{"id":14781,"date":"2016-02-05T09:42:26","date_gmt":"2016-02-05T14:42:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologias-neotestamentarias\/"},"modified":"2016-02-05T09:42:26","modified_gmt":"2016-02-05T14:42:26","slug":"eclesiologias-neotestamentarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eclesiologias-neotestamentarias\/","title":{"rendered":"ECLESIOLOGIAS NEOTESTAMENTARIAS"},"content":{"rendered":"<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Iglesia, como la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or resucitado, exist\u00ed\u00ada por supuesto antes de que se escribiera el Nuevo Testamento. Pero a trav\u00e9s del estudio de los distintos libros del Nuevo Testamento podemos extraer mucha informaci\u00f3n sobre la vida de la >Iglesia primitiva y de las Iglesias locales.<\/p>\n<p>Pero si por eclesiolog\u00ed\u00ada entendemos una visi\u00f3n unificada de la Iglesia, hay entre los estudiosos cat\u00f3licos, protestantes y ortodoxos amplia coincidencia acerca de que no hay en el Nuevo Testamento una \u00fanica eclesiolog\u00ed\u00ada. Los autores modernos de teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas del Nuevo Testamento dedican una secci\u00f3n a la Iglesia, a menudo condicionada por su perspectiva global del Nuevo Testamento. Ning\u00fan libro o autor del Nuevo Testamento ofrece una eclesiolog\u00ed\u00ada completa, que ofrezca una visi\u00f3n unificada de la Iglesia y una exposici\u00f3n del modo en que se interrelacionan los diferentes aspectos. Nos encontramos, por el contrario, con afirmaciones parciales que han de ser interpretadas dentro de la intenci\u00f3n del libro en cuesti\u00f3n del Nuevo Testamento y dentro del mensaje global del Nuevo Testamento acerca de la persona y la misi\u00f3n de Cristo. No siempre tenemos informaci\u00f3n detallada acerca del modo en que cada uno de los libros del Nuevo Testamento es ocasionado por un conjunto de problemas, o trata por lo menos de presentar a un grupo determinado ciertos aspectos del misterio de Cristo. Las cuestiones relacionadas con la Iglesia tendr\u00e1n por ello un car\u00e1cter m\u00e1s central en unos libros que en otros. La comunidad de los creyentes exist\u00ed\u00ada antes de que se hiciera ninguna reflexi\u00f3n sobre su estructura ni se meditara sobre su autocomprensi\u00f3n. Hay que rese\u00f1ar por \u00faltimo que durante el per\u00ed\u00adodo del Nuevo Testamento, es decir, hasta finales del siglo I, hubo al mismo tiempo desarrollo y pluralismo dentro de las distintas Iglesias locales.<\/p>\n<p>Lo que sigue es una breve rese\u00f1a cronol\u00f3gica de los escritos del Nuevo Testamento. De la inmensa cantidad de bibliograf\u00ed\u00ada sobre el tema tratamos de extraer un esbozo de las posturas que gozan de un apoyo razonablemente amplio. Los comentarios de referencia no los citaremos como norma general. Las indicaciones acerca de la vida, las actitudes y los problemas de las distintas Iglesias son todos datos importantes para la comprensi\u00f3n de la Iglesia en el Nuevo Testamento. Se har\u00e1 patente c\u00f3mo muchas de las cuestiones que interesaban a la Iglesia del Nuevo Testamento mantienen hoy su vigencia, bien como problemas que siguen candentes bien como intuiciones v\u00e1lidas del misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Empezamos por san Pablo. Su primera obra, y la m\u00e1s antigua tambi\u00e9n del Nuevo Testamento, es la Primera Carta a los tesalonicenses (50 d.C.). Les ha sido predicado el evangelio a los tesalonicenses, y estos lo han aceptado en la fe, la esperanza y el amor (1,2-3; 3,6-7); han de seguir viviendo en santidad (4,1-12; 5,14-18). El retraso de la parus\u00ed\u00ada est\u00e1 causando ya cierta inquietud, y la respuesta de los tesalonicenses ha de ser estar alerta (4,14\u20145,11). La comunidad est\u00e1 dando testimonio (1,8). Hay responsables de cierto tipo (5,12). Parece haber ya ciertos problemas derivados de los carismas del Esp\u00ed\u00adritu Santo; de ah\u00ed\u00ad la llamada al discernimiento y a la aceptaci\u00f3n de los dones aut\u00e9nticos (5,19-22). El carisma parece estar implicado tambi\u00e9n en el poder con que se ha proclamado el evangelio (2,5.13). Hay por \u00faltimo alguna referencia a la oposici\u00f3n por parte de los jud\u00ed\u00ados (2,14; cf 1,6; 3,2-4).<\/p>\n<p>Si la Segunda Carta a los tesalonicenses fue escrita por Pablo, podr\u00ed\u00ada datar aproximadamente del a\u00f1o 51, pero muchos exegetas la consideran pseud\u00f3nima y la colocan varias d\u00e9cadas m\u00e1s tarde. Vuelven a aparecer muchos de los temas anteriores, pero con ulterior profundizaci\u00f3n: la vida en la fe, la esperanza y el amor (1,23; 3,16); la persecuci\u00f3n (1,4-7); el retraso de la parus\u00ed\u00ada (2,1-12). Se insiste fuertemente en la fidelidad a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y a la tradici\u00f3n (2,13-15; 3,6.13-14). En ambas cartas ocupa un lugar central la proclamaci\u00f3n del Se\u00f1or resucitado.<\/p>\n<p>Las cartas a los corintios pueden datarse hacia el 57. La Iglesia de Corinto estaba formada en su mayor\u00ed\u00ada por gentiles convertidos, la mayor parte de ellos probablemente de clase social baja (lCor 1,26-28). Despu\u00e9s del fracaso de Atenas, la predicaci\u00f3n de Pablo, basada en el poder del Esp\u00ed\u00adritu, est\u00e1 centrada en la cruz de Jes\u00fas (cf He 17,16\u201418,1 con lCor 2,1-5). Ricamente dotada de dones carism\u00e1ticos (ICor 1,4-7), la comunidad est\u00e1 acuciada por numerosos problemas: divisiones (ICor 1,4-7), comportamientos sexuales desviados (5,1-13; 6,12-20), abusos en el culto \u2014especialmente en la celebraci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or (1Cor 11)\u2014, des\u00f3rdenes en el uso de los carismas (lCor 12; 14), confusi\u00f3n en torno a la resurrecci\u00f3n (ICor 15; 16) y el rechazo por parte de algunos de la misma autoridad apost\u00f3lica de Pablo (lCor 9; 2Cor 10-12).<\/p>\n<p>Al ocuparse de estos problemas propios de una Iglesia inmadura (lCor 3,1-3), Pablo desarrolla con detenimiento varios temas eclesiol\u00f3gicos: el papel unificador y vigorizador del Esp\u00ed\u00adritu Santo (lCor 2; 12,3-11); la comunidad local como cuerpo de Cristo (lCor 12,12-27; 10,16-17; cf 6,15-20); la autoridad para regular los carismas (ICor 14); el car\u00e1cter central de la eucarist\u00ed\u00ada (ICor 11,23-26) y de la resurrecci\u00f3n de Cristo (ICor 15,3-19) en la fe y en la vida de la Iglesia; las caracter\u00ed\u00adsticas del ministerio cristiano, avalado por el Esp\u00ed\u00adritu (2Cor 3,1-6), el esplendor (3,7-18), la honradez (4,1-6), las pruebas (4,7-10; 6,1-12), la reconciliaci\u00f3n (5,11-21). Por otro lado, la colecta en favor de la Iglesia de Jerusal\u00e9n, castigada por el hambre, pone de manifiesto tanto el valor de las obras de caridad como la necesidad que tiene Pablo de ahondar sus v\u00ed\u00adnculos con la Iglesia madre (ICor 16,1-4; 2Cor 8,1\u20149,15; cf He 11,27-30; 24,17; Rom 15,25-31).<\/p>\n<p>La abundancia de carismas en Corinto y la ausencia de autoridades aparte de Pablo y sus colaboradores ha llevado a algunos a preferir el modelo corintio de ordenamiento eclesi\u00e1stico como m\u00e1s aut\u00e9ntico. Suele pasarse por alto el mandamiento de someterse a la familia de Esteban (1Cor 16,15-16). Es indudable, no obstante, que la pr\u00e1ctica y la eclesiolog\u00ed\u00ada cat\u00f3licas han considerado en el pasado m\u00e1s estimable el modelo de las ep\u00ed\u00adstolas pastorales que el modelo corintio.<\/p>\n<p>Las Cartas a los g\u00e1latas y a los romanos pertenecen al mismo per\u00ed\u00adodo, en torno al 57-58. En ambas es dominante el inter\u00e9s por la relaci\u00f3n de la Iglesia con el juda\u00ed\u00adsmo y el Antiguo Testamento. En G\u00e1l 2,1-10 encontramos la versi\u00f3n de Pablo de las discusiones de Jerusal\u00e9n, que no cuadra en todos sus detalles con la de He 15,1-35 ( Iglesia primitiva)\u00bb. En esta carta el tema m\u00e1s importante es el papel de la ley y el de la fe (2,11-5,6), ulteriormente desarrollado en Rom 4 y 7. Esta \u00faltima carta se ocupa tambi\u00e9n en profundidad de las relaciones entre el Israel del Antiguo Testamento y el Israel constituido por los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas (Rom 9-11). Son importantes temas eclesiol\u00f3gicos: la igualdad radical de todos los bautizados (G\u00e1l 3,29; cf Rom 8,14-17); la importancia de los carismas \u2014que se suponen conocidos en una Iglesia que Pablo no ha visitado (Rom 12,6-8)\u2014; la tradici\u00f3n transmitida de viva voz (G\u00e1l 1,8.11; Rom 1,1-5); la vida en Christo  crucificado y resucitado (G\u00e1l 2,19-20; Rom 6,1-11); la obediencia a las autoridades seculares (Rom 13,1-7). Como en otras cartas paulinas, los cap\u00ed\u00adtulos finales consisten en una exhortaci\u00f3n moral; la unidad y la caridad son de nuevo temas importantes (Rom 12,4-5.9-21; 16,17; G\u00e1l 5,15; 6,2.10). Ninguna de las dos cartas ofrece mucha informaci\u00f3n acerca de ninguna estructura jer\u00e1rquica en Galacia o en Roma. En Romanos, sin embargo, Pablo se denomina a s\u00ed\u00ad mismo ap\u00f3stol (Rom 1,1). Este mismo t\u00ed\u00adtulo lo usa tambi\u00e9n referido a Andr\u00f3nico y Junias \u2014nombre este \u00faltimo probablemente de una mujer (Rom 16,7)\u2014. Algunos de los carismas de Rom 12,6-8 podr\u00ed\u00adan indicar oficios tanto como dones. En Rom 16 se mencionan muchas personas que trabajan por el evangelio; de Febe, una mujer, se dice que es diakonos  (Rom 16,1; >Diaconisas), lo que puede referirse bien a un oficio (cf 1Tim 3,8) bien al servicio en general (cf 2Cor 11,23).<\/p>\n<p>Aunque la unidad de Filipenses se ha puesto en tela de juicio, su autor\u00ed\u00ada paulina no suele ser contestada. La carta tiene un estilo marcadamente personal y consiste en gran medida en una exhortaci\u00f3n a profundizar en la koin\u00f3nia  (>Comuni\u00f3n) y a estar alegres. Hay en ella algunas indicaciones acerca de la jerarqu\u00ed\u00ada eclesial: va dirigida a los santos (hagioi)  con sus obispos y di\u00e1conos (sun episkopois kai diakonois, 1,1);  tanto Timoteo como Epafrodito han de ser bien recibidos (2,19-30). No es posible sacar ninguna conclusi\u00f3n cierta en relaci\u00f3n con las estructuras jer\u00e1rquicas en torno a los a\u00f1os 53-63, d\u00e9cada durante la cual Pablo escribe su carta (o cartas).<\/p>\n<p>La breve carta dirigida a Filem\u00f3n a prop\u00f3sito del esclavo fugado On\u00e9simo data probablemente del 62-63. Suele estudiarse en relaci\u00f3n con la postura ante la esclavitud, tema que Pablo s\u00f3lo menciona en otra ocasi\u00f3n (ICor 7,17-24). Pero tiene tambi\u00e9n notable inter\u00e9s eclesiol\u00f3gico: la Iglesia se re\u00fane en casa de Filem\u00f3n (v. 2); la fe ha de compartirse (v. 6); Pablo afirma su derecho a mandar sobre Filem\u00f3n, aunque no quiere ejercer dicho derecho (vv. 8-9.21); On\u00e9simo es \u00abhermano\u00bb de Filem\u00f3n: el esclavo transformado en Cristo puede ofrecer a su vez la libertad a su amo; porque aunque parece que Pablo deja el asunto enteramente a discreci\u00f3n de Filem\u00f3n, de hecho lo coloca en el dilema de tener que elegir entre la doctrina cristiana del amor y la igualdad de todos y los esquemas sociales de su tiempo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tratar de las cartas indudablemente aut\u00e9nticas de Pablo, podemos volvernos ahora a los evangelios sin\u00f3pticos, el primero de los cuales es el de Marcos, al que se atribuyen diversas fechas de redacci\u00f3n, siendo no obstante las m\u00e1s frecuentes entre el 65 y el 75. Desde el punto de vista de la eclesiolog\u00ed\u00ada, el evangelio de Marcos es especialmente importante por tres temas. En primer lugar, la predicaci\u00f3n y el ministerio de Jes\u00fas se encuentran resumidos al comienzo y a lo largo del evangelio en torno al >Reino: \u00abSe ha cumplido el tiempo, el reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepent\u00ed\u00ados y creed la buena noticia\u00bb (1,15). Segundo: \u00abMarcos describe a Jes\u00fas constituyendo una familia nueva y radical, de la que \u00e9l es el modelo\u00bb (cf 3,31-35; 10,29-30). Por tanto, el principal ideal propuesto a la comunidad cristiana es el discipulado, aunque las respuestas puedan variar enormemente en cada caso. Tercero: los doce (>Ap\u00f3stoles) tienen como funci\u00f3n primordial estar con Jes\u00fas y llevar a t\u00e9rmino su misi\u00f3n (3,14-15). Tres de ellos, Pedro, Santiago y Juan (a veces con Andr\u00e9s), son receptores de una revelaci\u00f3n especial acerca de Jes\u00fas (cf 1,29; 5,37; 9,2-8; 13,3; 14,32-42).<\/p>\n<p>Podemos datar el evangelio de Mateo aproximadamente una d\u00e9cada despu\u00e9s que el de Marcos. Sus destinatarios eran una comunidad judeocristiana, posiblemente Antioqu\u00ed\u00ada. Sus fuentes son el evangelio de Marcos, la fuente Q \u2013tradici\u00f3n conocida tambi\u00e9n por Lucas\u2014 y otros materiales propios de Mateo. Estas tradiciones probablemente se mezclaban con toda libertad antes de la redacci\u00f3n del evangelio. Mateo quiere exponer \u00abcosas nuevas y antiguas\u00bb (cf 13,52), quiere conservar los odres viejos y los nuevos (cf 9,17). En su evangelio hay muchos puntos importantes para la eclesiolog\u00ed\u00ada: tiene una visi\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n que incluye tres etapas \u2014el Antiguo Testamento, el tiempo del cumplimiento en Jes\u00fas y la misi\u00f3n universal de la Iglesia\u2014; da cuenta del desplazamiento de los israelitas por los gentiles (21,43); hay consiguientemente un gran inter\u00e9s en el papel de la Tor\u00e1 para la comunidad cristiana; se ha dicho que la caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica de este evangelio es el nexo entre Cristo, la Iglesia y la moralidad; Mateo es el \u00fanico evangelista que usa la palabra \u00abIglesia\u00bb, siempre en el contexto de la autoridad (Mt 16,18; 18,17), y edita adem\u00e1s materiales de Marcos subrayando su significaci\u00f3n eclesial (por ejemplo, el poder para perdonar pecados concedido a los hombres, 9,8); aparecen figuras carism\u00e1ticas, pero la advertencia de que el hecho de poseer carismas no implica necesariamente la salvaci\u00f3n (7,21-23) puede indicar cierta tensi\u00f3n en relaci\u00f3n a los mismos, de ah\u00ed\u00ad la necesidad del discernimiento (7,15-20); como en Marcos, la proclamaci\u00f3n del Reino ocupa un lugar destacado, pero hay discursos importantes sobre la comunidad que no aparecen en Marcos (cc. 5-7; 10, 18); se insiste poderosamente en la fraternidad (por ejemplo, 23,8; 25,40) entre todos los que tienen un mismo Padre en el cielo; finalmente, el relato del ministerio de Jes\u00fas no puede hacerse sin poner de relieve el papel de >Pedro, lo que parece sugerir que la descripci\u00f3n mateana de este ap\u00f3stol coincide con la experiencia y el recuerdo de los destinatarios del evangelio. Se habla poco directamente sobre el liderazgo en la comunidad, salvo las advertencias frente a la pretensi\u00f3n de imitar a los escribas y fariseos (23,1-12).<\/p>\n<p>El evangelio de Lucas y el libro de los Hechos pueden considerarse juntos, ya que en ambos se refleja una misma visi\u00f3n, derivada de su \u00fanico autor. Los dos libros fueron escritos por el mismo tiempo que el de Mateo, es decir, probablemente en la d\u00e9cada de los 80. Lucas presenta varias fases en el desarrollo de la Iglesia: el Antiguo Testamento; el ministerio de Juan Bautista; la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos formada en torno a Jes\u00fas durante su vida p\u00fablica, con cierta relevancia de los ap\u00f3stoles y de una misi\u00f3n dirigida a Israel; las apariciones del Se\u00f1or resucitado; Pentecost\u00e9s, que lleva a la predicaci\u00f3n a Israel con signos y prodigios; la proclamaci\u00f3n de la palabra con franqueza y valent\u00ed\u00ada; la admisi\u00f3n de los paganos en la Iglesia. Anunciado ya en el Evangelio, el Esp\u00ed\u00adritu Santo domina el relato de los Hechos, guiando a la Iglesia naciente y sosteni\u00e9ndola a pesar de las persecuciones y una serie de crisis y desaf\u00ed\u00ados: el problema de los helenistas (He 6); la necesidad de una identidad m\u00e1s all\u00e1 de la de una mera secta del juda\u00ed\u00adsmo (Esteban); el ingreso de los paganos (Cornelio); el empuje misionero de la joven Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada; la relaci\u00f3n entre la Tor\u00e1 y la libertad cristiana (encuentro de Jerusal\u00e9n). Por encima de todo, Lucas presenta unos cuadros idealizados de la comunidad primitiva (He 2,42-47; 4,23-37; 5,12-16)3, que han sido desde entonces inspiraci\u00f3n constante para multitud de grupos dentro de la Iglesia. Pero no todo es f\u00e1cil, aunque Lucas se esfuerza en dar un barniz conciliador a las serias dificultades que se presentan, especialmente las planteadas por la relaci\u00f3n entre los cristianos judaizantes y los helenistas (>Iglesia primitiva). La cuesti\u00f3n del liderazgo es compleja: Pedro es la figura clave en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de los Hechos, pero luego parece dejarle el sitio a Santiago; los ap\u00f3stoles desempe\u00f1an al principio un papel importante (He 1,15-26), pero este va atenu\u00e1ndose a medida que progresa la historia de los Hechos; parece como si hubiera una autoridad estructurada en torno a los \u00abdoce\u00bb para los judeocristianos, y otra, en cierto modo subordinada a la primera, en torno a los \u00absiete\u00bb para los helenistas (cf He 6-8, donde los siete no limitan su ministerio al servicio de las mesas: He 6,1-3); Pablo manda llamar a los ancianos de la Iglesia (tous presbyterous t\u00e9s ekkl\u00e9sias)  de Efeso (He 20,17) \u2014estos mismos son tambi\u00e9n episkopoi  que tienen a su cargo la grey que el Esp\u00ed\u00adritu les ha confiado (He 20,28)\u2014. Pablo y Bernab\u00e9 se presentan nombrando ancianos (presbyteroi)  en cada lugar (He 14,23).<\/p>\n<p>Las Cartas a los efesios y a los colosenses son dif\u00ed\u00adciles de datar. Los numerosos exegetas que las denominan deuteropaulinas las sit\u00faan en la d\u00e9cada de los 80; en cambio, los que las consideran obra de Pablo las colocan en la d\u00e9cada de los 60. Aun cuando no fueran directamente dictadas por Pablo, las cartas son indudablemente de la escuela paulina. Estamos con ellas en presencia de una profunda eclesiolog\u00ed\u00ada, no en t\u00e9rminos de las instituciones de la Iglesia sino de su significaci\u00f3n. He aqu\u00ed\u00ad algunos elementos importantes: el acento, m\u00e1s que en la Iglesia local, se pone ahora en la Iglesia universal o c\u00f3smica, que es el >cuerpo de Cristo; la Iglesia es santa como este cuerpo (Ef 1,22-23; 5,32); en Cristo habita la plenitud (pl\u00e9r\u00f3ma,  Col 2,9; Ef 1,23); la Iglesia penetra en los lugares celestes (Ef 3,9-10; Col 1,15-20). Pero la insistencia en la belleza de la Iglesia no aten\u00faa la necesidad de una conducta moral basada en los dones recibidos (Ef 4-6; Col 3-4). Los dones carism\u00e1ticos y los oficios son otorgados de cara a la edificaci\u00f3n de la Iglesia (Ef 4,11-12). En conjunto la eclesiolog\u00ed\u00ada de Efesios est\u00e1 m\u00e1s desarrollada que la de Colosenses.<\/p>\n<p>Las cartas pastorales, 1 y 2 Timoteo y 1 y 2 Tito, no suelen considerarse en la actualidad escritas por Pablo, aunque hay en ellas una buena dosis de teolog\u00ed\u00ada paulina. Parece probable una dataci\u00f3n algo posterior al a\u00f1o 95. La situaci\u00f3n ha cambiado mucho con respecto a las primeras d\u00e9cadas. El problema eclesial al que quieren dar respuesta las cartas es la preservaci\u00f3n de la integridad doctrinal en una \u00e9poca de transici\u00f3n. Los medios para conseguirlo ser\u00e1n las personas revestidas de autoridad, los inspectores (episkopoi),  los ancianos (presbyteroi) y  los ministros (diakonoi),  cuya misi\u00f3n ser\u00e1 velar en cada lugar por la rectitud de la doctrina (Tit 1,9\u20142,1; 1Tim 4,1-11; cf 2Tim 1,14). Los presb\u00ed\u00adteros-obispos hab\u00ed\u00adan de regir las Iglesias locales como un padre que tiene la responsabilidad de gobernar su casa, de ah\u00ed\u00ad las virtudes exigidas (Tit 1,5-11; 1Tim 3,2-7). Se comprende f\u00e1cilmente por qu\u00e9 ser\u00e1 sobre todo de las estructuradas Iglesias de las ep\u00ed\u00adstolas pastorales dedonde se derivar\u00e1 la constituci\u00f3n de la Iglesia a comienzos del siglo II (por ejemplo en >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Para algunos exegetas protestantes, estas caracter\u00ed\u00adsticas, especialmente las normas institucionales, ser\u00e1n signos de >protocatolicismo\u00bb.<\/p>\n<p>Con respecto al evangelio de Juan, que puede datarse hacia el 95, F. Sch\u00fcssler Fiorenza observa acertadamente: \u00abBuscar en el evangelio de Juan una concreci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la Iglesia es adentrarse en un campo de batalla sembrado de cad\u00e1veres de hip\u00f3tesis ca\u00ed\u00addas\u00bb. Puede decirse que en Juan hay s\u00f3lo una eclesiolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita. Lo central es la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos. Al oyente se le coloca en el dilema de ponerse de parte de los incr\u00e9dulos jud\u00ed\u00ados o de unirse a Jes\u00fas, es decir, formar parte del redil (c. 10), estar unido a la vid (15,1-11). La sinagoga y la comunidad jo\u00e1nica son extra\u00f1as entre s\u00ed\u00ad. Las grandes afirmaciones iniciadas por \u00abyo soy\u00bb no son sino declaraciones de que el juicio ya se ha producido y la sentencia la ejecutar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu en nombre de Jes\u00fas (16,7-10). Aunque Pedro y el \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb desempe\u00f1an papeles notoriamente destacados, el mensaje es claro: \u00abTodos los cristianos son disc\u00ed\u00adpulos y entre ellos la grandeza est\u00e1 determinada por la relaci\u00f3n amorosa con Jes\u00fas, no por la funci\u00f3n u oficio desempe\u00f1ado\u00bb. Pedro habr\u00e1 de aprender que la condici\u00f3n para ejercer la autoridad es el amor (cf 21,15-17 con 10,1-18). Es la elevada cristolog\u00ed\u00ada de Juan la que le permite penetrar en lo que constituye el coraz\u00f3n mismo de la Iglesia: el amor a Jes\u00fas y el amor a los dem\u00e1s (15,9-17).<\/p>\n<p>R. E. Brown afirma que la eclesiolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica es la m\u00e1s atractiva y estimulante del Nuevo Testamento, y al mismo tiempo la menos estable. Es menester dirigir la atenci\u00f3n a las cartas de Juan, pertenecientes a la misma tradici\u00f3n que el Evangelio, para completar el cuadro. Uno de los elementos m\u00e1s destacados en el Evangelio de Juan es la venida del Par\u00e1clito, que prolongar\u00e1 para siempre en el creyente la presencia de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu, por otro lado, es tambi\u00e9n el Maestro (14,15-17.26; 16,13-14). R. E. Brown, que sit\u00faa las cartas una d\u00e9cada despu\u00e9s del evangelio, ve en ellas indicios de interna divisi\u00f3n en la comunidad: se desatiende la humanidad de Jes\u00fas (Un 4,2; 2Jn 7); el \u00fanico pecado consiste en negarse a creer en Jes\u00fas (1Jn 1,8.10); el amor parece limitado a los verdaderos hermanos (1Jn 2,7-11; 4,21; 2Jn 4-6); la gu\u00ed\u00ada de los individuos por parte del Esp\u00ed\u00adritu Santo requiere no s\u00f3lo discernimiento (lJn 2,27; 4,1-6), sino tambi\u00e9n cierta autoridad externa. La eclesiolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica, como las dem\u00e1s del Nuevo Testamento, no es suficientemente completa para sobrevivir en estado puro.<\/p>\n<p>Aunque sea \u00abmuy poco el consenso existente en relaci\u00f3n con la mayor parte de los puntos de la Carta a los hebreos\u00bb, se puede afirmar que fue escrita antes del a\u00f1o 95, y dirigida probablemente a un grupo de judeocristianos que suspiraban por el esplendor de los ritos del Antiguo Testamento. Pero se ha producido un cambio radical: hay s\u00f3lo un tabern\u00e1culo, que est\u00e1 en los cielos (8,1-2; 9,24); la antigua alianza ha quedado anulada por la nueva (8,13); la Iglesia es el pueblo peregrino de Dios (3,74,1 1); la ley y el sacerdocio han sido transformados (7,12); el culto de la Iglesia no es un sacrificio externo, sino el culto de Cristo, el sumo sacerdote eterno (cc. 3-10). Hay una escatolog\u00ed\u00ada realizada: estamos ya unidos al mediador celeste, cuya sangre nos ha lavado del pecado (9,12-15; 10,10.14),. y por medio de \u00e9l entramos en el santuario (10,19-22). De esta exposici\u00f3n doctrinal se desprenden claros imperativos: la fe, la perseverancia, la fortaleza (cc. 11-13). Aunque el lenguaje, los intereses teol\u00f3gicos y las im\u00e1genes difieren, la eclesiolog\u00ed\u00ada de Hebreos se asemeja m\u00e1s a la de Efesios y Apocalipsis que a la de cualquier otro libro del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>La Primera carta de Pedro suele situarse entre la d\u00e9cada de los 70 y la de los 90, aunque algunos exegetas llegan a datarla en la d\u00e9cada de los 60. Los lectores parecen estar sometidos a padecimientos; si no a verdadera persecuci\u00f3n, s\u00ed\u00ad por lo menos a pruebas sociales y religiosas (4,12-14), que hacen que vivan dispersos (1,1; 2,11). La carta, que tiene un marcado car\u00e1cter bautismal, es una exhortaci\u00f3n a mantenerse firmes; se recuerdan temas del Exodo (cc. 1-2); tienen que pensar en su dignidad como pueblo de Dios (2,4-10, que asume las promesas y los t\u00ed\u00adtulos del Antiguo Testamento); en medio de un ambiente hostil han de estar atentos para no ofender a nadie (2,11\u20143,7; 4,4.14-18), sino m\u00e1s bien dar testimonio de la Palabra (2,9). Las Iglesias presentan una estructura similar a la de las Iglesias de las cartas pastorales, a saber, con ancianos (presbyteroi, 5,1.5).  La autoridad ha de ejercerse como en Mc 10,42, no siendo prepotentes (katakyrieuontes, 5,3).  La carta se caracteriza tambi\u00e9n por su insistencia en la pertenencia, a pesar de ser \u00abtiempo de exilio\u00bb (1,17).<\/p>\n<p>Uno de los \u00faltimos libros del Nuevo Testamento en escribirse fue 2 Pedro. Al igual que la carta de Judas, con la que tiene algunas afinidades, su principal preocupaci\u00f3n se centra en los falsos maestros (2,1-2; cf Jds 4,18-19). Se exhorta a los destinatarios a mantenerse firmes en la ense\u00f1anza apost\u00f3lica que han recibido (1,12-19; 3,2; cf Jds 3). En la \u00e9poca de composici\u00f3n de estas dos cartas es claro que la Iglesia cuenta ya con un cuerpo doctrinal aceptado como normativo.<\/p>\n<p>La carta de Santiago ha de datarse antes del a\u00f1o 95. Su significaci\u00f3n para la eclesiolog\u00ed\u00ada reside principalmente en sus exhortaciones morales, que la asemejan a la literatura sapiencial del Antiguo Testamento. Se describe una Iglesia comprometida en la vida del mundo y luchando contra los pecados y los valores inaceptables que encuentra en su entorno. Un rasgo importante de la carta es su sentido de continuidad con el Antiguo Testamento, en lo cual se diferencia absolutamente de la carta a los Hebreos.<\/p>\n<p>Est\u00e1 por \u00faltimo el dif\u00ed\u00adcil libro del Apocalipsis, que ha de datarse entre el 90 y el 95. Se trata de un \u00abapocalipsis\u00bb, es decir, de una obra constituida por visiones y s\u00ed\u00admbolos con un mensaje dirigido a quienes sufren persecuci\u00f3n y padecimientos. La situaci\u00f3n de la Iglesia es dif\u00ed\u00adcil a causa de la creciente hostilidad del Imperio romano, y la lucha que lleva a cabo la Iglesia en la tierra es reflejo del enfrentamiento c\u00f3smico entre el bien y el mal. La unidad de la obra puede descubrirse en el triple tema recurrente de la persecuci\u00f3n, el juicio y el triunfo. Otra idea clave es la de la firmeza en el testimonio\u00bb. Las cartas a las siete Iglesias (cc. 2-3) ponen de manifiesto sus problemas y deficiencias: falta de amor (2,4); seguimiento de dirigentes y maestros falsos (2,6.14-15.20); compromisos (3,20); decadencia (3,3); complacencia (3,15-18). Se las invita a la fidelidad (2,10.23; 3,9-10), al arrepentimiento (3,3.18-20), a la firmeza (2,3.17), y a todas se les prometen dones divinos si perseveran. El libro del Apocalipsis sigue estando siempre de actualidad, no por los temas destacados por los >milenarismos de ayer y de hoy, sino por su permanente desaf\u00ed\u00ado a los cristianos que viven en el mundo para que se mantengan fieles al se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas (13,8), apoyados en la promesa de la victoria \u00faltima, celebrada ya por los que se han mantenido firmes en la fe. Al igual que Efesios y Hebreos, la doctrina del Apocalipsis nos invita a considerar la Iglesia gloriosa como est\u00ed\u00admulo para la Iglesia todav\u00ed\u00ada militante.<\/p>\n<p>Es claro que cada uno de los libros del Nuevo Testamento pone el acento en un aspecto determinado del misterio de la Iglesia. Los autores del Nuevo Testamento proponen adem\u00e1s diferentes >modelos para comprender el acontecimiento de Cristo y de la Iglesia. La tarea de la eclesiolog\u00ed\u00ada consiste en ser todo lo abarcadora posible a la hora de exponer las ense\u00f1anzas relevantes de los libros del Nuevo Testamento, aplic\u00e1ndolas a la Iglesia local y universal de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>[En s\u00ed\u00adntesis se pueden dibujar los diferentes \u00e9nfasis de la eclesiolog\u00ed\u00ada neotestamentaria tard\u00ed\u00ada en cuatro puntos: en primer lugar, se constata una estructura eclesial regularizada, que se consolida a partir de las cartas pastorales con ministerios cada vez m\u00e1s precisados (existen presbyteroi o  ancianos en cada ciudad y hay quien realiza la funci\u00f3n de episkopos\/episkop\u00e9  o vigilancia: lTim 2,12; 5,17-18; Tit 1,5-9&#8230;); en segundo lugar, se percibe que la imagen de la Iglesia se idealiza progresivamente, puesto que de una referencia primariamente local (1Cor 1,2; 16,1.19; Rom 16,5.14s&#8230;) se pasa a una visi\u00f3n m\u00e1s universal en Col y Ef; en tercer lugar se presenta la Iglesia guiada por el Esp\u00ed\u00adritu de forma relevante en He (1,4s.; 2,38; 8,15-17&#8230;), y, finalmente, se presenta un discipulado movido por Cristo, de acuerdo con las im\u00e1genes del constructor, fundamento, piedra angular (Mt 16,18; Ef 2,20; 1 Pe 2,4-8), o en Juan como la vid de los sarmientos, como el dador de signos: luz, agua y pan, que es el pastor, que env\u00ed\u00ada un protector, que pide amor radical a Pedro para pastorear&#8230;<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n emblem\u00e1tica de R. E. >Brown sobre la eclesiolog\u00ed\u00ada: \u00abno he tratado sobre diferentes modelos de Iglesia en el Nuevo Testamento, porque ninguno de los autores b\u00ed\u00adblicos intent\u00f3 ofrecer una imagen completa de lo que deber\u00ed\u00ada ser la iglesia. Hay que decir, m\u00e1s bien, que los escritos enviados a las diversas comunidades neotestamentarias ten\u00ed\u00adan acentos bastante diversos. Estas acentuaciones pueden ser distintas y estar, l\u00f3gicamente, en tensi\u00f3n mutua, pero no son contradictorias. Nadie puede demostrar que alguna de las iglesias estudiadas hubiera roto la koinon\u00ed\u00ada  o comuni\u00f3n con las otras. Pedro es una figura-puente en el Nuevo Testamento, y el concepto de pueblo de Dios en la Primera carta de Pedro supone una comprensi\u00f3n comunitaria del cristianismo\u00bb.]<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DicEc \u00c2\u00a0 La Iglesia, como la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or resucitado, exist\u00ed\u00ada por supuesto antes de que se escribiera el Nuevo Testamento. Pero a trav\u00e9s del estudio de los distintos libros del Nuevo Testamento podemos extraer mucha informaci\u00f3n sobre la vida de la >Iglesia primitiva y de las Iglesias locales. 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