{"id":14465,"date":"2016-02-05T09:32:06","date_gmt":"2016-02-05T14:32:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/violacion\/"},"modified":"2016-02-05T09:32:06","modified_gmt":"2016-02-05T14:32:06","slug":"violacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/violacion\/","title":{"rendered":"VIOLACION"},"content":{"rendered":"<p>[369]<br \/>\n   Atentado por fuerza cometido contra una persona en su dignidad, en su libertad o en su propiedad. Ordinariamente la violaci\u00f3n se refiere al terreno sexual. Y se suele referir en la mayor parte de las legislaciones con referencia a la mujer como v\u00ed\u00adctima del atropello y nunca como protagonista del mismo. La violaci\u00f3n total implica la consumaci\u00f3n del acto sexual por v\u00ed\u00ada de naturaleza o de otra manera que suponga agresi\u00f3n plena contra la voluntad de quien la sufre. La no consumaci\u00f3n implica s\u00f3lo el intento de violaci\u00f3n, algo diferente en el terreno judicial o social.<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino de violaci\u00f3n se aplica con frecuencia tambi\u00e9n a otras acciones que suponen ruptura de algo sagrado, sea material como es un templo, un sepulcro, una ley o la intimidad de una vivienda, o sea inmaterial como un secreto, un juramento, un deber de conciencia.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(\/\u2020\u0153i vigilantes, Henoc). En el conjunto de la Biblia la violaci\u00f3n de las mujeres (Gn 6,1-4) aparece como el segundo de los grandes pecados, pues el primero ser\u00ed\u00ada el asesinato de Abel, ratificado de forma posesiva por el canto de Lamec (Gn 4). As\u00ed\u00ad dice el texto: \u00abY sucedi\u00f3 que los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas. Y vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran bellas (buenas, apetitosas) y tomaron mujeres de entre ellas, de todas las que se escogieron&#8230; Surgieron por entonces en la tierra los gigantes e incluso despu\u00e9s de esto, cuando entraron los hijos de Dios en las hijas de los hombres y engendraron  hijos para ellos; \u00e9stos fueron los h\u00e9roes (.gibborim) de antiguo, hombres de renombre\u00bb (Gn 6,1-4). Este pasaje es un resumen o compendio de una tradici\u00f3n m\u00e1s amplia que aparece de formas distintas en diversos pueblos: unos dioses o hijos divinos descendieron anta\u00f1o para violar a las mujeres, engendrando a trav\u00e9s de ellas a los duros guerreros, profesionales de la lucha y violencia sobre el mundo. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada ha recogido este mito, elabor\u00e1ndolo a manera de tratado teol\u00f3gico fundamental en un libro ap\u00f3crifo (1 Henoc*), que ha influido mucho en el contexto de la teolog\u00ed\u00ada israelita (Jubileos*, Qumr\u00e1n*). Conforme a ese mito, todo el mal del mundo aparece vinculado a la violencia posesiva de unos seres superiores (varones y\/o \u00e1ngeles) que raptan y violan a las mujeres. Este es un mito extra\u00f1amente actual que se viene repitiendo de formas distintas, desde que G. H. Wells escribi\u00f3 La guerra de los mundos (1898). Tambi\u00e9n hoy se nos dice que estamos en el punto de mira de seres extra\u00f1os, que provienen de otros niveles o espacios de vida, con intenciones casi siempre violadoras, destructoras, como aquellos \u00abhijos de Dios\u00bb del antiguo mito israelita, que lo ten\u00ed\u00adan todo en su cielo, pero a\u00f1oraban dos cosas de los hombres, prohibidas para ellos: poseer mujeres y matar enemigos. Los ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados suponen que Dios destruy\u00f3 a esos \u00e1ngeles perversos, pero el fruto de su violaci\u00f3n permaneci\u00f3: quedaron sus hijos gigantes de las leyendas antiguas, h\u00ed\u00adbridos o humanoides, hechos de violencia (de deseo y sangre), ocupados en matarse unos a otros; y queda la violencia de los hombres, empe\u00f1ados de un modo o de otro en dominar\/violar a las mujeres. Conforme al mito, las mujeres aparecen como un bien deseable y mostrenco (sin due\u00f1o). Est\u00e1n para ser apetecidas (son tobim, buenas, como fruto del para\u00ed\u00adso: Gn 3,6); son para ser deseadas (como en Ex 20,17) sin que (a diferencia de Gn 4,23-24) pueda haber ya ning\u00fan Lamec capaz de rechazar a sus agresores. Las mujeres se definen as\u00ed\u00ad como objeto de deseo de hombres y dioses, de manera que se llega a decir que ellas encienden un apetito que puede volverse funesto si no se regula o reprime. De esa forma se acabar\u00e1 diciendo que han sido ellas las que encienden la violencia masculina, en perspectiva ya claramente machista.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase FORZAR (VIOLAR).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[369] Atentado por fuerza cometido contra una persona en su dignidad, en su libertad o en su propiedad. Ordinariamente la violaci\u00f3n se refiere al terreno sexual. Y se suele referir en la mayor parte de las legislaciones con referencia a la mujer como v\u00ed\u00adctima del atropello y nunca como protagonista del mismo. 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