{"id":14335,"date":"2016-02-05T09:28:05","date_gmt":"2016-02-05T14:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valor\/"},"modified":"2016-02-05T09:28:05","modified_gmt":"2016-02-05T14:28:05","slug":"valor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valor\/","title":{"rendered":"VALOR"},"content":{"rendered":"<p>v. Precio<br \/>\nJob 28:13 no conoce su v el hombre, ni se halla en<br \/>\n1Co 14:11 pero si yo ignoro el v de las palabas<br \/>\nCol 2:23 no tienen v alguno contra los apetitos<\/p>\n<hr>\n<p>[320]<br \/>\n T\u00e9rmino ambiguo y diversificado en donde se entremezcla lo material y cremat\u00ed\u00adstico y lo sutil, que tal es lo \u00e9tico, est\u00e9tico o espiritual. El valor engarza elementos objetivos y subjetivos. Los objetivos dependen de la cultura y del poder de estimulaci\u00f3n que algo ejerce entre los hombres: tal es el caso de la comida, del oro, de la paz.<\/p>\n<p>    El valor subjetivo es lo que la afectividad o la diferente apreciaci\u00f3n mental de cada uno proyecta sobre el objeto que se presenta como atractivo, \u00fatil o necesario. Educar supone proponer valores, ayudar a discernirlos y fortalecer la voluntad para perseguirlos persistentemente.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Cultivemos en nuestra vida la virtud del valor. No solamente el valor de cuestionarnos sobre las realidades profundas del hombre, sino tambi\u00e9n el de emplear nuestra libertad en la construcci\u00f3n de caminos fundados en la verdad, en la justicia, en el estudio serio y competente, en la amistad fiel y respetuosa.  Que la renuncia a la posesi\u00f3n del tipo que sea, a la codicia de los ojos y de los sentidos, a la pretensi\u00f3n de estar en los primeros puestos, se convierta en respuesta generosa al amor de Dios, a la propuesta de Dios, a su Palabra, a las necesidades del hermano, a las peticiones de ayuda que se levantan a nuestro alrededor, incluso cerca de nosotros, por parte de muchos hombres y de pueblos enteros.  Que el valor abra nuestro coraz\u00f3n y nos haga comprender que vivir no significa simplemente \u00abandar\u00bb, sino aceptar \u00abser llamados y enviados\u00bb; no significa responder a la pregunta \u00abqu\u00e9 es lo que me satisface\u00bb, sino amar y elegir lo que es agradable a Dios, lo que es bueno, justo y verdadero.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n filos\u00f3fica se interes\u00f3 desde sus or\u00ed\u00adgenes por el bien y por su conceptualizaci\u00f3n. En la tradici\u00f3n griega el bien tiene un valor ontol\u00f3gico que lo hace deseable. Los estoicos fueron los primeros en hablar de valores, se\u00f1al\u00e1ndolos como realidades a las que no se pod\u00ed\u00ada dar una cualificaci\u00f3n moral ni de bien ni de mal. Pero la indiferencia moral no imped\u00ed\u00ada que pudieran representar algo positivo o negativo para el individuo, que los convert\u00ed\u00ada en objetos deseables o rechazables. En el helenismo y en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica el t\u00e9rmino tiene matices propios, que hacen referencia a una correspondencia entre el m\u00e9rito y el premio, y por tanto a la idea de un \u00abobrar conforme a&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n posterior sobre el bien, sobre los trascendentales, sobre la ley natural -por citar algunos \u00e1mbitos t\u00e9m\u00e1ticos m\u00e1s cercano- se encuentran elementos que pueden referirse a los valores, pero que nunca llegaron a explicitarse u objetivarse.<\/p>\n<p>La axiolog\u00ed\u00ada como tal (ciencia de los valores) empieza solamente en el siglo XIX, cuando el t\u00e9rmino, procedente del \u00e1mbito econ\u00f3mico, se extendi\u00f3, sobre todo por obra de Windelband, a otros terrenos de la vida humana. A continuaci\u00f3n se desarrollaron diversos sistemas de valores, con eminentes representantes por todo el mundo: en Alemania (Scheler, Hildebrand, N. Hartmann), en Francia (Le Senne, Lavelle), en los Estados Unidos (Perry ).<\/p>\n<p>El lenguaje com\u00fan pone generalmente en evidencia un aspecto particular del t\u00e9rmino \u00abvalor\u00bb : la importancia existencial que tiene para quien habla de \u00e9l. El valor es algo que merece existir, ser apreciado y realizado, y que posee una calidad intr\u00ed\u00adnseca que es percibida por el hombre como algo digno, v\u00e1lido, deseable.<\/p>\n<p>Si el doble polo tem\u00e1tico (valor\/percepci\u00f3n del mismo), impl\u00ed\u00adcito en la definici\u00f3n descriptiva que hemos dado, es evidente, no lo es tanto la relaci\u00f3n que se establece entre los dos t\u00e9rminos; por consiguiente, hay dos cuestiones que encierran un especial inter\u00e9s en la teor\u00ed\u00ada de los valores: la relativa al estatuto ontol\u00f3gico de los valores y la relativa al conocimiento de los mismos por parte del hombre.<\/p>\n<p>Son tres las orientaciones de pensamiento a prop\u00f3sito del estatuto ontol\u00f3gico de los valores: la primera, subjetivista, seg\u00fan la cual los valores ser\u00ed\u00adan estados subjetivos, constituidos en la existencia por la respuesta del sujeto: cualquier cosa adquiere valor cuando es objeto de deseo, de inter\u00e9s, de aprecio, de estima (Carnap, Sartre, Perry).<\/p>\n<p>La segunda orientaci\u00f3n, objetivista, considera los valores como inherentes al objeto y subsistentes, prescindiendo de la percepci\u00f3n que se tenga de ellos (Scheler Hartmann); la tercera, tambi\u00e9n objetivista, pero m\u00e1s moderada que la orientaci\u00f3n anterior, los considera como realidades objetivas, pero no subsistentes (Maritain, De Finance).<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e al conocimiento de los valores por parte del hombre se observan posiciones diversas: emotivista (los valores se captan a trav\u00e9s del sentimiento), intuicionista (los valores se captan mediante una intuici\u00f3n), voluntarista (con diversas orientaciones que afirman su conocimiento a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n o del consenso social).<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n esencial en todas las teor\u00ed\u00adas de los valores es la relativa a la va que, dada jerarqu\u00ed\u00ada de los mismos, la complejidad de la noci\u00f3n de valor, su clasificaci\u00f3n jer\u00e1rquica significa captar su especificidad, evidenciar su estructuraci\u00f3n y articulaci\u00f3n y esbozar una deontolog\u00ed\u00ada de comportamiento para el hombre frente a valores de distinta naturaleza o conflictos de valores. Las jerarqu\u00ed\u00adas de valores son m\u00faltiples y con diversos fundamentos en los diversos autores (es especialmente esmerada la de Scheler), aunque aparecen analog\u00ed\u00adas, puntos de contacto entre ellos y a menudo una identidad material, aunque con una terminolog\u00ed\u00ada diversa.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de valor moral presupone la de valor. Por eso es evidente que los valores morales no constituyen la expresi\u00f3n exhaustiva de los valores: existen valores est\u00e9ticos, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, legales, religiosos, que se subdividen a su vez dentro de cada categor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El valor moral, mientras que por un lado puede definirse en \u00faltimo an\u00e1lisis como el contenido material de la dignidad del hombre, implicando por eso mismo todo lo que se le exige de bueno y de justo (objetos de las virtudes, finalidad de las mismas, etc.), postula por otro lado una relaci\u00f3n peculiar entre la persona y los bienes que ella realiza a trav\u00e9s de sus actos. Por eso se habla de valor moral de una persona, de un acto o de un estado de cosas.<\/p>\n<p>La \u00f3ptica personalista, que sit\u00faa a la persona en una perspectiva de valores absoluta, da una tonalidad particular a la concepci\u00f3n del valor moral y a su esencialidad para la autorrealizaci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>La fisonom\u00ed\u00ada peculiar del valor lo coloca tambi\u00e9n en posici\u00f3n estrat\u00e9gica en lo que se refiere a la problem\u00e1tica sobre el lenguaje moral (juicio de valor) y  sobre la fundamentaci\u00f3n de las normas morales (y consiguientemente sobre la mutabilidad de las normas y de los valores).<\/p>\n<p>Una aportaci\u00f3n indirecta, pero ciertamente interesante, a la axiolog\u00ed\u00ada es la que proviene de la psicolog\u00ed\u00ada, sobre todo a la hora de ejemplificar y de clasificar las diversas necesidades del hombre, que dicen referencia los bienes humanos a los que son inherentes determinados valores.<\/p>\n<p>T Rossi<\/p>\n<p>Bibl.: M. Vidal, Los valores, las normas y los juicios , en Moral de actitudes, 1, PS, Madrid 1981, 421-484: R. Larra\u00f1eta, Una moral de felicidad, San Esteban, Salamanca 1979. AA. VV , Los valores morales, PPC. Madrid 1977: D. Bridges, Valor, autoridad y educaci\u00f3n, Anaya, Madrid 1979.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>VALOR<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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