{"id":14699,"date":"2016-02-05T09:39:48","date_gmt":"2016-02-05T14:39:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostoles\/"},"modified":"2016-02-05T09:39:48","modified_gmt":"2016-02-05T14:39:48","slug":"apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostoles\/","title":{"rendered":"APOSTOLES"},"content":{"rendered":"<p>Considerando la importancia de los ap\u00f3stoles en la Iglesia primitiva (Ef 2,20), puede resultar quiz\u00e1 sorprendente que \u00abno haya un concepto un\u00ed\u00advoco de ap\u00f3stol, de modo que son posibles diversas concepciones del ministerio apost\u00f3lico y del principio de la apostolicidad\u00bb 1., Un texto crucial es el fragmento de kerigma primitivo de 1Cor 15,5-7: \u00ab&#8230; y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce. Se apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00e1s de quinientos hermanos de una vez (&#8230;). Luego se apareci\u00f3 a Santiago, despu\u00e9s a todos los ap\u00f3stoles\u00bb. \u00abLos doce\u00bb es sin duda un nombre colectivo, porque s\u00f3lo once estaban presentes tras la muerte de Judas. C. K. Barrett observa que \u00abPablo est\u00e1 recogiendo aqu\u00ed\u00ad una f\u00f3rmula que \u00e9l no ha creado, y que la idea de un grupo de doce disc\u00ed\u00adpulos especiales es prepaulina y, por consiguiente, muy temprana\u00bb2.<\/p>\n<p>Se pueden distinguir tres aplicaciones distintas del t\u00e9rmino \u00abap\u00f3stol\u00bb. En primer lugar, hay un uso paulino distintivo: Pablo tuvo que luchar para defender su propio apostolado frente a algunos superap\u00f3stoles de Corinto (2Cor 10-12), porque, aunque reconoc\u00ed\u00ada que otros hab\u00ed\u00adan sido ap\u00f3stoles antes que \u00e9l (G\u00e1l 1,17), tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00ed\u00ada visto al Se\u00f1or (1Cor 9,1; 15,8) y hab\u00ed\u00ada recibido la misi\u00f3n de predicar (G\u00e1l 1,16). En segundo lugar, para el evangelio de Lucas y los Hechos (con la excepci\u00f3n de He 14,4.14), s\u00f3lo los doce, que hab\u00ed\u00adan estado con Jes\u00fas y hab\u00ed\u00adan sido testigos de su resurrecci\u00f3n, son ap\u00f3stoles (He 1,22-23; cf Lc 6,13: \u00abLlam\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos y eligi\u00f3 doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u00bb). Para Lucas, \u00ablos doce son el lazo de uni\u00f3n entre la predicaci\u00f3n del reino de Dios por Jes\u00fas y la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios por la Iglesia\u00bb3. Comparado con Marcos, que usa la palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb s\u00f3lo una vez y en el contexto de la predicaci\u00f3n (Mc 6,30, con 6,7), y con Mateo, que s\u00f3lo usa apostolos  al nombrar a los doce (Mt 10,2), Lucas ve a los doce ap\u00f3stoles como un grupo con un papel especial tanto en el ministerio de Jes\u00fas como en la Iglesia primitiva. Lucas usa el t\u00e9rmino apostolos  34 veces (de un total de 80 en todo el Nuevo Testamento, 35 de las cuales son en los textos paulinos). En el evangelio, Lucas usa el t\u00e9rmino seis veces para referirse a un grupo especial (Lc 9,1, con 9,10.12; 11,49; 17,5; 22,14 y, despu\u00e9s del abandono de Judas, 24,10, con 24,9.33). Aunque no se puede dudar de que Jes\u00fas reuni\u00f3 a un grupo especial de entre sus disc\u00ed\u00adpulos, la denominaci\u00f3n de \u00abap\u00f3stoles\u00bb aplicada a este grupo puede ser retrospectiva por parte de Lucas 4 y de Mateo. En la primera parte de los Hechos de los ap\u00f3stoles aparecen residiendo en Jerusal\u00e9n y desempe\u00f1ando un papel decisivo en la direcci\u00f3n de la Iglesia a trav\u00e9s de la ense\u00f1anza y de los actos de autoridad 5. Pero, dado que Santiago, el hermano de Juan, a diferencia de Judas, no es sustituido (12,1), este papel especial parece haber sido temporal; de hecho los doce no vuelven a aparecer actuando de manera colegial despu\u00e9s del nombramiento de los siete (He 6,1-6). Luego ser\u00e1n Santiago y los presb\u00ed\u00adteros los que aparezcan como jefes en Jerusal\u00e9n (21,18), o los ap\u00f3stoles y los ancianos (por ejemplo en 15,2.4.6. 22.23; 16,4) porque Pedro \u00absali\u00f3 y se fue a otro sitio\u00bb (He 12,17). No obstante, Pedro parece haber estado presente en el encuentro crucial de Jerusal\u00e9n (He 15,7.14). Tanto la concepci\u00f3n paulina como lucana del apostolado incluyen el testimonio de la resurrecci\u00f3n y el env\u00ed\u00ado a predicar por parte del Se\u00f1or. Y en tercer lugar, hay tambi\u00e9n un uso m\u00e1s general de la palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb referida a otros: Pablo y Bernab\u00e9 (He 14,4.14; cf 1Cor 9,5-6; 2Cor 11,13), Santiago, el hermano del Se\u00f1or (G\u00e1l 1,19), probablemente Andr\u00f3nico y Junias (\u00abque se han distinguido en el apostolado\u00bb, Rom 16,7) y quiz\u00e1 Apolo (1Cor 4,6.9), Silvano y Timoteo (1Tes 2,67, con 1,1).<\/p>\n<p>Los estudios modernos sobre el significado de la apostolicidad se inician en 1865 con J. B. Lightfoot, que distingue entre el sentido paulino y los dem\u00e1s sentidos 6, punto que desde entonces no ha dejado de discutirse. El uso del vocablo apostolos  en el griego profano no contribuye realmente a la comprensi\u00f3n de su significado. Una aportaci\u00f3n importante fue la de R. H. Rengstorf, quien en 1933, siguiendo una indicaci\u00f3n de Lightfoot, propuso la noci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica de shaliach  como clave para su comprensi\u00f3n 7. El shaliach  era el encargo de una misi\u00f3n de acuerdo con la m\u00e1xima: el shaliach  es como el hombre mismo. Dado que los testimonios de la noci\u00f3n de shaliach  eran posteriores al Nuevo Testamento, y eran adem\u00e1s de car\u00e1cter jur\u00ed\u00addico, sin que hubiera una correspondencia real, muchos estudiosos han rechazado el paralelo 8. Todos ellos (con la excepci\u00f3n de W. Schmithals, cuya tesis, ampliamente rechazada, apunta hacia fuentes gn\u00f3sticas) afirman que la noci\u00f3n de ap\u00f3stol es de origen cristiano. En d\u00e9cadas recientes el paralelo con el shaliach  ha vuelto a ganar el favor de los entendidos; y se constata ahora no s\u00f3lo en la literatura rab\u00ed\u00adnica, que es dif\u00ed\u00adcil de datar, sino tambi\u00e9n en las nociones veterotestamentarias del env\u00ed\u00ado prof\u00e9tico, relacionadas con la ra\u00ed\u00adz hebrea slch  (LXX apostellein) 9.<br \/>\nLa Iglesia est\u00e1 construida sobre el cimiento de los ap\u00f3stoles y profetas (Ef 2,20, con un solo art\u00ed\u00adculo griego). La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica nos muestra c\u00f3mo Jes\u00fas durante su ministerio da una instrucci\u00f3n y unos encargos especiales a los ap\u00f3stoles\/doce (Mt 10,1; 11,1), y c\u00f3mo, despu\u00e9s de resucitado, les encomienda una misi\u00f3n dotada de autoridad (Mt 28,18-20; Mc 16,1516; Lc 24,45-49, con He 1,8; Jn 20,21-23; cf Mt 16,19, con 18,18, que tambi\u00e9n puede ser pospascual). Estas funciones se prolongan en los Hechos y en Pablo: en la ense\u00f1anza (ap\u00f3stoles: He 2,14.37.42; 4,33; Pablo: ICor 1,17; G\u00e1l 1,16) y en los actos de autoridad (ap\u00f3stoles: He 6,2-4; 8,14; 15,2.22, con los presb\u00ed\u00adteros; Pablo: lCor 5,3; 2Cor 10,1-2.8). Su significaci\u00f3n en la Iglesia es tambi\u00e9n escatol\u00f3gica, hecho atestiguado por la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y el Apocalipsis (Mt 19,28; Lc 22,30; Ap 21,14): dado que juzgar puede significar gobernar, el texto sin\u00f3ptico podr\u00ed\u00ada indicar que los doce ser\u00e1n gobernantes del nuevo pueblo, o que compartir\u00e1n el triunfo escatol\u00f3gico del Se\u00f1or 10; los doce ap\u00f3stoles son los cimientos de la Iglesia y, por tanto, de la Nueva Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Esencial para la funci\u00f3n del ap\u00f3stol es la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo: Jes\u00fas resucitado exhal\u00f3 sobre ellos su Esp\u00ed\u00adritu (Jn 20,22), y no deb\u00ed\u00adan marcharse de Jerusal\u00e9n hasta recibir el Esp\u00ed\u00adritu (cf Lc 24,49; He 1,8). Por otro lado, el apostolado ocupa el primer lugar en la lista paulina de los carismas (1Cor 12,28; Ef 4,11). La misma llamada de Pablo al apostolado fue carism\u00e1tica (cf Rom 1,5; G\u00e1l 1,12.15). El carisma del apostolado contin\u00faa despu\u00e9s del tiempo de los doce (>Didach\u00e9). Otros carismas est\u00e1n asociados tambi\u00e9n con el papel del ap\u00f3stol: signos y prodigios (He 2,43; 4,12), la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (He 8,14-17;,19,6), y tambi\u00e9n la persecuci\u00f3n y la tribulaci\u00f3n (He 5,18.40; cf 8,1; 2Cor 6,4-10; 7,4-5; 11,23-28). A excepci\u00f3n del mismo Pedro y de Juan, siempre en compa\u00f1\u00ed\u00ada de Pedro, la tradici\u00f3n primitiva no relata actividades espec\u00ed\u00adficas de ninguno de los doce despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (He 3,1.4.11; 4,1.13.19; 8,14). Esto puede explicar las discrepancias que hay incluso en las listas de sus nombres (Mt 9,2-4; Mc 3,18-19; Lc 9,14-16; He 1,13); eran recordados como grupo m\u00e1s que como individuos.<\/p>\n<p>En el Vaticano II encontramos amplias referencias a los ap\u00f3stoles. La idea m\u00e1s importante es que formaban un colegio, noci\u00f3n que encontr\u00f3 alguna resistencia hasta que la Comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, a petici\u00f3n de Pablo VI, estudi\u00f3 la cuesti\u00f3n y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la cl\u00e1usula \u00abpor disposici\u00f3n del Se\u00f1or (statuente Domino),  san Pedro y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles forman un solo colegio apost\u00f3lico\u00bb (LG 22), pod\u00ed\u00ada probarse por las Escrituras 11. Entre otras afirmaciones del concilio est\u00e1n las siguientes: formaban un colegio, o grupo estable, con Pedro a la cabeza (LG 19); Cristo los envi\u00f3 como \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada sido enviado por el Padre (SC 6, LG 17.18, AG 5, PO 2); se les encarg\u00f3 la misi\u00f3n de predicar por todo el mundo (LG 19.32, DV 7, DH 11, AG 5); la Iglesia fue fundada sobre ellos (LG 7, NA 4, AG 1.9); recibieron la misi\u00f3n de extender la Iglesia a todos los pueblos y de guiarla (LG 8.20, CD 2); recibieron una unci\u00f3n especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo (LG 19.59, DV 20, SC 6); se les encomend\u00f3 un dep\u00f3sito que hab\u00ed\u00adan de transmitir (UR 14, DV 19) hasta el final de los tiempos (LG 20); bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, fueron los responsables de poner por escrito el mensaje de la salvaci\u00f3n (DV 7.8).<\/p>\n<p>[El Vaticano II, adem\u00e1s, subraya la funci\u00f3n decisiva de los ap\u00f3stoles en el Nuevo Testamento al afirmar que todos sus escritos tienen \u00aborigen apost\u00f3lico\u00bb (DV 18). Tal origen les viene porque fueron escritos por \u00ablos ap\u00f3stoles y los varones apost\u00f3licos\u00bb (DV 7.18). Notemos como de esta forma este Concilio extiende el concepto de apostolicidad y no lo limita estrictamente a s\u00f3lo los doce, matizando as\u00ed\u00ad la tendencia a cierta comprensi\u00f3n restringida del ap\u00f3stol a partir del Decreto antimodernista de 1907 12. Aparece pues, de esta forma la equivalencia entre la etapa de la redacci\u00f3n del Nuevo Testamento y la etapa apost\u00f3lica, situaci\u00f3n que da una pista clave para comprender el concepto teol\u00f3gico de ap\u00f3stol, decisivo para afirmar la apostolicidad de la Iglesia: su fidelidad a Jesucristo gracias al testimonio privilegiado de los ap\u00f3stoles. En efecto, tal como recordaba Congar hace a\u00f1os: \u00ablo que constituye en profundidad la apostolicidad de la Iglesia es la identidad de misi\u00f3n entre la Iglesia presente y los ap\u00f3stoles; luego, con las debidas distinciones, entre los ap\u00f3stoles y Cristo, el primer y verdadero \u00abenviado\u00bb de Dios\u00bb 13<br \/>\nAhora bien los estudios exeg\u00e9ticos actuales constatan que el proceso de redacci\u00f3n del Nuevo Testamento puede alargarse hasta la primera mitad del siglo II, tal como actualmente se afirma sobre su \u00faltimo escrito, la Segunda Carta de Pedro, que puede situarse ya sea a comienzos del siglo II (X. Alegre, J. H. Neyrey&#8230;), o ya sea hacia el a\u00f1o 130 (R. E. Brown) o el 145 (A. V\u00f3gtle). La amplitud de esta etapa de la Iglesia apost\u00f3lica facilita poderla articular en torno a dos o tres generaciones: la generaci\u00f3n propiamente apost\u00f3lica  (entre los a\u00f1os 30\/ 65), se\u00f1alada por los grandes ap\u00f3stoles (Santiago, Pedro, Pablo&#8230;); y la posterior o pos-apost\u00f3lica,  que puede subdividirse en la generaci\u00f3n adjetivada como propiamente sub-apost\u00f3li ca (entre los a\u00f1os 66\/100), porque se cubre bajo el nombre de los ap\u00f3stoles ya desaparecidos, y la generaci\u00f3n propiamente pos-apost\u00f3lica  que se alargar\u00ed\u00ada hasta el final del Nuevo Testamento 14. Ser\u00e1 en >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada -primera mitad del s.II- cuando el adjetivo \u00abapost\u00f3lico\u00bb aparecer\u00e1 por primera vez 15, donde recuerda el modelo de los ap\u00f3stoles especialmente la norma establecida por su doctrina 16. Por esto y con raz\u00f3n R. Trevijano concluye: \u00aba partir del siglo II, \u00ablos ap\u00f3stoles\u00bb son para la conciencia cristiana el punto decisivo del paso hist\u00f3rico de Jesucristo a su iglesia\u00bb 17.1<br \/>\nEl lugar y la funci\u00f3n de los ap\u00f3stoles son cruciales para la comprensi\u00f3n de la >sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, la apostolicidad de la Iglesia (>Apost\u00f3lico\/ Apostolicidad) y la >colegialidad episcopal.<\/p>\n<p>NOTAS:<br \/>\n1  J. A. B\u00dcHNER, Apostolos,  en H.  BALZ-G. SCHNEIDER (dirs.), Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento I,  S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1996, 427-438;  G. LEONARDI, Ap\u00f3stol\/disc\u00ed\u00adpulo,  en P. RosSANO-G. RAVASi-A. GiRLANDA, Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica,  San Pablo, Madrid 2001 2, 142-162;  E.M. KREDEL, Ap\u00f3stol,  en H. FRIES (dir.), Conceptos fundamentales de teolog\u00ed\u00ada 1,  Cristiandad, Madrid 1979, 107-113;  B. RIGAux, Los doce ap\u00f3stoles,  Concilium 34 (1968) 7-18;  R. FABRis, Jes\u00fas y los disc\u00ed\u00adpulos,  en Jes\u00fas de Nazaret. Historia e interpretaci\u00f3n,  S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985, 128-135;  R. SCHNACKENBURG, Apostolicity: The Present Position of Studies,  One in Christ 6 (1970) 243-273,  en part. 251; cf Y  CONGAR, Propiedades esenciales de la Iglesia,  en Mysterium salutis IV 1, 547-550 (El \u00abap\u00f3stol\u00bb seg\u00fan el Nuevo Testamento);  J. A. J\u00ed\u0081UREGUI, Funci\u00f3n de los \u00abDoce\u00bb en la Iglesia de Jerusal\u00e9n: Estudio hist\u00f3rico-exeg\u00e9tico sobre el estado de la discusi\u00f3n,  Estudios Eclesi\u00e1sticos 63 (1988) 257284; F. A.  SULLIVAN, La Iglesia en que creemos: una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica,  Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1995, 177-240; H.  KONG, La Iglesia,  Herder, Barcelona 1969, 411-428; R.  E- BROwN, Priest and Bishop: Biblical Reflect\u00ed\u00adons,  Dubl\u00ed\u00adn 1971; R.  LATOURELLE, Ap\u00f3stol,  en R. LATOURELLE-R. FiSICHELLA-S. PIE-NINOT (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental,  San Pablo, Madrid 2000 2, 126-127.<br \/>\n2  A Commentary on the First Epistle to the Corinthians,  Londres 1968,341.<br \/>\n3  R. J. KARRIS, en NJBC, 694.<br \/>\n4 J.  DUPONT, Le nom d&#8217;ap\u00f3tres a-t-il \u00e9t\u00e9 donn\u00e9 aux douze par J\u00e9sus,  OrSyr 1 (1956) 267-290, 425-444;  R. AGUIRRE, La Iglesia de los Hechos,  SM, Madrid 1989; La Iglesia de Jerusal\u00e9n,  Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1989; Del  movimiento de Jes\u00fas a la Iglesia cristiana,  Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1987 (2&#8242;  ed., Verbo  Divino, Estella 1998); S.  BROwN, Las Iglesias que los ap\u00f3stoles nos dejaron,  Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1998&#8242;.<br \/>\n5  J. DUPONT, L&#8217;Ap\u00f3tre comme interm\u00e9diaire du salut dans les Actes des Ap\u00f3tres,  RTPhi1 112 (1980) 342358; S.  BROwN, Apostleship in the New Testament as an H\u00ed\u00adstorical and Theological Problem,  NTS 30 (1984) 474-480.<br \/>\n6 Si. Paul&#8217;s Epistle to the Galatians,  Grand Rapids 1957 10, 92-100;  R. FABRIS, Pablo. El ap\u00f3stol de las gentes,  San Pablo, Madrid 1999, 133ss; L&#8217;apostolo e il discepolo neil&#8217;epistolario paulino,  en AA.VV., Dizionario di Spiritualit\u00e1 Patristica IV,  Roma 1993, 161-188.<br \/>\n7  K. H. REGENSTORF, Apostell\u00f3\/Ap\u00f3stolos,  en TWNT 1, 397-448.<br \/>\n8  L. CERFAUX, Pour l&#8217;histoire du titre apostolos dans le Nouveau Testament,  RechSR 48 (1960) 76-92;  B. RiGAUx, Los doce ap\u00f3stoles,  Concilium 34 (1968) 7-18; J.  A. KIRK, Apostleship after Rengstorf: Towards a Synthesis,  NTS 21 (1974-1975) 249-264; W.  SCHMrrHALS, The Office of Apostle in the Early Church,  Nashville 1969, 98-110; bibl. m\u00e1s completa: F. H. AGNEW, The Origin of the NT Apostle-concept: A Review of Research,  JBL 105 (1986) 85, n. 44, 91, 76.<br \/>\n9 E H. AGNEW, en NDictT, 48-52; X. LEON-DuFouR, Ap\u00f3stol,  en VTB, 97-100; E. M. KREDEL, Ap\u00f3stol,  en DTB, 98-105.<br \/>\n10 J. B. METER, Matthew,  Dubl\u00ed\u00adn 1980, 223.<br \/>\n11 ActaSyn 3\/1, 13-14: Synopsis LG, 432.<br \/>\n12 Cf DENZINGER-HUNERMANN, 3421.<br \/>\n13 Santa Iglesia,  Barcelona 1965, 164.<br \/>\n14 La Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, en 1973, precisamente sobre la Apostolicidad, constata dos etapas: la apost\u00f3lica y la pos-apost\u00f3lica (Proemio, n 3: CTI, Documentos 1969-1999,  BAC, Madrid 1998, 64); por su lado es R. E. Brown quien ha promovido la triple divisi\u00f3n vista como una evoluci\u00f3n no contradictoria; en el mundo protestante, en cambio, la tercera etapa contin\u00faa siendo calificada como de \u00abprotocat\u00f3lica\u00bb, y por tanto no del todo fiel a las anteriores, cf, a pesar de su renovado enfoque, J. ROLOFF, Die Kirche in NT,  Gotinga 1993, 214.267.311 s., y Ap\u00f3tre,  en J. Y. LACOSTE (ed.), Dictionnaire critique de th\u00e9ologie,  PUF, Par\u00ed\u00ads 1998, 77-80.<br \/>\n15 A los Tralianos,  inscripci\u00f3n.<br \/>\n16 Martirio de Policarpo  16, 2.<br \/>\n17 R. TREVHANO, Ap\u00f3stol, apostolado,  en DPAC 1, 182.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. ap\u00f3stol, apostolicidad de la Iglesia, modelos apost\u00f3licos, Pablo)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(Ja disc\u00ed\u00adpulos, Doce, Iglesia 1). Jes\u00fas no ha querido fundar una religi\u00f3n, sino culminar la historia israelita, escogiendo para ello Doce seguidores, como signo de la totalidad del pueblo elegido. No los hace ap\u00f3stoles en el sentido posterior, como enviados a misionar a todos los pueblos, sino testigos y garantes de la plenitud israelita, que, una vez lograda, puede abrirse de un modo universal. Son representantes suyos (saliah) ante Israel y as\u00ed\u00ad los env\u00ed\u00ada, sin duda, como supone Mt 10,6: \u00abId a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb. En ese sentido, como enviados de Jes\u00fas, podr\u00ed\u00adan llamarse y se llaman ap\u00f3stoles, seg\u00fan ha recordado la tradici\u00f3n de Marcos, cuando dice que Jes\u00fas \u00abconstituy\u00f3 a los Doce, a los que llam\u00f3 ap\u00f3stoles, para que estuvieran con \u00e9l y para enviarlos a proclamar (el Reino)\u00bb (Mc 3,14). Pero todo nos invita a suponer que Mc ha mezclado dos gmpos: los Doce (que, en principio, no son ap\u00f3stoles-enviados, sino compa\u00f1eros de Jes\u00fas) y los ap\u00f3stoles (enviados escatol\u00f3gicos del Cristo pascual o de las comunidades). En esa misma l\u00ed\u00adnea, podemos afirmar que Pedro reconstruy\u00f3 el gmpo de los Doce tras la pascua (cf. Hch 1,15-26); pero esos Doce ya no fueron ap\u00f3stoles universales ni siquiera en el sentido que hab\u00ed\u00adan tenido en el tiempo de Jes\u00fas (enviados para anunciar el Reino a los m\u00e1s pobres), sino que vinieron a convertirse, desde Jerusal\u00e9n, en signo de la plenitud israelita en cuanto tal (en la l\u00ed\u00adnea de Mt 19,28).<\/p>\n<p>(1) Historia: los ap\u00f3stoles de la iglesia helenista. Los ap\u00f3stoles propiamente dichos surgen con la misi\u00f3n de los helenistas, tal como supone Pablo cuando dice en 1 Cor 15,5-8: \u00abJes\u00fas se apareci\u00f3 a Pedro y despu\u00e9s a los Doce. Luego a m\u00e1s de quinientos hermanos a la vez&#8230; Luego a Santiago, y despu\u00e9s a todos los ap\u00f3stoles y al \u00faltimo de todos, como a uno nacido fuera de tiempo, se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n\u00bb. La sucesi\u00f3n es clara. Los Doce constituyen un grupo propio, quiz\u00e1 en torno a Pedro. Santiago representa a la Iglesia posterior de Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de que el grupo de los Doce va perdiendo importancia. Los ap\u00f3stoles forman parte de aquellos que Hch 6-7 llama los helenistas, que aparecen como verdaderos enviados de Jes\u00fas y de las comunida  des, especialmente de la comunidad de Antioqu\u00ed\u00ada. Pablo se considera a s\u00ed\u00ad mismo ap\u00f3stol de Cristo, no de otros hombres (Gal 1,1). Pero, en perspectiva eclesial, Lucas le presenta en Hch 13,1-2 como delegado de la comunidad antioquena que le env\u00ed\u00ada (junto a Bernab\u00e9), con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ambos planos van unidos: Cristo act\u00faa a trav\u00e9s de la comunidad; la comunidad act\u00faa en nombre de Cristo. Lo que no quiso o pudo realizar Jerusal\u00e9n, que no envi\u00f3 a sus Doce como ap\u00f3stoles al mundo (a pesar de Hch 1,8), lo hace Antioqu\u00ed\u00ada, enviando a sus profetas-maestros m\u00e1s significativos (Bernab\u00e9 y Saulo, el primero y \u00faltimo de la lista de Hch 13,1) para realizar la obra mesi\u00e1nica. Posiblemente no ha existido un plan previo, sino un despliegue carism\u00e1tico, que Lucas presenta como obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, verdadera autoridad en la Iglesia. Tuvo que ser una eclosi\u00f3n, una nueva experiencia de comunidad e Iglesia. Por eso, de ahora en adelante, Pablo empieza citando siempre a los ap\u00f3stoles, enviados de Iglesia y fundadores de iglesias, en el primer puesto dentro de las comunidades: \u00abA unos los ha designado Dios en la Iglesia: primero ap\u00f3stoles, segundo profetas, tercero maestros&#8230;\u00bb (1 Cor 12,27-28). Los primeros en la Iglesia son los ap\u00f3stoles, avalados por Jes\u00fas (y por la comunidad que les env\u00ed\u00ada) para fundar nuevas comunidades. Ciertamente, pueden ser delegados o enviados de una iglesia, pero su autoridad b\u00e1sica es carism\u00e1tica: proviene de la experiencia de Jes\u00fas, no de un tipo de ley jud\u00ed\u00ada ni de una simple delegaci\u00f3n eclesial (cf. 1 Cor 9,1-2; 15,7). S\u00f3lo as\u00ed\u00ad pueden ser y son creadores de iglesias, portadores de una llamada que les desborda y desborda a las mismas comunidades. Aqu\u00ed\u00ad se funda la defensa apasionada que Pablo realiza de su apostolado, no s\u00f3lo en Gal, sino en Flp 3, en 1 Cor y 2 Cor. Frente a los falsos obreros que ponen el Evangelio al servicio de sus intereses (ley, grupo nacional, dinero), Pablo defiende su autoridad pascual para fundar iglesias, desde la palabra de gratuidad (justificaci\u00f3n del pecador), que constituye el centro de su evangelio.<\/p>\n<p>(2) Reinterpretaci\u00f3n: los Doce son los ap\u00f3stoles. El camino de Pablo, conforme al cual todos los que \u00abhan visto\u00bb al Se\u00f1or pueden presentarse como ap\u00f3stoles y fundadores de iglesia, resulta a la larga arriesgado, pues en esa l\u00ed\u00adnea se corre el riesgo de olvidar el origen, haciendo que las iglesias nieguen la historia de Jes\u00fas. Por eso, de un modo consciente, fiel a su intento de recrear el cristianismo desde el seguimiento de Jes\u00fas, con el fin de superar el peligro que representan los \u00abhombres divinos\u00bb, que se arrogan el derecho de crear comunidades nuevas sobre fundamentos de grandeza, olvidando el camino de entrega concreta de Jes\u00fas, el evangelio de Marcos identifica ya a los ap\u00f3stoles con los Doce compa\u00f1eros de Jes\u00fas: ellos, los fr\u00e1giles seguidores de Jes\u00fas, fueron en verdad los creadores de la Iglesia, de manera que su misi\u00f3n (que hist\u00f3ricamente estuvo limitada a Galilea o centrada en Jerusal\u00e9n) puede entenderse como principio y sentido de la misi\u00f3n de todas las iglesias posteriores (cf. Mc 3,14; 6,30). Por su parte, Mateo ha seguido el modelo de Marcos, siempre que se vincule la misi\u00f3n israelita de los Doce (Mt 10) con la misi\u00f3n universal de Mt 28,1620, donde los Once (los Doce menos Judas) aparecen como ap\u00f3stoles de todos los pueblos. Pero el que ha desarrollado de manera consecuente esta l\u00ed\u00adnea de identificaci\u00f3n de los Doce con los ap\u00f3stoles ha sido Lucas, que, en el libro de los Hechos, ha ofrecido una visi\u00f3n teol\u00f3gico-simb\u00f3lica de los or\u00ed\u00adgenes cristianos que se ha hecho casi normativa para los tiempos posteriores. Conforme a esa visi\u00f3n, s\u00f3lo los Doce son verdaderos ap\u00f3stoles, enviados por Cristo a extender el Evangelio en todo el mundo (Hch 1-2). Por eso, a su juicio, ni siquiera Pablo se puede presentar como ap\u00f3stol, sino s\u00f3lo como un misionero importante, pero que se encuentra ya fuera del grupo de los doce ap\u00f3stoles. Esta visi\u00f3n se ha impuesto en la historia posterior, a partir del siglo II d.C., de tal manera que los Doce y los ap\u00f3stoles se han identificado, convirti\u00e9ndose en signo de misi\u00f3n y autoridad para la Iglesia posterior. Este signo de los doce ap\u00f3stoles, escenificado despu\u00e9s en la teolog\u00ed\u00ada y en la administraci\u00f3n de la Iglesia, es muy hermoso y, en el fondo, sigue siendo verdadero, pues nos obliga a fundar el cristianismo en la historia de Jes\u00fas. Pero acaba siendo limitado. De hecho, los verdaderos ap\u00f3stoles de la primera iglesia fueron los misioneros helenistas de los que nos habla el libro de los  Hch (Hch 6-9). Ellos han sido los verdaderos fundadores de la Iglesia que se ha mantenido en los siglos posteriores, aunque la tarea de los Doce (la conversi\u00f3n de Israel) sigue pendiente.<\/p>\n<p>Cf. L. GOPPELT, Les origines de l&#8217;Eglise, Payot, Par\u00ed\u00ads 1961; H. K\u00ed\u201cSTER, Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; X. PIKAZA, Sistema, libertad, Iglesia. Las instituciones del Nuevo Testamento, Trotta, Madrid 2001; Pedro. Una roca sobre el abismo, Trotta, Madrid 2006; J. ROLOFF, Die Kirche im Nene Testament, GNT 10, Vandenhoeck, Gotinga 1993; Apostolat, Verk\u00fcndigung, Kirche, Mohn, G\u00fctersloh 1965; L. SCHENKE, La comunidad primitiva, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999; G. SCHILLE, Die Urcliristliclie Koliegialmission, ATANT 48, Z\u00farich 1967.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>En el NT numerosos personajes reciben el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol: los doce disc\u00ed\u00adpulos escogidos por Jes\u00fas para fundar su Iglesia (Mt 10,2; Ap 21, 14), as\u00ed\u00ad como Pablo, Ap\u00f3stol de las *naciones por excelencia (Rm 11, 13), son bien conocidos. Pero hay adem\u00e1s, seg\u00fan el uso constante de Pablo mismo, \u00ablos otros ap\u00f3stoles, y los hermanos del Se\u00f1or, y Cefas&#8230; y Bernab\u00e9\u00bb. (ICor 9,5s), todos los cuales llevan el mismo titulo; junto a Pedro y a los doce tenemos a \u00abSantiago y los ap\u00f3stoles\u00bb (ICor 15,5ss; cf. G\u00e1l 1,19), para no hablar del carisma del apostolado (ICor 12,28; Ef 4,11), ni de los \u00abfalsos profetas\u00bb y los \u00abarchiprofetas\u00bb denunciados por Pablo (2Cor 11,5.13; 12,11). Un uso tan extendido de este titulo plantea un problema: \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre estos diferentes \u00abap\u00f3stoles\u00bb? Para resolverlo, a falta de una definici\u00f3n neotestamentaria del apostolado que convenga a todos, hay que situar en su propio lugar a los diferentes personajes que llevan este titulo, despu\u00e9s de haber recogido las indicaciones concernientes al t\u00e9rmino y a la funci\u00f3n no espec\u00ed\u00adficamente cristiana.<\/p>\n<p>El sustantivo apostolos es ignorado por el griego literario (si se except\u00faa a Her\u00f3doto y a Josefa, que parecen reflejar el lenguaje popular), pero el verbo del que deriva (apostel lo), enviar, expresa bien su contenido; \u00e9ste se precisa mediante las analog\u00ed\u00adas del AT y las costumbres jud\u00ed\u00adas. El AT conoc\u00ed\u00ada el uso de los embajadores que deben ser respetados como el rey que los env\u00ed\u00ada (2Sa 10); los *profetas ejercen *misiones del mismo orden (cf. Is 6,8; Jer 1,7; Is 61,1ss), aun cuando no reciben nunca el titulo de ap\u00f3stol. Pero el judaismo rab\u00ed\u00adnico, despu\u00e9s del a\u00f1o 70, conoce la instituci\u00f3n de enviados (seli h\u00een),cuyo uso parece muy anterior, seg\u00fan los textos mismos del NT. Pablo pide cartas para las sinagogas de Damasco, con objeto de perseguir a los fieles de Jes\u00fas (Act 9,2 p): es un delegado oficial provisto de credenciales oficiales (cf. Act 28,21 s). La Iglesia sigue esta costumbre cuando de Antioqu\u00ed\u00ada y de Jerusal\u00e9n env\u00ed\u00ada a Bernab\u00e9 y a Silas con sus cartas (Act 15,22), o hace a Bernab\u00e9 y a Pablo sus delegados (Act 11,30; 13,3; 14,26; 15, 2); Pablo mismo env\u00ed\u00ada a dos hermanos que son los apostoloi de las Iglesias (2Cor 8,23). Seg\u00fan la palabra de Jes\u00fas, que tiene antecedentes, en la literatura jud\u00ed\u00ada, el ap\u00f3stol representa al que le env\u00ed\u00ada: \u00abEI servidor no es mayor que su amo, ni el ap\u00f3stol mayor que el que lo ha enviado\u00bb. (Jn 13,16).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, a juzgar por el uso de la \u00e9poca, el ap\u00f3stol no es en primer lugar un misionero, o un hombre del Espiritu, y ni siquiera un *testigo: es un emisario, un delegado, un plenipotenciario, un embajador.<\/p>\n<p>I. LOS DOCE Y EL APOSTOLADO.<\/p>\n<p>El apostolado, antes de dar derecho a un titulo, fue una funci\u00f3n. En efecto, s\u00f3lo al cabo de una lenta evoluci\u00f3n, el circulo restringido de los doce hered\u00f3 en forma privilegiada el titulo de ap\u00f3stoles (Mt 10,2), designaci\u00f3n que acab\u00f3 por atribuirse, tard\u00ed\u00adamente sin duda, a Jes\u00fas mismo (Lc 6,13). Pero si este titulo de honor pertenece s\u00f3lo a los doce, se ve tambi\u00e9n que otros con ellos ejercen una funci\u00f3n que puede calificarse de \u00abapost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>1. Los doce ap\u00f3stoles. Desde el principio de su vida p\u00fablica quiso Jes\u00fas multiplicar su presencia y propagar su mensaje por medio de hombres que fueran como \u00e9l mismo. Llama a los cuatro primeros disc\u00ed\u00adpulos para que sean pescadores de hombres (Mt 4,18-22 p); escoge a doce para que est\u00e9n \u00abcon \u00e9l\u00bb y para que, como \u00e9l, anuncien el evangelio y expulsen a los demonios (Mc 3,14 p); los envia en *misi\u00f3n a hablar en su nombre (Mc 6,6-13 p), revestidos de su autoridad: \u00abEl que os recibe a vosotros, a m\u00ed\u00ad me recibe, y el que me recibe a m\u00ed\u00ad, recibe al que me envi\u00f3\u00bb (Mt 10,40 p); aprenden a distribuir los panes multiplicados en el desierto (Mt 14,19 p), reciben autoridad especial sobre la comunidad que deben dirigir (Mt 16,18; 18,18). En una palabra, constituyen los fundamentos del nuevo *Israel, cuyos jueces ser\u00e1n el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Mt 19,27 p), que es lo que simboliza el *n\u00famero 12 del colegio apost\u00f3lico. A ellos es a quienes el resucitado, presente siempre con ellos hasta el fin de los siglos, da el encargo de reclutarle discipulos y de bautizar a todas las naciones (Mt 28,18ss). En estas condiciones la elecci\u00f3n de un duod\u00e9cimo ap\u00f3stol en sustituci\u00f3n de Judas aparece indispensable para que se descubra en la Iglesia naciente la figura del nuevo Israel (Act 1,15-26). Deber\u00e1n ser *testigos de Cristo, es decir, atestiguar que el Cristo resucitado es el mismo Jes\u00fas con el que hab\u00ed\u00adan vivido (1,8.21); testimonio \u00fanico, que confiere a su apostolado (entendido aqu\u00ed\u00ad en el sentido m\u00e1s fuerte del t\u00e9rmino) un car\u00e1cter \u00fanico. Los doce son para siempre el fundamento de la Iglesia: \u00abEI muro de la ciudad ten\u00ed\u00ada doce hiladas, y sobre ellas los nombres de los doce ap\u00f3stoles del cordero\u00bb (Ap 21,14).<\/p>\n<p>2. El apostolado de la Iglesia naciente. Si los doce son los ap\u00f3stoles por excelencia, en cuanto que la Iglesia es \u00abapost\u00f3lica\u00bb, sin embargo, el apostolado de la Iglesia, entendido en sentido m\u00e1s amplio, no se limita a la acci\u00f3n de los doce. Asi como Jes\u00fas, \u00abap\u00f3stol de Dios\u00bb (Heb 3,1), quiso constituir un colegio privilegiado que multiplicara su presencia y su palabra, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los doce comunican a otros el ejercicio de su misi\u00f3n apost\u00f3lica. Ya en el AT Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada transmitido a Josu\u00e9 la plenitud de sus poderes (N\u00fam 27,18); as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Jes\u00fas quiso que el cargo pastoral confiado a los doce continuara a lo largo de los siglos: aun conservando un vinculo especial con ellos, su presencia de resucitado desbordar\u00e1 infinitamente su estrecho circulo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, ya en su vida p\u00fablica Jes\u00fas mismo abri\u00f3 el camino a esta extensi\u00f3n de la misi\u00f3n apost\u00f3lica. Al lado de la tradici\u00f3n prevalente que contaba la misi\u00f3n de los doce, conserv\u00f3 Lucas otra tradici\u00f3n, seg\u00fan la cual Jes\u00fas \u00abdesign\u00f3 todav\u00ed\u00ada a otros setenta y dos [disc\u00ed\u00adpulos] y los envi\u00f3 delante de \u00e9l\u00bb (Lc 10,1). Id\u00e9ntico objeto de misi\u00f3n que en el caso de los doce, id\u00e9ntico car\u00e1cter oficial: \u00abEl que a vosotros oye, a mi me oye, y el que a vosotros desecha, a mi me desecha, y el que me desecha a mi, desecha al que me envi\u00f3\u00bb (Lc 10,16; cf. Mt 10,40 p). La misi\u00f3n apost\u00f3lica no est\u00e1, pues, limitada a la de los doce en la mente de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Los mismos doce act\u00faan tambi\u00e9n con este esp\u00ed\u00adritu. En el momento de la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas sab\u00ed\u00adan que buen n\u00famero de disc\u00ed\u00adpulos pod\u00ed\u00adan llenar las condiciones necesarias (Act 1.21ss): Dios no designa propiamente un ap\u00f3stol, sino un testigo duod\u00e9cimo. Ahi est\u00e1 adem\u00e1s Bernab\u00e9, un ap\u00f3stol del mismo renombre que Pablo (14,4.14); y si bien a los siete no se los llama ap\u00f3stoles (6,1-6), pueden, sin embargo, fundar una nueva iglesia: as\u00ed\u00ad Felipe en Samaria, aun cuando sus poderes est\u00e9n limitados por los de los doce (8,14-25). El apostolado, representaci\u00f3n oficial del resucitado en la Iglesia, queda para siempre fundado sobre el colegio \u00abapost\u00f3lico\u00bb de los doce, pero se ejerce por todos los hombres a los que \u00e9stos confieren autoridad.<\/p>\n<p>II. PABLO, AP\u00ed\u201cSTOL DE LOS GENTILES.<\/p>\n<p>La existencia de Pablo confirma a su manera lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada insinuado en la tierra enviando a los setenta y dos, adem\u00e1s de los doce. Desde el cielo env\u00ed\u00ada el resucitado a Pablo, adem\u00e1s de los doce; a trav\u00e9s de esta misi\u00f3n apost\u00f3lica se podr\u00e1 precisar la naturaleza del apostolado.<\/p>\n<p>1. Embajador de Cristo. Cuando Pablo repite con insistencia que ha sido \u00abllamado\u00bb como ap\u00f3stol (Rm 1,1, G\u00e1l 1,15) en una visi\u00f3n apocaliptica del resucitado (G\u00e1l 1,16; ICor 9,1; 15,8; cf. Act 9,5.27), manifiesta que el origen de su *misi\u00f3n dependi\u00f3 de una *vocaci\u00f3n particular. Como ap\u00f3stol, es un \u00abenviado\u00bb, no de los hombres (aunque ellos mismos sean ap\u00f3stoles), sino personalmente de Jes\u00fas. Recuerda sobre todo este hecho cuando reivindica su autoridad apost\u00f3lica: \u00abSomos embajadores de Cristo, como si Dios os exhortase por medio de nosotros\u00bb (2Cor 5,20): \u00abla palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino como palabra de Dios\u00bb (ITes 2,13). Dichosos los que le han \u00abacogido como a un \u00e1ngel de Dios, como a Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 4,14). Porque los ap\u00f3stoles son \u00abcooperadores de Dios\u00bb. (ICor 3,9; ITes 3,2). Adem\u00e1s, a trav\u00e9s de ellos se realiza el ministerio de la *gloria escatol\u00f3gica (2Cor 3,7-11). Y para que el embajador no desv\u00ed\u00ade en su provecho este poder divino y esta gloria, el ap\u00f3stol es un hombre despreciado por el mundo; ah\u00ed\u00ad est\u00e1, perseguido, entregado a la muerte, para que sea dada la vida a los hombres (2Cor 4,7-6, 10; 1 Cor 4, 9-13).<\/p>\n<p>Concretamente, la *autoridad apost\u00f3lica se ejerce a prop\u00f3sito de la doctrina, del ministerio y de la jurisdicci\u00f3n. Con frecuencia invoca Pablo su autoridad doctrinal, a la que estima capaz de fulminar anatema contra quienquiera que anuncie un *Evangelio diferente del suyo (G\u00e1l 1,8s). Pablo se considera capaz de delegar a otros sus propios poderes, como cuando ordena a Timoteo *imponi\u00e9ndole las manos (ITim 4,14; 2Tim 1,6), gesto que \u00e9ste podr\u00e1 hacer a su vez (ITim 5,22). Finalmente, esta autoridad se ejerce por una real jurisdicci\u00f3n sobre las Iglesias que ha fundado Pablo o que le est\u00e1n confiadas: juzga y adopta sanciones (ICor 5,3ss; ITim 1,20), arregla todo a su paso (ICor 11,34; 2Cor 10,13-16; 2Tes 3,4), sabe exigir obediencia a la comunidad (Rm 15,18; ICor 14,37; 2Cor 13,3), a fin de mantener la *comuni\u00f3n (ICor 5,4). Esta autoridad no es tir\u00e1nica (2Cor 1,24), es un servicio (ICor 9, 19), el de un *pastor (Act 20,28; IPe 5,2-5) que sabe, si es necesario, renunciar a sus derechos (ICor 9,12); lejos de pesar sobre los fieles, los quiere como un padre, como una madre (ITes 2,7-12) y les da el *ejemplo de la fe (ITes 1,6; 2Tes 3,9; ICor 4,16).<\/p>\n<p>2. El caso \u00fanico de Pablo. En esta descripci\u00f3n ideal del apostolado reconoceria Pablo sin dificultad lo que esperaba de sus colaboradores, de Timoteo (cf. 1Tes 3,2) y de Silvano, a los que califica, a lo que parece, de ap\u00f3stoles (2,5ss), o tambi\u00e9n de S\u00f3stenes y de Apolo (ICor 4,9). Sin embargo, Pablo se atribu\u00ed\u00ada un puesto aparte en el apostolado de la Iglesia: es el ap\u00f3stol de las naciones paganas, tiene una inteligencia especial del misterio de Cristo: esto pertenece al orden *carism\u00e1tico y no se puede transmitir.<\/p>\n<p>a) El ap\u00f3stol de las *naciones. Pablo no fue el primero que llev\u00f3 el Evangelio a los paganos: Felipe hab\u00ed\u00ada ya evangelizado a los samaritanos (Act 8), y el Espiritu Santo hab\u00ed\u00ada descendido sobre los paganos de Cesarea (Act 10). Pero Dios quiso que al nacimiento de su Iglesia un ap\u00f3stol estuviera m\u00e1s especialmente encargado de la evangelizaci\u00f3n de los gentiles al lado de la de los jud\u00ed\u00ados. Esto es lo que Pablo hace reconocer por *Pedro. No ya que quisiera ser un enviado de Pedro: segu\u00ed\u00ada siendo enviado directo de Cristo; pero ten\u00ed\u00ada inter\u00e9s en informar al jefe de los doce, a fin de no \u00abcorrer en vano\u00bb y de no introducir divisi\u00f3n en la Iglesia (G\u00e1l 1-2).<\/p>\n<p>b) El misterio de Cristo es, para Pablo, \u00abCristo entre las naciones. (Col 1,27); ya Pedro hab\u00ed\u00ada comprendido por revelaci\u00f3n que no hab\u00ed\u00ada ya prohibici\u00f3n relativa a alimentos que separara a los jud\u00ed\u00ados y a los gentiles (Act 10,10-11,18). Pero Pablo tiene por la gracia de Dios un *conocimiento particular de este *misterio (Ef 3,4) y ha recibido el encargo de transmitirlo a los hombres; sufre persecuci\u00f3n, soporta sufrimientos, es prisionero con miras al cumplimiento de este misterio (Col 1,24-29; Ef 3,1 -21).<\/p>\n<p>Tal es la gracia particular, incomunicable, de Pablo; pero el aspecto de embajada de Cristo y hasta, en cierto grado, la inteligencia espiritual que tiene de su apostolado, puede ser otorgada a todos los ap\u00f3stoles por el se\u00f1or del Espiritu (ICor 2,6-16).<\/p>\n<p>El apostolado de los fieles no es objeto de ense\u00f1anza expl\u00ed\u00adcita en el NT, pero halla en algunos hechos un s\u00f3lido punto de apoyo. El apostolado, aun siendo por excelencia funci\u00f3n de los doce y de Pablo, se ejerci\u00f3 desde los principios por la Iglesia entera: por ejemplo, las Iglesias de Antioqu\u00ed\u00ada y de Roma exist\u00ed\u00adan ya cuando llegaron los jefes de la Iglesia. En sentido amplio, el apostolado es cosa de todo *disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, \u00abluz del mundo y sal de la tierra\u00bb (Mt 5,13s). Seg\u00fan su rango debe participar en el apostolado de la Iglesia, imitando en su celo apost\u00f3lico a Pablo, a los doce y a los primeros ap\u00f3stoles. -> Autoridad &#8211; Carismas &#8211; Discipulo &#8211; Iglesia &#8211; Evangelio &#8211; Misi\u00f3n &#8211; Oraci\u00f3n &#8211; Predicar &#8211; Testigo &#8211; Vocaci\u00f3n. _________________________________________________<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Considerando la importancia de los ap\u00f3stoles en la Iglesia primitiva (Ef 2,20), puede resultar quiz\u00e1 sorprendente que \u00abno haya un concepto un\u00ed\u00advoco de ap\u00f3stol, de modo que son posibles diversas concepciones del ministerio apost\u00f3lico y del principio de la apostolicidad\u00bb 1., Un texto crucial es el fragmento de kerigma primitivo de 1Cor 15,5-7: \u00ab&#8230; y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostoles\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOSTOLES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14699"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14699\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}