{"id":14309,"date":"2016-02-05T09:27:17","date_gmt":"2016-02-05T14:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-respeto-a-la\/"},"modified":"2016-02-05T09:27:17","modified_gmt":"2016-02-05T14:27:17","slug":"vida-respeto-a-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-respeto-a-la\/","title":{"rendered":"VIDA.  RESPETO A LA"},"content":{"rendered":"<p>[350]<\/p>\n<p>     Una ley natural, que Dios ha grabado en el fondo del coraz\u00f3n humano, es amar la vida y procurar primero su defensa y luego su desarrollo. Y desde que el hombre es hombre sobre la tierra, y desde que individualmente comienza a serlo de manera consciente y responsable, el amor a la vida se convierte en un motor de sus acciones, de sus preferencias y tambi\u00e9n en el soporte de sus mecanismos de defensa.<\/p>\n<p>    Mas la vida humana no es la mera supervivencia vegetativa y animal. Reclama un planteamiento moral, social y espiritual, adem\u00e1s del biol\u00f3gico. Sin esa perspectiva superior, no es posible hablar de vida en plenitud. Por ello, cuando se dice que el quinto mandamiento es \u00abno matar\u00bb, s\u00f3lo se dice una \u00ed\u00adnfima parte de lo que reclama la ley natural de la vida. Quedan otros aspectos mucho m\u00e1s exigentes: desarrollar la vida en calidad, proteger la vida superior, liberar los caminos de la vida social y espiritual.<\/p>\n<p>    A veces se pueden difundir ideas incorrectas sobre la vida, nacidas de actitudes materialistas y pesimistas, o de utop\u00ed\u00adas irrealizables. Se puede identificar la vida con el gozar y la muerte con el sufrir. Se puede reducir la vida al propia vegetar y volatilizar el vivir el querer y el pensar del ser espiritual.<\/p>\n<p>    El cristiano tiene que definir bien lo que es la vida humana, para entender y cumplir bien lo que es la ley divina del \u00abno matar\u00bb, o lo que es la voluntad del cielo del \u00abbien vivir\u00bb.<\/p>\n<p>    Entonces se podr\u00e1 entender el \u00abquinto mandamiento de la Ley\u00bb como algo superior al simple sobrevivir biol\u00f3gico. Y se podr\u00e1 entender que el don de la vida permanece \u00abs\u00f3lo un tiempo\u00bb diferente en cada ser inteligente y es otorgado por Dios para conquistar la vida posterior que nunca acaba.<\/p>\n<p>     1.1. Valor de la vida<br \/>\n    El Dec\u00e1logo mosaico recoge el deber de respetar la vida propia y ajena: \u00abNo matar\u00e1s.\u00bb (Ex. 20.13). Ese breve mensaje implica deberes directos y responsabilidades indirectas, aspectos negativos y compromisos positivos.<\/p>\n<p>    La vida humana es sagrada porque desde su inicio es fruto de la acci\u00f3n creadora de Dios y permanece siempre en una especial relaci\u00f3n con el Creador, su primera causa y su \u00fanico fin. S\u00f3lo Dios es Se\u00f1or de la vida, s\u00f3lo El puede darla y puede quitarla.<\/p>\n<p>    El primer crimen del que se habla en la Escritura recoge el sentido y el valor de la vida: \u00abLa sangre de tu hermano clama venganza&#8230;\u00bb (Gen. 4.11)<\/p>\n<p>    Pero, cuando lleg\u00f3 con Cristo la plenitud de la Revelaci\u00f3n, se valor\u00f3 el mensaje de la vida con m\u00e1s exigencia que el no matar. El mensaje evang\u00e9lico reclama algo m\u00e1s positivo: el amar al pr\u00f3jimo.  El mismo Jes\u00fas dijo: \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo decir que se dijo a los antepasados: \u00abNo matar\u00e1s\u00bb; y aquel que mate ser\u00e1 reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, ser\u00e1 reo ante el tribunal\u00bb. (Mt. 5. 21-22)<\/p>\n<p>     El mensaje cristiano recuerda que la vida es un don de Dios, que debe respetarse, que debe ponerse al servicio de los dem\u00e1s como ideal superior.  La vida dura un tiempo durante el que hay que sacar provecho a los dones recibidos, pues llegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que se pida cuenta de c\u00f3mo se ha administrado el caudal de los talentos disponibles. Entonces se dar\u00e1 a cada uno su merecido. (Lc. 19. 11-27)<\/p>\n<p>     Si la Iglesia no hablara constantemente de la vida y del deber de aprovecharla al m\u00e1ximo para el Reino de Dios, no transmitir\u00ed\u00ada con fidelidad el mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     A veces se piensa o escribe que el mensaje cristiano resalta el recuerdo de la muerte y el deber del cristiano es prepararse para la muerte y para la otra vida, para la eternidad.  Sin embargo no es as\u00ed\u00ad. La ley de Dios habla de la vida, no de la muerte, y centra su referencia en el vivir bien en este mundo y, s\u00f3lo en consecuencia, ganar vida nueva en el otro. El mensaje cristiano es mensaje de Resurrecci\u00f3n m\u00e1s que de Calvario y muerte.<\/p>\n<p>    1.2. Proyecci\u00f3n de la vida<\/p>\n<p>     Por su propia naturaleza, la vida es fecunda. Tiende a comunicarse y no s\u00f3lo a conservarse y defenderse. La vida de Cristo es el modelo de la que deben llevar todos sus seguidores. Es ideal de entrega y de servicio, de respeto y de solidaridad, de justicia y sobre todo de caridad. Es el modelo de la vida del cristiano: de caridad, de justicia y de lucha por la verdad. Dar la vida por los dem\u00e1s, como hizo Jes\u00fas, es la mejor manera de dar sentido a la propia vida terrena y de terminar el camino, el destierro, por este mundo.<\/p>\n<p>     En lenguaje cristiano, hay que entender lo que es vivir con los dem\u00e1s y para los dem\u00e1s y lo que significa el mensaje de Jes\u00fas como modelo: \u00abHe venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (Jn. 10.10)<\/p>\n<p>     Es el ideal que reclamaba San Pablo en su Ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas. \u00abAhora, que he roto ya con la ley, no soy yo quien vive, sino Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad. Mi vida en este mundo consiste en creer en el Hijo de Dios, que me am\u00f3 y entreg\u00f3 su vida por m\u00ed\u00ad\u00bb. (Gal. 2. 19-20).<\/p>\n<p>     2. Deber de amar la vida<\/p>\n<p>     Dios es autor de la vida. Nos la da a cada uno, sin que podamos tener conocimiento de cu\u00e1nto va a durar. Con ella le servimos en este mundo y nos preparamos para gozar de su compa\u00f1\u00ed\u00ada en el cielo.<\/p>\n<p>     Aunque el texto del Dec\u00e1logo formula de forma negativa el deber de respetar la vida, la identidad del mandato divino es positiva: hay que amar y proteger la vida. Amar la propia y la ajena es un deber sagrado del ser inteligente, capaz de apreciar profundamente lo que supone este don de Dios.<\/p>\n<p>    De este amor se desprende la necesidad que tenemos de cuidar nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestro equilibrio de seres vivos. El deber de evitar los peligros para nuestra vida es consecuencia de ser un don que se nos da.<\/p>\n<p>     2.1. La vida superior<\/p>\n<p>     Pero no basta valorar la vida en sus aspectos f\u00ed\u00adsicos y corporales. El ser humano cuenta con riquezas vitalidad superior a la del animal. Es obligado apreciar la vida sobre todo en sus rasgos intelectuales, morales, afectivos, sociales, espirituales y sobrenaturales.<\/p>\n<p>    Somos libres para ordenar nuestra existencia en muchos de sus objetivos y en gran parte de nuestras elecciones que cada d\u00ed\u00ada hemos de renovar.<\/p>\n<p>     Debemos hacerlo pensando siempre que nuestro tiempo es limitado y que Dios sabe lo que hacemos. Por eso los cristianos no nos limitamos a vivir, sino que queremos vivir bien. Esto implica ajustar nuestros modos de proceder en conformidad con nuestro modelo que es Jes\u00fas. Su voz resuena siempre en nuestros o\u00ed\u00addos en cuanto nos la pauta y nos se\u00f1ala el camino: \u00abVenid a mi todos los que est\u00e1is cansados y agobiados y yo os dar\u00e9 descanso. Poned mi yugo sobre vosotros y aprended de m\u00ed\u00ad que soy manso y humilde coraz\u00f3n\u00bb. (Mt 11. 29)<\/p>\n<p>     2.2. Razones cristianas<\/p>\n<p>     De las 319 veces en que se pronuncia la palabra vida (319 como \u00abzoe\u00bb y 15 como \u00abbios\u00bb, en griego) en el Nuevo Testamento, la mitad aproximadamente aluden a una visi\u00f3n suprabiol\u00f3gica del vivir. La vida para el cristiano no es la biol\u00f3gica, sino la capacidad intelectual y la libre disponibilidad pare elegir, para entender, amar, vivir y para cultivar las riquezas espirituales de las personas y de los grupos humanos.<\/p>\n<p>    Para entender esta verdadera dimensi\u00f3n de la vida el cristiano abre sus ojos a los valores espirituales. Habla de la vida eterna. Y se fija en la figura de Jes\u00fas como el modelo y la fuente de esa vida superior. La verdadera vida en el sentido cristiano es ante todo vida de fe: \u00abTodo el que ve al Hijo y cree en El tiene vida eterna\u00bb (Jn. 40.2)<\/p>\n<p>     Es tambi\u00e9n vida de esp\u00ed\u00adritu y esperanza, rechazando el pesimismo y la frustraci\u00f3n desesperanzada: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu es el \u00fanico que da la vida. La carne no sirve para esto.\u00bb (Jn. 6. 63)<\/p>\n<p>     Y sobre todo es vida de amor a los hermanos hasta consagrarles la propia existencia: \u00abUn solo mandamiento os doy y es que os am\u00e9is unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn. 13. 34)<\/p>\n<p>     La vida del cristiano en este mundo es anuncio de la que llevaremos en el otro. Es Jes\u00fas el que nos se\u00f1al\u00f3 su significado y su identidad cuando dijo en su oraci\u00f3n de despedida: \u00abLa vida eterna consiste en conocerte a Ti, s\u00f3lo Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado\u00bb (Juan 17.2 )<\/p>\n<p>      3. Quinto mandamiento<br \/>\n    Si la vida es un don divino, debe ser estimada grandemente. Toda vida humana, incluso la de quien no ha nacido todav\u00ed\u00ada o ha nacido deficiente o enfermo, es un regalo de Dios. Merece justa valoraci\u00f3n, respeto y agradecimiento. Negar lo contrario, es salirse del marco referencial que es el plan de la Providencia.<\/p>\n<p>    Otra cosa es que no se entienda por la raz\u00f3n, como cuando nace un ser deficiente. Pero el cristiano no puede contentarse con mirar, en los casos de dif\u00ed\u00adcil comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n, con los ojos de la carne, sino que debe emplear los otros ojos que Dios le da, o le puede dar si los pide, que son los ojos de la fe.<\/p>\n<p>    La ley divina grabada en el hombre por v\u00ed\u00ada de naturaleza y reforzada con la revelaci\u00f3n por v\u00ed\u00ada de gracia, reclama profundo respeto a la vida propia y a la vida ajena, a la vida biol\u00f3gica o los dem\u00e1s aspectos de la vida superior.<\/p>\n<p>    Pero es evidente que el punto de partida est\u00e1 en el respeto y en la protecci\u00f3n de la vida natural: de la que cada uno ha recibido de Dios como regalo y de la que el pr\u00f3jimo posee tambi\u00e9n procedente de la misma fuente divina.<\/p>\n<p>    El amor a la vida es particularmente digno de ser ensalzado en aquellos tiempos o lugares en los que abundan los actos de violencia, en donde predomina el ego\u00ed\u00adsmo o los resentimientos y en los que existen circunstancias que impulsan a no apreciar a los hombres seg\u00fan los criterios del Evangelio.<\/p>\n<p>     3.1. Deber negativo:<\/p>\n<p>     La ley divina se concreta en el mandato de \u00abNo matar\u00bb. Dios ha exigido como primera actitud del ser humano el evitar todo lo que puede destruir la vida. Matar en sentido estricto es eliminar la vida en s\u00ed\u00ad o en otros. Pero en sentido amplio, es disminuir la naturalidad o las circunstancias propicias para que la vida se desarrolle seg\u00fan los cauces de la naturaleza.<\/p>\n<p>     Quien mata, en sentido amplio o en sentido extensivo, y quien coopera voluntariamente en el matar, cometen un atentado a la dignidad humana que clama venganza al cielo.<\/p>\n<p>    Exponer a alguien sin raz\u00f3n grave a un riesgo mortal o dejarle que muera, pudiendo evitarlo, es radicalmente perverso. Negar la asistencia a una persona en peligro de muerte es inmoral. No se puede justificar ninguna muerte. Y ninguna raz\u00f3n es v\u00e1lida, cuando de la muerte se trata.<\/p>\n<p>     En consecuencia son malos todos los modos de matar: homicidio, violencia, eutanasia positiva, guerra, terrorismo, ensayos mortales, etc. Es malo cualquier atentado a la vida propia: suicidio, toxicoman\u00ed\u00adas, riesgo innecesario, abandono de la salud, etc., Todos ellos son actos o actitudes gravemente opuestos al plan de Dios sobre la vida.<\/p>\n<p>    Los problemas morales sobre la vida que puede plantearse a la moral cristiana, hay que resolverlo siempre a la luz de estos postulados.<\/p>\n<p>    Los transplantes de \u00f3rganos o la eutanasia pasiva, la manipulaci\u00f3n corporal o la del cerebro, los deportes de riesgo o las profesiones de alta peligrosidad, tienen que valorarse a la luz de los principios cristianos del amor al pr\u00f3jimo y del derecho de todo hombre a vivir. El Concilio Vaticano II dijo: \u00abNadie debe despreciar la vida corporal, sino que por el contrario debe tener por bueno y honrar su propio cuerpo, como criatura de Dios que ha de resucitar el \u00faltimo d\u00ed\u00ada.\u00bb (Gaudium et Spes. 14)<\/p>\n<p>    3.2 Deber positivo<br \/>\n    Pero el mandato divino m\u00e1s radicalmente implica proteger y fomentar la vida. Fomentar la vida es dotarla de la mejor calidad posible. Es realizar acciones conducentes a mejorar la salud, la seguridad y la satisfacci\u00f3n de estar vivos n medio del mundo.<\/p>\n<p>     Todos tienen obligaci\u00f3n de crear las condiciones personales y sociales m\u00e1s convenientes para que se desarrolle la vida en conformidad con las posibilidades de todo tipo que ofrece la naturaleza. El Quinto Mandamiento de la Ley de Dios reclama por lo tanto respetar las condiciones f\u00ed\u00adsicas, ps\u00ed\u00adquicas y sociales para que la vida humana se desenvuelva con la mejor calidad o nivel que sea posible.<\/p>\n<p>     La vida propia merece especial atenci\u00f3n en cuanto es un bien que se nos entrega. Uno puede renunciar a mejores condiciones o una perfecci\u00f3n asequible, pues se es libre en cierto sentido para no querer ni m\u00e1s dinero, ni m\u00e1s placer, ni m\u00e1s seguridad.<\/p>\n<p>    Pero la vida del pr\u00f3jimo es m\u00e1s exigente. Es preciso ayudar a los dem\u00e1s como un deber primordial. El concepto de pr\u00f3jimo, o de hermano, es decisivo en la moral cristiana de la vida.<\/p>\n<p>    Los primeros pr\u00f3jimos que reclaman el cuidado de su vida son los padres, los hermanos y dem\u00e1s familiares. La ley de Dios es muy clara en este terreno de los padres y de los hijos. Son ellos los m\u00e1s \u00abpr\u00f3ximos\u00bb en la vida. Son los que m\u00e1s reclaman amor, respeto y comprensi\u00f3n y los que m\u00e1s requieren ayuda para que su vida resulte mejor.<\/p>\n<p>      3.3. Situaciones especiales<\/p>\n<p>     Es conveniente recordar que, en la moral cristiana sobre la vida, se pueden presentar en ocasiones situaciones dif\u00ed\u00adciles de juzgar \u00e9ticamente, al entrar en colisi\u00f3n derechos encontrados o al surgir razones a favor y en contra de determinadas elecciones. Los planteamientos deben resolverse con claridad de principios y con actitudes honestas.<\/p>\n<p>     3.3.1. Leg\u00ed\u00adtima defensa<\/p>\n<p>     Tal es el caso de la muerte producida por leg\u00ed\u00adtima defensa. Se puede matar a otro, no en cuanto acto directo de producir una muerte, sino en cuanto acto reflejo de defender lo m\u00e1s sagrado que uno posee, que es la propia vida. Matar por leg\u00ed\u00adtima defensa implica que la persona lo hace como acto material, no como formal privaci\u00f3n de la vida ajena: sin odio, por necesidad, como \u00ab\u00fanica alternativa\u00bb.<\/p>\n<p>     Si la defensa no es de s\u00ed\u00ad mismo, sino de otra persona que no tiene otra salvaci\u00f3n que la muerte del agresor, por ejemplo de un asesino, la moral reclama el derecho y en ocasiones el deber de matar. Tal es el caso del defensor del orden p\u00fablico o del salvador de un d\u00e9bil en manos de un criminal que s\u00f3lo matando puede salvar, del solado que en la batalla no puede evitar la muerte del enemigo o del m\u00e9dico que provoca una muerte para salvar a alguien que tambi\u00e9n tiene derecho a la vida.<\/p>\n<p>    3.3.2 Pena de muerte<br \/>\n    La pena de muerte, cuando no puede ser sustituida por otra pena, y se trata de persona que va a causar con seguridad cierta la muerte a otros, es s\u00f3lo leg\u00ed\u00adtima defensa. Es dudoso que sea moral como sistema represivo o como punitivo.<\/p>\n<p>    La pena de muerte legal es la que se impone en virtud de leyes establecidas. Si el poder p\u00fablico tiene derecho legal a aplicar la privaci\u00f3n de la vida ante delitos o cr\u00ed\u00admenes de especial gravedad es cuesti\u00f3n que se dio por supuesta en tiempos pasados. Pero la reflexi\u00f3n moral de los tiempos recientes lleva a poner en duda tal derecho, si hay posibilidad de imponer otras penas punitivas que impliquen protecci\u00f3n social sin matar a un ser humano.<\/p>\n<p>    3.3.4. Vida disminuida.<\/p>\n<p>    La prisi\u00f3n penosa o prolongada puede tambi\u00e9n tener un valor medicinal o simplemente punitivo, pero significa una disminuci\u00f3n vital. No dejan de plantear problemas \u00e9ticos los modos penitenciarios sobre todo si son posibles otras formas eficaces de expiaci\u00f3n de delitos o son asequibles otros sistemas sociales de represi\u00f3n de cr\u00ed\u00admenes o de infracciones legales.<\/p>\n<p>    La justicia reclama muchas veces penas proporcionales a los delitos cometidos y a los perjuicios causados. Pero la caridad y la epiqueya (interpretaci\u00f3n benigna de la ley) exigen tener en cuenta la dignidad humana del delincuente y las causas que motivaron el delito.<\/p>\n<p>    3.3.3  Vida animal<br \/>\n    Ni que decir tiene que el hablar de la vida en sentido moral s\u00f3lo afecta a la naturaleza humana. El animal, al no ser persona, no es sujeto de derechos. Su vida est\u00e1 al servicio del hombre y en ninguna forma se pueden plantear cuestiones \u00e9ticas a su respecto, aunque s\u00ed\u00ad se haga con referencia a los hombres que entren en juego con respecto a su vida.<\/p>\n<p>    La vida animal est\u00e1 al servicio del hombre, pues tiene derechos sobre ella: para alimentarse, para trabajar, para hacer experimentos beneficiosos. Pero ello no quiere decir que el hombre sea due\u00f1o ciego de esa vida y no deba tener consideraci\u00f3n con el sufrimiento animal o con sus tendencias a la supervivencia. Hacer sufrir al animal por placer o por curiosidad es un atentado a la propia dignidad del s\u00e1dico que procura el sufrimiento. Es una lesi\u00f3n moral contra s\u00ed\u00ad propio, no contra el animal mismo.<\/p>\n<p>    4. Pecados contra la vida<br \/>\n    Si la vida es un don sagrado dado por Dios, el deber del respeto implica exigencias ineludibles y firmes. No cumplirlas es pecado indiscutiblemente.<\/p>\n<p>     4.1. Homicidio<\/p>\n<p>     Cualquier atentado directo contra la vida ajena rompe gravemente el plan de Dios. El homicidio es la destrucci\u00f3n de la vida de otro ser de forma directa o indirecta. Como acto contrario a la naturaleza, es delito grave. Quitar la vida a otro es suplantar a Dios en lo que s\u00f3lo El puede hacer en el plan espont\u00e1neo de la naturaleza, vegetal, animal y humana, en la que todos los seres vivos tienen su momento de nacer y su momento de vivir y su momento de morir.<\/p>\n<p>    Es la mayor ofensa contra el pr\u00f3jimo, pues es privarle del don m\u00e1s radical que como ser humano tiene. Es siempre un desorden grave que jam\u00e1s puede admitir ninguna excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.1.2. Eutanasia<br \/>\n    A veces el homicidio reviste formas enga\u00f1osas, como pasa en la eutanasia, que es quitar la vida por falsa compasi\u00f3n a quien, por enfermedad o ancianidad, no quiere seguir en este mundo.<\/p>\n<p>    La eutanasia directa y voluntaria consiste en matar personas impedidas, enfermas o moribundas. Es un homicidio por la misma raz\u00f3n indicada: nadie puede quitar la vida de otro ser humano, ni siquiera por compasi\u00f3n o consentimiento o ruego del que quiere morir.<\/p>\n<p>    La eutanasia pasiva o indirecta es interrumpir el sostenimiento artificial de la vida y dejar a la naturaleza que haga su tarea espont\u00e1nea de terminar con la existencia de un ser. Dejar morir es cosa muy diferente de matar. Cuando no hay esperanza de remediar o curar una enfermedad mortal, cuando se alivia el dolor sin intenci\u00f3n directa de matar, cuando se respeta una decisi\u00f3n libre de no continuar con un tratamiento m\u00e9dico agotador y sobreviene por si misma la muerte, la situaci\u00f3n moral de cuantos intervienen es muy diferente que la acci\u00f3n positiva de eliminar una vida.<\/p>\n<p>    El derecho a la muerte digna es algo indiscutible, como lo es el derecho a una vida plena. Respetar la opci\u00f3n de quien no quiere tratamientos m\u00e9dicos onerosos (gravosos), peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser leg\u00ed\u00adtima.<\/p>\n<p>    Usar analg\u00e9sicos o somn\u00ed\u00adferos para aliviar sufrimientos graves de un moribundo es aceptable aunque haya riesgo de abreviar sus d\u00ed\u00adas, si no se busca con ello la muerte.<\/p>\n<p>    4.1.3. Aborto<br \/>\n    Tambi\u00e9n es una ofensa grave contra la vida el aborto, o interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo, aunque a veces est\u00e9 tolerado o legalmente indicado en muchos pa\u00ed\u00adses. No deja de ir contra el plan de Dios la muerte injusta de un ser indefenso y todav\u00ed\u00ada no formado del todo, pero destinado por Dios a convertirse en hombre perfecto y en hijo suyo con vocaci\u00f3n de salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>    La vida humana comienza en la concepci\u00f3n y no cuando el feto llega a sus \u00faltimos estadios de formaci\u00f3n. Desde la concepci\u00f3n todos son personas antropol\u00f3gicas, aunque no lo sean jur\u00ed\u00addicas en muchas legislaciones que se consideran avanzadas y no lo son. Desde el comienzo de la vida es un deber natural su protecci\u00f3n y promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Provocar o consentir es aborto es matar un ser vivo humano en ciernes. La cooperaci\u00f3n formal a un aborto es una falta grave. La Iglesia castiga con penas graves de excomuni\u00f3n a quien procede esa manera (C.D.C. cc 1398 y 1041. &#038;4)<\/p>\n<p>    La condenaci\u00f3n del aborto ha sido la ense\u00f1anza invariable de la Iglesia desde el primer siglo: \u00abNo matar\u00e1s el embri\u00f3n mediante el aborto, no dar\u00e1s muerte al reci\u00e9n nacido\u00bb (Didaj\u00e9 2. 2)  Y la raz\u00f3n est\u00e1 en el respeto que los cristianos siempre han tenido de la vida humana. El que no ha nacido tiene un derecho no subordinado ni a los padres ni a la sociedad ni a la autoridad civil. Deber por tanto ser protegido y no condenado al exterminio.<\/p>\n<p>     El Estado tiene obligaci\u00f3n de poner su poder al servicio de los derechos de todos, particularmente los mas d\u00e9biles e indefensos. Cuando esto falta se quebrantan los fundamentos del derecho.<\/p>\n<p>    Por eso entra en la esfera del homicidio, adem\u00e1s de aborto en el \u00fatero materno, cualquier pr\u00e1ctica cient\u00ed\u00adfica de producir embriones extrauterinos y eliminarlos a capricho del investigador antes de su implantaci\u00f3n uterina: o explorar los embriones implantados y eliminar los que se presuponen no sanos del todo o conformes en sexo, estado o caracter\u00ed\u00adsticas a los previamente predise\u00f1ados o no puedes ser explotados como \u00abmaterial biol\u00f3gico\u00bb. Estas pr\u00e1cticas son criminales aunque sean aprobadas por la ley civil.<\/p>\n<p>    4.1.4. Suicidio<\/p>\n<p>     Si la vida recibida es un don de Dios para ser usada conforma a sus planes, nadie tiene derecho a quitarse la vida por cualquier motivo que sea o en cualquier circunstancia que acontezca.<\/p>\n<p>     El suicida es el que se quita a su mismo la vida por falta de decisi\u00f3n para afrontar las dificultades o por otros motivos. El suicidio nunca est\u00e1 permitido.<\/p>\n<p>     Es un acto de cobard\u00ed\u00ada y una acci\u00f3n pecaminosa. Con todo hay que ser prudente a la hora de emitir juicios sobre los suicidas, pues siendo el deseo de conservar la vida tan radical a la naturaleza humana, hay que sospechar desequilibrios de diverso tipo, incluidos los psicop\u00e1ticos y psiconeur\u00f3ticos, cuando tales hechos acontecen.<\/p>\n<p>     Si en otros tiempos se penaba con signos de rechazo a tales protagonistas, como la privaci\u00f3n de sufragios eclesi\u00e1sticos, en los tiempos actuales es usual la comprensi\u00f3n y el respeto silencioso ante quien cometido tal acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.1.5. Guerra y terrorismo<br \/>\n    La promoci\u00f3n de la violencia y de las acciones que producen muertes o mutilaciones abundantes, como son la guerra o el terrorismo, constituyen tambi\u00e9n atentados con el respeto debido a la vida humana.<\/p>\n<p>    La guerra ha sido frecuente en la historia humana y el terrorismo, en sus diversas formas, constituye una lacra de los tiempos recientes.<\/p>\n<p>    En cualquier caso y en cualquier motivo implica un desorden \u00e9tico. Si una guerra defensiva en circunstancias muy graves, pudiera ser moralmente justificable, la acci\u00f3n violenta que implique muertes ajenas como preciso de conquistas territoriales o de sostenimientos de hegemon\u00ed\u00adas comerciales o coloniales es radicalmente mala.<\/p>\n<p>     4.2 Indirectos<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s de destrucci\u00f3n de vidas, existen otras ofensas contra los derechos vitales de las personas que se oponen gravemente al plan de Dios.<\/p>\n<p>    Podemos recordar algunos ejemplos de inmoralidad:<\/p>\n<p>   &#8211; exponerse a peligros y riesgos in\u00fatiles e injustificados;<\/p>\n<p>   &#8211; descuidar la salud propia o ajena por incurias o por menosprecio vital;<\/p>\n<p>   &#8211; usar productos nocivos como alcohol o t\u00f3xicos que perjudican el cuerpo y el esp\u00ed\u00adritu;<\/p>\n<p>   &#8211; jugar con la integridad corporal propia o ajena y no evitar los riesgos de mutilaci\u00f3n o de contaminaciones.<\/p>\n<p>    Toda acci\u00f3n que implica infravaloraci\u00f3n de la vida deber ser rechazada como desorden moras que se oponen a la voluntad de Dios Creador. Algunos de estos hechos pueden resultar objeto de especial consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.2.1. Mutilaciones y lesiones.<\/p>\n<p>    Si son graves sus resultados o sus efectos perjudican la integridad corporal de los que las sufren son inmorales.<\/p>\n<p>    Cuando se hiere a otro con castigos ps\u00ed\u00adquicos, f\u00ed\u00adsicos o morales, con torturas y mutilaciones de miembros o de funciones, con cualquier manera en que se muestre la falta de respeto y de amor a la vida ajena, incluso aunque est\u00e9 aprobado o tolerado por una legislaci\u00f3n, se viola el derecho a la vida digna de todo ser humano.<\/p>\n<p>     Todo tipo de mutilaci\u00f3n por motivos comerciales (venta de \u00f3rganos) o esterilizaci\u00f3n no terap\u00e9uticas afectan a la integridad del cuerpo y, salvo un bien superior (salvar una vida o curar una enfermedad) son inaceptables<br \/>\n    4.2.2. La tortura<br \/>\n    Es el uso de violencia f\u00ed\u00adsica o moral merece especial consideraci\u00f3n. Se puede usar para arrancar confesiones, para vengar conductas, por odio, para intimidar. En cuanto lesi\u00f3n a la vida, es contraria a la dignidad humana.<\/p>\n<p>    4.2.3. Amenaza.<\/p>\n<p>    Al orden de la tortura pertenece la amenaza y la coacci\u00f3n, que es la grave postura de quien promete dolor o pesar, extorsiona o chantajea, es opuesto a la vida normal y por lo tanto es herida moral que perjudica gravemente a quien la sufre. Cualquier situaci\u00f3n de esta naturaleza implica maldad o negaci\u00f3n de la dignidad del amenazado.<\/p>\n<p>    4.3. Pecados interiores<\/p>\n<p>    Pertenecen al orden de pecados que perjudican la calidad de vida cuantos des\u00f3rdenes interiores impiden una sana y arm\u00f3nica existencia.<\/p>\n<p>      4.3.1. Los odios<\/p>\n<p>      Especial recuerdo puede merece el odio contra el pr\u00f3jimo, que se opone al mandamiento del amor que Jes\u00fas nos dio. Pero que adem\u00e1s genera una serie de acciones que impiden al que odia vivir en paz y al que es odiado convivir con seguridad.<\/p>\n<p>      El odio es una situaci\u00f3n grave que comienza por la antipat\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica y se convierte en el deseo de males incluso mortales.<\/p>\n<p>      En la medida en que el odio es consciente, implica tal oposici\u00f3n al precepto del amor fraterno consustancial con el cristianismo que pr\u00e1cticamente atrofia toda vida espiritual cristiana y toda identidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>   4.3.2. El esc\u00e1ndalo<\/p>\n<p>     Es la acci\u00f3n o la actitud que induce a otros a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador. Puede ser por acci\u00f3n u omisi\u00f3n. Puede manifestarse de manera consciente o de forma inadvertida. En todo caso es una perturbaci\u00f3n de la vida sobre todo del que lo recibe.<\/p>\n<p>     Adquiere una gravedad particular cuando lo produce persona que por su dignidad o autoridad la influencia resulta m\u00e1s nefasta, o afecta a persona que por su debilidad o inmadurez queda m\u00e1s perjudicado y de forma m\u00e1s permanente.<\/p>\n<p>     Jes\u00fas amenaz\u00f3: \u00abA quien escandalice a uno de estos peque\u00f1os que creen en m\u00ed\u00ad, mas le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar.\u00bb (Mt 18. 6)  4.4. Las toxicoman\u00ed\u00adas<br \/>\n    Especial llamada de atenci\u00f3n supone hoy en el mundo de los educadores la abundancia de t\u00f3xicos con que se tienta a la salud, al equilibrio y a la convivencia de los j\u00f3venes. La vida personal y colectiva pueden verse perjudicadas por la facilidad y abundancia con que irrumpen en los entornos juveniles los productos t\u00f3xicos que a veces destruyen a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>    El uso de sustancias t\u00f3xicas es un atentado contra el mandamiento divino de la vida. Ya sean consumidas por uno, ya se contribuya a que los dem\u00e1s las usen, suponen un atentado moral del que es preciso tener ideas claras.<\/p>\n<p>    Todo joven precisa informaci\u00f3n suficiente en este terreno y tambi\u00e9n prevenci\u00f3n contra las insinuaciones que recibir\u00e1 para experiencias nefastas en este campo. Le resulta imprescindible una buena educaci\u00f3n antit\u00f3xica, sobre todo sabiendo que son inmensos los intereses econ\u00f3micos y de otro tipo que subyacen en la distribuci\u00f3n y consumo de estos productos.<\/p>\n<p>    Hay diversidad de t\u00f3xicos (toxos, venenos) perjudiciales. Unos, como el tabaquismo o el alcoholismo en cantidades moderadas, se consideran toleradas socialmente y pueden pasar desapercibidas en sus efectos nocivos. Otros, como el consumo de estupefacientes y alucin\u00f3genos naturales (extra\u00ed\u00addos de productos vegetales primarios: coca, opio, hachich) o producidos qu\u00ed\u00admicamente (de dise\u00f1o), son socialmente rechazados y perseguidos.<\/p>\n<p>    En todo caso, el principio para todos ellos es el mismo. Su consumo o distribuci\u00f3n son inmorales en la medida en que perjudican la salud de los afectados.<\/p>\n<p>    Unos y otros constituyen hoy un grave problema en amplios sectores del mundo. Destruyen multitud de vidas, no s\u00f3lo biol\u00f3gicamente, sino en todos los dem\u00e1s \u00f3rdenes. Amenazan la salud corporal, y sobre todo ps\u00ed\u00adquica, en grandes sectores de poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; El alcohol constituye una sustancia b\u00e1sica en determinadas bebidas. Cuando el organismo ingiere dosis superiores a las toleradas para su natural eliminaci\u00f3n, produce torpeza de reflejos corporales, pero sobre todo atrofia la capacidad mental, disminuye o anula la libertad de opci\u00f3n, crea multitud de tendencias desordenadas que van desde la indolencia a la agresividad.<\/p>\n<p>   &#8211; El tabaco produce dependencia nefasta aunque sea frecuente. Implica riesgo elevado de infecciones y de afecciones respiratorias. Perjudica a quien lo usa, pero tambi\u00e9n a quien lo soporta (fumadores pasivos), disminuye la libertad de opciones.<\/p>\n<p>   &#8211; El gran abanico de sustancias t\u00f3xicas, llamadas popularmente drogas, tienen de com\u00fan el promover productos directamente nocivos para la salud. Son venenos que producen los m\u00e1s variados efectos: alucinaciones, inhibiciones, marginaciones, sobre todo dependencia tales que impiden las opciones libres y por lo tanto la responsabilidad moral.<\/p>\n<p>    Teniendo en cuenta de que son muchos, naturales o artificiales, nuevos o tradicionales, su clasificaci\u00f3n resulta muy diversa. Pero es conveniente recomendar una informaci\u00f3n y formaci\u00f3n especifica para evitar que la inexperiencia o la ignorancia se conviertan en el principal motivo de drogadicci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Catequesis de la vida<\/p>\n<p>    El quinto mandamiento requiere siempre una adecuada educaci\u00f3n \u00e9tica, ya que se trata de un campo moral amplio, diversificado en cuestiones m\u00faltiples y con frecuencia disimulado y planteado por rasgos hist\u00f3ricos falseados: valor, honor, patriotismo, libertad, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; El principio fundamental de partida debe ser siempre el valor objetivo de la vida y la supremac\u00ed\u00ada de Dios, Autor de la vida, que es el \u00fanico que es due\u00f1o de ella.<\/p>\n<p>      Para ser consecuente con el sagrado deber de respetar la vida, no basta evitar actos contrarios a ella. Con frecuencia el cristiano debe preguntarse qu\u00e9 puede y debe hacer de positivo para hacerla m\u00e1s digna y feliz, primero para s\u00ed\u00ad y luego para todos los que le rodean.<\/p>\n<p>      Porque cada vez los hombres se van haciendo sensibles a la calidad de vida, y no quieren limitarse a hablar de la duraci\u00f3n de ella, tal como estamos acostumbrados a valorar.<\/p>\n<p>     Y necesita tener la certeza en que su vida tiene sentido y de que Dios est\u00e1 cerca de \u00e9l. Valores evang\u00e9licos como la austeridad, el esp\u00ed\u00adritu de lucha, la sinceridad, la alegr\u00ed\u00ada en el Se\u00f1or, etc. definen lo que realmente es vivir.<\/p>\n<p>   &#8211; La educaci\u00f3n vital tiene que ser muy experiencial y cr\u00ed\u00adtica, a partir de los abundantes hechos sociales, presentes e hist\u00f3ricos, que la perjudican. Con todo hay que evitar caer en la casu\u00ed\u00adstica, pues los hechos s\u00f3lo se pueden juzgar bien a la luz de principios sanos.<\/p>\n<p>   &#8211; La dimensi\u00f3n positiva, la defensa de la vida, es m\u00e1s persuasiva a la larga que la condena de la muerte o dimensi\u00f3n negativa. Es frecuente enfrentarse con axiomas sociales que parecen razonables en principio (la mujer es due\u00f1a de su cuerpo, las drogas liberan, los h\u00e9roes mueren de pie), pero que s\u00f3lo encierran sofismas inaceptables si se analizan detenidamente.<\/p>\n<p>   &#8211; No cabe duda de que el cultivo del cuerpo, incluso sanitario, no es el \u00faltimo criterio que debe tenerse en los diversos planteamientos de la \u00e9tica o de la bio\u00e9tica, o rama moral que analiza reflexivamente estas cuestiones. Pero es necesario partir de la necesidad, sobre todo juvenil, de sacar el m\u00e1ximo provecho de las energ\u00ed\u00adas vitales que implican la vida misma.<\/p>\n<p>    Es bueno hacer caer en la cuenta que la vida humana depende de principios superiores a los biol\u00f3gicos y debe ser entendida como algo m\u00e1s que la mera supervivencia org\u00e1nica. El cultivo de la salud y de la belleza, de la serenidad y de la fortaleza, de la convivencia y de la paz, es el camino a la felicidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El progreso moderno crea a veces interrogantes a la conciencia cristiana que no resultan f\u00e1ciles de resolver. La moral cristiana reclama como criterio b\u00e1sico ante cuestiones dif\u00ed\u00adciles el af\u00e1n de salvar la vida y la dignidad de la persona. Pero no siempre es posible dar respuestas claras a problemas concretos, como desear\u00ed\u00adan diversos profesionales: m\u00e9dicos, juristas, soci\u00f3logos, economistas, pol\u00ed\u00adticos, etc.<\/p>\n<p>    Por eso se impone con frecuencia el respeto a la libertad de elecci\u00f3n en cuestiones discutibles, as\u00ed\u00ad como la sinceridad de planteamientos en aspectos que implican navegar contracorriente.<\/p>\n<p>   &#8211; Los ideales superiores deben ser los rectores de la vida del cristiano. Si la vida humana se define y valora s\u00f3lo por la cantidad de a\u00f1os vividos, perdemos una de sus dimensiones m\u00e1s esenciales y personales. Por eso el mensaje cristiano reclama que el hombre mejore en su situaci\u00f3n intelectual y moral, que viva dignamente como persona, que sus aptitudes de ser superior se desenvuelvan cada vez con mayores posibilidades, que nada impida realizarse como hombre libre, inteligente y responsable.<\/p>\n<p>   Entre sus aspectos b\u00e1sicos se hallan tambi\u00e9n los espirituales. Por eso es preciso apreciar todo cuanto en el orden \u00e9tico, en el est\u00e9tico, en el afectivo y en el moral hacen la vida m\u00e1s plena e incluso fecunda y proyectiva.<\/p>\n<p>    El deber del hombre de mejorar la vida no se queda s\u00f3lo en lo natural. Para el seguidor de Jes\u00fas tambi\u00e9n se deben recordar otros aspectos peculiares de su fe, que en cierto sentido definen su calidad de vida a la luz del Evangelio.<\/p>\n<p>   Algunos aspectos pueden ser los siguientes:<\/p>\n<p>     + El creyente tiene que tener seguridad en su presencia en el mundo y en su porvenir. Por eso hablamos de la Providencia: \u00abMirad la aves del cielo que no plantan ni siembran y el Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros muchos m\u00e1s que ellas?\u00bb (Mt. 6. 26)<\/p>\n<p>     + Tambi\u00e9n el hombre necesita tener delante de si valores en donde el desarrollo del esp\u00ed\u00adritu le produzca satisfacci\u00f3n y realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     + Jes\u00fas lo dec\u00ed\u00ada cuando era tentado por Satan\u00e1s: \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de la palabra que sale de Dios.\u00bb (Mt 4. 4).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[350] Una ley natural, que Dios ha grabado en el fondo del coraz\u00f3n humano, es amar la vida y procurar primero su defensa y luego su desarrollo. 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