{"id":14307,"date":"2016-02-05T09:27:13","date_gmt":"2016-02-05T14:27:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/utopia\/"},"modified":"2016-02-05T09:27:13","modified_gmt":"2016-02-05T14:27:13","slug":"utopia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/utopia\/","title":{"rendered":"UTOPIA"},"content":{"rendered":"<p>[081]<br \/>\n  T\u00e9rmino que significa \u00aben ning\u00fan lugar\u00bb (u-topos) y que se difundi\u00f3 a partir del libro de Tom\u00e1s Moro que llev\u00f3 este t\u00e9rmino por t\u00ed\u00adtulo. En la Utop\u00ed\u00ada, Moro describi\u00f3 un lugar o pa\u00ed\u00ads ideal, en donde todo est\u00e1 regulado en aras de la paz y en donde semejante rep\u00fablica imaginaria se convierte en mito, ideal y deseo inalcanzable.<\/p>\n<p>    Desde entonces la idea de utop\u00ed\u00ada se asimila a ideal deseado, en donde la justicia perfecta no existe, aunque se busca; y en donde la paz total no se alcanza nunca, aunque se persigue.<\/p>\n<p>    Este ideal renacentista, despu\u00e9s de tantas guerras medievales y en medio de tantas convulsiones religiosas, fue un com\u00fan denominador de los humanistas. As\u00ed\u00ad aparece, como eco de la Rep\u00fablica de Plat\u00f3n, el ideal de \u00abLa Ciudad del sol\u00bb, de Tom\u00e1s Campanella en 1602, la \u00abNueva Atl\u00e1ntida\u00bb de Francisco Bacon en 1627, \u00abLa Comunriqueza (comonwalth) del Oc\u00e9ano\u00bb de 1657 de J. Harrington, \u00abEl viaje a Icaria\u00bb en 1840 de Esteban Cabet, entre otros textos similares.<\/p>\n<p>    Estos escritos son reflejo del ansia de justicia y de paz que late en los hombres y en las guerras y los ego\u00ed\u00adsmos humanos se encargan de destrozar.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. escatolog\u00ed\u00ada, esperanza, hombre)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. El concepto de utop\u00ed\u00ada debe su origen a la hip\u00f3tesis del estado de raz\u00f3n de Tom\u00e1s Moro (Utopia, 1516, en griego, o\u00fa t\u00f3pos = en ning\u00fan lugar), e indica lo proyectos de Estado y de sociedad, en parte cr\u00ed\u00adticos del pr\u00e9sente y en parte program\u00e1ticos, que se fijan en una amplia literatura utopista. Las utop\u00ed\u00adas son positivas si se proponen superar lo que existe en direcci\u00f3n hacia el futuro, o negativas si presentan los efectos de los posibles abusos de las conquistas de una falsa civilizaci\u00f3n moderna. La utop\u00ed\u00ada, \u00abel m\u00e1s antiguo sue\u00f1o con los ojos abiertos que so\u00f1aron los hombres\u00bb (E. Bloch) , est\u00e1 presente por primera vez en la Politeia de Plat\u00f3n, como descubrimiento y cr\u00ed\u00adtica del Estado.<\/p>\n<p>2. En la literatura b\u00ed\u00adblica aparecen varias utop\u00ed\u00adas sociales, en las que se percibe una decidida cr\u00ed\u00adtica social. La predicaci\u00f3n de los profetas cl\u00e1sicos tiene una vena muy fuerte de cr\u00ed\u00adtica social (Am 2,5.2-26; 1s 5,7. 54,11 &#8211; 14) y utiliza im\u00e1genes de esperanza para el futuro, como: \u00abForjar\u00e1n de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantar\u00e1 espada naci\u00f3n contra naci\u00f3n, ni se ejercitar\u00e1n m\u00e1s en la guerra\u00bb (1s 2,4). Israel tiene como utop\u00ed\u00ada a Si\u00f3n, a la nueva Cana\u00e1n, al nuevo templo (Ez 40-48). Una utop\u00ed\u00ada social es tambi\u00e9n la proclamaci\u00f3n de las bienaventuranzas (Mt 5,1-12) como derecho escatol\u00f3gico para las personas privadas de sus derechos, para los oprimidos y para los perseguidos, y la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 1 1,28) para que acudan a \u00e9l los cansados y agobiados, para que puedan descansar.<\/p>\n<p>3. En la concepci\u00f3n cristiana de la historia, la utop\u00ed\u00ada est\u00e1 presente como visi\u00f3n de un cumplimiento escatol\u00f3gico del ya y todav\u00ed\u00ada no, y como motivo de la lucha entre el regnum espiritual y terreno del De civitate Dei de san Agust\u00ed\u00adn. Esta utop\u00ed\u00ada, despu\u00e9s de desbordar del campo de la Iglesia institucional, sigui\u00f3 viviendo en los movimientos religiosos y sociales de la Edad Media, especialmente en la utop\u00ed\u00ada social de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore y en los comienzos de la era moderna entre los husitas, anabaptistas y milenaristas. A menudo, la \u00abutop\u00ed\u00ada espiritual\u2020\u009d intenta superar la secularizaci\u00f3n de la Iglesia mediante la renovaci\u00f3n de los ideales del cristianismo primitivo. Con el Renacimiento tenemos la utop\u00ed\u00ada social de Tom\u00e1s Moro (De Optimus rei publicae statu sive de nova insula Utopia, 1516), de T Campanella (Civitas solis, 1602), de F Bacon (Nova Atlantis, 1627), de J . Harrington (The Commonwealth of Oceana, 1656). La utop\u00ed\u00ada de la literatura de la Ilustraci\u00f3n intenta ser una cr\u00ed\u00adtica del Estado absolutista: la del siglo XIX est\u00e1 sostenida por la conciencia de responsabilidad social (J. G. Fichte, H. de Saint Simon, R. Owen, W Morris). Las utop\u00ed\u00adas que dominan hasta el siglo xx est\u00e1n en parte imbuidas de la fe en el progreso y en la mejor\u00ed\u00ada general del mundo: las del siglo xx son m\u00e1s bien utop\u00ed\u00adas negativas, que trazan la imagen de un infierno alucinante, o bien acaban en el pesimismo, en el cinismo, en lo absurdo (A. Huxley G. Orwell, W. Jens, E. JUnger): un lugar aparte, ciertamente m\u00e1s positivo, ocupa la utop\u00ed\u00ada de E. Bloch en el Principio esperanza, 1938-1949, con su concepto de \u00bb utop\u00ed\u00ada concreta-procesual \u00bb ) .<\/p>\n<p>4. Es propio del hombre proyectar su llegada en el futuro, estar abierto a la del futuro absoluto, hasta el punto de que se ha definido al hombre como \u00abesencia utopista\u2020\u009d (Ortega y Gasset). El concepto de utop\u00ed\u00ada cambia seg\u00fan se conciba el futuro: como un futuro planificable o como un futuro absoluto, libre e insuperable. Con la encarnaci\u00f3n, Dios se hizo el futuro absoluto del hombre y la historia se convirti\u00f3 en profec\u00ed\u00ada que remite m\u00e1s all\u00e1 del dato hist\u00f3rico presente hacia el \u00e9schaton, el novum. El \u00abmundo nuevo\u2020\u009d, que comenz\u00f3 en Jesucristo, no viene solamente despu\u00e9s de la historia, sino que tiene su origen como mundo hist\u00f3rico en la historia, en virtud del obrar con responsabilidad cristiana.<\/p>\n<p>I Sanna<\/p>\n<p>Bibl.: K. Woschitz, Utop\u00ed\u00ada, en SM, Vl, 814819: Utop\u00ed\u00ada, en NDE, ]383-]394: G. Uscatescu, Utop\u00ed\u00ada y plenitud hist\u00f3rica, Guadarrama, Madrid i965: J M. Ure\u00f1a, La utop\u00ed\u00ada y las utop\u00ed\u00adas, Madrid 1976: J Moltmann -, Urb\u00f3n, Utop\u00ed\u00ada y esperanza, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La utop\u00ed\u00ada como categor\u00ed\u00ada ideol\u00f3gica: 1. La \u00abUtop\u00ed\u00ada\u00bb de santo Tom\u00e1s Moro: 2. Despu\u00e9s de Tom\u00e1s Moro: 3. Despu\u00e9s de Marx: 4. El pensamiento antiut\u00f3pico y el retorno de la utop\u00ed\u00ada &#8211; II. La utop\u00ed\u00ada como s\u00ed\u00admbolo y la vida espiritual: 1. Utop\u00ed\u00ada e imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica; 2. Temas ut\u00f3picos del mensaje cristiano: 3. Funci\u00f3n de la utop\u00ed\u00ada en la vida espiritual.<\/p>\n<p>I. La utop\u00ed\u00ada como categor\u00ed\u00ada ideol\u00f3gica<br \/>\n1. LA \u00abUTOP\u00ed\u008dA\u00bb DE SANTO TOM\u00ed\u0081S MORO &#8211; De Optimo reipublicae statu deque nova \u00ed\u00adnsula Utopia libellus vere aureus nec minus salutaris quam festivos clarissimi disertissimi viri Thomae Mori; con este t\u00ed\u00adtulo hizo su ingreso en la historia el pensamiento \u00abut\u00f3pico\u00bb. Esta obra fue publicada en Lovaina en 1516. Moro hab\u00ed\u00ada confiado a Erasmo la misi\u00f3n de supervisar la publicaci\u00f3n. El escrito se presenta en dos tomos y en forma de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Moro, legado de Enrique VIII en una misi\u00f3n a Brujas, se encuentra en Amberes con su amigo Pedro Gilles, que le presenta a Rafael Itlodeo, compa\u00f1ero de Am\u00e9rica Vespucio en sus viajes. Conversa con \u00e9l acerca de sus navegaciones; pero inmediatamente la charla se orienta hacia el problema central del primer tomo, que es el que da su significado, espiritual y realista a la vez, a la perspectiva ut\u00f3pica. La discusi\u00f3n versa sobre el tema de si es o no oportuno para un hombre libre y docto tomar parte en el consejo del rey. Itlodeo sostiene que no es oportuno, porque sus consejos jam\u00e1s ser\u00e1n escuchados, pues los reyes aspiran a aumentar sus tesoros, sus reinos y su poder. Los consejeros de las cortes regias tan s\u00f3lo pueden dar orientaciones en este sentido. Por lo tanto, ser\u00ed\u00ada empresa imposible y una aut\u00e9ntica locura el proponer en tales organismos la adopci\u00f3n de normas o la instituci\u00f3n de entidades que limiten los poderes del rey, ya sea con respecto a sus s\u00fabditos como frente a los dem\u00e1s reinos. Moro coincide en este punto con Itlodeo. pero afirma que se debe evitar en los consejos del rey una \u00abfilosof\u00ed\u00ada acad\u00e9mica convencida de que cualquier cosa se adapta a cualquier lugar\u00bb, y que es preciso \u00abesforzarse por caminos indirectos (obliquo ductu) para que lo que no puedes transformar en bien, consigas al menos que no sea malo\u00bb. Pero Itlodeo se niega a extender hasta este punto la cooperaci\u00f3n al mal y rebate su principio: un hombre razonable no puede tomar parte en el consejo de los pr\u00ed\u00adncipes, porque \u00e9stos est\u00e1n dominados por la voluntad de poder. De esta forma se emite un juicio radicalmente cr\u00ed\u00adtico sobre la sociedad cristiana existente: \u00e9sta no es razonable y, por lo tanto, con mayor raz\u00f3n, no es cristiana. Los mandamientos de Cristo est\u00e1n todav\u00ed\u00ada m\u00e1s lejanos de la pr\u00e1ctica del mundo cristiano que los consejos razonables de Itlodeo. La corrupci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica tiene tales dimensiones, que ya ni se puede proponer la reforma a fondo de todas las instituciones vigentes. No existe otro camino que el de un cambio radical de las instituciones: es preciso abolir la propiedad privada. Traduciendo a Moro en un lenguaje posterior a \u00e9l, se puede decir que la raz\u00f3n y la fe postulan a una la revoluci\u00f3n comunista.<\/p>\n<p>El primer tomo del libellus aureus describe este cambio como moralmente necesario, y el segundo lo presenta como concretamente posible: la propiedad com\u00fan existe y es una realidad concreta en las nuevas tierras que se descubren en Occidente. La isla de Utop\u00ed\u00ada nace, por tanto, no ya bajo el signo de la irrealidad hist\u00f3rica, sino bajo el de la posibilidad hist\u00f3rica. Lo que la conciencia exige como moralmente necesario es hist\u00f3ricamente posible; surge la nueva figura de la potencialidad hist\u00f3rica, es decir, la conveniencia o indicaci\u00f3n de una realidad hacia la que la sociedad humana tiende como hacia su telos inmanente. Moro crea de esta forma no s\u00f3lo un nuevo g\u00e9nero literario, sino una nueva forma de pensamiento. La utop\u00ed\u00ada es el futuro hacia el que la isla real de Inglaterra est\u00e1 orientada; la esperanza que el mundo cristiano lleva en su seno. Amauroto, la mayor ciudad de la isla Utop\u00ed\u00ada, calca el modelo urbano de Londres, as\u00ed\u00ad como las instituciones ut\u00f3picas son la respuesta a los problemas concretos ingleses (y a los de la cristiandad en general), planteados en el libro primero. Utop\u00ed\u00ada no es, pues, una fantas\u00ed\u00ada, sino un sondeo del potencial hist\u00f3rico de la realidad concreta, que se propone como una soluci\u00f3n a problemas reales, y que ha madurado bajo la gu\u00ed\u00ada de la raz\u00f3n y de las indicaciones de la experiencia.<\/p>\n<p>Moro no sue\u00f1a con los ojos abiertos; a nivel popular exist\u00ed\u00ada ya la isla de Bragman de The Travels of Sir John Mandeville o la deleitable tierra de Cockaygne (para nosotros Jauja), donde todo es com\u00fan a todos. La literatura popular y juglaresca del medioevo, en su pol\u00e9mica contra los ricos y los poderosos, especialmente del \u00e1mbito eclesi\u00e1stico, hab\u00ed\u00adan mantenido una tensi\u00f3n hacia el cambio social en el seno de la cristiandad feudal. Moro quiere proponer la propiedad com\u00fan como la soluci\u00f3n de la ciencia y la raz\u00f3n al problema del ordenamiento pol\u00ed\u00adtico. El uso vulgar de la palabra \u00abutop\u00ed\u00ada\u00bb (corrientemente se emplea \u00abut\u00f3pico\u00bb como equivalente de irreal) es profundamente err\u00f3neo y entra\u00f1a una censura que la cultura dominante aplica a la posibilidad cognoscitiva que nos ofrece el concepto de utop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada de Moro se presenta como la cr\u00ed\u00adtica de las instituciones pol\u00ed\u00adticas de la cristiandad en nombre del cristianismo; esto no se dice expl\u00ed\u00adcitamente, pero siempre aparece claramente manifiesto. Moro quiere evitar aquellas instituciones que estimulan la voluntad de dominio y de explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, con lo cual hacen hist\u00f3ricamente \u00abimposible\u00bb el cristianismo. Estas instituciones tienen por soporte, seg\u00fan Moro, la propiedad privada. Quiere \u00e9l demostrar que carecen de fundamento los argumentos cl\u00e1sicos contra la propiedad com\u00fan (a saber, que est\u00e1 vac\u00ed\u00ada de significado y, por lo tanto, anula la iniciativa humana, y que dificulta el ejercicio de la autoridad, conduciendo as\u00ed\u00ad por su propia naturaleza a la pobreza y a la anarqu\u00ed\u00ada). Es posible delinear en torno a la propiedad com\u00fan un sistema educativo que haga expl\u00ed\u00adcitas las posibilidades latentes de la naturaleza humana. A los argumentos de cu\u00f1o realista, que se han usado despu\u00e9s de Arist\u00f3teles contra la propiedad com\u00fan, Moro opone una imaginaci\u00f3n creadora, que no supone un hombre distinto sino diversidad de instituciones sociales. El realismo de la fantas\u00ed\u00ada dise\u00f1a una figura de sociedad alternativa.<\/p>\n<p>El genio de Moro, su sonriente y severo humorismo, se manifiesta en los detalles de la vida ut\u00f3pica, como el uso de bacines de oro y el juego de piedras preciosas. La iron\u00ed\u00ada revela tambi\u00e9n el blanco real, que es una sociedad en la que el fausto da la medida de la calidad del hombre. En Utop\u00ed\u00ada, la propiedad com\u00fan se asocia al car\u00e1cter democr\u00e1tico del poder pol\u00ed\u00adtico; la elecci\u00f3n popular es el fundamento de toda autoridad, incluso de la autoridad vitalicia. Todas las ideas que dominar\u00ed\u00adan la pol\u00ed\u00adtica europea hasta nuestro siglo hacen su aparici\u00f3n en Utop\u00ed\u00ada, porque en ella se expresa un pensamiento que toma como medida no la inmediatez de la pol\u00ed\u00adtica. sino su absconditum, es decir, la posibilidad que lo fundamenta. Utop\u00ed\u00ada es en este sentido la perfecta ant\u00ed\u00adtesis del Pr\u00ed\u00adncipe de Maquiavelo. La raz\u00f3n puede proponer un modelo suyo sin que lo tenga que recibir pasivamente de la tradici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica o de las instituciones vigentes y de las costumbres que ellas presuponen y conservan.<\/p>\n<p>El vigor de la intuici\u00f3n de Moro resplandece a\u00fan m\u00e1s si se observa que esta profunda innovaci\u00f3n se realiz\u00f3 sobre la base de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica. Moro se inserta en la cultura cl\u00e1sico-cristiana en cuanto humanista y hombre de fe. Las referencias a Plat\u00f3n son expl\u00ed\u00adcitas, lo cual es comprensible, porque Moro quiere demostrar que el comunismo ut\u00f3pico se funda sobre la raz\u00f3n y la verdadera filosof\u00ed\u00ada. Pero las razones apremiantes que indujeron a Moro al comunismo de los bienes proceden del deseo de una sociedad, de un tipo de instituciones en las que la regla evang\u00e9lica sea hist\u00f3ricamente \u00abposible\u00bb. Precisamente para proteger la motivaci\u00f3n cristiana de su investigaci\u00f3n coloca delante la raz\u00f3n y la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que no se cite a Agust\u00ed\u00adn; sin embargo, la referencia al De Civitate Dei es un elemento estructural para la concepci\u00f3n de Utop\u00ed\u00ada. Lo que Agust\u00ed\u00adn dice sobre la virtud c\u00ed\u00advica romana se traslada a Utop\u00ed\u00ada; el comunismo de los bienes se contempla como el medio para animar el ejercicio de las virtudes morales, que Agust\u00ed\u00adn alaba en Roma, y se elimina lo que Agust\u00ed\u00adn condena, que es el dominio como \u00faltimo resultado de la pr\u00e1ctica de aquellas virtudes. Utop\u00ed\u00ada verifica el concepto agustiniano de pueblo: coetus multitudinis rationalis rerum quas diligit concordi communione sociatus. El juicio de Itlodeo sobre los consejos del rey tiene como fundamento una c\u00e9lebre sentencia agustiniana: remota itaque justitia, quid sunt regna nisi magna latrocinia?<br \/>\nMoro interpreta la cultura tradicional sobre la base de una problem\u00e1tica nueva y utiliza el patrimonio doctrinal com\u00fan como cr\u00ed\u00adtica de las instituciones de la cristiandad. El cristianismo elabora aqu\u00ed\u00ad por vez primera un pensamiento propiamente pol\u00ed\u00adtico, que se caracteriza como cristiano no solamente porque limita la raz\u00f3n en nombre de la revelaci\u00f3n, sino porque intenta inventar las instituciones en funci\u00f3n del bien espiritual de la persona. Utop\u00ed\u00ada es la cr\u00ed\u00adtica cristiana de aquel mundo institucional que habr\u00ed\u00ada de llevar al capitalismo y a la sociedad burguesa antes que \u00e9sta surgiera; y esto no en nombre del pasado y de la tradici\u00f3n institucional, sino en nombre del potencial de la naturaleza humana, que la historia est\u00e1 llamada a manifestar.<\/p>\n<p>La misma vida de Moro expresa la s\u00ed\u00adntesis de pensamiento que anima su mentalidad. Moro acabar\u00e1 siendo miembro del consejo de un pr\u00ed\u00adncipe, haciendo caso omiso de los principios indicados por Itlodeo; pero sus consejos no ser\u00e1n seguidos, a pesar de que se presenten con extremado respeto y con gran prudencia y realismo; justamente como lo hab\u00ed\u00ada previsto Itlodeo. Moro apela a la libertad de su conciencia, sujeta \u00fanicamente a la ley divina, y formula as\u00ed\u00ad el principio de libertad caracter\u00ed\u00adstico de la tradici\u00f3n cristiana; muere m\u00e1rtir de la fe cat\u00f3lica en el primado del Papa. De esta forma se convierte en una de las figuras m\u00e1s universales y significativas del cristianismo.<\/p>\n<p>2. DESPUES DE TOM\u00ed\u0081S MORO &#8211; Utop\u00ed\u00ada abre una dimensi\u00f3n nueva al pensamiento pol\u00ed\u00adtico; la alternativa ut\u00f3pica se contrapone al pensamiento pol\u00ed\u00adtico realista. El positivismo de la politeia aristot\u00e9lica aboca al duro neopaganismo del poder, en el que termina el humanismo italiano. Los dos filones, el del pensamiento ut\u00f3pico y el del pensamiento realista, correr\u00e1n paralelos durante mucho tiempo. Tan s\u00f3lo tres a\u00f1os separan De Utopia de El Pr\u00ed\u00adncipe, que son dos arquetipos de orientaciones contrapuestas. Hacia finales del s. xvi la realista Raz\u00f3n de Estado, de Botero, se contrapone a La Rep\u00fablica imaginaria, de Ludovico Agostini; el contrapunto contin\u00faa en la casi contemporaneidad del Leviathan de Hobbes con el Oceana de Harrington, del Treatise on Government de Locke con las \u00abutop\u00ed\u00adas\u00bb de Vairasse y de F\u00e9nelon. Los dos tipos de pensamiento se enfrentan hasta que la s\u00ed\u00adntesis marxista pueda creer que ha fundido el pensamiento ut\u00f3pico y el realismo, present\u00e1ndose como la conclusi\u00f3n del uno y del otro.<\/p>\n<p>Las \u00abutop\u00ed\u00adas\u00bb que siguen a la obra de Moro mantienen el car\u00e1cter fundamental de su De Utopia tanto en el g\u00e9nero literario como en su estructura figurativa. Se habla de islas existentes en un espacio todav\u00ed\u00ada no alcanzado por las exploraciones y se las describe anal\u00ed\u00adticamente en sus instituciones y en su modo de vida. Los ut\u00f3picos se oponen a los realistas porque consideran que las costumbres humanas pueden modificarse con sabios ordenamientos; el ego\u00ed\u00adsmo, el individualismo y la voluntad de dominio pueden ser desbancados por unas buenas instituciones, de forma que resulte espont\u00e1neo y natural para el hombre hacer el bien. Por el contrario, unas instituciones malas corrompen las costumbres y falsifican la naturaleza del hombre. La abolici\u00f3n de la propiedad privada y el comunismo de bienes constituyen para \u00e9ste la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s destacada de las utop\u00ed\u00adas. A la abolici\u00f3n de la propiedad privada y al comunismo se dedican los di\u00e1logos titulados: Lo Infinito, de Ludovico Agostini (escritos entre 1585 y 1590), en los cuales se habla de un Estado ideal y de una \u00abrep\u00fablica imaginaria\u00bb; Reipublicae Christianopolis descriptio, de Johann Valentin Andreae, te\u00f3logo luterano (1619); Ciudad del Sol, de Tom\u00e1s Campanella (publicada en 1623, pero escrita en 1602); Histoire des Severambes, de Denis Vairasse D&#8217;Allais, publicada en Par\u00ed\u00ads en 1667; Histoire de ale de Calejava ou Pile des hommes raisonnables, de Claude Gilbert (1700); The Memoirs of Signor Gaudenzio da Lucca, de Sim\u00f3n Berrington (1938): Basiliade du c\u00e9lebre Pilpai (1753). de Morelly; La D\u00e9couverte australe par un homme volant, de Nicol\u00e1s Restif de la Bretonne (1798); The Constitution of Spensonia, de Thomas Spence (1801): Trait\u00e9 de PAssociation Agricole, de Charles Fourier (1822); Voyage en learie, de Etienne Cabet (1834); Newsfrom Nowhere (1896), que hasta en su t\u00ed\u00adtulo nos recuerda el De Utopia de Moro.<\/p>\n<p>El libro De Utopia de Moro es el arquetipo de toda esta literatura, que se extiende a lo largo de m\u00e1s de tres siglos. En un lugar desconocido, aunque real e hist\u00f3rico, existe una sociedad regida por instituciones comunistas, en la que la naturaleza humana se manifiesta de una forma m\u00e1s rica y mejor que como aparece en el mundo conocido de las instituciones privadas.<\/p>\n<p>No faltaron intentos concretos de poner en pr\u00e1ctica la utop\u00ed\u00ada. El m\u00e1s significativo hist\u00f3rica y culturalmente (reactualizado por un c\u00e9lebre drama de Hochwalder) es el que Lug\u00f3n define \u00abrep\u00fablica comunista cristiana de los guaran\u00ed\u00ades\u00bb, es decir, las famosas Reducciones llevadas a cabo por los jesuitas espa\u00f1oles para impedir la explotaci\u00f3n colonialista y esclavista de los ind\u00ed\u00adgenas por parte de los amos espa\u00f1oles. El experimento dur\u00f3 m\u00e1s de un siglo. entre 1612 y 1768. El sistema econ\u00f3mico estaba fundado sobre el comunismo integral y sobre el trabajo obligatorio para todos. Las tierras, los edificios p\u00fablicos, las casas, los instrumentos de trabajo, los productos del trabajo colectivo eran propiedad p\u00fablica. No exist\u00ed\u00ada el dinero ni el comercio; los jefes de barrio recib\u00ed\u00adan de los almacenes los bienes de consumo para la familia y los distribu\u00ed\u00adan seg\u00fan las diversas necesidades. La disoluci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en los estados espa\u00f1oles puso fin a las Reducciones comunistas del Paraguay. Mientras eran dispersadas, un grupo de cu\u00e1queros, la United Society of Believers, guiado por Ann Lee, abandona Inglaterra y lleva a cabo en las colonias inglesas de Am\u00e9rica un experimento comunista en torno a Mount Lebanon, que dura hasta el 1950. Cabet intenta en 1847 realizar la Icaria en Nauwoo, Illinois, y John Humphrey Noyes organiza en plan comunista la comunidad de Oneida junto a Utica, en el estado de Nueva York. Refiri\u00e9ndose a los Estados Unidos, la soci\u00f3loga R. M. Kanter ha examinado una muestra de veinticinco comunidades de tipo ut\u00f3pico de los Estados Unidos que no llegaron a buen t\u00e9rmino (es decir, que duraron poco) y otras veintiuna que resistieron durante mucho tiempo. El kibbutz israelita lleva en s\u00ed\u00ad el influjo de la utop\u00ed\u00ada. Pero tambi\u00e9n en a\u00f1os m\u00e1s cercanos a nosotros la idea de un nuevo estilo humano vinculado a un tipo diverso de instituciones a nivel de grupo peque\u00f1o contin\u00faa ejerciendo su atractivo; pensemos en Nomadelfia, de don Zeno Saltini. En 1960, surge en U.S.A. una nueva comunidad ut\u00f3pica, inspirada en Oneida, Twin Oaks. La influencia de la ciudad de la justicia pensada por Moro llega incluso a afectar al hinduismo; Auroville, surgida en 1968 en la India siguiendo las ense\u00f1anzas de Shri Aurobindo, es tambi\u00e9n un nuevo testimonio de la presencia de la utop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. DESPUES DE MARX &#8211; En el Manifiesto, Marx y Engels, aunque reconocen al \u00abcomunismo ut\u00f3pico\u00bb el m\u00e9rito de haber conmovido todas las bases de la sociedad existente y de \u00abhaber proporcionado elementos de grand\u00ed\u00adsimo valor para iluminar a los obreros\u00bb, a saber. \u00ablas afirmaciones positivas sobre la sociedad futura, como son la abolici\u00f3n del contraste entre ciudad y campo, las de la familia, las del beneficio privado, del trabajo asalariado, el anuncio de la armon\u00ed\u00ada social, la transformaci\u00f3n del Estado en una simple administraci\u00f3n de la producci\u00f3n\u00bb, afirman que las utop\u00ed\u00adas contienen tan s\u00f3lo \u00abuna descripci\u00f3n fant\u00e1stica de la sociedad futura\u00bb. La autoridad del Manifiesto es tal, que gracias a \u00e9l la palabra \u00abut\u00f3pico\u00bb vendr\u00e1 a ser sin\u00f3nimo de fant\u00e1stico y de irreal. Pero el concepto de comunismo al que Marx y Engels hacen referencia es el del pensamiento ut\u00f3pico; el concepto \u00abpositivo\u00bb que se forma el marxismo del comunismo es el elaborado por las utop\u00ed\u00adas. No exist\u00ed\u00ada hist\u00f3ricamente otro. Marx conserv\u00f3 de las utop\u00ed\u00adas el concepto mismo de la modificaci\u00f3n del comportamiento humano, pero sostuvo que la fuerza de transformaci\u00f3n de la humanidad desde el privatismo al comunismo habr\u00ed\u00ada de ser el capitalismo, fruto \u00faltimo y maduro de la divisi\u00f3n del trabajo y del sistema de la propiedad privada. La sociedad fundada sobre la instituci\u00f3n propietaria se resolver\u00ed\u00ada dial\u00e9cticamente, es decir, en virtud de su mismo movimiento interno de autonegaci\u00f3n, en el comunismo.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica marxiana lleva, sin embargo. con respecto a las utop\u00ed\u00adas, a un cambio en la relaci\u00f3n entre las instituciones comunistas y el comunismo. En la perspectiva ut\u00f3pica son las instituciones comunistas las que determinan el nuevo comportamiento de los hombres: en la perspectiva marxiana es, por el contrario, la nueva situaci\u00f3n en que el capitalismo maduro coloca a la sociedad lo que determina el nacimiento de las instituciones comunistas. Pero las instituciones comunistas, es decir. el elemento propio del pensamiento ut\u00f3pico. est\u00e1n siempre presentes en Marx, incluso en los escritos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados. En la Cr\u00ed\u00adtica al programa de Gotha, escribe Marx: \u00abEn una fase m\u00e1s elevada de la sociedad comunista, despu\u00e9s que haya desaparecido la subordinaci\u00f3n servil a la divisi\u00f3n del trabajo y el trabajo se haya convertido no s\u00f3lo en medio de vida, sino incluso en la primera necesidad de la vida: despu\u00e9s de que gracias al desarrollo general del individuo hayan crecido las fuerzas productivas y todas las fuentes de la riqueza social se orienten a su plenitud. s\u00f3lo entonces podr\u00e1 ser superado el estrecho horizonte jur\u00ed\u00addico burgu\u00e9s y la sociedad podr\u00e1 escribir en sus banderas: a cada uno seg\u00fan su capacidad, y a cada uno seg\u00fan sus necesidades\u00bb.<\/p>\n<p>La diferencia entre el comunismo de la utop\u00ed\u00ada de Moro y el marxiano es que las instituciones comunistas son un acto de ruptura y de fundaci\u00f3n para el pensamiento ut\u00f3pico, mientras que para el pensamiento marxiano la revoluci\u00f3n es el \u00faltimo resultado de un proceso econ\u00f3mico, no una fundaci\u00f3n institucional. Parad\u00f3jicamente, el comunismo ha entrado en la historia en nombre de la dial\u00e9ctica marxiana, que lo constitu\u00ed\u00ada como socialismo cient\u00ed\u00adfico en contraposici\u00f3n al socialismo \u00abut\u00f3pico\u00bb, pero al estilo de Moro, es decir, mediante la fundaci\u00f3n de nuevas instituciones, en las cuales la abolici\u00f3n de la propiedad privada y la instauraci\u00f3n del comunismo tiene lugar mediante un acto revolucionario. Lenin pod\u00ed\u00ada esperar todav\u00ed\u00ada en la obra Estado y revoluci\u00f3n que se producir\u00ed\u00ada el deterioro del Estado en los or\u00ed\u00adgenes mismos de la dictadura del proletariado, pero esto no sucedi\u00f3 en realidad. El comunismo se ha instaurado, pues. como sistema pol\u00ed\u00adtico encargado de ordenar una pedagog\u00ed\u00ada colectiva fundada sobre la formaci\u00f3n del hombre nuevo, del hombre comunista, mediante el uso de todo el poder de que puededisponer un estado de la era industrial. El elemento comunista ut\u00f3pico contin\u00faa presente en Stalin, que realiza la abolici\u00f3n completa de la propiedad privada en la URSS. En su \u00faltimo escrito te\u00f3rico, titulado Problemas de la econom\u00ed\u00ada y del socialismo (1952). Stalin rechaza la hip\u00f3tesis tecnocr\u00e1tica, avanzada por el economista Jaroscenko. de la existencia de una ciencia econ\u00f3mica de las planificaciones. y replantea el car\u00e1cter comunista de la sociedad sovi\u00e9tica hasta sostener en perspectiva la abolici\u00f3n del dinero y del mismo comercio interestatal: tales son las caracter\u00ed\u00adsticas distintivas de Utop\u00ed\u00ada. El ensayo de Stalin muestra que persist\u00ed\u00ada en los a\u00f1os cincuenta el elemento ut\u00f3pico en la concepci\u00f3n del comunismo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Tal elemento ut\u00f3pico desaparece en la perspectiva de Khruschev, que presenta a la sociedad sovi\u00e9tica bajo el signo de la abundancia y de la victoria econ\u00f3mica sobre la sociedad capitalista. No es un azar que la posici\u00f3n de Khruschev encuentre, en la pol\u00e9mica contra el elemento ut\u00f3pico, acusado de violencia abstracta, las mismas cr\u00ed\u00adticas que el mayor te\u00f3rico de la social-democracia alemana, Karl Kautsky, dirig\u00ed\u00ada contra la Utop\u00ed\u00ada de Moro. Para Kautsky el De Utopia de Moro propone una visi\u00f3n socialista, e incluso socialista de tipo marxiano: pero hay tesis no socialistas en el De Utopia, a saber, las que suponen la escasez no vencida, la limitaci\u00f3n de las necesidades, el car\u00e1cter todav\u00ed\u00ada coercitivo del trabajo y su falta de espontaneidad. El comunismo del De Utopia propone la suficiencia para todos basada en las instituciones comunistas, mientras que las lecturas socialdem\u00f3cratas de Marx llevan consigo un socialismo fundado en la victoria sobre la escasez y, precisamente por esto, hist\u00f3ricamente posible. Pero \u00bfno es la perspectiva de la abundancia, como causa de la justicia en la sociedad, la perspectiva burguesa por esencia? Moro combate el mundo burgu\u00e9s en su origen porque no acepta las motivaciones que ofrece el comportamiento humano. En la lectura social-dem\u00f3crata del marxismo la sociedad socialista se funda en la conservaci\u00f3n de aquel tipo de hombre que se ha visto aplacado por la abundancia.<\/p>\n<p>4. EL PENSAMIENTO ANTIUT\u00ed\u201cPICO Y EL RETORNO DE LA UTOPIA &#8211; La abolici\u00f3n de la propiedad privada en la URSS y en los dem\u00e1s estados socialistas, as\u00ed\u00ad como la expansi\u00f3n del poder estatal que acompa\u00f1\u00f3 a aqu\u00e9lla, ha abierto un debate sobre la naturaleza comunista de dichos estados; una disputa que ha determinado en el mismo mundo comunista la aparici\u00f3n de unas formaciones opuestas en el plano cultural, pol\u00ed\u00adtico y estatal. Pero al mismo tiempo ha suscitado un nuevo inter\u00e9s en torno al problema de la utop\u00ed\u00ada, tanto en sentido cr\u00ed\u00adtico como en sentido positivo. En sentido cr\u00ed\u00adtico, han surgido las antiutop\u00ed\u00adas, es decir. las descripciones de sociedades negativas, fundadas en la manipulaci\u00f3n y en el control total del hombre, que han sido posibles gracias a la abolici\u00f3n de la propiedad privada y de la estructura liberal-democr\u00e1tica del Estado. Las anti-utop\u00ed\u00adas se han concebido esta vez como escondidas no en cualquier punto del espacio desconocido, sino en alg\u00fan punto del tiempo futuro. La anti-utop\u00ed\u00ada ve el futuro como portador de una amenaza, exactamente como la utop\u00ed\u00ada ve el espacio todav\u00ed\u00ada no explorado como una esperanza. Entre las anti-utop\u00ed\u00adas recordemos We de E. Zamjatin (escrito en 1922 y publicado en 1952) o tambi\u00e9n Un mundo feliz de A. Huxley (1931). 1984 de Orwell (1948). La anti-utopia ocupa un amplio espacio en la ciencia ficci\u00f3n e incluso en el cine (baste, como ejemplo, la Naranja mec\u00e1nica de S. Kubrik).<\/p>\n<p>Los cr\u00ed\u00adticos de la utop\u00ed\u00ada la comparan con el mito. Para Benedetto Croce, \u00abla utop\u00ed\u00ada forma tambi\u00e9n parte del mito, traduciendo en im\u00e1genes la plena y total satisfacci\u00f3n de la sed incesante de nuestros deseos y la soluci\u00f3n de todas las dificultades que nos oprimen\u00bb. Como el mito se ha convertido en objeto del psicoan\u00e1lisis, tambi\u00e9n ha ocurrido lo mismo con la utop\u00ed\u00ada. Para Jean Servier, el esquema radical de las ciudades ut\u00f3picas representa el seno materno; la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica acaba perdiendo su significado y surge la utop\u00ed\u00ada como mito regresivo. Quiz\u00e1s nadie ha contribuido como Karl Popper a darle un significado no ya fant\u00e1stico, sino negativo, y a fundir utop\u00ed\u00ada y violencia. Para Popper la actitud ut\u00f3pica es \u00abhol\u00ed\u00adstica\u00bb, es decir que intenta reformar la sociedad como un todo; por eso las utop\u00ed\u00adas se realizan expandiendo el poder del Estado sin l\u00ed\u00admites. La utop\u00ed\u00ada es el fundamento te\u00f3rico del totalitarismo. Ella resulta racionalmente impensable, porque es imposible dominar con el pensamiento la totalidad en cuanto tal; por eso la utop\u00ed\u00ada no se puede realizar sino como una violencia abstracta. Popper ha creado una concepci\u00f3n de utop\u00ed\u00ada. \u00abEn Utop\u00ed\u00ada -escribe Dahrendorf- no reina la libertad, ni el eterno, aunque imperfecto, proyectarse hacia un futuro incierto. sino la percepci\u00f3n del terror o del hast\u00ed\u00ado absoluto\u00bb. Para Mumford, las instituciones ut\u00f3picas est\u00e1n congeladas y expresan ideales est\u00e1ticos y autoimitativos, que inducen a pensar que la \u00abvida es mejor que la utop\u00ed\u00ada\u00bb. Estas tesis, trasladadas al plano de la doctrina pol\u00ed\u00adtica y de la teolog\u00ed\u00ada, llevan a identificar la utop\u00ed\u00ada con el milenarismo (Viigelin) o a definir la utop\u00ed\u00ada como \u00abherej\u00ed\u00ada perenne\u00bb (Molnar).<\/p>\n<p>El tema de la utop\u00ed\u00ada ha sido asumido tambi\u00e9n en el seno de las ciencias sociales como intento de superar tanto el positivismo como la sociolog\u00ed\u00ada valorativa. Karl Mannheim, en su obra Ideologie und Utopie, hab\u00ed\u00ada contrapuesto al car\u00e1cter est\u00e1tico de la ideolog\u00ed\u00ada el car\u00e1cter din\u00e1mico y creativo de la utop\u00ed\u00ada; sin embargo, \u00e9l previ\u00f3 sucesivamente una desaparici\u00f3n completa del elemento ut\u00f3pico en el cuadro de una forma superior de industrialismo, capaz de procurar a las clases m\u00e1s humildes un relativo bienestar. Pero esto no ha sucedido. La utop\u00ed\u00ada ha adquirido vigor exactamente como cr\u00ed\u00adtica de la sociedad burguesa en cuanto sociedad tecnol\u00f3gica, es decir, en su estadio m\u00e1s maduro, que hab\u00ed\u00ada surgido en los mismos or\u00ed\u00adgenes del mundo burgu\u00e9s. El papel cr\u00ed\u00adtico de la utop\u00ed\u00ada se ha distanciado del modelo de la toma del poder por parte de un partido revolucionario y ha asumido la figura de una perspectiva o de un nuevo tipo de ser humano. El nexo de uni\u00f3n entre hombre e instituciones tiende a quedar invertido de esta forma con respecto al esquema original de Moro. La utop\u00ed\u00ada se afirma como un \u00abmito\u00bb dirigido hacia el futuro, y por ello capaz de expresarse en t\u00e9rminos creativos en el presente.<\/p>\n<p>En la escuela de Francfort (Horkheimer, Adorno, Marcuse) ha ofrecido los instrumentos conceptuales para el relanzamiento de la perspectiva ut\u00f3pica: \u00abLa filosof\u00ed\u00ada, si tiene una responsabilidad a\u00fan frente a la desesperaci\u00f3n, es el intento de considerar todas las cosas desde el punto de vista de la redenci\u00f3n\u00bb (Adorno). La utop\u00ed\u00ada se ve as\u00ed\u00ad matizada por una cierta \u00abluz mesi\u00e1nica\u00bb. Para Marcuse, la utop\u00ed\u00ada es una posibilidad concreta; han madurado las condiciones para la transformaci\u00f3n de nuestra sociedad en una sociedad realmente libre. y por eso piensa que se puede hablar de\u00bbfin de la utop\u00ed\u00ada\u00bb (entendida en el sentido ut\u00f3pico). Un representante de la sociolog\u00ed\u00ada humanista, Theodor Geiger, ha establecido la hip\u00f3tesis de una sociedad exenta de sanciones. La alianza entre racionalismo y realismo, que se ha opuesto hasta nuestros d\u00ed\u00adas al pensamiento ut\u00f3pico, no consigue sostenerse y abre, por lo tanto, el camino al retorno de la perspectiva ut\u00f3pica.<\/p>\n<p>Como conjunci\u00f3n del tema ut\u00f3pico con la escatolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, resulta significativa la aportaci\u00f3n de un pensador marxista: Ernst Block. Intenta \u00e9ste superar el nexo entre racionalismo y materialismo y, consecuentemente, la concepci\u00f3n de la historia como proceso necesario. El comunismo no le parece la salida necesaria de la historia, sino como una de sus potencialidades. Al nexo entre materia-necesidad, ligado al racionalismo y al positivismo, Bloch opone el nexo materia-potencialidad, volviendo a la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de la materia. La utop\u00ed\u00ada se le antoja algo as\u00ed\u00ad como el desarrollo de las potencialidades presentes en la materia. Para Bloch tres son las categor\u00ed\u00adas centrales del pensamiento dial\u00e9ctico, y las tres se basan en la esperanza: el frente, es decir, la acci\u00f3n m\u00e1s avanzada en el tiempo, en el que se decide el tiempo que ha de venir; lo nuevo, es decir, la posibilidad real de lo que todav\u00ed\u00ada no se conoce. cargando el acento en lo novum bueno (en el signo de la libertad), si se activa la tendencia que lleva hacia \u00e9l; la materia, no como \u00abpe\u00f1asco bruto\u00bb, sino como \u00abser que todav\u00ed\u00ada no ha llegado a su consumaci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica.<\/p>\n<p>La coherencia te\u00f3rica y el planteamiento metaf\u00ed\u00adsico y antropol\u00f3gico del pensamiento de Bloch son muy defectuosos; por eso su aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica, llevada a cabo por Moltmann, ha suscitado una discusi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica muy viva. Sin embargo, el concepto de potencialidad hist\u00f3rica y su conexi\u00f3n con el concepto de utop\u00ed\u00ada representa una aportaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la misma reforma del materialismo intentada por este marxista disidente. El pensamiento ut\u00f3pico viene a ser supervisado en sus l\u00ed\u00admites y en sus cr\u00ed\u00adticas; sigue siendo una perspectiva y un problema tanto en el \u00e1mbito teol\u00f3gico como en el filos\u00f3fico y pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>G. Baget-Bozzo<br \/>\nII. La utop\u00ed\u00ada como s\u00ed\u00admbolo y la vida espiritual<br \/>\n1. UTOP\u00ed\u008dA E IMAGINACI\u00ed\u201cN SIMB\u00ed\u201cLICA &#8211; La primera parte de esta voz ha expuesto el lugar que ocupa la utop\u00ed\u00ada en el pensamiento moderno. La rese\u00f1a de los debates sobre este tema podr\u00ed\u00ada suscitar la impresi\u00f3n de que la utop\u00ed\u00ada tiene mayor relevancia en el campo filos\u00f3fico, pol\u00ed\u00adtico y sociol\u00f3gico que en el campo religioso. El pensamiento ut\u00f3pico y antiut\u00f3pico, las utop\u00ed\u00adas positivas y negativas se alternan y giran en torno a la cuesti\u00f3n: \u00bfa qu\u00e9 futuro apunta la construcci\u00f3n de nuestra sociedad? La preocupaci\u00f3n dominante en este orden de problemas es la de un regimen condendum universal. Una reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica atenta descubre f\u00e1cilmente -como ya se ha hecho en las p\u00e1ginas precedentes- las implicaciones ideol\u00f3gicas sometidas a las apasionantes discusiones de filosof\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, que tienen por objeto el horizonte ut\u00f3pico de la humanidad.<\/p>\n<p>Este enfoque de la utop\u00ed\u00ada no agota, sin embargo, todo su alcance. Efectivamente, si recorremos la par\u00e1bola de los diversos modelos ut\u00f3picos que se han sucedido desde que surgi\u00f3 el tema en la literatura (desde el modelo human\u00ed\u00adstico de Tom\u00e1s Moro hasta todos sus diversos ep\u00ed\u00adgonos: iluministas, rom\u00e1nticos, positivistas, etc.), constataremos una progresiva restricci\u00f3n del valor sem\u00e1ntico y de la trascendencia objetiva de la utop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Paralelamente, la utop\u00ed\u00ada se aleja de la problem\u00e1tica religiosa. Si en el s. xvl los proyectos ut\u00f3picos todav\u00ed\u00ada se inspiraban en una religi\u00f3n natural de tipo de\u00ed\u00adsta, el racionalismo fue imponi\u00e9ndose y alejando progresivamente la utop\u00ed\u00ada del mundo religioso. Es precisamente contra este significado m\u00e1s t\u00e9cnico, m\u00e1s restringido, contra lo que se ha levantado una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia de la utop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada tiene una historia m\u00e1s larga que la del correspondiente tema literario&#8217;. En sentido espec\u00ed\u00adfico, la utop\u00ed\u00ada es solamente un aspecto parcial de una actitud constante del esp\u00ed\u00adritu humano, que tiende a proyectar en el cielo la ciudad terrestre, sobre el trasfondo de una Ciudad de Dios inmutable. Especialmente toda la tradici\u00f3n occidental est\u00e1 impregnada del tema, peri\u00f3dicamente emergente, del lugar y el tiempo venideros espiritualmente perfectos&#8217;. Se puede decir que, parad\u00f3jicamente, cuando la utop\u00ed\u00ada ha tenido un nombre y ha comenzado a tener una tradici\u00f3n literaria propia, ha perdido algunas de sus valencias originarias.<\/p>\n<p>Para hallar las implicaciones religiosas de la utop\u00ed\u00ada, es preciso remontarse a su matriz, que es el pensamiento simb\u00f3lico. La utop\u00ed\u00ada es hija de la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica, al igual que los s\u00ed\u00admbolos. los mitos, la religi\u00f3n, la poes\u00ed\u00ada y el pensamiento creativo. La fictio ut\u00f3pica es debida a la imaginaci\u00f3n creadora. que act\u00faa mediante s\u00ed\u00admbolos. La progresiva racionalizaci\u00f3n de la utop\u00ed\u00ada es consecuencia de la extremada devaluaci\u00f3n que ha sufrido la imaginaci\u00f3n, \u00abla fantas\u00ed\u00ada\u00bb, en el pensamiento de Occidente. Como ha demostrado G. Durand, el conocimiento simb\u00f3lico es lo opuesto a la pedagog\u00ed\u00ada del saber tal como se ha institucionalizado desde hace diez siglos en Occidente. Ha resultado de ah\u00ed\u00ad una verdadera y aut\u00e9ntica \u00abiconoclastia\u00bb occidental frente al conocimiento simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Sin embargo, nuestro tiempo empieza a tomar nuevamente conciencia de la importancia de las im\u00e1genes simb\u00f3licas en la vida mental. Durand atribuye este cambio a la aportaci\u00f3n de la patolog\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica (revaloraci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo debida al psicoan\u00e1lisis) y de la etnolog\u00ed\u00ada (consideraci\u00f3n positiva de la inflaci\u00f3n mitol\u00f3gica, po\u00e9tica y simb\u00f3lica que impera en las sociedades llamadas \u00abprimitivas\u00bb). La recuperaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo ha sido superior a lo pretendido por los primeros intentos del psicoan\u00e1lisis y de la antropolog\u00ed\u00ada cultural, todav\u00ed\u00ada muy reduccionistas con respecto a la trascendencia antropol\u00f3gica del s\u00ed\u00admbolo. Hoy nos damos cuenta cada vez m\u00e1s de que la ciencia no es el \u00fanico medio para salvar al mundo; la \u00abpoes\u00ed\u00ada\u00bb es igualmente necesaria y eficaz. \u00abLa utop\u00ed\u00ada o la muerte\u00bb es el acertado t\u00ed\u00adtulo de un reciente libro de Ren\u00e9 Dumont. Tras las desilusiones cientificistas, se mira con mayor esperanza a la imaginaci\u00f3n para pedirle ese \u00absuplemento de alma\u00bb que nos defienda contra los riesgos de una civilizaci\u00f3n f\u00e1ustica, que tiende a planetarizarse. Las im\u00e1genes no excluyen los conceptos; ambos juntos constituyen la barrera vital que levanta la humanidad contra los impulsos destructivos y contra la nada del tiempo. La utop\u00ed\u00ada sirve de veh\u00ed\u00adculo, junto con la ciencia, de la esperanza del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Recuperados el valor y la funci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica, existe ya el presupuesto para una consideraci\u00f3n m\u00e1s amplia de la utop\u00ed\u00ada, que capte tambi\u00e9n los aspectos descuidados en el debate filos\u00f3fico, que la ha considerado exclusivamente desde el punto de vista ideol\u00f3gico. De esta forma llegamos a fijar el parentesco existente entre religi\u00f3n y utop\u00ed\u00ada. Ambas se relacionan rec\u00ed\u00adprocamente por conceptos diversos. Las dos se refieren en primer lugar a un horizonte ultrahist\u00f3rico. El status perfecto, consistente en la armon\u00ed\u00ada, la paz, el equilibrio que caracteriza a los productos de la imaginaci\u00f3n ut\u00f3pica, encuentra su elemento correspondiente en los s\u00ed\u00admbolos m\u00ed\u00adticos, con los que el pensamiento religioso representa el comienzo o el l\u00ed\u00admite final absolutos de la historia.<\/p>\n<p>La afinidad resulta m\u00e1s evidente si consideramos la actitud de fondo subyacente al enfoque ut\u00f3pico y al religioso del mundo emp\u00ed\u00adrico presente. En ambos casos se puede hablar, utilizando la terminolog\u00ed\u00ada de R. Ruyer, de un \u00abrenversement d&#8217;optique\u00bb&#8216;. Esta inversi\u00f3n es una visi\u00f3n nueva de la realidad parecida a la impl\u00ed\u00adcita en la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de metanoia. Tanto el hombre religioso como el hijo de la utop\u00ed\u00ada rechazan el mundo presente con su falsa evidencia de realidad \u00faltima e inmutable. Cuando la religi\u00f3n y la utop\u00ed\u00ada son aut\u00e9nticas, se desarrolla a partir de esta visi\u00f3n una fuerza que niega el car\u00e1cter absoluto de \u00abeste mundo\u00bb. La cl\u00e1usula de autenticidad es importante. En efecto, tanto una como otra forma de pensamiento simb\u00f3lico han dado lugar en el curso de la historia a situaciones que las han hecho sospechosas. La religi\u00f3n y la utop\u00ed\u00ada se han utilizado m\u00e1s de una vez en un sentido ideol\u00f3gico por aquellos que detentaban el poder; lo que equivale a decir que han servido para reforzar las formas de opresi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica. Han alimentado la esperanza, pero sin \u00e9xitos liberadores: as\u00ed\u00ad pues, han desarrollado en la pr\u00e1ctica una funci\u00f3n alienante, ya que han permitido la evasi\u00f3n de lo real sin afrontarlo.<\/p>\n<p>La eventualidad de un resultado alienante, lamentablemente innegable, pertenece. sin embargo, a las formas patol\u00f3gicas de la religi\u00f3n y de la utop\u00ed\u00ada, no a su naturaleza esencial. Es un hecho igualmente incontrovertible que, junto a una historia de instrumentalizaciones ideol\u00f3gicas, se da una historia alternativa en la que la religi\u00f3n y la utop\u00ed\u00ada se entrelazan rec\u00ed\u00adprocamente y constituyen una reserva constante de fuerza para contestar la opresi\u00f3n presente en nombre de un horizonte de perfecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, en condiciones de autenticidad, tanto la utop\u00ed\u00ada como la fe religiosa constituyen una aproximaci\u00f3n a la realidad sobre la base de una superaci\u00f3n ideal de la situaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica. Esta actitud del esp\u00ed\u00adritu consiste en trazar una figura absoluta como posibilidad de condiciones de vida y de escalas de valores opuestas a las vigentes. Contempla un estado de perfecci\u00f3n alternativo frente a la situaci\u00f3n actual, marcada por los l\u00ed\u00admites y por el d\u00e9ficit.<\/p>\n<p>Si la capacidad de hacer visible y operante lo invisible es una caracter\u00ed\u00adstica esencial de la fe religiosa (\u00abgarant\u00ed\u00ada de las cosas que se esperan, prueba de aquellas que no se ven\u00bb, define la fe la Carta a los hebreos: 11,1), tambi\u00e9n es cierto que constituye el alma de la utop\u00ed\u00ada. De ambas tiene necesidad el hombre moderno para salir del \u00abtrance\u00bb&#8216; en que se est\u00e1 debatiendo la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Parece que a la religi\u00f3n y a la utop\u00ed\u00ada, hijas ambas de la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica, les est\u00e1 prometida una nueva juventud.<\/p>\n<p>2. TEMAS UT\u00ed\u201cPICOS DEL MENSAJE CRISTIANO &#8211; El pensamiento ut\u00f3pico, liberado de las restricciones operadas por la utop\u00ed\u00ada de marchamo pol\u00ed\u00adtico-racionalista y devuelto a su matriz originaria, que es la de la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica, es una realidad que puede ser identificada en el mundo b\u00ed\u00adblico. Este pensamiento constituye el ambiente espiritual en que est\u00e1n inmersas las formulaciones originarias del mensaje cristiano. Todo el gran fil\u00f3n del reino de Dios y de la Jerusal\u00e9n celeste, que recorre de un extremo a otro la Biblia, es un ejemplo eminente de horizonte ut\u00f3pico. La ciudad ideal a la que se refiere el creyente no es, como en la tradici\u00f3n que tiene sus ra\u00ed\u00adces en la Grecia cl\u00e1sica, el resultado de una creaci\u00f3n humana, obra de la sabidur\u00ed\u00ada del hombre, que dispone las mejores condiciones para una convivencia social feliz. El modelo b\u00ed\u00adblico de humanidad no es el que el hombre conoce como producto de un conocimiento y una voluntad propios, sino una realidad \u00abdistinta\u00bb, cr\u00ed\u00adtica y transcendente, con respecto a todo lo que existe en la realidad. El reino de Dios no se construye, sino que, al igual que la salvaci\u00f3n de la que es s\u00ed\u00admbolo, se recibe como un don que trasciende la capacidad natural del hombre.<\/p>\n<p>Ya desde la \u00e9poca del exilio babil\u00f3nico, cuando actuaba el profeta conocido como D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, Jerusal\u00e9n se hab\u00ed\u00ada convertido en sin\u00f3nimo del reino escatol\u00f3gico de Dios (cf Is 52,lss; 62,lss; 65,17ss; 66,10ss). En la literatura rab\u00ed\u00adnica y apocal\u00ed\u00adptica hab\u00ed\u00ada perdido siempre Jerusal\u00e9n sus connotaciones realistas en favor de su valoraci\u00f3n simb\u00f3lica; representaba a la ciudad ideal, a la esposa del Se\u00f1or. Despu\u00e9s de pentecost\u00e9s, los cristianos transfirieron la riqueza teol\u00f3gica de Jerusal\u00e9n a Jesucristo y a su Iglesia. Esta realidad perfecta se mantiene escondida para aparecer al final del mundo (cf Ap 21,127). Ella es la ciudad futura (cf Heb 13,14). Sin embargo, la nueva Jerusal\u00e9n viene ya desde lo alto, desde Dios (cf Ap 3,12). En cuanto lugar de la presencia omnipotente de Dios y de la salvaci\u00f3n, esta Jerusal\u00e9n se ha consumado y todav\u00ed\u00ada tiene que consumarse (en el lenguaje de O. Cullmann, se trata de la dial\u00e9ctica entre el \u00abya\u00bb y el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb).<\/p>\n<p>El tema ut\u00f3pico de la ciudad perfecta, futura y ya presente, transcribe el contenido esencial del kerigma cristiano; Dios ha creado en Jesucristo el pasado al que el pueblo creyente puede hacer referencia, y tambi\u00e9n el porvenir en el que le es dado esperar. El lugar ut\u00f3pico de la salvaci\u00f3n viene a ser aqu\u00ed\u00ad, en el mensaje cristiano, la persona de Cristo y su obra. La \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb de Dios -plan divino escondido hasta la eternidad, revelado progresivamente en el tiempo por medio de los profetas y realizado en el misterio de la encarnaci\u00f3n- encuentra su consumaci\u00f3n epif\u00e1nica en Cristo y en la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos. Para expresar su dimensi\u00f3n en el misterio de Cristo y de la Iglesia, que trasciende la historia y desarrolla el papel de utop\u00ed\u00ada concreta, Pablo no dud\u00f3 en apropiarse la terminolog\u00ed\u00ada de las especulaciones del ambiente judaico helenizado en torno al pl\u00e9roma, cristianizando el t\u00e9rmino e imprimi\u00e9ndole un sentido coherente con el resto del mensaje cristiano&#8217;. Dios ha hecho, por lo tanto, que en Cristo habite toda la \u00abplenitud\u00bb (cf Col 1,19); a la \u00abplenitud\u00bb de Cristo resucitado son asociados los creyentes (cf Col 2,9) e indirectamente todo el cosmos. Esta \u00abplenitud\u00bb es el foco de atracci\u00f3n de toda la historia. Es conocida la audaz ampliaci\u00f3n y el aliento m\u00ed\u00adstico que ha encontrado esta perspectiva en la concepci\u00f3n del padre Teilhard de Chardin (ejemplo insigne de un pensamiento cient\u00ed\u00adfico que ha ido creciendo parejo con una vigorosa imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre fe-amor-esperanza, que vincula a los creyentes con Cristo, se refleja en la actitud que \u00e9stos adoptan frente a la ciudad celeste. El pueblo de Dios espera en la ciudad ideal y se encamina hacia ella: \u00abNuestra patria est\u00e1 en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Flp 3,20). Como el v\u00ed\u00adnculo existencial con Cristo, igualmente la pertenencia al mundo futuro estructura la existencia concreta de los creyentes. Su vida tiene ese aspecto parad\u00f3jico que para el evangelista Juan es el estar en el mundo sin ser \u00abdel mundo\u00bb (cf Jn 17,14-16). Las Cartas cat\u00f3licas han detallado las implicaciones de vivir en el mundo como \u00abextranjeros y peregrinos\u00bb en el \u00abtiempo del exilio\u00bb (cf 1 Pe 17; 2,11). La Iglesia, aunque toma en serio el mundo y sus estructuras sociopol\u00ed\u00adticas, renuncia a instalarse en \u00e9l. La atracci\u00f3n de la ciudad futura da vida a una \u00e9tica personal y comunitaria de lo provisorio, del dinamismo, de una confrontaci\u00f3n prof\u00e9tico-cr\u00ed\u00adtica con las instituciones, de una innovaci\u00f3n antes que de una transmisi\u00f3n repetitiva. De la radicalidad de la moral evang\u00e9lica, que hace que resulten \u00e1speras al sentido cotidiano incluso ciertas p\u00e1ginas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a, han ofrecido muchas explicaciones los exegetas y te\u00f3logos. Sin embargo, esta radicalidad no adquiere sentido sino cuando se la considera en el horizonte de la utop\u00ed\u00ada. Entonces es cuando el desprendimiento absoluto de los bienes terrenos, el celibato, el amor de los enemigos, se convierten en s\u00ed\u00admbolos concretos de la meta final, en epifan\u00ed\u00ada en el tiempo de la realidad escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada no se expresa solamente en el lenguaje formal del kerigma ni en el existencial de la \u00e9tica radical. Tambi\u00e9n el culto, fuente inagotable de s\u00ed\u00admbolos, anuncia la realidad perfecta del eschaton y es un anticipo figurativo del mismo. La Carta a los hebreos establece una comparaci\u00f3n entre las dos alianzas y atribuye a la liturgia cristiana el poder de ponernos en contacto con la realidad final: \u00abVosotros, en cambio, os hab\u00e9is acercado a la monta\u00f1a de Si\u00f3n, a la ciudad del Dios viviente, la Jerusal\u00e9n celeste, a mir\u00ed\u00adadas de \u00e1ngeles, a la asamblea festiva, a la congregaci\u00f3n de los primog\u00e9nitos que est\u00e1n escritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los esp\u00ed\u00adritus de los justos que han sido hechos perfectos, a Jes\u00fas, mediador de una alianza nueva, y a la sangre de la aspersi\u00f3n, que habla m\u00e1s elocuentemente que la de Abel\u00bb (Heb 12,22-24). La comunidad de culto, especialmente cuando se re\u00fane para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, habla el lenguaje de la utop\u00ed\u00ada, porque anuncia la realidad final hasta que venga (cf 1 Cor 11,26). Los hermanos unidos en torno a la \u00fanica mesa son la imagen m\u00e1s transparente del mundo nuevo, que enciende la imaginaci\u00f3n de los hombres con el fuego de la esperanza. El horizonte ut\u00f3pico est\u00e1 s\u00f3lidamente implantado en el seno de la comunidad cristiana. En las im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas del anuncio cristiano, en la \u00e9tica radical y en el culto es donde los cristianos se hacen moradores ya de la ciudad futura perfecta.<\/p>\n<p>3. FUNCI\u00ed\u201cN DE LA UTOP\u00ed\u008dA EN LA VIDA ESPIRITUAL &#8211; Hemos puesto de relieve la presencia de elementos ut\u00f3picos en el interior del cristianismo, entendiendo la utop\u00ed\u00ada como orientaci\u00f3n hacia un estado de perfecci\u00f3n evocado no ya por el pensamiento raciocinante, sino m\u00e1s bien por la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica. Ahora indicaremos alg\u00fan aspecto de la m\u00faltiple influencia de esta dimensi\u00f3n ut\u00f3pica en la vida espiritual. Esta garantiza, en primer lugar, una perspectiva din\u00e1mica a la persona y hace posible un proceso de desarrollo hacia la plena madurez. El papel de la utop\u00ed\u00ada religiosa no es proponer modelos ideales para la imitaci\u00f3n literal. La utop\u00ed\u00ada, cualquiera que sea la modalidad concreta con que act\u00fae sobre el individuo -mediante im\u00e1genes, imperativos morales o vivencias culturales-, asegura m\u00e1s bien un horizonte concretizado por el s\u00ed\u00admbolo, que ampl\u00ed\u00ada las dimensiones de lo posible.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo se hace m\u00e1s aguda si consideramos la actitud ut\u00f3pica desde el punto de vista de la psicolog\u00ed\u00ada gen\u00e9tica. Esta nos ense\u00f1a que el horizonte que influye en el comportamiento va ampli\u00e1ndose progresivamente seg\u00fan avanza el desarrollo psicol\u00f3gico. Kurt Lewin observa: \u00abDurante el desarrollo, la esfera de la dimensi\u00f3n del tiempo psicol\u00f3gico del espacio de la vida aumenta de horas a d\u00ed\u00adas, meses y a\u00f1os. El ni\u00f1o vive un presente inmediato. A medida que crece la edad, aparecen un pasado y un futuro cada vez m\u00e1s lejanos que influyen en el comportamiento presente\u00bb. Podemos extender la observaci\u00f3n de este autorizado psic\u00f3logo considerando el mundo de la utopia como el horizonte temporal supremo -m\u00e1s precisamente atemporal&#8211; que act\u00faa sobre el espacio de la vida presente. En contraste con los prejuicios del positivismo cientificista, que considera el pensamiento imaginativo-simb\u00f3lico como m\u00e1s primitivo e inadecuado, \u00e9ste se nos presenta por el contrario como una caracter\u00ed\u00adstica de la persona plenamente desarrollada.<\/p>\n<p>Accedemos a la madurez espiritual cuando nuestro comportamiento est\u00e1 influido no s\u00f3lo por la extrapolaci\u00f3n de los datos ofrecidos por la realidad presente, sino tambi\u00e9n por los cuadros compuestos por las esperanzas y temores de la especie humana. La utop\u00ed\u00ada es hija de la sabidur\u00ed\u00ada de la madurez.<\/p>\n<p>La utop\u00ed\u00ada act\u00faa como un fermento din\u00e1mico tambi\u00e9n a nivel comunitario. Toda religi\u00f3n que quiera sobrevivir debe dejar espacio a la novedad carism\u00e1tica para asegurarse un per\u00ed\u00adodo de reviviscencia y para compensar la tendencia a la esclerosis. De hecho, un fil\u00f3n de utop\u00ed\u00ada comunitaria recorre toda la historia del cristianismo. M\u00e1s de una vez se han referido estos movimientos a esperanzas milenaristas y han intentado instaurar ya en el presente la ciudad teocr\u00e1tica y la comunidad de los perfectos. En alg\u00fan que otro caso se han producido degeneraciones; con mayor frecuencia la inspiraci\u00f3n ut\u00f3pica ha asumido cadencias m\u00ed\u00adsticas. La funci\u00f3n de los movimientos ut\u00f3picos en el seno de la Iglesia ha sido, en todo caso, la de mantener vivo el esp\u00ed\u00adritu por encima de la fidelidad a la letra. En los organismos religiosos, hist\u00f3ricamente condicionados por los l\u00ed\u00admites de la cultura en que se encarnan y amenazados tambi\u00e9n por la rigidez de la institucionalizaci\u00f3n, la perspectiva ut\u00f3pico-carism\u00e1tica garantiza la renovaci\u00f3n, el impacto cultural y la creatividad.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, el promotor de la utop\u00ed\u00ada en el seno de la comunidad cristiana es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Seg\u00fan la promesa de Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu enviado por \u00e9l mismo y por el Padre gu\u00ed\u00ada a los disc\u00ed\u00adpulos hacia la plenitud de la verdad (cf Jn 16,13). Nadie dispone en la Iglesia de esta plenitud como de una posesi\u00f3n est\u00e1tica. Ella se refleja polivalentemente en los carismas, de la misma forma que el rayo de luz solar se refracta en el prisma produciendo un pol\u00ed\u00adcromo arco iris. Los diversos dones se contraponen a veces polarmente, pero nunca se pueden reducir uno a otro. La historia de la espiritualidad cristiana est\u00e1 marcada por debates sobre la relaci\u00f3n entre vida contemplativa y vida activa, entre amor de Dios y servicio del pr\u00f3jimo, entre fidelidad y din\u00e1mica de lo provisional, entre celibato y amor conyugal, desprendimiento del mundo y compromiso por el mundo. Toda s\u00ed\u00adntesis doctrinal tiende a dar preponderancia a una perspectiva con detrimento de las dem\u00e1s. Pero el Esp\u00ed\u00adritu no se deja encerrar en ning\u00fan esquema. Los carismas que suscita son tan s\u00f3lo reflejos parciales de la plenitud del Hombre Nuevo llamado a vivir en la Comunidad Nueva.<\/p>\n<p>Tener abierto ante s\u00ed\u00ad un horizonte ut\u00f3pico significa, entre otras cosas, no dejarse inducir a s\u00ed\u00adntesis precoces. Igual que la eternidad se articula con el tiempo sin anularlo, as\u00ed\u00ad se articulan los ideales ut\u00f3picos con las soluciones pol\u00ed\u00adticas parciales. La polarizaci\u00f3n hacia la utop\u00ed\u00ada no excluye el pluralismo. Los proyectos del racionalismo ut\u00f3pico tienen algunas veces caracteres fixistas (uniformidad, dirigismo, institucionalismo). La utop\u00ed\u00ada que nace en el terreno de la inspiraci\u00f3n religiosa no puede, en cambio, prescindir de la libertad. A los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo se les ha prometido un futuro tan rico, que no puede agotarse en ninguna imagen concreta del presente. Por ello pueden rechazar el integralismo. En esto se distingue el esp\u00ed\u00adritu de la Iglesia del esp\u00ed\u00adritu sectario.<\/p>\n<p>Tal vez el sentido y la funci\u00f3n de la utop\u00ed\u00ada en la vida espiritual del cristiano puedan compendiarse en las palabras que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a Natanael con una enigm\u00e1tica sonrisa cargada de cosas futuras: \u00ab\u00bfPorque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Cosas mayores que \u00e9stas ver\u00e1s&#8230;\u00bb. \u00abEn verdad, en verdad os digo que ver\u00e9is el cielo abierto\u00bb (Jn 1,5bss). La mirada fija en las cosas m\u00e1s grandes y mejores, en los s\u00ed\u00admbolos de lo definitivo, es el secreto de la utop\u00ed\u00ada. Este secreto est\u00e1 prometido a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo.<\/p>\n<p>S. Spinsanti<br \/>\nBIBL.-AA. VV.. Utop\u00ed\u00adas del renacimiento. Tom\u00e1s Moro: Utopia, Tommaso Campanella: La ciudad del sol, Francis Bacon: Nueva Atl\u00e1ntida. Estudio preliminar de Eugenio Lmaz, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. M\u00e9xico 1973.-Berneri. M. L, Viaje a trav\u00e9s deutop\u00ed\u00ada, Proyecci\u00f3n. B. Aires 1975.-Buber. M. Caminos de utop\u00ed\u00ada, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. M\u00e9xico 1947.-Cabodevilla. J. M. Feria de utop\u00ed\u00adas. Estudio sobre la felicidad humana, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1974.-Calvo Demando. M. Las utop\u00ed\u00adas del progreso, Labor. 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El concepto de u. procede de la filiaci\u00f3n del Estado racional en la Utop\u00ed\u00ada de Tom\u00e1s Moro (1516; en griego o\u00fa t\u00f3pos, no lugar = inexistente y designa los proyectos del Estado y de la sociedad, entendidos como cr\u00ed\u00adtica del tiempo o como programa, que han sido fijados en una amplia literatura ut\u00f3pica. Estos proyectos est\u00e1n en relaci\u00f3n con lo existente, en cuanto lo fuerzan a extender hasta el m\u00e1ximo su horizonte visual (K. Mannheim) a trav\u00e9s de una imagen del fin apetecido y proyectado positivamente (u. positiva), o en cuanto exponen lo temido negativamente por un abuso extremo de las adquisiciones de la civilizaci\u00f3n moderna (u. negativa). Sin embargo, literariamente prevalecen las u. positivas, en las cuales lo existente es superado program\u00e1ticamente hacia un futuro, o bien es relegado al pasado mediante una cr\u00ed\u00adtica correctiva.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el concepto de u. tiene un valor filos\u00f3fico, \u00e9tico-social y teol\u00f3gico. En E. Bloch la u. es el brote de algo posible en lo existente, de algo que no es todav\u00ed\u00ada consciente en nosotros y que todav\u00ed\u00ada no se da en el mundo. Como \u00abestado real de lo no acabado\u00bb, la u. se convierte en determinaci\u00f3n ontol\u00f3gica fundamental de lo real, con la \u00abtendencia\u00bb y lo novum como categor\u00ed\u00adas, y pasa a ser tambi\u00e9n \u00ed\u00adndice de la relaci\u00f3n del hombre con el ser, pues aqu\u00e9l anticipa en el cuadro ut\u00f3pico de lo deseado el futuro que crea por s\u00ed\u00ad mismo. En tal visi\u00f3n la u. es el primer paso en el proceso de la propia realizaci\u00f3n del hombre, el \u00abprincipio esperanza\u00bb se convierte en el n\u00facleo de lo humano. Sin embargo, este \u00abtrascender sin trascendente\u00bb se hace a expensas de la totalidad ut\u00f3pica y as\u00ed\u00ad la u. se trueca en evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La u. se convierte en utopismo cuando intenta consumar su futuro dentro de la historia. A la postre la u. fracasa en su antiutop\u00ed\u00ada, la -> muerte, donde se pone en tela de juicio el hombre entero. La u. termina necesariamente en el desenga\u00f1o, en un desenga\u00f1o que puede llamarse metaf\u00ed\u00adsico. El futuro de la -> historia tiene que ser algo cualitativamente nuevo (-> escatolog\u00ed\u00ada), un futuro que trasciende el experimento de la historia. Toda u. intrahist\u00f3rica (\u00abhorizontal\u00bb) est\u00e1 bajo la reserva escatol\u00f3gica de lo totalmente otro del futuro absoluto de Dios que es tambi\u00e9n el que cambia totalmente y da la vuelta por completo a todas las enajenaciones (y a la muerte).<\/p>\n<p>2. La conciencia y el querer ut\u00f3picos, el \u00absue\u00f1o despierto m\u00e1s viejo del hombre\u00bb (E. Bloch), se han sedimentado en una amplia literatura ut\u00f3pica. En la Politeia de Plat\u00f3n nos sale al encuentro por primera vez lo ut\u00f3pico en su forma cl\u00e1sica, como invenci\u00f3n y cr\u00ed\u00adtica de un Estado. En el estoicismo (ZEN\u00ed\u201cN, Politeia) la polis ideal de Plat\u00f3n queda ampliada en un Estado universal ideal del humanismo y de la libertad, con el programa de la ciudadan\u00ed\u00ada universal y de la gran ecumene como patria. Las campanas de Alejandro ampl\u00ed\u00adan el horizonte geogr\u00e1fico e ilustran la u. helen\u00ed\u00adstica: en forma de cuentos de marineros, de novelas o de epopeyas se llenan los m\u00e1rgenes del globo terr\u00e1queo con sue\u00f1os de Estados, de islas id\u00ed\u00adlicas y de utop\u00ed\u00adas de felicidad: J\u00e1mbulo: la isla del sol; Hecateo: sobre el Egipto; Ev\u00e9mero: la inscripci\u00f3n santa (hacia el 300 a.C.) y otros.<\/p>\n<p>En cuanto en las u. sociales se pronuncia una decidida cr\u00ed\u00adtica social, tambi\u00e9n en la literatura b\u00ed\u00adblica puede encontrarse algo comparable. La proclamaci\u00f3n de los profetas cl\u00e1sicos, con su vinculaci\u00f3n al antiguo derecho divino, que es una cosa totalmente p\u00fablica, y no mero asunto privado de una conciencia piadosa, tiene un fuerte rasgo de cr\u00ed\u00adtica social (Am 2, 5ss; 5, 2.24; Is 5, 7; 54, 11, entre otros lugares). Tambi\u00e9n se llega a cuadros de esperanza para el futuro, como: \u00abDe sus espadas forjar\u00e1n rejas de arado y hoces de sus lanzas. No desenvainar\u00e1 la espada un pueblo contra otro, ni se adiestrar\u00e1n m\u00e1s en el arte de la guerra\u00bb (Is 2, 4). Israel tiene su u. en Si\u00f3n, en el nuevo Cana\u00e1n y en el nuevo templo (Ez 40-48).<\/p>\n<p>Si las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5, 1-12) proclaman un derecho escatol\u00f3gico para los desamparados por las leyes, los oprimidos y los perseguidos, y si seg\u00fan Mt 11, 28 Jes\u00fas llama hacia \u00e9l a los fatigados y a los cargados, para confortarlos, se da ah\u00ed\u00ad (a juicio de E. Bloch) un momento t\u00ed\u00adpico de las u. sociales: pintar circunstancias \u00aben las que no hay fatigados ni cargados\u00bb. En el cuadro de la historia que ofrece la Biblia, con la esperanza en el eskhaton que irrumpe en -> Jesucristo, vive la din\u00e1mica hacia la configuraci\u00f3n ut\u00f3pica: el tiempo entre el \u00abya\u00bb y el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb est\u00e1 acu\u00f1ado por la visi\u00f3n de la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Agust\u00ed\u00adn en De civitate Dei lleva esta esperanza al terreno de una filosof\u00ed\u00ada de la historia: la \u00abciudad de Dios\u00bb, oculta de momento en la Iglesia, pero sin coincidir con ella, est\u00e1 desde el principio en lucha con la Civitas diaboli. La Civitas Dei s\u00f3lo aparentemente existe ya en forma acabada, y as\u00ed\u00ad tiene todav\u00ed\u00ada su u.: el imperio de mil a\u00f1os y, como consumaci\u00f3n, el regnum Christi prefecto con el s\u00e1bado celestial. Con este motivo de la lucha entre el regnum espiritual y el mundano, el -> milenarismo ha penetrado en el pensamiento hist\u00f3rico del cristianismo y, como \u00abu. eclesi\u00e1stica\u00bb, se adelanta a la realidad hist\u00f3rica. Despu\u00e9s de haber hecho estallar el marco de la Iglesia institucional, esta u. sigue viviendo en los movimientos religiosos y sociales de la edad media: los c\u00e1taros, los espirituales, etc. y, sobre todo en la u. social de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore. A principios de la edad moderna el milenarismo contin\u00faa en los husitas, en los anabaptistas, en los milenaristas, en los quintomonarquistas, en los rosicrucianos, en los independientes, en Tom\u00e1s M\u00fcnzer. La \u00abu. espiritual\u00bb busca de m\u00faltiples maneras superar la -> secularizaci\u00f3n de la Iglesia mediante la renovaci\u00f3n de los ideales cristianos originarios. La obra de J.V. Andreaes Rei publicae christianopolitanae descriptio (1610) es un intento de un orden ut\u00f3pico de la Iglesia.<\/p>\n<p>Con el -> renacimiento y los principios de la ilustraci\u00f3n la literatura ut\u00f3pica alcanza un primer punto culminante. La u. de la libertad social de Tom\u00e1s Moro, en De optimo rei publicae statu sive de nova insula Utopia (1516), ha dado el nombre al g\u00e9nero literario. Destacan en este g\u00e9nero T. Campanella, Civitas solis (1602: estado de orden con un conformismo total); F. Bacon, Nova Atlantis (1627: primera u. con una reflexi\u00f3n t\u00e9cnica); J. Harrington, The Commonwealth of Oceana (1656: proyecto constitucional de derecho natural).<\/p>\n<p>La literatura ut\u00f3pica de la ilustraci\u00f3n quiere ser ante todo una cr\u00ed\u00adtica del Estado absolutista; as\u00ed\u00ad F\u00e9nelon, en Les aventures de T\u00e9l\u00e9maque (1699).<\/p>\n<p>La literatura ut\u00f3pica del s. xix est\u00e1 llevada por la conciencia de la responsabilidad social. Se busca solucionar las dificultades sociales confiando en la tecnificaci\u00f3n y en la organizaci\u00f3n extrema de la vida. As\u00ed\u00ad J.G. Fichte, Der geschlossene Handelsstaat (1800: Estado social organizado seg\u00fan el derecho racional); Ch. Fourier, Le nouveau monde industriel (1829); E. Cabet, Voyage en Icarie (1839: proyecto de Estado socializado); H. de St-Simon, R\u00e9organisation de la soci\u00e9t\u00e9 europ\u00e9enne (1914) y Nouveau christianisme (1825); R. Owen, The Book of the New Moral World (1836: socialismo gremial); W. Weitling, Die Menschheit wie sie ist und wie sein sollte (1838: comunidad universal de bienes); E. Bellamy, Looking Backward (1888); W. Morris, News from Nowhere (1891).<\/p>\n<p>Las u. que dominaron hasta el 1900 en parte estaban llenas de fe en el progreso y en el perfeccionamiento general del mundo. En el s. xx, al lado de una amplia literatura de ciencia-ficci\u00f3n, surge una u. negativa, la cual, ante el exuberante potencial tecnol\u00f3gico, ante el peligro de la masificaci\u00f3n y desindividualizaci\u00f3n, ante la amenaza del Estado totalitario, ante las posibilidades de aniquilaci\u00f3n mediante las armas nucleares, dibuja im\u00e1genes de un infierno fantasmag\u00f3rico, o bien acaba en el pesimismo, en el cinismo, o en el absurdo. P. ej., A. Huxley, Brave New World (1932: supresi\u00f3n de los individuos; sociedad como obra de engranaje); G. Orwell, Nineteen eighty-four (1984: \u00abestalinismo\u00bb perfecto de la dictadura t\u00e9cnica en Ocean\u00ed\u00ada); W. Jens, Nein (1950: final de la individualidad); E. J\u00fcnger, Heliopolis (1949) y Die Gl\u00e4sernen Bienen (1956). Algunos esperan la soluci\u00f3n por el cristianismo. As\u00ed\u00ad H. Gohde (es decir, F. Heer), Der achte Tag (1950: el tercer \u00abReich\u00bb pensado hasta el final con enclaves cristianos de resistencia); R. Henz, Der Turm der Welt (1951); la obra de F. Werfer, Der Stern der Ungeborenen, muestra c\u00f3mo el desarrollo civilizatorio no tiene salida, pero c\u00f3mo permanece la verdad del Antiguo y del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>A las u. negativas de una experiencia nihilista opone E. Bloch, en la obra de su vida Das Prinzip Hoffnung (escrita entre 1938 y 1949), el concepto de una \u00abu. procesual concreta\u00bb, el \u00ab\u00f3rgano met\u00f3dico para lo nuevo\u00bb.<\/p>\n<p>3. Las variaciones literarias de la u., con sus im\u00e1genes siempre cambiantes del futuro (porque est\u00e1n referidas al tiempo), tienen su constante en la conciencia y el querer ut\u00f3picos del hombre. Si corresponde a su modalidad fundamental el anticiparse siempre a s\u00ed\u00ad misma por el saber y el querer y as\u00ed\u00ad proyectarse de cara al futuro (o mejor: estar abierto para la llegada del futuro absoluto), esto es \u00ed\u00adndice de la autotranscendencia del hombre y pertenece ontol\u00f3gica-mente al ser humano. El hombre es el \u00abser ut\u00f3pico\u00bb (Ortega y Gasset), el ser \u00abno denso\u00bb, ut\u00f3picamente abierto, esperanzado (E. Blich), con \u00abposici\u00f3n exc\u00e9ntrica\u00bb (H. Plessner), con la capacidad de distanciarse de los condicionamientos de su mundo circundante y de crearse su historia con conciencia y planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta historia del hombre no puede identificarse simplemente con el pasado, sino que es un acontecer que va surgiendo y que todav\u00ed\u00ada es venidero, con el primado de la categor\u00ed\u00ada del \u00ab- futuro\u00bb. Sin embargo, este futuro debe verse necesariamente en su procedencia del pasado, para no caer en el utopismo y la revoluci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n decisiva en la determinaci\u00f3n del concepto de u. est\u00e1 en c\u00f3mo deba concebirse este futuro hacia el que se proyecta el hombre: a) como un futuro \u00abcategorial\u00bb,productible y planificable, que en principio est\u00e1 abarcado por una ulterior posibilidad vac\u00ed\u00ada de futuro; b) o bien como \u00ababsoluto\u00bb, libre e insuperable futuro de Dios, el cual es el fundamento que soporta toda din\u00e1mica hacia el futuro.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando el futuro en su totalidad pertenece a \u00abla reserva escatol\u00f3gica de Dios\u00bb y no s\u00f3lo es visto como el resultado de lo conquistado hist\u00f3ricamente, puede aparecer como reconciliaci\u00f3n y novedad.<\/p>\n<p>Dios, por la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en Jesucristo (- encarnaci\u00f3n), se ha convertido en el futuro absoluto del hombre. Con ello la historia pasa a ser profec\u00ed\u00ada, que, por encima de lo hist\u00f3rico en cada momento, apunta al eskhaton como novum (diferencia cualitativa de historia y escatolog\u00ed\u00ada). El \u00abreino de Dios\u00bb est\u00e1 cerca (dimensi\u00f3n intrahist\u00f3rica), y el reino de Dios, como consumaci\u00f3n eterna de todo aquello que en la historia permanece sin llenar, est\u00e1 siempre delante de la historia (dimensi\u00f3n suprahist\u00f3rica). S\u00f3lo como lo cualitativamente distinto, como lo modificante, como el futuro de Cristo (\u00abu. vertical\u00bb: P. Tillich), puede ese reino ser reconciliaci\u00f3n y salvaci\u00f3n. El reino de Dios no puede disolverse en la planificaci\u00f3n humana, \u00abhorizontal\u00bb, pero s\u00ed\u00ad determina y mueve la acci\u00f3n humana, que produce y modifica el mundo, en direcci\u00f3n al eskhaton.<\/p>\n<p>El \u00abmundo nuevo\u00bb que hace su irrupci\u00f3n en Jes\u00fas no viene solamente despu\u00e9s de la historia, sino que surge como mundo hist\u00f3rico en la historia por la acci\u00f3n con responsabilidad cristiana. El querer ut\u00f3pico de los cristianos debe realizarse verdaderamente en la transformaci\u00f3n constante de las estructuras de la vida profana que se han quedado vac\u00ed\u00adas. No puede ser una abstenci\u00f3n resignada frente a la praxis, sino que debe acu\u00f1ar siempre de nuevo en el mundo concreto de la historia los contenidos escatol\u00f3gicos de la promesa, que son libertad, paz, justicia, reconciliaci\u00f3n. La Iglesia misma debe acreditarse como instituci\u00f3n de cr\u00ed\u00adtica creadora de la sociedad, de la ideolog\u00ed\u00ada, de las instituciones. La \u00abteolog\u00ed\u00ada -\u00bb pol\u00ed\u00adtica\u00bb misma ve el problema fundamental hermen\u00e9utico de la -\u00bb teolog\u00ed\u00ada en la relaci\u00f3n entre inteligencia de la fe y praxis social, y procura sacar a \u00e9sta de su enfoque privado. La u. cristiana tiene su diferencia ontol\u00f3gica: toda construcci\u00f3n activamente planificadora del futuro intramundano por la manipulaci\u00f3n del contorno mundano (- t\u00e9cnica), del contorno social (socializaci\u00f3n) y del hombre mismo, debe lograrse en el horizonte de lo que en principio es el todo (lo -> absoluto), puesto que el hombre no s\u00f3lo es el \u00abser que act\u00faa en el todo\u00bb, sino tambi\u00e9n el \u00abser receptivo-activo del todo\u00bb (K. Rahner). El l\u00ed\u00admite y al mismo tiempo la apertura de fronteras de la u. es la escatolog\u00ed\u00ada, cuyo futuro es tambi\u00e9n su transcendente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. Kleinw\u00e4chter, Die Staatsromane (W 1891); A. v. Kirchenheim, Schlaraffia politica (B 1892); R. Starnmler, Utopien: Deutsche Rundschau 70 (B 1892) 281-296 E. Wadstein, Die eschatologische Ideengruppe: Antichrist, Weltsabbat, Weltende und Weltgericht: Zeitschrift f\u00fcr wissenschaftliche Theologie 38 (L 1895) 538-616, 39 (1896) 79-157 251-293; A. Voigt, Die sozialen U.n (L 1906); E. Bloch, Geist der U. (B 1918, F. &#8216;1964); E. Salin, Platon und die griechische U. (Mn 1921); H. Freyer, Das Problem der U.: Deutsche Rundschau 183 (1920) 321-345; F. Gerlich, Der Kommunismus als Lehre vom 1000j\u00e4hrigen Reich (Mn 1920); L. Mumford, The Stories of Utopias (Lo 1922); J. O. Hertzler, The History of Utopian Thought (Lo 1923); H. Girsberger, Der utopische Sozialismus des 18. 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Molnar, El utopismo, la herej\u00ed\u00ada perenne (Eudeba 13 Aires 1970); A. Neus\u00fcss, Utop\u00ed\u00ada (Barral Ba 1971).<\/p>\n<p>Karl Woschitz<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(Del griego ou no y topos lugar)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">T\u00e9rmino utilizado para designar un estado visionario o idealmente perfecto de sociedad.  El nombre fue utilizado por primera vez por Tom\u00e1s Moro en su obra titulada \u00abDe optimo reipublicae statu deque nova insula Utopia\u00bb (Lovaina, 1615), y desde entonces se ha utilizado como t\u00e9rmino gen\u00e9rico para novelas pol\u00edticas.  Una novela como \u00e9sta, a la que Moro debi\u00f3 muchas de sus ideas, es  \u00abLa Rep\u00fablica\u00bb de Plat\u00f3n.  En esta obra, Plat\u00f3n prescribe una modalidad de vida de corte comunista para los guardianes y auxiliares (no para las clases productivas) del Estado.  Las calidades superiores de la clase de guardianes y auxiliares se deb\u00edan mantener por la pr\u00e1ctica de la estirpecultura y el control estatal de la crianza de los ni\u00f1os.  En \u201cLa Rep\u00fablica\u201d los fines que se buscan son m\u00e1s pol\u00edticos que econ\u00f3micos.  Por otra parte,  Tom\u00e1s Moro no limita su atenci\u00f3n a la clase gobernante sino que incluye en su plan toda la estructura social.  La mayor parte de su narraci\u00f3n la pone en boca de un tal Raphael Hythloday, un viajero portugu\u00e9s que critica mordazmente las leyes y costumbres de los estados europeos y pinta en brillantes colores las instituciones ideales que observ\u00f3 durante su estada de cinco a\u00f1os entre los utopianos.  Hythloday sostiene que las leyes inglesas est\u00e1n mal administradas.  Se castiga por igual, con la muerte, al ladr\u00f3n y al asesino, sin la disminuci\u00f3n correspondiente por el delito de robo.  En cambio, se deber\u00edan adoptar medidas para que los hombres o se vieran impulsados a robar.  Por ejemplo, la clase de los sirvientes deber\u00eda aprender oficios de forma que no tuvieran que recurrir a convertirse en asaltantes de caminos cuando sus amos los despidieran.  Adem\u00e1s, se deber\u00eda instituir alguna disposici\u00f3n para los agricultores a fin de que no siguieran la misma profesi\u00f3n de los sirvientes cuando las tierras cultivables quedaran convertidas en pastizales para ovejas, un mal flagrante de la Inglaterra de la \u00e9poca.  Sosten\u00eda adem\u00e1s que la mayor\u00eda de los problemas de los gobiernos europeos eran el resultado de la instituci\u00f3n de la propiedad privada.  Se objeta que una naci\u00f3n no puede prosperar cuando toda la propiedad es com\u00fan porque no hay incentivo para el trabajo y los hombres se vuelven holgazanes, lo que a la vez resultar\u00eda en un incremento de la violencia y el derramamiento de sangre.  Hythloday responde a esta objeci\u00f3n presentando un recuento de las instituciones y costumbres de los utopianos.  En la isla de Utop\u00eda, al sur del Ecuador, hay cincuenta y cuatro ciudades que distan como m\u00ednimo veinticuatro millas una de otra.  El gobierno es de corte representativo.  De cada ciudad se env\u00edan a la capital, cada a\u00f1o, tres hombres sabios y experimentados para debatir los asuntos p\u00fablicos.  La poblaci\u00f3n rural vive en granjas diseminadas a todo lo largo y ancho de la isla, cada una de ellas con por lo menos cuarenta personas, adem\u00e1s de dos esclavos.  Por cada treinta granjas hay un l\u00edder, conocido como el filarca.  Diez filarcas con sus grupos de familias est\u00e1n bajo el mando de un oficial conocido como un filarca en jefe.  El pr\u00edncipe de la isla es elegido en forma vitalicia por los filarcas, de entre cuatro candidatos nombrados por el pueblo.  Puede ser depuesto si fuere sospechoso de tiran\u00eda.  Hay pocas leyes y rara vez se incumplen.  Entre los utopianos, la agricultura es una ciencia en la que todos reciben instrucci\u00f3n.  Los ni\u00f1os en las escuelas aprenden su historia y su teor\u00eda.  De cada grupo de treinta granjas se env\u00edan anualmente veinte personas a las ciudades vecinas para abrir campo para un n\u00famero igual de personas provenientes de la ciudad o del campo.  Con el tiempo, todos tienen la oportunidad de experimentar la vida de granjeros.  Adem\u00e1s de la agricultura, cada persona aprende un oficio.  Por lo general, elige el oficio de su padre, aunque, si lo desea, se le permite aprender otro distinto.  Los utopianos trabajan s\u00f3lo seis horas diarias pero esto es suficiente para que satisfagan todas las necesidades y cuenten con todas las comodidades de la vida; por esto hay muy pocos vagos y no se gasta tiempo en proveer lujos in\u00fatiles o de car\u00e1cter vicioso.  En las ciudades, los grupos de familias tienen comedores comunes, aunque el que lo desee puede comer en su propia casa.  Estos comedores son atendidos por esclavos, mientras que las mujeres de las distintas familias supervisan por turno la preparaci\u00f3n de las comidas.  Cuando los utopianos han producido los suministros suficientes para abastecerlos durante dos a\u00f1os, utilizan cualquier super\u00e1vit que tengan para comercializar con los pa\u00edses vecinos, asegurando as\u00ed las provisiones de oro, plata, hierro y otras cosas que necesitan.  No utilizan el oro y la plata como dinero, puesto que la propiedad es com\u00fan, pero lo obtienen principalmente para contratar mercenarios provenientes de los pa\u00edses vecinos.  En la m\u00fasica, la aritm\u00e9tica y la geometr\u00eda no son superados por los europeos y en la astronom\u00eda y en la meteorolog\u00eda superan en mucho a los habitantes de ese continente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay distintos tipos de religi\u00f3n, pero su culto p\u00fablico es de car\u00e1cter tan general que pueden practicarlo unidos.  Se toleran todos los credos, con excepci\u00f3n del ate\u00edsmo.  Su \u00e9tica es hedonista y muy pocos se inclinan por un estilo de vida asc\u00e9tico.  Aquellos acusados de cr\u00edmenes atroces son condenados a la esclavitud y se buscan los sentenciados a muerte en otros pa\u00edses para que sirvan como esclavos.  Los hijos de los esclavos no heredan la categor\u00eda de sus padres.  Las personas que sufren enfermedades incurables y dolorosas son alentadas por los sacerdotes y magistrados a quitarse la vida.  Sin embargo, si no desean hacerlo, nadie los obliga.  Quienes se suicidan sin el permiso de los sacerdotes y magistrados reciben un entierro deshonroso y los que se enfrentan a la muerte con alegr\u00eda son cremados como se\u00f1al de honor.  Las mujeres no pueden contraer matrimonio antes de los dieciocho a\u00f1os ni los hombres antes de los veintid\u00f3s.  Se tiene mucho cuidado de que quienes van a contraer matrimonio se conozcan mutuamente para evitar uniones desgraciadas.  El divorcio se permite por una sola causa y s\u00f3lo la parte inocente puede volver a contraer matrimonio.  Los sacerdote utopianos son extremadamente santos pero su n\u00famero es escaso.  Son elegidos por el pueblo por voto secreto.  Las mujeres no se excluyen del sacerdocio aunque s\u00f3lo se eligen unas pocas y siempre viudas o ancianas.  El sacerdocio es un rango que recibe altos honores.  El viajero termina su recuento atribuyendo la felicidad y la concordia que prevalecen en Utop\u00eda a la ausencia de la propiedad privada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A veces se pregunta si More pretender\u00eda que sus propuestas de Utop\u00eda fueran tomadas en serio.  No cabe duda de que esta no era su intenci\u00f3n.  Eran simplemente medios que le permit\u00edan llamar la atenci\u00f3n hacia algunos de los abusos de su \u00e9poca sin que el rey le exigiera cuentas de su libertad.  Aunque demuestra que entiende las debilidades del comunismo, permite que Hythloday presente s\u00f3lo sus aspectos positivos.  Desde los tiempos de Moro han surgido muchas mancomunidades ideales, similares a Utop\u00eda en al literatura.  Unas de las m\u00e1s conocidas son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La \u201cNueva Atl\u00e1ntida\u201d de Bacon (1624), en la que el autor sue\u00f1a que la felicidad de la humanidad se alcanza a trav\u00e9s del progreso de las ciencias naturales; \u201cLa Ciudad del Sol\u201d de Campanella (1637), que enfatiza la propiedad com\u00fan y la estirpecultura; \u201cOcean\u00eda\u201d de Harrington (1656); \u201cTelemaquia\u201d de F\u00e9nelon (1699); \u201cViaje a  Icaria\u201d de Cabet (1840); \u201cMirada al Pasado\u00bb de Bellamy (1889); \u201cNoticias de Ningunaparte\u201d de William Morris (1890); \u201cFreiland\u201d de Hertzka (1891); y \u201cUna Utop\u00eda Moderna\u201d (1905) y \u201cNuevos Mundos para Viejos\u201d de H. G. Wells (1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cMancomunidades Ideales, de Morley, contiene una traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de la Utop\u00eda de More as\u00ed como de \u201cLa Nueva Atl\u00e1ntida\u201d de Bacon, de \u201cLa Ciudad del Sol\u201d de Campanella, y otros estados imaginarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">FRANK O&#8217;HARA<br \/>\nTrascrito por Tomas Hancil and Joseph P. Thomas<br \/>\nTraducido por Rosario Camacho-Koppel<br \/>\nwww.catholicmedia.net\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[081] T\u00e9rmino que significa \u00aben ning\u00fan lugar\u00bb (u-topos) y que se difundi\u00f3 a partir del libro de Tom\u00e1s Moro que llev\u00f3 este t\u00e9rmino por t\u00ed\u00adtulo. En la Utop\u00ed\u00ada, Moro describi\u00f3 un lugar o pa\u00ed\u00ads ideal, en donde todo est\u00e1 regulado en aras de la paz y en donde semejante rep\u00fablica imaginaria se convierte en mito, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/utopia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUTOPIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14307","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14307","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14307"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14307\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}