{"id":14766,"date":"2016-02-05T09:41:56","date_gmt":"2016-02-05T14:41:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/desarrollo-doctrinal\/"},"modified":"2016-02-05T09:41:56","modified_gmt":"2016-02-05T14:41:56","slug":"desarrollo-doctrinal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/desarrollo-doctrinal\/","title":{"rendered":"DESARROLLO DOCTRINAL"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl desarrollo doctrinal es claramente un hecho: la doctrina de la Iglesia ha ido creciendo desde los tiempos del Nuevo Testamento. Un ejemplo claro de este desarrollo puede encontrarse en el campo de la cristolog\u00ed\u00ada, donde es evidente la evoluci\u00f3n desde los textos del Nuevo Testamento hasta >Constantinopla III, pasando por >Nicea. Se podr\u00ed\u00adan citar otros muchos ejemplos en los \u00e1mbitos de la teolog\u00ed\u00ada sacramental, del papado (>Papas) o de los dogmas marianos. Hay siempre una progresi\u00f3n en la comprensi\u00f3n de la fe: el Esp\u00ed\u00adritu ense\u00f1a continuamente a la Iglesia (Jn 14,25; 16,13); el Vaticano I afirma que la raz\u00f3n puede alcanzar una comprensi\u00f3n limitada, pero extremadamente fecunda, de los sagrados misterios. Se habla de un desarrollo del dogma cuando esta comprensi\u00f3n teol\u00f3gica se hace normativa e irreversible por medio de la intervenci\u00f3n solemne del >magisterio o del sentido de la fe (LG 12) de toda la Iglesia, guiada por el magisterio universal ordinario.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del desarrollo apenas se plante\u00f3 en los tiempos patr\u00ed\u00adsticos. Hab\u00ed\u00ada m\u00e1s bien afirmaciones est\u00e1ticas de una identidad constante. As\u00ed\u00ad el papa san Esteban alegaba contra >Cipriano: \u00abNo se haga ninguna innovaci\u00f3n; s\u00f3lo lo que se ha transmitido\u00bb; y Vicente de L\u00e9rins afirmaba que lo que hab\u00ed\u00ada que mantener era \u00ablo que se hab\u00ed\u00ada cre\u00ed\u00addo en todas partes, siempre y por todos\u00bb. Una imagen patr\u00ed\u00adstica com\u00fan era la de la identidad en el ni\u00f1o que se hac\u00ed\u00ada adulto, a pesar de los cambios. En esta \u00e9poca los factores m\u00e1s decisivos en el desarrollo doctrinal eran la necesidad de clarificar la verdad para combatir el error, y la liturgia. Los concilios y los credos iban m\u00e1s all\u00e1 de las expresiones literales de la Escritura; lo mismo ocurr\u00ed\u00ada en el culto. >Le\u00f3n I consideraba Calcedonia, no una nueva fe, sino una clarificaci\u00f3n de lo que ya se cre\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El sentido patr\u00ed\u00adstico, y m\u00e1s tarde escol\u00e1stico, de la tradici\u00f3n hizo posible el desarrollo efectivo sin que se reflexionara mucho sobre el proceso. Trento afirm\u00f3 que las verdades y normas morales \u00abest\u00e1n contenidas en los libros escritos y las tradiciones no escritas que, transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros desde los ap\u00f3stoles, quienes las recibieron o bien de labios del mismo Cristo, o bien por inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Pero, dada la amplia variedad de las opiniones cat\u00f3licas representadas en el concilio, ser\u00ed\u00ada poco acertado hacer una interpretaci\u00f3n restrictiva del texto.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar hasta los siglos XVIII y XIX para que se haga alguna luz sobre la significaci\u00f3n del desarrollo y de sus procedimientos. La escuela cat\u00f3lica de Tubinga desarroll\u00f3 lo que ya estaba presente en germen en la Edad media tard\u00ed\u00ada: la idea de la tradici\u00f3n viva. Fue crucial en esta \u00e9poca el comienzo de los planteamientos historicistas. S\u00f3lo entonces fue posible tratar la cuesti\u00f3n del desarrollo. El primero fue J. S. Drey (1777-1853), que estudi\u00f3 especialmente el desarrollo producido por el conflicto entre la ortodoxia y la heterodoxia. J. A. >M\u00f6hler consider\u00f3 la tradici\u00f3n como algo vivo y en constante crecimiento tanto en su obra pneumatol\u00f3gica y m\u00e1s interna, Die Einheit der Kirche  (1825) (ed. espa\u00f1ola: Eunsa, Pamplona 1996), como en su obra cristol\u00f3gica y m\u00e1s institucional, Symbolik  (1832; 5\u00c2\u00aa y definitiva edici\u00f3n en 1838; ed. espa\u00f1ola: Cristiandad, Madrid 2000).<\/p>\n<p>El principal te\u00f3rico del desarrollo en el siglo XIX fue J. H. >Newman, especialmente en su Essay on the Development of Doctrine  (1845), que no fue sin embargo su primer enfrentamiento con el tema. Antes de su conversi\u00f3n al catolicismo (1845), Newman se ocup\u00f3 de un doble problema: los \u00aba\u00f1adidos\u00bb cat\u00f3licos posteriores a la \u00e9poca neotestamentaria y la inconsistencia de los anglicanos en el seguimiento del principio de la \u00absola Escritura\u00bb. La intenci\u00f3n principal de su obra maestra era mostrar que los \u00aba\u00f1adidos\u00bb cat\u00f3licos no eran aditamentos, sino desarrollos leg\u00ed\u00adtimos. Parte de la noci\u00f3n de idea viva: a diferencia de las ideas matem\u00e1ticas, una idea viva crece, cambia, se va haciendo m\u00e1s precisa al encontrarse con otras ideas en diferentes lugares y tiempos. Su tarea consiste en buscar criterios para distinguir los desarrollos leg\u00ed\u00adtimos de los aditamentos. Enumera siete \u00abnotas\u00bb o criterios: la unidad de tipo, que permanece a pesar de los cambios; la continuidad de los principios en las distintas etapas; un poder unificador de asimilaci\u00f3n de otras ideas; la secuencia l\u00f3gica: no porque el desarrollo sea una deducci\u00f3n l\u00f3gica, sino porque no debe contradecir a la l\u00f3gica; los anticipos o indicios previos; la conservaci\u00f3n de las posiciones anteriores, ilustr\u00e1ndolas y corrobor\u00e1ndolas; el vigor cr\u00f3nico o duraci\u00f3n, la energ\u00ed\u00ada para enfrentarse al error a lo largo de un per\u00ed\u00adodo prolongado y evolucionar en enunciados formales. La magistral exposici\u00f3n de Newman se mantiene en un nivel fenomenol\u00f3gico; el estudio sistem\u00e1tico del desarrollo est\u00e1 todav\u00ed\u00ada por hacer.<\/p>\n<p>El Vaticano I abord\u00f3 la cuesti\u00f3n del desarrollo, pero dentro de un contexto limitado: rechaz\u00f3 la idea de que los dogmas, en una \u00e9poca posterior, puedan tener una significaci\u00f3n completamente diferente, y cita a este respecto a Vicente de L\u00e9rins, quien afirma que, a pesar del crecimiento y el progreso en la comprensi\u00f3n, este es \u00absolamente en su propio g\u00e9nero, es decir, en el mismo dogma, en el mismo sentido, en la misma sentencia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias a las aportaciones de los estudios de Y. Congar y de otros, el Vaticano II estuvo en condiciones de superar la postura de los dos concilios anteriores. Hay en \u00e9l una aceptaci\u00f3n clara de una tradici\u00f3n viva y en desarrollo: \u00abCrece la comprensi\u00f3n de las palabras e instituciones transmitidas cuando los fieles las contemplan y estudian repas\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n (cf Lc 2,19.51), y cuando comprenden internamente los misterios que viven, cuando las proclaman los obispos, sucesores de los ap\u00f3stoles en el carisma de la verdad\u00bb (DV 8; cf GS 44).<\/p>\n<p>Con el concilio, pues, es menester considerar al menos una forma de desarrollo como crecimiento en la comprensi\u00f3n. La explicaci\u00f3n del desarrollo depender\u00e1 de la propia postura en relaci\u00f3n con la naturaleza de la teolog\u00ed\u00ada, el m\u00e9todo teol\u00f3gico y la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>Podemos eliminar r\u00e1pidamente dos concepciones: una anacr\u00f3nica, que considera previamente impl\u00ed\u00adcito lo que m\u00e1s tarde es definido como dogma, y otra arcaica, que niega la legitimidad de cualquier afirmaci\u00f3n que no se encuentre claramente en el Nuevo Testamento. Esta \u00faltima es la postura protestante cl\u00e1sica, tal como se recoge expl\u00ed\u00adcitamente en los Treinta y nueve art\u00ed\u00adculos  de la tradici\u00f3n anglicana (art. 6); aunque, en la pr\u00e1ctica, la exposici\u00f3n de la fe no se limitara a esto (arts. 8 y 25)\u00bb. Otras posiciones protestantes m\u00e1s matizadas consideran el desarrollo como propio de una primera fase; hay tambi\u00e9n quienes apodan los primeros desarrollos con el calificativo de \u00bb protocatolicismo\u00bb, consider\u00e1ndolos una desviaci\u00f3n, que tendr\u00ed\u00ada sus ra\u00ed\u00adces en el mismo Nuevo Testamento. Ambas visiones est\u00e1n en contradicci\u00f3n con el modo en que los dogmas se han desarrollado y con el mismo hecho del desarrollo. Los dogmas marianos son piedra de toque para toda teor\u00ed\u00ada del desarrollo: su historia es bien conocida; constituyen un problema ecum\u00e9nico que los cat\u00f3licos tendr\u00e1n que ayudar a resolver a los protestantes, pero dentro del contexto m\u00e1s amplio del significado de la revelaci\u00f3n y la tradici\u00f3n<br \/>\nAunque pocos cat\u00f3licos aceptar\u00ed\u00adan la teor\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n permanente, en el sentido de que el Esp\u00ed\u00adritu estuviera revelando continuamente a la Iglesia verdades nuevas, el sentido de la fe acepta el que el Esp\u00ed\u00adritu siga descubriendo a la Iglesia nuevas profundidades del misterio revelado en Jesucristo. El problema m\u00e1s hondo aqu\u00ed\u00ad lo constituye la antigua concepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n como conjunto de proposiciones, m\u00e1s que como el desentra\u00f1amiento del misterio que es en definitiva la Trinidad y el plan salv\u00ed\u00adfico manifestado en Jesucristo y en el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu. Quiz\u00e1 la mejor expresi\u00f3n del desarrollo a finales del siglo XX sea la de un di\u00e1logo guiado por el Esp\u00ed\u00adritu entre el Misterio y la Iglesia toda, en el que pueden plantearse cuestiones que den lugar a afirmaciones dogm\u00e1ticas temporalmente condicionadas, pero que pueden ser normativas en el sentido de que lo que en ellas se afirma no puede negarse m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El desarrollo no puede concebirse al margen de la contemplaci\u00f3n del mundo, la comprensi\u00f3n que brota de la experiencia espiritual enraizada en las situaciones hist\u00f3ricas y la proclamaci\u00f3n del magisterio. Una teolog\u00ed\u00ada ajena a la espiritualidad, la liturgia y las luchas del pueblo, no puede ni dar pie al desarrollo ni pretender explicarlo.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 El desarrollo doctrinal es claramente un hecho: la doctrina de la Iglesia ha ido creciendo desde los tiempos del Nuevo Testamento. Un ejemplo claro de este desarrollo puede encontrarse en el campo de la cristolog\u00ed\u00ada, donde es evidente la evoluci\u00f3n desde los textos del Nuevo Testamento hasta >Constantinopla III, pasando por >Nicea. 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