{"id":13946,"date":"2016-02-05T09:15:47","date_gmt":"2016-02-05T14:15:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tercera-edad\/"},"modified":"2016-02-05T09:15:47","modified_gmt":"2016-02-05T14:15:47","slug":"tercera-edad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tercera-edad\/","title":{"rendered":"TERCERA EDAD"},"content":{"rendered":"<p>[661]   El aumento cuantitativo y cualitativo de la Tercera edad en muchos pa\u00ed\u00adses del mundo desarrollado ha incrementado la atenci\u00f3n social, cultural, econ\u00f3mica y tambi\u00e9n moral y espiritual por el sector de la vida humana que se desarrolla en los a\u00f1os posteriores de la vida.<\/p>\n<p>    La sanidad mejorada, la protecci\u00f3n social, el estado de bienestar, hacen posible hoy un per\u00ed\u00adodo largo de la existencia humana en el que, desde la experiencia de la persona y desde la significaci\u00f3n cultural y social, hay aprovechar que las posibilidades religiosas, que son elevadas. Es preciso revitalizar las din\u00e1micas de actualizaci\u00f3n espiritual, para que la vida cristiana de estas personas sea intensa y fecunda.<\/p>\n<p>    Si se sabe atender a esta edad, los beneficios personales y eclesiales ser\u00e1n, sin duda, elevados en la Iglesia. Por eso es importante entender, admirar y promover tambi\u00e9n los catecumenados de la tercera edad y abrir cauces de colaboraci\u00f3n de los mismos receptores, que son al mismo tiempo protagonistas de las acciones y de las opciones que se ofrecen a los interesados.<\/p>\n<p>    Conviene diferenciar tambi\u00e9n los dos per\u00ed\u00adodos que, al hablar de la tercera edad hay que distinguir: el activo y suficiente que llega desde los 60 a\u00f1os a los 75 o bien 80; y el decreciente en que los achaques y la lentitud de reflejos implican ya serios obst\u00e1culos a la autosuficiencia vital. La decrepitud o \u00abcuarta edad\u00bb, supone cierta actitud de asistencia, mientras que la estrictamente denominada tercera edad supone ordinariamente plena autosuficiencia.<\/p>\n<p>    1. Rasgos sociales<br \/>\n    Todas las edades presentan dificultades espec\u00ed\u00adficas y ventajas peculiares. No es cierto que la tercera edad sea tiempo de decrepitud y de repliegue, salvo que la enfermedad mine las fuerzas personales. El cristiano ser\u00e1 en este per\u00ed\u00adodo lo que ha sido en los decenios anteriores: animoso o depresivo, social o solitario, activo o pasivo, optimista o nost\u00e1lgico. Lo importante es preparar a las personas que llegan a este momento para explotar al m\u00e1ximo los rasgos buenos acumulados y para amortiguar los menos convenientes.<\/p>\n<p>     La jubilaci\u00f3n laboral supone para muchas personas incremento de posibilidades sociales y de servicios morales y eclesiales. Si se sabe disponer a la persona para asumir el hecho de la jubilaci\u00f3n laboral, supondr\u00e1 un simple cambio de vida, no un repliegue inhibidor.<\/p>\n<p>     Esto vale para la familia, para la parroquia, para los grupos sociales y eclesiales en que las personas de la tercera edad, sin negar la originalidad y las posibles dificultades que se pueden hacer presentes. Esto es especialmente v\u00e1lido en clave evang\u00e9lica, en la que es preciso reclamar el amor al pr\u00f3jimo como motor m\u00e1ximo de la vida cristiana.<\/p>\n<p>    No es justo asociar la tercera edad a una especie de \u00abmuerte social o par\u00e1lisis laboral\u00bb, con certificado de inutilidad e invitaci\u00f3n t\u00e1cita al repliegue sobre s\u00ed\u00ad mismo por el cultivo de sentimientos y actitudes de subestima laboral.<\/p>\n<p>    No hay, con todo, que olvidar que en las sociedades desarrolladas, las relaciones y los criterios se hallan lejos de los conceptos y h\u00e1bitos patriarcales de otros tiempos: los hijos se independizan de la familia, los ancianos no sintonizan f\u00e1cilmente con las tecnolog\u00ed\u00adas de la comunicaci\u00f3n o con los afanes de movilidad social. No se miran sus consejos como or\u00e1culos de sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     A los miembros de la tercera edad hay que hacerles comprender que ellos en la sociedad ya no van a ser tratados como ellos mismos trataron a sus padres o sus abuelos. Y que tienen que recibir los rasgos de cada \u00e9poca como realidades asumibles no como motivos de repudio o de agresivas pol\u00e9micas.<\/p>\n<p>     Aumentan cada vez m\u00e1s las situaciones de soledad que vienen provocadas por la desaparici\u00f3n de uno de los c\u00f3nyuges, que estad\u00ed\u00adsticamente se da m\u00e1s a medida que la edad avanza. Y aumentan las personas que no son capaces de autobastarse en la soledad. Ello tambi\u00e9n provoca el aumento natural de la residencia extrafamiliar para muchos, as\u00ed\u00ad como el distanciamiento de los allegados. Ese hecho se incrementa a medida que la vida moderna y la edad de los hijos pierde o debilita la relaci\u00f3n de dependencia en los hogares paternos.<\/p>\n<p>    2. Rasgos de los ancianos<br \/>\n    En la psicolog\u00ed\u00ada de la Tercera Edad hay diversidades personales mucho m\u00e1s acusadas en que en per\u00ed\u00adodos anteriores: h\u00e1bitos, recuerdos, experiencias positivas o negativas, capacidades. Conviene conocer esos rasgos para acomodar el trato a su situaci\u00f3n peculiar.<\/p>\n<p>   &#8211; Se incrementa la reminiscencia o tendencia de naturaleza afectiva a volver la mente al pasado, sobre todo a las acciones exitosas de la vida o a las capacidades operativas de los a\u00f1os de la madurez ya superada.<\/p>\n<p>   &#8211; Se desarrolla cierta desconfianza ante el mundo nuevo: figuras, lenguajes, proyectos, transformaciones, cambios, lo que genera en muchos de ellos cierto malhumor y a veces sorpresa.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay natural afianzamiento de los propios h\u00e1bitos juzgados y sentidos como mejores que los ajenos, aferr\u00e1ndose a lo que se hace o se tiene y desconfiando de los cambios que desde fuera se proponen o se contemplan.<\/p>\n<p>   &#8211; Surge una secreta desconfianza, al menos en los m\u00e1s inteligentes o \u00e1giles mentales, ante los propios recursos, origin\u00e1ndose a veces angustia, inseguridad, conciencia progresivamente creciente de la validez de lo propio.<\/p>\n<p>   &#8211; Cierta tendencia depresiva acecha a los caracteres m\u00e1s sensibles, de modo que la tristeza tiende a invadir a la persona, salvo que tenga muchas ocupaciones proyectivas o se mantenga entregado a servicios altruistas.<\/p>\n<p>   &#8211; Se da cierto repliegue, m\u00e1s egoc\u00e9ntrico que ego\u00ed\u00adsta, actitud conservadora, que en ocasiones puede desembocar en episodios de celos, envidias y rivalidades que afectan a la convivencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Aumenta la tolerancia bondadosa y comprensiva con las personas con las que se simpatiza. La exigencia y dureza de otros tiempos se convierten en comprensi\u00f3n en muchas personas. Es la raz\u00f3n por la que los abuelos pueden ser malos educadores con los nietos si la suavidad de formas y la tolerancia legitiman el capricho del ni\u00f1o, caso frecuente en los hijos nacidos de padres en edad avanzada.<\/p>\n<p>   &#8211; Disminuyen las aptitudes de acci\u00f3n r\u00e1pida, tardando en la toma de decisiones o en la b\u00fasqueda de las medidas convenientes a cada caso o necesidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Aparecen reacciones de inseguridad, de impaciencia o de silencio inhibitorio al exponer los propios planteamientos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se hacen referencias frecuentes a la propia experiencia, identificada con la sabidur\u00ed\u00ada \u00abde vida\u00bb que capacita para dar consejos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se combina una postura alegre y optimista con cierta queja sobre lo que hacen los dem\u00e1s. Los m\u00e1s optimistas ocultan sus dolores y aguantan en silencio las decepciones. Incluso subliman con la resignaci\u00f3n lo que no sale conforme a sus deseos.<\/p>\n<p>    Las datos positivos de la psicolog\u00ed\u00ada de la tercera edad son, por lo general, mucho m\u00e1s numerosos que los negativos, a pesar de que alguna literatura presenta la ancianidad como un mal que es preciso tolerar. Pero es una visi\u00f3n injusta que en nada ayuda a los que a ella pertenecen. Y poco contribuye a la preparaci\u00f3n para atravesarla con esp\u00ed\u00adritu constructivo y con actitudes sociales convenientes.<\/p>\n<p>    La tercera edad es un per\u00ed\u00adodo psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gicamente de s\u00ed\u00adntesis y de recapitulaci\u00f3n. No tiene que polarizarse ya en diversos intentos de proselitismo religioso, sino regirse por el Evangelio.<\/p>\n<p>    3. Religiosidad y trascendencia<br \/>\n    La tercera edad es religiosamente una etapa positiva. No lo es porque se piense m\u00e1s en el \u00abinmediato\u00bb porvenir, lo cual s\u00f3lo acontece en quienes antes tambi\u00e9n pensaban por formaci\u00f3n o temperamento en la otra vida. Lo es por cuanto la experiencia vital conlleva el deseo de explicar las realidades del mundo: dolores, muertes, peligros, ayudas que se piden a Dios y testimonios de creyentes conocidos que han interpelado la propia conciencia.<\/p>\n<p>    En este per\u00ed\u00adodo se siente la persona m\u00e1s capaz de explicar la realidad del mundo. No se adoptan posturas pol\u00e9micas o esc\u00e9pticas ante lo religioso.<\/p>\n<p>   &#8211; Se entiende mejor el sentido de Dios y con facilidad se asocian a las fuerzas espirituales determinadas experiencias y recuerdos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se toleran m\u00e1s las deficiencias ajenas, incluso las provenientes de personajes religiosos que a los m\u00e1s j\u00f3venes puede escandalizar y provocar reacciones despectivas y repudios violentos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se viven mejor las normas morales, salvo que la vida haya sido notablemente desordenada.<\/p>\n<p>   &#8211; Se han retenido experiencias frecuentes y dolorosas de seres queridos que han fallecido y por los cuales se han ofrecido sufragios.<\/p>\n<p>   &#8211; Con frecuencia se han encontrado en los caminos de la vida personas muy religiosas que han llamado la atenci\u00f3n y cuyo testimonio se ha conservado y acumulado con otros.<\/p>\n<p>   Es normal que las personas de la tercera edad mejoren sus cumplimientos religiosos y sus actitudes positivas ante lo espiritual. El ritmo de vida trepidante, din\u00e1mico y creador que han llevado en su actividad laboral disminuye por lo general y poco a poco se cuenta con m\u00e1s tiempo y con otros intereses.<\/p>\n<p>    4. Posibilidades reeducativas<br \/>\n    La persona de la tercera edad suele tener un cierto sentimiento de que los tiempos han cambiado mucho y de que no se est\u00e1 actualizado. F\u00e1cilmente adopta posturas receptivas y con frecuencia busca modos de actualizaci\u00f3n: trabajos, conferencias, lecturas, participaciones.<\/p>\n<p>    No es extra\u00f1o que, a veces, la soledad y el abandono se adue\u00f1en de algunas personas y se busquen ciertas compensaciones en grupo con personas similares o en movimientos de piedad, de cultura religiosa o de acciones solidarias. Por otra parte, as\u00ed\u00ad como la sociedad multiplica las iniciativas para atender culturalmente a este colectivo, la Iglesia lo valora mucho y aporta sus ofertas.<\/p>\n<p>    Las aulas y cursillos de tercera edad se van multiplicando por todas partes. Tambi\u00e9n los grupos cristianos que van acogiendo a ancianos con determinados sistemas de formaci\u00f3n se han ido diversificando y popularizando.<\/p>\n<p>    El centro espiritual de referencia suele estar asociado con la propia vida. Son muchas las personas que han tenido experiencias de lo fugaces que son las cosas y lo vanas que resultan las ilusiones pasajeras. Es normal que comiencen a entender que lo \u00fanico que merece la pena en la vida es lo absoluto y la meta definitiva del hombre es Dios y sus cosas, a juzgar por todo lo que ha visto en su camino. Por eso es frecuente que muchas personas, que en la edad madura han vivido un poco de espalda a lo religioso, si tuvieron la suerte de tener en su interior valores espirituales cultivados en la infancia o en la juventud sienten como cierto deseo de revitalizar esos rescoldos religiosos y actualizar sus actitudes y sentimientos trascendentes.<\/p>\n<p>    5. Catecumenados de Tercera edad<br \/>\n    Se han multiplicado en los \u00faltimos tiempos los sistemas catecumenales acomodados a los adultos y a las personas de la tercera edad.<\/p>\n<p>    No son comparables con las etapas juveniles, en donde se persigue sembrar valores que luego orienten y den sentido a la vida que viene y a las responsabilidades que se van a ir progresivamente asumiendo.<\/p>\n<p>    En la etapa de adultos los catecumenados tienen que regirse por criterios de libertad, de responsabilidad y de servicialidad.<\/p>\n<p>    En la tercera edad los criterios deben ser equivalentes a los que rigen para los adultos, pero con ciertos rasgos originales, que pueden ser condensados en los siguientes.<\/p>\n<p> &#8211; Hay que persuadir a los participantes que toda edad es buena para aprender, de manera especial en las cosas relacionadas con Dios. La renuncia al propio juicio y el ponerse en actitud de escucha es decisivo para un buen catecumenado.<\/p>\n<p>   &#8211; Pero no se trata de aceptarlo todo, pues se cuenta ya con una experiencia de vida. Si se forma un grupo, se viene al mismo a dar m\u00e1s que a recibir. Se debe estar en disposici\u00f3n de participar no s\u00f3lo de escuchar o curiosear.<\/p>\n<p>   &#8211; Lo decisivo es ilusionarse con la mejora de vida, comenzando por el aumento de luz para la inteligencia. Por eso es un error considerar el grupo como lugar para desahogos o adhesiones humanas. Debe ser visto como oportunidad para la intercomunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso hay que saber poner en el tapete y proponer a los participantes temas vitales y permanentemente actuales: el mejor conocimiento de la Biblia, el mejor descubrimiento de la realidad eclesial, el modo preferente de aportar al mundo las propia riquezas, el sentido profundo de los sacramentos, el cultivo de los valores humanos y espirituales.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso los catecumenados de la tercera edad no deben ser orientados a un cultivo de devociones y rasgos de piedad, como si se tratara de compensar la cofrad\u00ed\u00adas o p\u00ed\u00adas asociaciones que en otros tiempos se formaron para fomentar la plegaria compartida. Un catecumenado debe buscar la formaci\u00f3n de los catec\u00famenos, sean de la edad que fueren. En la tercera edad tambi\u00e9n se precisa acci\u00f3n educativa de la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; En el este momento se deben proponer metas que ilusionen, no tem\u00e1ticas que entretengan. Y los temas deben ser tratados de forma seria, pero personalista y no con alardes teol\u00f3gicos o s\u00f3lo en clave especulativa.<\/p>\n<p>   &#8211; Por eso se requiere tambi\u00e9n cierta actitud de compromiso y de actividad en las metodolog\u00ed\u00adas que se pongan en juego. Deben los encuentros ser activos y no meramente exhortativos y placenteros. No tienen una funci\u00f3n compensatoria de otras carencias sociales o afectivas.<\/p>\n<p>     Estos y otros rasgos no debe hacer olvidar la otra dimensi\u00f3n propia del catecumenado de personas mayores: la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica. Van dirigidos a personas que, por lo general, tienen una visi\u00f3n relativista de la vida y que enfocan las cosas, los hechos y las palabras desde una experiencia pasada, no con actitud ut\u00f3pica del futuro.<\/p>\n<p>     Dios ama a todos los hombres. De manera especial, m\u00e1s que a los ni\u00f1os, a los seres adultos que han dado a la Iglesia y a la sociedad lo mejor de su vida. Hay que evitar la poes\u00ed\u00ada antropom\u00f3rfica y afectiva de que son los ni\u00f1os las \u00abmejores\u00bb flores de la Iglesia.<\/p>\n<p>     El c\u00e1ntico gozoso de Sime\u00f3n: Ahora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu palabra, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque han visto mis ojos tu salvaci\u00f3n (Lc. 2. 29-30) puede convertirse en el ideal de un catecumenado de la tercera edad. Pero es evidente que para ello hay que llegar a ver, mejor que a lo largo de la vida, al Se\u00f1or portador del mensaje de salvaci\u00f3n y de vida. No debe hacerse nunca un catecumenado para prepararse a la muerte. S\u00f3lo si se enfoca hacia la vida el catecumenado tiene sentido evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas mismo lo dijo que \u00abNadie tiene m\u00e1s amor que el que da la vida por sus amigos&#8230; Por eso me ama mi Padre, porque yo me desprendo de la vida para recobrarla de nuevo\u00bb. (Jn. 10. 17-18).  Teraj [011]<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. ancianos)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[661] El aumento cuantitativo y cualitativo de la Tercera edad en muchos pa\u00ed\u00adses del mundo desarrollado ha incrementado la atenci\u00f3n social, cultural, econ\u00f3mica y tambi\u00e9n moral y espiritual por el sector de la vida humana que se desarrolla en los a\u00f1os posteriores de la vida. 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