{"id":14726,"date":"2016-02-05T09:40:41","date_gmt":"2016-02-05T14:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado\/"},"modified":"2016-02-05T09:40:41","modified_gmt":"2016-02-05T14:40:41","slug":"catecumenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado\/","title":{"rendered":"CATECUMENADO"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn la revisi\u00f3n de la liturgia posterior al Vaticano II, el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos  usa el t\u00e9rmino \u00abcatecumenado\u00bb s\u00f3lo para el per\u00ed\u00adodo que va desde la inscripci\u00f3n hasta la cuaresma anterior al bautismo, cuando el t\u00e9rmino \u00abelegidos\u00bb sustituye al de \u00abcatec\u00famenos\u00bb para designar a los que se someten a los escrutinios y a otros ritos finales. Pero es com\u00fan referirse a todo el proceso de >iniciaci\u00f3n hasta el bautismo como catecumenado.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento no tenemos indicaciones acerca de preparaciones requeridas antes del bautismo; al contrario, parece que la fe, es decir, la confesi\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas (por ejemplo, He 2,36-41) y su resurrecci\u00f3n, era el requisito fundamental, y que la >ense\u00f1anza ven\u00ed\u00ada despu\u00e9s del bautismo. En el siglo II encontramos algunas indicaciones acerca de cierta preparaci\u00f3n de los candidatos, pero s\u00f3lo con la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  en Roma nos hallamos ante un proceso de iniciaci\u00f3n considerablemente complejo. Comenzaba con un examen de los candidatos por parte de los maestros (>Doctores de la Iglesia), en relaci\u00f3n a su motivaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se examinaba su modo de vida: ciertos oficios y profesiones ten\u00ed\u00adan que ser abandonados antes de la admisi\u00f3n al catecumenado (Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  15-16\/16). El catecumenado duraba tres a\u00f1os, pero el comportamiento era un criterio m\u00e1s importante que el requisito del tiempo (17\/17, 1-2). Despu\u00e9s de la instrucci\u00f3n se hac\u00ed\u00ada siempre oraci\u00f3n por los catec\u00famenos (18\/18, 1). Los catec\u00famenos ten\u00ed\u00adan que mantenerse aparte: durante las oraciones (18\/18, 1-2); no pod\u00ed\u00adan dar el beso de la paz (pacem),  porque su beso (osculum)  todav\u00ed\u00ada no era santo (18\/18, 3); eran despedidos tras la oraci\u00f3n (precem:  \u00bfla oraci\u00f3n de los fieles?), despu\u00e9s de que el maestro les impusiera las manos (>Imposici\u00f3n de manos), (19\/19, 1); no pod\u00ed\u00adan sentarse a la mesa de la cena del Se\u00f1or (cenadeipon)  con los fieles (27\/26, 5). Durante la semana santa, que preced\u00ed\u00ada al bautismo, los elegidos eran examinados una vez m\u00e1s, y el obispo pronunciaba unas oraciones especiales y realizaba el >exorcismo (20\/20, 1-9).<\/p>\n<p>Desde comienzos del siglo III hay ya una estructura catecumenal tambi\u00e9n en Egipto y el norte de Africa, y poco despu\u00e9s se encuentran pruebas de una estructura similar tambi\u00e9n en Palestina, Siria y Espa\u00f1a. La minuciosa descripci\u00f3n de las fases finales de la instrucci\u00f3n de los candidatos que encontramos en el diario de Egeria (ca. 381-384) puede indicar que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo ya en desuso en su Galicia natal (el noroeste de Espa\u00f1a o la Galia). Durante la cuaresma los que iban a bautizarse ten\u00ed\u00adan diariamente instrucci\u00f3n acerca del conjunto de las Escrituras; los catec\u00famenos que estaban todav\u00ed\u00ada en una fase inicial eran excluidos. A esta ense\u00f1anza, dice, se la llamaba \u00abcatequesis\u00bb (cathecisis),  indicaci\u00f3n quiz\u00e1 de que la palabra era nueva para ella. El obispo entregaba y explicaba adem\u00e1s el credo, que durante la semana santa ten\u00ed\u00ada que ser recitado, \u00abdevuelto\u00bb, al obispo. No parece que Egeria tenga noticias de una transmisi\u00f3n semejante del padrenuestro. S\u00ed\u00ad dice, en cambio, que los misterios m\u00e1s sagrados s\u00f3lo eran explicados durante la semana de pascua.<\/p>\n<p>En el siglo IV hay pruebas de que algunas personas se hac\u00ed\u00adan catec\u00famenos por motivos secundarios, por ejemplo casarse con un cristiano u ocupar un cargo p\u00fablico en el Imperio. Continuamente pospon\u00ed\u00adan el bautismo, y todos los a\u00f1os los obispos, por el tiempo de epifan\u00ed\u00ada, ten\u00ed\u00adan que llamar la atenci\u00f3n de los adormilados catec\u00famenos. M\u00e1s tarde, en el siglo V, el \u00fanico per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n era la cuaresma misma, y en el siglo siguiente el catecumenado cl\u00e1sico dej\u00f3 de existir.<\/p>\n<p>En algunos escritos teol\u00f3gicos medievales y en ciertas liturgias quedaron huellas del catecumenado. A partir del siglo XVI hubo con frecuencia bautismos masivos de convertidos en territorios de misi\u00f3n, pero hubo tambi\u00e9n un movimiento, que poco a poco fue adquiriendo m\u00e1s fuerza, que reclamaba una preparaci\u00f3n y una instrucci\u00f3n m\u00e1s serias antes del bautismo. Pero, a diferencia del catecumenado antiguo, estas no se realizaban dentro de un marco lit\u00fargico.<\/p>\n<p>En el siglo XX se ha insistido mucho en la preparaci\u00f3n al bautismo. La Sagrada congregaci\u00f3n de ritos, sin esperar al Vaticano II, restableci\u00f3 la preparaci\u00f3n al bautismo por etapas; dividi\u00f3 el rito del bautismo existente en siete partes. El concilio pidi\u00f3 el restablecimiento del catecumenado (SC 64-66; CD 14).<\/p>\n<p>El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos  (RICA), aparecido en 1972, es uno de los documentos m\u00e1s maduros de toda la reforma lit\u00fargica. Es expl\u00ed\u00adcitamente muy adaptable a las diferentes situaciones. Consiste en tres etapas principales. Primero, el catecumenado propiamente dicho, que consta a su vez de varios pasos: ritos de entrada en el catecumenado (RICA, 41-74); ritos del catecumenado, en su mayor parte celebraciones de la Palabra, exorcismos y bendiciones (RICA, 75-117). En segundo lugar, el catecumenado es seguido por la elecci\u00f3n o inscripci\u00f3n de los nombres al comienzo de la cuaresma inmediatamente anterior al bautismo (RICA, 118-137). A partir de este momento los candidatos son llamados los \u00abelegidos\u00bb y a la fase se la denomina \u00abtiempo de la purificaci\u00f3n y de la iluminaci\u00f3n\u00bb. Consiste en escrutinios, que son liturgias en torno a los grandes textos de los cc. 4, 9 y 11del Evangelio de Juan, celebradas los domingos 3\u00c2\u00b0, 4\u00c2\u00b0 y 5\u00c2\u00b0 de cuaresma. Los escrutinios constan de lecturas, homil\u00ed\u00ada, intercesiones y exorcismos (RICA, 150-156, 164-177). Durante este per\u00ed\u00adodo final se hace la entrega del credo (RICA, 157-163) y del padrenuestro (RICA, 178-184). El s\u00e1bado santo se celebran otros ritos preparatorios (RICA, 185-205). En tercer lugar, todo el proceso de la iniciaci\u00f3n concluye en la vigilia pascual con la celebraci\u00f3n del bautismo, la confirmaci\u00f3n (administrada por el sacerdote que preside la vigilia, si el obispo no est\u00e1 presente) y la recepci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. El RICA contempla adem\u00e1s un \u00abper\u00ed\u00adodo de catequesis posbautismal o mystagogia\u00bb (RICA, 244-251; cf AG 15; CIC 789).<\/p>\n<p>El RICA busca la conversi\u00f3n a tres niveles: se pretende el desarrollo intelectivo de la fe, el crecimiento afectivo y espiritual en las actitudes y el cambio de comportamiento, renunciando al pecado y orient\u00e1ndose a la adquisici\u00f3n de la virtud y los actos de amor. La revoluci\u00f3n copernicana del RICA sit\u00faa el bautismo no al comienzo de la conversi\u00f3n, sino como resultado de un proceso de conversi\u00f3n que se inicia mucho antes de la recepci\u00f3n del sacramento y contin\u00faa despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El rito se caracteriza por el importante papel concedido al Esp\u00ed\u00adritu Santo o la >pneumatolog\u00ed\u00ada. El aspecto eclesiol\u00f3gico m\u00e1s notable del RICA es su insistencia en que la iniciaci\u00f3n es cosa de toda la comunidad, con la aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los catequistas, los di\u00e1conos, los sacerdotes y los laicos, todos bajo el cuidado pastoral del obispo local. Es un ritual de toda la comunidad de los creyentes, activa a trav\u00e9s de los ministerios, la oraci\u00f3n y el ejemplo en la edificaci\u00f3n de los catec\u00famenos. Han sido varias las jerarqu\u00ed\u00adas que han establecido normas para el catecumenado dentro de su territorio, aprovechando la flexibilidad que ofrece el ritual.<\/p>\n<p>Aunque todav\u00ed\u00ada no est\u00e9 plenamente iniciado, se dice del catec\u00fameno que \u00abpertenece a la Iglesia\u00bb y que \u00abforma parte de la casa de Cristo\u00bb desde el momento en que es aceptado en el orden de los catec\u00famenos (RICA 47), postura que refleja el Vaticano II (LG 14; AG 10) y el C\u00f3digo  (CIC 206; cf 788; 851). Este sentido de >pertenencia a la Iglesia es particularmente importante para quienes, a causa por ejemplo de su situaci\u00f3n marital, no pueden ser admitidos al bautismo.<\/p>\n<p>Es probable que sean necesarias d\u00e9cadas hasta que el RICA se introduzca completamente en la vida de la Iglesia y modifique profundamente nuestro modo de pensar en la conversi\u00f3n y la gracia. Entretanto las evaluaciones parciales han resultado generalmente favorables. Desde su publicaci\u00f3n en 1972 el RICA ha sido tambi\u00e9n la base o modelo para diversos programas eclesiales, particularmente de renovaci\u00f3n parroquial. Es esto reflejo de la versatilidad del ritual y de su potencial, al tiempo que subraya el hecho de que la iniciaci\u00f3n es tarea de toda la vida, hasta que la eucarist\u00ed\u00ada en el momento de la muerte se convierte en vi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>El camino catecumenal hacia el bautismo. Sus niveles<\/p>\n<p>\tEl catecumenado es un camino catequ\u00e9tico, lit\u00fargico y espiritual para integrarse plenamente en la comuni\u00f3n de la Iglesia por medio del bautismo. Es una escuela de iniciaci\u00f3n cristiana, en la que se aprenden actitudes permanentes de cambio de mentalidad (conversi\u00f3n), de configuraci\u00f3n con Cristo (bautismo), de celebraci\u00f3n de los misterios de Cristo (oraci\u00f3n y liturgia) y de compromiso de vida cristiana personal, comunitaria y social. Los catec\u00famenos \u00abest\u00e1n ya unidos a la Iglesia\u00bb (AG 14)<\/p>\n<p>\tLa expresi\u00f3n \u00abcatecumenado\u00bb (\u00abinstrucci\u00f3n\u00bb) se aplica al per\u00ed\u00adodo  preparatorio para el bautismo, como per\u00ed\u00adodo de formaci\u00f3n integral a modo de escuela en la que se dan diversos niveles informaci\u00f3n o exposici\u00f3n fundamental sobre el cristianismo, anuncio del mensaje evang\u00e9lico para llamar a la fe y a la conversi\u00f3n; educaci\u00f3n de las actitudes personales respecto a la vida cristiana (oraci\u00f3n, caridad), celebraci\u00f3n lit\u00fargica del misterio pascual (especialmente durante la cuaresma), adopci\u00f3n de compromisos concretos de vida cristiana (personal, familiar, social, eclesial), proceso de inserci\u00f3n en la comunidad eclesial donde cada bautizado tiene que asumir una misi\u00f3n o compromiso apost\u00f3lico y vivir el mandato del amor.<\/p>\n<p>\tUn proceso con diversas etapas y un temario arm\u00f3nico<\/p>\n<p>\tEste itinerario, que puede tener diversas etapas escalonadas, tiende siempre a profundizar en la fe (recepci\u00f3n de la palabra de Dios, \u00abcredo\u00bb), celebrar los misterios (oraci\u00f3n, liturgia, sacramentos), traducir las ense\u00f1anzas en compromisos concretos (mandamientos). El tiempo o duraci\u00f3n del catecumenado depender\u00e1 de la madurez adquirida por el catec\u00fameno o grupo catecumenal, as\u00ed\u00ad como de las circunstancias eclesiales, sociales y culturales.<\/p>\n<p>\tEl temario de la formaci\u00f3n asume los contenidos de las etapas (credo, sacramentos, mandamientos-virtudes), present\u00e1ndolos en la perspectiva de la historia de salvaci\u00f3n que acontece de nuevo en la celebraci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico. Esos contenidos deben presentarse como llamada a la contemplaci\u00f3n, vivencia y misi\u00f3n o anuncio. Los ritos de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana (bautismo, confirmaci\u00f3n, Eucarist\u00ed\u00ada) y los contenidos de la cuaresma son los m\u00e1s adecuados para ahondar en el temario catecumenal.<\/p>\n<p>\tNiveles, etapas y temario se orientan hacia Jesucristo vivido personalmente, puesto que el catecumenado \u00abno es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino una formaci\u00f3n y noviciado convenientemente prolongado de la vida cristiana, en que los disc\u00ed\u00adpulos se unen con Cristo su Maestro. In\u00ed\u00adciense los catec\u00famenos convenientemente en el misterio de la salvaci\u00f3n, en el ejercicio de las costumbres evang\u00e9licas y en los ritos sagrados que han de celebrarse en los tiempos sucesi\u00c2\u00acvos, introd\u00fazcanse en la vida de fe, de la liturgia y de la caridad del Pueblo de Dios\u00bb (AG 14; cfr. OICA 19, 98).<\/p>\n<p>\t\u00abNeo-catecumenado\u00bb hoy<\/p>\n<p>\tSe llama neo-catecumenado a la aplicaci\u00f3n anal\u00f3gica de este mismo camino catecumenal a quienes son ya bautizados (cfr. SC 64-65). De hecho, es toda la Iglesia la que vive este itinerario durante la cuaresma, en vistas a renovar las promesas bautismales en la noche pascual (cfr. SC 109). Puede tambi\u00e9n llamarse neo-catecumenado al proceso de reevangelizaci\u00f3n por parte de bautizados que no tuvieron suficiente preparaci\u00f3n para el bautismo (cfr. CT 44).<\/p>\n<p>\tActualmente tambi\u00e9n se aplica la expresi\u00f3n \u00abneo-catecumenado\u00bb a grupos cristianos que siguen un \u00abm\u00e9todo\u00bb o \u00abcamino\u00bb (por medio de asociaci\u00f3n, servicio, movimiento, encuentro, etc.), para profundizar sistem\u00e1ticamente en los contenidos del bautismo, asumiendo vivencial y responsablemente sus exigencias. Este neo-catecumenado es un camino eficaz y actualizado de evangelizaci\u00f3n, al servicio de la renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Referencias Bautismo, catequesis, conversi\u00f3n, cuaresma, renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 64-65, 109; LG 14; AG 14; CT 44, 18-25; EN 44; CEC 1248-1249; OICA (\u00abOrdo initiationis christianae adultorum\u00bb; DGC 88-91).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. ALBERICH, Catecumenado moderno, en Diccionario de Catequ\u00e9tica (Madrid, CCS, 1987) 149-153; D. BOROBIO, Catecumenado, en Conceptos fundamentales de pastoral (Madrid, Cristiandad, 1983) 99-120; Idem, Catecumenado, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 298-319; (Congregaci\u00f3n para el culto divino) Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (Madrid, Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, 1976); C. FLORISTAN, El catecumenado (Madrid, PPC, 1972); J. LOPEZ, Catecumenado, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 184-206; S. MOVILLA, Del catecumenado a la comunidad (Madrid, Paulinas, 1992).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En la lengua griega, katechoumenos es un adjetivo verbal de katechein (literalmente, instruir de viva voz; en lenguaje cristiano, ense\u00f1ar oralmente la fe). El t\u00e9rmino pasa al lat\u00ed\u00adn catechumenus. As\u00ed\u00ad pues, en sentido literal, \u00abcatec\u00fameno\u00bb es el que escucha la ense\u00f1anza de la fe. En sentido t\u00e9cnico el t\u00e9rmino designa a los candidatos al bautismo. Y el catecumenado, por tanto, es el per\u00ed\u00adodo de instrucci\u00f3n y de preparaci\u00f3n para recibirlo.<\/p>\n<p>En la antigua Iglesia la organizaci\u00f3n del catecumenado se presenta de diversas formas, aunque sobre la base de muchos elementos comunes. De todas formas, est\u00e1 ligado a la acci\u00f3n evangelizadora y misionera de la Iglesia y para los reci\u00e9n convertidos, es el comienzo del proceso de iniciaci\u00f3n a la fe cristiana. Hay algunos rasgos concretos de estructura catecumenal en la Traditio Apostolica de Hip\u00f3lito. En el s. IV, los catec\u00famenos aparecen va distribuidos en dos clases : los catec\u00famenos (catechumeni audientes) y los \u00abiluminados\u00bb (photizomenoi, o tambi\u00e9n baptizomenoi, competentes, electi). A estas dos clases corresponden dos per\u00ed\u00adodos distintos de preparaci\u00f3n. M\u00e1s a largo plazo el primero, de preparaci\u00f3n inmediata el segundo, que coincide generalmente con el per\u00ed\u00adodo de la Cuaresma.<\/p>\n<p>       En la semana de Pascua se desarrollaba la mistagogia, es decir, la explicaci\u00f3n de los sacramentos. La praxis del catecumenado conoce sensibles cambios cuando cambia la situaci\u00f3n oficial de la Iglesia tras la paz de Constantino y aumenta el n\u00famero de los que se hacen cristianos. Gradualmente, pero con rapidez, el catecumenado deja de ser una estructura pastoral de maduraci\u00f3n en la fe de los reci\u00e9n convertidos para ser una estructura prevalentemente lit\u00fargica. La imposici\u00f3n a nivel general de la praxis del bautismo de los ni\u00f1os llevar\u00e1, en los ss. Y-VI, a la desaparici\u00f3n del catecumenado.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca moderna se da una forma de catecumenado en la historia de la actividad misionera, sobre todo por iniciativa del cardenal C. M. A. Lavigerie (1825-1892). En Europa se registran experiencias de catecumenado en Francia en torno al 1950. De ellas brota un nuevo momento de reflexi\u00f3n, El concilio Vaticano II representa un giro decisivo. En la Constituci\u00f3n sobre la sagrada Liturgia est\u00e1 presente una primera indicaci\u00f3n: \u00abRest\u00e1urese el catecumenado de adultos, dividido en distintas etapas, cuya pr\u00e1ctica depender\u00e1 del juicio del Ordinario del lugar; de esa manera, el tiempo del catecumenado establecido para la conveniente instrucci\u00f3n podr\u00e1 ser santificado con los sagrados ritos que se celebrar\u00e1n en tiempos sucesivos\u00bb (5C 64). En la Lumen gentium 14 se ense\u00f1a: \u00abLos catec\u00famenos que, movidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, por este mismo deseo ya est\u00e1n vinculados a ella, y la madre Iglesia los abraza en amor y solicitud como suyos\u00bb. El Vaticano II vuelve a hablar del catecumenado en el decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia (Ad gentes), Aqu\u00ed\u00ad el catecumenado se define como un \u00abnoviciado convenientemente prolongado de toda la vida cristiana, con el que los disc\u00ed\u00adpulos se unen a Cristo, su Maestro \u00ab. Consiguientemente, se dan algunas indicaciones : \u00bb Los que han recibido de Dios, por medio de la Iglesia, la fe en Cristo, sean admitidos con ceremonias lit\u00fargicas al catecumenado.\u00bb In\u00ed\u00adciense, pues, los catec\u00famenos convenientemente en el misterio de la salvaci\u00f3n, en la pr\u00e1ctica de las costumbres evang\u00e9licas y en los ritos sagrados que han de celebrarse en tiempos sucesivos, la fe, de la liturgia y de la caridad del pueblo de Dios\u00bb (AZJ 14). En enero de 1972 se public\u00f3 el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (OICA), que vuelve a introducir un camino de maduraci\u00f3n en la fe y en la pertenencia eclesial que recuerda muy de cerca la estructura del antiguo cat\u00e9cumenado. En el per\u00ed\u00adodo posterior al concilio muchos han mostrado su inter\u00e9s por una potenciaci\u00f3n y restauraci\u00f3n del catecumenado. Tambi\u00e9n han surgido realizaciones en sentido m\u00e1s estricto de formas nuevas de catecumenado.<\/p>\n<p>Entre \u00e9stas se recuerdan las \u00bb comunidades neocatecumenales\u00bb de Kiko Arguello. Hay motivaciones de orden teo1\u00f3gico (relaci\u00f3n evangelizaci\u00f3n-sacramentos), pastoral (son muchos los sacramentalizados, pero pocos los evangelizados) y socio-cultural (por ejemplo, el fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n) que impulsan a diversas comunidades cristianas hacia opciones de tipo catecumenal .<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: J L\u00f3pez, Catecumenado, en NDE, 1,0-167. D. Borobio, Catecumenado en CFP, 99~12O; Bautismo y catecumenado, en especial de Concilium 22 (1967); El catecumenado, en especial de Phase 64 (1971); E, Alberich, Catecumenado moderno. en DC, 149-153.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Constantes de la evangelizaci\u00f3n: 1. Jes\u00fas es Se\u00f1or; 2. Convenios; 3. El perd\u00f3n de parte de Dios; 4. El don del Esp\u00ed\u00adritu; 5. Somos testigos; 6. Incorporaci\u00f3n a la comunidad &#8211; 11. Catequesis cristiana primitiva: 1. En la Iglesia naciente; 2. Testimonios m\u00e1s antiguos; 3. La instituci\u00f3n del catecumenado; 4. Expansi\u00f3n y decadencia &#8211; III. Vieja cristiandad y tierras de misi\u00f3n: 1. Por la v\u00ed\u00ada r\u00e1pida; 2. Restauraci\u00f3n en marcha &#8211; IV. Restauraci\u00f3n del catecumenado: 1. Bajo el signo de la renovaci\u00f3n; 2. Etapas del catecumenado: a) La evangelizaci\u00f3n y el precatecumenado, b) El catecumenado propiamente dicho, c) La purificaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n, d) La mistagogia.<\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente, la palabra catecumenado procede del verbo griego katecheo, que significa resonar, hacer sonar en los o\u00ed\u00addos y, por extensi\u00f3n, catequizar, instruir. As\u00ed\u00ad, catec\u00fameno es el que est\u00e1 siendo instruido, catequiza-do; m\u00e1s en concreto, el que est\u00e1 siendo iniciado en la escucha, no de una palabra cualquiera, sino de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Realmente, el catecumenado conecta con esta experiencia b\u00ed\u00adblica fundamental: Dios habla hoy. Y se pone al servicio de ella. Para el hombre b\u00ed\u00adblico, el mayor problema religioso no est\u00e1 en si Dios existe o no existe, sino en si Dios habla hoy o no. As\u00ed\u00ad, el hombre puede escuchar los pasos de Dios por el jard\u00ed\u00adn de este mundo, pero tambi\u00e9n puede ocultarse (G\u00e9n 3,8); el escuchar constituye a Israel como Pueblo de Dios (Dt 6,4). Dios revela a Israel la Palabra, lo que no hizo con ninguna otra naci\u00f3n (Sal 147,19s); los profetas gritan con voz que nadie puede acallar: escuchad la Palabra (Am 3,1; Jer 7,2).<\/p>\n<p>Se trata de escuchar no cualquier palabra, sino la Palabra de Dios, una palabra que se cumple en la historia (Ez 12,28); la Palabra de Dios no se agota, como tampoco su amor (Sal 77,9); el creyente necesita vivir conforme a la Palabra (Sal 119,25), si no quiere endurecer su coraz\u00f3n (Sal 95,7s).<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas de Nazaret, evangelizar es sembrar la Palabra (Mc 4,14); la Palabra es algo necesario, como el aire o el pan (Mt 4,4); en torno a ella se constituye la verdadera comuni\u00f3n, la verdadera familia (Lc 8,21); quien fundamenta su vida en la Palabra, construye sobre roca (Mt 7,24); toda la Escritura se convierte en testimonio a favor de Jes\u00fas (Jn 5,39); El es la Palabra de Dios hecha carne (Jn1,14), palabra rechazada por los suyos (1,11), Palabra que transforma en hijos de Dios (1,12), Palabra crucificada, muerta y sepultada, Palabra resucitada.<\/p>\n<p>Para la Iglesia naciente, evangelizar es anunciar la buena nueva de la Palabra (He 8,4); cuando los gentiles la acogen, se hacen creyentes, lo mismo que los jud\u00ed\u00ados (He 10,44; 11,1); quien evangeliza anuncia no una palabra de hombre, sino la Palabra de Dios viva y operante (1 Tes 2,13), una palabra viva y eficaz (Heb 4,12), Palabra no encadenada (2 Tim 2,9), Palabra que compromete, aunque la mayor\u00ed\u00ada negocie con ella (2 Cor 2,17). En fin, escuchar o no escuchar, acoger o rechazar la Palabra, he ah\u00ed\u00ad la frontera de la conversi\u00f3n al Evangelio del Cristo que vive.<\/p>\n<p>El catecumenado, que comienza con la escucha de la Palabra de Dios, inicia en una experiencia que atraviesa vitalmente toda la Escritura y que afecta b\u00e1sicamente a la misi\u00f3n evangelizadora: \u00abIban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra\u00bb (He 8,4).<\/p>\n<p>El catecumenado cristaliza como instituci\u00f3n eclesial en la Iglesia del s. tu (catechumenoi en Oriente, audientes en Occidente), pero recoge la herencia de un proceso de evangelizaci\u00f3n que se remonta a la misi\u00f3n apost\u00f3lica y tambi\u00e9n a la misi\u00f3n del mismo Jes\u00fas (Jn 20,21; 17,18). En funci\u00f3n de esta evangelizaci\u00f3n originaria ha de ser entendido el catecumenado posterior, y no al rev\u00e9s. Por ello, m\u00e1s que la instituci\u00f3n eclesial como tal, interesa el proceso de evangelizaci\u00f3n que la instituci\u00f3n pretende desarrollar. Este proceso, que en el s. IIl viene a ser catecumenal, est\u00e1 fundamentalmente en continuidad con la evangelizaci\u00f3n apost\u00f3lica y las constantes de su desarrollo.<\/p>\n<p>1. Constantes de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nEn efecto, en la evangelizaci\u00f3n apost\u00f3lica observamos unas constantes que se conjugan con la libertad de cada evangelizador. As\u00ed\u00ad sucede con Pablo, evangelizador de cuerpo entero. Pablo ha disfrutado de una gran libertad a la hora de evangelizar; \u00e9l ha tenido una fuerte experiencia en el camino de Damasco y -desde entonces- en muchos otros caminos; pues bien, desde esa experiencia (que es su propia experiencia) evangeliza. Y as\u00ed\u00ad durante muchos a\u00f1os. Pero \u00abal cabo de catorce a\u00f1os, dice Pablo, sub\u00ed\u00ad nuevamente a Jerusal\u00e9n&#8230; Sub\u00ed\u00ad movido por una revelaci\u00f3n, y les expuse el evangelio que proclamo entre los gentiles -tomando aparte a los notables- para saber si corr\u00ed\u00ada o hab\u00ed\u00ada corrido en vano\u00bb (G\u00e1l 2,1-2). Pablo, movido por una revelaci\u00f3n, es decir, por algo que considera Palabra viva del Se\u00f1or dirigida a \u00e9l, acude a Jerusal\u00e9n para confrontar su propio evangelio con el de aquellos que \u00aberan considerados como columnas\u00bb (G\u00e1l 2,9) de la comunidad madre de Jerusal\u00e9n. Quiere saber si corr\u00ed\u00ada o hab\u00ed\u00ada corrido en vano, es decir, si transmite en su libertad el mismo evangelio que los dem\u00e1s, el \u00fanico Evangelio com\u00fan. Los \u00abnotables\u00bb de la Iglesia le \u00abtendieron la mano en se\u00f1al de comuni\u00f3n\u00bb (G\u00e1l 2,9): en la evangelizaci\u00f3n de Pablo se daban las constantes fundamentales.<\/p>\n<p>Plantearse en la segunda mitad del s. xx qu\u00e9 significa catecumenado o qu\u00e9 significa evangelizar conduce a entresacar del amplio pluralismo de la Iglesia de los primeros siglos las constantes de evangelizaci\u00f3n que sirvieron entonces de puntos comunes de referencia y que pueden ser recuperadas hoy como l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas del proceso catecumenal, dentro de una pluralidad de circunstancias, m\u00e9todos e instrumentos. El catecumenado, antiguo o moderno, est\u00e1 indisolublemente vinculado a unas constantes de evangelizaci\u00f3n anteriores que lo fundamentan, constituyen y configuran. Veamos las m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>1. JES\u00daS ES SE\u00ed\u2018OR &#8211; He aqu\u00ed\u00ad la primera constante y la m\u00e1s importante de todas: Jes\u00fas es Se\u00f1or. El Evangelio anuncia un hecho que conmueve los cimientos de la experiencia humana com\u00fan (Lc 24,18; He 4,31): el hecho es que Jes\u00fas act\u00faa en la historia a la manera de Dios, es decir, como Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad lo proclama Pedro: \u00abSepa con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado\u00bb (He 2,36; cf 3,13-18; 4,10-12; 5,30-31; 10,36-42; 13,28-37; 1 Cor 15,3-8; Flp 2,11). Este es el gran acontecimiento: un muerto, Jes\u00fas, condenado y ejecutado por la falsa justicia de un orden religioso y pol\u00ed\u00adtico corrompido, ha sido constituido Se\u00f1or de la historia. \u00c2\u00a1Lo mismo que Dios! La Iglesia primitiva tiene experiencia de esto, pues se le ha dado el reconocer a Jes\u00fas en los m\u00faltiples signos que se producen como fruto de su pascua. Su misterio pascual ha inaugurado para el mundo entero el amanecer de un nuevo d\u00ed\u00ada, el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n, el \u00abtercer d\u00ed\u00ada\u00bb. El \u00abtercer d\u00ed\u00ada\u00bb no es un d\u00ed\u00ada solar de calendario, sino todo un per\u00ed\u00adodo de tiempo, el tiempo que sigue a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El \u00abtercer d\u00ed\u00ada\u00bb es, por tanto, un d\u00ed\u00ada que queda abierto y que no se cerrar\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>El futuro del hombre y del mundo ha comenzado con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y su constituci\u00f3n como Se\u00f1or de la historia. La vida eterna, a la que han de resucitar los muertos, \u00abes ya posesi\u00f3n de los vivos que est\u00e1n unidos a \u00e9l\u00bb (Jn 6,47). Este es el cumplimiento, el d\u00ed\u00ada que llen\u00f3 de alegr\u00ed\u00ada a Abrah\u00e1n cuando lo vio, del que escribi\u00f3 Mois\u00e9s, del cual dan testimonio las Escrituras (cf Jn 8,51.56). En el encuentro con Cristo, Pablo descubre la consistencia del universo (Col 1,17) y la esperanza del mundo (Ef 2,11s). Ciertamente, como proclama Pedro, \u00abno se nos ha dado otro nombre, otra realidad, otra experiencia semejante, en la que podamos ser salvos\u00bb (He 4,12).<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n es ya un hecho desde el momento en que Cristo, al ser levantado, comienza a atraer a todos hacia s\u00ed\u00ad (Jn 12,32). En efecto, Cristo resucitado, como la limalla, atrae los gr\u00e1nulos de plomo seg\u00fan las l\u00ed\u00adneas de un trazado progresivamente visible (Moeller).<\/p>\n<p>2. CONVERT\u00ed\u008dOS &#8211; He aqu\u00ed\u00ad la segunda constante, consecuencia de la anterior. El hecho de que Jes\u00fas sea reconocido como Se\u00f1or de la historia supone un cambio profundo, radical. \u00abAl o\u00ed\u00adr esto, dijeron con el coraz\u00f3n compungido a Pedro y a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles: \u00bfQu\u00e9 hemos de hacer, hermanos? Pedro les contest\u00f3: Convert\u00ed\u00ados\u00bb ,(He 2,37; cf 3,19; 5,31; Mt 3,2; 3,17; Mc 1,2-4; 1.15; Lc 3,1-18). \u00c2\u00a1Abandonad esa justicia y ese orden que han crucificado a Cristo!<br \/>\nEs sumamente importante esto: si la predicaci\u00f3n exige conversi\u00f3n no es en virtud de una exhortaci\u00f3n moralizadora, sino porque anuncia el acontecimiento de la salvaci\u00f3n, el Reino de Dios en la persona de Jes\u00fas. En virtud de dicho acontecimiento, la conversi\u00f3n del hombre le es anunciada gratuitamente, es decir, de balde. De otra forma, el Evangelio no ser\u00ed\u00ada buena nueva, sino mala noticia. El hombre, en efecto, est\u00e1 sometido a se\u00f1ores muy poderosos como para que por s\u00ed\u00ad mismo pueda cambiar: \u00abNinguno de vosotros cumple la Ley\u00bb (Jn 7,19), dice Jes\u00fas a los jud\u00ed\u00ados (y le quieren matar). Ahora bien, si el hombre cambia profundamente, si el hombre sigue un proceso serio de conversi\u00f3n, entonces es que el Reino de Dios ha aparecido en medio de nosotros. La fuerza de Dios se manifiesta en contraste con la debilidad del hombre (2 Cor 12,9).<\/p>\n<p>Pablo sabe por experiencia que el que se ha encontrado con Cristo es como si hubiera vuelto a nacer, una criatura nueva, un hombre nuevo (2 Cor 5,17). El reconocimiento de Jes\u00fas como Se\u00f1or le hace \u00abenloquecer\u00bb, derriba sus viejos centros de inter\u00e9s, invierte su jerarqu\u00ed\u00ada de valores, quebranta los cimientos de su mundo: \u00abLo que era para m\u00ed\u00ad ganancia, lo he juzgado una p\u00e9rdida a causa de Cristo. Y m\u00e1s a\u00fan: juzgo que todo es p\u00e9rdida ante la sublimidad del conocimiento de Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por quien perd\u00ed\u00ad todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en \u00e9l, no con la justicia m\u00ed\u00ada, la que viene de la ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios\u00bb (Flp 3,7-9). Pablo es un hombre nuevo, desconocido, distinto: un hombre-anuncio, un hombre-testigo. Su palabra ya no es sencillamente la palabra del predicador, palabra de hombre, sino que viene a ser \u00abPalabra de Dios viva y operante en medio del mundo\u00bb (1 Tes 2,13). La vida de Pablo ha venido a ser, por la gracia de Dios, el misterio pascual en acto: \u00abVivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20). Pablo ya no es el mismo: ha cambiado profundamente, ha abandonado esa justicia y ese orden que crucific\u00f3 a Cristo.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n se realiza en el contexto de un proceso. Es un seguimiento (Mt 4,18-22; Mc 1,16-20; Lc 5,1-11; Jn 1,35-51). El seguimiento es la respuesta dada a la llamada de Jes\u00fas. Los primeros pasos y los restantes ir\u00e1n haciendo una historia que ser\u00e1 reconocida y celebrada como historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. EL PERD\u00ed\u201cN DE PARTE DE Dios &#8211; Aqu\u00ed\u00ad tenemos la que pudi\u00e9ramos llamar tercera constante, que Pablo proclama as\u00ed\u00ad en la sinagoga de Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia: \u00abTened, pues, entendido, hermanos, que por medio de \u00e9ste os es anunciado el perd\u00f3n de los pecados, y la total justificaci\u00f3n que no pudisteis obtener por la ley de Mois\u00e9s la obtiene por \u00e9l todo el que cree\u00bb (He 13,38s: cf 2,38; 5,31; 15,11; Le 24,47; Rom 1,16; 3,20).<\/p>\n<p>A la fe inicial y a la conversi\u00f3n inicial, el Evangelio (= buena noticia) responde con el perd\u00f3n total: Dios no tiene nada contra ti. Dios te ama.<\/p>\n<p>A la conversi\u00f3n inicial corresponde ya el anuncio del perd\u00f3n de los pecados, el hecho gratuito de la justificaci\u00f3n. En la par\u00e1bola del fariseo y del publicano, es el publicano quien vuelve a casa justificado, pues ha dado el primer paso en el camino del Evangelio: el reconocimiento del propio pecado (Le 18,9-14). En la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico, Jes\u00fas discierne signos claros de conversi\u00f3n y de fe: aunque no puede moverse, el paral\u00ed\u00adtico, llevado entre cuatro, llega hasta donde est\u00e1 Jes\u00fas, pasando por encima de todos: \u00abAbrieron el techo encima de donde \u00e9l estaba y, a trav\u00e9s de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yac\u00ed\u00ada el paral\u00ed\u00adtico\u00bb (Mc 2,4). Jes\u00fas, al ver todo esto, le anuncia de entrada el perd\u00f3n de los pecados, con el consiguiente esc\u00e1ndalo de escribas y fariseos. La curaci\u00f3n posterior del paral\u00ed\u00adtico ser\u00e1 la se\u00f1al de que Jes\u00fas puede actuar de ese modo y de que tiene poder en la tierra para perdonar los pecados (2,5-12).<\/p>\n<p>El que comienza a creer y el que comienza a cambiar, ya est\u00e1 juzgado favorablemente por Dios. En el encuentro personal con Jes\u00fas de Nazaret, muerto y resucitado, se revela la justicia de Dios, no la justicia que condena, sino la que justifica y salva a quienes creen (Rom 3,21-22). Como dice san Juan: \u00abEl que cree en \u00e9l no ser\u00e1 juzgado\u00bb (Jn 3,18). Y san Pablo: \u00abAhora no pesa e\u00f3ndena alguna sobre los que est\u00e1n unidos a Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 8,1).<\/p>\n<p>Con el reconocimiento actual de Cristo se manifiesta plenamente el juicio favorable de Dios (Rom 1,17), que absuelve al hombre de su frustraci\u00f3n existencial y lo capacita para poder llegar a su plenitud humana. En efecto, el hombre, de por s\u00ed\u00ad, no puede realizar su \u00abobra\u00bb, su \u00abtarea existencial\u00bb, ya que la muerte limita fatalmente su vivir y el pecado su bien obrar. En este contexto, la justificaci\u00f3n es la actividad esencialmente salvadora de Dios, el acto por el cual Dios establece su `justicia&#8217;, cumple su promesa de salvar lo que estaba perdido y de llevarlo a la plenitud existencial. La justificaci\u00f3n supone, ya en el presente, el juicio favorable de Dios sobre el destino fatal del hombre. Por ello, para estar justificado no basta realizar obras \u00abbuenas\u00bb moralmente, sino haber sido encaminado por Dios hacia la plenitud existencial que se manifiesta actualmente en Cristo.<\/p>\n<p>4. EL DON DEL ESP\u00ed\u008dRITU &#8211; Con ello, estamos ya ante una nueva constante: \u00abRecibir\u00e9is el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que est\u00e1n lejos, para cuantos llame el Se\u00f1or, Dios nuestro\u00bb (He 2,38s; cf 1,8; 2,33; 4,31; 5,32; 10,44-48; Lc 24,49). En virtud de esto, el Evangelio proclama un hecho actual: el Esp\u00ed\u00adritu Santo en acci\u00f3n, dando testimonio de Cristo (Jn 15,26).<\/p>\n<p>En realidad, para que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sea reconocido es preciso que sea anunciado. Esto es lo que hizo Jes\u00fas en la \u00faltima cena. Lo hizo en el momento oportuno: \u00abNo os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros\u00bb (16,4), y lo anuncia \u00abantes de que suceda para que, cuando suceda, cre\u00e1is\u00bb (14,29). Aquella noche de despedida, Jes\u00fas insiste una y otra vez en la venida del Esp\u00ed\u00adritu. San Juan relata cinco momentos, cinco promesas acerca del Esp\u00ed\u00adritu:<\/p>\n<p>* El Esp\u00ed\u00adritu estar\u00e1 con nosotros (primera promesa: Jn 14,16-17).<\/p>\n<p>* El Esp\u00ed\u00adritu os conducir\u00e1 hasta la verdad completa (promesas segunda y quinta: Jn 14,26; 16,12-15).<\/p>\n<p>* El Esp\u00ed\u00adritu revisar\u00e1 el proceso de Jes\u00fas (promesas tercera y cuarta: Jn 15,26; 16,7-11).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se produce, por tanto, en el contexto de un proceso que enfrenta a Jes\u00fas con el mundo y que sigue abierto en la existencia de los disc\u00ed\u00adpulos presentes y futuros. En este inmenso proceso religioso, el testimonio del Esp\u00ed\u00adritu adquiere aut\u00e9ntico y profundo sentido: ante la hostilidad del mundo, los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas se hallar\u00e1n continuamente expuestos al esc\u00e1ndalo, sentir\u00e1n la tentaci\u00f3n de desertar, experimentar\u00e1n la duda y el desaliento. Precisamente en esa hora intervendr\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, el defensor de Jes\u00fas; \u00e9l dar\u00e1 testimonio de Jes\u00fas ante la conciencia de los disc\u00ed\u00adpulos; \u00e9l los confirmar\u00e1 en su fe y les devolver\u00e1 toda su seguridad cristiana.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, el reconocimiento actual de Jes\u00fas como Se\u00f1or se vuelve posible por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abNadie puede de: cir: \u00c2\u00a1Jes\u00fas es el Se\u00f1or! sino por influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (1 Cor 12,3; cf Jn 15,26). No tenemos un retrato del Esp\u00ed\u00adritu, pero podemos experimentar su acci\u00f3n: es como el viento (Jn 3,8), como el agua (Ez 36,25-26; Is 44,3-4; Jn7.37-39), como el fuego (Eclo 48,1; Jer 20,9; He 2,3-4; 4,31), como el aceite (Is 61,1-2; Le 4,18).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es una realidad que brota a borbotones como fruto de la pascua de Cristo (Jn 7,37-39). Desde entonces, la hora del Esp\u00ed\u00adritu ha llegado. Tambi\u00e9n para el mundo de hoy. Si en la actualidad, dice san Agust\u00ed\u00adn, la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo no se manifiesta con semejantes milagros, \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 posible que sepa cada uno que ha recibido el Esp\u00ed\u00adritu?<br \/>\n5. Somos TESTIGOS &#8211; He aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n otra constante de la evangelizaci\u00f3n primitiva: somos testigos. As\u00ed\u00ad lo dice Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s: \u00abA este Jes\u00fas Dios le resucit\u00f3; de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y o\u00ed\u00ads\u00bb (He 2,32-33; cf 3,15-16; 4,33; 5,12; 5,32; 5,42; 8,4-8; 10,41-42; 13,31; 1 Cor 15,5-8; 1,8).<\/p>\n<p>Para la \u00absabidur\u00ed\u00ada del mundo\u00bb y sus prejuicios, el Evangelio es sin duda \u00ablocura\u00bb y \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb (1 Cor 1,23). \u00abEl que prende a los sabios en su propia astucia\u00bb (1 Cor 3,19) responde a ese desaf\u00ed\u00ado no con razonamientos de la l\u00f3gica com\u00fan, sino con la proclamaci\u00f3n de unos hechos por parte de unos testigos que \u00abno pueden dejar de hablar de lo que han visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (He 4,20). Y unos hechos que pueden ser vividos por cualquiera, \u00abpues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que est\u00e1n lejos, para cuantos llame el Se\u00f1or Dios nuestro\u00bb (He 2,39). Ciertamente, \u00abDios quiso salvar a los creyentes mediante la necesidad de la predicaci\u00f3n\u00bb (1 Cor, 21), pero \u00abla necesidad divina es m\u00e1s sabia que la sabidur\u00ed\u00ada de los hombres y la debilidad divina m\u00e1s fuerte que la fuerza de los hombres\u00bb (1,25).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n primitiva apela a la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia como a un hecho a partir del cual puede arg\u00fcir: la obra manifiesta del Esp\u00ed\u00adritu, \u00ablo que vosotros veis y o\u00ed\u00ads\u00bb, supone el cumplimiento de la Promesa de Jes\u00fas, cuya causa ha sido (est\u00e1 siendo) reivindicada por el Padre. \u00c2\u00a1Y de qu\u00e9 forma! Dios le resucit\u00f3, le sent\u00f3 a su derecha (=le constituy\u00f3 Se\u00f1or) y ha recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido, que os ofrece ahora a vosotros.<\/p>\n<p>Esto es lo que parecen haber olvidado los g\u00e1latas de ayer y los de hoy. Ante ello, Pablo no puede callar: \u00ab\u00c2\u00a1Oh insensatos g\u00e1latas! \u00bfQui\u00e9n os fascin\u00f3 a vosotros, a cuyos ojos fue presentado Jesucristo crucificado? Quiero saber de vosotros una cosa: \u00bfrecibisteis el Esp\u00ed\u00adritu por las obras de la ley o por la fe en la predicaci\u00f3n? Comenzando por esp\u00ed\u00adritu, \u00bftermin\u00e1is ahora en carne? \u00bfHab\u00e9is pasado en vano por tales experiencias? \u00c2\u00a1Pues bien en vano seria! El que os otorga, pues, el Esp\u00ed\u00adritu y obra milagros entre vosotros, \u00bflo hace porque observ\u00e1is la ley o porque ten\u00e9is fe en la predicaci\u00f3n? (G\u00e1l 3,1-5).<\/p>\n<p>Pablo apela a la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, al cumplimiento efectivo de la Palabra proclamada, a la vigencia permanente del anuncio. Los mismos g\u00e1latas han sido testigos de ello. En la evangelizaci\u00f3n primitiva, como Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado (Jn 7,37s), la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se prodiga generosamente. Una y otra vez, en \u00e1mbito comunitario, los reunidos se convierten en asombrados testigos del cumplimiento de la Promesa de Jes\u00fas: \u00abEstaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Esp\u00ed\u00adritu Santo cay\u00f3 sobre todos los que escuchaban la Palabra\u00bb (He 10,44; cf 2,1-4; 4,31; 8,15-17; 19,6).<\/p>\n<p>Quien evangeliza es un testigo, no un predicador vac\u00ed\u00ado y superficial de la Palabra de Dios (san Agust\u00ed\u00adn); por eso, desde la experiencia de fe convoca a la experiencia de fe. Como dijo Pablo VI: En el fondo, \u00bfhay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe? (EN 46).<\/p>\n<p>6. INCORPORACI\u00ed\u201cN A LA COMUNIDAD &#8211; Finalmente, aqu\u00ed\u00ad nos encontramos con otra constante: quien acoge la evangelizaci\u00f3n se incorpora a la comunidad. Evangelizar es formar comunidad. Seg\u00fan los Hechos de los Ap\u00f3stoles, as\u00ed\u00ad nace y crece la primera comunidad cristiana: \u00abLos que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel d\u00ed\u00ada se les unieron unas tres mil almas\u00bb (He 2,41). Y tambi\u00e9n: \u00abEl Se\u00f1or agregaba cada d\u00ed\u00ada a la comunidad a los que se hab\u00ed\u00adan de salvar\u00bb (2,47; cf 2,5-11; 5,14; 6,7; 11,21-25; 18,9-10; 19,9).<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n, pues, crea comunidad, hace Iglesia. Quien acoge la Palabra proclamada se vincula a la comunidad cristiana, al menos de forma inicial. Trat\u00e1ndose de una evangelizaci\u00f3n primera, la vinculaci\u00f3n a la comunidad ser\u00e1, de momento, tambi\u00e9n primera o inicial. Esta primera integraci\u00f3n comunitaria es uno de los signos de laconversi\u00f3n inicial: es el primer paso dado de lo individual a lo comunitario. El creyente no va por libre, sino que marcha en grupo, como Pueblo de Dios (LG 2).<\/p>\n<p>La experiencia comunitaria misma supone, de por s\u00ed\u00ad, una se\u00f1al, la se\u00f1al b\u00e1sica, que convoca a los pueblos a la fe. La Iglesia es as\u00ed\u00ad: \u00abluz de las gentes\u00bb (LG 1), \u00absigno levantado en medio de las naciones\u00bb (SC 2), \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (GS 45). Al proclamar su evangelio al mundo, la Iglesia ofrece su propia experiencia comunitaria como realizaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>El hecho comunitario se convierte en fuente de evangelizaci\u00f3n. La comunidad cristiana es la piscina de Silo\u00e9, donde el Esp\u00ed\u00adritu remueve las aguas y donde el ciego de nacimiento cura su ceguera original (Jn 9,7). La comunidad cristiana es el lugar donde Pablo, cegado por la luz del Se\u00f1or resucitado, en el camino de Damasco recupera la vista y las fuerzas (He 9,3-17s). La comunidad es el medio m\u00e1s sensible de que disponemos para percibir la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, escuchar la Palabra de Dios y reconocer la presencia del Se\u00f1or. La comunidad es el Cuerpo de Cristo resucitado (Ef 1,22-23; LG 7), creaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abEn un solo Esp\u00ed\u00adritu hemos sido bautizados para no formar m\u00e1s que un solo cuerpo\u00bb (1 Cor 12,13).<\/p>\n<p>La comunidad es seno materno donde se gesta el hombre nuevo. La semilla es la Palabra de Dios. La concepci\u00f3n del hombre nuevo se realiza en la evangelizaci\u00f3n primera.<\/p>\n<p>El hecho comunitario se convierte tambi\u00e9n en fuente de ense\u00f1anza, de comuni\u00f3n, de celebraci\u00f3n y de oraci\u00f3n: \u00abAcud\u00ed\u00adan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n, a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones\u00bb (He 2,42). En efecto, los primeros cristianos, conducidos por los ap\u00f3stoles, profundizan asiduamente en el sentido de las Escrituras a la luz de los hechos que han ido aconteciendo a partir de Pascua; descubren el valor de la unidad fraterna y lo cultivan tambi\u00e9n asiduamente: es bueno y maravilloso convivir los hermanos unidos (Sal 133,1); reconocen tambi\u00e9n asiduamente la presencia real de Jes\u00fas en la reuni\u00f3n de la comunidad: \u00e9l sigue \u00abpartiendo el pan\u00bb, sigue comiendo y bebiendo con nosotros y, m\u00e1s a\u00fan, \u00e9l es \u00abel pan de vida\u00bb (Jn 6,34) que alimenta a la comunidad; oran tambi\u00e9n asiduamente: de la experiencia de fe viva brota la oraci\u00f3n frecuente, la petici\u00f3n, la alabanza, la acci\u00f3n de gracias (cf He 2,46; 1,14-24; 4,24-30; 6,4.6; 13,3; 14,23; 16,25; 20,7-11; 28,15).<\/p>\n<p>El hecho comunitario se convierte tambi\u00e9n en fuente de signos: \u00abLos ap\u00f3stoles realizaban muchos prodigios y se\u00f1ales\u00bb (He 2,43); estos signos confirman la Palabra predicada, y as\u00ed\u00ad los primeros disc\u00ed\u00adpulos toman conciencia de que el Se\u00f1or sigue evangelizando con ellos y colabora con ellos: \u00abEllos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se\u00f1or con ellos y confirmando la Palabra con las se\u00f1ales que la acompa\u00f1aban\u00bb (Mc 16,20; cf Mt 28,20).<\/p>\n<p>La comunidad es una nueva unidad social, que se manifiesta no s\u00f3lo en el culto, sino tambi\u00e9n en la distribuci\u00f3n de necesidades y recursos: \u00abTodos los creyentes viv\u00ed\u00adan unidos y ten\u00ed\u00adan todo en com\u00fan; vend\u00ed\u00adan sus posesiones y sus bienes y repart\u00ed\u00adan el precio entre todos, seg\u00fan la necesidad de cada uno\u00bb (He 2,44). Y tambi\u00e9n: \u00abLa multitud de los creyentes no ten\u00ed\u00ada sino un solo coraz\u00f3n y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo lo ten\u00ed\u00adan en com\u00fan\u00bb (He 4,32; cf 4,34-35). La comunicaci\u00f3n de bienes -al nivel que se produzca- ser\u00e1 siempre signo expresivo de la comuni\u00f3n de corazones.<\/p>\n<p>La comunidad cristiana es un grupo abierto que no tiene inconveniente, sino mucho gozo, en incorporar continuamente nuevos miembros, disponiendo siempre un nuevo sitio para un hermano m\u00e1s. Respeta la iniciativa del Se\u00f1or, que \u00abagrega cada d\u00ed\u00ada a la comunidad a los que se van salvando\u00bb (He 2,47).<\/p>\n<p>II. La catequesis cristiana primitiva<br \/>\nEn los primeros tiempos, el proceso de evangelizaci\u00f3n se abre paso en medio de circunstancias dif\u00ed\u00adciles. Los cristianos se encuentran en situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y religiosa adversa, frecuentemente perseguidos y, por tanto, en permanente estado de riesgo. San Pablo conoce perfectamente esta situaci\u00f3n, que afecta especialmente a aquellos que evangelizan: \u00abAtribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados\u00bb (2 Cor 4,8-9; cf 6,4-10).<\/p>\n<p>Algo semejante comenta el autor del Discurso a Diogneto (s. III). Los cristianos son, como lo fue Jes\u00fas de Nazaret, se\u00f1al de contradicci\u00f3n. \u00abA todos aman y por todos son perseguidos. Se los desconoce y se los condena. Se los mata, y en ello se les da la vida. Son pobres y enriquecen a muchos. Carecen de todo y abundan en todo. Son deshonrados, y en las mismas deshonras son glorificados. Se los maldice y se los declara justos. Los vituperan y ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honra. Hacen bien, y se los castiga como malhechores; castigados de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Por los jud\u00ed\u00ados se los combate como a extranjeros; por los griegos son perseguidos, y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben decir el motivo de su odio\u00bb (V,11-17).<\/p>\n<p>Los cristianos son minor\u00ed\u00ada dentro de la sociedad, pero son como una ciudad levantada en lo alto de un monte (Mt 5,14); son num\u00e9ricamente pocos, pero act\u00faan como levadura en medio de la masa (Le 13,21). En ellos se da un fuerte proceso de evangelizaci\u00f3n de adultos (tambi\u00e9n de ni\u00f1os), que se transmite en el clima favorable de una relaci\u00f3n de fraternidad. Se re\u00fanen donde pueden, frecuentemente en las casas. El individuo no est\u00e1 aislado, vive en comunidad. El n\u00famero de miembros que compone cada comunidad no es excesivamente grande: cada uno es conocido y llamado por su nombre. El misterio de comuni\u00f3n que constituye a la Iglesia se hace visible y significativo en una relaci\u00f3n fraterna y comunitaria. La Iglesia vive en estado de misi\u00f3n, como luz de las gentes (Is 62).<\/p>\n<p>1. EN LA IGLESIA NACIENTE &#8211; En la Iglesia naciente se distingue entre el anuncio del Evangelio a los no cristianos (kerygma) y la ense\u00f1anza dada a los nuevos convertidos, en la que se explicaban las Escrituras a la luz de los hechos cristianos (Didaj\u00e9): \u00abAcud\u00ed\u00adan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles\u00bb (He 2,42) aquellos que previamente hab\u00ed\u00adan acogido el anuncio del evangelio. Ciertamente, la iniciaci\u00f3n cristiana (catequesis) es entonces algo m\u00e1s que \u00abense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles\u00bb. Es tambi\u00e9n \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb, \u00aboraci\u00f3n\u00bb, \u00abtemor ante los prodigios y se\u00f1ales\u00bb, \u00abcomunicaci\u00f3n de bienes\u00bb, \u00abagregaci\u00f3n a. la comunidad\u00bb (2,42-47); es decir, iniciaci\u00f3n en la vida cristiana total.<\/p>\n<p>Desde los or\u00ed\u00adgenes se distingu\u00ed\u00adan dos clases de creyentes: los ni\u00f1os peque\u00f1os (nepioi, los que no hablan) y los adultos (teleioi, los cristianos maduros). Por ello puede decir Pedro: \u00abComo ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que por ella crezc\u00e1is para la salvaci\u00f3n\u00bb (1 Pe 2,1). 0 como dice Pablo: \u00abNo se\u00e1is ni\u00f1os en juicio. Sed ni\u00f1os en malicia, pero hombres maduros en juicio\u00bb (1 Cor 14,20). Y tambi\u00e9n el autor de la Carta a los Hebreos: \u00abDebiendo ser ya maestros en raz\u00f3n del tiempo, volv\u00e9is a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos\u00bb (Heb 5,12). Todo ello nos manifiesta que en la Iglesia naciente hay clara conciencia de que la evangelizaci\u00f3n se transmite en un proceso de crecimiento. El \u00abni\u00f1o peque\u00f1o\u00bb seria, por tanto, el que se encuentra en proceso de maduraci\u00f3n. Y esto antes o despu\u00e9s del bautismo.<\/p>\n<p>Inicialmente se bautiza precozmente. La experiencia de fe es rica y abundante. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos hablan de la celebraci\u00f3n del bautismo tras la primera experiencia del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abEstaba Pedro diciendo estas cosas, cuando el Esp\u00ed\u00adritu cay\u00f3 sobre todos los que escuchaban la Palabra&#8230; Y mand\u00f3 que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo\u00bb (He 10,44-48). No obstante, la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y religiosa adversa (y otros problemas) conducen a veces a la apostas\u00ed\u00ada y deserci\u00f3n. Ello ir\u00e1 aconsejando prudencia y no bautizar a nadie hasta que no haya se\u00f1ales suficientes de que ha madurado el proceso de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. TESTIMONIOS M\u00ed\u0081S ANTIGUOS &#8211; Entre los testimonios m\u00e1s antiguos de la catequesis cristiana primitiva (fuera del NT) es preciso citar, sobre todo, la Didaj\u00e9 o Doctrina de los Ap\u00f3stoles (s. I): es un escrito judeocristiano, que presupone un cierto per\u00ed\u00adodo de instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica, una especie de \u00abmanual del misionero\u00bb o ap\u00f3stol. Tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada que citar la Ep\u00ed\u00adstola de Bernab\u00e9 (ense\u00f1anza elemental y completa dirigida a bautizados, a comienzos del s. II), la Ep\u00ed\u00adstola de los XI Ap\u00f3stoles (escrito del s. II conservado en copto y en armenio).<\/p>\n<p>Especial menci\u00f3n merece la Apolog\u00ed\u00ada 1, de Justino, obra escrita en Roma a mediados del s. II. Esta Apolog\u00ed\u00ada, dirigida a los emperadores romanos, habla de la existencia de un breve periodo de preparaci\u00f3n al bautismo, al parecer muy simple. En efecto, se trata de un tiempo \u00abdedicado a la instrucci\u00f3n, a los ayunos y a la oraci\u00f3n\u00bb; se requiere \u00abcreer que son verdaderas las cosas ense\u00f1adas y dichas\u00bb, \u00abla promesa de vivir de este modo\u00bb y \u00abaprender a rezar y a pedir con ayunos el perd\u00f3n de los pecados\u00bb: \u00abNosotros, despu\u00e9s de haber bautizado al que ha cre\u00ed\u00addo y se ha unido a nosotros, lo llevamos a los llamados hermanos, all\u00ed\u00ad donde est\u00e1n reunidos\u00bb. Justino habla del bautismo como de una iluminaci\u00f3n, \u00abporque quienes han sido instruidos en todo esto tienen el esp\u00ed\u00adritu como iluminado\u00bb (Apolog\u00ed\u00ada 1, 81, 65 y 66).<\/p>\n<p>Es preciso citar tambi\u00e9n la Demostraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, de san Ireneo (hacia 115-203), la primera exposici\u00f3n catequ\u00e9tica de la historia de la salvaci\u00f3n, y, finalmente, el Pastor de Hermas (hacia el 140, en Roma), que -no utilizando todav\u00ed\u00ada la palabra catecumenado- manifiesta la existencia de un tiempo de preparaci\u00f3n al bautismo: los candidatos son iniciados en la escucha de la Palabra y han de dar pruebas de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA INSTITUCI\u00ed\u201cN DEL CATECUMENADO &#8211; El comienzo del s. III es un momento clave en la historia de la Iglesia: poco a poco, los cristianos se van extendiendo, dejan de vivir en peque\u00f1os grupos e invaden la sociedad. Se est\u00e1 configurando un nuevo modo de situarse la Iglesia en medio del mundo: el problema est\u00e1 en saber qu\u00e9 conservar y qu\u00e9 rechazar de las costumbres de aquella sociedad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Eusebio de Cesarea, Panteno hab\u00ed\u00ada fundado una \u00abescuela de catequesis\u00bb en Alejandr\u00ed\u00ada. A\u00fan no ha nacido la instituci\u00f3n del catecumenado, pero las costumbres y el vocabulario manifiestan la existencia de una seria formaci\u00f3n catecumenal. A Panteno le sucede Clemente, hacia el a\u00f1o 190. Los trabajos de Clemente testimonian claramente el uso de la palabra catec\u00fameno y la pr\u00e1ctica de una real disciplina catecumenal. La estructura es muy flexible, hay mezcla de paganos y ne\u00f3fitos. El proceso dura unos tres a\u00f1os. Se valora mucho el esfuerzo intelectual en los catequistas, as\u00ed\u00ad como los valores de la filosof\u00ed\u00ada griega. En el Pedagogo, de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, cada detalle concreto de la vida diaria es puesto en confrontaci\u00f3n con el mensaje evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>En el norte de Africa, Tertuliano (hacia 160-220) escribe su Tratado del Bautismo en torno a los a\u00f1os 205-206. Es la primera exposici\u00f3n completa sobre el sacramento (su necesidad, efectos, ritos y figuras del mismo en el AT y NT), de gran influjo en la tradici\u00f3n posterior. La iniciaci\u00f3n bautismal es la \u00fanica entrada en la \u00fanica fe por sucesivas etapas: paganos, catec\u00famenos (audientes, o auditores, ingressuri baptismum) y ,Teles. Se requiere, por tanto, un tiempo en que se consolide y verifique la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica, de Hip\u00f3lito de Roma, obra escrita hacia el 215, presenta una organizaci\u00f3n no frecuente del catecumenado, caracterizada por una fuerte estructura. Como es com\u00fan ya en el s. q I, se distinguen dos estadios dentro del catecumenado: la preparaci\u00f3n remota al bautismo (entrada y permanencia en el catecumenado durante unos tres a\u00f1os) y la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima (que se inaugura con la admisi\u00f3n al bautismo). Con dicha admisi\u00f3n, los candidatos al bautismo, hasta ahora oyentes (audientes), pasan a ser elegidos (electi). Hip\u00f3lito fue un sacerdote romano que se opuso violentamente al papa Calixto, a quien acus\u00f3 de laxismo. La Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica presenta algunos rasgos rigoristas; es, sin embargo, fruto de un esfuerzo pastoral lentamente madurado a lo largo del s. II y refleja fielmente el estado de la liturgia y disciplina romanas a principios del s. ni.<\/p>\n<p>La Didascalia de los Ap\u00f3stoles, obra escrita en el norte de Siria en la primera mitad del s. nL habla indistintamente de etapas catecumenales (prebautismales) y de etapas penitenciales (posbautismales). Estas son las etapas cateeumenales: la conversi\u00f3n (respuesta al anuncio del Evangelio), la admisi\u00f3n progresiva en la Iglesia (se escucha la Palabra, sin participar en el culto) y la penitencia lit\u00fargica (comienza con la elecci\u00f3n y termina con el bautismo).<\/p>\n<p>San Cipriano (hacia 210-258), en su Testimonia ad Quirinum, nos aporta una colecci\u00f3n de citas del AT clasificadas seg\u00fan el plan mismo de la catequesis (catequesis dogm\u00e1tica y catequesis moral). Aparecen aqu\u00ed\u00ad los mismos textos del AT agrupados del mismo modo que en la primera Carta de Pedro, en la Carta de Bernab\u00e9 y en la Demostraci\u00f3n, de Ireneo.<\/p>\n<p>Or\u00ed\u00adgenes (hacia 185-254) es el primer catequista que conocemos con precisi\u00f3n. Eusebio de Cesarea nos dice c\u00f3mo lleg\u00f3 a tomar esa opci\u00f3n radical, que le puso incondicionalmente al servicio de la catequesis: \u00abNo hab\u00ed\u00ada nadie en Antioqu\u00ed\u00ada dispuesto para catequizar&#8230; A los dieciocho a\u00f1os entr\u00f3 en la escuela de catequesis&#8230; Viendo que acud\u00ed\u00adan a \u00e9lnumerosos disc\u00ed\u00adpulos, como estaba solo&#8230; pens\u00f3 que era incompatible la ense\u00f1anza de las ciencias gramaticales con la que tiene por objeto dar conocimientos divinos, y sin tardar rompi\u00f3 con el primer trabajo. En adelante hab\u00ed\u00ada de dedicar su vida exclusivamente al estudio de la Escritura y a la formaci\u00f3n de catec\u00famenos, lo cual en esta \u00e9poca de persecuciones era muy peligroso\u00bb (Historia Eclesi\u00e1stica 3,3:7).<\/p>\n<p>Para Or\u00ed\u00adgenes, la iniciaci\u00f3n cristiana supone tambi\u00e9n un cambio real de vida: es preciso consolidar la conversi\u00f3n. Principalmente en su obra Contra Celso encontramos detalles sobre la estructura de la catequesis y la organizaci\u00f3n del catecumenado. Distingue claramente tres etapas catecumenales: la probaci\u00f3n precatecumenal, la probaci\u00f3n catecumenal y la probaci\u00f3n penitencial pos-bautismal. Entre los catec\u00famenos distingue los oyentes o auditores (principiantes y convencidos) y los elegidos.<\/p>\n<p>4. EXPANSI\u00ed\u201cN Y DECADENCIA &#8211; \u00abDesde comienzos del s. III, dice Dani\u00e9lou, la estructura de la preparaci\u00f3n al bautismo ya est\u00e1 determinada en sus l\u00ed\u00adneas esenciales. El s. Iv, fecundo en obras catequ\u00e9ticas de gran envergadura, no har\u00e1 m\u00e1s que llevarlas a su plena expansi\u00f3n. La abundancia de fuentes que poseemos nos permite conocerlas de modo muy preciso y completo\u00bb.<\/p>\n<p>En Oriente contamos con Cirilo de Jerusal\u00e9n (18 Catequesis pronunciadas a lo largo de la Cuaresma y de la semana de Pascua del a\u00f1o 348); Teodoro de Mopsuestia (16 Homil\u00ed\u00adas Catequ\u00e9ticas pronunciadas en Antioqu\u00ed\u00ada hacia el 392), san Juan Cris\u00f3stomo (Ocho Catequesis, escritas probablemente alrededor del a\u00f1o 390), el Itinerario, de Egeria (una informaci\u00f3n preciosa y completa sobre la preparaci\u00f3n al bautismo en Jerusal\u00e9n, a finales del s. 1v). En Occidente contamos con Ambrosio (De Myster\u00fcs, catequesis sobre los sacramentos en funci\u00f3n de una tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, escritas en Mil\u00e1n hacia el a\u00f1o 390-391; tambi\u00e9n el tratado De Sacramentis, escrito con notas tomadas de catequesis habladas), y con Agust\u00ed\u00adn (algunos sermones prebautismales y, sobre todo, el De Catechizandis Rudibus (hacia el 400), librito capital sobre el m\u00e9todo catequ\u00e9tico, enviado al di\u00e1cono Deogracias, que lleva la catequesis en Cartago y se encuentra muy desalentado: sigue la historia de la salvaci\u00f3n y se ocupa tambi\u00e9n de la preparaci\u00f3n remota al bautismo y no s\u00f3lo de la preparaci\u00f3n inmediata, como las dem\u00e1s obras).<\/p>\n<p>\u00abLa historia del catecumenado, dice Dujarier, se ha desarrollado en tres etapas. A fines del s. III las exigencias de una Iglesia misionera mantienen en serio la preparaci\u00f3n bautismal: examen de entrada, largo per\u00ed\u00adodo de formaci\u00f3n, nuevo examen antes de ser admitido al bautismo. Durante los ss. Iv y v, las circunstancias cambian por la conversi\u00f3n de los emperadores. Se constituye una cristiandad. Se desarrolla el per\u00ed\u00adodo cuaresmal, en detrimento del catecumenado propiamente dicho. Finalmente, el s. Vl s\u00f3lo conserva ritos m\u00e1s o menos condensados, y el bautismo de ni\u00f1os se impone sobre el catecumenado\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, las circunstancias cambian. En el a\u00f1o 313, en tiempos de Constantino, el Edicto de Mil\u00e1n decreta la tolerancia del culto cristiano. En el 380, con Teodosio, el Edicto de Tesal\u00f3nica proclama al cristianismo como religi\u00f3n oficial del Estado. Con ello se establece una nueva situaci\u00f3n religiosa y pol\u00ed\u00adtica: la Iglesia pasa de la persecuci\u00f3n a la protecci\u00f3n oficial; los paganos y herejes son ahora perseguidos; el catecumenado se difunde (primero), para ir desapareciendo poco a poco (despu\u00e9s); las masas entran en la Iglesia sin catequizar; y el emperador, a la vez cristiano y depositario de la m\u00e1s alta autoridad temporal, interviene e interfiere en los asuntos de Iglesia.<\/p>\n<p>I\/PROTEGIDA: \u00abCombatimos contra un perseguidor insidioso -escribe san Hilario de Poitiers en el s. Iv-, un enemigo que ciertamente halaga&#8230; no nos azota, sino que acaricia nuestro est\u00f3mago; no confisca los bienes para darnos la vida, sino que nos enriquece para darnos la muerte; no nos empuja hacia la libertad encarcel\u00e1ndonos, sino hacia la esclavitud ofreci\u00e9ndonos honores en su palacio; no hiere nuestros flancos, pero secuestra nuestro coraz\u00f3n; no corta la cabeza con espada, pero mata el alma con oro; no amenaza oficialmente con la hoguera, pero enciende secretamente el fuego del infierno&#8230; Adula para dominar; confiesa a Cristo para negarlo; busca la unidad para impedir la paz; oprime a los herejes para que no haya cristianos; construye iglesias para destruir la fe\u00bb (Contra el emperador Constancio, 5).<\/p>\n<p>San Juan Cris\u00f3stomo (hacia 349-407) es el tipo de hombre de Iglesia, fiel hasta el extremo, a quien toda forma de tomar en consideraci\u00f3n las circunstancias pol\u00ed\u00adticas y el poder de los grandes de este mundo le parece una traici\u00f3n al Evangelio. Su fidelidad la pag\u00f3 con el precio de la persecuci\u00f3n y el destierro.<\/p>\n<p>En el s. vl el catecumenado queda reducido a la Cuaresma y, adem\u00e1s, queda situado en la primera parte de la misa. Con ello la Iglesia ya no tiene otro espacio de acogida que la misa misma, y los catec\u00famenos deber\u00e1n adaptarse al sistema de una comunidad preestablecida. Posteriormente hasta se perder\u00e1 la conciencia de que la cuaresma tuvo algo que ver con el catecumenado. Con la situaci\u00f3n de cristiandad se pierde -a gran escala- no s\u00f3lo el catecumenado como instituci\u00f3n, sino -lo que es m\u00e1s importante- el proceso de evangelizaci\u00f3n y catequizaci\u00f3n de los adultos, predominando decisivamente la masificaci\u00f3n, el cultualismo y la fijaci\u00f3n infantil de la catequesis.<\/p>\n<p>III. Vieja cristiandad y tierras de misi\u00f3n<br \/>\nCon los condicionamientos propios de la \u00e9poca, el descubrimiento del Nuevo Mundo y las expansiones coloniales de los ss. xvI y xvIl provocaron nuevamente la cuesti\u00f3n de la preparaci\u00f3n bautismal. Dicha preparaci\u00f3n fue aconsejada por los te\u00f3logos de Salamanca (1541) y declarada obligatoria por los concilios de M\u00e9jico (1555) y de Lima (1552), que se\u00f1alan un tiempo m\u00ed\u00adnimo de treinta d\u00ed\u00adas para la instrucci\u00f3n catecumenal. El s\u00ed\u00adnodo de Quito (1570) no fija la duraci\u00f3n m\u00ed\u00adnima, sino que habla \u00abde un tiempo conveniente\u00bb.<\/p>\n<p>1. POR LA V\u00ed\u008dA R\u00ed\u0081PIDA &#8211; De hecho, el tiempo de preparaci\u00f3n resulta excesivamente corto. La sacramentalizaci\u00f3n masiva es arrolladora y la catequesis bautismal dura, como mucho, cinco d\u00ed\u00adas. S\u00f3lo en un mes (diciembre de 1543) san Francisco Javier administra 10.000 bautizos. Con objeto de promover una preparaci\u00f3n m\u00e1s seria, san Ignacio sugiere la creaci\u00f3n de \u00abcasas de catecumenado\u00bb. Pero los vientos no iban por ah\u00ed\u00ad: el concilio de Trento (1545-1563) calla sobre la cuesti\u00f3n; y hacen lo mismo los concilios de Lima (1584) y de M\u00e9jico (1585), que hab\u00ed\u00adan de influir decisivamente hasta el s. xlx en la iglesia latinoamericana. Las decisiones conciliares de Indias se limitan a sugerir que a nadie se le bautice contra su voluntad.<\/p>\n<p>IGNORANCIA RELIGIOSA: En la vieja cristiandad, las cosas no iban mucho mejor. Bartolom\u00e9 Carranza (hacia 1503-1576), arzobispo de Toledo, denuncia la situaci\u00f3n religiosa de su tiempo en su famoso Catecismo, por el cual fue procesado: \u00abSabemos que hay millares de hombres en la Iglesia que preguntados de su religi\u00f3n, ni saben la raz\u00f3n del nombre ni la profesi\u00f3n que hicieron en el bautismo, sino que, como nacieron en casa de sus padres, as\u00ed\u00ad se hallaron nacidos en la Iglesia; a los cuales nunca les pas\u00f3 por el pensamiento saber los art\u00ed\u00adculos de la fe, qu\u00e9 quiere decir el Dec\u00e1logo, qu\u00e9 cosa son los sacramentos. Hombres cristianos de t\u00ed\u00adtulo y de ceremonias y cristianos de costumbre, pero no de juicio y de \u00e1nimo; porque, quitado el t\u00ed\u00adtulo y algunas ceremonias de cristianos, de la sustancia de su religi\u00f3n no tienen m\u00e1s que los nacidos y criados en las Indias\u00bb (Catecismo cristiano 1558, Ed. Cat\u00f3lica 1972, 119).<\/p>\n<p>El arzobispo procesado por la Inquisici\u00f3n piensa que la Iglesia necesita una reacci\u00f3n profunda, volviendo a las fuentes de la Iglesia primitiva y, en concreto, a la tradici\u00f3n catecumenal de la misma, que inclu\u00ed\u00ada un serio discernimiento antes de la celebraci\u00f3n del bautismo o de la confirmaci\u00f3n: \u00abEn la Iglesia primitiva acostumbraron los Padres de ella que, los que ven\u00ed\u00adan a tomar el bautismo con edad y con uso de raz\u00f3n, que llamamos adultos, antes de que se bautizasen fuesen ense\u00f1ados en las cosas generales y sustanciales de la religi\u00f3n, y no les permit\u00ed\u00adan tomar el bautismo hasta que estuviesen bien instruidos en ellas; y por el tiempo que estaban en esta instrucci\u00f3n antes del bautismo, se llamaban catec\u00famenos&#8230; Pero a los que se bautizaban ni\u00f1os sin uso de raz\u00f3n (porque, desde el tiempo de los Ap\u00f3stoles, los hijos de los cristianos se bautizaban en esa edad, y de ellos tiene la Iglesia esta tradici\u00f3n y uso), despu\u00e9s que llegaban a edad, los catequizaban; y si sab\u00ed\u00adan bien la doctrina cristiana, los confirmaban sus obispos y les pon\u00ed\u00adan la se\u00f1al y la banda de cristianos. Y unos y otros eran examinados: los grandes, antes del bautismo; y los peque\u00f1os, antes de la confirmaci\u00f3n. Sin examen y aprobaci\u00f3n ninguno era recibido al bautismo&#8230; Esta costumbre se guard\u00f3 muchos a\u00f1os, y era una de las m\u00e1s santas y m\u00e1s \u00fatiles que nos dejaron los Ap\u00f3stoles. De este ejercicio hicieron muchos decretos los antiguos, como refiere R\u00e1bano, y en los concilios hay muchos c\u00e1nones que mandan guardar esta santa costumbre&#8230;<\/p>\n<p>Ahora hallamos en esta ignorancia no s\u00f3lo a los mancebos de quince o veinte a\u00f1os, sino a los hombres de cuarenta y cincuenta a\u00f1os\u00bb (o.c., 121-122).<\/p>\n<p>Intentando dar una respuesta a esta situaci\u00f3n, agravada por la divisi\u00f3n de la cristiandad, florecen muchos catecismos: unos son amplios (para sacerdotes y personas cultas) y otros breves (para el pueblo y, especialmente, para los ni\u00f1os). Los Papas insisten en la implantaci\u00f3n del Catecismo romano (s\u00ed\u00adntesis b\u00ed\u00adblica, doctrinal y espiritual para uso de p\u00e1rrocos) y en el Catecismo de Belarmino (para ni\u00f1os). En Espa\u00f1a destacan, junto al de Carranza, los catecismos de Talavera, Juan de Vald\u00e9s, Meneses, Constantino, Diego Xim\u00e9nez, Domingo y Pedro de Soto, Juan de Avila y Mart\u00ed\u00adn P\u00e9rez de Ayala, predecesores de los catecismos de Astete y Ripalda. Con perspectiva hist\u00f3rica y ante situaciones semejantes en muchos aspectos, podemos hoy constatar que el catecismo, aunque \u00fatil, no resuelve todos los problemas.<\/p>\n<p>A finales del s. xvl. el cardenal Sanctorio investiga en las fuentes de la antigua liturgia romana. Su renovaci\u00f3n lit\u00fargica y pastoral es divulgada por el carmelita Tom\u00e1s de Jes\u00fas (1564-1627) y, luego, por la nueva Congregaci\u00f3n de Propaganda Fide (1622); esta Congregaci\u00f3n, a comienzos del s. xlx, determinar\u00e1 que la duraci\u00f3n y forma del catecumenado sea decidida por los obispos misioneros.<\/p>\n<p>2. RESTAURACI\u00ed\u201cN EN MARCHA &#8211; En 1878 el cardenal Lavigerie, fundador de los Padres Blancos, dirige una carta al cardenal Franchi, prefecto de Propaganda Fide, exponi\u00e9ndole su proyecto de restaurar el catecumenado estricto. Dicho proyecto es aprobado. Ese mismo a\u00f1o dirige sus primeras instrucciones a diez misioneros de Tanzania, en el reino de Buganda. En 1879 el proyecto es puesto en marcha; cuatro a\u00f1os de duraci\u00f3n y tres grados escalonados: postulantes (reciben una instrucci\u00f3n elemental durante dos a\u00f1os), catec\u00famenos (son instruidos en la totalidad del mensaje, durante otros dos a\u00f1os) y candidatos al bautismo (quienes superan la prueba y son admitidos). Los Padres Blancos difundir\u00e1n el catecumenado en muchas misiones africanas. Junto al cardenal Lavigerie es preciso citar tambi\u00e9n al Padre Libermann, fundador de los Padres del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ha contribuido tambi\u00e9n decisivamente a la restauraci\u00f3n del catecumenado en tierras de misi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del s. xx. al final del concilio Vat. II, el catecumenado parece estar establecido en las parroquias y sucursales de toda el Africa subsahariana (Camer\u00fan, Ghana, Mal\u00ed\u00ad, Nigeria, Burundi, Congo, Ruanda, Tanzania, Uganda, Zambia, Rodesia, Uni\u00f3n Sudafricana). En su mayor parte est\u00e1 llevado por catequistas. Su duraci\u00f3n es variable: cuatro a\u00f1os, dos, uno, seis meses, dos o tres meses; a veces se deja a la discreci\u00f3n del p\u00e1rroco. En general, lo que mueve a los paganos a inscribirse en el catecumenado es \u00abservir a Dios\u00bb, \u00abseguir el camino de los padres\u00bb; tambi\u00e9n la promoci\u00f3n humana o consideraciones familiares. El catecumenado suele organizarse con estos objetivos: aprender la doctrina cristiana y las oraciones usuales. Se echa de menos una aut\u00e9ntica iniciaci\u00f3n, una verdadera evangelizaci\u00f3n que culmine en la conversi\u00f3n al Dios vivo y a Jesucristo. En relaci\u00f3n con la parroquia, el catecumenado ha ido quedando como una actividad marginal. Asimismo, salvo algunas excepciones, el catecumenado no guarda relaci\u00f3n con el tiempo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>En medio de una cultura autosuficiente como la del Jap\u00f3n, el misionero siente especialmente la tentaci\u00f3n de disimular la novedad radical del Evangelio, el poder que tiene la Palabra de Dios de mover a los hombres de hoy. Entonces, la gente no es situada ante el dilema y la opci\u00f3n de la conversi\u00f3n. Hacia 1965, los misioneros no est\u00e1n de acuerdo sobre cu\u00e1les deben ser las condiciones de entrada en el catecumenado; lo mismo sucede con la duraci\u00f3n. No obstante, es frecuente la instrucci\u00f3n semanal, que puede durar cerca de un a\u00f1o.<\/p>\n<p>En Vietnam es particularmente interesante la experiencia catecumenal del misionero J. Dournes, que convirti\u00f3 su misi\u00f3n en centro de catecumenado: se trata de insertar al hombre en ese misterio de la Palabra personal que es Cristo, Palabra que es pan de vida y tambi\u00e9n verdad que libera. Primero solo, luego con los catec\u00famenos que van acudiendo, da testimonio de su fe. Desde el principio, todo catec\u00fameno es un signo para el conjunto de sus hermanos paganos. Cualquiera puede acudir como oyente a las reuniones y celebraciones, excepto a la eucarist\u00ed\u00ada. El oyente se convierte en catec\u00fameno cuando comienza a creer y supera los mayores obst\u00e1culos para su conversi\u00f3n. Los obispos del pa\u00ed\u00ads mantienen la costumbre de bautizar sin etapas y sin preparaci\u00f3n seria, aunque la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los as\u00ed\u00ad bautizados abandona la Iglesia poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En Formosa, la organizaci\u00f3n del catecumenado var\u00ed\u00ada seg\u00fan los lugares. La instrucci\u00f3n religiosa, generalmente sobre la base de catecismos tradicionales, se hace en grupos o individualmente. La duraci\u00f3n, en principio, es de un m\u00ed\u00adnimo de seis meses, con dos o tres instrucciones por semana. Se detectan problemas: una fe sociol\u00f3gica y utilitaria, el sincretismo y la descristianizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, catequ\u00e9tica y lit\u00fargica llega tambi\u00e9n a las misiones africanas y asi\u00e1ticas. Poco a poco se ir\u00e1n planteando cada vez m\u00e1s claramente algunas grandes cuestiones: la diversidad de los catecumenados existentes, la interacci\u00f3n entre evangelio y cultura, la reacci\u00f3n frente al centralismo romano, la excesiva institucionalizaci\u00f3n del catecumenado y el problema de unas l\u00ed\u00adneas esenciales v\u00e1lidas para todo proceso catecumenal.<\/p>\n<p>IV. Restauraci\u00f3n del catecumenado<br \/>\nLa restauraci\u00f3n del catecumenado ha ido madurando lentamente en la Iglesia universal, tanto en tierras de misi\u00f3n como en pa\u00ed\u00adses de vieja cristiandad; su necesidad se ha ido haciendo sentir en el contexto de una progresiva secularizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Ya en 1906 un monje franc\u00e9s, Dom Cabrol, ante la apostas\u00ed\u00ada tan frecuente de los cristianos de nuestro tiempo, propone reservar el bautismo de ni\u00f1os para el caso de familias verdaderamente cristianas, adoptando de nuevo, para los dem\u00e1s, el bautismo de adultos, que recuperar\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad su plena significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de 1930 se observa una gran corriente misionera en toda Francia: no se trata ya de \u00abpescar con ca\u00f1a\u00bb, sino que el problema es m\u00e1s profundo: \u00abHay que hacer de nuevo cristianos a nuestros hermanos\u00bb. No se trata de la conversi\u00f3n aislada de un adulto, sino de poner en marcha todo un ambiente a partir de un adulto que toma conciencia de su fe. El problema es colectivo. Francia es pa\u00ed\u00ads de misi\u00f3n, dir\u00e1n en su impresionante libro H. Godin e Y. Daniel (Lyon, 1943): en \u00e9l aparece varias veces la idea e incluso la palabra catecumenado.<\/p>\n<p>1. BAJO EL SIGNO DE LA RENOVACI\u00ed\u201cN &#8211; Hacia 1950, la misi\u00f3n obrera francesa comienza a dar sus frutos entre trabajadores (muchos de ellos emigrantes) que o no son cat\u00f3licos o no son cristianos o simplemente no est\u00e1n bautizados (en ciertas zonas industriales o urbanas francesas un tercio de los ni\u00f1os no lo est\u00e1n).<\/p>\n<p>El primer catecumenado franc\u00e9s nace en Lyon en 1950: con la ayuda de un sacerdote, las Auxiliadoras del Purgatorio organizan la iniciaci\u00f3n sacramental. Entre 1950 y 1953 se realizan las primeras experiencias, que son apoyadas por profesores de la Facultad de Teolog\u00ed\u00ada de Lyon. En 1955, F. Coudreau se encarga de la coordinaci\u00f3n de experiencias catecumenales a nivel nacional. En 1956, la Sesi\u00f3n de Estudios de Bagneux (3-5 diciembre) cuenta con los datos de una encuesta nacional sobre la instituci\u00f3n catecuffienal, as\u00ed\u00ad como con la importante aportaci\u00f3n de Dani\u00e9lou, Noirot, R\u00e9tif, Li\u00e9g\u00e9, Chavasse, Colomb, Coudreau, Cellier y Arnold.<\/p>\n<p>\u00abEl nacimiento de la instituci\u00f3n del catecumenado -dice B. Guillard- se debi\u00f3 a la convergencia de varios factores: los estudios hist\u00f3ricos sobre el catecumenado, el redescubrimiento de la conversi\u00f3n en los adultos, la voluntad de di\u00e1logo con los no cristianos, la preocupaci\u00f3n misionera de encontrar a los hombres en su propia vida y, por \u00faltimo, el deseo de ligar el bautismo personal con la promoci\u00f3n colectiva\u00bb.<\/p>\n<p>En 1962, la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos promulga el nuevo Ritual del Bautismo de Adultos, dividido en diversas etapas, dentro de las cuales los catec\u00famenos, seg\u00fan el progreso de su formaci\u00f3n, son conducidos al bautismo.<\/p>\n<p>El Vat. II (1962-1965) ordena la restauraci\u00f3n del catecumenado, con el consiguiente espaciamiento de las diferentes etapas del bautismo del adulto:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00abRest\u00e1urese el catecumenado de adultos, dividido en distintas etapas, cuya pr\u00e1ctica depender\u00e1 del juicio del ordinario del lugar; de esa manera, el tiempo del catecumenado, establecido para la conveniente instrucci\u00f3n, podr\u00e1 ser santificado con los sagrados ritos que se celebrar\u00e1n en tiempos sucesivos\u00bb (SC 63).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El catecumenado \u00abno es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino una formaci\u00f3n y noviciado convenientemente prolongado de la vida cristiana, en que los disc\u00ed\u00adpulos se unen con Cristo, su Maestro. In\u00ed\u00adciense, pues, los catec\u00famenos convenientemente en el misterio de la salvaci\u00f3n, en el ejercicio de las costumbres evang\u00e9licas y en los ritos sagrados, que han de celebrarse en los tiempos sucesivos; introd\u00fazcanse en la vida de la fe, de la liturgia y de la caridad del Pueblo de Dios\u00bb (AG 14).<\/p>\n<p>Cinco Semanas Internacionales de Catequesis (Eichst\u00e1t,&#8217; 1960; Bangkok, 1962; Katigondo, 1964; Manila, 1967; Medell\u00ed\u00adn, 1968) marcan un decenio decisivo en la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica contempor\u00e1nea. En Bangkok, Katigondo y Medell\u00ed\u00adn preocupa especialmente la catequesis de adultos y el catecumenado.<\/p>\n<p>A partir de 1965, las experiencias catecumenales comienzan en Espa\u00f1a como catecumenado posbautismal, es decir, como proceso de evangelizaci\u00f3n de los bautizados. Por tanto, como catecumenado en sentido amplio, ya que, en sentido estricto, catecumenado indica el proceso de evangelizaci\u00f3n de quienes se preparan para el bautismo.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los sesenta, el Instituto de Pastoral de Madrid inspira la implantaci\u00f3n del catecumenado en Espa\u00f1a. Hay que destacar aqu\u00ed\u00ad la funci\u00f3n del profesor Casiano Florist\u00e1n, as\u00ed\u00ad como la influencia alentadora del catecumenado franc\u00e9s. El concilio Vat. II abre, por su parte, una \u00e9poca de renovaci\u00f3n y de esperanza. Al final del mismo, sacerdotes, religiosos y seglares, con el esp\u00ed\u00adritu de los primeros tiempos de la Iglesia, se lanzan a la b\u00fasqueda del catecumenado y de la \u00abcomunidad perdida\u00bb de los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>De forma germinal est\u00e1n presentes ya en las primeras experiencias las tres grandes orientaciones del catecumenado posbautismal en Espa\u00f1a: la orientaci\u00f3n (pluralista) de las comunidades populares, que insisten en la dimensi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica del Evangelio; la orientaci\u00f3n (r\u00ed\u00adgida) de las comunidades neocatecumenales, que destacan m\u00e1s bien la dimensi\u00f3n personal del proceso de evangelizaci\u00f3n, y la orientaci\u00f3n (pluralista) del catecumenado diocesano, que -vinculado habitualmente a los secretariados de catequesis- aspira a integrar las distintas dimensiones (personal, social y eclesial) y abre un espacio eclesial de encuentro de distintas experiencias, m\u00e9todos e instrumentos.<\/p>\n<p>A partir del concilio, tambi\u00e9n en Latinoam\u00e9rica florece el catecumenado posbautismal. La II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Medell\u00ed\u00adn (1968) poco despu\u00e9s de la Semana Internacional de Catequesis, recoge la aportaci\u00f3n de la misma, opta por una catequesis de adultos evangelizadora y liberadora, y propone nuevas formas de catecumenado para una eficaz evangelizaci\u00f3n de los bautizados (Medell\u00ed\u00adn 7, 9 y 17).<\/p>\n<p>El problema eclesial de la evangelizaci\u00f3n de los bautizados es recogido posteriormente (1971) por el Directorio General de Pastoral Catequ\u00e9tica: \u00abMuch\u00ed\u00adsimas veces la situaci\u00f3n real en que se encuentra un gran n\u00famero de fieles pide necesariamente una cierta forma de evangelizaci\u00f3n de los bautizados, que precede a la catequesis\u00bb (DCG 19). Esta forma de evangelizaci\u00f3n halla su concreci\u00f3n pr\u00e1ctica en las \u00aborganizaciones catecumenales\u00bb para quienes, estando bautizados, carecen, sin embargo, de la debida iniciaci\u00f3n cristiana (ib). El concilio Vat. II prescribi\u00f3 la revisi\u00f3n del Ritual del Bautismo de Adultos teniendo en cuenta la restauraci\u00f3n del catecumenado. En cumplimiento de esta orientaci\u00f3n conciliar, la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Culto Divino publica en 1972 el nuevo Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos (RICA). Este Ritual, dada la profunda relaci\u00f3n entre catequesis y liturgia, es una aportaci\u00f3n decisiva a la restauraci\u00f3n actual del catecumenado, aunque no todo en \u00e9l sea igualmente importante.<\/p>\n<p>El problema actual de la evangelizaci\u00f3n de los bautizados y su tratamiento catecumenal es recogido con car\u00e1cter de urgencia en la Evangelii nuntiandi (1975) de Pablo VI (EN, cf 44 y 52). El S\u00ed\u00adnodo de la Catequesis (1977) ha confirmado un\u00e1nimemente la conveniencia de los procesos catecumenales (diversos m\u00e9todos de iniciaci\u00f3n a la vida cristiana), no s\u00f3lo para los que no est\u00e1n bautizados, sino tambi\u00e9n para los que a\u00fan no han recibido una adecuada educaci\u00f3n en la fe cristiana.<\/p>\n<p>Los obispos del S\u00ed\u00adnodo valoraron como cuesti\u00f3n de m\u00e1xima importancia la introducci\u00f3n en las iglesias locales de catecumenados para bautizados. Ciertamente, no pretendieron presentar la instituci\u00f3n catecumenal como \u00fanico proceso catequ\u00e9tico, pero s\u00ed\u00ad se tom\u00f3 conciencia de la necesidad, para nuestro tiempo, de que todo proceso catequ\u00e9tico tenga una inspiraci\u00f3n catecumenal: \u00abEl modelo de toda catequesis es el catecumenado bautismal\u00bb (MPD 8). Como cuesti\u00f3n de m\u00e1xima importancia, el catecumenado prebautismal requiereen muchas regiones experiencias y estudios m\u00e1s amplios. Al fin y al cabo, no se trata de una f\u00f3rmula m\u00e1gica hecha de una vez por todas, sino de una maduraci\u00f3n progresiva de lo que significa evangelizar.<\/p>\n<p>Los obispos del S\u00ed\u00adnodo reconocen en la pastoral catecumenal (tan necesaria como dif\u00ed\u00adcil) un gran servicio a la fe del Pueblo de Dios: por ello perciben como responsabilidad propia de los pastores de la Iglesia suscitar las experiencias catecumenales, animarlas, promover la coordinaci\u00f3n y di\u00e1logo entre ellas, ejercer un necesario discernimiento, establecer los necesarios servicios de \u00ed\u00adndole diocesana y nacional, facilitar una general toma de conciencia del valor eclesial de estas instituciones (cf Proposici\u00f3n 30).<\/p>\n<p>Juan Pablo II, en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi Tradendae (1979), no aborda directamente el problema del catecumenado prebautismal; s\u00f3lo hace algunas alusiones al mismo (cf 23 y 28); s\u00ed\u00ad aborda, en cambio, bajo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abcuasicatec\u00famenos\u00bb el problema del catecumenado postbautismal (cf 44).<\/p>\n<p>2. ETAPAS DEL CATECUMENADO &#8211; Recogiendo la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, el Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos se\u00f1ala (en las observaciones previas) las distintas etapas de instrucci\u00f3n y maduraci\u00f3n que se suceden en el proceso catecumenal: a) La evangelizaci\u00f3n y el precatecumenado, b) El catecumenado propiamente dicho, c) La purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n, d) La mistagogia (cf RICA 7).<\/p>\n<p>a) La evangelizaci\u00f3n y el precatecumenado. La primera etapa, por parte del futuro catec\u00fameno, exige b\u00fasqueda, y por parte de la Iglesia, se dedica a la evangelizaci\u00f3n y \u00abprecatecumenado\u00bb:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00abEn ese per\u00ed\u00adodo se hace la evangelizaci\u00f3n, o sea, se anuncia abiertamente y con decisi\u00f3n al Dios vivo y a Jesucristo, enviado por \u00e9l para salvar a todos los hombres, a fin de que los no cristianos, al disponerles el coraz\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu Santo, crean, se conviertan libremente al Se\u00f1or y se unan con sinceridad a \u00e9l, quien por ser el camino, la verdad y la vida satisface todas sus exigencias espirituales; m\u00e1s a\u00fan, las supera infinitamente\u00bb (RICA 9).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00abDe la evangelizaci\u00f3n, llevada a cabo con el auxilio de Dios, brotan la fey la conversi\u00f3n inicial, con las que cada uno se siente arrancar del pecado e inclinado al misterio del amor divino. A esta evangelizaci\u00f3n se dedica \u00ed\u00adntegramente el tiempo del precatecumenado, para que madure la verdadera voluntad de seguir a Cristo y de pedir el bautismo\u00bb (RICA 10).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00abEn este tiempo se ha de hacer por los catequistas, di\u00e1conos y sacerdotes, y aun por los seglares, una explanaci\u00f3n del Evangelio adecuada a los candidatos; ha de prest\u00e1rseles una ayuda atenta para que con m\u00e1s clara pureza de intenci\u00f3n cooperen con la divina gracia y, por \u00faltimo, para que resulten m\u00e1s f\u00e1ciles las reuniones de los candidatos con las familias y con los grupos de los cristianos\u00bb (RICA 11).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00abEl rito por el que se agrega entre los catec\u00famenos a los que desean hacerse cristianos se celebra cuando, recibido el primer conocimiento del Dios vivo, tienen ya la fe inicial en Cristo salvador. Desde entonces se presupone acabada la primera evangelizaci\u00f3n, el comienzo de la conversi\u00f3n y de la fe, y cierta idea de la Iglesia, y alg\u00fan contacto previo con un sacerdote u otro miembro de la comunidad, y hasta alguna preparaci\u00f3n para este orden lit\u00fargico\u00bb (RICA 68).<\/p>\n<p>La fase precatecumenal concluye con la entrada en el catecumenado. La primera evangelizaci\u00f3n, acogida por el futuro catec\u00fameno en situaci\u00f3n de b\u00fasqueda, da como fruto la incorporaci\u00f3n voluntaria del mismo al catecumenado. La Iglesia celebra con gozo este acontecimiento y as\u00ed\u00ad da su acogida al nuevo catec\u00fameno. Desde ese momento, el que se prepara al bautismo no es un individuo aislado, vive en comunidad; esta comunidad -la Iglesia- lo acoge en su seno. El rito de entrada en el catecumenado se desarrolla fuera, a la puerta de la Iglesia. Es todo un s\u00ed\u00admbolo.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la acogida comienza con este di\u00e1logo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pides a la Iglesia de Dios? &#8211; La fe &#8211; \u00bfQu\u00e9 te da la fe? &#8211; La vida eterna\u00bb. Con estas o parecidas palabras se actualiza lo que fundamentalmente se ha vivido en la fase precatecumenal. El que preside, en nombre de toda la comunidad, muestra el gozo y satisfacci\u00f3n de la Iglesia y evoca, si lo juzga oportuno, las circunstancias concretas, las dificultades superadas y los sentimientos religiosos conque el nuevo catec\u00fameno se enfrent\u00f3 al comenzar el itinerario que le ha conducido al paso actual.<\/p>\n<p>Concluido el di\u00e1logo, el que preside la celebraci\u00f3n, acomodando de nuevo sus palabras a las respuestas recibidas, proclama el cumplimiento de la historia de la salvaci\u00f3n en el itinerario del nuevo catec\u00fameno, con estas o parecidas palabras: \u00abDios ilumina a todo hombre que viene a este mundo y le .manifiesta lo que permaneci\u00f3 invisible desde la creaci\u00f3n del mundo para que aprenda a dar gracias a su Creador. A vosotros, pues, que hab\u00e9is seguido su luz, he aqu\u00ed\u00ad que ahora se os abre el camino del Evangelio, para que sobre el fundamento de la fe conozc\u00e1is al Dios vivo, que habla en verdad a los hombres; y para que camin\u00e9is en la luz de Cristo, confi\u00e9is en su sabidur\u00ed\u00ada y pong\u00e1is vuestra vida en sus manos cada d\u00ed\u00ada y pod\u00e1is creer de todo coraz\u00f3n en \u00e9l. Este es el camino de la fe, por el cual Cristo os conducir\u00e1 en la caridad, para que teng\u00e1is la vida eterna\u00bb. Los nuevos catec\u00famenos se encuentran ya situados en la historia de la salvaci\u00f3n, pues -as\u00ed\u00ad se les dice- \u00abhab\u00e9is seguido su luz\u00bb. Pero, al propio tiempo, se encuentran ante ella: \u00abSe os abre el camino del Evangelio\u00bb. Y surge la pregunta: \u00ab\u00bfEst\u00e1is, pues, preparados para empezar hoy, guiados por El, ese camino?\u00bb (cf RICA 76). \u00abEstamos preparados\u00bb, responden los nuevos catec\u00famenos, y manifiestan as\u00ed\u00ad su primera adhesi\u00f3n. Tal adhesi\u00f3n es expresi\u00f3n y resultado de la conversi\u00f3n inicial. \u00abEsta conversi\u00f3n -dice el concilio Vat. II-hay que considerarla ciertamente inicial, pero suficiente para que el hombre perciba que, arrancado del pecado, es introducido en el misterio del amor de Dios, quien lo llama a iniciar una comunicaci\u00f3n personal con El en Cristo. Puesto que, por la acci\u00f3n de la gracia de Dios, el nuevo convertido emprende un camino espiritual por el que, participando ya por la fe del misterio de la muerte y de la resurrecci\u00f3n, pasa del hombre viejo al nuevo hombre, perfecto en Cristo. Trayendo consigo este tr\u00e1nsito un cambio progresivo de sentimientos y de costumbres, debe manifestarse con sus consecuencias sociales y desarrollarse paulatinamente durante el catecumenado\u00bb (AG 13).<\/p>\n<p>Ante la conversi\u00f3n inicial y la primera adhesi\u00f3n, la comunidad eclesial da gracias al Padre, porque, a la postre, la fe es algo que se recibe y no algo que viene por obra nuestra (cf In 5,65).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el nuevo catec\u00fameno recibe la se\u00f1al de su nueva condici\u00f3n, la se\u00f1al de la cruz, la se\u00f1al del cristiano. El catec\u00fameno es acogido como miembro de la Iglesia: \u00abLos catec\u00famenos que, movidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, por este mismo deseo ya est\u00e1n vinculados a ella, y la madre Iglesia los abraza en amor y solicitud como suyos\u00bb (LG 14).<\/p>\n<p>Incorporados a la Iglesia, los nuevos catec\u00famenos son introducidos en el templo con estas o parecidas palabras: \u00abEntrad en el templo para que teng\u00e1is parte con nosotros en la mesa de la Palabra de Dios\u00bb. Comienza la fase propiamente catecumenal, la fase de la escucha de la Palabra de Dios. Por ello, quienes se encontraban en esta fase se llamaban catechumenoi (Oriente) y audientes (Occidente).<\/p>\n<p>b) El catecumenado propiamente dicho. Durante el tiempo del catecumenado, los catec\u00famenos acogidos en el seno de la comunidad eclesial van siendo engendrados a la vida de fe, es decir, por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu, van reconociendo que Jesucristo est\u00e1 en ellos (2 Cor 13,5; cf 1 Cor 12,3; He 2,36) y van convirtiendo su coraz\u00f3n al Padre y a Jesucristo, el Se\u00f1or (He 2,37s; Lc 10,27). La comunidad les transmite lo que ella a su vez ha recibido (cf 1 Cor 15,3). Con la experiencia de fe les va transmitiendo tambi\u00e9n todo el mensaje cristiano. Es la actividad catequ\u00e9tica de la Iglesia (cf He 2,42); no s\u00f3lo como catequesis dogm\u00e1tica, sino tambi\u00e9n e inseparablemente como catequesis moral. Asimismo les va introduciendo gradualmente en las celebraciones, s\u00ed\u00admbolos, gestos y tiempos de la actividad lit\u00fargica de la comunidad total (cf He 2,42). Igualmente va suscitando su actividad evangelizadora, que consiste en anunciar aquello que se cree y se vive (cf He 4,31). Cuando la experiencia comunitaria de fe ha madurado en ellos, los catec\u00famenos son, por lo mismo, iluminados (photizomenoi, Oriente; cf Heb 6,4; 10,32; Ef 5,8; Mt 5,14; Jn 8,12; 12,36) o elegidos (electi, Occidente; cf Mt 22,14; Mc 13,20; 13,22; 13,27; Lc 18,7; Rom 8,33; Col 3,12). La celebraci\u00f3n de este acontecimiento (iluminaci\u00f3n, elecci\u00f3n) se\u00f1ala el fin del catecumenado propiamente dicho y abre el tiempo de preparaci\u00f3n inmediata al bautismo, tiempo que tradicionalmente coincide con la Cuaresma (cf RICA 99 y 106).<\/p>\n<p>El nacimiento a la fe (y la necesaria conversi\u00f3n) supone un acontecimiento tan trascendental en la vida de una persona y un cambio tan profundo, que no puede ser aceptado sin experimentar dificultades, luchas, resistencias. Estar en situaci\u00f3n de \u00e9xodo no es posible sin cruzar, al propio tiempo, el desierto y experimentar la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El catec\u00fameno, miembro en parte de la humanidad irredenta, debe ser arrancado del poder de Sat\u00e1n, pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (cf Jn 12,31; 16,11). El catec\u00fameno debe ser liberado de todo g\u00e9nero de mal: la influencia de los pecados de otros, las malas inclinaciones del propio coraz\u00f3n y los errores anteriores sobre Dios, el hombre y el mundo.<\/p>\n<p>La lucha, la conversi\u00f3n del catec\u00fameno, adquiere dimensi\u00f3n y profundidad b\u00ed\u00adblicas: los momentos de tentaci\u00f3n, de indecisi\u00f3n, de tinieblas, de desesperaci\u00f3n que un d\u00ed\u00ada se presentaron, vuelven a aparecer (cf Mt 12,43-45). Frente a todo eso, una y otra vez, la paz, la bondad, la alegr\u00ed\u00ada, la acci\u00f3n de Dios. En una palabra: expulsi\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu malo (cf Mc 9,25), acogida del Esp\u00ed\u00adritu bueno (cf Jn 20,22), lucha de la luz contra las tinieblas (cf Jn 1,5; 3,19), exorcismo.<\/p>\n<p>Los exorcismos (primeros o menores en la fase propiamente catecumenal) pueden repetirse en diversas circunstancias; normalmente se hacen durante la celebraci\u00f3n de la Palabra. Muestran ante los ojos de los catec\u00famenos la verdadera condici\u00f3n de la vida cristiana, la lucha entre la carne y el esp\u00ed\u00adritu, entre la luz y las tinieblas, la importancia de la renuncia para conseguir las bienaventuranzas del Reino de Dios y la necesidad constante de su gracia. En la oraci\u00f3n de exorcismo, la Iglesia pide que se retire el mal que amenaza al hombre, un mal que est\u00e1 por encima del hombre, pero por debajo de Dios (cf RICA 101, 109, 118).<\/p>\n<p>Las bendiciones normalmente se dan al finalizar la celebraci\u00f3n de la Palabra de Dios (tambi\u00e9n en otras circunstancias). Manifiestan el amor de Dios y la solicitud de la Iglesia. As\u00ed\u00ad, de ella, los catec\u00famenos reciben \u00e1nimo, gozo y paz en la continuaci\u00f3n de su esfuerzo y de su camino. Extendiendo las manos sobre los catec\u00famenos, se pronuncia una oraci\u00f3n semejante a \u00e9sta: \u00abQue el Se\u00f1or te bendiga y te guarde; que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre ti y te sea propicio; que el Se\u00f1or te muestre su rostro y te conceda la paz\u00bb (nn. 6,24-26).<\/p>\n<p>La fase catecumenal se prolonga cuanto sea necesario para que madure la conversi\u00f3n y la fe de los catec\u00famenos; si fuere preciso, por varios a\u00f1os. En casos peculiares, puede abreviarse (cf RICA 98).<\/p>\n<p>La fase catecumenal concluye con la celebraci\u00f3n de la elecci\u00f3n. Esta celebraci\u00f3n tradicionalmente tuvo lugar al comienzo de la Cuaresma (el primer domingo). La elecci\u00f3n es como el centro de la atenta solicitud de la Iglesia hacia los catec\u00famenos, como el eje de todo el catecumenado. Ese d\u00ed\u00ada se realiza la admisi\u00f3n de los catec\u00famenos que, por su disposici\u00f3n personal, sean considerados maduros para acercarse a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n en la pr\u00f3xima Pascua. Se llama \u00abelecci\u00f3n\u00bb porque la admisi\u00f3n, hecha por la Iglesia, se funda en la elecci\u00f3n de Dios, en cuyo nombre act\u00faa ella; se llama tambi\u00e9n \u00abinscripci\u00f3n de los nombres\u00bb, porque los nombres de los futuros bautizados se inscriben en el libro de los elegidos. Dice san Gregorio de Nisa: \u00abDadme vuestros nombres para que yo los escriba con tinta. El Se\u00f1or los grabar\u00e1 en tablas imperecederas, inscribi\u00e9ndolos con su propia mano\u00bb (Adversus procrastinantes, PG, 46, 417B). Para ser elegidos se requiere de ellos la fe iluminada y la voluntad deliberada de recibir los sacramentos de la Iglesia (cf RICA 21-24 y 133-142).<\/p>\n<p>Ser inscrito en el libro de los elegidos, en el libro de la Iglesia, es quedar incluido entre los ciudadanos de la Jerusal\u00e9n celeste: \u00abDesde ahora ya est\u00e1s inscrito en el cielo\u00bb (Teodoro de Mopsuestia). Esto es lo que dice Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos cuando vuelven alegres, asombrados, por haber anunciado con poder el Reino de Dios: \u00abNo os alegr\u00e9is de que los esp\u00ed\u00adritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres est\u00e9n escritos en los cielos\u00bb (Lc 10,20; cf Ap 20,13; 3,1.5). En la elecci\u00f3n, centro y eje de todo el catecumenado, la iniciativa corresponde, por encima de todo, a Dios: \u00abNos ha elegido en \u00e9l antes de la creaci\u00f3n del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor\u00bb (Ef 1,4; cf Col 3,12; Rom 8,33; 11,5; Sant 2,5; 1 Pe 2,9). Tal elecci\u00f3n, como todo el plan de Dios, se realiza en Cristo: \u00abYo conozco a los que he elegido\u00bb (Jn 13,18). Y tambi\u00e9n: \u00abNo me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed\u00ad, sino que yo os he elegido a vosotros\u00bb (15,16; cf 6,70).<\/p>\n<p>c) La purificaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n. Con la fiesta de la elecci\u00f3n, comienza la fase de la purificaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n; tradicionalmente coincide con el tiempo de Cuaresma y es dedicada a la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima de los sacramentos de iniciaci\u00f3n (bautismo, confirmaci\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada). Esta fase es inaugurada en un clima de hondo lirismo y gozo eclesial: \u00abYa os llega un perfume de felicidad, iluminados. Ya est\u00e1is recogiendo las flores m\u00ed\u00adsticas para tejer con ellas coronas celestes. Ya el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha inspirado el dulce olor\u00bb (san Cirilo de Jerusal\u00e9n, Procatequesis, 1). \u00abTiempo de gozo y alegr\u00ed\u00ada espiritual es \u00e9ste en que nos encontramos. Flan llegado los d\u00ed\u00adas de las bodas espirituales, objeto de nuestro anhelo y de nuestro amor\u00bb (san Juan Cris\u00f3stomo, Ocho catequesis 1,1). Los elegidos (o iluminados) son invitados a permanecer vigilantes, a orar, a purificar y renovar sus corazones por la conversi\u00f3n y a asistir asiduamente a las catequesis, camino que lleva a la plenitud de la Pascua. Este camino va a ir jalonado durante la Cuaresma por reuniones casi diarias. Es una fase breve, pero muy intensa. En ella se celebran los escrutinios, los exorcismos y las entregas (traditiones).<\/p>\n<p>Los \u00abescrutinios\u00bb (son tres) se celebran tradicionalmente los domingos tercero, cuarto y quinto de Cuaresma y tienen esta finalidad: descubrir en los corazones de los elegidos lo que es d\u00e9bil, morboso o perverso para sanarlo y lo que es fuerte, sano y bueno para reforzarlo y confirmarlo. Los escrutinios conducen al reconocimiento de s\u00ed\u00ad mismo y de la propia situaci\u00f3n. Son como un diagn\u00f3stico. Corresponden a la funci\u00f3n pastoral del discernimiento. En los escrutinios los catec\u00famenos conocen gradualmente el misterio del pecado, del cual todo el universo, y cada hombre en particular, anhela redimirse y verse libre de sus consecuencias actuales y futuras; adem\u00e1s, sus corazones se impregnan progresivamente del misterio de Cristo y se convierten de la sed al agua viva, como la samaritana (Jn 4,5-42); de la ceguera a la luz, como el ciego de nacimiento (Jn 9,1-41); de la muerte a la vida, como L\u00e1zaro (Jn 11,1-45).<\/p>\n<p>Los \u00abexorcismos\u00bb ocupaban un lugar de preferencia en la liturgia bautismal antigua. La Traditio Apostolica de Hip\u00f3lito dice que son diarios: \u00abA partir del d\u00ed\u00ada que son elegidos, que se les imponga cada d\u00ed\u00ada las manos exorciz\u00e1ndoles\u00bb (Traditio, 20). No obstante, los exorcismos se celebran de un modo especial los domingos tercero, cuarto y quinto de Cuaresma, junto a los escrutinios. La funci\u00f3n pastoral del exorcismo pretende principalmente arrancar poco a poco al futuro bautizado de las fuerzas del mal y adherirlo a Cristo. Si el escrutinio es un diagn\u00f3stico, un discernimiento, el exorcismo es una cura. El tiempo de preparaci\u00f3n al bautismo es un tiempo de lucha, de tentaci\u00f3n. Por ello, el relato de la tentaci\u00f3n de Jes\u00fas abre la liturgia de Cuaresma.<\/p>\n<p>El exorcismo se funda en la certeza de que Dios contin\u00faa comunicando al hombre en situaci\u00f3n desesperada de esclavitud e impotencia una salvaci\u00f3n que jam\u00e1s podr\u00ed\u00ada darle ninguna liberaci\u00f3n humana (psicol\u00f3gica, sociol\u00f3gica, econ\u00f3mica&#8230;). Es Cristo mismo quien combate para separar al futuro bautizado del pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas. Abandonado a sus fuerzas, el hombre no puede despegarse de ese poder del mal que le cautiva.<\/p>\n<p>Desde la antig\u00fcedad las entregas (traditiones) del S\u00ed\u00admbolo (Credo) y de la Oraci\u00f3n dominical (Padrenuestro) pertenecen a la fase de la purificaci\u00f3n; tradicionalmente, el S\u00ed\u00admbolo se entrega dentro de la semana del primer escrutinio; la Oracion dominical, despu\u00e9s del tercero (cf RICA 53). \u00abCon las &#8216;entregas&#8217;, una vez completada la preparaci\u00f3n doctrinal de los catec\u00famenos, o, al menos, comenzada en el tiempo oportuno, la Iglesia les entrega con amor los documentos que desde la antig\u00fcedad constituyen un compendio de su fe y de su oraci\u00f3n\u00bb (RICA 181).<\/p>\n<p>La entrega del S\u00ed\u00admbolo es un acto fundamental que contiene todo el significado de la catequesis. Al entregar el S\u00ed\u00admbolo, la Iglesia transmite a los que van a ser bautizados la fe; por eso lo convierte en un acto lit\u00fargico: se celebra la transmisi\u00f3n de la fe (cf 1 Cor 15,3; Dt 6,1-7; Sal 18; Rom 10,8-13; 1 Cor 15,1-8; Jn 3,16; Mt 16,13-18; Jn 12,44-50). La tradici\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 ah\u00ed\u00ad presente y operante en toda la plenitud de su sentido. La catequesis se manifiesta entonces en toda su dimensi\u00f3n, como realizaci\u00f3n actual y viva de la tradici\u00f3n oral de la Iglesia. La misi\u00f3n del S\u00ed\u00admbolo es expresar resumidamente el contenido de la tradici\u00f3n; su origen es esencialmente catequ\u00e9tico. Su formulaci\u00f3n puede variar, pero el S\u00ed\u00admbolo constituye siempre un conjunto elemental y completo del mensaje cristiano de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Transmitir la fe es tambi\u00e9n iniciar en la oraci\u00f3n, ense\u00f1ar a orar. El que va a ser bautizado pide a la Iglesia lo que losdisc\u00ed\u00adpulos pidieron a Jes\u00fas: \u00abMaestro, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1; cf 11,1-13). Al entregar la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or (Padrenuestro), la Iglesia celebra la iniciaci\u00f3n a la oraci\u00f3n de los nuevos creyentes. El \/.Padrenuestro es la oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los creyentes, es decir, de los que ponen su confianza en el Padre, porque son hijos (cf 1 Jn 3,1; cf Os 11,1-9; Sal 22; Rom 8,14-27; G\u00e1l 4,4-7). Durante los quince d\u00ed\u00adas que siguen a la entrega del Padrenuestro se hace una catequesis intensiva sobre la oraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>De ordinario, la iniciaci\u00f3n cristiana de los adultos, su nacimiento a la fe, se celebra en la santa noche de la Vigilia Pascual. Es la celebraci\u00f3n del bautismo. Nada resalta mejor el car\u00e1cter de muerte al pecado y de conversi\u00f3n a Dios, que se\u00f1ala toda la preparaci\u00f3n al bautismo, como el rito final de la renuncia a Satan\u00e1s y de la adhesi\u00f3n a Cristo. La adhesi\u00f3n a Cristo constituir\u00e1 el acto de fe que se requiere para el bautismo (cf RICA 208, 217, 219; cf He 20,21). Seg\u00fan el antiguo uso, con el bautismo se celebra la confirmaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada (cf RICA 34-36).<\/p>\n<p>d) La mistagogia. La \u00faltima etapa, tradicionalmente realizada en el tiempo pascual, se dedica a la catequesis mistag\u00f3gica, es decir, a la profundizaci\u00f3n en la nueva experiencia de los sacramentos y de la comunidad. Es la etapa de los ne\u00f3fitos.<\/p>\n<p>* \u00abConcluida la etapa precedente, la comunidad juntamente con los ne\u00f3fitos progresa, ya con la meditaci\u00f3n del Evangelio, ya con la participaci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, ya con el ejercicio de la caridad, en la percepci\u00f3n m\u00e1s profunda del misterio pascual y en la manifestaci\u00f3n cada vez m\u00e1s perfecta del mismo en su vida\u00bb (RICA 37).<\/p>\n<p>* \u00abLa posterior frecuencia de sacramentos, as\u00ed\u00ad como ilumina la inteligencia de las Sdas. Escrituras, hasta tal punto acrecienta la ciencia de los hombres y redunda en la experiencia de la comunidad, que hace m\u00e1s f\u00e1cil y provechoso a los ne\u00f3fitos el trato de los dem\u00e1s fieles. Por esto, la etapa de la `Mystagogia&#8217; tiene gran importancia para que los ne\u00f3fitos, ayudados por los padrinos, traben relaciones m\u00e1s \u00ed\u00adntimas con los fieles y les enriquezcan con la renovada visi\u00f3n de las cosas y con un nuevo impulso\u00bb (RICA 39).<\/p>\n<p>Jes\u00fas L\u00f3pez<br \/>\nBIBL.-AA. VV., El catecumenado, en \u00abActualidad catequ\u00e9tica\u00bb. 74-75 (1975).-AA. VV.. Catequesis de ni\u00f1os, \u00bfad\u00f3nde va?, Marova, Madrid 1977.-AA. VV., n. 22 de \u00abConcilium\u00bb (1967).-AA. VV., Oraci\u00f3n y catequesis, Maro-va, Madrid 1971.-AA. VV., Medios audiovisuales y catequesis, Marova, Madrid 1971.-Dani\u00e9lou, J.-Charlat, R. de, La catequesis en los primeros siglos, Studium, Madrid 1975.-Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica, Secretariado Nacional de Catequesis, Madrid 1973.-Dodd, C.H, La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos, Apostolado Prensa, Madrid 1974.-Dujarier, M, A history of the Catechumenate. The First Six Centuries, Sadlier 1979.-Florist\u00e1n, C, El catecumenado, PPC. Madrid 1972.-Gonz\u00e1lez Ruiz, J. M,El evangelio de Pablo, Marova, Madrid 1977.-Jungmann, J. A, Catequ\u00e9tica, Herder. Barcelona 1957.-L\u00f3pez J, El problema de la reiniciaci\u00f3n en Espa\u00f1a y L\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas del catecumenado, en Iniciaci\u00f3n al catecumenado de adultos, Secretariado Nacional de Catequesis, Madrid 1979.-Movilla, S, Del catecumenado a la comunidad, Paulinas, Madrid 1982.-Paulhus, E.-Mesny, J, La catequizaci\u00f3n de los inadaptados, Marova, Madrid 1971.-Placer ligarte, F, Desacralizaci\u00f3n y catequesis, PPC, Madrid 1973.-Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, Madrid 1976.-Ruiz Diaz, J, Catequesis de adultos, 1-II, Marova, Madrid 1972.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Origen y evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del catecumenado: 1. Antecedentes b\u00ed\u00adblicos; 2. Nacimiento y configuraci\u00f3n primera: ss. II-III; 3. Evoluci\u00f3n y cambios posteriores: ss. IV-VI; 4. Mantenimiento formal y decadencia pr\u00e1ctica: s. VII ss.; 5. Intentos de recuperaci\u00f3n en la evangelizaci\u00f3n del nuevo mundo: ss. xvi-xvii; 6. Renovaci\u00f3n catecumenal en la \u00e9poca moderna: finales del xIx-xx; 7. El catecumenado en el Vat. II y el Ritual de la Iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (= RICA) &#8211; II. Sentido y realizaciones del catecumenado en la iglesia actual: 1. Una iglesia con talante catecumenal; 2. Objetivos del catecumenado: a) Maduraci\u00f3n de la conversi\u00f3n y de la fe, b) Experiencia del Esp\u00ed\u00adritu e inmersi\u00f3n en el misterio, e) Vinculaci\u00f3n m\u00e1s estrecha a la iglesia y experiencia de comunidad, d) Aceptaci\u00f3n responsable de la misi\u00f3n; 3. Identidad del catecumenado: a) Es un proceso din\u00e1mico se\u00f1alado por etapas, b) Es un proceso marcado o significado por ritos, e) Es un proceso comunitario y en comunidad, d) Es un proceso educativo y doctrinal, e) Es un proceso vivencial, j) Es un proceso comprometente; 4. Catecumenado e iniciaci\u00f3n cristiana; 5. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se entiende por catecumenado (de katejein = instruir de palabra), en sentido m\u00e1s cl\u00e1sico, la instituci\u00f3n inici\u00e1tica de car\u00e1cter catequ\u00e9tico-lit\u00fargico-moral, creada por la iglesia de los primeros siglos con el fin de preparar y conducir a los convertidos adultos, a trav\u00e9s de un proceso espaciado y dividido por etapas, al encuentro pleno con el misterio de Cristo y con la vida de la comunidad eclesial, expresado en su momento culminante por los ritos bautismales de iniciaci\u00f3n: bautismo, ritos posbautismales, eucarist\u00ed\u00ada, que, normalmente presididos por el obispo, se celebran el s\u00e1bado santo durante la vigilia pascual.<\/p>\n<p>El catecumenado es, pues, una pieza fundamental del conjunto de elementos que componen el proceso de la iniciaci\u00f3n cristiana. Hasta el punto de que sin \u00e9l no puede considerarse que tal iniciaci\u00f3n ha llegado a su plenitud. Por eso a lolargo de la historia, de una u otra forma, se le dio gran importancia te\u00f3rica, aunque no siempre se le diera el mismo valor pr\u00e1ctico. Hoy se ha venido a revalorizar tanto la importancia te\u00f3rica cuanto la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica del catecumenado a diversos niveles&#8217;. Pero su puesto en la estructura inici\u00e1tica ha variado con frecuencia en relaci\u00f3n con el que tuvo en la iglesia primitiva. Mientras que en los primeros tiempos de la iglesia preced\u00ed\u00ada al bautismo, normalmente celebrado con adultos, en nuestros d\u00ed\u00adas suele realizarse con frecuencia despu\u00e9s del bautismo, generalmente celebrado con ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Nuestro objetivo es ofrecer las l\u00ed\u00adneas maestras de evoluci\u00f3n y sentido del catecumenado, teniendo especialmente en cuenta la aportaci\u00f3n de los autores y de la iglesia hisp\u00e1nica, sobre todo en los ss. vil y xvl, y tratando de mostrar las formas posibles de recuperaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n del catecumenado, desde la situaci\u00f3n actual de la iglesia, principalmente en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>I. Origen y evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del catecumenado<br \/>\nPara comprender la verdad de la instituci\u00f3n catecumenal es preciso que primero recordemos la evoluci\u00f3n del catecumenado en la historia, de modo que podamos decantar lo permanente y lo variable del mismo.<\/p>\n<p>1. ANTECEDENTES B\u00ed\u008dBLICOS. Cristo no cre\u00f3 la instituci\u00f3n del catecumenado. Pero la comunidad cristiana se encontr\u00f3 ya con un germen de instituci\u00f3n catecumenal procedente de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, y con un contenido catecumenal basado en el mensaje de Cristo y enlas mismas exigencias de conversi\u00f3n y de fe para el seguimiento de Cristo. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada impon\u00ed\u00ada unas condiciones y medios para entrar a formar parte de la comunidad, como se manifiesta en estos dos ejemplos m\u00e1s t\u00ed\u00adpicos:<br \/>\na) El de la admisi\u00f3n en las sectas jud\u00ed\u00adas (sobre todo en la comunidad de los esenios del Qumr\u00e1n), que implicaba una iniciaci\u00f3n progresiva a modo de etapas, un tiempo de formaci\u00f3n y purificaci\u00f3n, unas pruebas y un discernimiento por parte de la comunidad para ser aceptados.<\/p>\n<p>b) Y el de la admisi\u00f3n de los pros\u00e9litos (seg\u00fan aparece en la literatura rab\u00ed\u00adnica de finales del s. 1), que inclu\u00ed\u00ada la predicaci\u00f3n misionera para la conversi\u00f3n, la purificaci\u00f3n de los motivos de esta conversi\u00f3n, el examen de admisi\u00f3n realizado por tres rabinos, la instrucci\u00f3n sobre los mandamientos y la ley de Dios, y, finalmente, la circuncisi\u00f3n y el bautismo.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento no nos ofrece una ordenaci\u00f3n tan clara de los elementos de preparaci\u00f3n al bautismo, pero ciertamente alude a esta exigencia de preparaci\u00f3n. Aunque algunos textos pudieran hacer pensar en un bautismo repentino (Heb 2:37-38; Heb 2:41), sin embargo son frecuentes los textos que se refieren a una preparaci\u00f3n y discernimiento anteriores a su celebraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se manifiesta en la sucesi\u00f3n de secuencias: predicaci\u00f3n, acogida, petici\u00f3n y bautismo (Heb 2:37-39; Heb 8:27-28); en la conversi\u00f3n y decisi\u00f3n irreversible que implica el bautismo ( ,3); en la exigencia de una fe verdadera, que conlleve la renuncia a los \u00ed\u00addolos y el conocimiento y servicio del Dios vivo y verdadero (1Ts 1:9-10); en la distinci\u00f3n que de alg\u00fan modo se hace entre la primera evangelizaci\u00f3n, la catequesis y la petici\u00f3n del bautismo, tal como aparece en el caso de Cornelio (Heb 10:1-11, 18)&#8230; En una palabra, parece claro que, aunque no aparezca en el NT un catecumenado estructurado, s\u00ed\u00ad aparece un contenido y unas secuencias catecumenales exigidas por el mismo sentido que se le da al bautismo. No se bautiza sin m\u00e1s a los que quieren ser cristianos. Se les exige el conocimiento, la conversi\u00f3n y la fe, que suponen un cambio total de vida y requieren un espacio y un tiempo determinados (He 2; Heb 5:9; Heb 8:20-21). En el s. 1 no existe el catecumenado como instituci\u00f3n codificada, pero existe ciertamente el proceso catecumenal como verdad vivida.<\/p>\n<p>2. NACIMIENTO Y CONFIGURACI\u00ed\u201cN PRIMERA: SS. II-III. Durante el s. II resulta patente la necesidad del catecumenado, dada la situaci\u00f3n en que vive la Iglesia (reducida, perseguida, en ambiente pagano y hostil&#8230;), la dificultad de mantenerse en la fe, la urgencia de profundizar en la conversi\u00f3n, la exigencia de conservar la unidad eclesial. Conscientes de que todo esto exige una preparaci\u00f3n y un discernimiento serios, se ordena un proceso catecumenal por etapas en orden a la conversi\u00f3n sincera y a la transformaci\u00f3n total de vida&#8217;, y para hacer posible el \u00abacceso a la fe, la entrada en la fe y el sello de la fe\u00bb (accedere, ingresi, obsignare), como condici\u00f3n de autenticidad de los ritos bautismales y como garant\u00ed\u00ada de fidelidad en la vida cristiana.<\/p>\n<p>Los testimonios que hablan del catecumenado ya en esta \u00e9poca son muy importantes, y entre ellos cabe destacar Justino (hacia 150) y la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito (hacia 215), en Roma Tertuliano ( hacia 220) y Cipriano\u00c2\u00b4(+ 258), en Cartago; Clemente (+ antes del 215) y Or\u00ed\u00adgenes (+ 253\/254), en Alejandr\u00ed\u00ada; los Hechos Ap\u00f3crifos de los Ap\u00f3stoles, las Pseudo-clementinas (principios del III) y la Didascal\u00ed\u00ada de los Ap\u00f3stoles (primera mitad del s. III), para las iglesias siropalestinas. De entre todos estos testimonios, nos parece que los m\u00e1s representativos, ricos e importantes son la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica y Or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica (nn. 15-22) la que por primera vez y de un modo m\u00e1s completo nos proponga la estructura del catecumenado, que supone tres tiempos o momentos:<br \/>\na) Entrada en el catecumenado (nn. 15-16), que supone la evangelizaci\u00f3n y conversi\u00f3n primera, la presentaci\u00f3n realizada por los padrinos y el examen de admisi\u00f3n, con lo que, verificada la sinceridad de actitudes, motivos y actividades del candidato, \u00e9ste viene a ser incluido en el grupo de los catec\u00famenos.<\/p>\n<p>b) Tiempo de catecumenado o catequesis (nn. 17-19), que en Roma dura tres a\u00f1os; desarrolla la dimensi\u00f3n doctrinal (formaci\u00f3n-ilustraci\u00f3n), la moral (cambio de costumbres-conversi\u00f3n) y la ritual (introducci\u00f3n a la oraci\u00f3n y los s\u00ed\u00admbolos), y viene a ser como el largo camino por el desierto hasta llegar a la tierra prometida por el bautismo cristiano.<\/p>\n<p>c) Elecci\u00f3n para el bautismo (n. 20), que tiene lugar despu\u00e9s de haber pasado por un segundo examen, donde padrinos y comunidad testifican de su conducta y preparaci\u00f3n, y los candidatos son considerados como aptos o elegidos, en orden a una preparaci\u00f3n m\u00e1s intensa y definitiva al bautismo (con la oraci\u00f3n, la imposici\u00f3n de manos yexorcismo, el ayuno y el rito del effet\u00e1), que tendr\u00e1 lugar el s\u00e1bado santo en la vigilia pascual.<\/p>\n<p>Se trata, pues, de un proceso con diversos grados, como indica la misma nomenclatura que se utiliza: simpatizantes (accedentes), catec\u00famenos oyentes (auditores, catechumeni) y elegidos o iluminados (electi, illuminati) (nn. 17-20). De forma semejante se expresan Tertuliano\u00c2\u00b0 y Or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>Sobre los contenidos del catecumenado, aun existiendo variaciones, parece claro que se destacan dos vertientes principales: una m\u00e1s moral sobre las dos v\u00ed\u00adas (bien-mal, vida-muerte), destinada a madurar la conversi\u00f3n y la opci\u00f3n cristiana, abandonando los cultos y costumbres paganos; y otra m\u00e1s dogm\u00e1tica o doctrinal que o bien comenta la Escritura en clave hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica o bien explica la fe del credo o s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles en un sentido trinitario y salv\u00ed\u00adfico. En cuanto al aspecto m\u00e1s ritual, si bien no se habla con tanta explicitud, no cabe duda que se iniciaba a la oraci\u00f3n y a los s\u00ed\u00admbolos tambi\u00e9n durante este tiempo, corno lo indica la misma Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica (= TA) 18 al hablar \u00abDe oratione eorum qui audiunt verbum\u00bb<br \/>\nPara que todo esto pudiera cumplirse se requer\u00ed\u00ada la direcci\u00f3n de unos \u00abresponsables\u00bb o \u00abministros\u00bb. Adem\u00e1s del obispo y los presb\u00ed\u00adteros (TA 20), nuestros testimonios hablan de los padrinos (que ejercieron una funci\u00f3n muy importante, comunicando espont\u00e1neamente la fe y suscitando el inter\u00e9s y la primera conversi\u00f3n); y sobre todo de los catequistas o doctores audientium, que pod\u00ed\u00adan ser cl\u00e9rigos o laicos (\u00absive clericus est qui dat doctrinas, sive laicus\u00bb: TA 19), hab\u00ed\u00adan recibido una encomienda o misi\u00f3n por parte de la comunidad u obispo y ten\u00ed\u00adan por funci\u00f3n preparar e instruir a los catec\u00famenos, adaptando el mensaje a su capacidad, dando testimonio de vida, inici\u00e1ndolos a la oraci\u00f3n e imponi\u00e9ndoles las manos y testificando ante el obispo de su conducta moral y su dignidad.<\/p>\n<p>Los ss. III-IV constituyen ya el pleno desarrollo de la instituci\u00f3n catecumenal y el momento \u00e1lgido de su autenticidad. Las evoluciones posteriores habr\u00e1 que juzgarlas a la luz del modelo ya entonces conconfigurado.<\/p>\n<p>3. EVOLUCI\u00ed\u201cN Y CAMBIOS POSTERIORES: SS. IV-VI. A partir de la paz constantiniana (313) se producen cambios eclesiales de gran importancia: conversi\u00f3n masiva, reconocimiento oficial de la religi\u00f3n cristiana, favor de los emperadores, aumento del bautismo de ni\u00f1os y disminuci\u00f3n del de adultos&#8230; Esto llevar\u00e1, sobre todo a partir del 430-450, a cambios sucesivos en el catecumenado, que conducir\u00e1n a una progresiva desaparici\u00f3n. Podemos concretar en tres los cambios m\u00e1s significativos: a) Ambig\u00fcedad de motivos por los que se pide el catecumenado: a veces de inter\u00e9s pol\u00ed\u00adtico o social m\u00e1s que cristiano\u00bb. b) Costumbre y tendencia a extender el tiempo de permanencia en el catecumenado con el fin de gozar de sus ventajas y librarse de las exigencias del bautismo2\u00c2\u00b0. c) Retraso del bautismo pr\u00e1cticamente hasta el final de la vida, creando una situaci\u00f3n anormal y suscitando la extensi\u00f3n del bautismo de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Consecuencia de todo ello fue una progresiva devaluaci\u00f3n de la instituci\u00f3n catecumenal, a pesar de las protestas de los responsables y la introducci\u00f3n de algunas modificaciones significativas para adaptarse a la nueva situaci\u00f3n de los candidatos. Entre estas modificaciones cabe se\u00f1alar: el acento que ahora se pone en la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima; la vaciedad del t\u00e9rmino catechumeni en pro de la importancia dada a los competentes; la reducci\u00f3n pr\u00e1ctica del proceso catecumenal de tres a\u00f1os al tiempo intensivo de la cuaresma; la concentraci\u00f3n de contenidos y ritos en un tiempo relativamente insuficiente y corto (dar el nombre, escrutinios, exorcismos, elecci\u00f3n, entregas&#8230;); en fin, la insuficiencia de la preparaci\u00f3n real y la conversi\u00f3n con que muchos vienen a ser competentes.<\/p>\n<p>Debido a este proceso, se entiende que la estructura del catecumenado tuvo que ser de hecho recompuesta. As\u00ed\u00ad, el ingreso, que en principio deb\u00ed\u00ada ser con un largo tiempo de antelaci\u00f3n, ya que s\u00f3lo se le daba seriedad al catecumenado al final, vino a situarse al principio de la cuaresma. Los ritos que lo significaban var\u00ed\u00adan de un lugar a otro: la inscripci\u00f3n solemne del nombre en Jerusal\u00e9n (Egeria, Itinerario 45); el testimonio del padrino y el examen en Antioqu\u00ed\u00ada (Teodoro de Mopsuestia, Hom. XII 14); la signaci\u00f3n y la sal en Africa (Agust\u00ed\u00adn, Sermo 107); la imposici\u00f3n de manos en la Galia (Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s, can. 6: Mansi II, 471).<\/p>\n<p>En cuanto al tiempo propio del catecumenado o catecumenado cuaresmal, se daba una preparaci\u00f3n moral, que pon\u00ed\u00ada el acento en el ayuno, la oraci\u00f3n, la penitencia y los exorcismos como expresi\u00f3n de conversi\u00f3n verdadera; una preparaci\u00f3n doctrinal, que se centra en la explicaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo de la fe, de la historia salutis y a veces del padrenuestro, expresando su asimilaci\u00f3n por la traditio y redditio symboli sobre todo; y una preparaci\u00f3n lit\u00fargica o ritual, que inicia a la oraci\u00f3n, se expresa en bendiciones, exorcismos, escrutinios e imposiciones de manos, y viene a indicar la renuncia progresiva al mal y la creciente posesi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El catecumenado en su etapa pr\u00f3xima e inmediata al bautismo inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n algunos elementos, tales como la redditio symboli el domingo de Ramos, como gesto de haber recibido y cre\u00ed\u00addo su fe; la misma \u00abrenuncia a Satan\u00e1s y la adhesi\u00f3n a Cristo\u00bb, acompa\u00f1ada de un doble gesto: vueltos hacia occidente, lugar de las tinieblas, para la renuncia, y mirando hacia oriente, lugar de donde viene la luz, para la adhesi\u00f3n de fe\u00bb. A continuaci\u00f3n, en la vigilia pascual, ten\u00ed\u00ada lugar el bautismo de agua, acompa\u00f1ado de los ritos posbautismales, que variaban seg\u00fan las diversas tradiciones (oriental, africana, romana, ambrosiana, galicana, hisp\u00e1nica&#8230;): unci\u00f3n, signaci\u00f3n en la frente, imposici\u00f3n de manos, lavatorio de los pies, eucarist\u00ed\u00ada. Con ellos se quer\u00ed\u00ada indicar especialmente el don del Esp\u00ed\u00adritu y la compleci\u00f3n o perfeccionamiento del bautismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el proceso no terminaba con el bautismo. Continuaba con las catequesis mistag\u00f3gicas a los ne\u00f3fitos durante la semana(s) de pascua, destinadas a la explicaci\u00f3n y comentario de los ritos celebrados, a la apertura de los ojos al misterio (= arcano), a la experiencia de la fe y del gozoso encuentro con la comunidad creyente y resucitada\u00bb. Los testimonios m\u00e1s importantes (Cirilo de Jerusal\u00e9n, Teodoro de Mopsuestia, Ambrosio) dan fe de la importancia de este momento, quiz\u00e1 como recuperaci\u00f3n a posteriori de una autenticidad que no se logr\u00f3 anteriormente.<\/p>\n<p>Naturalmente, debido a estos cambios y estructura, vinieron a tener cada vez menos importancia los ministerios laicales durante el catecumenado y, en cambio, cobraron cada vez m\u00e1s importanciael ministerio de los presb\u00ed\u00adteros y obispos, quienes, al reducirse el catecumenado al tiempo de cuaresma, asumieron la responsabilidad de catequizar intensivamente a los competentes, e incluso a los neophiti. El hecho de que a partir del s. IV apenas se nombre a los doctores audientium; el que se hable de grandes catequetas obispos (Cirilo de Jerusal\u00e9n, Agust\u00ed\u00adn: De catechizandis rudibus&#8230;); el que sean \u00e9stos quienes tienen sobre todo las catequesis y homil\u00ed\u00adas catequ\u00e9ticas (catequesis mistag\u00f3gicas); el que se nombre m\u00e1s a los di\u00e1conos y presb\u00ed\u00adteros en sus funciones de cara a los catec\u00famenos&#8230;, da a entender que realmente se produjo una clericalizaci\u00f3n de los ministerios catecumenales como evoluci\u00f3n tambi\u00e9n significativa.<\/p>\n<p>Estos cambios, unidos a la extensi\u00f3n cada vez mayor del bautismo de ni\u00f1os y a una disminuci\u00f3n de las exigencias catecumenales, as\u00ed\u00ad como a un asentamiento creciente de la iglesia de cristiandad, conducir\u00e1n a una situaci\u00f3n de mantenimiento formal del catecumenado, pero en correspondencia con una realidad diversificada: la de la generalizaci\u00f3n pr\u00e1ctica del bautismo de ni\u00f1os, y la de la realizaci\u00f3n real m\u00e1s excepcional del bautismo de adultos. Esta es la situaci\u00f3n que reflejan perfectamente los testimonios m\u00e1s significativos de la iglesia hisp\u00e1nica del s. VII.<\/p>\n<p>4. MANTENIMIENTO FORMAL Y DECADENCIA PR\u00ed\u0081CTICA: S. VII Y SS. Los testimonios hisp\u00e1nicos sobre el catecumenado aparecen ya desde comienzos del s. Iv: concilio de Elvira, Paciano de Barcelona, Gregorio de Elvira, Baquiario, Mart\u00ed\u00adn de Braga, Justo de Urgel, diversos concilios provinciales y toledanos, Liber Ordinum &#8230; En todos ellos se manifiesta una fundamental coincidencia con los testimonios de la iglesia occidental. Pero hay dos autores del s. vil, Isidoro de Sevilla e Ildefonso de Toledo, que, a nuestro entender, reflejan como ning\u00fan otro en la iglesia occidental la situaci\u00f3n creada en el entre la pervivencia y la desaparici\u00f3n pr\u00e1ctica del catecumenado. En ellos nos fijamos especialmente.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca se practican los dos bautismos: m\u00e1s excepcionalmente el de adultos, sobre todo jud\u00ed\u00ados y paganos o arrianos, y m\u00e1s generalmente el de ni\u00f1os, bien sea que se valgan ya por s\u00ed\u00ad mismos o sean reci\u00e9n nacidos. Ildefonso de Toledo, al hablar de un acto penitencial por el que pasan tanto adultos como ni\u00f1os, y al pedir a algunos ni\u00f1os que reciten el s\u00ed\u00admbolo por s\u00ed\u00ad mismos, est\u00e1 dando a entender que hay ni\u00f1os ya mayores y m\u00e1s peque\u00f1os que son bautizados: \u00abMajuscula aetate venientes&#8230; vel sive recens nati, sive parvuli sint&#8230;\u00bb. Puede concluirse, por tanto, con J. M. Hormaeche, que hay \u00abcandidatos al bautismo que son adultos, candidatos ni\u00f1os con edad para poder adquirir una digna preparaci\u00f3n y, finalmente, los p\u00e1rvulos\u00bb\u00bb. Por tanto, al menos en principio, la catequesis o catecumenado est\u00e1 dirigido a los dos grupos de personas.<\/p>\n<p>En el catecumenado o proceso hacia el bautismo los dos autores distinguen, siguiendo la tradici\u00f3n, tres grados: el de los catec\u00famenos o audientes, el de los elegidos o competentes y el de los bautizados o neophiti: \u00abCatec\u00fameno se llama al que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 aprendiendo la doctrina de la fe y no ha recibido el bautismo. Competentes o pretendientes se llama a los que, despu\u00e9s de recibir la instrucci\u00f3n de la fe, piden la gracia de Cristo\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto al primer grado o catec\u00famenos-audientes son aquellos que, proviniendo del paganismo, desean creer en Cristo. Ildefonso dice al respecto: \u00abTodos los que en edad adulta, procedentes de la vida y superstici\u00f3n gentil&#8230;, creen de buena intenci\u00f3n en Dios, bien sean reci\u00e9n nacidos, bien p\u00e1rvulos, son llamados catec\u00famenos, es decir, oyentes, porque escuchan el primer mandamiento de la ley, que conmina con estas palabras: Escucha, Israel (Deu 6:4). Y estos catec\u00famenos, por el conocimiento de Dios que \u00e9ste les comunica por el sacerdote&#8230;, se denominan oyentes\u00bb\u00bb. Este primer grado consiste, por tanto, sobre todo en escuchar la palabra, que ahora ya no ense\u00f1a el doctor audientium laico, sino el sacerdote, y que en principio est\u00e1 destinada tambi\u00e9n a sujetos de corta edad, incapaces de comprenderla y aceptarla por s\u00ed\u00ad mismos. Adem\u00e1s, el catecumenado inclu\u00ed\u00ada toda una serie de actos y ritos, como eran la oraci\u00f3n y la penitencia, los escrutinios, los exorcismos, la degustaci\u00f3n de la sal y la unci\u00f3n'\u00bb. No nos detendremos a explicar ahora todos estos ritos\u00bb. Cabe advertir, sin embargo, que el uso de la sal es propio s\u00f3lo de la iglesia hispalense, que el Liber Ordinum se refiere adem\u00e1s a una imposici\u00f3n de manos separada del exorcismo, que se le daba gran importancia al exorcismo y a \u00ed\u00ados ritos que le acompa\u00f1aban, y que al comienzo de los escrutinios y antes de pasar al grado de competentes ten\u00ed\u00ada lugar la inscripci\u00f3n de los nombres de los bautizados.<\/p>\n<p>Se pasaba al grado de \u00abcompetentes&#8217; despu\u00e9s de haber recibido la unci\u00f3n el domingo de Ramos por la ma\u00f1ana, y con el rito de la entrega del s\u00ed\u00admbolo de la fe o credo. Ildefonso dice al respecto: \u00abEn efecto, as\u00ed\u00ad como se llama oyente por el hecho de o\u00ed\u00adr la doctrina de Dios, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n porque, recibido el s\u00ed\u00admbolo pide la gracia de Dios, se llama competente\u00bb. E Isidoro afirma: \u00abEn este d\u00ed\u00ada [domingo de Ramos] se les entrega el s\u00ed\u00admbolo de la fe por su proximidad al d\u00ed\u00ada solemne de la pascua\u00bb\u00bb. Los competentes son aquellos catec\u00famenos que est\u00e1n decididos y dispuestos a recibir la gracia de Dios, y por eso piden ya expresamente el bautismo. A diferencia de los catec\u00famenos, a ellos se les da una catequesis particular sobre los sacramentos, y se les ense\u00f1a la doctrina del s\u00ed\u00admbolo de la fe. S\u00ed\u00admbolo \u00e9ste que se les entrega para que lo aprendan de memoria, quede grabado en sus corazones y lo devuelvan como signo de su aceptaci\u00f3n\u00bb. Isidoro expresa este sentido con palabras bell\u00ed\u00adsimas: \u00abPost catechumenos secundus competentium gradus est. Competentes autem sunt, qui iam post doctrinam fidei, post continentiam vitae ad gratiam Christi percipiendam festinant. Ideoque appellantur competentes, id est, gratiam Christi petentes; nam catechumeni tantum audiunt, necdum petunt. Sunt enim quasi hospites, et vicini fidelium, deforis audiunt mysteria, et gratiam, sed adhuc non appellantur fideles\u00bb\u00bb. En cuanto al contenido del s\u00ed\u00admbolo, seg\u00fan Sejourn\u00e9, al menos en Sevilla, parece que no era ni el de los ap\u00f3stoles, ni el niceno-constantinopolitano, sino un resumen de la extensa profesi\u00f3n de fe elaborada por los concilios de Toledo. El hecho es que, despu\u00e9s de una explicaci\u00f3n doctrinal del mismo y de haberlo aprendido, ten\u00ed\u00ada lugar la ceremonia de la redditio symboli o recitaci\u00f3n de memoria por los candidatos el d\u00ed\u00ada de jueves santo, como dice Ildefonso: \u00abEste s\u00ed\u00admbolo que reciben los competentes el d\u00ed\u00ada de la unci\u00f3n, bien por s\u00ed\u00ad personalmente si son adultos, bien por boca de los que los llevan si son infantes, lo recitan y dan cuenta de \u00e9l al sacerdote el jueves de pascua, para que, aprobada su fe, se lleguen dignamente al pr\u00f3ximo misterio de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or por medio del bautismo del agua sagrada\u00bb<br \/>\nEn cuanto a la duraci\u00f3n del catecumenado o el momento preciso de cada una de las ceremonias, apenas se dan referencias. \u00abLos dos autores que describen con m\u00e1s detalle las ceremonias de la preparaci\u00f3n del bautismo -Isidoro e Ildefonso- nada dicen acerca del inicio de la misma ni determinan siempre el tiempo en que se administraba cada uno de los ritos. Esto se debe en parte a la situaci\u00f3n de un catecumenado m\u00e1s formal que real, al menos con muchos de los sujetos ni\u00f1os. Por ello abundan los lugares en los que se insiste en que la catequesis debe prolongarse m\u00e1s all\u00e1 del bautismo, a lo largo de toda la vida: \u00abHemos visto -dice Ildefonso- c\u00f3mo llega el hombre a la gracia de la regeneraci\u00f3n. Ahora es necesario detenerse a considerar los pasos que nos llevan a la meta final de la vida\u00bb. Esta catequesis debe realizarse en dos grupos de personas sobre todo: \u00abLos ni\u00f1os que han llegado al bautismo sin ninguna preparaci\u00f3n, o con muy poca, y los adultos, que debido al escaso tiempo de preparaci\u00f3n contin\u00faan ignorantes de muchos aspectos de la vida cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n podemos decir que, si bien este catecumenado no muestra rasgos originales en su estructura respecto al que se practicaba en la iglesia occidental, sin embargo, s\u00ed\u00ad es prueba de una pervivencia m\u00e1s formal que real, en una situaci\u00f3n nueva donde los sujetos ni\u00f1os son considerados como catec\u00famenos, aun sin ser capaces de hacer un verdadero catecumenado. Aunque ni Isidoro ni Ildefonso son precisos al respecto, es indudable que las dos etapas catecumenales debieron sufrir modificaciones importantes en la pr\u00e1ctica por fuerza de la nueva situaci\u00f3n, tanto en su realizaci\u00f3n estructural cuanto ritual. Como bien dice A. Carpin, \u00abno disponemos de elementos suficientes para poder decidir en qu\u00e9 casos se cumpl\u00ed\u00adan (los ritos descritos por Isidoro). Parece seguro que el rito del exorcismo se realizaba en el caso de los ni\u00f1os, junto con la degustaci\u00f3n de la sal y la unci\u00f3n. En cambio, no es f\u00e1cil pronunciarse sobre la presencia de la traditio symboli en este caso\u00bb. Se trata, pues, de un momento de tr\u00e1nsito y de adaptaci\u00f3n de la estructura catecumenal cl\u00e1sica a la situaci\u00f3n catecumenal nueva, del catecumenado m\u00e1s general y real de adultos al catecumenado m\u00e1s general y formal con ni\u00f1os.<\/p>\n<p>5. INTENTOS DE RECUPERACI\u00ed\u201cN EN LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN DEL NUEVO MUNDO: S. XVI-XVII. Durante largos siglos el catecumenado, as\u00ed\u00ad como el concepto general y la estructura m\u00e1s originaria de la iniciaci\u00f3n cristiana, fueron de hecho olvidados. Con el descubrimiento del nuevo mundo vino a plantearse la necesidad de una renovaci\u00f3n del catecumenado como medio de proponer una larga preparaci\u00f3n que, superando la primera evangelizaci\u00f3n, fugaz y a veces coactiva, condujera a una verdadera conversi\u00f3n de los paganos o indios. Queremos explicar y detenernos en el sentido en que tal catecumenado se quiso renovar.<\/p>\n<p>Si por catecumenado se entiende la instituci\u00f3n cl\u00e1sica de los ss. III-IV aplicada en rigor a la nueva situaci\u00f3n, es evidente que no lleg\u00f3 a darse. Pero si por catecumenado se entiende, de modo muy amplio, la evangelizaci\u00f3n e instrucci\u00f3n prebautismal institucionalizada, durante un per\u00ed\u00adodo relativamente largo, para los adultos paganos o indios que deseaban descubrir la fe y convertirse en orden a la celebraci\u00f3n del bautismo, entonces puede afirmarse que tal catecumenado s\u00ed\u00ad se dio en la \u00e9poca que examinamos. La mentalidad de los misioneros y de la iglesia, la situaci\u00f3n y las posibilidades del momento, hacen que de hecho el sistema de iniciaci\u00f3n m\u00e1s generalizado para los indios adultos sea: anuncio primero y fundamental para una conversi\u00f3n inicial, bautismo, catequesis y adoctrinamiento prolongado, consideraci\u00f3n de fideles en sentido pleno. Como afirma el P. Brou, \u00abla conversi\u00f3n se obraba en tres tiempos, por decirlo as\u00ed\u00ad: adhesi\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu a los dogmas fundamentales explicados sumariamente, bautismo y catecismo\u00bb. A pesar de este sistema, en el que parecer\u00ed\u00ada no hay lugar para el catecumenado, hay autores que hablan de catecumenado y de catec\u00famenos. Jos\u00e9 de Acosta dir\u00e1: \u00abVean los infieles, vean los catec\u00famenos, vean los ne\u00f3fitos en \u00e9l un padre y protector; interceda muchas veces por ellos ante el capit\u00e1n y la justicia, defi\u00e9ndalos de las injurias de los soldados, provea a su pobreza aun con la propia mendicidad\u00bb. Este hecho se debe a dos razones fundamentales: por una parte, la memoria del modelo del catecumenado antiguo; y, por otra, la convicci\u00f3n de una necesidad de cierta preparaci\u00f3n de estilo catecumenal para los indios adultos, a fin de evitar la ligereza de un acercamiento al bautismo sin preparaci\u00f3n. Testimonio de ello es el mismo J. de Acosta cuando afirma: \u00abEn otros tiempos, cuando estaba en su vigor la disciplina eclesi\u00e1stica, a hombres de excelente ingenio e ilustres letras los ten\u00ed\u00adan mucho tiempo en el orden de los catec\u00famenos, aprendiendo y estudiando el s\u00ed\u00admbolo y los misterios de la fe, y no eran admitidos al sacramento del bautismo sino despu\u00e9s de haber o\u00ed\u00addo muchos sermones del obispo sobre el s\u00ed\u00admbolo y de haber conferido muchas veces con el catequista&#8230; \u00bfY nosotros, tardos y so\u00f1olientos, reprendemos duramente a los indios y les acusamos de rudeza y estupidez porque no aprenden lo que no les hemos ense\u00f1ado ni han podido aprender de otros, siendo cosas sublimes y muy fuera de su alcance y condici\u00f3n?\u00bb<br \/>\nAcosta, como otros muchos misioneros y eclesi\u00e1sticos, era consciente de los abusos y la facilidad con que a veces se bautizaba a los indios, de la credulidad excesiva en acoger a los candidatos, de la impaciencia en educar y evangelizar a las personas rudas, de la rapidez en administrar el bautismo y hasta de los bautismos masificados\u00bb&#8230; Por eso se insist\u00ed\u00ada una y otra vez en la necesidad de instrucci\u00f3n, como hac\u00ed\u00ada el concilio Limense I: \u00abQue los infieles que se convierten a nuestra santa fe cat\u00f3lica y quieren entrar en el corral de la iglesia por la puerta del bautismo, primero que lo reciban entiendan lo que reciben y a lo que se obligan, as\u00ed\u00ad en lo que han de creer como en lo que han de obrar\u00bb. Pero mientras unos se contentaban con una instrucci\u00f3n sumaria y elemental, otros abogaban por un cierto proceso catecumenal: \u00abBien me parece que nada se hab\u00ed\u00ada de haber decretado en el concilio provincial m\u00e1s gravemente&#8230; ni se hab\u00ed\u00ada de castigar con m\u00e1s rigor, que si los indios adultos, no siendo en peligro de muerte, no fuesen detenidos antes del bautismo por un a\u00f1o o m\u00e1s aprendiendo los misterios de la fe y confirm\u00e1ndose en la buena voluntad&#8230;, pues no puede haber sacramento sin voluntad del que lo recibe, ni puede recibirlo el que no presta todo su consentimiento\u00bb. Acosta no s\u00f3lo busca una fe bautismal verdadera por el catecumenado, sino que quiere aplicar los mismos ritos catecumenales que manifiestan la conversi\u00f3n aut\u00e9ntica: \u00abMuy bien ser\u00ed\u00ada, a mi parecer, que, conforme a la antigua disciplina de la iglesia, los catec\u00famenos se ejercitasen por unos d\u00ed\u00adas, ya que no fuesen meses, en ayunos, oraciones y otras p\u00ed\u00adas obras, seg\u00fan puedan, antes del bautismo, y diesen testimonio de que se hab\u00ed\u00adan abstenido de contaminaciones perniciosas, de toda suerte de superstici\u00f3n gentilicia, y sobre todo de la borrachera, y frecuentasen tambi\u00e9n la iglesia, y de todas maneras mostrasen la enmienda de vida\u00bb\u00bb. Sin duda, Acosta va m\u00e1s lejos que lo que dec\u00ed\u00ada el primer concilio Limense al formular esta orden: \u00abS.S. ap. ordenamos y mandamos que ning\u00fan sacerdote de aqu\u00ed\u00ad en adelante baptice indio alguno, de ocho a\u00f1os y dende arriba, sin que primero, a lo menos por espacio de treinta d\u00ed\u00adas, sea industriado en nuestra fe cat\u00f3lica, d\u00e1ndole a entender dentro de dicho t\u00e9rmino el error y vanidad en que ha vivido, adorando el sol y las piedras&#8230;\u00bb<br \/>\nDe todo esto se deduce que no s\u00f3lo se desea, sino que tambi\u00e9n se ordena el que exista una preparaci\u00f3n de estilo catecumenal. En un caso (concilio Limense I) se manda que la duraci\u00f3n sea de treinta d\u00ed\u00adas. En el otro (J. de Acosta) se desea que dure un a\u00f1o. Si realmente se cumplieron o no estos deseos de Acosta, no est\u00e1 claro. S\u00f3lo indica en un momento que realmente hab\u00ed\u00ada catec\u00famenos o indios infieles que se preparaban al bautismo: A\u00f1\u00e1dase a esto que los indios infieles no rechazan el bautismo, antes lo desean y lo piden, y la mayor parte se cuentan en el n\u00famero de los catec\u00famenos, o por vicio de ellos o por negligencia de los nuestros\u00bb \u00bb<br \/>\nPor la misma \u00e9poca, en otra \u00e1rea misional jesu\u00ed\u00adtica como el Jap\u00f3n, se extender\u00e1 y defender\u00e1 tambi\u00e9n la necesidad del catecumenado. El primer concilio de Goa mandar\u00e1 en la \u00abConstitui\u00e7ao IV\u00bb, decretada en 1568, \u00abque ning\u00fan catec\u00fameno sea bautizado sin primero ser instruido en las cosas de nuestra santa fe, principalmente declar\u00e1ndole por su lengua lo que ha de creer&#8230; Sin la cual instrucci\u00f3n, ya gaste mucho, ya poco tiempo, no ser\u00e1 bautizado\u00bb\u00bb. Y el tercer concilio de Goa, de 1585, ordenar\u00e1 en concreto que \u00aba los gentiles y moros naturales no se d\u00e9 el bautismo antes de veinte d\u00ed\u00adas de catecismo\u00bb\u00bb. Si bien esta duraci\u00f3n de veinte d\u00ed\u00adas era frecuente, variaba el tiempo a tenor de la categor\u00ed\u00ada y capacidad de los catec\u00famenos, pues, como dice Valignano, \u00abcon los rudos y de poco ingenio se acomodar\u00e1 predic\u00e1ndoles solamente cosas f\u00e1ciles y necesarias brevemente\u00bb\u00bb. Brevedad \u00e9sta que en muchos casos se concretaba en diez d\u00ed\u00adas, a base de una preparaci\u00f3n intensiva\u00bb, que en ocasiones se hac\u00ed\u00ada por familias o en las casas, resultando as\u00ed\u00ad la familia entera catequizada y al mismo tiempo catequizadora.<\/p>\n<p>En cuanto al contenido de la instrucci\u00f3n catecumenal, del conjunto de los testimonios puede deducirse que sobre todo se trataba de la existencia de un Dios \u00fanico, creador y salvador; del pecado original y de la salvaci\u00f3n por Jesucristo; del para\u00ed\u00adso y del infierno; de la Virgen Sant\u00ed\u00adsima; de la iglesia y el romano pont\u00ed\u00adfice, ante el que deb\u00ed\u00adan reconocerse s\u00fabditos en lo espiritual. Adem\u00e1s, se les exig\u00ed\u00ada por regla general que supieran el padrenuestro, el credo y los mandamientos, as\u00ed\u00ad como otras oraciones. La celebraci\u00f3n del bautismo ten\u00ed\u00ada lugar, al menos en algunos casos, en las fechas de pascua o pentecost\u00e9s, dando gran solemnidad al acto.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, podemos decir que, si bien no puede hablarse de catecumenado en sentido estricto, s\u00ed\u00ad puede afirmarse la existencia de un proceso catecumenal para los adultos. El catecumenado antiguo era para no pocos misioneros modelo que imitar, pero tambi\u00e9n ejemplo que aplicar a las circunstancias y capacidad del indio. Esta aplicaci\u00f3n la realizaron de diversa manera: mientras los franciscanos no salvaban apenas ninguna caracter\u00ed\u00adstica del catecumenado, los agustinos, los dominicos y los jesuitas la realizaban aceptando elementos esenciales de dicho catecumenado (duraci\u00f3n, seriedad en la preparaci\u00f3n doctrinal, moral y ritual, celebraci\u00f3n solemne del bautismo). Teniendo en cuenta que despu\u00e9s del bautismo segu\u00ed\u00adan largos a\u00f1os de doctrina, a la que todos estaban obligados, cabe considerar como serio este intento de renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. RENOVACI\u00ed\u201cN CATECUMENAL EN LA EPOCA MODERNA: FINALES DEL XIX-XX. La instauraci\u00f3n del catecumenado en la \u00e9poca moderna va ligada al cardenal Lavigerie, fundador de los Padres Blancos. Buen conocedor del catecumenado de la iglesia primitiva e inspirado en esta praxis, propone un catecumenado que (a partir de 1879) durar\u00e1 cuatro a\u00f1os y tendr\u00e1 tres etapas o grados fundamentales: el de los postulantes, que reciben la instrucci\u00f3n fundamental (evangelizaci\u00f3n); el de los catec\u00famenos, que son instruidos con mayor amplitud y profundidad (catecumenado), y el de los candidatos al bautismo, que supone haber pasado un examen de admisi\u00f3n (preparaci\u00f3n pr\u00f3xima). La instituci\u00f3n catecumenal vino aimplantarse as\u00ed\u00ad poco a poco en Africa, con realizaciones m\u00e1s o menos limitadas o perfectas. Hoy puede afirmarse que el catecumenado africano es una realidad viva que, con variantes menores, tiene un puesto privilegiado en el proceso de iniciaci\u00f3n cristiana, no s\u00f3lo de adultos que se preparan al bautismo, sino tambi\u00e9n de j\u00f3venes o ni\u00f1os ya bautizados.<\/p>\n<p>Esta renovaci\u00f3n en la iglesia africana, acompa\u00f1ada de un inter\u00e9s creciente de la iglesia, de numerosos estudios y encuentros sobre el tema, de una situaci\u00f3n y una conciencia nueva en las comunidades cristianas&#8230;\u00bb, vino a hacer posible el que, sobre todo a partir de 1954, comenzaran a prodigarse, primero en Francia y luego en el resto de los pa\u00ed\u00adses europeos, las experiencias catecumenales y los bautismos de adultos. Se dan algunas variantes en la orientaci\u00f3n y realizaci\u00f3n: Francia y B\u00e9lgica plantean un catecumenado en sentido estricto como iniciaci\u00f3n de adultos no bautizados; Suiza, Alemania y Holanda le dan un marcado car\u00e1cter ecum\u00e9nico, al plantearse sobre todo con motivo de la conversi\u00f3n de cristianos de otras confesiones; Espa\u00f1a, Portugal e Italia hablan m\u00e1s bien de neocatecumenados o catecumenados de adultos, al tratarse de adultos ya bautizados que quieren autentificar su conversi\u00f3n y fe por una renovaci\u00f3n de su bautismo.<\/p>\n<p>Entre las causas de fondo que condujeron a esta renovaci\u00f3n cabe se\u00f1alar: el parang\u00f3n de la situaci\u00f3n eclesial actual con la de los primeros siglos; el aumento de convertidos no bautizados; la existencia de un n\u00famero muy amplio de bautizados no convertidos; el deseo de superar el bautismo de ni\u00f1os indiscriminado; la necesidad de verdaderas ofertas eclesiales para autentificar la conversi\u00f3n y la fe; la urgencia de renovar la comunidad cristiana a trav\u00e9s de las peque\u00f1as comunidades y de una verdadera experiencia de comunidad; la acentuaci\u00f3n del compromiso cristiano y de la dimensi\u00f3n \u00e9tica de la fe; la b\u00fasqueda de cristianos convertidos y formados, capaces de asumir tareas y responsabilidades en la iglesia&#8230; Es cierto que a lo largo de los a\u00f1os se han ido revisando y remodelando diversos aspectos discutibles; pero los motivos permanecen, y cada vez se habla m\u00e1s de catecumenado en referencia a cristianos ya bautizados, en orden a autentificar su iniciaci\u00f3n cristiana. M\u00e1s que una instituci\u00f3n para convertidos del ate\u00ed\u00adsmo o la increencia, el catecumenado se entiende hoy como ese espacio y medio para un proceso de evangelizaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la acogida y la b\u00fasqueda, que se realiza en comunidades de talla humana, donde es posible la experiencia de la fe, la escucha mutua, la revelaci\u00f3n progresiva de Jes\u00fas salvador y el aprendizaje de las costumbres evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>7. EL CATECUMENADO EN EL VAT. II Y EL RITUAL DE LA INICIACI\u00ed\u201cN CRISTIANA DE ADULTOS (= RICA). En 1962 la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos sacaba a la luz un decreto mediante el que se promulgaba ad experimentum el Nuevo Ritual del Bautismo de adultos, distinguiendo diversas etapas, a trav\u00e9s de las cuales los catec\u00famenos eran conducidos al bautismo\u00bb. El Vat. II no s\u00f3lo se propuso restaurar el catecumenado, sino que tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de los catec\u00famenos y su estatuto eclesial, de la importancia de la dedicaci\u00f3n y acci\u00f3n pastoral a los mismos y de su inserci\u00f3n en el conjunto del proceso de la iniciaci\u00f3n cristiana. El lugar m\u00e1s significativo es el n. 14del decreto sobre la actividad misionera de la iglesia, donde se habla del catecumenado y la iniciaci\u00f3n cristiana, describiendo los elementos integrantes de dicha iniciaci\u00f3n: anuncio del kerigma, conversi\u00f3n inicial, catecumenado, iluminaci\u00f3n cuaresmal, participaci\u00f3n ministerial de la comunidad entera, sacramentos de iniciaci\u00f3n, incorporaci\u00f3n plena al misterio de Cristo y a la vida de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n inici\u00e1tica ha encontrado una cierta expresi\u00f3n en la reforma de los Rituales del bautismo y la confirmaci\u00f3n, aun sin llegar a asumir todas las consecuencias, dado que piensan sobre todo en los ni\u00f1os. Ser\u00e1 el Ritual de la Iniciaci\u00f3n cristiana de adultos donde esta concepci\u00f3n encuentre su acogida y su expresi\u00f3n plena, en un equilibrio arm\u00f3nico y una correspondencia adecuada entre planteamiento teol\u00f3gico, exigencia pastoral, medio catequ\u00e9tico y expresi\u00f3n lit\u00fargica. Las notas m\u00e1s destacables de este Ritual, cuya promulgaci\u00f3n la consideramos como uno de los mayores aciertos de la reforma lit\u00fargica del Vat. II, son las siguientes: restablecimiento y adaptaci\u00f3n de una de las instituciones m\u00e1s cl\u00e1sicas y significativas de la iglesia (Praen. 2); recuperaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la unidad de la iniciaci\u00f3n, que incluye como elemento intengrante el catecumenado (Praen. 2.4-8); estructuraci\u00f3n u ordenaci\u00f3n coherente de los diversos elementos catecumenales: etapas, catequesis, ritos (Praen. 9ss); valoraci\u00f3n adecuada de la intervenci\u00f3n de Dios (iniciativa, gracia), del hombre (fe, conversi\u00f3n), de la iglesia (comunidad mediadora) en el proceso catecumenal (Praen. 5.15.20); adaptaci\u00f3n ritual a la edad .y condiciones de los bautizados adultos, que permite superar toda ficci\u00f3n lit\u00fargica (Ritual, 68ss); valoraci\u00f3n ministerial de la comunidad cristiana y sus ministerios (Praen. 16.19.23.41-48); integraci\u00f3n equilibrada de las diversas dimensiones de la iniciaci\u00f3n: doctrinal, moral y lit\u00fargica (Praen. 19).<\/p>\n<p>La estructura de iniciaci\u00f3n y catecumenal que nos propone distingue tres grados o etapas, que marcan los momentos culminantes de la iniciaci\u00f3n y significan ritualmente el paso de una a otra: el primero es el ingreso en el catecumenado, por el que los candidatos vienen a llamarse catec\u00famenos; el segundo es el examen o elecci\u00f3n, por el que se les denomina elegidos (competentes, iluminados); el tercero es el de los sacramentos de iniciaci\u00f3n, por el que son llamados ne\u00f3fitos (Praen. 6).<\/p>\n<p>Los grados vienen a culminar e introducir en los diversos tiempos: el primero es el del precatecumenado o evangelizaci\u00f3n primera (que culmina en el ingreso en el catecumenado); el segundo es el catecumenado o catequesis (que se concluye con la elecci\u00f3n); el tercero es la purificaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n (que tiene su punto terminal en el bautismo); el cuarto es la mystagogia o experiencia, por el que el ne\u00f3fito viene a ser plenamente integrado en el misterio de Cristo y de la iglesia. Esta estructura, que recoge los elementos cl\u00e1sicos m\u00e1s v\u00e1lidos, no es sino la ordenaci\u00f3n externa de los elementos de un proceso con vistas a apoyar y expresar el dinamismo interno de un encuentro del catec\u00fameno con Dios por la mediaci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>II. Sentido y realizaciones del catecumenado en la iglesia actual<br \/>\nLas etapas y la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del catecumenado que hemos estudiado nos ha hablado al mismo tiempo de la importancia y permanencia, de la necesidad y el sentido de la instituci\u00f3n catecumenal. Tratamos de ver ahora cu\u00e1l es la interpretaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica que se hace y puede hacerse de esta instituci\u00f3n, de manera que responda con mayor rigor a su verdad hist\u00f3rica y a las necesidades concretas. Para ello nos fijaremos en diversos puntos brevemente 90.<\/p>\n<p>1. UNA IGLESIA CON TALANTE CATECUMENAL. Desde los tiempos precedentes al Vat. II, la iglesia ha venido tomando conciencia cada vez m\u00e1s clara de una doble deficiencia y exigencia: ad extra, o en su relaci\u00f3n con el mundo, es consciente de un cierto extra\u00f1amiento respecto a algunas realidades que se le escapan de las manos, y por tanto de una necesidad de hacerse realmente presente en todas las \u00e1reas donde se juega el futuro de la humanidad, por medio del testimonio y ejemplo de sus miembros; y ad infra, o en relaci\u00f3n con su propia vida, es tambi\u00e9n consciente de la existencia de no pocos elementos de inautenticidad y disgregaci\u00f3n, de la lejan\u00ed\u00ada, indiferencia o escasa participaci\u00f3n de la gran mayor\u00ed\u00ada de sus miembros bautizados de hecho pero no plenamente convertidos, creyentes en teor\u00ed\u00ada, pero ignorantes de su fe en la pr\u00e1ctica&#8230;<\/p>\n<p>Es cierto que no existe una respuesta clara e inmediata a esta situaci\u00f3n. Pero si de algo ha hablado la iglesia en los \u00faltimos tiempos, es de evangelizaci\u00f3n. Y si alg\u00fan elemento aparece como central en esta evangelizaci\u00f3n, es la catequesis y el catecumenado, como medios m\u00e1s eficaces para renovarse hacia afuera y hacia adentro. Desde el Vat. II se est\u00e1 imponiendo en la iglesia una perspectiva evangelizadora y catecumenal, unida a una exigencia de autenticidad de vida, de participaci\u00f3n eclesial y de compromiso en el mundo y el servicio a los m\u00e1s pobres y necesitados. Por eso mismo, el catecumenado, como \u00e1mbito en el que se engendran todas estas actitudes y compromisos, ha venido a ser en muchas comunidades un momento y un medio pastoral prioritario. \u00abEl catecumenado se concibe hoy como una instituci\u00f3n apta para el proceso de reiniciaci\u00f3n cristiana de los bautizados no suficientemente evangelizados, y como medio de creaci\u00f3n de comunidad cristiana, que debe ser el modelo de referencia de toda catequesis\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta reivindicaci\u00f3n catecumenal y esta restauraci\u00f3n renovada. del catecumenado, \u00bfest\u00e1 interpret\u00e1ndose y realiz\u00e1ndose adecuadamente? \u00bfCu\u00e1l es el lugar que ocupa y debe ocupar el catecumenado en la comunidad cristiana? \u00bfExiste un iter o proyecto de iniciaci\u00f3n, donde el catecumenado y los otros elementos inici\u00e1ticos encuentren su lugar, su articulaci\u00f3n y su sentido pleno?<br \/>\n2. OBJETIVOS DEL CATECUMENADO. Con frecuencia el catecumenado sufre una degeneraci\u00f3n o deformaci\u00f3n pr\u00e1ctica, porque o no se han identificado sus objetivos o no se realizan de modo adecuado. Por eso deben tenerse siempre presentes.<\/p>\n<p>a) Maduraci\u00f3n de la conversi\u00f3n y de la fe. El catecumenado, bien se realice antes o despu\u00e9s del bautismo, tiende a profundizar y madurar la conversi\u00f3n y la fe a trav\u00e9s de un proceso hist\u00f3rico y prolongado, que propone una pedagog\u00ed\u00ada de crecimiento y aprendizaje, en la que entran como elementos fundamentales la ilustraci\u00f3n y profundizaci\u00f3n en la fe por la catequesis y el di\u00e1logo, la expresi\u00f3n y celebraci\u00f3n de esa fe por la oraci\u00f3n y los s\u00ed\u00admbolos, la experiencia de Dios y el compromiso cristiano por el amor y la justicia. La fe y la conversi\u00f3n, que ya existen primariamente antes del catecumenado, ahora arraigan en la vida, desarrollan todas sus dimensiones, y engendran toda su fuerza misionera de expansi\u00f3n por el compromiso cristiano. El objeto o contenido de esta fe y conversi\u00f3n no puede ser otro que Cristo mismo y su misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Experiencia del Esp\u00ed\u00adritu e inmersi\u00f3n en el misterio. El segundo objetivo del catecumenado es progresar en la participaci\u00f3n del misterio de Cristo, desde un descubrimiento de la propia identidad a partir de la experiencia, el don y la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. No basta que el misterio nos sea ofrecido por la palabra y los signos. Es preciso sumergirse, venir a la experiencia personal y vital por las que el mismo iniciado cree y acepta gozosamente este misterio, no como algo que se le ofrece desde fuera, sino como algo en lo que vive desde dentro y que transforma su propio ser, dando sentido a su existencia total. No se trata tanto de una introducci\u00f3n intelectual cuanto de una inmersi\u00f3n vivencial, por la que, m\u00e1s que pretender desentra\u00f1ar el misterio con las categor\u00ed\u00adas de la raz\u00f3n, se intenta vivirlo con la entrega del coraz\u00f3n, con la experiencia del gozo, con la admiraci\u00f3n y el entusiasmo, con la contemplaci\u00f3n, la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n. Y todo esto s\u00f3lo es posible desde la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, como el don pascual y gozoso, transformador y agraciante de una realidad insuperable e indecible.<br \/>\nc) Vinculaci\u00f3n m\u00e1s estrecha a la iglesia y experiencia de comunidad. Ni la iglesia se entiende sin catecumenado ni el catecumenado se entiende sin la iglesia. Hacer el catecumenado es ir al encuentro de la iglesia por la mediaci\u00f3n de la comunidad eclesial. Hayan sido o no bautizados todav\u00ed\u00ada los catec\u00famenos, siempre ser\u00e1 el catecumenado ese momento \u00e1lgido de los desposorios entre la iglesia y el catec\u00fameno. Un momento en el que uno no es s\u00f3lo introducido, sino que se introduce; no s\u00f3lo se le declara miembro, sino que lo acepta libre y gozosamente; no s\u00f3lo es vinculado a la iglesia, sino que se siente perteneciente a ella; no s\u00f3lo vive en la comunidad, sino que hace la vida de la comunidad&#8230; Por eso el catecumenado es vinculaci\u00f3n y experiencia de comunidad al mismo tiempo. Y \u00e9ste es el objetivo que debe perseguir con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p>d) Aceptaci\u00f3n responsable de la misi\u00f3n. Es decir, de las tareas eclesiales, con el compromiso de ser testigo de Cristo y de difundir y defender la fe con palabras y obras, para la edificaci\u00f3n de la iglesia en el mundo. El cambio moral, el compromiso eclesial y temporal que supone el catecumenado implica la capacitaci\u00f3n humana y cristiana para asumir aquellas tareas que, en correspondencia con el propio carisma, lleven al cumplimiento de la misi\u00f3n que Cristo ha encomendado a todos los miembros de la iglesia, aunque la participaci\u00f3n sea diferente. En el compromiso con la palabra (servicios y ministerios de la palabra), con el servicio cultual (servicios y ministerios lit\u00fargicos), con la caridad y la justicia (servicios y ministerios sociales), con la direcci\u00f3n para la comuni\u00f3n (servicios y ministerios para dirigir, animar o presidir la comunidad) se encuentran expresadas todas lasdimensiones de realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n 9J.<\/p>\n<p>3. IDENTIDAD DEL CATECUMENADO. Debido a las circunstancias en que suele realizarse el catecumenado en muchas iglesias (con j\u00f3venes, adultos bautizados&#8230;), se producen unas adaptaciones que a veces llevan a una p\u00e9rdida de la identidad catecumenal. Conviene, pues, tener en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas que pertenecen a la esencia del catecumenado y sin las cuales no podr\u00ed\u00ada ser ni calificarse como tal. Se deducen, en definitiva, de su comprensi\u00f3n y configuraci\u00f3n hist\u00f3rica, y de la actual renovaci\u00f3n propuesta por el Ritual de la Iniciaci\u00f3n cristiana de adultos.<\/p>\n<p>a) Es un proceso din\u00e1mico se\u00f1alado por etapas. Se ha definido el catecumenado como \u00abun tiempo de formaci\u00f3n y noviciado convenientemente prolongado en la vida cristiana\u00bb. Esto quiere decir que no se trata de una simple catequesis m\u00e1s o menos intensiva, sino de un proceso distendido y prolongado, de un proceso din\u00e1mico y vital, que indica el avance, la progresividad, el cambio, evitando la sensaci\u00f3n de monoton\u00ed\u00ada y estancamiento. Para lograr esto se establecen diversas etapas, marcadas debidamente, que ser\u00e1n como punto de llegada y de partida, como momento de referencia que jalona y marca el proceso, que expresa externamente el cambio interno que se produce. No s\u00f3lo responde a la historicidad del hombre, sino tambi\u00e9n a la necesidad de tiempo para la maduraci\u00f3n de la propia opci\u00f3n, al respeto que merece la libertad, a la imposibilidad de abarcar el misterio en un momento, a la misma pedagog\u00ed\u00ada de Dios.<br \/>\nb) Es un proceso marcado o significado por ritos. Las etapas se marcan y distinguen sobre todo por los ritos, y de ah\u00ed\u00ad que el catecumenado \u00absuponga unos ritos sagrados que han de celebrarse en tiempos sucesivos\u00bb (SC 64), y que la misma catequesis deba presentarse \u00abacomodada al a\u00f1o lit\u00fargico y basada en las celebraciones de la palabra\u00bb (RICA 19,1). Desde siempre la iglesia acompa\u00f1\u00f3 a los catec\u00famenos, expresando su proceso por multitud de ritos, como eran la imposici\u00f3n de manos, los exorcismos, los escrutinios, la signaci\u00f3n y la unci\u00f3n, la bendici\u00f3n y la sal, las entregas (credo y padrenuestro) y las acogidas&#8230; Y es que los signos, ritos y s\u00ed\u00admbolos son necesarios para el hombre. Son expresi\u00f3n de la vida, acercamiento visual al misterio, concreci\u00f3n de las aspiraciones m\u00e1s hondas, realizaci\u00f3n de la vida y de la persona, puntos de referencia necesarios y realidad constatable de una vida en busca del infinito. Habr\u00e1 que adaptar algunos de estos ritos, ser\u00e1 necesario evitar el ritualismo, pero no se pueden excluir del proceso catecumenal.<br \/>\nc) Es un proceso comunitario y en comunidad. No existe catecumenado en solitario ni al margen de la comunidad de referencia. Siempre es un proceso en comunidad y con la comunidad. Al ser en comunidad, quiere decir que debe hacerse en grupo, uni\u00e9ndose a quienes quieren seguir el mismo proceso, buscan la misma verdad, tienen id\u00e9ntico objetivo y est\u00e1n dispuestos a vivir la misma experiencia inici\u00e1ndose en el misterio de Cristo y de la iglesia. De este modo, los catec\u00famenos sienten el mutuo apoyo y ayuda, son entre s\u00ed\u00ad est\u00ed\u00admulo y testimonio&#8230; Y al ser proceso con la comunidad, quiere decir que no puede dejar de implicar a la comunidad entera; que \u00e9sta debe estar presente desde el primer momento, con su acogida y acompa\u00f1amiento con la instrucci\u00f3n, el ejemplo, la oraci\u00f3n y la participaci\u00f3n activa. Esto supone que la comunidad debe estar formada e informada, es decir, debe existir como comunidad de referencia y debe interesarse como comunidad que se juega su propio futuro. Una cosa es cierta, en todo caso: como el catecumenado debe estar presente en la comunidad, as\u00ed\u00ad la comunidad debe estar presente en el catecumenado (cf RICA 4.11.18&#8230;).<br \/>\nd) Es un proceso educativo y doctrinal. \u00abEl catecumenado es un tiempo prolongado en que los candidatos reciben la instrucci\u00f3n pastoral y se ejercitan en un modo de vida apropiado\u00bb (RICA 19). Tiende, pues, a suscitar, alimentar y madurar la fe a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de unos contenidos y la iluminaci\u00f3n de un misterio en el que se inicia. Para que este objetivo pueda lograrse adecuadamente, es preciso determinar con justeza los contenidos de la evangelizaci\u00f3n y catequesis catecumenal, de manera que se suscite una verdadera conversi\u00f3n y fe. Estos contenidos tendr\u00e1n que tener en cuenta el sentido del mismo catecumenado y del sacramento o sacramentos a los que conduce, el car\u00e1cter fundamental de dichos contenidos, la situaci\u00f3n propia de los sujetos y su capacidad, las dimensiones fundamentales de la fe cristiana: hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, cristol\u00f3gica, pneumatol\u00f3gica, eclesiol\u00f3gica, sacramental y vital. Debe valorarse el contenido sin absolutizarlo. Debe evitarse el racionalismo de la fe, el dogmatismo de contenidos, el subjetivismo doctrinal, el verbalismo absorbente. El catecumenado es tambi\u00e9n acci\u00f3n y testimonio, oraci\u00f3n y celebraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n y experiencia&#8230;<br \/>\ne) Es un proceso vivencial. El catecumenado es una pieza de la iniciaci\u00f3n total, por la que la comunidad \u00abinduce con su ejemplo a los catec\u00famenos a seguir al Esp\u00ed\u00adritu Santo con toda generosidad\u00bb (RICA 4). Uno de los objetivos fundamentales del catecumenado es suscitar en los catec\u00famenos la experiencia de Dios, la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, conscientes de que no hay adhesi\u00f3n m\u00e1s plena y radical, m\u00e1s totalizante y transformadora que aquella que procede de la vivencia inmediata y sensible de la misteriosa cercan\u00ed\u00ada y amor de Dios a los hombres. La experiencia de Dios es, en definitiva, la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, la experiencia del Amor que nos sobrecoge y fascina, m\u00e1s all\u00e1 de racionalismos e idolatr\u00ed\u00adas representativas. Para suscitar y ayudar esta experiencia es preciso crear espacios de oraci\u00f3n, dejar hablar al silencio, introducir al lenguaje de los s\u00ed\u00admbolos, acoger la alegr\u00ed\u00ada de la fe&#8230;<\/p>\n<p>f) Es un proceso comprometedor. El catecumenado ha exigido siempre un aut\u00e9ntico cambio de vida, una transformaci\u00f3n moral en correspondencia con el evangelio, una conversi\u00f3n radical. Se trata de un \u00abtr\u00e1nsito que lleva consigo un cambio progresivo de sentimientos y costumbres, que debe manifestarse con sus consecuencias sociales y desarrollarse paulatinamente durante el catecumenado\u00bb (RICA 19,2).<\/p>\n<p>No se trata ya tanto de abandonar los \u00ed\u00addolos de otros tiempos ni de insistir en normativas morales con acento negativo sobre lo que significa ser cristiano. Se trata m\u00e1s bien de una insistencia en el ideal evang\u00e9lico, sin olvidar sus exigencias en la vida personal, social, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica. Por otro lado, el catec\u00fameno debe estar dispuesto a aceptar las consecuencias y compromisos de su pertenencia a la Iglesia, de su participaci\u00f3n en la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>4. CATECUMENADO E INICIACI\u00ed\u201cN CRISTIANA. El catecumenado no debe considerarse como algo independiente de la iniciaci\u00f3n, sino como un elemento constitutivo e integrante de la misma, que en un momento u otro, de una u otra forma, deber\u00e1 darse. Por lo mismo, cuando se habla de catecumenado, se habla de iniciaci\u00f3n, y viceversa. El problema radical de la iglesia al respecto creemos que no es ni el catecumenado ni la catequesis de adultos como elementos aislados, ni la celebraci\u00f3n del bautismo, confirmaci\u00f3n y eucarist\u00ed\u00ada como ritos independientes, sino si existe un proyecto coherente de iniciaci\u00f3n, un entramado din\u00e1mico de desarrollo, un sistema organizativo o program\u00e1tico adecuado, en el que hacer catecumenado o dar catequesis, bautizar y confirmar tengan pleno sentido. Pensamos que para situar bien el catecumenado en la iglesia actual es preciso replantearse y reestructurar la misma iniciaci\u00f3n cristiana, en la que dicho catecumenado deber\u00e1 encontrar un puesto correspondiente.<\/p>\n<p>Desde el s. vi puede afirmarse que la iglesia ha carecido de un verdadero proyecto de iniciaci\u00f3n cristiana te\u00f3rico-pr\u00e1ctica que, teniendo en cuenta la generalizaci\u00f3n del bautismo de ni\u00f1os, ofreciera todos los dispositivos necesarios para realizar en plenitud la iniciaci\u00f3n, en correspondencia con lo sacramental y eclesialmente significado. La desaparici\u00f3n del catecumenado, la ruptura de la unidad de la iniciaci\u00f3n, la prevalencia de lo ritual sobre lo vital, la mayor atenci\u00f3n a lo cuantitativo que a lo cualitativo&#8230; hicieron que se creara una distancia entre lo que se entend\u00ed\u00ada por iniciaci\u00f3n y lo que se posibilitaba para la misma, sin que se alcanzara en muchos casos su verdadero objetivo. A pesar de los grandes avances realizados por el Vat. II, creemos que en el caso de los ni\u00f1os no llega a crear una adecuada estructura de iniciaci\u00f3n que tenga en cuenta la situaci\u00f3n peculiar, que posibilite la realizaci\u00f3n de todas sus dimensiones, que cuente con la instituci\u00f3n catecumenal en su interior, que cree un ritmo adecuado, que tenga en cuenta las diversas edades y \u00e1mbitos de procedencia de quienes hoy se inician, que reordene los mismos sacramentos de iniciaci\u00f3n&#8230; El RICA es y ofrece, ciertamente, la respuesta adecuada para el caso de adultos. Pero hoy, en nuestra iglesia, no son precisamente los adultos no bautizados los que m\u00e1s piden la iniciaci\u00f3n, sino los j\u00f3venes y adultos bautizados, porque son los que m\u00e1s lo necesitan. De ah\u00ed\u00ad que no se haya respondido a la situaci\u00f3n m\u00e1s generalizada.<\/p>\n<p>Nos parece que la renovaci\u00f3n del catecumenado est\u00e1 pidiendo, para ser verdadera, la renovaci\u00f3n y reestructuraci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana total, la recreaci\u00f3n del proyecto de iniciaci\u00f3n en correspondencia con la situaci\u00f3n real. Pensamos, por tanto, que el catecumenado tiene su puesto m\u00e1s propio no fuera, sino dentro de la estructura de iniciaci\u00f3n, que nos viene dada por el cuadro sacramental: bautismo, confirmaci\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada. Puesto que no es posible (por incapacidad subjetiva) situarlo antes del bautismo del ni\u00f1o o de la primera eucarist\u00ed\u00ada, encontramos que la verdadera y la mejor posibilidad, por razones teol\u00f3gicas, pastorales y psicol\u00f3gicas, es situarlo antes de la confirmaci\u00f3n, a una edad entre los diecis\u00e9is y los dieciocho a\u00f1os. En este caso, se tratar\u00ed\u00ada de un catecumenado que conservar\u00ed\u00ada toda lafuerza de su sentido inici\u00e1tico, por las siguientes razones: porque se trata de un catecumenado para la iniciaci\u00f3n y dentro de la estructura-proceso de iniciaci\u00f3n; porque culmina con un sacramento de iniciaci\u00f3n celebrado por primera vez (confirmaci\u00f3n) y se orienta a la eucarist\u00ed\u00ada de la comunidad adulta; porque cumple su objetivo central de llevar a plenitud el bautismo y la iniciaci\u00f3n, relacionando los diversos elementos-momentos integrantes.<\/p>\n<p>5. CONCLUSI\u00ed\u201cN. El catecumenado es una de las instituciones m\u00e1s cl\u00e1sicas e importantes de la iglesia. Realizado con verdad o adaptado por exigencia, exaltado en la memoria u olvidado en la pr\u00e1ctica, lo cierto es que siempre ha sido una instituci\u00f3n y realidad presente o latente en la vida de la iglesia. La importancia que hoy se le concede es s\u00ed\u00adntoma de unas deficiencias y carencias que se sienten. En \u00e9l se ve un signo de renovaci\u00f3n de la misma iglesia. Es cierto que las circunstancias y sensibilidad han cambiado, y que, por tanto, ser\u00e1 necesaria una adaptaci\u00f3n. Pero hay una identidad que salvar, si queremos que el catecumenado sea una realidad que vivir. No podemos hacer simples trasplantes arqueol\u00f3gicos (imitaci\u00f3n del pasado) ni ingenuos inventos de modernidad. El realismo y la sana renovaci\u00f3n nos llevan a recuperar el catecumenado desde las dos claves, pasado y presente, identidad hist\u00f3rica y actualizaci\u00f3n vital. Ser\u00e1 preciso, pues, redescubrir la verdad catecumenal sin absolutizarla, ya que el catecumenado no es fin, sino medio; no es el todo, sino la parte de la iniciaci\u00f3n. Y no menos necesario ser\u00e1 clarificarse sobre la terminolog\u00ed\u00ada que utilizamos. Como ya hemos mostrado en otros lugares, una cosa es el catecumenado, que mantiene su estructura y su lugar dentro de la iniciaci\u00f3n; otra cosa son los neocatecumenados, que aun manteniendo la estructura se realizan con cristianos adultos ya bautizados y fuera del marco inici\u00e1tico, y otra los procesos catecumenales, que adoptando algunos elementos del catecumenado, como duraci\u00f3n, intensidad de contenidos, celebraciones, proceso comunitario&#8230;, sin embargo, no conservan la estructura catecumenal, ni tienen como meta el bautismo. Una cosa debe alegrarnos en todo caso: la renovaci\u00f3n del catecumenado es la renovaci\u00f3n del talante catecumenal de la vida de la iglesia y la renovaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana total.<\/p>\n<p>D. Borobio<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En la revisi\u00f3n de la liturgia posterior al Vaticano II, el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos usa el t\u00e9rmino \u00abcatecumenado\u00bb s\u00f3lo para el per\u00ed\u00adodo que va desde la inscripci\u00f3n hasta la cuaresma anterior al bautismo, cuando el t\u00e9rmino \u00abelegidos\u00bb sustituye al de \u00abcatec\u00famenos\u00bb para designar a los que se someten a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATECUMENADO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-14726","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14726"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14726\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14726"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}