{"id":13771,"date":"2016-02-05T09:10:21","date_gmt":"2016-02-05T14:10:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socialismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:10:21","modified_gmt":"2016-02-05T14:10:21","slug":"socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/socialismo\/","title":{"rendered":"SOCIALISMO"},"content":{"rendered":"<p>[082]<br \/>\n   T\u00e9rmino que, desde principios del siglo XIX, designa aquellas teor\u00ed\u00adas y acciones pol\u00ed\u00adticas que defienden un derecho, una econom\u00ed\u00ada y una pol\u00ed\u00adtica de signo intervencionista por parte del Estado. Se presenta como alternativa y oposici\u00f3n al capitalismo, sistema que reclama la libre propiedad y la prioritaria acci\u00f3n del individuo sin limitaci\u00f3n estatal.<\/p>\n<p>     Sin embargo esta polarizaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00absocialismo\u00bb no es correcta, pues inquietud social y propuesta de acci\u00f3n justa ofrece todo sistema que respete y promueva el bien de la colectividad y armonice los derechos de cada individuo con los de la comunidad en la que vive. Tal acontece con el racionalismo, el naturalismo, el positivismo, el liberalismo, el personalismo y cuantos sistemas estudian al hombre y a la sociedad.<\/p>\n<p>     La doctrina social cat\u00f3lica, con la defensa de los derechos humanos y el respeto a la persona y a la sociedad constituye un \u00absistema social\u00bb mucho mejor trabado y fundamentado que los pretendidos socialismos excluyentes nacidos en el siglo XVIII con la Ilustraci\u00f3n y en siglo XIX con el marxismo.<\/p>\n<p>     El cristianismo no es ning\u00fan sistema social o filos\u00f3fico, pero implica una dimensi\u00f3n social de elevado valor. Y lo mismo cabe decir de los sistemas pol\u00ed\u00adticos y econ\u00f3micos que reclaman mejor reparto de la riqueza de lo que hoy existe, mayor respeto a los individuos y a los grupos naturales y la debida protecci\u00f3n y promoci\u00f3n social de los hombres.<\/p>\n<p>     Los principios del socialismo cristiano se hallan en los comienzos de la Iglesia, cuando se reclamaba y se practicaba el reparto de los bienes y el desprendimiento de las riquezas individuales en favor de la comunidad (Hech. 2. 42-47).<\/p>\n<p>     Algunos soci\u00f3logos han querido retrasar este comienzo a la Revoluci\u00f3n Francesa y a los discursos de Fran\u00e7ois N\u00f6el Babeuf, que us\u00f3 el t\u00e9rmino socialismo y promovi\u00f3 su difusi\u00f3n entre los intelectuales. Incluso se le quiere hacer surgir como sistema con determinados pensadores anteriores que hicieron planteamientos sociol\u00f3gicos originales.<\/p>\n<p>     El Conde de Saint-Simon (Carlos de Secondat), el escritor Charles Fourier y el empresario ut\u00f3pico Robert Owen, entre otros, fueron socialistas con propuestas significativas. A Federico Engels, compa\u00f1ero y amigo de Marx, corresponde el haberlos llamados \u00absocialistas ut\u00f3picos\u00bb en su libro \u00abDel socialismo ut\u00f3pico al socialismo cient\u00ed\u00adficio\u00bb.<\/p>\n<p>     Engels y Marx se opusieron a tales utop\u00ed\u00adas y reclamaron un socialismo \u00abcient\u00ed\u00adfico\u00bb, econ\u00f3mico, biologista y materialista, es decir basado en leyes emp\u00ed\u00adricas y en hechos pol\u00ed\u00adticos y productivos. As\u00ed\u00ad naci\u00f3 el por ellos llamados \u00absocialismo cient\u00ed\u00adfico\u00bb, convertido en marxismo como sistema filos\u00f3fico y en comunismo como sistema econ\u00f3mico. Luego se diversific\u00f3 en m\u00faltiples modelos, como el de Lenin y Mao-tse-tung, que formularon y aplicaron sus ideolog\u00ed\u00adas radicales en sus pa\u00ed\u00adses respectivos.<\/p>\n<p>     El socialismo decimon\u00f3nico naci\u00f3 con rasgos reivindicativos, proletarios, pol\u00e9micos y radicales y logr\u00f3 dividir el mundo en dos estilos: el liberalismo capitalista y el totalitarismo estatista, pasando por abanicos amplios de sistemas m\u00e1s literarios que pragm\u00e1ticos.<\/p>\n<p>     El siglo XX conoci\u00f3 una proliferaci\u00f3n de modelos socialistas convertidos en partidos pol\u00ed\u00adticos: obrerismo puro, laborismo, socialdemocracia, anarquismo, que entraron en crisis cuando se desintegr\u00f3 el soporte internacional de la URSS y sus aportes a los socialismos africanos, latinoamericanos y asi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>    Al iniciarse el siglo XXI los grupos pol\u00ed\u00adticos socialistas revolucionarios cambiaron hacia un posibilismo pragm\u00e1tico. Los partidos pol\u00ed\u00adticos socialistas de Europa perdieron sus rasgos proletarios y, jugando con la demagogia, se hicieron simples liberalismos barnizados de inquietudes sociales. Los socialismos africanos se degradaron con tiran\u00ed\u00adas tribales al servicio de las grandes multinacionales \u00e1vidas de materias primas. Los socialismos \u00e1rabes se convirtieron en murallas contra un integrismo isl\u00e1mico de futuro impredecible. Y los socialismos asi\u00e1ticos evolucionaron hacia Estados colectivistas, m\u00e1s capitalistas con gerontocracias dirigentes, que socialistas al servicio de los pueblos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00absocialismo\u00bb (de finales del siglo XVIII e inicio del siglo XIX), en s\u00ed\u00ad misma significa poner el acento en la sociedad m\u00e1s que en el individuo. Se contrapone, pues, al tono individualista (por ejemplo, del capitalismo). A veces se le ha llamado \u00abcolectivismo\u00bb o \u00abcomunismo\u00bb (en el siglo XIX). Han influido en \u00e9l diversos pensadores de muy variadas tendencias (Fourier, Proudhon, Marx y Engels). El influjo se Marx se ha notado en querer organizar la fuerza del proletariado para una lucha de clases (no necesariamente violenta). Desde la revoluci\u00f3n rusa (comunismo bolchevique, 1917), el socialismo se ha querido distinguir del comunismo propiamente dicho.<\/p>\n<p>\tEn general, todo socialismo se inspira en los principios del marxismo hist\u00f3rico (que tiene diversas \u00e9pocas), con l\u00ed\u00adneas muy diferenciadas seg\u00fan leaderes y pa\u00ed\u00adses. El socialismo ingl\u00e9s ha fomentado el sindicalismo. El alem\u00e1n, acent\u00faa algunas l\u00ed\u00adneas democr\u00e1ticas. El franc\u00e9s, tiende a conseguir el poder por medio del sector obrero. No han faltado tendencias an\u00e1rquicas y terroristas, pero \u00e9stas no se han inspirado en Marx. Existen, pues, socialistas moderados, radicales y revolucionarios.<\/p>\n<p>\tNo siempre es antirreligioso, pero el materialismo te\u00f3rico en que se inspira ha dado pie, en algunos pa\u00ed\u00adses, a patrocinar tendencias antirreligiosas y, especialmente, antieclesiales (que tienen su origen hist\u00f3rico en actitudes anticulturales ya superadas). Hay pol\u00ed\u00adticos y pensadores cristianos que intentan seguir las l\u00ed\u00adneas del socialismo, salvando los principios de la fe y de la justicia y moral social cristiana.<\/p>\n<p>\tLa vuelta a los or\u00ed\u00adgenes del socialismo (anterior a Marx), ha ido recuperando la l\u00ed\u00adnea de defender las clases m\u00e1s oprimidas por el sistema capitalista, sin entrar tanto en ideolog\u00ed\u00adas materialistas. Esos or\u00ed\u00adgenes no eran ajemos a un cierto impulso religioso. Las tendencias democr\u00e1ticas, especialmente en los partidos socialdemocr\u00e1ticos, quieren presentar un concepto y una realidad del Estado socializante y colectivista, que no sea en menoscabo de la iniciativa privada. Es un proceso que hoy tiene lugar tanto en los partidos de l\u00ed\u00adnea socialista como en los de l\u00ed\u00adnea liberal se quiere conjugar la socializaci\u00f3n (por parte del Estado) con la libertad de las personas e instituciones privadas. Habr\u00e1 que tener en cuenta los programas, las personas responsables y las actuaciones concretas.<\/p>\n<p>\tLa doctrina de la Iglesia, que ha denunciado continuamente los errores y atropellos del capitalismo liberal y del comunismo, ha sido respetuosa respecto a las tendencias socializantes que no deriven del materialismo ateo y que respeten el pluralismo pol\u00ed\u00adtico y los derechos de las personas en el contexto del bien com\u00fan. Afirmando el principio de \u00absubsidiaridad\u00bb, por el que la estructura social del Estado debe respetar la leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada de personas y de instituciones privadas (educaci\u00f3n, etc.), la Iglesia sigue siendo cr\u00ed\u00adtica respecto a algunas actuaciones pr\u00e1cticas y totalizantes del colectivismo y del absolutismo del Estado (LE 14; CA 24, 41).<\/p>\n<p>\tLa solidaridad cristiana tiene el nombre de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, donde cada persona est\u00e1 llamada a construir su libertad en la verdad de la donaci\u00f3n a todos los hermanos de la comunidad. Habr\u00e1 que respetar las opciones partidistas, que tienden, respectivamente, hacia la valoraci\u00f3n de la persona o hacia la construcci\u00f3n de la sociedad. El campo de los principios morales (referentes a la vida y persona humana, la familia, la educaci\u00f3n, el trabajo, la justicia y la sociedad) ser\u00e1 la piedra de toque para discernir la autenticidad de la socializaci\u00f3n y de la misma solidaridad.<\/p>\n<p>Referencias Capitalismo, democracia, econom\u00ed\u00ada, liberaci\u00f3n, marxismo, pol\u00ed\u00adtica, sociedad, solidaridad, trabajo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LE 14; CA 24, 41, 48; CEC 1882-1883 (socializaci\u00f3n). Ver referencias.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada (Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social) Marxismo y cristianismo (Madrid, EDICE, 1983); H. DESROCHES, Socialismes et sociologie religieuse (Paris 1965); A. GALINDO, Moral socioecon\u00f3mica ( BAC, Madrid, 1996) cap. XII; E. MENENDEZ URE\u00ed\u2018A, El mito del cristianismo socialista (Madrid 1981); V. MIANO, Continuidad y evoluci\u00f3n en la ense\u00f1anza del magisterio en torno al comunismo, socialismo y marxismo (M\u00e9xico 1981); O. Von NELL-BREUNNING, Socialismo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) 396-402; P. VRANICKI, Historia del marxismo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1977).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Dar una definici\u00f3n de socialismo es complejo. En l\u00ed\u00adneas generales, es una corriente de pensamiento filos\u00f3fico y econ\u00f3mico, que postula la preeminencia de la sociedad sobre el individuo, al tiempo que preconiza la libertad efectiva y la igualdad aut\u00e9ntica de todos los seres humanos; para lo cual propone la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n y el principio de igualdad de oportunidades. El socialismo presenta gamas muy diversas, As\u00ed\u00ad, se habla de socialismo real cuando \u00e9ste va unido a una ideolog\u00ed\u00ada marxista y poder comunista. Es un socialismo al que los moralistas y pastoralistas denominan, en sentido negativo, igualitarismo. Cuando tiene una matriz humanista, se denomina socialismo igualitario y participativo. Y se suele valorar de forma positiva por estar basado en la justicia, libertad, igualdad y participaci\u00f3n social. Existe igualmente un socialismo ut\u00f3pico que se remite al S. XIX y que plantea la posibilidad de construir un socialismo sobre la base de la actuaci\u00f3n individual o colectiva sin esperar a grandes movimientos revolucionarios.<\/p>\n<p>Y, finalmente, el socialismo reformado humanista de las socialdemocracias actuales que propugna el valor de la persona por encima de cualquier otra realidad, el reconocimiento y defensa de las libertades y la lucha por la justicia social. El modelo econ\u00f3mico que ofrece, en contraposici\u00f3n al neocapitalismo, es igualmente de signo socializante.<\/p>\n<p>Con todo, aun reconociendo sus valores positivos, no se puede esperar del socialismo, como de ninguna ideolog\u00ed\u00ada humana, una soluci\u00f3n definitiva al problema del hombre y al conjunto de la existencia humana. El evangelio no se agota en proyectos humanos. En este sentido, el papa Juan Pablo II siempre ha hablado de un rechazo al colectivismo y al capitalismo en favor de un personalismo cristiano.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; M. VIDAL, Diccionario de \u00e9tica teol\u00f3gica, Verbo Divino, Estella 1991, 570-571; R. TAMAMES-S. GALLEGO, Socialismo, en \u00abDiccionario de econom\u00ed\u00ada y finanzas\u00bb, Alianza Editorial, Madrid 1995, 577-578.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino \u00absocialismo\u00bb se designa un amplio y pluriforme movimiento social que comienza a desarrollarse en Europa a finales del siglo XVIII y que llega hasta nuestros d\u00ed\u00adas. El nacimiento del socialismo va estrechamente unido a la llegada de la sociedad industrial, que plantea problemas dram\u00e1ticos a la comunidad humana. La acumulaci\u00f3n del capital y la explotaci\u00f3n del trabajador, la forzada urbanizaci\u00f3n y la formaci\u00f3n de guetos de masas enormes de proletarios, el paso de una econom\u00ed\u00ada de intercambio a una econom\u00ed\u00ada de puro beneficio, determinan el planteamiento de graves cuestiones de orden social y moral.<\/p>\n<p>El socialismo reacciona frente a esta situaci\u00f3n con la creaci\u00f3n de un movimiento hist\u00f3rico dirigido a defender los derechos fundamentales de los nuevos pobres, proponiendo valores e ideales contrarios a la l\u00f3gica del sistema capitalista. Las orientaciones doctrinales que se van elaborando poco a poco responden, no s\u00f3lo a la diversidad de los contextos geogr\u00e1ficos y sociales, sino tambi\u00e9n a las diversas interpretaciones de las relaciones entre el socialismo y la democracia. Se despliega de este modo una rica gama de posiciones que van desde el luddismo y el cartismo, en Inglaterra, hasta el socialismo humanitario y ut\u00f3pico franc\u00e9s (Saint-Simon y Fo\u00darier) Y hasta el socialismo aleman que desemboca en el pensamiento de Marx y de Engels.<\/p>\n<p>Animado en su origen de un indiscutible impulso religioso, lleg\u00f3 en su fase m\u00e1s avanzada a renegar de la religi\u00f3n y particularmente del cristianismo, al que consideraba como instrumento de conservaci\u00f3n Y de represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las posiciones de la iglesia frente a las doctrinas y movimientos socialistas estuvieron marcadas mucho tiempo por un intransigente rechazo, que llev\u00f3 a la condenaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del Syllabus, de p\u00ed\u00ado IX. S\u00f3lo con la Rerum novarum, de Le\u00f3n XIII, empezaron a abrirse nuevos atisbos de di\u00e1logo sobre los problemas planteados por el socialismo; atisbos que se fueron ampliando hasta llegar al Vaticano II. La afirmaci\u00f3n en Europa, despu\u00e9s de la \u00faltima Guerra Mundial, de un socialismo democr\u00e1tico y la apertura de la Iglesia al pluralismo de las opciones pol\u00ed\u00adticas de los creyentes dan origen a un cambio en las relaciones entre el cristianismo y el socialismo que pueden resultar fecundas para el destino de la humanidad.<\/p>\n<p>G. Piana<\/p>\n<p>Bibl.: O. von Nell-Breuning, Socialismo. en SM, VI, 396-402; J. Ch. Petitfils, Los socialismos ut\u00f3picos, Emesa, Madrid 1979. P, S\u00ed\u00adl Vranicki. Historia del marxismo, 2 vols, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1977; K. Kautsky, La doctrina socialista. Barcelona 1974.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. S. es el nombre colectivo que quiere resumir la innegable variedad de sistemas y movimientos de cr\u00ed\u00adtica social. Como contenido positivo, com\u00fan a todos ellos, puede sin duda indicarse que todos toman la socialitas del hombre tan en serio como su individualitas; todos se oponen a su egocentrismo, y ponen en\u00e9rgicamente de relieve y urgen el cumplimiento de los deberes que le incumben tanto respecto de sus semejantes como, particularmente, respecto de las estructuras sociales a que pertenece. As\u00ed\u00ad entendido, el s. comprende tambi\u00e9n la doctrina y el movimiento social cristianos, que de hecho, antes de que hubiera s. marxista, y ocasionalmente tambi\u00e9n despu\u00e9s, recibieron el nombre de \u00abs. cristiano\u00bb. Sin embargo, se ha impuesto de modo general el uso que reserva el nombre de s. a aquellas doctrinas y movimientos que, contra la imagen cristiana del hombre rectamente entendida, seg\u00fan la cual \u00e9ste es \u00abfundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales\u00bb (Mater et magistra, n.\u00c2\u00b0 219), reconocen una preponderancia de la socialitas respecto de la individualitas y, consiguientemente, de la sociedad respecto del individuo, del bien com\u00fan respecto del particular.<\/p>\n<p>Tal preponderancia aparece muy marcada en el -> comunismo, el cual hasta tal grado exalta lo colectivo y pisotea la dignidad humana, que, hoy d\u00ed\u00ada, la mayor\u00ed\u00ada de los socialistas no lo reconocen como la tendencia m\u00e1s radical dentro del s., sino que lo abominan y rechazan como traidor a \u00e9l. A la inversa, hoy d\u00ed\u00ada muchas tendencias que se llaman socialistas se centran hasta tal punto en la dignidad de la persona, que es dif\u00ed\u00adcil trazar un l\u00ed\u00admite preciso, es decir, decidir si tienen a\u00fan una escora hacia el colectivismo y han de designarse como socialistas, en el sentido del vocabulario antes definido, o s\u00f3lo simplemente como movimientos de reforma social. Esto es tanto m\u00e1s cierto cuanto que los fines de las aspiraciones sociales y socialistas son en gran parte los mismos o, por lo menos, est\u00e1n en la misma direcci\u00f3n. Tampoco el radicalismo de las exigencias ofrece un criterio seguro de distinci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, p. ej., la doctrina social cat\u00f3lica exige una reforma social de estructuras, mientras muchos partidos socialistas, que de tiempo atr\u00e1s se han hecho \u00abgubernamentales\u00bb, se contentan con medidas de pol\u00ed\u00adtica social, las cuales no modifican la estructura de la sociedad. En pa\u00ed\u00adses socialmente atrasados, los sindicatos cristianos son no raras veces m\u00e1s radicales, no s\u00f3lo en sus exigencias sino tambi\u00e9n en sus medidas efectivas, que los sindicatos socialistas en los pa\u00ed\u00adses adelantados.<\/p>\n<p>Si se prescinde del s. brit\u00e1nico, que se remonta a impulsos cristianos, hay que decir que la gran corriente del movimiento socialista brot\u00f3 claramente de fuentes no cristianas; su brazo m\u00e1s poderoso desde mediados del s. xix, el s. marxista (hoy comunismo), fue desde el principio y sigue siendo hoy ateo militante. Para una gran parte del proletariado, el s. fue por mucho tiempo un suced\u00e1neo de la religi\u00f3n. La Iglesia era tenida por aliada del capitalismo y, por ende, enemiga del obrero. Hay que confesar que la conducta de muchos cristianos y desgraciadamente, en oposici\u00f3n con la doctrina de la Iglesia, de una gran parte del clero, se\u00f1aladamente del alto clero, se prestaba a tal impresi\u00f3n. Pero tambi\u00e9n los socialistas que no se declaraban hostiles a la Iglesia, en general estaban imbuidos del esp\u00ed\u00adritu liberal, mundano, que era propio del tiempo. Eso quer\u00ed\u00ada decir el obispo Ketteler, cuando calificaba al s. de \u00abhijo natural del liberalismo\u00bb, y esta calificaci\u00f3n conviene a\u00fan hoy d\u00ed\u00ada a los secuaces del s. La cosa se matiza m\u00e1s en los dirigentes espirituales del s. actual. Y ello es tanto m\u00e1s cierto desde que el s., como partido pol\u00ed\u00adtico, de representante de la clase obrera ha pasado a ser un partido popular con fines pol\u00ed\u00adticos generales. En la pol\u00ed\u00adtica pr\u00e1ctica pueden tener cierto influjo oportunistas y materialistas; pero en la direcci\u00f3n espiritual se hallan hombres y mujeres animados de alta \u00e9tica, entre ellos tambi\u00e9n te\u00f3logos protestantes de renombre; y, desde fuera, tambi\u00e9n los te\u00f3logos cat\u00f3licos han influido en la transformaci\u00f3n del s. no comunista.<\/p>\n<p>2. Una clara posici\u00f3n de la Iglesia ante el s. supone que se logre reducir a una definici\u00f3n \u00fanica y exclusiva para todos los sistemas y movimientos sociales (un autor, Th. Brauer, cuenta 20 especies de s.; otro, W. Sombart, 100; definitio conveniens omni et soli definito). Esa reducci\u00f3n se ha intentado una y otra vez; el intento \u00faltimo y de m\u00e1s graves consecuencias es la definici\u00f3n del s. dada por Gustavo Gundlach como \u00abun movimiento vital universal, que por sus valoraciones y medios pertenece \u00ed\u00adntimamente a la era capitalista, para traer y asegurar permanentemente la libertad y la dicha terrena de todos, por la ilimitada inserci\u00f3n de todos en las instituciones de la sociedad humana, configurada por la suma raz\u00f3n y desnuda de toda idea de dominio\u00bb (StL5 iv 1931). Esta definici\u00f3n sigue P\u00ed\u00ado xi en la Quadragesimo anno, cuando pone de relieve como nota esencial del s. la concepci\u00f3n de la sociedad humana como mera \u00abinstituci\u00f3n de utilidad\u00bb (solius commodi causa humanam consortionem esse institutam; Q. a., n.\u00c2\u00b0 118). El sentido y finalidad de la sociedad humana se agotar\u00ed\u00ada en las ventajas de la divisi\u00f3n del trabajo; de ah\u00ed\u00ad que el s. sacrifique los bienes superiores del hombre, y en especial su libertad, \u00aba las exigencias de una producci\u00f3n de bienes absolutamente racional\u00bb. Esta renuncia a la libertad que lleva consigo el proceso de producci\u00f3n, se compensar\u00ed\u00ada y superar\u00ed\u00ada por la mayor libertad con que podr\u00ed\u00ada el hombre configurar su existencia gracias a la m\u00e1xima abundancia posible de bienes a ese precio comprados. A ello opone P\u00ed\u00ado xi que semejante concepci\u00f3n econ\u00f3mica y utilitaria de la sociedad s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada llevarse a cabo por el empleo de una violencia extrema, pues no ofrece base para una aut\u00e9ntica autoridad y, por tanto, no deja tampoco en la sociedad lugar para Dios (Q. a., n.\u00c2\u00b0 119). De hecho, tal concepci\u00f3n es incompatible con la visi\u00f3n cristiana del mundo y del hombre. En el orden de la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n, Dios es Se\u00f1or no s\u00f3lo del individuo, sino tambi\u00e9n de la sociedad humana.<\/p>\n<p>3. Se discute que se haya dado nunca el s. \u00abt\u00ed\u00adpico e ideal\u00bb, que se describe en la Q. a. Indiscutiblemente se dieron ya en 1931 corrientes socialistas en que no aparec\u00ed\u00adan las notas se\u00f1aladas por la enc\u00ed\u00adclica y que, por ende, no eran alcanzadas por la condenaci\u00f3n que se fundaba en ellas; as\u00ed\u00ad, indudablemente, el s. laborista ingl\u00e9s, como pronto lo confirm\u00f3 el arzobispo de Westminster; lo mismo hay que decir sin duda del s. escandinavo. En otros pa\u00ed\u00adses, se\u00f1aladamente latinos, se pregunt\u00f3, apenas salida la enc\u00ed\u00adclica, d\u00f3nde estaba aquel socialismus mitigatus que, seg\u00fan la misma enc\u00ed\u00adclica, estaba tan purificado tanto respecto de la lucha de clases como de la propiedad, que, en ese sentido, se hallaba en la l\u00ed\u00adnea de la doctrina social cristiana. Es innegable que la enc\u00ed\u00adclica ten\u00ed\u00ada ante los ojos al s. \u00abrevisionista\u00bb, es decir, a un s. que no era ya marxista ortodoxo, aunque arrastraba a\u00fan consigo residuos m\u00e1s o menos marxistas, tal como se propagaba entonces en Alemania, pero no hab\u00ed\u00ada alcanzado a\u00fan la actual madurez del s. democr\u00e1tico liberal. Sus partidarios, en su mayor\u00ed\u00ada de esp\u00ed\u00adritu profano, ve\u00ed\u00adan en una econom\u00ed\u00ada organizada en gran parte forzosamente el medio apropiado para levantar la producci\u00f3n al m\u00e1s alto nivel posible, y asegurar su distribuci\u00f3n \u00abjusta\u00bb o equitativa. Sin embargo, queda dudoso que vieran realmente el fundamento de la sociedad en la necesidad humana de complemento y en la utilidad que consiguientemente resulta de la divisi\u00f3n del trabajo, y no reconocieran tambi\u00e9n la disposici\u00f3n natural del hombre para la sociedad y para los valores que s\u00f3lo en ella son te\u00f3rica y f\u00e1cticamente posibles, y, por tanto, la fuerza obligatoria del bien com\u00fan. Sea como fuere, la actual versi\u00f3n del s. democr\u00e1tico liberal, que ha pasado por ulteriores purificaciones, rechaza con la mayor resoluci\u00f3n la concepci\u00f3n econ\u00f3mica y utilitaria de la sociedad y hasta se horroriza de ella, y ve en el cuadro trazado por la enc\u00ed\u00adclica Q. a. rasgos en parte capitalistas y en parte comunistas, pero no puede en modo alguno reconocerse a s\u00ed\u00ad mismo en ellos.<\/p>\n<p>4. El \u00abtipo ideal\u00bb de s. descrito en la Q. a. corresponde sin duda exactamente a lo que, en la Pacem in terris (n.0 159), designa Juan xxiii como formula disciplinae que, postquam definite descripta est, iam non mutatur. Pero P\u00ed\u00ado xi se anticip\u00f3 ya a lo que all\u00ed\u00ad mismo se indica, a saber, que los movimientos (incepta) nacidos de tales falsa philosophorum placita cambian tambi\u00e9n inevitablemente y, por ello, su juicio de que el s. es siempre inconciliable con la doctrina cat\u00f3lica, va provisto de la cl\u00e1usula: si veremanet socialismus (Q. a., n.\u00c2\u00b0 117). En el sentido de la formula&#8230; del inite descripta empleada en la Q. a., el actual s. democr\u00e1tico liberal ya no es s. A ello corresponde que, en Mater et magistra, s\u00f3lo brevemente y en discurso indirecto relata Juan xxiii la posici\u00f3n de su antecesor respecto del s. (n.0 34), sin que se la apropie en la parte doctrinal de la enc\u00ed\u00adclica. De ah\u00ed\u00ad, claro est\u00e1, no se sigue que el actual s. democr\u00e1tico liberal sea en todas sus partes conciliable con la doctrina cat\u00f3lica; permanece en pie particularmente (en mayor o menor grado) la grav\u00ed\u00adsima advertencia de P\u00ed\u00ado xi sobre el s. cultural, en cuyo principio est\u00e1 el liberalismo y en cuyo t\u00e9rmino el bolchevismo. Esa advertencia afecta a algunas e incluso a la mayor\u00ed\u00ada de las tendencias del s. actual.<\/p>\n<p>5. Un juicio global sobre el s. est\u00e1 hoy d\u00ed\u00ada m\u00e1s vedado que nunca, desde que, en los pa\u00ed\u00adses afroasi\u00e1ticos de reciente independencia, han surgido movimientos que se llaman a s\u00ed\u00ad mismos socialistas, pero que apenas si tienen puntos de contacto con lo que hasta ahora se ha solido entender por s. aun en el m\u00e1s lato sentido de la palabra. A ese s. afroasi\u00e1tico no le interesa &#8211; por lo menos no le interesa en primer lugar &#8211; la cr\u00ed\u00adtica social, ni siquiera la cr\u00ed\u00adtica del capitalismo, sino la variedad de problemas con que tienen que enfrentarse estos pueblos. Su actitud es m\u00e1s anticolonialista que cr\u00ed\u00adtico-social. El s. parece tener para ellos el sentido de algo as\u00ed\u00ad como un \u00abtercer camino\u00bb, que ha de conducir entre el industrialismo, imperialismo y colonialismo europeo y americano, por una parte, y el comunismo ruso y chino y su colonialismo, por otra. Una condenaci\u00f3n global del s. por la Iglesia en estos pueblos s\u00f3lo producir\u00ed\u00ada malas inteligencias y una confusi\u00f3n sumamente lamentable.<\/p>\n<p>6. Tampoco puede darse una respuesta global a la cuesti\u00f3n de si el s. es una ideolog\u00ed\u00ada (filosof\u00ed\u00ada o concepci\u00f3n del mundo) o por lo menos est\u00e1 fundado ideol\u00f3gicamente. El -> marxismo (materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico) pretende claramente un rango ideol\u00f3gico. En la vida de muchos socialistas democr\u00e1tico-liberales, para quienes su s. no es ning\u00fan suced\u00e1neo de la religi\u00f3n, el s. es un conjunto de m\u00e1ximas \u00e9ticas, que marcan en medida decisiva su pensamiento y su acci\u00f3n. Pero las fuentes \u00faltimas ideol\u00f3gicas de estas m\u00e1ximas no son siempre las mismas. Tanto el manifiesto de Francfort de la Internacional socialista, el 5-7-1951, como el programa fundamental de Godesberg de la democracia social alemana (1960), recalcan que puede venirse al s. no s\u00f3lo desde el an\u00e1lisis social de Marx y de otro cualquiera, sino tambi\u00e9n desde el terreno del humanismo y de la fe cristiana revelada; y un te\u00f3rico de primera fila (W. Eichler) manifest\u00f3 una vez que no hay una ideolog\u00ed\u00ada propiamente socialista, pero que sin un fondo ideol\u00f3gico no se puede ser buen socialista. Hay aqu\u00ed\u00ad un problema que no est\u00e1 definitivamente aclarado: \u00bfPuede un movimiento social general, puede un partido pol\u00ed\u00adtico contentarse con reconocer o postular determinados valores, sin fundarlos en sus razones \u00faltimas ni tomar posici\u00f3n respecto de sus \u00faltimos fundamentos, dejando esa tarea a la discreci\u00f3n de sus secuaces, con lo que queda abierto a los adeptos de m\u00e1s de una ideolog\u00ed\u00ada; o bien debe, como movimiento o como partido pol\u00ed\u00adtico, tomar tambi\u00e9n \u00e9l una posici\u00f3n ideol\u00f3gica &#8211; m\u00e1s o menos estructurada &#8211; y limitar as\u00ed\u00ad sus secuaces a los adeptos de dicha ideolog\u00ed\u00ada? En una sociedad ideol\u00f3gicamente homog\u00e9nea, p. ej., en un Estado de fe cat\u00f3lica, no puede plantearse esa cuesti\u00f3n. La cuesti\u00f3n se plantea s\u00f3lo en una sociedad ideol\u00f3gicamente pluralista; un s. que no es ni quiere ser ideolog\u00ed\u00ada, hace ineludible la discusi\u00f3n de dicha cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>7. Peculiar es la actitud de la teolog\u00ed\u00ada protestante respecto del s. Muchos pastores protestantes se adhieren al s. democr\u00e1tico liberal y, evidentemente, no hallan dificultad en conciliar los fines y m\u00e1ximas del mismo con su fe protestante; es m\u00e1s, para muchos de ellos tales fines y m\u00e1ximas son la concreci\u00f3n de la \u00e9tica social protestante. Entre los principales teorizantes del s. se cuentan te\u00f3logos, algunos de los cuales han construido sistemas de un \u00abs. religioso\u00bb. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de entender es la actitud de algunos te\u00f3logos protestantes respecto del marxismo (comunismo ateo). Es evidente que ning\u00fan te\u00f3logo protestante afirma o profesa el ate\u00ed\u00adsmo; pero muchos de ellos opinan que la cr\u00ed\u00adtica social comunista contiene mucho de verdad (\u00abcosa que jam\u00e1s han negado los sumos pont\u00ed\u00adfices\u00bb: Q. a., n.\u00c2\u00b0 120), y censuran con raz\u00f3n muchas cosas en las que los cristianos se han descuidado de poner orden. As\u00ed\u00ad este s. (comunismo) nos viene como una vara de Dios, y por eso no debi\u00e9ramos tanto combatir lo que tiene de imp\u00ed\u00ado, cuanto doblegarnos bajo la dura vara y reparar nuestras faltas y negligencias. El cat\u00f3lico puede replicar a todo esto con la palabra del Se\u00f1or: Hacer lo uno y no omitir lo otro.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Ausf\u00fchrliche Schrifttumsangaben: HSW IX 486-523; SrL6 VII 303-324. &#8211; Merecen adem\u00e1s menci\u00f3n: B. Harms, Ferdinand Las-salle und seine Bedeutung f\u00fcr die deutsche Sozialdemokratie (Je 1909, 21919); M. 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Se presenta como alternativa y oposici\u00f3n al capitalismo, sistema que reclama la libre propiedad y la prioritaria acci\u00f3n del individuo sin limitaci\u00f3n estatal. 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