{"id":14306,"date":"2016-02-05T09:27:12","date_gmt":"2016-02-05T14:27:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/utilitarismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:27:12","modified_gmt":"2016-02-05T14:27:12","slug":"utilitarismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/utilitarismo\/","title":{"rendered":"UTILITARISMO"},"content":{"rendered":"<p>[082]<\/p>\n<p>     T\u00e9rmino que se aplica al sistema filos\u00f3fico que persigue la utilidad concreta como ideal de vida y de pensamiento. Los utilitarismos han sido m\u00faltiples, desde el que busca la ventaja inmediata y personal (ego\u00ed\u00adsmo) hasta las formas sociales que miran lo conveniente para la sociedad como raz\u00f3n de ser del progreso (progresismo)<\/p>\n<p>    Las manifestaciones del utilitarismo han seguido con frecuencia caminos hedonistas, como promovi\u00f3 y defendi\u00f3 Jerem\u00ed\u00adas Bentham; o simples aplicaciones provechosas para la colectividad, como en el caso del pragmatismo de William James; o el simple rendimiento que tanto alaba John Stuart Mill.<\/p>\n<p>    La cultura moderna se desenvuelve en clave utilitarista, lo que dificultad el cultivo de la abstracci\u00f3n en la formaci\u00f3n de la mente y fomenta el menosprecio por la teor\u00ed\u00adas generales que intentan explicar la vida. Es una dificultad a\u00f1adida que suele aparecer en la educaci\u00f3n de las nuevas generaciones, que viven pendientes de lo inmediato y encuentran bloqueos insuperables para cultivar la \u00e9tica, la est\u00e9tica y la trascendencia.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada cl\u00e1sica del utilitarismo afirma que en el terreno de la \u00e9tica hay que obrar con vistas al mayor bien posible para el mayor n\u00famero posible de personas.<\/p>\n<p>Son utilitaristas, adem\u00e1s de Mill, La Mettrie, Hume, Helvetius, Comte y Bentham. Pero mientras que para Bentham y La Mettrie la felicidad de los otros lia de buscarse teniendo ante la vista la propia felicidad, y por tanto dentro de un sentido hedonista, para los otros autores esa felicidad tendr\u00e1 que buscarse por s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada \u00e9tica del utilitarismo, considerada como eudaimonismo social, ha desarrollado recientemente con mayor claridad la idea de la imposibilidad de dar a la exigencia moral un fundamento que no sea precisamente el objetivo del bienestar y el de una organizaci\u00f3n m\u00e1s adecuada de la convivencia social.<\/p>\n<p>Lo que se intenta con ello es dar una justificaci\u00f3n no moral de la moralidad o del punto de vista de la moral. Pero, \u00bfes posible dar una respuesta no moral a una pregunta de tipo esencialmente moral\u00c2\u00a0? El presupuesto es que el objetivo de la moral consiste s\u00f3lo y esencialmente en una dimensi\u00f3n de tipo horizontal, sin que posea, o sea posible darle, una dimensi\u00f3n de tipo vertical.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpuede referirse tan f\u00e1cilmente el objetivo de la moralidad al interior solamente del horizonte socia1\u00c2\u00a0? \u00bfEs acaso \u00e9ste el horizonte \u00fanico o primario de la vida mora1\u00c2\u00a0? \u00bfQu\u00e9 significa poner el objetivo de la vida moral solamente en la bienaventuranza o felicidad para uno mismo y  en igual medida para los dem\u00e1s\u00c2\u00a0? Naturalmente, apenas se plantea uno semejantes preguntas, se da cuenta enseguida de que el fundamento \u00faltimo de la vida moral en semejante perspectiva est\u00e1 determinado por la condici\u00f3n existencial de la convivencia humana. Si el ser humano se encontrase en un contexto de soledad, como Robinson Crusoe, no habr\u00ed\u00ada ninguna exigencia de vivir moralmente.<\/p>\n<p>Pues bien, si s\u00f3lo se le diera a la moralidad el objetivo de hacer m\u00e1s llevadera la permanencia de los seres humanos en esta tierra, no habr\u00ed\u00ada ciertamente una perspectiva de la totalidad, siempre aceptable, incluso hasta sus \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<p>Hacer que este mundo sea m\u00e1s f\u00e1cil de vivir puede considerarse como el objetivo de la vida moral s\u00f3lo secundariamente o a nivel de un comportamiento que busca la realizaci\u00f3n de unos valores no morales, mientras que el objetivo primario de la vida moral tendr\u00e1 que ser siempre tender a la realizaci\u00f3n del valor moral de la propia bondad interior o de la vida espiritual, de la que se nos habla en el evangelio (Lc 9,24).<br \/>\nS. Privitera<\/p>\n<p>Bibl.: J, Stuart Mill, El utilitarismo, Aguilar Madrid 1960; G, Haeffer, Utilitarismo. en SM, VI, 810-814; E, L\u00f3pez Castell\u00f3n, Etica (sistemas de), en NDTM, 637-656; S. Privitera, 11 volto morale dell&#8217;uomo, Avvio allo studio dell&#8217;etica filosofica e teologica, Palermo 1992.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Concepto<br \/>\nSe llama u. (del lat\u00ed\u00adn utilis = \u00fatil) aquella teor\u00ed\u00ada \u00e9tica que juzga el valor moral de una acci\u00f3n seg\u00fan la medida en que contribuya a la felicidad m\u00e1xima del mayor n\u00famero posible (the greatest happiness of the greatest number). Est\u00e1 en oposici\u00f3n con el u. aquella \u00e9tica seg\u00fan la cual una acci\u00f3n es buena porque pertenece a una clase determinada de acciones, es decir, porque tiene valor en s\u00ed\u00ad y no lo recibe de sus consecuencias. En cuanto el u. sostiene que el \u00fanico valor a que puede tender el hombre es el placer (griego \u00e9don\u00e9), es hedonismo; sin embargo, el u. no es necesariamente ego\u00ed\u00adsmo, porque tambi\u00e9n el goce de otras criaturas es meta digna de apetecerse. La doble m\u00e1xima contenida en la f\u00f3rmula utilitarista es posible \u00fanicamente si los distintos estados de goce del sujeto sensible difieren entre s\u00ed\u00ad s\u00f3lo cuantitativamente y, adem\u00e1s, si los distintos sujetos s\u00f3lo difieren entre s\u00ed\u00ad num\u00e9ricamente. Bajo este presupuesto el defensor del u. espera que en principio podr\u00e1 calcular la acci\u00f3n recta en cada caso a partir del an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Historia<br \/>\nPuesto que el u. se desarroll\u00f3 casi exclusivamente en las Islas Brit\u00e1nicas, sin duda puede buscarse su origen en la actitud pragm\u00e1tica y empirista del pensamiento anglosaj\u00f3n. El primero que us\u00f3 la f\u00f3rmula doctrinal del u. fue el obispo Cumberland (De legibus naturae [1672]); seg\u00fan \u00e9l, realizar the greatest happiness of all es el mandato supremo de Dios a los hombres. La influencia de David Hume (A Treatise of Human Nature in [1740]) prepar\u00f3 el surgimiento total del u. en Jeremy Bentham. Bentham (A Fragment of Government [1776]; Introduction to the Principies of Morals and Legislation [1789]), interesado sobre todo por reformas pol\u00ed\u00adticas y jur\u00ed\u00addicas, encontr\u00f3 en la f\u00f3rmula del u. un criterio universal para juzgar el valor de las leyes. Procur\u00f3 hacer cada vez m\u00e1s utilizable este instrumento mediante una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la cuantificabilidad del placer y mediante su aplicaci\u00f3n a problemas de la administraci\u00f3n estatal. Se preocupaba menos por una justificaci\u00f3n teor\u00e9tica de su principio. Su amigo y disc\u00ed\u00adpulos James Mill (A Fragment on Mackintosh [1835] y el hijo de \u00e9ste John Stuart (Utilitarianism [1861]) siguieron desarrollando el u., que entretanto hab\u00ed\u00ada pasado a ser la filosof\u00ed\u00ada moral dominante en los salones de Inglaterra y en su seno hab\u00ed\u00ada engendrado la econom\u00ed\u00ada nacional. J.S. Mill difundi\u00f3 la palabra u., pero introdujo en su sistema algunos pensamientos que en el fondo suprim\u00ed\u00adan el u.: goces cualitativamente diferentes (\u00abm\u00e1s altos\u00bb y m\u00e1s bajos\u00bb) y valores no placenteros que, sin embargo, son dignos de apetecerse por s\u00ed\u00ad mismos (p. ej., la virtud y el saber). El \u00faltimo utilitarista importante fue Henry Sidgwick (Methods of Ethics [1874]). Intent\u00f3 mostrar que en principio, entre la realidad de que todo hombre tiende s\u00f3lo a su felicidad y la ley moral que manda tender tambi\u00e9n a la felicidad de los otros, no hay ninguna oposici\u00f3n fundamental; pero aqu\u00ed\u00ad abandon\u00f3 la base emp\u00ed\u00adrica propia del u. Hoy parece que la gran \u00e9poca del u. filos\u00f3fico ha pasado, aunque el u. pr\u00e1ctico bajo la forma de la pol\u00ed\u00adtica del bienestar avanza cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>3. Clases<br \/>\nPrimero debe distinguirse entre el u. como intento de describir sistem\u00e1ticamente las convicciones \u00e9ticas de los hombres (u. descriptivo) y el u. como teor\u00ed\u00ada para fundamentar las convicciones \u00e9ticas (u. normativo). El primero es discutido en su consistencia incluso por los defensores del u. mismo. El segundo, a su vez, puede ser entendido de doble manera: como u. de la acci\u00f3n (act. utilitarism) o como utilitarismo de la regla (rule utilitarism). El u. de la acci\u00f3n llama moralmente buena a aquella acci\u00f3n que como acto individual promueve la felicidad general; el u. de la regla llama buena a aquella acci\u00f3n que se hace seg\u00fan una norma cuya consecuencia habitual es el m\u00e1ximo de felicidad. Como puede suceder que en un caso particular la acci\u00f3n hecha seg\u00fan una regia habitualmente \u00fatil cause da\u00f1os, el u. de la regla se muestra como secundario e inferior respecto del u. de la acci\u00f3n. En realidad la mayor\u00ed\u00ada de los representantes del u. eran utilitaristas de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Juicio<br \/>\nUn juicio sobre el u. deber\u00e1 dirigirse cr\u00ed\u00adticamente: a) contra su presupuesto antropol\u00f3gico; b) contra su definici\u00f3n de la -\u203a moralidad; c) contra la posibilidad de utilizar su m\u00e9todo cognoscitivo.<\/p>\n<p>a) La doctrina de que el goce es el \u00fanico valor en s\u00ed\u00ad, degrada al hombre y lo convierte en un consumidor impersonal de placer. Adem\u00e1s esta doctrina, cuando no significa s\u00f3lo el placer del hombre mismo que tiende a \u00e9l, es infundada, y, en caso contrario, el u. es a la vez ego\u00ed\u00adsmo y debe postular una armon\u00ed\u00ada necesaria entre la tendencia ego\u00ed\u00adsta al placer y el estado general de felicidad. Entonces, el vicio es un defecto de visi\u00f3n en el c\u00e1lculo del placer.<\/p>\n<p>b) La preocupaci\u00f3n por el goce (propio o ajeno) no es en cualquier caso buena en s\u00ed\u00ad misma, sino solamente cuando este goce mismo puede defenderse moralmente, es decir, cuando permanece en el marco de las referencias al fin que radican en la esencia del hombre.<\/p>\n<p>c) No se puede indicar ning\u00fan m\u00e9todo de medici\u00f3n para determinar claramente todo estado de goce mediante un n\u00famero correspondiente de unidades de placer. La cuantificaci\u00f3n del placer s\u00f3lo es posible dentro de l\u00ed\u00admites muy estrechos; tiene sus l\u00ed\u00admites en las diferencias cualitativas de los distintos goces v en la diferencia de gustos. Tampoco puede determinarse claramente el otro miembro de la doble m\u00e1xima, a saber, el mayor n\u00famero. ?Debe atenderse aqu\u00ed\u00ad solamente a los vivos o tambi\u00e9n a los no nacidos \u00bfy hasta qu\u00e9 limites temporales?), cuyo n\u00famero depende de la regulaci\u00f3n de nacimientos? \u00bfDeben incluirse tambi\u00e9n los animales (como opinaba Bentham) en este m\u00e1ximo n\u00famero de seres sensitivos? Por consiguiente, el u. corno m\u00e9todo para determinar objetiva y emp\u00ed\u00adricamente lo moralmente bueno a partir de la utilidad social, debe considerarse como fracasado.<\/p>\n<p>El contenido positivo del u. es la exigencia de la m\u00e1xima igualdad posible en la repartici\u00f3n de los bienes que son objeto de goce. Como vestidura de esta meta, el u. en el tiempo de su nacimiento tuvo frutos positivos en el terreno social. Sin embargo, el u. ha sucumbido frecuentemente al peligro de la doctrina de la armon\u00ed\u00ada (cf. antes), y as\u00ed\u00ad ha perdido su fuerza de cr\u00ed\u00adtica social (p. ej., en el -\u00bb liberalismo).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: L. Stephen, The English Utilitarians, 3 vols. (NY 1900); G. Myrdal, Das politische Element in der national\u00f6konomischen Doktrinbildung (B 1932); J. Plamenatz, The English Utilitarians (0 21958); H. Braun: RGG3 VI 1215s; J. J. C. Smart: The Encyclopedia of Philosophy VIII (NY &#8211; Lo 1967) 206-212 (Lit.); J. Stuart Mill, El utilitarismo (Aguilar Ma 21960).<\/p>\n<p>Gerd Haeffner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(Lat. utilis, \u00fatil).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nEl utilitarismo es una forma moderna de la teor\u00eda \u00e9tica hedonista que ense\u00f1a que la finalidad de la conducta humana es la felicidad, y que en consecuencia la norma discriminatoria que diferencia entre el comportamiento bueno y malo es el placer y el dolor. En palabras de uno de sus mas distinguidos defensores, John Stuart Mill:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La doctrina que acepta como fundamento de la moral a la utilidad o principio de la m\u00e1xima felicidad, sostiene que las acciones son correctas en proporci\u00f3n a su tendencia a promover la felicidad, e incorrectas si tienden a producir lo contrario a la felicidad. Por felicidad se entiende el placer y la ausencia de dolor; por infelicidad al dolor y la privaci\u00f3n del placer (Utilitarismo, ii, 1863).<br \/>\nAunque el t\u00e9rmino utilitarismo no entr\u00f3 en boga hasta no ser adoptado por Bentham, y aunque los principios esenciales del sistema ya hab\u00edan sido apoyados por muchos fil\u00f3sofos ingleses, puede decirse que, con la importante excepci\u00f3n de Helvetius (Del esp\u00edritu, 1758) en qui\u00e9n Bentham parece haberse inspirado, todos los defensores de este sistema han sido ingleses. El privilegio de que ha disfrutado en el pensamiento ingl\u00e9s puede atribuirse en gran medida al predominio de las ense\u00f1anzas de Locke de que todas nuestras ideas se derivan exclusivamente de la experiencia sensorial. Esta doctrina epistemol\u00f3gica, hostil a cualquier sombra de intencionalismo, encuentra su complemento \u00e9tico en la teor\u00eda de que nuestras ideas morales de lo bueno y lo malo, nuestros juicios morales y la conciencia misma son en principio derivados de experimentar los resultados de las acciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Rastreando la corriente del pensamiento utilitario desde sus or\u00edgenes, podemos comenzar con Hobbes (Leviat\u00e1n, 1651), cuyo axioma \u00e9tico fundamental es que la conducta correcta es aquella que promueve nuestro propio bienestar; y que el c\u00f3digo social de la moral depende para su justificaci\u00f3n de si sirve o no para el bienestar de quienes lo observan. Un eclesi\u00e1stico protestante, Richard Cumberland (De legibus natur\u00e6, 1672), ocupado en refutar la doctrina de Hobbes de que la moral depende del decreto civil, busc\u00f3 mostrar que el principio de la m\u00e1xima felicidad es una ley del Evangelio y una ley de la naturaleza: \u00abLa mas grande benevolencia posible de todo agente racional para con todo el resto constituye el estado mas feliz de todos y cada uno. Consecuentemente el bien com\u00fan ser\u00e1 la ley suprema\u00bb. Este enfoque fue posteriormente desarrollado por algunos otros te\u00f3logos de quienes el \u00faltimo y mas conspicuo fue Paley (Principios de moral y filosof\u00eda pol\u00edtica, 1785), qui\u00e9n concluy\u00f3 que, ya que Dios desea la felicidad del hombre, entonces si hemos de amoldar nuestra conducta a la voluntad de Dios entonces deberemos actuar con el fin de promover la felicidad com\u00fan; y la virtud consiste en hacer el bien a toda la humanidad en obediencia a la voluntad de Dios y para la felicidad perpetua. La obligaci\u00f3n moral el la concibe como la presi\u00f3n que ejerce la Divina voluntad estimulando nuestras intenciones hacia la acci\u00f3n correcta. En mas armon\u00eda con el esp\u00edritu de los utilitarios posteriores se encuentra Hume, a quien lo que menos le preocupaba era encontrarle a la moral alguna fuente o aprobaci\u00f3n religiosa. En su Investigaci\u00f3n sobre los principios de la moral (1751) realiz\u00f3 un extenso an\u00e1lisis de los diversos juicios que por los que pasamos por nuestro propio car\u00e1cter y conducta y en aquellos de otros; y a partir de su estudio lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la virtud y el m\u00e9rito personal consiste en aquellas cualidades que son \u00fatiles a nosotros mismos y a otros. En el curso de su reflexi\u00f3n el se encuentra con la interrogante que es el insalvable obst\u00e1culo en la ruta del te\u00f3rico utilitario: el c\u00f3mo conciliar el motivo del inter\u00e9s personal con el motivo de la benevolencia; si cada ser humano necesariamente persigue su propia felicidad, \u00bfcomo puede ser la felicidad de todos el fin de su conducta? A diferencia de posteriores pensadores de esta escuela, Hume no discute ni trata de resolver sistem\u00e1ticamente esta dificultad; el la descarta apoy\u00e1ndose en la suposici\u00f3n de que la benevolencia en la virtud suprema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Hartley (Observaciones sobre el hombre, 1748) encontramos el primer esfuerzo met\u00f3dico por justificar el principio utilitario mediante la teor\u00eda de la asociaci\u00f3n a la que una gran parte de la g\u00e9nesis de nuestros juicios morales es asignada por subsecuentes pensadores, especialmente aquellos del partido evolucionista. De las sensaciones y de las emociones bajas elementales o primarias, de acuerdo con Hartley, resultan los sentimientos y emociones mas elevados, de una clase distinta a los procesos de donde han surgido. Los motivos altruistas, la compasi\u00f3n y la benevolencia, son as\u00ed justificados. Con Bentham surge el grupo de pensadores que tienen por distintivo el apropiado nombre de utilitarios. Los l\u00edderes posteriores a Bentham fueron los dos Mills, los dos Austins y Godwin, quienes son conocidos tambi\u00e9n como los fil\u00f3sofos radicales. Mientras los dem\u00e1s miembros de este partido destinaban una considerable labor de pensamiento a la defensa y desarrollo del utilitarismo acad\u00e9mico al que convirtieron en el punto de partida de su actividad pol\u00edtica, ellos se volvieron notablemente menos especuladores filos\u00f3ficos que reformistas activos de las condiciones sociales, econ\u00f3micas y legislativas. La idea central de sus doctrinas y pol\u00edtica fue acu\u00f1ada por Bentham en la apertura de sus Principios de moral y legislaci\u00f3n (1789):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La naturaleza a puesto a la humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos, el dolor y el placer. Es por ellos solos que tomaremos nota de que debemos hacer y de como lo haremos. Por una parte la norma de lo correcto y lo incorrecto, y por otra la cadena de causa y efecto est\u00e1n encadenadas a su trono. Nos gobiernan en todo lo que hacemos, cada esfuerzo que hagamos por liberarnos de su yugo no servir\u00e1 mas que para demostrarlos y confirmarlos. En una palabra el hombre pretender\u00e1 renunciar a su imperio; pero en realidad continuar\u00e1 sujeto a \u00e9l todo el tiempo. El principio de utilidad reconoce esta sumisi\u00f3n y asume que es la fundaci\u00f3n de ese sistema cuyo objetivo es criar la tela de la felicidad de la mano con la raz\u00f3n y la ley.<br \/>\nApoy\u00e1ndose de manera incondicional en el principio del ego\u00edsmo absoluto, Bentham se libra a s\u00ed mismo de la tarea de reconciliar el inter\u00e9s personal y el altruismo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No sue\u00f1es con que los hombres mover\u00e1n su dedo m\u00e1s peque\u00f1o para servirte, a menos que el beneficio por hacerlo sea para ellos lo bastante obvio. El hombre nunca lo ha hecho y nunca lo har\u00e1 mientras la naturaleza humana est\u00e1 compuesta de su materia actual. Pero ellos desear\u00e1n servirte cuando al hacerlo puedan servirse a s\u00ed mismos, y las ocasiones en que puedan servirse a s\u00ed mismos sirvi\u00e9ndote son numerosas (Deontolog\u00eda, ii, 1834, obra p\u00f3stuma)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En manos de Bentham y sus disc\u00edpulos el utilitarismo disocia la moralidad de su base religiosa e, incorporando el determinismo con sus otras doctrinas, se vuelve marcadamente positivista, resolviendo la obligaci\u00f3n moral como un prejuicio o sentimiento resultante de la asociaci\u00f3n prolongada de las consecuencias desagradables que acuden con ciertas clases de acciones, y los beneficios que siguen a otras. Bentham caracteriza a la palabra deber como un impostor autoritario, el talism\u00e1n de la arrogancia, indolencia e ignorancia. Es la condenaci\u00f3n del utilitarismo de que esta estimaci\u00f3n del deber es rigurosamente consistente con el sistema; y ning\u00fan defensor de la teor\u00eda utilitaria ha sido capaz, aunque algunos han tratado, de indicar los reclamos de la obligaci\u00f3n moral en los terrenos del utilitarismo positivista. Bentham redact\u00f3 un curioso esquema para calcular el valor o peso a asignar a todos tipos de placeres y dolores como una norma pr\u00e1ctica de determinar en forma concreta el valor moral de cualquier acci\u00f3n. \u00c9l asume que todos los placeres son semejantes en su tipo y difieren solo en cantidad, o sea en intensidad, certeza, duraci\u00f3n, etc. Su an\u00e1lisis sicol\u00f3gico, adem\u00e1s de su defecto original de convertir al inter\u00e9s personal en el \u00fanico motivo de las acciones humanas, contiene muchos errores. Autores subsecuentes lo han abandonado como irrelevante por la buena raz\u00f3n de que calcular los resultados de cada acci\u00f3n del modo que exige su uso, y el lograr un balance entre las ventajas y desventajas que lo acompa\u00f1an requiere de un intelecto mucho m\u00e1s poderoso del que el ser humano ha sido dotado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La expresi\u00f3n cl\u00e1sica de este sistema se encuentra en Utilitarismo de John Stuart Mill, qui\u00e9n se empe\u00f1a en cultivar la idea del utilitarismo en un plano mas alto que el del ego\u00edsmo abierto en que lo apoya Bentham. Como fundamento de esta estructura Mill sostiene que cada hombre act\u00faa necesariamente con el fin de obtener su propia felicidad; pero encontrando que este fundamento l\u00f3gico es insuficiente en proveer la base para un adecuado criterio de conducta, e impulsado por sus propias y grandes compasiones, que r\u00e1pidamente se esfuerza en reemplazar \u00abla felicidad de todos los interesados\u00bb por \u00abla felicidad propia del agente\u00bb. El argumento sobre el que, siendo el autor de un formidable trabajo de l\u00f3gica, se empe\u00f1a en pasar de la primera a la segunda posici\u00f3n, puede servir de ejemplo adecuado para proponer al principiante de l\u00f3gica cuando est\u00e9 ocupado en la detecci\u00f3n de sofismas. En breve, el argumento es que, como cada cual desea y persigue su propia felicidad, y la suma total de estos fines individuales conforma la felicidad general, entonces la felicidad general es algo deseable por todos y proporciona la norma utilitaria de que es correcto en conducta. \u00abTambi\u00e9n podr\u00e1 discurrir \u00bb dice Martineau \u00abque si un centenar de hombres, cada uno de ellos hambriento, se satisface comiendo, el hambre de todos ellos deber\u00e1 ser satisfecha mediante la comida de cada uno\u00bb. Para escapar de algunas cr\u00edticas incitadas en contra de la doctrina establecida por Bentham, quien no hizo distinci\u00f3n entre los diversos tipos de placer, Mill proclam\u00f3 que el utilitarismo observa que los placeres difieren tanto en calidad como en cantidad; a juicio de aquellos que experimentan los distintos placeres, algunos son preferidos sobre otros, y es mejor ser un humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser S\u00f3crates insatisfecho que un tonto satisfecho. Desde all\u00ed pasa de \u00abpreferible\u00bb a \u00abelevado\u00bb, y as\u00ed subrepticiamente introduce una clasificaci\u00f3n moral en los placeres. El \u00fanico terreno leg\u00edtimo en donde conectar los valores morales altos y bajos con los diversos placeres es evaluarlos de acuerdo al rango de las facultades o tipos de acci\u00f3n a donde pertenecen como resultados. Pero el hacer esto es asumir alguna norma moral mediante la cual podemos medir lo correcto o incorrecto de la acci\u00f3n, independientemente de sus consecuencias placenteras o dolorosas. Para responde a la objeci\u00f3n de que la virtud es deseada por su propio bien, y que el hombre hace el bien frecuentemente sin mediar ning\u00fan c\u00e1lculo de la felicidad derivada de su acci\u00f3n, Mill lista la teor\u00eda de la asociaci\u00f3n; como resultado de la experiencia, las acciones que han sido aprobadas o condenadas debido a sus consecuencias placenteras o desagradables a la larga aparecen ante nosotros como bien o mal, sin que nosotros notemos su resultado placentero o doloroso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde tiempos de Mill el \u00fanico escritor que ha introducido alguna modificaci\u00f3n en el pensamiento estrictamente utilitario ha sido Sidgwick (M\u00e9todos de \u00e9tica, 1874), quien admite que la norma del placer y dolor es incapaz de servir universalmente como criterio de moralidad; pero cree que es valiosa como instrumento de correcci\u00f3n del c\u00f3digo moral recibido. Defienda al principio de la felicidad general como norma de conducta pero lo trata mas como un principio primario que como uno demostrable. Aunque denunci\u00f3 vigorosamente al utilitarismo, la construcci\u00f3n \u00e9tica de Herbert Spencer (Datos sobre \u00e9tica, 1879) que puede tomarse como del tipo de la escuela evolucionista, es fundamentalmente utilitaria. \u00c9l usa a la verdad en vez de la felicidad para incrementar la vida, o sea, una vida mas plena e intensa, el fin de la conducta humana debido a que es el fin de toda la actividad c\u00f3smica de la que la conducta humana forma parte. Pero retiene el placer y el dolor como la norma que discrimina lo bueno de lo malo de modo que en realidad \u00e9l ve al valor moral de las acciones como completamente dependiente de su utilidad. Su explicaci\u00f3n del origen de nuestras ideas morales, de la conciencia, y de nuestros juicios morales es demasiado larga y complicada para ser incluida aqu\u00ed. Bastar\u00e1 decir que en ella publica la influencia de la asociaci\u00f3n con la de la herencia como la fuente de nuestras normas y juicios morales. Nuestro sentido de la obligaci\u00f3n moral no es mas que un sentimiento transitorio generado por la convergencia de nuestra heredada experiencia racial de los resultados de la acci\u00f3n con otro sentimiento que de manera remota se le presenta a nuestra conciencia como poseedor de mayor \u00abapariencia autoritaria\u00bb que los resultados inmediatos. Los argumentos impulsados en contra del hedonismo en general son efectivos en contra del utilitarismo. Su propia debilidad particular descansa en su incapacidad de encontrar un paso del ego\u00edsmo a; el altruismo; su identificaci\u00f3n del inter\u00e9s propio y la benevolencia como un motivo de conducta, y su reclamo de que las ideas moralmente correctas y \u00fatiles son en el fondo id\u00e9nticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">JAMES J. FOX<br \/>\nTranscrito por Tomas Hancil y Rick McCarty<br \/>\nTraducido por Daniel Gallo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[082] T\u00e9rmino que se aplica al sistema filos\u00f3fico que persigue la utilidad concreta como ideal de vida y de pensamiento. 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