{"id":14271,"date":"2016-02-05T09:26:00","date_gmt":"2016-02-05T14:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universales\/"},"modified":"2016-02-05T09:26:00","modified_gmt":"2016-02-05T14:26:00","slug":"universales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universales\/","title":{"rendered":"UNIVERSALES"},"content":{"rendered":"<p>[008]<br \/>\n   Se dio en la Edad Media, sobre todo con motivo de las pol\u00e9micas escol\u00e1sticas entre nominalistas y realistas le discusi\u00f3n sobre si los conceptos generales (universales) son reales o s\u00f3lo son palabras difusas y sonoras (flatu vocis).<\/p>\n<p>     Los realistas afirmaban que, adem\u00e1s de los t\u00e9rminos concretos: hombre, flor, saber, los t\u00e9rminos generales (humanidad, floraci\u00f3n, sabidur\u00ed\u00ada) eran realidades inmediatas y demostrables. Contra ellos los nominalistas afirmaban que s\u00f3lo lo concreto existe y que lo general y abstracto es mero concepto (conceptualismo) o mero nombre (nominalismo).<\/p>\n<p>     Nos sonre\u00ed\u00admos hoy ante la fogosidad de esta pol\u00e9mica est\u00e9ril y somos conscientes de que enfermedad y hombre enfermo, de que belleza y persona bella, implican formas diferentes y an\u00e1logas de existir, pero que responden a realidades indiscutibles y experimentables.<\/p>\n<p>    Los escol\u00e1sticos lo convirtieron en tema estrella y las pol\u00e9micas se multiplicaron. Guillermo de Champeaux en el siglo XII era fogoso realista junto a muchos pensadores de la Escuela de Chartres. Gilberto de la Porr\u00e9e y Abelardo se pon\u00ed\u00adan en la oposici\u00f3n nominalista y dudaban de la existencia real de los conceptos generales.<\/p>\n<p>     M\u00e1s que el valor objetivo del problema, la importancia del mismo estuvo en la metodolog\u00ed\u00ada que se empleaba. Era la discusi\u00f3n con sutileza sobre los temas m\u00e1s abstractos. Ello prepar\u00f3 las pol\u00e9micas religiosas que en torno al Derecho, a la Teolog\u00ed\u00ada o a la Moral se desarrollar\u00ed\u00adan en los siglos posteriores, hasta llegar a los planteamientos religiosos sutiles como fueron los protestantes.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Universal significa lo que se extiende a todos, es decir, lo que es com\u00fan a todos o a muchos (todos los individuos de una determinada clase o multitud).<\/p>\n<p>1. Que hay u., que haya algo universal, general, com\u00fan, es cosa indiscutible (y ni siquiera se niega en la disputa sobre los u.). En efecto, en el lenguaje se emplea la misma palabra (que recurre como algo general en numerosos enunciados particulares) en diferentes situaciones o para designar muchas individualidades, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede servir para que se entiendan las personas. Cabe, sin embargo, preguntar si fuera de las palabras y los signos del lenguaje existe algo com\u00fan. Esta cuesti\u00f3n se plantea constantemente en el transcurso de la historia de la filosof\u00ed\u00ada, y en la edad media, bajo el nombre de disputa de los u., domina la discusi\u00f3n tocante a la teor\u00ed\u00ada del -> conocimiento.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la respuesta que se d\u00e9 a esta pregunta, se distinguen cuatro corrientes principales en la disputa sobre los u.: 1\u00c2\u00aa, el nominalismo extremo, seg\u00fan el cual lo \u00fanico com\u00fan es el nombre, la palabra; 2\u00c2\u00aa, el conceptualismo, llamado tambi\u00e9n con frecuencia \u00abnominalismo moderado\u00bb que admite la existencia de u. tambi\u00e9n en la conciencia, a saber, los conceptos u. o generales, a los cuales, sin embargo, no corresponde nada en la realidad; 3\u00c2\u00aa, el realismo moderado, seg\u00fan el cual existe en la realidad lo que expresan los conceptos u., aunque no como algo abstracto y universal, sino en forma de individuos concretos; 4\u00c2\u00aa, el realismo extremo o ultrarrealismo, que sostiene que existe una estructura de la realidad correspondiente exactamente a los conceptos, en la que por consiguiente existe lo universal como parte integrante y separable, o incluso separada, de los individuos particulares (cf.  ->  platonismo).<\/p>\n<p>Con esto no se entiende, sin embargo, la entera filosof\u00ed\u00ada de Plat\u00f3n o de su escuela, sino \u00fanicamente el aspecto bajo el que se consider\u00f3 a Plat\u00f3n en la disputa de los u., incluy\u00e9ndolo entre los realistas extremos por haber atribuido a sus ideas ( -> idea) una realizaci\u00f3n de lo universal anteriormente a nuestro pensar y fuera de las cosas individuales concretas. Pero, si bien se mira, en estas ideas no se trata de u. existentes, sino de entes singulares de un kosmos noet\u00f3s, supratemporal y supramaterial, \u00fanico que es plenamente real, mientras que las cosas perecederas del mundo sensible s\u00f3lo tienen una  ->  participaci\u00f3n, a manera de sombras, en estos entes aut\u00e9nticamente dotados de ser; y eso es lo \u00fanico que explica las semejanzas y estructuras generales que se pueden observar en tales cosas perecederas. S\u00f3lo en Arist\u00f3teles se obtiene lo universal como \u00ab-> substancia segunda\u00bb por abstracci\u00f3n del individuo concreto o \u00absubstancia primera\u00bb, que es el verdadero existente. Lo universal mismo no es la entidad del individuo, ni, como la idea plat\u00f3nica, algo individual separado de \u00e9ste (Metaf. Z 13 1038b 35s), sino lo reunido en un concepto, pero predicable de cosas m\u00faltiples.<\/p>\n<p>Las opiniones se dividieron luego acerca de lo que debe corresponder en la realidad a lo as\u00ed\u00ad predicado. Si no evitan, como Porfirio y Boecio, decidirse acerca de esta cuesti\u00f3n por juzgarla demasiado dif\u00ed\u00adcil, tienden a una de las cuatro direcciones antes indicadas, aunque no siempre se pueden incluir en categor\u00ed\u00adas claras y definidas. A comienzos de la discusi\u00f3n en la edad media se enfrentaban las dos posiciones extremas, pero m\u00e1s tarde dieron el tono en la disputa las dos concepciones m\u00e1s moderadas.<\/p>\n<p>El realismo de los conceptos estuvo influido en la edad media &#8211; a trav\u00e9s de Anselmo de Cant\u00f3rbery (1033-1109) &#8211; por Agust\u00ed\u00adn y su doctrina neoplat\u00f3nica, seg\u00fan la cual las esencias de las cosas creadas se hallan arquet\u00ed\u00adpicamente como rationes aeternae en la mente divina, son introducidas por creaci\u00f3n en las cosas como rationes seminales, y as\u00ed\u00ad determinan su desarrollo. Ahora bien, el hombre las conoce en virtud de una iluminaci\u00f3n en una visi\u00f3n de las rationes aeternae. Con esto se prepara el camino para la distinci\u00f3n medieval entre universal ante rem, in re y post rem, y al mismo tiempo se insin\u00faa la tendencia a explicarlo mediante un realismo extremo.<\/p>\n<p>Completamente en esta tradici\u00f3n, Juan Escoto Er\u00ed\u00adgena (s. Ix) concibe la esencia universal como una substancia que subsiste en las cosas particulares tal como nosotros la conocemos. Pero la formulaci\u00f3n m\u00e1s radical se halla en la concepci\u00f3n de Guillermo de Champeaux (f 1122), que en un principio ense\u00f1\u00f3 que s\u00f3lo existe una esencia id\u00e9ntica, digamos \u00abhombre\u00bb, en todos los individuos de una misma especie, los cuales s\u00f3lo se distinguen entre s\u00ed\u00ad accidentalmente. Cuando luego le objetaron (p. ej., Abelardo) que tal doctrina &#8211; al igual que la del Er\u00ed\u00adgena &#8211; conduc\u00ed\u00ada al pante\u00ed\u00adsmo, Guillermo ces\u00f3 de sostener una \u00fanica esencia id\u00e9ntica y admiti\u00f3 una esencia diferente en los diversos individuos.<\/p>\n<p>Una extrema posici\u00f3n contraria fue la sostenida &#8211; seg\u00fan referencias de sus adversarios, como, p. ej., Anselmo &#8211; por Roscelin de Compi\u00e9gne, que habr\u00ed\u00ada llamado a la esencia universal mero f latus vocis. Se le considera por tanto como fundador del nominalismo en la edad media. Abelardo (1079-1142), disc\u00ed\u00adpulo de Roscelin, como de Guillermo de Champeaux, prepar\u00f3 una posici\u00f3n intermedia, dominante luego en la alta escol\u00e1stica, cuya doctrina del realismo moderado fue estructurada y redondeada por Tom\u00e1s de Aquino. Este afirma, siguiendo a Arist\u00f3teles, que lo universal es lo que se puede predicar de muchos. Lo universal tiene ser ante rem en la mente divina, pero in re no puede tener otro ser que el de los individuos, y, debido a la abstracci\u00f3n de lo individual por obra del intellectus agens, viene a ser lo universal in mente y post rem.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad qued\u00f3 zanjada por largo tiempo la disputa de los u. mediante un compromiso normativo, aunque este esclarecimiento no fue en modo alguno definitivo. Eso se echa de ver en la discusi\u00f3n que volvi\u00f3 a surgir poco despu\u00e9s y que todav\u00ed\u00ada sale a flote en nuestros d\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad Duns Escoto (+ 1308) sostuvo una distinctio formalis ex natura rei en las cosas mismas, correspondiente a la distinci\u00f3n conceptual, posici\u00f3n que tiene cierta afinidad con el realismo de los conceptos o realismo extremo. A Guillermo de Ockham (\u00c2\u00b1 1349), por el contrario, hay que atribuirle un conceptualismo moderado. Tambi\u00e9n en la filosof\u00ed\u00ada moderna perviven estas dos corrientes. En efecto, los empiristas y positivistas &#8211; que se atienen absolutamente al individuo concreto -, desde Hobbes y el -> empirismo ingl\u00e9s y desde el neopositivismo (cf. -> positivismo) del c\u00ed\u00adrculo de Viena y de la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica (cf. teor\u00ed\u00ada de la -> ciencia), tienden casi siempre al nominalismo. En cambio, el -> racionalismo y el idealismo tienden m\u00e1s bien a ver en lo universal la realidad propiamente dicha, aunque en la medida en que &#8211; como lo hace Kant &#8211; se explica lo universal por la estructura de la mente, se abandona ya este esquema. En cambio, aquellos fenomen\u00f3logos que atribuyen a las esencias un \u00abser ideal\u00bb independiente del pensar, o aquellos matem\u00e1ticos y l\u00f3gicos modernos que atribuyen tal existencia a entidades abstractas (p. ej., conjuntos, clases o proposiciones), se incluyen f\u00e1cilmente entre los realistas conceptuales; mientras que, por el contrario, los actuales fil\u00f3sofos del lenguaje que quieren explicar exclusivamente por el uso el significado de las voces o de las frases, deber\u00e1n m\u00e1s bien catalogarse entre los nominalistas.<\/p>\n<p>Esta historia del problema nos ense\u00f1a que constantemente se nos plantea el quehacer de hallar el debido equilibrio entre las dos direcciones mencionadas, ya que quien tiene una mentalidad emp\u00ed\u00adrica y cultiva ciencia particular se ve m\u00e1s bien tentado por el nominalismo, mientras que el realismo conceptual constituye el peligro m\u00e1s pr\u00f3ximo para quien trabaja en el campo aprior\u00ed\u00adstico de una ciencia universal.<\/p>\n<p>2. Tanto a la direcci\u00f3n del realismo conceptual como a la del nominalismo se le escapa la peculiaridad de lo universal, por el hecho de fijarse \u00fanicamente en lo individual a manera de cosa. As\u00ed\u00ad los unos ven el concepto como una cosa realizada en muchos, mientras que los otros contraponen sin relaci\u00f3n alguna la palabra particular a muchas cosas particulares. Sin embargo, como ya lo pensaba Arist\u00f3teles, en lo universal se refiere algo uno a algo m\u00faltiple, como, p. ej., cuando con una palabra designamos a varios individuos: as\u00ed\u00ad, con la palabra \u00abhombre\u00bb a todos los hombres particulares. Si para designar a cada individuo en cada situaci\u00f3n diferente emple\u00e1ramos una palabra especial, ser\u00ed\u00ada tan imposible un lenguaje con que entenderse como si la aplicaci\u00f3n de las expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas a las cosas o realidades fuera siempre puramente arbitraria, es decir, se hiciera sin que en dichos objetos pudi\u00e9ramos hallar un punto de apoyo que justificara esa aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por tanto, para la validez de un concepto universal, es decir, para su empleo con sentido, es necesario y suficiente esto: en todo individuo al que se refiere el concepto debe existir un punto de apoyo individual (lo no individual no existe) que permita aplicarle este concepto a base de un acuerdo humano.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: I. M. Bocher\u00ed\u00adski &#8211; A. Church &#8211; N. Goodman, The Problem of Universals. A Symposium (Notre Dame [Indiana] 1956); W. Stegm\u00fcller, Das Universalienproblem einst und jetzt: APh 6 (1956) 192-225, 7 (1957) 45-81; J. P. Schobinger, Vom Sein der Universalien (Winterthur 1958; R. H\u00f6nigswald, Abstraktion und Analysis. Zur Problemgeschichte des Universalienstreits in der Philosophie des MA (St 1961); J. Klein, Universalienstreit des MA: RGG&#8217; VI 1151-1157; G. K\u00fcng, Ontologie und logistische Analyse der Sprache. Eine Untersuchung zur zeitgen\u00f6ssischen Universaliendiskussion (W 1963); J. E. Heyde, Die Objektivit\u00e4t des Allgemeinen (K\u00f6 1965); J. M\u00f6ller, The Problem of Universals: Its Scope and Meaning: International Philosophical Quarterly 6 (NY 1966) 557-573; R. I. Aaron, The Theory of Universals (Lo &#8211; 0 21967).<\/p>\n<p>Albert Keller<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">El nombre se refiere, por una parte, a la inclinaci\u00f3n hacia la uniformidad (uni-versus) existente en las cosas distintas, por virtud de la cual, las cosas distintas pueden representarse por una idea \u00fanica que se aplica a todas en la misma forma; y por la otra,  a la idea \u00fanica aplicable a cosas distintas (unum versus alia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Definici\u00f3n<br \/>\nLas universales son aquellas ideas que, mientras excluyen lo que constituye la diferencia de las cosas del mismo g\u00e9nero o especie, representan lo que es necesario para su constituci\u00f3n, lo esencial y, por lo tanto, lo com\u00fan a todas, que permanece fijo en todas las vicisitudes (universalia post rem, in re).  As\u00ed, las universales son simplemente una expresi\u00f3n de aquellas ideas Divinas que se relacionan con lo universal (universalia ante rem).  Las ideas Universales son opuestas a las impresiones de los sentidos, que representan aquello que es simplemente individual y contingente en un fen\u00f3meno concreto, y, por lo tanto, aquello que cambia con las circunstancias en las cosas corp\u00f3reas de una misma clase.  Estas impresiones de los sentidos corresponden a las ideas Divinas que se relacionan con el individuo corp\u00f3reo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Subdivisi\u00f3n<br \/>\nEn la medida en que la naturaleza de una cosa es el objeto de un acto de percepci\u00f3n directo, no implica relaci\u00f3n con los individuos, sino que se reconoce en s\u00ed mismo s\u00f3lo de acuerdo con sus partes esenciales.  Sin embargo, cuando el intelecto se ha representado la forma esencial de una cosa (ya sea su sustancia o un accidente), puede, por reflejo, hacer esta representaci\u00f3n de la esencia del objeto de su percepci\u00f3n.  Puede aplicar la idea a varios individuos de la misma clase, puede compararla con otras ideas y determinar as\u00ed las relaciones y diferencias.  Por consiguiente, el universale directum aparece como un embri\u00f3n, que se desarrolla, se va organizando cada vez con m\u00e1s claridad y se va perfeccionando cada vez m\u00e1s, por reflejo y por varias operaciones l\u00f3gicas.  Es s\u00f3lo otra forma de la idea imperfecta que se form\u00f3 un entom\u00f3logo cuando, de ni\u00f1o, vio por primera vez una hormiga, hasta la idea perfecta del animal que ahora posee como resultado de sus investigaciones y estudios.  El medio para llegar a una idea perfecta y a una definici\u00f3n exacta es la clara distinci\u00f3n entre las partes de una cosa, que se captan directamente, aunque de cierta forma oscura, a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n.  Hay que anotar aqu\u00ed que nuestro intelecto procede de ideas m\u00e1s generales, y por lo tanto menos precisas, a lo menos general y m\u00e1s preciso.  En el reconocimiento directo de un ser corp\u00f3reo, capta primero su realidad, la idea de la existencia.  \u00c9sta es la m\u00e1s universal de todas las ideas pero no es una universal verdadera dado que la existencia pertenece a cosas distintas en formas diferentes y, por consiguiente, no puede predicarse de forma equ\u00edvoca en relaci\u00f3n con todas ellas.  Mientras los sentidos van captando lo que es individual en el fen\u00f3meno, el intelecto avanza m\u00e1s all\u00e1 hacia la esencia o la naturaleza de la cosa y capta en especial aquello que es m\u00e1s universal, su independencia, y se forma la idea de sustancia.  Simult\u00e1neamente, sopesa y nota la existencia relacionada y presentada por la sustancia (los accidentes), que, en el fen\u00f3meno individual, son el objeto de los sentidos.  Entre tanto, no se le escapa al intelecto el hecho de que la calidad y la cantidad son posesiones de la sustancia que ellas mismas determinan en forma totalmente diferente de la actio (acci\u00f3n) y passio (pasi\u00f3n), y lo hacen, de nuevo, en una forma totalmente diferente del ubi (d\u00f3nde) y el quando (cu\u00e1ndo), y que la relaci\u00f3n se encuentra en el l\u00edmite extremo de la existencia accidental.  En otras palabras, capta las distintas modalidades de la existencia de los accidentes ya mencionados en la primera sustancia.  Se deduce, por lo tanto, que la idea de un accidente es \u00fanicamente an\u00e1loga, como la de la sustancia, y que no tiene otra raz\u00f3n mayor que \u00e9sta para ser considerada como una verdadera universal.  El caso no es el mismo con la idea de la sustancia ni con las ideas de los accidentes individuales antes mencionados.  Estas son las m\u00e1s universales de las universales, en el verdadero sentido de la palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si estas ideas se aplican a los individuos, con la ayuda del reflejo, se convierten en los m\u00e1s altos predicados (categor\u00edas) de las sustancias concretas y resultan ser tambi\u00e9n las m\u00e1s altas ideas de los g\u00e9neros.  El intelecto a\u00fan no est\u00e1 satisfecho.  De ser posible, contin\u00faa, paso a paso, desde la m\u00e1s alta y menos determinante idea de g\u00e9nero hasta la m\u00e1s baja y m\u00e1s determinante, que representa lo que es com\u00fan a las dos clases inmediatamente relacionadas.  S\u00f3lo entonces es posible formarse una idea clara y distintiva de las especies.  Habiendo logrado esto, se puede distinguir la diferencia que constituye las especies y al notar estas especies menores y esta diferencia, ofrecer una definici\u00f3n exacta.  Sin embargo, en muchos casos, el intelecto tiene que conformarse con la mayor aproximaci\u00f3n posible a la definici\u00f3n.  Para este prop\u00f3sito se emplean la descripci\u00f3n, las caracter\u00edsticas, la explicaci\u00f3n y la discusi\u00f3n.  El objetivo final de todo esto es dar a las especies m\u00e1s bajas claramente reconocibles, aquello que, en las notas agregadas a la sustancia, es propio (proprium, idion) de todos los individuos de la misma clase.  Por consiguiente, debe establecerse la conexi\u00f3n entre los accidentes y la sustancia para descubrir cu\u00e1les de esos accidentes,  necesariamente y por s\u00ed mismos, provienen de la sustancia (y \u00fanicamente de ella), como el habla en el caso del hombre.  Otras propiedades deben referirse a influencias externas fortuitas, como la cojera en el caso de hombres individuales.  Obtenemos as\u00ed el accidente l\u00f3gico, que, de hecho, debe diferenciarse del metaf\u00edsico, que, de conformidad con lo que ya se ha dicho, puede ser un accidente proprium, o uno l\u00f3gico.  Se puede inclusive inquirir en el g\u00e9nero, la especie y la diferencia espec\u00edfica de un accidente metaf\u00edsico (por ejemplo, de la cantidad continuada).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En resumen<br \/>\nSeg\u00fan su origen en un acto directo de percepci\u00f3n o en la reflexi\u00f3n, las universales se dividen en universales directas y reflejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La universal directa, renunciando, como lo hace,  al aspecto de la realidad del ser percibido en la naturaleza, es metaf\u00edsica.  En ella radica s\u00f3lo la posibilidad de ser aplicada a muchas cosas, pero no se reconoce en ella la relaci\u00f3n de universalidad.  Por consiguiente, se conoce tambi\u00e9n como la \u201cuniversal material\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La universal refleja incluye la relaci\u00f3n con los individuos y se conoce, por lo tanto, como la universale logicum, o como la \u201cuniversal formal\u201d, dado que se reconoce como una universal.  La universale directum se divide en categor\u00edas puesto que \u00e9stas representan las diversas modalidades de la existencia en el ser real.  Reconocidas, por reflejo, como las especies m\u00e1s altas, las categor\u00edas se incluyen bajo la universale logicum, que se divide en los cinco predicables: g\u00e9nero, especie, diferencia espec\u00edfica,  proprium y accidente l\u00f3gico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Importancia del Problema de las Universales<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, la ciencia, en la medida en que constituye el conocimiento de lo necesario y permanente tomado de la naturaleza de las cosas, resulta imposible sin el reconocimiento de las universales.  Sin dicho reconocimiento, se degrada a la descripci\u00f3n de impresiones individuales sucesivas.  La guerra entre los darwinistas puros y los f\u00edsicos, quienes reconocen las especies naturales que, como consecuencia de su modalidad de desarrollo y de la influencia de las condiciones, pueden organizarse en varias especies sistem\u00e1ticas, ya se ha denominado como una nueva fase de la controversia escol\u00e1stica relacionada con las universales.  En la f\u00edsica y la qu\u00edmica, la constancia de las leyes de la naturaleza depende de la constancia de la naturaleza de las cosas.  En la sicolog\u00eda, la existencia de las universales ha llevado al reconocimiento del intelecto como una facultad fundamentalmente diferente de los sentidos.  Es auto evidente que la metaf\u00edsica y la l\u00f3gica ser\u00edan una imposibilidad sin las universales.  Sin las universales, la \u00e9tica y la est\u00e9tica estar\u00edan tambi\u00e9n sometidas a un relativismo no gobernado por principios y, por consiguiente, a la aniquilaci\u00f3n.  Sin las universales, el impresionismo en el arte y la autonom\u00eda individual en la vida tienen que llegar a una innegable oscilaci\u00f3n.  A estas tendencias corresponde, en la religi\u00f3n, la validez exclusiva de las experiencias religiosas, la creencia en el contenido cambiante de los dogmas, y el total desplazamiento del pensamiento dogm\u00e1tico por la modalidad del pensamiento hist\u00f3rico.  Una historia de la controversia referente a las universales y su relaci\u00f3n con la existencia tiene que ser necesariamente una presentaci\u00f3n de las diferencias m\u00e1s fundamentales de todos los sistemas filos\u00f3ficos.  Revelar\u00eda que la desviaci\u00f3n del realismo moderado aristot\u00e9lico tom\u00edstico lleva, por una parte, a trav\u00e9s del conceptualismo y el nominalismo, al escepticismo y al agnosticismo, o a un empiricismo y un materialismo est\u00e9riles, y, por otra parte, a trav\u00e9s de un extremo realismo, a un idealismo y a un pante\u00edsmo falsos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ALOIS PICHLER<br \/>\nTrascrito por Tomas Hancil<br \/>\nTraducido por Rosario Camacho-Koppel<br \/>\nwww.catholicmedia.net\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[008] Se dio en la Edad Media, sobre todo con motivo de las pol\u00e9micas escol\u00e1sticas entre nominalistas y realistas le discusi\u00f3n sobre si los conceptos generales (universales) son reales o s\u00f3lo son palabras difusas y sonoras (flatu vocis). Los realistas afirmaban que, adem\u00e1s de los t\u00e9rminos concretos: hombre, flor, saber, los t\u00e9rminos generales (humanidad, floraci\u00f3n, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/universales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUNIVERSALES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14271","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14271"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14271\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}