{"id":14090,"date":"2016-02-05T09:20:20","date_gmt":"2016-02-05T14:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tomismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:20:20","modified_gmt":"2016-02-05T14:20:20","slug":"tomismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tomismo\/","title":{"rendered":"TOMISMO"},"content":{"rendered":"<p>[946]<br \/>\n Sistema teol\u00f3gico y filos\u00f3fico b\u00e1sico para expresar los misterios cristiano, persistentemente recomendado por los Papas y basado en la terminolog\u00ed\u00ada y en los conceptos aristot\u00e9licos, que Sto. Tom\u00e1s de Aquino supo \u00abcristianizar\u00bb de una forma creativa y profunda.<\/p>\n<p>    Mentes privilegiadas como las de Francisco de Vitoria, Melchor Cano, el Cardenal Cayetano, Juan de Santo Tom\u00e1s, Domingo B\u00e1\u00f1ez y Domingo Soto contribuyeron a convertirlo en forma com\u00fan de hablar en la Iglesia. Con frecuencia se ha contrapuesto el tomismo al agustinismo, adaptaci\u00f3n cristiana del plantonismo o a determinadas filosof\u00ed\u00adas como la de Francisco Su\u00e1rez que los jesuitas miraron con predilecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Pero tales encasillamientos, que pudieron tener cierto sentido en los tiempos medievales, ha perdido toda su raz\u00f3n de ser en la actualidad, debido a la pluralidad de actitud y al alejamiento de las escuelas prefijadas. En la actualidad lo que importa es la verdad en s\u00ed\u00ad misma, no la autoridad que la proclama. Desde la fe se reconoce la autoridad religiosa. Pero la Teolog\u00ed\u00ada se declara independiente y pone en duda la autoridad. Y esto a pesar de que Le\u00f3n XIII el a\u00f1o 1879 quiso hacer el tomismo \u00aboficial\u00bb en la Iglesia, con su Enc\u00ed\u00adclica \u00abAeterna Patris\u00bb.<\/p>\n<p>    (Ver Tom\u00e1s de Aquino. Santo)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En sentido estricto se trata del pensamiento de santo Tom\u00e1s de Aquino, pero m\u00e1s ampliamente indica el inter\u00e9s o las interpretaciones de este pensamiento en el terreno filos\u00f3fico y teol\u00f3gico. Se pueden definir algunos momentos decisivos de este pensamiento: a) el realismo moderado propio de la filosof\u00ed\u00ada griega y la primac\u00ed\u00ada del ser subsistente y absoluto en Dios, participado an\u00e1logamente en varios grados por las criaturas, de las que se distingue realmente sobre la base de la esencia; b) un sano dualismo en el que Dios es distinto del mundo, pero inmanente en \u00e9l con su presencia y su poder; en efecto, el ente creado es una s\u00ed\u00adntesis de acto y potencia, que se act\u00faa tras el influjo de las causas; mientras que el mundo material es materia y forma (hilemorf\u00ed\u00adsmo), el hombre est\u00e1 formado de alma y cuerpo unidos sustancialmente en un solo ente; c) la primac\u00ed\u00ada del entendimiento sobre la voluntad, con una visi\u00f3n racional del mundo y de sus leyes y una armon\u00ed\u00ada entre las leyes del ser y las del pensamiento; d) la distinci\u00f3n entre el orden natural y el sobrenatural: el hombre es elevado al orden sobrenatural por v\u00ed\u00ada de una \u00abpotencia obediencial\u00bb.<br \/>\nG. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: J B. Lotz, Tomismo, en CFT 1V 360368; P. Engelhardt, Tomismo, en SM, VI, 653-668; E. Gilson, El tomismo, Descl\u00e9e, Buenos Aires 1951; M. D. Chenu, Santo Tom\u00e1s de Aquino y la teolog\u00ed\u00ada, Espasa-Calpe, Madrid 1962; G. M. Manser, La esencia del tomismo, CSIC, Madrid 1953; O. Pesch, Tom\u00e1s de Aquino. L\u00ed\u00admite y grandeza de una teolog\u00ed\u00ada medieval, Herder, Barcelona 1992; P. P. Gilbert, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada medieval, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Por t. se entienden ante todo las escuelas y los sistemas de filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada que se apoyan en la doctrina o en el esp\u00ed\u00adritu de Tom\u00e1s de Aquino y que tienen su origen en \u00e9l. Aqu\u00ed\u00ad entendemos por t. la doctrina de Tom\u00e1s mismo, de la cual resaltaremos algunos puntos que representan una aportaci\u00f3n a discusiones actuales.<\/p>\n<p>I. La autoridad de Tom\u00e1s de Aquino<br \/>\n1. Los textos<br \/>\nRefiri\u00e9ndose a la formaci\u00f3n de los seminaristas, el CIC manda a los profesores que ense\u00f1en la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada identific\u00e1ndose con cl esp\u00ed\u00adritu, la doctrina y los principios del Doctor (can. 1366 \u00c2\u00a7 2; cf. can. 589 \u00c2\u00a7 1). En el decreto del concilio Vaticano ir Sobre la formaci\u00f3n de los sacerdotes, sin citar nombres, se habla con relaci\u00f3n a las disciplinas filos\u00f3ficas de \u00abuna herencia filos\u00f3fica permanentemente v\u00e1lida\u00bb (n.\u00c2\u00b0 15). En el \u00e1mbito de las disciplinas teol\u00f3gicas se habla, s\u00f3lo con relaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica sistem\u00e1tica, de un esfuerzo especulativo S. Thoma magistro. Se trata de una f\u00f3rmula de compromiso que, adem\u00e1s del car\u00e1cter ejemplar de su trabajo met\u00f3dico, quiere incluir tambi\u00e9n la importancia del contenido de su doctrina.<\/p>\n<p>2. Nota hist\u00f3rica<br \/>\nAl principio sin continuidad directa con los grandes comentaristas de Tom\u00e1s en el s. xvi (especialmente el cardenal Cayetano), se desarroll\u00f3 en los s. xviir y xix (ante todo en Italia y Alemania) un neotomismo (interesado preferentemente por la filosof\u00ed\u00ada) que recibi\u00f3 la aprobaci\u00f3n del magisterio eclesi\u00e1stico en la enc\u00ed\u00adclica de Le\u00f3n xiri Aeterni Patris (1879). Para la \u00abautoridad de Tom\u00e1s\u00bb el papa apel\u00f3 especialmente al concilio de Trento. La toma de posici\u00f3n eclesi\u00e1stica condujo a una intensificaci\u00f3n del trabajo hist\u00f3rico referente a la historia de la filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada en la edad media, pero condujo tambi\u00e9n a un tomismo escol\u00e1stico sin perspectiva hist\u00f3rica (y precisamente por ello accesible a influencias no controladas de la \u00e9poca).<\/p>\n<p>Junto a las escuelas tomistas (y en lucha con ellas) corre la tradici\u00f3n de aquellos pensadores que confrontan positivamente a Tom\u00e1s con el pensamiento de la \u00e9poca (moderna): F. v. Baader (Thomas-Studium 1821?); E. v. Kuhn (1806-1887); o la de aquellos que descubren el a priori ontol\u00f3gico, rechazado por el tomismo escol\u00e1stico (p. ej., del intellectus agens): A. Rosmini (1797-1855), J. Mar\u00e9chal (1878-1944); o la de aquellos tomistas \u00abdin\u00e1micos\u00bb (sobre todo franceses) y \u00abtranscendentales\u00bb (sobre todo alemanes) que est\u00e1n estimulados por dicho apriori.<\/p>\n<p>II. Lugar hist\u00f3rico y cuestiones centrales de Tom\u00e1s de Aquino<br \/>\n1. Filosof\u00ed\u00ada y evangelio<br \/>\nTom\u00e1s actu\u00f3 dentro de un \u00abrenacimiento\u00bb (del derecho romano en el s. xii, del -> aristotelismo en el s. xiii) y de un \u00abmovimiento evang\u00e9lico\u00bb (renovaci\u00f3n del texto y del esp\u00ed\u00adritu del evangelio). Con mayor fuerza sistem\u00e1tica que su maestro Alberto Magno, Tom\u00e1s piensa en medio de esta tensi\u00f3n. Adem\u00e1s abre a occidente &#8211; especialmente en la cristolog\u00ed\u00ada &#8211; la tradici\u00f3n de los padres griegos. Su creaci\u00f3n no es una s\u00ed\u00adntesis supratemporal, sino la edificaci\u00f3n lograda (aunque no terminada, pues est\u00e1 elabor\u00e1ndose hasta el fin) de la ciencia teol\u00f3gica con todo el instrumental de la \u00e9poca. Esa edificaci\u00f3n est\u00e1 orientada por el material y el esp\u00ed\u00adritu de la tradici\u00f3n, y, sin af\u00e1n revolucionario, apunta a un futuro que todav\u00ed\u00ada no hemos alcanzado.<\/p>\n<p>2. \u00bfCuesti\u00f3n de Dios como pregunta por el ser?<br \/>\nUna de las traducciones que han hecho \u00e9poca es la versi\u00f3n de Ex 3, 14 por los LXX: \u00abYo soy el que soy.\u00bb Aqu\u00ed\u00ad el Dios de la alianza, que se revela hist\u00f3ricamente, queda identificado con una palabra fundamental de la filosof\u00ed\u00ada griega, la cual ha sido cambiada de la forma neutra a la masculina. As\u00ed\u00ad Tom\u00e1s encuentra ya como dato previo que el nombre m\u00e1s adecuado a Dios es: \u00abEl que es\u00bb (ST 1 q. 13 a. 11). Pero se puede mostrar \u00abcon muchos fundamentos\u00bb&#8230; \u00abque Dios&#8230; es su ser\u00bb (ibid., q. 3 a. 4c), es decir, que su esencia es ser. Los tres motivos aducidos (en el lugar citado) no s\u00f3lo interpretan ontol\u00f3gicamente el nombre revelado de Dios: como (no causada) causa primera (para lo cual Tom\u00e1s en S. c. g. 1 13 se remite a Arist\u00f3teles), como actualidad pura (la interpretaci\u00f3n del ser propia de Tom\u00e1s), y como el que es por su esencia (y no por participaci\u00f3n; motivo plat\u00f3nico aplicado a la interpretaci\u00f3n al ser); sino que transforman tambi\u00e9n la ontolog\u00ed\u00ada en una \u00abmetaf\u00ed\u00adsica del Exodo\u00bb (Gilson): traducci\u00f3n del mundo aristot\u00e9lico del movimiento a un mundo en que todos los entes toman origen en el ser (cf. S. c. G. ii 6, 15); superaci\u00f3n de la idea aristot\u00e9lica de energeia, orientada a la esencia, mediante el car\u00e1cter de acto que tiene el ser; proyecci\u00f3n de las notas de las ideas al -\u00bb ser, interpretado corno acto.<\/p>\n<p>3. Creaci\u00f3n como dotaci\u00f3n del mundo con un ser aut\u00f3nomo<br \/>\nLa importancia teol\u00f3gica de esta compenetraci\u00f3n entre la cuesti\u00f3n de Dios y la del ser se descubre cuando preguntamos por el mundo como -> creaci\u00f3n. Tom\u00e1s encomienda la cuesti\u00f3n del origen temporal del mundo a las afirmaciones positivas de la revelaci\u00f3n y a la fe (-> escol\u00e1stica, D 11, 7), y concentra su pensamiento en la relaci\u00f3n del ente finito con el ente que es el ser mismo.<\/p>\n<p>El mundo como estructura de movimiento y de causas es la aparici\u00f3n de un mundo de entes en el que Dios, el ente que es, est\u00e1 presente en forma inmediata, \u00ed\u00adntima y permanente (ST I q. 8; q. 104). Dios no impulsa el mundo desde fuera (-> de\u00ed\u00adsmo), sino que por su presencia en \u00e9l fundamenta el juego permanente de causas y efectos (cf. S. c. G. 11 21, 111 67s). Dios muestra su grandeza en el hecho de que da a las cosas su ser y su propia operaci\u00f3n. Por el contrario, \u00abrebajar la perfecci\u00f3n de las criaturas equivaldr\u00ed\u00ada a rebajar la perfecci\u00f3n de la fuerza operante de Dios\u00bb (S. c. G. 111 69). Tom\u00e1s excluye todav\u00ed\u00ada m\u00e1s radicalmente la idea de una competencia entre Dios y el mundo, la cual pesa sobre nosotros desde el -> nominalismo: \u00abUn mismo efecto es causado por los agentes subordinados y por Dios: inmediatamente por ambos, aunque de manera distinta\u00bb (S. c. G. 111 70). A este respecto las causas subordinadas reciben su propio car\u00e1cter precisamente en su estar movidas por Dios. \u00abAs\u00ed\u00ad como Dios, al mover las causas naturales, no las priva de que sus acciones sean naturales, del mismo modo no priva a las causas voluntarias de que sus acciones sean voluntarias; es m\u00e1s, \u00e9l produce esto en ellas\u00bb (ST 1 q. 83 a. 1 ad 3). Si el modelo categorial de causa principal y causa instrumental usado por Tom\u00e1s ya no nos parece apropiado para caracterizar la autonom\u00ed\u00ada que el hombre operante recibe de Dios; otro pensamiento, que Tom\u00e1s en tiende tambi\u00e9n ontol\u00f3gicamente, puede mantener viva la actualidad de lo significado: el hombre, como agente dotado de raz\u00f3n y voluntad, es el representante de la bondad de Dios en el mundo (S. c. G. ii 46), el fin y el se\u00f1or del mundo (S. c. G. su 22; cf. tambi\u00e9n relaci\u00f3n entre -> Dios [F] y el mundo).<\/p>\n<p>4. Ley natural e historia<br \/>\nEl se\u00f1or\u00ed\u00ado del hombre es una dominaci\u00f3n de la raz\u00f3n sobre los \u00e1mbitos \u00abinferiores\u00bb que hay en \u00e9l y fuera de \u00e9l. Por su raz\u00f3n el hombre participa en el gobierno que Dios ejerce sobre el mundo por la providencia. \u00abLa providencia es el plan que late en la ordenaci\u00f3n de las cosas a su fin\u00bb (ST I q. 22 a. lc). Dios gobierna al mundo en cuanto lo dirige a su fin (ibid., q. 103, a. 1). La meta del universo, como fin universal, s\u00f3lo puede ser el bien universal, Dios (ibid., q. 103 a. 2). Si el hombre, el centro corp\u00f3reo-espiritual del mundo, alcanza su fin (cf. fin del -> hombre), tambi\u00e9n el mundo alcanza su meta. \u00abDios quiere que el hombre tenga la mano para que sirva a la raz\u00f3n, y que el hombre tenga la raz\u00f3n porque quiso que \u00e9ste exista, y quiso que exista a causa de la perfecci\u00f3n del mundo\u00bb (In Eph 1, lect. 1, n.\u00c2\u00b0 12). El hombre como criatura dotada de raz\u00f3n (est\u00e1 sometido a la providencia de Dios en el sentido especial de que \u00e9l participa de la providencia, en cuanto cuida de s\u00ed\u00ad mismo y de los dem\u00e1s\u00bb (ST i-ii q. 91 a. 2c). Esta participaci\u00f3n de la criatura racional en la \u00abley eterna\u00bb (ibid.), es decir, en la raz\u00f3n de Dios (1-1i q. 19 a. 4c), se llama \u00abley natural\u00bb (I-II q. 91 a. 2c).<\/p>\n<p>La naturaleza aqu\u00ed\u00ad considerada no es, por consiguiente, una construcci\u00f3n conceptual r\u00ed\u00adgida, ni un inventario metaf\u00ed\u00adsico, sino la esencia y la originalidad interna del hombre que planea y act\u00faa racionalmente, o sea, de la \u00abnaturaleza\u00bb que produce historia. La dimensi\u00f3n hist\u00f3rica se abre a la consideraci\u00f3n hermen\u00e9utica que ha presentado por primera vez el te\u00f3logo protestante U. Kuhn: \u00abLas exposiciones sobre la ley en general, sobre la ley eterna, la natural y la humana, est\u00e1n escritas mirando a la nueva ley como a su aut\u00e9ntico punto de direcci\u00f3n\u00bb (Via caritatis 229). Pero la \u00abley nueva\u00bb, la ley de la nueva alianza, \u00abes ante todo la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que se comunica a los que creen en Cristo\u00bb (ST I-II q. 106 a. 1). Eso es an\u00e1logo con la manera como la \u00abley natural\u00bb est\u00e1 dada en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo del hombre, para que \u00e9ste desde la libertad interior haga lo que es justo (ibid., ad 2). Esta perspectiva est\u00e1 llenada de contenido en la doctrina de los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo (i-ii q. 68): el hombre llenado de Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s de esos dones, est\u00e1 disponible interiormente para la llamada y la acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>5. Historia de la salvaci\u00f3n y sabidur\u00ed\u00ada contemplativa<br \/>\nLos tratados sobre la ley de la antigua alianza (i-ii q. 98-105) y la ley de la nueva alianza (I-II q. 106-108) est\u00e1n muy cerca de lo que hoy llamamos teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. Pero est\u00e1n notablemente separados de los otros tratados. La Summa theologica es una s\u00ed\u00adntesis, no siempre lograda, entre \u00ablas exposiciones totalmente ahist\u00f3ricas de la fe conocidas por Tom\u00e1s, (Abelardo) y las exposiciones hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas de la misma (Hugo de san V\u00ed\u00adctor, Pedro Comestor) en sus predecesores mediatos e inmediatos\u00bb (O.H. PESCH: LThK2 x 130). El intento de esta s\u00ed\u00adntesis \u00abes posible porque&#8230; ambos, el acontecer hist\u00f3rico y el sentido inteligible de ese acontecer, se basan en la sabidur\u00ed\u00ada del Dios que act\u00faa\u00bb (M. SECKLER, Heil in der Geschichte 35).<\/p>\n<p>III. Verdad del pensamiento y verdad de la revelaci\u00f3n<br \/>\n1. Verdad del enunciado, verdad ontol\u00f3gica y la \u00abverdad\u00bb de! Evangelio de Juan<br \/>\nEl intento de hallar en la historia de la salvaci\u00f3n una inteligibilidad supratemporal brota del esfuerzo occidental, iniciado desde el s. ii, por interpretar la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica a trav\u00e9s de los profetas y de Jesucristo bajo el horizonte de la concepci\u00f3n griega (sobre todo del platonismo medio y del neoplatonismo) de la verdad. La alta edad media y con ello Tom\u00e1s recibieron de la tradici\u00f3n previa: la comprensi\u00f3n ontol\u00f3gica de la verdad, que se remite a Agust\u00ed\u00adn: \u00abVerdad es lo que (propiamente) es\u00bb, la idea aristot\u00e9lica, proseguida por Boecio, por Anselmo de Canterbury y por una parte de la literatura escol\u00e1stica, seg\u00fan la cual la verdad del pensamiento consiste en afirmar o negar que una cosa es lo que es o lo que no es; la \u00abjerarqu\u00ed\u00ada\u00bb de las m\u00faltiples cosas \u00abverdaderas\u00bb, desde la verdad subsistente en Dios hasta la verdad del discurso humano, tal como la expuso Anselmo en su leid\u00ed\u00adsimo di\u00e1logo De veritate; los esfuerzos de Guillermo de Auxerre y de sus seguidores por fundamentar la fe en la verdad primera; y, finalmente, las afirmaciones del Evangelio de Juan, interpretadas por la tradici\u00f3n a la luz de la respectiva concepci\u00f3n de la verdad, especialmente la contenida en la frase del Se\u00f1or: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14, 6). El pensamiento aristot\u00e9lico recibe en Tom\u00e1s una especie de funci\u00f3n catalizadora, sin llegar a ser simplemente predominante.<\/p>\n<p>2. Significaci\u00f3n y l\u00ed\u00admite de la verdad de los enunciados<br \/>\nLa cuesti\u00f3n contempor\u00e1nea de la verdad, preparada por Anselmo de Canterbury y planteada expresamente por Alberto Magno, se puede formular: \u00bfLas distintas cosas que llamamos \u00abverdaderas\u00bb reciben este t\u00ed\u00adtulo s\u00f3lo por su relaci\u00f3n con la \u00fanica verdad en s\u00ed\u00ad (Dios), o en virtud de algo que hay en ellas mismas? Tom\u00e1s contesta: \u00abHay una verdad, a saber, la divina, que como origen eficiente y ejemplar hace que sean verdaderas todas las cosas; sin embargo, hay distintas verdades en las cosas creadas, por las cuales \u00e9stas se llaman verdaderas en s\u00ed\u00ad\u00bb (formaliter: Sent. 1 d. 19, 5, 2 sol.). Pero dentro de lo creado llamamos verdaderos (en el sentido de rectos) primariamente los enunciados que corresponden a las cosas. As\u00ed\u00ad, verdad es una relaci\u00f3n que se funda en el ser de la cosa y que alcanza su plenitud en la intelecci\u00f3n expresada en el juicio. En la c\u00e9lebre primera Quaestio disputata de veritate, Tom\u00e1s investiga el ente como tal, si en el ser del ente mismo hay una relaci\u00f3n en virtud de la cual \u00e9ste debe llamarse \u00abverdadero\u00bb y que se desarrolla en las referencias de enunciados verdaderos a estados verdaderos de cosas (es decir, expresados acertadamente con los enunciaodos). Esta relaci\u00f3n fundamental se concentra en el \u00abalma\u00bb, que, siendo ella misma un ente, est\u00e1 abierta a todo ente, y con ello se pone en relaci\u00f3n consigo misma, dobl\u00e1ndose sobre s\u00ed\u00ad misma como lugar de reuni\u00f3n de todos los entes (cf. adem\u00e1s de De ver. 1, 1: De ver. 10, 8).<\/p>\n<p>La pertenencia mutua entre el ser del ente y el ser del alma (o raz\u00f3n), mostrada como \u00abverdad\u00bb fundamental (trascendental), est\u00e1 a su vez fundamentada trascendentalmente en la \u00abverdad primera\u00bb como presencia de Dios mismo (De ver. 1, 7; ST i q. 16 a. 5). El ser de todo ente es aquella \u00abrealidad\u00bb que como \u00abluz\u00bb hace presente el ente a la raz\u00f3n (cf. In librum de causis, prop. 6); el entendimiento agente es aquella \u00abparticipaci\u00f3n de la luz increada\u00bb (ST i q. 84 a. 5c) en virtud de la cual el hombre tiene siempre presente el ser. Puesto que esta presencia se expresa en el \u00abprincipio de contradicci\u00f3n\u00bb, la verdad de todo enunciado&#8230; puede reducirse sobre todo al principio: \u00abLa afirmaci\u00f3n y la negaci\u00f3n de lo mismo no son simult\u00e1neamente verdaderas\u00bb (Avicena)\u00bb (Sent 1 d. 19, 1 sol.).<\/p>\n<p>Puesto que el lugar aut\u00e9ntico de la verdad intramundana es el entendimiento que afirma o que niega (ST i q. 16 a. 2 entre otros pasajes), esa verdad debe caracterizarse de cara a \u00e9ste y no de cara a \u00abprincipios eternos\u00bb o a \u00abestados ideales de cosas\u00bb, es decir, ha de entenderse como finita, temporal (ibid., q. 16 a. 7 entre otros lugares) y mutable (ibid., q. 16, a. 8, etc).<\/p>\n<p>3. La \u00abverdad primera\u00bb como fundamento de la fe<br \/>\nLa cuesti\u00f3n de la \u00abverdad de la fe\u00bb para Tom\u00e1s no es primariamente la pregunta por la verdad de los enunciados de fe. Estos tienen una funci\u00f3n mediadora, que debe esclarecerse hermen\u00e9uticamente (4). El tratado m\u00e1s maduro sobre la fe (ST 11-ii q. 1-16) empieza con la cuesti\u00f3n de si el objeto de la fe es la verdad primera (ibid., q. 1 a. 1). Este planteamiento probablemente fue introducido en la discusi\u00f3n escol\u00e1stica gracias a f\u00f3rmulas de Guillermo de Auxerre. Se hizo general la definici\u00f3n: \u00abFe es asentir a la verdad primera por ella misma y por encima de todas las (dem\u00e1s) cosas.\u00bb Guillermo probablemente quiso destacar la referencia a Dios de la fe como virtud teologal y distinguirla de las otras virtudes teologales (la esperanza y la caridad). En sus distintas f\u00f3rmulas \u00e9l caracteriza la \u00abverdad primera\u00bb como la luz que irradia los art\u00ed\u00adculos de la fe en el alma y que ilumina desde ellos, y como la autoridad fidedigna, que exige obediencia.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n a la que contesta Tom\u00e1s surge por el hecho de que los pensadores de la alta escol\u00e1stica en su primer per\u00ed\u00adodo ven en la verdad primera no s\u00f3lo el principio y el fin de la fe, sino, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n el medium de la misma. Esta \u00abmediaci\u00f3n\u00bb a trav\u00e9s de la \u00abverdad primera\u00bb debe caracterizar precisamente l\u00e4 inmediatez de la adhesi\u00f3n a Dios. En vez de medium puede decirse tambi\u00e9n ratio credendi, fundamento de la fe.<\/p>\n<p>Ya en el Comentario a las Sentencias (3 d. 24, 1, 1 sol.) Tom\u00e1s desplaza el acento desde la ratio credendi, el fundamento (subjetivo) de la fe, a la ratio obiecti, el fundamento de los objetos de la fe: primero Dios mismo como aquello que centralmente se cree. En De ver. 14, 8 Tom\u00e1s explica el sentido del fundamento de la fe mediante el concepto de testimonio: Dios, que da testimonio de s\u00ed\u00ad mismo, y en el testimonio hace participar de su verdad, es medium y obiectum (ibid., ad 9). La mediaci\u00f3n se produce en el acto de dar testimonio de s\u00ed\u00ad mismo, el objeto es lo atestiguado en la testificaci\u00f3n. En la ST II-II q. 1 a. 1 cc Tom\u00e1s pone completamente la relaci\u00f3n de medium y obiectum en el ser del Dios que se revela. En cuanto este enfoque \u00abdesde la cosa cre\u00ed\u00adda\u00bb tiene la primac\u00ed\u00ada sobre el enfoque \u00abdesde el creyente\u00bb (ibid., q. 1 a. 2c), Tom\u00e1s remite a aquel fundamento de la fe que no est\u00e1 \u00abfrente al\u00bb hombre, sino que, en general, abre por primera vez el espacio en el que se hallan enfrente el creyente y lo cre\u00ed\u00addo. Este fundamento es la \u00abverdad primera\u00bb, cuya apertura de s\u00ed\u00ad misma a trav\u00e9s de la luz de la fe en el hombre y a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica conduce al asentimiento de la fe (cf. In Boethii De Trinitate 3, 1 ad 4).<\/p>\n<p>4. Hermen\u00e9utica de la mediaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n<br \/>\nDios hace en el portador de la revelaci\u00f3n &#8211; el profeta, Jesucristo, el ap\u00f3stol &#8211; la traducci\u00f3n de su propia comunicaci\u00f3n al lenguaje (cf. De ver. 12; S. c. G. iii 154; ST ii-ii q. 171ss). La forma verbal de la -> revelaci\u00f3n se concentra en el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico de la fe (ST II-II q. 1 a. 6ss), con sus art\u00ed\u00adculos de fe. Un art\u00ed\u00adculo de fe es un miembro y un principio de articulaci\u00f3n de la totalidad, en s\u00ed\u00ad indivisible y mediada ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente, del Dios que se revela (cf. ibid., q. 1 a. 6). En las Sagradas Escrituras est\u00e1n tanto el contenido de estos art\u00ed\u00adculos, como tambi\u00e9n muchas cosas que sirven a la manifestaci\u00f3n de ese contenido (ibid., ad 1). Puesto que \u00abla verdad de fe est\u00e1 contenida dispersamente en la Sagrada Escritura, bajo m\u00faltiples maneras de expresi\u00f3n y a veces s\u00f3lo oscuramente\u00bb (ibid., q. 1 a. 9 ad 1), se requiere la profesi\u00f3n de fe de la Iglesia (ibid., ad 3). Esta ha de atenerse totalmente a \u00abla doctrina de Cristo y de los ap\u00f3stoles\u00bb, \u00aben la que la verdad de fe est\u00e1 suficientemente desarrollada\u00bb (ibid., q. 1 a. 10 ad 1). Y por la mediaci\u00f3n de Cristo y de los ap\u00f3stoles est\u00e1 vinculada a la \u00abverdad primera\u00bb. Cada creyente, a trav\u00e9s del acontecer de la mediaci\u00f3n, que garantiza la identidad y la determinaci\u00f3n del contenido de la verdad, participa de la verdad primera misma. Pues \u00abla fe se adhiere a todos los art\u00ed\u00adculos de la fe por un mismo medio de conocimiento: por la verdad primera, que nos es presentada en la Escritura, la cual se entiende correctamente seg\u00fan la norma de la Iglesia\u00bb (ibid., q. 5 a. 3 ad 2). Con ello no o\u00ed\u00admos las palabras de Dios, sino que como miembros de la Iglesia participamos de un acontecer verbal que se realiza por la acci\u00f3n de Dios y en el que se manifiesta la verdad primera (ibid., c).<\/p>\n<p>En este acontecer verbal la autoridad doctrinal de la Iglesia est\u00e1 ligada de forma tal a la Sagrada Escritura, que puede interpretar sus enunciados de fe seg\u00fan las discusiones de una \u00e9poca para la salvaci\u00f3n de los creyentes (ibid., q. 1 a. 10 ad 1). La Iglesia es sujeto de la fe (ibid., q. 1 a. 9 ad 3) y no objeto de la fe en sentido aut\u00e9ntico (ibid., ad 5). El objeto de la fe es el acontecer de la santificaci\u00f3n producido en la Iglesia por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (ibid., q. 1 a. 8c).<\/p>\n<p>5. Teolog\u00ed\u00ada negativa y la dial\u00e9ctica de las \u00abtres v\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 valor concede Tom\u00e1s dentro de este acontecer de la santificaci\u00f3n a los enunciados de fe (o de la teolog\u00ed\u00ada) y a su verdad? Por un lado, interpreta el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb de la fe como un asentimiento a enunciados que son afirmados como verdaderos sin ning\u00fan temor de que lo contrario pueda ser cierto (cf. ibid., q. 1 a. 2-4; q. 2 a. 1). Por otro lado, acent\u00faa con Agust\u00ed\u00adn que este asentimiento contin\u00faa siendo cogitatio, es decir, pensamiento interrogante hasta que la contemplaci\u00f3n eterna sustituya la fe (ibid., q. 2 a. 1). Tom\u00e1s sit\u00faa incluso toda la doctrina de Dios, es decir, toda la teolog\u00ed\u00ada, bajo el motivo director \u00abde que de Dios no podemos saber lo que es, sino s\u00f3lo lo que no es\u00bb (ST 1 q. 3 prol.). Y este conocimiento negativo mismo es s\u00f3lo \u00abalgo as\u00ed\u00ad como conocimiento\u00bb (S. c. G. i 14). Pero la fe es capaz de penetrar, de una manera no racional, a trav\u00e9s de lo que es enunciable y llegar \u00aba la cosa en s\u00ed\u00ad\u00bb, es decir, a Dios (ST si-ii q. 1 a. 2 ad 2). As\u00ed\u00ad la fe y la teolog\u00ed\u00ada que la interpreta parecen ser actos peculiares que fluct\u00faan entre el saber y el no saber. \u00bfC\u00f3mo hay que explicarlas m\u00e1s de cerca?<br \/>\nLos enunciados de la fe no escapan a la ley del pensar y del decir humanos, a la ley de la vinculaci\u00f3n a la experiencia sensible. Sin embargo, es posible un salto a lo supraemp\u00ed\u00adrico (S. C. G. 1 3). Esta posibilidad es interpretada por Tom\u00e1s, apelando al Pseudo-Dionisio, como un triple paso dial\u00e9ctico. Los predicados que han de caracterizar las propiedades de Dios \u00abse afirman de \u00e9l en tres maneras. Primero afirmando, de manera que podemos decir: \u00abDios es sabio\u00bb; esto debe afirmarse de Dios porque en \u00e9l est\u00e1 el modelo de toda la sabidur\u00ed\u00ada, que irradia desde \u00e9l. Pero, puesto que la sabidur\u00ed\u00ada no est\u00e1 en Dios tal como nosotros la entendemos y designamos, puede con raz\u00f3n ser negada, de manera que cabe decir: \u00abDios no es sabio.\u00bb Pero como, a su vez, la sabidur\u00ed\u00ada no es negada de Dios porque carezca de ella, sino porque est\u00e1 en \u00e9l por encima de todo lo que nosotros podemos pensar y decir, debemos afirmar necesariamente: \u00abDios es supersabio\u00bb\u00bb (De pot. 7, 5 ad 2). Lo dicho sobre los predicados tambi\u00e9n tiene validez para el sujeto de los enunciados teol\u00f3gicos (ST 1 q. 1 a. 7). Pues \u00abla palabra \u00abDios\u00bb ha sido introducida para designar algo que est\u00e1 por encima de todo, algo que es el origen de todo y que es distinto de todo como lo absolutamente diverso. Pues, en efecto, esto quieren designar aquellos que llaman \u00abDios\u00bb a este \u00abalgo\u00bb\u00bb (ibid., q. 13 a. 8 ad 2). Es decir, Dios, que es conocido en su existencia como origen de todo, es conocido aqu\u00ed\u00ad a la vez como el totalmente diverso y de todo lo cognoscible y elevadosobre ello. El \u00fanico progreso de este conocimiento radica en las negaciones cada vez m\u00e1s precisas (S. c. G. 1 14). \u00abY por ello la posibilidad suprema del conocimiento humano sobre Dios es que el hombre sabe que de Dios nada sabe, en cuanto conoce que, lo que Dios es, supera todo lo que de \u00e9l conocemos\u00bb (De pot. 7, 5 ad 14).<\/p>\n<p>IV. La concepci\u00f3n del hombre en la tensi\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada<br \/>\n1. El logro de la existencia humana (beatitudo), punto cardinal de la teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa posibilidad m\u00e1xima del hombre en su existencia terrena es abrirse, en la dial\u00e9ctica de saber y no saber, a la comunicaci\u00f3n de -> Dios [E] mismo. La teolog\u00ed\u00ada de Tom\u00e1s, que se interesa solamente por Dios, trata del hombre porque \u00e9ste \u00abest\u00e1 ordenado a Dios como origen y fin\u00bb (ST 1 q. 1 a. 7c), porque est\u00e1 destinado a aquella consumaci\u00f3n en la que Dios se da como objeto de una visi\u00f3n inmediatamente (ST I q. 12; 1-11 q. 2 a. 8; q. 3 a. 8), porque la encarnaci\u00f3n de Dios fundamenta la uni\u00f3n contemplativa del hombre con \u00e9l (S. c. G. 1v 54), porque esta uni\u00f3n con Dios es el \u00fanico logro pleno de la existencia humana (S. c. G. 111 48ss).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad en la fe se trata del ser de Dios, en el que consistir\u00e1 nuestra felicidad, y de la providencia de Dios, por la que \u00e9l nos lleva a esta felicidad (ST II-II q. 1 a. 7). El movimiento de la esperanza, que se conf\u00ed\u00ada a la direcci\u00f3n divina, lleva al disfrute de Dios; \u00abpues de \u00e9l podemos esperar nada menos que su propia realidad\u00bb (ibid., q. 17 a. 2). Y \u00abpuesto que hay realmente una comunidad del hombre con Dios, en cuanto \u00e9l nos comunica su bienaventuranza, sobre esta comunidad debe fundamentarse una amistad\u00bb, que llamamos caritas (ibid., q. 23 a. 1). La palabra \u00abamigos\u00bb ha sido pronunciada por Jes\u00fas (ibid., q. 23 a. 1: Jn 15, 15), que \u00aben \u00e9l mismo nos ha mostrado el camino de la verdad, por el cual nosotros, a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, podemos llegar a la bienaventuranza\u00bb (ST n1 prol.).<\/p>\n<p>2. \u00abDesiderium naturale\u00bb como situaci\u00f3n fundamental<br \/>\nTom\u00e1s estudia la tradici\u00f3n filos\u00f3fica con miras a este logro definitivo de la existencia humana. El motivo plat\u00f3nico del eros bajo la forma de la aspiraci\u00f3n agustiniana a la felicidad, la exigencia aristot\u00e9lica y neoplat\u00f3nica de saber y de contemplaci\u00f3n, la concepci\u00f3n antigua y medieval de una naturaleza dirigida a un fin, se junta en la expresi\u00f3n clave desiderium naturale. Esta es para Tom\u00e1s la aspiraci\u00f3n, que inhabita en el esp\u00ed\u00adritu humano, aspiraci\u00f3n al ser permanente (ST 1 q. 75 a. 6; S. c. G. 11 55), la cual brota de la percepci\u00f3n del \u00abser por antonomasia\u00bb (Q. disp. De anima 14c) y experimentable bajo la forma, doble y una, de la tendencia a la felicidad y a la contemplaci\u00f3n de la verdad primera (Sent. 4 d. 49; S. c. G. tii 25ss, entre otros lugares). Este \u00abdeseo natural\u00bb no debe atribuirse a una potencia particular del hombre. Es, m\u00e1s bien, una situaci\u00f3n fundamental de la existencia humana, la cual est\u00e1 determinada por el ser en su totalidad como digno de ser apetecido y apunta constantemente m\u00e1s all\u00e1 del ofrecimiento finito de perfecci\u00f3n que encontramos en cada ente. Como \u00abmovimiento abierto hacia el futuro\u00bb (Q. disp. De spe 1 ad 6) puede concretarse en la resignaci\u00f3n, en la desesperaci\u00f3n, o en la esperanza (cf. S. c. G. III 48, lv 54).<\/p>\n<p>3. Esperanza como realizaci\u00f3n y expectaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n<br \/>\nLa esperanza como actitud fundamental de la respuesta humana, como virtud, s\u00f3lo puede encontrarse all\u00ed\u00ad donde el hombre, habiendo cre\u00ed\u00addo en la comunicaci\u00f3n de Dios mismo en Cristo, se dirige a Dios como al amigo que le posibilita el logro \u00faltimo de su existencia, al que \u00e9l no puede llegar por s\u00ed\u00ad mismo, de tal manera que se lo entrega como una posibilidad propia (ST 11-11 q. 17). Esa esperanza de la salvaci\u00f3n, con su certeza no intelectual, contiene aquella confianza que Lutero experimenta y considera como el distintivo decisivo de la fe. Esta esperanza, como la fe fiducial de Lutero, es entendida desde el hombre particular, porque s\u00f3lo el hombre particular puede asumir su suprema posibilidad como don del Dios auxiliador. Tom\u00e1s pregunta de propio si tambi\u00e9n se puede esperar para otro y contestar: \u00abSi se presupone la uni\u00f3n del amor con otro, entonces uno puede esperar y apetecer tambi\u00e9n para otro igual que para s\u00ed\u00ad mismo; y en este sentido uno puede esperar para otro la vida eterna, en cuanto est\u00e1 unido con \u00e9l por el amor\u00bb (ibid., q. 17 a. 3).<\/p>\n<p>Evidentemente, tambi\u00e9n podemos trazar las l\u00ed\u00adneas del pensamiento de Tom\u00e1s incluyendo las dimensiones de la esperanza en aquel \u00abnosotros\u00bb que est\u00e1 constituido por la preeminencia del bien com\u00fan sobre el bien particular. Pues \u00abel \u00faltimo fin de una multitud ordenada no es vivir de acuerdo con la virtud, sino, mediante una vida virtuosa, llegar a la bienaventuranza contemplativa de Dios\u00bb (De reg. princ. i 15). Lo que es justo debe realizarse en com\u00fan, para alcanzar un orden de paz en el que los hombres se ayuden para lo verdadero y se estimulen para lo bueno (S. c. G. 111 128). Esta ordenaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica prepara \u00abaquella sociedad bienaventurada que llamamos \u00abJerusal\u00e9n celestial\u00bb\u00bb (De car. 2c).<\/p>\n<p>4. Antropolog\u00ed\u00ada y escatolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n hist\u00f3rica de Tom\u00e1s de Aquino se ilumina de golpe cuando el inter\u00e9s antropol\u00f3gico y la tradici\u00f3n teol\u00f3gica entran en conflicto. Este conflicto se nota, p. ej., en los argumentos sorprendentemente numerosos por los que se demuestra c\u00f3mo para la felicidad perfecta del hombre se requiere tambi\u00e9n el cuerpo (I-II q. 4 a. 5 arg. 1-6). En el plano teol\u00f3gico se trata de la discusi\u00f3n con los \u00abgriegos\u00bb (cf. S. c. G. Iv 91; De rationibus fidei 3). M\u00e1s intensa es la tensi\u00f3n entre la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica y la teolog\u00ed\u00ada. \u00abEl alma sin el cuerpo no tiene la perfecci\u00f3n correspondiente a su naturaleza (1-11 q. 4 a. 5 arg. 1; cf. arg. 2). \u00abEl alma sin el cuerpo no es hombre\u00bb (arg. 3). Las respuestas (que no nos satisfacen) quieren mostrar c\u00f3mo la visi\u00f3n espiritual de Dios en su esencia constituye ya lo esencial de la consumaci\u00f3n bienaventurada y c\u00f3mo, en principio, el ser del hombre entero queda afectado por esta consumaci\u00f3n (ad 2). Pero por la -> resurrecci\u00f3n aumentar\u00e1 extensivamente la bienaventuranza eterna (ad 5). El hombre perfecto es solamente aquel cuyo cuerpo glorificado sirve en plena armon\u00ed\u00ada al esp\u00ed\u00adritu y lo expresa (1-11 q. 4 a. 6; cf. Suppl. 80ss; Sent. 4 d. 44, 1, 2, q. 1).<\/p>\n<p>5. \u00bfEspecie individuada o persona?<br \/>\nEl conflicto llega, a causa del inter\u00e9s teol\u00f3gico, tambi\u00e9n a la -> antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica misma. El cuerpo pertenece a la consumaci\u00f3n y, sin embargo, es limitante en virtud de su materialidad. El hombre individual aparece como un caso limitado del ser humano (cf. S. c. G. i 44; in 65); y al mismo tiempo, en analog\u00ed\u00ada con Dios y con los \u00e1ngeles, es persona, \u00absubstancia individual de una naturaleza racional\u00bb (ST 1 q. 29 a. 1 arg. 1, seg\u00fan Boecio). El uso de la palabra \u00abpersona\u00bb en la -> cristolog\u00ed\u00ada y en la doctrina de la Trinidad desde la Iglesia antigua, obliga al te\u00f3logo a elaborar el punto de partida an\u00e1logo en la concepci\u00f3n filos\u00f3fica del hombre. Tom\u00e1s empieza en la experiencia de la libertad como \u00abdominio sobre la propia acci\u00f3n\u00bb (ibid., q. 29 a. 1 c) y desde all\u00ed\u00ad descubre la mismidad (cf. ibid., q. 29 a. 3 ad 1) de la persona. Por consiguiente, el hombre como persona no es un caso particular de una especie, sino por definici\u00f3n, siempre un individuo singular (cf. ibid., q. 29 a. 1 arg. 1 y ad 1; Q. disp. De pot. 9, 2 ad 1). Tom\u00e1s no hizo de este punto de partida, en el cual est\u00e1 ya dise\u00f1ada previamente la historia de la ontolog\u00ed\u00ada moderna de la libertad, el fundamento de su antropolog\u00ed\u00ada, pero sac\u00f3 de all\u00ed\u00ad consecuencias para el hombre como sujeto de acci\u00f3n moral. Si, ya desde el punto de partida hermen\u00e9utico, entendemos el pensamiento de Tom\u00e1s como un proceso, entonces, con el Tom\u00e1s que apunta a la edad moderna y que vive de la tradici\u00f3n, podemos pensar hoy contra el Tom\u00e1s estancado en la tradici\u00f3n (imagen creada en parte por motivos de autoridad). Ahora bien, este Tom\u00e1s as\u00ed\u00ad entendido no supo sistematizar plenamente la direcci\u00f3n en que se mov\u00ed\u00ada su pensamiento.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. OBRAS: Colecciones cr\u00ed\u00adticas: Editio Leonina, hasta ahora 17 vols. (R 1882 ss). &#8211; Importantes ediciones cr\u00ed\u00adticas: Super de causis, ed. H. D. Saffrey (Fri &#8211; Lv 1954); Super Boethii De trinitate, ed. Decker (Lei 21959). &#8211; Las m\u00e1s importantes ediciones manuales; Marietti, Opera omnia, hasta ahora 28 vols. (Tn 1948 ss). &#8211; Ediciones en lat\u00ed\u00adn-alem\u00e1n: Summa Theologica (Die Deutsche Thomasausgabe), hasta ahora 28 vols. (Sal &#8211; Hei &#8211; Graz 1933 ss); Compendium theologiae, ed. R. Tannhof (Hei 1963); Summa contra Gentiles (en preparaci\u00f3n) (Darmstadt); Ediciones en lat\u00ed\u00adn-castellano: Suma Teol\u00f3gica (Biblioteca de Autores Cristianos 18 vols.) Ma 1958 ss; Suma Contra Gentiles, 2 vols (BAC Ma 1952);<br \/>\n&#8211; 2. INTRODUCCIONES: A.-D. Sertillanges, La Philosophie de S. Thomas (P 1907); M.-D. Chenu, Introduction a l&#8217;\u00e9tude de S. Thomas (Montreal &#8211; P 1950); Henry (dir.), Iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica, 3 vols (I Ba 31967, II Ba 21962, III Ba 21964); P. Grenet, Le Thomisme (P 1953); J. Pieper, Hinf\u00fchrung zu Thomas von Aquin (Mn 1958); H. F. Dondaine &#8211; D. Schl\u00fcter &#8211; O. H. Pesch, Thomas von Aquin: LThK2 X 119-134; O. H. Fesch &#8211; D. Schl\u00fcter, T.: ibid. 157-167.<\/p>\n<p>&#8211; 3. BIOGRAF\u00ed\u008dAS: A. Walz, Thomas von Aquin (Bas 1953); W. P. Eckert, Das Leben des hl. Thomas von Aquin, erz\u00e4hlt von Wilhelm von Tocco, und andere Zeugnisse zu seinem Leben (D 1965).<\/p>\n<p>&#8211; 4. IMPORTANTES MONOGRAF\u00ed\u008dAS FILOS\u00ed\u201cFICAS: G. Siewerth, Der Thomismus als Identit\u00e4tssystem (F 1939, 21961); K. Rahner, Esp\u00ed\u00adritu en el mundo. Metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento finito seg\u00fan santo Tom\u00e1s de Aquino (Herder Ba 1963); idem, Oyente de la pa-labra (Herder Ba 1967); L. Oeing-Hanroff, Ens et unum convertuntur (Mr 1953); W. Kluxen, Philosophische Ethik bei Thomas von Aquin (Mz 1964).<\/p>\n<p>&#8211; 5. MONOGRAF\u00ed\u008dAS TEOL\u00ed\u201cGICAS ACTUALES: M. Seckler, Instinkt und Glaubenswille nach Thomas von Aqum (Mz 1961); St. Pf\u00fcriner, Luther und Thomas im Gespr\u00e4ch. Unser Heil zwischen Gewi\u00dfheit und Gef\u00e4hrdung (Hei (Hei 1961); C.-J. Geifre, Theologie naturelle et R\u00e9v\u00e9lation dans la connaissance du Dieu Un: Cahiers de 1&#8217;Actualit\u00e9 religieuse 16 (Ton 1961) 297-317; M. Seckler, Das Heil in der Geschichte. Geschichtstheologisches Denken bei Thomas von Aquin (Mn 1964); U. K\u00fchn, Via Caritatis. Theologie des Gesetzes bei Thomas von Aquin (G\u00f6 1965); H. Vorster, Das Freiheitsverst\u00e4ndnis bei Thomas von Aquin und Martin Luther (G\u00f6 1965); O. H. Pesch, Theologie der Rechtfertigung bei Martin Luther und Thomas von Aquin (Mz 1966); J. Pieper, Actualidad del Tomismo (Rialp Ma).<\/p>\n<p>&#8211; 6. SOBRE LA ANTROPOLOG\u00ed\u00adA: 1. Legrand, L&#8217;univers et l&#8217;homme dans la philosophie de S. Thomas, 2 vols. (Bru &#8211; P 1946); G. Siewerth, Thomas von Aquin. Die menschliche Willensfreiheit (D 1954) (Selecci\u00f3n de textos: Exposici\u00f3n completa de la doctrina to-mista sobre la libertad); N. Hinske, Thomas von Aquin: De Homine, bajo la dir. de M. Landmann (Fr &#8211; Mn 1961) 112-130; P. Engelhardt (dir.), Sein und Ethos (Mz 1963) (varios estudios); idem, Der Mensch und seine Zukunft: Die Frage nach dem Menschen (homenaje a M. M\u00fcller) (Fr &#8211; Mn 1966) 352-374.<\/p>\n<p>Paulus Engelhardt<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es la cosmovisi\u00f3n formulada por Tom\u00e1s de Aquino (1225\u20131274). La teolog\u00eda tomista trata de la verdad acerca de la autoridad de la revelaci\u00f3n; la filosof\u00eda tomista trata de la verdad accesible a la raz\u00f3n sin la ayuda de la revelaci\u00f3n. Dios es el elemento unificador en la teolog\u00eda y la filosof\u00eda, porque la fuente de toda la verdad debe al mismo tiempo ser la fuente de todo el ser. As\u00ed, la revelaci\u00f3n y la raz\u00f3n no pueden estar en contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evitando a Plat\u00f3n y reviviendo a Arist\u00f3teles, Tom\u00e1s de Aquino neg\u00f3 que el hombre gozara de un conocimiento innato de la existencia de Dios. La raz\u00f3n debe inferir la existencia de Dios a partir de los efectos de Dios en la naturaleza. Aquino defendi\u00f3 cinco pruebas acerca de la existencia de Dios. Estas pruebas se derivan del movimiento, causa eficiente, potencialidad, grados del ser y teleolog\u00eda. Estos cinco argumentos se reducen a uno: la raz\u00f3n suficiente para cualquier ser existente implica necesariamente el ser de Dios. Si alguna cosa existe, necesariamente existe algo; porque de la nada, nada puede venir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que la esencia de Dios excede la capacidad de la mente humana, la raz\u00f3n \u00fanicamente puede enumerar los atributos divinos. Dios es conocido por lo que \u00e9l no es. \u00c9l no est\u00e1 en el tiempo; \u00e9l no tiene materia ni potencia. En resumen, Dios es un ser simple. La simplicidad excluye todo lo que no sea reducible al ser como tal. Dios es ser en s\u00ed mismo, mientras que todo lo dem\u00e1s deriva su ser de Dios. El ser creado es bueno porque refleja la bondad inherente de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n s\u00f3lo es capaz de comprender oscuramente la creaci\u00f3n. La creaci\u00f3n no es una secuencia l\u00f3gica, porque el mundo entonces habr\u00eda existido de la necesidad. No es temporal, porque no hab\u00eda tiempo hasta la creaci\u00f3n No es movimiento, porque en el movimiento algo cambia en tanto que algo permanece invariable. El mundo no podr\u00eda ser descubierto examinando a Dios. La creaci\u00f3n es un acto, aunque la raz\u00f3n lo imagina bajo la forma de cambio. Dios podr\u00eda haber creado un n\u00famero infinito de mundos. El mundo actual es el mejor que existe, aunque no necesariamente el mejor que podr\u00eda existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00e1ngeles (v\u00e9ase) son esp\u00edritus puros; ellos disfrutan el grado m\u00e1s alto de la creaci\u00f3n perfecta. Los \u00e1ngeles se demuestran sobre la presunci\u00f3n que Dios quer\u00eda una plenitud de ser. Puesto que Dios cre\u00f3 criaturas superiores en gran abundancia, el n\u00famero de los \u00e1ngeles es enorme. Los \u00e1ngeles difieren de Dios porque su esencia no es id\u00e9ntica con su existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e1s de Aquino sigui\u00f3 a Arist\u00f3teles al concebir al mundo como una serie de siete esferas planetarias conc\u00e9ntricas. Estas esferas est\u00e1n contenidas dentro de una octava esfera, formando las estrellas fijas y teniendo la tierra como su centro f\u00edsico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre es un compuesto de cuerpo y alma. Su cuerpo no es malo, porque la materia es buena en s\u00ed misma. El alma es el principio intelectual, la forma del cuerpo. La materia es el agente pasivo en la individualizaci\u00f3n en tanto que la forma es el agente activo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tomismo marca el punto m\u00e1s alto del escolasticismo medieval.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Thomas Aquinas, <em>Summa Theologica<\/em> y <em>Summa Contra Gentiles<\/em>; Etienne Gilson, <em>The Philosophy of St. Thomas Aquinas<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edward John Carnell<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (611). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">En sentido amplio, Tomismo es el nombre que se da al sistema que sigue las ense\u00f1anzas de Santo Tom\u00e1s de Aquino en las cuestiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas. En un sentido restringido el t\u00e9rmino se aplica a un grupo de opiniones mantenidas por una escuela llamada Tomismo,  compuesto principal pero no exclusivamente por miembros de la Orden de Santo Domingo, opiniones que son atacadas por otros fil\u00f3sofos y te\u00f3logos, muchos de los cuales afirman ser seguidores de Santo Tom\u00e1s\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tAl Tomismo en el primer sentido  se oponen, e.g., los Escotistas que niegan que satisfacci\u00f3n sea una parte de la materia pr\u00f3xima (materia pr\u00f3xima) del sacramento de la Penitencia. Los Anti-Tomista, en este sentido de la palabra, rechazan las opiniones defendidas por Santo Tom\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tAl Tomismo en el segundo sentido se oponen, e.g. los Molinistas as\u00ed como todos los que defienden la causalidad moral instrumental de los sacramentos para producir la gracia contra el sistema de causalidad f\u00edsica instrumental, que es la doctrina de la escuela Tomista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Anti -Tomismo en tal sentido no implica necesariamente oposici\u00f3n a Santo Tom\u00e1s: implica oposici\u00f3n a las posturas de la escuela Tomista. El cardenal Billot, por ejemplo , no admitir\u00eda que se opon\u00eda Santo Tom\u00e1s al rechazar la teor\u00eda tomista de la causalidad de los sacramentos. Y en la escuela tomista no siempre encontramos absoluta unanimidad. Baflez y Billuart no siempre coinciden con Cayetano aunque todos pertenezcan a la escuela tomista. Este art\u00edculo no trata de determinar qui\u00e9n tiene el mejor derecho a ser considerado como verdadero exponente de S.Tom\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El tema puede ser tratado bajo los siguientes t\u00edtulos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">I. Tomismo en general, desde el siglo trece al diecinueve;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">II. La Escuela Tomista;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">III. Neotomismo y el renacimiento de la Escol\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">IV. Tomistas eminentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 I. LA DOCTRINA EN GENERAL<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 II. LA ESCUELA TOMISTA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 III. NEO-TOMISMO Y EL RENACIMIENTO DE LA ESCOLASTICA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 IV. TOMISTAS EMINENTES<\/li>\n<\/ul>\n<h3>I. LA DOCTRINA EN GENERAL<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">A. Temprana oposici\u00f3n vencida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aunque Santo Tom\u00e1s (m.1274) era muy estimado por todas las clases, sus opiniones no tuvieron desde el principio la ascendencia e influencia que adquirieron durante la primera mitad del siglo catorce y que desde entonces han mantenido. Aunque parezca extra\u00f1o, la primera oposici\u00f3n vino de Par\u00eds, a la que tanto prestigio dio, y de algunos de sus propios hermanos monjes. En el a\u00f1o 1227, Esteban Tempier, obispo de Par\u00eds, censur\u00f3 ciertas proposiciones filos\u00f3ficas, incluyendo doctrinas ense\u00f1adas por Santo Tom\u00e1s, especialmente las que se refer\u00edan  al principio de individuaci\u00f3n  y a la posibilidad de crear varios \u00e1ngeles de la misma especie.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese mismo a\u00f1o Roberto Kilwardby un dominico arzobispo de Canterbury, junto con otros doctores de Oxford condenaron las mismas proposiciones y atacaron su doctrina de la unidad de la forma sustancial en el hombre. Kilwardby y sus asociados pretend\u00edan ver en las proposiciones condenadas algo del Averro\u00edsmo aristot\u00e9lico, mientras que los doctores de Paris no le hab\u00edan perdonado del todo por haber triunfado sobre ellos en la controversia sobre los derechos de los frailes mendicantes. La tormenta levantada por esas condenas dur\u00f3 poco. Alberto Magno, ya anciano, se apresur\u00f3 a ir a Par\u00eds a defender su amado disc\u00edpulo. La orden dominicana reunida en un cap\u00edtulo general en Mil\u00e1n en 1278 y en Par\u00eds en 1279 adoptaron severas medidas contra los miembros que hab\u00edan hablado injuriosamente de venerable hermano Tom\u00e1s. Cuando Guillermo de la Mare, O.S.F., escribi\u00f3 \u00abCorreptorium fratris Thomae\u00bb, un dominico ingl\u00e9s, Ricardo Clapwell (o Clapole), replica con un tratado \u00abContra corruptorium fratris Thomae\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por entonces apareci\u00f3 un tratado, despu\u00e9s impreso en Venencia (1516) con el t\u00edtulo \u00abCorrectorium corruptorii S. Thomae\u00bb, atribuido por algunos a Egidio Romano, por otros a Clapwell y por otros al P. Juan de Par\u00eds. Santo Tom\u00e1s fue solemnemente reivindicado cundo el concilio de Vienne (1311-12) defini\u00f3, contra Pedro Juan Olivi, que el alma racional es la forma sustancial del cuerpo humano (sobre esta definici\u00f3n ver Zigliara, \u00abDe mente Conc. Vicnn.\u00bb, Roma, 1878). La canonizaci\u00f3n de Santo Tom\u00e1s por Juan XXII en 1323, fue un golpe mortal para sus detractores. En 1324 Esteban de Bourret, Obispo de Par\u00eds revoc\u00f3 la censura pronunciada por su predecesor, declarando que \u201cel bendito confesor y excelente doctor, Tom\u00e1s de Aquino, nuca crey\u00f3, ense\u00f1\u00f3 o escribi\u00f3 nada contrario a la fe o buenas costumbres\u201d. Es dudoso que Tempier y sus asociados obraran en nombre de la universidad de Par\u00eds, que siempre fue leal a Santo Tom\u00e1s.<br \/>\nCuando este universidad escribi\u00f3 en 1378 una carta condenando los errores de Juan de Montesino, se declar\u00f3 expl\u00edcitamente que la condena no iba dirigida a Santo Tom\u00e1s:\u201d Hemos dicho mil veces y sin embargo no parece suficiente que nosotros de ninguna manera incluimos la doctrina de Sto. Tom\u00e1s en nuestra condena\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una relaci\u00f3n de los ataques y defensas se puede encontrar en las siguientes obras:  Echara, \u00abScript. ord. prad.\u00bb, I, 279 (Paris, 1719); De Rubeis, \u00abDiss. crit.\u00bb, Diss. xxv, xxvi, I, p. cclxviii; Edici\u00f3n Leonina de las obres de Santo Tom\u00e1s&#160;; Denifle, \u00abChart. univ. Paris\u00bb (Paris, 1890-91), I, 543, 558, 566; II, 6, 280; Duplessis d&#8217;Argentr\u00e9, \u00abCollectio judiciorum de novis erroribus\u00bb (3 vols., Paris, 1733-36), 1, 175 ss.; Du Boulay, \u00abHist. univ. Par.\u00bb, IV, 205, 436, 618, 622, 627; Jourdain, \u00abLa phil. de S. Thomas d&#8217;Aquin\u00bb (Paris, 1858), II, i; Douais, \u00abEssai sur l&#8217;organization des \u00e9tudes dans l&#8217;ordre des ff. pr\u00eacheurs\u00bb (Paris y Toulouse, 1884), 87 ss.; Mortier, \u00abHist. des ma\u00eetres g\u00e9n. de l&#8217;ordre des ff. pr\u00each.\u00bb, II, 115142, 571; \u00abActa cap. gen. ord. praed.\u00bb, ed. Reichert (9 vols., Roma, 1893-1904, II; Turner, \u00abHist. of Phil.\u00bb (Boston, 1903), xxxix.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nB. Progreso del Tomismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nEl cap\u00edtulo general  de la orden dominicana, celebrado en Carcasona en 1342, declar\u00f3 que la doctrina de Sto. Tom\u00e1s hab\u00eda sido recibida como s\u00f3lida y sana en todo el mundo (Douais, op. cit., 106).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sus obras eran consultadas desde el momento en que eran conocidas y a mediados del siglo catorce, su \u00abSuma Teol\u00f3gica\u00bb hab\u00eda suplantado a \u00abLibra quatuor sententiarum\u00bb, de Pedro Lombardo  como texto de teolog\u00eda en las escuelas dominicanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con e crecimiento de la orden y el crecimiento de su influ\u00e9nciale tomismo se extendi\u00f3 por el mundo. El Aquinate se convirti\u00f3 en el gran maestro de las universidades y estudios  de las \u00f3rdenes religiosas (ver la enc\u00edclica \u00abAeterni Patris\u00bb de Le\u00f3n XIII). Los siglos quince y diecis\u00e9is vieron la marcha triunfal que llev\u00f3 a la coronaci\u00f3n del Aquinate como Pr\u00edncipe de los Te\u00f3logos, cuando su \u201cSumma\u201d fue colocada junto a les Sagradas escrituras en el Concilio de Trento y S-Pio V, en 1567 le proclam\u00f3 Doctor de la Iglesia Universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La publicaci\u00f3n de la edici\u00f3n \u201cPiana\u201d de sus obras en 1570, ordenada por el papa y la multiplicaci\u00f3n de las ediciones de \u201cOpera omnia\u00bb y de la \u201cSumma\u201d durante el siglo diecisiete y parte del dieciocho muestran que Tom\u00e1s floreci\u00f3 durante ese per\u00edodo De hecho fue durante este tiempo que algunos de sus grandes comentadores ( por ejemplo Francisco Su\u00e1rez, Silvia y Billuart) adaptaron sus obras a las necesidades e los tiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nDeclinar de la Escol\u00e1stica y del Tomismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nGradualmente, sin embargo, durante los siglos diecisiete y dieciocho, lleg\u00f3 el abandono del estudio de las obras de los grandes escol\u00e1sticos. Los Universitarios cre\u00edan que hab\u00eda necesidad de un nuevo sistema de estudios en vez construir sobre  y alrededor de la Escol\u00e1stica y se alejaron de ella. Las principales causas que trajeron el cambio fueron el Protestantismo, el Humanismo el estudio de la naturaleza y la Revoluci\u00f3n Francesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se consider\u00f3 m\u00e1s necesaria en las discusiones con los Protestantes la teolog\u00eda positiva que las definiciones y divisiones escol\u00e1sticas. Los Humanistas buscaban la elegancia de la dicci\u00f3n en los cl\u00e1sicos griegos y latinos m\u00e1s que en las obras de los escol\u00e1sticos, muchos de los cueles estaban muy lejos de ser maestros del estilo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los descubrimientos de Cop\u00e9rnico (m. 1543), Kepler (m. 1631), Galileo (m. 1642)y Newton (m. 1727) no fueron recibidos por los escol\u00e1sticos de forma favorable. Las ciencias experimentales se revalorizaron y se dej\u00f3 de lado a los escol\u00e1sticos, incluido Santo Tom\u00e1s (cf. Turner, op cit., 433).<br \/>\nFinalmente, la Revoluci\u00f3n Francesa desorganiz\u00f3 todos los estudios eclesi\u00e1sticos, dando al Tomismo un golpe fatal del que no se recuper\u00f3 hasta finales del siglo diecinueve.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Billuart (m. 1757) public\u00f3 su \u00abSumma Sancti Thoma hodiernis academiarum moribus accomodata\u00bb el tomismo a\u00fan ten\u00eda un lugar importante en todas las discusiones teol\u00f3gicas. La tremenda conmoci\u00f3n que ocurri\u00f3 en Europa desde 1798 a 1815 afect\u00f3 al Estado pero tambi\u00e9n a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La universidad a de Lovaina que hab\u00eda sido principalmente tomista fue obligada a cerrar sus puertas  y otras importantes instituciones de ense\u00f1anza fueron o cerradas o seriamente obstaculizadas en su labor. La orden de los dominicos, que ,naturalmente hab\u00eda proporcionados los tomistas m\u00e1s ardientes fue destruida en Francia, Alemania, Suiza y B\u00e9lgica. La provincia de Holanda casi destruida, mientras que las provincias de Austria e Italia fueron abandonadas a su suerte. La Universidad de Manila (1645) continu\u00f3 ense\u00f1ando las doctrinas de Sto. Tom\u00e1s y con el tiempo dio al mundo al cardenal Ceferino Gonz\u00e1lez O.P. que contribuy\u00f3 en gran manera al renacimiento del tomismo bajo Le\u00f3n XIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">D. Doctrinas propias del Tomismo en General.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n(1) En Filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022\tLos \u00e1ngeles y las almas humanas son inmateriales, pero cada ser compuesto material (compositum) tiene dos partes, materia prima y forma sustancial. En un ser compuesto que tiene unidad sustancial y no es un mero agregado de distintas unidades no puede haber sino una forma sustancial. La forma sustancial del hombre es su (anima rationalis) con exclusi\u00f3n de cualquier otra alma y de cualquier otra forma sustancial. El principio de individuaci\u00f3n  para los compuestos materiales es la materia con sus dimensiones: sin ella no puede haber multiplicaciones num\u00e9ricas: la distinci\u00f3n en la forma hace distinci\u00f3n espec\u00edfica: por lo que no puede haber dos \u00e1ngeles de la misma especie\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLas esencias de las cosas no dependen de la libre voluntad de Dios, sino de su Intelecto y en \u00faltimo lugar de su esencia, que es inmutable. La ley natural, derivada de la ley eterna, depende de la mente de Dios y en \u00faltimo lugar de la esencia de Dios; de ah\u00ed que s intr\u00ednsecamente inmutable. Algunas acciones est\u00e1n prohibidas por Dios, porque son males: no son malas simplemente porque El las proh\u00edbe [ver Zigliara, \u00abSum. phil.\u00bb (3 vols., Paris, 1889), ccx, xi, II, M. 23, 24, 25].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLa voluntad mueva al intelecto quoad exercitium, i.e. presentando en su operaci\u00f3n actual: el intelecto mueve a la voluntad quoad specificationem, i.e. present\u00e1ndole objetos: nil volitum nisi praecognitum. El principio de todos nuestros actos es la aprehensi\u00f3n y deseo del bien en general (bonum in communi). Deseamos la felicidad (bonum in communi) naturalmente y necesariamente, no por un acto libre deliberado. Los bienes particulares (bona particularia) los elegimos libremente; la voluntad es una facultad ciega, siempre siguiendo el \u00faltimo juicio  particular del intelecto (Zigliara, 51).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLos sentidos y el intelecto son pasivos i.e. facultades recipientes; no crean sino que reciben ( i.e. perciben) sus objetos (S. Tom\u00e1s, I, Q. lxxviii, a. 3; Q. lxxix, a. 2; Zigliara, 26, 27). Si se tiene este principio en la mente no hay raz\u00f3n para la \u201cCr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura de Kant\u201d. Por otra parte esas facultades no son como  la cera o las placas sensibles usadas por los fot\u00f3grafos, en el sentido de que son inertes y reciben impresiones inconscientemente. La voluntad controla el ejercicio de las facultades y el proceso de adquisici\u00f3n de conocimiento es un proceso vital&#160;: la causa que mueve est\u00e1 siempre dentro el agente vivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tDe admite el axioma peripat\u00e9tico: \u00abMil EST in intellectu quod non prius in sensu\u00bb (Nada hay en el intelecto que antes no estuviera en los sentidos). Pero Santo Tom\u00e1s lo modifica diciendo, primero, que una vez que los objetos sensibles han sido percibidos, el intelecto asciende al conocimiento de cosas m\u00e1s elevadas, hasta Dios, y , en segundo lugar, que el alma conoce su propia existencia por si misma ( i.e., por su propio acto) aunque conozca su propia naturaleza solo por reflexi\u00f3n sobre sus actos. El conocimiento comienza por la percepci\u00f3n sensible peo el alcance del intelecto est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del de los sentidos. En el alma, en cuando comienza a actuar se hallan los primeros principios (prima principia) de todo conocimiento, no en forma de una iluminaci\u00f3n efectiva sino en la forma de una inclinaci\u00f3n sujetiva a admitirlos por su evidencia. En cuanto son propuestos vemos que son verdaderos; no hay m\u00e1s raz\u00f3n para dudar de ellos que hay para negar la existencia del sol cunado lo vemos brillando (ver Zigliara, op. cit., pp. 32-42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tEl objeto primario del intelecto es lo universal, que es preparado y presentando al intelecto pasivo (intellectus possibilis) por el intelecto activo (intellectus agens) que ilumina los \u201cfant\u00e1smata\u201d, o im\u00e1genes mentales, recibidas a trav\u00e9s de los sentidos y los por los sentidos los desnuda de todas sus condiciones individuales. Esto es la abstracci\u00f3n de la idea universal de los \u201cfant\u00e1smata\u201d, pero el t\u00e9rmino no debe ser tomado en un sentido material\u00edstico. La Abstracci\u00f3n no es la transferencia de algo de un lado a otro, la iluminaci\u00f3n hace que toas las condiciones individuales y materiales desaparezcan, y solo entonces brilla solo el universal y es percibido pro la acci\u00f3n vital  del intelecto (Q. lxxxiv, a. 4; Q. lxxxv, a. 1, ad lum, 3um, 4um). Al proceso todo es tan vital y tan elevado sobre las condiciones materiales y modos de acci\u00f3n , que la naturaleza de los actos y de los objetos aprehendidos prueba que el alma es inmaterial y espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tEl alma por su propia naturaleza es inmortal. No solo es verdad que Dios no aniquilar\u00e1 el alma, sino que pro su propias naturaleza continuar\u00e1 siempre existiendo, pues no hay en ella principio de desintegraci\u00f3n (Zigliara, p. 9). De ah\u00ed que la raz\u00f3n humana puede probar la incorruptibilidad ( i.e. inmortalidad) del alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLa existencia de Dios no es conocida por ninguna idea innata, no puede ser probada por argumentos  a priori o a simult\u00e1neo; pero puede ser demostrado por argumentos a posteriori. Santo Tom\u00e1s o los tomistas nunca ense\u00f1aron el ontologismo (ver Lepidi, \u00abExam. phil. theol. de ontologismo\u00bb, Lovaina, 1874, c. 19; Zigliara, Theses I, VIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tNo hay actos humanos (es decir, deliberados)indiferentes  in individuo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) En Teolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022\tFe y ciencia i.e. conocimiento por demostraci\u00f3n no pueden coexistir con respecto al mismo objeto (Zigliara, O, 32, VII); y lo mismo es verdad del conocimiento y la opini\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLa esencia metaf\u00edsica de Dios consiste, seg\u00fan algunos tomistas, en intelligere actualissimum, i.e. totalidad de la pura intelecci\u00f3n y seg\u00fan otros en la perfecci\u00f3n de la aseitas, i.e. existencia independiente (Zigliara, Th. VIII, IX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLa felicidad del cielo, formalmente y en \u00faltimo an\u00e1lisis, consiste en la visi\u00f3n, no la fruici\u00f3n de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLos atributos divinos se distinguen de la naturaleza divina y unos de otros por distinci\u00f3n virtual i.e., por una distinctio rationis cum fundamento a parte rei. La distinctio actualis formalis de Escoto es rechazado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tAl intentar explicar el misterio de la Trinidad \u2013 hasta donde el hombre puede concebirlo \u2013 las relaciones deben ser consideradas como  perfectiones simpliciter simplices, i.e. excluyentes de toda imperfecci\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo no ser\u00eda diferente del Hijo si El no procediera del Hijo as\u00ed como del Padre .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLos \u00e1ngeles, siendo esp\u00edritus puros, no est\u00e1n, hablando con propiedad, en ning\u00fan lugar. Se dice que est\u00e1n en un lugar o lugares donde ejercen su actividad (Summa, I, Q. lii, a. 1). Estrictamente n hay tal cosa como un \u00e1ngel pasando de lugar a lugar, pero si el \u00e1ngel quiere ejercer su actividad primero en Jap\u00f3n y despu\u00e9s en Am\u00e9rica, lo puede hacer as\u00ed en dos instantes ( de tiempo ang\u00e9lico) sin necesidad de pasar por el espacio intermedio. (Q. liii). Santo Tom\u00e1s no discute la cuesti\u00f3n \u00bfCu\u00e1ntos \u00e1ngeles pueden danzar en la punta de una aguja? Nos recuerda que no debemos pensar de los \u00e1ngeles como si fueran corp\u00f3reos y  que para un \u00e1ngel no hay diferencia si la esfera de su actividad es la punta de un aguja o un continente (Q. lii, a. 2). No se puede decir que muchos \u00e1ngeles est\u00e9n en el mismo lugar al mismo tiempo, porque eso querr\u00eda decir que mientras un \u00e1ngel est\u00e1 produciendo un efecto, otros podr\u00edan producir el mismo efecto al mismo tiempo. No puede haber sino un \u00e1ngel en el mismo lugar al mismo tiempo (Q. lii, a. 3). El conocimiento de los \u00e1ngeles viene a trav\u00e9s de las ideas (species) infundidas por Dios (QQ. lv, a.2, lvii, a.2, lviii, a.7).  Ellos no conocen por naturaleza futuros contingentes, los secretos de las almas o los misterios de la gracia (Q. lvii, aa. 3, 45). Los \u00e1ngeles eligen el bien o el mal instant\u00e1neamente y con conocimiento completo, de ah\u00ed que su juicio sea final e irrevocable (Q. lxiv, a. 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tEl hombre fue creado en estado de gracia santificante. La gracia no le era debida por naturaleza, pero Dios se la concedi\u00f3 desde el principio (I, Q. xcv, a. 1). La perfecci\u00f3n del hombre era tan grande en el estado original de justicia y tan perfecta la sujeci\u00f3n de sus facultades inferiores a las superiores, que el primer pecado no pudo ser venial (I-II, Q. lxxxix, a. 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tEs m\u00e1s probable que la Encarnaci\u00f3n no hubiera tendido lugar si el hombre no hubiera pecado. (III, Q. i, a. 3). En Cristo se daban tres clases de conocimiento: la scientia beata, i.e. el conocimiento de las cosas en la esencia Divina; la scientia infusa, i.e. el conocimiento de las cosas a trav\u00e9s de ideas infusas (species), y la scientia acquisita, i.e. el conocimiento adquirido o experimental, que no era otra cosa que la experiencia actual de las cosas que ya sab\u00eda. Sobre este \u00faltimo punto Sto. Tom\u00e1s en la \u00abSumma\u00bb (Q. ix, a. 4), se retracta expl\u00edcitamente de una opini\u00f3n que hab\u00eda tenido (III Sent., d. 14, Q. iii, a. 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tTodos los sacramentos de la Nueva Ley, incluyendo la confirmaci\u00f3n y la extremaunci\u00f3n fueron instituidos inmediatamente por Cristo. La circuncisi\u00f3n era un sacramento de la Antigua Ley y confer\u00eda gracia que quitaba la mancha del pecado origina. Los ni\u00f1os jud\u00edos y otros creyentes no pueden ser bautizados sin el consentimiento de sus padres (III, Q. lxviii, a. 10; 11-Il, Q. x, a. 12; Denzinger-Bannwart, n. 1481). La contrici\u00f3n, confesi\u00f3n y satisfacci\u00f3n son la material pr\u00f3xima (materia pr\u00f3xima) del sacramento de la penitencia. Los tomistas mantienen, contra los escotistas, que cuando ocurre la transubstanciaci\u00f3n  en la misa, el cuerpo de Cristo no se hace presente per modum adduclionis, i.e. no es tra\u00eddo al altar, peor no est\u00e1n de acuerdo en la elecci\u00f3n del t\u00e9rmino utilizado para expresar esta acci\u00f3n (cf. Billuart, \u00abDe Euchar.\u00bb, Diss. i, a. 7). El cardenal Billot mantiene que (\u00abDc cccl. sacr.\u00bb, Rome, 1900, Th. XI, \u00abDc euchar.\u00bb, p. 379) la mejor y \u00fanica posible explicaci\u00f3n es la dada por Sto. Tom\u00e1s; Cristo se hace presente por transubstanciaci\u00f3n, i.e. por la conversi\u00f3n de la sustancia del pan en la sustancia de Su cuerpo (III, Q. Lib., a. 4; Sent., d. XI, Q. i, a. 1, q. 1). Despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n los accidentes (accidenta) del pan y del vino son preservados por el Dios todopoderoso sin sujeto (Q. lobby, a. 1). En esta cuesti\u00f3n los doctores de Par\u00eds pidieron ilustraci\u00f3n al Aquinate (ver Valgan, \u00abLibe ana Labours of St. Thomas\u00bb, Londres, 1872, II, p. 544). Los primeros tomistas, siguiendo a Sto. Tom\u00e1s (Suppl., Q. xxxvii, a. 2), ense\u00f1aron que el subdiaconado y las cuatro ordenes menores eran sacramentos parciales. Algunos tomistas posteriores &#8212; e.g., Billot (op. cit., p. 282)  y  Tanquerey (De ordine, n. 16) \u2013  defienden esta opini\u00f3n como m\u00e1s probable y m\u00e1s en conformidad con las definiciones de los concilios. Los Tomistas en general manten\u00edan que la entrega del c\u00e1liz con vino y de la patena con pan era una parte esencial de la ordenaci\u00f3n  al sacerdocio. Otros, sin embargo, ense\u00f1aron que la imposici\u00f3n de manos era, al menos, necesaria. Sobre el divorcio bajo la ley mosaica los disc\u00edpulos de Sto. Tom\u00e1s, c\u00f3mo \u00e9l mismo (Suppl., Q. lxvii, a. 3), hab\u00eda diferentes opiniones: unos pensaban que se conced\u00eda una dispensa, otros ense\u00f1aban que era meramente tolerado para evitar males mayores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h3>II. LA ESCUELA TOMISTA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Las doctrinas que distinguen a esta escuela, compuesta principalmente pro dominicos, son las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nA. En Filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La unidad de la forma sustancial en seres compuestos, aplicada al hombre, requiere que el alma sea la forma sustancial del hombre, hasta excluir la forma corporeitatis, admitida pro Enrique de Gante, Escoto y otros, (cf. Zigliara, P. 13; Denzinger-Bannwart, en nota a n. 1655). essentia y la subsistentia; entre la relaci\u00f3n real y su fundamento; entre el alma y sus facultades. No puede haber medio entre una distinctio realis y una distinctio rationis, o distinci\u00f3n conceptual; de ah\u00ed que la disputa de distinctio formalis a parte rei de Escoto no puede ser admitida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Respecto a las doctrinas tom\u00edsticas sobre al voluntad libre , El conocimiento de Dios etc. , ver abajo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nB. En Teolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la visi\u00f3n beat\u00edfica de la esencia de Dios se da no solo la species impresa, sino tambi\u00e9n la species expresa. Todas las virtudes morales, adquiridas e infusas, en su estado perfecto est\u00e1n interconectadas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan Billuart (De pecc., diss. vii, a. 6), ha sido una cuesti\u00f3n controvertida entre los tomistas si la malicia de un pecado mortal es absolutamente infinita.<br \/>\nAl elelgir un camino medio entre Rigorismo y Laxismo, la escuela tomista ha sido \u201cantiprobabil\u00edstica\u201d y generalmente ha adoptado el \u201cprobabiliorismo\u201d. Algunos defienden el \u201cequiporobabilismo\u201d o \u201cprobabilismo\u201d cum compensatione. Medina y S. Antonino son \u201cprobabilistas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los te\u00f3logos tomistas, en general,  aunque defienden la infalibilidad pontificia, niegan que el papa pueda disolver un matrimonium ratum o que pueda dispensar de un voto solemne hecho a Dios, Cuando se replicaba que algunos papas hab\u00edan concedido esos favores, citaban otros papas que dec\u00edan que no pod\u00edan concederlos (cf. Billuart, \u00abDe matrim.\u00bb, Diss. v, a. 2), y dec\u00edan con Domingo de Soto\u00bbFactum pontificium non facit articulum fidei\u00bb (La acci\u00f3n del papa no constituye un articulo de fe, en 4 dist., 27, Q. i, a. 4). Los Tomistas de hoy son de otra mentalidad debido a la pr\u00e1ctica de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Uni\u00f3n hipost\u00e1tica, sin una gracia adicional, hizo a Cristo impecable. El verbo se uni\u00f3 hipost\u00e1ticamente  la sangre de Cristo y permaneci\u00f3 unido a ella, tambi\u00e9n en el intervalo entre su muerte y su resurrecci\u00f3n (Denzinger-Bannwart, n. 718). Durante ese intervalo el cuerpo de Cristo tuvo una forma  transitoria llamada forma cadav\u00e9rica (Zigliara, P. 16, 17, IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los sacramentos de la Nueva Ley producen la gracia no solo como causas instrumentales sino con una causalidad moral que debiera ser llamada instrumental y f\u00edsica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la contrici\u00f3n que requiere el sacramento de la penitencia  debiera haber, al menos,  un comienzo de amor a Dios; la tristeza  por el pecado que surge solamente del miedo al infierno de ser\u00e1 suficiente.<br \/>\nMuchos te\u00f3logos de la escuela tomista, especialmente antes del Concilio de Trento, se opon\u00edan a la doctrina de la inmaculada concepci\u00f3n de Mar\u00eda, diciendo que en eso segu\u00edan a Santo Tom\u00e1s. Pero esto no ha sido la doctrina de toda la escuela o de la orden dominicana en cuanto tal. El P Rouard de Card en su libro \u00abL&#8217;ordre des freres precheurs et l&#8217;Immacul\u00e9e Conception \u00ab(Brussels, 1864), llam\u00f3 la atenci\u00f3n al hecho de que diez mil profesores de la orden defend\u00edan el gran privilegio de Mar\u00eda. En el Concilio de Trento, 25 obispos dominicos firmaron una petici\u00f3n para que se definiera ese dogma. Miles de dominicos, al tomar el grado en la universidad de Par\u00eds, se compromet\u00edan a defender la Inmaculada Concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La escuela tomista se distingue de otras escuelas de teolog\u00eda principalmente por sus doctrinas sobra la dif\u00edcil relaci\u00f3n  de la acci\u00f3n de Dios, la acci\u00f3n de la voluntad libre, el conocimiento divina, la gracia y la predestinaci\u00f3n. En los art\u00edculos sobre estos temas se hallar\u00e1 la exposici\u00f3n  de las diferentes teor\u00edas de las distintas escuelas, en su esfuerzo para explicar estos misterios, pero eso es lo que son en realidad. Respecto al valor de estas teor\u00edas has y que tener en cuenta los siguientes puntos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tNinguna teor\u00eda se ha propuesto a\u00fan que solucione todas las dudas. Sobres estos dif\u00edciles asuntos, los que a veces son llamado Molinistas  &#8212; sobre todo Bellarmino, Francisco Su\u00e1rez, Francisco de Lugo, y despu\u00e9s el cardenal Billot (\u00abDe deo uno et trino\u00bb, Roma, 1902, Th. XXXII) \u2013  est\u00e1n de acuerdo con los tomistas en defender la predestinaci\u00f3n ante praevisa merita. Bossuet, tras un largo estudio de la cuesti\u00f3n de la premoci\u00f3n f\u00edsica, adopt\u00f3 la opini\u00f3n tomista. (\u00abDu libre arbitre\u00bb, c. viii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tLos tomistas no dicen que son capaces  de explicar, excepto por una referencia general a la omnipotencia de Dios, c\u00f3mo permanece el hombre libre bajo la acci\u00f3n de Dios, que ellos consideran necesaria para preservar y explicar la universalidad de la causalidad divina y la independiente certeza de Su conocimiento previo. Nadie puede explicar, excepto por referencia al poder infinito de Dios, c\u00f3mo fue creado el mundo de la nada, pero en esto no negamos la creaci\u00f3n, porque sabemos que debe ser admitida. De igual manera, la principal pregunta que se debe hacer a los tomistas en esta controversia no deber\u00eda ser \u00bfc\u00f3mo explic\u00e1is la libertad del hombre?, sino \u201c\u00bfCu\u00e1les son las razones para reclamar tanto de la acci\u00f3n de Dios? Si las razones que dan son insuficientes, entonces desaparece una gran dificultad, pero aun queda por solucionar el problema del conocimiento previo de Dios de los actos libres humanos. Si sin v\u00e1lidas, entonces debemos aceptarlas con sus necesarias consecuencias y humildemente confesar nuestra incapacidad para explicar totalmente c\u00f3mo la sabidur\u00eda \u201claga  de FOIN a fin  y ordena todas las cosas suavemente\u201d (Sabidur\u00eda 8:1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022\tY lo m\u00e1s importante  de todo, debe entenderse claramente y recordarse que el sistema tomista sobre la predistinci\u00f3n ni salva a pocas almas ni env\u00eda a la perdici\u00f3n a m\u00e1s almas que ning\u00fan otro sistema de teolog\u00eda cat\u00f3lico. Respecto al n\u00famero de los elegidos no hay unanimidad: esto no es lo que se disputa entre Molinistas y Tomistas. La discusi\u00f3n, frecuentemente animada con un tono innecesariamente duro, era: \u00bfC\u00f3mo sucede que aunque Dios sinceramente desea las salvaci\u00f3n de todos los hombres, algunos se salvar\u00e1n , y deben dar gracias a Dios por los m\u00e9ritos que hayan podido acumular, mientras que otros se perder\u00e1n y sabr\u00e1n que ellos mismos  y no Dios han de ser culpados por ello?. &#8212;Los hechos, en este caso son admitidos por todos los te\u00f3logos cat\u00f3licos. Los Tomistas, apelando a la autoridad de S. Agust\u00edn y de Sto. Tom\u00e1s defienden un sistema que sigue los hechos admitidos en sus conclusiones l\u00f3gicas. Los elegidos se salvan por la gracia de Dios, que opera en su voluntad eficaz e infaliblemente sin detrimento de su libertad; y puesto que Dios desea sinceramente la salvaci\u00f3n de todos los hombres El est\u00e1 preparado para conceder la misma gracia a otros, si ellos no se vuelven indignos por un acto libre. La facultad de poner obst\u00e1culos a la gracia divina es la infeliz facultad de pecar y la existencia del mal moral en el mundo es un problema que se debe resolver entre todos, no solo por los tomistas. Las dificultades fundamentales en esta misteriosa cuesti\u00f3n son la existencia del mal y la no-salvaci\u00f3n  de algunos, sean pocos o muchos, bajo el gobierno de un Dios omnipotente y misericordioso y los que suponen que estas dificultades existen solo para los tomistas pierden el punto crucial de la controversia. Se sabe que la verdad est\u00e1 en alg\u00fan punto entre el Calvinismo y el Jansenismo por una parte y entre el Semipelagianismo por la otra. Los esfuerzos de los te\u00f3logos y las varias explicaciones ofrecidas por los agustinianos, tomistas, molinistas y congruistas muestra qu\u00e9 dif\u00edciles de solucionas son estas cuestiones. Quiz\u00e1 nunca lleguemos a saber, en este mundo, c\u00f3mo provee el Dios justo y misericordioso para los elegidos y al mismo tiempo ama a todos los hombres. La conocida Congregatio de Auxiliis nunca puso fina las controversias y la cuesti\u00f3n a\u00fan no est\u00e1 cerrada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h3>III. NEO-TOMISMO Y EL RENACIMIENTO DE LA ESCOLASTICA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando el mundo comenz\u00f3 a disfrutar de un per\u00edodo de paz y descanso en la primera parte del siglo diecinueve, despu\u00e9s de las alteraciones de la Revoluci\u00f3n Francesa y las guerras napole\u00f3nicas,  se puso m\u00e1s atenci\u00f3n a los estudios eclesi\u00e1stico y revivi\u00f3 la escol\u00e1stica. Este movimiento caus\u00f3 tambi\u00e9n  un renacimiento del tomismo, porque el gran modelo propuesto por Le\u00f3n XIII en la enc\u00edclica \u00abAeterni Patris\u00bb (4 agosto., 1879) fue Santo Tom\u00e1s de Aquino.<br \/>\nLa doctrina tomista hab\u00eda recibido el apoyo  de las m\u00e1s antiguas universidades, entre las que la enc\u00edclica cita a Par\u00eds, Salamanca, Alcal\u00e1,  Douai, Toulouse, Lovaina, Padua, Bolonia, N\u00e1poles y Coimbra como \u201ccentros de la sabidur\u00eda humana donde Tom\u00e1s hab\u00eda reinado sobre todos, y las mentes de todos, maestros y disc\u00edpulos, permanec\u00edan en maravillosa armon\u00eda bajo el escudo y autoridad del \u201cDoctor Ang\u00e9lico\u201d. En las universidades establecidas por los dominicos en Lima (1551) y Manila (1645) Santo Tom\u00e1s fue siempre la principal influencia. Lo mismo es verdad de la Escuela Minerva de Roma (1225) que tenia el nivel universitario desde 1580 y es ahora el colegio Angelicum internacional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como resultado de la enc\u00edclica se dio un nuevo \u00edmpetu a los estudios de la obra de Sto. Tom\u00e1s, sobre todo en Roma y Lovaina, Friburgo (Suiza) y Washington. En Lovaina la c\u00e1tedra de filosof\u00eda tomista, establecida en 1880, se convirti\u00f3 en 1889-90 en el \u00abInstitut sup\u00e9rieur de philosophie\u00bb o \u00abEcole St. Thomas d&#8217;Aquin,\u00bb donde el profesor Mercier, cardenal arzobispo de Mechlin, dirigi\u00f3 con habilidad el nuevo movimiento tom\u00edstico (ver De Wulf, \u00abScholasticism Old and New\u00bb, tr. Coffey, New York, 1907, append., p. 261; \u00abIrish Ecel. Record\u00bb, Jan. 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El departamento teol\u00f3gico de la Universidad de Friburgo, Suiza, establecido en 1889, se confi\u00f3 a los dominicos. Los profesores de esa universidad han contribuido grandemente al nuevo conocimiento y apreciaci\u00f3n e Santo Tom\u00e1s con la revista \u00abRevue thomiste\u00bb. En esta misma l\u00ednea estaban la Universidad Cat\u00f3lica de Am\u00e9rica en Washington , la Escuela de Ciencias Sagradas. En Canad\u00e1 los centros del tomismo eran Universidad de Ottawa y la Universidad Laval. Respecto a la estima de Santo Tom\u00e1s a principios del siglo XX ver el excelente libro de Perrier \u00abRevivan of Scholastic Philosophy in the Nineteenth Century\u00bb (New York, 1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h3>IV. TOMISTAS EMINENTES<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de mediados del siglo catorce, la gran mayor\u00eda de los escritores de filosof\u00eda y teolog\u00eda escrib\u00eda o comentarios sobre la obra del Aquinate o basaban sus ense\u00f1anzas en sus escrito, por lo que es imposible dar aqu\u00ed un alista completa de los tomistas. Solo se mencionan los m\u00e1s importantes. Si no se dice otra cosa, la mayor parte son dominicos. Los que llevan un (*) se dedicaban al tomismo en general pero no pertenec\u00edan a la Escuela Tom\u00edstica. Se pueden encontrar listas m\u00e1s completas en los libros que se citan. Al final de art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nSiglo trece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tomas de Cantimpr\u00e9 (1270); Hugo de St. Cher (1263); Vincente de Bauvais (1264); S. Raimundo de Pe\u00f1afort (1275); Pedro de Tarentaise (Papa Inocencio V &#8212; 1276); Gil de Lassines (1278); Reinaldo de Piperno (1279); Guillermo de Moerbeka (1286); Raimundo Marti (1286); Bernardo de Trilia (1292); Bernardo  de Hotun, obispo de Dublin (1298); Teodorioc de Apoldia (1299); Tom\u00e1s Sutton (1300).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siglo catorce.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pedro de Auvernia (1301); Nicol\u00e1s Boccasini, Benedicto XI (1304); Godfredo de Fontaines (1304); Walter of Winterburn (1305); Egidio Romanus, O.S.A (1243-1316); Guillermo de Par\u00eds (1314); Gerardo de Bolonia; los cuatro bi\u00f3grafos Pedro Calo (1310); Guillermo de Tocco (1324); Bartolom\u00e9 de Lucca (1327); Bernardo Guidonis* (1331); Dante (1321); Natalis Hervieus (1323); Pedro de Palude (Paludanusi &#8212; 1342); Tom\u00e1s Bradwardin, arzobispo de Canterbury (1349); Robert Holkott (1349); Juan Tauler (1361); Beato. Enrique Suso (1365); Tom\u00e1s of Strasburgo, O.S.A. (1357); Jacobo Passavante (1357); Nicol\u00e1s Roselli (1362); Durando de Aurillac (1382), a veces llamado Durandulus, porque escribi\u00f3 contra Durando de S. Porciano*, un  tomista que se volvi\u00f3 independiente y despu\u00e9s atac\u00f3 muchas de las doctrinas del Aquinate; Juan Bromyard (1390); Nicol\u00e1s Eymeric (1399).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siglo quince.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Manuel Calecas (1410); S. Vincente Ferrer (1415); Beato  Juan Dominici (1419); Juan Gerson*, canciller de la Universidad de Par\u00eds (1429); Luis of Valladolid (1436); Raimundo Abunde (1437); Juan Nieder (1437); Capreolus (1444), llamado el \u00abPr\u00edncipe de los tomistas\u00bb; Juan de Montenegro (1445); Fray Ang\u00e9lico (1455); S. Antonino (1459); Nicol\u00e1s of Cusa*, of the Hermanos de la Vida Com\u00fan (1464); Juan de Torquemada (de Turrecremata, 1468); Bessarion, Basilian (1472); Alano de Rupe (1475); Juan Faber (1477); Pedro Niger (1471); Pedro de B\u00e9rgamo (1482); Jer\u00f3nimo Savonarola (1498).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siglo diecis\u00e9is.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">F\u00e9lix Faber (1502); Vincent Bandelli (1506); Juan Tetzel (1519); Diego de Deza (1523); Silvestre Mazzolini (1523); Francesco Silvestro di Ferrara (1528); Tomas de Vio Cayetano (1534) (en la edici\u00f3n leonina de de las obras de Santo Tom\u00e1s hay comentarios de estos dos); Conrad Koellin (1536); Cris\u00f3stomo Javelli (1538); Santes Pagnino (1541); Francisco de Vitoria (1546); Franc. Romseus (1552); Ambroso Catherinus* (Lancelot Politi, 1553); S. Ignacio de Loyola (1556) ten\u00eda adem\u00e1s devoci\u00f3n a Sto. Thomas; Mateo Ory (1557); Domingo Soto (1560); Melchor Cano (1560); Ambrosio Pelargus (1561); Pedro Soto (1563); Sixto of Siena (1569); Juan Faber (1570); S. Pio V (1572); Bartolom\u00e9 Medina (1581); Vincent Justiniani (1582); Maldonatus* (Juan Maldonado, 1583); S. Carlos Borromeo* (1584); Salmer\u00f3n* (1585); Ven. Luis de Granada (1588); Bartolom\u00e9 de Braga (1590); Toletus* (1596); Pedro Canisio* (1597); Thomas Stapleton*, Doctor de Lovaina (1598); Fonseca (1599); Molina* (1600).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siglo diecisiete.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Valencia* (1603); Domingo Baflez (1604); V\u00e1zquez* (1604); Bart. Ledesma (1604); S\u00e1nchez* (1610); Baronio * (1607); Capponi a Porrecta (1614); Aur. Menochio * (1615); Pedro Ledesma (1616); Francisco Su\u00e1rez* (1617); Du Perron, cardenal, a convertido del Calvinismo,(1618); Belarmino* (1621); S. Francisco de Sales* (1622); Jer\u00f3nimo Medices (1622); Lessius* (1623); Becanus* (1624); Malvenda (1628); Tom\u00e1s de Lemos (1629); \u00c1lvarez; Lam\u00edan* (1635); Joan. Wiggers*, doctor de Lovaina (1639); Gravina (1643); Juan de Santo Tom\u00e1s (1644); Serra (1647); Ripalda*, S.J. (1648); Sylvius (Du Bois), doctor of Douai (1649); Petavius* (1652); Goar (1625); S. Menochio, S.J.* (1655); Francisco Pignatelli* (1656); De Lugo* (1660); Bollandus* (1665); Jammy (1665); Vallgornera (1665); Labbe* (1667); Pallavicini* (1667); Busenbaum* (1668); Nicolni* (1673); (1674);  Jac. Pignatelli* (1675); Passerini* (1677); Gonet (1681); Bancel (1685); Tomassino* (1695); Goudin (1695); Sfrondati* (1696); Quetif (1698); Rocaberti (1699); Casanate (1700). A este per\u00edodo pertenecen  los Carmelitas Salmanticenses, autores del \u00abCursus theologicus\u00bb (1631-72).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siglo dieciocho\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Guerinois (1703); Bossuet, obispo of Meaux; Norisins, O.S.A. (1704); Diana (1705); Tirso Gonz\u00e1lez* (1705); Massouli\u00e9 (1706); Du Hamel* (1706); Wigandt (1708); Piny (1709); Lacroix* (1714); Carri\u00e8res* (1717); Natalis Alexander (1724); Echard (1724); Tourney*, doctor de la Sorbona (1729); Livarius de Meyer* (1730); Benedict XIII* (1730); Graveson (1733); Th. du Jardin (1733); Jacinta Serry (1738); Duplessis d&#8217;Argentr\u00e9* (1740); Gotti (1742); Drouin* (1742); Antoine* (1743); Lallemant* (1748); Milante* (1749); Preingue (1752); Concina (1759); Billuart (1757); Benedict XIV* (1758); Cuiliati (1759); Orsi (1761); Charlevoix* (1761); Reuter* (1762); Baumgartner* (1764); Berti* (1766); Patuzzi (1769); De Rubeis (1775); Touron (1775); Thomas de Burgo (1776); Gener* (1781); Roselli (1783); St. Aiphonsus Liguori (1787); Mamachi (1792); Richard (1794).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nSiglo diecinueve.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nEn este siglo hay pocos nombres que comentar fuera de los que estaban relacionados con el renacimiento tom\u00edstico o como pioneros, promotores o escol\u00e1sticos del per\u00edodo neoescol\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(N.del T.): La Enciclopedia Cat\u00f3lica se imprimi\u00f3 a principios del siglo XX raz\u00f3n por la que no trae listas del siglo XX. Por a\u00f1adir unos pocos nombres  que deber\u00e1n se completados: Garrigou-Lagrange, Agust\u00edn Gemelli, J, Geyser, J. Marechal, D.Mercier, Mill\u00e1n Puelles, A.Przywara, M.F Schiacca, Sertillanges, Wolf y sobre todo Maritain.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nD.J. Kennedy.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nTranscrito por  Kevin Cawley.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nTraducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[946] Sistema teol\u00f3gico y filos\u00f3fico b\u00e1sico para expresar los misterios cristiano, persistentemente recomendado por los Papas y basado en la terminolog\u00ed\u00ada y en los conceptos aristot\u00e9licos, que Sto. Tom\u00e1s de Aquino supo \u00abcristianizar\u00bb de una forma creativa y profunda. 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