trata como una hora de oraci\u00f3n generalmente reconocida en sus monasterios (Instit. Coenob., III, III, IV).  El \u00abDe virginitate\u00bb la atribuy\u00f3 err\u00f3neamente a San Atanasio, pero en cualquier caso, data del siglo IV, y habla de la oraci\u00f3n de sexta como lo hacen tambi\u00e9n las \u201cConstituciones Apost\u00f3licas\u201d, San Efr\u00e9n, San Juan Cris\u00f3stomo (para los textos vea B\u00e4umer, op. Cit., I, 131, 145, 152, etc., y Leclercq, in \u201cDict. D\u2019arch. Chr\u00e9t.\u201d, s.v. Br\u00e9viaire).  Pero esto no prueba que la observancia de la sexta, no m\u00e1s que la prima, tercia, nona o incluso las dem\u00e1s horas, fuese universal.   La disciplina en este punto variaba ampliamente seg\u00fan las regiones e iglesias.  Y de hecho, se puede mencionar algunos pa\u00edses en que la costumbre no se introdujo hasta m\u00e1s tarde.  Que  Esa misma variedad prevaleci\u00f3 en la f\u00f3rmula de la oraci\u00f3n se muestra en la siguiente secci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Variedad de oraciones y f\u00f3rmulas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de su antig\u00fcedad la hora sexta nunca tuvo la importancia de las vigilias, maitines y v\u00edsperas.  Debe haber sido de corta duraci\u00f3n.  Los m\u00e1s antiguos testimonios mencionados parecen referirse a una breve oraci\u00f3n de naturaleza privada.  En el siglo IV y siguientes los textos que hablan de la composici\u00f3n de este Oficio est\u00e1n lejos de ser uniformes.  Casiano nos dice que en Palestina se recitaban tres Salmos en sexta, como tambi\u00e9n en las horas tercia y nona (Instit. III, II).  Este n\u00famero fue adoptado por las Reglas de San Benito, San Columbano, San Isidoro, San Fructuoso, y en cierta medida por la Iglesia Romana.  Sin embargo, Casiano dice que en algunas provincias se dec\u00edan tres Salmos en tercia, seis en la sexta, y nueve en la nona.   Otros recitaban seis Salmos en cada hora y esta costumbre se generaliz\u00f3 entre los galos (cf. Hefele-Leclercq, \u00abHist des conciles.\u00bb, III, 189;. Leclercq, op cit, 1296, 1300; Martene, \u00abDe Antiq. eccl ritibus \u00ab, III, 20;. IV, 27).  En Mart\u00e8ne se encuentra la prueba de las variaciones en las diferentes Iglesias y monasterios.  En cuanto a los tiempos antiguos, la \u00abPeregrinatio Sylviae\u00bb nos dice que a la hora de la sexta todos se reun\u00edan en la \u201canastasis\u201d donde se recitaban los Salmos y ant\u00edfonas despu\u00e9s de que el obispo ven\u00eda y bendec\u00eda al pueblo (cf. Cabrol, \u00ab\u00c9tude sur la Peregrinatio\u00bb, Paris, 1895, 45-46).  No se especifica el total de Salmos.  En el siglo VI la Regla de San Benito da la composici\u00f3n detallada de este Oficio.   Lo citamos aqu\u00ed porque es casi igual al de la liturgia romana; ya sea que esta \u00faltima tom\u00f3 de San Benito o que San Benito se inspir\u00f3 en el uso romano.  Sexta, como tercia y nona, estaba compuesta a lo m\u00e1s de tres Salmos, de los cuales la elecci\u00f3n era fija, el \u201cDeus in adjutorium\u201d, un himno, una lectura (cap\u00edtula), un vers\u00edculo, el Kirie Eleison, y la oraci\u00f3n final habitual  y la despedida (XVII, cf. XVIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la liturgia romana la sexta tambi\u00e9n se compone del \u201cDeus in adjutorium\u201d, un himno, tres porciones del Salmo 119(118), la lectura, el responsorio corto, el vers\u00edculo y la oraci\u00f3n.  En la Iglesia Griega la sexta, al igual que las otras dos horas menores, se compone de dos partes: la primera incluye los Salmos 103, 104, 90, con el invitatorio, tropos y conclusi\u00f3n. La segunda, de mesoria[1] que es muy similar a la primera, consiste en los Salmos 105, 106 y 119.  En el rito moz\u00e1rabe moderno el Oficio de sexta consiste s\u00f3lo del Salmo 53, tres \u201coctavas\u201d del Sal. 118, dos lecturas, el himno, la s\u00faplica, la cap\u00edtula, el Padre Nuestro y la bendici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>NOTA<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[1]  mesoria:  (griego) son servicios breves en el Oficio Divino diario en la Iglesia Ortodoxa y en la Iglesia Cat\u00f3lica Griega.  Las entre-horas se requieren durante las temporadas de Cuaresma en el a\u00f1o eclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Adem\u00e1s de los autores mencionados en el cuerpo del art\u00edculo, vea DUCHESNE, Christian Worship (Londres, 1904), 448, 449, 450, 492; BONA, De divina psalmodia, viii, de sexta; SMITH, Dict. of Christ. Antiq., s.v. Office, The Divine; NEALE AND LITTLEDALE, Comment. on the Psalms, I, 7, 32, 34, etc.; BATIFFOL, Hist. du br\u00e9viaire romain, 3rd. ed. (Par\u00eds, 1911), 19-21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Cabrol, Fernand. \u00abSext.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13747c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[484] Se suele conocer con este nombre a la Hora o rezo del Oficio divino que coincide con el medio d\u00ed\u00ada. 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