{"id":13719,"date":"2016-02-05T09:08:45","date_gmt":"2016-02-05T14:08:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:08:45","modified_gmt":"2016-02-05T14:08:45","slug":"simbolismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolismo\/","title":{"rendered":"SIMBOLISMO"},"content":{"rendered":"<p>[558]<br \/>\n   Significaci\u00f3n que hay detr\u00e1s de un s\u00ed\u00admbolo, que es una figura, imagen, emblema o signo de algo, que llega a ser entendido f\u00e1cilmente por los que se hallan familiarizados con \u00e9l, con su historia, origen o uso.<\/p>\n<p>    En las religiones y en las sociedades vinculadas con las creencias los s\u00ed\u00admbolos han sido usados desde antiguo como lenguaje f\u00e1cilmente comprensible y comprendido por los iniciados y oscuro para los no adeptos. Por eso ha sido muy importante en las formulaciones religiosas, sobre todo de las creencias provenientes del Oriente.<\/p>\n<p>    Por eso el juda\u00ed\u00adsmo y el primitivo cristianismo est\u00e1n cargados de s\u00ed\u00admbolos, muchos de los cuales proceden de las culturas en medio de las cuales se desarrollaron los creyentes. Tambi\u00e9n se mantuvieron muchos signos heredados de las religiones m\u00e1s antiguas: egipcias, babil\u00f3nicas, persas, cananeas, fenicias, etc.<\/p>\n<p>    Los s\u00ed\u00admbolos se multiplican en el arte, en la literatura, en la m\u00fasica, sobre todo en los ritos religiosos, sociales, funerarios, nupciales. Tambi\u00e9n aparecen con profusi\u00f3n en los libros sagrados.<\/p>\n<p>    Sin embargo ser\u00ed\u00ada inexacto el reducir todas las creencias, o todas las referencias de la Sda. Escritura, a simbolog\u00ed\u00adas, como hacen determinadas corrientes exeg\u00e9ticas de la Biblia, que entiende todo como productos fantasiosos al estilo de las mitolog\u00ed\u00adas arcaicas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl s\u00ed\u00admbolo es un signo o una acci\u00f3n esencialmente ordenada a significar otra realidad de tipo intelectual, moral o dogm\u00e1tico. En los profetas abundan las acciones simb\u00f3licas (Jer 19,1-15; Ez 4,1-17; Act 21,10-13). En los evangelios tambi\u00e9n se dan (Mc 11,12-14). El evangelio de San Juan est\u00e1 pr\u00e1cticamente todo \u00e9l concebido en un plan simb\u00f3lico; simbolismo que se detecta f\u00e1cilmente tanto en las palabras como en los hechos; as\u00ed\u00ad tenemos que Jesucristo es el cordero de Dios (Jn 1,29), el templo nuevo (Jn 2,19), el pan de vida (Jn 6,35), el agua viva (Jn 4,10), el Buen Pastor (Jn 10,11), la luz del mundo (Jn 8,12), el esposo (Jn 3,20). Las bodas de Can\u00e1 (Jn 2,1-11) simbolizan los nuevos desposorios de Dios con la humanidad a trav\u00e9s de Jesucristo, que es el esposo (Jn 3,29): Mar\u00ed\u00ada es el s\u00ed\u00admbolo del Israel fiel, que toma conciencia de la terminaci\u00f3n de la alianza antigua y pide a Jesucristo su renovaci\u00f3n; Jesucristo renueva esas bodas jud\u00ed\u00adas con un vino superior y abundante, el vino de la caridad evang\u00e9lica, fuente de alegr\u00ed\u00ada inagotable, frente a la frialdad del legalismo y de las ya caducas prescripciones ritualistas simbolizadas en las tinajas que guardaban el agua de las purificaciones. El episodio de los profanadores del templo (Jn 2,13-24) simboliza que al templo de Jerusal\u00e9n le va a sustituir el templo nuevo que es Jesucristo, morada perfecta de Dios, y que el culto antiguo ser\u00e1 sustituido por un culto nuevo al cuerpo glorioso y sacramental de Jesucristo. Nicodemo (Jn 3,1-21), personaje real, es el s\u00ed\u00admbolo y el prototipo de los jud\u00ed\u00ados doctos y buenos, preocupados por el Reino de Dios, en el que s\u00f3lo se puede entrar por un nacimiento nuevo a trav\u00e9s de las aguas bautismales y por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. El episodio de la Samaritana (Jn 4,1-42) simboliza a la esposa infiel que vuelve al hogar, tipo de la conversi\u00f3n de los no jud\u00ed\u00ados: a un templo espiritualizado -cuerpo glorioso de Jesucristo- debe corresponder un culto en esp\u00ed\u00adritu y en verdad. En el inv\u00e1lido de la piscina (Jn 5,1-47) encontramos la ineficacia casi absoluta de aquellas aguas, la inutilidad de la Ley para dar la salud, que le vendr\u00e1 al mundo exclusivamente a trav\u00e9s de Jesucristo. La multiplicaci\u00f3n de los panes (Jn 6,1-71) significa que si hay un templo nuevo, debe haber tambi\u00e9n una liturgia nueva: la liturgia pascual de la vieja alianza debe ser sustituida por la liturgia eucar\u00ed\u00adstica. La curaci\u00f3n del ciego de nacimiento (Jn 9,1-41), que ha de lavarse en la piscina de Silo\u00e9 (enviado), nos manifiesta que la salud la encontramos en Jesucristo, enviado del Padre. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jn 11,1-54) es el s\u00ed\u00admbolo de la luz y de la vida. El lavatorio de los pies (Jn 13,1-17) es un s\u00ed\u00admbolo que entra\u00f1a una gran lecci\u00f3n de humildad. La sangre y el agua que brotan del costado abierto de Jesucristo (Jn 19,34) son el s\u00ed\u00admbolo del Bautismo y de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo (l Semiolog\u00ed\u00ada, II) aparece con predilecci\u00f3n en algunos terrenos de la experiencia humana; surge naturalmente en las actividades ps\u00ed\u00adquica, po\u00e9tica y religiosa. Destacaremos algunos caracteres comunes a los diferentes tipos de s\u00ed\u00admbolos, antes de centrar m\u00e1s particularmente nuestra atenci\u00f3n en el significado del lenguaje simb\u00f3lico presente en la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>El rasgo m\u00e1s general de la expresi\u00f3n simb\u00f3lica es el encuentro, en ella, de la representaci\u00f3n y del dinamismo: el s\u00ed\u00admbolo es una imagen cargada de afectos. El significado que transmiten los s\u00ed\u00admbolos se sit\u00faa por tanto en un nivel preconceptual, en la penumbra de la sensibilidad y de la afectividad. La imagen puede ser la representaci\u00f3n de una cosa percibida o inventada por el sujeto: lo demuestra el unicornio lo mismo que el lobo o que la ballena. Los afectos ligados a las im\u00e1genes les dan su peso, su calidad y su diversidad: un afecto masivo e indiferenciado como la angustia, o bien alguno de los sentimientos que constituyen la gama de la afectividad humana, o bien, finalmente, una mezcla de sentimientos, a veces contradictorios- y a veces complementarios.<\/p>\n<p>Estas im\u00e1genes cargadas de afectos dan a la vida humana su densidad y su seriedad: indican su direcci\u00f3n, su entusiasmo y sus reticencias, su apertura y.sus bloqueos. Es f\u00e1cil com. prender entonces que constituyan el objeto privilegiado de la mirada y de la&#8217;acci\u00f3n del psicoterapeuta. Quiz\u00e1 sea en el psicoan\u00e1lisis donde se manifiesta con mayor evidencia la carga afectiva que anima a ciertas im\u00e1genes: la angustia impulsiva que se evoca cada vez que el peque\u00f1o Hans percibe tal tipo de caballo ilustra muy bien el aspecto din\u00e1mico de ciertas im\u00e1genes. Igualmente, la obra de un poeta encierra im\u00e1genes cargadas de los sentimientos dominantes de su autor; se trata; como dice Gaston Bachelard, de temas que interesan. Finalmente, es bien sabido que la experiencia religiosa se expresa en im\u00e1genes fuertemente impregnadas de afectos tales como los que explicita Rudolf Otto en. su obra cl\u00e1sica Lo sagrado.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes y los afectos no est\u00e1n fijados de una vez para siempre en un individuo; se modifican en la medida en que \u00e9ste se desarrolla o retrocede. As\u00ed\u00ad es como Karl. G. Jung eval\u00faa el progreso ps\u00ed\u00adquico de un ser humano seg\u00fan las figuras que surgen regular= mente a lo largo del proceso de individuaci\u00f3n. Para Karl Rogers, el \u00e9xito de una terapia est\u00e1 en funci\u00f3n de la aparici\u00f3n de sentimientos nuevos y diferenciados, que suceden a los sentimientos globales y apenas presentes en el campo de la conciencia; y al rev\u00e9s, una regresi\u00f3n va siempre acompa\u00f1ada de figuras que hacen nacer la angustia. Igualmente, un progreso en la experiencia religiosa ir\u00e1 acompa\u00f1ado, por ejemplo, de una transformaci\u00f3n de la imagen de Dios y de los sentimientos vinculados a ella: el padre sustituye al tirano y el amor sucede al miedo; el sentimiento de distancia deja sitio a la certeza de la presencia familiar.<\/p>\n<p>Los s\u00ed\u00admbolos no expresan solamente la experiencia de los individuos considerados aisladamente; pueden igualmente ser compartidos por una colectividad: naci\u00f3n, grupo ling\u00fc\u00ed\u00adstico, cultura, religi\u00f3n. Algunos s\u00ed\u00admbolos tienen, por consiguiente, una historia y dan origen a una tradici\u00f3n. En cierto platonismo, el cuerpo puede ser considerado como la c\u00e1rcel del alma, el lugar en donde tiene que pagar su deuda. En las religiones te\u00ed\u00adstas, la divinidad suprema es paternal, est\u00e1 relacionada con los cielos, y mantiene con el hombre una relaci\u00f3n de palabra y de escucha. A1 contrario en una religi\u00f3n cosmobiol\u00f3gica, el hombre est\u00e1 unido al cosmos por toda una serie de correspondencias vitales. Los grupos pueden desarrollarse o retroceder lo mismo que los individuos. Paul Ricoeur, en La symbolique du mal, ha mostrado c\u00f3mo en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada del AT se han transformado los s\u00ed\u00admbolos del mal, pasando sucesivamente de la mancha acompa\u00f1ada de un terror ciego, a trav\u00e9s del pecado unido al temor de la c\u00f3lera de Dios, hasta la culpabilidad mezclada con remordimientos de conciencia; al mismo tiempo, cada figura nueva reinterpreta y conserva en s\u00ed\u00ad misma las figuras superadas. En sentido inverso, Nietzsche considera como una regresi\u00f3n el hecho de que la figura de Dionysos, central en Grecia y que dio origen a las tragedias de Esquilo y de S\u00f3focles, fuera sustituida por la figura del socratismo en las obras de Eur\u00ed\u00adpides y en la ense\u00f1anza de S\u00f3crates, subsistiendo tan s\u00f3lo de forma subterr\u00e1nea en los misterios griegos.<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan, algunas experiencias parecen estar compartidas por todos los individuos, sea cual fuere su lenguaje, su cultura o su religi\u00f3n; por tanto, los s\u00ed\u00admbolos que las expresan son universales y pueden recibir el nombre de arquetipos. Jung y su escuela han insistido particularmente en la presencia de im\u00e1genes primordiales, que se portan como centros energ\u00e9ticos y que trascienden los l\u00ed\u00admites de los individuos y de las colectividades.<\/p>\n<p>Los s\u00ed\u00admbolos no significan del mismo modo que los.conceptos, sino que obedecen a las leyes de la imagen y del afecto. No expresan un significado un\u00ed\u00advoco. Por el- contrario, significan en la medida en que forman como una red, habl\u00e1ndose entonces de \u00abconstelaci\u00f3n de signos\u00bb: im\u00e1genes que tienen cierto parentesco entre s\u00ed\u00ad y que evocan afectos parecidos apuntan hacia un significado que sugieren sin explicitar. Por eso es posible estudiar los s\u00ed\u00admbolos de un paciente que sigue una cura psicoanal\u00ed\u00adtica, de un poeta o de un jefe religioso. De los informes sobre L homme aux rats, de las obras de V\u00ed\u00adctor Hugo o de los escritos de Juan de la Cruz se han podido deducir \u00abuniversos\u00bb simb\u00f3licos, que presentan en cada caso una organizaci\u00f3n original y coherente. Este estudio puede proseguir en un nivel m\u00e1s elevado y tomar como objeto la configuraci\u00f3n imaginaria de movimientos culturales o religiosos, como el romanticismo, el cristianismo o la Auf7d\u00fcrung. Finalmente, se puede intentar una empresa m\u00e1s complexiva todav\u00ed\u00ada: agrupar los materiales simb\u00f3licos, sea cual fuere su .origen, dentro de ciertas estructuras bien determinadas. Tal es el proyecto desarrollado por Gilbert Durand, en su obra Les structures anthropologiques de 1 imaginaire. Parte de las tres dominantes reflejas sacadas de la reflexolog\u00ed\u00ada betcheveriana: la dominante vertical (postural), la dominante nutritiva (ingesti\u00f3n) y la dominante sexual (r\u00ed\u00adtmica). Su tesis consiste en constituir tres grandes universos simb\u00f3licos en la prolongaci\u00f3n de las tres dominantes reflejas. El primer gesto est\u00e1 en correlaci\u00f3n con la altura, la luz y la visi\u00f3n, con las t\u00e9cnicas de separaci\u00f3n y purificaci\u00f3n, simbolizadas frecuentemente por las armas, las flechas y las espadas. El segundo gesto est\u00e1 en correlaci\u00f3n con la ingesti\u00f3n, y evoca las materias profundas, como el agua y la tierra, as\u00ed\u00ad como los objetos que contienen algo, las copas y los cofres. Finalmente, los gestos r\u00ed\u00adtmicos est\u00e1n en correlaci\u00f3n con los ritmos de las estaciones y los movimientos astrales, y evocan los numerosos sustitutos del ciclo: la rueda, la rueca, el torno y el encendedor. De este modo distribuye todo el campo de lo simb\u00f3lico en dos estructuras: la diurna, ligada al gesto postural, y la nocturna, ligada a los reflejos digestivo y sexual.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se agrupan los s\u00ed\u00admbolos para formar una red cuya extensi\u00f3n y complejidad pueden ampliarse hasta llegar a determinar una visi\u00f3n global del mundo? Tomaremos como ejemplo un s\u00ed\u00admbolo que el hombre ha considerado siempre como expresivo de su vida, con sus ciclos y sus crisis, sus sufrimientos y sus esperanzas, y que Mircea Eliade estudia en el cap\u00ed\u00adtulo IV de su Tratado de historia de las religiones.<\/p>\n<p>El hombre ha reconocido en los fen\u00f3menos lunares un modelo de su, propio comportamiento: ha comprendido y expresado la modalidad de su existencia en el modo de ser lunar. La luna es el astro que \u00abmide\u00bb el tiempo con su propia duraci\u00f3n. Tiene una \u00abvida\u00bb dram\u00e1tica y pat\u00e9tica: nace, crece, mengua y muere. Encarna al tiempo, en la medida en que est\u00e1 en devenir, sujeta a la transformaci\u00f3n y a la muerte. Sin embargo, la muerte de la luna no es definitiva, ya que resucita a los tres d\u00ed\u00adas. Esta intuici\u00f3n es el punto de partida de una inmensa s\u00ed\u00adntesis, en la que el hombre expresa su visi\u00f3n del mundo y su inserci\u00f3n en el cosmos. Lo mismo que la luna, el hombre nace, crece, va disminuyendo y muere; pero esta muerte no puede ser definitiva. Su esperanza de supervivencia en la muerte y m\u00e1s all\u00e1 de ella encuentra a la vez su expresi\u00f3n y su confirmaci\u00f3n en la luna nueva, que renace de la muerte de la luna vieja.<\/p>\n<p>La \u00abley\u00bb lunar no rige solamente el comportamiento humano; el cosmos entero est\u00e1 sometido a ella como a un principio de unificaci\u00f3n y de organizaci\u00f3n. Toda forma est\u00e1 sometida al devenir y ha de volver al estado ca\u00f3tico; la muerte es una regresi\u00f3n, una entrada en lo informe. Pero la regresi\u00f3n y la muerte no marcan m\u00e1s que una etapa en el proceso c\u00ed\u00adclico: la etapa del descanso de las formas, de su hibernaci\u00f3n, con vistas a un nuevo nacimiento. La muerte y las tinieblas tienen un valor positivo: es la \u00e9poca de la Noche c\u00f3smica en la que todo descansa, en la que todas las formas son posibles, en la que se permiten todas las esperanzas; la muerte constituye un estado en que el tiempo queda abolido y \u00abmatado\u00bb, en provecho de una entrada en lo transhist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El simbolismo lunar puede llegar a extender su imperio sobre todas las esferas c\u00f3smicas y a formar un \u00absistema\u00bb perfectamente coherente. As\u00ed\u00ad es como toda la vida vegetal se somete al devenir lunar. La planta cumple un ciclo que se renueva sin cesar: vuelve al estado de semilla y de hibernaci\u00f3n, durante el cual se regenera el poder vegetal para dar en primavera una nueva vegetaci\u00f3n. Consideradas desde el punto de vista simb\u00f3lico, la tierra y la luna son perfectamente intercambiables; las dos son el lugar de donde parten todas las formas y en donde todas las formas se absorben de nuevo con vistas a su renacer. La tierra es la luna, y la luna es la tierra. Tambi\u00e9n las aguas se integran en la s\u00ed\u00adntesis lunar. Adem\u00e1s de estar sometidas a un ritmo peri\u00f3dico, son germinativas, como la tierra y la luna: tienen la funci\u00f3n de dar origen a todo lo que tiene forma en el cosmos y de reabsorber en s\u00ed\u00ad mismas todas las formas que \u00abhan tenido su tiempo\u00bb. La cat\u00e1strofe acu\u00e1tica tiene un car\u00e1cter lunar, y el h\u00e9roe que sobrevive para inaugurar una humanidad regenerada es el compa\u00f1ero de la luna nueva que ha pasado por la muerte. Otras series de relaciones igualmente importantes se establecen entre la luna y la mujer o entre la luna y los difuntos.<\/p>\n<p>El \u00abparentesco\u00bb de estas im\u00e1genes nos muestra c\u00f3mo puede un s\u00ed\u00admbolo como la luna convertirse en n\u00facleo de una red inmensa, en la que cada cosa toma un sentido en la medida en que participa de un aspecto revelado por la luna. De esta forma, una multitud de objetos se convierten en s\u00ed\u00admbolos lunares: el caracol, la serpiente, la rana, el perro, el oso y la ara\u00f1a; las plantas, las hierbas y las conchas; las perlas y el roc\u00ed\u00ado; la espiral y el rayo; la rueca y el huso.<\/p>\n<p>Este ejemplo nos permite comprender c\u00f3mo act\u00faa la ley de la imagen. Los objetos enumerados anteriormente no valen ante todo por su sentido literal y un\u00ed\u00advoco. Todos ellos son intercambiables entre s\u00ed\u00ad e id\u00e9nticos a la luna, porque todos ellos expresan el mismo esquema fundamental. As\u00ed\u00ad pues, este esquema unifica todo el universo y constituye el lazo de una s\u00ed\u00adntesis en la que \u00abse sostienen\u00bb todos los objetos del mundo, sometidos a la misma ley. El mismo hombre forma parte de esta s\u00ed\u00adntesis c\u00f3smica, ya que es reconocido en ella con su condici\u00f3n. Su condici\u00f3n, hecha de sufrimiento y de grandeza, de amenaza de muerte y de deseo de vivir siempre, recibe una valoraci\u00f3n y una estima al someterse a una ley que la supera. De esta manera, el hombre participa del mismo modo de existencia que el resto del universo. Sus actividades adquieren entonces una dimensi\u00f3n c\u00f3smica. La realidad por excelencia se manifiesta en ellos; son portadores de una realidad que hace saltar los l\u00ed\u00admites de su individualidad y les confiere un \u00absentido de universo\u00bb.<\/p>\n<p>Este \u00abplus de sentido\u00bb o este \u00absentido de universo\u00bb que caracteriza a los s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos ha dejado sus huellas a nivel de los s\u00ed\u00admbolos personales. Im\u00e1genes cargadas de afectos, los s\u00ed\u00admbolos expresan, en el plano de la sensibilidad, el modo de ser general del sujeto humano. Esto significa que el significado transmitido por el s\u00ed\u00admbolo precede a toda diferenciaci\u00f3n en facultades o virtualidades particulares, cognoscitivas o afectivas, intelectuales o sensibles. La imaginaci\u00f3n es precisamente ese lugar intermedio por donde el significado circula libremente entre las diversas funciones humanas: las exigencias corporales se integran en los niveles m\u00e1s elevados de la psique y del esp\u00ed\u00adritu; el esp\u00ed\u00adritu recibe su complemento sensible necesario, y, finalmente, la imagen y el afecto se ajustan entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Esta significaci\u00f3n preconceptual, presente en el s\u00ed\u00admbolo, revela por tanto el conjunto del ser humano, en la medida en que se sit\u00faa en el mundo con sus opciones fundamentales respecto a s\u00ed\u00ad mismo, a los dem\u00e1s y a Dios. Los s\u00ed\u00admbolos reflejan la condici\u00f3n existencial del sujeto, que vive sus opciones fundamentales en el gozo o en la tristeza, en la paz o en la lucha, en el asombro o en la decepci\u00f3n, en la esperanza o en el desaliento o en una mezcla de sentimientos que se refuerzan o se contradicen entre s\u00ed\u00ad. Por consiguiente, todo s\u00ed\u00admbolo tiene un plus de sentido en la medida en que evoca la apertura del sujeto a la totalidad de su mundo, en donde sugiere el aspecto absoluto de sus opciones m\u00e1s esenciales. De esta manera el s\u00ed\u00admbolo guarda relaci\u00f3n con el absoluto, al que est\u00e1 abierto el sujeto humano; es, por as\u00ed\u00ad decirlo, su resonancia en su sensibilidad y su afectividad. M\u00e1s que el concepto tiene aptitud para hacer vislumbrar los infinitos matices que modulan la forma como se sit\u00faa cada uno en la totalidad del universo.<\/p>\n<p>Cuando un s\u00ed\u00admbolo es familiar a alguien, su comprensi\u00f3n consiste en seguir el movimiento de la imagen que lo conduce espont\u00e1neamente a lo que \u00e9sta sugiere. Pero cuando uno es introducido en un conjunto simb\u00f3lico que supone una distancia en el tiempo o en el espacio cultural, est\u00e1 obligado a dar un largo rodeo de interpretaci\u00f3n. Sirvi\u00e9ndose de los diversos m\u00e9todos de lectura, puede llegar a alcanzar lo que pretende el texto, es decir, la clase de mundo que le propone el mismo texto.<\/p>\n<p>El hombre actual se encuentra con el texto b\u00ed\u00adblico en una distancia que la ex\u00e9gesis tiene la tarea de colmar. Encuentra all\u00ed\u00ad s\u00ed\u00admbolos que se arraigan en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, pero que no son extra\u00f1os a otras unidades culturales ni quiz\u00e1 a todo ser humano. Sin embargo, incluso para estos \u00faltimos, su comprensi\u00f3n exige que se tenga en cuenta su inserci\u00f3n en un contexto de s\u00ed\u00admbolos, en el que adquieren su sentido. Por ejemplo en la Escritura el agua es un s\u00ed\u00admbolo importante. Acoge una serie de valores que parecen casi universales: las aguas disimulan las. formas, borran las culpas, purifican y regeneran, contienen los g\u00e9rmenes de todas las posibilidades de la existencia. Sin embargo, mientras que otras culturas han desarrollado una cosmogon\u00ed\u00ada acu\u00e1tica, el s\u00ed\u00admbolo del agua se reinterpreta en la Biblia en funci\u00f3n de un contexto te\u00ed\u00adsta y, en el NT, en funci\u00f3n de un contexto cristol\u00f3gico. As\u00ed\u00ad es como el agua, fuente de vida y de fecundidad universal, viene a su vez de Dios o de Cristo como de un origen m\u00e1s profundo. El agua est\u00e1 en relaci\u00f3n con otros s\u00ed\u00admbolos de vida, como el vino o la tierra; pero \u00e9stos son recogidos a su vez por un conjunto de s\u00ed\u00admbolos propiamente te\u00ed\u00adstas, como la luz, la altura, la palabra, el soplo, el padre, el juez, etc. El s\u00ed\u00admbolo del agua, reinterpretado en un contexto te\u00ed\u00adsta, traduce a su vez lo divino, que integra en \u00e9l los ritmos y los ciclos vitales.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la significaci\u00f3n de lo divino no es un\u00ed\u00advoca. Lo divino se revela a medida que se exploran los m\u00faltiples s\u00ed\u00admbolos en los que, a lo largo de los siglos, un pueblo ha ido depositando la riqueza y la diversidad de su experiencia, en la complejidad de sus situaciones particulares. Su experiencia de lo divino la inscribi\u00f3 el pueblo jud\u00ed\u00ado en su vocabulario, con los m\u00faltiples matices, representativos y afectivos, que se\u00f1alan su encuentro con Dios. Estos s\u00ed\u00admbolos se arraigan en el mundo de la altura (Dios es luz, reside en los cielos y se manifiesta a los hombres en la monta\u00f1a), en el mundo de la vida (Dios es fuente de las aguas, de la vida y de la fecundidad), en el mundo de las relaciones interpersonales (Dios es padre, esposo, rey); etc. Estas representaciones evocan sentimientos variados y contradictorios: la trascendencia y la presencia familiar, el espanto y el cari\u00f1o, el celo y la misericordia, etc.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en el NT, los s\u00ed\u00admbolos no s\u00f3lo aluden a lo divino, sino que se identifican con Jes\u00fas, como si encontrasen su recapitulaci\u00f3n en ese \u00fanico s\u00ed\u00admbolo portador de lo divino que es Jes\u00fas en su humanidad. Jes\u00fas es a la vez la luz del mundo, la palabra del Padre, la fuente de agua viva, el verdadero templo, el juez escatol\u00f3gico, el siervo doliente, etc.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, en la medida en que se fij\u00f3 en un lenguaje rico en s\u00ed\u00admbolos, est\u00e1 pidiendo una cristolog\u00ed\u00ada que se haga hermen\u00e9utica, que recoja y explore las m\u00faltiples significaciones de lo divino encarnadas en el tiempo y el espacio y asumidas en Cristo muerto y resucitado. Gracias al proceso infinito de la interpretaci\u00f3n es como puede el creyente, sobre la base de su experiencia religiosa inserta en la Iglesia y con la ayuda de diversos m\u00e9todos de lectura, comprender la clase de mundo que le ha abierto el texto evang\u00e9lico, designado muchas veces como el reino de Dios o el nuevo nacimiento.<\/p>\n<p>BIBL.: BAUDOUIN Ch., Psicoan\u00e1lisis del s\u00ed\u00admbolo religioso,, Paulinas, M\u00e9jico 1958; CHEvALIER J. y GHEERBRANT A., Diccionario de los s\u00ed\u00admbolos, Hetder, Barcelona, 1986; DURAND G., Les structures anthropologiges de t&#8217;imaginaire, Poitiers 19693; ELIADE M., Tratado de historia de las religiones, Cristiandad, Madrid 1974; LONERGAN B.J.E, M\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; RAHNER K., Para una teolog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada 4, Taurus, Madrid 1964 283-321; RICOEUR P., Interpretation Theory: Discours and the Surplus of Meaning, Tejas 19764.<\/p>\n<p>J. Naud<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[558] Significaci\u00f3n que hay detr\u00e1s de un s\u00ed\u00admbolo, que es una figura, imagen, emblema o signo de algo, que llega a ser entendido f\u00e1cilmente por los que se hallan familiarizados con \u00e9l, con su historia, origen o uso. 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