{"id":14686,"date":"2016-02-05T09:39:12","date_gmt":"2016-02-05T14:39:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acolito\/"},"modified":"2016-02-05T09:39:12","modified_gmt":"2016-02-05T14:39:12","slug":"acolito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acolito\/","title":{"rendered":"ACOLITO"},"content":{"rendered":"<p>DicEC<\/p>\n<p>El segundo de los dos ministerios restablecidos es el de ac\u00f3lito (del griego akolouthos,  \u00abacompa\u00f1ante\u00bb), el primero es el de >lector. Ambos aparecieron en la Iglesia romana hacia el 250 d.C. En una carta de Cornelio, obispo de Roma (+253), se dice que hab\u00ed\u00ada cuarenta y seis presb\u00ed\u00adteros, siete di\u00e1conos, siete >subdi\u00e1conos, cuarenta y dos ac\u00f3litos y cincuenta y dos ministros menores 1. El oficio de ac\u00f3lito era conocido en el norte de \u00ed\u0081frica en tiempos de >Cipriano, pero no en Oriente. Con el tiempo se convirti\u00f3 en una orden menor, asociada la mayor\u00ed\u00ada de las veces al servicio lit\u00fargico. Desde la Edad media hasta el Vaticano II, las tareas de los ac\u00f3litos fueron compartidas tambi\u00e9n por los subdi\u00e1conos y m\u00e1s tarde por j\u00f3venes laicos (los monaguillos). El ministerio del acolitado se convirti\u00f3 simplemente en uno de los pasos, u \u00f3rdenes menores, previos al sacerdocio.<\/p>\n<p>En la renovaci\u00f3n lit\u00fargica posterior al Vaticano II, Pablo VI consider\u00f3 el acolitado junto con el lectorado como un ministerio en el motu proprio Ministeria quaedam  de 1972 (>Ministerio)2; hoy ya no se denomina \u00aborden\u00bb. Las funciones del ac\u00f3lito son lit\u00fargicas, y entre ellas est\u00e1n: ayudar al di\u00e1cono y asistir al sacerdote, servir al altar, ser ministro extraordinario de la eucarist\u00ed\u00ada e instruir a otros fieles sobre el modo de asistir a las funciones lit\u00fargicas. Pablo VI insisti\u00f3 en cultivar una espiritualidad acorde con el ministerio del ac\u00f3lito. El ministerio del acolitado puede conferirse de manera estable a quienes no tienen intenci\u00f3n de acceder a las \u00f3rdenes sagradas; pero el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico li mita esta posibilidad a los varones (viri laici,  CIC 230 \u00c2\u00a7 1)3.<\/p>\n<p>NOTAS: 1 EUSEBIO DE CESAREA, Hist. eccl.  6, 43, 11. &#8211; 2 AAS 64 (1972) 529-534; cf SECRETARIADO NACIONAL DE LITURGIA, El ministerio del ac\u00f3lito y del ministro extraordinario de la comuni\u00f3n,  PPC, Madrid 1985; B. SEsBO\u00dcE, \u00c2\u00a1No teng\u00e1is miedo! Los ministerios en la Iglesia hoy,  Sal Terrae, Santander 1998; M. THEOBALD, El futuro del ministerio eclesial. Perspectivas neotestamentarias ante el bloqueo actual,  Selecciones de Teolog\u00ed\u00ada 149 (1999) 10-17; L. RUBIO-V. HERN\u00ed\u0081NDEZ, Los ministerios laicales en el magisterio-actual de la Iglesia,  Seminarios 30 (1984) 427-492; 0. SANTANGADA, Naturaleza te\u00f3rica de los nuevos ministerios,  Stromata 40 (1984) 275-297; F A. PASTOR, Ministerios laicales y Comunidades de Base. La renovaci\u00f3n pastoral de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina,  Gregorianum 68 (1987)&#8217;267-305; S. PIE-NINOT, Aportaciones del S\u00ed\u00adnodo de 1987 a la teolog\u00ed\u00ada del laicado,  RET 48 (1988) 321-370; sobre el ministerio femenino: J. KREMER, Las mujeres en la Biblia y en la Iglesia. Datos para la problem\u00e1tica actual de los ministerios femeninos,  Selecciones de Teolog\u00ed\u00ada 151 (1999) 274-280. &#8211; 3 Cf J. URDEIX, Los laicos y el ministerio (CIC c\u00e1nones 228-231),  Phase 141 (1984) 187-191; Cf Instrucci\u00f3n sobre algunas cuestiones acerca de la colaboraci\u00f3n de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes,  Ciudad del Vaticano, 15 de agosto de 1997, nn 1.8.11. Se insiste sobre todo en su car\u00e1cter de \u00absuplencia\u00bb y de \u00abexcepcionalidad\u00bb de tal colaboraci\u00f3n: en Phase 224 (1998) -dedicado a La colaboraci\u00f3n de los laicos en el ministerio-,  el texto oficial (155-178), con reflexiones e informaci\u00f3n sobre su \u00abrecepci\u00f3n\u00bb con art\u00ed\u00adculos de P. Tena (95-106), D. Borobio (107-131) y S. Pi\u00e9-Ninot (133-153).<br \/>\nDicEC<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\n  (Gr. akolouthos; Lat. sequens, comes, un seguidor, un servidor). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un Ac\u00f3lito es un cl\u00e9rigo promovido al cuarto y m\u00e1s alto de las ordenes menores en la Iglesia Latina, siguiente en el ranking al subdi\u00e1cono. Las principales tareas del ac\u00f3lito son encender las velas del altar, llevarlas en procesi\u00f3n y durante un canto solemne del Evangelio; prepara el vino y el agua para el sacrificio de la Misa; asiste en los sagrados misterios en la Misa y otros servicios p\u00fablicos de la Iglesia. En la ordenaci\u00f3n de un ac\u00f3lito, el obispo lo presenta con una vela apagada, y una vinagrera vac\u00eda, utilizando las palabras apropiadas que expresan estas tareas. Los chicos de Altar son a menudo llamados como ac\u00f3litos y realizan las tareas de \u00e9stos. Las tareas del ac\u00f3lito en los servicios lit\u00fargicos Cat\u00f3licos est\u00e1n descritos completamente en los manuales de la liturgia, ej. Pio Matinucci, \u00abManuale Sacrarum Caeremoniarum\u00bb (Rome, 1880), VI, 625; y De Herdt, \u00abSacrae Liturgiae Praxis\u00bb (Louvain, 1889), II, 28-39.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bastante posible que el oscuro pasaje en la vida de V\u00edctor I (189-199), err\u00f3neamente atribuido  por Ferraris (I, 101) a P\u00edo I (140-155), en relaci\u00f3n a las  sequentes pueden realmente significar ac\u00f3litos (Duchesne, Lib. Pont., I, 137; cf. I, 161). Siendo esto como puede ser, el primer aut\u00e9ntico documento existente donde se menciona a los ac\u00f3litos es una carta (Eus., Hist. Eccl., VI, xliii) escrita en el a\u00f1o 251, por el Papa Cornelio a Fabio, Obispo de Antioqu\u00eda y en la cual poseemos una enumeraci\u00f3n definitiva del clero Romano. Existieron en aquella \u00e9poca en Roma, cuarenta y seis sacerdotes, siete di\u00e1conos, siete subdi\u00e1conos, cuarenta y dos ac\u00f3litos y cincuenta y dos exorcistas, lectores y porteros. Es importante hacer notar que doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s la \u00abConstitutum Silvestri,\u00bb un documento de cerca del 501 (Mansi, \u00abColl. Conc.,\u00bb II, 626; cf. \u00abLib. Pont.,\u00bb ed. Duchesne, Introd., 138), informa de cuarenta y cinco ac\u00f3litos en Roma. El Papa Fabi\u00e1n (236-250), el inmediato predecedor de Cornelio, hab\u00eda dividido Roma en siete distritos eclesiales o regiones, estableciendo un di\u00e1cono sobre cada uno. Muy pronto, le sigui\u00f3 una redistribuci\u00f3n del clero de la ciudad de acuerdo a estas siete divisiones. Los ac\u00f3litos Romanos estaba sujetos al di\u00e1cono de la regi\u00f3n, o en caso de su ausencia o muerte, al archidi\u00e1cono. En cada regi\u00f3n hab\u00eda un di\u00e1cono, un subdi\u00e1cono y, de acuerdo a la numeraci\u00f3n de m\u00e1s arriba, probablemente, seis ac\u00f3litos. Antiguos monumentos y documentos eclesiales, nos llevan a creer que un subdi\u00e1cono era una especie de ac\u00f3lito jefe o archidi\u00e1cono, manteniendo la misma relaci\u00f3n con los ac\u00f3litos que el archidi\u00e1cono con los di\u00e1conos, con sin embargo, esta diferencia, que hab\u00eda s\u00f3lo un archidi\u00e1cono, mientras que en cada regi\u00f3n, hab\u00eda un di\u00e1cono. Tan tarde como la primera mitad del siglo d\u00e9cimo, nos encontramos con el t\u00e9rmino archi-ac\u00f3lito en Luitprand de Cremona (\u00abAntapodosis\u00bb, VI, 6; Muratori, \u00abSS. Rer. Ital.\u00bb, II, 1, 473), donde significa \u201cdignidad\u201d(q.v.) en la Iglesia Metropolitana de Capua. Debemos, entonces, ver el ministerio del subdi\u00e1cono y ac\u00f3lito como un desarrollo del di\u00e1cono. M\u00e1s a\u00fan, estas tres categor\u00edas de cl\u00e9rigos difieren de las ordenes mas bajas en esto, que todos est\u00e1n estrechamente vinculados al servicio del altar, mientras que los otros no lo est\u00e1n. Las cartas de San Cipriano (7, 28, 34, 52, 59, 78, 79) dieron amplias pruebas del hecho que tambi\u00e9n en C\u00e1rtago, a mediados del siglo tercero, los ac\u00f3litos ya exist\u00edan. Eusebio (De Vita Constant., III, 8) menciona la presencia de los ac\u00f3litos en el Concilio de Niza (325), no como designados para el servicio del altar sino como personas adjuntas al s\u00e9quito de los obispos. La \u00abStatuta Ecclesiae Antiqua\u00bb, a menudo referida como los decretos del bien llamado Cuarto S\u00ednodo de C\u00e1rtago (398), aunque en realidad pertenecen a finales del siglo quinto o principios del siglo sexto  (Duchesne, \u00abChristian Worship\u00bb, 332, 350), demuestra que esta orden era conocida entonces en la provincia eclesial de Arles en Galia, donde \u00e9stos decretos fueron promulgados. Sin embargo, pareciera que todas las iglesias del Oeste y m\u00e1s especialmente las m\u00e1s peque\u00f1as, no ten\u00edan ac\u00f3litos. Si le otorgamos cr\u00e9dito al testamento del Obispo Benadius, predecesor de San Remigio (q.v) podemos concluir que en Reims, en el siglo quinto no hab\u00edan ac\u00f3litos. Otorga a todos la categor\u00eda de cl\u00e9rigo excepto a esta  (Flodoard, Hist. Rem. Eccl., I, ix, in P.L., LXXXV, 43). En la epigraf\u00eda Cristiana de la Galia, se hace menci\u00f3n, en la medida de lo que sabemos, de solo un ac\u00f3lito,  a saber, en Lyons en el a\u00f1o 517  (La Blant, \u00abInser. chr\u00e9t. de la Gaule,\u00bb I, 36), y, en general, se encuentran muy pocos epigrafos de ac\u00f3litos en los primeros cinco siglos. En la Colecci\u00f3n Irlandesa de Canones (Collectio Canonum Hibernensis, ed. Wasserschleben, Giessen, 1874, 32) el archiac\u00f3lito no es mencionado entre los siete grados eclesiales, pero est\u00e1 ubicado con el salmista y el cantor fuera de la jerarqu\u00eda ordinaria. En el sexto c\u00e1non de la ya mencionada \u201cStatuta\u201d las labores de los ac\u00f3litos son espec\u00edficas, como lo son por un escritor contempor\u00e1neo, Juan el Di\u00e1cono en su carta a Senario (P.L., LIX, 404). La informaci\u00f3n espec\u00edfica en relaci\u00f3n al lugar y deberes de los ac\u00f3litos en la Iglesia romana entre los siglos quinto y noveno, se encuentra en una serie de ordenanzas conocidas como las \u201cOrdines Romani\u201d (q.v.-Duchesne, op. Cit., 146 and passim). De acuerdo a ellas, hab\u00eda en Roma (tal vez tambi\u00e9n en C\u00e1rtago y en otras grandes ciudades occidentales) tres clases de ac\u00f3litos, todos los cuales, sin embargo, ten\u00edan sus tareas  en relaci\u00f3n a las synaxes lit\u00fargicas o asambleas: (1) aquellos del palacio (palatino), que serv\u00edan al Papa (u obispo) en su palacio, y en la Bas\u00edlica Lateral; (2) aquellos regionales (regionarii), que asist\u00edan a los di\u00e1conos en sus tareas en diferentes partes de la ciudad; (3) aquellos de la estaci\u00f3n (stationarii), quienes serv\u00edan en la iglesia; estos \u00faltimos no pertenec\u00edan a cuerpos distintos, sino que pertenec\u00edan a los ac\u00f3litos regionales. A los ac\u00f3litos regionales tambi\u00e9n se les denominaba titulares (titulares)  a la Iglesia a la cual eran adjuntos (Mabillon, \u00abComm. in Ord. Rom.\u00bb, en su \u00abMusaeum Italicum,\u00bb II, 20; por un antiguo ep\u00edgrafe en Aringio, 156, ver Ferraris, I, 100; Magani, \u00abAntica Lit. Rom.\u00bb, Milan, 1899, III, 61 \u2013 ver tambi\u00e9n ROMA, CIUDAD DE). Los Ac\u00f3litos del palacio estaban destinados de una forma particular al servicio del Papa, ayudandolo no solo en funciones de la Iglesia sino tambi\u00e9n como  nuncios, mensajeros de la corte papal, y  distribuidores de la limosna, llevando documentos y avisos pontificios, y realizando labores de car\u00e1cter similar. No obstante, estas funciones eran compartidas con lectores y subdi\u00e1conos o archi-ac\u00f3litos. En Roma, no s\u00f3lo llevaban la eulogia (q.v.), o pan bendecido cuando la ocasi\u00f3n lo requer\u00eda, sino tambi\u00e9n la Eucarist\u00eda Consagrada de la Misa del Papa a los sacerdotes cuyo deber era celebrar en las iglesias (tituli). Esto es evidente por la carta de Inocencio I (401-417) a Decentio, Obispo de Gubbio en Italia (P.L., XX, 556). Tambi\u00e9n se encargaban de las sagradas especies a los ausentes, especialmente a los confesores de la fe detenidos en prisi\u00f3n (ver TARSICIO). Esta funci\u00f3n de llevar la Sagrada Eucarist\u00eda a San Justino quien sufri\u00f3 del martirio cerca del a\u00f1os 165 o 166, hab\u00eda sido asignada previamente a los di\u00e1conos (Apolog., I, 67), lo cual nos indica que en aquellos tiempos, los ac\u00f3litos no exist\u00edan. Sabemos a\u00fan m\u00e1s por las \u201cOrdines Romani\u201d que cuando el Papa deb\u00eda pontificar en un distrito designado, todos los ac\u00f3litos de esa regi\u00f3n iban al Palacio Lateran para recibirlo y acompa\u00f1arlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo sexto o s\u00e9ptimo, tal vez un poco antes, el ac\u00f3lito principal de la iglesia estacional, llevaba el crisma sagrado cubierto por un velo y, dirig\u00eda la procesi\u00f3n precediendo a pie el caballo que conduc\u00eda el Papa. Los otros ac\u00f3litos que lo segu\u00edan, llevaban el libro de los Evangelios, bolsas y otros art\u00edculos usados en el sacrificio sagrado. Acompa\u00f1aban al Papa a la secretar\u00eda o sacrist\u00eda (ver BASILICA). Uno de ellos ubicaba solemnemente el libro de los Evangelios sobre el altar. Llevaban siete velas encendidas antes que el pont\u00edfice ingresara al santuario. Dos ac\u00f3litos con velas encendidas, acompa\u00f1aban al di\u00e1cono al amb\u00f3n (q.v.) para el canto del Evangelio. Luego del Evangelio, otro ac\u00f3lito recib\u00eda el libro el cual, ubicado en un lugar y sellado, era luego devuelto al Lateran por el ac\u00f3lito principal. Un ac\u00f3lito lleva al di\u00e1cono al altar, el c\u00e1liz y la palio; los ac\u00f3litos recib\u00edan y cuidaban, las ofrendas reunidas por el Papa; un ac\u00f3lito sujetaba la patena, cubierto por un velo desde el principio hasta la mitad del canon. En momentos debidos cargaban, en bolsas de lino o bolsas suspendidas de sus cuellos, la oblata , u hogazas consagradas desde el altar a los obispos y sacerdotes en el santuario; que pod\u00edan romper en especies sagradas (ver FRACTIO PANIS). Se puede apreciar a ra\u00edz de estas y otras tareas que involucran a los ac\u00f3litos, que eran en gran medida responsables del \u00e9xito en las ceremonias pontificias y estacionales. Esto fue particularmente cierto luego de la fundaci\u00f3n de la Schola Cantorum (q.v.) en Roma, de la cual hay clara evidencia desde el siglo s\u00e9ptimo en adelante. Siendo entonces, los \u00fanicos de \u00f3rdenes menores involucrados en el ministerio activo, los ac\u00f3litos adquirieron una mayor importancia que la que hab\u00edan gozado hasta entonces. Los sacerdotes Cardenales no ten\u00edan otros asistentes en sus iglesias titulares. Durante la Cuaresma, y en la solemnidad del bautismo, los ac\u00f3litos cumplieron todas las funciones que hasta entonces hab\u00edan desarrollado los exorcistas, as\u00ed como el subdi\u00e1cono hab\u00eda absorbido aquellas de lector. Alejandro VII (1655-67) aboli\u00f3 el colegio medieval de ac\u00f3litos descrito m\u00e1s arriba y lo sustituy\u00f3 en su lugar (26 de Octubre de 1655) los doce prelados votantes de la Signatura de Justicia. Como evidencia de sus or\u00edgenes, \u00e9stos prelados a\u00fan tienen, en funciones papales, muchos de los deberes y tareas descritas m\u00e1s arriba. De acuerdo a la antigua disciplina de la Iglesia Romana, la orden de los ac\u00f3litos era conferida en la medida que los  candidatos alcanzaban la adolescencia, como a los veinte a\u00f1os, tal como fueran interpretados los decretos del Papa Siricius (385) a Himerius, Obispo de Tarragona, en Espa\u00f1a. (P.L., XIII, 1142).  Deb\u00edan pasar cinco a\u00f1os antes que un ac\u00f3lito pudiera ser subdi\u00e1cono. El Papa Zosimus (418) los redujo a cuatro. El Concilio de Trento deja a juicio de los obispos la determinaci\u00f3n del tiempo que debe pasar entre sr ac\u00f3lito y subdi\u00e1cono; tambi\u00e9n es interesante con el Dr. Probst (Kirchenlex., I, 385), que el deseo del Concilio (Sess. XXIII, c. 17, de ref.) en relaci\u00f3n al desempe\u00f1o de los servicios minsteriales exclusivamente realizados por cl\u00e9rigos de \u00f3rdenes menores nunca se cumpli\u00f3.  En la antigua Roma eclesial, no exist\u00eda ordenaci\u00f3n solemne de ac\u00f3litos. Durante la comuni\u00f3n en cualquier Misa ordinaria, incluso no siendo \u00e9sta estacional, el candidato se acercaba al Papa o, en su ausencia, a uno de los obispos de la corte pontificia. En un momento m\u00e1s temprano de la Misa \u00e9ste ha sido vestido con una estola y una casulla. Sosteniendo en sus brazos, una bolsa de lino (porrigitur in ulnas ejus sacculus super planetam; s\u00edmbolo de la m\u00e1s alta funci\u00f3n de \u00e9stos cl\u00e9rigos, aquella de llevar, como lo mencionamos antes, las hostias consagradas) se postra mientras el Pont\u00edfice pronuncia sobre \u00e9l una simple bendici\u00f3n (Mabillon, op. Cit., II, 85, ed. Paris, 1724). Ser\u00eda bueno mencionar aqu\u00ed dos oraciones del antiguo libro de Misas romano conocido como el \u201cSacramentarium Gregorianum\u00bb (Mabillon, Lit. Rom. Vetus, II, 407), dicho por el Pont\u00edfice sobre el ac\u00f3lito y el primero de los cuales es id\u00e9ntico con aquel del actual libro Pontificio Romano \u00abDomine, sancte Pater, aeterne Deus, qui ad Moysen et Aaron locutus es,\u00bb etc. De acuerdo a la anteriormente se\u00f1alada \u00abStatuta Ecclesiae Antiqua,\u00bb el cual nos d\u00e1 el uso ritual de las iglesias m\u00e1s importantes de la Galia mas a oemnos en el a\u00f1o 500, el candidato a ac\u00f3lito era primero ense\u00f1ado por el obispo en sus deberes y luego, un candelero, con una vela apagada, era colocada en sus manos por el archidi\u00e1cono  como signo que las luces de la iglesia quedan a su cuidado; m\u00e1s a\u00fan, se le entrega un vinagrera vac\u00eda, que simboliza su trabajo de presentar el vino y el agua en el altar durante el sacrificio sagrado. Le sigue, una peque\u00f1a bendici\u00f3n. (Ver ORDENES MENORES; FRACTIO PANIS; EUCARIST\u00cdA; MISA.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ANDREW B. MEEHAN<br \/>\nTranscrito por Bob Knippenberg<br \/>\nTraducido por Carolina Eyzaguirre Arroyo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEC El segundo de los dos ministerios restablecidos es el de ac\u00f3lito (del griego akolouthos, \u00abacompa\u00f1ante\u00bb), el primero es el de >lector. Ambos aparecieron en la Iglesia romana hacia el 250 d.C. 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