{"id":14310,"date":"2016-02-05T09:27:19","date_gmt":"2016-02-05T14:27:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria-la\/"},"modified":"2016-02-05T09:27:19","modified_gmt":"2016-02-05T14:27:19","slug":"virgen-maria-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria-la\/","title":{"rendered":"VIRGEN MARIA. LA"},"content":{"rendered":"<p>[253]<\/p>\n<p>    Desde los primeros tiempos cristianos, Mar\u00ed\u00ada ha sido considerada como Madre Virgen. Se entendi\u00f3 por esta prerrogativa o cualidad algo m\u00e1s que la integridad corporal en el hecho de la concepci\u00f3n de su hijo Jes\u00fas. Y se resalt\u00f3 en tal rasgo el especial designio divino de que su Madre sant\u00ed\u00adsima y pur\u00ed\u00adsima engendrara al Autor de la vida en un proceso maravilloso de creatividad moral y espiritual y no s\u00f3lo corporal.<\/p>\n<p>    La virginidad de la Madre del Se\u00f1or fue un signo singular de su grandeza sobrenatural. Fue el espejo est\u00e9tico y \u00e9tico, incluso m\u00ed\u00adstico, de su misterio \u00ed\u00adntimo. Y los cristianos vieron en tal privilegio, no una infravaloraci\u00f3n de la maternidad sexual de las dem\u00e1s mujeres del mundo, sino la perfecci\u00f3n sobrenatural. Dios quiso adornar a su Madre sant\u00ed\u00adsima de una fecundidad especial.<\/p>\n<p>1. Significado<\/p>\n<p>    Es importante, al hablar de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, entender el significado de tan singular cualidad. No se trat\u00f3 nunca en la Iglesia de poner en duda la dignidad de la sexualidad, a trav\u00e9s de la cual se engendran todos los seres humanos. Al presentar la concepci\u00f3n del Salvador por v\u00ed\u00ada de milagro, se intent\u00f3 resaltar la singularidad de la Madre de Jes\u00fas, no de vacilar sobre la belleza de toda maternidad derivada de la fecundaci\u00f3n sexual. No eran los estilos jud\u00ed\u00ados de los tiempos de Mar\u00ed\u00ada proclives a visiones peyorativas de la genitalidad y del instinto reproductor. Eso suceder\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde, con la llegada e influencia del dualismo maniqueo y gn\u00f3stico. Entonces s\u00ed\u00ad se menospreciar\u00ed\u00ada el placer sexual y se ensalzar\u00ed\u00ada la continencia como mejor.<\/p>\n<p>     Lo que brilla, pues, al explicar el misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo, es el valor de signo de la virginidad: signo de supremac\u00ed\u00ada divina, no de mito; signo de preeminencia, no de soledad; signo de protagonismo total de Dios en el env\u00ed\u00ado del Salvador, no de sospecha inelegante sobre la acci\u00f3n fecundadora de ning\u00fan var\u00f3n terreno.<\/p>\n<p>    Los adversarios de la virginidad maternal de la Mar\u00ed\u00ada fomentaron en todos los tiempos la sospecha de que este lenguaje era una concesi\u00f3n literaria a la utop\u00ed\u00ada y a la mitolog\u00ed\u00ada. Su planteamiento era una valoraci\u00f3n negativa de lo sexual.<\/p>\n<p>    La doctrina tradicional de la Iglesia, sin embargo, fue por otro camino. Vio la virginidad como un desaf\u00ed\u00ado del Reino de Dios: voluntario en Dios, no necesario; y voluntario en Mar\u00ed\u00ada, no imprescindible.<\/p>\n<p>    1.1. Defendida al principio<\/p>\n<p>    La concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas fue definida en diversos S\u00ed\u00adnodos y Concilios cristianos. Su mejor formulaci\u00f3n es del Concilio de Letr\u00e1n del a\u00f1o 649. \u00abSi alguien no confiesa, de acuerdo con los santos Padres, por Madre de Dios a la santa y siempre Virgen, que concibi\u00f3 sin semen de var\u00f3n y por obra s\u00f3lo del Esp\u00ed\u00adritu Santo al mismo Dios Verbo que antes de todos los siglos naci\u00f3 de Dios Padre, e incorruptiblemente le engendr\u00f3, permaneciendo ella en virginidad incorruptible aun despu\u00e9s del parto, que sea condenado\u00bb (Can. 3. Denz. 256).  Antes y despu\u00e9s de esta proclamaci\u00f3n eclesial, la concordancia de todos los grandes escritores cristianos de los primeros siglos fue plena. Con ellos se proclam\u00f3 la \u00fanica interpretaci\u00f3n posible del testimonio de Lucas (2. 34) o de Mateo (1. 18), al declarar a Mar\u00ed\u00ada \u00absiempre virgen\u00bb.<\/p>\n<p>    La autoridad de los textos evang\u00e9licos fue el punto de partida de estas ense\u00f1anzas. Ellos reflejan s\u00f3lo la virginidad en la generaci\u00f3n de Jes\u00fas. Las comunidades cristianas primitivas promovieron al m\u00e1ximo el aprecio por esta prerrogativa de Mar\u00ed\u00ada y perfilaron la doctrina m\u00e1s extensa de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    1. Virginidad perpetua<\/p>\n<p>    Como desarrollo de esa doctrina de la concepci\u00f3n virginal como hecho concreto, se promovi\u00f3 la idea de la permanencia en ella de Mar\u00ed\u00ada a lo largo de toda su vida. Si ella hab\u00ed\u00ada sido escogida para Madre de Dios, lo fue en exclusividad. No deber\u00ed\u00ada ser madre de otros hombres, no porque fuera imposible, sino porque Dios as\u00ed\u00ad lo quiso. Y lo quiso a fin de resaltar la singularidad del hombre por excelencia que fue Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Por eso se extendi\u00f3 la creencia en la virginidad en el tiempo anterior al nacimiento de Jes\u00fas y en los a\u00f1os posteriores en que Mar\u00ed\u00ada sigui\u00f3 en la tierra.<\/p>\n<p>    En la virginidad anterior se vio la preparaci\u00f3n para la excelsa misi\u00f3n a la que Dios la destinaba. En la posterior, se resalt\u00f3 su virtud de pureza, su grandeza sobrenatural y su bella dignidad de mujer excelente, plenamente entregada a la proclamaci\u00f3n del Reino de su Hijo.<\/p>\n<p>   2. Virgen antes del parto<br \/>\n    Estrictamente hablando el dogma cristiano s\u00f3lo afecta primariamente la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas en el seno de Mar\u00ed\u00ada, es decir a la ausencia de var\u00f3n en el inicio de la gestaci\u00f3n del hombre Jesucristo.<\/p>\n<p>    Evidentemente la fecundaci\u00f3n pod\u00ed\u00ada haberse realizado por obra natural de var\u00f3n. Pero Dios quiso para su Madre otra cosa. Y la Iglesia ense\u00f1\u00f3 siempre lo que fue el querer divino, conocido por  revelaci\u00f3n, y no lo que pudo ser, la gestaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>    Es claro que no pod\u00ed\u00ada realizarse la fecundaci\u00f3n de forma virginal sin una intervenci\u00f3n divina por su origen, milagrosa por ser car\u00e1cter extranatural, conocida s\u00f3lo por la manifestaci\u00f3n divina, consciente, \u00ed\u00adntima y clara para la misma Mar\u00ed\u00ada, admirable para todos lo que llegaran a conocerla y alabarla a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>    2.1. Testimonio evang\u00e9lico<\/p>\n<p>    El Evangelio explicita en doble forma el hecho. En Mateo es Jos\u00e9 el que testifica su conciencia de que no ha intervenido en la fecundaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. En Lucas es Mar\u00ed\u00ada quien clarifica su actitud ante la comunicaci\u00f3n ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    La mejor clave sobre el modo como se produjo esta gestaci\u00f3n est\u00e1 en labios de Mar\u00ed\u00ada y en su pregunta humilde ante el anuncio: \u00ab\u00bfC\u00f3mo ha de ser eso, pues no \u00abconozco\u00bb var\u00f3n? Y el \u00e1ngel contest\u00f3: El Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00ed\u00adsmo te cubrir\u00e1 con su sombra: por eso el que va a nacer de ti ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios. Y, como prueba, mira a tu parienta Isabel, que tambi\u00e9n ha concebido un hijo en su vejez y ya est\u00e1 de seis meses la que todos ten\u00ed\u00adan por est\u00e9ril: porque para Dios nada hay imposible\u00bb. (Lc. 2. 34-37)<\/p>\n<p>    Hay en la declaraci\u00f3n evang\u00e9lica una expl\u00ed\u00adcita intenci\u00f3n divina de hacer de la concepci\u00f3n, de la gestaci\u00f3n y del nacimiento de Jes\u00fas, algo singular. Por eso, el que nace de esa forma es Hijo de Dios, no de un var\u00f3n, porque \u00abpara Dios nada hay imposible\u00bb.<\/p>\n<p>    2.2. Significado.<\/p>\n<p>    Los modos de expresar esa concepci\u00f3n en la primitiva Iglesia se centraron en las frases concisas y claras de los s\u00ed\u00admbolos comunitarios. En el \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb apost\u00f3lico y en el de Nicea se declar\u00f3 que: \u00abfue concebido del Esp\u00ed\u00adritu Santo y naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada, la Virgen\u00bb. Los dem\u00e1s s\u00ed\u00admbolos repitieron la f\u00f3rmula.<\/p>\n<p>    En ella se encerraba la intuici\u00f3n de que Mar\u00ed\u00ada fue virgen en su mente, no s\u00f3lo en su cuerpo. En su designio, deseo o intenci\u00f3n, la acci\u00f3n sexual natural estuvo excluida (virginidad corporal). No hubo en ella movimiento o deseo reproductor (virginidad sensorial). Ella misma lo manifest\u00f3 al \u00e1ngel, a pesar de estar ya \u00abdesposada\u00bb con Jos\u00e9 (virginidad mental o intencional).  Es la creencia permanente de todos los escritores primitivos. Su maternidad fue \u00abotra cosa\u00bb, algo excepcional.<\/p>\n<p>     Y no aconteci\u00f3 en ella ninguna alteraci\u00f3n corporal en la gestaci\u00f3n que supusiera un cambio en los atributos de la virginidad, aunque s\u00ed\u00ad variaron a lo largo de los meses las se\u00f1ales de la maternidad, como es natural.<\/p>\n<p>   Estrictamente hablando, el dogma cat\u00f3lico afecta s\u00f3lo y exclusivamente a la acci\u00f3n de fecundaci\u00f3n que inicia el proceso de la gestaci\u00f3n de Jes\u00fas. En ese inicio es donde se halla la dimensi\u00f3n milagrosa, no en el proceso de la gestaci\u00f3n que fue plenamente natural.<\/p>\n<p>    Los otros aspectos complementarios se desprenden, por extensi\u00f3n, de esa ra\u00ed\u00adz dogm\u00e1tica: que ya era virgen antes del anuncio ang\u00e9lico y que lo sigui\u00f3 siendo despu\u00e9s de su maternidad.<\/p>\n<p>    2.3. Singularidad<\/p>\n<p>    En la Madre del Se\u00f1or todo fue, pues, singular y excelso; y su actitud, estado e intenci\u00f3n, supuso para ella una superaci\u00f3n de la simple acci\u00f3n natural. Si esa realidad singular est\u00e1 o no predicha en textos b\u00ed\u00adblicos del Antiguo Testamento, como el de Isa\u00ed\u00adas (7. 14), es ya cuesti\u00f3n exeg\u00e9tica m\u00e1s que evang\u00e9lica. De lo que no cabe duda es que se halla expl\u00ed\u00adcitamente afirmado en la declaraci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    \u00abSe hall\u00f3 que estaba embarazada antes de haber estado juntos, por lo que Jos\u00e9, justo como era, deliber\u00f3 abandonarla sin denunciarla\u00bb (Mt. 18. 19). S\u00f3lo despu\u00e9s de haber tomado tal decisi\u00f3n, vino el \u00e1ngel y le dijo de manera \u00abinformativa\u00bb, m\u00e1s que consultiva: \u00abNo temas recibir contigo a Mar\u00ed\u00ada, pues lo que se ha engendrado en ella es fruto del Esp\u00ed\u00adritu Santo. S\u00e1bete que va a dar a luz un hijo y t\u00fa le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, pues El va a salvar a su pueblo de los pecados\u00bb.<\/p>\n<p>   (Mt. 1.21-22)<\/p>\n<p>     3. Durante el parto.<\/p>\n<p>    La ense\u00f1anza tradicional de la Iglesia aludi\u00f3 siempre a la virginidad de Mar\u00ed\u00ada en el momento de dar a luz a Jes\u00fas. Entitativamente es una idea o realidad de menor importancia, pues el que la forma org\u00e1nica del alumbramiento fuera m\u00e1s o menos est\u00e9tica, m\u00e1s o menos higi\u00e9nica, m\u00e1s o menos distinta, en poco hace variar el n\u00facleo fundamental de la doctrina de la virginidad. Es m\u00e1s tema de interpretaci\u00f3n de los escritores que de precisi\u00f3n del texto evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada que nacer como hombre perfecto, real, pasible, sometido a todas las leyes de la naturaleza.<\/p>\n<p>    Los \u00f3rganos sagrados de Mar\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00adan generado el cuerpo de Jes\u00fas sin proceso natural de fecundaci\u00f3n viril, se dispusieron para el alumbramiento por necesidad de la naturaleza misma cuando el momento lleg\u00f3. Lo que sabemos es que la \u00ablleg\u00f3 la hora del parto, estando en Bel\u00e9n con motivo del empadronamiento.\u00bb (Lc. 2. 6)<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n atribuye a este hecho tambi\u00e9n cierta original singularidad. Jes\u00fas naci\u00f3 en el mundo de forma limp\u00ed\u00adsima y pur\u00ed\u00adsima, que podemos llamar milagrosa, sin que podamos fantasear sobre los pormenores som\u00e1ticos: efusiones amni\u00f3ticas, contracciones uterinas, expulsiones placentarias, etc. Lo real fue la venida de Jes\u00fas al mundo; lo coyuntural fueron los \u00abdetalles\u00bb.<\/p>\n<p>    Expl\u00ed\u00adcitamente estas formas no naturales de alumbramiento no se incluyen en la definici\u00f3n del Concilio de Letr\u00e1n. Pudieron acontecer o pudieron ser simple creencia po\u00e9tica y est\u00e9tica de los primeros escritores. La fuente de ellas estuvo en las reflexiones y conclusiones de la piedad cristiana, no procedieron de ninguna comunicaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    3.1. Explicaci\u00f3n del parto<br \/>\n    Lo m\u00e1s frecuente en las afirmaciones cristianas es proclamar que el nacimiento de Jes\u00fas se produjo de manera excepcional. De ser as\u00ed\u00ad, no necesit\u00f3 Mar\u00ed\u00ada las ayudas corporales de cualquier comadrona ni de su esposo Jos\u00e9 en el momento del alumbramiento. Se pudo producir \u00e9ste, seg\u00fan dicen autores posteriores, \u00aba la manera del rayo de sol que atraviesa un cristal, sin romperlo ni mancharlo\u00bb. (Catecismo Astete)\u00bb<br \/>\n    Es preciso reconocer que nada obsta a que se admita una acci\u00f3n natural en esa circunstancia, en algo tan org\u00e1nico, materno y hermoso, como es un alumbramiento humano. Si los escritores primitivos tuvieron la sensibilidad literaria de elegir t\u00e9rminos sutiles para describir el modo del nacimiento de Jes\u00fas, no hay que ver en sus afirmaciones planteamientos dogm\u00e1ticos, sino formulaciones compatibles con la cultura del momento o del lugar.<\/p>\n<p>    Lo mejor al respecto es no adornar demasiado fantasiosamente los procesos del nacimiento, sin excluir ninguna posibildad seg\u00fan el querer divino. Importa m\u00e1s resaltar la concepci\u00f3n sin acci\u00f3n de var\u00f3n, que es lo que hace el testimonio evang\u00e9lico, y reclamar la correcta interpretaci\u00f3n del texto neotestamentario.<\/p>\n<p>    Divagar sobre este tema puede ser literatura y no teolog\u00ed\u00ada; puede llevar a desdibujar la realidad del dogma, la ra\u00ed\u00adz del misterio, por entretenerse en el follaje de consideraciones ut\u00f3picas.<\/p>\n<p>    3.2. Singularidad y dignidad<br \/>\n    Asumido el hecho de que la fecundaci\u00f3n se produjo \u00abno por obra de var\u00f3n,  sino por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, lo importante es resaltar la dignidad de la Madre de Dios y su car\u00e1cter de signo.<\/p>\n<p>    Al situar a Mar\u00ed\u00ada por encima de las simples fuerzas o impulsos reproductores de la naturaleza, se la acerca m\u00e1s a Dios como autor de la gracia, sin que se la aleje de Dios como creador de la naturaleza. Es precisamente lo que sobresale en la gestaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     Por eso, el sentido de la virginidad en el parto alude a la belleza de la maternidad, con todos los rasgos de elegancia, ternura y amor profundo a un Hijo que, adem\u00e1s de hombre natural, es milagrosa encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios.<\/p>\n<p>     Es muy discutible, en esto como en otras cosas, el valor objetivo del testimonio de los textos ap\u00f3crifos de los primeros siglos cristianos (Odas de Salom\u00f3n, 19.7; Protoevangelio de Santiago, 19; Subida al cielo de Isa\u00ed\u00adas, 11.7). En ellos se afirma la integridad de Mar\u00ed\u00ada comprobada incluso por mano de comadrona o testificada por el sorprendido Jos\u00e9 al notar el ni\u00f1o en brazos de la madre, sin otros signos del parto. Los textos ap\u00f3crifos de la infancia de Jes\u00fas del siglo III y IV se entretienen en inveros\u00ed\u00admiles, y tal vez morbosas, observaciones.<\/p>\n<p>     M\u00e1s fuerza argumental posee la ense\u00f1anza de los Padres, al estilo de S. Agust\u00ed\u00adn: \u00abEn tales cosas, la mejor raz\u00f3n es la omnipotencia de quien lo hace\u00bb (Com. Ef. 137. 2). O de S. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abEste nacimiento virginal es cosa que debe ser proclamado en alta voz.\u00bb (Com. a los Ef. 19. 1). Y, sobre todo, de S. Jer\u00f3nimo, que escribi\u00f3 contra el escritor latino Helvidio quien afirmaba la existencia de hijos de Mar\u00ed\u00ada, el m\u00e1s bello tratado mariano al respecto: \u00abDe la perpetua virginidad de Santa Mar\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>     Lo imprescindible es la afirmaci\u00f3n clara y consciente de la originalidad de la encarnaci\u00f3n del Verbo y su significado en el mundo. Entendidos estos modos de hablar en clave cristol\u00f3gica, los sobrios datos encarnacionales acercan m\u00e1s a Dios, resaltan m\u00e1s la figura humana de Jes\u00fas, ensalzan admirablemente la grandeza de su Madre.<\/p>\n<p>    4. Virgen despu\u00e9s del parto.<\/p>\n<p>     M\u00e1s significaci\u00f3n y alcance \u00e9tico y dogm\u00e1tico tiene la afirmaci\u00f3n sobre la permanencia virginal de Mar\u00ed\u00ada despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas, tanto en su vida matrimonial con Jos\u00e9 mientras \u00e9l vivi\u00f3, como en los tiempos posteriores a la partida de su Hijo.  La doctrina un\u00e1nime, sin llegar a definici\u00f3n dogm\u00e1tica, es que Mar\u00ed\u00ada no conoci\u00f3 nunca la acci\u00f3n genital con var\u00f3n.<\/p>\n<p>     Entregada a la obra de su divino Hijo en exclusiva, hizo de la virginidad un sistema indiscutible de vida y un espejo desafiante para la imitaci\u00f3n de los seguidores de su Hijo.<\/p>\n<p>     Y ello no se debi\u00f3 a que se mirara el ejercicio sexual como algo menos digno en el \u00abcristianismo\u00bb, ya que el orden matrimonial, con su indiscutible car\u00e1cter santificador al ser expresi\u00f3n del amor de los esposos, siempre fue admirado por los cristianos. Pero ese orden, bello por s\u00ed\u00ad mismo, santo por sus efectos de amor y de entrega, creador por su aperura a la fecundidad, puede ser superado por una hermosura, santidad y dignidad m\u00e1s excelentes, cuando es desplazado por una libertad mayor por el Reino de Dios.<\/p>\n<p>     Es precisamente el valor de la virginidad que Mar\u00ed\u00ada eligi\u00f3 para el resto de su vida. Su entrega a Jes\u00fas, y no su miedo a los hombres, es lo que ensalza la dignidad de su elecci\u00f3n virginal posterior a la maternidad. La Iglesia, en sus textos doctrinales y lit\u00fargicos, en sus escritores de todos los tiempos, en sus tradiciones, celebraciones y producciones art\u00ed\u00adsticas, siempre proclam\u00f3 la definitiva virginidad de la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     El coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada no existi\u00f3 para nadie que no fuera su divino Hijo y para las obras del Reino que su Hijo proclam\u00f3. Le sigui\u00f3 siempre como mensajera de ese Reino: con su presencia f\u00ed\u00adsica en ocasiones y con su presencia espiritual en todo momento.<\/p>\n<p>     La figura de Jos\u00e9 qued\u00f3 en la discreta penumbra del misterio hist\u00f3rico y teol\u00f3gico, sean o no ciertas las tradiciones que le dan por fallecido cuando termin\u00f3 su misi\u00f3n maravillosa de encubridor de la virginidad de su esposa y de protector de su hijo putativo.<\/p>\n<p>    4.1. Los hermanos de Jes\u00fas<br \/>\n    En esta clave hay que entender los textos b\u00ed\u00adblicos aludidos en repetidas ocasiones, cuando se habla de \u00ablos hermanos\u00bb de Jes\u00fas: Mt. 13. 55; Mt. 27. 56; Jn. 19. 25; Gal. 1. 19; o en referencia a una restrictiva interpretaci\u00f3n de que Mar\u00ed\u00ada dio a luz a su Hijo \u00abprimog\u00e9nito\u00bb (Lc. 2. 7), como si despu\u00e9s pudiera haber tenido otros hijos.<\/p>\n<p>    Importa dejar en claro que esa alusi\u00f3n a \u00abotros hermanos\u00bb no ofrece ninguna dificultad ni duda, exeg\u00e9tica o hist\u00f3rica, en el contexto de la terminolog\u00ed\u00ada y de cultura de los israelitas del momento y de las relaciones consangu\u00ed\u00adneas de cuantos formaban parte de un entorno familiar jud\u00ed\u00ado, con afinidad consangu\u00ed\u00adnea e incluso con proximidad de vivienda.<\/p>\n<p>     El sentido de los otros hermanos o parientes del Se\u00f1or en nada hace vacilar cualquier afirmaci\u00f3n de la virginidad intangible de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     Basta analizar ese contexto para entender esta interpretaci\u00f3n, si no hay intenciones preconcebidas, como fue el caso de Tertuliano en la antig\u00fcedad o de los protestantes modernos, como Harnack, Strauss y otros te\u00f3logos racionalistas del siglo XIX.<\/p>\n<p>     As\u00ed\u00ad hay que entender textos como \u00e9ste de Mateo: \u00abEstando hablando Jes\u00fas, llegaron su Madre y sus hermanos. Avisaron a Jes\u00fas: Mira que Tu madre y tus hermanos est\u00e1n aqu\u00ed\u00ad y quieren verte. Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfQui\u00e9n es mi madre y mis hermanos? Se\u00f1alando a sus disc\u00ed\u00adpulos, indic\u00f3: Estos son mi  madre y mis hermanos: los que cumplen la voluntad de Dios son mi madre y mis hermanos.\u00bb  (Mat. 12. 46-48)<\/p>\n<p>    4.2. Confiada al disc\u00ed\u00adpulo<br \/>\n    Por otra parte, de haber tenido Mar\u00ed\u00ada otros hijos o esposo en el momento de la muerte de Jes\u00fas, no ser\u00ed\u00ada comprensible, y menos en el contexto jud\u00ed\u00ado de entonces, que confiara a su madre a su disc\u00ed\u00adpulo Juan: \u00abAl ver Jes\u00fas a su Madre y junto a ella al disc\u00ed\u00adpulo que amaba, dijo a su Madre: Mujer, ah\u00ed\u00ad tiene a tu hijo. Y al disc\u00ed\u00adpulo amado: He ah\u00ed\u00ad a tu madre.\u00bb (Jn. 19. 27-27)<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n hace vivir a Mar\u00ed\u00ada a lo largo de los a\u00f1os posteriores a la muerte de Jes\u00fas junto al \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb Juan: en Efeso o tal vez en alg\u00fan lugar cercano a Jerusal\u00e9n. La verificaci\u00f3n de esa tradici\u00f3n es cuesti\u00f3n de creencias, m\u00e1s que de realidades testimoniadas.<\/p>\n<p>      5. Fue siempre virgen<\/p>\n<p>     Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima ha sido llamada \u00abla siempre virgen\u00bb por los s\u00ed\u00admbolos doctrinales de la Iglesia y por todos los escritores cristianos. La concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas en su seno fue ense\u00f1anza firme de la Iglesia, que en todo momento vio en este hecho una declaraci\u00f3n de la dignidad de la Madre del Se\u00f1or, no un miedo a la sexualidad humana.<\/p>\n<p>    El gesto de tal virginidad, dignidad y hermosura, se transformar\u00ed\u00ada en silenciosa invitaci\u00f3n para otros muchos seguidores y seguidoras del mensaje evang\u00e9lico a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>    5.1. Virginidad activa<br \/>\n    Pero resulta importante resaltar que la grandeza de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada no est\u00e1 en el hecho fisiol\u00f3gico de su integridad corporal asumida con humildad.<\/p>\n<p>    Est\u00e1 m\u00e1s bien en la m\u00e1s sobrenatural disposici\u00f3n de entrega libre y exclusiva a Dios. Es una virginidad intencional la que indica grandeza espiritual, no la mera integridad corporal.<\/p>\n<p>    Su protagonismo en la virginidad es algo m\u00e1s din\u00e1mico que la simple y pasiva aceptaci\u00f3n de la misma. Fue virgen, no de manera inconsciente, como si de doncella ingenua e inocente se tratara, fecundada para que sea madre.<\/p>\n<p>    Fue virgen de otra manera: consciente, plena, voluntaria, libre y total, con la energ\u00ed\u00ada y claridad de quien no tiene en su inteligencia y en su voluntad otro destino que la entrega a Dios.<\/p>\n<p>    Por eso, en la Teolog\u00ed\u00ada cristiana se resalt\u00f3 siempre el m\u00e9rito pleno de quien asumi\u00f3 una opci\u00f3n por motivos sobrenaturales, no de quien fue sorpresivamente fecundada por una divina acci\u00f3n casi inadvertida. La claridad de su inteligencia y la firmeza de su voluntad quedan en la penumbra del misterio de Mar\u00ed\u00ada. Pero no se puede dudar en Mar\u00ed\u00ada suficiente consciencia al respecto.<\/p>\n<p>    Si Mar\u00ed\u00ada es la primera seguidora de Jes\u00fas y su figura estaba destinada en la Iglesia a ser modelo, mediadora, corredentora y madre, su riqueza interior ten\u00ed\u00ada que ser particularmente excelsa.<\/p>\n<p>    La virginidad de Mar\u00ed\u00ada se debe, pues, entender y ensalzar, no s\u00f3lo como prerrogativa y don personal, sino como energ\u00ed\u00ada sobrenatural mayor. Debe ser mirada m\u00e1s bien como signo, como modelo y como carisma eclesial.<\/p>\n<p>    5.2. Es signo del Reino<br \/>\n    Es signo, en cuanto punto de partida de lo que la Iglesia vio luego en la actitud virginal de sus seguidores a lo largo los siglos. De modo original, y a diferencia del menosprecio de la virginidad en el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado, las alabanzas por tal estado han sido permanentes en los \u00e1mbitos cristianos. La Iglesia no contrapone la virginidad al matrimonio, sino que la valora como estado paralelo de \u00abotra significaci\u00f3n\u00bb espiritual.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas afirm\u00f3 que hay \u00abeunucos (eunoujoi, en griego, v\u00ed\u00adrgenes) que nacen as\u00ed\u00ad del vientre de su madre; otros son hechos tales por los hombres; y algunos se hacen a s\u00ed\u00ad mismo eunucos por el Reino de los cielos. Quien sea capaz de ello que lo haga\u00bb (Mt. 19. 12) Y, al afirmar esto, pensaba sin duda en muchos que, como su Madre virgen, habr\u00ed\u00adan de hacer tal elecci\u00f3n con plena entrega a los reclamos del Reino que El anunciaba. Signo de esa entrega era precisamente Mar\u00ed\u00ada y primer eslab\u00f3n de una cadena eclesial que dar\u00ed\u00ada fuerza a su Iglesia a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>     Precisamente, por ese motivo de significaci\u00f3n eclesial, Mar\u00ed\u00ada ha tenido una resonancia especial en la Historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>    5.3. Es modelo singular<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de signo o reclamo, la Virgen Mar\u00ed\u00ada siempre ha sido considerada modelo de tal entrega. Ella asume el anuncio ang\u00e9lico, enlazando la grandeza del mensaje con la disposici\u00f3n m\u00e1s admirable de humildad. Su virginidad se presenta como puente entre su infinita dignidad de Madre de Dios, de la que se entera en ese momento, y su humillaci\u00f3n hasta hacerse esclava del Se\u00f1or, precisamente en su encumbramiento.<\/p>\n<p>    Es importante resaltar que el car\u00e1cter mod\u00e9lico de Mar\u00ed\u00ada no est\u00e1 en el simple hecho de la abstenci\u00f3n sexual o continencia corporal, sino en la disposici\u00f3n moral y espiritual que supone la aceptaci\u00f3n de la voluntad divina. Una simple continencia forzada o tolerada no hubiera sido signo m\u00e1s que de la resignaci\u00f3n y de la imperfecci\u00f3n de quien no era capaz de otra opci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La voluntad firme que conduce a la elecci\u00f3n libre es lo que constituye la riqueza moral de la virginidad como estado de perfecci\u00f3n humana. Por eso la virginidad en la historia del cristianismo se mir\u00f3 siempre alejada de la triste resignaci\u00f3n de la hija de Jeft\u00e9 (Juec. 11. 37), del desesperado enclaustramiento de Tamar, la hija violada de David (2. Sam. 13. 20); o, incluso, de la voluntaria soledad de Judit. (Jdt. 16.22)<\/p>\n<p>     Pocos autores como S. Bernardo han resaltado tanto en la Iglesia ese car\u00e1cter de modelo: \u00abNo apartes tus ojos del resplandor de esa estrella, si no quieres ser arruinado por las borrascas. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella, llama a Mar\u00ed\u00ada.  Si eres agitado por las olas de la soberbia, de la mentira, de la ambici\u00f3n, de la rivalidad, mira a la estrella, invoca a Mar\u00ed\u00ada,.. Si la ira, la avaricia o el deleite carnal arrastran violentamente la navecilla de tu alma, mira a la estrella, invoca a Mar\u00ed\u00ada. Y si acaso te sientes aterrado por la enormidad de tus pecados, mira a la estrella, invoca a Mar\u00ed\u00ada.\u00bb   (S. Bernardo. Homil\u00ed\u00ada 2. 17)<\/p>\n<p>    5.4. Es fuente de m\u00e9rito.<\/p>\n<p>    En la voluntariedad y en la libertad de la elecci\u00f3n virginal es donde reside el m\u00e9rito singular y maravilloso de la Madre de Jes\u00fas. Ella elige la virginidad, no solamente la acepta, para entregarse de lleno a la tarea del Reino de Dios. En su elecci\u00f3n est\u00e1 su m\u00e9rito singular. Ning\u00fan ser humano ha amado a Dios como ella y ninguno, por lo tanto, ha merecido tanto que Dios se fijara en ella para hacer maravillas.<\/p>\n<p>    Es cierto que su maternidad divina es un regalo de Dios. Pero no es menos cierto que nadie lo mereci\u00f3 tanto como ella. Toda su vida estuvo al servicio de su Hijo, precisamente por tener el coraz\u00f3n totalmente libre para ello.<\/p>\n<p>    No cabe duda de que tuvo que ver con el grupo de las piadosas mujeres que estuvieron cerca de Jes\u00fas por las aldeas, de las que le asist\u00ed\u00adan con sus bienes (Lc. 8.3). Pero no fue una de ella, sino la \u00abMadre de Jes\u00fas\u00bb. Y, en algunos momentos, su presencia cercana a Jes\u00fas se manifest\u00f3 con especial intervenci\u00f3n, desde las Bodas de Can\u00e1 al principio (Jn. 2. 1-11) hasta el momento de su crucifixi\u00f3n. (Jn 19. 25-27)<\/p>\n<p>    6. Catequesis de la virginidad<\/p>\n<p>    Lo m\u00e1s admirable de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada es su perfecta sincron\u00ed\u00ada e implicaci\u00f3n que tiene con su maternidad divina. Es Virgen por ser Madre de Jes\u00fas; y es Madre de Jes\u00fas por ser Virgen.<\/p>\n<p>    Aunque ambas realidades son l\u00f3gica y b\u00ed\u00adblicamente separables, pues pod\u00ed\u00adan haberse dado la una sin la otra, en la figura de Mar\u00ed\u00ada ambas se han fusionado en la Historia por la voluntad divina.<\/p>\n<p>    Incluso fuera del cristianismo se ha considerado mod\u00e9lica y admirable la figura virginal de la madre del profeta Jes\u00fas. En el Cor\u00e1n se llega a escribir de Mar\u00ed\u00ada cosas tan hermosas como \u00e9sta: \u00abY dijo el \u00e1ngel: Oh Mar\u00ed\u00ada, en verdad que Al\u00e1 te ha elegido y te ha purificado y te ha elegido entre todas las mujeres de la tierra&#8230; Oh Mar\u00ed\u00ada, acata la voluntad de tu Se\u00f1or y p\u00f3strate con los que se postran. He aqu\u00ed\u00ad que las noticias del Arcano se te revelan a ti&#8230; Al\u00e1 te bendice con su palabra. Y el nombre del que nacer\u00e1 de ti ser\u00e1 Enviado y ser\u00e1 venerado en todo el mundo.\u00bb (Azora III. 37-40)<\/p>\n<p>    Podr\u00ed\u00adamos condensar algunas consignas catequ\u00ed\u00adsticas sobre la virginidad de Mar\u00ed\u00ada en consideraciones pr\u00e1cticas:<\/p>\n<p>    6.1. Maternidad de referencia.<\/p>\n<p>    En la maternidad est\u00e1 la grandeza mayor de Mar\u00ed\u00ada. En la virginidad est\u00e1 su excelencia complementaria. Por lo tanto, al presentar la figura de la Madre de Dios, hay que insistir m\u00e1s en la fecundidad que en la virginidad, m\u00e1s en la maternidad que en la singularidad.<\/p>\n<p>    Este criterio es primordial en la teolog\u00ed\u00ada mariana, pues los postulados evang\u00e9licos deben situarse por encima de los reclamos afectivos o devocionales. San Agust\u00ed\u00adn escribi\u00f3: \u00abLa virginidad de Mar\u00ed\u00ada fue tanto m\u00e1s admirable, cuanto no fue despu\u00e9s de concebido cuando Cristo la concedi\u00f3 a su Madre, sino que escogi\u00f3 para nacer a aquella que la ten\u00ed\u00ada ya prometida a Dios&#8230;<\/p>\n<p>    Mas, como los israelitas hab\u00ed\u00adan rechazado hasta entonces esta pr\u00e1ctica, la doncella fue desposada con un var\u00f3n justo, no para que la arrebatara lo que ya hab\u00ed\u00ada prometido a Dios, sino para que la protegiera de cualquier violaci\u00f3n y para que, como esposo, fuera testigo de su pureza virginal.\u00bb  (Serm\u00f3n 225)<\/p>\n<p>    6. 2. Virginidad interior<\/p>\n<p>    Lo importante en Mar\u00ed\u00ada es su disposici\u00f3n de entrega a Dios. La virginidad es un signo de entrega, no una condici\u00f3n. La integridad de su carne y de su coraz\u00f3n debe ser presentada como gesto de su acogida total al querer divino.  Est\u00e1n bien los efluvios afectivos y po\u00e9ticos sobre rasgos tan excelentes como la pureza, la limpieza y la belleza moral de la virginidad. Pero hay que aspirar a descubrir la profundidad teol\u00f3gica de la maternidad divina como mejor referencia de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Conviene hablar de Mar\u00ed\u00ada Virgen por encima de los meros sentimientos po\u00e9ticos o de los afectos del coraz\u00f3n. Mar\u00ed\u00ada es un mensaje con su sola figura virginal. Y es mensaje de entrega a Dios, para lo que es condici\u00f3n la total entrega a su querer.<\/p>\n<p>    Con su testimonio virginal, Mar\u00ed\u00ada mueve a desear la limpieza de esp\u00ed\u00adritu para lograr el mejor servicio a todos los hombres. Ella es el primer ejemplo de pureza querida por Dios. Ella ense\u00f1a a no valorar el placer como ideal, sino la limpieza como medio de fecundidad. Ella ense\u00f1a a vivir seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu Santo y mueve a decir con conciencia: \u00abS\u00f3lo los que nacen de nuevo pueden alcanzar el Reino de Dios.\u00bb (Jn. 4. 3)<\/p>\n<p>    6.3. Grandeza divina<\/p>\n<p>    Hay que saber presentar a Dios como protagonista de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada y resaltar el valor cristoc\u00e9ntrico de este querer divino. Cualquier exageraci\u00f3n en torno a Mar\u00ed\u00ada, que separare la grandeza de ella de la Palabra de Jes\u00fas, no dejar\u00ed\u00ada de ser una aberraci\u00f3n teol\u00f3gica.  A veces se ha criticado a ciertas corrientes teol\u00f3gicas de segregacionismo mariano o, incluso, de tendencia mariol\u00e1trica. Despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, este riesgo qued\u00f3 pr\u00e1cticamente aniquilado y pr\u00e1cticamente superado.<\/p>\n<p>    Pero bueno ser\u00e1 que el catequista sea consciente de que debe hablar siempre de Mar\u00ed\u00ada en clave evang\u00e9lica. Hacerlo con lenguajes s\u00f3lo po\u00e9ticos, buc\u00f3licos o rom\u00e1nticos, es mutilar su sentido verdadero. Debe saber armonizar la grandeza de Mar\u00ed\u00ada con la exigencia evang\u00e9lica, que est\u00e1 hecha de serenidad y de sobriedad, de Palabra divina por encima de la palabra humana.<\/p>\n<p>    San Anselmo dec\u00ed\u00ada: \u00abEra conveniente que la Virgen brillara con un grado tal de pureza que, por encima de ella, s\u00f3lo estuviera Dios.\u00bb (Cur Deus hommo)<\/p>\n<p>    Pero la doctrina de la Iglesia fue siempre resaltar la realidad de la gestaci\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas por encima de toda consideraci\u00f3n po\u00e9tica. El Papa Le\u00f3n Magno siglos antes lo hab\u00ed\u00ada recogido en expresiones contundentes que ser\u00ed\u00adan consideradas definitivamente las cat\u00f3licas: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo d\u00ed\u00ada la Virgen la fecundidad, pero la verdad es que el cuerpo del Se\u00f1or se tomo de la realidad del cuerpo de la madre, en la perfecta carne humana que el tom\u00f3\u00bb. (Epist 28)<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n es cierto que a veces se corre el peligro, o ha existido en el pasado, de adornar la silueta de Mar\u00ed\u00ada de afectos humanos m\u00e1s que de significaciones evang\u00e9licas. Para evitarlo hay que destacar siempre en la tarea pastoral la dimensi\u00f3n serena y cristol\u00f3gica de la mariolog\u00ed\u00ada. Todo lo que de Mar\u00ed\u00ada se pueda afirmar, s\u00f3lo desde la \u00f3ptica de Jes\u00fas adquiere su definitivo valor.<\/p>\n<p>     6.4. La virginidad real<\/p>\n<p>     Por eso, al tratarse de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, hay que hablar con realismo y no con expresiones metaf\u00f3ricas. Y hay que hilvanar su significado m\u00ed\u00adstico con la grandeza de su maternidad real. Los conceptos y los t\u00e9rminos relacionados con la virginidad no se desenvuelven n la \u00f3rbita de las met\u00e1foras sino en de las realidades.<\/p>\n<p>     Se puede hablar con elegancia de la pureza corporal de Mar\u00ed\u00ada; pero la elegancia se halla siempre lejos de la \u00f1o\u00f1er\u00ed\u00ada y del falso pudor. La virginidad de Mar\u00ed\u00ada se debe presentar con frecuencia como un desaf\u00ed\u00ado. Ella es lo m\u00e1s alejado de cualquier mancha o concesi\u00f3n a los apetitos de del hombre material.<\/p>\n<p>    Pero no son buenas las desafortunadas contradicciones entre amor matrimonial que conduce a la fecundidad, en el cual se integra el apetito carnal bueno, y la sutileza de quien no siente jam\u00e1s un movimiento reproductor.<\/p>\n<p>    Si Mar\u00ed\u00ada fue de este segundo g\u00e9nero de seres humanos, no lo fue por carencia o mutilaci\u00f3n, sino por gracia de perfecci\u00f3n. Y la prueba de su perfecci\u00f3n fue su maternidad. Ninguna cualidad mariana como la prerrogativa de su virginidad nos deben mover tanto a rechazar todo el mal y a valorar el bien.<\/p>\n<p>     Sto. Tom\u00e1s de Aquino escribi\u00f3: \u00abSi Mar\u00ed\u00ada hubiera cometido alg\u00fan pecado, no pudiera haber sido Madre de Dios, pues Mar\u00ed\u00ada tiene una especial afinidad con Cristo, ya que de ella tom\u00f3 \u00e9l su carne. Adem\u00e1s, el Hijo de Dios, Sabidur\u00ed\u00ada del Padre, habit\u00f3 no solamente su alma, sino tambi\u00e9n su seno.\u00bb (Suma Teol\u00f3gica. II. 27.4)   6.5. Virginidad y sexualidad<br \/>\n    Es importante en la educaci\u00f3n moral y religiosa de los cristianos el resaltar el car\u00e1cter virginal de Mar\u00ed\u00ada como modelo de tantos seguidores de Jes\u00fas que renuncian a la paternidad o a la maternidad corporal para entregarse a una fecundidad superior.<\/p>\n<p>    En los tiempos actuales, poco propensos a asumir el milagro de la gestaci\u00f3n de Jes\u00fas, la erotizaci\u00f3n cultural puede desarrollar actitudes adversas a la virginidad de Mar\u00ed\u00ada. El educador de la fe debe hacerse consciente de las dificultades de muchos j\u00f3venes que, por sus propias experiencias sexuales y por las influencias de la cultura, se vuelven incapaces de comprender a un Jos\u00e9 continente en la proximidad de una Virgen Mar\u00ed\u00ada bella, buena y perfecta. Sin embargo, el mensaje de la virginidad debe ser presentado con toda valent\u00ed\u00ada, nitidez y dimensi\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    La acci\u00f3n de S. Jos\u00e9 es maravillosa, en cuanto joven encargado de cubrir con un matrimonio perfecto la voluntad virginal de Dios respecto al nacimiento de Jes\u00fas. Y la actitud de Mar\u00ed\u00ada, joven y desposada con Jos\u00e9, debe ser resaltada con claridad como eco magn\u00ed\u00adfico de la voluntad divina de que sea madre sin la acci\u00f3n genital de su esposo.<\/p>\n<p>   Esta realidad es inconcebible por v\u00ed\u00ada de raz\u00f3n. Y s\u00f3lo es asequible por v\u00ed\u00ada de fe. Pretender hablar lenguaje de fe a destinatarios que s\u00f3lo entienden los de raz\u00f3n ofrece sus propios riesgos.<\/p>\n<p>   Con todo, lo acepten o no, importa resaltar ante los j\u00f3venes erotizados de nuestros d\u00ed\u00adas que la dignidad de este var\u00f3n justo en nada queda disminuida por la consideraci\u00f3n del no uso sexual con su bella, joven y maravillosa esposa Mar\u00ed\u00ada. El educador anuncia el mensaje tal como es, no tal como lo pueden entender los destinatarios. Y hace lo posible por prepararles para que lo asuman cuando la hora de la fe, de la gracia, o de la humildad llegue para aquellos a quienes lo anuncia.<\/p>\n<p>    No debe el educador en este tema, como en otros muchos, adoptar actitudes apolog\u00e9tica, dial\u00e9cticas o pol\u00e9micas, sino simplemente evang\u00e9licas. Su misi\u00f3n es proponer el mensaje, no discutir sobre el mismo. Este criterio vale para la virginidad, para la justicia, para todo.<\/p>\n<p>    La continencia y la virginidad son signos del Reino de Dios y no hay que olvidar que \u00abEl Reino de los cielos padece violencia, y que s\u00f3lo quienes se la hacen pueden llegar a poseerlo\u00bb (Mt. 11.12)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[253] Desde los primeros tiempos cristianos, Mar\u00ed\u00ada ha sido considerada como Madre Virgen. Se entendi\u00f3 por esta prerrogativa o cualidad algo m\u00e1s que la integridad corporal en el hecho de la concepci\u00f3n de su hijo Jes\u00fas. Y se resalt\u00f3 en tal rasgo el especial designio divino de que su Madre sant\u00ed\u00adsima y pur\u00ed\u00adsima engendrara al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIRGEN MARIA. 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