{"id":14491,"date":"2016-02-05T09:32:55","date_gmt":"2016-02-05T14:32:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vitalismo\/"},"modified":"2016-02-05T09:32:55","modified_gmt":"2016-02-05T14:32:55","slug":"vitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vitalismo\/","title":{"rendered":"VITALISMO"},"content":{"rendered":"<p>[082]<\/p>\n<p>     Es un sistema de pensamiento que se extiende desde el siglo XIX como reacci\u00f3n contra el exagerado racionalismo impuesto por Descartes y Kant. Como sistema es complejo, polivalente y muy diversos en sus formas expresivas. El com\u00fan denominador est\u00e1 en la defensa y la reflexi\u00f3n sobre la vida, en general en las formas biol\u00f3gicas, y en especial la humana en los pensadores m\u00e1s antropoc\u00e9ntricos: Nietzsche, Bergson, Ortega y Gasset.<\/p>\n<p>     Un autor madrugador en el vitalismo fue Juan G. Herder (1744-1803). En sus obras, \u00abFilosof\u00ed\u00ada de la Historia para la formaci\u00f3n de la humanidad\u00bb y \u00abEl conocer y sentir del alma humana\u00bb, desarroll\u00f3 la idea de que la historia es una explosi\u00f3n de la humanidad vital, en la cual hay una infancia (oriente, historia de los patriarcas), una adolescencia (cultura egipcia y fenicia), una juventud (Grecia con su armon\u00ed\u00ada y curiosidad por saber), una virilidad (Imperio romano) con su austeridad, dominio y poder) y la decadencia que comienza  con los b\u00e1rbaros y la Edad Media) para llegar a la senectud actual (decadencia).<\/p>\n<p>     Una de las formas m\u00e1s sistematizadas y significativas es el vitalismo de E. Bergson. Otra manera de entender la vida es el razonamiento experiencial que se hace sobre ella que tanto promovi\u00f3 Jos\u00e9 Ortega y Gasset en su segundo per\u00ed\u00adodo de pensamiento filos\u00f3fico, denominado como \u00abraciovitalismo\u00bb.<\/p>\n<p>     Como pensador inicial del vitalismo conviene recordar a Guillermo Dilthey (1833-1911), quien en obras como \u00abIntroducci\u00f3n a las ciencias del esp\u00ed\u00adritu\u00bb, \u00abIntento de una fundamentaci\u00f3n del estudio de la sociedad y de la historia\u00bb, \u00abLa estructuraci\u00f3n del mundo hist\u00f3rico\u00bb o \u00abLos tipos de concepci\u00f3n del mundo\u00bb, elabor\u00f3 un pensamiento de elevada significaci\u00f3n vivencial y existencial.<\/p>\n<p>    En tiempos m\u00e1s recientes han sido otros autores como Karl Popper (1902-1994) en obras como \u00abLa Sociedad abierta y sus enemigos\u00bb, \u00abLa l\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica\u00bb, \u00abConjeturas y reputaciones y la miseria del historicismo\u00bb en las que defiende el origen de la vida como algo que supera la explicaci\u00f3n a trav\u00e9s de la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Popper citaba a Einstein: \u00abEs insuficiente la b\u00fasqueda de aquellas leyes sumamente universales a partir de las cuales puede obtenerse una imagen del mundo por pura deducci\u00f3n. No existe una senda l\u00f3gica que encamine a estas leyes. S\u00f3lo pueden alcanzarse por la intuici\u00f3n, apoyada en algo as\u00ed\u00ad como una introyecci\u00f3n de los objetos de la experiencia\u00bb.<\/p>\n<p>    Es curioso confrontar que casi todos los vitalistas han vuelto los ojos a personajes tan vitales como San Agust\u00ed\u00adn (354-430) o m\u00e1s tarde a Juan Bautista Vico (1668-1744) que defendieron el valor de la vida, desde \u00e1ngulos casi contradictorios pero confluyentes.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Vitalismo y filosof\u00ed\u00adas de la vida.-II. El vitalismo de Nietzsche.-III. Las filosof\u00ed\u00adas de la vida: Dilthey, Ortega y Gasset.-IV. El evolucionismo espiritualista de Bergson.-V. Balance hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>I. Vitalismo y filosof\u00ed\u00adas de la vida<br \/>\nEl t\u00e9rmino vitalismo resulta en sus usos hist\u00f3ricos insuperablemente ambiguo. En sentido estricto, pertenece al \u00e1mbito de la biolog\u00ed\u00ada y designa aquellas corrientes que exigen la presencia dentro de los seres vivos de alg\u00fan principio propio e irreductible a una simple complicaci\u00f3n del mundo inorg\u00e1nico; en este sentido, vitalismo se opone en biolog\u00ed\u00ada a mecanicismo. Por extensi\u00f3n, es frecuente denominar vitalismo a aquellas corrientes filos\u00f3ficas que encuentran en los principios constitutivos y elementales de la vida el fundamento \u00faltimo para su visi\u00f3n de la realidad y de la historia, como podr\u00ed\u00adan ser las posiciones de Nietzsche, Spengler o Klages. Otro sentido derivado e impreciso comprende aquellos planteamientos que se centran en la especificidad de la vida humana (\u00abb\u00ed\u00ados\u00bb, en tanto que opuesta a mera \u00abzo\u00e9\u00bb) y sus creaciones que conforman el mundo de la cultura; tales ser\u00ed\u00adan las posturas de Dilthey con su escuela (Misch, Spranger) o de Ortega y Gasset; estas posturas deber\u00ed\u00adan denominarse m\u00e1s bien filosof\u00ed\u00adas de la vida, las cuales se concretan frecuentemente en actitudes \u00abculturalistas\u00bb que no son necesariamente \u00abvitalistas\u00bb. Tambi\u00e9n se ha utilizado el t\u00e9rmino para designar aquellas corrientes que destacan dentro del ser humano como fuerza primaria algo irreductible a la racionalidad; as\u00ed\u00ad, el evolucionismo espiritualista e interiorista de Bergson, la filosof\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n de Blondel o el anti-racionalismo tr\u00e1gico de Unamuno. No es posible establecer ninguna comunidad de temas o de clima intelectual entre pensamientos tan diversos e incluso opuestos, si no es una vaga oposici\u00f3n al racionalismo que, por otra parte, aparece en otras muchas corrientes. Ante esta insuperable incertidumbre, optaremos por referirnos a alg\u00fan ejemplo destacadodentro de cada uno de los sentidos, prescindiendo del vitalismo biol\u00f3gico por tratarse de un problema interno a la historia de la biolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>II. El vitalismo de Nietzsche<br \/>\nEl pensamiento de F. Nietzsche (1844-1900) es el m\u00e1s radical y el de m\u00e1s vasta influencia de toda la segunda mitad del siglo XIX; el pensamiento de nuestro siglo es del todo incomprensible sin la influencia de Nietzsche. En una de sus dimensiones (no la \u00fanica ni la decisiva), su pensamiento es una inmisericorde denuncia contra la totalidad de la civilizaci\u00f3n occidental por su racionalismo enemigo de la vida. Nietzsche ve en S\u00f3crates al primer gran falsificador que otorg\u00f3 primac\u00ed\u00ada a la racionalidad constri\u00f1endo artificiosamente la originalidad inagotable y creadora de la vida. La racionalidad es siempre un camino parcial y derivado que da forma (principio \u00abapol\u00ed\u00adneo\u00bb) a algo que ella no crea, una fuerza \u00aborganizadora\u00bb que nunca es creadora. La vida, en cambio, es constante creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n (principio \u00abdionis\u00ed\u00adaco\u00bb) que desborda constantemente cualquier organizaci\u00f3n sin ninguna meta ni finalidad; la vida es esencialmente voluntad de poder, dificil f\u00f3rmula \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb que caracteriza la vida como impulso de \u00abser m\u00e1s\u00bb, como un lujo que desborda las necesidades de la mera supervivencia. El predominio de la raz\u00f3n es una \u00abf\u00e1bula\u00bb que ha inventado un mundo ideal ficticio, en nombre del cual quiere juzgar y someter la indomable imprevisibilidad de la vida; en este proceso multisecular la racionalidad se ha estado alimentando parasitariamente de la fuerza vital y su dominio va debilitando la vida creadora hasta fosilizarla. Pero progresivamente ese mundo ideal va mostrando su artificialidad y aparecen distintas grietas que terminar\u00e1n por desmoronar todo el edificio. Originariamente, la consolidaci\u00f3n de la primac\u00ed\u00ada de la racionalidad es resultado de un inter\u00e9s malsano en el cual el resentimiento de los d\u00e9biles invirti\u00f3 la valoraci\u00f3n natural y cre\u00f3 la moral, piedra angular en torno a la cual se ha construido toda nuestra cultura; esa revoluci\u00f3n moral antinatural necesit\u00f3 para su apuntalamiento una compleja estructura: la metaf\u00ed\u00adsica plat\u00f3nica, el cristianismo o la ciencia moderna son intentos subrepticios por apuntalar ese mundo moral artificioso. Dios es la sublimaci\u00f3n de ese mundo moral antinatural y, por ello, la muerte de Dios (para Nietzsche, un hecho que ya ha tenido lugar) es el s\u00ed\u00adntoma definitivo de la quiebra total de ese mundo; con Dios caer\u00e1n todos los valores y se abrir\u00e1 una \u00e9poca de nihilismo en la que todo carecer\u00e1 de valor. El gran desaf\u00ed\u00ado que queda pendiente es la posibilidad de superar el nihilismo a fin de que la vida recupere su original fuerza innovadora desde las cenizas del edificio construido sobre los pilares corrompidos del resentimiento; en este punto, las insinuaciones de Nietzsche -superhombre, eterno retorno de lo igual- no dejan de ser imprecisas y enigm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>III. Las filosof\u00ed\u00adas de la vida: Dilthey, Ortega y Gasset<br \/>\nMuy distinta es la postura que mantienen las llamadas filosof\u00ed\u00adas de la vida. En ellas no se trata de oponer la vida a la raz\u00f3n, sino de superar un concepto demasiado abstracto y formalista de la raz\u00f3n a fin de flexibilizarla y poder integrarla como una funci\u00f3n de la vida humana. Esto es lo que se propuso W. Dilthey (1833-1911) al propugnar una \u00abcr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb, cuyo lugar propio son las \u00abciencias del esp\u00ed\u00adritu\u00bb, al lado de una raz\u00f3n pura que encuentra su expresi\u00f3n en las \u00abciencias de la naturaleza\u00bb. Los objetos de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu son expresi\u00f3n objetiva de la din\u00e1mica vital y necesitan de una \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb del sentido all\u00ed\u00ad sedimentado, distinta de la mera \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb cient\u00ed\u00adfica. Esto no deja de tener semejanzas con el objetivo de algunos fenomen\u00f3logos que, como M. Scheler (1874-1928), encuentran en ciertos sentimientos (la simpat\u00ed\u00ada, el amor) las claves de los valores y de la vida personal. Por su parte, J. Ortega y Gasset (1883-1955) invoca la vida como aquella realidad radical en la que est\u00e1n radicadas todas las dem\u00e1s realidades con las que se va haciendo la vida. Con este planteamiento, Ortega buscaba ante todo una alternativa a toda la l\u00ed\u00adnea dominante del racionalismo moderno, el cual fracas\u00f3 en sus pretensiones y en las expectativas que despert\u00f3 para la humanidad; pero, de la misma manera, Ortega busca huir de un vitalismo de tintes irracionalistas, que deja a la vida humana sin ninguna gu\u00ed\u00ada intelectual. Frente al dominio de la raz\u00f3n pura, propugna una raz\u00f3n vital en la que la propia vida es la que exige y dirige la racionalidad como un medio para hacer frente a los desaf\u00ed\u00ados con los que se encuentra; el raciovitalismo pretende ser una tercera v\u00ed\u00ada frente a los extremos que significan el racionalismo formalista y el vitalismo irracionalista. Ortega critica constantemente la tendencia moderna por dotar de suficiencia a la subjetividad, cuando en realidad tal subjetividad es una formaci\u00f3n de la vida en la que esta se va apropiando las cosas que entran dentro de su c\u00ed\u00adrculo vital: \u00abyo soy yo y mi circunstancia\u00bb, expresi\u00f3n que data ya de 1914 y que se ha popularizado como resumen del n\u00facleo del pensamiento orteguiano. Este planteamiento b\u00e1sico exigir\u00ed\u00ada una refundici\u00f3n de todos los conceptos fundamentales de la metaf\u00ed\u00adsica occidental, tarea que Ortega no pudo sistematizar nunca de una manera definitiva; el motivo b\u00e1sico viene marcado por la necesidad de romper con el tradicional intemporalismo (\u00abeleatismo\u00bb) de los conceptos metaf\u00ed\u00adsicos -inclu\u00ed\u00addo el propio concepto de \u00abser\u00bb&#8211; a fin de dotarlos de la flexibilidad necesaria para hacer frente a una realidad radical din\u00e1mica, pues la metaf\u00ed\u00adsica es una de las cosas que los hombres hacen en su vida por necesidades de \u00e9sta. Esto permite insertar todas las creaciones culturales en el dinamismo vital y buscar su coherencia dentro de una proceso de continuidad hist\u00f3rica, continuidad marcada por un pasado que es vivo al reactualizarse en el presente con vistas al futuro proyectado. La raz\u00f3n vital es ella misma raz\u00f3n hist\u00f3rica y es la historia como creaci\u00f3n de la vida quien ofrece el marco privilegiado para la comprensi\u00f3n de la vida; as\u00ed\u00ad, se substituye el antiguo y oscuro concepto de \u00abnaturaleza\u00bb, unilateralmente falsificado dentro del pensamiento moderno, hasta afirmar con cierta exageraci\u00f3n: \u00abel hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia\u00bb. La circunstancialidad \u00faltima de la propia vida impone un perspectivismo como horizonte de b\u00fasqueda de la verdad; ese perspectivismo no es un relativismo gnoseol\u00f3gico &#8211;como termina sucediendo en el historicismo de Diltheypues nunca se refiere a la verdad misma, sino que pone de relieve el condicionamiento insuperable del punto de vista en cada perspectiva vital a la hora de elegir el camino para la b\u00fasqueda de la verdad. Es cierto que Ortega parece no aceptar ning\u00fan fundamento transcendente a ese dinamismo hist\u00f3rico y las religiones son para \u00e9l creaciones culturales que deben entenderse en funci\u00f3n de la vida. A pesar de m\u00faltiples debilidades que pueden encontrarse en su vasta obra, Ortega llev\u00f3 a cabo una extraordinaria labor intelectual para dar carta de naturaleza en Espa\u00f1a a las conquistas del pensamiento y hacer valer las pautas racionales en la vida y en la conflictiva convivencia de los espa\u00f1oles. Su influencia sobre los pensadores espa\u00f1oles y los americanos de lengua espa\u00f1ola es determinante por marcar un nuevo \u00abnivel\u00bb dentro del mundo intelectual hispano.<\/p>\n<p>IV. El evolucionismo espiritualista de Bergson<br \/>\nMuy distintas, a su vez, son posturas marcadamente espiritualistas como la que encarna de modo ejemplar H. Bergson (1859-1941), fundada en una interpretaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n opuesta al evolucionismo positivista. Desde su primera gran obra (Los datos inmediatos de la conciencia, 1889), Bergson encuentra que los cuadros positivistas del saber s\u00f3lo pueden acercarse a la vida de una manera externa y siempre dejan de lado su \u00ed\u00adntimo n\u00facleo procesual, algo que escapa a cualquier pensamiento anal\u00ed\u00adtico. Hay un n\u00facleo interno de la vida, marcado por la duraci\u00f3n y la libertad, que desborda toda inteligencia, un instrumento vital cuya funci\u00f3n es construir artefactos para conservar la vida sin poder llegar a su n\u00facleo creador; la inteligencia detiene la duraci\u00f3n vital y, de esta manera, la fosiliza confundi\u00e9ndola con el desecho que va quedando como materia residual del dinamismo vivo. S\u00f3lo la intuici\u00f3n puede compenetrarse con el impulso vital (\u00e9lan vital) que anima a La evoluci\u00f3n creadora (t\u00ed\u00adtulo de su obra m\u00e1s celebrada, publicada en 1907); esa evoluci\u00f3n va desbordando siempre los estados provisionales de equilibrio a la b\u00fasqueda de mayor riqueza. Desde esta perspectiva, Bergson afront\u00f3 los problemas de la moral y la religi\u00f3n en su tard\u00ed\u00ada obra Las dos ficentes de la moral y de la religi\u00f3n (1932). Las sociedades cerradas sobre s\u00ed\u00ad mismas propician morales y religiones est\u00e1ticas que son instrumentos de la cohesi\u00f3n social; en ellas la normatividad moral se identifica con la presi\u00f3n social y la religi\u00f3n es resultado de una \u00abfunci\u00f3n fabuladora\u00bb como defensa de la presi\u00f3n de la naturaleza; la moral y la religi\u00f3n est\u00e1ticas son funciones de la \u00abinteligencia\u00bb que terminan por revelarse impotentes en su prop\u00f3sito hasta oprimir al individuo. No se trata tanto de suprimir esa funci\u00f3n, cuanto de abrirla a un dinamismo creador, dimensi\u00f3n conectada directamente con los poderes intelectuales de la \u00abintuici\u00f3n\u00bb; Bergson encuentra en los grandes m\u00ed\u00adsticos los testigos de esta religi\u00f3n abierta que propicia una visi\u00f3n del universo m\u00e1s all\u00e1 de la evoluci\u00f3n creadora y regida por el amor. En sus \u00faltimos a\u00f1os Bergson se aproxim\u00f3 mucho al catolicismo; sin embargo, en su obra no queda claro el lugar de un posible Dios personal y transcendente, ni tampoco su relaci\u00f3n con la evoluci\u00f3n creadora, aunque ese impulso transcendente convierte el universo en \u00abuna m\u00e1quina de hacer dioses\u00bb.<\/p>\n<p>V. Balance hist\u00f3rico<br \/>\nEste variopinto ramillete de pensamientos diversos aparece hoy como el producto intelectual de una \u00e9poca que vio caer las ambiciones del racionalismo moderno y tantea nuevos caminos para poner de relieve realidades olvidadas; sin embargo, en conjunto estos movimientos parecen todav\u00ed\u00ada dependientes en exceso de aquello que critican, lo cual dificulta el desarrollo de caminos verdaderamente innovadores. Las filosof\u00ed\u00adas de la vida han desempe\u00f1ado un importante papel dentro de la larga y a\u00fan no cerrada discusi\u00f3n sobre el racionalismo y sus l\u00ed\u00admites; en el fragor de esa pol\u00e9mica no siempre pudieron evitar la ca\u00ed\u00adda en tenebrosas posturas irracionalistas o el peligro de un radical historicismo que termina por disolver la consistencia del mundo intelectual; en este sentido, sobre ellas se cerni\u00f3 la constante sospecha de relativismo e incluso de \u00abmodernismo\u00bb (recu\u00e9rdese el caso de Blondel), aunque la mayor\u00ed\u00ada de la veces se trataba de una posici\u00f3n antiracionalista para la cual aportaron valiosos argumentos. Las filosof\u00ed\u00adas de la vida han colocado en elprimer plano del pensamiento temas decisivos para el pensamiento contempor\u00e1neo, como la historicidad, la temporalidad o el sentido; sin embargo, esos temas han sido retomados luego por corrientes con inspiraci\u00f3n distinta, m\u00e1s desligadas del racionalismo moderno y con mejores recursos intelectuales.<\/p>\n<p>[ -> Amor; Ate\u00ed\u00adsmo; Filosof\u00ed\u00ada; Historia; M\u00ed\u00adstica; Religiones; Unamuno.]<br \/>\nAntonio Pintor Ramos<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Es una experiencia hist\u00f3rica que las filosof\u00ed\u00adas envejecen, y los conceptos filos\u00f3ficos y los sistemas te\u00f3ricos resultan in\u00fatiles para interpretar adecuadamente la realidad de la naturaleza, del mundo y de la historia y la conciencia de esa realidad. Los conceptos te\u00f3ricos, lo mismo que los morales, se tornan ins\u00ed\u00adpidos y aparecen al contempor\u00e1neo como f\u00f3rmulas vac\u00ed\u00adas. La realidad que debiera interpretar, parece que no deja captarse por tales medios y exige, como por s\u00ed\u00ad misma, un nuevo ensayo de aprehenderla te\u00f3ricamente. El pensamiento que quiere hacer justicia a esa exigencia, se pone necesariamente en contradicci\u00f3n con los sistemas que debe superar, pues comienza por renunciar a toda conceptualidad para ayudar a que se abra paso la din\u00e1mica viva, y declara consiguientemente los conceptos como insuficientes, vac\u00ed\u00ados y muertos. El nuevo pensamiento as\u00ed\u00ad concebido se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como irracionalismo y declara la sensibilidad intuitiva y m\u00ed\u00adstica, la \u00ed\u00adntima experiencia viva, como el \u00fanico modo posible de conocer adecuadamente la realidad. Pareja situaci\u00f3n y una inteligencia de s\u00ed\u00ad misma de ese tipo caracterizan tambi\u00e9n aquella corriente filos\u00f3fica que ha entrado en la historia de la filosof\u00ed\u00ada reciente con el nombre de v. Comprende un per\u00ed\u00adodo de unos 60 a\u00f1os, cuyo v\u00e9rtice se halla en los \u00faltimos a\u00f1os del s. xix y en los primeros del xx. Los pensadores que tomaron parte decisiva en esa filosof\u00ed\u00ada fueron: en Alemania, Dilthey, Nietzsche, Simmel, Klages y Spengler; en Francia, Guyau y Bergson; en Espa\u00f1a, Unamuno y Ortega y Gasset. A pesar de todas las diferencias individuales, los une a todos la tesis apasionadamente defendida de que la vida creadora se interpreta aut\u00f3nomamente, por s\u00ed\u00ad misma y la repulsa radical a toda explicaci\u00f3n positivista del mundo y a toda metaf\u00ed\u00adsica de la raz\u00f3n y del entendimiento que se declare racionalista.<\/p>\n<p>Fue precursor Friedrich Schlegel, con su intento de fundamentar, contra Kant y Hegel, un v. (1828) como -> filosof\u00ed\u00ada trascendental de la conciencia completa, no s\u00f3lo del entendimiento. En su oposici\u00f3n a la ilustraci\u00f3n, a la enajenaci\u00f3n de la vida social, al pensamiento del entendimiento, a la filosof\u00ed\u00ada de la reflexi\u00f3n y a la erudici\u00f3n muerta, y bajo el influjo del retorno a la primigenia naturaleza del hombre proclamado por Rousseau, tambi\u00e9n aparecen rasgos afines a los del v. en el Sturm und Drang (Herder, Jacobi, Goethe), el -> romanticismo y el -> idealismo alem\u00e1n (Fichte, Schelling). Por el influjo de la escuela hist\u00f3rica y de la m\u00ed\u00adstica cristiana, as\u00ed\u00ad como de la cr\u00ed\u00adtica cultural antiburguesa y de la idea dionis\u00ed\u00adaca de la vida en Nietzsche, se desarrolla luego en Dilthey y Bergson una concepci\u00f3n antirracionalista de la realidad inmediata, no abstracta, de la vivencia y del devenir continuo, concepci\u00f3n que lleva el nombre de v. en sentido estricto.<\/p>\n<p>Por la reducci\u00f3n del conocimiento y de todos los fen\u00f3menos objetivos espirituales a su funci\u00f3n en la vida, en la conservaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de la vida, emparent\u00e1ndose en ello con el &#8211; pragmatismo (Dewey), al poner de relieve sobre todo la intuici\u00f3n (Bergson) y el entender (Dilthey) como los \u00fanicos medios adecuados de conocimiento, y por la inteligencia fisiogn\u00f3mica de la realidad correspondiente al lado objetivo como expresi\u00f3n de la vida creadora que se derrama en figuras y de nuevo se recoge; el v. ha ejercido fuerte influencia en la poes\u00ed\u00ada (D&#8217;Annunzio, Gide, Proust, George, Hofmannsthal, Rilke, Hesse), en el arte (expresionismo) y en los movimientos pol\u00ed\u00adtico-sociales de su tiempo (movimiento juvenil, reforma escolar).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el terreno filos\u00f3fico el v. determin\u00f3 nuevos planteamientos de problemas. La -> fenomenolog\u00ed\u00ada (Scheler) y el -> existencialismo (Heidegger) son tan incomprensibles sin el v. como ciertas formas m\u00e1s recientes de una pedagog\u00ed\u00ada inspirada en la historia del esp\u00ed\u00adritu (Nohl, Litt, Spranger), y parece como si el problema de la historicidad, que determina la actual situaci\u00f3n del filosofar, procediera de la herencia del v. y de su entrelazamiento de vida, historia metaf\u00ed\u00adsica. Huelga decir que una serie de ciencias (grafolog\u00ed\u00ada, caracterolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada como ciencia del esp\u00ed\u00adritu) ha nacido ante todo de la concepci\u00f3n del v. y que, aparte de las reflexiones metodol\u00f3gicas para fundamentar las ciencias del esp\u00ed\u00adritu (Rothacker, Gadamer), tambi\u00e9n est\u00e1n permanentemente determinadas por \u00e9l la ciencia de la literatura, la ling\u00fc\u00ed\u00adstica y la historia del arte.<\/p>\n<p>Por su origen, desenvolvimiento e intenci\u00f3n, el v., considerado dentro de la historia del esp\u00ed\u00adritu, es modelo de una determinada reacci\u00f3n literaria y espiritual. Se presenta como paradigma de aquella protesta ut\u00f3pica y cr\u00ed\u00adtica que se explicita en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica contra la fosilizaci\u00f3n de la vida en esquemas de conceptos tradicionales, cuya pretensi\u00f3n de ser interpretaci\u00f3n v\u00e1lida de la realidad no puede ya compartirse, porque sus contenidos conceptuales, como abstractos, no son ya entendidos y permanecen inadecuados y exteriores a las nuevas experiencias en el mundo humano y en la historia. Sin embargo, comoquiera que tambi\u00e9n una realidad experimentada de nuevo, si ha de ser objeto de reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, es pensada y conocida a su vez \u00fanicamente por conceptos, s\u00ed\u00adguese que el impulso del v. nunca es en s\u00ed\u00ad mismo filosof\u00ed\u00ada (cf. ya Rickert), sino en todo caso un est\u00ed\u00admulo para proyectar una filosof\u00ed\u00ada adecuada. De ah\u00ed\u00ad que el v. sea un fen\u00f3meno de transici\u00f3n, aunque necesario, en la evoluci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico. Si se confunde precipitadamente su car\u00e1cter negativo de protesta destructiva y de \u00abbogar a nuevas orillas\u00bb con la dimensi\u00f3n positiva de un informe bien pensado y reflexionado sobre la realidad en su conjunto, se llega a los fen\u00f3menos contradictorios en s\u00ed\u00ad mismos de un -> historicismo e irracionalismo, cuyas configuraciones son conocidas en el terreno de la teolog\u00ed\u00ada con los nombres de -> tradicionalismo y -> fide\u00ed\u00adsmo (-> modernismo).<\/p>\n<p>Sin embargo, tal destrucci\u00f3n resulta justificada por cuanto descubre aquella falsa estimaci\u00f3n propia del pensamiento conceptual que desconoce la diferencia permanente entre concepto y vida y, con el concepto, pretende poseer la realidad.<\/p>\n<p>Ya la palabra fundamental \u00abvida\u00bb muestra aquella ambivalencia interna de que, como expresi\u00f3n de protesta, como lema de combate (cf. Bollnow), cumple una funci\u00f3n llena de sentido, pero claudica como concepto fundamental del conocimiento de la realidad, porque es en s\u00ed\u00ad misma indeterminada. Si frente a una imagen del mundo basada en la pura objetividad, frente a una filosof\u00ed\u00ada est\u00e1tica del ser y del entendimiento, el v. hace valer la realidad de la experiencia del movimiento creador (\u00e9volution cr\u00e9atrice), del devenir heracl\u00ed\u00adteo; si, contra la dimensi\u00f3n unilateral del intelecto, aboga por la totalidad e integridad de las fuerzas an\u00ed\u00admicas: por la actitud, el sentimiento, la pasi\u00f3n, la aspiraci\u00f3n, etc.; con ello cobra su propia fuerza de persuasi\u00f3n objetiva, su evidencia, \u00fanicamente por la alternativa (cf. Lersch), mientras que por s\u00ed\u00ad mismo permanece sin contenido y vac\u00ed\u00ado. Todos los contrastes aqu\u00ed\u00ad establecidos: dentro-fuera, intuici\u00f3n-entendimiento (Bergson), historia-naturaleza, entender-explicar (Dilthey), org\u00e1nico-mec\u00e1nico, azar-causalidad, profundidad-superficie, sabidur\u00ed\u00ada-ciencia (Spengler), principio del alma-principio del esp\u00ed\u00adritu (Klages), tiempo-espacio), continuidad-discontinuidad, vida-forma (Simmel), tienen por de pronto \u00fanicamente car\u00e1cter de fen\u00f3meno y son problemas que esperan una indagaci\u00f3n filos\u00f3fica a fondo y que, antes de hacerse pasar a s\u00ed\u00ad mismos como filosof\u00ed\u00ada, deben madurarse para engendrar una interpretaci\u00f3n general de la realidad. Pasos en esta direcci\u00f3n se encuentran sobre todo en Bergson, Dilthey y Simmel, aun cuando la cuesti\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre el sentido de la vida, incluso en el concepto de trascenderse a s\u00ed\u00ad misma (Simmel), se retuerce de nuevo hacia el car\u00e1cter insondable e inexplicable de la vida universal creadora.<\/p>\n<p>Pero si la vida sostenida \u00fanicamente por la alternativa se muestra en s\u00ed\u00ad misma como carente de contenido y vac\u00ed\u00ada, entonces resulta posible toda interpolaci\u00f3n: peligro espec\u00ed\u00adfico de toda filosof\u00ed\u00ada que niega el concepto. Cualquier contenido tomado de la historia o lo nuevo por raz\u00f3n \u00fanicamente de su din\u00e1mica prometedora, se pone en sustituci\u00f3n de la vida como lo \u00abpropiamente verdadero\u00bb. Esto tanto m\u00e1s por el hecho de que, a causa del rasgo latente de pante\u00ed\u00adsmo, se toma determinante un optimismo acr\u00ed\u00adtico como compensaci\u00f3n de la desconfianza para con la inteligencia reflexiva, optimismo que hace entender todo lo vivo como expresi\u00f3n afirmativa del fondo de la vida. Finalmente, con la nivelaci\u00f3n as\u00ed\u00ad ejecutada de todo lo devenido hist\u00f3ricamente, se junta una relaci\u00f3n puramente contemplativa con la historia, que s\u00f3lo permite pensar ya la actualidad y el futuro a modo de pasado, y as\u00ed\u00ad niega cabalmente lo que hace nacer la vida misma: la acci\u00f3n cr\u00ed\u00adticamente justificada, que se distancia del pasado o se decide en su favor.<\/p>\n<p>Si el movimiento hist\u00f3rico del v. sucumbi\u00f3 tambi\u00e9n por la contradicci\u00f3n in terminis de una filosof\u00ed\u00ada sin conceptos y por la carencia de contenido interno en su palabra fundamental; sin embargo, su intenci\u00f3n como tarea de distinguir entre el concepto y la vida, sigue teniendo importancia para toda filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Rickert, Die Philosophie des Lebens (T 21922); V. Jank\u00e9l\u00e9vitch, Deux philosophes de la vie, Guyau et Bergson: Revue philosophique de la France (P 1924) 402-449; F. Heine-mann, Neue Wege der Philosophie. Geist-Leben-Existenz (L 1929); Ph. Lersch, Lebensphilosophie der Gegenwart (B 1932); J. Kessel, M. de Unamuno Lebensphilosophie (tesis mecanogr. Bo 1937); A. Poggi, La filosof\u00ed\u00ada come scienza del vivere (Genua 1948); H. Pi\u00f1era Llera, Filosof\u00ed\u00ada de la vida y filosof\u00ed\u00ada existencial (Avana 1952); G. Faggin: EncF II 425-428; S. Ram\u00ed\u00adrez, La filosof\u00ed\u00ada de Ortega (Ba 1958); O. F. Bollnow, Die Lebensphilosophie (B &#8211; G\u00f6 &#8211; Hei 1958); idem: RGG3 IV 252-255; H. Kuhn: LThK2 VI 865ss; A. Joussain, Schopenhauer et Bergson: AdPh 26 (P 1963) 71-89; F. d&#8217;Hautefeuille, Schopenhauer, Nietzsche et Bergson: AdPh 28 (1965) 553-566; J. C. Wahl, Las filosof\u00ed\u00adas de la existencia (Vergara Ba).<\/p>\n<p>Hans Michael Baumgartner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[082] Es un sistema de pensamiento que se extiende desde el siglo XIX como reacci\u00f3n contra el exagerado racionalismo impuesto por Descartes y Kant. Como sistema es complejo, polivalente y muy diversos en sus formas expresivas. 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