{"id":1423,"date":"2016-02-04T22:48:07","date_gmt":"2016-02-05T03:48:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon\/"},"modified":"2016-02-04T22:48:07","modified_gmt":"2016-02-05T03:48:07","slug":"canon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon\/","title":{"rendered":"CANON"},"content":{"rendered":"<p>Canon    (heb. q\u00e2neh y gr. kanon, \u00abca\u00f1a [vara]\u00bb).  T\u00e9rmino que -derivado originalmente del nombre semita de una vara derecha o ca\u00f1a- en sucesivas aplicaciones tuvo el sentido de \u00abinstrumento para medir\u00bb y \u00abregla [norma]\u00bb de conducta, gramatical, etc., establecida con autoridad, Kanon aparece varias veces en el NT: en 2Co 10:13, 15, 16 (\u00abregla\u00bb, RVR; \u00abnorma\u00bb, BJ) con el sentido de l\u00ed\u00admites o esferas de acci\u00f3n; en G\u00e1. 6:16 con el de \u00abregla\u00bb de la vida cristiana dada por inspiraci\u00f3n divina; y en Phi 3:16 con el de \u00abregla\u00bb o norma de vida.  Este Diccionario s\u00f3lo analizar\u00e1 su aplicaci\u00f3n a la colecci\u00f3n o lista de los libros sagrados que componen el AT y el NT, aceptados como inspirados por Dios y, por tanto, investidos de autoridad divina.  Para la iglesia cristiana del s II d.C. \u00abcanon\u00bb lleg\u00f3 a significar la verdad revelada, la regla de fe.  Or\u00ed\u00adgenes (c 185-c 254) fue el escritor cristiano m\u00e1s antiguo que aplic\u00f3 el t\u00e9rmino a la colecci\u00f3n de libros de la Biblia, reconoci\u00e9ndola como regla de fe y pr\u00e1ctica.  El dijo: \u00abNadie debe usar para probar una doctrina libros no incluidos en las Escrituras can\u00f3nicas\u00bb.  A\u00f1os m\u00e1s tarde, Atanasio (c 293?-373) design\u00f3 a toda la colecci\u00f3n de libros sagrados como el \u00abcanon\u00bb.  De este modo, el t\u00e9rmino pas\u00f3 a indicar el cat\u00e1logo o lista de libros sagrados aceptados como inspirados, normativos, sagrados y con autoridad.  El estudio del canon involucra las preguntas de cu\u00e1ndo, c\u00f3mo, por qui\u00e9n y por qu\u00e9 los diversos libros de la Biblia fueron aceptados como sagrados y plenos de autoridad; procura descubrir qui\u00e9nes los coleccionaron y organizaron en su orden actual.  Por tanto, es mayormente una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica.  Con relaci\u00f3n al canon del NT hay fuentes abundantes, pero, con respecto al AT el investigador se encuentra con grandes dificultades por la falta 200 de evidencias externas.  No se conserv\u00f3 registro hist\u00f3rico alguno acerca de la formaci\u00f3n del AT, ni en las Escrituras ni en otros documentos hist\u00f3ricos contables.  En los escritos jud\u00ed\u00ados extrab\u00ed\u00adblicos aparecen 2 informes que tienen que ver con el tema (2 Mac. 2:13-15; 4 Ezr 14:19-48): El 1\u00c2\u00ba dice que Nehem\u00ed\u00adas reuni\u00f3 los libros hoy considerados can\u00f3nicos y fund\u00f3 una biblioteca; al 2\u00c2\u00ba se lo concept\u00faa como puramente legendario.  Bib.: Or\u00ed\u00adgenes, Comentario sobre Mateo, secci\u00f3n 28.  I. Canon del Antiguo Testamento.  El canon del AT, como lo aceptan los protestantes, es la Biblia hebrea.  De acuerdo con la distribuci\u00f3n actual consiste de 39 libros, pero en tiempos de Jes\u00fas estaba organizada en 24 libros (Ezr 14:45) distribuidos en 3 divisiones: Ley, Profetas y Escritos o Hagi\u00f3grafos (v\u00e9ase Biblia [II. Divisiones]).  Se han propuesto varias teor\u00ed\u00adas para explicar la triple divisi\u00f3n de la Biblia hebrea:  1.  Las divisiones se fundamentan en la erudici\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la Edad Media (entre ellos Maim\u00f3nides), que habr\u00ed\u00ada sostenido que las 3 divisiones representan 3 grados de inspiraci\u00f3n: para la Torah, Mois\u00e9s habl\u00f3 directamente con Dios; los profetas poseyeron el \u00abesp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada\u00bb; y los Escritos fueron inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.  Pero esta posici\u00f3n es insostenible.  En realidad, el NT ignora los grados de inspiraci\u00f3n: Jes\u00fas us\u00f3 las 3 partes como si tuvieran el mismo valor (Luk 24:27, 44; cf 2 Tim. 3:16).  2.  Las divisiones se deben a diferencias de contenido.  En primer lugar est\u00e1 la ley, luego la historia y las predicciones, y por \u00faltimo la poes\u00ed\u00ada y la sabidur\u00ed\u00ada.  Pero estas distinciones no son s\u00f3lidas.  La Torah no s\u00f3lo contiene leyes sino tambi\u00e9n una gran cantidad de historia y algo de profec\u00ed\u00ada; los Profetas incluyen un gran porcentaje de poes\u00ed\u00ada; y los Escritos contienen los libros hist\u00f3ricos de Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y Cr\u00f3nicas y el libro prof\u00e9tico (en parte hist\u00f3rico) de Daniel.  3.  Las divisiones se deben a diferencias en la posici\u00f3n oficial y el estatus de los escritores b\u00ed\u00adblicos.  Este punto de vista lo sostienen muchos protestantes modernos.  Por ejemplo, para explicar la posici\u00f3n de Daniel entre los Escritos distinguen entre el \u00abdon de profec\u00ed\u00ada\u00bb (donum profeticum) y el \u00aboficio de profec\u00ed\u00ada\u00bb (munus profeticum).  Daniel, creen ellos, pose\u00ed\u00ada el don de profec\u00ed\u00ada pero no el oficio prof\u00e9tico.  4.  Las divisiones representan etapas separadas en el proceso de canonizaci\u00f3n. Esta es la posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica moderna.  Sostiene que la formaci\u00f3n del canon fue un proceso gradual que comenz\u00f3 con la Torah, fue seguida por los Profetas mucho tiempo m\u00e1s tarde, y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde por los Escritos.  Aunque este punto de vista tiene algunas cosas en su favor, el erudito conservador no puede aceptar las fechas tard\u00ed\u00adas qu\u00e9 se asignan a las divisiones del canon.  Adem\u00e1s, es muy probable que la colecci\u00f3n de los Profetas y los Escritos se compusiera m\u00e1s sincr\u00f3nicamente, y que, por tanto, las 2 divisiones representen diferencias de contenido y no s\u00f3lo de cronolog\u00ed\u00ada.  Se cree que un estudio de las evidencias mosa que las 3 partes ya se reconoc\u00ed\u00adan como Escrituras en tiempos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas; que los profetas, excepto los postex\u00ed\u00adlicos, se aceptaron como Escritura antes del exilio; y que la ley se acept\u00f3 en tiempos de Josu\u00e9.  Estas conclusiones se basan en el supuesto de una dataci\u00f3n temprana y conservadora de los libros del AT.  Al trazar la historia de la formaci\u00f3n del AT se recomienda comenzar con el canon completo como exist\u00ed\u00ada en el s I d.C., y luego trabajar hacia atr\u00e1s.  El uso en el NT de t\u00e9rminos como \u00ablas santas Escrituras\u00bb y \u00abEscrituras\u00bb deja bien en claro que entre los jud\u00ed\u00ados del s I d.C. hab\u00ed\u00ada una colecci\u00f3n definida de escritos sagrados, fija y plena de autoridad (Mat 21:42; 22:29; Luk 24:32; Joh 5:39; Act 17:2, 11; 18:24; Rom 1:2; 2 Tit 3:15).  Las declaraciones de Jes\u00fas tambi\u00e9n evidencian el reconocimiento de la divisi\u00f3n en 3 partes de los libros sagrados (Luk 24:44).  Las palabras de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con los m\u00e1rtires existentes desde Abel hasta Zacar\u00ed\u00adas (Mat 23:35; Luk 11:51), tambi\u00e9n est\u00e1n en armon\u00ed\u00ada con tal disposici\u00f3n.  Cronol\u00f3gicamente, Zacar\u00ed\u00adas no fue el \u00faltimo hombre justo asesinado, pero su homicidio es el \u00faltimo registrado en la Biblia hebrea (est\u00e1 en 2Ch 24:20, 21, \u00faltimo libro del canon hebreo; esta evidencia implica el reconociri\u00faento de los otros libros de la 3\u00c2\u00aa divisi\u00f3n del canon hebreo).  Las evidencias del NT en relaci\u00f3n con el canon hebreo se confirman por escritos jud\u00ed\u00ados del s I d.C.  El 1er escrito que habla de 24 libros sagrados es 4 Esdr. 14:19-48.  Las obras de Fil\u00f3n, fil\u00f3sofo jud\u00ed\u00ado alejandrino (apogeo a fines del s I a.C. y comienzos del II d.C.), tienen citas de la mayor\u00ed\u00ada de los libros del canon hebreo pero nada de los ap\u00f3crifos.  El historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo (37 d.C.-c 100) menciona 22 libros can\u00f3nicos \u00abque contienen registros de todo el pasado\u00bb (tal vez siguiendo la costumbre de algunos jud\u00ed\u00ados de hacer equivaler el n\u00famero de libros con las 22 letras del alfabeto hebreo).  Enumera 5 como de Mois\u00e9s y 13 de los Profetas (tal vez Jos., Jue.-Rt., S., 201 R., Cr., Esd.-Neh., Est., Job, Dn., Is., Jer.-Lm., Ez. y los 12 Profetas Menores).  \u00abLos 4 restantes -declara-, contienen himnos a Dios y preceptos para la conducci\u00f3n de la vida humana\u00bb (sin duda se refiere a Sal., Cnt., Pr. y Ecc_  Un grupo de eruditos jud\u00ed\u00ados confirm\u00f3 este canon en el Concilio de Jamnia (fines del s I d.C.). Aunque se puso en duda la canonicidad de libros como Pr., Ec., Est. y Cnt., al fin se retuvieron como Escrituras.  Se adopt\u00f3 la posici\u00f3n de que, en cuanto a los jud\u00ed\u00ados, el canon estaba cerrado; por ello, el canon jud\u00ed\u00ado no s\u00f3lo excluye los libros ap\u00f3crifos sino tambi\u00e9n los cristianos (como los Evangelios).  Otra evidencia acerca del canon en el s I a.C. acurre en la Carta de Aristeas (que unos ubican en el s I d.C. y otros m\u00e1s tarde), donde habla del Pentateuco como \u00abEscrituras\u00bb (56); ser\u00ed\u00ada la m\u00e1s antigua menci\u00f3n de ese hecho.  Del s II a.C. tenemos algunas menciones significativas en los escritos ap\u00f3crifos.  En 1 Mac. (c 100 a.C.) se habla del \u00e1nimo derivado de \u00ablos libros santos que est\u00e1n en nuestras manos\u00bb (12:9).  En 1:54 se alude en forma definida a Dan 9:24-27  En 1 Mac. 2 se menciona a los 3 hebreos y Daniel entre los h\u00e9roes de la fe como Abrah\u00e1n, Jos\u00e9, Finees, Josu\u00e9, Caleb, David y El\u00ed\u00adas (1 Mac. 2:51-60; cf Dan 1:7; 3:26; 6:23); todo esto indica que el libro de Daniel se consideraba normativo y can\u00f3nico. En 1 Mac. 7:16, 17 se introduce una cita de Psa 79:2 y 3 con la frase: \u00abSeg\u00fan la palabra que estaba escrita\u00bb, lo que revela que Salmos tambi\u00e9n se consideraba can\u00f3nico.  En 1 Mac. tambi\u00e9n se registra los esfuerzos de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes por destruir los libros de la ley (1:20, 56, 57).  Como 2 Mac. proviene de m\u00e1s o menos la misma fecha, nos cuenta c\u00f3mo Judas Macabeo hizo una colecci\u00f3n de escritos sagrados (2:14).  El Eclesi\u00e1stico, o la Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas ben Sir\u00e1 (c 180 a.C.), nos proporciona evidencias importantes.  Hacia el 132 a.C., el nieto de este sabio jud\u00ed\u00ado tradujo el texto hebreo de esta obra al griego y escribi\u00f3 el pr\u00f3logo, en el que se refiere a \u00abla Ley, los Profetas y los otros que les han seguido\u00bb (ser\u00ed\u00ada la 1\u00c2\u00aa evidencia de la existencia de una divisi\u00f3n tripartita de la Biblia hebrea). El Eclesi\u00e1stico alude, cita o se refiere a por lo menos 19 de los 24 libros del canon hebreo.  Claramente menciona la disposici\u00f3n de los Profetas Menores como el grupo de \u00ablos doce profetas\u00bb (49:10), y el bien conocido \u00abElogio de los antepasados\u00bb sugiere que la 2\u00c2\u00aa divisi\u00f3n del canon gozaba de autoridad en ese tiempo (44:3, 4; 49:6, 8,10).  No nos han llegado escritos jud\u00ed\u00ados producidos entre el s II a.C. y el tiempo de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas (s V a.C.). Sin embargo, Josefo cuenta la historia de la visita de Alejandro Magno a Jerusal\u00e9n en el s IV a.C., cuando Jad, el sumo sacerdote, sali\u00f3 a recibirlo fuera de los muros y lo convenci\u00f3 de que no destruyera la ciudad.  En esa ocasi\u00f3n, seg\u00fan Josefo, le mostraron a Alejandro las profec\u00ed\u00adas del libro de Daniel con respecto a \u00e9l.  Si el relato es ver\u00ed\u00addico, la existencia y el estudio de esta obra prof\u00e9tica se remontan al s IV a.C.  No puede haber dudas de que por el s V a.C. el Pentateuco se consideraba escritura can\u00f3nica (cf Neh 8:1-8).  Evidencia de ello es la reverencia de la gente cuando se desenroll\u00f3 el manuscrito.  El Pentateuco completo o en parte se menciona como \u00ablibro de Mois\u00e9s\u00bb, \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb, \u00abla ley de Jehov\u00e1\u00bb o \u00abel libro de la ley de Jehov\u00e1\u00bb unas 24 veces en Cr. y Esd. Neh, y una vez en Mal. (4:4).  La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada asigna la colecci\u00f3n de los libros sagrados y la fijaci\u00f3n del canon hebreo a Esdras y Nehem\u00ed\u00adas.  En 2 Mac. se mencionan los \u00abarchivos y&#8230; las Memorias del tiempo de Nehem\u00ed\u00adas\u00bb, y que \u00e9ste fund\u00f3 \u00abuna biblioteca, reuni\u00f3 los libros referentes a los reyes y a los profetas, los de David&#8230;\u00bb (2 Mac. 2:13-1 cf 4 Esdr. 14:37- 48).  Josefo tambi\u00e9n implica que el canon se complet\u00f3 en tiempos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas, y afirma que a partir de ese tiempo los escritos no tienen el mismo valor, \u00abpues ya no hubo una sucesi\u00f3n exacta de profetas\u00bb.  Pero existen evidencias de que la Ley y los Profetas se consideraban como Escrituras en fecha a\u00fan m\u00e1s temprana.  Zacar\u00ed\u00adas (c 518 a.C.) se refiere a los israelitas anteriores al exilio del siguiente modo: \u00abY pusieron su coraz\u00f3n como diamante, para no o\u00ed\u00adr la ley ni las palabras que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos enviaba por su Esp\u00ed\u00adritu, por medio de los profetas primeros\u00bb (cp 7:12).  Este es un locus classicus acerca de la inspiraci\u00f3n de los profetas del AT.  Adem\u00e1s, si seguimos la dataci\u00f3n conservadora del libro de Daniel* (s VI a.C.), tenemos la evidencia adicional de que los escritos de Jerem\u00ed\u00adas se reconoc\u00ed\u00adan como autoridad junto con \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb (Dan 9:2, 11, 13).  Si el canon de los profetas se cerr\u00f3 en el per\u00ed\u00adodo del exilio, es f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 Daniel no fue incluido.  La fecha m\u00e1s tard\u00ed\u00ada que se da en Daniel es el 3er a\u00f1o de Ciro (10:1); o sea, el 536\/535 a.C.  El libro quiz\u00e1 se complet\u00f3 poco m\u00e1s tarde.  En el s VII a.C. se ven claras evidencias de que la Ley, o gran parte de ella, se consideraba como normativa y dotada de autoridad.  El rey Jos\u00ed\u00adas y su corte la aceptaron como antigua y palabra de Dios (2Ki 22:13, 18, 19).  Esta experiencia a veces la citan los eruditos modernos 202 como el comienzo del canon hebreo, pero no hay base para esta afirmaci\u00f3n.  La Ley se consideraba normativa mucho tiempo antes (cf Exo 24: 3, 7).  Se pueden citar evidencias en favor de esta idea del tiempo de Jo\u00e1s (2Ki 14:6), la comisi\u00f3n que David le encarg\u00f3 a Salom\u00f3n (1Ki 2:2, 3) y a\u00fan del tiempo de Josu\u00e9 (Jos 1:7, 8; 8:31; 23:6).  Otra evidencia importante para una canonizaci\u00f3n preex\u00ed\u00adlica de la Tor\u00e1 es la existencia del Pentateuco Samaritano.  Esta es la \u00fanica parte de la Biblia hebrea que los samaritanos* aceptaron como Sagrada Escritura.  Aunque el Pentateuco Samaritano muestra ligeras variantes con respecto al hebreo en algunos pasajes, es id\u00e9ntico en cuanto a distribuci\u00f3n, tama\u00f1o y contenido. Esto muestra que la Tor\u00e1 hab\u00ed\u00ada sido adoptada como Santa Escritura por ambas naciones antes de la separaci\u00f3n en jud\u00ed\u00ados y samaritanos.  Tambi\u00e9n demuestra que el Pentateuco hebreo tuvo su forma actual antes que las 2 naciones siguieran sus caminos separadamente.  Si los jud\u00ed\u00ados hubieran agregado alg\u00fan material a la Tor\u00e1 despu\u00e9s que se hubiese producido la separaci\u00f3n entre ellos, los samaritanos no lo habr\u00ed\u00adan aceptado.  Esta ruptura  entre jud\u00ed\u00ados y samaritanos ocurri\u00f3 despu\u00e9s del regreso de los jud\u00ed\u00ados del exilio (de acuerdo con Ezr 4:1-4).  Parece razonable concluir que, en tiempos cuando comenz\u00f3 el exilio, el Pentateuco se consideraba la Biblia tanto para jud\u00ed\u00ados como para samaritanos. Durante el exilio otros libros comenzaron a ser considerados parte del canon -los libros prof\u00e9ticos-, pero estos agregados al canon preex\u00ed\u00adlico no fueron aceptados por los samaritanos cuando \u00e9stos y los jud\u00ed\u00ados siguieron sus caminos separados despu\u00e9s del exilio; pero ambos conservaron como Sagrada Escritura esa parte de la Biblia actual que ambas naciones hab\u00ed\u00adan considerado como su Biblia antes del comienzo del exilio.  V\u00e9ase Versiones.  Bib.:  FJ-AA i.8; FJ-AJ xi.8.4, 5; FJ-AA i.8.  M\u00e1s por su valor como fuentes que por su presentaci\u00f3n de la historia del canon del AT, se recomiendan los siguientes libros: H. E. Ryle, The Canon of the Old Testament [El canon del AT] (Londres, 1914); R. H. Tyle, The Canon of the Old Testament [El canon del AT] (Londres, 1904).  II. Canon del Nuevo Testamento.  El AT fue la Biblia de la iglesia cristiana primitiva.  Entre los cristianos de habla griega esa Biblia fue la Septuaginta.  Aun despu\u00e9s que los seguidores de Jes\u00fas se separaron del juda\u00ed\u00adsmo, retuvieron los libros sagrados que hab\u00ed\u00adan llegado a llamar el AT.  Esto se debi\u00f3 principalmente al hecho de que Jesucristo, su Se\u00f1or, hab\u00ed\u00ada usado estos escritos y los respald\u00f3 como poseedores de autoridad (Mat 5:17-19; 21:42;  22:29; Mar 10:6-9; 12:29, 36; etc.). Consider\u00f3 su vida y misi\u00f3n como un cumplimiento de las promesas y profec\u00ed\u00adas contenidos en ellos (Mat 26:54; Mar 14:49; Luk 4:21; 22:16, 37; 24:24-27, 44, 45; Joh 4:39; 10:35; 13:18; 15:25; 17:12).  Con tal respaldo, los cristianos no pod\u00ed\u00adan descartar las escrituras del AT como jud\u00ed\u00adas, sino m\u00e1s bien aceptarlas como libros cristianos.  De acuerdo con Hechos, tambi\u00e9n los primeros predicadores cristianos usaron estos documentos como revelaciones divinas dotadas de autoridad (Act 1:16; 2:16-21; 8:35; 17:2, 3, 11, 17; 18:4, 19, 24-28; 19:8; 28:23).  Aun las ep\u00ed\u00adstolas muestran que los primeros cristianos aceptaron el AT como Palabra de Dios, inspirada y llena de autoridad (Rom 15:4; 1Co 15:3, 4; 2 Tit 3:15-17; 2Pe 1:20, 21).  Pero, desde el principio, junto con el AT tuvieron otra fuente de verdad igualmente autorizada: los dichos del Se\u00f1or, que circulaban en forma oral hasta que se escribieron los Evangelios.  En 1Co 9:14 Pablo culmina su argumento de que un predicador cristiano tiene derecho a recibir apoyo financiero con la cita: \u00abAs\u00ed\u00ad tambi\u00e9n orden\u00f3 el Se\u00f1or a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio\u00bb.  Es evidente que con \u00abSe\u00f1or\u00bb quiere decir Cristo, quien dijo: \u00abEl obrero es digno de su salario\u00bb (Luk 10:7; cf Mat 10:10).  En apoyo del sost\u00e9n financiero de los ancianos se cita la misma afirmaci\u00f3n en 1 Tit 5:18 y en relaci\u00f3n con una declaraci\u00f3n de Deu 25:4 (las 2 afirmaciones de Pablo son introducidas con las palabras: \u00abPues la Escritura dice\u00bb).  En respuesta a las preguntas que hicieron los corintios acerca del casamiento y del divorcio, Pablo menciona la instrucci\u00f3n del Se\u00f1or o la falta de ella (1Co 7:10, 12, 25; muy probablemente la frase \u00abel Se\u00f1or\u00bb se refiera a Jes\u00fas).  Con respecto a algunas de estas preguntas Pablo pudo citar a Jes\u00fas, en otras no, pero dio su propia opini\u00f3n inspirada.  \u00abEn palabra del Se\u00f1or\u00bb (1Th 4:15) probablemente se refiera a dichos de Jes\u00fas, aun cuando no se los conserva en los Evangelios. Act 20:35 presenta a Pablo diciendo: \u00abSe debe&#8230; recordar las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, que dijo: M\u00e1s bienaventurado es dar que recibir\u00bb; un dicho de Cristo que no se incorpor\u00f3 a los Evangelios.  Estos y otros pasajes (por ejemplo, Act 11:16) se\u00f1alan la autoridad que se atribuy\u00f3 a los dichos de Jes\u00fas desde el mismo comienzo.  Jesucristo no s\u00f3lo era profeta sino Mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios, divina Palabra encarnada.  Por ello, sus seguidores no pod\u00ed\u00adan sino poner sus ense\u00f1anzas al nivel que ten\u00ed\u00adan 203 los libros del AT (y as\u00ed\u00ad reconoc\u00ed\u00adan que la revelaci\u00f3n final y completa vino por medio de Jesucristo; Heb 1:1-3).  A medida que la iglesia se expand\u00ed\u00ada, particularmente entre los gentiles, se sent\u00ed\u00ada la necesidad de tener registros escritos de las palabras y los actos de Jes\u00fas.  Sin embargo, a juicio de los eruditos los documentos m\u00e1s tempranos del NT son algunas de las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo. En ellas no existen referencias a alg\u00fan Evangelio escrito, y se cree que la mayor\u00ed\u00ada se redact\u00f3 antes de los Evangelios.  Estas cartas constituyen un tipo nuevo y distintivo de literatura religiosa (aunque tuvieran la apariencia externa de una carta griega corriente).  En las manos del gran ap\u00f3stol la forma epistolar com\u00fan lleg\u00f3 a ser un poderoso medio de inspiraci\u00f3n e instrucci\u00f3n religiosa; a\u00fan los enemigos de Pablo admitieron: \u00abLas cartas son duras y fuertes\u00bb (2Co 10:10).  A\u00fan son un medio poderoso y eficaz para esparcir la fe cristiana. \u00bfY c\u00f3mo se produjeron? La evidencia sugiere que la mayor\u00ed\u00ada se dict\u00f3 y no fue escrita directamente por el ap\u00f3stol.  Sin embargo, al final de la carta, a\u00f1ad\u00ed\u00ada un saludo personal y su firma, lo que le daba autenticidad (como lo sugiere la conclusi\u00f3n de 2Th 3:17: \u00abLa salutaci\u00f3n es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta m\u00ed\u00ada; as\u00ed\u00ad escribo\u00bb; cf 1Co 16:21).  Los aut\u00f3grafos originales de todas estas cartas, como los de todos los otros libros de la Biblia, se han perdido.  Por lo general se considera que 1 Ts. es la m\u00e1s temprana de las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo.  Fue escrita desde Corinto c 51 d.C.; unos pocos meses m\u00e1s tarde le sigui\u00f3 2 Ts.  Las dem\u00e1s cartas fueron escritas entre el 57 y el 66 d.C.  Se desconoce la fecha exacta cuando se escribieron los Evangelios, pero aparentemente no fue antes de la d\u00e9cada de 60 del s I d.C.  Al principio no se sinti\u00f3 la necesidad de un registro escrito de los dichos de Jes\u00fas.  Mientras los ap\u00f3stoles y otros testigos oculares viv\u00ed\u00adan, \u00bfqu\u00e9 necesidad hab\u00ed\u00ada de ello? Los ap\u00f3stoles pod\u00ed\u00adan contar no s\u00f3lo lo que Jes\u00fas dijo, sino tambi\u00e9n lo que realiz\u00f3.  La mayor\u00ed\u00ada de los eruditos creen que Marcos fue el 1\u00c2\u00ba de los Evangelios en escribirse, y Juan el \u00faltimo.  Hacia fines del s I d.C., Juan, el \u00faltimo sobreviviente de los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas en los d\u00ed\u00adas de su carne, registr\u00f3 sus recuerdos de la vida y los dichos de Jes\u00fas junto con sus reflexiones sobre ellos, como para suplementar los otros Evangelios.  As\u00ed\u00ad, antes del fin del s I d.C. la mayor\u00ed\u00ada de las iglesias conoc\u00ed\u00ada los primeros 3 Evangelios.  Esto resulta claro por su uso en los escritos de los padres apost\u00f3licos (v\u00e9ase la Didaj\u00e9 V.2; Ignacio, Epistola a los filadelfinos 5.8; Epistola de Mathet\u00e9s a Diogneto, cp 11).  A comienzos del s II d.C., no mucho despu\u00e9s de escribirse el 4\u00c2\u00ba Evangelio, se reunieron en una colecci\u00f3n los 4 Evangelios y se publicaron juntos.  Pero no tenemos evidencias hist\u00f3ricas que digan cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y qui\u00e9n fue el responsable de ello.  Efeso es el lugar m\u00e1s probable; y el tiempo, alg\u00fan momento de la primera mitad del s II. F. F. Bruce explica la importancia del evento:  \u00abAs\u00ed\u00ad, aunque previamente Roma tuvo el Evangelio de Marcos, Siria el de Mateo, un grupo de gentiles el de Lucas, y los de Efeso el de Juan, ahora cada iglesia ten\u00ed\u00ada los 4 en una unidad llamada El Evangelio (y cada componente se se\u00f1alaba por las palabras \u00abseg\u00fan Mateo\u00bb, \u00abseg\u00fan Marcos\u00bb, etc.; The Books and the Parchments [Los libros y los pergaminos], p 107).  Que esta colecci\u00f3n estaba formada antes del 150 d.C. lo muestra el uso de los 4 Evangelios en el papiro Egerton 2 (c 150 d.C.) que se encuentra en el Museo Brit\u00e1nico. El Evangelio de la verdad copto encontrado en Nag Hamad\u00ed\u00ad,* de la misma fecha, y tal vez escrito por Valentino, tambi\u00e9n muestra su familiaridad con los 4 Evangelios.  De aproximadamente la misma fecha tenemos la declaraci\u00f3n de Justino M\u00e1rtir en su Primera apolog\u00ed\u00ada, en la que describe la Eucarist\u00ed\u00ada: \u00abLos ap\u00f3stoles en sus memorias, llamadas los Evangelios, transmitieron lo que Jes\u00fas les orden\u00f3 hacer\u00bb (cp 66; The Fathers of the Church [Los padres de la iglesia], t 6, p 106).  Tambi\u00e9n se refiere a la lectura de \u00ablas memorias de los ap\u00f3stoles o de los escritos de los profetas\u00bb en los cultos de adoraci\u00f3n (cp 67).  Luego, en su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n, introduce una cita de Mateo con la frase t\u00e9cnica: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb (cp 100).  Por el 170 d.C., Taciano, un converso sirio al cristianismo, combin\u00f3 secciones de cada uno de los Evangelios en un todo m\u00e1s o menos cronol\u00f3gico y lo llam\u00f3 Diatesar\u00f3n (\u00abA trav\u00e9s de los cuatro\u00bb).  Su prop\u00f3sito habr\u00ed\u00ada sido formar un solo Evangelio que combinara lo esencial de los 4.  El t\u00ed\u00adtulo y el contenido de su obra presuponen la existencia y la autoridad de los 4 (y us\u00f3 nuestros Evangelios y no otros al compilar el Diatesar\u00f3n). Cerca del 185 d.C., Ireneo arguy\u00f3 que el n\u00famero 4 es axiom\u00e1tico.  Aun antes de que se formara el grupo de los Evangelios, se reun\u00ed\u00ada otra colecci\u00f3n de escritos cristianos tempranos, la que consist\u00ed\u00ada de cartas del ap\u00f3stol Pablo.  El \u00ed\u00admpetu por producir esa colecci\u00f3n se habr\u00ed\u00ada originado en las \u00f3rdenes que el mismo ap\u00f3stol dio, las que sugieren que Pablo esperaba que los mensajes de sus ep\u00ed\u00adstolas se usaran extensamente.  La colecci\u00f3n 204 de estas cartas habr\u00ed\u00ada comenzado aun durante su vida.  Pero la 1\u00c2\u00aa evidencia cierta de la existencia de algo que se parece a una colecci\u00f3n de ellas se encuentra en 2Pe 3:15, 16, que las pone a la par con \u00ablas otras Escrituras\u00bb.  El valor de este testimonio reside en la fecha que se asigna a 2 P.: algunos eruditos piensan que es un escrito postapost\u00f3lico del s II d.C. Goodspeed sugiere que la publicaci\u00f3n de Hechos estimul\u00f3 el inter\u00e9s en Pablo y sus cartas, lo que condujo a coleccionarlas.  El martirio del ap\u00f3stol (c 67 d.C.) tambi\u00e9n confiri\u00f3 a esos documentos una mayor atracci\u00f3n, y a su vez incentivo a las iglesias a conseguir copias de ellos.  A comienzos del s II comenz\u00f3 a circular una colecci\u00f3n de los escritos de Pablo con el nombre de Ap\u00f3stolos (\u00abEl ap\u00f3stol\u00bb).  La carta de la iglesia de Roma a la de Corinto, quiz\u00e1s escrita por Clemente a fines de la \u00faltima d\u00e9cada del s I, tiene el consejo: \u00abTomen la ep\u00ed\u00adstola del bendito ap\u00f3stol Pablo&#8230; En verdad, bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, \u00e9l les escribi\u00f3\u00bb (1 Clemente 47:1-3).  Esta es la referencia no can\u00f3nica m\u00e1s temprana a Pablo, e indica que 1 Co. se conoc\u00ed\u00ada tanto en Roma como en Corinto.  En la carta de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada a los efesios, escrita desde Esmirna a comienzo del s II, se dirige a sus lectores como a \u00abcompa\u00f1eros de iniciaci\u00f3n con Pablo&#8230; quien en cada ep\u00ed\u00adstola los menciona en Cristo Jes\u00fas\u00bb (cp 12).  Esto hace presuponer una colecci\u00f3n de esas cartas.  Policarpo, al escribir a los filipenses a mediados del s II, se refiere a Pablo como quien, cuando estaba presente, \u00abense\u00f1aba con exactitud y firmeza la palabra de verdad\u00bb, y cuando estaba ausente escrib\u00ed\u00ada cartas, \u00abde cuyo estudio se podr\u00e1n edificar en la fe que les fue dada\u00bb (cp 3).  Cuando se realiz\u00f3 el juicio de los m\u00e1rtires escilitanos de Cartago (180 d.C.), el proc\u00f3nsul Saturnino le pregunt\u00f3 a uno de ellos, Esperato, qu\u00e9 ten\u00ed\u00ada en su caja.  La respuesta fue: \u00abUnos libros y las cartas de Pablo, var\u00f3n justo\u00bb.  En ese tiempo no s\u00f3lo se conoc\u00ed\u00adan las cartas de Pablo en el norte de Africa sino que, con toda probabilidad, se hab\u00ed\u00adan traducido al lat\u00ed\u00adn.  Resulta claro, entonces, que a mediados del s II se hab\u00ed\u00adan formado 2 grandes colecciones de documentos cristianos: los Evangelios y las cartas de Pablo. Cuando los 4 Evangelios se convirtieron en una sola unidad, se separ\u00f3 Hechos de la obra de Lucas en 2 tomos y qued\u00f3 aislada.  Pero compart\u00ed\u00ada la misma autoridad y el mismo prestigio del Evangelio de Lucas.  Adem\u00e1s, proporcionaba una continuaci\u00f3n del Evangelio y serv\u00ed\u00ada de introducci\u00f3n apropiada a las cartas de Pablo.  Por eso lleg\u00f3 a ser el eslab\u00f3n que un\u00ed\u00ada las 2 colecciones; \u00e9stas, con el nexo vital de Hechos, constituyen el n\u00facleo s\u00f3lido del canon del NT.  Es evidente que las cartas de Pablo formaron el modelo literario para las otras 7 ep\u00ed\u00adstolas: Stg., 1 y 2 P., 1, 2 y 3 Jn. y Jud.  Estas ep\u00ed\u00adstolas cat\u00f3licas o generales aparentemente se abrieron paso separadamente; no existen evidencias de que constituyeran otra colecci\u00f3n diferente.  M\u00e1s bien parece haber sido a\u00f1adidas individualmente a Ap\u00f3stolos a medida que se reconoc\u00ed\u00ada su canonicidad. Apocalipsis est\u00e1 en una categor\u00ed\u00ada por s\u00ed\u00ad mismo, a pesar de que despu\u00e9s de la visi\u00f3n introductoria del Cristo trascendente, contiene 7 cartas a las iglesias del Asia Menor.  El escritor era consciente de ser un profeta y de que sus mensajes eran un producto de la revelaci\u00f3n divina (Rev 22:6, 7).  Por eso deb\u00ed\u00ada leerse en p\u00fablico en la iglesia (1:3).  A pesar de ello, no fue aceptado enseguida en forma universal como can\u00f3nico.  La aparici\u00f3n de herejes y libros her\u00e9ticos en la iglesia apresur\u00f3 el proceso de canonizaci\u00f3n.  Marci\u00f3n (c 140 d.C.) procur\u00f3 reformar la iglesia que, a su parecer, se hab\u00ed\u00ada contaminando con el juda\u00ed\u00adsmo.  Rechaz\u00f3 completamente el AT y sostuvo que aun las ense\u00f1anzas de los Doce estaban impregnadas de ideas jud\u00ed\u00adas.  El \u00fanico ap\u00f3stol genuino, sosten\u00ed\u00ada, era Pablo.  Por ello form\u00f3 un canon que consist\u00ed\u00ada de Lucas (el Evangelio, purificado de su acreciones jud\u00ed\u00adas) m\u00e1s 10 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo (el Apostolik\u00f3n), y exclu\u00ed\u00ada las ep\u00ed\u00adstolas pastorales y Hechos.  A \u00e9stos a\u00f1adi\u00f3 un tratado propio llamado Ant\u00ed\u00adthesis.  El canon limitado de Marci\u00f3n forz\u00f3 a la iglesia a tomar posici\u00f3n sobre el tema de los libros religiosos.  La iglesia del s II estaba plenamente persuadida de que el AT era parte de las Escrituras cristianas; que hab\u00ed\u00ada 4 Evangelios con autoridad, no uno solo; que13 y no10 eran las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo que se deb\u00ed\u00adan aceptar; y que se deb\u00ed\u00adan incluir las otras ep\u00ed\u00adstolas generales.  La lista m\u00e1s antigua que nos ha llegado de los libros del NT aceptados por la iglesia primitiva est\u00e1 contenida en el Fragmento Muratoriano, un extracto mutilado de un canon romano (c 180).  No s\u00f3lo presenta una lista de libros, tambi\u00e9n contiene afirmaciones con respecto a la autor\u00ed\u00ada, los destinatarios, la ocasi\u00f3n y los prop\u00f3sitos de cada uno.  Lamentablemente falta la 1\u00c2\u00aa parte, y el fragmento comienza en medio de una oraci\u00f3n, que aparentemente trataba de Marcos.  Por cuanto el canon luego se refiere a Lucas como al 3er Evangelio y a Juan como al 4\u00c2\u00ba, podemos concluir con bastante seguridad que la parte perdida se ocupaba de Mateo y de Marcos.  La lista corresponde 205 en su mayor parte a nuestro canon actual del NT, excepto 4 libros que no se incluyen: Hch., Stg. y 1-2 P.  Se mencionan 2 ep\u00ed\u00adstolas de Juan, lo que tal vez significa que 3 Jn. qued\u00f3 fuera.  Adem\u00e1s de 13 las cartas de Pablo (excluye He.), el documento se refiere a supuestas ep\u00ed\u00adstolas a los laodicenses y los alejandrinos \u00abfalsificadas con el nombre de Pablo y dirigidas contra la herej\u00ed\u00ada de Marci\u00f3n\u00bb, y varias otras que no se pueden aceptar \u00abporque no es apropiado que la hiel se mezcle con la miel\u00bb.  Adem\u00e1s del Apocalipsis escrito por Juan, tambi\u00e9n menciona el Apocalipsis de Pedro, que \u00abalgunos de nuestro pueblo reh\u00fasan\u00bb escuchar en la congregaci\u00f3n.  Tambi\u00e9n menciona el Pastor de Hermas, pero no admite que se lo lea en la iglesia.  En suma, este documento indica cu\u00e1les eran los libros que ten\u00ed\u00adan nivel can\u00f3nico en Roma hacia fines del s II.  Cerca del fin del s II d.C. el testimonio de 3 escritores patr\u00ed\u00adsticos destacados, de diversas regiones geogr\u00e1ficas, indica que hab\u00ed\u00ada un grupo de escritos cristianos generalmente respetados por la iglesia: 1) Ireneo, procedente originalmente del Asia Menor y m\u00e1s tarde obispo de Lyon en Galia, habla de los libros del NT como de \u00abSantas Escrituras\u00bb y \u00ablos or\u00e1culos  de Dios\u00bb.  Pone los Evangelios y los escritos  apost\u00f3licos a la par con la Ley y los Profetas. Aunque no da una lista formal de los libros del NT, se refiere a los 4 Evangelios, Hechos, 13 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo (excluye Flm.), 1 P., 1 Jn. y Ap.  Usa ampliamente Hechos y las ep\u00ed\u00adstolas pastorales.  Aparentemente no acepta como can\u00f3nicos He., Stg., 2 P., 3 Jn. y Jud.  2) Tertuliano, un testigo de la iglesia del norte de Africa de c 200 d.C., llam\u00f3 Escrituras a los 4 Evangelios que pertenecen al Instrumentum evangelicum.  Adem\u00e1s de estos, parece considerar 18 libros como parte del Instrumenta apostolica: 13 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, Hch., 1 P., 1 Jn., Jud. y Ap.  Cita He. como obra de Bernab\u00e9 y aparentemente no lo considera can\u00f3nico, aunque nota que otros lo aceptan. Habr\u00ed\u00ada sido el 1\u00c2\u00ba en usar el nombre de Novum Testamentum para distinguirlo de Scriptura Vetus.  3) Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, de aproximadamente la misma \u00e9poca, cit\u00f3 los 4 Evangelios como \u00abEscritura\u00bb, y es evidente que aceptaba como can\u00f3nicas 14 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo (incluyendo He.), Hch., 1 P., 1-2 Jn., Jud. y Ap.  No menciona Stg., 2 P. y 3 Jn., y si los aceptaba es incierto.  Adem\u00e1s, parece haber considerado la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 y el Apocalipsis de Pedro como inspirados.  Estos 3 destacados escritores del s II concuerdan en general con el Fragmento Muratoriano respecto a la mayor\u00ed\u00ada de los libros aceptados como can\u00f3nicos: los 4 Evangelios, 13 cartas de Pablo, Hch., 1 P., 1 Jn. y Ap.  La inclusi\u00f3n de \u00ablas ep\u00ed\u00adstolas cat\u00f3licas menores\u00bb -Stg., 2 P., 3 Jn. y Jud.- se discuti\u00f3 por muchos a\u00f1os.  Esto tambi\u00e9n fue cierto de He. en el oeste.  Mientras el Ap. se aceptaba en el oeste, su lugar en el canon fue discutido mucho en el oriente.  Hab\u00ed\u00ada libros que hoy est\u00e1n fuera del canon del NT, pero que en alg\u00fan momento estuvieron a punto de entrar: como la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9, el Pastor de Hermas y la Didaj\u00e9.  Hoy existen importantes c\u00f3dices de papiro que datan del s III que contienen grandes porciones del NT.  En uno de ellos (p45), que data de la primera mitad del s III, hay 30 hojas de 220 originales de los 4 Evangelios y Hch.  Otro (p46), fechado c 200 d.C., tiene 84 de un original de 104 hojas de 10 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo (incluyendo Heb_  De mediados del s III, o de la \u00faltima mitad del siglo, hay uno (p47) con 10 hojas del Ap.  Un c\u00f3dice de papiro (P66) de Juan se debe ubicar por el 200.  Otro (p72) del s III contiene 1-2 P. y Jud. Finalmente, hay otro (P75), de c 200, con 102 p\u00e1ginas de Lucas y de Juan.  La versi\u00f3n Latina Antigua (Vetus Latina) del NT probablemente se produjo en la \u00faltima mitad del s II.  Aunque no existe ning\u00fan Ms de la Latina Antigua que contenga todo el NT, s\u00ed\u00ad existen Mss con los Evangelios, Hch., las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, Ap. y fragmentos de 1 y 2 P.  Poco antes del 400, Jer\u00f3nimo hizo una revisi\u00f3n de la Latina Antigua, que lleg\u00f3 a conocerse como la Vulgata.  Que contenga todo el NT sugiere que en la Latina Antigua tambi\u00e9n se hallaba.  Pero en la Peshita siria, la versi\u00f3n oficial siria, no aparece 2 P., 2-3 Jn., Jud. y Ap., y refleja las dudas de la iglesia oriental acerca de esos escritos.  Durante el s III hubo una cuidadosa revisi\u00f3n de los libros m\u00e1s discutidos.  El erudito Or\u00ed\u00adgenes viaj\u00f3 extensamente y pudo determinar cu\u00e1les eran generalmente aceptados.  Clasific\u00f3 los escritos que pretend\u00ed\u00adan autoridad apost\u00f3lica en 3 clases: 1. Los libros no discutidos o universalmente reconocidos (4 Evangelios, 13 ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, 1 P., 1 Jn., Hch. y Rev_  2. Los escritos falsificados: los Evangelios de los egipcios, de los Doce, y de Bas\u00ed\u00adlides.  3. Las obras consideradas dudosas: Stg., 2 P., 2-3 Jn., Jud. y probablemente He.  Esta triple clasificaci\u00f3n, que revela dudas con respecto a varios escritos, tambi\u00e9n se encuentra en la Historia eclesi\u00e1stica de Eusebio.  Su lista de libros aceptados es casi id\u00e9ntica a la de Or\u00ed\u00adgenes, salvo por la inclusi\u00f3n de He. como can\u00f3nico, y por algunas reservas en relaci\u00f3n 206 con Ap.  Divide los libros discutidos en 2 grupos: a. Los aprobados por muchos (Stg., Jud., 2 P., 2-3 Joh_  b. Los que son espurios (Hechos de Pablo, Apocalipsis de Pedro, Pastor de Hermas, Bernab\u00e9 y Didaj\u00e9).  Su 3\u00c2\u00aa categor\u00ed\u00ada incluye los libros rechazados por ser falsificaciones her\u00e9ticas: los Evangelios de los egipcios, de Tom\u00e1s, de Bas\u00ed\u00adlides y de Mat\u00ed\u00adas, m\u00e1s los Hechos de Andr\u00e9s y los de Juan.  Temprano en el s IV el emperador Diocleciano orden\u00f3 la demolici\u00f3n de iglesias y la confiscaci\u00f3n de libros cristianos.  Todos sus escritos sagrados deb\u00ed\u00adan ser entregados y quemados bajo pena de muerte.  Esto apresur\u00f3 la decisi\u00f3n de establecer los l\u00ed\u00admites del canon al forzarlos a decidir por cu\u00e1les libros estaban dispuestos a arriesgar sus vidas.  El s IV qued\u00f3 se\u00f1alado por declaraciones autorizadas de obispos y concilios con respecto a los l\u00ed\u00admites del canon.  Atanasio, obispo de Alejandr\u00ed\u00ada y el principal te\u00f3logo de la iglesia oriental, incluy\u00f3 en su 39\u00c2\u00aa Carta Festal, dirigida a sus obispos, una lista de los libros de la Biblia: es la 1\u00c2\u00aa que contiene los 27 libros del NT exactamente como los tenemos hoy.  \u00abEstos -declar\u00f3- son fuentes de salvaci\u00f3n, de modo que los sedientos se puedan saciar&#8230; y s\u00f3lo en ellos est\u00e1n proclamadas las buenas nuevas de la ense\u00f1anza de la verdadera religi\u00f3n; nadie a\u00f1ada a ellos ni quite nada de ellos\u00bb.  Su carta es importante, porque su influencia se extend\u00ed\u00ada por todas las iglesias de habla griega en el Oriente, entre los cuales hab\u00ed\u00ada dudas con respecto a la canonicidad del Apocalipsis y de varias ep\u00ed\u00adstolas.  La primera versi\u00f3n siria que conten\u00ed\u00ada las ep\u00ed\u00adstolas cat\u00f3licas menores y el Ap. se produjo en el 508 por Filoxeno, obispo de Mabbug o Hier\u00e1polis.  Antes del Concilio de Trento (s XIV), ning\u00fan concilio general de la iglesia se pronunci\u00f3 acerca del canon.  Sin embargo, en concilios locales se tomaron decisiones que ten\u00ed\u00adan autoridad en las provincias representadas, y que ser\u00ed\u00adan considerados como m\u00e1s o menos normativos en otras \u00e1reas a las que llegaban. Uno peque\u00f1o se realiz\u00f3 en Laodicea (363), pero hay muchas dudas con respecto a la autenticidad del canon final que da la lista de los libros del NT.  En un concilio en Roma (382) se declar\u00f3 la aceptaci\u00f3n de varias ep\u00ed\u00adstolas, incluyendo la de He. que hab\u00ed\u00ada estado en duda (Ap. se aceptaba en Occidente).  En el norte de Africa, el Concilio de Hipona (393) y el Tercer Concilio de Cartago (397) ratificaron este canon y excluyeron todos los dem\u00e1s libros y prohibieron su uso en las iglesias.  Hacia fines del s IV ya no hab\u00ed\u00ada m\u00e1s discusiones sobre el derecho de cada uno de los 27 libros del NT de estar en el canon; se lo consideraba fijo e inviolable.  La iglesia no cre\u00f3 el canon ni confiri\u00f3 canonicidad a los libros.  La iniciativa en la producci\u00f3n y colecci\u00f3n de los libros sagrados fue de Dios.  La iglesia s\u00f3lo pudo reconocer y recibir con fe los documentos producidos por inspiraci\u00f3n divina.  El desarrollo del canon fue un proceso gradual, presidido por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios.  Es cierto que concilios regionales de la iglesia tomaron decisiones con respecto al canon de las Escrituras, pero las razones para aceptar el actual son m\u00e1s profundas que la autoridad de esos concilios; est\u00e1n basadas en la convicci\u00f3n de que la mano de Dios condujo su formaci\u00f3n. Los cristianos primitivos aceptaron como confiables s\u00f3lo los libros que fueron escritos por un ap\u00f3stol o un compa\u00f1ero de los ap\u00f3stoles.  Un documento, para ser reconocido como can\u00f3nico, deb\u00ed\u00ada gozar de amplia aceptaci\u00f3n entre los creyentes de toda el \u00e1rea mediterr\u00e1nea.  Ellos juzgaban una obra sobre la base de su contenido, su coherencia interna, su concordancia con el resto de las Escrituras y su armon\u00ed\u00ada general con la experiencia cristiana.  Cualquier cristiano que desee convencerse por s\u00ed\u00ad mismo con respecto al canon del NT puede hacerlo mediante una comparaci\u00f3n cuidadosa de los 27 libros aceptados por la iglesia con cualquier otra publicaci\u00f3n cristiana de los primeros 3 siglos.  Sin duda, llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que no hay libro alguno en el canon que debi\u00f3 quedar fuera de \u00e9l, y ning\u00fan libro que qued\u00f3 afuera debi\u00f3 ser incluido en \u00e9l.  Resumiendo, este Diccionario emplea los t\u00e9rminos relacionados de la siguiente manera:  1. Can\u00f3nico:  todo lo aceptado como inspirado por Dios.  a. Canon del AT:  lo aceptado por el juda\u00ed\u00adsmo en sus Biblias (39 libros).  b. Canon del NT:  lo aceptado por el cristianismo hasta fines del s IV d.C. (27 libros: fecha del establecimiento definitivo del canon b\u00ed\u00adblico, incluyendo el del AT).  2. Ap\u00f3crifo (o No can\u00f3nico):  Deuterocan\u00f3nicos,* Seudoepigr\u00e1ficos* y Ap\u00f3crifos propiamente dichos (es decir, aceptados por todas las denominaciones como realmente ap\u00f3crifos).  V\u00e9ase Ap\u00f3crifos.  Bib.: I-AH 2.27; 1.8; etc.; Ib\u00ed\u00add. 1.3.6; Tertuliano, Adv. Marc.  IV.2, 5: De Carne Christi, 3; Adv. Prax. C. 13, 20; EC-HE III.25; F. F.  Bruce, The Spreading Flame [La llama que se extiende] (Grand Rapids, MI, 1958); F. F. Bruce, The Books and the Parchments [Los libros y los pergaminos] (3\u00c2\u00aa ed. rev.; Nueva York, 1963); The Cambridge History of the Bible [La historia de la Biblia de Cambridge].  207 3 ts (Cambridge, 1963, 1969, 1970); F. V. Filson, Which Books Belong in the Bible? [\u00bfQu\u00e9 libros pertenecen a la Biblia?] (Filadelfia, 1957); R. M. Grant, The Formation of the New Testament [La formaci\u00f3n del NT] (Nueva York, 1965); A. Souter, The Text and Canon of the New Testament [El texto y el canon del NT] (2\u00c2\u00aa ed.; Londres, 1954).  Cantares, El Cantar de los.  Ultimo de los 5 libros po\u00e9ticos del AT, y uno de los Megill\u00f4th (o Cinco Rollos) del canon hebreo.  El t\u00ed\u00adtulo hebreo: Sh\u00eer Hashsh\u00eer\u00eem, \u00abEl canto de los cantos\u00bb, puede significar el mayor o el m\u00e1s dulce de todos los cantos (del mismo modo que \u00abRey de reyes\u00bb significa \u00abrey supremo\u00bb).  El nombre que se le da al libro se deriva del t\u00ed\u00adtulo en la Vulgata Latina: Canticum Canticorum.  I. Autor.  El libro afirma que fue Salom\u00f3n, por varias evidencias: 1. Puesto que compuso 1.005 \u00abcantares\u00bb (1Ki 4:32), no existe raz\u00f3n alguna para suponer que no sea el autor de \u00abel cantar de los cantares\u00bb.  2. El vocabulario fluido y el estilo lleno de gracia del poema son propios de un escritor del tiempo de Salom\u00f3n, la edad de oro hebrea.  3. Evidentemente el autor estaba familiarizado con la geograf\u00ed\u00ada de Palestina de esa \u00e9poca, y la gloria y la pompa de Israel estaban frescos en su mente.  4. El conocimiento que ten\u00ed\u00ada de las plantas, los animales, los productos del suelo y los art\u00ed\u00adculos importados concuerda con lo que se dice acerca de Salom\u00f3n (1Ki 4:33; 9:26-28; 10:24-29; etc.).  5. La similitud de Cantares con pasajes del libro de Proverbios es una indicaci\u00f3n adicional de la autor\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n (cf Son 4:5 con Pro 5:19; 4:11 con 5:3; 4:14 con 7:17; 4:15 con 5:15; 5:6 con 1:28; 6:9 con 31:28; 8:6, 7 con 6:34, 35).  En Cantares aparecen varios personajes, aunque no siempre es claro cu\u00e1ndo comienza el discurso de cada uno, especialmente en nuestras versiones, donde a veces es algo confuso el g\u00e9nero de quien habla (como ocurre en hebreo).  En vista de la dificultad de seguir la conexi\u00f3n l\u00f3gica entre las diferentes partes del poema (aun en el texto original), algunos consideran que Cantares es una antolog\u00ed\u00ada de cantos de amor, tal vez de diferentes autores, en lugar de una obra de un solo autor que escribe con un plan definido.  Sin embargo, la unidad del libro parece clara porque (a) en todo el trabajo se destaca muy bien el nombre de Salom\u00f3n (Son 1:1, 5; 3:7, 9, 11; 8:11, 12), y por (b) la repetici\u00f3n de palabras, ilustraciones y figuras similares en todo el poema (cf 2:16 con 6:3, y 2:5 con 5:8).  Adem\u00e1s, el autor se\u00f1ala que ten\u00ed\u00ada 60 reinas y 80 concubinas (Son 6:8), pero la sulamita,* cuyo casamiento celebra el canto, las sobrepasa a todas (6:9, 13). M\u00e1s tarde el har\u00e9n de Salom\u00f3n lleg\u00f3 a 700 esposas y 300 concubinas (1Ki 11:1, 3), por lo que parece evidente que Salom\u00f3n compuso el poema durante la 1\u00c2\u00aa parte de su reinado.  Todas estas observaciones tienden a confirmar la pretensi\u00f3n de que el libro procede de Salom\u00f3n.  II. Canonicidad y Estilo literario.  Su derecho a un lugar en el canon sagrado se debati\u00f3 hasta tiempos del NT (es notable que el NT nunca cita Cantares o hace alusiones a \u00e9l).  Desde el punto de vista occidental puede ser dif\u00ed\u00adcil explicar c\u00f3mo encontr\u00f3 un lugar en el canon sagrado.  Aparentemente, durante siglos muchos jud\u00ed\u00ados no estaban seguros de que merec\u00ed\u00ada un lugar junto a las otras obras inspiradas, aunque generalmente la interpretaron como una alegor\u00ed\u00ada* espiritual del amor de Dios por el antiguo Israel.  De acuerdo con Or\u00ed\u00adgenes, el rey representa a Cristo, y la sulamita a su iglesia, o tal vez a los individuos dentro de la iglesia; una relaci\u00f3n espiritual que aparece con frecuencia en el NT (Eph 5:25-33; Rev 19:7-9; 21:9; etc.).  Pero un enfoque m\u00e1s seguro de interpretar Cantares ser\u00ed\u00ada tomarlo sencillamente como lo que pretende ser: una narraci\u00f3n po\u00e9tica que conmemora el amor de Salom\u00f3n por una hermosa se\u00f1orita de la Palestina del norte, y considerar que encontr\u00f3 un lugar en el canon sagrado por causa de su exaltada idealizaci\u00f3n del matrimonio como una instituci\u00f3n del Creador, aunque con un rico fervor oriental que tiende a dejar perplejos a los lectores occidentales. Sin embargo, es posible sacar lecciones de valor espiritual sin necesariamente considerar que esas lecciones fueron la intenci\u00f3n de la Inspiraci\u00f3n en la composici\u00f3n y canonizaci\u00f3n del libro.  III. Tema y Contenido.  Por su forma po\u00e9tica, Cantares es un idilio con una trama sencilla: el amor de Salom\u00f3n por una joven campesina con quien se casa, no por ventajas pol\u00ed\u00adticas sino por amor genuino.  La mayor\u00ed\u00ada de los cr\u00ed\u00adticos y comentadores modernos favorece un bosquejo con 3 personajes principales: Salom\u00f3n, la sulamita y un pastor que la corteja.  Adem\u00e1s, cabe destacar la continua aparici\u00f3n de la familia de la novia (pero sin el padre; v\u00e9ase 1:6; 3:4; 8:2).  Se han propuesto varias teor\u00ed\u00adas con respecto a la naturaleza y la secuencia de las diversas partes del poema.  De acuerdo con un punto de vista, la sulamita resiste con \u00e9xito las atenciones del rey y permanece fiel al pastor que la ama.  Seg\u00fan otro punto de vista, que tal vez se ajuste m\u00e1s a la realidad, el poema celebra el 208 casamiento de Salom\u00f3n con la sulamita despu\u00e9s de haber ganado su afecto.  El rey la lleva a Jerusal\u00e9n para cortejarla, ocurre el casamiento, y luego aparecen expresiones mutuas de admiraci\u00f3n y amor, primero de parte de la novia y luego del novio (Son 1:2-2:7).  En una feliz ocasi\u00f3n posterior el rey y la novia recuerdan el momento de su compromiso y su casamiento (2:8-5:1). Por alguna raz\u00f3n no explicitada (quiz\u00e1s una pesadilla) se produce un distanciamiento en la corte, pero el amor se restablece y el rey nuevamente ensalza a su esposa (5:2-6:9).  La incomparable belleza de la sulamita contrasta con la de las otras j\u00f3venes de Jerusal\u00e9n, y Salom\u00f3n queda arrobado por ella (7:6-9).  Con el tiempo, ambos vuelven a la casa de ella, y se entabla el di\u00e1logo entre el rey, su esposa y los hermanos de ella (7:10-8:14; v\u00e9ase CBA 3:1127-1130).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn canon, regla, criterio. Este t\u00e9rmino lo comenz\u00f3 a usar la Iglesia cat\u00f3lica, hacia el siglo III, para designar las doctrinas declaradas ortodoxas.<\/p>\n<p>Las decisiones tomadas por los concilios  siglo IV, tambi\u00e9n se denominaron c\u00e1nones. Posteriormente, el cat\u00e1logo de los libros sagrados, la Biblia,  aceptados como aut\u00e9nticos, es decir, inspirados por Dios, se llam\u00f3 c.<\/p>\n<p>Los c\u00e1nones hebreo y los cristianos se establecieron en diferentes \u00e9pocas.  \u00c2\u00ae Antiguo Testamento.  \u00c2\u00ae Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Palabra que se utiliza restrictivamente para se\u00f1alar los libros o escrituras que son aceptados como inspirados por Dios. El t\u00e9rmino es de origen sumerio y designaba a una ca\u00f1a o vara de medir. As\u00ed\u00ad pas\u00f3 a los hebreos y luego a los griegos que lo usaron para referirse a su literatura cl\u00e1sica. En el siglo II los cristianos lo adoptaron con el sentido de \u2020\u0153regla de fe\u2020\u009d. Luego, en el siglo IV los llamados padres de la Iglesia lo usaron con el sentido que tiene hoy, referido a la colecci\u00f3n de libros de la Sagrada Escritura. Los jud\u00ed\u00ados no ten\u00ed\u00adan una palabra equivalente, pero utilizaban el concepto de \u2020\u0153libros externos\u2020\u009d para referirse a los no inspirados. En c\u00ed\u00adrculos cristianos se llaman can\u00f3nicos a los libros inspirados y no can\u00f3nicos a aquellos que no tienen esa caracter\u00ed\u00adstica. Cuando se discute si un libro debe o no estar incluido en el c. se dice que se habla de su canonicidad.<\/p>\n<p>C. del Antiguo Testamento. Los jud\u00ed\u00ados divid\u00ed\u00adan los libros de las Sagradas Escrituras de diversas maneras, pero lo m\u00e1s frecuente era la catalogaci\u00f3n en tres partes: la Ley (Tor\u00e1) o Pentateuco, los Profetas (Nevi\u2020\u2122im) y los Escritos (Ketuvim) o Hagi\u00f3grafa.<br \/>\nla organizaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos en esa forma se lleg\u00f3 mediante un largo proceso por el cual poco a poco se fueron aceptando los distintos libros y grupos de libros. Ya en el a\u00f1o 180 a.C. Ben Sira, en su libro \u2020\u0153Eclesi\u00e1stico\u2020\u009d, cap. 39 v. 1, hablaba de \u2020\u0153la ley del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d, \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada de todos los antiguos\u2020\u009d y \u2020\u0153las profec\u00ed\u00adas\u2020\u009d como una especie de organizaci\u00f3n del c. En el pr\u00f3logo a ese mismo libro, el nieto de Ben Sira menciona \u2020\u0153la Ley, los Profetas y los otros libros de los antepasados\u2020\u009d. Esta divisi\u00f3n en tres partes aparece tambi\u00e9n en Luc 24:44, donde el Se\u00f1or Jes\u00fas dice a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Era necesario que se cumpliese todo lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed\u00ad en la ley de Mois\u00e9s, en los profetas y en los salmos\u2020\u009d.<br \/>\nhay dudas de que los libros de Mois\u00e9s, la Tor\u00e1, fue la primera parte de la Biblia en ser considerada como inspirada. Cuando se encuentra un ejemplar de la Tor\u00e1 en d\u00ed\u00adas del rey \u2020\u00a2Jos\u00ed\u00adas, se reconoce enseguida su autoridad. \u2020\u0153Cuando el rey hubo o\u00ed\u00addo las palabras del libro de la ley, rasg\u00f3 sus vestidos\u2020\u009d, el libro fue le\u00ed\u00addo en p\u00fablico y se produjo una reforma religiosa (2Re 22:8-20; 2Re 23:1-25). Otro momento en que fue le\u00ed\u00addo en p\u00fablico el Pentateuco fue al retorno del exilio, en tiempos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas (Neh 8:1).<br \/>\nlibros de los profetas fueron reconocidos r\u00e1pidamente como inspirados, pero se estableci\u00f3 una especie de cierre del c. cuando entre los jud\u00ed\u00ados tom\u00f3 cuerpo el pensamiento de que a causa del pecado del pueblo \u00e9ste hab\u00ed\u00ada perdido el privilegio del ministerio prof\u00e9tico. En la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada se pens\u00f3 que los \u00faltimos profetas enviados por Dios fueron \u2020\u00a2Hageo, \u2020\u00a2Zacar\u00ed\u00adas y \u2020\u00a2Malaqu\u00ed\u00adas. Una caracter\u00ed\u00adstica de la \u00e9poca que se conoce como la del segundo \u2020\u00a2templo fue precisamente la ausencia de profetas. Ciertos pasajes eran usados para esta afirmaci\u00f3n, especialmente Zac 13:2 (\u2020\u0153Har\u00e9 cortar de la tierra a los profetas\u2020\u009d), pero tambi\u00e9n Eze 7:26; Amo 8:11 y Miq 3:7. Se alegaba que las \u00faltimas palabras de Malaqu\u00ed\u00adas (Miq 4:4-6) son una especie de ep\u00ed\u00adlogo para todo el per\u00ed\u00adodo de la profec\u00ed\u00ada hasta entonces.<br \/>\ncuanto a los libros hagi\u00f3grafos el proceso fue m\u00e1s largo, llegando hasta el siglo II d.C. Antes de eso, se usaba la expresi\u00f3n \u2020\u0153la ley y los profetas\u2020\u009d, lo que indica que la tercera parte de la colecci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no ten\u00ed\u00ada un nombre fijo y estaba en v\u00ed\u00adas de ser reconocida. Era de suponer que libros como Esdras, Daniel y Cr\u00f3nicas debieron haber sido clasificados dentro de los Profetas, pero no se hizo as\u00ed\u00ad por varias razones, entre otras porque fueron escritos muy posteriormente. As\u00ed\u00ad, se les coloc\u00f3 entre los hagi\u00f3grafos.<br \/>\n\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n se intent\u00f3 reconstituir el \u2020\u00a2Sanedr\u00ed\u00adn en la ciudad de Jamnia. Los sabios escogidos discutieron, entre otras cosas, sobre la canonicidad de varios libros, como Eclesiast\u00e9s y el Cantar de los Cantares. Se ha dicho que en el a\u00f1o 100 d.C. hubo una decisi\u00f3n sobre todo el c. del AT, pero algunos eruditos objetan diciendo que no hay prueba de ello.<br \/>\njud\u00ed\u00ados dispersos en lo que hab\u00ed\u00ada sido antes el imperio heleno quisieron tener las Escrituras en griego y \u00e9stas se comenzaron a traducir. Pero en este proceso no se respet\u00f3 el c. hebreo, sino que se incluyeron libros que los jud\u00ed\u00ados no hab\u00ed\u00adan reconocido como inspirados. Adem\u00e1s, se hizo un reordenamiento de los libros, que se catalogaron en atenci\u00f3n a sus caracter\u00ed\u00adsticas literarias, y surgi\u00f3 as\u00ed\u00ad la divisi\u00f3n en cuatro partes: La Ley, los libros hist\u00f3ricos, los po\u00e9ticos y did\u00e1cticos y los prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>C. del Nuevo Testamento. Los creyentes del primer siglo de la era cristiana considera-ban como Santas Escrituras a todos los libros del AT que figuran en el c. hebreo, y constantemente hac\u00ed\u00adan citas de \u00e9l, pero las noticias sobre la vida del Se\u00f1or Jes\u00fas y las doctrinas de su evangelio eran al principio un material oral. El crecimiento de las iglesias y la expansi\u00f3n del cristianismo fueron levantando requerimientos que surg\u00ed\u00adan espont\u00e1neamente (en apariencia) y que motivaron a algunos ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos a escribir cartas instructivas a iglesias y personas. De esas cartas se hac\u00ed\u00adan copias que circulaban ampliamente. Y ya en el siglo I tenemos el testimonio de Pedro referente a las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo que dice que en ellas hay algunas cosas dif\u00ed\u00adciles \u2020\u0153de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como tambi\u00e9n las otras Escrituras\u2020\u009d (2Pe 3:15-16).<br \/>\nmismo tiempo, diversas personas se dedicaron a coleccionar los dichos del Se\u00f1or Jes\u00fas, recogiendo los que circulaban de boca en boca, sobre todo entre los ap\u00f3stoles (Luc 1:1-3). Luego surgieron los \u2020\u00a2evangelios, de los cuales se escribieron muchos, pero las iglesias, sin un concierto previo, iban examinando la gran diversidad de escritos que se produc\u00ed\u00adan para determinar cu\u00e1les de ellos ten\u00ed\u00adan autoridad apost\u00f3lica, ya sea porque fueran ap\u00f3stoles los autores o personas que trabajaron con ellos. No todas las iglesias conoc\u00ed\u00adan todos los escritos al mismo tiempo, de manera que unas aceptaban algunos de ellos como inspirados y los usaban, rechazando otros. As\u00ed\u00ad, el desarrollo del c. del NT se realiz\u00f3 en el devenir de varios siglos, bajo el escrutinio de muchas iglesias y personas en distintos lugares.<br \/>\nel siglo II los l\u00ed\u00adderes cristianos que hab\u00ed\u00adan conocido a los ap\u00f3stoles, a los cuales se les llama \u2020\u0153padres apost\u00f3licos\u2020\u009d, escribieron cartas y tratados doctrinales en los cuales hay citas del AT, as\u00ed\u00ad como de diversos pasajes claramente influenciados por libros del NT, incluso algunas citas de \u00e9l, pero \u00e9ste todav\u00ed\u00ada no formaba un cuerpo como tal. Se cuidaban, sin embargo, de poner muy en claro que ellos no escrib\u00ed\u00adan con la misma autoridad que las Santas Escrituras, es decir, que no lo hac\u00ed\u00adan bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, con lo cual ya de por s\u00ed\u00ad estaban creando un deslinde que establec\u00ed\u00ada diferencias entre sus opiniones y los escritos inspirados.<br \/>\npesar de sus combatidas proposiciones her\u00e9ticas, es posible que debamos a Marci\u00f3n la primera lista que se conoce de libros del NT, la cual compuso probablemente en la primera mitad del siglo II. En ella inclu\u00ed\u00ada solamente el Evangelio de Lucas y diez cartas del ap\u00f3stol Pablo. No tom\u00f3 en consideraci\u00f3n las ep\u00ed\u00adstolas pastorales, ni Hebreos, ni las ep\u00ed\u00adstolas de los otros ap\u00f3stoles. Pero por su ejemplo podemos darnos cuenta de que ya se ve\u00ed\u00ada en las iglesias la necesidad de establecer una \u2020\u0153lista oficial\u2020\u009d de escritos neotestamentarios considerados como inspirados por Dios. Se conoce tambi\u00e9n un documento publicado en el a\u00f1o 1740, pero probablemente escrito a mediados del siglo II, que contiene otra lista. Se da el nombre de \u2020\u0153fragmento muratoniano\u2020\u009d a la misma porque su descubridor y publicador fue Ludovico Antonio Muratori. La lista se compone de ochenta y cinco l\u00ed\u00adneas, faltando el principio y el final. En ella se incluyen tres Evangelios. No se lee el nombre del Evangelio de Mateo, pero se estima que \u00e9ste iniciaba la enumeraci\u00f3n. Despu\u00e9s de los Evangelios aparecen los Hchhos, m\u00e1s trece ep\u00ed\u00adstolas de Pablo. Tambi\u00e9n incluye a Judas y dos ep\u00ed\u00adstolas de Juan, pero deja fuera I Juan y I y II Pedro, Santiago y Hebreos. Menciona una Ep\u00ed\u00adstola a los Laodicenses y otra a los Alejandrinos. Dice que la Iglesia reconoc\u00ed\u00ada el Apocalipsis de Juan pero no el de Pedro. Adem\u00e1s, nombra el \u2020\u0153Pastor\u2020\u009d de Hermas y escritos de Valentino, Bas\u00ed\u00adlides y otros autores, pero indica que no son aceptados por la Iglesia.<br \/>\na finales del siglo II la mayor\u00ed\u00ada de las iglesias aceptaban como inspirados casi todos los libros que hoy componen el NT. En efecto, exist\u00ed\u00ada una colecci\u00f3n compilada como tal, con obras traducidas al lat\u00ed\u00adn que circul\u00f3 mayormente en el N de \u00ed\u0081frica. Tertuliano, Cipriano y Agust\u00ed\u00adn llegaron a utilizarla. Se hac\u00ed\u00adan algunas exclusiones, tanto por parte de la iglesia romana como la siria. Los libros que m\u00e1s tardaron en ser reconocidos como can\u00f3nicos fueron Apocalipsis, II Pedro, Santiago, II y III Juan, y Hebreos. Estas divergencias desaparecieron casi por completo en el siglo III, y se confirm\u00f3 luego el c. del NT en diferentes concilios, comenzando con el de Nicea, en el a\u00f1o 325 d.C.<br \/>\norden en que aparecen los libros del NT no obedece a un criterio cronol\u00f3gico, sino a un conjunto de factores que se discutieron en el siglo II d.C. Las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo se colocaron en orden a su extensi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, MANU<\/p>\n<p>ver, INSPIRACI\u00ed\u201cN, APOCAL\u00ed\u008dPTICA (Literatura), AP\u00ed\u201cCRIFOS (libros)<\/p>\n<p>vet, (ca\u00f1a, regla). Este t\u00e9rmino tiene diversos sentidos: (A) Cualquier regla o vara que sirva para medir (p. ej., el nivel de un alba\u00f1il). (B) En sentido figurado, modelo que permite fijar las normas, especialmente de los libros cl\u00e1sicos; gu\u00ed\u00ada, norma (G\u00e1. 6:16; Fil. 3:16). (C) Doctrina cristiana ortodoxa, en contraste con la heterodoxia. (D) Las Escrituras consideradas como norma de fe y de conducta. El t\u00e9rmino canon procede del griego. Los Padres de la Iglesia fueron los primeros que emplearon esa palabra en el 4\u00c2\u00ba sentido, pero la idea representada es muy antigua. Un libro que tiene derecho a estar incluido dentro de la Biblia recibe el nombre de \u00abcan\u00f3nico\u00bb; uno que no posea este derecho es dicho \u00abno can\u00f3nico\u00bb; el derecho a quedar admitido dentro de la Escritura es la \u00abcanonicidad\u00bb. (E) El canon es tambi\u00e9n la lista normativa de libros inspirados y recibidos de parte de Dios. Cuando hablamos del canon del AT o del NT, hablamos en este sentido. 1. CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO Los documentos literarios con autoridad en Israel se multiplicaron poco a poco, y fueron celosamente conservados. Tenemos ejemplos de esta redacci\u00f3n de los libros santos. La ley fundamental de los 10 mandamientos escritos sobre tablas de piedra fue depositada dentro del arca (Ex. 40:20). Estos estatutos figuran en el libro del pacto (Ex. 20:23-23:33; 24:7). El libro de la Ley, redactado por Mois\u00e9s, fue guardado al lado del arca (Dt. 31:24-26). Josu\u00e9 adjunt\u00f3 lo que \u00e9l hab\u00ed\u00ada escrito (Jos. 24:26). Samuel consign\u00f3 el derecho de los reyes en un libro que puso ante el Se\u00f1or (1 S. 10:25). Bajo Jos\u00ed\u00adas se encontr\u00f3, durante las obras de restauraci\u00f3n del templo, el libro de la Ley de Jehov\u00e1. El rey, los sacerdotes, los profetas y el pueblo reconocieron su autoridad y antig\u00fcedad (2 R. 22:8-20); se hicieron copias de esta ley seg\u00fan la orden dada ya en Dt. 17:18-20. Los profetas dejaron escritas sus propias palabras (p. ej., Jer. 36:32), tomaban nota rec\u00ed\u00adproca, y las citaban como autoridades (Esd. 2:2-4; cp. Mi. 4:1-3). Se reconoc\u00ed\u00ada la autoridad de la ley y de las palabras de los profetas, escritos inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, y celosamente preservados por Jehov\u00e1 (Zac. 1:4; 7:7, 12). En los tiempos de Esdras, la Ley de Mois\u00e9s, que comprend\u00ed\u00ada los 5 libros de Mois\u00e9s circulaba bajo la forma de parte de las Sagradas Escrituras, Esdras pose\u00ed\u00ada una copia (Esd. 7:14), y era un escriba erudito en la ley divina (Esd. 7:6). El pueblo le pidi\u00f3 una lectura p\u00fablica de este libro (Neh. 8:1, 5, 8). Por aquella misma \u00e9poca, antes de consumarse la separaci\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados y los samaritanos, el Pentateuco fue llevado a Samaria. Jes\u00fas Ben Sirach da testimonio de que la disposici\u00f3n de los profetas menores en un grupo de 12 estaba ya implantada hacia el a\u00f1o 200 a.C. (Ecl. 49:12). En otro pasaje sugiere que Josu\u00e9, Jueces, Samuel, Reyes, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y los Doce formaban un gran conjunto, que constitu\u00ed\u00ada la segunda parte del canon hebreo. Ya en el a\u00f1o 132 a.C. se afirma la existencia de la triple divisi\u00f3n de las Escrituras: \u00abLa ley, los profetas, y los otros escritos an\u00e1logos\u00bb; o tambi\u00e9n \u00abla ley, los profetas, y los otros libros\u00bb, o \u00abla ley, las profec\u00ed\u00adas, y el resto de libros\u00bb. Ya en la misma \u00e9poca se dispon\u00ed\u00ada de la versi\u00f3n griega LXX. Un escrito que data de alrededor del 100 a.C. menciona \u00ablos libros sagrados que poseemos\u00bb (1 Mac. 12:9). Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada (un jud\u00ed\u00ado nacido en el a\u00f1o 20 a.C., y que muri\u00f3 durante el reinado de Claudio) ten\u00ed\u00ada la lista contempor\u00e1nea de los escritos del AT. Dio citas de casi todos los libros del AT, pero no menciona ni uno de los ap\u00f3crifos. El NT habla de las \u00abEscrituras\u00bb como un cuerpo bien determinado de documentos autorizados (Mt. 21:42; 26:56; Mr. 14:49; Jn. 10:35; 2 Ti. 3:16). Son Escrituras Santas (Ro. 1:2; 2 Ti. 3:15). Constituyen los or\u00e1culos de Dios (Ro. 3:2; He. 5:12; 1 P. 4:11). El NT menciona una triple divisi\u00f3n del AT: \u00abLa ley de Mois\u00e9s, los Profetas, y los Salmos\u00bb (Lc. 24:44). A excepci\u00f3n de Abd\u00ed\u00adas, Nahum, Esdras, Nehem\u00ed\u00adas, Ester, Cantar de los Cantares y Eclesiast\u00e9s, el NT da citas de todos los otros libros del AT, o hace alusi\u00f3n a ellos. Josefo, contempor\u00e1neo del ap\u00f3stol Pablo, escribiendo hacia el a\u00f1o 100 de nuestra era, y hablando en favor de su naci\u00f3n, dice: \u00abNo tenemos m\u00e1s que 22 libros que contienen los relatos de toda la historia antigua, y que son justamente considerados como divinos.\u00bb Josefo afirma de una manera bien en\u00e9rgica la autoridad de estos escritos: Todos los acontecimientos desde la \u00e9poca de Artajerjes hasta nuestros d\u00ed\u00adas han sido consignados, pero los anales recientes no gozan del cr\u00e9dito de los precedentes debido a que no ha existido una l\u00ed\u00adnea ininterrumpida de profetas. He aqu\u00ed\u00ad una prueba positiva acerca de nuestra actitud con respecto a las Escrituras: Despu\u00e9s de muchos siglos, nadie se ha atrevido a a\u00f1adir ni a quitar nada, ni a modificar el contenido, ya que para todos los jud\u00ed\u00ados ha venido a ser cosa natural, desde su m\u00e1s temprana juventud, el creer que estos libros contienen ense\u00f1anzas divinas, el persistir en ellas y, si ello es necesario, morir voluntariamente por ellas (Contra Api\u00f3n, 1:8). Josefo divide las Escrituras en tres secciones, y dice: (A) \u00ab5 libros son de Mois\u00e9s; contienen sus leyes y las ense\u00f1anzas acerca del origen de la humanidad; tienen su conclusi\u00f3n con la muerte de Mois\u00e9s.\u00bb (B) \u00abLos profetas que vinieron despu\u00e9s de Mois\u00e9s consignaron en 13 libros, hasta Artajerjes, los acontecimientos de sus tiempos.\u00bb Es indudable que Josefo segu\u00ed\u00ada la disposici\u00f3n de la LXX y la nomenclatura de los alejandrinos. Los 13 libros son probablemente Josu\u00e9, Jueces con Rut, Samuel, los Reyes, las Cr\u00f3nicas, Esdras con Nehem\u00ed\u00adas, Ester, Job, Daniel, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas con las Lamentaciones, Ezequiel, y los Doce Profetas Menores. (C) \u00abLos cuatro libros restantes contienen himnos a Dios, y preceptos de conducta.\u00bb Estos eran seguramente los Salmos, el Cantar de los Cantares, los Proverbios y el Eclesiast\u00e9s. Hasta aqu\u00ed\u00ad los hechos. Pero una tradici\u00f3n contempor\u00e1nea dec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n que el canon hab\u00ed\u00ada estado establecido en tiempos de Esdras y de Nehem\u00ed\u00adas. Josefo, ya citado, expresa la convicci\u00f3n general de sus compatriotas: despu\u00e9s de Artajerjes, esto es, a partir de la \u00e9poca de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas, no se hab\u00ed\u00ada a\u00f1adido ning\u00fan libro. Una rid\u00ed\u00adcula leyenda, que data de la segunda parte del siglo I de la era cristiana, afirmaba que Esdras restableci\u00f3 por revelaci\u00f3n toda la ley e incluso todo el AT (ver el libro ap\u00f3crifo 4 Esdras. 14:21, 22, 40), debido a que, se afirma, hab\u00ed\u00adan desaparecido todas las copias guardadas en el templo. En todo caso, lo que esta leyenda apoya es que los jud\u00ed\u00ados de Palestina, en esta \u00e9poca, contaban con 24 libros can\u00f3nicos (24 + 70 = 94). Un escrito de fecha y autenticidad dudosas, redactado posiblemente alrededor del 100 a.C. (2 Mac. 2:13) habla de Nehem\u00ed\u00adas como fundador de una biblioteca, donde hubiera recogido \u00ablos libros de los reyes, y de los profetas, y de David; y las cartas de las donaciones de los reyes (de Persia)\u00bb. Ireneo menciona otra tradici\u00f3n: \u00abDespu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de los escritos sagrados, durante el exilio, bajo Nabucodonosor, cuando los jud\u00ed\u00ados, 70 a\u00f1os m\u00e1s tarde, hab\u00ed\u00adan vuelto a su pa\u00ed\u00ads, en los d\u00ed\u00adas de Artajerjes, Dios inspir\u00f3 a Esdras, el sacerdote, que pusiera en orden todas las palabras de los profetas que hab\u00ed\u00adan sido antes que \u00e9l, y que restituyera al pueblo la legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s.\u00bb El\u00ed\u00adas Levita, escribiendo en el a\u00f1o 1538 d.C., expresa de esta manera la opini\u00f3n de los suyos: \u00abEn la \u00e9poca de Esdras, los 24 libros no hab\u00ed\u00adan sido todav\u00ed\u00ada reunidos en un solo volumen. Esdras y sus compa\u00f1eros los recopilaron en 3 partes: La ley, los profetas, y los hagi\u00f3grafos.\u00bb Esta multiforme tradici\u00f3n contiene una parte de verdad. Hubo un momento en que ces\u00f3 la revelaci\u00f3n del AT. La tradici\u00f3n fija este tiempo en la \u00e9poca de Esdras, pero no est\u00e1 necesariamente atado a ella para el establecimiento de la fecha de redacci\u00f3n de ciertos libros, p. ej., de, Nehem\u00ed\u00adas y de las Cr\u00f3nicas, As\u00ed\u00ad, es tambi\u00e9n interesante considerar el final de la inspiraci\u00f3n del AT, as\u00ed\u00ad como su comienzo. (A) El Pentateuco, obra de Mois\u00e9s, da la ley fundamental de la naci\u00f3n, constituyendo una secci\u00f3n del canon: era conveniente, a causa de su situaci\u00f3n cronol\u00f3gica y fundacional, que ocupara el primer lugar en el canon. (B) Los Profetas eran los autores de los libros asignados a la 2\u00c2\u00aa secci\u00f3n: as\u00ed\u00ad lo indicaban su cantidad y car\u00e1cter. Eran 8 estos libros: los Profetas anteriores, Josu\u00e9, Jueces, Samuel y Reyes; los Profetas posteriores: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, y los Doce. En cuanto a Josu\u00e9 considerado como profeta de Dios, cp. Ec. 46:1. (C) Los Salmos y Proverbios constituyen el n\u00facleo de la 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n. Estos escritos ten\u00ed\u00adan 2 caracter\u00ed\u00adsticas: se trataba de poes\u00ed\u00ada cuyos autores no eran profetas en el sentido absoluto de la palabra; a los libros de esta 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n se adjuntaron todos los escritos an\u00e1logos de autoridad indiscutida. Debido a que hab\u00ed\u00ada sido escrita en forma po\u00e9tica, se incluy\u00f3 en esta secci\u00f3n la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s, el Salmo 90, aunque hab\u00ed\u00ada sido escrita por un profeta. De la misma manera, Lamentaciones, que hab\u00ed\u00ada sido redactado por un profeta, pero obra po\u00e9tica, fue situado en la 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n del canon hebreo. Hay otra raz\u00f3n que explica que Lamentaciones fuera separado del libro de Jerem\u00ed\u00adas. Durante el aniversario de la destrucci\u00f3n de los 2 templos, se le\u00ed\u00ada el libro de Lamentaciones; a esto se debe que fuera incluido con 4 libros de peque\u00f1as dimensiones: El Cantar de los Cantares Rut, Eclesiast\u00e9s y Ester, le\u00ed\u00addos en otros cuatro aniversarios. Constituyen los cinco rollos denominados Megilloth. El libro de Daniel fue situado en esta secci\u00f3n debido a que su autor, aunque dotado del don de profec\u00ed\u00ada, no ten\u00ed\u00ada una misi\u00f3n de profeta. Es muy probable que un sacerdote, y no un profeta, escribiera el libro de las Cr\u00f3nicas. Por ello es que ser\u00ed\u00ada situado en la 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n. No es por el simple hecho de su tard\u00ed\u00ada redacci\u00f3n que se explica la colocaci\u00f3n de Cr\u00f3nicas en esta tercera secci\u00f3n. En efecto, hay libros y secciones de libros de esta tercera secci\u00f3n que datan de fechas anteriores a Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas, pertenecientes a la segunda secci\u00f3n. Es preciso a\u00f1adir que en tanto que se hab\u00ed\u00ada determinado de una manera definitiva el contenido de las diferentes partes del canon, el orden de los libros de la 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n var\u00ed\u00ada con el tiempo. El Talmud dice adem\u00e1s que dentro de la segunda secci\u00f3n, Isa\u00ed\u00adas se encuentra entre Ezequiel y los Profetas Menores. Los cuatro libros prof\u00e9ticos, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Isa\u00ed\u00adas, y los Profetas Menores fueron evidentemente colocados por orden de tama\u00f1o. Al final del siglo I de nuestra era se discut\u00ed\u00ada a\u00fan el lugar dentro del canon de varios libros de la 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n. No era asunto de discusi\u00f3n que estos libros formaran parte del canon; lo que se discut\u00ed\u00ada era la relaci\u00f3n que ten\u00ed\u00adan entre s\u00ed\u00ad; pero es probable que estos debates no sirvieran para otra cosa que para exhibiciones de oratoria. La intenci\u00f3n no era en absoluto la de sacar ning\u00fan libro del canon, sino la de demostrar el derecho al lugar que ya ocupaba. 2. CANON DEL NUEVO TESTAMENTO La iglesia primitiva recibi\u00f3 de los jud\u00ed\u00ados la creencia en una norma escrita con respecto a la fe. Cristo mismo confirm\u00f3 esta creencia al invocar el AT como palabra escrita de Dios (Jn. 5 37-47; Mt. 5:17, 18; Mr. 12:36, 37; Lc. 16:31), al emplearlo para instruir a Sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc. 24:45). Los ap\u00f3stoles se refieren frecuentemente a la autoridad del AT (Ro. 3:2, 21; 1 Co. 4:6; Ro. 15:4; 2 Ti. 3:15-17; 2 P. 1:21). Los ap\u00f3stoles reclamaron a continuaci\u00f3n, para sus propias ense\u00f1anzas, orales y escritas, la misma autoridad que la del AT (1 Co. 2:7-13; 14:37; 1 Ts. 2:13; Ap. 1:3); ordenaron la lectura p\u00fablica de sus ep\u00ed\u00adstolas (1 Ts. 5:27; Col. 4:16, 17; 2 Ts. 2:15; 2 P. 1:15, 3:1, 2), las revelaciones dadas a la iglesia por medio de los profetas eran consideradas como constitutivas, con la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, de la base de la iglesia (Ef. 2:20). As\u00ed\u00ad, era justo y normal que la literatura del NT fuera a\u00f1adida a la del AT, y que el canon de la fe establecido hasta aquel entonces se viera aumentado. El NT mismo nos permite se\u00f1alar el inicio de estas adiciones (1 Ti. 5:18; 2 P. 3:1, 2, 16). En las generaciones posteriores a la apost\u00f3lica, se fueron reuniendo poco a poco los escritos que se sab\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan autoridad apost\u00f3lica llegando a formar la segunda mitad del canon de la Iglesia, y al final llegaron a recibir el nombre del Nuevo Testamento. Desde el comienzo, la apostolicidad constitu\u00ed\u00ada la prueba de que un libro ten\u00ed\u00ada derecho a figurar dentro del canon; ello significa que los ap\u00f3stoles hab\u00ed\u00adan ratificado su transmisi\u00f3n a la iglesia, siendo que el libro hab\u00ed\u00ada sido escrito por uno de ellos, o que estaba cubierto por su autoridad. Era la doctrina apost\u00f3lica. Tenemos numerosas pruebas de que a lo largo de los siglos II y III se fueron reuniendo bajo este principio los libros del NT; no obstante, por diversas razones, la formaci\u00f3n del conjunto fue haci\u00e9ndose lentamente. Al principio algunas iglesias solamente reconocieron la autenticidad de ciertos libros. No fue sino hasta que el conjunto de los creyentes del imperio romano tom\u00f3 conciencia de su unidad eclesial que se admiti\u00f3 universalmente la totalidad de los libros reconocidos como apost\u00f3licos dentro de las diversas fracciones de la Iglesia. El proceso de reuni\u00f3n de libros no fue precisamente estimulado por el surgimiento, posterior, de herej\u00ed\u00adas y de escritos ap\u00f3crifos que se atribu\u00ed\u00adan falsamente la autoridad apost\u00f3lica. Pero, en tanto que la coordinaci\u00f3n entre las iglesias era lenta, no importaba que una iglesia no admitiera un libro en el canon, a no ser que lo considerara apost\u00f3lico. La doctrina de los ap\u00f3stoles era la norma de la fe. Eran sus libros los que se le\u00ed\u00adan en el culto p\u00fablico. Descubrimos que al principio del siglo II se les llamaba, sin reservas de ning\u00fan tipo, \u00ablas Escrituras\u00bb (Ep. de Policarpo 12; Ep. de Bernab\u00e9 4); se admit\u00ed\u00adan los escritos de Marcos y de Lucas porque estaban apoyados por la autoridad de Pedro y de Pablo; se escrib\u00ed\u00adan comentarios acerca de estos libros, cuyas afirmaciones y fraseolog\u00ed\u00ada conformaron la literatura de la \u00e9poca posterior a la apost\u00f3lica. Los hechos posteriores, dignos de toda atenci\u00f3n, muestran a qu\u00e9 ritmo se fue formando la colecci\u00f3n de libros como un todo. Desde el principio del siglo II los 4 Evangelios hab\u00ed\u00adan sido recibidos por todos, en tanto que, seg\u00fan 2 P. 3:16 los lectores de esta ep\u00ed\u00adstola conoc\u00ed\u00adan ya una colecci\u00f3n de cartas de Pablo. Ya entonces se empleaban los t\u00e9rminos \u00abEvangelios\u00bb y \u00abAp\u00f3stoles\u00bb para designar las dos secciones de la nueva colecci\u00f3n. Asimismo, la canonicidad de Hechos ya estaba reconocida dentro de la primera mitad del siglo II. Es verdad que ciertas secciones de la Iglesia discutieron algunos libros, pero ello tambi\u00e9n muestra que su final admisi\u00f3n en el canon estuvo basada en pruebas suficientes. La iglesia en Siria, en el siglo II, hab\u00ed\u00ada admitido todo el Nuevo Testamento, como lo tenemos ahora, a excepci\u00f3n del Apocalipsis, la 2\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola de Pedro, las 2\u00c2\u00aa y 3\u00c2\u00aa de Juan. La iglesia de Roma reconoc\u00ed\u00ada el NT a excepci\u00f3n de la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, las ep\u00ed\u00adstolas de Pedro, Santiago, y la 3\u00c2\u00aa de Juan. La iglesia en el norte de \u00ed\u0081frica reconoc\u00ed\u00ada tambi\u00e9n todo el NT, a excepci\u00f3n de Hebreos, 2. Pedro, y quiz\u00e1 Santiago. Estas colecciones no conten\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad m\u00e1s que los libros oficialmente aceptados dentro de las respectivas iglesias, lo cual no demuestra que los otros escritos apost\u00f3licos no fueran conocidos. Por lo dem\u00e1s, se lleg\u00f3 a la unanimidad durante el siglo III con algunas excepciones. En la \u00e9poca de los Concilios qued\u00f3 adoptado universalmente el canon de nuestro NT actual. En el siglo IV 10 Padres de la Iglesia y 2 concilios dieron listas de libros can\u00f3nicos. Tres de estas listas omiten el Apocalipsis, cuya autenticidad hab\u00ed\u00ada quedado sin embargo bien atestiguada anteriormente. El NT de las dem\u00e1s listas tiene el contenido del actual. Se\u00f1alemos, a la luz de estos hechos: 1) A pesar de la lenta coordinaci\u00f3n de los escritos del NT en un solo volumen, la creencia en una norma escrita de la fe era el patrimonio de la iglesia primitiva y de los ap\u00f3stoles. No implica a causa de la historia de la formaci\u00f3n del canon que se haya revestido de autoridad a una regla escrita de la fe. Esta historia no revela m\u00e1s que las etapas que tuvieron lugar en el reconocimiento y reuni\u00f3n de los libros que evidenciaban su pertenencia al canon. 2) Tanto los Padres como las iglesias difer\u00ed\u00adan en sus opiniones y pr\u00e1cticas en cuanto a la elecci\u00f3n de los libros can\u00f3nicos y en cuanto al grado de autenticidad que justificaba la entrada de un escrito en el canon. Este hecho tan s\u00f3lo subraya, nuevamente, las etapas por las que se tuvo que pasar para hacer admitir poco a poco a la iglesia entera la canonicidad de los libros. Es tambi\u00e9n evidente que los cristianos de la iglesia primitiva no aceptaron el car\u00e1cter apost\u00f3lico de los libros sino despu\u00e9s de haberlos examinado con detenimiento. De la misma manera, se revis\u00f3 oportunamente la aceptaci\u00f3n ocasional de libros ap\u00f3crifos o pseudoepigr\u00e1ficos. 3) El testimonio de la historia nos da as\u00ed\u00ad una prueba de que los 27 libros del NT son apost\u00f3licos. Esta convicci\u00f3n merece nuestra gozosa participaci\u00f3n sabiendo que nadie puede probar que sea falsa. Con todo, est\u00e1 claro que no admitimos estos 27 libros meramente porque unos Concilios hayan decretado su canonicidad, ni s\u00f3lo porque tengamos a su favor el testimonio de la historia. Su contenido, visiblemente inspirado por Dios, contiene una prueba interna a la que es sensible nuestra alma, al recibir de El la iluminaci\u00f3n y la convicci\u00f3n. Por el testimonio interno del Esp\u00ed\u00adritu, tan caro a los Reformadores, recibe la firme certeza de la fe. Sabe, con la iglesia apost\u00f3lica y de los siglos ya idos, que Dios ha obrado un doble milagro al darnos Su revelaci\u00f3n escrita. Inspir\u00f3 toda la Escritura y a cada uno de sus redactores sagrados (2 Ti. 3:16). Adem\u00e1s, dio a la iglesia primitiva el discernimiento sobrenatural que necesitaba para reconocer los escritos apost\u00f3licos, y descartar todas las imitaciones, fraudes y enga\u00f1os, as\u00ed\u00ad como escritos buenos y edificantes, pero no apost\u00f3licos ni inspirados. Esta obra se llev\u00f3 a cabo con lentitud, con titubeos y retrasos, pero conduci\u00e9ndola Dios a la perfecci\u00f3n y a la unanimidad. Actualmente, el canon de las Escrituras est\u00e1 cerrado, y la Biblia declara que nada se puede a\u00f1adir ni quitar (Ap. 22:18-19). 4) Una \u00faltima observaci\u00f3n: el nombre \u00abcanon\u00bb no fue dado al conjunto de los libros sagrados antes del siglo IV. Pero si este t\u00e9rmino, tan universal en la actualidad, no fue empleado al principio, la idea que representa, esto es, que los libros sagrados son la norma de la fe, era ya una doctrina de los ap\u00f3stoles. La concepci\u00f3n de la formaci\u00f3n del canon que aqu\u00ed\u00ad se expone est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida a la fe evang\u00e9lica, con la que concuerda la ciencia positiva, que nos hace aceptar los libros de la Biblia a causa de su inspiraci\u00f3n divina, como ya de principio fuente de autoridad y parte integrante del canon. Evidentemente, es muy diferente para los que rechazan la autenticidad y la veracidad de estos libros. Seg\u00fan los cr\u00ed\u00adticos hostiles a la Biblia, Mois\u00e9s no escribi\u00f3 sus libros; las \u00abprofec\u00ed\u00adas\u00bb (las de Daniel y de la \u00faltima parte de Isa\u00ed\u00adas, p. ej.) hubieran sido redactadas mucho tiempo despu\u00e9s de la \u00e9poca de estos grandes hombres de Dios, posiblemente muy cerca de la \u00e9poca de Jesucristo. Se comprende f\u00e1cilmente que los partidarios de estas especulaciones abandonen las evidencias antiguas de la Iglesia y de la Sinagoga con respecto a la formaci\u00f3n del canon. Y las especulaciones de los cr\u00ed\u00adticos hostiles a la Biblia no tienen m\u00e1s base que sus deseos de estar en lo cierto, en tanto que la historia de la formaci\u00f3n del canon, tanto del Antiguo Testamento como la del Nuevo, reposa sobre unas bases firmes y fidedignas de autenticidad y realidad. Para un estudio acerca de cada libro, ver los art\u00ed\u00adculos correspondientes a cada libro individual de la Biblia. (V\u00e9ase tambi\u00e9n INSPIRACI\u00ed\u201cN). Los lectores que deseen profundizar en el estudio de este tema pueden consultar, entre otras obras, las siguientes: Bibliograf\u00ed\u00ada: Bruce, F. F.: \u00ab\u00bfSon fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?\u00bb (Caribe, Miami 1972), Bruce, F. F.: \u00bb The Books and the Parchments\u00bb (Pickering and Inglis, Londres 1975); Dana, H. E.: \u00abEl Nuevo Testamento ante la cr\u00ed\u00adtica\u00bb (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso 1965); Grau, J.: \u00abEl Fundamento Apost\u00f3lico\u00bb (Ediciones Evang\u00e9licas Europeas, Barcelona 1973); McDowell, J.: \u00abEvidencia que exige un veredicto\u00bb (Clie, Terrassa, 1988); McDowell, J.: \u00abMore Evidence that Demands a Verdict\u00bb (Campus Crusade for Christ, San Bernardino, California 1975). V\u00e9anse tambi\u00e9n: APOCAL\u00ed\u008dPTICA (Literatura), AP\u00ed\u201cCRIFOS (Libros).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura, Eucarist\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> hermen\u00e9utica, lecturas b\u00ed\u00adblicas). Canon significa norma o regla. Es todo aquello que aparece como normativo para un conjunto de personas. Dentro de la Iglesia, se llaman can\u00f3nicos los libros que se toman como revelados por Dios y reguladores para los creyentes. Son can\u00f3nicos aquellos libros que una confesi\u00f3n o iglesia acepta como expresi\u00f3n b\u00e1sica de su vida, entendi\u00e9ndolos como Palabra de Dios y edit\u00e1ndolos de un modo correspondiente, separ\u00e1ndolos de otros libros no can\u00f3nicos.<\/p>\n<p>(1) Canon. Los libros de la Biblia. El canon b\u00e1sico del Antiguo Testamento lo constituye la Biblia hebrea (Mikra, Tanak), canonizada por los rabinos* entre el siglo I y II d.C. Incluye los siguientes libros: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros, Deuteronomio, Josu\u00e9, Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Cr\u00f3nicas, Esdras, Nehem\u00ed\u00adas, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Cantar de los Cantares, con cuatro profetas mayores (Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Daniel) y doce profetas menores (Oseas, Joel, Amos, Abd\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s, Miqueas, Nah\u00fam, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas). El canon cat\u00f3lico (o el protestante) admite tambi\u00e9n otros libros del Antiguo Testamento que han sido a\u00f1adidos por la Biblia griega (LXX), como son los de 1 y 2 Macabeos, Tob\u00ed\u00adas, Judit, Baruc, Eclesi\u00e1stico, Sabidur\u00ed\u00ada, y ciertos complementos de Est, Dn y Jr. Estos libros, que los protestantes llaman ap\u00f3crifos y los cat\u00f3licos deuterocan\u00f3nicos, son muy importantes para conocer el judaismo naciente. El canon del Nuevo Testamento no ha sido admitido por el judaismo, que ha colocado al lado de su Biblia otros libros importantes de su tradici\u00f3n (Misn\u00e1*, Talmud*, C\u00e1bala*), pero sin darles car\u00e1cter can\u00f3nico. Sobre estos libros (Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, 1 y 2 Corintios, G\u00e1latas, Filipenses, Filem\u00f3n, 1 y 2 Tesalonicenses, Colosenses, Efesios, 1 y 2 Timoteo, Tito, Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan, Judas, Apocalipsis) no hay diferencias entre cat\u00f3licos y protestantes.<\/p>\n<p>(2) Lectura can\u00f3nica. Hasta tiempos muy recientes, la lectura b\u00e1sica de la Biblia, tanto para los jud\u00ed\u00ados como para los cristianos, ha sido de tipo can\u00f3nico: los creyentes han tomado la Biblia como libro normativo y han buscado en ella el sentido y alcance de su fe. Desde la Ilustraci\u00f3n se ha desarrollado una lectura no can\u00f3nica de la Biblia, que aparece as\u00ed\u00ad como un libro cultural y religiosamente importante, pero no como norma de fe. Sin embargo, en la actualidad, cierta ex\u00e9gesis del Antiguo y Nuevo Testamento, tanto desde perspectivas confesionales (protestantes, cat\u00f3licas&#8230;), como no confesionales, est\u00e1 poniendo de relieve algo que la ex\u00e9gesis antigua (jud\u00ed\u00ada y cristiana, protestante y cat\u00f3lica) sab\u00ed\u00ada por connaturalidad creyente: la Biblia constituye un conjunto unitario, de tipo normativo para aquellos que la han unificado (la han reconocido y editado como canon) y para aquellas que la leen como un libro sagrado. Los diversos libros de la Biblia (jud\u00ed\u00ada, cristiana) forman un todo lleno de sentido, crean un conjunto que se debe interpretar desde s\u00ed\u00ad mismo y de esa manera constituyen una especie de gran metarrelato de fe. Estos son los elementos distintivos del m\u00e9todo de lectura can\u00f3nica: (a) Asume la diacron\u00ed\u00ada intrab\u00ed\u00adblica, pues tiene que describir de alguna manera el proceso de surgimiento y canonizaci\u00f3n de los textos, vi\u00e9ndolos como elementos integrales del sentido de la Biblia, (b) Es un m\u00e9todo sincr\u00f3nico, pues toma la unidad del canon como totalidad significativa y como contexto de interpretaci\u00f3n desde el que han de entenderse todos los textos de la Biblia, (c) Ofrece una lectura confesional, pues el despliegue y clausura del canon define formas distintas de configuraci\u00f3n de la Escritura y ofrece campos diversos de lectura. As\u00ed\u00ad podemos hablar de una lectura jud\u00ed\u00ada y de una lectura cristiana (y dentro del cristianismo de una lectura cat\u00f3lica y de una protestante) de la Biblia, (d) Es un m\u00e9todo limitado, pues deja fuera de la investigaci\u00f3n y estudio b\u00e1sico de la Biblia otros textos significativos que, por diversas razones, no han sido acogidos en el canon (ap\u00f3crifos*, libros contempor\u00e1neos).<\/p>\n<p>Cf. A. M. ARTOLA, De la revelaci\u00f3n a la inspiraci\u00f3n, Monograf\u00ed\u00adas, ABE-Verbo Divino, Estella 1983; \u00ed\u0081. M. ARTOLA y J. M. S\u00ed\u0081NCHEZ CARO, Biblia y Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 1989; V. MANNUCCI, La Biblia como palabra de Dios, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1985; J. TREBOLLE, La Biblia jud\u00ed\u00ada y la Biblia cristiana. Introducci\u00f3n a la historia de la Biblia, Trotta, Madrid 1998.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Por canon de las sagradas Escrituras se entiende la lista concreta de los libros en que la Iglesia, asistida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha reconocido las huellas de Dios y del mismo Esp\u00ed\u00adritu: libros que propone al pueblo creyente para que conozca el proyecto de Dios en favor de la humanidad y lo realice.<\/p>\n<p>La palabra, del griego kanon, tiene  el significado fundamental de \u00abregla\u00bb \u00abvara\u00bb (como unidad de medida, usado especialmente por los le\u00f1adores y alba\u00f1iles), \u00abmetro\u00bb, \u00abnorma\u00bb. En general, canon en el contexto teol\u00f3gico tiene el significado sublime y amplio de todo lo que implica el seguimiento de Cristo, as\u00ed\u00ad como la verdad vinculante tal como la anuncia la Iglesia: \u00abla regla de la fe\u00bb o \u00abregla de la verdad\u00bb. Este concepto se aplica particularmente a la \u00abregla\u00bb por la cual es posible se\u00f1alar aquellos libros que han de considerarse normativos para la fe. Dando un nuevo paso -ya en el s. IV-, el t\u00e9rmino canon llega a indicar la lista normativa de los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento que tienen una caracter\u00ed\u00adstica especial: \u00c2\u00a1est\u00e1n inspirados! (cf, el concilio de  Laodicea, por el 360: \u00bb En la asamblea no deben recitarse salmos privados o libros no can\u00f3nicos, sino solamente los libros can\u00f3nicos del Nuevo y Antiguo Testamento\u00bb (can. 59: EB 1 en el can. 60 est\u00e1 la lista de los mismos: EB 12s).<\/p>\n<p> Para este uso del \u00abcanon\u00bb fue decisivo  el concepto de norma, impl\u00ed\u00adcito en el t\u00e9rmino, o sea, el contenido objetivo de los libros inspirados como \u00bb norma de la verdad cristiana\u00bb. Los libros inspirados, esto es, escritos bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, son llamados libros can\u00f3nicos, ya que los conoce como tales la Iglesia, proponi\u00e9ndolos como norma de fe y de vida, El hecho de que en la Iglesia se indicase la existencia de una norma semejante significa que desde los primeros siglos exist\u00ed\u00ada un principio de autoridad. Esta constataci\u00f3n da lugar a vivas discusiones en el mundo protestante. El canon del Antiguo Testamento se fue formando y reconociendo por etapas sucesivas. Hay &#8211; una divergencia de opiniones a la hora de admitir o rechazar como can\u00f3nicos algunos libros tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Despu\u00e9s del concilio de Trento, Sixto de Siena (t 1569), para indicar los libros no acogidos por los reformadores en su canon, introdujo en el lenguaje teol\u00f3gico cat\u00f3lico la terminolog\u00ed\u00ada poco afortunada, pero todav\u00ed\u00ada usual, de protocan\u00f3nicos y deuterocan\u00f3nicos, expresiones que &#8211; podr\u00ed\u00adan hacer pensar que hay libros que entraron en el canon desde el primer momento y otros que no entraron hasta m\u00e1s tarde, Entre los autores cristianos griegos se usaba una terminolog\u00ed\u00ada m\u00e1s apropiada: llamaban homologoumenoi (es decir, reconocidos un\u00e1nimemente) a los escritos llamados \u00abprotocan\u00f3nicos\u00bb, antilegomenoi (es decir, contrastado o amphiballomenoi (o sea, discutidosl a los llamados \u00abdeuterocan\u00f3nicos\u00bb.<\/p>\n<p>Los deuterocan\u00f3nicos son siete para  el Antiguo Testamento y otros siete para el Nuevo. Para el Antiguo Testamento, adem\u00e1s de algunas secciones escritos en griego en los libros de Daniel (Dn 13-14) y de Ester (Est 10,416.24): Tob, Jdt, i y 2 Mac, Bar Y ep\u00ed\u00adstola de Jr (= Bar 6), Ecclo, Sab. Para el Nuevo Testamento: Heb, Sant, 2 Pe, 2 y 3 Jn, Jds, Ap. El canon de los jud\u00ed\u00ados excluYe del Antiguo Testamento a los deut\u00e9rocan\u00f3nicos que acabamos de se\u00f1alar. De todas formas, tambi\u00e9n estos libros fueron tenidos en gran consideraci\u00f3n. S\u00f3lo poco a poco, tambi\u00e9n los jud\u00ed\u00ados fueron precisando su canon (pr\u00e1cticamente a finales del s. 1 de nuestra era se consideraban como sagrados 22 \u00f3 24 libros), que qued\u00f3 fijado definitiva y r\u00ed\u00adgidamente tan s\u00f3lo a finales del s. II o comienzos del III. Entre tanto hab\u00ed\u00adan circulado otros c\u00e1nones: el llamada \u00abalejandrino\u00bb era m\u00e1s abierto y el \u00abpalestinense\u00bb m\u00e1s r\u00ed\u00adgido, El cristianismo naciente hab\u00ed\u00ada adoplado ya el canon m\u00e1s amplio, en la versi\u00f3n de los Setenta. Tambi\u00e9n como reacci\u00f3n contra este hecho, el juda\u00ed\u00adsmo limit\u00f3 el canon del Antiguo Testamento a los libros m\u00e1s antiguos y s\u00f3lo a los que de hecho circulaban entonces en la lengua original hebrea o aramea, La primera lista ortodoxa de los libros del Nuevo Testamento es el fragmento de un canon de la Escritura, redactado en lat\u00ed\u00adn en la segunda mitad del s. 11, descubierto en Mil\u00e1n y publicado en 1740, conocido como \u00abcanon rnuratoriano\u00bb, que omite sin embargo  cinco cartas del canon actual. Probablemente presenta el canon de la Iglesia de Roma.<\/p>\n<p>La canonicidad de algunos libros  del Nuevo Testamento s\u00f3lo lleg\u00f3 a establecerse despu\u00e9s de muchos titubeos. En la Iglesia occidental no se estableci\u00f3 hasta el 380-390, mientras que en la oriental, dado que todav\u00ed\u00ada segu\u00ed\u00ada discuti\u00e9ndose sobre el estatuto del libro del Apocalipsis, no lleg\u00f3 a establecerse hasta finales del s. Vll. San Atanasio presenta el primer canon completo del Nuevo Testamento el a\u00f1o 367 Algunos cat\u00f3licos, entre ellos Erasmo de Rotterdam, lanzaron sospechas Do s\u00f3lo sobre la canonicidad, sino tambi\u00e9n sobre la autenticidad de algunos libros de la Biblia. Adem\u00e1s, los reformadores del s. XVI optaron por el canon de los hebreos, llamando \u00abap\u00f3crifos\u00bb a los deuterocan\u00f3nicos del Antiguo Testamento. Lutero Y otros reformadores alemanes rechazaron Sant, Jds, Heb y Ap. Esto hizo necesario que la Iglesia se pronunciara dogm\u00e1ticamente sobre el canon. Lo hizo en 1546 en el concilio de Trento, que exig\u00ed\u00ada la misma referencia para con todos los cuarenta y cinco libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento, por el hecho de que Dios es su autor (cf. DS 1501-1505 y tambi\u00e9n 3029).<\/p>\n<p>Las otras Iglesias reformadas no pusieron en discusi\u00f3n el canon del Nuevo Testamento, y en el s. XVll los mismos luteranos volvieron al canon tradicional del Nuevo Testamento. Todav\u00ed\u00ada hoy los deuterocan\u00f3nicos del Nuevo Testamento son comentados generalmente junto con los protocan\u00f3nicos y en el orden tradicional: los deuterocan\u00f3nicos del Antiguo Testamento, por el contrario, no han recobrado a\u00fan su autoridad.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la canonicidad de los libros sagrados por parte de la Iglesia es un problema de tipo teol\u00f3gico, que se refiere al cu\u00e1ndo y al c\u00f3mo de la revelaci\u00f3n de esta verdad a la comunidad creyente. Si esta revelaci\u00f3n se le concedi\u00f3 mientras viv\u00ed\u00ada a\u00fan alguno de los ap\u00f3stoles, aunque de una forma muy impl\u00ed\u00adcita, como parece que deber\u00ed\u00ada ser, o si s\u00f3lo se le revel\u00f3 m\u00e1s tarde. Este tema puede ser estudiado . tambi\u00e9n desde el punto de vista del desarrollo del dogma.<\/p>\n<p>       En estos \u00faltimos decenios el tema  ha sido estudiado por los te\u00f3logos (Geiselm~nn, Grelot, Rahner, Lengsfeld, Congar) en busca de una soluci\u00f3n convivente. Ha sido el Magisterio de la Iglesia el que nos ha dado a conocer el origen inspirado, es decir, divino de la sagrada Escritura, y el que nos dice adem\u00e1s que afirma esto mismo por revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>En el reconocimiento definitivo del  canon por parte de la Iglesia, han tenido ciertamente un lugar importante algunos criterios objetivos a prop\u00f3sito de los libros: su conformidad con la \u00abregla de la fe\u00bb, su origen o su aprobaci\u00f3n apost\u00f3lica y su destino a una Iglesia oficial y el uso lit\u00fargico que de ellos se hace. Pero no parece que estos criterios sean suficientes para esta definici\u00f3n. Hay que referir m\u00e1s bien el discurso al \u00e1mbito de la Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo que inspir\u00f3 a los ap\u00f3stoles y a los autores sagrados sigue actuando en la Iglesia de todos los tiempos con sus carismas funcionales, especialmente con los que guardan relaci\u00f3n con las funciones de ense\u00f1anza y de autoridad. Sigue entonces asistiendo a la Iglesia para que ella conserve fielmente el dep\u00f3sito apost\u00f3lico en su integridad.<\/p>\n<p>Por este t\u00ed\u00adtulo y por este medio es  como la Iglesia de todos los siglos puede reconocer en su tradici\u00f3n viviente los libros que la ponen en contacto directo con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Lo mismo que en los otros terrenos, su Magisterio goza de infalibilidad s\u00f3lo para conservar (no para modificar o ampliar) el dato original. Supone una clara toma de posici\u00f3n por parte de la Iglesia el hecho de haber declarado can\u00f3nicos a los libros que lo son y ap\u00f3crifos a los dem\u00e1s. La definici\u00f3n canon constituve el primer (en sentido \u00abl\u00f3gico\u00bb, no cronol\u00f3gico) acto solemne del Magisterio de la Iglesia posapost\u00f3lica respecto al dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n, que ella tiene la misi\u00f3n de conservar y &#8211; de guardar para proclamarla a los hombres de todos los tiempos.<\/p>\n<p>\u00abConservar\u00bb significa, en primer lugar  saber se\u00f1alar los l\u00ed\u00admites exactos dei dep\u00f3sito sagrado, no va disminuirlo, ampliarlo o modificar\u00ed\u008do: en esto consiste lo \u00abespec\u00ed\u00adfico\u00bb de la definici\u00f3n del canon de la Biblia.<\/p>\n<p>Es conveniente hacer adem\u00e1s una  breve referencia al problema del llamado \u00abcanon en el canon\u00bb. La reflexi\u00f3n parte de la extensi\u00f3n exacta del canon tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, tal como la ven los cat\u00f31icos y los protestantes. Una vez definidas sus posiciones, digamos que hoy se est\u00e1n acercando, al menos en lo que se refiere a los \u00bb deuterocan\u00f3nicos\u00bb del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>En las Biblias protestantes de hov  no solamente figuran todos los libros deuterocan6nicos, sino que aparecen en el orden tradicional, en contra de lo que hab\u00ed\u00ada hecho Lutero. Lutero, anticip\u00e1ndose a la discusi\u00f3n actual del \u00abcanon en el canon\u00bb, hab\u00ed\u00ada clasificado los libros del Nuevo Testamento seg\u00fan su importancia; les atribu\u00ed\u00ada un papel secundario a Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, coloc\u00e1ndolos al final de su versi\u00f3n, despu\u00e9s de los otros libros a los que consideraba como \u00ablos verdaderos, los seguros y los m\u00e1s importantes del Nuevo Testamento\u00bb No constituve ning\u00fan problema afirmar que algunos libros de la Biblia tienen un valor mavor que otros. La DV (n. 18) subraya el testimonio especial que representan los evangelio, y la UR (n. 1 1) se refiere a una jerarqu\u00ed\u00ada en las verdades de la doctrina cat\u00f3lica. Pero esto no significa que haya que introducir una distinci\u00f3n en el canon b\u00ed\u00adblico, como si hubiera libros inspirados y libros no inspirados, o bien libros m\u00e1s inspirados y libros menos inspirados.<\/p>\n<p>Algunos autores protestantes alemanes (Bultmann, Kasemann, Konzelmann, Braun y Marxsen) han planteado un problema nuevo, con grandes repercusiones en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Si es verdad que el Nuevo Testamento nace de la Tradici\u00f3n y pone por escrito una Tradici\u00f3n din\u00e1mica y progresiva, entonces se pueden distinguir en el Nuevo Testamento varias tradiciones, en algunas de las cuales &#8211; especialmente en las que transcriben los libros m\u00e1s recientes- est\u00e1n ya presentes los rasgos t\u00ed\u00adpicos del catolicismo (etapas iniciales del sacramentalismo, de la jerarqu\u00ed\u00ada, de los ministros ordenados, del dogma, en una palabra, las caracter\u00ed\u00adsticas bien conocidas del cristianismo cat\u00f3lico) que ellos -utilizando la expresi\u00f3n de Harnack- llaman Frunkatolizismus (ProtocatolicismoJ. Mientras que Harnack pensaba que los elementos del protocatolicismo se deb\u00ed\u00adan a la llamada \u00abdegeneraci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb en el s. II, cuando se consum\u00f3 lo que \u00e9l llama  \u00abpecado original\u00bb de fusi\u00f3n entre el helenismo y el cristianismo, los mencionados exegetas protestantes piensan que esos elementos se encuentran va en los libros deuterocan\u00f3nicos del Nuevo Testamento. Estos autores piensan que donde aparecen en los libros o en las secciones del Nuevo Testamento: 1) el paso del carisma a la instituci6n; 2) la disminuci\u00f3n de la tensi6n escato1\u00f3gica; 3) la evoluci6n en la presentaci6n de la moral, all\u00ed\u00ad hay que hablar de una penetraci\u00f3n espurea del \u00abprotocatolicismo\u00bb  y por tanto de una contaminaci\u00f3n del Evangelio puro, con nuevas y graves consecuencias para el problema del canon. El actual Nuevo Testamento es demasiado amplio y ~ contiene elementos impuros: habr\u00ed\u00ada que reducirlo para recobrar, dentro del canon actual y &#8211; tradicional, la pureza del Evangelio. Como era de prever, desde Lutero hasta cada uno de estos autores, los criterios para se\u00f1alar el \u00abcentro del Nuevo Testamento, el Evangelio puro\u00bb son muy diferentes, y cada uno hace su opci\u00f3n a partir del propio principio teol\u00f3gico arquitect\u00f3nico. De esta manera, los que hab\u00ed\u00adan partido con la afirmaci\u00f3n del principio de la sola Scriptura han llegado a una sola pars Scripturae. La actitud cat\u00f3lica intenta mantenerse abierta y libre a todo el Nuevo Testamento. He aqu\u00ed\u00ad entonces el dilema que se impone al protestantismo de hov &#8211; : o aceptar todo el Nuevo Testamento y acoger -renegando de la Reforma- los elementos t\u00ed\u00adpicos del \u00abproto-catolicismo\u00bb que est\u00e1n presentes all\u00ed\u00ad, o bien permanecer fieles a la Reforma protestante y &#8211; optar por un \u00abcanon en el canon\u00bb.<\/p>\n<p> Gf Coffele<\/p>\n<p> Bibl.: J M. S\u00e1nchez Caro, El canon de la Biblia, en Introducci\u00f3n al estudio de la Biblia 11 Biblia y Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 4l~95, 61-135; P. Neuenzeit, El canon b\u00ed\u00adblico y su historia, en SM, 1. 636-645.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>(de la Biblia).<br \/>\nLa ca\u00f1a (heb. qa\u00c2\u00b7n\u00e9h) se utilizaba en tiempos antiguos como regla o instrumento de medir. (Eze 40:3-8; 41:8; 42:16-19.) El ap\u00f3stol Pablo aplic\u00f3 el t\u00e9rmino ka\u00c2\u00b7non al \u2020\u0153territorio\u2020\u009d que se le asign\u00f3 por medida, y de nuevo a la \u2020\u0153regla de conducta\u2020\u009d por la que deb\u00ed\u00adan medir sus actos los cristianos. (2Co 10:13-16; G\u00e1l 6:16.) El \u2020\u0153canon b\u00ed\u00adblico\u2020\u009d lleg\u00f3 a denotar el cat\u00e1logo de libros inspirados dignos de ser usados como regla para medir la fe, la doctrina y la conducta. (V\u00e9ase BIBLIA.)<br \/>\nLa mera escritura de un libro sagrado, su conservaci\u00f3n a trav\u00e9s de los siglos y su aceptaci\u00f3n multitudinaria no prueba que sea de origen divino ni can\u00f3nico. Debe tener las credenciales de paternidad literaria divina que demuestren que Dios lo ha inspirado. El ap\u00f3stol Pedro escribi\u00f3: \u2020\u0153La profec\u00ed\u00ada no fue tra\u00ed\u00adda en ning\u00fan tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d. (2Pe 1:21.) Un examen del canon b\u00ed\u00adblico muestra que su contenido est\u00e1 a la altura de este criterio en todo respecto.<\/p>\n<p>Escrituras Hebreas. En 1513 a. E.C. se dio comienzo a la compilaci\u00f3n de la Biblia con los escritos de Mois\u00e9s. En ellos se hallan los mandamientos y preceptos que Dios dio a Ad\u00e1n, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, as\u00ed\u00ad como las regulaciones del pacto de la Ley. El llamado Pentateuco consta de cinco libros: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio. El libro de Job, que al parecer tambi\u00e9n escribi\u00f3 Mois\u00e9s, aporta otros datos hist\u00f3ricos sobre el per\u00ed\u00adodo posterior a la muerte de Jos\u00e9 (1657 a. E.C.) y anterior al tiempo en que Mois\u00e9s demostr\u00f3 ser un siervo \u00ed\u00adntegro de Dios, una \u00e9poca en la que no hubo \u2020\u0153ninguno como [Job] en la tierra\u2020\u009d. (Job 1:8; 2:3.) Mois\u00e9s tambi\u00e9n escribi\u00f3 el Salmo 90 y, posiblemente, el 91.<br \/>\nNo puede haber duda, a la luz de su testimonio interno, de que estos escritos de Mois\u00e9s eran de origen divino, inspirados por Dios, can\u00f3nicos y una pauta fiable para la adoraci\u00f3n pura. Mois\u00e9s no lleg\u00f3 a ser caudillo de Israel por iniciativa propia, pues al principio incluso se mostr\u00f3 remiso a aceptar tal responsabilidad. (Ex 3:10, 11; 4:10-14.) M\u00e1s bien, fue Dios quien lo escogi\u00f3, y lo invisti\u00f3 de tales poderes milagrosos, que incluso los sacerdotes practicantes de magia de Fara\u00f3n tuvieron que reconocer que lo que este hombre hac\u00ed\u00ada se originaba de Dios. (Ex 4:1-9; 8:16-19.) De modo que Mois\u00e9s no fue orador ni escritor por ambici\u00f3n personal, sino que en obediencia a las \u00f3rdenes de Dios y con las credenciales divinas del esp\u00ed\u00adritu santo, se le impuls\u00f3 en primer lugar a expresar parte del canon b\u00ed\u00adblico y luego a ponerlo por escrito. (Ex 17:14.)<br \/>\nJehov\u00e1 mismo sent\u00f3 el precedente de poner por escrito leyes y mandamientos. Despu\u00e9s de hablar con Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed\u00ad, \u2020\u02dcprocedi\u00f3 a darle dos tablas del Testimonio, tablas de piedra en las que el dedo de Dios hab\u00ed\u00ada escrito\u2020\u2122. (Ex 31:18.) M\u00e1s tarde leemos: \u2020\u0153Y Jehov\u00e1 pas\u00f3 a decir a Mois\u00e9s: \u2020\u02dcEscr\u00ed\u00adbete estas palabras\u2020\u2122\u2020\u009d. (Ex 34:27.) Por lo tanto, Jehov\u00e1 fue el que se comunic\u00f3 con Mois\u00e9s y le mand\u00f3 que pusiera por escrito y conservara los cinco primeros libros del canon b\u00ed\u00adblico. Ning\u00fan concilio humano los hizo can\u00f3nicos; tuvieron la aprobaci\u00f3n divina desde su mismo principio.<br \/>\n\u2020\u0153Tan pronto como Mois\u00e9s hubo acabado de escribir las palabras de esta ley en un libro\u2020\u009d, les mand\u00f3 a los levitas: \u2020\u0153Tomando este libro de la ley, ustedes tienen que colocarlo al lado del arca del pacto de Jehov\u00e1 su Dios, y all\u00ed\u00ad tiene que servir de testigo contra ti\u2020\u009d. (Dt 31:9, 24-26.) Es digno de menci\u00f3n que Israel reconoci\u00f3 este registro de los tratos de Dios y no neg\u00f3 los hechos. Ya que en muchas ocasiones el contenido de los libros desacreditaba a la naci\u00f3n en general, ser\u00ed\u00ada l\u00f3gico que el pueblo los hubiera rechazado de haber sido posible, pero al parecer nunca se pusieron en tela de juicio.<br \/>\nComo en el caso de Mois\u00e9s, Dios us\u00f3 a la clase sacerdotal tanto para conservar los mandamientos escritos como para ense\u00f1\u00e1rselos al pueblo. Cuando se introdujo el arca del pacto en el templo de Salom\u00f3n (1027 a. E.C.), casi quinientos a\u00f1os despu\u00e9s que Mois\u00e9s empez\u00f3 a escribir el Pentateuco, las dos tablas de piedra estaban a\u00fan en el Arca (1Re 8:9), y trescientos ochenta y cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando se encontr\u00f3 \u2020\u0153el mism\u00ed\u00adsimo libro de la ley\u2020\u009d en la casa de Jehov\u00e1 durante el a\u00f1o dieciocho de Jos\u00ed\u00adas (642 a. E.C.), todav\u00ed\u00ada se le ten\u00ed\u00ada en alta estima. (2Re 22:3, 8-20.) De manera similar, hubo \u2020\u0153un gran regocijo\u2020\u009d cuando Esdras ley\u00f3 del libro de la Ley durante una asamblea de ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s del regreso del exilio babilonio. (Ne 8:5-18.)<br \/>\nDespu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, se a\u00f1adieron los escritos de Josu\u00e9, Samuel, Gad y Nat\u00e1n (Josu\u00e9, Jueces, Rut y 1 y 2 Samuel). Los reyes David y Salom\u00f3n tambi\u00e9n contribuyeron a la ampliaci\u00f3n del canon de los Santos Escritos. Luego llegaron los profetas, de Jon\u00e1s a Malaqu\u00ed\u00adas, cada uno con su propia aportaci\u00f3n al canon b\u00ed\u00adblico, cada uno facultado por Dios con el don milagroso de la profec\u00ed\u00ada, cada uno con las credenciales de profeta verdadero estipuladas por Jehov\u00e1, a saber, hablar en Su nombre, cumplirse la profec\u00ed\u00ada y volver a la gente hacia Dios. (Dt 13:1-3; 18:20-22.) Cuando se prob\u00f3 a Hanan\u00ed\u00adas y a Jerem\u00ed\u00adas con relaci\u00f3n a los dos \u00faltimos puntos (ambos hablaron en el nombre de Jehov\u00e1), solo las palabras de Jerem\u00ed\u00adas se realizaron. De este modo demostr\u00f3 que era el profeta de Jehov\u00e1. (Jer 28:10-17.)<br \/>\nPuesto que Jehov\u00e1 inspir\u00f3 a hombres a escribir su palabra, es l\u00f3gico pensar que tambi\u00e9n se preocupar\u00ed\u00ada de dirigir y vigilar la recopilaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de estos escritos inspirados, a fin de que la humanidad dispusiera de una regla can\u00f3nica y perdurable para la adoraci\u00f3n verdadera. Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, Esdras particip\u00f3 en esta labor despu\u00e9s que los jud\u00ed\u00ados exiliados volvieron a Jud\u00e1. No hay duda de que este hombre estaba capacitado para la tarea, pues fue uno de los escritores b\u00ed\u00adblicos inspirados, sacerdote y tambi\u00e9n \u2020\u0153copista h\u00e1bil en la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d. (Esd 7:1-11.) M\u00e1s tarde se a\u00f1adieron los libros de Nehem\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas, de modo que para fines del siglo V a. E.C. el canon de las Escrituras Hebreas qued\u00f3 bien fijado, con los mismos escritos que tenemos en la actualidad.<br \/>\nEl canon de las Escrituras Hebreas se dividi\u00f3 tradicionalmente en tres secciones: la Ley, los Profetas y los Escritos o Hagi\u00f3grafos, un total de 24 libros, como se muestra en la tabla. Tiempo despu\u00e9s, algunas autoridades jud\u00ed\u00adas unieron los libros de Rut y Jueces, as\u00ed\u00ad como los de Lamentaciones y Jerem\u00ed\u00adas, con lo que qued\u00f3 un total de 22 libros, como el n\u00famero de letras del alfabeto hebreo. En su pr\u00f3logo a los libros de Samuel y Reyes, Jer\u00f3nimo parece decantarse por la cuenta de 22 libros, aunque dijo: \u2020\u0153Algunos incluyen Rut y Lamentaciones entre los Hagi\u00f3grafos [&#8230;] y as\u00ed\u00ad contabilizan veinticuatro libros\u2020\u009d.<br \/>\nRespondiendo a unos adversarios en su obra Contra Api\u00f3n (libro I, sec. 8), el historiador jud\u00ed\u00ado Josefo confirm\u00f3, alrededor del a\u00f1o 100 E.C., que el canon de las Escrituras Hebreas hab\u00ed\u00ada sido fijado hac\u00ed\u00ada mucho tiempo. Escribi\u00f3: \u2020\u0153Por esto entre nosotros no hay multitud de libros que discrepen y disientan entre s\u00ed\u00ad; sino solamente veintid\u00f3s libros, que abarcan la historia de todo tiempo y que, con raz\u00f3n, se consideran divinos. De entre ellos cinco son de Mois\u00e9s, y contienen las leyes y la narraci\u00f3n de lo acontecido desde el origen del g\u00e9nero humano hasta la muerte de Mois\u00e9s. [&#8230;] Desde Mois\u00e9s hasta la muerte de Artajerjes, que rein\u00f3 entre los persas despu\u00e9s de Jerjes, los profetas que sucedieron a Mois\u00e9s reunieron en trece libros lo que aconteci\u00f3 en su \u00e9poca. Los cuatro restantes ofrecen himnos en alabanza de Dios y preceptos util\u00ed\u00adsimos a los hombres\u2020\u009d.<br \/>\nDe modo que la canonicidad de un libro no depende de que lo acepte o rechace un consejo, comit\u00e9 o comunidad de hombres. La voz de tales hombres no inspirados solo tiene un valor testimonial con respecto a lo que Dios mismo ya ha hecho mediante sus representantes acreditados.<br \/>\nEl n\u00famero exacto de libros de las Escrituras Hebreas no es lo importante (si algunos se unen o se dejan separados), ni tampoco lo es el orden en el que est\u00e1n colocados, ya que estos libros fueron rollos independientes durante mucho tiempo despu\u00e9s que se complet\u00f3 el canon. Los cat\u00e1logos antiguos var\u00ed\u00adan en cuanto al orden de los libros; uno, por ejemplo, coloca a Isa\u00ed\u00adas despu\u00e9s del libro de Ezequiel. Lo que importa es qu\u00e9 libros se incluyen. Puede decirse que solo los que hoy forman parte del canon tienen un firme respaldo a su canonicidad. Desde tiempos antiguos se han abortado los intentos de incluir otros escritos en el canon. Dos concilios jud\u00ed\u00ados celebrados en Yavne o Jamnia, un poco al S. de Jope, alrededor de los a\u00f1os 90 y 118 E.C., respectivamente, excluyeron de manera expresa de las Escrituras Hebreas todos los escritos ap\u00f3crifos.<br \/>\nJosefo da testimonio de esta opini\u00f3n general jud\u00ed\u00ada sobre los escritos ap\u00f3crifos cuando dice: \u2020\u0153Desde el imperio de Artajerjes hasta nuestra \u00e9poca, todos los sucesos se han puesto por escrito; pero no merecen tanta autoridad y fe como los libros mencionados anteriormente, pues ya no hubo una sucesi\u00f3n exacta de profetas. Esto evidencia por qu\u00e9 tenemos en tanta veneraci\u00f3n a nuestros libros. A pesar de los siglos transcurridos, nadie se ha atrevido a agregarles nada, o quitarles o cambiarles. Todos los jud\u00ed\u00ados, ya desde su nacimiento, consideran que ellos contienen la voluntad de Dios; que hay que respetarlos y, si fuera necesario, morir con placer en su defensa\u2020\u009d. (Contra Api\u00f3n, libro I, sec. 8.)<br \/>\nEsta posici\u00f3n hist\u00f3rica de los jud\u00ed\u00ados con respecto al canon de las Escrituras Hebreas es muy importante en vista de lo que el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3 a los romanos. A los jud\u00ed\u00ados, dice el ap\u00f3stol, les \u2020\u0153fueron encomendadas las sagradas declaraciones formales de Dios\u2020\u009d, lo que implicaba la escritura y protecci\u00f3n del canon b\u00ed\u00adblico. (Ro 3:1, 2.)<br \/>\nAlgunos concilios primitivos (Laodicea, 367 E.C.; Calcedonia, 451 E.C.) reconocieron, aunque no fijaron, el canon b\u00ed\u00adblico que el esp\u00ed\u00adritu de Dios hab\u00ed\u00ada autorizado, y los llamados padres de la Iglesia tambi\u00e9n demostraron una singular unanimidad en su aceptaci\u00f3n del canon jud\u00ed\u00ado fijado y su rechazo de los libros ap\u00f3crifos. Algunos de ellos fueron: Justino M\u00e1rtir, apologista cristiano (muerto c. 165 E.C.); Melit\u00f3n, \u2020\u0153obispo\u2020\u009d de Sardis (siglo II E.C.); Or\u00ed\u00adgenes, erudito b\u00ed\u00adblico (185[?]-254[?] E.C.); Hilario, \u2020\u0153obispo\u2020\u009d de Poitiers (muerto en 367[?] E.C.); Epifanio, \u2020\u0153obispo\u2020\u009d de Constantia (desde 367 E.C.); Gregorio (257[?]-332 E.C.); Rufino de Aquilea, \u2020\u0153el docto traductor de Or\u00ed\u00adgenes\u2020\u009d (345[?]-410 E.C.), y Jer\u00f3nimo (340[?]-420 E.C.), erudito b\u00ed\u00adblico de la Iglesia latina y traductor de la Vulgata. En su pr\u00f3logo a los libros de Samuel y Reyes, Jer\u00f3nimo enumera los 22 libros de las Escrituras Hebreas y despu\u00e9s dice: \u2020\u0153Cualquiera que est\u00e9 fuera de estos tiene que ser puesto en los libros ap\u00f3crifos\u2020\u009d.<br \/>\nEl testimonio m\u00e1s concluyente sobre la canonicidad de las Escrituras Hebreas es la irrecusable palabra de Jesucristo y de los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas. Aunque en ning\u00fan momento especifican el n\u00famero exacto de libros, la inequ\u00ed\u00advoca conclusi\u00f3n que se puede sacar de lo que dijeron es que el canon de las Escrituras Hebreas no conten\u00ed\u00ada los libros ap\u00f3crifos.<br \/>\nSi no hubiera habido una colecci\u00f3n definida de Santos Escritos conocida y aceptada tanto por ellos como por aquellos a quienes hablaban, no habr\u00ed\u00adan usado expresiones como \u2020\u0153las Escrituras\u2020\u009d (Mt 22:29; Hch 18:24); \u2020\u0153las santas Escrituras\u2020\u009d (Ro 1:2); \u2020\u0153los santos escritos\u2020\u009d (2Ti 3:15); la \u2020\u0153Ley\u2020\u009d, que sol\u00ed\u00ada significar toda la Escritura (Jn 10:34; 12:34; 15:25), y \u2020\u0153la Ley y los Profetas\u2020\u009d, usada como expresi\u00f3n gen\u00e9rica para aludir a todas las Escrituras Hebreas y no solo a las secciones primera y segunda de aquellas Escrituras (Mt 5:17; 7:12; 22:40; Lu 16:16). Por ejemplo, cuando Pablo se refiri\u00f3 a \u2020\u0153la Ley\u2020\u009d, cit\u00f3 de Isa\u00ed\u00adas. (1Co 14:21; Isa 28:11.)<br \/>\nEs muy improbable que la Septuaginta griega original contuviera los libros ap\u00f3crifos. (V\u00e9ase AP\u00ed\u201cCRIFOS, LIBROS.) Pero aun si se introdujeron algunos de estos escritos de origen dudoso en las copias posteriores de la Septuaginta que circulaban en el tiempo de Jes\u00fas, ni \u00e9l ni los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas citaron de ellos, aunque usaron esa versi\u00f3n griega; nunca citaron como \u2020\u0153Escritura\u2020\u009d o producto del esp\u00ed\u00adritu santo ning\u00fan escrito ap\u00f3crifo. De modo que los libros ap\u00f3crifos no solo carecen de indicios internos de inspiraci\u00f3n divina y del reconocimiento de los antiguos escritores inspirados de las Escrituras Hebreas, sino que tambi\u00e9n carecen del sello de aprobaci\u00f3n de Jes\u00fas y de sus ap\u00f3stoles acreditados por Dios. A diferencia de esto, Jes\u00fas s\u00ed\u00ad aprob\u00f3 el canon hebreo e hizo referencia al conjunto de las Escrituras Hebreas cuando habl\u00f3 de \u2020\u0153todas las cosas escritas en la ley de Mois\u00e9s y en los Profetas y en los Salmos\u2020\u009d, siendo los Salmos el libro primero y m\u00e1s largo de la secci\u00f3n llamada los Hagi\u00f3grafos o Santos Escritos. (Lu 24:44.)<br \/>\nMuy significativas tambi\u00e9n son las palabras de Jes\u00fas en Mateo 23:35 (y Lu 11:50, 51): \u2020\u0153Para que venga sobre ustedes toda la sangre justa vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas, hijo de Baraqu\u00ed\u00adas, a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar\u2020\u009d. No obstante, el profeta Uriya fue muerto durante el reinado de Jehoiaquim, m\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s del asesinato de Zacar\u00ed\u00adas, acaecido poco antes de que terminara el reinado de Jeho\u00e1s. (Jer 26:20-23.) De modo que si Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada referirse a la lista completa de m\u00e1rtires, \u00bfpor qu\u00e9 no dijo \u2020\u02dcdesde Abel hasta Uriya\u2020\u2122? Evidentemente porque el relato de Zacar\u00ed\u00adas se encuentra en 2 Cr\u00f3nicas 24:20, 21, es decir al final del canon hebreo tradicional. As\u00ed\u00ad pues, la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas abarc\u00f3 a todos los testigos de Jehov\u00e1 asesinados referidos en las Escrituras Hebreas, desde Abel, mencionado en el primer libro (G\u00e9nesis), hasta Zacar\u00ed\u00adas, citado en el \u00faltimo libro (Cr\u00f3nicas), lo que, a modo de ilustraci\u00f3n, ser\u00ed\u00ada como decir hoy \u2020\u0153desde G\u00e9nesis hasta Revelaci\u00f3n\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Escrituras Griegas Cristianas. La escritura y recopilaci\u00f3n de los 27 libros que componen el canon de las Escrituras Griegas Cristianas sigui\u00f3 un curso similar al de las Escrituras Hebreas. Cristo \u2020\u0153dio d\u00e1divas en hombres\u2020\u009d, s\u00ed\u00ad, \u2020\u0153dio algunos como ap\u00f3stoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros\u2020\u009d. (Ef 4:8, 11-13.) Con la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, enunciaron la doctrina recta para la congregaci\u00f3n cristiana y, \u2020\u0153a modo de recordatorio\u2020\u009d, repitieron muchas cosas que ya estaban registradas en las Escrituras. (2Pe 1:12, 13; 3:1; Ro 15:15.)<br \/>\nHay pruebas documentales extrab\u00ed\u00adblicas de que ya entre los a\u00f1os 90 y 100 E.C. se hab\u00ed\u00adan recopilado, como m\u00ed\u00adnimo, diez de las cartas de Pablo. Se puede asegurar que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas empezaron a compilar los escritos cristianos inspirados desde fechas tempranas.<br \/>\nLeemos que \u2020\u02dcla literatura cristiana de finales del siglo I y del siglo II atestigua que se atribu\u00ed\u00ada a los escritos de los ap\u00f3stoles una autoridad divina. Clemente Romano afirma que Pablo, divinamente inspirado, escribi\u00f3 a los corintios. Los escritos de Ignacio M\u00e1rtir y Policarpo est\u00e1n llenos de citas y alusiones tomadas de los evangelios y de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, lo cual indica la gran veneraci\u00f3n y reverencia que ten\u00ed\u00adan de estos escritos. Desde un principio los escritos apost\u00f3licos fueron coleccionados para leerlos p\u00fablicamente\u2020\u2122. (Introducci\u00f3n a la Biblia, de Manuel de Tuya y Jos\u00e9 Salguero, 1967, vol 1, p\u00e1gs. 362, 363). Todos estos fueron escritores primitivos \u2014Clemente de Roma (30[?]-100[?] E.C.), Policarpo (69[?]-155[?] E.C.) e Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (final del siglo I y principios del II)\u2014 que incluyeron en sus obras citas y extractos de los diferentes libros de las Escrituras Griegas Cristianas, lo que muestra que estaban familiarizados con tales escritos can\u00f3nicos.<br \/>\nEn su Di\u00e1logo con Trif\u00f3n (XLIX, 5), Justino M\u00e1rtir (muerto c. 165 E.C.) us\u00f3 la expresi\u00f3n \u2020\u0153est\u00e1 escrito\u2020\u009d cuando cit\u00f3 de Mateo, tal como lo hacen los evangelios cuando se refieren a las Escrituras Hebreas. Lo mismo es cierto de una obra an\u00f3nima anterior: la Carta de Bernab\u00e9 (IV). En la Apolog\u00ed\u00ada I (LXVI, 3; LXVII, 3) Justino M\u00e1rtir llama \u2020\u0153Evangelios\u2020\u009d a los \u2020\u0153Recuerdos de los Ap\u00f3stoles\u2020\u009d.<br \/>\nTe\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada (siglo II a. E.C.) declar\u00f3: \u2020\u0153Sobre la justicia de que habla la ley, se ve que est\u00e1n de acuerdo los profetas y los Evangelios, pues todos, portadores del esp\u00ed\u00adritu, hablaron por el solo Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d. Luego usa expresiones como \u2020\u0153nos ense\u00f1a [&#8230;] la voz evang\u00e9lica\u2020\u009d (citando de Mt 5:28, 32, 44, 46; 6:3) y \u2020\u0153nos manda la divina palabra\u2020\u009d (citando de 1Ti 2:2 y Ro 13:7, 8). (Los tres libros a Aut\u00f3lico, III, 12-14.)<br \/>\nPara fines del segundo siglo no hab\u00ed\u00ada ninguna duda de que se hab\u00ed\u00ada completado el canon de las Escrituras Griegas Cristianas, y personajes como Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Tertuliano reconocieron que los libros de las Escrituras Griegas Cristianas ten\u00ed\u00adan la misma autoridad que las Escrituras Hebreas. Cuando cit\u00f3 de las Escrituras, Ireneo recurri\u00f3 no menos de doscientas veces a las cartas de Pablo. Clemente dice que responder\u00e1 a sus adversarios con \u2020\u0153las Escrituras, las cuales creemos que son v\u00e1lidas por su autoridad omnipotente\u2020\u009d, esto es, \u2020\u0153por la ley y los profetas, y adem\u00e1s por el bendito Evangelio\u2020\u009d. (The Ante-Nicene Fathers, vol. 2, p\u00e1g. 409, \u2020\u0153Los Stromata, o miscel\u00e1neos\u2020\u009d.)<br \/>\nAlgunos cr\u00ed\u00adticos han puesto en tela de juicio la canonicidad de ciertos libros de las Escrituras Griegas Cristianas, pero con muy poco fundamento. Por ejemplo, rechazar el libro de Hebreos solo porque no lleva el nombre de Pablo y porque su estilo var\u00ed\u00ada ligeramente del de otras cartas paulinas es, cuanto menos, aventurado. B. F. Westcott observa que \u2020\u0153la autoridad can\u00f3nica de la ep\u00ed\u00adstola es independiente de su paternidad literaria paulina\u2020\u009d. (The Epistle to the Hebrews, 1892, p\u00e1g. 71.) Mucho m\u00e1s importante que el que no contenga el nombre de su escritor es su presencia en el Papiro de Chester Beatty n\u00fam. 2 (P46) (escrito menos de ciento cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Pablo) junto a otras ocho cartas del ap\u00f3stol.<br \/>\nEn ocasiones se ha cuestionado la canonicidad de algunos de los libros cortos, como Santiago, Judas, segunda y tercera de Juan y segunda de Pedro, sobre la base de que los escritores primitivos no hicieron muchas citas de ellos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todos juntos componen solo una treintaiseisava parte de las Escrituras Griegas Cristianas, as\u00ed\u00ad que ten\u00ed\u00adan menos probabilidad de que se les citara. A este respecto debe notarse que para Ireneo en segunda de Pedro se encuentran las mismas pruebas de canonicidad que en el resto de las Escrituras Griegas. Lo mismo es cierto de segunda de Juan. (The Ante-Nicene Fathers, vol. 1, p\u00e1gs. 551, 557, 341, 443, \u2020\u0153Ireneo contra las herej\u00ed\u00adas\u2020\u009d.) Algunos tambi\u00e9n han rechazado Revelaci\u00f3n, pero muchos comentaristas primitivos, como Papias, Justino M\u00e1rtir, Melit\u00f3n e Ireneo, reconocen este libro como inspirado.<br \/>\nNo obstante, la verdadera prueba de la canonicidad de cierto libro no es el n\u00famero de veces que se cit\u00f3 de \u00e9l ni qu\u00e9 escritores no apost\u00f3licos lo hicieron. Su mismo contenido debe dar prueba de que es producto del esp\u00ed\u00adritu santo. Por consiguiente, no puede contener supersticiones ni demonismo, ni puede animar a la adoraci\u00f3n de criaturas. Debe estar en total armon\u00ed\u00ada y completa unidad con el resto de la Biblia, apoyando as\u00ed\u00ad su paternidad literaria divina. Todo libro debe conformarse al \u2020\u0153modelo [divino] de palabras saludables\u2020\u009d y estar en armon\u00ed\u00ada con las ense\u00f1anzas y actividades de Cristo Jes\u00fas. (2Ti 1:13; 1Co 4:17.) Obviamente Dios acredit\u00f3 a los ap\u00f3stoles, y ellos reconocieron a otros escritores, como Lucas y Santiago, el medio hermano de Jes\u00fas. Por esp\u00ed\u00adritu santo, los ap\u00f3stoles ten\u00ed\u00adan \u2020\u0153discernimiento de expresiones inspiradas\u2020\u009d, para determinar si estas proced\u00ed\u00adan de Dios o no. (1Co 12:4, 10.) Con la muerte de Juan, el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles, lleg\u00f3 a su fin esta cadena confiable de hombres inspirados por Dios, de modo que el canon b\u00ed\u00adblico qued\u00f3 completo con la Revelaci\u00f3n, el evangelio de Juan y sus ep\u00ed\u00adstolas.<br \/>\nGracias a su armon\u00ed\u00ada y equilibrio los 66 libros can\u00f3nicos de nuestra Biblia dan testimonio de la unidad y totalidad de las Escrituras, y las recomiendan como la palabra de Jehov\u00e1 de verdades inspiradas, protegida hasta la actualidad de todos sus enemigos. (1Pe 1:25.) Si se desea examinar una lista completa de los 66 libros que componen todo el canon b\u00ed\u00adblico, sus escritores, cu\u00e1ndo se escribieron y el tiempo que abarca cada uno, v\u00e9ase la \u2020\u0153Tabla cronol\u00f3gica de los libros de la Biblia\u2020\u009d en el art\u00ed\u00adculo BIBLIA. (V\u00e9anse tambi\u00e9n los art\u00ed\u00adculos individuales de cada libro b\u00ed\u00adblico.)<\/p>\n<p>[Tabla en la p\u00e1gina 416]<\/p>\n<p>CANON JUD\u00ed\u008dO DE LAS ESCRITURAS<br \/>\n La Ley           Los Profetas                Los Escritos<br \/>\n                                              (Hagi\u00f3grafos)<br \/>\n1. G\u00e9nesis       6. Josu\u00e9                    14. Salmos<br \/>\n2. Exodo         7. Jueces                   15. Proverbios<br \/>\n3. Lev\u00ed\u00adtico      8. 1, 2 Samuel              16. Job<br \/>\n4. N\u00fameros       9. 1, 2 Reyes               17. Cantar de los<br \/>\n5. Deuteronomio 10. Isa\u00ed\u00adas                         Cantares<br \/>\n                11. Jerem\u00ed\u00adas                 18. Rut<br \/>\n                12. Ezequiel                 19. Lamentaciones<br \/>\n                13. Los doce profetas        20. Eclesiast\u00e9s<br \/>\n                    (Oseas, Joel, Am\u00f3s,      21. Ester<br \/>\n                    Abd\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s, Miqueas,  22. Daniel<br \/>\n                    Nah\u00fam, Habacuc,          23. Esdras, Nehem\u00ed\u00adas<br \/>\n                    Sofon\u00ed\u00adas, Ageo,          24. 1, 2 Cr\u00f3nicas<br \/>\n                    Zacar\u00ed\u00adas, Malaqu\u00ed\u00adas)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>\/Escritura 1<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Biblia<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Canon (heb. q\u00e2neh y gr. kanon, \u00abca\u00f1a [vara]\u00bb). T\u00e9rmino que -derivado originalmente del nombre semita de una vara derecha o ca\u00f1a- en sucesivas aplicaciones tuvo el sentido de \u00abinstrumento para medir\u00bb y \u00abregla [norma]\u00bb de conducta, gramatical, etc., establecida con autoridad, Kanon aparece varias veces en el NT: en 2Co 10:13, 15, 16 (\u00abregla\u00bb, RVR; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCANON\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1423","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1423"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1423\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}