{"id":14690,"date":"2016-02-05T09:39:20","date_gmt":"2016-02-05T14:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-san\/"},"modified":"2016-02-05T09:39:20","modified_gmt":"2016-02-05T14:39:20","slug":"agustin-de-hipona-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-san\/","title":{"rendered":"AGUSTIN DE HIPONA, SAN"},"content":{"rendered":"<p>(354-430)<br \/>\nAgust\u00ed\u00adn era hijo de una madre piadosa, santa M\u00f3nica, y fue apuntado como catec\u00fameno poco despu\u00e9s de su nacimiento 1, pero luego en Cartago-abandon\u00f3 la fe y abraz\u00f3 el manique\u00ed\u00adsmo. M\u00e1s tarde fue un entusiasta del neoplatonismo, influencia que seguir\u00ed\u00ada inspir\u00e1ndolo el resto de su vida. La ambici\u00f3n 2 y circunstancias providenciales lo llevaron a Mil\u00e1n, donde recibi\u00f3 la influencia de >Ambrosio y de la vida de aquella Iglesia 3. El 24 de abril del 387 se bautiz\u00f3; fue ordenado sacerdote el 391 y se convirti\u00f3 en obispo de Hipona el 396, ciudad en la que muri\u00f3 el 430 4.<\/p>\n<p>La compleja y profunda eclesiolog\u00ed\u00ada de Agust\u00ed\u00adn se puede estudiar de muchas maneras 5. Sufri\u00f3 diversas influencias: los acontecimientos clave de su vida 6; el itinerario de su conversi\u00f3n; el ministerio episcopal; las principales herej\u00ed\u00adas a las que tuvo que enfrentarse (manique\u00ed\u00adsmo, donatismo y pelagianismo) y los \u00e1mbitos de la teolog\u00ed\u00ada que desarroll\u00f3 como respuesta (Trinidad, encarnaci\u00f3n, gracia 7 y sacramentos).<\/p>\n<p>Ve a la Iglesia en el contexto m\u00e1s amplio posible: \u00abEl orden correcto de la confesi\u00f3n de fe requiere que la Iglesia est\u00e9 subordinada a la Trinidad, como una casa a sus habitantes, un templo a su Dios y una comunidad a su fundador. La santa Iglesia en su conjunto, es decir, la Iglesia del cielo lo mismo que la de la tierra, es el templo de Dios, incluso el templo de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad\u00bb 8. Si a\u00f1adimos a esto la noci\u00f3n agustiniana de la \u00abIglesia desde >Abel\u00bb, tenemos el horizonte completo de su eclesiolog\u00ed\u00ada, que es menester librar de todo reduccionismo para que sea aut\u00e9ntico. Podemos coincidir con el papa Juan Pablo II: \u00abBien se puede afirmar que Cristo y la Iglesia son el fundamento del pensamiento teol\u00f3gico del Obispo de Hipona\u00bb 9. En el centro de su eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1 la noci\u00f3n del Cristo total (Christus totus),  seg\u00fan la cual Cristo est\u00e1 siempre presente y actuando en su cuerpo, la Iglesia; la Iglesia y Cristo forman una \u00fanica persona. \u00abEl cuerpo de esta cabeza es la Iglesia, no s\u00f3lo la que est\u00e1 en este lugar, sino la Iglesia que est\u00e1 presente en este lugar y que se extiende por toda la tierra; y no s\u00f3lo los que viven en este tiempo, sino todos, desde Abel hasta los que nazcan al final de los tiempos y crean en Cristo: por tanto, el pueblo de los santos que pertenece a la \u00fanica ciudad, el cuerpo de Cristo, cuya cabeza es Cristo\u00bb 10. El alma del cuerpo es el Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abLo que el alma es para el cuerpo del hombre, lo es el Esp\u00ed\u00adritu Santo para el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia; el Esp\u00ed\u00adritu Santo realiza en toda la Iglesia lo que el alma en los miembros de un cuerpo individual\u00bb 11. \u00abFuera de este cuerpo nadie est\u00e1 animado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb 12. Aunque profundamente pneumatol\u00f3gico, Agust\u00ed\u00adn desarrolla la Iglesia y sus or\u00ed\u00adgenes en t\u00e9rminos de los misterios de la vida de Cristo, es decir, la encarnaci\u00f3n, la cruz y ascensi\u00f3n 13<br \/>\nHemos contemplado la extensi\u00f3n de la Iglesia en el tiempo y hasta la eternidad. Existe la Iglesia celeste, cuyos ciudadanos son \u00e1ngeles 14; la Iglesia es primariamente la congregaci\u00f3n activa de la nueva humanidad en la comuni\u00f3n con Dios 15. \u00abServir al \u00fanico Dios es la raz\u00f3n de ser de toda la Iglesia\u00bb 16, del cristianismo; \u00aben esto consiste la religi\u00f3n cristiana: en servir a Dios y darle Culto\u00bb 17. Hay en la eclesiolog\u00ed\u00ada de Agust\u00ed\u00adn una tensi\u00f3n escatol\u00f3gica que aparece bajo una multiplicidad de im\u00e1genes: peregrinaci\u00f3n-patria, esperanza-realidad, fe-visi\u00f3n, trabajo-alabanza, era-granero, penitencia cuaresmal-alegr\u00ed\u00ada pascual, dolores de parto-nacimiento, y otras im\u00e1genes contrastantes por el estilo.<\/p>\n<p>En sus primeros escritos 18, y como \u00e9l mismo admiti\u00f3 19, Agust\u00ed\u00adn sostuvo una forma moderada de >milenarismo 20. M\u00e1s tarde interpretar\u00ed\u00ada los textos milenaristas de Ap 20,4 como el tiempo entre la sujeci\u00f3n del hombre fuerte (Mc 3,27) por medio de la obra redentora de Cristo y su reinado junto con el justo 21.<\/p>\n<p>Son muchos los temas eclesiol\u00f3gicos que aparecen en la gran obra agustiniana de La ciudad de Dios (De civitate Dei) 22,  escrita como refutaci\u00f3n de los paganos que afirmaban que la Iglesia era la causa de la ruina del Imperio romano. Pero, como observa E. Lamirande, \u00abno es f\u00e1cil determinar exactamente las relaciones establecidas por Agust\u00ed\u00adn entre la Iglesia y la ciudad de Dios. No se trata de una identidad completa ni, mucho menos, de una completa disociaci\u00f3n\u00bb 23. Las dos ciudades, la celeste y la terrena, se distinguen por su amor: amor a Dios y amor de Dios en la primera, y amor a uno mismo en la segunda. Los habitantes de la ciudad terrena son los que tienen un amor exclusivo o preponderante a las cosas terrenas, mientras que los habitantes de la ciudad celeste son todos aquellos a los que Dios ha elegido: primero los \u00e1ngeles, luego los justos que han vivido desde el principio hasta el final de los tiempos. En los tiempos presentes las dos ciudades son separables de hecho, pero fundamentalmente existen en este mundo mezcladas (perplexae) 24.  Pablo, por ejemplo, pertenec\u00ed\u00ada a la ciudad terrena antes de su conversi\u00f3n. La Iglesia es el lugar en que las dos ciudades interact\u00faan: \u00abLa Iglesia es la ciudad de Dios en la medida en que est\u00e1 implicada en ella la raza humana\u00bb 25. Hay dos fases en la \u00fanica Iglesia, no dos Iglesias 26. Pero la Iglesia en su sentido m\u00e1s perfecto es la Iglesia celeste 27&#8243;<\/p>\n<p>Estas ideas no se limitan a La ciudad de Dios.  En otros lugares Agust\u00ed\u00adn compara a Pedro, como representante de la realidad actual de la Iglesia, con Juan, en quien aparecen ya las marcas del futuro; sin embargo, no pueden separarse 28. Usa tambi\u00e9n de modo semejante las im\u00e1genes de Marta y Mar\u00ed\u00ada 29.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn declaraba su fe en la santidad de la Iglesia: la Iglesia es santa en su doctrina y sus sacramentos, como cuerpo de Cristo, y en las obras y virtudes de sus miembros. Esta santidad es s\u00f3lo una preparaci\u00f3n para otra que ser\u00e1 m\u00e1s completa 30. Pero la raz\u00f3n principal de su santidad es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la verdadera alma de la Iglesia, porque \u00abel amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Esp\u00ed\u00adritu Santo hace de muchas almas una sola, y de muchos corazones un solo coraz\u00f3n\u00bb 31. El Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en la Iglesia a trav\u00e9s de numerosos carismas, de modo que \u00absi quieres vivir en el Esp\u00ed\u00adritu, mant\u00e9nte en el amor, ama la verdad, desea la unidad, y de este modo alcanzar\u00e1s la eternidad\u00bb 32. Agust\u00ed\u00adn habla de una Iglesia invisible dentro de la visible. La Iglesia visible incluye a todos los cristianos, los buenos y los malos. Agust\u00ed\u00adn pone su visi\u00f3n filos\u00f3fica neoplat\u00f3nica al servicio de su pensamiento teol\u00f3gico, como en la noci\u00f3n de la Iglesia visible y de la Iglesia invisible, basada en la idea de la visibilidad del cuerpo y la invisibilidad del alma 33: los cristianos que sirven al mundo en una vida de pecado son miembros visibles de la Iglesia, pero no pertenecen a \u00abla uni\u00f3n (compago)  invisible de la caridad\u00bb 34; gozan de la comuni\u00f3n de los santos, pero s\u00f3lo los justos constituyen \u00abla congregaci\u00f3n y sociedad de los santos\u00bb 35. Hay diferentes niveles en la pertenencia a la Casa de Dios 36. La Iglesia, por tanto, no es una comunidad pura, como reclamaban los donatistas o los montanistas, sino una comunidad mezclada (corpus permixtum) 37.  Esta idea de la \u00abIglesia mezclada\u00bb, como otras muchas ideas teol\u00f3gicas importantes, proced\u00ed\u00ada de Ticonio 38. Los pecadores, por otro lado, son muchos, una muchedumbre de hecho 39. M\u00e1s a\u00fan: \u00abEl Esposo encontr\u00f3 una prostituta y la convirti\u00f3 en una virgen. Es menester no negar que fue una prostituta, con el fin de no olvidar la gracia de la liberaci\u00f3n\u00bb 40. En la Iglesia hay tanto paja como trigo 41. Pero debemos amar esta Iglesia, a la que hay que ver, de manera realista, como buena y como mala: \u00abSi amamos a la Iglesia, tenemos el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb 42.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn mantuvo firmemente las otras >notas de la Iglesia. De hecho podr\u00ed\u00ada llam\u00e1rsele el ap\u00f3stol y te\u00f3logo de la unidad 43. La verdad y la ortodoxia s\u00f3lo pueden encontrarse en la Iglesia en la que \u00abhay unidad cristiana y est\u00e1 el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb 44. De >Cipriano, que influy\u00f3 en gran medida en toda su teolog\u00ed\u00ada, especialmente en la eclesiolog\u00ed\u00ada, Agust\u00ed\u00adn tom\u00f3 la idea de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el principio de unidad en la Trinidad y en la Iglesia 45, de modo que la Iglesia es un pueblo unificado por la relaci\u00f3n del Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu. B. Mondin observa: \u00abSeg\u00fan Agust\u00ed\u00adn, el primer principio de la unidad invisible es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que confiere a los miembros de la Iglesia la gracia de Cristo; el primer principio de la unidad visible es la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb 46. La unidad de la Iglesia es \u00abla comunidad de los fieles unidos entre s\u00ed\u00ad por medio del amor eucar\u00ed\u00adstico\u00bb, de modo que, \u00abhaciendo una sola cosa, preservando la \u00fanica fe, am\u00e1ndose unos a otros (&#8230;), sean uno, mantengan una \u00fanica fe, una \u00fanica esperanza, una caridad indivisa\u00bb 47. Para Agust\u00ed\u00adn, catolicidad significa universalidad, frente a la Iglesia local. A Optato de Milevi (370 ca.) debe en parte su visi\u00f3n de la catolicidad, as\u00ed\u00ad como algunos de los argumentos usados contra los donatistas. Su principal argumento contra ellos era que les faltaba catolicidad: s\u00f3lo se encontraban en \u00ed\u0081frica, mientras que la verdadera iglesia estaba en todas partes 48. Pero la catolicidad tampoco consiste simplemente en difusi\u00f3n territorial, sino que incluye tambi\u00e9n la difusi\u00f3n en el tiempo, desde Abel hasta la segunda venida de Cristo 49. No s\u00f3lo incluye a los que han cre\u00ed\u00addo en Cristo hasta el momento presente, sino tambi\u00e9n a todos los que creer\u00e1n en \u00e9l en el futuro, de modo que la catolicidad trasciende el tiempo y llega hasta la eternidad 50. Unidad y diversidad est\u00e1n representadas en el don pentecostal de lenguas 511. La Iglesia es un peregrino que siente continuamente nostalgia de su patria 52, tema influenciado, entre otras cosas, por el neoplatonismo.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn no insisti\u00f3 en la apostolicidad tanto como >Ireneo de Lyon o Tertuliano. Pero encontramos algunos textos en los que la apostolicidad se presenta como el criterio de la autenticidad. Observa que en la Iglesia de Roma no hay donatistas 53. Subraya la misi\u00f3n universal de los ap\u00f3stoles, que desde Jerusal\u00e9n han de predicar el evangelio por toda la tierra 54. Pero cree que, a excepci\u00f3n de algunas tribus, el evangelio ya se ha predicado por todas partes 55. Teniendo en cuenta esta creencia, se entiende que pudiera suponer que los que no se hab\u00ed\u00adan bautizado no lo hab\u00ed\u00adan hecho probablemente por mala fe.<\/p>\n<p>Las concepciones agustinianas sobre las instituciones de la Iglesia 56, aunque poco innovadoras, siguen siendo v\u00e1lidas para todos los tiempos: el modo en que fue recibido por Ambrosio le ense\u00f1\u00f3 que el oficio del obispo era un oficio paterno 57, si bien algunas veces, en el contexto de la pol\u00e9mica antidonatista, habla en contra de este t\u00ed\u00adtulo 58. Para \u00e9l, el ministerio del obispo es esencialmente un ministerio de comuni\u00f3n y servicio 59; a los fieles suele llamarlos Iglesia (ecclesia),  pueblo (plebslpopulus),  grey (grex).  El modelo de su Norma  es la primera comunidad de Jerusal\u00e9n 60.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes de la Iglesia abundan en los escritos de Agust\u00ed\u00adn: esta es por encima de todo madre (sin duda J. Ratzinger est\u00e1 en lo cierto cuando dice que sus desarrollos de la idea de la Iglesia como >madre estaban profundamente influidos por su propia madre, M\u00f3nica) 61. \u00abSeas lo que seas, puedes descansar tranquilo: tienes a Dios por Padre, y a la Iglesia por madre\u00bb, es una frase suya t\u00ed\u00adpica 62, en la que puede escucharse el eco de Cipriano 63. De igual modo, \u00abla Iglesia da a luz y es virgen. Y si se piensa bien, da a luz a Cristo, porque son sus miembros los que son bautizados\u00bb 64. Esta fecundidad de la Iglesia tiene como modelo a Mar\u00ed\u00ada: \u00abLa Iglesia es una virgen (&#8230;), siendo virgen, concibe. Imita en esto a Mar\u00ed\u00ada, que dio a luz al Se\u00f1or (&#8230;). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la Iglesia da a luz y es virgen\u00bb 65. La Iglesia es la casa de Dios 66. Es un nido: \u00abMiserable de m\u00ed\u00ad, pensando que pod\u00ed\u00ada volar, dej\u00e9 el nido, y ca\u00ed\u00ad al suelo antes de poder levantar el vuelo\u00bb 67. Otras im\u00e1genes son 68: la Iglesia como >reina, en sus comentarios a Sal 44 (45) y el Cantar de los Cantares 69; la luna 70; un barco 71; el arca de No\u00e9 72, >amor a la Iglesia; nueva Eva y especialmente >esposa 73; gallina clueca 74, viuda 75 y paloma, especialmente durante su per\u00ed\u00adodo antidonatista 76.<\/p>\n<p>La rica eclesiolog\u00ed\u00ada de san Agust\u00ed\u00adn result\u00f3 muy influyente, especialmente su doctrina de la Iglesia \u00abmezcla\u00bb de santos y pecadores; su ense\u00f1anza sobre el cuerpo de Cristo, cuya alma es el Esp\u00ed\u00adritu Santo; su doctrina sobre el \u00e1mbito de las dos ciudades (que dio lugar a veces a malentendidos); su insistencia frente a los donatistas en la validez de los sacramentos recibidos fuera de la Iglesia cat\u00f3lica; sus indagaciones en la relaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado a ra\u00ed\u00adz de la controversia donatista 77. Su eclesiolog\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, es tambi\u00e9n, en sentido profundo, una espiritualidad 78. No es posible una eclesiolog\u00ed\u00ada que evite las cuestiones planteadas por Agust\u00ed\u00adn, y a las que con tanta frecuencia dio agudas respuestas 79.<\/p>\n<p>NOTAS:\u00c2\u00a0<br \/>\n1 Conf. 1,  11, 17: Las confesiones,  San Pablo, Madrid 1998, 96-97.\u00c2\u00a0<br \/>\n2 Ib, V, 14, 24, pp. 239-240.<br \/>\n3 N. LANzi, Za Chi esa nella conversione di sant&#8217;Agostino,  Ciudad del Vaticano 1989, 28-31; R. GUARDINI, La conversione di sant&#8217;Agostino,  Brescia 1957; J. O&#8217;MEARA, The Young Augustine,  Londres 1954, 1980, c. 8.\u00c2\u00a0<br \/>\n4 B. JIMENEZ DUQUE, Agust\u00ed\u00adn de Hipona,  en C. LEONARDI-A. RICCARDI-G. ZARRI (dirs.), Dic cionario de los santos 1,  San Pablo, Madrid 2000, 83-95; P. BROwN, Agust\u00ed\u00adn de Hipona,  Revista de Occidente, Madrid 1947; E. PRZYWARA, San Agust\u00ed\u00adn, perfil humano y religioso,  Cristiandad, Madrid 19842; M. CAMPELO, Agust\u00ed\u00adn de Tagaste, un hombre en camino,  Estudio Agustiniano, Valladolid 1985; L. Nos MURO, San Agust\u00ed\u00adn de Hipona. Maestro de la conciencia de Occidente,  San Pablo, Madrid 19892; J. HUSCENOT, Los doctores de la Igle sia, San Pablo, Madrid 1999, 127-142;\u00c2\u00a0<br \/>\n5 T. C. MADRID, San Agust\u00ed\u00adn. Compendio de su  vida y de  su obra,  Granada 1978; B. SESE, Inda de san Agust\u00ed\u00adn,  San Pablo, Madrid 19933. &#8211; &#8216;T. C. MADRID, La Iglesia cat\u00f3lica seg\u00fan san Agust\u00ed\u00adn: compendio de eclesiolog\u00ed\u00ada,  Ed. Revista Agustiniana, Madrid 1994; B. ALTANER, Patrolog\u00ed\u00ada,  Espasa-Calpe, Madrid 1956,349-384; A. TRAPE, San  Agust\u00ed\u00adn, en A. DI BERARDINO (dir.), Patrolog\u00ed\u00ada  111, BAC, Madrid 1981, 432535 (Za Iglesia);  O. 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VAN BAVEL, What Kind of Church Do You Want?: The Breadth of Augustine &#8216;s Ecclesiology,  Louvain Studies 7 (179) 147-171; PBORGOMEO, LEglise de ce te ps dans la pr\u00e9dication de saint Augustin,  Etudes Augustiniennes 1972; F. G. CLANCY, St. Augustine of Hippo on Christ, His Church and the Holy Spirit: A Study of the \u00abDe baptismo\u00bb and the \u00abTractatus in loannis evangelium\u00bb,  Oxford 1992 (tesis doctoral); Y. CONGAR, Eclesiolog\u00ed\u00ada. Desde san August\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas,  en M. SCHMAus-A. GRILLMEIER-L. SCHEFFCZYK (dirs.), Historia de los Dogmas III,  3c-d, BAC, Madrid 1976, 2-10; E. LAMIRANDE, Un si\u00e9cle et demi d&#8217;\u00e9tudes sur 1&#8217;eccl\u00e9siologie de saint Augustin,  RevEtAug 8 (1962) 1-125; Suppl\u00e9ment bibliographique sur 1&#8217;eccl\u00e9siologie de St. Augustin,  RevEtAug 17 (1971) 177-182; Etudes sur l&#8217;eccl\u00e9siologie de saint Augustin,  Ottawa 1969; L&#8217;Eglise dans l&#8217;Enchiridion de saint Augustin,  Eg1T 10 (1979) 195-206; B. MONDIN, Il pensiero ecclesiologico di sant&#8217;Agostino,  Sapienza 40 (1987) 369-391.\u00c2\u00a0<br \/>\n6 F. HOFFMANN, Der Kirchenbegriff des hl. Augustinus in seinen Grundlagen und in seinen Entwicklung,  Munich 1933.\u00c2\u00a0<br \/>\n7 H. U. vox BALTHASAR, Das Antlitz der Kirche,  Einsiedeln 19552.<br \/>\n8 Enchir.  15, 56: PL 40, 258-259; cf D. PUSKARIC, La Chiesa e il mistero trinitario nella predicazione di S. Agostino,  Augustinianum 19 (1979) 486-506.\u00c2\u00a0<br \/>\n9 Carta apost. Augustinum Hipponensem:  AAS 79 (1987) 131170: PPC, Madrid 1986,33; J. SALAVERRI, Presencia din\u00e1mica de Jesucristo en la Iglesia seg\u00fan san Agust\u00ed\u00adn,  Miscel\u00e1nea Comillas 34 (1976) 125-143.\u00c2\u00a0<br \/>\n10 Enar. in ps.  90, 2: PL 37, 1159; cf Serm.  45, 6-7: PL 38, 265-267; Serm.  341, 9: PL 39, 1499-1500; cf P. BORGOMEO, L&#8217;Eglise de ce temps dans la pr\u00e9dication de saint Augustin, o.c.,  191-234; E. MERSCH, Le Corps Mystique du Christ,  2 vols., Par\u00ed\u00ads 19362.\u00c2\u00a0<br \/>\n11 Serm.  267, 4: PL 38, 1231.\u00c2\u00a0<br \/>\n12 Epist.  185, 11-50: PL 33, 315; Tr. in loan. 26,  13: PL 35, 1613.\u00c2\u00a0<br \/>\n13 W. MARREVEE, An Ecclesia[ Dimension of Augustine &#8216;s Understanding of the Ascension of Christ,  RUnivOtt 37 (1967) 322-343.\u00c2\u00a0<br \/>\n14 Serm.  341, 9, 11: PL 39, 1500.\u00c2\u00a0<br \/>\n15 Tr. in loan.  124, 5: PL 35, 1973-1974; Retract. 1,  21, 1: PL 32, 618.\u00c2\u00a0<br \/>\n16 Enchir.  15, 56: PL 40, 259.<br \/>\n17 Tr in loan.  23, 5: PL 35, 1585.\u00c2\u00a0<br \/>\n18 Serm.  259, 2: PL 38, 1197.\u00c2\u00a0<br \/>\n19 \u00abNosotros \u00e9ramos una vez de esta opini\u00f3n\u00bb, De civ. Dei 20, 7:  PL 41, 667.\u00c2\u00a0<br \/>\n20 G. BONNER, Augustine and Millenarianism,  en R. WILLIAMS (ed.), The Making of Orthodoxy,  Cambridge 1989, 235-254; M. DuLAEY, L&#8217;Apocalypse: Augustin et Tyconius,  en A. M. LA BONNARDIERE (ed.), Augustin et la Bible,  Par\u00ed\u00ads 1986, 369-386.\u00c2\u00a0<br \/>\n21 De civ. Dei  20, 9: PL 41, 674.\u00c2\u00a0<br \/>\n22 S. FOLGADO, Sentido eclesial cat\u00f3lico de la \u00abCivitas Dei\u00bb,  Augustinianum 14 (1974) 91-146; J. M. LANGFORD, El hombre y la Iglesia en la \u00abCiudad de Dios\u00bb,  Augustinus 31 (1986) 155-160; Y. CONGAR, \u00abCivitas Dei et ecclesia\u00bb chez saint Augustin: Histoire de la recherche, son \u00e9tat present,  RevEtAug 3 (1957) 1-14; A. TRAPE, San Agust\u00ed\u00adn, o.c.,  405-406; A. LAURAS-H. RoNDET, Les th\u00e9mes des deux cit\u00e9s dans 1&#8217;oeuvre de saint Augustin,  Etudes Augustiniennes, Par\u00ed\u00ads 1953, 99160; P. PIRET, La Cit\u00e9 de Dieu,  BLitEc 89 (1988) 116-137, 263-273; J. VAN OORT, Jerusalem and Babylon: A Study of Augustine&#8217;s City of God and the Sources of His Doctrine of the Two Cities,  Leiden 1991.\u00c2\u00a0<br \/>\n23 L&#8217;Eglise dans l&#8217;Enchiridion de saint Augustin, a.c.,  170, n. 75; cf J. DoUGHERTY, The Sacred City and the City of God,  Augustinian Studies 10 (1979) 8190.\u00c2\u00a0<br \/>\n24 De civ. Dei 1,  35 y 14, 28: CCL 47, 34; 48, 451-452.\u00c2\u00a0<br \/>\n25 De civ. Dei  18, 1; 20, 9, 1: CCL 48, 592, 716.\u00c2\u00a0<br \/>\n26 Brev col[.  3, 9, 16; 3, 10, 20: PL 43, 623-633, 635.\u00c2\u00a0<br \/>\n27 E. LAMIRANDE, L&#8217;Eglise c\u00e9leste selon St. Augustin,  Par\u00ed\u00ads 1963; J\u00e9rusalem c\u00e9leste,  en DSp M 944-958.\u00c2\u00a0<br \/>\n28 Tr. in loan.  124, 5, 7: CCL 35, 1972-1976.\u00c2\u00a0<br \/>\n29 A. M. LA BONNARDIERE, Marthe et Marie figures de l&#8217;Eglise d&#8217;apr\u00e9s saint Augustin,  VieSp 86 (1952) 404-427.\u00c2\u00a0<br \/>\n30 Retract. 2,  18: CCL 57, 104.\u00c2\u00a0<br \/>\n31 Tr. in Loan.  39, 5: PL 35, 16831684; cf N. ESCOBAR, Donatismo y santidad de la Iglesia,  Augustinus 22 (1977) 323-330; Consecuencias de la santidad de la Iglesia seg\u00fan san Agust\u00ed\u00adn,  Augustinus 24 (1979) 133-155; Iglesia, donatismo y santidad de la pol\u00e9mica agustiniana,  Augustinus 27 (1982) 55-77; La Iglesia y la santidad moral seg\u00fan san Agust\u00ed\u00adn,  Augustinus 29 (1984) 159-172; D. FAUL, Sinners in the Holy Church: A Problem in the Ecclesiology of St. Augustine,  StPatr 9 (1966) 404-415.\u00c2\u00a0<br \/>\n32 Serm.  267, 4: PL 38, 1231.\u00c2\u00a0<br \/>\n33 B. MONDIN, Il pensiero ecclesiologico di sant&#8217;Agostino, a.c.,  372373.\u00c2\u00a0<br \/>\n34 De bapt.  3, 26: PL 43, 152; cf Serm.  269, 2: PL 38, 1235; Tr. in loan.  27, 6: PL 35, 1618.\u00c2\u00a0<br \/>\n35 De civ. Dei 10,  6: PL 41, 450.\u00c2\u00a0<br \/>\n36 De bapt. 7,  51-52: CSEL 51, 370-372.\u00c2\u00a0<br \/>\n37 De doct. Christiana 3,  32, 45: PL 34, 82, en contexto con la cr\u00ed\u00adtica de la segunda regla exeg\u00e9tica de Ticonio; N. ESCOBAR, Donatismo y santidad de la Iglesia, a.c.,  323-330.\u00c2\u00a0<br \/>\n38 M. DULAEY, Tyconius,  en DSp XV, 1349-1356.\u00c2\u00a0<br \/>\n39 Serm.  22, 3: PL 38, 1092; P. BORGOMEO, L&#8217;Eglise de ce temps dans la pr\u00e9dication de saint Augustin, o.c.,  279-298.\u00c2\u00a0<br \/>\n40 Serm. Guelf. 1,  8: PLS 2, 541; cf Serm.  10, 2: PL 38, 92-93; H. U. vox BALTHASAR, Casta meretrix,  en Ensayos teol\u00f3gicos II. Sponsa Verbi,  Guadarrama, Madrid 1964, 272ss.\u00c2\u00a0<br \/>\n41 Enar. in ps.  25, 5: PL 36, 190-191; De civ. Dei  18, 49: PL 41, 611.\u00c2\u00a0<br \/>\n42 Tr. in loan.  32, 8: PL 35, 1646; cl` De bapt. 3, 16,  21: PL 43, 148-149.\u00c2\u00a0<br \/>\n43 A. TRAPE, San Agust\u00ed\u00adn, o.c.,  507ss.\u00c2\u00a0<br \/>\n44 Epist.  173, 6: PL 33, 756; R. ENO, Doctrinal Authority in St. Augustine,  Augustinian Studies 12 (1981) 137-172.\u00c2\u00a0<br \/>\n45 CIPRIANO, De orat. Dom.  23: CSEL 3A, 284-285.\u00c2\u00a0<br \/>\n46 Il pensiero ecclesiologico di sant&#8217;Agostino, a.c., 337; Serm.  131: PL 38, 730; Serm.  227: PL 38, 1099-1100; Serm.  272: PL 38, 1246-1248; G. BONNER, The Church and the Eucharist in the Theology of SaintAugustin,  Sobornost 7 (1978) 448-461; O. PASQUATO, Eucarist\u00ed\u00ada e Chiesa in Agostino,  Ephemerides liturgicae 102 (1988) 4663; C. TRAETS, The Eucharist and Christian Community. Some Pauline and Augustinian Evidence,  Louvain Studies 12 (1987) 152171.\u00c2\u00a0<br \/>\n47 Serm.  229: PL 38, 1103.\u00c2\u00a0<br \/>\n48 Serm.  46, 18 y 36: PL 38, 280 y 290-291.\u00c2\u00a0<br \/>\n49 Serm.  341, 11: PL 39, 1499-1500.\u00c2\u00a0<br \/>\n50 Enar. in ps.  90, 2: PL 37, 1159.\u00c2\u00a0<br \/>\n51 Serm.  267, 3: PL 38, 1230-1231; Enar. in ps.  147, 19: PL 37, 1929; 32, 2, 7: PL 36, 288-289; Tr. in loan.  6, 3 y 32, 7: PL 35, 1426 y 1645.\u00c2\u00a0<br \/>\n52 Enar. in ps.  103, 4, 4: CCL 40, 1524; P. BORGOMEO, L&#8217;Eglise de ce temps dans la pr\u00e9dication de saint Augustin, o.c.,  146-150.\u00c2\u00a0<br \/>\n53 Epist.  43, 7: PL 33, 163.\u00c2\u00a0<br \/>\n54 Serm.  268, 4:&#8217; PL 38, 1231.\u00c2\u00a0<br \/>\n55 In \u00e9pist. Loan.  2, 2: PL 35, 1990.\u00c2\u00a0<br \/>\n56 F. GENN, Trinit\u00fct und Amt nach Augustinus,  Einsiedeln 1986.<br \/>\n57 Conf. V, 13,  23: Las confesiones, o.c.,  205-206; sobre Obispo, Serm.  340: PL 38, 1482-1484; Serm. Guelf.  32: PLS 2, 637-649; G. P. LAwLESS, Augustine &#8216;s Burden-of Ministry,  Angelicum 61 (1984) 295-315.\u00c2\u00a0<br \/>\n58 E. LAMIRANDE, Cheminement de la pens\u00e9e de saint Augustin Sur la paternit\u00e9 spirituelle, en Etudes sur l&#8217;eccl\u00e9siologie de saint Augustin, o.c.,  135148. 148<br \/>\n59 Enar. in ps.  72, 34: PL 36, 928-929; 103, 3: PL 37, 1364-1366.\u00c2\u00a0<br \/>\n60 The Rule of Saint Augustine,  trad. de R. CANNING, introd. y comentario de T. J. VAN BAVEL, Londres 1984, 42; M. F. BERROUARD, La premi\u00e9re Communaut\u00e9 de J\u00e9rusalem comete image de 1&#8217;unit\u00e9 de la Trinit\u00e9. Une des ex\u00e9g\u00e9ses d&#8217;Act 4, 32a,  en C. MAYER-K. H. CHETIUS (eds.), Homo Spiritalis,  Wurzburgo 1987.\u00c2\u00a0<br \/>\n61 Volkund Haus Gottes in Augustin Lehre von der Kirche,  Munich 1954; R. PALMERO RAMOS, \u00abEcclesia Mater\u00bb en san Agust\u00ed\u00adn,  Cristiandad, Madrid 1970.\u00c2\u00a0<br \/>\n62 Contra litt. Petiliani  3, 9, 10: PL 43, 333; De virginitate  5: PL 40, 398-399.\u00c2\u00a0<br \/>\n63 Cf De unit. eccl.  6: CSEL 311, 214 y Serm.  74, 7: CSEL 3, 214.\u00c2\u00a0<br \/>\n64 Serm.  213, 7: PL 38, 1064; M. A. CENZON, Ecclesial Dimension of Baptism through the Augustinian Category \u00abEcclesia Mater\u00bb,  Annales theologici 3 (1989) 315-345.\u00c2\u00a0<br \/>\n65 Serm.  213, 7: PL 38, 1064.\u00c2\u00a0<br \/>\n66 Enar. in ps.  131, 10: PL 37, 1720; DSp 111, 1551-1567; J. RATZINGER, Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche, o.c.\u00c2\u00a0<br \/>\n67 Serm.  51, 5, 6: PL 38, 537; T. MARIUCCI, Il nido di Dio: Di un&#8217;immagine della Chiesa in s. Agostino,  Divinitas 29 (1985) 273-280.\u00c2\u00a0<br \/>\n68 Ver elenco en H. RAHNER, Symbole der Kirche: Die Ecclesiologie der V\u00fcter  Salzburgo 1964.\u00c2\u00a0<br \/>\n69 Enarr in ps.  44, 24: PL 36, 509; De civ. Dei  17, 20: PL 41, 666 y 48, 586; E. LAMIRANDE, Etudes sur 1&#8217;eccl\u00e9siologie de saint Augustin, o.c.,  21-31.\u00c2\u00a0<br \/>\n70 Epist.  55, 6, 10: PL 33, 209; Enar. in ps. 10,  3 y 120, 12: PL 36, 131133, 1615-1616.\u00c2\u00a0<br \/>\n71 Serm.  83, 1: PL 38, 424.<br \/>\n72 De civ. Dei  15, 26: CCL 48, 493-494; De unitate Ecclesiae 5, 9:  PL 43, 397; De octo quaestionibus ex Veteri Testamento in Genesi  7: PL 34, 229-235; Contra Faustum  12, 20: PL 42, 264-265.<br \/>\n73 R. DESJARDINS, Le Christ \u00abSponsus\u00bb et l&#8217;Eglise \u00abSponsa\u00bb chez Augustin,  BLitEc 67 (1966) 241-256.<br \/>\n74 Enar. in ps.  88, 2, 14: PL 37, 1140-1141.<br \/>\n75 Enar. in ps.  131, 23, 25: PL 37, 1726-1727.<br \/>\n76 De bapt.  6, 40, 78: CSEL 51, 336; 7, 44, 87: CSEL 51, 365; Tr. in loan.  5-6.<br \/>\n77 F. CRANz, The Development of Augustine&#8217;s Ideas on Society Before the Donastist Controversy,  HarvTR 47 (1954) 255-316.<br \/>\n78 V.  CAP\u00ed\u0081NAGA, La Iglesia en la espiritualidad de san Agust\u00ed\u00adn,  en AA.VV., Mysterium ecclesiae in consciencia sanctorum,  Teresianum, Roma 1967, 88-133.<br \/>\n79 N. CIPRIANI, San Agust\u00ed\u00adn,  en R. LATOURELLE-R. FISICHELLA-S. PiE-NiNOT NOT (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental,  San Pablo, Madrid 20002, 43-55.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(354-430) Agust\u00ed\u00adn era hijo de una madre piadosa, santa M\u00f3nica, y fue apuntado como catec\u00fameno poco despu\u00e9s de su nacimiento 1, pero luego en Cartago-abandon\u00f3 la fe y abraz\u00f3 el manique\u00ed\u00adsmo. M\u00e1s tarde fue un entusiasta del neoplatonismo, influencia que seguir\u00ed\u00ada inspir\u00e1ndolo el resto de su vida. La ambici\u00f3n 2 y circunstancias providenciales lo llevaron &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-san\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGUSTIN DE HIPONA, SAN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14690","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14690","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14690"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14690\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}