{"id":14337,"date":"2016-02-05T09:28:09","date_gmt":"2016-02-05T14:28:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valores-humanos\/"},"modified":"2016-02-05T09:28:09","modified_gmt":"2016-02-05T14:28:09","slug":"valores-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valores-humanos\/","title":{"rendered":"VALORES HUMANOS"},"content":{"rendered":"<p>[328]<\/p>\n<p>     La moral cristiana no se limita considerar las acciones externas y precisas que hacen los hombres, sino que se detiene en descifrar las circunstancias, las intenciones, los deseos y las omisiones de los creyentes.<\/p>\n<p>    Sobre todo tiene especial inter\u00e9s por los criterios, principios, motivos y valores en los que se apoyan las elecciones y las decisiones. Por eso da importancia primordial a los valores radicales que iluminan la inteligencia y mueven la voluntad.<\/p>\n<p>    1. Qu\u00e9 son los valores<\/p>\n<p>     Valores son aquellas riquezas objetivas o subjetivas que suscitan el aprecio, el inter\u00e9s, el deseo en las personas que se sit\u00faan ante las realidades que encontramos en la vida.<\/p>\n<p>     Max Scheler, en \u00abEl puesto del hombre en el cosmos\u00bb, dice de ellos: \u00abLos valores hacen que las cosas sean valiosas por s\u00ed\u00ad mismas. Hay distintos valores, porque hay distintas formas de valer. Hay valores superiores a otros y hay que ser capaces de distinguirlos. Hay jerarqu\u00ed\u00adas de valores que es preciso descubrir. Y siempre los valores absolutos han de estar por encima de los valores relativos\u00bb.<\/p>\n<p>     Por eso los valores son fuerzas que comprometen toda la personalidad y por eso condicionan el modo de ser de cada hombre. Constituyen riquezas naturales y sobrenaturales que dan sentido a nuestra vida y a nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Gracias a los valores que asumimos, nos sentimos definidos antes las realidades de la vida: ante Dios, ante los hombres, ante los objetos, ante los hechos y ante nosotros mismos. Rasgos que definen  Los valores est\u00e1n configurados por diversos aspectos o elementos<br \/>\n   &#8211; Los criterios y las ideas pertenecen a la esfera de la inteligencia y orientan el modo de pensar y de preferir.<\/p>\n<p>   &#8211; Los motivos y los m\u00f3viles dan fuerza la voluntad para determinar el modo de obrar seg\u00fan lo que se aprecia.<\/p>\n<p>   &#8211; Los intereses, afectos y preferencias aluden a la capacidad afectiva del hombre e impulsan los actos.<\/p>\n<p>    Los valores son resultado de la confluencia entre criterios, motivos e intereses y ponen en movimiento todo el ser y obrar de los hombres. De alguna manera son energ\u00ed\u00adas que se ordenan a la acci\u00f3n de las personas en la vida.<\/p>\n<p> 2. Tipos y jerarqu\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Muchas son las axiolog\u00ed\u00adas o clasificaciones que se han hecho en la Historia. Coinciden todas en la persuasi\u00f3n de que no todos los valores son iguales. Son realidades que se conquistan, se conservan y se aplican a la vida.<\/p>\n<p>      2.1. Max Scheler<\/p>\n<p>     Max Scheler (1874-1928) habla en su libro \u00abEtica\u00bb, en 1941, clasificaba los valores en materiales afectivos, vitales, intelectuales y espirituales. Los espirituales, tanto los \u00e9ticos, los est\u00e9ticos como los trascendentes, son los m\u00e1s elevados para el hombre y los que definen su situaci\u00f3n y su capacidad religiosa y superior.<\/p>\n<p> 2.2. Luis Lavelle<\/p>\n<p>      Luis Lavelle (1835-1951) en su \u00abTratado de los valores\u00bb, de 1955, los ordenaba en tres niveles: corporales, ultracorporales y supracorporales o trascendentes; y los tres niveles en dos tipo: objetivos y subjetivos. Daba as\u00ed\u00ad seis grandes campos de naturaleza desiguales:<\/p>\n<p>   &#8211; Los econ\u00f3micos, corporales objetivos, como la comida, la vivienda y el vestido.<\/p>\n<p>   &#8211; Los afectivos, corporales subjetivos, como los intereses, atractivos y gustos.<\/p>\n<p>   &#8211; Los intelectuales, son ultracorporales objetivos, como la ciencia, la cultura o la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Los est\u00e9ticos, ultracorporales subjetivos, como la belleza, la elegancia, la armon\u00ed\u00ada y el orden.<\/p>\n<p>   &#8211; Los morales, supracorporales y objetivos, como la justicia y el honor.<\/p>\n<p>   &#8211; Los religiosos, supracorporales y subjetivos, como la fe, la oraci\u00f3n, la esperanza, el amor.<\/p>\n<p>  2.3. Otros escritores<\/p>\n<p>     Han tratado de clasificar los valores que se hallan en la vida humana. Todos coinciden en diferenciar bien los valores materiales, que podr\u00ed\u00adamos llamar de supervivencia; los valores sociales, que podr\u00ed\u00adamos llamar de convivencia; y los valores espirituales, que podr\u00ed\u00adamos llamar de trascendencia. Hugo Mustenberg, Nicol\u00e1s Bardieff, Jos\u00e9 Ortega y Gasset, Gabriel Marcel, Jacques Maritain, son algunos de ellos.<\/p>\n<p>     En una buena educaci\u00f3n de la personas, todos deben ser tenidos en cuenta, pero no todos son igualmente valiosos. Los que m\u00e1s interesan en el plano social son los que podr\u00ed\u00adamos llamar vitales o existenciales, que aseguran la vida y la convivencia entre los hombres.<\/p>\n<p>     Pero tambi\u00e9n son imprescindibles para la plenitud del hombre los est\u00e9ticos y afectivos, pues ponen en movimiento los sentimientos, no menos que los \u00e9ticos y los intelectuales que aseguran la vida superior de los seres humanos.<\/p>\n<p>     Los mismos valores espirituales o religiosos no pueden prescindir de los anteriores: los culturales, los morales, los vivenciales; y deben ser presentados como la coronaci\u00f3n de ellos. Educar la religiosidad, la creencia, la fe, supone ordenar bien todo el c\u00famulo de valores con los que el hombre se presenta.<\/p>\n<p>     Manuel Mounier, en su libro \u00abEl Personalismo\u00bb, recuerda lo que significan los valores: \u00abLos valores m\u00e1s duraderos tienen existencia hist\u00f3rica. Nacen en la conciencia de la humanidad cuando ella se va desarrollando. Cada etapa humana tiene por misi\u00f3n descubrir o inventar para las \u00e9pocas que siguen nuevos sectores de valores. Lo eterno, en contra del prejuicio frecuente de que es inmutable, es lo m\u00e1s opuesto a la inmovilidad; se expresa con rostros interminablemente nuevos\u00bb.<\/p>\n<p>      3. Los valores cristianos El mensaje de Jes\u00fas es eminentemente espiritual y trascendente, pero tambi\u00e9n humano: \u00e9tico, est\u00e9tico, pol\u00ed\u00adtico, convivencial. Se centra en el anuncio de la salvaci\u00f3n de todos los hombres, gracias a su venida y a su misterio redentor. Pero no olvida que el mensaje es recibido por hombres concretos que viven en este mundo y caminan por \u00e9l entre reclamos culturales, sociales y materiales.<\/p>\n<p>     Pero ese mensaje se dirige a los hombres y se fundamenta en la misma dignidad de su naturaleza espiritual, libre y racional. Por eso, Jes\u00fas anuncia una serie de valores humanos que nos deben hacer pensar y sentir agradecimiento por su generosa donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    3.1. Los valores evang\u00e9licos<br \/>\n    Entre estos valores hemos de citar algunos que sobresalen en el Evangelio y que constituyen para nosotros un verdadero desaf\u00ed\u00ado para hacer del mensaje de Jes\u00fas una plataforma de promoci\u00f3n humana y de convivencia.<\/p>\n<p>    3.1.1. Unos son naturales.<\/p>\n<p>     Quiere decir que en el Evangelio se promueve aquello que el hombre, como tal, necesita para vivir y para convivir. Por ejemplo se pueden recordar:<\/p>\n<p>   &#8211; La Vida que nos da el Creador y que nos hace posible llegar un d\u00ed\u00ada al gozo de poseerlo en el cielo.<\/p>\n<p>   &#8211; El Amor y la capacidad de orientarnos hacia Dios, rechazando el mal y haciendo posible el bien.<\/p>\n<p>   &#8211; La Paz que tantas veces nos dese\u00f3 en su vida terrena y en sus apariciones despu\u00e9s de resucitado.<\/p>\n<p>   &#8211; La Salud y la seguridad de vida personal y de la colectividad.<\/p>\n<p>   &#8211; El Progreso y la prosperidad y la capacidad humana de  mejorar.<\/p>\n<p>   &#8211; La Solidaridad y la bondad en la convivencia con amigos y enemigos.<\/p>\n<p>   &#8211; La Felicidad y la realizaci\u00f3n como personas seg\u00fan los objetivos.<\/p>\n<p>   &#8211; La Justicia y el respeto al pr\u00f3jimo, que nos abre a lo espiritual sin dejar lo terrenal.<\/p>\n<p>   &#8211; La Libertad y la responsabilidad en las propias acciones y en las ajenas.<\/p>\n<p>    3.1.2. Otros m\u00e1s sobrenaturales<br \/>\n    Son valores superiores a los humanos. Son riquezas espirituales y radicales del hombre que acepta el mensaje sobrenatural del se\u00f1or. Se pueden citar algunos:<\/p>\n<p>   &#8211; La Oraci\u00f3n y humildad para levantar el coraz\u00f3n a Dios y adorar, dar gracias y pedir perd\u00f3n o rogar dones.<\/p>\n<p>   &#8211; La Confianza en la Providencia, que nos pone a Dios cerca de nosotros como Padre y no s\u00f3lo Se\u00f1or y promociona la esperanza y la paz ante el porvenir en referencia a este mundo y a la otra vida.<\/p>\n<p>   &#8211; La Conversi\u00f3n y la Penitencia, o rechazo del mal, que nos abre el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; La Fraternidad en la vida de Comunidad con todos los hombres, que nos hace ver al pr\u00f3jimo como hermano y cultivar la solidaridad con todos.<\/p>\n<p>   &#8211;  La Generosidad y la magnanimidad, incluso para perdonar a los enemigos y para tener compasi\u00f3n con los que sufren por su culpa o sus delitos.<\/p>\n<p>     3.2. Armon\u00ed\u00ada de valores<\/p>\n<p>     Es necesario entender que ambos valores evang\u00e9licos, los naturales, que parecen centrarse en las cosas de este mundo, y los m\u00e1s sobrenaturales, que se orientan a las cosas del esp\u00ed\u00adritu, son compatibles e inseparables.<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s ambos son imprescindibles en una buena catequesis.  Si la educaci\u00f3n de la fe se reduce a lo espiritual y se olvida de lo material, se incurre en el misticismo. Y Jes\u00fas dio pan a los hambrientos, cur\u00f3 a los enfermos y llor\u00f3 con los tristes y oprimidos.<\/p>\n<p>     Pero si la catequesis s\u00f3lo se centrara en lo material y olvidara la dimensi\u00f3n trascendente el hombre, incurrir\u00ed\u00ada en naturalismo o en socialismo, que resultan insuficientes. Tambi\u00e9n el Se\u00f1or reclam\u00f3 la oraci\u00f3n, la renuncia, la pobreza y, sobre todo, la fe en su mensaje salvador.<\/p>\n<p>    Esto obliga a mirar hacia el Reino de Dios como un bien que no es de este mundo, pero que no puede darse sin el mundo. Si Jes\u00fas ha venido al mundo, la catequesis no puede prescindir del mundo. Son los valores del Reino de Dios los que no hacen a los cristianos amar la tierra para mejorarla y esperar en el cielo para  vencer el mal, pues el Reino divino consiste en el triunfo del bien sobre el mal.<\/p>\n<p>  4. El cultivo de los valores<br \/>\n    Los cristianos tienen por misi\u00f3n en la tierra buscar los mejores valores. Pero deben sentirse incardinados en la realidad concreta en la que la Providencia les ha colocado.<\/p>\n<p>    Los cambios del mundo les pueden en ocasiones desconcertar. Muchas veces, ante el cambio y ante el progreso, ante los instrumentos audiovisuales y las nuevas figuras, mitos o insinuaciones que ellos nos aportan de otras culturas, creencias o preferencias, los hombres se sienten desconcertados.<\/p>\n<p> &#8211; Dudan de sus propios valores morales y espirituales, que aprendieron en sus a\u00f1os infantiles por el ejemplo y la palabra de sus mayores y de su contexto cultural. Se preguntan si no hay otras formas de vida m\u00e1s agradables.<\/p>\n<p>   &#8211; Desconf\u00ed\u00adan de sus criterios morales, al sentir que su distinci\u00f3n entre el bien y el mal no es tan clara y definitiva como tal vez hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>   &#8211; Sienten la ruptura entre los ideales ficticios, los h\u00e9roes f\u00e1ciles, los sistemas de vida c\u00f3moda, que encuentran en los montajes audiovisuales, y la realidad cercana de los hombres que sufren, trabajan, luchan en el entorno pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>   &#8211; Experimentan tensiones entre grupos, entre generaciones, entre profesiones, sobre todo entre clases econ\u00f3micas distintas y distantes. Incluso se sienten irritados ante la abundancia de unos pocos y la indigencia de los m\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Sospechan que los principios de vida que se proclaman de palabra con frecuencia no responden a las formas cotidianas que en la realidad viven los mismos que los proclaman.<\/p>\n<p>     En consecuencia brotan en la mente y en la conciencia multitud de preguntas o de desconfianzas que dejan el \u00e1nimo desasosegado y muchas veces los ideales de vida destruidos. Se desconf\u00ed\u00ada del pasado, de la norma moral, de la autoridad, de la objetividad de la ley o de la autenticidad de la virtud.<\/p>\n<p>      5. Educar en valores<\/p>\n<p>     Es educar al hombre para que sepa situarse con libertad ante las diversas ofertas de valores que recibe en la vida. Importa mucho superar los ideales insuficientes, y a veces miserables, con los que nos encontramos en nuestro camino por la vida.<\/p>\n<p>    5.1. Existen m\u00faltiples formas<br \/>\n    Es condici\u00f3n de una buena educaci\u00f3n axiol\u00f3gica ense\u00f1ar a mirar y juzgar las diversas actitudes con las que no podemos encontrar.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay quien cree haber nacido para gozar y aprovecharse de las cosas s\u00f3lo como instrumentos de placer. Es el hedonismo, para quien el \u00fanico valor es el deleite y el bienestar.<\/p>\n<p>   &#8211; Son muchos los que buscan la utilidad y la rentabilidad inmediata y s\u00f3lo valoran lo que sirve para algo concreto, al margen de cualquier ideal o proyecto ut\u00f3pico de servicio. Son los pragmatistas y los utilitaristas.<\/p>\n<p>   &#8211; Nos encontramos con personas que s\u00f3lo se miran a s\u00ed\u00ad y est\u00e1n poco disponibles para los dem\u00e1s. Son los ego\u00ed\u00adstas que se limitan a buscar sus particulares intereses y sit\u00faan en el yo el centro de todo valor.<\/p>\n<p>   &#8211; No es raro rozarse en la vida con materialistas y biologistas, que s\u00f3lo aprecian el valor de la materia. A veces, ascienden al valor de la belleza, de la vida o de la convivencia, pero no son capaces de mirar algo m\u00e1s que las hermosas leyes de la naturaleza.<\/p>\n<p>    Y no dejan de aparecer en ocasiones los pesimistas y fatalistas, los cuales se consideran v\u00ed\u00adctimas del destino y de las fuerzas ciegas del mal y del error.<\/p>\n<p>    5.2. Los valores cristianos<br \/>\n    Ninguna de estas actitudes de vida es compatible con el Evangelio de Jes\u00fas. Pues el mensaje de la salvaci\u00f3n est\u00e1 apoyado ante todo y sobre todo en valores trascendentes, sublimes, perceptibles s\u00f3lo por la fe y asumibles s\u00f3lo por la gracia de Dios.<\/p>\n<p>    Estos valores se fundamentan en reclamos sobrenaturales:<\/p>\n<p>   &#8211; En la Paternidad de un Dios amoroso y lleno de misericordia, que cuida a todas las criaturas y sobre todo de los hombres que ha elevado a su amistad.<\/p>\n<p>   &#8211; En la Fraternidad de todos los hijos de Dios, que se sienten hermanos de Jes\u00fas, el enviado divino del Padre.<\/p>\n<p>   &#8211; En la visi\u00f3n de un mundo luminoso, que ha sido santificado por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, enviando por el Padre y por el Hijo a iluminar el mundo.<\/p>\n<p>     En medio de las dificultades de la vida siempre termina triunfando el bien sobre el mal, es decir valor divino sobre el terreno, pues siempre se sobrepone el Reino de Dios sobre el poder de las tinieblas.<\/p>\n<p>    5.3. La catequesis y valores<\/p>\n<p>     Para los cristianos, el principal valor del Evangelio es la seguridad de que Dios ha visitado a su Pueblo.  Dios est\u00e1 en medio de los hombres y nada de lo que pasa escapa a su poder y a su amor. La confianza en Dios, la seguridad de su presencia, el trabajo por el triunfo del Reino divino, la alegr\u00ed\u00ada de la fraternidad con los hijos de Dios, todo lo que se refiere a la mayor gloria de Dios, constituyen los grandes valores de la vida cristiana.<\/p>\n<p>     El Concilio Vaticano II dice: \u00abPodemos pensar con raz\u00f3n que la suerte futura de la humanidad est\u00e1 en manos de aquellos que son capaces de transmitir a las generaciones venideras razones para vivir y para esperar\u00bb.  (Gaudium et Spes 31)<\/p>\n<p>     Por eso el catequista debe organizar la educaci\u00f3n de los valores del catequizando en conformidad con el mensaje de Cristo. No debe despreciar los valores materiales, que son necesarios para la vida, pero debe ayudar a cada persona a organizar su escala de valores de forma que cada uno se sit\u00fae en el puesto que le corresponde.<\/p>\n<p>     Por ejemplo, debe ense\u00f1ar a apreciar la comida, la diversi\u00f3n, la amistad; pero debe tender a que el creyente sit\u00fae la generosidad, la paz y la caridad por encima.<\/p>\n<p>     Es bueno que \u00e9l mismo posea y tenga una buena escala de valores en conformidad con el mensaje cristiano y haga lo posible para que sus catequizandos vayan perfilando la suya, tarea que ciertamente es larga, delicada, muy diferente en cada individuo y desde luego permanentemente inacabada.<\/p>\n<p>     Para ello debe tener en cuenta algunas consignas que bien merecen el nombre de catequ\u00ed\u00adsticas:<br \/>\n   &#8211; Cuanto m\u00e1s peque\u00f1o es un catequizando m\u00e1s sus valores se encarnan en personas y menos en palabras y en conceptos abstractos. Los ni\u00f1os peque\u00f1os ven los valores a trav\u00e9s de los modelos humanos que los encarnan.<\/p>\n<p>   &#8211; Las axiolog\u00ed\u00adas y las formulaciones muy generales quedan para los te\u00f3ricos.<\/p>\n<p> La cotidiana vivencia de valores concretos e inmediatos es m\u00e1s propia de la catequesis. No interesa tanto hablar de la justicia, sino de tener experiencias y compromisos con ella: la oraci\u00f3n es un valor, pero s\u00f3lo se descubre orando.<\/p>\n<p>   &#8211; En determinadas edades, como son la preadolescencia y la juventud, la adquisici\u00f3n de valores es particularmente decisiva para toda la vida. Se debe al incremento de la sensibilidad \u00e9tica y a la receptividad de las persona en esos momentos. El catequista debe hacer lo posible para que, en esos \u00abper\u00ed\u00adodos sensibles\u00bb para la configuraci\u00f3n \u00e9tica, se adquieran los mejores valores para la vida.<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s bueno es que los catequistas tengan siempre la conciencia de sus responsabilidades ante los valores. En este terreno como en los dem\u00e1s pedag\u00f3gicos, nadie da lo que no tiene. Si ellos no tienen riqueza de valores, poco pueden aportar a sus catequizandos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[328] La moral cristiana no se limita considerar las acciones externas y precisas que hacen los hombres, sino que se detiene en descifrar las circunstancias, las intenciones, los deseos y las omisiones de los creyentes. 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