{"id":14773,"date":"2016-02-05T09:42:09","date_gmt":"2016-02-05T14:42:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaconos\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:09","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:09","slug":"diaconos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaconos\/","title":{"rendered":"DIACONOS"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn el Nuevo Testamento encontramos diakonoi  junto con episkopoi  hacia el a\u00f1o 55 en Filipos (Flp 1,1), e instrucciones acerca de los requisitos y comportamiento necesarios en ITim 3,8-12. Estos textos se refieren a un grupo espec\u00ed\u00adfico dentro de la Iglesia primitiva. Hay adem\u00e1s un uso gen\u00e9rico del t\u00e9rmino, en el que puede no significar m\u00e1s que ministro; por ejemplo, en 1Tes 3,2; 2Cor 3,6; 1 1,23. En relaci\u00f3n con Febe (Rom 16,1) se plantea una dificultad especial: \u00bfse usa el t\u00e9rmino diakonos  en relaci\u00f3n con ella para designar una funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, o s\u00f3lo de un modo gen\u00e9rico? (>Diaconisas). He 6,1-6 se ha solido considerar en el uso lit\u00fargico como el origen del diaconado; la ex\u00e9gesis moderna, sin embargo, no coincide enteramente con esta idea. Lo que este texto recoge probablemente es el nombramiento de los siete como jefes y ministros para los cristianos de lengua griega en la Iglesia primitiva, de manera m\u00e1s o menos paralela a la estructura de los doce para los convertidos hebreos (>iglesia primitiva). Del Nuevo Testamento no se desprende una imagen clara del papel y la funci\u00f3n del di\u00e1cono, si no es que la palabra diakonos  remite al servicio. Los otros textos primitivos no contribuyen a aclarar las cosas; vienen s\u00f3lo a confirmar la idea neotestamentaria de que se trata de una forma de liderazgo\/servicio y de que conlleva determinadas funciones lit\u00fargicas. A finales del siglo 1 encontramos di\u00e1conos en las Iglesias visitadas por >Ignacio, en la >Didach\u00e9 y  en la Carta de >Clemente.  Las cartas de Ignacio parecen referirse a la predicaci\u00f3n de la palabra.<\/p>\n<p>Hacia comienzos del siglo III la figura del di\u00e1cono empieza a emerger con m\u00e1s relieve. En la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  s\u00f3lo el obispo (no los sacerdotes) impone las manos al candidato, del que se dice que no recibe el Esp\u00ed\u00adritu com\u00fan a los presb\u00ed\u00adteros, ya que no es introducido en el sacerdocio, sino en el servicio al obispo (in ministerio episcopi).  (Cabr\u00ed\u00ada se\u00f1alar que Ignacio iba acompa\u00f1ado de un di\u00e1cono, Burro, que era su amanuense o mensajero). Detr\u00e1s de esta norma fundamentalmente lit\u00fargica de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  puede haber un intento por parte de los di\u00e1conos de conseguir mayor dignidad y autoridad. En la >epicl\u00e9sis  del rito de ordenaci\u00f3n se pide el Esp\u00ed\u00adritu de gracia y de celo. El Sacramentario de Verona incluye en la ordenaci\u00f3n de di\u00e1conos una oraci\u00f3n en la que se pide la gracia para servir al altar y ser un ejemplo ante el pueblo. La tipolog\u00ed\u00ada del rito es la de Jes\u00fas siervo.<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  muestra al di\u00e1cono claramente diferenciado de los presb\u00ed\u00adteros. Aproximadamente en esa misma \u00e9poca se describe al di\u00e1cono como especialmente vinculado al obispo: \u00abTengan, pues, el obispo y el di\u00e1cono una misma mente (&#8230;). Sea el di\u00e1cono el o\u00ed\u00addo del obispo, y su boca y su coraz\u00f3n y su alma\u00bb. Con el tiempo habr\u00e1 un di\u00e1cono, el archidi\u00e1cono, que estar\u00e1 especialmente asociado al obispo y tendr\u00e1 amplios poderes hasta el siglo XIII; en la actualidad es un t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico. Entre tanto hubo una larga serie de textos can\u00f3nicos en los que se ped\u00ed\u00ada claramente la subordinaci\u00f3n de los di\u00e1conos a los presb\u00ed\u00adteros. Su oficio inclu\u00ed\u00ada tanto la liturgia como el servicio, especialmente las labores sociales y el servicio a los pobres.<\/p>\n<p>A finales del siglo IV las >Constituciones apost\u00f3licas  conceden un importante lugar a los di\u00e1conos, que ocupan el tercer lugar, despu\u00e9s de los sacerdotes y sujetos a ellos: el di\u00e1cono no ejerce el sacerdocio (hier\u00f3sun\u00e9),  que est\u00e1 reservado a los obispos y sacerdotes, sino que est\u00e1 a su servicio; es descrito como el profeta y mensajero (angelos)  del obispo; se repite el lenguaje de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  acerca de sus relaciones con el obispo; una importante funci\u00f3n suya es la de presidir la oraci\u00f3n del pueblo. En >Pseudodionisio la tarea del di\u00e1cono es purificar especialmente a los que se acercan a los sacramentos de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La historia posterior del diaconado lo muestra en declive a partir del siglo IV. Antes de esta \u00e9poca un obispo pod\u00ed\u00ada ser elegido de entre los di\u00e1conos, y en Roma un sacerdote pod\u00ed\u00ada no haber sido ordenado di\u00e1cono antes. Con el tiempo el diaconado se fue convirtiendo en una simple etapa en el camino hacia la ordenaci\u00f3n sacerdotal, y hacia el siglo IX las funciones del di\u00e1cono eran casi exclusivamente lit\u00fargica. Santo Tom\u00e1s de Aquino se\u00f1ala en un lugar la proclamaci\u00f3n del evangelio como la tarea m\u00e1s alta del di\u00e1cono, pero menciona tambi\u00e9n otras tareas: prepara al pueblo para los sacramentos por medio de exhortaciones santas y ofrece el c\u00e1liz como quien est\u00e1 entre el sacerdote y el pueblo. En tiempos del concilio de Trento los futuros sacerdotes pasan muy poco tiempo como di\u00e1conos. El concilio quiso restaurar los oficios tradicionales, incluyendo el de di\u00e1cono, pero el decreto se qued\u00f3 en letra muerta.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1950 hubo un movimiento en Alemania en favor de la ordenaci\u00f3n diaconal de personas profundamente comprometidas en las labores de la Iglesia, y fue en gran medida por los obispos alemanes por quienes lleg\u00f3 al Vaticano II la solicitud de restauraci\u00f3n del diaconado permanente. Puede detectarse una doble motivaci\u00f3n para esta restauraci\u00f3n: la escasez de sacerdotes y el deseo de completar la estructura jer\u00e1rquica restableciendo un ministerio valioso. La restauraci\u00f3n no se aprob\u00f3, desde luego, por la raz\u00f3n meramente pr\u00e1ctica de salir al paso de la escasez de vocaciones sacerdotales. El Vaticano II, en el cap\u00ed\u00adtulo 3 de la LG, al hablar de la jerarqu\u00ed\u00ada, afirma que las funciones del di\u00e1cono son \u00abextremadamente necesarias para la vida de la Iglesia\u00bb; y deja a las jerarqu\u00ed\u00adas locales el determinar la posibilidad de establecer en su \u00e1rea el diaconado permanente (LG 29; OE 17). Las actas del concilio muestran que hubo mucha discusi\u00f3n acerca de esta restauraci\u00f3n y de la cuesti\u00f3n de los di\u00e1conos casados. Pero la afirmaci\u00f3n m\u00e1s clara est\u00e1 en AG 16: \u00abEs justo que aquellos hombres que desempe\u00f1an un ministerio verdaderamente diaconal, o que como catequistas predican la palabra divina, o que dirigen, en nombre del p\u00e1rroco o del obispo, comunidades cristianas distantes, o que practican la caridad en obras sociales o caritativas, sean fortificados por la imposici\u00f3n de las manos transmitida desde los ap\u00f3stoles y unidos m\u00e1s estrechamente al servicio del altar para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado\u00bb.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada del diaconado no est\u00e1 todav\u00ed\u00ada plenamente desarrollada. Una dificultad procede del hecho de que los laicos pueden realizar, al menos excepcionalmente, la mayor parte de las funciones atribuidas al di\u00e1cono en LG 29 (bautismo, distribuci\u00f3n de la sagrada comuni\u00f3n, matrimonio, vi\u00e1tico, lectura de la Escritura, sacramentales, servicios funerarios, presidencia del culto y de la oraci\u00f3n, obras de caridad y funciones de administraci\u00f3n) y en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  (predicaci\u00f3n, bautismo, distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n, CIC 764, 861, 910), a las que puede a\u00f1adirse la se\u00f1alada por Pablo VI: \u00abFomentar y sostener el apostolado\u00bb. La clave para la comprensi\u00f3n del diaconado habr\u00ed\u00ada que buscarla no en lo que el di\u00e1cono hace, sino en lo que es: el representante sacramental de Cristo siervo, que \u00abcoopera\u00bb con los pastores, mientras que los laicos, se dice, \u00ablos asisten\u00bb (CIC 519). Los di\u00e1conos \u00absirven al pueblo de Dios en uni\u00f3n con el obispo y su clero\u00bb (CD 15; cf LG 20, 41). M\u00e1s que subrayar su lugar tradicional por debajo de los sacerdotes, lo que hay que hacer es insistir en su papel en relaci\u00f3n con el obispo y los sacerdotes, como colaborador, y en relaci\u00f3n con los fieles, como servidor, en una eclesiolog\u00ed\u00ada de >comuni\u00f3n. Es en este contexto en el que puede entenderse el triple servicio del di\u00e1cono (LG 29), reflejo del >triple \u00aboficio\u00bb sacerdote, profeta yrey: el servicio de la liturgia en todo aquello que no pertenezca exclusivamente al sacerdocio ministerial de modo que el di\u00e1cono puede dar la bendici\u00f3n (CIC 943); el servicio de la palabra, leyendo la Escritura, instruyendo y exhortando, y el servicio de la caridad, que incluye todas las actividades de atenci\u00f3n que lleva a cabo la Iglesia. Es menester notar que desde el Vaticano II el di\u00e1cono es ministro ordinario del bautismo y de la sagrada comuni\u00f3n; se trata de un desarrollo doctrinal y can\u00f3nico. Puede verse tambi\u00e9n en la distinci\u00f3n entre los di\u00e1conos, que cooperan con los pastores, y los laicos, que los asisten, un nuevo desarrollo en la comprensi\u00f3n del ministerio de los di\u00e1conos; su actividad es una funci\u00f3n del sacramento del orden.<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n can\u00f3nica relativa al diaconado permanente incluye: los candidatos no casados est\u00e1n obligados al celibato (CIC 1037); el casado ha de tener al menos 35 a\u00f1os y el consentimiento de su mujer (CIC 1031 \u00c2\u00a7 2); si su mujer muere, no puede volver a casarse (CIC 1087); ha de recibir una formaci\u00f3n adecuada (CIC 1027-1028; 1032). El candidato al diaconado ha de ser recibido por un obispo en su di\u00f3cesis o pertenecer a un instituto religioso (CIC 1015-1016; 1018-1019; 1025 \u00c2\u00a7 3). Por medio de la recepci\u00f3n del diaconado una persona se convierte en cl\u00e9rigo (CIC 266 \u00c2\u00a7 1).<\/p>\n<p>La espiritualidad del diaconado puede verse especialmente en los decretos posconciliares de Pablo VI y en el ritual de la ordenaci\u00f3n: los di\u00e1conos son ordenados para el servicio del altar; reciben los siete dones del Esp\u00ed\u00adritu para desempe\u00f1ar su ministerio; en la plegaria de ordenaci\u00f3n se pide: \u00abQue resplandezca en ellos un estilo de vida evang\u00e9lica, un amor sincero, solicitud por pobres y enfermos, una autoridad discreta, una pureza sin tacha y una observancia de sus obligaciones espirituales; (&#8230;) perseveren firmes y constantes con Cristo, de forma que, imitando en la tierra a tu Hijo, que no vino a ser servido, sino a servir, merezcan reinar con \u00e9l en el cielo\u00bb. Al entregarles el libro de los evangelios, el obispo dice: \u00abRecibe el evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva ens\u00e9\u00f1alo, y cumple aquello que has ense\u00f1ado\u00bb (cf DV 25).<\/p>\n<p>Ha habido gran inter\u00e9s por el diaconado permanente en diferentes pa\u00ed\u00adses. S\u00f3lo el tiempo mostrar\u00e1 el valor para la Iglesia de la restauraci\u00f3n de este orden y llevar\u00e1 a la Iglesia en su conjunto a comprender m\u00e1s plenamente su sentido y su funci\u00f3n; previsto para revitalizar el servicio en una Iglesia sirviente y pobre, el diaconado se ha desarrollado sobre todo en Iglesias de pa\u00ed\u00adses ricos (60% del mundo en Estados Unidos; 40%  en Europa, sobre todo en Alemania); el tiempo decidir\u00e1 tambi\u00e9n cu\u00e1l es el mejor modo de formaci\u00f3n para los di\u00e1conos permanentes en cada pa\u00ed\u00ads; el tiempo, en fin, mostrar\u00e1 si el matrimonio contribuye a enriquecer el ministerio en la Iglesia.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, conviene recordar lo que se dijo en Lima, invitando a las Iglesias que no ten\u00ed\u00adan diaconado a reflexionar sobre \u00e9l y, al mismo tiempo, a las Iglesias que lo ten\u00ed\u00adan, a buscar en com\u00fan una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda del mismo: \u00abLos di\u00e1conos representan en la Iglesia su llamada al servicio del mundo. Desvivi\u00e9ndose en nombre de Cristo por atender a las innumerables necesidades de las sociedades y las personas, los di\u00e1conos son un ejemplo de la mutua dependencia del culto y el servicio en la vida de la Iglesia. Ejercen responsabilidad en el culto de la comunidad; por ejemplo, leyendo las Escrituras, predicando y dirigiendo al pueblo en la oraci\u00f3n. Colaboran en la formaci\u00f3n de los fieles. Ejercen un ministerio de amor dentro de la comunidad. Desempe\u00f1an ciertas tareas administrativas y pueden ser elegidos para responsabilidades de gobierno\u00bb. Si se aclarara este \u00faltimo punto del gobierno, el texto de Lima podr\u00ed\u00ada aceptarse dentro de una teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica del diaconado\u00bb. [En 1998 las Congregaciones romanas para la Educaci\u00f3n cat\u00f3lica y para el Clero publicaron unas Normas b\u00e1sicas de la formaci\u00f3n de los di\u00e1conos permanentes, y  un Directorio para el ministerio y la vida de los Di\u00e1conos permanentes.]<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Instituci\u00f3n y lugar en el Presbiterio<\/p>\n<p>\tYa desde los tiempos apost\u00f3licos, fueron instituidos los di\u00e1conos (\u00abservidores\u00bb) para ayudar a los Ap\u00f3stoles especialmente en el campo de la caridad y de la organizaci\u00f3n de la comunidad, a fin de que los Ap\u00f3stoles pudieran dedicarse plenamente a la evangelizaci\u00f3n m\u00e1s directa (cfr. Hech 6,1-6; cfr. Fil 1,1; 1 Tim 3,8-13). Aunque el t\u00e9rmino \u00abdi\u00e1cono\u00bb es todav\u00ed\u00ada fluctuante en el Nuevo Testamento (como ocurre con la palabra presb\u00ed\u00adtero y obispo), aparece siempre la realidad de un servicio especial encomendado por imposici\u00f3n de manos. San Pablo invita a Timoteo a cuidar de la selecci\u00f3n y de la vida de los di\u00e1conos (1Tim 3,8-13).<\/p>\n<p>\tAl principio del siglo II, con San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, en todas las Iglesia particulares se encuentran di\u00e1conos, quienes tambi\u00e9n forman parte del Presbiterio en dependencia directa de los obispos. Se les encomendaba la beneficencia (obras de misericordia), el servicio lit\u00fargico, el cuidado del orden en la asamblea lit\u00fargica, la gu\u00ed\u00ada en la oraci\u00f3n de los fieles, etc. Con el correr del tiempo, la instituci\u00f3n diaconal asumi\u00f3 un poder prevalente (por el hecho de llevar la administraci\u00f3n) y origin\u00f3 problemas de equilibrio en la Iglesia particular.<\/p>\n<p>\tDiaconado permanente<\/p>\n<p>\tPuesto que su oficio pod\u00ed\u00ada ser asumido por los presb\u00ed\u00adteros, y su acci\u00f3n caritativa hab\u00ed\u00ada pasado en gran parte a ser obra de los monasterios, los di\u00e1conos permanentes desaparecieron, quedando el diaconado s\u00f3lo como un paso hacia el presbiterado. En el concilio Vaticano II, ha sido recuperado el diaconado permanente, pudiendo ser hombres casados o c\u00e9libes, sin necesidad de pasar al presbiterado \u00abEl diaconado podr\u00e1 establecerse como grado propio y permanente en la jerarqu\u00ed\u00ada\u00bb (LG 29). Propiamente no se llaman sacerdotes, puesto que no celebran la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\tLa imposici\u00f3n de manos que reciben los di\u00e1conos es en vistas al ministerio de la Palabra, de la Eucarist\u00ed\u00ada (aunque no la presidencia), de diversos servicios de caridad y administraci\u00f3n. La gracia y el car\u00e1cter, recibidos en le sacramento del Orden, tienen el matiz de servicio a Dios y a los hermanos, a imitaci\u00f3n de Jesucristo. \u00abConfortados con la gracia sacramental, en comuni\u00f3n con el obispo y su Presbiterio, sirven al Pueblo de Dios, en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y de la caridad\u00bb (LG 29).<\/p>\n<p>\tA partir de estas l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas, se va perfilando el oficio diaconal restablecido, en vistas a que puedan dedicarse a \u00abla administraci\u00f3n solemne del bautismo, el conser\u00c2\u00acvar y distribuir la Eucarist\u00ed\u00ada, el asistir en nombre de la Iglesia y bendecir los matrimonios, llevar el vi\u00e1tico a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oraci\u00f3n de los fieles, administrar los sacramentales, presidir los ritos de funerales y sepelios\u00bb (LG 29).<\/p>\n<p>\tObjetivos apost\u00f3licos y espiritualidad<\/p>\n<p>\tDentro de estos objetivos apost\u00f3licos hay que subrayar la importancia de preparar a los catec\u00famenos para el bautismo, orientar en la preparaci\u00f3n para el matrimonio (adem\u00e1s de la asistencia en nombre de la Iglesia), dirigir las parroquias en nombre del obispo, presidir las celebraciones de la Palabra, predicar tambi\u00e9n en las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas. Aunque casi todos estos oficios los pueden desempe\u00f1ar personas que no hayan recibido el sacramento del diaconado, no obstante, los di\u00e1conos los desempe\u00f1an con la gracia del Esp\u00ed\u00adritu recibida en el sacramento y con la misi\u00f3n peculiar recibida de la Iglesia.<\/p>\n<p>\tLa espiritualidad diaconal es de servicio peculiar, en la l\u00ed\u00adnea prof\u00e9tica (por el servicio de la Palabra), lit\u00fargica (por el servicio eucar\u00ed\u00adstico y de la oraci\u00f3n), caritativo y administrativo. Por esto, \u00abdedicados a los oficios de caridad y administraci\u00f3n, recuer\u00c2\u00acden los di\u00e1conos el aviso de San Policarpo \u00abMisericordiosos, diligentes, procedan en su conducta conforme a la verdad del Se\u00f1or, que se hizo servidor de todos\u00bb\u00bb (LG 29).<\/p>\n<p>\tLos di\u00e1conos que hayan sido llamados a vivir la virginidad, practicar\u00e1n esta misma espiritualidad con las caracter\u00ed\u00adsticas de desposorio con Cristo presente en la Iglesia particular, asumiendo plenamente la responsabilidad evangelizadora local y universal. La gracia recibida en el sacramento les comunica la posibilidad de hacerse disponibles para esta evangelizaci\u00f3n, dentro de la comuni\u00f3n del Presbiterio presidido por el obispo.<\/p>\n<p>\tEn el rito de la ordenaci\u00f3n, se recuerda al di\u00e1cono que debe resplandecer en \u00abtodas las virtudes\u00bb, especialmente en \u00abel amor sincero, la solicitud por los enfermos y los pobres, la autoridad humilde, una pureza inocente y un cumplimiento espiritual de las normas\u00bb. Esta espiritualidad est\u00e1 en relaci\u00f3n con su ministerio, siempre en vistas a la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Orden, predicaci\u00f3n, Presbiterio, servicio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 29; CEC 1569-1571.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. ALTANA, Di\u00e1cono, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 476-484; D. BOROBIO, Diaconado, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 582-593; Y.M. CONGAR, Le diacre dans l&#8217;Eglise et dans le monde d&#8217;aujourd&#8217;hui (Paris, Cerf, 1966); A. KEERKVOORDE, Elementos para una teolog\u00ed\u00ada del diaconado, en La Iglesia del Vaticano II (Barcelona, Flors, 1966) 917-958; V. OTEIZA, Di\u00e1conos para una Iglesia en renovaci\u00f3n (Bilbao, Mensajero, 1982); R. SCHALLER, H. DENIS, Los di\u00e1conos en el mundo actual (Madrid, Paulinas, 1968); P. WINNINGER, Presente y porvenir del diaconado (Madrid, PPC, 1968).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 En el Nuevo Testamento encontramos diakonoi junto con episkopoi hacia el a\u00f1o 55 en Filipos (Flp 1,1), e instrucciones acerca de los requisitos y comportamiento necesarios en ITim 3,8-12. Estos textos se refieren a un grupo espec\u00ed\u00adfico dentro de la Iglesia primitiva. 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