{"id":14376,"date":"2016-02-05T09:29:22","date_gmt":"2016-02-05T14:29:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/velas\/"},"modified":"2016-02-05T09:29:22","modified_gmt":"2016-02-05T14:29:22","slug":"velas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/velas\/","title":{"rendered":"VELAS"},"content":{"rendered":"<p>[471]<\/p>\n<p>     Sin\u00f3nimo de cirios, de luminarias, de candelas. Son cilindros de cera, o sustancias grasas (animales o vegetales) que contiene una mecha interna que hace de soporte a la llama que va consumiendo la cera.<\/p>\n<p>    Su aparici\u00f3n se pierde en la noche de los tiempos. Fue usada en forma ornamental o con intenci\u00f3n simb\u00f3lica en diversas religiones. Y tambi\u00e9n se emple\u00f3 desde los primeros tiempos en la liturgia cristiana tal vez como efecto de las persecuciones, que movi\u00f3 a los perseguidos a buscar lugares ocultos y a reunirse por la noche. Poco a poco entr\u00f3 en las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas y se usaron las velas de cera pura de abeja para dar sentido vivo y luminoso a la celebraci\u00f3n de los sacramentos, sobre todo de la Eucarist\u00ed\u00ada y del Bautismo, en donde tienen que existir velas encendidas que recuerden la luz, que es Cristo (Cirio pascual) y la vida que se consume (al igual que los cirios presentes). Con todo, las velas, al igual que las flores, lo mismo se uso en acontecimientos gozosos, como en la conmemoraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n, como en los luctuosos como en los velatorio de los difuntos y enterramientos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">La palabra <b>vela<\/b> (candela, de candeo, arder) fue introducida a la lengua inglesa como t\u00e9rmino eclesi\u00e1stico, probablemente tan temprano como en el siglo VIII.   Era conocida en tiempos cl\u00e1sicos y denotaba cualquier tipo de cono en el que una mecha, usualmente hecha de una tira de papiro, era recubierta de cera o grasa animal. No necesitamos rehuir el admitir que las velas, al igual que el incienso y el agua lustral, se usaban com\u00fanmente en cultos  paganos y en los ritos ofrecidos a los difuntos.   Pero la Iglesia los tom\u00f3 a su servicio desde un per\u00edodo muy temprano, al igual que adopt\u00f3 otras muchas cosas indiferentes en s\u00ed mismas, y que parec\u00edan apropiadas para engrandecer el esplendor del ceremonial religioso.  No debemos olvidar que la mayor\u00eda de estos accesorios del culto, como m\u00fasica, luces, los perfumes, las abluciones, las decoraciones florales, baldaquinos, doseles, cortinas, campanas, vestimentas, etc., no se identificaban con ning\u00fan culto  idol\u00e1trico en particular, sino que eran comunes a casi todos los cultos.   En efecto, son parte del lenguaje natural de expresi\u00f3n m\u00edstica, y tales cosas pertenecen tanto a ceremonias seculares como a la religi\u00f3n.   La salva de un n\u00famero asignado de armas de fuego, un homenaje que da un buque de guerra a la bandera de un poder extranjero, es exactamente tan m\u00e1s o menos digno de ser descrito como supersticioso como la disposici\u00f3n de un cierto n\u00famero de velas sobre el altar en la Misa mayor.   El llevar cerillos figura entre las se\u00f1ales de respeto a mostrar a los m\u00e1s altos dignatarios del Imperio Romano en la \u201cNotitia Dignitatum\u201d.  Es altamente probable que las velas que se llevaban, desde un per\u00edodo muy temprano, delante del   Papa o del obispo cuando iban en procesi\u00f3n al santuario, o las que acompa\u00f1aban el transporte del libro de los Evangelios al amb\u00f3n o p\u00falpito desde el que el di\u00e1cono le\u00eda, eran nada m\u00e1s que una adaptaci\u00f3n de esta pr\u00e1ctica secular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El uso de multitud de velas y l\u00e1mparas fue, sin duda, una caracter\u00edstica destacada de la celebraci\u00f3n de la Vigilia Pascual que data, como podemos creer, casi desde los tiempos apost\u00f3licos.   Eusebio (Vita Constant., IV, XXII) habla de las \u201ccolumnas de cera\u201d con las que Constantino transformaba la noche en d\u00eda, y Prudencio y otros autores han dejado elocuentes descripciones del brillo dentro de las iglesias.  En las bas\u00edlicas tampoco se limit\u00f3 el uso de velas  a aquellas horas en que era necesaria  la luz artificial.   Por no hablar del decreto del concilio espa\u00f1ol de Elvira (300), que parece condenar como abuso algunos encendidos supersticiosos de velas durante el d\u00eda en los cementerios,    conocemos  que el hereje Vigilancio, para finales del mismo siglo, les reproch\u00f3 a los    ortodoxos que mientras el sol brillaba todav\u00eda ellos encend\u00edan una gran cantidad de velas  (moles cereorum accendi faciunt); y San Jer\u00f3nimo, en respuesta, declar\u00f3 que las velas se encend\u00edan durante la lectura del Evangelio, no precisamente para poner la oscuridad en fuga, sino como un signo de  alegr\u00eda (Migne, P.L., XXIII, 345).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta observaci\u00f3n y la estrecha asociaci\u00f3n de las velas encendidas con la ceremonia del bautismo, que ten\u00eda lugar en la Vigilia Pascual y que sin duda origin\u00f3 la calificaci\u00f3n de aquel sacramento como photismos (iluminaci\u00f3n), muestra que el simbolismo cristiano de las velas bendecidas ya se estaba haciendo sentir en aquella fecha tan temprana.   Esta conclusi\u00f3n est\u00e1 adem\u00e1s confirmada por el lenguaje del Preg\u00f3n Pascual (Exultet), todav\u00eda hoy en uso el S\u00e1bado Santo para la bendici\u00f3n del    cirio pascual.   Es altamente probable que San Jer\u00f3nimo mismo compusiera tal praeconium paschale (ver Morin en Revista Benedictina, enero 1891), y aqu\u00ed se insiste en la idea de la supuesta virginidad de las abejas, y por consiguiente, se considera que la cera tipifica de la manera m\u00e1s apropiada la carne de Jesucristo nacido de una Madre Virgen.   De aqu\u00ed ha surgido la noci\u00f3n posterior de que el p\u00e1bilo simboliza m\u00e1s particularmente el alma de Jesucristo y la llama la Divinidad que absorbe y domina a ambas.  As\u00ed el gran    cirio pascual representa a Cristo, \u201cla luz verdadera\u201d, y las velas m\u00e1s peque\u00f1as son t\u00edpicas de cada  cristiano individual que se esfuerza por reproducir a Cristo en su vida.  Podemos decir que este simbolismo todav\u00eda se acepta en la Iglesia en general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s del uso en bautismos y funerales (San Cipriano fue enterrado praelucientibus cereis en 258), conocemos por el llamado Cuarto Concilio de Cartago, en realidad un s\u00ednodo realizado en el sur de la Galia (c. 514), que al conferirle la orden menor de ac\u00f3lito] el candidato recib\u00eda \u201cun candelero con una vela\u201d.   Esta costumbre se observa en la actualidad.   Tales velas cuando eran transportadas por los ac\u00f3litos, como vemos en el Sacramentario Gregoriano y los \u201cOrdines Romani\u201d, se usaban constantemente en el Ceremonial Romano desde el siglo VII y probablemente a\u00fan antes.   Estas velas se colocaban sobre el pavimento del santuario y no fue hasta mucho m\u00e1s tarde que se colocaron sobre los altares.   No obstante, la pr\u00e1ctica de colocar  velas sobre la mesa del altar mismo parece ser un poco anterior al siglo XII.   Como el  Romano pont\u00edfice, seg\u00fan las \u201cOrdines\u201d, era precedido por siete ac\u00f3litos que portaban velas, y como estas velas, en un per\u00edodo posterior, eran colocadas sobre el altar y ya no sobre el pavimento, es una hip\u00f3tesis tentadora identificar  los seis candeleros de altar de una Misa mayor ordinaria (son siete cuando pontifica el obispo de la di\u00f3cesis) con los candeleros de los ac\u00f3litos de las \u201cOrdines\u201d romanas. Pero para esto, vea a Edmundo Bishop en la \u201cDownside Review\u201d, 1906.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora se ordena encender seis velas sobre el altar para cada Misa mayor, cuatro para la Missa cantata, o para la Misa privada de un obispo en d\u00edas de fiesta, y dos para todas las otras Misas. Todav\u00eda se permite una cierta libertad para el encendido de m\u00e1s velas en ocasiones de solemnidad.   Tambi\u00e9n se deben encender seis velas en v\u00edsperas y laudes  cuando se canta el Oficio en las grandes fiestas, pero en ocasiones menos solemnes son suficientes dos o cuatro. Las r\u00fabricas prescriben tambi\u00e9n que dos ac\u00f3litos con velas deber\u00edan ir a la cabeza de la procesi\u00f3n al santuario, y estos dos velas se llevan tambi\u00e9n para hacer honor al canto del Evangelio en la Misa mayor, as\u00ed como para el canto del peque\u00f1o cap\u00edtulo y las colectas en v\u00edsperas, etc.    De forma similar, cuando el obispo hace su entrada a la iglesia es recibido y escoltado por los ac\u00f3litos con sus velas.  Asimismo cuando un obispo toma parte en alg\u00fan acto eclesi\u00e1stico en el santuario tiene un candelero propio, conocido como buj\u00eda (bugia), la cual es sostenida cerca de \u00e9l por un capell\u00e1n o cl\u00e9rigo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las velas tambi\u00e9n se usan en las excomuniones, en la reconciliaci\u00f3n de los penitentes y otros actos excepcionales. Juegan un papel sobresaliente en el rito de la dedicaci\u00f3n de una iglesia y en la bendici\u00f3n de cementerios, y se hace tambi\u00e9n una ofrenda de velas en el ofertorio de una Misa de ordenaci\u00f3n por aquellos que acaban de ser ordenados.  En la administraci\u00f3n de todos los sacramentos, excepto el de la penitencia, se ordena que se enciendan velas. En el bautismo se pone una vela encendida en la mano del catec\u00fameno o del padrino como representante del menor. No es leg\u00edtimo celebrar la Misa sin velas encendidas, y si se corre el riesgo de que el viento apague las velas, se debe protegerlas con fanales.  Las    r\u00fabricas del \u201cMisal Romano\u201d ordenan que en el Santo, incluso en cualquier Misa privada, debe encenderse una vela adicional y la cual debe arder hasta despu\u00e9s de la Comuni\u00f3n del sacerdote.  Sin embargo, esta r\u00fabrica ha sido muy descuidada en la pr\u00e1ctica, incluso en la misma Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuando a la materia, las velas que se usen con fines lit\u00fargicos    deben ser de cera de abejas.  Esto se considera as\u00ed debido probablemente a su relaci\u00f3n simb\u00f3lica a la carne de Cristo, como ya se explic\u00f3.  En cuanto al cirio pascual y las dos velas que son de obligaci\u00f3n en la Misa, un  decreto de la Congregaci\u00f3n de Ritos (14 dic. 1904) ha decidido que deben ser de cera de abejas in maxima parte, lo que los comentaristas han interpretado en el sentido de no menos del 75%.   Para otros fines las velas colocadas sobre el altar, por ejemplo, en la bendici\u00f3n, deben ser de cera, \u201cen gran parte\u201d o, en todo caso, \u201cen una parte considerable\u201d.  Se prescribe un m\u00ednimo de doce de tales velas para cualquier exposici\u00f3n p\u00fablica del Sant\u00edsimo Sacramento, aunque seis ser\u00e1n suficientes en una iglesia pobre o en una exposici\u00f3n privada.   Como norma el color de las velas debe ser blanco, aunque se permiten velas doradas o pintadas bajo ciertas restricciones. En las Misas de difuntos, sin embargo, y en la Semana Santa se usa cera amarilla o no blanqueada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n es conveniente que las velas para fines lit\u00fargicos deben ser bendecidas, pero esto no est\u00e1 prescrito como obligaci\u00f3n. Una elaborada bendici\u00f3n para velas se provee para la Fiesta de la Purificaci\u00f3n de Mar\u00eda el 2 de febrero, conocida por otra parte como D\u00eda de la Candelaria, y \u00e9sta es seguida por la distribuci\u00f3n de velas y una procesi\u00f3n.   En \u00e9pocas anteriores esta funci\u00f3n era realizada por el soberano pont\u00edfice dondequiera que estuviese residiendo; y algunas de estas velas bendecidos eran distribuidas a voleo entre la gente y otras eran enviadas como regalo a personas de notoriedad. Una bendici\u00f3n de velas menos elaborada en ocasiones ordinarias se da en el Misal as\u00ed como en el Ritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las velas se usaban com\u00fanmente, y todav\u00eda se usan, para arder ante las urnas hacia las que los fieles desean mostrar especial devoci\u00f3n. La vela, quemando su vida ante una estatua es, sin duda, percibida de alguna manera poco definida como s\u00edmbolo de oraci\u00f3n] y sacrificio.  Una curiosa pr\u00e1ctica medieval era ofrecer, a alguna reliquia favorable, una vela, o cierto n\u00famero de velas, que tuviesen una medida igual a la altura de las personas para las que se ped\u00eda alg\u00fan favor.  Esto se llamaba \u201cmidiendo a\u201d tal o cual santo. La pr\u00e1ctica puede remontarse hasta los tiempos de San Radegundo (m. 587) y posteriormente hasta la Edad Media. Era especialmente com\u00fan en Inglaterra y el Norte de  Francia en los siglos XII y XIII.   Para conocer otros usos de las velas, por ejemplo, en el Oficio de Tinieblas, en las manos de un moribundo, en la Primera Comuni\u00f3n, etc., el lector deber\u00e1 dirigirse a los respectivos art\u00edculos. (Vea velas de altar).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BAUMER en el Kirchenlexikon, s.v. Kerze, Vol. VII, 395-402; vea tambi\u00e9n MUHLBAUER, Geschichte und Bedeutung der Wachalichter bei den kirchlichen Funktionen (Augsburgo, 1874), una monograf\u00eda muy satisfactoria; THALHOFER, Liturgik (Friburgo, 1893), I, 666-82; MARTIN AND CAHIER, Melanges d&#8217;Archeologie (Par\u00eds, 1853), III, 1-51; Bishop, Of six candles on the Altar in the Downside Review, July, 1906, 188-203.  Para decisions recientes vea S.L.T., The Furniture of the Altar en The Ecclesiastical Review (julio 1904), 60-64; VAN DE STAPPEN, Sacra Liturgia (Mechlin, 1902), III, 74-85; Callationes Brugenses (Brujas 1905),X, 398-400; Ephemerides Liturgicae, XV, 379-88.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abCandles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 19 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03246a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Andr\u00e9s Peral Mart\u00edn, 2010.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[471] Sin\u00f3nimo de cirios, de luminarias, de candelas. Son cilindros de cera, o sustancias grasas (animales o vegetales) que contiene una mecha interna que hace de soporte a la llama que va consumiendo la cera. Su aparici\u00f3n se pierde en la noche de los tiempos. Fue usada en forma ornamental o con intenci\u00f3n simb\u00f3lica en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/velas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVELAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14376","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14376","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14376"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14376\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14376"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}