{"id":13877,"date":"2016-02-05T09:13:39","date_gmt":"2016-02-05T14:13:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/substancia\/"},"modified":"2016-02-05T09:13:39","modified_gmt":"2016-02-05T14:13:39","slug":"substancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/substancia\/","title":{"rendered":"SUBSTANCIA"},"content":{"rendered":"<p>[424]<\/p>\n<p>     Aquello que est\u00e1 debajo de las cosas. En Qu\u00ed\u00admica y en Biolog\u00ed\u00ada es lo que puede ser asimilado y se convierte en base de la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Pero en Filosof\u00ed\u00ada y en Metaf\u00ed\u00adsica se define como lo que hace a una cosa ser tal cosa y sobre la cual se fundamentan los accidentes o cualidades. Literalmente indica lo que est\u00e1 debajo (sub-stare), lo que no se ve. Lo que llega a nuestros sentidos son los accidentes: cantidad, color, forma, peso, lugar, tiempo, etc. Por eso los escol\u00e1sticos defin\u00ed\u00adan la substancia como \u00abla esencia en cuanto es soporte de los accidentes\u00bb. Y dec\u00ed\u00adan que es la \u00abmisma naturaleza en cuanto es principio de operaciones\u00bb.<\/p>\n<p>     Es concepto que es conveniente clarificar para entender diversos misterios cristianos que tradicionalmente se han formulado con terminolog\u00ed\u00adas tomistas y aristot\u00e9licas. Por ejemplo, el misterio de la Eucarist\u00ed\u00ada, en donde la substancia de pan y de vino (no los accidentes) se transforma (transubstanciaci\u00f3n) en el cuerpo y sangre del mismo Cristo. Sin el concepto de substancia es dif\u00ed\u00adcil explicar el dogma: cambio de substancia y permanencia de accidentes.<\/p>\n<p>    Otros dogmas tienen que ver con lo que se entienda por substancia del alma, del hombre, de los \u00e1ngeles, de la Iglesia, y se definen esas realidades seg\u00fan el concepto y rasgos que se entiendan.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Aspecto hist\u00f3rico<br \/>\nLa s. (o\u00fas\u00ed\u00ada, hypok\u00e9imenon) es, seg\u00fan Arist\u00f3teles, el objeto principal de la metaf\u00ed\u00adsica (Metaf. vii 1; 1028b, 2ss y 6s), porque es el ser propiamente dicho y la primera de las categor\u00ed\u00adas, con la cual todas las dem\u00e1s est\u00e1n esencialmente relacionadas. M\u00e1s en concreto, la s. es lo que est\u00e1 en s\u00ed\u00ad, el \u00faltimo sujeto portador de todo aquello que corresponde a un ente (Categ. r 5; 2a, 11ss; 15ss). Esta concepci\u00f3n contin\u00faa desarroll\u00e1ndose en la escol\u00e1stica. La contradice el -> empirismo, preparado por Nicol\u00e1s de Autrecourt y desarrollado con todas sus consecuencias por Hume; seg\u00fan \u00e9l, la idea de s. surge \u00fanicamente por el hecho de que fen\u00f3menos unidos en forma constante son designados con un nombre com\u00fan. De manera semejante piensan el -> positivismo y el neopositivismo. Movido por la ambigua definici\u00f3n de Descartes, el racionalismo extremo llega en Espinosa al monismo de la s.; s\u00f3lo puede existir la s. \u00fanica, increada e infinita, por lo cual las criaturas son s\u00f3lo sus modi. Espinosa es superado por Leibniz, que lo reduce todo a las m\u00f3nadas como simple \u00abestar-en-s\u00ed\u00ad\u00bb; la m\u00f3nada infinita, que es una, posibilita muchas m\u00f3nadas finitas, en cada una de las cuales se refleja el universo entero, pero s\u00f3lo desde su punto de vista.<\/p>\n<p>Kant tiende a la s\u00ed\u00adntesis de lo propugnado hasta entonces; cuenta la s. entre las categor\u00ed\u00adas a priori del entendimiento, que s\u00f3lo tienen validez por la cosa como fen\u00f3meno; la esencia de la s. es la subsistencia, y su esquema sensible es la permanencia real en el tiempo. Este aspecto es acentuado excesivamente: \u00abEn realidad la afirmaci\u00f3n de que la s. permanece es tautol\u00f3gico\u00bb (A 184). En correspondencia con ello Hartmann entiende la s. como sustrato permanente, que \u00e9l encuentra s\u00f3lo en lo anorg\u00e1nico y, por cierto, a posteriori, o sea, como v\u00e1lido para la cosa en s\u00ed\u00ad. Los seres vivos, en cambio, no son substancias, puesto que no permanecen ni son sustratos, sino que descansan en lo anorg\u00e1nico. Bergson lo entiende todo a partir del impulso vital y de la duraci\u00f3n, por lo cual las cosas, en vez de perserverar fijamente, se dan en un continuo fluir, que el pensamiento racional divide en estados singulares, los cuales, evidentemente, deben unirse mediante un sustrato permanente. Con M. Scheler, que reduce la s. a lo material y la excluye de la persona, tambi\u00e9n los fil\u00f3sofos existencialistas elevan al hombre como existencia o como propia realizaci\u00f3n por encima de una s. permanente. Seg\u00fan la ontolog\u00ed\u00ada fundamental de M. Heidegger, la s. del hombre es la existencia, es decir, su o\u00faa\u00ed\u00ada es la comunicaci\u00f3n hist\u00f3rica del -a ser, en virtud de la cual \u00e9ste temporaliza o acontece. Como ense\u00f1a la f\u00ed\u00adsica at\u00f3mica, corp\u00fasculos y ondas, masa y energ\u00ed\u00ada son dimensiones que pasan la una a la otra; parece que la s. corp\u00f3rea se disuelve cada vez m\u00e1s en procesos, por lo cual m\u00e1s que ser deviene.<\/p>\n<p>II. Aspecto sistem\u00e1tico<br \/>\nEtimol\u00f3gicamente s. es lo que est\u00e1 debajo, lo que subyace en los fen\u00f3menos, lo que se interpreta en ellos, mostr\u00e1ndose y ocult\u00e1ndose a la vez. Seg\u00fan la cosa misma s. significa lo que est\u00e1 en s\u00ed\u00ad, el ente propiamente dicho, o lo que es. Lo opuesto a la s. se llama accidente o fen\u00f3meno, que va inherente esencialmente a la s. como su soporte, que se presenta siempre solamente como determinaci\u00f3n ulterior del ente propiamente dicho, o como aquello a trav\u00e9s de lo cual algo es. La distinci\u00f3n entre s. y fen\u00f3menos se debe a que el mismo ente se acu\u00f1a en muchas manifestaciones siempre distintas. Aqu\u00ed\u00ad se trata de la s. como categor\u00ed\u00ada finita, la cual ha de ser completada mediante los accidentes; a ella se opone la s. infinita, supracategorial, la \u00fanica que es el todo. S. en sentido pleno es solamente, seg\u00fan Arist\u00f3teles, la llamada \u00abs. primera\u00bb, lo singular (r\u00f3as -n: Metaf. v 8; 1017b, 25); de ella se deriva la llamada s. segunda o s. general. El platonismo ve, al rev\u00e9s, lo singular como s. segunda y lo general como s. primera; pero aqu\u00ed\u00ad lo general no es el concepto subsiguiente a lo singular, sino la idea protot\u00ed\u00adpica que lo precede. Seg\u00fan su esencia la s. excluye s\u00f3lo la dependencia de un sujeto sustentador, pero no la dependencia de la causa, por lo cual puede haber una s. causada y, concretamente, creada. En sentido estricto se llama s. \u00fanicamente el todo substancial, pero tambi\u00e9n se llaman substanciales las partes esenciales que constituyen el todo, como el -> cuerpo y el -> alma. Aunque habitualmente la s., como lo relativamente permanente, se separa de sus fen\u00f3menos cambiantes, sin embargo, tambi\u00e9n lo que est\u00e1 en s\u00ed\u00ad, durando s\u00f3lo un momento, es verdaderamente substancia.<\/p>\n<p>El principio de la s. dice: Si algo existe, existe s., pues lo inherente presupone lo que est\u00e1 en s\u00ed\u00ad, y la manifestaci\u00f3n presupone lo que se manifiesta. La s. finita se muestra en la responsabilidad del hombre, pues si \u00e9ste fuera s\u00f3lo determinaci\u00f3n de otro, ese otro obrar\u00ed\u00ada por medio de \u00e9l, o sea, ser\u00ed\u00ada el otro el que cargar\u00ed\u00ada con la responsabilidad, no el hombre mismo. Pero su s. no excluye su devenir hist\u00f3rico, sino que es precisamente su fundamento; en ello est\u00e1 contenida la exigencia connatural al ser que eleva la s. a su peculiaridad espec\u00ed\u00adficamente humana. Puesto que esta exigencia escapa a lo infrahumano, aqu\u00ed\u00ad la independencia de la s. es gradualmente m\u00e1s peque\u00f1a, lo particular est\u00e1 entretejido en el todo de la naturaleza. Por ello la s. s\u00f3lo muy d\u00e9bilmente se acu\u00f1a a s\u00ed\u00ad misma en lo no org\u00e1nico; puede surgir all\u00ed\u00ad como masa o como energ\u00ed\u00ada, puede mostrarse como corp\u00fasculo o como onda. Entonces la s. apenas es distinguible de los procesos; asimismo es dif\u00ed\u00adcil decidir si se trata de una o de m\u00e1s substancias. A pesar de todo, es indiscutible que hay s. inorg\u00e1nica. Sobre el concepto de s. en la eucarist\u00ed\u00ada, cf. -> transubstanciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: R. Jolivet, La notion de substance (P 1929); B. Bauch, Das Substanzproblem in der griechischen Philosophie (Hei 1910); J. Hessen, Das Substanzproblem in der Philosophie der Neuzeit (B 1932); A. Brunner, Stufenbau der Welt (Mn 1950) 57-84; A. Marc, Dialectique de 1&#8217;affirmation (P 1952) 541-553; J. Seiler, Philosophie der unbelebten Natur (Olten 1948) 368-387; N. Hart-mann, Philosophie der Natur (B 1950 22-24; B. Bavink, Ergebnisse und Probleme der Naturwissenschaft (Z 91949) 194-218; D. H. Parker, Experience and Substance (Arm Arbor 1941); R. E. McCall, The Reality of Substance (Wa 1956); W. B\u00fcchel, Quantenphysik und naturphilosophischer Substanz-begriff: Scholastik 33 (1958) 161-185; J. B. Lotz, Ontologia (Ba &#8211; Fr &#8211; R 1963) nn. 536-597; W. B\u00fcchel, Philosophische Probleme der Physik (Fr 1965); A. Rold\u00e1n, Naturaleza y substancia, en Pens 16 (1960) 175-188.<\/p>\n<p>Johannes Baptist Lotz<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las palabras principales que se usan para comunicar la idea de sustancia en el hebreo, son <em>h\u00f4n<\/em>, \u00abriqueza\u00bb; <em>\u1e25ayil<\/em> \u00abpoder\u00bb; <em>qiny\u0101n<\/em>, \u00abposesi\u00f3n\u00bb; y <em>r\u04d9\u1e35\u00fb\u0161<\/em>, \u00abpropiedad\u00bb. Las palabras correspondientes en griego son <em>ousia<\/em>, \u00abser\u00bb; <em>huparxis<\/em>, \u00abposesi\u00f3n\u00bb; <em>huparchonta<\/em>, \u00abcosas que existen\u00bb; <em>hupostasis<\/em>, \u00absustancia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la excepci\u00f3n de <em>hupostasis<\/em>, estos t\u00e9rminos normalmente se refieren a posesiones materiales (p. ej., Gn. 15:14; 28:8; Lc. 15:12s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado su significado teol\u00f3gico, la palabra <em>hupostasis<\/em> merece especial atenci\u00f3n. La <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> la traduce por \u00abconfianza\u00bb (2 Co. 9:4; 11:17; Heb. 3:14), \u00absustancia\u00bb (Heb. 1:3) y \u00abcerteza\u00bb (Heb. 11:1). Etimol\u00f3gicamente, <em>hupostasis<\/em>, al igual que el lat\u00edn <em>substantia<\/em> y el espa\u00f1ol \u00absustancia\u00bb apunta a \u00abaquello\u00bb que est\u00e1 debajo de algo, esto es, el sustrato interno e invisible que da forma y expresi\u00f3n a la manifestaci\u00f3n visible y externa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Hebreos 1:3, Cristo es descrito como la \u00abimagen misma de su [la de Dios] sustancia\u00bb (RV60). Aqu\u00ed <em>hupostasis<\/em> equivale a \u00abnaturaleza\u00bb y no a \u00abpersona\u00bb. Subsistiendo en \u00abforma\u00bb (<em>morph\u0113<\/em>) de Dios, Cristo vino a ser visible en su encarnaci\u00f3n, de tal forma que el hombre pudiera \u00abver\u00bb a Dios (Jn. 1:14, 18; 14:9\u201311; Fil. 2:6). \u00abDios estaba en Cristo\u00bb (2 Co. 5:19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Hebreos 3:14, <em>hupostasis<\/em> expresa probablemente el car\u00e1cter sustancioso de la fe cristiana en contraste con las \u00absombras\u00bb del antiguo pacto (Heb. 8:5; 10:1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Heb. 11:1 se define la fe como la \u00ab<em>hupostasis<\/em> de lo que se espera\u00bb. Aqu\u00ed la palabra representa la realidad que no est\u00e1 a la vista y que constituye la esencia de la fe (1 Co. 2:9\u201316; 2 Co. 4:18). Aun en la vida presente, el creyente posee por la fe la sustancia (el equivalente substancial) de aquello que ser\u00e1 plenamente revelado en su glorificaci\u00f3n (1 Co. 13:12; 1 Jn. 3:1s.). V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Hip\u00f3stasis<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; M.S. Fletcher en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDAC<\/a><\/em>; James Lindsay en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HERE<\/a><\/em>; C. Hodge, <em>Systematic Theology<\/em>, I, pp. 376ss.; 605s.; W.G.T. Shedd, <em>Dogmatic Theology<\/em> I, pp. 151\u2013170, 270s.; R.E. Witt en \u00abAmicitiae Corolla\u00bb (R. Harris <em>Festschrift<\/em>), pp. 329\u2013343.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDAC <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (583). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">( Lat\u00edn substare, substantia)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Substancia, la primera de las categor\u00edas de Arist\u00f3teles significa un ente que existe en y por s\u00ed mismo, y que sirve como sujeto o base para los accidentes y cambios accidentales.\n<\/p>\n<h2>Los fundamentos de substancia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Al ser substancia un genus supremum no puede ser definida estrictamente mediante un an\u00e1lisis en g\u00e9nero y diferencia espec\u00edfica; sin embargo, un estudio del universo en su conjunto nos permitir\u00e1 formar sin dificultad una idea exacta de sustancia.  Nada es m\u00e1s evidente que el cambio en las cosas.  Es imposible que cualquier cosa est\u00e9 dos veces en absolutamente el mismo estado; por otro lado, todos los cambios no son igualmente profundos.  Algunos parecen tener un car\u00e1cter puramente externo: un trozo de madera puede estar caliente o fr\u00edo, acostado o de pie, sin embargo, sigue siendo madera; pero si se quema por completo hasta ser transformado en cenizas y gases, ya no ser\u00e1 madera; han desaparecido totalmente las caracter\u00edsticas espec\u00edficas y radicales con las que describimos la madera.  Por lo tanto, ah\u00ed vemos dos clases de cambios:  uno afecta las caracter\u00edsticas radicales de las cosas, y en consecuencia determina la  existencia o no existencia de esas cosas; y el otro de ning\u00fan modo destruye esas caracter\u00edsticas, y as\u00ed, mientras modifica la cosa, no la afecta fundamentalmente.  Es  necesario, por lo tanto, reconocer en cada cosa ciertas realidades secundarias (vea accidente) y tambi\u00e9n un fundamentum permanente que contin\u00faa existiendo a pesar de los cambios superficiales, que sirve como base o apoyo a las realidades secundarias &#8212;lo que, en una palabra, llamamos substancia.  Su caracter\u00edstica fundamental es ser en s\u00ed y por s\u00ed misma, y no en otro sujeto como lo son los accidentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los escol\u00e1sticos, quienes aceptaban la definici\u00f3n de Arist\u00f3teles, distingu\u00edan tambi\u00e9n la sustancia primaria (sustancia prima) de la sustancia secundaria (sustancia secunda): la primera es la cosa individual, la sustancia propiamente dicha; la segunda designa la  esencia universal o la naturaleza seg\u00fan figura en el g\u00e9nero y la especie.  Y, de nuevo, la sustancia es completa, por ejemplo, el hombre, o incompleta, por ejemplo, el alma, que, a pesar de poseer la existencia en s\u00ed misma, est\u00e1 unida con el cuerpo para formar el ser humano espec\u00edficamente concreto.  La divisi\u00f3n principal, sin embargo, es la de la sustancia material (todas las cosas corp\u00f3reas) y la sustancia espiritual, es decir, el alma y los esp\u00edritus  ang\u00e9licos.  Estas \u00faltimas suelen ser llamadas substantiae separat\u00e6, para denotar que est\u00e1n separadas de la materia, es decir, ni unidas realmente con un organismo material, ni requieren tal uni\u00f3n como el complemento natural de su ser ( Santo Tom\u00e1s, \u00abContra Gentes\u00bb, II, 91 ss.).  Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a adem\u00e1s que el nombre substancia no puede ser aplicado propiamente a Dios, no s\u00f3lo porque \u00c9l no es el sujeto de ning\u00fan accidente, sino tambi\u00e9n porque en \u00c9l la esencia y la  existencia son id\u00e9nticas, y en consecuencia \u00c9l no est\u00e1 incluido en ning\u00fan g\u00e9nero de cualquier clase.  Por la misma raz\u00f3n, es imposible que Dios sea la esencia formal de todas las cosas (esse formale omnium), o, en otras palabras, que una y la misma existencia sea com\u00fan a \u00c9l y a ellos (op. cit., I , 25, 26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el mundo visible existe un gran n\u00famero de substancias num\u00e9ricamente distintas.  Cada una, adem\u00e1s, tiene una naturaleza espec\u00edfica que determina el modo de su actividad y, al mismo tiempo, a trav\u00e9s de su actividad, se nos manifiesta de alg\u00fan modo.  Nuestro pensamiento no constituye la sustancia; este existe independientemente de nosotros, y nuestro pensamiento a lo sumo adquiere un conocimiento de cada sustancia al considerar sus manifestaciones.  De esta manera llegamos a conocer tanto la naturaleza  de las cosas materiales y la naturaleza de la sustancia espiritual dentro de nosotros, es decir, el alma.  En ambos casos nuestro conocimiento puede ser imperfecto, pero no estamos de este modo justificados a concluir que s\u00f3lo las apariencias superficiales o fen\u00f3menos son accesibles a nosotros, y que el ente substancial interior, de la materia o de la mente, es incognoscible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el cierre del per\u00edodo escol\u00e1stico, la idea de sustancia y de las doctrinas alrededor de ella ha sido objeto de profundas modificaciones que a su vez han dado lugar a una inversi\u00f3n completa de la ense\u00f1anza escol\u00e1stica sobre cuestiones vitales en la filosof\u00eda.  Aparte del concepto tradicional formulado arriba, debemos se\u00f1alar especialmente la definici\u00f3n de  Descartes que sustancia es \u00abun ente que existe de tal modo que no requiere nada m\u00e1s para su existencia\u00bb.  Esta f\u00f3rmula es desafortunada; es  falsa, pues la idea de sustancia determina una esencia que, si existe, tiene su propia existencia, no tomada de una base ulterior, y que no es una modificaci\u00f3n de alg\u00fan ente que la sustenta.  Pero esta idea de ninguna manera determina la forma en que se le ha dado la existencia real a esta esencia o la forma en que se conserva.  La definici\u00f3n cartesiana, por otra parte, es peligrosa, porque sugiere que la substancia no admite ninguna causa eficiente, sino que existe en virtud de su propia esencia. As\u00ed  Espinosa, siguiendo los pasos de Descartes, declar\u00f3 que \u00abla sustancia es la que se concibe en s\u00ed misma y por s\u00ed misma\u00bb, y de ah\u00ed  dedujo su sistema  pante\u00edsta, seg\u00fan el cual no hay m\u00e1s que una sustancia, es decir, Dios &#8212;todas las dem\u00e1s cosas son s\u00f3lo modos o atributos de la sustancia divina (vea pante\u00edsmo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La definici\u00f3n de  Leibniz es tambi\u00e9n digna de menci\u00f3n.  \u00c9l considera la sustancia como \u00abun ente dotado con el poder de la acci\u00f3n\u00bb.   La substancia ciertamente puede actuar, puesto que la acci\u00f3n sigue al ser, y la sustancia es el ser por excelencia.   Pero esta propiedad no va a la base de la realidad.  En cada sustancia finita el poder de actuar es distinto a la esencia sustancial; es s\u00f3lo una propiedad de la substancia que puede ser definida s\u00f3lo por su modo de existencia.\n<\/p>\n<h2>La realidad de substancia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El asunto m\u00e1s importante respecto a substancia es el de su realidad.  En los d\u00edas antiguos, Her\u00e1clito, en los tiempos modernos, Hume, Locke, Mill y Taine, y en nuestros d\u00edas Wundt, Mach, Paulsen, Ostwald, Ribot, Jodi, H\u00f6ffding, Eisler, y muchos otros, niegan la realidad de la substancia y consideran la  existencia de la substancia como un postulado ilusorio de mentes ingenuas.  La base de esta negaci\u00f3n radical es una idea  err\u00f3nea de sustancia y accidente.  Ellos sostienen que, aparte de los accidentes, la sustancia no es nada, un ser sin cualidades, operaciones o fin.  Esto es absolutamente err\u00f3neo.  Los accidentes no se pueden separar as\u00ed de la sustancia, sino que tienen su ser s\u00f3lo en la sustancia; ellos no son la sustancia, sino que son por su propia naturaleza modificaciones de la sustancia.  Las operaciones que estos escritores podr\u00edan as\u00ed atribuirle a los accidentes son realmente operaciones de la sustancia, que los ejerce a trav\u00e9s de los accidentes.  Por \u00faltimo, al atribuirle una existencia independiente a los accidentes, simplemente los transforman en sustancia, estableciendo as\u00ed exactamente lo que intentan negar.  Se puede decir que todo lo que existe es una sustancia o est\u00e1 en una sustancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La tendencia de la filosof\u00eda moderna ha sido considerar la substancia simplemente como una idea que la mente de hecho se ve obligada a formar, pero que o bien no existe objetivamente o, si existe, no puede ser conocida.  Seg\u00fan Locke (Ensayo II, 23), \u00abPor no saber c\u00f3mo las simples ideas puedan subsistir por s\u00ed mismas, nos acostumbramos a suponer alg\u00fan sustrato en el que subsisten y del que resultan; que por lo tanto llamamos sustancia; de modo que si alguno se examina a s\u00ed mismo respecto a su noci\u00f3n de sustancia pura en general, encontrar\u00e1 que no tiene otra idea de ella en absoluto, sino s\u00f3lo una suposici\u00f3n de que no conoce el tipo de apoyo de tales cualidades, que son capaces de producir ideas simples en nosotros; cuyas cualidades son com\u00fanmente llamadas accidentes\u00bb.  Afirma, sin embargo, que esta declaraci\u00f3n se refiere s\u00f3lo a la idea de sustancia, no a su ser, y afirma que \u00abtenemos una noci\u00f3n tan clara de la sustancia del esp\u00edritu como la que tenemos del cuerpo\u201d (ibid.).  Hume sostuvo que la idea de sustancia \u00abno es m\u00e1s que una colecci\u00f3n de ideas simples que est\u00e1n unidas por la imaginaci\u00f3n y tienen asignado un nombre particular, por el cual somos capaces de recordar, ya sea a nosotros mismos o a los dem\u00e1s, esa colecci\u00f3n\u00bb (Tratado , libro I., pt. IV), y que el alma es \u00abun conjunto de concepciones en un perpetuo flujo y movimiento\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para  Kant la sustancia es una categor\u00eda de pensamiento que aplica s\u00f3lo a los fen\u00f3menos, es decir, es la idea de algo que persiste en medio de todos los cambios.  La sustancialidad y la inmortalidad del alma no pueden ser  probadas por la raz\u00f3n pura, pero se postulan por la ley moral que pertenece a la raz\u00f3n pr\u00e1ctica.  JS Mill, tras precisar que \u00abpodemos hacer proposiciones respecto a aquellas causas ocultas de los fen\u00f3menos que se llaman sustancias y atributos\u00bb, contin\u00faa diciendo: \u00abNo se puede hacer la afirmaci\u00f3n, al menos con un significado, respecto a las entidades desconocidas e incognoscibles, sino en virtud de los fen\u00f3menos por los que se manifiestan a nuestras facultades\u201d (Logic, Lb. I, L, C.V).  En otras palabras, la sustancia se manifiesta a trav\u00e9s de fen\u00f3menos y, sin embargo es incognoscible.  Mill define materia como \u00abuna posibilidad permanente de sensaci\u00f3n\u201d, de manera que no es necesario ning\u00fan v\u00ednculo sustancial para los objetos materiales, pero para los estados de conciencia se necesita un v\u00ednculo en el que hay algo \u00abreal como las propias sensaciones y no un mero producto de las leyes del pensamiento \u00ab(\u00abExamination\u201d, c.XI, cf. Appendix).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Wundt, por el contrario, declara que la idea (hipot\u00e9tica) de la sustancia es  necesaria para conectar los fen\u00f3menos presentados en la experiencia externa, pero que no es aplicable a nuestra experiencia interior a excepci\u00f3n de los procesos psico-f\u00edsicos (Logik, I, 484 ss .).  Esta es la base del actualismo, que reduce el alma a una serie de estados conscientes.  Herbert Spencer expresa su opini\u00f3n de la siguiente forma:   \u00abLa existencia no significa otra cosa que la persistencia, y por lo tanto, en la mente, que persiste a pesar de todos los cambios, y mantiene la unidad del conjunto, desafiando todos los intentos de dividirla, es aquello de lo que existencia en el pleno sentido de la palabra debe ser predicada &#8212;lo que debemos postular como la substancia de la mente, en contraposici\u00f3n a las formas distintas que asume.  Pero, de ser as\u00ed, la imposibilidad de conocer la sustancia de la mente es manifiesta\u00bb (Princ. of Psychol., Pt. II, c. I).  En otra parte declara que es el mismo poder incognoscible que se manifiesta por igual en el mundo f\u00edsico y en la conciencia &#8212;una declaraci\u00f3n en la que el agnosticismo regresa al pante\u00edsmo de  Espinosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este desarrollo del concepto de sustancia es instructivo; muestra hasta qu\u00e9 extremos conduce el subjetivismo, y cu\u00e1les inconsistencias trae a la investigaci\u00f3n de los problemas m\u00e1s importantes de la filosof\u00eda.  Si bien la investigaci\u00f3n se ha llevado en nombre de la cr\u00edtica, sus resultados, en lo que al alma se refiere, son claramente a favor del materialismo, y si bien el objetivo iba a ser un conocimiento m\u00e1s seguro sobre una base m\u00e1s firme, el resultado es el agnosticismo abierto o encubierto.  Es tal vez como reacci\u00f3n contra tal confusi\u00f3n en el campo de la metaf\u00edsica que \u00faltimamente los representantes de la  ciencia f\u00edsica han hecho el intento de reconstruir la idea de sustancia haci\u00e9ndola equivalente a \u00abenerg\u00eda\u00bb.   El intento hasta ahora ha llevado a la conclusi\u00f3n de que la energ\u00eda es la sustancia m\u00e1s universal y el accidente m\u00e1s universal (Ostwald, \u00abVorlesungen \u00fcber Naturphilosophie\u00bb, 2 \u00aa ed., Leipzig, 1902, p. 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para el significado  teol\u00f3gico de substancia vea Eucarist\u00eda.  Tambi\u00e9n vea accidente, alma; espiritualismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BALMES, Fundamental Philosophy, II (nueva ed., Nueva York, 1903); JOHN RICKABY. General Metaphysics (3ra. ed., Nueva York, 1898); WALKER, Theories of Knowledge (Nueva York, 1910); HARPER, The Metaphysics of the School (Londres, 1879-84); MERCIER, Ontologie (Lovaina, 1903); LORENZELLI, Philosophi\u00e6 theoretic\u00e6 institutiones (Roma, 1896); WILLEMS, Institutiones philosophic\u00e6, I (Tr\u00e9veris, 1906); KLEUTGEN, Philosophie d. Vorzeit, II; PRAT, De la notion de substance (Par\u00eds, 1903). \u2014 Vea tambi\u00e9n las referencias bibliogr\u00e1ficas en EISLER, W\u00f6rterbuch der philosophischen Begriffe, III (Berl\u00edn, 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Munnynck, Mark Mary de. \u00abSubstance.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. 7 Jun. 2010 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14322c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[424] Aquello que est\u00e1 debajo de las cosas. En Qu\u00ed\u00admica y en Biolog\u00ed\u00ada es lo que puede ser asimilado y se convierte en base de la alimentaci\u00f3n. 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