{"id":14759,"date":"2016-02-05T09:41:42","date_gmt":"2016-02-05T14:41:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credos-y-profesiones-de-fe\/"},"modified":"2016-02-05T09:41:42","modified_gmt":"2016-02-05T14:41:42","slug":"credos-y-profesiones-de-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/credos-y-profesiones-de-fe\/","title":{"rendered":"CREDOS Y PROFESIONES DE FE"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra griega symbalon  designaba una especie de se\u00f1al, a modo de una moneda partida, que serv\u00ed\u00ada como signo de reconocimiento. En el mundo cristiano se convirti\u00f3 en un signo de reconocimiento y comuni\u00f3n entre los creyentes, pasando luego a designar el resumen de las principales verdades de la fe. A veces aparece la palabra \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb como sin\u00f3nimo de profesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>La palabra credo procede directamente del lat\u00ed\u00adn credo,  \u00abcreo\u00bb. Los credos son f\u00f3rmulas breves que recogen los elementos esenciales de la fe. Se encuentran en el Antiguo Testamento (por ejemplo, Dt 6,4-7.21-23; 7,7-11) y en el Nuevo Testamento como recibido por tradici\u00f3n (1Cor 11,23-26; 15,3-7; lTim 3,16). Los primeros credos de la Iglesia eran una confesi\u00f3n de que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas (Mc 8,29; He 9,22; Jn 20,32) en los ambientes judeocristianos, y de que \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb, en los helen\u00ed\u00adsticos (ICor 12,3; Rom 10,9).<\/p>\n<p>Pronto se elaboraron credos en el contexto del bautismo. Estos credos locales eran afirmaciones breves, doxolog\u00ed\u00ada, al principio en forma de preguntas y respuestas (\u00ab\u00bfCrees&#8230;?\u00bb, \u00abCreo\u00bb), y de estructura trinitaria, como en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  (21\/21,12-18), que representa una forma anterior a la de los credos del siglo IV.<\/p>\n<p>Desde comienzos del siglo III se extiende la costumbre de la traditio\/redditio  del credo bautismal al final del >catecumenado: se \u00abentrega\u00bb el credo a los candidatos, quienes m\u00e1s tarde lo \u00abdevuelven\u00bb recit\u00e1ndolo p\u00fablicamente delante del obispo, y profesando luego su verdad (\u00abCreo\u00bb) durante la ceremonia misma del bautismo.<\/p>\n<p>Con el tiempo los credos se hicieron enunciativos (\u00abCreo&#8230;\u00bb). El conocido como \u00abcredo de los ap\u00f3stoles\u00bb, designado com\u00fanmente con una T (textus receptus),  es un desarrollo del antiguo credo romano (designado con una R). Probablemente surgi\u00f3 en el suroeste de Francia a finales del siglo VI o comienzos del VII. Aproximadamente desde el siglo IX se fue imponiendo en la Iglesia occidental, se consider\u00f3 como vinculante en el siglo XII y se ha mantenido sin ning\u00fan cambio desde el siglo XVI.<\/p>\n<p>En la Iglesia primitiva surgi\u00f3 adem\u00e1s otro tipo de f\u00f3rmulas doctrinales, conocidas com\u00fanmente como \u00abnormas de fe\u00bb (regula .fidei),  aunque a veces tienen otros nombres. Esta terminolog\u00ed\u00ada aparece por primera vez en >Ireneo, se encuentra luego en varios autores de los siglos III y IV. No se trataba de un credo bautismal, sino de un resumen de la fe cristiana ense\u00f1ada en la Iglesia local. Algunos escritores antiguos consideran las normas de fe como compendio de las ense\u00f1anzas de la Escritura y las usan como criterio de ortodoxia.<\/p>\n<p>Con las controversias cristol\u00f3gicas y trinitarias surgieron nuevos credos que se constitu\u00ed\u00adan tambi\u00e9n en criterios de ortodoxia. Usaban un lenguaje t\u00e9cnico y en cierto modo se limitaban a las cuestiones disputadas, siendo a su vez limitados por ellas. Eran \u00abcredos episcopales\u00bb, y no suprim\u00ed\u00adan el uso local de los credos bautismales m\u00e1s primitivos.<\/p>\n<p>El \u00abcredo niceno\u00bb, originalmente una profesi\u00f3n antiarriana promulgada con ciertas modificaciones en >Constantinopla I y adoptada en >Calcedonia, acab\u00f3 introduci\u00e9ndose en la liturgia de la eucarist\u00ed\u00ada. En algunos lugares, ocasionalmente con ligeras variantes, Oriente lo asumi\u00f3 tambi\u00e9n desde fecha temprana como credo bautismal. El conocido como credo atanasiano (Quicumque)  iba dirigido contra las herej\u00ed\u00adas de Arrio, Nestorio y Apolinar. Su autor no fue Atanasio, sino que probablemente tiene su origen en L\u00e9rins entre el 440 y el 520 aproximadamente.<\/p>\n<p>Es importante notar que los credos no expresan por entero la fe de la Iglesia, sino s\u00f3lo las verdades principales apropiadas para el bautismo o como r\u00e9plica a ciertas posturas heterodoxas. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la verdad b\u00e1sica y fundamental del amor incondicional de Dios a todos los seres humanos no se encuentra en ning\u00fan credo hasta el reciente de Pablo VI.<\/p>\n<p>En tiempos de la Reforma y con posterioridad muchas Iglesias adoptaron credos o profesiones de fe que no desplazaban sin embargo los antiguos credos; por ejemplo: la profesi\u00f3n de fe tridentina; la confesi\u00f3n luterana de >Augsburgo; los \u00abTreinta y nueve art\u00ed\u00adculos de la religi\u00f3n\u00bb anglicanos; la puritana, m\u00e1s tarde presbiteriana, Confesi\u00f3n de Westminster  (1647). En todas estas profesiones de fe de la \u00e9poca de la Reforma se subrayan los aspectos m\u00e1s controvertidos y representan la postura de cada una de las Iglesias al respecto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Vaticano II Pablo VI present\u00f3 un credo para clausurar el \u00abA\u00f1o de la fe\u00bb en conmemoraci\u00f3n del XIX centenario de la muerte de los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo. No pretend\u00ed\u00ada el papa hacer una definici\u00f3n dogm\u00e1tica, pero afirmaba que el credo \u00abrepet\u00ed\u00ada en sustancia el credo de Nicea con algunos desarrollos reclamados por la situaci\u00f3n espiritual de nuestro tiempo\u00bb. Es notable en esta profesi\u00f3n el \u00e9nfasis puesto en el amor divino; las afirmaciones eclesiol\u00f3gicas y eucar\u00ed\u00adsticas reflejan cuestiones entonces vigentes. Ha habido por parte de los ortodoxos algunas cr\u00ed\u00adticas al hecho de que un papa elabore solo una profesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>Hasta 1967 los que desempe\u00f1aban ciertos cargos en la Iglesia estaban obligados a hacer una profesi\u00f3n de fe y un juramento antimodernista. El C\u00f3digo  vigente determina espec\u00ed\u00adficamente qui\u00e9nes son los que est\u00e1n obligados a hacer profesi\u00f3n de fe, normalmente al tomar posesi\u00f3n de un cargo: los miembros de concilios y s\u00ed\u00adnodos; los que han sido nombrados cardenales u obispos; los que desempe\u00f1an determinados oficios diocesanos (por ejemplo, los vicarios generales, los vicarios judiciales, los pastores); los rectores de seminarios; los profesores de teolog\u00ed\u00ada y de filosof\u00ed\u00ada; los que entran en el diaconado; los superiores de los institutos religiosos clericales de acuerdo con las constituciones del instituto (CIC 833). La ley especifica tambi\u00e9n cuidadosamente ante qui\u00e9n ha de hacerse la profesi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>La Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe promulg\u00f3 una nueva f\u00f3rmula para la profesi\u00f3n de fe y la public\u00f3 como una nueva profesi\u00f3n de fe en 1989. Su primera parte consiste en el credo niceno-constantinopolitano tal como se usa en la liturgia occidental. La segunda parte consta de tres par\u00e1grafos \u00abcon el fin de distinguir mejor el tipo de verdad y el asentimiento requerido en cada caso\u00bb (il tipo di verit\u00e1 e il relativo asenso richiesto).<br \/>\nSe plantean pues tres cuestiones en relaci\u00f3n con cada par\u00e1grafo; a saber: el tipo de doctrina de que se trata, el modo en que esta es ense\u00f1ada y el tipo de asentimiento requerido.<\/p>\n<p>El primer par\u00e1grafo se ocupa del \u00abdep\u00f3sito de la fe\u00bb ense\u00f1ado solemnemente por el papa o el concilio, o por el magisterio ordinario y universal. El asentimiento es un acto de fe divina. El segundo par\u00e1grafo se ocupa del objeto secundario de la autoridad doctrinal de la Iglesia; a saber: las doctrinas relativas a la fe o la moral que no han sido reveladas pero son necesarias para salvaguardar o exponer el contenido del dep\u00f3sito de la fe. No est\u00e1 claro si las determinaciones secundarias de la ley natural est\u00e1n o no necesariamente incluidas aqu\u00ed\u00ad. El asentimiento est\u00e1 contenido en las palabras: \u00abAcepto y mantengo firmemente&#8230;\u00bb (Firmiter&#8230; amplector ac retineo).  No se usan las palabras \u00abfe\u00bb ni \u00abcreo\u00bb. Se trata de un firme asentimiento interior a la verdad de la proposici\u00f3n.<\/p>\n<p>El tercer par\u00e1grafo trata de las ense\u00f1anzas del papa o del colegio episcopal que no pretenden ser definitivas. La respuesta es: \u00abMe adhiero con religiosa sumisi\u00f3n de la voluntad y del entendimiento\u00bb (religioso voluntatis et intellectus obsequio adhaereo).  Esto supone docilidad para la aceptaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas y un esfuerzo sostenido por rechazar toda tendencia a la obstinaci\u00f3n en concepciones opuestas. Este par\u00e1grafo ha de interpretarse de acuerdo con la posici\u00f3n de LG 25 y la aclaraci\u00f3n hecha en el concilio por la comisi\u00f3n doctrinal. [Tal triple distinci\u00f3n ha sido incorporada posteriormente en los dos C\u00f3digos  (CIC 752, retomada ya por la \u00faltima edici\u00f3n espa\u00f1ola del Comentario al CIC de Salamanca, 1999; CCO 599) por la Carta apost\u00f3lica de Juan Pablo II en 1998]<br \/>\nAl mismo tiempo, en 1989, la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe public\u00f3 tambi\u00e9n el juramento que hab\u00ed\u00ada de hacerse al asumir un oficio. El juramento hace relaci\u00f3n a las responsabilidades del oficio que se asume, a la conservaci\u00f3n del dep\u00f3sito de la fe en su integridad, a la aceptaci\u00f3n y promoci\u00f3n de la disciplina de la Iglesia, al mantenimiento de la comuni\u00f3n con los pastores de la Iglesia y la colaboraci\u00f3n con los gobernantes (rectores)  y los obispos de la Iglesia. El juramento constituye una nueva obligaci\u00f3n, que no se encuentra en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1983. Se puede decir que el juramento es suficientemente vago y general como para permitir que la gente lo haga sin excesiva ansiedad y, al mismo tiempo, parad\u00f3jicamente, dejar el camino abierto a una mayor escrupulosidad. Puede arg\u00fcirse, por otro lado, que no impone ninguna obligaci\u00f3n no contenida ya en la ley de la Iglesia y otros pronunciamientos magisteriales. Ha tenido una recepci\u00f3n variada.<\/p>\n<p>Principalmente en un contexto ecum\u00e9nico, pero tambi\u00e9n por razones pastorales, se han hecho esfuerzos recientemente por elaborar nuevas f\u00f3rmulas de f. Dado el >pluralismo teol\u00f3gico existente en la Iglesia, no se pretende que las nuevas f\u00f3rmulas de fe sean necesariamente universales. Deber\u00ed\u00ada ser una labor de colaboraci\u00f3n en la que se implicaran el magisterio, los te\u00f3logos, los pastores de la Iglesia y los que son pastoreados, ya que s\u00f3lo puede tratarse de una articulaci\u00f3n del >sensus fidei.  De hecho no conocemos autor de ninguno de los grandes credos de los que se ha nutrido la Iglesia.<\/p>\n<p>Recientemente se ha hecho un comentario ecum\u00e9nico del credo nicenoconstantinopolitano y se ha discutido mucho sobre la posibilidad de crear nuevas confesiones de fe. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada que esperar m\u00e1s bien que el credo surgiera de los mismos cristianos y no fuera creaci\u00f3n de ning\u00fan grupo determinado, ni siquiera de un grupo de te\u00f3logos ecum\u00e9nicos. Un credo ecum\u00e9nico debe evitar el peligro del minimalismo (suprimiendo todas las diferencias y no dejando m\u00e1s que unos m\u00ed\u00adseros restos) y al mismo tiempo estar alerta ante el riesgo de debilitamiento de la catolicidad. Ha de respetar, por otro lado, la >jerarqu\u00ed\u00ada de verdades, evitando la acentuaci\u00f3n de cuestiones secundarias o sectarias.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de los credos es la autoexpresi\u00f3n de la comunidad, la doxolog\u00ed\u00ada, la instrucci\u00f3n en la fe, el testimonio, la identidad de la comunidad y la constituci\u00f3n de un criterio de ortodoxia. Seg\u00fan las \u00e9pocas, un determinado credo puede adquirir mayor relieve. El valor y la autenticidad de cualquier credo tendr\u00e1n que ponerse de manifiesto, en definitiva, por la >recepci\u00f3n que tenga en las Iglesias.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La palabra griega symbalon designaba una especie de se\u00f1al, a modo de una moneda partida, que serv\u00ed\u00ada como signo de reconocimiento. En el mundo cristiano se convirti\u00f3 en un signo de reconocimiento y comuni\u00f3n entre los creyentes, pasando luego a designar el resumen de las principales verdades de la fe. 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