{"id":14062,"date":"2016-02-05T09:19:24","date_gmt":"2016-02-05T14:19:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-libre\/"},"modified":"2016-02-05T09:19:24","modified_gmt":"2016-02-05T14:19:24","slug":"tiempo-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo-libre\/","title":{"rendered":"TIEMPO LIBRE"},"content":{"rendered":"<p>[544]<br \/>\n   Es el tiempo de ocio, evasi\u00f3n o descanso que tiene una persona y para el que tambi\u00e9n es importante educarse. Evidentemente es un concepto y un problema propio de ambientes desarrollados y no tiene sentido en gran parte de la poblaci\u00f3n humana que tienen que estar la mayor parte de su tiempo buscando la satisfacci\u00f3n de necesidades primarias y luchando por la supervivencia propia de los allegados.<\/p>\n<p>     En los ambientes desarrollados es importante dedicar una parte proporcional de los esfuerzos educativos para crear h\u00e1bitos que orden los tiempos de ocio, para que no se conviertan en ociosidad, de evasi\u00f3n para que no degeneren en indolencia, de tiempo libre para que no conduzcan al aburrimiento.<\/p>\n<p>     Es precisamente en este segmento de la vida donde se pueden generar una serie de disposici\u00f3n formativa muy vinculada a los valores \u00e9ticos, a los est\u00e9ticos y a los espirituales.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. domingo, fiesta, trabajo)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con la expresi\u00f3n \u00abtiempo libre\u00bb se designa una realidad compleja, cuya naturaleza profunda se debe a la ausencia de imposiciones sociales y por tanto a la disponibilidad total para la persona. De hecho, en nuestras sociedades se le contrapone al tiempo laboral. Pero hay que precisar esta acepci\u00f3n. En efecto, podr\u00ed\u00ada pensarse en el tiempo libre como en un tiempo administrado de forma totalmente aut\u00f3noma por el sujeto, mientras que en realidad hoy est\u00e1 en amplia medida predeterminado -en sus significados y en sus mismos contenidos- por las condiciones estructurales y por las leyes del consumo propias de la sociedad.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n de la actividad laboral ha ampliado cuantitativamente los espacios del tiempo libre, pero sin concurrir a una verdadera promoci\u00f3n de su cualidad humana. Se asiste as\u00ed\u00ad a un creciente aplanamiento del mismo, debido a la expansi\u00f3n de la cultura de masas y favorecido por la invasi\u00f3n de los m\u00e9dios de comunicaci\u00f3n social, que impulsan al hombre a adecuarse a los modelos dominantes. La alienaci\u00f3n del trabajo se refleja tambi\u00e9n en la alienaci\u00f3n del tiempo libre, en donde se acaban imponiendo las l\u00f3gicas de expropiaci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n a este estado de cosas presupone ante todo una profunda revisi\u00f3n del significado antropol\u00f3gico y teol\u00f3gico del tiempo libre. La revelaci\u00f3n cristiana abunda en interesantes indicaciones sobre ello. Efectivamente, en su centro est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la felicidad. La relaci\u00f3n original del hombre b\u00ed\u00adblico con el mundo est\u00e1 caracterizada por la alegr\u00ed\u00ada de vivir El Dios que experimenta Israel es un Dios que ama la vida (Sab 11,26), que impulsa al hombre a gozar de la bondad de los bienes creados y del placer que procede de ellos. El gozo nace de la conciencia de que la vida es don y que debe vivirse bajo el signo de una realizaci\u00f3n plena de s\u00ed\u00ad mismo. La constataci\u00f3n de que el mundo, salido de las manos de Dios como bueno, se ve atravesado por la presencia del mal, por causa del pecado, no exime al hombre de la b\u00fasqueda de la felicidad, sino que lo sit\u00faa frente a la necesidad de discernir su deseo someti\u00e9ndolo a una regla que lo discipline. La aceptaci\u00f3n de la cruz no es fin de s\u00ed\u00ad misma, sino que tiene que conjugarse con la voluntad de abolirla, acogiendo el gozo que viene de la resurrecci\u00f3n como acontecimiento central de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p>El gozo de vivir lleva su sello en la integraci\u00f3n entre el trabajo y el descanso, en la realidad del s\u00e1bado que constituye la coronaci\u00f3n de lo creado. La creaci\u00f3n es la obra de Dios, pero el s\u00e1bado es el ser presente de Dios: en \u00e9l no s\u00f3lo se expresa su voluntad, sino que se manifiesta su esencia. El s\u00e1bado preserva a la creaci\u00f3n de la aniquilaci\u00f3n y llena la existencia inquieta del hombre con el gozo de estar en la presencia del Dios eterno; es prefiguraci\u00f3n del mundo que viene, de aquello a lo que tiende definitivamente la creaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, el descanso pertenece a la constituci\u00f3n misma de la realidad creada: su valor consiste en engendrar el espacio por la relaci\u00f3n festiva entre el Creador y la criatura. El gozo de existir y la acogida serena de la creaci\u00f3n llevan a expresar conscientemente la gratitud que debemos a Dios. La relaci\u00f3n del hombre con el mundo es una relaci\u00f3n de transformaci\u00f3n y de contemplaci\u00f3n, de compromiso y de espera. Es el equilibrio siempre din\u00e1mico entre estas dos dimensiones -las dos esenciales- de la experiencia cristiana que consiente mirar la naturaleza con ojos nuevos, abandonando tanto la tentaci\u00f3n de sacralizarla como la tentaci\u00f3n opuesta, pero no menos peligrosa, de ejercer sobre ella un poder desp\u00f3tico.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el sentido \u00faltimo del obrar humano en el mundo debe buscarse en la conformidad con el obrar de Dios, expresi\u00f3n de un amor libre que se despliega m\u00e1s all\u00e1 de toda necesidad y constricci\u00f3n. El amor divino es un amor expansivo, dirigido a vencer las resistencias de lo negativo para ser y hacer-ser respondiendo a un impulso interior extra\u00f1o a toda programaci\u00f3n calculada. La gratuidad se transforma en don y la solidaridad en participaci\u00f3n total con los dem\u00e1s hasta la renuncia de la propia vida. Por tanto, la felicidad de vivir se hace verdadera cuando se entiende como felicidad del otro, de los otros, de todos. La difusividad, que es la ley de la vida, tal como aparece en su fuente m\u00e1s profunda, tiene su trasposici\u00f3n \u00e9tica en la solidaridad. La actividad humana adquiere su pleno significado cuando alimenta las relaciones y es creadora de comunicaci\u00f3n y de comuni\u00f3n. El tiempo libre se hace aut\u00e9ntico en la medida en que hace suya esta concepci\u00f3n de la vida, es decir, en la medida en que se convierte en espacio en donde la vida recibe su sentido como expresi\u00f3n de un don, que aguarda ser recompensado con gozo.<\/p>\n<p>La posibilidad de dar curso a esta perspectiva va ligada a la producci\u00f3n de una profunda revoluci\u00f3n cultural. El Occidente ha desarrollado ampliamente una cultura del dominio, basada en la identificaci\u00f3n del progreso humano con la t\u00e9cnica y por tanto con la voluntad de poder. La civilizaci\u00f3n del trabajo se ha desarrollado enteramente seg\u00fan esta l\u00f3gica. La superaci\u00f3n de este modelo, para descubrir al sujeto y .<\/p>\n<p>la diferencia, exige una viva atenci\u00f3n a nuevas dimensiones de la experiencia humana, como la de lo femenino, la de lo receptivo, la de la escucha de lo sensible en todas sus expresiones, la de la actividad contemplativa. Exige la capacidad de desarrollar una dial\u00e9ctica fecunda entre el tiempo del trabajo y el tiempo del no-trabajo, haciendo de este \u00faltimo el momento de autentificaci\u00f3n de toda la actividad humana. En efecto, el tiempo libre es el tiempo de producci\u00f3n de bienes gratuitos, que por su posibilidad intr\u00ed\u00adnseca de llenar de gozo solicitan en el hombre, no ya una movilizaci\u00f3n instrumental, sino una adhesi\u00f3n reposada y gratificante.<\/p>\n<p>Es juntamente tiempo de ocio y tiempo de utilidad social, mediante el ejercicio de actividades que no forman parte del universo mercantil, pero que son indispensables a la colectividad, como la mejor\u00ed\u00ada del h\u00e1bitat, la protecci\u00f3n de la naturaleza, el cuidado y la asistencia de quienes viven en condiciones de marginalidad.<\/p>\n<p>Pero el tiempo libre es tambi\u00e9n el tiempo de la fiesta como experiencia de regeneraci\u00f3n humana. La banalizaci\u00f3n de la fiesta es la raz\u00f3n de que haya aparecido un hombre sin calidad y sin memoria. Su recuperaci\u00f3n es la condici\u00f3n para captar la realidad en su significado m\u00e1s profundo, abri\u00e9ndose al misterio y a la trascendencia.<\/p>\n<p>Todo esto lleva consigo, para poder realizarse, una atenci\u00f3n simult\u00e1nea al cambio de las estructuras de la vida y a la transformaci\u00f3n de la conciencia del hombre. El compromiso pol\u00ed\u00adtico y el compromiso educativo son los caminos que hay que recorrer al mismo tiempo si se desea restituir a la vida su profunda verdad y su calidad profundamente humana.<\/p>\n<p>G. Piana<\/p>\n<p>Bibl.: A. Bondolfi, Tiempo libre, en NDTM, 1763-1769. AA. VV , Tiempo libre, en NDE, l358-l368 J Huizinga, Homo ludens, Madrid 1970; P. La\u00ed\u00adn Entralgo, Ocio y trabajo, Rev. de Occidente, Madrid 1960:. J Moltmann, Sobre la libertad, la alegr\u00ed\u00ada y el juego, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972: E. Rideau, Teolog\u00ed\u00ada del ocio, Nova Terra, Barcelona 1964: K. Rahner, Advertencias teol\u00f3gicas en tomo al problema del tiempo libre, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada, 1V Taurus, Madrid 1961, 467-494<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Nuevo horizonte cultural sobre el tiempo libre y el homo ludens: 1. El tiempo libre, \u00abgran esperanza\u00bb del s. XX; 2. Peligro de manipulaci\u00f3n: a) La degradaci\u00f3n de la fiesta, b) La comercializaci\u00f3n del juego. c) La masificaci\u00f3n del turismo; 3. El redescubrimiento del valor de la dimensi\u00f3n l\u00fadica del hombre &#8211; II. El tiempo libre en la vivencia del hombre contempor\u00e1neo: 1. Tiempo libre inexistente para los pobres; 2. El tiempo libre de los trabajadores dependientes; 3. El tiempo libre de las gentes del campo; 4. Los j\u00f3venes y el tiempo libre &#8211; III. Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad del tiempo libre: 1. El juego en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica actual; 2. La recuperaci\u00f3n de la festividad: \u00abocio\u00bb y culto; 3. Valores del tiempo libre: a) Tiempo libre y mismidad del ser, b) Tiempo libre y relaciones humanas, c) La naturaleza, necesaria y creadora, d) Necesidad y placer de leer, e) La diversi\u00f3n y la fiesta, una necesidad, f) Tiempo libre y misterio pascual &#8211; IV. La liberaci\u00f3n del tiempo \u00ablibre\u00bb: 1. Condiciones sociales; 2. Condiciones espirituales: a) Formaci\u00f3n espiritual para la diversi\u00f3n. b) Educaci\u00f3n para los medios de comunicaci\u00f3n social, c) Educaci\u00f3n para el turismo.<\/p>\n<p>Siguiendo un m\u00e9todo an\u00e1logo al aplicado en lo relativo al trabajo [>Trabajador], en lugar de partir de indicaciones relativas a las posibilidades que le abre a la espiritualidad cristiana la nueva y amplia dimensi\u00f3n del tiempo libre -y, en particular, del deporte, el juego y el turismo, que ocupan su mayor parte-, preferimos hacerlo de una lectura de car\u00e1cter sociol\u00f3gico del contexto cultural, en cuyo per\u00ed\u00admetro han ido madurando las grandes esperanzas del tiempo libre y las nuevas comprensiones de la dimensi\u00f3n l\u00fadica del hombre (I). Esta lectura permite, efectivamente, examinar con mayor atenci\u00f3n la \u00abvivencia\u00bb del tiempo libre, y especialmente del momento festivo, en el \u00e1mbito de una civilizaci\u00f3n profundamente marcada por el eficientismo consumista (II). Una vez establecido este punto, podremos pasar al examen de la teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad del tiempo libre (III), y al examen de los compromisos que de ah\u00ed\u00ad se derivan (IV).<\/p>\n<p>I. Nuevo horizonte cultural sobre el tiempo libre y el \u00abhorno ludens\u00bb<br \/>\n1. EL TIEMPO LIBRE, \u00abGRAN ESPERANZA\u00bb DEL S. XX &#8211; Los primeros entusiasmos que acompa\u00f1aron a la revoluci\u00f3n industrial, primero, y a la tecnol\u00f3gica, despu\u00e9s, se vieron favorecidos por la confianza depositada en las enormes posibilidades liberadoras que parec\u00ed\u00adan presentar la m\u00e1quina y la automaci\u00f3n en el proceso productivo en orden a la reducci\u00f3n de la fatiga y de la duraci\u00f3n del trabajo manual. La posibilidad de producir, mediante las gigantescas dimensiones de la empresa y su racionalizaci\u00f3n t\u00e9cnica, un volumen de bienes inmensamente amplio y en un lapso de tiempo incomparablemente m\u00e1s reducido del que se requer\u00ed\u00ada en un pasado reciente, indujo a pensar que las dimensiones del tiempo \u00ablibre y creativo\u00bb habr\u00ed\u00adan de extenderse r\u00e1pidamente a todos los trabajadores dependientes, reduciendo al m\u00ed\u00adnimo sus horas de fatiga y frustraci\u00f3n, y empleando ese tiempo libre en la realizaci\u00f3n de necesidades humanas profundas hasta entonces no s\u00f3lo insatisfechas, sino incluso atrofiadas.<\/p>\n<p>2. PELIGRO DE MANIPULACI\u00ed\u201cN &#8211; Ignorar el progreso que supon\u00ed\u00ada la reducci\u00f3n de la jornada laboral y el desarrollo industrial ser\u00ed\u00ada demasiado grave. Hoy apenas podemos hacernos una idea aproximada de la vida de nuestros antepasados, pero s\u00ed\u00ad podemos intuir lo que ser\u00ed\u00ada la nuestra con ciertas carencias actuales.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es verdad que la realidad no se adecua con el ideal. En efecto, no hab\u00ed\u00ada de pasar mucho tiempo -al menos para los esp\u00ed\u00adritus m\u00e1s perspicaces- sin que se cayera en la cuenta de que era preciso refrenar los entusiasmos y las esperanzas. En efecto, el alma del gigantesco aparato productivo moderno continuaba siendo el provecho, y la medida del hombre y de su valor la productividad. Consecuentemente, y a pesar del descanso semanal y de las vacaciones garantizadas contractualmente, al menos para los trabajadores de la gran industria, resultaba cada vez m\u00e1s problem\u00e1tico dar el calificativo de libre, liberador y humanizante a este espacio de tiempo fatigosamente reivindicado por el movimiento obrero. Al mantenerse en pie la estructura vertical de la empresa y la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica general de car\u00e1cter capitalista, la mayor disponibilidad de tiempo llamado libre nopod\u00ed\u00ada traducirse en un nuevo humanismo, sino que segu\u00ed\u00ada siendo el \u00abreino de la necesidad\u00bb `. M\u00e1s que como alternativa al mundo del trabajo, la distensi\u00f3n se iba perfilando como nueva tensi\u00f3n y el aligeramiento como nuevo agravamiento; los pesados condicionamientos ejercidos por los tecn\u00f3cratas, sobre todo a trav\u00e9s de la sugesti\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social, acababan asimilando el tiempo \u00ablibre\u00bb a los mismos ritmos oprimentes y envilecedores del trabajo ejecutivo, orientando los consumos, los esparcimientos, los \u00abhobbies\u00bb y el turismo hacia metas prefabricadas en funci\u00f3n de grandes intereses capitalistas. Por otra parte, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada el trabajador dependiente, sujeto la mayor parte de su tiempo a un trabajo alienante, administrar con aut\u00e9ntica libertad esta nueva dimensi\u00f3n de su vida? La decepci\u00f3n de las esperanzas han dado paso as\u00ed\u00ad a cr\u00ed\u00adticas muy duras contra un sistema econ\u00f3mico-social que, idolatrando el tener y el hacer, la productividad y el consumo. ha frustrado gravemente las posibilidades del tiempo libre, anulando la dimensi\u00f3n \u00abl\u00fadica\u00bb, imaginativa y creadora de la persona.<\/p>\n<p>a) La degradaci\u00f3n de la fiesta. Mientras llaman la atenci\u00f3n sobre la importancia de la fiesta, como diremos despu\u00e9s, estos cr\u00ed\u00adticos se lamentan de la enorme desolaci\u00f3n que la ideolog\u00ed\u00ada de la sociedad superindustrial ha difundido sobre las festividades tradicionales. Incapaz de expresar mediante las fiestas una religiosidad aut\u00e9ntica, carente de estructuras verdaderamente humanas, las \u00fanicas que podr\u00ed\u00adan animar una festividad gozosa, la sociedad secularizada y desacralizante ha terminado haciendo extremadamente mon\u00f3tono el aspecto \u00abfestivo\u00bb, deform\u00e1ndolo en una grosera operaci\u00f3n consumista. El deterioro de la fiesta se une a la decadencia de la fantas\u00ed\u00ada y del humorismo, que no pueden obtener el derecho de ciudadan\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de una civilizaci\u00f3n burocratizada, terriblemente seria, planificada y totalmente racionalizada.<\/p>\n<p>b) La comercializaci\u00f3n del juego. A pesar de la enorme cantidad de tiempo y de recursos que exigen, de la escrupulosidad con que se lleva a cabo su preparaci\u00f3n y del gigantesco n\u00famero de personas implicadas en ellas, las diversiones del mundo moderno, seg\u00fan muchos observadores y cr\u00ed\u00adticos de las costumbres contempor\u00e1neas, no representan ya una verdadera y aut\u00e9ntica actitud l\u00fadica. El deporte profesionalizado ha sido gravemente comercializado, y los restantes espect\u00e1culos de masas han asumido aspectos estrechamente vinculados a los del sistema dominante: \u00abEn un mundo a merced de confrontaciones de jungla, de concurrencias econ\u00f3micas, de condicionamientos publicitarios y pol\u00ed\u00adticos, de sociedades sin finalidad humana, que han hecho del crecimiento por el crecimiento la ley inmanente no escrita; en un mundo presa de las violencias que de todo ello se derivan, los espect\u00e1culos est\u00e1n integrados en circuitos comerciales, en el sistema de las manipulaciones, en las violencias simb\u00f3licas y en una civilizaci\u00f3n en la que el hombre es un lobo para el hombre.<\/p>\n<p>c) La masificaci\u00f3n del turismo. En el per\u00ed\u00adodo veraniego y en el invernal hay millones de personas que se trasladan de un lugar a otro, al mar o a la monta\u00f1a. En una medida cada vez m\u00e1s restringida, pero siempre interesante, el fen\u00f3meno se repite todos los fines de semana. Es el turismo de masa, que ocupa una gran parte del tiempo libre; pero tambi\u00e9n en este sentido los intereses organizados de la sociedad se coaligan de tal forma, que hacen vana en gran medida la libertad de opciones y las grandes posibilidades positivas en orden a la restauraci\u00f3n de la persona, de su socializaci\u00f3n y de su solidaridad con cuanto ofrece el turismo.<\/p>\n<p>3. EL REDESCUBRIMIENTO DEL VALOR DE LA DIMENSI\u00ed\u201cN L\u00daDICA DEL HOMBRE &#8211; Por reacci\u00f3n a estas situaciones negativas de la civilizaci\u00f3n de consumo, se ha venido evidenciando por parte de diversos sectores de la cultura la enorme relevancia de la dimensi\u00f3n l\u00fadica de la persona, es decir, el valor que encierra el juego entendido no tanto como una pausa restauradora en orden al trabajo, sino como actividad aut\u00f3noma, ideal y meta misma de la vida. Reuniendo los hilos de una tradici\u00f3n cultural que hunde sus ra\u00ed\u00adces en reflexiones bastante antiguas, los soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, psic\u00f3logos, fil\u00f3sofos y te\u00f3logos han elaborado unos an\u00e1lisis sistem\u00e1ticos en torno al perfil l\u00fadico de la persona humana; por el hecho de que en el juego se ponen en movimiento todas las facultades del hombre sin subordinaciones ni servilismos, en espont\u00e1nea coordinaci\u00f3n y con vistas a una gozosa realizaci\u00f3n del sujeto, la actividad l\u00fadica aparece extremadamente densa a estas reflexiones y m\u00e1s rica que las restantes actividades de la persona por importantes que sean, vig\u00ed\u00ada de su misterio profundo y de su trascendencia, anticipaci\u00f3n del reino de la libertad a que aspira todo hombre, pregustaci\u00f3n de una comunidad convival fundada en la espontaneidad y libre de condicionamientos coercitivos.<\/p>\n<p>II. El tiempo libre en la vivencia del hombre contempor\u00e1neo<br \/>\nEl cuadro que hemos dise\u00f1ado sobre la servidumbre del tiempo libre llevada a cabo por la sociedad consumista, requiere una ulterior especificaci\u00f3n por lo que concierne a algunas categor\u00ed\u00adas que, debido a sus condiciones econ\u00f3mico-sociales particularmente inc\u00f3modas, se encuentran en la absoluta imposibilidad de aprovecharse de \u00e9l o bien resultan por variadas razones m\u00e1s f\u00e1cilmente condicionables por las poderolas centrales de las sugestiones consumistas, como, por ejemplo, los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>1. TIEMPO LIBRE INEXISTENTE PARA LOS POBRES &#8211; Prescindiendo de las situaciones en que se encuentran ampl\u00ed\u00adsimas \u00e1reas implicadas en la espiral sin salida del subdesarrollo -situaciones que, por otra parte, interesan a la mayor\u00ed\u00ada de los hombres que hoy viven en el planeta-, incluso en los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s industrializados del mundo existen algunas categor\u00ed\u00adas de personas para las cuales los ritmos del tiempo libre (relajamiento, es decir, diversi\u00f3n y superaci\u00f3n) no resultan en absoluto posibles. Para los desempleados y los subempleados [>Trabajador], lo exiguo y lo incierto de la ganancia llega a unos niveles que no permiten, en efecto, una \u00abcompra\u00bb de tiempo libre y de sus posibilidades; un tiempo vac\u00ed\u00ado de trabajo y denso de preocupaciones para el d\u00ed\u00ada de hoy y el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana, vinculado al problema muchas veces insoluble de la cuadratura del balance familiar y de las necesidades elementales de la subsistencia, no puede llamarse libre; es un tiempo \u00abesclavo\u00bb, que no permite evasiones o relajamientos fuera de los del t\u00e1lamo conyugal. que, a su vez, se convierte para el subproletario en fuente de nuevas preocupaciones, porque los hijos \u00abcuestan\u00bb cada vez m\u00e1s en una sociedad que no prev\u00e9 una inserci\u00f3n temprana de los mismos en el mundo del trabajo: \u00abEl consumo del ocio precisa de determinadas posibilidades pecuniarias, para las cuales habr\u00e1 que invertir m\u00e1s horas de trabajo, con lo cual el tiempo disponible queda reducido sensiblemente&#8217;.<\/p>\n<p>2. El, TIEMPO LIBRE DE LOS TRABAJADORES DEPENDIENTES &#8211; Desde cualquier perspectiva que la contemplemos, la clase obrera est\u00e1 hoy d\u00ed\u00ada lejos de ser uniforme; en su \u00e1mbito existen diferenciaciones sustanciales, en virtud de las que los mismos operarios acostumbran a considerarse repartidos en categor\u00ed\u00adas diversas, cada una de las cuales se distingue por caracter\u00ed\u00adsticas propias. Incluso en orden a su retribuci\u00f3n, los trabajadores presentan variantes tan claras que se ha podido hablar con verdad de una \u00abjungla retributiva\u00bb. En consecuencia, las posibilidades de disfrutar del tiempo libre son muy diversas para las distintas categor\u00ed\u00adas de trabajadores.<\/p>\n<p>Sin embargo, no faltan determinados denominadores comunes; a partir de los a\u00f1os sesenta, por ejemplo, es innegable que para todos los trabajadores se ha conseguido, en l\u00ed\u00adneas generales -y no precisamente por generaci\u00f3n espont\u00e1nea-, una mejora de bienestar en lo concerniente al incremento del nivel de vida, del consumo privado y, todav\u00ed\u00ada en medida bastante m\u00e1s reducida de lo previsible, de las horas libres de trabajo. Las estad\u00ed\u00adsticas relativas a la diversi\u00f3n han ido en constante ascenso y afectan tambi\u00e9n a las clases trabajadoras. Otro denominador com\u00fan, que no se desprende de las estad\u00ed\u00adsticas, pero que puede deducirse de recientes encuestas, afecta precisamente a la actitud del trabajador en relaci\u00f3n con el tiempo libre. Efectivamente, para una gran parte de los trabajadores por cuenta ajena -incluidas las mujeres, que se ven aliviadas en sus fatigas cotidianas por los electrodom\u00e9sticos- la disminuci\u00f3n de las horas de trabajo no se ha traducido generalmente en un incremento correlativo de libertad, de autopromoci\u00f3n cultural y de socializaci\u00f3n. Estos trabajadores ocupan las horas no laborables escuchando muchas veces de una forma pasiva y acr\u00ed\u00adtica la televisi\u00f3n y buscan llenar el vac\u00ed\u00ado despersonalizante de la fiesta con la participaci\u00f3n en la fiebre dominical. \u00abLos pobres sufren el tiempo, no lo dominan: esclavos de ritmos de trabajo oprimentes, acostumbrados a atenerse a esquemas preestablecidos de producci\u00f3n sin ninguna posibilidad de participar en las decisiones que les incumben, no est\u00e1n capacitados para dominar las horas vac\u00ed\u00adas y darles una densidad aut\u00e9nticamente creativa. Banalizado por la repetitividad del trabajo, el operario no rechaza las frivolidades de los espect\u00e1culos ligeros y es capaz de soportarlos, de la misma manera que en el per\u00ed\u00adodo de las vacaciones estivales dif\u00ed\u00adcilmente es capaz de sustraerse a los recorridos, a las metas y a las modalidades que la gran orquestaci\u00f3n consumista se\u00f1ala para estos \u00e9xodos masivos.<\/p>\n<p>3. EL TIEMPO LIBRE DE LAS GENTES DEL CAMPO &#8211; El incremento del turismo en las sociedades muy industrializadas es tan importante, que incluso el trabajador del campo ha dejado de considerarlo ya -como hac\u00ed\u00ada en el pasado- un hecho extra\u00f1o para \u00e9l y no consigue seguir sin traumas en su fatigoso trabajo. Especialmente en los j\u00f3venes trabajadores, el deseo de disfrutar en mayor medida de un tiempo libre activo, en contraposici\u00f3n al tiempo libre pasivo de los mayores, es un dato importante a tener en cuenta, tanto en el presente como en el futuro&#8217;. A primera vista, puede parecer que las posibilidades del tiempo libre implican tambi\u00e9n a la agricultura; la mecanizaci\u00f3n, al tiempo que reduce la fatiga humana y acelera la ejecuci\u00f3n del trabajo, deber\u00ed\u00ada permitir efectivamente una mayor disponibilidad de tiempo libre. Y no ser\u00ed\u00ada objetivo negar este aspecto, que tiene importancia particular en las posibilidades de tiempo libre entre los hombres del campo. Pero tampoco podemos negar que, junto a este factor, hay otro que contrasta con \u00e9l, que es la reducci\u00f3n de la mano de obra del campo como consecuencia del \u00e9xodo rural y la multiplicaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas culturales requeridas por las t\u00e9cnicas modernas, que hacen que la profesi\u00f3n agr\u00ed\u00adcola sea cada vez m\u00e1s exigente, si no extremadamente fatigosa&#8217;.<\/p>\n<p>4. Los J\u00ed\u201cVENES Y EL TIEMPO LIBRE &#8211; Asumiendo la marginaci\u00f3n como nota espec\u00ed\u00adfica de la condici\u00f3n juvenil, se han realizado meticulosos estudios y numerosas encuestas que han puesto de relieve, por una parte, la solicitaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los j\u00f3venes al consumo, a la b\u00fasqueda y a la posesi\u00f3n de \u00ablo m\u00e1s nuevo\u00bb, mientras que, por otra, se pone tambi\u00e9n de relieve su creciente integraci\u00f3n en el consumismo. Los j\u00f3venes italianos, por ejemplo, seg\u00fan la investigaci\u00f3n demosc\u00f3pica ISVET, resultan estar \u00abampliamente condicionados por el mensaje publicitario, dirigidos en la formaci\u00f3n de los modelos de consumo, implicados afectivamente en elecciones precisas de las grandes empresas y orientados en la dimensi\u00f3n y en los tipos de gastos\u00bb. Obviamente hay diversidades notables de comportamiento juvenil, debidas a condiciones socio-econ\u00f3micas diferentes, a la incidencia de grupos que, al menos ideol\u00f3gicamente, rechazan la sociedad de consumo y a la intervenci\u00f3n de algunas instituciones menos oficiales y burocratizadas, que tienden a favorecer una movilizaci\u00f3n diversa de las energ\u00ed\u00adas juveniles. Sin embargo, parece innegable una notable contradicci\u00f3n entre las instancias de realizaci\u00f3n personal de los j\u00f3venes y la reglamentaci\u00f3n efectiva de su tiempo libre; \u00e9stos manifiestan, efectivamente, una profunda insatisfacci\u00f3n frente a las actividades que practican y, aun cediendo a las lisonjas del conformismo y de la manipulaci\u00f3n, se dan cuenta de que no son ellos, sino el sistema, el \u00e1rbitro casi exclusivo de su tiempo libre. De la conciencia de marginaci\u00f3n y de la manipulaci\u00f3n surgen fuertes tensiones en el mundo de los j\u00f3venes, aflorando en fen\u00f3menos de agresividad individual o colectiva, en el recurso a la droga o en el refugio en grupos autoritarios de fuerte carga emotiva, cuando no se descargan en la tragedia del suicidio\u00bb.<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad del tiempo libre<br \/>\nImpulsados por los fermentos culturales relativos al tiempo libre y al juego, de los que ya hemos hecho menci\u00f3n, impresionados por la fuerza creciente de la manipulaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la nueva dimensi\u00f3n abierta por el progreso tecnol\u00f3gico, una serie de te\u00f3logos, moralistas y pastoralistas no han tardado en apoyarse en la reflexi\u00f3n y en la pr\u00e1ctica para llegar a una interpretaci\u00f3n cristiana de estos fen\u00f3menos, contrastar eficazmente la erosi\u00f3n progresiva de sus valencias y posibilidades y favorecer su desarrollo positivo a todos los niveles para todo ser humano. Presentamos, pues, una r\u00e1pida rese\u00f1a de las perspectivas teol\u00f3gicas concernientes al juego y a la fiesta que m\u00e1s interesan a la espiritualidad del tiempo libre, para indicar luego, a modo de conclusi\u00f3n, los problemas que hoy plantea al mundo cristiano una liberaci\u00f3n aut\u00e9ntica, integral y profunda del tiempo aparentemente libre.<\/p>\n<p>1. EL JUEGO EN LA REFLEXI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA ACTUAL &#8211; Un estudio org\u00e1nico sobre la dimensi\u00f3n l\u00fadica del hombre, de la Iglesia, del culto y del mismo Dios, aunque se apoye en significativos precedentes contenidos en la Escritura y en la ense\u00f1anza patr\u00ed\u00adstica, se nos antoja con visos de relativa modernidad. A esta reelaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica estimulaba Huizinga, quien en la conclusi\u00f3n de su libro Horno ludens remit\u00ed\u00ada al libro de los Proverbios, en el que se dice que \u00abla Sabidur\u00ed\u00ada eterna, fuente de justicia y de poder, estaba jugando en presencia de Dios antes de toda la creaci\u00f3n para regocijo suyo y que la misma sabidur\u00ed\u00ada contin\u00faa jugando en el mundo con los pasatiempos de los hombres\u00bb&#8216;. Uno de los primeros te\u00f3logos que recogieron esta llamada fue Hugo Rahner, quien descubri\u00f3 de nuevo en la espiritualidad de santo Tom\u00e1s la base para una interpretaci\u00f3n cristiana de la actividad l\u00fadica y el relanzamiento teol\u00f3gico de la categor\u00ed\u00ada del juego\u00bb. Sirvi\u00e9ndose ampliamente de geniales intuiciones de la sabidur\u00ed\u00ada griega y de los Padres, Rahner ofrece un concepto del juego entendido como \u00abactividad rica en significado, que tiene en s\u00ed\u00ad misma su propia finalidad\u00bb y que se identifica ps\u00ed\u00adquicamente con el arte en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino. El juego y el arte son para \u00e9l \u00abrealizaciones con un anhelo primitivo de armon\u00ed\u00ada libre, de gran vuelo y sin inhibiciones entre el alma y el cuerpo&#8217;. Tras estas premisas introductorias, Rahner y otros te\u00f3logos, tanto protestantes como cat\u00f3licos, asumen el juego como principio hermen\u00e9utico de la revelaci\u00f3n cristiana. El an\u00e1lisis del homo ludens nos remite al Deus ludens, igual que el an\u00e1lisis de la ecclesia ludens remite a la danza celestial que, en su liturgia terrena, prefigura y anticipa. La categor\u00ed\u00ada del juego se aplica a la creaci\u00f3n porque \u00e9sta, al igual que la obra redentora, es fruto de un amor libre que se desarrolla m\u00e1s all\u00e1 de toda necesidad y de toda coacci\u00f3n; precisamente en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada y en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y m\u00ed\u00adstica, la creaci\u00f3n se asemeja a un juego que el logos realiza en el mundo para el \u00e9xtasis del Padre, y a una especie de danza c\u00f3smica.<\/p>\n<p>En una brillante cuanto discutida variaci\u00f3n teol\u00f3gica, H. Cox ha intentado aplicar la categor\u00ed\u00ada del juego tambi\u00e9n a Jes\u00fas, que, por algunas actitudes, se le antoja a dicho autor como un Cristo arlequ\u00ed\u00adn: \u00abComo el buf\u00f3n, Cristo desaf\u00ed\u00ada la costumbre y se burla de las testas coronadas. Como trovador errante, no tiene donde reclinar su cabeza. Como el payaso en el desfile circense, satiriza a la autoridad existente haciendo su entrada en la ciudad sobre una montura y rodeado de aparato real, siendo as\u00ed\u00ad que no tiene poder terreno. Como un juglar, frecuenta convites y reuniones sociales. Al final, sus enemigos lo visten con una burlesca caricatura de vestidura real. Es crucificado entre burlas e insultos y con un `Inri&#8217; sobre la cabeza, que satiriza sus rid\u00ed\u00adculas pretensiones. Al atribuir a Jes\u00fas los rasgos del clown, Cox considera que expresa algo muy profundo y esencial. Efectivamente, seg\u00fan \u00e9l, s\u00f3lo podemos encontrar alg\u00fan significado, a condici\u00f3n de que adoptemos una actitud l\u00fadica de cara a la religi\u00f3n: \u00abS\u00f3lo aprendiendo a re\u00ed\u00adrnos de la desesperanza que nos rodea, podemos tocar la orla de la t\u00fanica de la esperanza. Cristo como payaso significa nuestra l\u00fadica valoraci\u00f3n del pasado y nuestra c\u00f3mica negativa a aceptar el espectro de la inevitabilidad de futuro. Es la encarnaci\u00f3n de la festividad y la fantas\u00ed\u00ada&#8217;.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, estos te\u00f3logos aplican la categor\u00ed\u00ada del juego a la Iglesia: en virtud de la liberaci\u00f3n pascual inserta ya en la historia, la risa de los creyentes, la danza de los liberados y el juego de las nuevas relaciones con la libertad que descubre el misterio de la Pascua pueden tener pleno derecho de ciudadan\u00ed\u00ada en la Iglesia: \u00e9sta puede, pues, definirse como ecclesia ludens, aunque est\u00e1 inmersa en situaciones que no tienen nada de risibles. Fundamentalmente de acuerdo en estas perspectivas teol\u00f3gicas, los autores muestran sus divergencias, sin embargo, en lo que concierne a las modalidades del compromiso pol\u00ed\u00adtico de los creyentes, necesario, por otra parte, para acelerar la ruptura de los cercos infernales y mort\u00ed\u00adferos que todav\u00ed\u00ada envuelven a la humanidad.<\/p>\n<p>2. LA RECUPERACI\u00ed\u201cN DE LA FESTIVIDAD: \u00abOCIO\u00bb Y CULTO &#8211; Por reacci\u00f3n a la degradaci\u00f3n de la fiesta llevada a cabo por la sociedad secularizada y consumista, se viene articulando hoy d\u00ed\u00ada una \u00abteolog\u00ed\u00ada de la fiesta\u00bb como parte integrante de la teolog\u00ed\u00ada del trabajo, que pretende superar el divorcio establecido entre fiesta y trabajo y corregir la exaltaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica de un activismo que ha contribuido a consumar dicho divorcio. Desde diversos puntos se ha llamado la atenci\u00f3n sobre los valores de los que es portadora la fiesta -especialmente aquella en la que la religiosidad popular encuentra su expresi\u00f3n-. Se ha puesto de manifiesto la estrecha relaci\u00f3n que se establece entre la fiesta y la contemplaci\u00f3n, la fiesta y la revoluci\u00f3n\u00bb. Una teolog\u00ed\u00ada del trabajo inspirada en el discurso b\u00ed\u00adblico no puede ser tan s\u00f3lo la teolog\u00ed\u00ada de los \u00abseis d\u00ed\u00adas\u00bb, sino que debe tambi\u00e9n comprender al \u00abs\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada\u00bb y, por tanto, permanecer abierta a la acci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n. Entendido en su sentido cl\u00e1sico, el ocio se convierte as\u00ed\u00ad en espacio de culto, momento de relaci\u00f3n orante, individual y comunitaria con Dios, en el cual se solucionan las tensiones entre acci\u00f3n y oraci\u00f3n, lucha y contemplaci\u00f3n. En la relaci\u00f3n cultual, especialmente en la eucar\u00ed\u00adstica, el hombre es restituido a s\u00ed\u00ad mismo y, por lo tanto, queda en condiciones de comprender plenamente el elemento espec\u00ed\u00adfico cristiano del amor, que da sentido a la existencia y al trabajo, de abrirse a relaciones oblativas con los dem\u00e1s y de conciliarse tambi\u00e9n con la naturaleza cuando el ocio es una pausa tur\u00ed\u00adstica no dirigida por otros. El encuentro con el Dios del \u00abs\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada\u00bb viene a ser as\u00ed\u00ad la condici\u00f3n de fondo para dialogar con el Dios de los seis d\u00ed\u00adas y hacer de toda la vida del hombre un tiempo \u00abliberado\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>G. Mattai<br \/>\n3. VALORES DEL TIEMPO LIBRE &#8211; La civilizaci\u00f3n del ocio no se desarrolla a ciegas. El progreso m\u00e1s l\u00facido quiere el ocio no porque busca la ociosidad, sino porque intuye en \u00e9l unos valores que el hombre necesita perentoriamente. Y desde esa intuici\u00f3n profunda ha trabajado por aclarar los valores m\u00e1s fundamentales del tiempo libre. Podr\u00ed\u00adan ser \u00e9stos:<\/p>\n<p>a) Tiempo libre y mismidad del ser. El ocio no debe mirarse s\u00f3lo ni inicialmente como punto de partida de otros valores. El ocio supone en s\u00ed\u00ad mismo un valor tan importante como \u00e9ste: permite al hombre una experiencia necesaria, la experiencia de la libertad y del dominio sobre s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>El tiempo libre compensa al hombre de una alienaci\u00f3n humana en la que le pone la voluntad, siempre algo tiranizante, de los dem\u00e1s, o el impulso motor de las m\u00e1quinas. El ocio le permite al hombre autodeterminarse, ser \u00e9l mismo en una actitud positiva de perfeccionamiento.<\/p>\n<p>El hombre de hoy necesita esta experiencia. Existen algunos factores que pueden ahogarla en su mismo nacimiento. A la vez que asistimos al nacimiento de una sociedad del ocio, asistimos tambi\u00e9n al riesgo de huir de ese mismo ocio. La sociedad de consumo convierte al hombre moderno en el hombre del hacer para tener, en lugar de llevarle al ser creador. Es una tendencia f\u00e1cil y peligrosa, que desgasta al hombre en sus valores m\u00e1s \u00ed\u00adntimos.<\/p>\n<p>Por eso, la primera afirmaci\u00f3n o primer valor debe ir en la l\u00ed\u00adnea del ser, de la libertad. El hombre, en todos los estados de vida, debe tender a una siempre mayor libertad y a vivir en libertad. La experiencia de la propia libertad, unida a una autodeterminaci\u00f3n perfectiva, es una de las experiencias m\u00e1s hermosas. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la necesidad de percibir \u00abcada vez m\u00e1s que no se puede ser un hombre verdadero y completo sin una cierta dosis de ocio\u00bb.<\/p>\n<p>b) Tiempo libre y relaciones humanas. Existe la impresi\u00f3n de que no se puede intimar con una persona si no se trata frecuente y profundamente con ella. Si la presencia continua causa inevitablemente monoton\u00ed\u00ada y empobrecimiento, e incluso insensibiliza, una ausencia prolongada o una presencia frecuente no cultivada puede romper unos lazos que parec\u00ed\u00adan fuertemente vinculantes.<\/p>\n<p>La actividad de nuestro tiempo y la distribuci\u00f3n del trabajo (de cualquier tipo de trabajo) no siempre permite intimar ni siquiera con los m\u00e1s \u00ed\u00adntimos, con la propia familia o la propia comunidad humana. Con frecuencia, cuando uno llega a casa, termina de salir el otro. Hay matrimonios que no se ven regularmente ni siquiera a la hora de la comida. Los hijos dependen de sus horarios de estudio y de trabajo, o de un contacto social que se ha hecho cada vez menos eludible, si no necesario.<\/p>\n<p>En este contexto, un tiempo libre para cultivar las relaciones humanas m\u00e1s claramente interpersonales es un valor inestimable. En ese c\u00ed\u00adrculo se aprende instintivamente a no evadirse de la realidad, a educarse en la seriedad, en el respeto, en el inter\u00e9s por los dem\u00e1s, en la solidaridad m\u00e1s severa. El automatismo de nuestros movimientos puede llevarnos al automatismo de nuestros sentimientos, o a la insensibilidad. El tiempo libre puede liberarnos de esta disminuci\u00f3n dr\u00e1stica en el hombre.<\/p>\n<p>c) La naturaleza, necesaria y creadora. Los esp\u00ed\u00adritus selectivos, sensibilizados, han tenido una necesidad imperiosa de entrar en contacto con la naturaleza. El mejor cristianismo tiene en esto una envidiable tradici\u00f3n. Desde los antiguos Padres del yermo, pasando por los fundadores de \u00f3rdenes religiosas, aquellos hombres buscaban para su residencia los parajes m\u00e1s maravillosos. Es algo que a\u00fan admiramos y que admira todo el mundo civilizado.<\/p>\n<p>El hombre de hoy tiene m\u00e1s necesidad de encontrarse con la naturaleza, y para ello necesita tiempo. Cada vez m\u00e1s la poblaci\u00f3n es ciudadana, y las ciudades modernas han privado demasiado a los organismos de estos elementos [aire, agua, luz, calor del sol, silencio] de los que tiene una necesidad incoercible. Y hasta le secan la inspiraci\u00f3n y le hunden en la tierra. El hombre de nuestras ciudades apenas alcanza ya a ver el cielo, pierde constantemente la capacidad de admiraci\u00f3n. Esto se lo puede dar el mar, la distancia, un pe\u00f1asco, el r\u00ed\u00ado que se oye correr&#8230; Por eso la espiritualidad ha vuelto a valorar este contacto y lo recomienda como una preparaci\u00f3n para el contacto con Dios. No hay en ello romanticismo alguno.<\/p>\n<p>d) Necesidad y placer de leer. Cualquier trabajo empobrece (aunque tambi\u00e9n enriquece. Es ahora el primer elemento el que deseamos recordar). Tanto el trabajo manual como el trabajo intelectual. Durante nuestros d\u00ed\u00adas de trabajo no tomamos conciencia de ello. Pero es una realidad. El trato con los dem\u00e1s nos hace tomar conciencia de estas limitaciones.<\/p>\n<p>El tiempo libre nos permite entrar en los temas de cultura no especializada, que es tan necesaria para nuestro perfeccionamiento intelectual y para nuestra vida social. Cada vez hay menos dificultades para acercarse a este tipo de cultura y es preciso aprovechar las ocasiones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el tiempo libre es propicio para la lectura que recrea. La lectura tiene una dimensi\u00f3n recreativa, que es una verdadera embriaguez serena y duradera. No podemos perderla con la disculpa de quehaceres m\u00e1s importantes. Podr\u00ed\u00ada ser aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n verdad que \u00abel mucho quehacer no deja vivir\u00bb (Zubiri).<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, como castigo merecido, nos empobrecer\u00ed\u00adamos humanamente. Sobre esta lectura recreativa se han escrito p\u00e1ginas sugestivas. Leer es una aventura que hay que correr.<\/p>\n<p>d) La diversi\u00f3n y la fiesta, una necesidad. Para un elevado porcentaje de los hombres, el tiempo libre es un tiempo muy se\u00f1alado para la diversi\u00f3n y la fiesta. En cierto sentido, ambos conceptos son inseparables.<\/p>\n<p>No podemos negar que, desgraciadamente, ha existido y existe a\u00fan una deplorable literatura cristiana sobre las diversiones y las fiestas. Quiz\u00e1 por un af\u00e1n de religiosidad y cristianizaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de cualquier actividad y acto humano. Es verdad que se admit\u00ed\u00ada el juego honesto e incluso la necesidad de la diversi\u00f3n, pero tambi\u00e9n lo es que no se ha sabido entrar en la naturaleza \u00ed\u00adntima del espect\u00e1culo sin hacer antes una referencia a la dimensi\u00f3n cristiana de ultratumba de esa diversi\u00f3n, y que incluso la moral ha juzgado negativamente ciertos espect\u00e1culos por estar despose\u00ed\u00addos de determinados valores, valores cuya falta puede ser precisamente su peculiar valor y atractivo humano.<\/p>\n<p>Casi instintivamente las cosas han ido cambiando. Cansados de vivir bajo el signo de los \u00abtigres de la c\u00f3lera\u00bb, \u00ablos pensadores y los poetas de nuestro tiempo parecen ventear de nuevo, a la vuelta de tantas `angustias kierkegordales&#8217;, como tan graciosamente dec\u00ed\u00ada nuestro l\u00facido y jovial Eugenio d&#8217;Ors, el tema nunca viejo de la vida festival\u00bb. El valor mismo de la fiesta incluye otros muchos, que precisamente aqu\u00ed\u00ad deben ser rese\u00f1ados, porque enriquecen lo que puede ser una espiritualidad que espera tambi\u00e9n ahora convertirse en realidad. En el talante festival \u00abreina la espontaneidad y vuelve a los rostros la risa&#8230; Celebrar una fiesta propiamente dicha equivale a dejar atr\u00e1s todo lo que en la existencia humana es hist\u00f3rico y, por tanto, el cuidado de existir, la Sorge de la anal\u00ed\u00adtica heideggeriana: vivir es entonces un `puro vivir&#8217; en que el cuidado ha sido enteramente sustituido por el gozo. Al talante festival pertenecen tambi\u00e9n la radical inutilidad y la no menos radical comunitariedad de la fiesta: ni el d\u00ed\u00ada festivo es `\u00fatil&#8217;, en el sentido que esta palabra ha llegado a tener en nuestra sociedad, ni hay fiestas para un hombre solo\u00bb<br \/>\nEsta enorme riqueza, que debe ser a\u00fan asimilada por quienes ans\u00ed\u00adan o comienzan a disfrutar el ocio, se convertir\u00e1 en una dimensi\u00f3n profundamente hominizante si, al mismo tiempo, el hombre del ocio sabe vigilar ante el arrastre que suele acompa\u00f1ar instintivamente a la fiesta: \u00abla evasi\u00f3n y el escapismo\u00bb<br \/>\nf) Tiempo libre y >misterio pascual. El tiempo libre tiene su expresi\u00f3n m\u00e1s amplia en el fin de semana. S\u00e1bado y domingo son ya un deseo general, una esperanza en saz\u00f3n, una conquista segura. Para un cristiano, s\u00e1bado tarde y domingo son el d\u00ed\u00ada de la Eucarist\u00ed\u00ada. No creo que se deba insistir en la direcci\u00f3n pascual del fin de semana. Al menos expresamente. Volver\u00ed\u00adamos a una resacralizaci\u00f3n que creemos negativa.<\/p>\n<p>Es preferible recordar al cristiano que el domingo es el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, se\u00f1or\u00ed\u00ado que se festeja fundamentalmente en la celebraci\u00f3n comunitaria de la Eucarist\u00ed\u00ada. La confesi\u00f3n espont\u00e1nea y comunitaria de la fe, la escucha de la Palabra, el recuerdo de la presencia din\u00e1mica de Dios en la historia (centrada en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas). el encuentro con su perd\u00f3n y su cuerpo, personal y social, debe ser una de las \u00abtareas\u00bb m\u00e1s ansiadas y gozadas en ese largo descanso del fin de semana. Desde la victoria y alegr\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n, puede mirarse con serenidad la dureza cotidiana de un trabajo que es creador, pero cuesta sudor y muerte.<\/p>\n<p>Olvidar la Eucarist\u00ed\u00ada dominical significa, ciertamente, no haber entrado en la espiritualidad cristiana del tiempo libre. La Eucarist\u00ed\u00ada no desvirt\u00faa los restantes valores del tiempo libre. Los asume dignamente y los conjuga sin escr\u00fapulos maniqueos y sin sacralismos trasnochados. Para un cristiano podr\u00ed\u00ada ser imperdonable olvidar este valor del tiempo libre.<\/p>\n<p>J. Manuel Cordob\u00e9s<br \/>\nIV. La liberaci\u00f3n del tiempo \u00ablibre\u00bb<br \/>\nCuando se compara la lectura sociol\u00f3gica del tiempo libre [>supra, 1-II] con la teol\u00f3gico-espiritual del mismo [>supra, III], se tiene la impresi\u00f3n de un tiempo que se llama libre aparece, cuando existe, condicionado y manipulado de tal forma que sus posibilidades humanizantes y socializantes aparecen gravemente comprometidas para la mayor\u00ed\u00ada de las personas que disfrutan de \u00e9l. Por otra parte, estos valores emergen con especial evidencia y riqueza de motivos. De aqu\u00ed\u00ad que nos preguntemos: \u00bfen qu\u00e9 condiciones pueden traducirse a la realidad las posibilidades y valores del tiempo libre? Tambi\u00e9n en este interrogante se perfilan en nuestro ambiente cultural dos tendencias de fondo: una de ellas impele a la necesidad imprescindible de profundas reformas estructurales (cuando no del cambio radical del sistema neocapitalista) en orden a que se puedan crear espacios efectivamente libres sobre todo para los pobres y para los trabajadores; la otra, en cambio, pone el \u00e9nfasis sobre el primado de la educaci\u00f3n y de la formaci\u00f3n espiritual del sujeto, sin las cuales resultar\u00ed\u00ada vano todo cambio social econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico. Prescindiendo de toda disputa sutil sobre este asunto, consideramos que debemos detenernos en ambos aspectos del problema; pero desarrollaremos con una cierta amplitud las condiciones formativas y espirituales, tanto por su intr\u00ed\u00adnseca importancia como en consideraci\u00f3n a la \u00ed\u00adndole del presente diccionario.<\/p>\n<p>1. CONDICIONES SOCIALES &#8211; Sin un compromiso serio, en el que deben estar presentes, sobre todo, los trabajadores en primera persona, de car\u00e1cter social y pol\u00ed\u00adtico, no puede pensarse que las horas desocupadas del trabajo se conviertan casi como por generaci\u00f3n espont\u00e1nea en una dimensi\u00f3n nueva libre y liberadora.<\/p>\n<p>Como ya se ha visto, es absurdo hablar de tiempo \u00ablibre\u00bb en sentido positivo y sustancial para quien objetivamente es esclavo del desempleo o de la desocupaci\u00f3n; para quien tiene hambre de casa, de espacios verdes y est\u00e1 prisionero en la casa-hormiguero y en los innumerables \u00abstress\u00bb del eventualismo; semejantes y parecidas situaciones alienantes imponen a todos, y especialmente al cristiano consciente de la dimensi\u00f3n \u00abpol\u00ed\u00adtica\u00bb de la fe [>Pol\u00ed\u00adtica I], unos compromisos claros y precisos y unas responsabilidades graves en orden a las reformas urgentes e inaplazables que han de emprenderse. Pero tambi\u00e9n para quien trabaja y goza de una cierta seguridad econ\u00f3mica puede decirse que el discurrir no ha concluido; para poder gozar del tiempo libre de una forma aut\u00e9nticamente libre, es necesario, efectivamente, que la actividad de los \u00abseis d\u00ed\u00adas\u00bb se realice en el marco de unas estructuras que permitan el ejercicio de la libertad; si la democracia debiera quedarse inexorablemente a las puertas de la f\u00e1brica o del lugar de trabajo, ser\u00ed\u00ada muy dif\u00ed\u00adcil imaginar la improvisaci\u00f3n de una gesti\u00f3n libre del \u00abs\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, del espacio no laboral; de ahi la urgencia de pensar en la participaci\u00f3n empresarial.<\/p>\n<p>Igualmente, sin una acci\u00f3n socio-pol\u00ed\u00adtica orientada al cambio de los modelos de desarrollo, resulta pr\u00e1cticamente imposible prever espacios de tiempo libre; mientras la producci\u00f3n y el consumo se pongan en cabeza en el orden de los valores y se consideren como motores supremos del progreso econ\u00f3mico, inevitablemente el desarrollo y el subdesarrollo representar\u00e1n la s\u00ed\u00adstole y la di\u00e1stole del sistema; de ah\u00ed\u00ad la necesidad de una profunda renovaci\u00f3n tal y como la que han auspiciado -incluso a nivel de relaciones econ\u00f3micas internacionales- los documentos magisteriales de fundamental importancia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tambi\u00e9n se exige el compromiso pol\u00ed\u00adtico por lo que respecta a los medios de comunicaci\u00f3n de masas, de cuya gesti\u00f3n depende en gran medida la manipulaci\u00f3n del tiempo libre, del consumo, la diversi\u00f3n y el turismo; el derecho a la objetividad de la informaci\u00f3n, al pluralismo y a la no violencia de las im\u00e1genes y de los mensajes servidos al p\u00fablico representa una exigencia fundamental, que ha de defenderse, ya que su ca\u00ed\u00adda determina tambi\u00e9n el fin, o al menos el grave riesgo, de toda libertad personal.<\/p>\n<p>2. CONDICIONES ESPIRITUALES &#8211; Mientras se advierte la exigencia de estas transformaciones sociales, se despierta en igual medida la atenci\u00f3n que ha de prestarse a la necesidad de una educaci\u00f3n y formaci\u00f3n de la persona, labor esta que no debe restringirse \u00fanicamente al per\u00ed\u00adodo de la adolescencia -hoy d\u00ed\u00ada cronol\u00f3gicamente ampliado con respecto a otras \u00e9pocas-, sino que debe extenderse a todo el curso de la vida. Por eso se habla de educaci\u00f3n y formaci\u00f3n permanente; educaci\u00f3n para los m\u00e9todos y las costumbres democr\u00e1ticas, educaci\u00f3n para el uso de los medios de comunicaci\u00f3n de masa, educaci\u00f3n para descubrir los valores de la lectura, la comunicaci\u00f3n y las aficiones art\u00ed\u00adsticas, educaci\u00f3n para la diversi\u00f3n y para el turismo. Las instancias de la exigencia formativa adquieren particular intensidad y extensi\u00f3n cuando la sociedad se hace pluralista y el individuo se expone, consecuentemente, a continuar en crisis de identidad, al no poder apoyarse en estructuras uniformes ni encontrar en ellas una seguridad de comportamiento. La espiritualidad cristiana puede contar a este prop\u00f3sito con unas tradiciones educativas v\u00e1lidas y con nuevas aportaciones de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, solicitada tambi\u00e9n por sugestivas intervenciones del magisterio sobre el tema de la diversi\u00f3n, las comunicaciones sociales y el turismo.<\/p>\n<p>a) Formaci\u00f3n espiritual para la diversi\u00f3n. La tradici\u00f3n cristiana, un\u00e1nime en la condena de la ociosidad [ocio], es tambi\u00e9n un\u00e1nime en igual medida en la defensa de la validez y la santidad del \u00abs\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada\u00bb, que anticipa la alegr\u00ed\u00ada y el descanso final del creyente, a la vez que da significado al momento del trabajo y crea un espacio no s\u00f3lo para el momento celebrativo de la asamblea, sino tambi\u00e9n para la diversi\u00f3n. Prescindiendo de las indicaciones, a veces r\u00ed\u00adgida o excesivamente casu\u00ed\u00adsticas, elaboradas por los moralistas del pasado, hoy d\u00ed\u00ada la renovaci\u00f3n de la moral y de la espiritualidad cristiana est\u00e1 en condiciones de ofrecer preciosas sugerencias respecto a las actitudes que debe asumir el cristiano de cara a las diversiones. Las familias cristianas y las iglesias locales tienen el deber de preocuparse de la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los j\u00f3venes desde el momento de la elecci\u00f3n de los juguetes, desde la apertura a las instancias de la paz universal y de la ecolog\u00ed\u00ada, desde los impulsos a la acci\u00f3n deportiva no meramente competitiva, para llegar a la interiorizaci\u00f3n del sentido de responsabilidad individual y social, del que no puede dejar de verse imbuida toda actividad humana, incluyendo la l\u00fadica, si es que quiere resultar aut\u00e9ntica y promocional\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos grupos cristianos y entidades educativas, entre las que parecen merecer especial menci\u00f3n el movimiento de los boys-couts y los centros juveniles inspirados en la metodolog\u00ed\u00ada de san Juan Bosco, han dedicado particular atenci\u00f3n a estas condiciones espirituales y formativas.<\/p>\n<p>b) Educaci\u00f3n para los >medios de comunicaci\u00f3n social. Considerada la multiplicidad de mensajes que a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n de masa llegan a los usuarios y la dificultad de descodificarlos y criticarlos, sustray\u00e9ndose a la poderosa sugesti\u00f3n de la imagen y del sonido que muchas veces lo acompa\u00f1an, resulta obvia la insistencia en la formaci\u00f3n t\u00e9cnica y moral de los receptores de dichos mensajes, y especialmente de los fieles, para que se capaciten en orden a utilizar correctamente los medios de comunicaci\u00f3n social (IM 15-16). La instrucci\u00f3n pastoral Communio et progressio (del 1971), a la vez que profundiza en el fundamento teol\u00f3gico de la comunicaci\u00f3n social, que adquiere en Cristo -perfecto comunicador- su significado, su valor y su finalidad, robustece y ampl\u00ed\u00ada el discurso moral formativo incluso para los emisores y la comunidad pol\u00ed\u00adtica. En los emisores subraya los siguientes requisitos: competencia, es decir, alto nivel t\u00e9cnico, formal y art\u00ed\u00adstico; humanizaci\u00f3n, es decir, rechazo de la desinformaci\u00f3n y de la manipulaci\u00f3n; y, por el lado positivo, contribuci\u00f3n a la liberaci\u00f3n del hombre frente a los condicionamientos del analfabetismo, la injusticia y la violencia; honestidad, sinceridad y verdad en las comunicaciones\u00bb.<\/p>\n<p>c) Educaci\u00f3n para el turismo. El turismo es un \u00abtest\u00bb especialmente significativo para medir las diversas formaciones espirituales. El hombre carente de educaci\u00f3n social o educado en forma individualista, escasamente dispuesto al di\u00e1logo con los dem\u00e1s, a la lectura atenta de la naturaleza, proclive a procurarse placeres, pero insensible a las creaciones art\u00ed\u00adsticas, dif\u00ed\u00adcilmente transformar\u00e1 el turismo en un factor de autopromoci\u00f3n; ser\u00e1 siempre un viajero distra\u00ed\u00addo, superficial, descuidado, aprovechado, esclavo de los medios t\u00e9cnicos y de los persuasores consumistas. La formaci\u00f3n espiritual cristiana, sensible a los valores individuales y sociales del \u00abperegrinar\u00bb, abierta tambi\u00e9n a una profunda lectura del libro y de la l\u00f3gica de la naturaleza, as\u00ed\u00ad como al di\u00e1logo y al servicio de comuni\u00f3n con el pr\u00f3jimo, hace del turismo, responsable y libremente organizado, un instrumento muy v\u00e1lido para el enriquecimiento \u00e9tico y religioso, una de las modalidades m\u00e1s sanas para disfrutar del tiempo libre y hacerlo `liberador&#8217;.<\/p>\n<p>G. Mattai<br \/>\nBIBL.-AA. VV., La civilizaci\u00f3n del ocio, Guadarrama. Madrid 1968.-AA. VV.. Ocio y sociedad de clases, Fontanella. Barcelona 1971.-Comblin. J. Teolog\u00ed\u00ada de la ciudad, Verbo Divino. Estella 1972.-Cox, H. Las fiestas de locos, Taurus, Madrid 1972.-De Gracia. S. Tiempo, trabajo y ocio, Tecnos, Madrid 1966.-Dufour, R, Spiritualit\u00e9 du Week-end, Mame, Par\u00ed\u00ads 1968.-Folliet. J, La spiritualit\u00e9 de la route, Bloute et Gay. Par\u00ed\u00ads 1936.-Guevara. J, Ocio y libertad o el imperio del trabajo, Magisterio Espa\u00f1ol, Madrid 1976.-Huizinga, J, Homo ludens, Madrid 1970.-La\u00ed\u00adn Entralgo. P. Ocio y trabajo, Rev. de Occidente, Madrid 1960.-La\u00ed\u00adn Entralgo, P. La aventura de leer, Espasa-Calpe, Madrid 1964.-Maldonado. L. Religiosidad popular. Nostalgia de lo m\u00e1gico, Cristiandad, Madrid 1975.-Moltmann, J. Sobre la libertad, la alegr\u00ed\u00ada y el juego. Los primeros libertos de la creaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1972.-Rideau. E, Teolog\u00ed\u00ada del ocio, Nova Terra. Barcelona 1964.-Rordorf, W, El domingo. Historia del d\u00ed\u00ada de descanso y de culto en los primeros siglos de la Iglesia cristiana, Marova, Madrid 1971.-Weber, E. El problema del tiempo libre: estudio antropol\u00f3gico y pedag\u00f3gico, Editora Nacional, Madrid 1969.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Hacia una definici\u00f3n.<br \/>\nII. Algunas etapas hist\u00f3rico-teol\u00f3gicas de la comprensi\u00f3n del tiempo libre.<br \/>\nIII. Fenomenolog\u00ed\u00ada de las expectativas antropol\u00f3gico-\u00e9ticas ligadas al tiempo libre.<br \/>\nIV. Los sujetos \u00e9ticos del tiempo libre.<br \/>\nV. Los cometidos de las Iglesias.<\/p>\n<p>I. Hacia una definici\u00f3n<br \/>\nCon la expresi\u00f3n tiempo libre indican varias disciplinas una realidad compleja, que no es posible encerrar en una definici\u00f3n un\u00ed\u00advoca. Los intentos m\u00e1s superficiales proponen definiciones que quieren ser la simple negaci\u00f3n de atributos y connotaciones t\u00ed\u00adpicos del l trabajo. Tales intentos olvidan que una serie de actividades que normalmente se incluyen bajo la categor\u00ed\u00ada de tiempo libre no dicen una relaci\u00f3n directa a un proceso de trabajo: as\u00ed\u00ad la actividad de personas jubiladas o de alguna forma alejadas de una relaci\u00f3n laboral continuada. Por eso parece oportuno, antes de proponer una definici\u00f3n, acercarse progresivamente al fen\u00f3meno con propuestas parciales de definici\u00f3n que saquen a la luz caracter\u00ed\u00adsticas y aspectos antropol\u00f3gicos y \u00e9ticos.<\/p>\n<p>Ante todo, se puede observar que es inherente a la idea de tiempo libre (= t.l.) la convicci\u00f3n de que el proceso laboral provoca por su naturaleza una degeneraci\u00f3n, f\u00ed\u00adsica o ps\u00ed\u00adquica, de las facultades del hombre, por lo que es preciso poder regenerarlas mediante el alejamiento. Se supone adem\u00e1s que el proceso de trabajo no puede ser -y aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n no al azar, sino por cualidad intr\u00ed\u00adnseca- fuente exclusiva de autorrealizaci\u00f3n personal del sujeto humano, por lo que es necesario un t.l. de esa obligaci\u00f3n, a fin de acceder a actividades que tengan la capacidad de dar sentido a la existencia de una persona particular. Hay quien atribuye al t.l. s\u00f3lo una funci\u00f3n compensatoria frente al trabajo y a las frustraciones acumuladas a lo largo de tal proceso. Ah\u00ed\u00ad no se atribuyen al t.l. funciones sociales emancipadoras, sino s\u00f3lo regresivas. Hay, finalmente, quien sostiene una funci\u00f3n complementaria del t.l. respecto al trabajo, poniendo esta tesis al servicio de una visi\u00f3n global de fondo \u00e9tico y religioso de la actividad humana.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se intentar\u00e1 privilegiar.esta \u00faltima visi\u00f3n, aunque estando atentos a los peligros de una ideologizaci\u00f3n, y por tanto proponi\u00e9ndola en una versi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. En efecto, no se puede postular tal complementariedad sin reflexionar primero sobre las funciones, m\u00e1s o menos conscientes, que se\u00f1ala indirectamente el concepto. Una de ellas, que salta enseguida a la vista, sugiere que el t.l. sea constitucionalmente \u00abvaciado\u00bb de imposiciones sociales y est\u00e9 libremente disponible para toda persona. En realidad, lo que se suele llamar t.l. est\u00e1 ya de hecho predeterminado -no s\u00f3lo en los significados, sino tambi\u00e9n en los contenidos- por las condiciones estructurales y por los medios de todo g\u00e9nero disponibles en un determinado tipo de sociedad.<\/p>\n<p>Por este motivo, a prop\u00f3sito del t.l. se puede hablar de una especie de alienaci\u00f3n de segundo orden respecto a la que connota la actividad laboral. Si en el trabajo la alienaci\u00f3n se concentra en la dependencia de las leyes de la actividad productiva, en el c.l. se configura como dependencia involuntaria de las leyes del consumo.<\/p>\n<p>II. Algunas etapas hist\u00f3ricoteol\u00f3gicas de la comprensi\u00f3n del tiempo libre<br \/>\nDesde un punto de vista hist\u00f3rico, el t.l. representa una realidad que se ha venido formando de manera cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita mediante la diferenciaci\u00f3n de los procesos laborales. Tambi\u00e9n la reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre el t.l. con las metodolog\u00ed\u00adas de las ciencias sociales es un hecho relativamente reciente. Mucho m\u00e1s antigua es, en cambio, la reflexi\u00f3n sobre el car\u00e1cter r\u00ed\u00adtmico del tiempo y sobre el significado religioso y cultural del reposo. Las dos realidades son sin duda contiguas, pero no hay que confundirlas precipitadamente.<\/p>\n<p>En lo que respecta a la antig\u00fcedad pre y extrab\u00ed\u00adblica, hay que notar que se puede hablar de la ausencia de t.l. debido a una clara divisi\u00f3n de competencias entre \u00ablibres\u00bb y \u00abesclavos\u00bb. A estos \u00faltimos se les encomienda la tarea de realizar todos los trabajos manuales, mientras que el resto de las actividades se reserva a las personas \u00ablibres\u00bb. En este contexto general, que, dentro de particularidades concretas, caracteriza a todas las sociedades de la antig\u00fcedad oriental, la posici\u00f3n de la fe de Israel es del todo original.<\/p>\n<p>Ante todo se abre aqu\u00ed\u00ad camino una representaci\u00f3n de Yhwh como de un Dios que, en ritmos diversos, \u00abtrabaja\u00bb y \u00abdescansa\u00bb. Esta visi\u00f3n contradice la convicci\u00f3n de los pueblos circunstantes, habituados a la c\u00f3ncepci\u00f3n de un pante\u00f3n en el que algunos dioses est\u00e1n dedicados al trabajo y otros espec\u00ed\u00adficamente al descanso. Esta diversa visi\u00f3n teol\u00f3gica lleva, aunque no mec\u00e1nicamente, a consecuencias \u00e9ticas de importancia. La primera es la que est\u00e1 ligada a un deber de trabajo para todos, sin distinci\u00f3n entre esclavos y libres. El fu\u00f1damento de este deber se deriva de la convicci\u00f3n teol\u00f3gica de que los hombres han sido creados a imagen y semejanza de Dios. En las tradiciones que han llevado a la redacci\u00f3n del Pentateuco, sobre todo en la sacerdotal (cf Lohfink), est\u00e1 presente la idea de una cierta analogia laboris, seg\u00fan la cual el hombre, en el proceso laboral com\u00fan, imita la actividad creadora y transformadora de Yhwh.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter \u00abrevolucionario\u00bb del precepto \u00e9tico de suspender la actividad laboral seg\u00fan un ritmo regular est\u00e1 no tanto en la expresi\u00f3n externa (tambi\u00e9n otros pueblos y religiones poseen reglamentaciones \u00e9ticas en este \u00e1mbito) cuanto en la imagen de Dios que tal precepto implica y sostiene.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de novedad del descanso del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada en el AT no est\u00e1 ligado s\u00f3lo a los escritos \u00e9picos de la creaci\u00f3n (o sea, a las varias tradiciones presentes en G\u00e9n), sino tambi\u00e9n a las tradiciones de la experiencia de Israel en la cautividad egipcia y en el per\u00ed\u00adodo del \u00e9xodo. En el desierto el man\u00e1 no cae en s\u00e1bado (cf Exo 16:25) justamente porque Yhwh ha dado a los hombres seis d\u00ed\u00adas para recogerlo, reservando el s\u00e9ptimo para s\u00ed\u00ad. El descanso no se define, pues, s\u00f3lo negativamente, como cesaci\u00f3n de las actividades normales, sino como el d\u00ed\u00ada en que se manifiesta la grandeza y majestad de Dios (en el desierto, en el Sina\u00ed\u00ad y, en la vida normal de Israel, en el templo). El hombre creyente, al respetar ese ritmo, se conforma al ritmo creador y redentor de Yhwh y tiene acceso al gozo de Dios (cf tambi\u00e9n Lohfink).<\/p>\n<p>Estas perspectivas, lejos de ser discutidas en los escritos del NT, son revisadas en \u00e9l a la luz del tiempo nuevo instaurado con la resurrecci\u00f3n de Cristo en el nuevo \u00abprimer d\u00ed\u00ada\u00bb. En los textos de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica se refiere la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas que, por una parte, como todo jud\u00ed\u00ado, respeta el s\u00e1bado y, por otra, critica radicalmente su reducci\u00f3n moralista (cf Mar 2:27-28; Mat 9:13 y 12,7). La libertad frente a una percepci\u00f3n puramente legal y cultual del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or resuena tambi\u00e9n en el corpus paulino (cf, p.ej., G\u00e1l 4:9-11). Las primeras comunidades cristianas discutieron largamente sobre el respeto del s\u00e1bado en el \u00e1mbito de una interpretaci\u00f3n m\u00e1s o menos judaizante del kerigma. La l\u00ed\u00adnea de apertura a los gentiles result\u00f3 triunfante, por lo que las pr\u00e1cticas legales del s\u00e1bado cayeron en desuso.<\/p>\n<p>Mas el cristianismo primitivo choca tambi\u00e9n con las concepciones culturales del mundo grecorromano a prop\u00f3sito del sentido del trabajo y del descanso. Estas \u00faltimas se articulan sobre todo en torno a las varias interpretaciones y acentos de los llamados g\u00e9neros de vida: vida contemplativa y vida activa de varios tipos (binarios y ternarios) de clasificaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad Arist\u00f3teles propone una triple divisi\u00f3n entre vida apol\u00e1stica (de goce), pol\u00ed\u00adtica y te\u00f3rica. En el mundo romano el otium graecum, o sea el tiempo que los libres dedican a las varias musas, es criticado parcialmente, subrayando sobre todo el sentido del deber c\u00ed\u00advico del ciudadano.<\/p>\n<p>La cristianizaci\u00f3n de estos temas se produce, al menos para la tradici\u00f3n occidental a trav\u00e9s de la recepci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada social romana por Agust\u00ed\u00adn (cf, p.ej., el libro XIX de De civitate Dei). Bajo el influjo de diversas formas de estoicismo se manifiesta en el \u00e1mbito cristiano una especie de preferencia por el trabajo y un distanciamiento del ideal del o#um. Por otra parte, a trav\u00e9s sobre todo de la interpretaci\u00f3n del juicio de Jes\u00fas sobre Marta y Mar\u00ed\u00ada (cf Lc IU,38-42 y la historia de su ex\u00e9gesis en Mieth), toma cuerpo una tipolog\u00ed\u00ada en la que sobresalen los aspectos m\u00ed\u00adsticos en perjuicio de los \u00e9tico-sociales, ligados a la gesti\u00f3n del tiempo en el ritmo del trabajo y del descanso. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica aborda el t.l. como objeto propio de reflexi\u00f3n s\u00f3lo en la restringida perspectiva del mandamiento del !d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de un atento an\u00e1lisis de las tomas de posici\u00f3n sobre la santidad del domingo se pueden observar indirectamente los par\u00e1metros de juicio sobre el sentido del tiempo dedicado al trabajo y al descanso, as\u00ed\u00ad como los significados conexos.<\/p>\n<p>Una reflexi\u00f3n aut\u00f3noma sobre el significado del t.l., tambi\u00e9n con aspectos expl\u00ed\u00adcitamente teol\u00f3gicos, puede encontrarse ante todo en la literatura pedag\u00f3gica. Por ejemplo, Comenio y Pestalozzi subrayan el valor del t.l. en s\u00ed\u00ad, independientemente de su valor indirecto como posibilidad de regeneraci\u00f3n de las fuerzas f\u00ed\u00adsicas despu\u00e9s del trabajo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la literatura de origen pietista (en el \u00e1mbito protestante) y la ligada a la cuesti\u00f3n social (en el campo cat\u00f3lico) ponen de manifiesto la funci\u00f3n de cr\u00ed\u00adtica social inherente a las reivindicaciones sobre el t.l., aunque no faltan muchos acentos moralistas encaminados a limitar la posibilidad de \u00abdiversiones inmorales\u00bb para la clase obrera.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e a los tiempos m\u00e1s recientes, no se puede afirmar que la problem\u00e1tica del t.l. haya provocado una profunda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Las excepciones (aqu\u00ed\u00ad hay que recordar los nombres de A. Auer, K. Rahner y J. Moltmann) tienden a limitar tambi\u00e9n teol\u00f3gicamente el paso de una sociedad centrada en el trabajo a una sociedad en la que los confines entre trabajo, t.l. y tiempo que podr\u00ed\u00adamos llamar social (cf Spescha) -o sea, a disposici\u00f3n de la familia y\/o de otras formas de comunidad restringida- son menos mec\u00e1nicamente separados.<\/p>\n<p>III. Fenomenolog\u00ed\u00ada de las expectativas antropol\u00f3gico-\u00e9ticas ligadas al tiempo libre<br \/>\nEl estado de la reflexi\u00f3n \u00e9tica sobre el t.l. no permite a\u00fan avanzar la propuesta de una sistematizaci\u00f3n s\u00f3lida de las funciones antropol\u00f3gicas, ya sea individuales, ya sociales, del t.l. mismo. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo se pretende evocar algunas l\u00ed\u00adneas posibles de profundizaci\u00f3n antropol\u00f3gica y \u00e9tica.<\/p>\n<p>Si se presta atenci\u00f3n a la compleja relaci\u00f3n entre trabajo y t.l., aparece enseguida una doble dial\u00e9ctica. Por un lado, no es posible imaginar el sentido del aspecto laboral como necesidad y trasladar los aspectos de libertad un\u00ed\u00advocamente al t.l. Este \u00faltimo est\u00e1 sujeto, al menos parcialmente, a los mismos mecanismos de organizaci\u00f3n y de divisi\u00f3n del trabajo: el poder de la producci\u00f3n material es sustituido por el no menos alienante del consumo. Por otro lado, no hay que caer en la ilusi\u00f3n mec\u00e1nica de pensar que el t.l. es s\u00f3lo una variable dependiente del proceso laboral. Si esto fuese cierto, las sociedades que cuentan con el tiempo laborable m\u00e1s bajo ser\u00ed\u00adan a la vez las sociedades con mayores posibilidades de autorrealizaci\u00f3n en el t.l.<\/p>\n<p>La connotaci\u00f3n \u00e9tica de las varias concepciones del t.l. se ha de medir, pues, por la capacidad de las mismas de pensar y de organizar la autonom\u00ed\u00ada del consumo alienante hacia una gesti\u00f3n que cree espacios de autorrealizaci\u00f3n. Esta \u00faltima se configura ante todo como capacidad de contemplaci\u00f3n y de autorregeneraci\u00f3n en presencia de una naturaleza no instrumentalizada completamente a\u00fan, y luego como capacidad nueva de relaci\u00f3n y de servicio frente a un pr\u00f3jimo percibido s\u00f3lo dentro de funciones y tareas sociales preestablecidas. En esta perspectiva el t.l., aunque no aporta una contribuci\u00f3n directa en orden a una mayor justicia social, al menos indirectamente deber\u00ed\u00ada atenuar la diferencia de clase en los encuentros no ligados justamente a los roles predefinidos por el mundo del trabajo. Mas, por desgracia, la actual gesti\u00f3n del t.l., a trav\u00e9s de una serie de \u00abagencias sociales\u00bb (cf el turismo de masa, la pol\u00ed\u00adtica de alojamiento en las zonas de esparcimiento), acent\u00faa m\u00e1s las diferencias sociales ya institucionalizadas.<\/p>\n<p>El aumento de la movilidad social en el turismo en todas sus formas puede verse, siempre en una perspectiva \u00e9tico-social, como una oportunidad en su capacidad de hacer pr\u00f3ximo tambi\u00e9n a quienes hasta ahora han permanecido geogr\u00e1fica y socialmente alejados. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad hay que comprobar que muchas formas de turismo son, m\u00e1s que ocasiones de encuentro, expresiones organizadas de un ego\u00ed\u00adsmo consumista en perjuicio de poblaciones marginales.<\/p>\n<p>Se puede preguntar si para poder realizar semejantes fines de fondo ligados al t.l. es necesario superar la divisi\u00f3n dicot\u00f3mica entre trabajo y t.l. Algunos autores est\u00e1n convencidos de ello y proponen alternativas. As\u00ed\u00ad Spescha habla de la necesidad de acercar el trabajo y el t.l., incluido el llamado tiempo social, como tiempo necesario para superar humanamente las contradicciones generadas por los dos primeros a trav\u00e9s de relaciones humanas no ligadas ni al lucro ni al consumo. La propuesta es \u00e9ticamente importante en la medida en que libera a la comprensi\u00f3n del t.l. de connotaciones demasiado entusiastas y que hacen referencia \u00fanicamente a la llamada autorrealizaci\u00f3n. Esta \u00faltima corre el riesgo de convertirse en una ideolog\u00ed\u00ada pelagianizante, como si al hombre le fuese posible una realizaci\u00f3n de sus potencialidades independientemente de un servicio al que est\u00e1 cerca y lejos. En una perspectiva \u00e9tico-teol\u00f3gica no es concebible una autorredenci\u00f3n de las alienaciones del trabajo en un t.l. perfectamente logrado. Tambi\u00e9n el t.l. est\u00e1 radicalmente marcado por la realidad del pecado.<\/p>\n<p>IV. Los sujetos \u00e9ticos del tiempo libre<br \/>\nPor ser las actividades ligadas al t.l. reductibles a actores y a instituciones diversos que act\u00faan entre s\u00ed\u00ad de manera muy compleja, s\u00f3lo se pueden describir responsbilidades \u00e9ticas parciales. Se enumerar\u00e1n aqu\u00ed\u00ad sin la menor pretensi\u00f3n de ser completos ni formal ni materialmente. Adem\u00e1s hay que destacar otro tipo de fragmentariedad ligado al t.l. Este \u00faltimo ha de ser administrado obviamente de forma responsable por todas las instancias de alg\u00fan modo interesadas, pero sin la pretensi\u00f3n de poder definir en cada caso normas precisas en orden a esta responsabilidad. En efecto, forma parte de la esencia misma del t.l. que, al menos in spe, sea un tiempo liberado, y por tanto no encerrado en normas precisas. En este sentido es normal que no haya que buscar una \u00abetizaci\u00f3n\u00bb normativa del t.l. a toda costa, dejando mayor espacio para el aspecto aut\u00f3nomo de creaci\u00f3n de modelos de comportamiento no previstos normativamente a priori.<\/p>\n<p>Comenzando por el individuo, es evidente aqu\u00ed\u00ad la necesidad de prever expl\u00ed\u00adcitamente para \u00e9l momentos de t.l. Una \u00e9tica del trabajo mal entendida ha llevado, tambi\u00e9n en el campo cat\u00f3lico, a una depravaci\u00f3n en la definici\u00f3n de las prioridades y a una dependencia del trabajo como si fuese una droga. En general se legitima esta concentraci\u00f3n en el trabajo a costa de la presencia regular de momentos de t.l. como forma de servicio al pr\u00f3jimo. Se trata de hecho de una forma de ideolog\u00ed\u00ada, ya que tal concentraci\u00f3n en el proceso laboral pretende impedir que se formen momentos de atenci\u00f3n libre a s\u00ed\u00ad mismo, y por tanto tambi\u00e9n a las contradicciones propias. Se impone aqu\u00ed\u00ad una nueva versi\u00f3n del nosce te ipsum, posible s\u00f3lo en momentos libres de las coacciones de los roles laborales. S\u00f3lo a trav\u00e9s de una regeneraci\u00f3n es posible una verdadera disponibilidad hacia el pr\u00f3jimo con el que estamos llamados a vivir.<\/p>\n<p>La pareja y la familia son sujetos fundamentales de responsabilidad en la gesti\u00f3n del t.l. En este nivel es ya m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil definir necesidades y deberes \u00e9ticos. En efecto, la familia y la pareja, a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n de los tiempos laborales y de formaci\u00f3n escolar, est\u00e1n de modo indirecto ya claramente limitados en sus posibilidades creativas al respecto. Queda en todo caso, m\u00e1s all\u00e1 de estas coacciones estructurales, la necesidad de tener en cuenta al menos algunos deberes espec\u00ed\u00adficos. El primero es el ligado a la necesidad de mejorar, a trav\u00e9s justamente de una buena gesti\u00f3n del t.l., la comunicaci\u00f3n intrafamiliar e intramatrimonial. No pueden faltar al respecto tensiones y discrepancias. Basta pensar simplemente en las diferencias de gusto entre las varias generaciones respecto al modo m\u00e1s creativo de llenar esos tiempos y en las diversas interpretaciones de la necesaria autonom\u00ed\u00ada personal en este \u00e1mbito. Dentro de la pareja y\/ o del n\u00facleo familiar el t.l. es, pues, siempre tambi\u00e9n tiempo dividido y compartido. A la vez, visto el car\u00e1cter an\u00f3nimo y habitual del tiempo laboral cotidiano, es posible que los diversos miembros de una familia vean en el t.l. pasado en com\u00fan un peligro que se ha de evitar como precursor de los conflictos que permanecen ocultos en el estr\u00e9s de todos los d\u00ed\u00adas. Por eso es \u00e9ticamente necesario que los miembros de la pareja y de la familia intenten ver en el t.l, una posibilidad de recreaci\u00f3n de su identidad, y no un punto de fuga. Las posibilidades de esta recreaci\u00f3n est\u00e1n limitadas por condiciones estructurales que hacen del t.l. tambi\u00e9n un problema \u00e9tico-pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>El Estado y otras estructuras macrosociales -como la escuela, el sindicato y los \u00f3rganos empresarialestienen una gran responsabilidad moral, al poder cerrar o abrir diversas posibilidades en la gesti\u00f3n del t.l. A nivel cuantitativo, hay que animar a los agentes del mundo del trabajo (empresarios, sindicatos y Estado) a proseguir el proceso de reducci\u00f3n del tiempo de trabajo y de aumento del t.l. disponible. En todo caso no hay que olvidar que entre la reducci\u00f3n del trabajo y el t.l. no existe una relaci\u00f3n mec\u00e1nica de dependencia. Por eso es preciso estar atentos a todos aquellos \u00abtiempos\u00bb que se insertan en esta dial\u00e9ctica y saber valorarlos tambi\u00e9n en una perspectiva \u00e9tico-social. Hay que recordar aqu\u00ed\u00ad, entre las variables m\u00e1s importantes, los tiempos de transporte en conexi\u00f3n tanto con el trabajo como con el t.l. Los tiempos de transporte, junto con una valoraci\u00f3n entusi\u00e1sticamente positiva de la movilidad, han aumentado, con gran perjuicio de un tiempo no s\u00f3lo libre, sino liberado. El fin al que se ha de tender, por encima de todas las dificultades definitorias, es, pues, una mejor calidad de vida. Para poder lograrla es importante que el poder econ\u00f3micopol\u00ed\u00adtico no mire el t.l. s\u00f3lo como una posibilidad m\u00e1s de mercado. En este caso el t.l. podr\u00ed\u00ada definirse, con gran limitaci\u00f3n \u00e9tica, como tiempo de consumo, respecto a un tiempo antecedente de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por el contrario, las varias instancias pol\u00ed\u00adticas han de ser capaces de limitar la posible mercantilizaci\u00f3n de espacios y de tiempos, de modo que la autonom\u00ed\u00ada creadora de los diversos sujetos pueda manifestarse m\u00e1s genuinamente. Se trata de un postulado \u00e9tico muy abstracto a\u00fan: una de las concretizaciones necesarias es la ligada a las exigencias de respeto de las leyes de los varios ecosistemas. El t.l. debe tener en cuenta los mecanismos de autorregulaci\u00f3n de la naturaleza, de modo que el ritmo de intervenci\u00f3n del hombre entre \u00e1reas industriales y tur\u00ed\u00adsticas, entre espacios de producci\u00f3n y de recreaci\u00f3n, no sea tan destructor que limite los leg\u00ed\u00adtimos derechos de las generaciones que nos seguir\u00e1n e ignore el car\u00e1cter de jard\u00ed\u00adn que cultivar que la naturaleza tiene frente a nosotros [t Ecolog\u00ed\u00ada].<\/p>\n<p>V. Los cometidos de las Iglesias<br \/>\nPor lo que ata\u00f1e a la comunidad eclesial y a sus cometidos espec\u00ed\u00adficos, hay que recordar ante todo los caminos que no se han de seguir. Las Iglesias (en plural, puesto que en este tema no hay caracteres espec\u00ed\u00adficamente cat\u00f3licos que destacar), deber\u00ed\u00adan ante todo abstenerse de ver en el t.l. s\u00f3lo una ocasi\u00f3n o un medio de conseguir sus fines. Con demasiada frecuencia el domingo y su santificaci\u00f3n se ha contemplado s\u00f3lo en esta perspectiva. La defensa eclesial del t.l. debe partir de exigencias internas del mismo t.l., es decir, no ha de obedecer a una l\u00f3gica apolog\u00e9tica y utilitarista.<\/p>\n<p>Un segundo peligro para las comunidades eclesiales de cualquier nivel (parroquia, movimiento, di\u00f3cesis u otras estructuras) consiste en entrar en un mecanismo de competencia, como si la Iglesia estuviese llamada a administrar en propiedad iniciativas de t.l. para mejor combatir el consumismo y el hedonismo de la industria del t.I.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de cualquier moralismo y apolog\u00e9tica, el cometido de la comunidad eclesial consiste sobre todo en sensibilizar en la dimensi\u00f3n de la gratuidad, potencialmente presente en toda genuina experiencia de t.l. En el creyente esta gratuidad se traslada a la liturgicidad del t.l. Este se experimenta entonces como el reposo del hombre que abre a la experiencia de Dios creador y recreador nuestro. La \u00ed\u00adndole lit\u00fargica del tiempo libre toma cuerpo en las liturgias concretas que celebra la Iglesia, pero no se agota en ellas; incorpora tambi\u00e9n muchas actividades \u00abprofanas\u00bb, que son, sin embargo, formas de servicio de Dios. Es importante que las Iglesias hagan comprender y comuniquen tambi\u00e9n a los hombres secularizados de nuestro tiempo esta dimensi\u00f3n del t.l. Forma parte de tal anuncio la cr\u00ed\u00adtica \u00e9tico-social de las formas de t.l. que obedecen s\u00f3lo a una l\u00f3gica de mercado, de lucro y de consumo, as\u00ed\u00ad como la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica de la pretensi\u00f3n de omnipotencia del t.l., como si fuese un lugar de logro de la autorreal\u00ed\u00adzaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la aportaci\u00f3n de las Iglesias no se limita al aspecto cr\u00ed\u00adtico, sino que incorpora tambi\u00e9n el aspecto propositivo, por el cual el t.l. se convierte en anticipaci\u00f3n parcial, pero real, del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. Como dice Agust\u00ed\u00adn, \u00abdies septimus nos ipsi erimus\u00bb.<\/p>\n<p>[l D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or; l Deporte; l Oraci\u00f3n; l Voluntariado].<\/p>\n<p>BIBL.: AUER A., Erhos der Freizeit, Patmos, Dttsseldorf 1972; BENNASSAR B., 7itrismo y pastoral, Estela Barcelona 1966 Borre D., El domingo, Estela, Barcelona 1968; Corrressn G., Tiempo libre, en Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, Paulinas, Madrid 1986, 1694-1700; DUMAZI:nIEa J., Ocio y sociedad de clases, Fontanella, Barcelona 1971; FeomM E., Psicoan\u00e1lisis de la sociedad contempor\u00e1nea, FCE, Madrid 1978; JANNI y otros, La civilizaci\u00f3n del ocio, Guadarrama, Madrid 1968; LALIVH o&#8217;EruveY Ch., Temps libre: culture de masses et cultures de classes aujourd7tui, Favre, Par\u00ed\u00ads 1982; LANFANT M.F., Sociolog\u00ed\u00ada del ocio, Ediciones 62, Barcelona 1978; LOHFINI N., reizeit. 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Bondolfi<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nLos conceptos complementarios de trabajo y t.l. se configuran en cada caso de acuerdo con la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica del -> hombre. Si el sentido de la vida se ve en el -> trabajo y en el esfuerzo, se desvirtuar\u00e1 necesariamente el ocio: el hombre resulta \u00abincompleto\u00bb (R. Guardini). Pero si en oposici\u00f3n a esto se considera que lo decisivo de la vida es el ocio, entonces el trabajo se convierte en \u00abnegotium\u00bb, es decir, con la sobrevaloraci\u00f3n del ocio se compensa la frustraci\u00f3n en el trabajo. Un concepto equilibrado de trabajo y ocio o t.l. presupone una imagen integral del hombre.<\/p>\n<p>El hombre como ser que, con inteligencia y voluntad, con libertad y gracia, personal y socialmente, se engendra hacia el fin de una forma perfecta, se desarrolla en el trabajo y en el t.l., en un caso de manera m\u00e1s configurativa y en el otro en forma m\u00e1s receptiva. Pero, por encima de estas acentuaciones diferentes, s\u00f3lo la totalidad integral de trabajo y t.l. hace posible el devenir arm\u00f3nico del hombre.<\/p>\n<p>Para posibilitar una consideraci\u00f3n m\u00e1s adecuada, vamos a distinguir entre t.l. (como t.l. de trabajo profesional y de negocios), descanso (como tiempo que sirve a la regeneraci\u00f3n fisiol\u00f3gico-ps\u00ed\u00adquica, como es el caso del sue\u00f1o e higiene), y ocio (como tiempo en que, de acuerdo con la exigencia humana del hombre, predomina la sensibilidad art\u00ed\u00adstica de la existencia, lo cual a su vez culmina en lo religioso). El t.l. en un sentido amplio abarca: t.l., tiempo de descanso y ocio. En sentido estricto se realiza el t.l. cuando \u00e9ste se entrega al ocio en el mejor sentido de la palabra y cuando, en consecuencia, tiene como presupuesto el descanso y la distracci\u00f3n. El aut\u00e9ntico t.l. es el ocio.<\/p>\n<p>II. Fundamento del tiempo libre<br \/>\nDesde el punto de vista econ\u00f3mico, la posibilidad del aut\u00e9ntico t.l. se funda (prescindiendo de las horas libres despu\u00e9s del trabajo y de los d\u00ed\u00adas festivos en la sociedad feudal) en la moderna econom\u00ed\u00ada social, donde, gracias a la creciente productividad del trabajo (por medio de la industrializaci\u00f3n, t\u00e9cnica, racionalizaci\u00f3n y automatizaci\u00f3n), ha podido abreviarse el tiempo de trabajo. De aqu\u00ed\u00ad resulta la oportunidad de satisfacer las exigencias de la jornada de ocho horas, de una semana laboral de cinco d\u00ed\u00adas, de suficientes vacaciones garantizadas cada a\u00f1o. Aun cuando esto se realice distintamente seg\u00fan la industrializaci\u00f3n de cada pa\u00ed\u00ads y seg\u00fan las profesiones (siendo de notar que el mayor tiempo de trabajo corresponde todav\u00ed\u00ada a los peque\u00f1os agricultores, el peque\u00f1o comercio, a las madres de familias numerosas y a los que trabajan en actividades sociales), en general la semana de cuarenta horas se ha convertido en el signo de la sociedad del t.l., en la que la vida est\u00e1 determinada m\u00e1s por el t.l. que por el trabajo. En ella aproximadamente el 24 % del tiempo se destina al trabajo y el 33 % al descanso, quedando el 43 % para el aut\u00e9ntico ocio.<\/p>\n<p>Sociol\u00f3gicamente hablando, por medio de esta transformaci\u00f3n se ha modificado en la sociedad industrial la estructura del estrato que dispone de t.l.: no es ya la clase de los propietarios la \u00fanica que como el t.l., sino que todos tienen acceso al aut\u00e9ntico ocio gracias al t.l. Pero este ocio no est\u00e1 ya \u00abcondicionado por el medio ambiente\u00bb, sino que se basa en la \u00abpotencia subjetiva del individuo\u00bb (A. Mann), es decir, en la libre autodeterminaci\u00f3n y autoeducaci\u00f3n. Como peligro, especialmente en los hombres extrovertidos (D. Riesman), resulta la conducta del t.l. condicionada por el prestigio, de acuerdo con el prototipo de la leisure class (Th. Veblen).<\/p>\n<p>En una consideraci\u00f3n filos\u00f3fica debe concederse que, en lugar de la funci\u00f3n regenerativa, particularmente resaltada por Karl Marx (en la alienaci\u00f3n por el trabajo), hoy en d\u00ed\u00ada se tiene en cuenta el punto de vista suspensivo y compensatorio del t.l. (J. Habermans). En virtud de una antropolog\u00ed\u00ada integral como \u00abdenominador com\u00fan\u00bb, \u00aben el cual pueden incluirse las exigencias de todos los \u00e1mbitos de vida\u00bb (W. Sch\u00f6llgen), habr\u00ed\u00ada que ordenar el t.l. del siguiente modo: la actividad, en la que el hombre realiza el dise\u00f1o que le ha sido dado previamente en su naturaleza y se esboza personalmente a s\u00ed\u00ad mismo, se desarrolla en la recepci\u00f3n acogedora y en la configuraci\u00f3n activa. Mientras que en el hacer el hombre pone en marcha su poder de dominaci\u00f3n e intervenci\u00f3n en la actividad acentuadamente receptiva, en el descanso de las fuerzas corporales, as\u00ed\u00ad como en el juego y el deporte, en la vibraci\u00f3n y aventura del esp\u00ed\u00adritu y del \u00e1nimo (vivencia est\u00e9tica, acci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, aficiones), \u00e9l madura para aquel encuentro con el mundo y Dios que le da respuesta a la pregunta por el sentido de su vida. As\u00ed\u00ad se presenta como fin de todo t.l. (y de la configuraci\u00f3n del t.l.) lo humano, el hombre integral en su constituci\u00f3n moral y religiosa. Est\u00e1 en contradicci\u00f3n con \u00e9l el hombre particular, que se realiza tan s\u00f3lo en sectores, como \u00abtrabajador\u00bb (E. J\u00fcnger), como manager, o como intelectual; pues no busca una aut\u00e9ntica -> formaci\u00f3n. \u00abLa formaci\u00f3n afecta al hombre entero, en tanto capax universi est, en tanto puede aprehender la totalidad de las cosas existentes\u00bb (J. Pieper).<\/p>\n<p>De todos modos lo humano no basta, no puede bastar, para garantizar el aut\u00e9ntico ocio. El sentido y la posibilidad del ocio se basan en el -> culto, en aquel tiempo en que el hombre es propiedad de su Dios (-> domingo, -> liturgia).<\/p>\n<p>De dicha ordenaci\u00f3n antropol\u00f3gica del t.l. se desprende que \u00e9ste es exigente, y que una concepci\u00f3n unilateral del hombre, de su trabajo, de la relaci\u00f3n entre trabajo, t.l. y ocio, origina enfermedades y neurosis en el \u00e1mbito fisicops\u00ed\u00adquico, una imagen fragmentaria del hombre en la dimensi\u00f3n del car\u00e1cter y, en la esfera religiosa, la falta de credibilidad del cristiano que no se arriesga ante el mundo.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente deber\u00ed\u00ada notarse que casi al mismo tiempo que la industrializaci\u00f3n, comienza la lucha en torno a la recta duraci\u00f3n y situaci\u00f3n del t.l.: el movimiento del tiempo de trabajo desde finales del s. XVIII. El lema en el congreso de los sindicatos nacionales en 1866 (EE.UU.) sonaba: \u00abTrabajar ocho horas, dormir ocho horas, ocho horas para lo que queramos.\u00bb Una vez logrado esto en gran parte, en una segunda fase se trata de llenar el t.l., del aut\u00e9ntico ocio. En esta fase nos encontramos todav\u00ed\u00ada hoy: es la fase del movimiento del t.l., desde 1900 aproximadamente en Estados Unidos (desde 1925 la National recreation Association); movimientos similares han nacido en B\u00e9lgica, Francia, Inglaterra y Alemania.<\/p>\n<p>III. Modos de configurar el tiempo libre<br \/>\n\u00abEsta es la cuesti\u00f3n capital, con qu\u00e9 acci\u00f3n llenar el ocio\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Pol\u00ed\u00adtica 8, 3; 1337b).<\/p>\n<p>El no hacer nada, el aburrimiento se ofrece aqu\u00ed\u00ad como la primera posibilidad; a este respecto en el resultado final es de poca importancia si la ociosidad se convierte en falta de ocio. \u00abLa pereza y la falta de ocio se corresponden entre s\u00ed\u00ad\u00bb (J. Pieper). En este aburrimiento (como en la acedia de Tom\u00e1s de Aquino: ST II-II q. 35 a. 3 ad 1), en el que el hombre intencionadamente pasa de largo ante su vida y peca contra el reposo del esp\u00ed\u00adritu en Dios, se funda el problema de la criminalidad juvenil, as\u00ed\u00ad como de la deshumanizaci\u00f3n (rebarbarizaci\u00f3n: M. Weber) de la industria del placer. De todos modos, si el no hacer nada se entiende como tiempo de descanso, se puede valorar positivamente como reposo, como preparaci\u00f3n para el aut\u00e9ntico ocio.<\/p>\n<p>En la configuraci\u00f3n pasiva del t.l. por el ofrecimiento masivo de bienes culturales (cine, radio, televisi\u00f3n, prensa) en la industria del placer, en determinados fen\u00f3menos del deporte y del turismo, esta cultura de consumo resulta problem\u00e1tica, pues hace superflua la propia actividad creadora (como camino peculiar que lleva al encuentro de s\u00ed\u00ad mismo), sobre todo porque el pasatiempo comercializado arrasa todas las murallas de lo privado (familia y televisi\u00f3n) y de la intimidad. Esta entrega a la pasividad y a la influencia de \u00abseductores secretos\u00bb radica a la postre en una actitud laboral privada de sentido, frustratoria, en una disposici\u00f3n a la acomodaci\u00f3n sin conciencia por parte del hombre extrovertido y en una cierta esclavitud bajo los lazos de las tendencias (propaganda, mentalidad de prestigio).<\/p>\n<p>La configuraci\u00f3n activa del t.l. (conversaci\u00f3n, lecturas instructivas, reuniones, aficiones, intentos art\u00ed\u00adsticos, cultivo del jard\u00ed\u00adn, juegos dom\u00e9sticos, distracci\u00f3n familiar, formaci\u00f3n de adultos, obras de caridad) hace que el hombre se encuentre a s\u00ed\u00ad mismo, mediante el desarrollo del hombre integral, mediante la reintegraci\u00f3n del hombre obligado a \u00absistemas secundarios\u00bb (H. Freyer). Cuando m\u00e1s \u00ed\u00adntegramente est\u00e9 presente el hombre en su acci\u00f3n, tanto m\u00e1s profundos ser\u00e1n la paz y el gozo. De ellos no brota el placer, pero s\u00ed\u00ad la verdadera diversi\u00f3n. Que en esta configuraci\u00f3n del t.l. debe existir asimismo espacio para la acci\u00f3n religiosa, en el silencio (oraci\u00f3n) y la celebraci\u00f3n festiva, tanto para el individuo como para la comunidad (liturgia), es cosa obvia por la estrecha relaci\u00f3n entre ocio y culto.<\/p>\n<p>IV. Problemas de la configuraci\u00f3n del tiempo libre<br \/>\n1. Los configuradores del tiempo libre<br \/>\nLas experiencias con Kraft durch Freude (desde 1933), con Opera nazionale Dopolavoro, y las organizaciones del U. en los Estados del bloque oriental, son suficientemente malas como para rechazar de antemano una configuraci\u00f3n del t.l. dirigida por el Estado. Asimismo el influjo de las empresas s\u00f3lo puede enjuiciarse con reservas, pues una omnipresencia de la empresa no es deseable. La configuraci\u00f3n del t.l. por obra de poderes econ\u00f3micos es muy problem\u00e1tica, pues en ellos la formaci\u00f3n de los hombres se sacrifica en gran medida a la rentabilidad. Ya que se trata de un estilo de t.l. ajeno a lo mercantil, esta esfera queda reservada sobre todo a los grupos portadores de la vida social, a las Iglesias y comunidades, etc. A base de una inteligencia aut\u00e9ntica de la subsidiariedad (con la erecci\u00f3n de albergues de juventud y campamentos, con la organizaci\u00f3n de viajes de vacaciones, de clubs, de escuelas superiores para el pueblo, con la formaci\u00f3n de adultos, y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de departamentos encargados del t.l. en las administraciones de las ciudades), esos grupos tienen la posibilidad de crear unas condiciones previas para la configuraci\u00f3n del t.l. que el individuo puede utilizar con aut\u00e9ntica libertad. No hay que olvidar la importancia de la familia, de las escuelas populares y profesionales (como lugares de ejercitaci\u00f3n en una conducta de t.l. acu\u00f1ada moralmente), y tambi\u00e9n de las Iglesias, que en este terreno deber\u00ed\u00adan comprometerse de una manera m\u00e1s consciente todav\u00ed\u00ada (en obras de Caritas, en la misi\u00f3n interior y en el trabajo con la juventud).<\/p>\n<p>2. L\u00ed\u00admites de la configuraci\u00f3n del tiempo libre<br \/>\nLa configuraci\u00f3n del t.l. tiene sus l\u00ed\u00admites en la responsabilidad para con la sociedad entera: atenci\u00f3n a la protecci\u00f3n de la juventud y observancia de las disposiciones correspondientes. Mediante una aut\u00e9ntica asc\u00e9tica de la configuraci\u00f3n del t.l. y de la formaci\u00f3n de la conciencia bajo este aspecto, la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica contribuir\u00ed\u00ada a un t.l. logrado, por estar configurado responsablemente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Rasch-Bauer (dir.), Freizeit und Erholung f\u00fcr alle (Wie 1951); R. Guardini, El hombre incompleto y el poder (Guad Ma); J. Pieper, Mu\u00dfe und Kult (Mn 41955); W. Sch\u00f6llgen, Sociolog\u00ed\u00ada y \u00e9tica de la diversi\u00f3n: Problemas morales de nuestro tiempo (Herder, Ba 1962); H. Freyer, Theorie des gegenw\u00e4rtigen Zeitalters (St 1955); V. Graf Bl\u00fccher, Freizeit in der industriellen Gesellschaft (St 1956); 0. v. Nell-Breuning, Arbeit und Mu\u00dfe: StdZ 160 (1956-57) 93-99; A. Mann, Arbeit und Mu\u00dfe. M\u00f6glichkeiten der Pers\u00f6nlichkeitsentfaltung f\u00fcr den Menschen in der heutigen Industrie (Baden-Baden 1957); L. H. A. Geck, Arbeitszeitentwicklung und Freizeitbewegung: Lebendige Seelsorge 8 (Fr 1957) 149-155; Th. Veblen, Theorie der feinen Leute (K\u00f6 1958); J. Habermas, Soziologische Notizen zum Verh\u00e4tnis von Arbeit und Freizeit: Konkrete Vernunft (ho-menaje a E. Rothacker), bajo la dir. de G. Funke (Bo 1958); M. Hollenbach, Mu\u00dfe in verwandelter Welt: StdZ 162 (1957-58) 81-92; K. Rahner, Advertencias teol\u00f3gicas en torno al problema de tiempo libre, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada IV, 467-494; K. v. Bismarck (dir.), Sonntag und Freizeit (Witten 1960); H. J. Knebel, Soziologische Strukturwandlungen im modernen Tourismus (St 1960); W. Sch\u00f6llgen, El tiempo libre como problema de la libertad en la sociedad humana: Etica concreta (Herder Ba 1964); H. E. Bahr, Totale Freizeit (St 1963); E. Weber, Das Freizeitproblem (Mn 1963) (Wbl.); D. Hanhart, Arbeiter in der Freizeit (Berna 1964); W. Strzelewicz, Juden in inhrer freien Zeit (Mn 1965); D.-L. Scharmann, Konsumverhalten von Jugendlichen (Mn 1965).<\/p>\n<p>Roman Bleistein<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[544] Es el tiempo de ocio, evasi\u00f3n o descanso que tiene una persona y para el que tambi\u00e9n es importante educarse. 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