{"id":14717,"date":"2016-02-05T09:40:23","date_gmt":"2016-02-05T14:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/buenaventura-san-2\/"},"modified":"2016-02-05T09:40:23","modified_gmt":"2016-02-05T14:40:23","slug":"buenaventura-san-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/buenaventura-san-2\/","title":{"rendered":"BUENAVENTURA, SAN"},"content":{"rendered":"<p>(ca. 1217-1274)<br \/>\nDicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nBuenaventura naci\u00f3 hacia 1217 (quiz\u00e1 1221) cerca de Orvieto (Italia). Probablemente en 1243 ingres\u00f3 en la Orden Franciscana y estudi\u00f3 teolog\u00ed\u00ada en Par\u00ed\u00ads con Alejandro de Hales, siendo all\u00ed\u00ad maestro de teolog\u00ed\u00ada. Casi con toda seguridad, en 1257 fue elegido superior general de la Orden Franciscana, de la que a veces es llamado \u00absegundo fundador\u00bb. San Francisco de As\u00ed\u00ads (+ 1226) no era un buen organizador, y despu\u00e9s de su muerte su orden se dividi\u00f3 en facciones, cada una de las cuales pretend\u00ed\u00ada ser la de sus aut\u00e9nticos seguidores. Buenaventura adopt\u00f3 una posici\u00f3n moderada en las disputas acerca de la pobreza, rechazando a los \u00abfranciscanos espirituales\u00bb extremistas1. Frente a la postura de Francisco, Buenaventura insisti\u00f3 en la necesidad de realizar estudios por el bien de la Iglesia, lo que supon\u00ed\u00ada poseer libros, casas, entrar en las universidades y mantener puestos de ense\u00f1anza. Gregorio X le oblig\u00f3 a aceptar el cardenalato en 1273. Desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado en el II concilio de >Lyon (1274) y muri\u00f3 este mismo a\u00f1o. Fue canonizado en 1482 y declarado doctor de la Iglesia en 1588. En las escuelas medievales era conocido como el \u00abDoctor Ser\u00e1fico\u00bb.<\/p>\n<p>La amplia obra de Buenaventura2 abarca la mayor parte de los campos de la teolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad. En contraste con santo >Tom\u00e1s de Aquino, m\u00e1s aristot\u00e9lico, Buenaventura fue siempre hondamente agustiniano. Su eclesiolog\u00ed\u00ada3 es profundamente cristol\u00f3gica: Cristo, la Palabra encarnada, lleva a los hombres a la plenitud de la gracia. Pero contemplamos la verdad a trav\u00e9s de la sabidur\u00ed\u00ada recibida del Esp\u00ed\u00adritu, que continuamente vincula a la Iglesia en la fe y el amor a su cabeza. La misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es triple: santificar a la Iglesia, darle la gracia de Cristo y ense\u00f1arle la verdad divina4.<\/p>\n<p>La Iglesia prolonga la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo por medio de los sacramentos; ella es la presencia visible del papel mediador de Cristo; la Iglesia es formada por los sacramentos5.<\/p>\n<p>Y. Congar asegura que Buenaventura fue el principal te\u00f3rico de la monarqu\u00ed\u00ada papal en el siglo XIII6. Aunque no usa la expresi\u00f3n, Buenaventura mantiene una doctrina en gran medida equivalente a la infalibilidad papal7. Mantiene adem\u00e1s, no s\u00f3lo el primado de la Iglesia romana, sino tambi\u00e9n el del papa: \u00abEl es el padre espiritual primero y supremo de todos los padres espirituales y de todos los fieles. El es el jerarca supremo, el c\u00f3nyuge, la cabeza indivisa, el sumo pont\u00ed\u00adfice, el vicario de Cristo, la fuente y norma de todos los principados (principatuum)  eclesi\u00e1sticos, de cuya potestad se derivan todos, como de su cabeza, hasta el miembro m\u00e1s humilde de la Iglesia\u00bb 8. Buenaventura, sin embargo, es m\u00e1s bien reservado a la hora de sacar consecuencias pol\u00ed\u00adticas de la monarqu\u00ed\u00ada papal o de su visi\u00f3n de \u00ablas dos espadas\u00bb, que parece haber tomado de san \/Bernardo 9.<\/p>\n<p>Al igual que el resto de los grandes escol\u00e1sticos, Buenaventura no escribi\u00f3 una eclesiolog\u00ed\u00ada ex professo.  La riqueza de su visi\u00f3n de la Iglesia procede de su integraci\u00f3n de la misma dentro de una concepci\u00f3n unificada de la teolog\u00ed\u00ada, que para \u00e9l es tambi\u00e9n a menudo espiritualidad.<\/p>\n<p>NOTAS: 1 G. C. GARFAGNINI, Buenaventura,  en C. LEONARDI-A. RICCARDI-G. ZARRI (dirs.), Diccionario de los santos  I, San Pablo, Madrid 2000, 407-415; H. WOLTER, El iluminismo cristiano en el siglo XIII,  en H. JEDIN (dir.), Manual de historia de la Iglesia  IV, Herder, Barcelona 1986, 409ss.; E. ISERLOH, El movimiento de los espirituales y la disputa sobre la pobreza,  en H. JEDIN (dir.), o.c., 589ss.; cf DENZINGER-H\u00dcNERMANN, 908; J. HUSCENOT, Los doctores de la Iglesia,  San Pablo, Madrid 1999, 311-324; J. G. BOUGEROL, Introducci\u00f3n a San Buenaventura,  BAC, Madrid 1984; O. GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL, Misterio trinitario y existencia humana. Estudio hist\u00f3rico-teol\u00f3gico en torno a san Buenaventura,  Rialp, Madrid 1965; J. L. ILLANES-J. I. SARANYANA, Historia de la teolog\u00ed\u00ada,  BAC, Madrid 1995, 59-64; contexto en la pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica: J. M. POU Y MAR-T\u00ed\u008d, Visionarios, beguinos y fraticelos catalanes (siglos XIII a XV), Vic  1930.<br \/>\n\u2014 2 Opera omnia,  10 vols., Quaracchi 1882-1892 (ed. cr\u00ed\u00adtica); ediciones en castellano: BUENAVENTURA, Meditaciones de la vida de Cristo,  Santa Catalina, Buenos Aires 1945; Obras de san Buenaventura,  BAC normal 6, 9, 19, 28, 36, 49.<br \/>\n\u20143 Y. CONGAR, Eclesiolog\u00ed\u00ada. Desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas,  en M. SCHMAUS-A. GRILLMEIER-L. SCHEFFCZYK (dirs.), Historia de los Dogmas  III-3c-d, BAC, Madrid 1976, 133-135 (Los doctores franciscanos);  H. BERRESHEIM, Christus als Haupt der Kirche nach dem hl. Bonaventure: Ein Beitrag zur Theologie der Kirche,  Bonn 1939.<br \/>\n-4 J. F. QUINN, The Role of the Holy Spirit in St. Bonaventure&#8217;s Theology,  FranzSt 33 (1973) 273-284.<br \/>\n\u2013 5 A. POMPEI, Ecclesia et sacramenta: Ecclesia peregrinans, fundamentum sacramentorum, formatur sacramentas,  en ID (ed.), San Bonaventura maestro di vita francescana e di sapienza cristiana  II, Atti congresso internazionale per il VII centenario di san  Bonaventura da Bagnoreggio, Roma 1976, 363-379; F. CHAVERO BLANCO, Imago Dei. Aproximaci\u00f3n a la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de San Buenaventura,  Espigas y Azucenas, Murcia 1993; D. CULHANE, De corpore mystico doctrina Seraphici,  Mundelein 1934; S. SIMONIS, De causalitate Eucharistiae in Corpus mysticum doctrina S. Bonaventurae,  Antonianum 8 (1933) 143-228.<br \/>\n\u20136 Y. CONGAR, Eclesiolog\u00ed\u00ada. Desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas, o.c.,  134.<br \/>\n\u20147 J. F. QUINN, St. Bonaventure and the Magisterium of the Church,  MiscFran 75 (1975) 597-610.<br \/>\n\u20138 Breviloquium 6,  12.<br \/>\n\u20139  Y. CONGAR, Eclesiolog\u00ed\u00ada. Desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas, o.c., 222.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Entorno espiritual y doctrinal.-II. Itinerario de la mente a la Trinidad: desde el mundo sensible; desde el esp\u00ed\u00adritu humano; desde la historia de salvaci\u00f3n; desde las ideas eternas.-III. El Padre, plenitud fontal de la deidad.-IV. Inteligencia, vivencia y glorificaci\u00f3n de la Trinidad.<\/p>\n<p>I. Entorno espiritual y doctrinal<br \/>\nDesde las profundidades del siglo XIII en que vive san Buenaventura (c.1217-1274) se produce un intenso y ascendente movimiento trinitario, tanto a nivel vivencial y cultual, como doctrinal y teol\u00f3gico. Se consolida y universaliza la celebraci\u00f3n de una fiesta peculiar en honor de la Trinidad. En este contexto surge la \u00abOrden de la SS. Trinidad para redenci\u00f3n de cautivos\u00bb, aprobada por Inocencio III en 1198. Este papa se muestra en sus escritos muy ocupado por el misterio trinitario. El magisterio oficial se ocupa del mismo en el concilio Lateranense IV (1215) y en el Lugdunense II (1274). La \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bbde la historia sagrada desde la perspectiva trinitaria y, en especial, sus profec\u00ed\u00adas sobre la pr\u00f3xima era del Esp\u00ed\u00adritu, aunque bastante fantasiosas y deshilachadas en la mente del abad Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore, contribuyeron, con todo, a fijar la atenci\u00f3n sobre ciertos aspectos marginados del misterio. Es claro que san Buenaventura no desconoc\u00ed\u00ada estos hechos. El doctor ser\u00e1fico ha sido calificado como \u00abla conciencia teol\u00f3gica y filos\u00f3fica de san Francisco de As\u00ed\u00ads\u00bb. Pienso que un ejemplo paradigm\u00e1tico que confirma el aserto es la doctrina trinitaria de Buenaventura. Se ha subrayado que Francisco vive su vida religiosa en torno almisterio de la Trinidad. Su \u00abDios\u00bb es de continuo el Dios Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8217;. Se percibe en \u00e9l el culto preferencial por la persona del Padre. De su amor paternal proceden, como dones suyos a los hombres, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu. Su paternidad sobre la creaci\u00f3n, crea v\u00ed\u00adnculos de hermandad entre todas las criaturas2. El lector de sus obras advierte con facilidad que todos estos motivos han sido intensamente pensados y vividos por Buenaventura. Por lo que se refiere al ambiente doctrinal, hay que contar en toda la edad media con una fuerte presencia e influencia de la doctrina trinitaria de san Agust\u00ed\u00adn. Pero Buenaventura se enriquece y diversifica sus fuentes con las aportaciones de Anselmo de Canterbury y de Ricardo de san V\u00ed\u00adctor. Y de forma m\u00e1s abundante, directa y querida se deja influir por la Summa Halesiana, de reciente aparici\u00f3n (1245). Mediante ella, pero tambi\u00e9n por contacto personal, acepta influencias del pensamiento trinitario de los Padres griegos. En este ambiente doctrinal y vivencial Buenaventura accede al misterio trinitario con tal amplitud e intensidad que se ha podido hablar de la obsesi\u00f3n trinitaria de san Buenaventura. Manifestada en sus escritos espirituales y de libre redacci\u00f3n personal, pero tambi\u00e9n en sus textos escolares y profesorales. Subrayamos un par de caracter\u00ed\u00adsticas de su abundant\u00ed\u00adsima ense\u00f1anza trinitaria.<\/p>\n<p>II. Itinerario de la mente a la Trinidad<br \/>\nEl que haya le\u00ed\u00addo el conocido op\u00fasculo bonaventuriano \u00abItinerario de lamente a Dios\u00bb comprender\u00e1 el motivo de por qu\u00e9, en nuestro t\u00ed\u00adtulo, hemos sustituido la palabra \u00abDios\u00bb por la palabra \u00abTrinidad\u00bb. En realidad el \u00abDios\u00bb de Buenaventura es siempre el Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Trinidad beat\u00ed\u00adsima. Ella es la creadora y fabricante del universo de los seres, su causa eficiente, ejemplar y final. En cada ser creado y en cada categor\u00ed\u00ada de seres deja su huella o su imagen la Trinidad creadora. Por ello, resulta imposible una inteligencia adecuada y plena de cualquier realidad creada si no se comprende desde su dimensi\u00f3n trinitaria&#8217;. De ah\u00ed\u00ad el empe\u00f1o\/obsesi\u00f3n bonaventuriana por se\u00f1alar por doquier estructuras ternarias de la realidad que nos lleven desde cada realidad a contemplar el misterio trinitario, y desde el misterio de la Trinidad a ver el fondo \u00faltimo de cada ser.<\/p>\n<p>Tenemos, en primer t\u00e9rmino, el mundo sensible objeto de nuestra experiencia. Todas las realidades que lo pueblan las considera Buenaventura marcadas por las huellas, vestigios de la Trinidad; tanto en su estructura \u00f3ntica como en el despliegue de su dinamismo. Los seres sensibles todos son se\u00f1ales por medio de las cuales somos remitidos a la Trinidad creadora. M\u00e1s a\u00fan, los seres sensibles son s\u00ed\u00admbolos que contienen en s\u00ed\u00ad y que nos permiten leer en su interior el misterio trinitario.<\/p>\n<p>Subiendo un poco m\u00e1s en la jerarqu\u00ed\u00ada ontol\u00f3gica de los seres nos encontramos con el esp\u00ed\u00adritu humano, creado a imagen y semejanza de la Trinidad. Aqu\u00ed\u00ad la marca de la Trinidad es mucho m\u00e1s clara, vivaz y profunda. Ya por el hecho mismo de la creaci\u00f3n como \u00abimagen\u00bb, y por el hecho de la elevaci\u00f3n ser\u00e1 semejanza m\u00e1s expresa por la gracia. El esp\u00ed\u00adritu humano articulado en unidad de esencia y trinidad de potencias -memoria, inteligencia y voluntad- y luego en el despliegue de su dinamismo, es un reflejo claro de la vida divina intratrinitaria. Recogiendo una idea tradicional, pero reavivada por las elucubraciones de Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore, Buenaventura ofrece tambi\u00e9n textos para investigar y contemplar el misterio de la Trinidad a trav\u00e9s del movimiento de la Historia Sagrada y, dentro de ella,de la historia entera del universo. En la secuencia del AT, del NT, en la actividad y estructura de la Iglesia encuentra Buenaventura se\u00f1ales, vestigios de la presencia e influencia all\u00ed\u00ad del Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, actuando seg\u00fan su propiedad personal dentro de la comunidad perfecta`. Finalmente, Buenaventura se eleva a la investigaci\u00f3n de la Trinidad en las ideas eternas. Es decir, en las perfecciones puras y nobles en cuanto \u00e9stas se realizan en Dios y son alcanzables a la inteligencia del hombre creyente. Desde cualquier perfecci\u00f3n noble, en cuanto se realiza en forma intensivamente infinita en el Ser divino, el hombre creyente que piensa de Dios alt\u00ed\u00adsima y piados\u00ed\u00adsimamente, no puede menos de llegar a comprenderlo como trino en personas. Dentro de los atributos nobles todos pueden reducirse a la bondad\/caridad\/amor. La caridad en cuanto est\u00e1 en forma intensamente infinita e infinitamente difusiva y fecunda en la persona del Padre es la raz\u00f3n por la cual hay en la deidad Trinidad de personas y, para nuestra inteligencia, la clave hermen\u00e9utica del misterio en la medida de lo posible.<\/p>\n<p>A tenor de lo dicho y muy a estilo bonaventuriano podemos se\u00f1alar tres tipos de argumentaci\u00f3n, tres itinerarios para acceder al misterio. a) argumento cosmol\u00f3gico, tomado de las huellas de la Trinidad en el mundo sensible. Piensa Buenaventura que es el camino seguido por los griegos. El tambien los utiliza, pero conoce su menor valiosidad. b) argumento psicol\u00f3gico: es el itinerario\/ espejo ofrecido por Agust\u00ed\u00adn, que parte de la consideraci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano como imagen-semejanza de la Trinidad. Buenaventura tambi\u00e9n lo utiliza, pero reconoce que hay un camino mejor y expresamente abandona a Agust\u00ed\u00adn en este momento. Y propone c) el espejo mayor: un argumento ontol\u00f3gico para mostrar y contemplar la Trinidad: desde las perfecciones m\u00e1s nobles del ser divino, especialmente si se le considera como bondad\/amor liberal\/caridad intensivamente infinita e infinitamente fecunda, se llega a la inteligencia del misterio en cuanto es dado al creyente viador.<\/p>\n<p>III. El Padre, plenitud fontal de la deidad<br \/>\n\u00abLa consideraci\u00f3n del Padre como \u00abfuente primordial\u00bb (fontalis plenitudo) de la vida divina (en s\u00ed\u00ad misma y en sus comunicaciones ad extra) constituye la idea-clave para la interpretaci\u00f3n de la doctrina trinitaria de san Buenaventura, en lo que ella tiene de m\u00e1s valioso y original\u00bb. Al desarrollar el argumento ontol\u00f3gico antes aludido, Buenaventura concentra toda la plenitud de ser intensivamente infinito, toda su vida, dinamismo y fecundidad productora en la persona del Padre. El, movido de infinito amor de liberalidad, comunica su ser al Hijo por la via de \u00abnaturaleza\u00bb y, en uni\u00f3n con el Hijo, por via de \u00abvoluntad\u00bb y amor al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Puesto que s\u00f3lo existen dos modos nobles de comunicar el ser a otro, s\u00f3lo existen en Dios dos procesiones, basadas en la fecundidad \u00abnatural\u00bb del Padre y en la fecundidad de la \u00abvoluntad\u00bb en el Padre y el Hijo. As\u00ed\u00ad se nos da a entender y contemplar que haya en Dios s\u00f3lo dos procesiones y tres personas, as\u00ed\u00ad como los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de cada procesi\u00f3n y de cada persona. Esta plenitud fontal del Padre, la subraya Buenaventura cargando de gran densidad de contenido a estas f\u00f3rmulas aplicadas a la primera persona: manantial primordial de la divinidad; poseedor en principalidad, primordialidad, primidad del ser divino; propiedad suya es la \u00abinnascibilidad\u00bb en su sentido plenario, que recuerda a la \u00abAgennes\u00ed\u00ada\u00bb tan importante y cara a los Padres griegos. La vida divina se contempla poseida en grado intensamente infinito y fecundo en el Padre \u00abFons Trinitatis\u00bb. En un segundo momento mental el Padre la dona con liberalidad natural al Hijo y luego, por el Hijo -con liberalidad \u00abvoluntaria\u00bb-, al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Luego los TRES, cada uno seg\u00fan su propiedad personal y en perfecta compenetraci\u00f3n vital (=circumincesi\u00f3n) difunden la Bondad Paternal en el universo de los seres seg\u00fan diversas categor\u00ed\u00adas ontol\u00f3gicas. La creaci\u00f3n entera con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, por medio del Verbo, impulsa al hombre -y en \u00e9l a las criaturas todas- hacia la \u00abunidad congregadora del Padre\u00bb, donde encuentra el descanso\u00bb. Es dificil encontrar un te\u00f3logo donde el esplendor de la Paternidad divina haya logrado tan amplia e intensa difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Inteligencia, vivencia y glorificaci\u00f3n de la Trinidad.<\/p>\n<p>En su acceso al misterio trinitario tenemos un caso paradigm\u00e1tico del modo bonaventuriano de hacer teolog\u00ed\u00ada cumplida. Afirmado el misterio por la fe, el esp\u00ed\u00adritu humano emprende la tarea: a) de la perscrutatio: investigaci\u00f3n, b\u00fasqueda de razones que hagan internamente necesaria la existencia de tal verdad. Es la tarea espec\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica. Sigue luego b) la contemplatio: meditaci\u00f3n religiosa, sapiencial, experiencia) de la verdad, propugnada por la teolog\u00ed\u00ada mon\u00e1stica. Para terminar c) en la glorificatio: alabanza, gloria al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, como lo hace el culto p\u00fablico de la Iglesia. Y lo debe hacer cada creyente en su relaci\u00f3n personal con el Dios cristiano. \u00abDe aqu\u00ed\u00ad resulta que la vida eterna consiste s\u00f3lo en esto: en que el esp\u00ed\u00adritu racional que mana de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad y es imagen de la Trinidad, como realizando un c\u00ed\u00adrculo mental vuelva, por la memoria, inteligencia y voluntad, por la deiformidad de la gloria, a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad\u00bb.<\/p>\n<p>[-> Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Anselmo, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Atributos; Concilios; Creaci\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Hijo; Historia; Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore; Instituciones trinitarias; Misterio; Padre; Padres (griegos y latinos); Propiedades; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Verbo.]<br \/>\nAlejandro Villalmonte<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ca. 1217-1274) DicEc \u00c2\u00a0 Buenaventura naci\u00f3 hacia 1217 (quiz\u00e1 1221) cerca de Orvieto (Italia). Probablemente en 1243 ingres\u00f3 en la Orden Franciscana y estudi\u00f3 teolog\u00ed\u00ada en Par\u00ed\u00ads con Alejandro de Hales, siendo all\u00ed\u00ad maestro de teolog\u00ed\u00ada. 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