{"id":14778,"date":"2016-02-05T09:42:20","date_gmt":"2016-02-05T14:42:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologia-en-latinoamerica-desde-el-vaticano-ii-hasta-el-2000\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:20","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:20","slug":"eclesiologia-en-latinoamerica-desde-el-vaticano-ii-hasta-el-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologia-en-latinoamerica-desde-el-vaticano-ii-hasta-el-2000\/","title":{"rendered":"ECLESIOLOGIA EN LATINOAMERICA DESDE EL VATICANO II HASTA EL 2000"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa amplia realidad de la Iglesia en Latinoam\u00e9rica, que representa en el momento actual el continente m\u00e1s numeroso de cat\u00f3licos en el mundo, unida a su situaci\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica en la mitad del siglo XX, hace dif\u00ed\u00adcil una caracterizaci\u00f3n precisa de su Eclesiolog\u00ed\u00ada. Es sabido que el impacto m\u00e1s original es el producido por la teolog\u00ed\u00ada o teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n y es en esta voz espec\u00ed\u00adfica donde puede encontrarse su tipificaci\u00f3n (>Teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n y eclesiolog\u00ed\u00ada). Con todo, debe tenerse presente que la Eclesiolog\u00ed\u00ada latinoamericana no se reduce a este enfoque y obviamente recoge la amplia reflexi\u00f3n teol\u00f3gica posconciliar sobre la Iglesia como puede constatarse en el significativo libro promovido por el CELAM titulado Eclesiolog\u00ed\u00ada. Tendencias actuales (1990),  con los obispos J. E. M. Terra (Brasil) y J. Lozano (M\u00e9xico), los te\u00f3logos C. Galli (Argentina) y J. Marins (Brasil) y el historiador A. Methol Ferr\u00e9 (Uruguay), donde se dibujan las principales eclesiolog\u00ed\u00adas de la teolog\u00ed\u00ada actual (te\u00e1ndrica, kerigm\u00e1tica, comunional, ecum\u00e9nica, sacramental, pneum\u00e1tica, hist\u00f3rica y liberadora), as\u00ed\u00ad como la propia de Puebla centrada en la Iglesia como comuni\u00f3n, y se hace una propuesta para Santo Domingo: la eclesiolog\u00ed\u00ada sacramental. Teniendo presente esta precisi\u00f3n, he aqu\u00ed\u00ad a grandes trazos los elementos m\u00e1s espec\u00ed\u00adficos de la eclesiolog\u00ed\u00ada latinoamericana, fuertemente marcada por la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n:<br \/>\n1) La Iglesia, como sacramento de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n hist\u00f3rica: el acento en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n es el centro de esta eclesiolog\u00ed\u00ada que se pregunta por el sentido de la Iglesia y que quiere tener como referente \u00abel reverso de la historia\u00bb (G. Guti\u00e9rrez), por eso tiene como referencia central la \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb afirmada de forma expl\u00ed\u00adcita por la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla (1979). Expresi\u00f3n retomada diversas veces por Juan Pablo II y que ha relanzado m\u00e1s recientemente la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Ecclesia in America  (1999) as\u00ed\u00ad: \u00abla atenci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados surge de la opci\u00f3n de amar de manera preferencial a los pobres. Se trata de un amor que no es exclusivo y no puede ser pues interpretado como signo de particularismo o de sectarismo; amando a los pobres el cristiano imita las actitudes del Se\u00f1or\u00bb (n 58). En este sentido aparece tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n \u00abmartirial\u00bb propia del testimonio tal como recordaba monse\u00f1or Oscar Romero poco antes de que lo asesinaran: \u00abme alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida, precisamente por su opci\u00f3n preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el inter\u00e9s de los pobres\u00bb (15 de julio de 1979).<\/p>\n<p>2) Eclesiolog\u00ed\u00ada de las comunidades eclesiales de base, parroquias y movimientos eclesiales populares: que subraya la dimensi\u00f3n comunitario-popular de la evangelizaci\u00f3n y la liturgia, de la educaci\u00f3n de la fe, de la renovaci\u00f3n parroquial y apost\u00f3lica&#8230; Esta realidad fue recogida por la Evangelii nuntiandi  de 1975, donde se le dedica un largo apartado (n 58), fruto de las reflexiones del S\u00ed\u00adnodo de 1974 sobre la Evangelizaci\u00f3n&#8217;. Posteriormente Juan Pablo II afirm\u00f3 en la Redemptoris missio  de 1990 que son \u00abun fen\u00f3meno de r\u00e1pida expansi\u00f3n en las j\u00f3venes iglesias, promovido, a veces, por los obispos y sus conferencias como opci\u00f3n prioritaria de la pastoral, lo constituyen las comunidades eclesiales de base  (conocidas tambi\u00e9n con otros nombres), que est\u00e1n dando prueba positiva como centros de formaci\u00f3n cristiana y de irradiaci\u00f3n misionera\u00bb (n 51). La m\u00e1s reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Ecclesia in America,  siguiendo la IV Conferencia de Santo Domingo de 1992 (n 58), sugiere que \u00abuna clave de renovaci\u00f3n parroquial&#8230; puede encontrarse quiz\u00e1 considerando la parroquia como comunidad de comunidades y de movimientos. Parece, por tanto, oportuna la formaci\u00f3n de comunidades y grupos eclesiales\u00bb (n 41).<\/p>\n<p>3) Eclesiolog\u00ed\u00ada \u00abpopular\u00bb: es decir, que parte del \u00abpueblo\u00bb y es para el \u00abpueblo\u00bb. Una de las categor\u00ed\u00adas m\u00e1s apreciadas por la eclesiolog\u00ed\u00ada latinoamericana es la de pueblo de Dios a partir del cap\u00ed\u00adtulo II de la LG. Es esta una de las tem\u00e1ticas que han suscitado mayor reflexi\u00f3n, as\u00ed\u00ad, por un lado se subraya el paso del pueblo como \u00abcomunidad cultural\u00bb al pueblo de Dios entendido como \u00abcomunidad sapiencial\u00bb (J. C. Scannone, L. Gera), que se convierte en \u00abcomunidad-signo\u00bb (J. L. Segundo). A su vez se da un tr\u00e1nsito del pueblo pobre a la \u00abIglesia de los pobres\u00bb (I. Ellacur\u00ed\u00ada, J. Sobrino) y del pueblo organizado a la Iglesia como \u00abred de comunidades\u00bb (L. Boff). Esta dimensi\u00f3n \u00abpopular\u00bb engarza tambi\u00e9n con el importante fen\u00f3meno de \u00abla religi\u00f3n y piedad popular\u00bb entendida como \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb que por un lado debe modificar cada elemento que no lleve consigo la orientaci\u00f3n de Cristo y su Iglesia; y por otro acentuar todo lo que en la religi\u00f3n popular es encuentro con el Dios liberador y todo lo que es amor fraterno. En esta l\u00ed\u00adnea la exhortaci\u00f3n Ecclesia in America  afirma que \u00abya que en Am\u00e9rica la piedad popular es expresi\u00f3n de la inculturaci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica y muchas de sus manifestaciones han asumido formas religiosas aut\u00f3ctonas, es oportuno destacar la posibilidad de extraer de ellas, con clarividente prudencia, indicaciones v\u00e1lidas para una mayor inculturaci\u00f3n del Evangelio\u00bb (n 16).<\/p>\n<p>4) Hacia una eclesiolog\u00ed\u00ada m\u00e1s comunional y de camino hacia la solidaridad: en los \u00faltimos tiempos una cierta inflexi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n as\u00ed\u00ad como diversas reflexiones cr\u00ed\u00adticas est\u00e1n procurando nuevos acentos que pueden dibujarse en torno al subrayado de la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, en la l\u00ed\u00adnea del S\u00ed\u00adnodo de 1985, como eclesiolog\u00ed\u00ada integradora de la misma formulaci\u00f3n \u00abIglesia popular\u00bb. En este sentido se sit\u00faa la dura afirmaci\u00f3n de Mons. Lozano: \u00abes un absurdo la llamada \u00abIglesia popular\u00bb. La Iglesia es adem\u00e1s un camino normativo, con autoridad, que reside en los pastores, quienes participan de la capitalidad de Cristo; en una forma colegial, como gu\u00ed\u00adas, sacerdotes y maestros. La Iglesia es madre y maestra\u00bb&#8216;. En una clave m\u00e1s matizada y global la exhortaci\u00f3n Ecclesia in America  acent\u00faa la categor\u00ed\u00ada de Iglesia, sacramento de comuni\u00f3n, a partir de la iniciaci\u00f3n cristiana c..n la Eucarist\u00ed\u00ada y en la que los obispos son sus promotores (cf nn 33-37).<\/p>\n<p>A su vez, el nuevo contexto de la globalizaci\u00f3n mundial ha propiciado la potenciaci\u00f3n del concepto de solidaridad, que de alguna manera quiere ser englobante del concepto cl\u00e1sico liberaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad en el Documento de Santo Domingo se unen \u00abempobrecimiento y solidaridad\u00bb y se afirma que desde la solidaridad exigida por el seguimiento de Cristo, se fundamenta la exigencia de \u00abdar un testimonio aut\u00e9ntico de pobreza evang\u00e9lica en nuestro estilo de vida y en nuestras estructuras eclesiales, tal cual como El lo dio\u00bb, ya que la opci\u00f3n preferencial por los pobres tiene un \u00abpotencial evangelizador\u00bb (n 178). Esta solidaridad debe hacer posible luchar contra la \u00abcultura de la muerte\u00bb y posibilitar as\u00ed\u00ad una \u00abcultura de la vida\u00bb (n 4). En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa tambi\u00e9n la exhortaci\u00f3n Ecclesia in America,  que dedica significativamente todo un cap\u00ed\u00adtulo a la solidaridad vista como fruto de la eclesiolog\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n (c. V, nn 52-65).<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La amplia realidad de la Iglesia en Latinoam\u00e9rica, que representa en el momento actual el continente m\u00e1s numeroso de cat\u00f3licos en el mundo, unida a su situaci\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica en la mitad del siglo XX, hace dif\u00ed\u00adcil una caracterizaci\u00f3n precisa de su Eclesiolog\u00ed\u00ada. 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